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miércoles, 13 de junio de 2007

SLEDGE HAMMER!

Si "Superagente 86" era la versión coñera de "James Bond", "Sledge Hammer" cumple la misma función con "Harry, el sucio". Y no lo digo yo, lo dice Alan Spencer, el tipo que creó esta poco conocida serie de bajo presupuesto que, sin embargo, y como es lógico, se ha granjeado un culto considerable.
Como fan de las correrías de "Harry Callahan" que era, y soy, descubrir a "Sledge Hammer" fue todo un regalo para los sentidos... lo triste es que no recuerdo cómo ocurrió, ya que la primera vez que esta serie se echó por la tele fue en el circuito catalán de la dos y a las seis o siete de la mañana. Sin embargo, fue un amor a primera vista. De hecho, no mucho después la volvieron a pasar a horas intempestivas, y en castellano, y esta vez fui precavido, pues gracias a la magia del VHS pude grabarme casi todos los episodios... que aún conservo.
"Sledge Hammer" es el nombre de este super-policía machista, racista y homófobo que está enamorado de su plateada magnum 44 a la que habla cariñosamente. En su tiempo libre, se entretiene con vídeos para mejorar su puntería... disparando contra la diana que sale en pantalla (!). Entre las joyas de la serie tenemos aquel episodio en el que, para detener a unos malhechores que se han amotinado en un edificio, les dispara con un bazooka y derriba por completo la construcción o cuando empieza a empinar el codo tras extraviar su querido revolver. Existe un episodio muy mítico en el que "Sledge Hammer" es transformado temporalmente en un "Robocop" de lo más cutre. Y es que, además del cachondeo de su propia cosecha, uno de los fuertes de esta serie era su tendencia a parodiar películas. En una ocasión, y sin alejarnos mucho de Clint Eastwoodlandia, se tomaron a guasa "Escalofrío en la noche".
"Sledge Hammer" estaba interpretado por el bueno de David Rasche, eterno segundón al que en los 80 pudimos ver haciendo de fotógrafo de moda (y fiambre) en "Cobra" (sí, la de Stallone) y más recientemente en producciones de alto standing como "United 93" y... ¡¡"Banderas de nuestros padres"!!, lo que se traduce en el ansiado encuentro entre el verdadero "Harry, el sucio" y su divertida y entrañable parodia.
Dato curioso: La brillante musiquilla que adornaba la no menos brillante secuencia de inicio de la serie era cortesía de un principiante Danny Elfman (ver aquí).
Más información en
http://www.sledgehammeronline.com

martes, 11 de octubre de 2022

LOS COMICS MARVEL DE "SLEDGE HAMMER!"

Ojiplático me quedé el otro día al enterarme de que en 1987 la mismísima Marvel Comics sacó una mini-colección de dos tebeos dedicada al mismísimo "Sledge Hammer". Me ofendí.... me ofendí por no haberlo descubierto hasta como quien dice ayer. Es decir, es que fue ayer. Y me ofendí porque, por mi amor hacia el personaje de "Sledge Hammer", del que hablé generosamente en los albores de este blog, debería haberlo sabido.
En fin, ya no importa. El caso es que en el primer número, un especial Halloween con una tipografía en la portada muy muy familiar, tenemos a Sledge -soltando su famosa frase "Confía en mí, sé lo que estoy haciendo"- y sus compañeros combatiendo toda suerte de monstruos cinematográficos (entre ellos, un seudo Jason y un seudo Freddy). Y en el segundo ejemplar, incluso se las ve con don "Spider-man" (como reza la portada, "¿un truco barato para hacerte comprar este comic?... ¿no podemos engañarte, eh?").
Como todo aquello que es de culto, y diferente, ni la serie de "Sledge Hammer!" ni su comic funcionaron, quedando como algo muy minoritario que, hoy por hoy, solo podemos disfrutar y valorar cuatro gatos... eso sí, felices y ronroneantes.
El amigo Tonio Perianes, además de agradecida información al respecto, nos pasa un enlace donde se pueden leer íntegramente, AQUÍ.


sábado, 11 de diciembre de 2010

THE BOOGENS

La verdad, no esperaba yo encontrarme con el logo de la "Paramount" cuando le di al "Play" de esta cosita. Menuda sorpresa. Estamos en 1981 y un aguerrido grupo de tele-currantes deciden aprovechar la oportunidad para parir un film (de los de verdad, de los que se estrenaban en salas) que les lance al estrellato. Lástima que sus ya deteriorados cerebros no pudieron dar más de sí y el resultado fue este "The Boogens", con un inevitable regusto telefílmico y que, obvio, no pasó a la historia, ni del cine fantástico, ni del cine en general.
Una mina, que ha estado tropecientos años cerrada a causa de unos extraños e inexplicables sucesos, es reabierta mediante explosivos. Naturalmente, ello dará pie a que unas horribles criaturas surjan de las profundidades y comiencen a papearse a todo aquel desaprensivo que pillen, incluídos los mineros y sus novietas que pasan el finde en una cabaña.
Produce nada menos que Charles E. Sellier Jr., es decir, el director de "Los aniquiladores" y "Noche de paz, noche de muerte" (films estos que, aunque no eran telefilms, hacían gala del mismo defecto que "The Boogens", ese acartonamiento y esa sosería implícita). El dire es un viejo colaborador de Sellier, James L. Conway. En tareas de guión encontramos a Jim Kouf (usando el alias de Bob Hunt), curiosamente también implicado en el libreto de "Los albóndigas en remojo". Y el reparto nos depara dos sorpresas, Fred McCarren (que también protagonizó "Class Reunion") y muy especialmente Anne-Marie Martin, quien unos años después sería la compañera de aventuras de "Sledge Hammer" en la mítica serie de culto.
¿Y la peli?, ay hijo, pues no sé. Se puede ver, ¿por qué no?, pero no esperes maravillas. El gore es limitadísimo, así como las tetillas. Para compensar -supongo- Sellier procura que los diálogos vayan trufados de tacos y referencias sexuales. Los bichejos no salen hasta el final, y bueno, aprueban por los pelos. En general, y como decía, se nota el origen televisivo de sus perpetradores pues todo carece de vida, de garra, es demasiado plano, limpio, ordenado... en realidad lo mejor de la peli es el perro protagonista, de nombte "Tigre", un verdadero encanto que se luce haciendo algunas gracias y piruetas muy efectivas. Lástima que acabe siendo víctima de los "Boogens" (y eso que escapa en una primera intentona), pero bueno, no se preocupen, que no se ve nada. En ese aspecto los humanos lo pasan peor, y yo que me alegro.
Curiosa y poco más.

sábado, 7 de septiembre de 2024

QUEMAR DESPUÉS DE LEER

Llevaba años acudiendo a las salas de cine para ver aquellas películas de los hermanos Coen que más me llamaban. Por eso, cuando se estrenó "Quemar después de leer", cumplí. Fue la última. A partir de entonces, todo lo demás lo he ido consumiendo en vídeo, dvd o descarga. ¿Motivo? La odié. Salí del cine ultra-cabreado. Me agobié muchísimo durante la proyección. Y, desde entonces, que la consideraba su peor obra, calificándola alegremente, y sin despeinarme, de horrenda.
Pasaron los años, cayó en mis manos el ya mentado libro de Ian Nathan sobre Joel y Ethan Coen y, en fin, me animé a revisar algunas, incluidas aquellas sobre las que no tenía buen concepto. "Quemar después de leer" fue la primera y ¿saben qué? me gustó. Los años transcurridos pudieron influir, no lo niego. Pero hubo algo más. Comprendí a qué se debió mi negativísima primigenia reacción.
Antes, la sinopsis.
"Quemar después de leer" vendría a ser, esencialmente, una comedia de enredos. Claro que, menudos son. La cosa va de espionaje. Un agente de la CIA es obligado a retirarse. Cabreado, y aburrido, decide escribir unas memorias, contándolo todo. Aquello que, accidentalmente, el disquete con el material termina extraviado en un gimnasio, donde es recogido por un par de palurdos decididos a usarlo para chantajear a su responsable y sacarle unos dineros. La cosa dará pie a un montón de equívocos y algunas muertes.
Bien, digámoslo ya: "Quemar después de leer" puede que sea la película más misántropa que he visto en mi vida. Ya suele ser un signo habitual en la producción Coeniana, pero aquí estalla a lo bestia. No hay ni un solo personaje positivo, o que merezca ser salvado de la quema. Todos, y digo todos, son patéticos, estúpidos y rastreros. El agente amargado siempre de mala hostia. Su mujer, que se acuesta con un tipejo igualmente incapaz de mantener la bragueta cerrada. Los paletos del gimnasio, ella obsesionada con hacerse la cirugía estética. En fin, y la lista sigue y sigue. Añadan una fotografía poco glamourosa, que incrementa la fealdad del conjunto. Elección totalmente deliberada por parte de los Coen, quienes pretendían darle al film un adecuado aire a película conspiranóica de los setenta. Todo eso, mezclado y rejuntado, más algunas crueles muertes accidentales, o la presencia de patéticas almas solitarias en busca de amor a través de internet, fue lo que provocó en mí aquel radical rechazo. Ni una mala calidad, un pésimo guion o una dirección desenfocada. Para nada. Mi problema fue puramente moral o, mejor, anímico. Diría incluso que, al cabreo resultante, se sumó una sensación tirando a deprimente.
Vista del modo correcto, y sin dejarse llevar por emociones primarias (algo inmaduras, témome), "Quemar después de leer" se convierte en un entretenimiento total. Dinámico incluso. Hasta cierto punto parece que los hermanos pretendan repetir un poco la fórmula "Fargo", la del thriller repleto de comedia negrísima trufado de personajes feos, estúpidos y miserables. La diferencia es que en aquella sí había uno medianamente positivo. O dos. En esta, es una especie ya extinguida.
Y el reparto, pues a la altura. George Clooney parodiando su imagen de seductor. Un sorprendente Brad Pitt disfrutando como un mono en el papel de imbécil redomado. La inevitable, pero siempre eficiente, Frances McDormand. John Malkovich. Tilda Swinton. Richard Jenkins. J.K.Simmons y la gran sorpresa, mi querido David "Sledge Hammer" Rasche. Todos estupendos.

lunes, 15 de diciembre de 2014

FUNLAND

“Funland” es una  extraña película del año 1987 dirigida por el responsable de las dos secuelas de “Sleepaway campMichael A. Simpson, que en su momento pasó del todo inadvertida, hasta que en los locos Estados Unidos comenzó a rendírsele culto, allá por 2004, que se dio cuenta el fandom de que existía esta película. Todo esto no es óbice, para que los años ochenta de la loca España, se editara en vídeo en nuestro país.
El dueño del parque de atracciones “Funland” muere en extrañas circunstancias, por lo que su parque de atracciones pasa a ser adquirido por algo así como una familia mafiosa. Se lían a hacer cambios en el parque (cambios estos que el  dueño del parque no quería hacer) y deciden despedir al desequilibrado mental  que ejerce de payaso-mascota en la hamburguesería del parque, Bruce Burguer, que lleva  trabajando en el este desde que abrió, y cuya labor es prescindible, pero que permaneció en plantilla por solidaridad por parte del dueño.
Cuando este se entera de su despido, decidirá vengarse, tomando, literalmente, las armas.
La gracia de esta película reside en que, apuntando en todo momento que la trama va a abordar el terror, al final no lo hace, pero se tira toda la película con pinceladitas varias en lo que a fantástico se refiere y con falsas pistas para que el espectador se crea eso. Sin ir más lejos, el payaso protagonista, habla con el fantasma del dueño del parque, y como el espectador puede verle, vemos que tiene un tiro en la cabeza, cosa esta que en ningún momento se ha explicado en el argumento. Eso sería lo de menos, en todo caso. Pues este señor muerto le da al payaso unas indicaciones de lo que tiene que hacer para que el parque vuelva a la normalidad. En un alarde de surrealismo, el payaso también puede hablar con Humphrey Bogart, que también le aconsejará. Por otro lado, el payaso, comparte una segunda personalidad con su marioneta, Peter Peperoni, una especie de salchicha grande que él mismo maneja y  que dice a todo el mundo, por boca de el payaso, que los va a matar.
También es cierto que por sus distintos carteles, ya sean los americanos o el español,  parece que va a tratarse de un thriller. Incluso en todos ellos vemos cierto tono agresivo. Bien, pues ni es un thriller, ni hay agresividad alguna en lo concerniente a la película.
Resumiendo, que al final la película, con un tono telefilmico que tira de espaldas, sería una cosa extraña, medio comedia negra, medio cualquier cosa que se desarrolla de una manera extraña, iniciando géneros pero que, finalmente, no culmina con ninguno quedando, en el que la ve, una sensación  de tomadura de pelo un tanto desasosegante.
Y el plano final es de lo más raro, porque este plano sería la resolución a una película de terror… pero de terror en la peli, solo había la intención inicial. Es muy difícil de explicar, mejor veanla y saquen sus conclusiones.
Por supuesto, la peli es blanca, blanquísima… ni una gota de sangre, ni una teta, nada de violencia… muy rara. Y por supuesto, es una mierda de peli, pero se deja ver, porque está medio entretenida, y la perplejidad de la que hace gala, impide que le demos al “fast fodward” o que la quitemos. Y todo esto, no deja de tener su mérito.
El reparto está encabezado por William Windom, mítico secundario de la era dorada de Hollywood que no hacía ascos a nada y al que pudieron ver en “Matar a un ruiseñor” o en “Huída del planeta de los simios”, David L. Lander, en sus inicios, uno de tantos imitadores de Jerry Lewis  visto en “1941”, “Frenos rotos, coches locos” o “Scary Movie”, Bruce Mahler, el mítico agente Fackler de “Loca academia de policía” 1, 2, 3 y 6 y al que hemos visto también en “Viernes 13 part. IV” o en “Con el arma a punto” o Robert Sacchi, el que interpreta a Humphrey Bogart, que es absolutamente igual, exacto y que lo ha interpretado en cosas como “La brigada del inspector Bogart”, en la serie “Sledge Hammer” o en “A lo loco y con la cara del otro”.
En cuanto al director, además de “Sleepawey camp” II y III, ha dirigido “Fast Food”, comedia para lucimiento del asqueroso de Jim Varney y Tracy Lords. Por lo demás nada relevante. También ha producido alguna que otra cosa.
Cuanto menos, es todo interesante.

sábado, 11 de noviembre de 2023

ÁNIMAS

En primero de BUP conocí a una chica bastante maja perdidamente enamorada de Scott Grimes, es decir, el adolescente pelirrojo prota de "Critters", film por entonces de actualidad. Gracias a mis queridas revistas francesas, sabía que el actor acababa de encabezar el reparto de otro vehículo para su lucimiento, "Night Life". En cuanto se lo comuniqué a mi compañera, saltó de alegría y comenzó a chorrear fluidos en espera del estreno. Sin embargo, el día que el film aterrizó en estas tierras de paletos ignorantes con el título de "Ánimas", y directamente formato vídeo, yo ya había abandonado mis estudios y no trataba con la chavala. Nunca pude avisarla, y desconozco si llegó a masturbarse viendo a su querido Scott luchando contra muertos vivientes, que de eso va "Ánimas", donde interpreta a un jovenzuelo tirando a perdedor que combina sus estudios con un curro en la funeraria de su tío. Vive en perpetuo mal rollo con los matones del insti y sus novias, haciéndose judiadas los unos a los otros diariamente (en un momento dado, una de las chavalas finge querer follárselo, por aquello de distraerle mientras los otros la lían, y el colega pica, sin sospechar nada, lo que da que pensar si no será un poco lerdo) El caso es que, un día, los matones la palman en un accidente, chocando contra un camión de productos químicos. Se los llevan a la funeraria y allí la intrusión de un rayo hará que revivan y retomen el conflicto con el prota, pero a lo bestia, matando por doquier.
Pues bien, hasta el alzamiento de los zombies (solo cuatro), la peli se dejaba ver más alegremente, casi como una comedia teenager. En cuanto entra el elemento terror, da inicio cierta rutina, cierta dependencia de fórmulas, que arruina un poco el conjunto y nos sumerge en un sopor demasiado familiar. Suerte de los escuetos pero llamativos momentos de truculencia, que los hay, y son altamente satisfactorios, especialmente al estar paridos a base de trucajes de la vieja escuela. Quizás lo peor sea ese "gag" final, absolutamente innecesario, fuera de lugar y patético. Con todo, la peli se deja ver tontamente. 
En el reparto de "Ánimas" localizamos dos rostros bien curiosos, por un lado John Astin, el "Gómez Addams" de la serie original de los 60, y por otro John De Bello encarnando brevemente a un policía. ¿Quién? ¿el director de "El ataque de los tomates asesinos"? errr... no... eso pensé en su momento, pero no. Se llaman exactamente igual, sí, aunque son dos seres humanos completamente distintos. No obstante diré que el De Bello de los tomates sí ha ejercido de actor ocasionalmente. Y, encima, haciendo de policía. Así procedió en la serie de culto "Sledge Hammer!" efectuando todo un striptease. Casiná.
Tras las cámaras de "Ánimas", Craig Reardon como el más reputado de los maquilladores (echen un ojo a su CV en Imdb y sorpréndanse), Keith Critchlow escribiendo el guion (suyo fue el argumento de base para aquella comedia ochentera altamente olvidada titulada "Voluntarios") y David Acomba, el director, que dispone de mucha mierda en su filmografía, destacando por méritos propios el infamemente famoso especial navideño televisivo de "Star Wars".
Epílogo: Un porrón de años después me reencontré con la amiga fan de Scott Grimes. Por entonces la abordé con intenciones libidinosas, pero en cuanto supe que tenía maromo oficial, entendí dos cosas, una, que no iba a poder rociar sus mejillas con mi esperma y, dos, que seguramente se había olvidado del jodido actor pelirrojo.... junto al resto de la humanidad. Sí, lo que con "Critters" -y secuela- parecía el lanzamiento de una nueva estrella juvenil, pronto quedó en nada. Grimes hizo algunas mierdas sin mayor importancia hasta que logró convertirse en la voz de "Steve Smith", el hijo de "Padre made in USA", la célebre serie de animación de Seth McFarlane. Que personaje y actor se parezcan un huevo no es casual, él y McFarlane eran ya colegas de antes. Dicho de otro modo, el animador y creador de "Padre de familia" salvó la carrera del zanahorio.

martes, 16 de junio de 2009

COBRA

A mediados de los 80 Stallone era el indiscutible rey de la taquilla. Sin embargo, "Cobra" resultó su primer tropezón (en ese momento). Venía después de "Rambo" (y "Rocky 4", dos pelis marcadamente "reaganianas"), contaba con el mismo director, George Pan Cosmatos, y el cartel recurría de nuevo a la imagen de Sly con cara de pocos amigos y luciendo arma chanante. Pero, como decía, no coló. No es que fuera un mega-fracaso... pero tampoco el exitazo que se esperaba de ella. Se abrió la veda, todos los críticos rabiosos ante el hecho de que el bueno de Silvestre fuera el boss de Hollywood e hiciese gala de una ideología política algo derechista, aprovecharon la oportunidad para vengarse. "Cobra" no paró de recibir palos y ser continuo motivo de chota en toda clase de medios. Aún hoy, a pesar de que con los años se ha ganado mejor prensa (el poder de la nostalgia, casi tan poderosa como el dinero y el sexo), ese cachondeo mal lechado aún colea.
Estamos ante una adaptación muy asá de la novela "Fair Game" (que sería readaptada unos años después para lucimiento de la top Cindy Crawford), aunque yo siempre he dicho que en realidad "Cobra" es un homenaje/plagio del primer "Harry, el sucio". Aparte de sus varios puntos en común inevitables por género (poli continuamente abroncado por sus superiores, asesinos psicópatas con afición por matar gente de lo más inocente, continua puesta en duda de la capacidad de la ley y su sistema, las frases lapidarias del héroe, etc, etc) tenemos que fijarnos en el reparto. Reni Santoni, quien interpretara al compañero de Clint Eastwood en el film de Don Siegel, es aquí compañero de "Cobra". Andrew Robinson, el francotirador loco de "Harry, el sucio", es en esta peli uno de los superiores de Stallone, y sin ser el malo de la función, su personaje poco tiene de bueno. A modo complementario, pero dentro de terrenos "harrycallahanistas", destacar la presencia
del entrañable David Rasche, suyo es el rostro que diera vida a "Sledge Hammer", la versión paródica del policía encarnado por Clint Eastwood.
Brigitte Nielsen (entonces, creo, pareja de Stallone) es testigo de un atroz crimen perpetrado por una panda de asesinos con aspiraciones sectarias y apocalípticas. Marion Cobretti, poli especializado en el "trabajo sucio" (como Harry) se encargará de protegerla. Violencia a raudales y mucha propaganda reaccionaria de delicioso sabor será el resultado.
Hasta cierto punto, podemos decir que "Cobra" es el paradigma del cine de acción ochentero, pues no solo tenemos a un Stallone en plena forma, también se trata de su primera colaboración con la entonces todopoderosa "Cannon". ¡¡Sylvester + Cannon!!, ¿tremendo, no? (imaginaos el placer orgásmico de los críticos a la hora de echar la bilis... tenían todos los ingredientes adecuados, y más). De hecho, esto de que Golan y Globus estuvieran de por medio da que pensar. Si lo miras detenidamente, "El Exterminador 2" (otra producción "Cannon" dos años anterior a "Cobra") y el film reseñado gastan algunas ideas en común. Por ejemplo, en las dos tenemos a una secta criminal casi-religiosa empecinada en provocar el mal y cebarse en la gente de la calle. El final de ambas se desarrolla en una fábrica, donde el héroe prende fuego a un malo rociado de gasolina desde el mismo e idéntico contra-picado relentizado. Y el jefe de los villanos (¡ese Brian Thompson tremebundo!) fenece casi igual en una y en la otra, ensartado y en llamas. ¿Sospechoso verdad?. No sería descabellado pensar que, a falta de material llamativo (y dado que "El Exterminador 2" era una producción más oscura, y fracasada, de la que no muchos se acordarían), los chicos de la "Cannon" buscaran en sus arcas con intenciones recicladoras.
Pero la cuestión es, ¿merecía "Cobra" tanto desprecio?. No, ni por asomo. Es evidente que todo aquello lo provocó una cuestión extra cinematográfica, era pura venganza personal. Daba igual si el film era bueno o no, sencillamente Stallone tenía que recibir "su merecido". En realidad "Cobra" es un thriller muy potente, vibrante, estilizado, entretenido y bien hecho con algunos momentos para el recuerdo.

sábado, 31 de diciembre de 2022

DEAD WEEKEND

Todo hacía suponer que con "Dead Weekend" el semi-prestigioso Amos Poe había tocado fondo. Hemos hablado de él mucho y muy extensamente, pero lo resumiré en que Poe es algo así como el verdadero "pope" del cine independiente norteamericano tal y como lo conocemos hoy (o lo conocíamos en los 90). Surgido de la escena punk primigenia neoyorquina, agarró una cámara de 16 mm y no paró de producir largometrajes donde imitaba obsesivamente las maneras del Godard más revolucionario. Llegados los ochenta, intenta profesionalizarse con "Alphabet City", donde se marca una especie de versión "comercial" de sus primeros títulos, versados en cierto lumpen callejero. Y en 1995 vende su alma al diablo dirigiendo una película barata de ciencia ficción para la caja lerda, esta "Dead Weekend". Él la calificaba como "Mi propio "Plan 9 from outer space"", más teniendo en cuenta que luego pudo encauzar su carrera de nuevo por los supuestos derroteros "indies" correctos, renegando así de la reseñada. Y, claro, siendo yo como soy, y con los gustos que tengo, me pirraba por ver ese "desliz", tarea complicada porque nunca llegó a lanzarse por estos lares, ni en vídeo. Hasta que, oh sorpresa, hace poco tuve acceso a ella, subtitulada. No dudé un segundo y le di al play, ansioso.
Hablar de decepción sería lo normal, sí. Pero en este caso la palabra adquiere un tono distinto. No me he sentido decepcionado porque sea una mierducha a la altura de lo que producían entonces "Syfy Channel" o Roger Corman. Al revés, el bajón me lo dio descubrir que, después de todo, "Dead Weekend" no dista TANTO de las maneras de Amos Poe. Sigue siendo muy "indie" en espíritu. Puede que la promoción, o las palabras del propio filmmaker, la hayan perjudicado, haciéndonos creer que íbamos a consumir la pieza menos inspirada de un Jim Wynorski cualquiera.
Claro, es que leído de un tirón, el argumento induce a pensar malamente: En el futuro, un alien con la capacidad de cambiar de aspecto llega a la tierra. La sociedad militarista que rige con mano dura quiere cazarlo, así decide evacuar la ciudad anunciando la llegada de un falso terremoto. Todos aquellos que no se piren, especialmente si son bandas callejeras luciendo llamativas crestas de colores, serán exterminados. De eso se encarga un grupo de agentes armados. Entre ellos, destacan dos. El más guaperas se topa con el alien. O mejor dicho, la alien. Resulta ser una tía buena que viene de un planeta donde el sexo sustituye al desayuno, la comida y la cena. Es más, si no folla, morirá. Así que el protagonista se la tira una y otra vez (no paran de yacer, casi parece una concesión de Poe a la moda entonces imperante de los thrillers eróticos estilizados), hasta que se enamora/enchocha y decide protegerla, a pesar de que su propio compañero quiera acabar con ella.
Vale, ahora imaginen todo eso contado a lo "indie", sin demasiados efectos especiales, sin gota de elemento "camp", todo a base de largos diálogos aparentemente improvisados. Por momentos me recordaba a las eternas escenas de Belmondo y la Seberg charlando en una habitación de hotel en "Al final de la escapada" (lo que encajaría muy bien con la Godardobsesión de Amos Poe) Solo al final parece que el cineasta coge consciencia de que debe dar algo de elemento palomitero a la audiencia -o a los productores- y, entonces sí, rueda un tiroteo y la aparición de un ovni bastante cutrón.
La peli tiene su mensaje, aunque tan previsible como elemental. Uno contra el racismo y a favor de la diferencia. El colega del prota es un hombre frustrado porque lleva décadas casado con la misma pava, y está harto. Envidia a su compañero, que no para de follárselo todo (aunque en realidad solo sea una misma tía que muta de aspecto) y, en parte, por eso quiere destruirla. Al final, justo antes de los créditos, la alien manda un alegato pro-sexo y anti-violencia que roza el ridículo. Supongo que Poe se partiría el ojete mientras rodaba esta parte. No sé.
El curioso reparto depara algunas sorpresitas. Al lado de Stephen Baldwin, encontramos nada menos que al gran David "Sledge Hammer" Rasche. Les siguen el eterno villano Nicholas Worth, la asiática Bai Ling, Alexis Arquette (hermana de Rosanna, Patricia y David), Patrick Muldoon (uno de los protagonistas de la posterior "Starship Troopers") y la gran sorpresa: a lo largo de la peli aparece un DJ que no cesa de dar la brasa, sobreactuar y entonar voces chillonas. Y a mi que el tipo me sonaba. ¿Dónde lo habré visto antes? Tras mucho pensar y no encontrar la respuesta, recurrí a Imdb y entonces... en fin... les hablo de Tom Kenny, es decir, ¡LA VOZ de "Bob Esponja"! así como el rostro del pirata Patchy. Sensacional. Eso fue, realmente, lo que me animó a escribir la reseña de una película muy muy mediocre, muy muy olvidable, pero curiosa ni que sea para una única vez.
Ponen la guinda en la banda sonora los, según el disco, disfrutables "Nine Below Zero".

sábado, 1 de marzo de 2025

FRÍO COMO EL ACERO

Probablemente 1991 era un mal año para lanzar a un nuevo "action hero" empapado en toda la gloria que acompañó al género la década previa. Los últimos en lograrlo, Jean-Claude Van Damme y Steven Seagal, fueron lo suficientemente prudentes (ellos o, mejor pensado, sus respectivos agentes) de arrancar sus carreras a finales de los ochenta. Y, además, aportando un algo de novedoso, o diferente, al decantarse por las artes marciales como técnica. El problema del nuevo aspirante, Brian Bosworth, era su incondicional adscripción al modelo Schwarzenegger. Armario empotrado de músculos absurdos, mandíbula cuadrada y hostia pura como método favorito de defensa. Añadamos la estética que gasta en este, su primer "gran" film (y único), "Frío como el acero". Es como muy de los ochenta pero en su vertiente más hortera y cutre, entonces ya demasiado démodé. Incluida una horrorosa "mullet" a modo de guinda. Un "bonito" cuadro que, en su momento, a un amigo y a mí nos echó para atrás. No fuimos a ver "Frío como el acero" al cine. La alquilamos en vídeo, pero ni la terminamos. A él Bosworth le parecía un nazi. Y a mi me cayó gordo por el rollo "portero de discoteca chusca" que gasta. Tampoco fuimos los únicos en reaccionar tan negativamente. La peli no pegó como se esperaba y la carrera del actor quedó relegada ya de por vida a subproductos de acción directos para vídeo-club y dirigidos por "astros" del nivel del omnipresente Fred Olen Ray ("Pánico en el Concorde") o el insulso Allan A. Goldstein ("Riesgo límite"). Entre la primera tanda de esas mismas basurillas localizamos, justo, una secuela bastarda de "Frío como el acero" únicamente destinada al mercado españolo, "Frío como el acero. Buscando venganza". En realidad el film se titula "One Tough Bastard" / "One man´s justice" y el personaje responde a un nombre parecido, pero no igual. La cosa empeora entrados en el siglo XXI, con Bosworth protagonizando películas cristianas ("El poder de la cruz") o navideñas repletas de actores decadentes y, seguramente, tan adictos a las enseñanzas divinas como lo fueran previamente a drogas, alcohol y otros vicios.
Pero en 1991 el colega Brian estaba en su apogeo físico. Es tan "perfecto" que casi parece una caricatura, cosa extensible a toda la película, por su tono exagerado, el abuso de macarrismo sideral, sus buenas dosis de violencia e incluso un puñado de tetas (pegadas a cuerpos de infarto). Y es que, claro, partiendo de la base que todo gira en torno a una banda de moteros mega-malísimos que, asociados a la mafia, esparcen la "villanería" y preparan un atentado de grandes dimensiones, pues la cosa da para un montón de chuloputismo, barbas, chollas, hermillas, motazas, tacos a tutiplén, tipos extremadamente sudorosos, duros y cabreados (la testosterona chorrea por los bordes sin miramiento alguno), una banda sonora trufada hasta el agotamiento de hard-rock, AOR y algo de heavy metal (incluida aparición de un grupo tocando rodeado de strippers) y muchas, muchas, muchísimas hostias, especialmente las que proporciona un Brian Bosworth que, empujado por el FBI, se infiltra en el clan motard para pararles los pies.
Y sí, durante un buen rato el ritmo es acelerado y la locura considerable. El director, Craig R. Baxley, tira de unas maneras dinámicas y ágiles, sin dar respiro al espectador, trufando el lienzo de explosiones, disparos y algunos "stunts" dolorosos (por supuesto, sin gota de CGI). Pero Baxley, que venía de la coordinación de dobles de acción, tampoco era un gran director. Su debut para la gran pantalla, "Acción Jackson", es una de las "action movies" más flojitas de su dorada década, a pesar de disponer de todos los elementos necesarios para lograr un pleno (entre ellos Carl Weathers y la idea de revitalizar el "blaxploitation"). Tampoco fue nada memorable la siguiente, "Dark Angel. Ángel de la muerte", en la que Dolph Lundgren se enfrentaba a un alien lanzador de cortantes cd´s. Fui a verla al cine con resultados discretitos. Tal vez debería darle un nuevo muerdo. Así pues, llegado cierto punto, "Frío como el acero" comienza a desinflarse. Los peligros de arrancar con tanto brío. Jodido mantenerse. Y durante la segunda mitad, vas perdiendo interés progresivamente... hasta que, vale, el clímax se recupera. Aunque, bueno, la sensación final es de que, siendo un producto bastante visible y ameno, se queda a medio gas. Hacer notar las similitudes con algunas otras películas del género por entonces aún recientes. Por ejemplo, Bosworth parte el brazo de un villano usando una dolorosa técnica popularizada por Steven Seagal. Y el final, final, es directamente una copia del de "La jungla de cristal". Todavía más llamativo resulta que los dos malos principales, Lance Henriksen y William Forshyte, pocos años después harían roles bastante parecidos en, justo, una de Van Damme ("Blanco Humano") y una de Seagal ("Buscando Justicia").
Otros rostros majos que asoman son los de Sam McMurray como el supuesto compañero de Bosworth, opuesto a él, dando a entender que estamos ante el patrón de una pura "buddy movie", aunque luego no se desarrolle a fondo. Richard Gant, el forense poseído por Jason en el noveno "Viernes 13". A Paulo Tocha -gran apellido- lo hubiese ignorado de no haber mirado su alucinante filmografía. Ha estado nada menos que en "Ninja Terminator", "Contacto Sangriento" (+ otras de Van Damme) o "Depredador 2".  Y es que, en realidad, con tanto motero y tanto "stunt", hay un porrón de secundarios / dobles de acción con currículums vistosos y coloristas, como es el caso de Robert Winley, al que puedes ver en "Jake Speed: La aventura de África", la serie "Sledge Hammer!", "Libertad para morir" (otra vez Van Damme) y nada menos que "Terminator 2: El juicio final". Así pues, daré un salto para detenerme en Kevin Page, el yuppie reventado a balazos por "Ed-209" en "Robocop" o la inevitable "partenaire" femenina, Arabella Holzbog, quien tampoco lograría nada en su carrera, participando a posteriori en subproductos de calibre de "Cornasaurios 2" o "El hombre holograma".
El caso del guionista, Walter Doniger, es un poco atípico. Comenzó su carrera en los cincuenta, tanto escribiendo como dirigiendo muchísima serie de televisión. Se detiene en 1983 para regresar en 1991 con "Frío como el acero" que resultaría ser su último crédito antes de jubilarse y palmar en 2011.

Les dejo la caratula completa del VHS, cortesía de nuestro "consigueitor" particular Enorm.

jueves, 25 de diciembre de 2014

CARPETAS CINÉFAGAS (Y OTRAS ESPECIAS)

Había en mis tiempos de escolapio una característica del todo típica que consistía en adornar tu carpeta o carpesano con imágenes representativas de tus gustos y apetencias. Podías tirar de las pegatinas que regalaban las revistas destinadas a la porción del mercado que tu representabas o demostrar algo más de personalidad y currártelas tu, a base de recortar, fotocopiar o incluso dibujar.
Yo, como buen aficionado al cine de género, con especial y orgullosa inclinación por el terror, no iba a ser menos. A lo largo de mi no demasiado extensa y sí notoriamente fracasada carrera estudiantil, lucí muchas carpetas armoniosamente decoradas, siempre acorde a cuales eran mis obsesiones en el momento. También pude disponer de algunas ya diseñadas para tal menester, aunque esas fueran las menos.
Afortunadamente tuve la buena idea de conservarlas casi todas, en parte por su aún útil función archivadora. Únicamente lamento la pérdida de una de ellas, pero que no forme hoy parte de mi colección obedece a una aplastante lógica: su tamaño. Estaba pensada para salvaguardar hojas de formato Din-A3 y, claro, acabó siendo un trasto gordo, pesado y molesto que terminé aniquilando. Sin embargo, recuerdo perfectamente qué imágenes la ilustraban. Ambas, obvio, acorde a su tamaño: La de la familia matarife de "La matanza de Texas 2", ahí posando, pero sin letra ni logo alguno, y una secuencia muy llamativa de "En los límites de la realidad", aquella que nos muestra a una moza de espaldas abriendo una puerta por la que asoma un ojo gigantesco. Recuerdo perfectamente que, en el metro y de camino al cole, la estampa de "Leatherface" y los suyos era inevitable blanco de muchas miradas, cosa que me incomodaba, sí, pero no tanto como para renegar de ella. Ni por el forro.
Por fortuna, el resto de mis carpetas escolares reposan en el armario. Y un buen día se me ocurrió que sería divertido y entrañable recuperarlas todas, fotografiarlas y desmenuzarlas aquí, en este nuestro/vuestro blog, dedicado -en parte- a rememorar cinéfagas primeras experiencias.



Cuando intentaba recordar cuál de todas las carpetas que siguen era la primera, hubo una pista que me ayudó a decidirme por una candidata. ¿Y en qué consiste esa pista?, pues en su mala ejecución. No a la hora de elegir las imágenes, ni mucho menos, si no a la hora de situarlas. Tal como quedó, una de las caras estaba boca abajo en relación a la otra. Error. Que no lo hiciese correctamente en esta ocasión es lógica muestra de mi inexperiencia (ya que no volví a cagarla igual again), ergo, esa ha de ser la primera.
¿Y qué encontramos en ella?, pues un muestrario infinito y generoso de lo más variado. Propio también del novatillo, con los gustos aún no del todo definidos. Por ejemplo, en la cara A, por así llamarla, encontramos clásicos del calibre de "La Niebla" o "Halloween 3". Uno de mis slashers favoritos, "La Quema". Un poco de la música que me gustaba entonces ("Blues Brothers", "Motorhead".... y bastante heavy, lo que me choca porque nunca me tiró mucho ese tipo de sonido, aunque supongo que me atraía más a un nivel estético, por sus habituales cubiertas a base de elementos horroríficos... como ese "Eddie" ("Iron Marisamaiden") en plan piloto de guerra. También vemos a los "Creedence" -que me molaban entonces por su participación en los soundtracks de John Landis- y ¿¿¿Pink Floyd?? que imagino sería puro relleno. Si no, no me lo explico). También nos damos de bruces con referentes a algunos "blockbusters" clásicos como "Los Cazafantasmas" y "Regreso al futuro" (cuyo vinilo gozaba mucho escuchando) y sendas cubiertas de las bonitas novelas de terror editadas por Martínez Roca (ver más abajo). Complementan el sarao dos calaveras dibujadas por el menda, siendo la más grande una imitación de la que protagonizaba la versión en comic de "El día del padre", según "Creepshow", de la mano de Bernie Wrighston. La guinda la pone Monty Python y la que entonces era mi peli favorita del grupo, "El sentido de la vida". ¡Y que no falte "Viernes 13"/Jason!, aunque sea en plan "cameo carpetil".


En la segunda cara retomamos el tema "Creepshow" -por entonces mi absoluta number one. Hoy es la number two, lo que tampoco es moco de pavo-, destacando esa curiosa ilustración promocional extraída de un "Fotogramas" de la época. Una no muy sincera declaración de amor al noveno arte a base de imágenes mangadas de "Vampus" o "Rufus", referencias a Richard Corben -mi dibujante favorito en el momento, junto a Wrighston-, a Moebius (??) y a "Torpedo", que me gustaba mucho. En lo musical nos encontramos con el "Salve" de la "Polla Records" (entonces recién comprado en formato casete), un guiño punk -en esos tiempos comenzaba a interesarme por la subcultura del imperdible- y una tímida referencia al "Thriller" de Michael Jackson. Sí, amigos, yo fui de los que se cagaron de miedo viéndolo. Destaca H.P.Lovecraft en lo literario, autor al que me acerqué a través del cine, y aunque intenté leer algunos de los libros que aparecen en la foto, nunca logré conectar con ninguno de ellos. Arriba de todo, el encabezamiento de las tiras humorísticas y macabras de Pierino extraídas de "El Papus". Era un dibujante que me gustaba y se adecuaba mucho a mis apetencias grotescas.
Lo que más me llama la atención es que gran parte de los recortes aquí expuestos, sobre todo los de música y literatura -y de escueto tamaño- están recortados de un popular catálogo que solía llegarnos a casa por correo, "Discoplay" (¡gracias Don Olid!).


Como apéndice, comentar de pasada la costumbre que tenía de incluir "caramelos" en el interior. Y pal caso, lo que aquí tenemos es la adecuada incursión de portadas de la colección súper terror de Martínez Roca, destacando las antologías de "Las mejores historias de terror" o la adaptación de "La noche de los muertos vivientes" de John Russo. El "Spy vs. Spy" de la revista "Mad", que entonces leía. El libro de H.G.Wells que inspiró una de mis pelis antiguas favoritas, "El tiempo en sus manos" y, cómo no, el mítico "Stryker" de Cirio H. Santiago.
Brutal.



Pa la siguiente carpeta decidí no matarme tanto y tiré por lo fácil. Carteles grandes, ambos extraídos de las páginas del "Fotogramas", justo cuando se estrenaban oficialmente ambas películas. El de "Viernes 13, 3ª parte", que explotaba a tope el elemento tridimensional, siempre me ha parecido precioso, uno de mis favoritos de la saga.


El otro, pues a decir verdad únicamente lo escogí por la presencia de Clint Eastwood sujetando una gran pistola, a lo "Harry Callahan" que, como verán a continuación, ha sido siempre una presencia constante en mis preferencias decorativas. Aquí no interpreta al gran "Dirty Harry", y la película resultante ni siquiera me gusta, pero pal caso, no importaba mucho.


La fricadilla la pone el breve anuncio del video-juego, por entonces aún una práctica bastante verde, inspirado en "Viernes 13". No es que lo tuviese, o lo hubiese jugado en casa de un amigo... de hecho, nunca llegué ni a verlo, pero se trataba de algo relacionado con la saga en cuestión, lo que era ya suficiente argumento para recortarlo y añadirlo.


En este caso recurrí de nuevo al tema imágenes grandes, solo que aquí tuve la decencia de utilizar algo hoy bien valorado por el aficionado medio, una fotografía promocional de "Re-Animator", de esas que solían adornar las vitrinas de los cines (vamos, lo que llaman "fotocromo"... y por cierto, ¡¡menudo es!!, ¿dejarían hoy día usar una imagen así de extrema?). En ella vemos uno de los momentos álgidos, más sangrientos, grotescos y gran guiñolescos del famoso y estupendo film de Stuart Gordon, cuando un zombie (el papá de Megan) le revienta los ojos a la cabeza del Dr.Hill, poco antes de aplastarla como un melón. No hace falta decir que me ALUCINABA ese panorama, por su exageración, su locura, su demencia y su rojo abundante. Absolutamente salvaje. Recuerdo cuando una persona adulta vio la carpeta y cínicamente me dijo: "Veo que ahora te va el romanticismo". Con todo debo abrirme a ustedes y confesarles que, por entonces, aún no había visto "Re-Animator", así que con material como ese mi imaginación volaba libre y peligrosamente.


La cara B resulta harto reveladora. Como ven, son los carteles franceses de "From Beyond/Re-Sonator", "Howard, un nuevo héroe", "El día de los muertos" y "Viernes 13, 6ª parte: Jason Vive", lo que significa que me encontraba en pleno apogeo de mis lecturas gabachas. Todo ese material salió de las páginas de "L´Ecran Fantastique" que, junto a "Mad Movies" e "Impact", conformaba mi generosa dieta de lectura cinematográfica por esos tiempos.
No hace falta decir más.



Por lo visto eso de poner un solo cartel no me satisfacía tanto, y para la ocasión -y la siguiente- decidí retomar el tema "collages", solo que aquí partiendo directamente de fotocopias. Eran los tiempos en los que había descubierto la revista "Fangoria" -la yankee, claro- y con ella el fascinante espectro oscuro y chungo del cine fantástico y de terror, su lado más "trash", algo que se refleja mucho muchísimo en esta interminable galería de rostros.
Lo normal era que los chicos adornaran sus carpetas con cantantes sexys, modelos, actrices. O en un caso pre-homosexual, jugadores de furgol. ¿¿Y qué es lo que hago yo??, colar las caras de un puñado de señores de mediana edad o más -cada uno con su respectivo nombre debajo-, casi todos hombres de negocios de escaso talento y algunos más interesados en sacar dinero del bolsillo de los posibles espectadores impresionables que de crear cine. ¿Quiénes eran estos elementos?, fácil: Al Adamson, Andy Milligan, Jesús/Jess Franco, Frank Henenlotter, Aristide Massaccesi (Joe D´Amato), David DeCoteau, Ted V. Mikels, Charles Band, David Friedman, Herschell Gordon Lewis, Lucio Fulci, Roger Corman y Fred Olen Ray (en una foto que casi está de espaldas). La créme de la créme. Junto a ellos, temas tan propios de ese tipo de movidas como el cine de caníbales o "Santo, el enmascarado de plata". Nótese ciertas manchas de rojo-granate en las esquinas de las fotos... sí queridos, era tempera, en un intento de hacer más cantoso el tono "sangriento" del invento (dulces ingenuidades).
Y por aquello de no perder las buenas costumbres: "Harry Callahan" en un ladito (con un contundente "My hero!" encima de la foto) y el Steven Seagal de "Por encima de la ley".
A esta carpeta podríamos bautizarla tranquilamente como la "trash-carpet".
Fascinante.


Si el caso anterior era algo bizarro, el de ahora roza la locura.
¡¿Fred Olen Ray, el ínclito cineasta zetoso, como motivo central de una carpeta?!. Miedo da. Pero sí, queridos, así de fan era yo entonces del director de "Alienator" (que decora ampliamente el collage), "Del espacio profundo", "Los Dreggs", "Días de horror y muerte", "Commando para matar", "El poder de las armas", "El misterio de la pirámide" y otras que no aparecen en la imagen como "Biohazard", "Alien Dead" o "Beverly Hills Vamp".
Recuerdo que, tras mirarla atentamente, un compañero de aula me dijo: "¿Te gusta la violencia, eh?". Pues sí, pero solo en la pantalla, chavalote.



En la cara B del caso que nos ocupa se recupera un poco cierta cordura. Aunque tampoco mucho.
"Blood Feast", el inevitable "Harry Callahan", su entrañable parodia televisiva "Sledge Hammer", más macarrismo con "Yo, el jurado", el cartel de "Re-Animator 2/Metamorphosis" según san Luigi Montefiori (que es una puta bazofia, pero esa ilustración me gustaba mucho... ¿será de E.Sciotti?, eso explicaría muchas cosas) y, consecuentemente acorde a la presencia de San Fred Olen Ray, un guiño a Jim Wynorski con dos de sus obras cumbre, "The Return of Swamp Thing" y, sobre todo, la inmortal "Deathstalker 2".

Posdata: La imperdonable ausencia de imágenes en ambos lados, a base de tijera bruta, obedece a alguna causa de reciclaje que, ahora mismo, no recuerdo claramente (aunque puede distinguirse el nombre de Linnea Quigley, lo que significa que la carpeta también luciría cierto erotismo barriobajero).


MENCIONES ESPECIALES:

Las dos carpetas que siguen se alejan un poco del grupo. Una por temática y otra por fabricación. Pero merecen estar aquí... entre otras cosas porque, en fin, son las que faltaban para completar el repaso… y porque me sale de los cojoncillos.


El punk rock como temática ha salido ya alguna vez, tímidamente, a lo largo de este periplo, pero realmente no se impuso hasta mediados de los años 90.
Pal caso tenemos a Jayne/Wayne County (el travesti punk del Nueva York originario que hacía poco había visto “live”). Una ilustración extraída de un número de la revista "Vibraciones" del año 77. En esa época era muy fan (y mantenía relación epistolar) con el grupo "Wat Tyler" y a falta de alguna imagen más representativa, utilicé esa del bailarín tirolés. A su lado, la pegata número uno de mi fanzine "Suburbio", y el nombre de una banda que desentonaba un poco en el conjunto (de ahí que su presencia fuese tan poco llamativa), los militantes "Crass". A su lado, un dibujo muy especial de John Holmstrom, el famoso padre de la revista "Punk Magazine" y portadista de "Ramones". En medio, y ahí luciendo a lo grande, la que era mi banda absolutamente favorita, "The Lurkers". Justamente, el tipo con el perro y la bandera es Arturo Bassick, que en aquellos tiempos lo lideraba.
Retornamos a la parte baja, extremo izquierda, y descubrimos la pegatina número dos de "Suburbio".
A su lado, el logo de los mediocres "Chelsea", "Sham 69" (y no entiendo muy bien el motivo de que estén ahí) y la divertida imagen macarra de uno de los integrantes de "Spider Babies", grupo de garaje cazurro.



Y estos, pues no necesitan presentación.
A día de hoy dudo mucho que los "Toy Dolls" fueran genuino punk. Siempre he visto a su líder, Olga, como un currante que se disfraza cuando toca y luego vuelve a la normalidad de su rutinaria existencia. Pero eso no quita que, en sus buenos tiempos, los "Toy Dolls" me ENCANTABAN y, de hecho, en cierto modo fueron los culpables de mi afición al punk rock. Así que merecían un lado entero de la carpeta para ellos solos... y más con una imagen tan ideal como la de este single de su divertida canción "James Bond lives down our street".


A esta, obviamente, lo que le tengo es mucho cariño, tratándose como se trata de merchandising oficial surgido a raíz del estreno del legendario "Superman" de Richard Donner con Christopher Reeve. Comprado en la época, se entiende. Sorprendentemente ha durado en bastante buen estado hasta nuestros días. Tengo algunos amigos completistas del personaje que han demostrado interés en hacerse con ella guita mediante, pero de momento prefiero conservarla.