Mostrando las entradas para la consulta Schwarzenegger ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Schwarzenegger ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de enero de 2014

PLAN DE ESCAPE

 Tras los fiascos que, independientemente de lo entretenidas que pudieran estar o no, supusieron “Una bala en la cabeza” y “El Ultimo desafío” cabía esperar que la película que, por fin, protagonizaran juntos los dos iconos más importantes del cine de acción, no ya ochentero, si no de la historia del cine, fuera, igualmente, una peliculita más o menos disfrutable pero carente de toda trascendencia más allá de ser la primera película en la que ambos actores se reparten el protagonismo.
Y no podemos hablar de fracaso, pero si de un éxito discreto en taquilla. Lo suficiente como para que ambos puedan seguir jugando a que no tienen achaques y si diez años menos de los que tienen.
Ahora, resulta que la película está francamente bien. Como cine de entretenimiento, yo diría que los resultados son excelentes.
Y es que hacía ya mucho que no me ocurría que, tras ver una película, horas después, el recordar escenas en cada momento. De eso que estás en la cama y en los minutos previos de coger el sueño, visualizar de nuevo la película en tu mente. Como pasaba con las buenas películas. Pues eso me ocurrió con “Plan de escape”.
Y es que son muchos los factores que influyen para que esta película sea una agradable sorpresa, pero, sobretodo, es una película que demuestra que los dos actores (Schwarzenegger y Stallone, por si aún no se habían percatado) están muy viejos, si, pero también en plena forma, y ninguno de los que les han dado el relevo pueden superarles.
Y es que esto, sin tener demasiada acción en sus fotogramas, es gran cine de acción del que ya no se hace, y al que no le hace falta tirar de auto guiños, referencias ni fantasmadas como si pasa en cualquiera de “Los Mercenarios”- Bueno, hay hacia el final de la película una machada “made in Swarzzenegger” que si sería auto referencial... pero no paródica como hasta hora estaban siendo estas machadas en películas anteriores- . “Plan de escape” se sustenta por si misma.
Y es que además de las presencias de Stallone y Schwarzenegger, no hay que olvidarse de que está por ahí Jim Caviezel en estado de gracia, interpretando a un Alcaide que supera en maldad y crueldad al de Donald Sutherland en “Encerrado” (película esta, de la que en algunos momentos mama) y que también tenemos, como carcelero cabrón a Vinnie Jones, brutal como siempre, pero sin embargo, pasando bastante desapercibido. No obstante, se agradece su presencia.
Ya saben de que va: Stallone interpreta a un individuo que trabaja para una empresa de seguridad cuyo trabajo consiste en hacerse pasar por preso y escaparse de cárceles de máxima seguridad con el fin de mejorar esos fallos que han facilitado su escape. Un buen día, una cárcel precisa de sus servicios, con la condición de que este señor no debe conocer la ubicación de la prisión en la que se le encerrará... y todo esto resultará ser una jugarreta de alguien que quiere verle muerto. En el interior de esta prisión conocida como “La Tumba” (porque nadie sale vivo de allí), conocerá a otro preso, Schwarzenegger, y comenzará la aventura.
Desde luego, una película concebida a la medida de Stallone, aunque tengamos al gobernador por ahí secundándole. Y es que, como es lógico, aunque las dirijan otros señores, o las guionicen profesionales, la cabeza pensante de las películas de Stallone, es siempre el propio Stallone. Si no de qué, en TODAS sus películas, tiene que meter sus famosos chistecitos de mierda sin gracia.
Pero en definitiva, se trata de una de las películas más entretenidas que he visto en los últimos años, emocionante y que en los momentos en los que tiene que hacerlo, te hace mantener la tensión y sufres, y disfrutas, y te lo pasas de puta madre. Es lo que esperas de una película que junta a Schwarzenegger y Stallone. Como cuando íbamos al cine a verles siendo nosotros niños o adolescentes. Una pasada.
Antes decía que se trata de una película de acción que no tiene demasiadas escenas de acción. Bien, pues quizás es cosa de su director (que no es un director de acción), Mikael Hafstrom, director Suizo que tras tener una exitosa carrera en su país, llegó a los USA donde dirigió películas de terror “Hollywoodiense” como “1408” o “El Rito” y que probablemente, con “Plan de escape”, ha firmado su mejor película.
Para gentes con edades de entre 30 y 40 años, súper recomendable.

viernes, 30 de noviembre de 2018

VAYA PAR DE CANGUROS

Los gemelos Paul, dos culturistas dispuestos a convertirse en Arnold Schwarzenegger por  partida doble, más conocidos con el sobrenombre de “The Barbarian Brothers”, irrumpen en el séptimo arte con un papelito prácticamente anecdótico en  la película de Joel Schumacher “Los locos del Taxi”. Al margen de este título mainstream, hicieron alguna que otra aparición en cine y televisión, que sirvió para que Menahem Golan y Yoram Globus se fijasen en ellos y confeccionasen, bajo la dirección de Ruggero Deodato,  una película "Cannon" para su lucimiento muscular e “interpretativo”. Nació así “Los Bárbaros”. A este “exploitation” de “Conan, el bárbaro” le acompañó cierto éxito, el suficiente para que los dos trozos de carne tuvieran su propia carrera cinematográfica. Así, ya en la década de los 90, protagonizan una  triada de títulos —este entre ellos— que los catapultaría como las entrañables estrellas de "serie B" que siempre han sido. Y es que sus películas, infames, baratas, jamás obtuvieron recaudaciones millonarias, ni mucho menos buenas críticas y tampoco gozan de un fandom que las revindiquen. Al contrario, han sido condenados casi al ostracismo.
Ese triunvirato de pelis noventeras a su servicio lo conforman comedias, paradójicamente, y están encabezadas por “Pasándolo en grande”, donde interpretan a dos rudos camioneros, “Double trouble” donde son policías, y la última del pack, esta “Vaya par de canguros” que nos ocupa.
Y es que en pleno 1994, ya era más que patente, y gracias a “Poli de guardería”, que la combinación de tío forzudo con niños era un éxito, por lo que, ya disuelta la "Cannon", Yoram Globus, desde su flamante "Global pictures", que duró menos que un suspiro (y no me extraña) se asocia a los hermanos Paul para meterse de lleno en una película de estas características, adelantándose así a The Rock, Vin Diesel o Jackie Chan en hacer un film de forzudos con niño desde la de Schwarzenegger, pasando el resultado, eso sí, inadvertido en todo el mundo.
Sin embargo, y pese al despropósito, no es del todo aburrida.
Tras salvar a un nutrido grupo de niños tras un tiroteo en un parque, dos hermanos gemelos y culturistas son contratados por un hombre con pasta para que sean los guardaespaldas de sus dos sobrinos mientras este acude a un juicio contra la mafia en el que ha de testificar, así que se trasladan a la lujosa mansión dónde moran los niños, que resulta que son gemelos también — con lo que tenemos la ensalada aliñada— y se las hacen pasar canutas, al tiempo que los sacan de no pocos conflictos violentos. Sin más. A, e, i, o, u.
Para terminar de hacerla más graciosa todavía, y para que se parezca aún más a “Poli de guardería”, estos dos gemelos, un poco más creciditos, serían los gemelos Cousins, Christian y Joseph, los mismos que darían vida a Dominic, el niño al cual Schwarzenegger debe proteger de su propio padre en su propia película. Como es lógico, todo saldrá a pedir de boca para nuestros protagonistas, pero, sin embargo, “Vaya par de canguros” sería el film que pondría fin a su carrera como pareja cómico-humoristica. No interesó a nadie. Y no volvieron a hacer más como “The Barbarian Brothers”.
Para echar un ratillo tonto mientras ojeamos el "Facebook" en el móvil, la cinta tiene momentos para las risas y momentos para la vergüenza ajena, como aquel en el que los dos niños no se quieren duchar, y en represalia, los gemelos bárbaros los lanzan desde un balconcillo a una piscina, vaciando, posteriormente y desde lo alto, un tambor de detergente para que haga espuma y los niños salgan de allí limpios.
Dirige el cretino de John Paragon, que venía del mundo de la tele, hizo “Vaya par de canguros” y  se volvió a la tele.
El film permaneció inédito en varias partes del mundo, no así en España donde desconozco si llegó a editarse en vídeo (juraría que no), pero fue estrenada en televisión, nada menos que en "Tele 5", la cual dedicó a su emisión una estupenda campaña publicitaria.

viernes, 9 de febrero de 2018

PUMPING IRON

Yo andaba detrás de ver este documental desde que se difundieran  por internet, unas imágenes de Arnold Schwarzenegger muy jovencito, con una camiseta que decía “Arnold is número uno”, fumándose, con gran placer, un canuto. No tardé en descubrir que las imágenes pertenecían a un documental titulado “Pumping Iron” y que mostraba el ascenso de Arnie en los USA.
Por extraños designios de la percepción de las cosas, yo pensaba que se trataba de un documental que nos mostraba su ascenso desde el mundo del culturismo, hasta su estrellato en el del cine, pero lejos de eso, me encuentro con un documental que únicamente se centra en los 100 días previos a la sexta competición de Mr Olimpya que Schwarzenegger ganaría por sexta vez consecutiva, venciendo al aspirante, Lou Ferrigno, que lo ganaría con posterioridad.
No me gusta el deporte, la competitividad. Por ende, no me gustan los deportistas ni su obcecación con ser el primero en lo que quiera que sea la mierda que practican. Me dan grima. Considero a los deportistas, a rasgos generales, gente acomplejada que suple sus carencias afectivas moldeando sus cuerpos con la finalidad de parecer —solo parecer— superior al resto de los mortales. Este sentimiento de desprecio se hace mayor si ese deporte es el culturismo, donde el objetivo es moldear el cuerpo para parecer gigantes.
En ese sentido el documental “Pumping Iron”, es un estupendo documental, ya que sin manipular de ninguna manera, ya que no es la intención del cineasta, muestra a estas estrellas del culturismo como lo que son, gente triste y acomplejada intentando escabullirse de sus vidas pasadas. Esto que digo, está mucho más presente en la presencia de algunos culturistas secundarios del documental, que cuentan sin remilgos como sufrían el buying en sus carnes, o el desprecio de los otros chicos por ser flojuchos. En el caso de Arnie, da la sensación que en la fase en la que se centra el documental, ya tiene sus complejos más que superados y ahora lo que le mueve es la ambición, de la misma manera que vemos claramente cómo Lou Ferrigno está ahí única y exclusivamente para ver cumplidos los deseos de su padre, más ambicioso y obcecado que él.
Al margen de esto, me sorprende mucho el comprobar como todos los culturistas retratados en la película, Arnold incluido, acusan un marcado retraso mental.
Muy curioso. Se deja ver, independientemente de la opinión o interés que pueda tener el espectador de cine sobre el deporte.
El director, George Butler, que ya había escrito un libro previo del mismo título sobre el bodybuilding,  rodó el documental totalmente metido en el epicentro, filmó a los culturistas, habló con los culturistas y vivió con los culturistas, quedándose sin dinero a mitad de rodaje. A punto estuvo de abortar el proyecto por estos motivos, pero el propio Arnie, sediento de reconocimiento, junto con otros de los culturistas que aparecen en el film, se las ingeniaron para recaudar fondos y que así, Butler, pudiera terminar la película. Lo consiguió.
La película se estrenó en 1977, con Arnold Schwarzenegger haciendo ya sus primeros pinitos serios en el cine con “El Gran Guardaespaldas” entre otras, y se convirtió en un éxito de crítica y de taquilla, cosa esta que ayudó a Arnold en su posterior carrera en Hollywood. De hecho, “Pumping Iron”, se pasó en algunos canales de televisión con el título de “El Governador de acero”, en referencia al cargo que durante años ocupó Arnold en  California.
La película generó dos secuelas, una de las cuales centrada en el mundo del culturismo femenino.
En españa, tras estar muchos años inencontrable, últimamente se suele ver en cualquier parte, ediciones en DVD, todas piratas, que van desde ediciones de esas de un Euro, hasta otras que la hacen parecer más lujosa de lo que en realidad es. Ya que todas sus ediciones son piratas, casi mejor si se descarga de internet. Aunque me declaro culpable de tener una de esas mierdosas ediciones.

miércoles, 15 de mayo de 2013

EL ÚLTIMO DESAFÍO

"Los Mercenarios" devolvió a (pseudo) primera plana a los héroes del cine de acción de los 80, incluso los 90, demostrando que con sentido del humor y tácticas -más o menos- de la vieja escuela, podían llenar las salas de culos en sus butacas. Lo malo es que en parte todo aquello fue un espejismo. Se trataba de un gran concepto, y conectó con el público, verlos juntos de nuevo resultaba regocijante, entrañable y, ¿por qué no?, sanamente nostálgico. Ahora bien, ¿¿alguien pagaría por consumirlos en vehículos para lucimiento individual??, eso ya era otro cantar. Reunirlos a todos tenía algo de novedoso, lo demás, era más de lo mismo, y a las pruebas me remito. Tanto el intento de Sylvester Stallone como el ahora comentado, con Arnold Schwarzenegger, se saldaron con notorios fracasos. ¡Que tiempos aquellos en los que los nombres de Sly y Arnie bastaban para formar colas en las taquillas!.
Y es que nadie duda que Arnold regresó animado por el éxito de "Los Mercenarios" y del aparente buen recibimiento que tuvo su reaparición en las pantallas. A la hora de enfrentarse a "El último desafío" ("The last stand" en USA), su vuelta oficial, el musculado abuelete (y lo de abuelete no lo digo por decir, hay planos en los que se le ve realmente chocho) iba a tirar de idéntica fórmula que con la peli coral, es decir: cierta recuperación del cine de acción de hace tres décadas, pero pasándolo por el filtro del humor, la auto-parodia y una violencia en apariencia gráfica y colorista, pero parapetada por cierto tono bufo y gran guiñolesco con fines edulcorantes. El verdadero problema aquí fue, creo yo, el trailer, algo engañoso y confuso. A mi me echó para atrás, así se lo digo. ¿Por qué?, porque todo apuntaba que la película prefería aferrarse a la casi-comedia antes que a un tono más serio, que el goteo de bromitas auto-referenciales (sobre todo, con respecto a la edad de su prota) sería continuo y, peor aún, que el cargante Johnny Knoxville iba a ser la inevitable comparsa cómica durante toda la proyección... y yo eso, amigos, no lo puedo sufrir. Sin embargo, vista la peli de cabo a rabo, puedo afirmar que la cantidad de elementos incordiantes, aún estando bien presentes, son bastante menos de lo esperado.
La historia no tiene mayor complicación. Arnold Schwarzenegger interpreta al sheriff de un tranquilo pueblo fronterizo en el que nunca pasa nada. Un día, un importante narcotraficante mexicano escapa de las garras del FBI y decide cruzarlo para pasar al país vecino. Arnold se entera de ello y decide pararle los pies cueste lo que cueste, tarea difícil si tenemos en cuenta que el muchacho viene acompañado de todo un ejército de profesionales dispuesto a allanarle el camino.

Como digo, sí, hay humor, sí, hay chistes a costa de Arnie y, sí, está Johnny Knoxville dando la chapa. Pero menos. De hecho, en general, y sobre todo durante su primera hora, resulta ser un thriller bastante formal, entretenido y bien desarrollado, con algunas secuencias de acción notorias, no demasiado abuso de CGI y, más sorprendente aún, un Schwarzenegger que no es, ni por asomo, prota total y absoluto. Para empezar, los agentes del FBI, y en concreto Forest Whitaker, se comen un buen cacho de esa primera hora. Y para cuando el sheriff entra en acción, viene acompañado de un entregado grupito de ayudantes que le cubren las espaldas. Vamos, un poco como lo que le ocurría a Stallone en la cuarta "Rambo". Acostumbrados a verlos en sus buenos tiempos como casi superhéroes capaces de valerse por si solos con una pistola y un tirachinas, no deja de ser chocante encontrártelos ahora formando parte de un equipo. El verdadero lucimiento del agüelo lo reservamos para el final (bastante más desmadrado y humorístico), cuando se las vea cara a cara con el malo de la función y protagonicen una sangrante y brutal pelea cuerpo a cuerpo que duele. 
De entre medias, pues sí, algo de gore (my cartoon, todo hay que decirlo), algunos chistes bastante graciosos, momentos confeccionados para el puro disfrute de plateas chillonas y, en general, un tono de western moderno voluntaria y desacomplejadamente festivo y tontaina. Sus responsables saben que están pariendo un producto totalmente intrascendente con el único fin de entretener, y lo hacen con gusto. ¿Que si lo consiguen?, pues bastante. No es para echar cohetes, ni tampoco para comprársela en dvd, pero sí para ver una vez y pasar un buen rato.
En el florido reparto, y junto a los mentados, nos encontramos con Eduardo Noriega haciendo de malo (¿se dobla él mismo?, porque si es así, lo hace con el culo!!!), el gran Peter Stormare, Luis Guzmán, la compañera de "Thor" Jaimie Alexander y Harry Dean Stanton en su habitual rol hiper-secundario.
Se trata de la primera peli yankee del asiático Jee-woon Kim, especialmente conocido por "El bueno, el malo y el raro" y sobre todo "Encontré al diablo", pero después del poco éxito, ya veremos si le dejan hacer otra.

viernes, 30 de enero de 2015

EL GRAN GUARDAESPALDAS

Un niño pijo de Alabama metido en el negocio inmobiliario, tiene que cerrar un trato por lotes y comprar un gimnasio. Da la casualidad que en este gimnasio entrena el aspirante austriaco a míster Olympia. Cuando acude al recinto a ofrecer una oferta por el mismo, a este le acaba molando el rollo de los gimnasios, se enamora de la recepcionista y se hace amigo de los culturistas y preparadores. Entre medias, dramas de distintas índoles, harán que se desarrolle el escuálido argumento a trompicones. Drama amoroso, lucha de clases, inmigración y culturismo se dan cita en “El gran Guardaespaldas”, la que sería la primera película importante de Arnold Schwarzenegger antes de convertirse en la estrella que todos conocemos y, también, la primera que protagonizaría con su nombre real. Antes de esta, se hacía llamar Arnold Strong aconsejado por sus agentes, que decían que “Schwarzennegger” era un apellido impronunciable para un americano. Con ese nombre, aparecería acreditado en “Hércules en Nueva York”, ponzoña esta en la que Arnie debutó. Dirigida por uno de los hombres más influyentes del “New Hollywood”, Bob Rafelson, que se haría mundialmente famoso con su siguiente película “El cartero siempre llama dos veces”, “El gran guardaespaldas”, “Stay Hungry” en su versión original, es un producto menor protagonizado por Jeff Bridges, folletinesco y carente de interés, que aunque se deja ver sin mayor problema, lo único destacable que podemos decir de ella es que congrega un buen número de estrellas a las que aún les quedaría un empujoncillo para serlo. Pero, una vez más, le dedicamos su reseñita en este blog por un motivo ya clásico: Su edición videográfica y su asociación directa con la sección “Aquellas maravillosas carátulas” a la que bien podría pertenecer. Datada en el año 1976, “El gran Guardaespaldas” ni tan siquiera llegó a estrenarse en salas españolas como tantos otros coñazos setenteros del “New Hollywood” (las seis o siete buenas que hubo, si que llegaron). Pero en plenos años ochenta, cuando Schwarzenneger ya era Schwarzenegger y era uno de los actores más taquilleros y, por ende, de los más alquilados en el vídeo-club, alguna despiadada distribuidora de la época, que aparecían de debajo de las piedras, aprovechó ese tirón -tironazo, diría yo- y editó la película para el mercado de alquiler. Y lógicamente, no la lanzaron como lo que es, un dramón folletinesco en torno a los culturistas, sino que lo hicieron como una nueva película de acción de Arnie. Jeff  Bridges también era ya popular en mangante-cateto-españa, por lo que aparecería también como protagonista y no andaría muy mal encaminado si digo que el concepto que nos vendían era bastante cercano a “Tango y Cash”, de actualidad en aquellos años. Tampoco diría ninguna tontería al afirmar que, además, se inspiraron en el póster de “Conexión Tequila” para confeccionar esta carátula, amén de sacar las imágenes de Bridges y de Arnie de películas recientes: creo que la de Arnie pertenece a la película “Ejecutor”, la de Jeff Bridges no la ubico. Si ustedes si... para eso están los comments.Pero lo que más me fascina es el concepto que nos vendían. “El Gran Guardaespaldas”... Chanante ¿verdad? Pues como si la titulan, por ejemplo, “Acción sin límite”, porque de guardaespaldas había en el film lo mismo que de acción: ¡Nada! Es el título más engañoso de la historia. Aquí no hay ningún guardaespaldas. Es que de hecho, en un momento de la película en la que alguien está en peligro, está a su suerte, y cuando llega Arnie, ya le han breado. Pero vamos, lo que tenían era el concepto, mucho más vendible que el de un culturista emigrante y llorón que se hace amigo de un pijo agente inmobilario. No obstante, cuando ponías la cinta en tu magnetoscopio y la película daba comienzo, una voz en off sobre el título original decía “Músculos de acero”, más acertado, pero también con poco que ver con el original. A la hora de sacar las cintas se arrepentirían del título este de los músculos e inventarían el concepto con el que finalmente se comercializó.Por lo demás, como ya les he dicho, una peliculucha del montón. Aunque como anécdota les diré, que Schwarzenegger luce durante toda la película un enorme lunar en la mejilla derecha que, obviamente, se borraría previa cirugía estética, para nunca más aparecer en pantalla. El resto es historia.
Plagada de estrellas, acompañan a Arnie y a Bridges en el drama, actores de la talla de Joe Spinell, Robert Englund, Sally Field, R.G. Armstrong (“Depredador”, “Los chicos del maíz” o “Mi nombre es ninguno”), la musa de la contra-cultura Helena Kallianiotes (“Easy Rider”) o Scatman Crothers (“El Resplandor”).Como curiosidad, como sea, si que funciona.

sábado, 27 de enero de 2024

EJECUTOR

"Ejecutor" acarrea la incómoda etiqueta de ser "la peor de Schwarzenegger en sus buenos tiempos" ¡Demonios! hablamos de 1986, el fornido astro había protagonizado "Commando" y luego haría "Depredador", una peli que no tengo en la altísima estima que muchos otros, pero es lo que es. El director de "Ejecutor", John Irvin, venía de firmar "Historia Macabra" y "Los perros de la guerra". Producía De Laurentiis. Y el resto del reparto quitaba el hipo, muy de su momento y jugoso hasta el ahogo: Sam ("Superman IV: En busca de la paz") Wanamaker -soy consciente que el veterano actor tendrá en su CV títulos de mucho más prestigio, pero ya saben cómo las gastamos aquí-, Paul ("El precio del poder") Shenar, Robert Davi, Ed Lauter, Darren McGavin, Joe ("El halcón callejero") Regalbuto, Dick ("La cosa del pantano") Durock, Sven-Ole ("Mallrats") Thorsen... y unos cuantos más, así vistos fugazmente. Además, la trama del film, en la que Arnold es un policía infiltrado en la mafia dispuesto a cometer venganza -en este caso no la suya, se presta a vengarse por otro-, prometía violencia a raudales. Incluso la imagen del hercúleo actor vestido de negro y armado hasta la sobaquera me recordaba levemente al "Castigador"... o a "Mack Bolan" si lo prefieren.
Entonces, ¿¿por qué me aburrió?? ¿y por qué, hablando de ella con mi amigo Santi, vimos que los dos sentíamos la misma antipatía? Era hora de agenciarme una copia a calidad divina y verla sin esperar nada, asumiendo lo que iba a ser. Y sí, durante buena parte del film es evidente ande reside el problema. Arnold todavía era un armario inexpresivo por entonces. No es que lo haya dejado de ser, obvio, pero en 1986 dominaba un poco menos el arte de la interpretación. Al fin y al cabo sus grandes éxitos habían sido pelis en las que hacía de máquina de matar, sin hablar demasiado, ya fuese un guerrero armado con una espada como... bueno, una máquina de matar. Que le diesen un personaje con algo más de enjundia, capaz de enamorar a una pava a base de encanto personal, y que charla, sonríe, viste elegante y dispara poco, pues fue demasiado para él. Osea, "Ejecutor" (engañoso título patrio del "Raw Deal" original -tal vez también eso contribuyó a crear falsas expectativas-) es "demasiada película para Schwarzenegger" Y si encima le rodean de maravillosos y carismáticos secundarios, aún canta más. Un caso muy parecido al de Chuck Norris en "Código de silencio", film que contaba con grandes actores, grandes técnicos y una trama prometedora, pero terminó hecho trizas al fichar a semejante pedrusco -Norris- como eje central. Lo de "Ejecutor" no es TAN grave, aunque se aproxima.
Sin embargo, cuando ya tenía mi teoría perfectamente clara, llegamos a los últimos 20 minutos. Arnold se viste de negro, pilla todas las armas disponibles en el taller y la emprende a tiros con la mafia al completo, sin dejar uno vivo. Además con esa violencia tan seca, contundente y sangrante de la época. Cierto que la utilización del "Satisfaction" de los "Rolling Stones" no es un buen acompañamiento sonoro. Pero la masacre que sigue, a base de delicioso sintetizador macarra, es la leche. De hecho, y hablando de "Frank Castle", se parece mucho a la que años después haría Thomas Jane al final de su "Punisher". Y sí, funciona... pero no arregla la película. Supongo que tarda demasiado en llegar y te deja, valga la coña, insatisfecho.
Así pues, y aunque todavía no entiendo muy bien del todo qué falla en "Ejecutor", es cierto que sigue siendo un título flojo. Con sus virtudes, no lo niego, sus buenos momentos y aciertos, pero adolece de un ritmo cojo (llega un punto en el que notas como le pesa el culo) y, tal vez, le falta acción. Más muertos y menos diálogo para Arnie habrían solucionado la papeleta.

sábado, 22 de abril de 2017

UNA HISTORIA DE VENGANZA (AFTERMATH)

Hace ahora quince años, dos aviones comerciales chocaron en pleno vuelo. Se culpó de ello al controlador aéreo, que descuidó por unos segundos su labor -para atender otro encargo-. En uno de esos aviones iban la mujer y la hija de un tipo que, lógicamente, se derrumbó cuando tuvo noticia de lo acontecido. Consideró un insulto a su dolor la compensación que le ofrecía la compañía y lo único que exigía es que pidieran perdón, pero nadie lo hacía. Pasado un tiempo, y sin haberlo podido superar, decidió culpar de todo al controlador aéreo. Así que lo buscó, lo encontró y le pidió que se disculpara. La mala respuesta de este volvió loco al hombre que en un ataque de ira lo apuñaló hasta matarlo.
Esta historia ocurrió de verdad. Y es la base sobre la que se apoltrona la trama de "Aftermath", producto que si ha alcanzado cotas de curiosidad se debe a que su co-productor es el prestigioso Darren Aronofsky, asociado nada menos que a Arnold Schwarzenegger, quien también se reserva el papel del padre de familia vengativo. Arnie está mayor, y no sé si porque nadie le quiere ya o por deseo propio, ha decidido refugiarse en productos algo más modestos de los que solía protagonizar y, sobre todo, más dramáticos, en los que se le exige un registro al que no nos tiene acostumbrados y que para él, de naturaleza pétrea, debe ser toda una aventura (incluido llorar). Eso y enseñar el culo, cosa que hace en esta película.
"Aftermath" se toma algunas leves licencias con respecto a los hechos auténticos. Digamos que son una excusa para contar su propia historia. Con todo, no esperen deslices propios de Hollywood. Ni, obviamente, al "chuache" sacando su lado de justiciero a lo "John Matrix" (aunque no pueda evitar recurrir a algunas de sus muecas clásicas), algo que, tal vez, nos intenta hacer creer el soso título español. Lo que aquí tenemos es un mega-dramón la mar de sobrio con un Arnold humano, sufriente y atormentado. ¡¿Que qué tal lo hace?!, no demasiado mal, la verdad.
Por si acaso, el director, Elliott Lester, rodea al ex-"Terminator" de actores muy solventes (en especial Scoot McNairy, interpretando al controlador aéreo) y un modo reposado de rodar que enfatice sensaciones, sentimientos y demás. En esta historia no hay buenos y malos, hay personas reales que dudan, lo pasan putas y el destino conduce hasta un trágico final.
Curiosamente, el guión corre a cargo de un españolo, Javier Gullón, que en su haber tiene cosas como "El rey de la montaña", "Agnosia" y "Hierro".
No sé si será que me hago vieja y me entran mejor esta clase de productos (aunque no incluya secuencias espectaculares del accidente, solo un ala desmontándose como imagen onírica a la que se recurre dos o tres veces), pero el caso es que "Aftermath" me ha sentado bien. Y me gusta esta nueva faceta de Arnold Schwarzenegger... que siga por ahí y olvide posibles intentos de recuperar la gloria perdida (lo que sí es un dramón en toda regla, y de los sórdidos).

sábado, 7 de agosto de 2010

UN PADRE EN APUROS

Ayer me sentí levemente avergonzado después de revisar esta peli. ¿Motivo?, en su momento me gustó y me divirtió mucho, por ello la conservaba en una cinta vhs. Decidí volver a verla y para cuando terminó, me pregunté: "¿Pero cómo es posible que te gustara tanto esta chorrada inmensa?". Vale, no voy a decir ahora que es una basura y tal, no, está simpática y para un escaso rato de evasión (llega a 90 minutos por los pelos) no viene mal... pero sí, es una tontunada como un piano.
El típico padre obsesionado con su trabajo y que tiene olvidado al típico hijo repelente, decide compensarle comprándole para Navidad un muñeco del superhéroe televisivo de moda, "Turboman". Sin embargo es el juguete más vendido de la historia y lograr agenciarse uno es casi tarea imposible. Ello hará que el pobre hombre se meta en los líos más inverosímiles. En aquellos tiempos (1996), Arnold Schwarzenegger estaba en el peor momento de su carrera (entre "Eraser" y "Batman & Robin") y comenzaba a perder su brillo de estrella intocable. El hostión que supuso "El último gran héroe" puso punto y final a su "mandato" (en taquilla, digo) y aunque aún produciría algunos éxitos, nada sería como en sus mejores tiempos. No tengo datos fiables, ni me apetece buscarlos, pero diría que el intento de revivir antiguas y notables aportaciones del "chuache" a la comedia no dieron muchos beneficios.
Se trata del típico producto confeccionado para las clases medias/altas de los Estados Unidos. Padre super-currante que habita un blanco suburbio ama sin condiciones a su preocupada mujer/maruja y a su hijo maravilloso. Los "malos" de la función son un padre soltero que intenta beneficiarse a las esposas de los demás y tiene, ¡oh pecado!, un hijo repelente y que es, claro está, gordo y un negro que curra de repartidor de cartas y bebe porque se siente un fracasado (también padre soltero... ¡la maldad concentrada!). Casi toda la acción se desarrolla a base de grandes almacenes y un navideño desfile final. Naturalmente el "The End" es asquerosamente y forzadamente feliz (salvo la coña post créditos, muy potable).
Da la sensación que, originalmente, el guion de "Un padre en apuros" debería ser mucho más mordaz y transgresor, satirizando a las clases medias y su compulsivo consumismo, pero que fue comprado y ultra-suavizado para lucimiento de su protagonista, el amigo Arnaldo. Lo digo porque a ratos se dejan ver esos toques provocativos, como el discurso del personaje del cartero sobre la manipulación que las empresas jugueteras ejercen sobre sus hijos o la mejor secuencia de toda la película, la secta de Papa Noeles que viven de estafar y vender bajo mano, lo que permite un gracioso cameo a James Belushi.
El resto, humor chorra y algo de "slapstick" (reconozco que la primera vez que la vi me partí de risa cuando el "chuache", vestido de superhéroe, intenta dominar su cohete-turbo sin mucho éxito... ya ven) para una peli de esas tipo "McDonalds", de consumo ultra-rápido, pim, pam, hola y adiós. Ya saben.
Eso si, ¡¡Don Schwarzenegger está peor que nunca!!!.

viernes, 11 de marzo de 2011

CURSO 1984

Las películas de "aulas turbulentas" son ya todo un subgénero en sí mismo. Cada época ha adecuado su estética a la moda imperante entre la juventud, y es por ese motivo que "Curso 1984", producida el año 82, apuntara hacia el punk a la hora de buscar una música y una tribu urbana bajo la que encuadrar a los inevitables malos de la función. Por otro lado, también a la par con los requisitos del momento, se apostó por una violencia mucho más cruda e impactante. En esta peli los malos estudiantes no se iban a conformar con una bofetada, estos iban a necesitar reprimendas bastante más extremas.
Recuerdo "Curso 1984" de cuando era chaval e iba al video-club. Era una de aquellas maravillosas películas que ya desde su mera carátula (su estupenda carátula, añado) transpiraban "peligro". Como "El Exterminador", "Scum", "Posesión Infernal", "Mad Max 2" y tantas otras, "Curso 1984" prometía sensaciones muy fuertes. El temor a alquilarla era tanto como el deseo de hacerlo. Y, a diferencia de lo que ocurre hoy día, cuando me atreví a dar el paso, no puedo decir que quedara decepcionado.
La trama (se supone que basada en hechos reales) es clásica. Un profe bueno llega a un colegio conflictivo. Los reyes del mambo son una panda de nazi-punks terribles. El tipo les planta cara y ello, obvio, da pie a una especie de "guerra personal" cuya intensidad y mala uva va incrementando hasta el gran, jugoso y sensacional estallido final de violencia y desmelene. En este último apartado, como decía, cabe destacar que no se andan con chiquitas. Aquí si hay que matar, se mata. Y el "momento sierra" sigue siendo a día de hoy una delicia absoluta.
"Curso 1984" se ha ganado un indiscutible estatus de cult-movie por muchos motivos. Algunos de ellos los encontramos en su reparto y equipo técnico. Por ejemplo, de todos es sabido que este fue el debút no-televisivo de Michael J. Fox, entonces más fondón y flequilloso y que en sus memorias tildaba injustamente de subproducto a la película (¡¡desagradecido!!). El director, Mark Lester, poco después firmaría la sensacional "Commando" con Arnold Schwarzenegger (una de mis favoritas!). En el guión nos encontramos con Tom Holland, futuro responsable de "Noche de miedo" y "Muñeco Diabólico". La banda sonora la firma el mítico Lalo Schifrin (el de "Harry, el sucio") quien, además de copiar el soundtrack de "La noche de Halloween", se alía con Alice Cooper para componer el tema central del film. Al tratarse de una película sobre punks (y menudos son!), es inevitable que suene punk rock. Los productores se decantaron por una banda muy recurrente en la época, "Fear", famosos por su imagen agresiva y por haber destrozado el plató de "Saturday Night Live" cuando fueron a tocar allí enchufados por John Belushi, que era un fan declarado. Sin embargo, la banda con presencia en un escenario no es otra que la canadiense "Teenage Head", quienes pegan bien poco dentro de ese caricaturesco concepto del punk como algo terrorífico dada su actitud más alegre y festiva. Y es que, como mandaban los cánones de la época, los punks de "Curso 1984" son retratados como yonquis, viciosos, inmorales, ultra-violentos, nihilistas y desalmados (aunque, puestos a ser quisquillosos, el único que en esta peli realmente MATA es ¡¡el trajeado y conservador profe!!).
Otros nombres destacados son los del eterno secundario Roddy McDowall, el televisivo Perry King, Timothy Van Patten y Stefan Arngrim, especialmente conocido por ser el protagonista de otro título muy de su época, "Lucifer" (y de la que algún día hablaré largo y tendido). En definitiva, un clásico de su década que el tiempo no ha tratado demasiado mal. Ayer noche lo pasé pipa revisándolo y aún pude notar como vibraba con el clímax final. Eso es muy buena señal.
Años después, Mark Lester sorprendería a propios y extraños con una secuela, un producto simpático sin más titulado "Clase del 99", donde los malos eran ahora los profes, unos en plan cyborg programados para disciplinar al alumnado. Lo mejor que podemos decir de ella es que, al menos, ofrecía algo un poco distinto. Su razonable éxito -supongo que en video-clubs-, generó una secuela de la secuela, "Clase del 99: El sustituto" La firmaba otro baranda y no llegué a verla por falta de interés.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

LOS MERCENARIOS 2

Stallone vuelve a juntar a su panda de amigos y se ruedan una segunda parte de Los Mercenarios, que al no tener que presentar personajes va mucho más fluida y la acción es más satisfactoria. En esta ocasión las labores de dirección las lleva a cabo Simon West, quedando Stallone libre para actuar, o lo que es lo mismo en su caso, poner caritas, hacer chistes malos y repartir unos cuantos kilos de ostias.

Principales diferencias con la anterior entrega, Jet Li solo aparece al principio, Mickey Rourke, no está ni en los créditos, pillan a una china para sustituir a Li, Schwarzenegger y Willis tienen algo más de papel, aparece Chuck Norris en una especie de cameo alargado, y el villano de turno lo interpreta Van Damme. La historia es lo de menos, pero como sino metes una en un guion siempre habrá alguien que se enfade, pues meten la primera parida que se les ocurre. Stallone tiene una deuda pendiente con Willis, si este y su equipo recuperan una carga de un avión que ha sido derribado, la deuda quedara saldada. En la operación les encasquetan a la china que comentábamos antes, y cuando llegan al avión, el grupo terrorista de Van Damme les roban la carga y matan al francotirador de los mercenarios (un chaval joven que meten en el grupo para poder matarlo y así tener un venganza que llevar a cabo) Tras el asesinato del joven, Stallone y sus chicos perseguirán al grupo de Van Damme para zurrarles la bandana. Y eso es todo.

El guion no será nominado al oscar (ni falta que le hace) pero el espectador, se lo pasara más que bien con las bromas y chascarrillos chorras de los protagonistas. Las peleas y tiroteos tampoco están nada mal, y la pelea final entre Stallone y Van Damme sin ser nada del otro mundo, cumple perfectamente con su papel de clímax final. Una nota curiosa que no se si sería cosa mía o es que realmente paso así. Al principio del filme Statham hace muchos gestos con las manos, y hace un gesto típicamente chino, que es señalarse a sí mismo cuando dice algo que se refiere a sí mismo. No sé si seria por estar cerca de actores orientales, que como nos pasa a muchos cuando vamos a una zona donde hay un acento muy marcado, se nos pega, pues algo parecido pero con los gestos. Puede que sea cosa mía, pero cuando veáis la película, fijaros en las escenas del principio cuando habla con Stallone mientras están en el avión. Pero ojo que igual es cosa mía.

Deseando que se haga ya mismo la tercera entrega en la que ya se rumorea como confirmados (ya veremos más adelante) a Nicolas Cage y Jackie Chan. El que parece que se hace de rogar es Steven Seagal. De Harrison Ford y Clint Eastwood ya se puede ir olvidando Stallone y todos nosotros, porque no aceptaran ni jartos de grifo, y es una lástima, porque la saga Mercenarios no será lo máximo en calidad y arte, pero como reunión pajera de los reyes del musculo, vale mucho.

lunes, 22 de julio de 2013

LA FUERZA DE LA VENGANZA

Una confesión. No tenía ni pajolera idea de que "La fuerza de la venganza" fuese una secuela de "Invasión USA" (bien presente en nuestro pest-seller). ¡Es que ni por asomo!. Pero resulta que sí, que el prota de ambas es el mismo, el super-agente "Matt Hunter" (imposible no ser un héroe de acción con semejante nombre), la diferencia es que, mientras en la primera le ponía barbado rostro Chuck Norris, aquí el que se encarga de ello es el eterno Michael Dudikoff, el astro de las yoyas por el que "Cannon" lo apostó todo en su momento, pero que siempre quedó relegado a un injusto segundo plano. Y digo yo, ¿por qué no lo interpretó el mismo Norris?, pues porque andaba ocupado currando para otras pelis... ¡de la misma productora!. En todo caso lo celebro, puesto que me gustaba (y me gusta) más Dudikoff que el amigo Chuck.
La cosa funciona así: Existe una sociedad secreta de extrema derecha, ultra-racista y aficionada a cazar seres humanos, que se la tiene jurada a un aspirante a la presidencia inevitablemente negro. Deciden acabar con él durante una cabalgata del "Mardi Gras", pero solo logran asesinar a uno de sus hijos. Mal, muy mal. La mentada sociedad desconoce que el político tiene por amigo a todo un experto en estas cosas de soltar coces y meter tiros, "Matt Hunter" quien justo venía de salvar a su país de una invasión de malvados rojos (el muchacho pasa de un extremo al otro, ¿tal vez "Cannon" procuraba lavar su imagen?... lo dudo). A pesar de todo, la sociedad secreta sigue intentándolo y en una escena sorprendente, se cargan a toda la familia del político (incluido a este y su hijo pequeño) y secuestran a la hermanita de "Hunter" quien, para recuperarla, deberá participar en el juego de la caza al hombre. Y lo hará, sembrando la película de cadáveres.
Pues resulta que "La fuerza de la venganza" (que traducido al inglés de la versión original suena super-chanin, "Avenging Force"), característico producto "Cannon" del característico año 1986, arrastra bastante buena fama (no confundir con "El poder de la venganza", también con yoyas a tutiplén, pero con Germán Monzó dirigiendo -y actuando-, lo que le otorga al resultado final una cualidad casi extraterrestre). Se la tiene muy bien considerada como epopeya de hostias y tiros, y no me sorprende nada ya que, sí, funciona un rato bien (desde luego, mejor que la aburrida "Invasión USA"). Para empezar, Michael Dudikoff dispone de mayor gracejo y mueve las cejas bastante más que Norris. Luego tenemos a otro de los grandes, el tristemente y prematuramente desaparecido Steve James. Cuesta creer que semejante mastuerzo musculado pueda aspirar a la presidencia... pero miren a Schwarzenegger. Los malos molan mucho, son realmente odiosos, despiadados y cabrones. ¡Deseas verlos morir!. Su jefe es el impagable -también fallecido- John P. Ryan, siempre estupendo cuando se trata de hacer judiadas (algo que volvería a infligir para "Cannon", y muy bien, en "Yo soy la justicia 2"), aunque cuando se pone a aullar con su máscara de cazador sea un poco ridículo, y bueno, no sé, el escenario donde se desarrolla todo, mola (Louisiana y sus hermosos pantanos), las escenas de persecuciones y tiros están guapas, las de piños también y hay unas buenas dosis de violencia y mala hostia. Lo mejor, qué duda cabe, es la cacería final, con peleas cuerpo a cuerpo que duelen.
Dirige el cotarro Sam Firstenberg. ¡¡Aaaay!!, que tiempos aquellos en los que Sam se ganaba las garrofas lujosamente y lograba colocar sus pelis en las primeras posiciones de las listas de éxitos. "La venganza del ninja", "Ninja 3: la dominación", "Breakdance 2: Electric Boogaloo", "El guerrero americano 1 y 2", (a partir de aquí ya en proceso de descenso) "Delta Force 3: the killing game", "American Samurai" o "Cyborg Cop" llevan su firma. A principios del 2000 se mete en terrenos más pantanosos dirigiendo "Criaturas asesinas", producto de monstruos de tercera destinado a consumo exclusivamente doméstico y que, ya de por sí, era secuela de otro. Su última peli (del 2003) se titula "The Interplanetary Surplus Male and Amazon Women of Outer Space" y, aunque suene a chiste -que no lo es-, se trata de la puesta a punto de un antiguo guion de Ed Wood que no llegó a realizarse en su momento. Después de aquello, no volvió a dirigir nunca mais.
También en el guion de "La fuerza de la venganza" encontramos sorpresas, lo firma el normalmente actor James Booth, quien se reserva un papel en la peli. Booth casi siempre ha interpretado villanos, y como guionista le molaba la violencia tanto como a un tonto una piruleta. Su obra maestra en ambos campos es "Indestructible: ruega por tu muerte", la cacareada fábula ultra-burra a mayor gloria de Sho Kosugi.
En fin, con semejantes ingredientes, ¿cómo iba a fallar "La fuerza de la venganza"?, uno de los más dignos productos "Cannon" de la época y un entretenimiento muy solvente.
Ideal pa pasar el ratico. 

sábado, 14 de mayo de 2022

COMMANDO PARA MATAR

Sigo revisando las producciones más impersonales y sosas del Fred Olen Ray ochentero gracias a la generosidad de Don Enorm. Hace unas semanas le dimos un meneo a "Cyclone, al filo de la muerte" y, ya entonces, introduje toooodo el rollete con respecto a por qué no me gustaron en su día. Si necesitan instruirse, vayan para allá y échenle un ojo.
Ahora toca la otra "action movie" que el cineasta parió en 1987 para "Trans World Entertainment", esta "Commando para matar", "Commando Squad" en v.o. Siempre me llamó la atención que el título español incluyera la segunda M anglófila en comando (supongo que con el afán de churrupetear del entonces aún reciente éxito de la maravillosa película de Arnold Schwarzenegger), cosa que ha sido finalmente corregida en versiones más actuales.
Con el fin de detener a unos malvados narcos, una serie de agentes son enviados a México city. Todos morirán... menos el último, que secuestran y torturan. Así pues, ante el desespero, el encargo recae en una pava. Será la que acabará poniendo orden, salvando a su colega y matando a los malos.
Nada que destacar. Acción del montón, pero un poco más a lo pobre. El ritmo es farragoso. Las escenas de persecuciones y tiroteos carecen de suspense o emoción. Lo mismo que los "stunts" que, aunque los hay, son menos espectaculares que los de "Cyclone, al filo de la muerte". La violencia escasea y, en fin, que no, no funciona. "Commando para matar" es bastante palizas.
Siendo otro el director, esta reseña terminaría aquí. Pero hablamos de San Fred Olen Ray, y su incomparable universo, y es ahí donde localizamos todos aquellos elementos llamativos que hacen de la experiencia algo medianamente más interesting.
Para empezar, que no falte el "momento Ray_ante" de rigor. Pal caso, tenemos la aparición de una legendaria tienda de coleccionismo cinematográfico allá en Los Ángeles ("Hollywood Book & Poster") que se supone tapadera para armar a los agentes (entre el arsenal disponible ¡un espectacular cuchillo con hoja rellena de ácido!). Justamente, antes de que la prota haga su entrada, vemos a la dependienta venderle un póster de "El misterio de la pirámide" -del mismo Ray- a un chavalín (he intentado localizar al actor, pero no figura en ninguna parte. ¿Tal vez el hijo del dire? En ese caso hablaríamos del hoy también filmmaker Christopher Olen Ray), previo comentario: "No se por qué, pero por lo visto a todos los niños les gustan esta clase de películas". Graciosísimo. Y, justamente, ya que mentamos ese título en concreto, señalar que en él aparecía una avioneta estallando en mil pedazos. Ray, como buen alumno que era de Roger Corman, la reutiliza en "Commando para matar" (a pesar de que el escenario sea sensiblemente distinto) y la hace petar por efecto de un certero disparo mediante recortada. ¡Toma puntería!.
Pero esos no son los únicos toques llamativos del film, hay más... aunque por la vía negativa. Errores, unos bastante tochos. Por ejemplo, un personaje procura ocultar su identidad a los ojos de un villano, que lo conoce previamente. Justo a continuación, ambos se encuentran cara a cara y el villano reacciona como si no supiera quien es. ¿Pa qué tanto disfraz entonces?. El héroe secuestrado anda metido en una caseta en medio del campamento de los narcos. Se supone que, por esa razón, debería ser el lugar más vigilado. Pues no, lo cierto es que es un cachondeo. Cuando el guarda de la puerta desaparece, nadie le da la más mínima importancia, ni siquiera uno de los esbirros que pasa por allí. Hay más (como que veamos perfectamente las colchonetas en las que caen algunos actores cuando son abatidos... podría ser cosa del formato, pero es así), todas igual de absurdas o, como dicen hoy día, "WTF".
En cuanto a los actores, y demás individuos pululando delante de la cámara, tenemos a los integrantes de la secta FOR (de Fred Olen Ray), todos en roles segundones: Robert Quarry, Dawn Wildsmith (interpretando, como siempre, a una tipa dura y mal lechada), Ross Hagen, Michelle Bauer en un papel no acreditado y despelotado y el mismo Señor Director jugando al póquer. Debuta como nuevo miembro el mítico Russ Tamblyn.
Del resto destacan otra de esas "bimbos" ex-chica Playboy, Kathy Shower, a la que hemos podido gozar como dios trajo al mundo en "Las aventuras de Tennessee Buck". Todo un clásico de la acción ochentera, Brian Thompson. Dos leyendas del exploitation, William Smith y Sid Haig (que haría buenas migas con el dire y saldría también en "Warlords", acá da vida a un esbirro que se pone como una moto cuando inflige dolor). Y, finalmente, un par de "antiguos", de esos que Ray fichaba por puro fanatismo, como Mel Welles (el Mushnick original de "La pequeña tienda de los horrores") o Marie Windsor, con una filmografía repletita de clásicos y subclásicos del fantastique de segunda o tercera división.
El guion corre a cargo de otro jefe, Michael Sonye (ya saben, cantante de "Haunted Garage" y responsable del libreto de "Fonda Sangrienta"). El todoterreno Gary Graver se responsabilizó de la fotografía. El supuesto México donde se desarrolla la acción no resulta demasiado convincente (sobre todo la aldea. Pa mi que el diseñador de producción no hizo los deberes), tiene toda la pinta de ser uno de los escenarios favoritos y habituales de Olen Ray, las cuevas de Bronson Canyon, hogar de mucho cine de monstruos barato en los años 50 y 60. ¡Ah! y uno de los personajes masculinos responde al chispeante nombre de: Putita.
¿Qué otra peli de baja estofa da más?.

Como colofón, y por aquello de no perder la costumbre, les dejo la caratula completa del VHS surgida de los archivos de Don Enorm.

martes, 6 de abril de 2010

PELIGROSAMENTE UNIDOS

A inicios de los 90 Rutger Hauer se adentraba cada vez más en el terreno del cine pensado exclusivamente para el vídeo-club, y "Peligrosamente unidos" fue una de sus últimas apariciones protagoniles en un film netamente "mainstream" (sin contar colaboraciones especiales y demás, como las que se marca en "Batman Begins" o "Sin City"). La recordaba como un simpático thriller de usar y tirar, por eso el otro día aproveché la oportunidad que se me brindaba para repasarla... y sí, mi memoria no me fallaba.
Lo que en el "Perseguido" -con Arnold Schwarzenegger- era una idea más, aquí es básicamente el eje central de la historia: Collares explosivos. Un especialista en electrónica es engañado para participar en un robo de joyas y luego traicionado. Termina encerrado en una cárcel ultra-moderna en la que no hay guardias, ni rejas, ni ná... solo unos collares que, si su portador intenta escapar de los límites del recinto, estallarán... salvo si se dan una serie de circunstancias que no me apetece explicar. El caso es que se dan, y el amigo Rutger huye, con todo lo que conlleva.
"Peligrosamente unidos" es puro entretenimiento, evasión al máximo grado, todo orquestrado con sabiduría y sin estridencias por un artesano con pedigree, Lewis Teague, director de "La bestia bajo el asfalto", "La joya del Nilo", "Cujo" o "Los ojos del gato", entre otras. A un fondón Hauer le acompañan actores muy del momento como Mimi Rogers, Joan Chen, James Remar y el carismático secundario Stephen Tobolowsky. La peli tiene sus dosis de humor, de acción, de intriga y unas gotas de gore ante los efectos de los collares explosivos. Eso si, es mucho más gozable la parte de la prisión (nota alta para la resolución del enfrentamiento entre Hauer y el abusón de turno) que la escapada en sí, algo larga y repetitiva.
Pero vamos, minucias, si lo que buscas es pasar un buen rato sin complicaciones, dale al "Play".

sábado, 16 de enero de 2016

LOS DIEZ LOCOS MANDAMIENTOS

Esta es una película de historias, de diez historias concretamente, una comedia alocada con algún que otro chiste políticamente incorrecto, con algo de herejía y con un humor que intenta rallar la obscenidad, pero sin ser del todo ofensiva, algo como aquella Movie 43, que comente en el número 43 de nuestro Podcast.

El mayor atractivo de la película, además del humor soez, es la aparición de múltiples estrellas de Hollywood que se prestan para hacer un papelito en alguna de las historias. Podremos ver a muchos rostros que a los españoles no nos suenan por ser actores y personalidades de la TV americana, pero si veremos a otros más reconocidos internacionalmente como Paul Rudd,  Winona Ryder, Famke Janssen, Liev Schreiber (que también salía en Movie 43) Jessica Alba, Oliver Platt, Joe Lo Truglio y muchos más de los que nos suenan la cara y no sabemos de que hasta que vamos a imdb y entonces se nos enciende la bombilla.

La película esta presentada por Paul Rudd, que a modo de conductor de las historias nos va presentado cada una de ellas, las cuales están relacionadas de alguna manera con uno de los diez mandamientos, todo ello como digo al principio desde un punto de vista del humor casi casi herético. El propio Rudd, cuando nos va presentando las historias tiene la suya propia, que se desarrolla en esos interludios entre corto y corto, mas luego una finalización con una de esas historias. Hay también algunas historias que continúan a otras, con los mismos personajes sobre los que ha pasado el tiempo. Para acabar un número musical final con casi todos los actores de las historias que hemos ido viendo.

Por no estropearos la película hare una mínima descripción de algunas de las historias que podemos encontrar. Un medico deja unas tijeras dentro de una paciente, pero era una broma!!!.Los hijos negros de Arnold Schwarzenegger. Los vecinos envidiosos que como uno compra un escáner de hospital, el otro también, así sucesivamente hasta llenar sus casas de ellos. Una recién casada que se enamora de un muñeco de madera de un ventrílocuo. Un segmento de dibujos animados con un rinoceronte vendedor de heroína. Un hombre que decide no ir a misa un domingo mientras su familia sí que va, para pasar el día entero desnudo por la casa (algo que ya se vio en los Simpsons)
Estas son probablemente las más simpáticas, aunque la segunda con el médico bromista también es muy buena, solo que si cuento algo desvelo lo que ocurre en su primera historia.

Una película que hay que ver sin ninguna pretensión, ni siquiera la de ofender a los católicos ya que como digo intenta ser soez, y en algún momento lo consigue pero no es lo suficientemente hereje como para que el papa les excomulgue, aunque imagino a la mayor parte del reparto se la trae bastante floja, bien por ser judíos, baptistas o directamente ateos.

Simpática, las pelis de historias nunca están mal, porque si alguna es mala ya habrá otras que serán mejores, y en esta ganan las que están bien a las que están mal.

martes, 10 de noviembre de 2015

ON THE CHEAP: MY LIFE IN LOW BUDGET FILMMAKING (DE GREYDON CLARK)

Alumno aventajado nada menos que de Al Adamson, y cineasta genuinamente exploiter e independiente, Greydon Clark, ya anciano, pensó que lo que tenía que contar era lo suficientemente interesante como para auto editarse un libro que recopilase datos y anécdotas de su carrera en esto del séptimo arte de baja estofa. A Clark debemos un puñado de películas, algunas de las cuales, por no decir todas, se han ganado justificada fama de “malas pero divertidas”, aunque también las tiene directamente insufribles. Por ejemplo, quizás su título más popular sea “Llegan sin avisar”, que se adelantó por completo a “Depredador” (en el libro, Clark asegura que Schwarzenegger reconoció abiertamente esa deuda), seguido del más “mainstream”, “Lambada, el baile prohibido”. Entre medias localizamos muchas otras cosuchas como la insalubre “El regreso de los extraterrestres”, comedias insufribles como “Waco” (un spoof de terror que no funciona la agarres por donde la agarres... como puedas) o “Joysticks” (esta ni la terminé), historias de cabezas rapadas malos (“Skinhead”) o más de bichos purulentos, destacando “Uninvited”.
Todas ellas, y algunas otras, son diseccionadas en un libro que Clark construye como si fuese el guión de una peli, diálogos incluidos (¡que portentosa memoria tiene el hombre!, ¡o cómo se lo inventa todo!). Estructura esta que pronto se vuelve monótona y cansina, con un nivel cero de imaginación. Lo extraño es que el cineasta parece sentir predilección por contar las anécdotas más chorras y con menos enjundia antes de ofrecernos algo realmente jugoso. O realmente divertido. Que se centre en cómo explica a sus jóvenes e ignorantes ayudantes para qué sirve el montaje, es de un evidente y una inutilidad que asombran. Y es que en realidad el fin de estas memorias es mostrarnos a nosotros, incrédulos e irrespetuosos espectadores, cómo se jugaba el cuello (y la casa, y la salud...) financiando sus películas independientes (en algunos casos a un paso de ser caseras). Tal vez crea que sabiéndolo vamos a ser más benevolentes juzgando los resultados… pero no creo que sirva de mucho. A mi no me cuentes milongas, la peli me gustará o no, pero saber cómo se hizo y los problemas que tuvo puede ser interesante, desde luego, sin embargo no influirá en mi parecer.
También se pasa más de la mitad del libro demostrando lo buen tipo, paciente, comprensivo, buencha, majete, amable, generoso, afectuoso, respetuoso y progresista que era y es (¡y qué malos e inútiles todos los demás!). Un auténtico ángel a juzgar por sus palabras. Además, la peña que le rodeaba le tenía en gran consideración y alababan continuamente su arte y su capacidad de dirigir y resolver pifostios. ¡¡Que seria del mundo del cine sin el talento de Greydon Clark, por dios!!. Ejecuta esa práctica tan fea de tirar la piedra, esconder la mano  y disculparse después poniendo cara de perrito apaleado. ¡Mal, feo!.
Si superamos tan irritante y constante práctica, encontraremos un puñado de curiosos personajes bien populares que cruzaron por la vida del cineasta, siempre asociándose a ellos en el peor momento de sus carreras. El mismo Al Adamson, que como todo exploiter del periodo era un auténtico hijo de puta. Martin Landau, George Kennedy, Tony Curtis, Chuck Connors, Joe Don Baker o, muy especialmente, un Menahem Golan post-“Cannon” cuyo único fin en la vida era competir con su hermano y ganarle. Produjo “Lambada, el baile prohibido” justamente por eso, porque Yoram Globus andaba pariendo su propia peli del tema. Y si contrató a Clark sin haber visto nada de su autoría fue, simplemente, porque le contaron que era muy rápido y quería estrenar el resultado antes que el otro. En resumen, la peli le importaba un huevo. Y sí, Clark era un fenómeno en cuestión de velocidad, aspecto que lograba acudiendo a las salidas estéticas y narrativas más simples, bobaliconas y visualmente elementales. Basando su única técnica de dirección de actores -a tenor de sus propias palabras- en decirles “Estás sobreactuando, rebájalo un poco” (cosa esta a la que alude en dos ocasiones diferentes, como si hubiese olvidado que ya lo había explicado en un capítulo previo). Pero no solo de viejas glorias se nutren las memorias de Greydon Clark, también aparecen Dean Cundey, Cibbyl Shepherd, Robert Englund o Michael Moore (sí, ese) en los inicios o mejores momentos de sus trayectorias artísticas.
La única vez que el tipo echa un poco de mierda sobre su propio tejado es cuando habla del fallecimiento del "stunt" Vic Rivers en el rodaje de su película "Hi-Riders (Los intrépidos salvajes)". Se confiesa responsable... eso sí, tras dejar claro que, legalmente y según el juez -y el resto de "stunts" presentes-, estaba libre de culpa.
Tampoco pasarán a la historia de la literatura cinematográfica todas las partes dedicadas a cuestiones monetarias, a cómo negociaba con inversores privados o con el banco. A los consejos legales de abogados. En fin, a todo aquello que, aunque en el universo de un cineasta súper-comercial y artesano como Clark encajan con lógica, a mi me importan un huevo. Son aburridas y me confirman que ese es el tipo de director/hombre de negocios que nunca estará en mi lista de favoritos. También Juan Piquer era un astuto empresario, pero luego ya ven lo que paría el pobre.
En un momento dado, y tras rodar un thriller "hitchcockiano" de lo más convencional originalmente destinado a la caja tonta, el autor confiesa que se sentía especialmente satisfecho de aquella película porque evitaba los típicos elementos propios del cine de explotación. Ni efectismos, ni violencia, ni tetas. Sin embargo fue su único fracaso real, así que pa la siguiente volvió al redil. No es nada nuevo, ningún exploiter lo era por placer (salvo Michael Findlay), ni disfrutaba haciendo lo que hacía, pero siempre me resultará triste leerlo.
La única parte de la obra que transmite alguna clase de emoción real, de humanidad y sentimiento, es aquella centrada en el fallecimiento prematuro de su abnegada esposa. Lo que justifica el que cada vez que le dedica algunas líneas en las páginas previas exagere sus atributos de entregada y sacrificada ama de casa que nunca jamás da un "no" por respuesta. Su fallecimiento fue lo que puso fin a la carrera de Clark.
Otra parte que me llegó es aquella en la que el hombre explica cómo en el cine de bajo presupuesto se suelen crear fuertes lazos de unión y afecto entre el equipo implicado durante el tiempo que dura el rodaje, sean ya actores o técnicos, pero que, del mismo modo, todo se desvanece sin remisión cuando concluye la experiencia. Uno puede pensar que ha hecho nuevos amigos/hermanos... y luego, plof!, nada de nada. Es algo que yo mismo viví cuando formé parte de "Al Pereira vs the Alligator Ladies" y nunca acabé de entenderlo. Leer en el libro que, por lo visto, es algo normal y extrapolable a todas las culturas me reconforta y me consuela.
Greydon Clark es un director que jamás ha destacado por su imaginación e inventiva. Sus películas suelen ser planas, monótonas, insulsas, funcionales, correctas pero desencantadas y sin brizna de personalidad. Bien, pues sus memorias son exactamente así. Solo se las recomendaría a aquellos curiosos que, como yo, quieran saber qué se oculta tras la realización de un producto netamente "exploitation”, pero que estén dispuestos a llegar al final sin ver colmadas sus expectativas.