Mostrando las entradas para la consulta SyFy Channel ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta SyFy Channel ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de junio de 2024

SKELETON

No han sido pocas las ocasiones en las que mi compañero Víctor, muy sabiamente, ha mencionado esa especie de segunda época dorada del vídeo-club coincidiendo con la imposición del DVD como formato de consumo doméstico. Sí, no fue tan tremendo como la llegada del VHS, pero le quedó a la zaga. Cada vez que pienso en ello, me viene a la mente un lugar específico, un antro del placer cinéfago al que solía acudir muy asiduamente durante los primeros 2000 y destacaba, primero, por haber relegado las cintas de vídeo a una escueta estantería y, segundo, contar con absolutamente todas las novedades de la temporada (en DVD, obvio). Desde lo más renombrado a la mierda oscura. Claro, poco sabía yo entonces que la mayoría de esta última la conformaban telefilms destinados en USA al "Syfy Channel", así que, de buenas a primeras, las alquilaba henchido de curiosidad. Convencido que eran la -y perdonen el uso incorrecto de la etiqueta- "nueva Serie B". Tanto va el cántaro a la fuente que.... en fin, terminé saturado de basura, de fórmulas narrativas explotadas "ad infinitum", de actores en horas bajas, de primigenio CGI vergonzante, etc, etc. Solo una vez lo deglutido me dejó medianamente satisfecho, "Skeleton" (o "Skeleton Man" in the lluesei). Al menos así fue en 2004 o por ahí, ¿¿cómo me sentaría a día de hoy??...
Unos insensatos despiertan a una especie de viejo espíritu indio de intenciones revanchistas dispuesto a masacrar sin miramientos al hombre blanco que invade su hogar. Así, tras hacer picadillo a unos cuantos, el ejército manda un puñado de soldados para solucionar el entuerto. Y esa sería toda la trama. No hay más. El continuo escarceo entre el comando protagonista y el "mostro". Hay quien exclama "copia de "Depredador"" y, aunque ciertamente existan elementos que lo prueban, sería quedarse corto. Además, no olvidemos que el clásico del Chuache chupaba mucho de un film previo, "Llegan sin avisar", así pues ¿quién copió a quién?.
Lo realmente fascinante de "Skeleton" es, principalmente, la criatura de rigor. Podría ser un señor enfundado en látex imitando la escamosa piel de un reptil. U otro sepultado bajo una armadura pretendiendo acero puro. Pero no, pal caso hablamos de un infeliz luciendo una máscara de calavera y una capucha + capa negras, cabalgando sobre su corcel y sacando armas de debajo del sobaco según convenga. Es decir, en plenos años 2000, con todo el rollo "high-tech" propio ya del género fantástico, y un montón de títulos afines de referencia, a los responsables de "Skeleton", los chicos de "Nu Image" por entonces totalmente volcados en parir esta clase de furruños, se les ocurre tirar de una criatura con el clásico look de la muerte, solo que cambiando la guadaña por un hacha, o una lanza, o una espada (nunca una hoz, como nos muestra la caratula del DVD patrio). Rarísimo. Pero mola, en serio (ver imagen al final del tocho). El resultante contraste funciona. Quizás no del modo que pretendían sus artífices, pero logra que la película se salga del mogollón, destaque por algo.
¿Por algo? bueno, "Skeleton" destaca por muchas otras cosas... sobre todo su negación. No llega a ser absolutamente horrenda. Ni totalmente incapaz, pero viene trufada de una larga lista de incongruencias narrativas, cagadas técnicas y locuras inexplicables que llaman la atención. Descolocan un rato. En general es bastante caótica. Suerte del simplismo y "elementalismo" de su trama, lo que no nos exige mucha atención, ni un seguimiento exhaustivo de lo narrado, porque, de lo contrario, iríamos más perdidos que un hijoputa el día del padre. Básicamente lo que vemos es al bicho de la capucha asesinar sin parar. Matar todo lo que se le ponga a tiro, sean civiles, sean militares, sea el apuntador. Da igual. Siempre a base de efectos físicos, un poco torpes, pero agradecidos ya que el nivel de hemoglobina, amputaciones, cuerpos atravesados, incluso el gráfico arrancamiento de una cabellera, es generoso. Constante. Lo mismo que los errores de continuidad, impresionantes en su cantidad y calidad. Quizás el más llamativo hace referencia a la túnica del mismo monstruo, que pasa de roída a perfectamente planchada de un plano a otro, sin venir a cuento, ni explicación alguna aparente.
Por si se lo preguntan, el CGI se reserva para momentos muy específicos y no molesta demasiado. El resto, como decía, es físico. Incluida una generosa ristra de explosiones, aunque algo me dice que algunas son reaprovechadas de otras películas. No sé, llámenme mal pensado, pero son ya muchos años consumiendo roña.
El reparto cuenta con un rostro -bonito- de lo más habitual en esta clase de subproducto, Casper Van Dien. Tan normalizada estaba entonces su presencia, que en la caratula yanki sale como reclamo principal, incluso por encima de su genuino protagonista, un perdido Michael Rooker que, a diferencia de su compañero, con los años lograría reencauzar su carrera. Van Dien, además, la palma bastante antes de lo previsto. Y, encima, su muerte es una de las escenas más extrañas, incomprensibles y mal editadas del show.
Acompañan a ambos actores un montón de currelas del celuloide rancio (porque, a diferencia de lo que ocurriría años después, "Skeleton" viene en formato fotográfico. 35mm diría yo) como Nils Allen Stewart, Joey Travolta -hermano de- y nada menos que cuatro ¿o cinco? féminas formando parte del comando. Todas guapas, y todas luciendo su top ceñido, por supuesto.
Podríamos culpar del desaguisado al guionista, Frederick Bailey, quien venía de teclear libretos para Cirio H. Santiago. Suya fue la idea de titular al film con el nombre del supuesto indio reencarnado en fantasma "azizino", "Joe boca de algodón" ¡¡!!. Tal vez, en un imprevisto arrebato de racionalidad, al director le parecería ridículo y/o poco comercial y decidió cambiarlo. Este, Johnny Martin, debutaba en lo suyo con "Skeleton", luego haría unas pocas más, todas dentro de los parámetros del subproducto, como "La hora de la venganza", lucimiento para el Nicolas Cage más caricato, o "Delirium", "found footage" de tercera únicamente destacable porque fue grabado en la misma siniestra casa de "Phantasma".
Aunque, lo mejor, para el final. "Skeleton" concluye, muy lógicamente, con la muerte de la criatura. Comienzan los títulos de crédito y suena..... ¿una épica pieza instrumental?.... ¿un "hit" pop menor?.... no, ¡¡el "Yaketi Sax" popularizado nada menos que por Benny Hill!! ¿recuerdan esa alegre y traviesa tonadilla? pues la misma. ¡¿Qué demonios hace al final de una película supuestamente seria de terror?!. Y no solo eso, resulta que los créditos echan para atrás, como volviendo a comenzar, mostrándonos previamente un plano reciclado del hombre esqueleto subido a su caballo, cumpliendo con la esperada papeleta de asegurar una secuela.. que nunca llegó, por supuesto. En fin, un gesto rarísimo, incongruente y alocado que me sacó una sonora risotada. Seguramente los gerifaltes de "Nu Image" eran totalmente conscientes de la basurica que tenían entre manos y decidieron dejarlo claro en su elección musical, porque, de lo contrario, el sentido es nulo. Habrá quien mente el caso de "Posesión Infernal" como algo medianamente parecido, pero no, ahí la copla (que ya sonaba previamente en el film, vinilo mediante) se ajustaba al espíritu extravagante del pitote, en "Skeleton" canta como una almeja.
Aunque para falta de coherencia, lo parte que sigue. En un momento dado, el monstruo entra en una central química y comienza a masacrar al personal. Justo, entre medio de uno de esos crímenes, asoma un obrero sin nombre reaccionando con las maneras propias de un retrasado mental. Así, porque sí. No le vemos luego fenecer, ni nada de nada. Su función se limita a esa extraña aparición mariana que, una vez más, motivó una carcajada por mi parte, tanto como para decidir rescatarla cual pequeño vídeo...



sábado, 18 de noviembre de 2023

TERMINAL FORCE

Nick Tyree es un policía alcohólico de gatillo fácil. Y no un gatillo cualquiera, hablamos de toda una magnum 44, nada menos, el revólver más potente del mundo, capaz de vo.... bueno, ya se saben el resto. En cualquier caso, el hombre es suspendido por cargarse a un maleante que quería atracar una licorería. Justo entonces, un mafioso de lo más temible, Johnny Ventura, secuestra a la hija de un camionero dispuesto a testificar en su contra. Así las cosas, deciden devolverle la placa a Nick para que vaya al rescate. Él, muy a regañadientes, acepta.
"Terminal Force" vendría a ser uno de los títulos menores, y más prescindibles, en la "etapa dorada" (o la menos marrón) de la carrera de Fred Olen Ray. Ya, ya, suena a chiste usar las palabras "menores" y "prescindibles" en este contexto, pero sí, tiene sentido. Fue todo un precedente de aquello en lo que, superados los 90, devendría la filmografía completa de su director, productos sosos, aburridos, desalmados y sin chispa de vida, ni ninguna otra clase. No obstante, incluso así, "Terminal Force" es... mmmmh, usar la palabra "mejor" sería excesivo, lo dejaremos en más entrañable que todos aquellos. No por la sobadísima trama. Ni por la habitual ejecución directiva de Ray, tan inimaginativa y perezosa, a base de planos fijos de gente hablando y hablando sin parar. Es una cosa bárbara, en serio. Creo que en toda la película hay un 15% de acción. 20 si me apuran. Y el resto es verborrea desatada, incluso para contar las mayores chuminadas. U otras tan evidentes que no lo necesitaban. Pero son esos 35 milímetros maravillosos con los que fue rodada (en cinco días), esos actores -sobre todo secundarios- más acartonados que un pack de tetrabriks y, sobre todo, la interminable ristra de rostros simpáticos, mucho habitual del subproducto e, inevitable, un montonaco de los integrantes de la secta Olen Ray, lo que "salvan" la papeleta. Bueno, y sus escasos 83 minutos de duración, por supuesto.
Richard Harrison no necesita presentación en este blog pero, vamos, el papel le va que ni pintado. Troy Donahue aparece como segundo de cartel (de hecho, su rostro se come más de la mitad de la caratula del VHS patrio), aunque lo cierto es que su papel es tan insignificante como irrelevante. Siendo un jovenzuelo de lo más guapete tuvo un arranque prometedor, asomando en "Invitación a la vida" de Douglas Sirk. Sin embargo, y conociendo a Olen Ray, sus gustos y manías, apuesto a que lo fichó únicamente porque en 1958 actuó en "Monster in the campus", considerada uno de los momentos menos inspirados de Jack Arnold. En cualquier caso, poco a poco la carrera del joven Donahue se fue desinflando, lo que, inevitablemente, le llevó al abuso de toda suerte de sustancias, especialmente bebercio (anda que... entre él y Harrison, menudo plantel). James R. Sweeney era ya todo un veterano del subproducto, había aparecido en la "sex comedy" "Esta chica es mía" y, seguidamente, prestó sus servicios para gentuza como David DeCoteau, Richard Gabai o Rick Sloane (quien, by the way, se encarga de diseñar los feos títulos de crédito de "Terminal Force"). No mucho después, Sweeney repitió con Olen Ray en "Bad Girls from Mars". Y hablando de girls, mencionar al bombón que interpreta a la secuestrada, Angela Porcell, una actriz que, seguramente, iba para "scream queen" pero se cansó de enseñar ese par de tremendos melonazos que gastaba, retirándose cuando apenas había sumado seis títulos en su filmografía. Claro que, menudos son. Localizamos otra vez a Rick Sloane con "Academia antivicio", "Deadly Reactor" del infamemente famoso David Heavener, "Chance" con el ínclito Joseph Merhi metido de por medio y la que todo lo empezó, "Glitch!", "sex comedy" firmada Nico Mastorakis. Impresionante. Tanto como las ubres de la muchacha, que en "Terminal Force" Olen Ray filma con gratuitosa delectación. Es que incluso le dedica primeros planos sin venir a cuento. Puro "exploitation" para ojos perversos como los míos y los suyos, por supuesto. De ahí que decidiera sacar este hermoso par -nunca mejor expresado- de instantáneas....


Otro que merece ser mencionado es Cleve Hall. De hecho, daría para un artículo entero. En "Terminal Force" interpreta a un asesino demente con pinta de rockero gótico -ya que pertenecía de forma genuina al gremio- y la cara de Pablo Carbonell. Es un actor pésimo, pero resulta muy gracioso. Se le puede ver en "El amo del calabozo", "La gran aventura de Pee-Wee", "Sueños Tortuosos", "Roller Blade Warriors: Taken by Force" de Donald G. Jackson, alguna de DeCoteau y otras tantas de Olen Ray. Aunque, realmente, lo suyo eran los efectos especiales, iniciándose nada menos que en "Pesadillas de una mente enferma" para, luego, pasar a currar con "Empire" en un montón de sus subclásicos (entiendo que asistiendo a John Carl Buechler) y clásicos. Una de sus últimas aportaciones fue fabricar al bicho protagonista de "El ataque del tiburón de dos cabezas", dirigida por Chris Ray, el hijo de Fred Olen Ray quien, ya puestos, tiene cameo en la misma "Terminal Force" como repartidor de periódicos. ¿No es encantador?. Al parecer, en 2012 Hall protagonizó un "reality" para "Syfy Channel" dedicado a su labor en el campo del látex titulado "Monster Man", lo que le otorgó cierta fama. Según la secretaria, colaboró en la confección del libro "It Came from the 80s!". Habría molado entrevistarle a fondo, pero por desgracia murió hace dos años. ¡Ah! olvidaba un último dato que aclara y contextualiza muchísimo de lo comentado hasta ahora, Cleve era hermano de Kenneth J. Hall.
Cerrando ya el apartado dedicado a los intérpretes "no Rayanos", queda Vincent Barbi, el típico superviviente de la era dorada del "exploitation" que Olen Ray fichaba por puro fanatismo. En sus años mozos, Barbi curró en el "The Blob / La masa devoradora" original de 1958. Luego, se prestó a salir en un puñado de los subproductos vomitados por Ted V. Mikels, en la serie y la película del "Batman" de Adam West, en la hoy reputada "Dolemite" y... a partir de aquí ya comienza a tantear terreno Rayano, coincidiendo con James R. Sweeney en "Capone", dirigida por el habitual colega/socio de Fred, Steve Carver (quien aparece en los agradecimientos de "Terminal Force") o haciendo de víctima en "El día después del juicio final" para entrar a formar parte de la mafia Olen Ray. Justo antes de palmar, Barbi tiene papelito en una cosa rarísima de naturaleza "indie" titulada "Suture". La vi en el Festival de Sitges, y se suponía el gran nuevo descubrimiento del palo, rollo "Reservoir Dogs", "El Mariachi" o "Clerks" (al fin y al cabo, estábamos en 1993), pero no coló. Incluía cierto elemento absurdo en su trama que provocó el rechazo de crítica y público.
Y, ahora sí, nos metemos de cabeza en el puro Fredolenrayismo... o esta reseña no terminará nunca. Los habituales que le acompañaban a todas partes durante los 80 y 90. Comenzando por su ex-mujer, Dawn Wildsmith, siguiendo con el gran gran Jay Richardson poniendo fondo y forma al mafioso jefe, un personaje detestable que el actor hace simpático. La inevitable Michelle Bauer, mostrando sus operadas ubres, claro. Ralph Lucas, que en "Beverly Hills Vamp" hacía del criado de las vampiras, esas que se papeaban a los amigos "nerds" del protagonista, uno de los cuales, Tom Shell, también asoma en "Terminal Force", solo que cambiando totalmente de registro. Aquí es el baranda que casi -casi- se tira al personaje de Angela Porcell. Hoy día, Shell se ha reciclado a director de productos desangelados, pero dispone de una filmografía como actor que es... verla para creerla. No pueden faltar tampoco el bueno de Joseph Pilato (acreditado Josef Piato) o el subdirector de subcine Dan Golden.
Pasemos directos a detrás de las cámaras. El fuerte de Ernest D. Farino han sido siempre los efectos especiales (y no solo de subproductos, también algunas películas de primer orden) pero, inquieto él (de joven editaba un fanzine dedicado íntegramente a Ray Harryhausen), en ocasiones lo ha intentado con la dirección y, como es el caso, la escritura de guion. Concretamente tres veces. Sorprende que de una mente tan imaginativa salga algo tan soso como lo reseñado, pero, en fin, ya se sabe. Sus otras dos aportaciones han sido igualmente para Fred Olen Ray, "Wizard of the demon sword" y la ya muy mencionada -y genuinamente divertida- "Beverly Hills Vamp".
Produce (entre otras cosas) Grant Austin Waldman, otro de los creyentes en la causa Ray. Pones la filmografía de uno al lado de la del otro, y casi van a la par. Waldman también lo ha intentado como director de sus propias cacotas, destacando entre las pocas "Teenage Exorcist".
A la hora de ilustrar esta interminable reseña, he echado mano de la sosa caratula del VHS español, básicamente porque así es como la alquilé en su día. Sin embargo, me ha sido imposible resistirme a sumarle la exageradísima y graciosa ilustración que corretea por ahí como cubierta de alguna edición extranjera. Más que nada porque es puro y duro "exploitation". Pilla los cuatro elementos atractivos, desmádralos, y añade alguna mentirijilla piadosa (ese Harrison hiper-musculado!!). Aaaaay (suspiro) los buenos viejos tiempos.

sábado, 31 de diciembre de 2022

DEAD WEEKEND

Todo hacía suponer que con "Dead Weekend" el semi-prestigioso Amos Poe había tocado fondo. Hemos hablado de él mucho y muy extensamente, pero lo resumiré en que Poe es algo así como el verdadero "pope" del cine independiente norteamericano tal y como lo conocemos hoy (o lo conocíamos en los 90). Surgido de la escena punk primigenia neoyorquina, agarró una cámara de 16 mm y no paró de producir largometrajes donde imitaba obsesivamente las maneras del Godard más revolucionario. Llegados los ochenta, intenta profesionalizarse con "Alphabet City", donde se marca una especie de versión "comercial" de sus primeros títulos, versados en cierto lumpen callejero. Y en 1995 vende su alma al diablo dirigiendo una película barata de ciencia ficción para la caja lerda, esta "Dead Weekend". Él la calificaba como "Mi propio "Plan 9 from outer space"", más teniendo en cuenta que luego pudo encauzar su carrera de nuevo por los supuestos derroteros "indies" correctos, renegando así de la reseñada. Y, claro, siendo yo como soy, y con los gustos que tengo, me pirraba por ver ese "desliz", tarea complicada porque nunca llegó a lanzarse por estos lares, ni en vídeo. Hasta que, oh sorpresa, hace poco tuve acceso a ella, subtitulada. No dudé un segundo y le di al play, ansioso.
Hablar de decepción sería lo normal, sí. Pero en este caso la palabra adquiere un tono distinto. No me he sentido decepcionado porque sea una mierducha a la altura de lo que producían entonces "Syfy Channel" o Roger Corman. Al revés, el bajón me lo dio descubrir que, después de todo, "Dead Weekend" no dista TANTO de las maneras de Amos Poe. Sigue siendo muy "indie" en espíritu. Puede que la promoción, o las palabras del propio filmmaker, la hayan perjudicado, haciéndonos creer que íbamos a consumir la pieza menos inspirada de un Jim Wynorski cualquiera.
Claro, es que leído de un tirón, el argumento induce a pensar malamente: En el futuro, un alien con la capacidad de cambiar de aspecto llega a la tierra. La sociedad militarista que rige con mano dura quiere cazarlo, así decide evacuar la ciudad anunciando la llegada de un falso terremoto. Todos aquellos que no se piren, especialmente si son bandas callejeras luciendo llamativas crestas de colores, serán exterminados. De eso se encarga un grupo de agentes armados. Entre ellos, destacan dos. El más guaperas se topa con el alien. O mejor dicho, la alien. Resulta ser una tía buena que viene de un planeta donde el sexo sustituye al desayuno, la comida y la cena. Es más, si no folla, morirá. Así que el protagonista se la tira una y otra vez (no paran de yacer, casi parece una concesión de Poe a la moda entonces imperante de los thrillers eróticos estilizados), hasta que se enamora/enchocha y decide protegerla, a pesar de que su propio compañero quiera acabar con ella.
Vale, ahora imaginen todo eso contado a lo "indie", sin demasiados efectos especiales, sin gota de elemento "camp", todo a base de largos diálogos aparentemente improvisados. Por momentos me recordaba a las eternas escenas de Belmondo y la Seberg charlando en una habitación de hotel en "Al final de la escapada" (lo que encajaría muy bien con la Godardobsesión de Amos Poe) Solo al final parece que el cineasta coge consciencia de que debe dar algo de elemento palomitero a la audiencia -o a los productores- y, entonces sí, rueda un tiroteo y la aparición de un ovni bastante cutrón.
La peli tiene su mensaje, aunque tan previsible como elemental. Uno contra el racismo y a favor de la diferencia. El colega del prota es un hombre frustrado porque lleva décadas casado con la misma pava, y está harto. Envidia a su compañero, que no para de follárselo todo (aunque en realidad solo sea una misma tía que muta de aspecto) y, en parte, por eso quiere destruirla. Al final, justo antes de los créditos, la alien manda un alegato pro-sexo y anti-violencia que roza el ridículo. Supongo que Poe se partiría el ojete mientras rodaba esta parte. No sé.
El curioso reparto depara algunas sorpresitas. Al lado de Stephen Baldwin, encontramos nada menos que al gran David "Sledge Hammer" Rasche. Les siguen el eterno villano Nicholas Worth, la asiática Bai Ling, Alexis Arquette (hermana de Rosanna, Patricia y David), Patrick Muldoon (uno de los protagonistas de la posterior "Starship Troopers") y la gran sorpresa: a lo largo de la peli aparece un DJ que no cesa de dar la brasa, sobreactuar y entonar voces chillonas. Y a mi que el tipo me sonaba. ¿Dónde lo habré visto antes? Tras mucho pensar y no encontrar la respuesta, recurrí a Imdb y entonces... en fin... les hablo de Tom Kenny, es decir, ¡LA VOZ de "Bob Esponja"! así como el rostro del pirata Patchy. Sensacional. Eso fue, realmente, lo que me animó a escribir la reseña de una película muy muy mediocre, muy muy olvidable, pero curiosa ni que sea para una única vez.
Ponen la guinda en la banda sonora los, según el disco, disfrutables "Nine Below Zero".

domingo, 9 de octubre de 2022

STARSHIP TROOPERS 3: ARMAS DEL FUTURO

Independientemente del regusto mejor o peor que pudo dejar "Starship Troopers 2", por lo visto en el terreno videoclubista dio un pastizal considerable, así que cuatro años después llegó la inevitable tercera entrega, "Starship Troopers 3: Marauder", aquí conocida como "Starship Troopers: Armas del futuro". Pal caso, la intención consistía en aproximarse mucho más al espíritu de la película original. Y se consigue, pero solo en parte. Ayudan a ello -y lo justifican- la dirección del hasta ahora guionista Ed Neumeier. Casper Van Dien en el reparto retomando al personaje de Rico (por entonces su carrera ya andaba zambullida entre subproductos y telefilms, por lo que no sería muy complicado ficharle) y el nombre de Paul Verhoeven al principio de todo, "apadrinando" la movida, aunque no queda muy claro cual es su verdadera función (probablemente solo se trate de un favor que el holandés hizo a su pupilo yankee) Pero claro, Neumeier NO es Verhoeven. Y se nota. El presupuesto sigue siendo modesto, aunque tampoco mísero. Medios hay, lo que ocurre es que las ambiciones del director debutante son muy altas, y no llega. Especialmente en lo que respecta a efectos visuales, con mucho cantoso y doloroso CGI.
Al parecer, frustrado porque el público masivo no "captó la broma" en el "Starship Troopers" primigenio, esta vez Neumeier decidió pasar de sutilidades y vomitarlo todo sin miramientos. Para que quedara más claro. Lo malo es que, de esta guisa, se pierde parte del gracejo, del "punch", que hacía del film de Paul Verhoeven algo diferente. Especial. Y por aquello de redondear la jugada, se incluye la religión como parte de los elementos parodiables... aunque, en este caso, consiguen hacerte dudar de si se trata de guasa o exaltación.
La historia gira en torno a un mariscal que, a su vez, es una verdadera estrella del pop. Visita unas trincheras high-tech comandadas por Rico, pero durante su estancia el sistema de seguridad se va al traste y los bichos entran para comenzar con la carnicería (una resuelta a base de mutilaciones chorreantes, aunque menos que en la segunda entrega) El mariscal y un grupo más de individuos escapan, pero por accidente acaban recalando en otro planeta igualmente infestado de monstruos, siendo uno de ellos el más mega-listo, mega-supremo y mega-grande de todos. Rico tendrá que ir al rescate, para lo que se valdrá del nuevo "juguete" de la federación.
Lo frustrante de "Starship Troopers 3" es la numerosa cantidad de elementos interesantes, atractivos y con posibles, que pululan ante nuestros cansados ojos pero, sin embargo, no terminan de funcionar como conjunto y, más pronto que tarde, asoma el temible aburrimiento. Sobre todo en algunos pasajes donde da la sensación que prolifera cierto caos narrativo.
Desde luego, está por encima de otros productos de su categoría (como las cosas que suelen pasar por el "Syfy Channel"), pero se queda en una traca que no peta como sería deseable. Supongo que podríamos culpar a la poca experiencia de Neumeier en la silla del dire... o de que, sin Verhoeven como pareja creativa, no se produce la magia. A saber.
En cualquier caso, la peña -aún dolorida por la experiencia con la segunda parte- esta vez no picó y, aunque no lo sé a ciencia cierta, puedo deducir que comercialmente la cosa pegó flojo, así que nunca hubo una cuarta. Pero sí varios largometrajes y series de animación (con participación de Casper Van Dien en una de ellas), lo que no es tan raro si tenemos en cuenta que la primera adaptación de la novela de Robert A. Heinlein fue en formato anime japonés del año 1988 como "Uchû no senshi".
La contribución más reciente al universo estarshiptruperiano viene fechada en 2022 de la mano de un corto -de repugnante "look" artificial- parido por fans titulado "Starship Troopers Deadlock" que, obviamente, verá su tía.

sábado, 4 de enero de 2020

RESCATE EN AFGANISTÁN

Originalmente el plan consistía en poner fin al ciclo dedicado a Steven Seagal con su primera película, "Por encima de la ley". Pero la vi y, ciertamente, no me acabó de entusiasmar. Es un poco chapillas y desde luego tampoco invita a escribir nada. Así que lo di por terminado. No obstante, existía otra, "Rescate en Afganistán" ("Sniper: Special Ops" en v.o., año 2016) que me picaba la curiosidad, básicamente porque venía dirigida por un cineasta zetoso recurrente en este blog y del que fui muy fan en mi juventud: Fred Olen Ray. ¿Qué resultado daría la unión entre ambos titanes de la costra? Al final mi enfermiza curiosidad, que tantas alegrías me ha dado... pero también muchos disgustos, me animó a localizarla y verla. Y aquí tienen la reseña. ¿La última pues? Ahora ya lo dudo. Me haría gracia ese "Por encima de la ley 2" que algún día nos caerá como una losa, pero el tiempo dirá.
De la trama de "Rescate en Afganistán" no me he enterado mucho. Tal vez porque tampoco es que me haya volcado en prestarle atención. Digamos que todo gira en torno a un cuerpo de marines en plena misión de rescate en el país del título. Nuestro querido Steven es el francotirador de parcas palabras, lo que le viene de puta madre para no cansarse demasiado. El tipo rescatable es un congresista al que logran salvar, sin embargo las cosas se complican y Seagal y otro marine quedan atrapados, rodeados por el enemigo en un ruinoso edificio. El resto del equipo quiere regresar a por los suyos, pero los altos cargos se lo impiden. Les mandan a otra misión, una que también se complicará y que les servirá para, con la excusa, saltarse las órdenes, ir a por el gordo y, de paso, matar al malo. Fin.
Si algo destaca de la intervención de Steven Seagal en "Rescate en Afganistán" es que, uno, prácticamente no se levanta de la silla, ni participa en demasiadas escenas de acción. Dos, tampoco comparte plano con ninguno de los actores del reparto, las pocas veces que así lo hace estos salen de espaldas, ergo seguramente sean dobles. Lo mismo que cuando Seagal no da la cara, tiene toda la pinta de ser otro tipo vestido como él (según he leído, sus intervenciones suman unos escasos diez minutos en total). Sí queridos, es Steven Seagal prestando su nombre (su lamentable aspecto) y lo mínimo de su presencia para dar lustre a un subproducto en toda regla. Casi le hace más daño que bien, porque en realidad, siendo muy muy muy generosos y comprensivos, y dadas las circunstancias, la peli no es TAN espantosa. Las hay mucho peores. Se deja ver si no existe otra tarea urgente a la vista. El resto del reparto se esfuerza en cumplir (destacando a dos actores habituales de zetismos y pelis destinadas al Syfy Channel, Tim Abell y Paul Logan -que en su día protagonizó "Mega Piraña"-) y Fred Olen Ray rueda (y escribe el guion) con profesionalidad. Reciclando algunas imágenes de otras películas -sobre todo aquellas que incluyen explosiones- y tirando de CGI purulento para disparos y otras pequeñeces. Lo que le sale cumple con los mínimos, ideal para ver mientras revisas tus redes sociales. Una cosa mortecina, plana, fría e impersonal... pero eficiente. Que incluya como atractivo a un actor de cierto nombre -que no renombre- al que luego casi ni vemos, únicamente provoca que la peña diga más pestes de ella de las que realmente rezuma.
Que lejos quedan esos años en los que Olen Ray paría mierdas carismáticas. Pero bueno, al menos ahí sigue, currando, haciendo cine, y eso es incluso admirable. Le acompañan el mastuerzo de su hijo, Christopher Ray, y uno de sus clásicos, Jay Richardson, lógicamente envejecido y que interpreta al congresista capturado por los malvados Talibanes. A estos, como es fácil deducir, les dan vida siempre los mismos cuatro actores con la cara cubierta con pañuelos, probablemente también para disimular su origen norteamericano. En cuanto al lugar de rodaje, Fred Olen Ray presumía en redes sociales de rodaje en Afganistán, pero no cuela. Según las fuentes habituales, está parida en California y uno de esos desiertos tan habituales en el cine de Ray cuando necesitaba disponer de un planeta marciano, la guarida de un monstruo terrible o cualquier otra chuminada.
La nota de color la pone la intervención como actor del luchador de wrestling Rob Van Dam. Aparece en el cartel junto al nombre de Seagal. Ahí, todo grande. Y no, no es porque batalle a su lado o tenga un papel destacado. De hecho, es bastante secundario. Está para jugar a una evidente confusión: que algunos paletos crean que Jean-Claude Yasabenquien aparece en la peli, en plan fusión de dos viejos astros de los "actioners". ¡Juas!.

sábado, 15 de junio de 2019

SESIÓN DOBLE : LA LEYENDA DE RAGNAROK + PRESA

La leyenda de Ragnarok : Un arqueólogo -y padre viudo- anda obsesionado con resolver un misterio relacionado con la presencia de vikingos en cierta parte de Noruega. Un día, un socio le trae una especie de mapa hecho en piedra que demuestra que sus teorías no andan desencaminadas, así que se pira a un lago en busca de respuestas, arrastrando con él a sus hijos. Encontrará cascos, espadas y esqueletos sí, pero también al monstruo gigantesco que daba sentido al mito de Ragnarok.
"La leyenda de Ragnarok" vendría a ser como una película de las que hace "Syfy Channel", pero bien. Su procedencia Noruega marca una leve, muy leve, diferencia con respecto a los productos con monstruo costroso típicos del canal en cuestión. Cierto que la trama no deja de ser algo previsible, y las salidas narrativas también bastante evidentes, pero aquí digamos que el tono es más calmado, más realista, mejor explicado, interpretado y dirigido. Amén de que el bicho de rigor sea menos chapucero de lo habitual.
Mikkel Brænne Sandemose, responsable del "slasher" "Fritt vilt III / Cold Prey 3", se marca una de aventuras y fantasía casi para toda la familia con irremediable tufo Spielbergiano (Indiana Jones + Parque Jurásico, por así decirlo) pero haciendo gala de una sobriedad que alguien afirmaría es propia del supuesto gélido carácter del país productor. Tanto le molan estas movidas a Sandemose, que repitió en 2017 con "La leyenda del gigante de la montaña" y su respectiva secuela recién estrenada.
Si a alguien se le pasa por la cabeza la palabra "oportunismo" con respecto a cierto blockbuster con superhéroe, que sepa que "La leyenda de Ragnarok" le precedió cuatro años. Y si no lo digo, reviento: me hizo mazo de ilusión ver escenas rodadas en un museo Vikingo que tuve el honor de visitar en mis vacaciones por allá Oslo hace ahora tres años.
"La leyenda de Ragnarok" es un producto del montoncillo pero que se puede ver sin problemas y entretiene lo justo.
Presa : En estos tiempos que corren en que todo se reivindica, me sorprende que el fandom siga ignorando de forma tan drástica a alguien como Dick Maas. No olvidemos que este caballero tiene en su haber un pequeño clásico de los ochenta, "El Ascensor", además de cosas tan dignas y/o populares como "Amsterdamned, misterio en los canales" y "Una familia tronada". Incluso trabajó para la serie "Las aventuras del joven Indiana Jones". ¿Será porque no es norteamericano?. A saber!.
Independientemente de ello, Maas continúa haciendo películas y aunque ninguna de ellas sea la repolla, son productos dignos que cumplen con su principal función, que es la de entretener.

Eso mismo podemos aplicar a este "Presa", parida en 2016 y que, de momento, se erige como su último largometraje concluso. Otra muestra más de una trama que encajaría perfectamente en el "Syfy Channel" por su trillado argumento: Un león aparece en Amsterdam y comienza a atacar a todo quisqui. Las autoridades contactan con una zoologa para que ayude. Esta traerá a un ex novio que es experto cazador y que será quien se enfrente con el animal hasta sus última consecuencias.
Nada nuevo bajo el sol. El león es puro CGI de calidad media/alta. Pero no molesta. Dick Maas trufa toda la peli con esos típicos momentos de comedia tan incordiantes que le gustan. Pero ya lo sabemos y no se lo tenemos en cuenta. Y finalmente, como guinda, unas dosis de truculencia agradecida y cierta mala leche que, supongo, no estaría de ser un producto Hollywoodiense. Concretamente el león se zampa a un par o tres de críos y sin florituras que valgan.
Así las cosas, "Presa" se erige como una peliculita prescindible, de Domingo por la tarde, pero que se deja ver sin mayores problemas gracias a las indiscutibles tablas del amigo Maas.

jueves, 6 de diciembre de 2018

POPATOPOLIS

Damos por sentado que si eres asiduo de este blog conoces perfectamente quien es Jim Wynorski. Y los autores del documental que a continuación pasaré a reseñar, también. De ahí que limiten unos veinte minutos iniciales a narrarnos la vida y obra del individuo, sin duda uno de los reyes del actual cine de segunda y tercera regional, o del moderno exploitation si así lo prefieren. Wynorski ha dirigido un sinfin de películas (más que Martin SCORCESE, como afirma un texto nada más arrancar el film donde, sí, el apellido del célebre cineasta está así de mal escrito), y la mayoría de ellas no se pueden ver de un tirón sin bostezar indiscriminadamente. Tras una primera época más o menos digna con títulos como "Kill bots", "Deathstalker 2", "Vampiros del espacio" o "Transylvania Twist", las últimas décadas el muchacho se ha visto condenado a la realización de aburridos telefilms de monstruos costrosos para Syfy Channel o, mucho peor, softcores barriobajeros grabados en vídeo y que apenas estaban vivos antes de nacer. Justamente, el actor y realizador Clay Westervelt pensó que sería mazo de interesante centrar un documental en la confección de una de estas infra-películas, con el aliciente de que Wynorski pretendía facturarla en únicamente tres días. ¿El título?, "The Witches of Breastwick".
Aquellos que hayan visto el documental "Serie B: El lado oculto de Hollywood" ("Some Nudity Required" en v.o.) recordarán su enfermizo tono feminista y que, por ende, Jim Wynorski quedaba retratado como el auténtico villano de la función, un cineasta machista únicamente interesado en las ubres colosales. Pues bien, eso volvemos a verlo en "Popatopolis", solo que esta vez sin manipulacion vaginal intermedia, aquí es algo que queda gráficamente retratado cuando el tipo da los buenos días a una de sus escotadas actrices con un "Buenas tetas!" o tortura a algunas de ellas con discutibles métodos de dirección, presionándolas para que repitan al dedillo las absurdas frases del guión parido por un siniestro individuo que ronda el plató y que, según afirman las ultra-maquilladas y operadas actrices, "Esto lo ha escrito alguien que odia a las mujeres". Probablemente.
Y así van pasando los minutos, presenciando cómo Jim Wynorski, su actor guaperas, sus chicas quemadísimas (una de ellas dejó el "cine" tras esta experiencia) y un equipo técnico reducido a dos o tres tipejos y una cámara de vídeo profesional, ruedan 
a toda pastilla su absurda película. Pelean, ríen con las escenas eróticas y se meten de noche y sin permiso en un parque nacional montando una hoguera donde está totalmente prohibido encender ningún fuego.
Todo ello retratado de manera directa, cruda, honesta y sin evitar traqueteos. Montado con ritmo y logrando un documento que, además de interesante e hilarante, resulta bastante entretenido.
Al terminar se nos explica que "The Witches of Breastwick" recuperó la inversión y generó beneficios al distribuirse en dvd por diferentes países (lo que no me extraña dada su precariedad). No obstante, la sensación final que nos queda es triste, incluso deprimente, al ser testigos de esa decadencia creativa de la que hablaba al inicio de la reseña.
Asoman los caretos Roger Corman, un sorprendente Tom Savini y la madre de Jim Wynorski, que nos explica cómo el chaval pasó la adolescencia siendo un tipo solitario que leía mucha ciencia ficción y no lograba tener novia, características estas típicamente "nerds" y que no casan demasiado bien con el carácter irascible, borde, seguro de sí mismo y cruel que vemos desplegar al Wynorski adulto... claro que entre medias estuvo liado, por increíble que parezca, con Monique Gabrielle, y supongo que esas cosas le cambian a uno (también podríamos considerar dichas maneras encabronadas una "venganza" tardía del ex marginado, ahora poderoso, contra aquellas que le rechazaron en su día -porque mira que Jimmy es feo-, a saber).

sábado, 24 de diciembre de 2016

EL FIN DEL MUNDO

Owen tiene un problema. En realidad dos. Serían tres si contáramos su sobrepeso, aunque ello no le impida tener una novia bien atractiva, una por la que compite un mazas guaperas que intenta follársela y se toma a chota a nuestro protagonista. ¿Por qué?, pues porque a pesar de tener estudios de alta graduación, Owen ha preferido dedicar tiempo y esfuerzo a su pasión, abriendo un vídeo-club "frikista" especializado en.... ¡películas de catástrofes!. Sus favoritas. Las suyas y las de aquellos amigos con los que comparte chispeantes charlas sobre ciencia ficción.
¿Y los otros dos problemas de los que hablaba antes?, uno es que su pareja quiere que se centre, encuentre un curro respetable y bien pagado o cortará con él. El otro es que... bueno, el mundo está a punto de acabarse por culpa de una explosión de plasma que cae a la tierra destruyendo y matando por doquier. Es ahora cuando Owen demostrará a todos los que se ríen de él que el pasarse horas y horas viendo pelis de catástrofes le ha dotado de los suficientes conocimientos como para sobrevivir a tal entuerto. Una vez asumido ello, toca sacar del manicomio al único tipo capaz de solventar el problema, el Doctor Walter Brown, al que sus colegas llaman "Doc....... Brown" para mayor algarabía de Owen.
Esta es, a rasgos generales, la trama de "El fin del mundo", otra de las tantas y tantas películas baratas de catástrofes que hoy día se producen y que suelen ser habituales en la programación de "Syfy Channel". De hecho, su director, Steven R. Monroe, responsable también del remake de "I spit on your grave", ha firmado unas cuantas de ellas. Imagino que cansado de no salirse nunca de la rutina y la fórmula, Monroe decidió romper con todo pariendo esta "El fin del mundo" que, sin ser nada del otro jueves, es un poco más soportable de lo habitual. Sin duda gracias a su comedido pero bien presente sentido del humor (algo no muy común en el género) y a, efectivamente, que sus protagonistas son lo que son, lo que le sirve al director para reivindicar esta clase de cine, el "nerdismo" en general y, de paso, pintar al guapo y cachas, normalmente el héroe de la función, como el malo.
El desenlace es tan precipitado, anodino, tonto y cutre como de costumbre, pero al menos el resto puede verse sin sufrir demasiado y con una leve sonrisa de complicidad en el rostro.

sábado, 17 de diciembre de 2016

TIBURÓN, LA VENGANZA

“Tiburón, la venganza” es la cuarta parte oficial de la famosa franquicia iniciada por Steven Spielberg con su grandiosa obra maestra. Le siguió una segunda que, dentro de lo que cabe, no estaba demasiado mal. Luego una tercera en 3D francamente chunguera y, finalmente, esta de la que les hablo hoy y que si no lleva el número respectivo tras el título es por su intención de desvincularse de la entrega precedente. Dicho de otro modo, “Tiburón, la venganza” conecta directamente con “Tiburón 2” y se pasa “Tiburón 3D” por el forro de las pelotillas. Cosas de Hollywood.
El jefe Brody ha muerto de un infarto. De miedo, como dice su esposa, que es la que protagonizará la película por completo. De los dos hijos que tuvieron, uno ha seguido los pasos del padre y es sheriff. El otro, biólogo marino. Una noche el primero acude al mar y, ¡ups!, es atacado y devorado por un tiburón gigante. No puede ser el mismo de las otras pelis porque aquellos murieron, pero sí podría tratarse de un hermano. Un primo. O vaya usted a saber. El caso es que el bicho quiere vengarse de la muerte de sus iguales atacando a la familia Brody al completo. Lo que desconoce es que la viuda no piensa achantarse y se tomará su propia revancha con la ayuda de su otro hijo, un aviador la mar de golfo que le echa los tejos y un negro con rastas muy brasas.
¿Un escualo con consciencia suficiente como para elegir a sus víctimas?. ¿Para cometer venganza?. ¿Procurando siempre que pertenezcan a la misma estirpe?. No deja de ser irónico pensar que lo que en 1987 -año de estreno del film- sonaba descabellado e incluso ridículo, hoy, comparado con todas esas delirantes películas de tiburones que cantan, bailan, vuelan y están hechos de hielo, lava o pasta de boniato, y que gente como "Syfy Channel" tienen el mal gusto de programar, lo que cuenta "Tiburón, la venganza" suena de lo más normal. Incluso creíble. ¡Cómo han cambiado los tiempos, par diez!.
A "Tiburón, la venganza" se la conoce oficialmente como una película "mala pero divertida". Hasta uno de sus protagonistas, Michael Caine, se jacta de que solo la hizo para marcarse un viajecito, cobrar el cheque y comprarse una casa, pero que nunca la ha visto, aunque le han dicho que es terrible.
¿Hay pa tanto?. Hombre, desde luego si la comparamos a la original estamos ante un auténtico zurullo de proporciones épicas. Tirando a aburrida y sin la más mínima capacidad de generar suspense. Cuando el tiburón aparece lo hace como si pasara por allí, sin más, no hay una progresión previa destinada a erizarnos el vello. Mario Van Peebles, el negro de rastas, carga mucho las tintas en su interpretación, resulta realmente agotador. Cuando leí que él mismo se había encargado de escribir sus diálogos, lo entendí todo. Pero tal vez el punto más flojo de la película sea el intento de recrear el momento más tierno y bonito del film original, cuando uno de los retoños Brody imita los gestos de su preocupado padre. No cuela. Igual que no colaba el vuelo de Superman con Lois Lane de la cuarta peli del superhéroe en otro triste intento de recuperar la magia de la primera entrega. Esas cosas no deberían hacerse, son feas, porque le quitan lustre a la película e incluso perjudican al material genuino.
Y no me interroguen respecto al desenlace, absolutamente miserable y absurdo. Por lo visto en un principio era distinto, pero ante los palos que este recibió los productores corrieron a sacarse otro de la manga (y reciclar imágenes de la primera parte) y ese es el que terminó imponiéndose para mayor escarnio de sus responsables.
Pero si hacemos un leve esfuerzo para no tener todo eso demasiado en cuenta, y nos olvidamos un poco de la de Spielberg, lo que queda es un producto mediocre aunque soportable ideal para ver el Domingo por la tarde. Una peliculita de aventuras dirigida por todo un veterano en un momento de escasa inspiración, Joseph Sargent.
En muchos aspectos "Tiburón, la venganza" me recuerda un poco a "King Kong 2". Una de esas maniobras que te preguntas cómo se le pudo ocurrir a alguien y cómo pudo ser tan iluso de pensar realmente que funcionaría. Aún así, probablemente sea bastante mejor que, no ya la del gorila, sino toda la ralea reciente de subproductos con escualo, esos mismos a los que antes hacía alusión. Y es que, al menos, aquí el Señor Tiburón es de goma... y aunque cante como una almeja, siempre resulta más agradable que uno dibujado con el ordenador.

viernes, 29 de mayo de 2015

MERCENARIES

A mí estos canallas de “The Asylum” no me engatusan. No lo hicieron cuando aparecieron en el mercado y por supuesto no lo van a hacer ahora. Pero resulta que mi pareja es una fan apasionada y acérrima del cine de acción, mucho más que yo, que en los terrenos de la acción ando más pez que otra cosa, y claro, ella quería ver este “Mercenaries” y yo me apunté a un bombardeo… por desgracia.
Y es que cuando el fandom fantaseaba con lo  bien que podría estar una versión femenina de “Los Mercenarios” y hacían sus propios castings, los del asilo tomaron nota, y ese mismo día facturaron la película. Y les salió esta mierda, porque en cuanto “The Asylum” plagia un concepto o una idea, ya la película es lo de menos. Y cuando digo mierda, no me refiero a una mierda ingenua, simpática…. Nada de eso, me refiero a una mierda empresarial. Entonces ¿Qué nos encontramos? Un par de escenas de acción mal rodadas y muchos diálogos.  Vamos, básicamente, una mierda de “The Asylum”.
La sinopsis es sencilla. La hija de ¿el presidente era? ha sido secuestrada y confinada en un castillo en algún remoto país, por lo que se reúne a un grupo de presidiarias de élite para rescatarla. Y el resto del tiempo, se lo pasan hablando. Por lo demás, se acentúa un falso mensaje feminista –viniendo de quien viene, apaga y vámonos…-  en el que los hombres son muy malos y solo quieren follarse a las mujeres (cosa cierta) y nuestras protagonistas se muestran muy inconformistas con esa situación y las resuelven como machotes. Pura mierda.
El problema de la película es, precisamente, que se ha hecho cargo de ella la gente de “The Asylum” porque la idea de una versión femenina de “Los Mercenarios” con viejas heroínas del cine de acción no está ni tan mal, pero como mínimo esta tenía que haber sido ejecutada con las maneras y presupuestos de una “Millenium”, si no una "major".
Incluso su casting tiene un par de nombres acertados y que, en caso de una versión de la película más ambiciosa, deberían ir. Una pena. Bueno, en realidad, no tanta.
Así, componen este reparto de zorras inútiles nombres como los de Viviaca A. Fox (“Kill Bill”, "Independence day”) de lleno ya en las filas de “The Asylum”, Zöe Bell, prestigiosa especialista de escenas de acción, habitual doble de Uma Thurman, a la que Tarantino otorgó fama mundial en “Death Proof” dándole un papel protagonista, Kristanna Locken, vista en “Terminador 3”, en “En el nombre del Rey”, pero sobretodo, en productos zetosos para el mercado del DVD, Nicole Bilderbak, salida de “Fuera de onda” y habitual de las series de televisión, y los platos fuertes de la película: Cynthia Rothrock, que sale muy poco y Brigitte Nielsen que hace de mala malosa (y es lo mejor de la película) y no levanta cabeza desde los ochenta.
No deja de ser paradójica la conexión que tiene esta película con el universo Tarantino, porque, si este se dedica a rescatar viejas glorias, dos de sus estrellas (Zoë Bell y Vivia ca A. Fox) han acabado bien metiditas en esta mierda. Curioso.
Dirige el tinglado Christopher Olen Ray, el hijo de Fred Olen Ray, que intenta seguir los pasos de papá de la peor manera posible, filmando -produciendo y dirigiendo- mierdones para “Asylum”, “SyFy Channel” y símiles, del tamaño de “Reptisaurus”, “Megashark Vs. Crocosaurus”, “El Todopoderoso Thor” o “El ataque del tiburón de dos cabezas”. Ahí es nada.
Bah, una puta mierda, infame y sin pizca de gracia.
Como anécdota, decir que existe otro “exploitation” de “Los Mercenarios” de origen Británico y con Billy Zane a la cabeza (otro puto loser) que tiene también una pinta espantosa y comparte título con esta.

martes, 27 de enero de 2015

EL GUERRERO DEL TIEMPO (LA MALDICIÓN DE LA PIEDRA)

Una piedra Nórdica con una profecía grabada cae en manos del responsable de un museo, que pronto verá cómo su cuerpo y alma son poseídos por una malvada bestia milenaria dispuesta a armar la jarana. Un par de ancianetes que conocen la historia al dedillo harán lo que puedan pa convencer al resto del reparto que hay que pararle los pies antes de que se haga realidad la poco halagüeña mentada profecía.
Oscurilla producción norteamericana de terrores del año 1991 que responde al título original de "The runestone" (no confundir con "Rhinestone") y que, sorprendentemente, pasé por alto cuando reposaba en los estantes de mis video-clubs habituales cortesía de "Record Visión", a pesar de que había visto algunas imágenes potentes del monstruo protagonista en las páginas de mi querida prensa franchute. Por entonces se titulaba "El guerrero del tiempo", aunque actualmente uno puede localizarla en la mula, o en IMDB, como "La maldición de la piedra". ¡Qué cosas!.
Se titule como se titule, lo que aquí tenemos es pura y dura rutina. Narrativa y estética. Lo primero se limita al típico esquema a base de alternar directrices tan familiares para el aficionado medio como "el monstruo ataca entre sombras / la poli investiga sin conseguir mucho / los protas se lo curran más". Al final todos se juntan en el mismo decorado, luces estroboscópicas por aquí, humo por allá, música grandilocuente y poco más. Lo segundo, estéticamente hablando, tiene un look de lo más raruno, artificial diría yo, a pesar de forzadísimos arrebatos estilizados muy cutres (el juego de siluetas frente a la luna llena es de juzgado de guardia). Dicho de otro modo, hoy día "The runestone" sería un producto ideal para la hora del té en el "SyFy Channel".
Desafortunadamente, ni siquiera podemos decir que el sosismo general quede compensado con una buena dosis de truculencia, un humor más o menos solvente y/o buenas ideas correctamente aplicadas. Estamos a inicios de los noventa, así que el elemento gore brilla por su ausencia. Que un bicho como el protagonista, con esa contundencia, esas grandes garras y esa cara de cerdito mosqueado no asesine a sus víctimas con saña y brutalidad (al estilo de "Rawhead Rex", por así decirlo), me parece muy triste. El muyayo se limita a arañar la cara, empujar o, peor aún, ¡atizar con una escopeta mangada a la pasma!.
Molarían las escenas en las que se ríen un poco del mundillo "arty", con su pedantería, su pose y su superficialidad, si tuviesen más mala baba. Y habría dado mucho de sí cuando la criatura se cuela encabritada en una exposición en la que predominan los tonos blancos, tanto en las paredes como en las ropas de los invitados. ¿Se lo imaginan?, el contraste con chorrazos de rojísima saaaangreeee hubiese sido la repolla... pues na, olvídense.... ni una puñetera gota. Todo a medio gas.
Lo que sí llamó mi atención es que "El guerrero del tiempo" posee ciertos escasos puntos en común con la posterior -y funcionalmente simpática- "The Relic", por aquello del monstruo legendario, que en realidad tenga un origen humano, el poli descreído metido en medio resolviendo la papeleta y la ambientación "museil".
Si ya resulta sorprendente el título que a esta peli le otorgaron en España, más lo es que le den protagonismo, situándolo en la caratula a lo grande (rostro y nombre), al fallecido ex-bailarín y actor Alexander Godunov. Lo recalco porque en realidad se pasa más de la mitad de la peli sin aparecer y cuando lo hace -con cara de pasmarote- no articula vocablo. Solo al final gana algo de peso. Pero claro, en 1991 era la faz más popular del reparto, gracias a su intervención en un puñado de títulos "mainstream", destacando el de villano en "La jungla de cristal" tres años antes.
También localizamos a Joan Severance, cuya cara de goma -y tetillas- había visto previamente en "No me chilles, que no te veo". Y un par de veteranos secundarios de cierto peso como William Hickey o Lawrence Tierney.
Aunque mi actor favorito, y agradable sorpresa, es Peter Riegert, que ha pasado a la historia como el "Boon" de "Desmadre a la americana". Tres años después de la peli reseñada volvió a ganar algo de protagonismo interpretando casi el mismo papel, de poli cascarrabias pero majete, en "La Máscara" de Jim Carrey. Encima, da vida a un auténtico fan de "Godzilla", con reproducciones en plástico de este -y de su primo "Mechagodzilla"- repartidos por todo el despacho. El legendario monstruo japonoide luego vuelve a dejarse ver en un televisor durante una de las supuestas exposiciones de arte moderno. Resulta evidente que el director y guionista de la puta peli
es fan del lagarto. Hablamos de Willard Carroll, que aunque así de primeras no nos suene, en su haber tiene un título de cierto peso y que es el que sigue justamente a "The runestone", "Jugando con el corazón", una comedia sentimental con un reparto de lujo (Angelina Jolie, Sean Connery, Gena Rowlands, Gillian Anderson, Madeleine Stowe, Ryan Phillippe, Dennis Quaid...... la leche puta). Como productor luce un currículo repleto de películas/series de dibujos animados. Eso explicaría muchas cosas, témome.
Por raro que suene, "El guerrero del tiempo" está basada en una novela firmada por un señor llamado Mark E. Rogers y que, todavía más bizarro si cabe, nunca llegó a publicarse salvo por una serie limitadísima y numerada. Pofale.
Resumiendo: esencialmente nos encontramos ante lo que definiría, muy acertada e ingeniosamente, como "un pedrusco".

domingo, 21 de septiembre de 2014

EXPERIMENTO MORTAL (DEATH WARMED-UP)

Dejando a un lado el caso "Hell Night", nos encontramos ante la película que más me ha costado poder ver a lo largo de mi miserable vida. Y no sería porque no me apeteciera. Desde que leí sobre ella por primera vez y calaran hondo en mi psique toda sus supuestas cualidades (que si extraña, que si gore, que si punk, que si defenestrada por un crítico de esos gacetilleros…), que la tenía en el punto de mira. Sin embargo, el juego de las confusiones y decepciones es largo y complejo, como el libro del amor mismo, veamos:
Mi primer intento lo di con "Señal de alarma". Cuando la alquilé en el video-club lo hice pensando que se trataba de "Death Warmed-Up". Mal.
Luego, logré agenciármela en formato de Beta (de ahí he sacado la caratula escaneada) -fue una sorpresa localizarla en vídeo, no tenía ni idea de que había llegado a nuestras tierras- pero al ponerla en el reproductor, resultó ser OTRA película totalmente distinta. Vamos, cinta defectuosa. Imaginaos mi careto.
Y luego tenemos la red. Tras muchos intentos de dar con ella sin éxito, cayeron en mis manos un "Experimento Mortal" que no era este, en realidad se trataba del típico subproducto made in Syfy Channel que compartía título español con la interfecta. Súmenle una versión supuestamente en idioma patrio que al ponerla, ya tumbado en la cama, cenando y dispuesto, resultó estar en italiano (cabreo al canto) hasta que, ¡¡oh, yes!!, mi buen amigo Alejandro me consiguió un ripeo del VHS español que, por fin, pude degustar hace unas noches.
Lo que nos lleva a la siguiente evidencia: Con tanto esfuerzo y tanto buscar, era muy difícil que mis expectativas no estuviesen al nivel de la estratosfera. ¿Logró "Death Warmed-Up" complacerme?. Errrr.... pos no. ¿Es culpa suya o mía?, errrr.... vamos a ello.
"Death Warmed-Up" cuenta con el honor de ser la primera película "exploitation" producida en Nueva Zelanda. De cuando Peter Jackson andaba comiéndose los mocos, básicamente. También cuenta la siguiente historia: Un mad doctor que experimenta con el cerebro tiene unos planes de lo más malévolos. Tanto, que ponen a su ayudante en su contra. Así pues, el mad doctor hipnotiza al hijo de aquel para que se lo cepille. El muchacho entra en casa y acribilla a sus padres, por lo que es encerrado en un manicomio. Años después sale curado y lo primero que hace es juntar a unos amigos e ir a la caza del mad doctor para vengarse. En todo este tiempo, el tipejo se ha instalado en una isla que ha convertido casi en un harén de experimentos fallidos y pueblerinos acojonados ante su temible poder. La cosa se complica cuando uno de los mentados mutantes se rebela y libera a un puñado de zombies que viven encerrados en una nevera. Vaya culebrón.
Más allá de su delirio probablemente involuntario (¿por qué el mad doctor deja vivo al chaval sabiendo que, tiempo después, podrá buscarle para tomarse la revancha?. O ese final tan absurdo), de su gore (tampoco tanto), de su look en 16mm (que es con lo que se rodó), de su estética de colorines, de su inadecuado humor racista (ojo al chiste del indio que regenta un colmado) y de su espíritu ochentoso (fue parida en 1984), "Death Warmed-Up" termina resultando total y completamente tonta. Sosa. No hay nada en ella que pueda decir que me haya llamado la atención... tal vez el grupo de jóvenes protagonistas, guapos, chulillos y que restriegan a sus hermosas jacas frente a los ojos de los pobres mutantes feos y que mola ver como, poco a poco, van cayendo bajo las garras de estos. O esa supuesta -muy cogida con pinzas- adscripción a cierto rollo punk, con unos créditos "a lá Sex Pistols", o algunos cachos del vestuario o la peluquería. "Death Warmed-Up" chupa de un puñado de películas previas, destacando tal vez algo de "Mad Max 2", pero poco bueno saca de ellas. Y, eso sí, mola mucho volver a encontrarse esos paisajes verdes tan característicos de su país productor y que, inevitablemente, recuerdan a "Mal Gusto".
El papá de "Death Warmed-Up" se llama David Blyth. Según he leído, permitió que el famoso showman/egomaníaco Alejandro Jodorowsky le leyera las cartas del Tarot. Visto el resultado, el Chileno le dijo que se dejara de chorradas y que pusiera toda su energía en rodar una nueva película, y Blyth le hizo caso, pariendo el film comentado. Cuando lo presentó al Festival de Sitges de la época, resulta que Jodorowsky era parte del  jurado, quien presionó para premiar la labor del neozolandés. ¿Curioso, eh?. Tras esto, Blyth se vio envuelto en la confección de “House 3/Horror Show”, pero no terminó de cuajar, así que siguió a lo suyo, rodando pelis, documentales y telefilms. Nada destacable salvo, quizás, sus más recientes aportaciones al horror y la fantasía, "Wound" en 2010 (que por lo visto es de lo más gráfica) y "Ghost Bride" en 2013. Tal vez intente verlas algún día.
En fin, muy decepcionado me quedé. Como mera y olvidable curiosidad exótica "Death Warmed-Up" tiene un pase, pero nada más.
¡¡Tanto rollo pa esto!!.

martes, 2 de septiembre de 2014

DEL ESPACIO PROFUNDO

Un experimento letal del gobierno que flota por el espacio se desbarata y cae a la tierra, donde despertará en forma de tentaculoso monstruo chungo y se irá papeando a todo aquel que pase por allí, hasta que el inevitable poli duro de rigor acabe con su miserable existencia.
Hoy día películas como "Del espacio profundo" ("Deep Space" en v.o.) las veríamos directamente en el Syfy Channel, protagonizadas por alguna ex-estrella decadente y chorreando CGI. Pero en 1988 estas cosas tenían su verdadero mercado en el vídeo-club, y Fred Olen Ray (sospechoso habitual) era el puto amo en esas lides. Además, como bien sabrán, los ordenas todavía no daban pa tanto, y los trucos seguían fabricándose con látex u otras sustancias pringosas (y aquí no es que se luzcan mucho, la criatura apesta a muñecote sin cuello cada vez que asoma y su torso-escupe-tentáculos parece una puta sábana tendida).
La verdad es que, temática, narrativa y estructuralmente las cosas no han cambiado mucho en lo que se refiere a esta ralea de productos, siguen tirando de las mismas salidas que, básicamente, se limitan a muuuuchos diálogos idiotas para rellenar metraje (de verdad, Fred Olen Ray debe tener horror vacui porque prácticamente nunca deja un puto fotograma en silencio) y toda suerte de clichés y salidas ultra-previsibles, propias de mentes perezosas que no se cansan demasiado durante el proceso creativo. La diferencia aquí es que, A, semejante desaguisado tiene más encanto cuanto más añejo es y, B, Olen Ray siempre sabía dotar a sus ñordas de cierto "touch" que las hacía un pelín sobresalientes (dejando de lado su tendencia al estatismo asesino). En este caso nos referimos al desenlace, donde el poli prota se enfrenta a la bestia mediante sierra mecánica, lo que se traduce en un alegre baño de líquidos pringosos y salpicaduras mil. Curiosamente dicha parte (y otra en la que los tentáculos del bicho actúan como ramas con vida propia) parece guardar ciertas similitudes con "Posesión Infernal". Podría ser solo invención del menda, cierto, pero lo que sí es evidente es que Ray y su co-guionista (y habitual colaborator) T.L. Lankford toman buena nota de, claaaro, las "monster movies" clásicas y, claaaaro, "Alien, el 8º pasajero" (menos que de costumbre, eso sí). Ya no solo por el look del marciano, ahí con su cabeza apepinada, también por secuencias como aquella en la que un segurata sale a la caza de un gato mientras a sus espaldas el e.t. se alza lentamente. Y si no, que se lo pregunten a Harry.
El reparto de esta cosilla es tan colorista como solía serlo en todas las pelis del amigo Alfredo. El entrañablemente feo Charles Napier se erige como un simpático y cínico poli macarra (la escena que se viste de gaitero
para seducir a la prota, según el manual de "Rambo", está entre lo brillante y la pura vergüenza ajena). Esta no es otra que Ann Turkel, que venía de "El puente de Cassandra" y "Humanoides del abismo" y que vería con horror cómo su nombre aparece mal escrito en los títulos de crédito. Les acompañan Bo Svenson, el televisivo Ron Glass (de aspecto genuinamente repugnante. Señalar que lograría un papel relevante en la serie "Firefly" -y, por ende, la película "Serenity"-), el gran James Booth como científico malcarado y la malograda Elisabeth Brooks en un rol bien tonto, de esos confeccionados para únicamente permitir un cameo, en este caso el de la mujer-loba sexy de "Aullidos".
También rulan por ahí actores veteranos provenientes del cine que Fred Olen Ray consumía de chaval y que ya solía fichar para sus despropósitos: Julie Newmar, la "Catwoman" del "Batman" de los años 60 (y que también anduvo por la ultra serie Z "Evils of the Night", compartiendo experiencia con una del clan Ray, Dawn Wildsmith), interpreta un papel totalmente estúpido, el de una psíquica que no aporta absolutamente NADA a la trama. Norman Burton anduvo en algunos títulos de "El planeta de los simios". Michael Forest y Anthony Eisley no solo curraron para el inevitable Roger Corman durante su etapa como realizador de cine de terror barato, además el segundo asomó por algunos auténticos hitos del trash como "Operación Goldman" (exploit Bondiano firmado por Antonio Margheriti), "Journey to the Center of Time" y "The Mighty Gorga" (del super-zetoso David L. Hewitt) o, rizando el rizo, "The doll squad" de Ted V. Mikels y el "Dracula vs. Frankenstein" de Al Adamson. ¡Que le hagan un mono-mento!.
No pueden faltar los "Regulars Ray" delante de la cámara que, pa la ocasión, se reservan roles muy escuetos (la Wildsmith, Fox Harris, Susan Stokey, William Fair, Richard Wiley o Richard Hench) y detrás (Gary Graver, Bret Mixon). La simpática y rayante banda sonora parece de Chuck Cirino, pero no lo es. El mismo amigo Ray se marca un cameo como camionero (y cuela su "The Tomb" en una pantalla de televisión). Las escenas del bicho llegando a la tierra son, como de costumbre, extraídas de una peli previa de mayor presupuesto y temática parecida, en este caso se trata de "El terror llama a su puerta". Y dado el relativo parecido que "Del espacio profundo" guarda con la Rayada "Biohazard", no sorprende que compartan momentos casi idénticos, como esa "cría extraterrestre" que sale de su "recipiente" en la mesa de la cocina entre humo y gruñidos.
"Del espacio profundo" es lo que es. En mi etapa como Fredmaníaco me encantaba. Luego, más en frío, volví a consumirla y me pareció un coñazo tremendo. Hoy por hoy les digo que, en fin, no es ningún dechado de ingenio y creatividad, pero si le pones paciencia un Domingo por la tarde, se puede ver... especialmente porque merece la pena aguantar hasta el final, con ese cierre absurdamente espectacular y llamativo.
Como grand finale les dejo el (inmerecido) súper-cartel que ilustró el reputado Graham Humphreys para su rarísimo y casi fugaz estreno en salas de cine angloparlantes. Enjoy-en...



martes, 24 de septiembre de 2013

SHARKNADO

En este blog ya sabéis que sufrimos las películas de The Asylum con una sonrisa en la boca, será que somos un poco masoquistas. También ayuda mucho que conociéramos de primera mano (el prologo de Malas pero Divertidas está escrito por Jack Perez, director de Megashark Vs Giant Octopus) como se confeccionan, el presupuesto que se gastan, y las fechas límite que tienen para rodar. Así que queráis que no, vemos estas cutre-películas con otros ojos.

Una de las características de The Asylum, que ya conoceréis si habéis visto el video de arriba o habéis leído alguna de nuestras reseñas o incluso si habéis llegado a ver alguna de sus películas, es meter a una “estrella” de capa caída en su producción como reclamo ante el público. Pues en Sharknado no hay una estrellita, ni dos ni tres, sino que casi todo su plantel de protagonistas son actores más o menos conocidos. Empezamos por el plato fuerte, el protagonista, es el rubito de Sensación de Vivir, Ian Ziering. La ex mujer de este es Tara Reid, a la que conocemos por American Pie. El amigo enrollado del prota es Jaason Simmons (el cual tienen un gran parecido con Vinnie Jones), cuyo trabajo más destacable fue ser uno de los vigilantes de la playa de David Hasselhoff. Y queda un actor cuya cara hemos visto mil veces haciendo de secundario, tanto en cine como en televisión, es John Heard. Vamos con el argumento:

Mientras empieza una tormenta que dará lugar a tres tornados que succionaran tiburones en alta mar y luego los irán lanzando por Los Ángeles, nos muestran la vida de Fin (Ian Ziering) un ex surfista profesional campeón del mundo que regenta un bar en el muelle. Allí tiene siempre sentados en dos taburetes a su amigo Baz (Jaason Simmons) y al señor mayor de turno, George (John Heard). La camarera que trabaja para Fin, tiene un trauma con los tiburones que más adelante de la película nos lo contara (aunque no tengamos ni el mas mínimo interés por conocerlo, pero oye, hay que rellenar metraje) Empieza la tormenta, y Fin, que debe de tener un sexto sentido del peligro, como el de Spiderman, o algo, sale rápidamente del local con sus amigos a buscar a su familia, y es que nuestro protagonista está divorciado y tiene dos hijos. Por el camino, Fin y su grupo se pararan a ayudar a otras personas y es que este Fin es un “buencha”.

Cuando la cosa parece más calmada, Fin idea un plan, acabar con los tronados para que los tiburones no puedan llegar más lejos y dañar a más gente, si es que lo dicho, este chico es más majo que las pesetas y no le importa poner su vida en peligro si es que puede ayudar a los demás. Se les ocurre tirar bombas caseras dentro de los tornados para que la diferencia de temperatura los pare, una chorrada enorme, pero oye, mejor eso a tener que aguantar más escenas de palique encerrados en un vehículo o una habitación. Y es que esa es otra, en esta película se mueven mucho, de aquí para allí, y de allí para allá. Y todos estos desplazamientos están rodados igual, los protagonistas en el vehículo  y unos cuantos técnicos mueven la carrocería para simular movimiento, pero que pasa, que queda fatal y se nota un huevo. Tabla de surf, moto de agua, coche y helicóptero. Método de transporte que sale, método de transporte con escena en quieto que ruedan, y es que no hay como irse a un desguace para tener vehículos en los que rodar.

Pero ¿Y qué tal esta la acción, hay “chicha”? Pues sí, y no. Las situaciones son muy absurdas, solo hay que ver el tráiler para ver el 75% de las escenas de acción de la película. El CGI es cutre, pero las he visto en Asylum mucho peores, aunque eso no significa nada, que mi compañero de clase saque un 1 en el examen no hace que mi 3 sea una buena nota, pues con estos efectos infograficos pasa lo mismo. Contiene unos errores garrafales, como que fuera de la casa de la ex de Fin, el agua no llegue ni a los 2 cm de altura, pero cuando entran el patio se ha llenado con casi un metro de agua. Vale, la tormenta trae mucha agua, pero luego es tanta agua que acaba entrando por las ventanas, con tiburón incluido. Cuando consiguen escapar y salir de la casa, en el patio el nivel del agua vuelve a ser de dos centímetros. Estos fallos de raccord son bastante comunes, en una escena en la que los protagonistas ayudan a salir a unos niños de un autobús escolar, lo hacen descolgándose desde el puente que pilla encima, pues bien, aunque hay una tormenta del cagarse, en el puente el suelo está perfectamente seco. Seguimos. ¿Frases lapidarias? Alguna hay, pero quedan tan mal que causan risa más que dejar al espectador con la boca abierta. ¿Tetillas? Pues no, en esta no hay. Entonces ¿Por qué tanto revuelo si películas como Sharknado hay ya muchas? Pues no se sabe, pero Twitter ha tenido mucho que ver. En los USA sobre todo se hizo una gran campaña de publicidad, y por lo que he leído por ahí, muchos actores de la serie A han dicho por twitter que la película les ha hecho mucha gracia y que ojala se haga una segunda parte, ¿Y saben qué? Que ya está anunciada. Ahora bien, como digo, en varios sitios se ha dicho eso de los actores de primera categoría sacándole la cara a esta producción de The Asylum, pero la cuestión es que no he visto ningún nombre acompañando esas declaraciones, así que todo podría ser una muy buena campaña de marketing bien de The Asylum o bien de SyFy Channel, la cuestión es que les ha funcionado porque en muchos diarios online de la prensa española se habla de Sharknado.

Lo mejor y lo peor que se puede decir de esta tv movie es que es una película más de The Asylum, y creo que con esto ya no hay nada más que decir.