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lunes, 15 de septiembre de 2014

LA MALDICIÓN DEL CUARENTA Y NUEVE

Tal y como va la cosa con el cine, se tiende a reivindicar los ochenta como la era dorada del video club. Sin embargo, con el DVD ya instaurado en nuestros hogares, nadie se acuerda de una segunda era dorara, relativamente reciente. Hoy un video club, es un capricho que se permite alguien cuya economía está saneada, un local casi excéntrico que no le reporta beneficios. Pero recién salido el DVD, los videoclubs fueron, al menos durante unos años, un negocio. Y eso generaba mercado.
Es por eso que a principios de la década pasada, con el nuevo sistema domestico para ver cine, pasó un poco lo que en los años ochenta. Aparecieron de debajo de las piedras montones de pequeñas distribuidoras que traían a los estantes, sus “Direct to vídeo”. De 2000 a 2009, más o menos, salieron al mercado montones de títulos destinados al ámbito del DVD, en su mayoría de terror. Pequeñas ponzoñas que hacían la visita al videoclub, sin duda, más deliciosa. Productoras como la “Nu Image” salen de este segundo boom del vídeo club, al igual que sellos ya desaparecidos como “Luna Nueva” o “Big Time” o… que se yo. Localizar estos DVDs a día de hoy en tiendas de segunda mano o en rastrillos, es un autentico placer para mí, porque bien es cierto que conseguir cualquier joya del VHS ochentero es relativamente fácil en Internet, debido a la nostalgia, el coleccionismo, e incluso, el esnobismo hay cientos de usuarios montando y ripeando esos títulos. En cambio, estos de la década de dos mil, si, se pueden encontrar en la red, pero por norma general, con más dificultad.
Esta introducción viene a cuento por que la película que paso a reseñarles (y la película, quizás, sea lo de menos) pertenece a los años de ese segundo boom, y está concebida como película para ser alquilada en aquellos casi extintos recintos, además de haberla adquirido recientemente y a un precio de risa en un rastrillo.
Se trata de un “Slasher” línea sobre natural –es decir que mantiene la estructura del “Slasher”, pero el asesino, al igual que Freddy Kruegger, no es un señor con máscara, sino un ente sobrenatural-  dirigido por un pequeño artesano de los efectos especiales que en este blog nos cae muy bien y que responde al  nombre de John Carl Buechler, creador de los “Ghoulies” y director de cosas como “Troll”, “Cellar Dweller” o “Viernes 13 Part. VII”, entre otras tantas.
La película en realidad es bastante malilla. Y es que como director, aún con la simpatía que despierta, el señor Buechler anda un poco justo.
Un grupo de parejas se reúnen en  unas desérticas colinas, con el fin de ir a buscar una mina de oro que, según las leyendas locales,  está escondida por esa zona.  Esto hace que despierten a un viejo espíritu del salvaje oeste, un minero que en su momento hizo un pacto con el diablo y que lanzó una maldición en la que, cualquiera que intentara llevarse su oro, sería castigado. Así que aparece para cargárselos de formas variopintas, aunque no por ello originales.
A un nivel global, cuando yo me pongo un “Slasher” videoclubero, se a lo que me expongo. Por eso soy permisivo con ellos. Esto es; todos los putos tópicos, largas y eternas conversaciones, tempos muertos, aburrimiento por doquier, todo ello salvable única y exclusivamente, por las cantidades de sangre que tengan los asesinatos.  Entonces, “La maldición del cuarenta y nueve”, tiene todo eso, pero además, los asesinatos son sosos, el asesino no tiene ningún carisma, ni es aterrador, ni hay excesiva sangre. Además cuesta horrores llegar al final, pero ¡Cojones! Me cae simpático el producto en su mera existencia.
Para rematar el nivel de “malísmo” de la película diré, que la mayoría  de esta transcurre de día (y no paran de hablar) y la ambientación es tan nula, que vemos el rostro del asesino todo el tiempo ¡Por el amor de dios, Jonh Carl, quita un par de foquitos, pídele al director de fotografía que ilumine menos el rostro… que se yo!
Pero, como ya les digo, al tratarse de un “Slasher” videoclubero comprendido en esta época, me cae simpatiquísimo, lo reivindico y me lo zampo entero con una sonrisa en la cara.
En cuanto al reparto, junto a los cuatro protagonistas puestos ahí para que “El del cuarenta y nueve” se los cargue, y esto dota a la película de mayor simpatía si cabe, tenemos un buen puñado de rostros conocidos del cine de género y de serie B americano, haciendo papeles secundarios, pero que son el guiño que Buechler lanza al aficionado que va a alquilar la película. Así, van circulando por la pantalla los rostros de Karen Black ( vista en  “Easy Rider”, “Aeropuerto 75”, “Pesadilla diabólica” o “Invasores de Marte), John Phillip Law ( “El viaje fantástico de Simbád”, “Noche en el tren del terror” o “Thunder III”), el fetiche de Rob Zombie, Richard Lynch (“Cromwell, rey de los bárbaros”, “Invasión U.S.A.” o “La venganza de los muñecos 2 –Puppet Master III”), Michael Kove (“Karate Kid”, “Rambo” o “Justicia Final”) o, interpretando al viejo minero fantásma, Vernon Wells (“Fortaleza infernal”, “Mad Max 2” o “El Chip prodigioso”). Ahí es nada.
Así que, tanto como recomendarla no, pero si decirles que le echen un vistacillos. John Carl Buechler, del que si me pongo aquí a citar las películas para las que ha hecho maquillajes o efectos especiales no termino nunca, siempre es una garantía de algo… No sabemos si bueno o malo, pero algo, eso seguro.

jueves, 30 de septiembre de 2010

EL AMO DEL CALABOZO

Un baranda que domina mucho el tema de los ordenadores (y en 1984, lo que tiene más mérito) es elegido por un sosías de Belcebú como contrincante para combatir en otra dimensión. La idea consiste en confrontar hechicería y tecnología, a ver cual gana. El muchacho deberá pasar siete pruebas, a cada cual más bizarra, antes del enfrentamiento final. También su novia anda metida de por medio (sí amigos, en aquellos años el concepto del informático que no se come una rosca todavía no existía) y, claro, tendrá que salvarla.
Lo más chulo de "El amo del calabozo", "The Dungeonmaster" en versión original, es su significado, esencia y naturaleza como producto. Se trata de un especie de campo de pruebas para Charles Band y su legendaria "Empire Pictures", que entonces aún no existía oficialmente, pero poco le faltaba (de hecho, la peli fue distribuida en cines a través del sello). En sus muy escasos 73 minutos de duración (muy escasos pero muy agradecidos) reúne a varios de los nombres que terminarían otorgando entidad a la empresa (así como muchos de sus tics, y unos cuantos propios de la década). Es un trabajo colectivo, y cada una de las siete pruebas de las que hablaba al principio son como pequeños cortometrajes narrativamente diferenciables los unos de los otros escritos y dirigidos por distintos realizadores que se estrenaban para la ocasión (bueno, y técnicos, ya que Band dio la oportunidad de mandar a algunos de ellos, más acostumbrados a ser mandados). De esta guisa nos encontramos con un par de episodios muy acordes a la especialidad de sus responsables. Es decir, el bueno de John Carl Buechler, del que en este blog se ha hablado mucho, padre de los "Ghoulies" y director de "Troll", firma el segmento más "de terror", que incluye zombies y, ¡¡sí!!, uno de sus característicos y entrañables cutre-monstruos. Dave Allen, el ya fallecido mago del stop-motion (tan imprescindible para Charles Band como lo era Buechler), es el responsable de un sketch que incorpora, ¡¡sí!!, una estatua gigante moviéndose fotograma a fotograma (por lo visto el tipo aún no dominaba mucho el tema pues resulta un pelín torpe). De las demás mini-historias se encargan Ted Nicolaou (habitual montador de la casa y director de la mítica "Terrorvision") que aquí se curra un cacho muy deudor de "Mad Max 2" o Peter Manoogian ("Eliminators", "Arena" o "Demonic Toys"). Al resto, no los conozco... bueno, salvo al mismo Charles Band, que en funciones de director desarrolla el sketch más ridículo de todos, en el cual el prota se enfrenta, nada más y nada menos, que ¡¡¡a la banda jevillarra "Wasp"!!!! (y no olvidemos que "Wasp" se encargarían de aportar un carismático tema al soundtrack de "Ghoulies 2").
En el reparto destaca el gigantón Richard Moll (el de la serie "Juzgado de guardia" -gracias don Olid por el dato correcto-, el cadáver viviente de "House, una casa alucinante" y habitual en muchas producciones fantásticas de segunda o tercera división) y, en el lado opuesto -por tamaño-, el enano Phil Fondacaro, otro nombre ineludible en toda producción "Empire" que se jacte de serlo (allá donde sea necesario un tío de su talla, está él... eso incluye no solo films como "Troll" o "Ghoulies 2", también cosas como "El retorno del Jedi" -por los "Ewoks"- y, cómo no, "Willow"). Gracias a una pequeña ayuda de "Imdb", descubrimos a Kennet J. Hall interpretando a un hombre lobo. Este caballero, además de múltiples curreles junto a David De Coteau y Fred Olen Ray, tiene en su haber la realización de "Evil Spawn"/"Engendro Satánico", ¡ahí es nada!. Como no podía ser de otro modo, de la mitad de la banda sonora se encarga Richard Band, por supuesto.
Y sí, mucho me temo que este film es más interesante por todo lo expuesto hasta ahora que por si mismo. "El amo del calabozo" es, en fin, una chorradita entretenida por los pelos, que hace gala de una lógica escasez de medios y con la que puedes echarte algunas risas afectivas. Como decía, los tics ochenteros son muchos, tales como sus efectos de ridículos rayos de colores (que son mogollón), las vestimentas, el rollo futurista de los ordenadores (tan desfasados ya), etc, etc... pero se ve con cierto agrado por su condición de pieza de arqueología y delirio general (acrecentado por esos constantes sketches tan distintos los uno de los otros... y tan anodinos).
En 1988 "Empire" da un redoble salto mortal con "Pulse Pounders", un producto de lo más exótico compuesto de tres segmentos. Uno de ellos es otra adaptación de H.P.Lovecraft con parte del reparto de "Re-Animator" (Jeffrey Combs, Barbara Crampton y David Gale, nada menos). Y los otros dos son... ¡secuelas!... o mejor, mini-secuelas de "Empire movies" previas. Por un lado "Trancers 2" y por otro, lo adivinaste, "The Dungeonmaster 2", con los mismos actores protagonistas (incluido Richard Moll). Sin embargo, los por entonces muy agravados problemas financieros de la empresa hicieron que el film terminara cayendo en un limbo del que no ha salido nunca. ¿Nos lamentamos o no?.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

RE-SONATOR (FROM BEYOND)

Después del exitazo de "Re-Animator", era totalmente lógico y previsible que sus responsables intentaran repetir la jugada, pero al menos tuvieron la decencia de hacerlo no con una secuela (eso vendría después... y confirmaría que era una mala idea), sino con algo nuevo, aunque no demasiado. "From Beyond" se basaba en otro texto del mismo H.P.Lovecraft (en este caso un relato corto, de los pocos que leí y que, si no recuerdo mal, es adaptado en el material pre-créditos de la película. Lo que viene después es pura invención) y contaba con varios nombres asociados a "Re-Animator", tanto delante (Jeffrey Combs, Barbara Crampton o la inevitable Carolyn Purdy-Gordon) como detrás de la cámara (Stuart Gordon dirigiendo, Brian Yuzna produciendo, Dennis Paoli co-escribiendo, Anthony Barnao castingueando o John Carl Buechler a los efectos especiales). Todo ello arropado, cómo no, por Charles Band desde su mítica "Empire". Algunos nombres nuevos de interés son los de Mark Shostrom y Gabe Bartalos a los trucajes (que en esta ocasión eran un porrón más) y Ken Foree, de "Zombi/Dawn of the dead", en cuestiones actoriles. Bonito cocktail.
El doctor Pretorius, ayudado por su amigo Crawford, ha inventado una máquina llamada re-sonator (en su época el título español me molestó mogollón, por apestar a oportunismo, aunque hoy me cae bien simpático) capaz de estimular nuestra glándula pineal (sé de su existencia gracias a esta peli, para que luego digan que uno no se culturiza con ellas) y darnos la capacidad de ver los bichejos que habitan otra dimensión,una bien rara que está ahí pero de la que, normalmente, no somos conscientes. Durante un primer experimento, el amigo Pretorius acaba atrapado por dicha dimensión y en su intento de salvarlo, Crawford es declarado culpable de homicidio y encerrado en un manicomio. De ahí lo sacará una psicóloga, la Dra. McMichaels (esa siempre preciosa y angelical Barbara Crampton), que se lo llevará a la mansión de Pretorius pa someterlo a una especie de terapia de shock y ver qué hay de real en las extrañas historias que el colega cuenta.
En realidad, y si lo miras detenidamente, "Re-Sonator" es casi una peli de casa encantada, porque todo se desarrolla en una gótica y siniestra mansión, solo que en lugar de fantasmas lo que hay son bichejos (aunque todos vengan del mas allá... de from beyond, vamos), destacando especialmente en ese apartado al que da vida el amigo Pretorius, francamente espectacular (esa imagen suya como portada del estupendo VHS de "Lightning Video" no tiene precio) y capaz de las mutaciones más extrañas y aberrantes.
Como decía, en comparación a "Re-Animator", aquí los efectos especiales se multiplican por diez, o por veinte, solo que en lugar de gore puro, de sangre, tenemos guarrerías gelatinosas y bastantes monstruos. A pesar de que en su estreno la tildaron de excesivamente pringosa (¡quejas, siempre quejas!), casi podría decirse que fue un modo inteligente por parte de los productores de ahorrarse demasiados problemas con la censura. Es más fácil aceptar un bicho asqueroso totalmente fantasioso que una mutilación verosímil (y, de hecho, según Imdb, la única escena extirpada de la película era una en la que el sadomasoquista Pretorius clavaba un clavo en la mejilla a una chica, ¡cáspita!). Pero tampoco molesta mucho, porque el nivel de asquerosidades sigue siendo alto (de chaval me daba
mucha grima esa imagen de Pretorius con la cabeza hecha pulpa que he decidido escanear para ustedes, aquí al ladico) y, aunque como ocurría en "Re-Animator" que los trucajes no eran perfectos y cantaban un huevo (en este caso más al contar la versión videográfica con un formato de pantalla que nos permite ver dónde comienza o acaba el látex, muy descaradamente), molan porque son de la vieja escuela. Hoy, movidas así, por su efecto metamorfoseante serían puro y duro CGI.
Otra cosa en la que "Re-Sonator" procura mantenerse fiel con respecto al éxito que la precedió, es en el tema carnal. Aquí más presente incluso, solo que menos mal intencionado. Menos subversivo. Cojones, nadie podrá superar nunca la escena del perolo del "Dr.Hill" intentando hacer un cunnilingus, por mucho que en esta nueva epopeya le dan a la deliciosa Crampton un rol más agresivo sexualmente hablando (además de verdad, porque la piva se disfraza de dominatrix) y, claro está, se deje manosear las peras por el monstruo de rigor... pero no, no es tan morboso.

Y ya que estamos en plan repaso, no olvidemos el humor. Muy llamativo en "Re-Animator", bastante más escaso en "Re-Sonator". O, directamente, inexistente (a pesar de lo que diga "Newsweek" en la parte trasera de la caratula... difícil de creer, más si aparece con el nombre tan mutado como el mismo Pretorius... "Nesweek"). Yo creo que Gordon, Yuzna y cía intentaron hacer una peli genuinamente seria, sin embargo esta vez el humor aparece de modo involuntario. Hay momentos un poco risibles, ya no solo por los efectos algo torpones (¡¡ese Buechler!!), también por los intérpretes (seamos sinceros, Jeffrey Combs nunca fue un actorazo) y por ideas tan chorras como ver a Ken Foree en unos ajustados slips enfrentándose a criaturas del averno. O la glándula pineal, convertida en un ondulante gusanico casi fálico. Aunque para momentos descojonables, cuando la Crampton aparece con toda una bomba de relojería en la mochila, que no sabemos de dónde cojones ha sacado, en plena noche y después de huir del hospital medio en bolas y traumatizada.
Al contrario de lo que pueda parecer, todo esto lo digo desde el más sincero y afectuoso cariño. Sin ser la repolla, ni una obra maestra, "Re-Sonator" es, ante todo, muy entretenida (y muy corta), muy divertida, perfectamente disfrutable y altamente recomendable... especialmente si echas de menos la artesanía y "honestidad" del horror de aquellos entonces.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

BEST WORST MOVIE

Hay muchas cosas a las que tengo alergia en este puto mundo. Una de ellas son las modas, las detesto. No me entra en la cabeza que la gente sea tan retrasada, tenga tan poco espíritu y tanta poca personalidad como para subirse a un carro únicamente porque este anda lleno. Si a eso sumamos la posibilidad de que dicha moda pertenezca a temas que se suponen encajan más entre minorías totalmente ajenas al "mainstream", a la normalidad (y es el "mainstream" y la normalidad el que crea modas), pues ya me hierve la sangre. Me supera.
Eso por un lado, por otro tenemos la película "Troll 2". Producida por Aristide Massaccesi y dirigida por el incapaz Claudio Fragasso (bajo el alias de Drake Floyd), se supone secuela -únicamente por título- de aquella cosita mediocre pero simpática producida por Charles Band y dirigida por John Carl Buechler. Bien, digámoslo claramente, "Troll 2" es una mierda infumable... insoportable.... aburrida.... desde mi punto de vista no tiene NADA de divertida, ni tan siquiera de modo involuntario. Es sencillamente CACA (como todo lo que hace Fragasso, esencialmente). A pesar de ello, me hizo gracia (y de hecho lo comenté en este blog en su momento) descubrir que semejante ñorda estaba adquiriendo un culto parecido al de "The Rocky horror picture show" en los siempre excéntricos Estados Unidos. La gente se reunía para ver la peli en piña y reírse sanamente de ella. Club de fans, camisetas, rituales absurdos, devoción desmedida.... un fenómeno inexplicable que fue creciendo desbordantemente. Tanto que, inevitablemente, su eco llegó hasta nuestra tierra de subnormales.
Lo irritante de toda esta moda fue que, sí, de pronto todo el puto mundo era experto en "Troll 2". Modernos, retrasados y paletos (y festivales oportunistas) que querían ir de "cool" cuando se hablaba de cine "trash" solo tenían un título que echarse a la boca-za, "Troll 2". Acabé hasta las pelotas de que la gente me la pidiera en la "Maratón de Cotxeres" y me fustigaba con rabia y cólera. ¿Cómo pueden ser todos TAN idiotas?.
Pero si por un lado las modas me dan nauseas, por otro lado tienen algo bueno: que se acaban. Y cuando se acaban, lo hacen sonoramente. Se van por el desagüe y se llevan toda la mierda con ellas. Eso es maravilloso, porque entonces te reafirmas en tus impresiones y ves quienes estaban ahí por genuino interés y quienes por simple capricho, porque estos últimos desaparecen antes que nadie. Hoy muy pocos se acuerdan del puto "Troll 2", y ya no me la piden. Esa es la prueba de que la peli de Fragasso era... chiste fácil, un fracaso... incluso en su condición de "mala pero divertida". Las de verdad superan el paso del tiempo... "Troll 2" no ha pasado esa prueba, ha sido solo una cosita pasajera que, como todas las cositas pasajeras, ha hecho mucho ruido, y muy rápido, para luego esfumarse. Y la verdadera culpa de todo ello la tuvo un documental, uno que retrataba todo el puñetero fenómeno, "Best Worst Movie". Que, a pesar de mis odios y cabreos,  me moría por ver... y aunque he tardado, por fin pude hacerlo ayer noche.
Lo más divertido de "Best Worst Movie" es QUIÉN está detrás de ella, Michael Stephenson, el protagonista infantil de la peli original que, más crecido, decide investigar el putiferio y, en el camino, reencontrarse con viejos amigos y echarse unas buenas risas. Y lo hace bastante bien y con bastante gracia. Su aliado es George Hardy, verdadero protagonista del documental -y de la peli de Fragasso-, un dentista super-simpático y afable que cae bien a toda su comunidad y del que nunca sospecharías que fue protagonista de una serie Z . El arranque, centrado en él, es simplemente hilarante, cuando, tras repasar su modo de vida, totalmente idílico y perfecto, de postal americana, entra en juego su "pecado de juventud", su incursión en una dimensión tan absurda, extraña, bizarra y ajena a su rutina diaria... incursión a la que el dentista/actor se presta encantadísimo, disfrutándola a tope y haciendo gala de un estupendo sentido del humor. A partir de ahí, "Best Worst Movie" se centra en el fenómeno, a fondo, las exitosas proyecciones con las entradas agotadas, la exageradísima reacción de los fans (mucho retarded) que incluyen camisetas, disfraces, hasta tatuajes. Todo es éxito, buen rollo, diversión, interés del media.... una bola de nieve que va haciéndose grande y más grande... y cuanto más grande se hace, más veces te preguntas, "¿Y qué pensará Claudio Fragasso de todo esto?". Michael Stephenson, muy inteligentemente, reserva su entrada en el documental hasta pasado un buen cacho. Una vez has entendido y visto a fondo cómo funciona el asunto. Justo cuando todo se comenzaba a volver demasiado repetitivo.
Y, qué duda cabe, esta resulta ser la parte más interesante, divertida y triste del documental. Al menos para mí. Fragasso, asentado en su ciudad natal, ve todo el pitote desde la lejanía, y le encanta. Nos dice, muy convencido, que "Troll 2" es una peli seria que habla de temas serios e importantes, como la familia, la comunidad, la alimentación (??), etc. La guionista, su mujer, cuenta que concebió la historia como puya a sus amigos vegetarianos (?). Pero la perla se la lleva el montador, quien tiene la jeta de afirmar que "Troll 2" fue pionera de la "moda Harry Potter". Algo escandaloso no ya porque "Troll 2" sea la pedazo de mierda que es, ni porque sea algo totalmente falso, sino porque, de ser así, en realidad ese mérito pertenecería a la primera parte, la de John Carl Buechler, que incluso cuenta en papel protagónico con un personaje llamado, justamente, Harry Potter Jr. (en realidad son dos, porque también hay un Harry Potter Senior). Pero bueno, ya sabemos cómo es esta peña del cine zetoso, en cuanto pueden, se meten medallas que no les pertocan (como cuando Juan Piquer presumía del éxito de "Mil gritos tiene la noche" en los USA sin reconocer que los mismos distribuidores la vendían como "tan mala que te partes de risa" y el público asi reaccionaba). A diferencia de Fragasso y los suyos, tú sabes que el supuesto y tardío éxito de su película es, según se mire, negativo.... la gente no flipa con sus virtudes, lo hace con sus muchos defectos. Se ríe de ella. Y te preguntas ¿qué pasará cuando Fragasso vaya a los USA y presencie todo eso?... y te mueres de ganas de verlo. Y ocurre.
Es algo que se desarrolla en crescendo, con auténtico suspense. Fragasso alucina cuando ve el cine repleto hasta la bandera. Pregunta uno por uno a los espectadores su opinión de la peli. Le extraña y sorprende su reacción exageradamente absurda, pero le hace feliz. Ese momento es único, genial, pura tensión, porque tu sabes que la peña se toma a chota "Troll 2", pero su director no, cree que su peli ha sido descubierta tarde aunque merecidamente. Y, en fin, después de la proyección el hombre se siente confuso. "La  gente se reía en las partes divertidas... pero también en las partes serias". No lo comprende. Es desconcertante. Poco a poco, comienza a ver la luz. Sí, Claudio, el público se ríe de tu película. Y con justicia. Y claro, a él, como italiano que es, orgulloso y melodramático ("No soporto a los italianos" llega a decir uno de los actores), se niega a aceptarlo y, en fin, que no se lo toma demasiado bien. Aquí entra en juego un tema muy interesante con respecto al valor real de una peli "trash", su honestidad. Fragasso puede ser muchas cosas malas, pero nadie discute que encaja en su rol de autor de cine "chusquero" cuando se toma tan en serio su peli, ahora que está terminada y mientras la hacía. Como se dice en el documental, el verdadero y genuino cine "trash" es aquel parido con cero cinismo y que se cree su propia mentira, nada de las moderneces y post-moderneces falseadas que tanto abundan hoy y ciegan a tanto integrante del "fandom" que no se entera y prefiere un producto "trash" prefabricado a la auténtica basura, porque el primero, dentro de lo malo, está concebido para entretener y divertir (y suele hacer gala de humor... ¡¡hola Troma!!), mientras el segundo es el genuino tocho. Ya digo yo, un país de subnormales.
De mientras, el documental sigue su labor de investigación. Más actores que reaparecen, de entre los que destacan los enanos que hacían de trolls/duendes, uno por entonces salido directamente del manicomio (y que no parece demasiado curado) y la mujer que interpretaba a la madre de la familia en "Troll 2". Este caso es especialmente deprimente ya que, como resulta evidente, la pobre no anda muy bien de la cabeza. Obligada a cuidar de su muy anciana madre, se atreve a decir, sin cinismo que valga, que "Troll 2" es maravillosa por sus formas, tan alejadas del pirotécnico cine moderno y tan cercanas al clásico. De hecho, mete en una misma cesta a "Casablanca" y la peli de Fragasso. Y se queda tan ancha. Y tan chalada. 
Michael Stephenson reúne al cast original y a su director y se los lleva a la misma casa donde se rodó la peli, y se recrean pasajes de la misma, y vemos lo jodidamente mal director que es Claudio. A lo que hay que añadir la barrera idiomática, que influyó mucho en el desastre resultante. Sin embargo, a la vez que presenciamos todo eso, también vemos cómo la burbuja se va deshaciendo. Stephenson, Hardy y su troupe se han tomado demasiado a pecho el éxito de "Troll 2" y acuden a convenciones, donde fracasan estrepitosamente (por otro lado, estas quedan retratadas como algo triste y deprimente, patético incluso... ¿es así o es que se sentían frustrados?) y las siguientes fiestas y proyecciones ya no son tan multitudinarias, ni festivas. Hay menos gente, y su reacción es mucho menos apasionada. Sin embargo, aún nos queda tiempo para ver a Claudio Fragasso, ya totalmente consciente de lo que hay (y sin la compañía de su mujer que, imagino, no querría ser más parte del sarao), acudir a una de esas proyecciones y, desde la platea (¿por qué no está él en el escenario con los actores?), defender su película, acusar a su reparto de no entender nada y demostrar desprecio y desinterés por todo el fenómeno. De hecho, no se corta  en llamar "perros" a los intérpretes de "Troll 2".
Y poco a poco, todo va volviendo a la normalidad, a la realidad. George Hardy regresa a su consulta, y nos cuenta lo muy feliz que es de llevar esa vida tan perfecta y harmoniosa. Aunque confiesa que le encantaría hacer "Troll 3"... sin saber (él y casi todo el mundo que aparece en el documental) que ya existe, solo que se llama "Crawlers" y es incluso PEOR que la segunda. El que sí lo sabe es Claudio Fragasso, que a pesar de desaprobar todo el lío, se sube al carro para facturar un "Troll 2: part 2" (más claro el agua, la segunda parte de la segunda parte... no la tercera) y es que, ya sabemos cómo son estos directores de serie Z, al final lo que tira es "la pela", aunque sea a cambio de desprecios, choteos y humillaciones (dicho proyecto nunca vio la luz... ¿alguien lo echa de menos?).
Finalmente, más que retratar un fenómeno atípico, por así llamarlo, lo que hace "Best Worst Movie" es radiografiar el auge y caída de una moda. De cómo esta crece hasta alcanzar el cielo y cómo, seguidamente, se deshincha por completo. Sin dejar rastro. Motivo por el cual se demuestra por enésima vez que "Troll 2" no merece entrar  en el panteón de películas como "Fenómenos sangrientos", "Noche en el tren del terror" o "Agresión en la casa del terror".... solo fue un pedo que hizo más ruido de lo normal y el aire se llevó su hedor. FIN. Lo que no impide a "Best Worst Movie" de ser un documental hecho con mucho gracejo, con momentos de auténtica risa, otros genuinamente tristes, un poco de tensión y bastante entretenimiento. Recomendado.

martes, 16 de octubre de 2007

HATCHET

Como película de horror y "slasher" del nuevo siglo "Hatchet" funciona. Adam Green dirige su "carta de amor" al subgénero con brío, ritmo, sentido del humor, muy consciente de quién será su público potencial y, sí, gore, muchísimo gore de lo más bestia. El lugar donde se desarrolla la historia resulta ideal, un pantano, y el asesino también merece un aprobado considerable. Decía el Señor Director que últimamente los "slashers" se habían acomodado demasiado a la insulsa fórmula de dotar a sus killers de excesivo elemento "humano", es decir, todos son gente normal que, motivada por un trauma o intereses más básicos (herencias, dinero, venganzas), un día pierden los papeles y comienzan a dar cuchilladas. Pero, ¿dónde están los monstruos?, ¿dónde están esos tipos corpulentos, deformes, con fuerza sobrehumana, casi prehistóricos, imposibles de aniquilar y que llevan con orgullo su condición de máquinas de matar?, los mismos individuos que nos lo hicieron pasar teta en cualquiera de las secuelas de "Viernes 13" o en "Madman", "The Prey", "Hell Night", "Don´t go in the woods alone"... incluso si me apuran, "Pesadilla en Elm Street". Pues ahí radica el mayor acierto de esta película, su asesino tiene un nombre que suena bien (Victor Crowley), un origen de leyenda urbana, es deforme, enorme, con muchísima mala uva y ha nacido para aniquilar, sin más, porque si (es especialmente memorable la secuencia en la que Crowley se deja ver bien por primera vez, en ella Green no pierde el tiempo, se abre la puerta de la cabaña, aparece el monstruo gritando hacha en mano, y en menos de 1 minuto ya ha masacrado a un par de infelices). Si a esto le añadimos que es Kane "Jason Voorhees" Hodder el que le pone cuerpo (y rostro a su padre) y que por el relato pululan Robert Englund, Tony "Candyman" Todd y John Carl Buechler (director de la séptima "Viernes 13" y en "Hatchet" actor y técnico de maquillajes) entonces está claro que este film tiene todos los números para robarnos el corazón. 
Pero... ¡ah, ese pero!, Adam Green puede "engañar" a los espectadores más jóvenes incluyendo en el póster promocional de su peli un lapidario slogan, "Horror Americano de la vieja escuela". Sin embargo, los que vivimos ésa época dorada sabemos que estamos ante una gran falacia. Puede que para algunos el "Horror Americano de la vieja escuela" sea "Evil Dead 2" o las desventuras de Freddy Krueger, pero para mi, y muchos otros, los "buenos tiempos", y más específicamente del "slasher" que teóricamente homenajea "Hatchet", están entre finales de los 70 e inicios de los 80, y durante esos años jamás vimos "pelis de psicópatas" con un humor tan obvio y un gore tan gran guiñolesco. 
El gore de "Hatchet" es brutal y grotesco... pero no es serio, es bufonesco, más deudor de "Braindead" o "Toxic Avenger" que de las escabechinas gráficas, realistas, impactantes y hasta ofensivas de "Maniac" o "The Burning". ¿Y el humor?, bien, esa es una característica completamente deudora del revival "slasher" de los 90 a raíz de "Scream" y en ningún momento del material que Adam Green cita como verdadera inspiración. 
Llamadme quisquilloso o tiquismiquis, pero con semejante publicidad yo me esperaba un regreso real, sincero y honesto al "slasher" primigenio, y no otra vuelta de tuerca a los tics del horror moderno, siempre escudados tras el humor y el exceso por miedo a no ser tomados en serio. ¿Para cuando una de asesinos enmascarados sin chascarrillos ni molestas innovaciones?. 

Aún así, si nos tomamos "Hatchet" como un refrito más de los muchos que se producen hoy día, entonces estamos ante un film simpático, entretenido y que bien merece un visionado... incluso puede que dos.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

EL MORADOR DE LAS TINIEBLAS

Prototípica producción "Empire" (es decir, Charles Band) de finales de los 80, justo cuando la mítica compañía comenzaba a derrumbarse (bueno, según he leído fue justo al año siguiente). ¿Tuvo algo que ver eso con el hecho de que "El morador de las tinieblas" (el título original es igual de guapo, "Cellar Dweller") sea... lo que es?... ¡no!, se trata de una característica común a la mayoría de productos de la casa.

Y cuando dices "lo que es", ¿a que te refieres?. Bien, "El morador..." no es una basura total y completa, tiene su gracia, aunque limitada y, probablemente, solo detectable por fans del cine de horror dispuestos a todo con tal de ver monstruos, hachas y sangre, aunque tampoco sea mucha (como yo, mismamente). De hecho, la recordaba peor y estaba tan dispuesto a sufrirla que, tras los agradecidos 70 escasos minutos que dura, pensé: "Coño (ya saben que yo pienso mucho en eso), pues no es tan horrible"... aunque nunca se la recomendaría a mi abuelo (si lo tuviera).

Un dibujante de comics muy E.C. (interpretado fugazmente por Jeffrey Combs) utiliza un libro de magia negra para los guiones de sus tebeos protagonizados por el monstruo de turno. Naturalmente ello hace que este se materialice en carne, hueso y pelo y arrase con todo. Unos años después, una chica muy mona, pero muy sosa, se emperra en retomar la obra del dibujero y, claro, revive a la criatura, que hará estragos en una comunidad de artistas.

Como suele pasar en este tipo de films, el modo en que el proceso creativo de un comic es trasladado a la pantalla resulta del todo absurdo. La chica (ya cuesta creerse que una tipa así, tan "chic" ella, aspire a hacer tebeos) tiene un estilo muy curioso, a ratos parecen los monigotes de un niño de 12 años, y a ratos Wally Wood estaría orgulloso. Además, la muy zángana es capaz de currarse una página entera, con sus viñetas rectas y sus distintas tonalidades de gris, usando un único rotulador, sin lápiz previo. ¡Menudo genio!.
En el lado netamente positivo, tenemos el modo en el que se ríen de los típicos artistas pretenciosos y pedantes. Todo ello se lo debemos al guionista, que no es otro que Don Mancini, el padre de "Chucky" oculto tras un oportuno alias (Kit Du Bois) y que califica a "Cellar Dweller" en entrevistas recientes de "pedazo de mierda". Perdona chato, pero si lo es, en parte es culpa tuya.
El director no es otro que el legendario John Carl Buechler, creador de bichos de látex tan cutres como encantadores (y característicos, ahí están los "Ghoulies" de ejemplo) y eventual director de películas con mala fama, tipo "Troll" o la séptima entrega de "Viernes 13". El reparto también resulta curioso, Jeffrey Combs a un lado, destacan Yvonne de Carlo (la mamá de la familia "Munster") y Brian Robbins (quien tendría más suerte como productor ejecutivo de "Smallville").

Resumiendo, que "El morador de las tinieblas" resulta torpe, tonta y tosca, pero con la actitud correcta, puede ser hasta entretenida.

sábado, 13 de abril de 2019

SESIÓN DOBLE : GHOULIES + THE TOYBOX (LA CARAVANA DEL MAL)

GHOULIES : Todo un clásico de la factoría "Empire" que arrastra la fama de ser una explotación del "Gremlins" de Joe Dante. Sin embargo, y aunque corren muchas historias e historietas al respecto, no está del todo claro si es así, simple casualidad... o una mezcla de ambas cosas. Independientemente de eso, la cruda realidad es que "Ghoulies" es, en esencia, una película bastante mala. ¿Entrañable? Puede. Nadie duda que el concepto del ghoulie surgiendo del cagadero es estupendo. Así como las colaboraciones de varios habituales del clan "Empire" como Richard Band echando un cable con la banda sonora o el fallecido John Carl Buechler ocupándose de los cutre-efectos especiales. Pero todo ello no la salva de ser un producto mediocre, con estructura de slasher, tirando a aburrido y algunas interpretaciones que dan grima.
Una pareja se instala en el antiguo caserón familiar donde años atrás él estuvo apunto de ser pasto de un sacrificio satánico. Obviamente las fuerzas del mal saldrán a reclamar lo suyo y el muchacho comenzará a comportarse raro. Tanto como para invocar a los "Ghoulies", a un par de enanos y liar a sus amigos en movidas oscuras. Para desgracia de él, el maestro original surgirá de la tumba dispuesto a recuperar el mando.
Sobrevalorada por el fandom y perfectamente prescindible, en el reparto localizamos nada menos que a Jack "Cabeza Borradora" Nance. 
Tuvo varias secuelas. La segunda es sutilmente superior, pero el resto son terribles.

THE TOYBOX (LA CARAVANA DEL MAL) : La idea de una caravana encantada es un concepto tirando a ridículo que solo el talento de un buen director -y/o un guionista- pueden salvar de la quema. "The Toybox" va exactamente de eso, de una familia que ha sufrido la pérdida de la madre y deciden pegarse un viaje en una vieja caravana comprada a precio de saldo por el padre. Obviamente esta guarda un oscuro secreto, fue la guarida de un feo y temible psycho-killer que aparecerá en formato fantasma y les hará las mil putadas.
Tom Nagel, director, se esfuerza mucho en no caer en ese ridículo del que hablaba. Y de entrada lo consigue. Pero finalmente la cruda realidad acaba imponiéndose y "The Toybox" se convierte a ratos en una comedia involuntaria por mucho semi-gore y mal rollo que haya. Incluso osan acabar con la vida de una cría, pero tampoco se dejan llevar por excesos.
Denise Richards, en un momento muy bajo de su antaño lustrosa trayectoria (y apariencia física), se deja ver como la sufrida madre.Antes que "The Toybox", Tom Nagel había firmado la también muy olvidable "ClownTown" y ha hecho sus pinitos como actor tanto en zetismos de "Asylum" como en superproducciones hollywoodienses.


viernes, 15 de mayo de 2015

LA PANDILLA BASURA

Ya saben lo que es “La Pandilla Basura”; Una colección de cromos  de la famosa compañía americana “topps”que, por un lado, parodiaba la imagen de las conocidas muñecas repollo y por otro, mostraba en tono cómico una serie de ilustraciones en las que podíamos ver niños en actitud escatológica, ejecutados, decapitados, amputados, deformes, torturados… y todas las aberraciones que se puedan imaginar, todo ello servido con muy mala baba y, según se mire, con una crueldad intolerable. El resultado de esto, es la colección de cromos más popular y vendida de la historia, que se exportó, incluso, en el tercer mundo y esto incluye, obviamente, España. Claro que mientras que en  estados unidos estos cromos se presentaban en forma de tarjetas –la manera habitual de coleccionar cromos en los U.S.A.-  y  la formaban una serie de 16 colecciones sumando 1200 cromos, en España lo hizo de la forma habitual aquí en los ochenta, esto es, cromos adhesivos que se pegaban de mala manera en un álbum con papel de calidad de mierda, con un máximo de 166 cromos. Casi nadie se acuerda, pero en España, además de la colección principal, poco después apareció una segunda colección, con nuevas imágenes, que  con la misma fuerza que triunfó la primera de ellas, fracasó esta segunda.
Hoy el primen álbum, el que todo el mundo tiene (yo guardo ese álbum completo como oro en paño) es una pieza de coleccionista cotizadísima. Debería serlo el segundo.
Esos cromos fueron polémicos a más no poder, siendo prohibidos en mogollón de países, además de las consiguientes quejas por parte de los padres de los críos que los coleccionaban. No era puritanismo, los cromos eran realmente fuertes para los niños, pero nos encantaban.
El caso es que tal éxito, no se podía quedar únicamente en los cromos, así que por un lado, se hizo una serie de televisión completamente light, pero que, censurada en Estados Unidos, sin embargo aquí en el tercer mundo si que se emitió, al menos en los canales autonómicos, y por otro, se estrenó la película que nos atañe. Al tercer mundo llegó en formato vídeo.
“La pandilla basura” está considerada por la prensa especializada (y esto incluye, que ustedes y yo podamos conocer, “Rotten Tomatoes”) como la peor película de la historia, si bien no está ni considerada como tal en las listas menos especializadas de pelis malas tipo “Worst Movies Ever Made”, que dan más palos de ciego.
Por supuesto, como fan que yo era de los cromos, quedé exhausto cuando descubrí, en uno de mis videoclubes habituales, que habían hecho una película basada en los cromos, pero tras ojear la carátula, la cosa tenía tan mala pinta que jamás la alquilé. No captó mi interés.
Casi treinta años después, veo, navegando por Internet, unos fotogramas pertenecientes a la película y  me digo a mí mismo “¡Que coño! Me la bajo y me la veo”.
Y la mayor baza con la que contaban los productores, que es vía libre –en el sentido de que son unos personajes de cromos que no tienen una historia detrás- a la hora de elaborar el argumento. Pero claro, la falta de ideas y de medios, dejaron toda esa creatividad de la que podrían haber hecho gala en la cuneta, elaborando una historia de mierda para el público infantil (se cuenta por ahí, que en un principio iba a ser una película de terror y que la iba a dirigir John Carl Buechler. Ya le pega), que se tradujo en fracaso taquillero y la indiferencia del público, incluso hoy, que tanto se reivindican los productos de los ochenta, por el mero hecho de ser  eso, de los ochenta (Aunque ahora llegan a mis oídos, que ya tampoco mola... puto fandom).
Y la cosa, naturalmente, no es para menos, pero uno está tan acostumbrado ya a la cochambre, que no solo he encontrado la película simpática, sino que incluso me ha hecho gracia. Tiene un par de elementos estrambóticos que me han gustado.
Ahora, la historia, es una puta mierda: Por un lado tenemos a la pandilla basura, un grupo de enanos cabezones y deformes que vomitan , mean, moquean y se tiran pedos, que llegan a la tierra, desde el espacio exterior en su cubo de basura-nave espacial. Pasa el tiempo, y por otro lado, tenemos a un niño que trabaja para un mago que vende antigüedades, donde se encuentra el cubo de basura de los infraseres desde que estos llegaron, y queda advertido el niño explotado de que no toque ese cubo bajo ningún concepto, ya que es similar a la caja de Pandora. Obviamente, un incidente hace que este cubo sea tocado y que se escapen los subnormales.
Este niño de no más de 12 años, es acosado y golpeado por un grupo de “nuevaoleros”, que incluso llegan a intentar asesinarle (La pandilla Basura le salvan, desafortunadamente), pero al chaval no solo parece sudársela, sino que además, se siente atraído por una de las chicas de este grupo, aunque esta le saque como 15 o 16 años. Esta chica además vende ropa popera en una tienda clandestina, y el día que el chaval aparece en su tienda con unas ropas ochenteras que han elaborado la pandilla basura, y las cuales dice que ha confeccionado él, esta decide dedicarse a calentar la polla al crío (incluso, le mete la lengua en la oreja) con el fin de que haga más ropa y poder venderla. El muchacho pone manos a la obra a los deformes y le cosen una serie de ropajes que le valdrán a la chica conseguir un pase de modelos. Mientras, La pandilla basura hace travesuras por ahí (se van al cine, como los Gremlins, o la lían en un bar, como los Gremlins) y los Post Punkis estos, al descubrir que quienes se pegan la currada  con los ropajes son la pandilla basura, avisan a los responsables del hospicio ¡para feos! del condado, para que, como si fueran perros rabiosos, los capturen y los encierren en sus instalaciones. Y claro, habrá que rescatar a los freaks.
Que quieren que les diga, la película es un rato mala, pero a mí, lo de la pederasta calentando al chaval a lo Demi Moore, o lo del hospicio para feos, me parecen dos de las cosas más marcianas que he podido ver en una película. Y me gustan ambas ideas.
En cuanto a los monigotes, los han elegido a conciencia; no han escogido muñecos de aquellos que se arrancan la carne o se cortan los brazos con un cuchillo en los cromos, no, han tirado solo por el lado escatológico, y en la película, este se nos presenta solo en momentos  puntuales para dejar clara la personalidad de cada muñecajo y de forma completamente blanca. Y lo más importante  y detestable de todo: en los cromos, todos los personajes son niños, aquí los han convertido en adultos. Y eso que solo se mean y se tiran pedos. Y conscientes sus perpetradores de que estaban ante un material del todo transgresor y provocador, para que no se diga, al personaje del lagarto (Ali Gator) le han colocado una tarterita en la que lleva ojos, dedos humanos y demás extremidades amputadas, con el fin de darle el toquecito gore, pero se nota tanto que esos órganos que el lagarto nos muestra, pero que no llega a comerse jamás, son de goma espuma, que en ningún momento se crea un efecto desasosegante.
Con una falta de medios más que palpable, y con un guión elaborado por alguien con poquísimas luces (el propio director) la película, además de estúpida, hace aguas por todas partes, con unos gags que no hacen ninguna gracia, unos muñecos feos a más no poder y un deambular general que resulta crispante, pero oigan, me hace gracia el berenjenal… es tan estúpida, tan ñoña, es tan poco fiel al espíritu cruel de los cromos, que automáticamente se convierte en una cosa extraña. Una rara avis, sin fandom que la defienda (es más, solo encuentro detractores e insultos en torno a ella) que, aún viendo que es una mierda, me he comido de principio a fin, sin pestañear y con una sonrisa en los labios.
El reparto lo encabeza, como uno de los monstruitos, como no podía ser de otra manera, el “Warwick Davis de la serie b” o lo que es lo mismo, Phill Fondacaro, que se hace acompañar de más enanos no tan populares, y se una serie de personas (porque llamarlos actores es una osadía) de tamaño real, a los que no les he visto la jeta en mi puta vida, ni me voy a poner ahora a trastear en el IMDB para ver que más cosas han hecho. Dan igual.
En cuanto al director, Rod Amateau, es un productor y director de productos televisivos de más o menos renombre (es el responsable de “Lío en la Universidad”, telefilme “Teenmoviero” al servicio de un Michael J.Fox pre “Regreso al futuro”) cuyo trabajo más destacable para el cine, es este. Claro, que ya no volvió a dirigir cine hasta que murió.
Una película que, efectivamente, se merece el ser considerada la peor de la historia. Si no lo es, está cerca de conseguirlo, y solo por eso, ya se merece una consideración y por si sola, a mí me ha ganado. No necesita del imprescindible “humor involuntario” de las películas malas, por eso no la reivindican los lerdos amantes del cine “Trash”, porque se aburren. Que coño sabrán ellos. A mí me parece toda una curiosidad.

martes, 25 de enero de 2011

HATCHET 2

Del primer "Hatchet" ya hablé en su día. Digamos que, aunque en ningún momento lo consideré una vuelta real y honesta "al horror de la vieja escuela", me pareció una peli simpática con la suficiente ración de gore gran guiñolesco para dejarme contento. Por lo visto esta es una opinión que compartía con bastante gente, cosa que ayudó a que la peli, dentro de su modestia, tuviera una carrera comercial lo suficientemente viable para engendrar una secuela con el mismo cerebro detrás, Adam Green. Claro que si no hubiera habido una segunda parte, el "chiste" sería incompleto tratándose como se trata de un homenaje al "slasher" clásico.
¿Y qué tenemos en "Hatchet 2"?, pues en realidad más de lo mismo (otra convención del "slasher" puro, después de todo) aunque, gracias a dios, con un pelín menos de humor. La historia arranca exactamente en el mismo punto en el que terminaba la peli precedente (eso sí que NO es típico de las secuelas de "slashers", fíjate tu!). La chica prota escapa de las garras del monstruoso Victor Crowley y logra reunir a un grupo de matones con el fin de regresar a los pantanos y darle su escarmiento.
El "problema" que puede tener semejante trama, para algunos, es que se toma su tiempo hasta que arranca la escabechina. Es una queja que he oído de bastantes bocas, sin embargo, yo recuerdo que a "Hatchet 1" le pasaba algo bastante parecido. A mi, por lo menos, no se me ha hecho especialmente pesada, ni esa parte, ni la peli en general.
Luego tenemos el otro aliciente inseparable de la franquicia, el gore. Pues sí, como ocurría en la uno, aquí también hay una buena dosis de truculencia, con algunos crímenes realmente retorcidos y llamativos, llevándose la palma el de la -interminable- sierra mecánica. Hay que decir, que otros -o al menos, uno- se pasan de exagerados, tanto que, en fin, resultan hasta un pelín ridículos (concretamente la muerte del "Reverendo Zombie"). El desenlace está entre estos últimos, pero al tratarse de quien se trata el que recibe, funciona. Por otro lado, señalar lo mucho que molan los créditos iniciales, con la cámara recorriendo el pantano filmando los restos de los crímenes de "Hatchet 1" mientras en el soundtrack oímos a "Ministry" a todo trapo (Y es que a estas pelis les pega mucho el rock cañero y estridente).
Sin embargo, lo verdaderamente llamativo de "Hatchet 2" está en su apreciable y completo reparto. Dejando de lado a Kane "Jason" Hodder, que interpreta de nuevo al asesino y a su padre (en un registro notablemente -y sorprendentemente- dramático. Por cierto, destacar el simpático guiño que dedican al "Sr.Voorhees" himself), recuperamos a Tony "Candyman" Todd y al mítico John Carl Buechler y nos encontramos nada menos que a Tom Holland, director de "Noche de miedo", en un rol destacado (el colega fue actor antes que director) y a R.A. Mihailoff, el "Leatherface" de "La matanza de Texas 3" que, como en esta, se reserva un papel sin diálogos. El protagonismo femenino recae en Danielle Harris, que sustituye a la girl de la primera parte. La has visto previamente en "Halloween 4 y 5", así como los dos remakes de Rob Zombie o "Leyenda Urbana", y la veremos en "Laid to Rest 2". AH!! por supuesto que no falten los cameos, en este caso tenemos los de Lloyd "Troma" Kaufman, Joe "Wrong Turn 2" Lynch y Mike "Los profanadores de tumbas" Mendez.
Pero una de mis coñas favoritas es cuando, acompañando a los créditos de "Written & Directed by Adam Green", vemos a este tumbado en el suelo echando una jugosa y cuantiosa pota.
Cosas así, o gran parte de las mencionadas arriba, son motivo suficiente para apreciar "Hatchet 2" aunque no sea una peli redonda. Es un film de horror parido por fans, para los fans, y esas cosas molan. Vamos, hay que ser agradecido.

lunes, 4 de marzo de 2013

TROLL

Olvídense de “Troll 2”, porque a parte de no tener nada que ver con esta, es el puto lastre que hace que no se reconozca a esta como la buena peli barata que es.
Y es que la “Empire” se está ganando, con el paso de los años, trato de favor,  y la nostalgia, obviamente, hace mella en los visionados. Como no voy a tener cariño a esta película, si recuerdo como si fuera hoy el día que bajé al videoclub de mi barrio, el “Leti” y vi por primera vez aquella carátula con ese troll sujetando una pelota. La fascinación ante tan bonita obra de arte que es la carátula, será la misma que sentirían ustedes, los que anden entre los 35 y los 40 y la vieran sobre 1986 en los video clubs.
Lógicamente la alquilé, y, obvio, me gustó.
Al cabo de los años, la he visto varias veces y siempre me ha gustado, pero esta ultima vez, me ha parecido una película muy lograda, muy divertida y tan barata, que es imposible quitarse el sombrero ante el resultado final. Y eso que ella entera es, una soberana tontería.
 También conocida como “Torok, el Troll”  cuenta como la familia Potter (Ya saben; Harry Potter y su gorra del bétis), se instala a un nuevo edificio. Allí, trasteando, la niña de la familia topa en el sótano con un Troll, que pronto la poseerá y hará trastadas en su nombre. La cosa está, en que este Troll es un príncipe desterrado y convertido en asqueroso Troll, que cuando consiga convertir en bosque todos los apartamentos del edificio, dominará el mundo, que se convertirá en un enorme bosque lleno de elfos y hadas. Junto con una bruja de aquélla época, la familia Potter logrará que este maléfico personaje, no logre su cometido.
Obviamente, lo bueno de esta película, a parte del Troll –que es como debe ser un Troll, es decir, como los de “David el Gnomo”- son los efectos especiales creados por el director, esa maravilla de hombre que es John Carl Buechler, que comprenden desde el maquillaje del Troll a las chulísimas criaturas del bosque.
La película, que oportunamente, se creó en tiempos en que películas del mismo corte como “Cristal Oscuro” o “Dentro del laberinto” triunfaban en taquilla, no llega a la calidad técnica de estas, sin embargo ha sobrevivido mucho mejor al paso del asqueroso tiempo que estas. De las otras, si me pongo a verlas, apenas aguanto unos minutos, sin embargo “Troll”, me la como enterita.
Amén para el resto de personajes secundarios, y esos diálogos que parecen concebidos por, como decimos por aquí mucho, un retrasado mental. Mención a parte merece el Señor Potter, Michael Moriarty aceptando el cheque, que nos ofrece una interpretación ridícula, que no sabemos si es que es así porque se estaba tomando la película a cachondeo, o es que de verdad es tan malo como parece en la película.
Y no hablemos de la niña, Jenny Beck, cuya carrera no es del todo fructífera, y que nos regala un recital de gruñiditos de lo más desternillante.
Haciendo de Troll, y de amigo enano de la niña poseída (que sigo preguntándome, como es que es aceptado sin problemas en casa de los Potter, sin que estos pongan en duda en ningún momento las intenciones del enano, que a priori parecen, cuando menos, deshonestas) un habitual de la “Empire” como es Phil Fondacaro.
En definitiva, entrañable, absurda, divertida, loca, y por supuesto, barata, pero para nada mala.

domingo, 7 de agosto de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "TROLL (1971)"

Vilgot Sjöman es, aunque cueste creerlo, un director reputado.
Sueco de nacimiento, fan de Ingmar Bergman y de la Nouvelle Vague, pertenece esa clase de cineastas que durante finales de los 60 e inicios de los 70 rompieron tabúes sexuales con sus películas. Ellos lo vendían y justificaban como arte, pero a la hora de la verdad era el puro morbo lo que las hacía triunfar en los cines. La peña iba en masa a verlas, pero no para culturizarse, sino para cascársela a falta de nada más directo y explícito.
De esta guisa, Sjöman se hizo famoso especialmente con dos films, “Soy curiosa amarillo” del 76, una peli de temática política pero con generosos desnudos y escenas de sexo muy realistas, y su secuela -mira, como una de “Viernes 13”!!- “Soy curiosa azul”. Pamplinas.
Siguió explotando esta vena, en el nombre del arte, y el año 1971 realizó la peli de la que hoy les ofrecemos los fotocromos, ”Troll"... nada que ver con la de John Carl Buechler (probablemente más entretenida). Una farsa sobre una pareja recién casada que creen que morirán si fornican. La gracia es que todos los actores implicados venían del mundo de la ópera.
En España no perdimos el tiempo y la promocionamos haciendo directa alusión a la pornografía, por si alguien aún no lo había cogido. Y que no falten ni las imágenes censuradas a base de Carioca ni la entrañable etiqueta "Clasificada S".
Los tiempos comenzaron a cambiar y al colega Vilgot se le acabó el chollo. Sus pelis dejaron de funcionar tan bien a la hora de recaudar dineros. Aguantó hasta 1995, se retiró y falleció.
No es que los fotocromos flipen. Ni que uno pueda pajearse con ellos. De hecho, dudo que viera la película, no suelen gustarme estas cosas raras europeas entre lo arty y lo exploitation tan propias de los años 70, pero es una peli extraña y a nosotros nos molan las pelis extrañas y las causas perdidas (no hay más que vernos), por eso les dejamos aquí los fotocromos
de "Troll" (solo falta uno, mal escaneado).
¡Mycket nöje!.
















martes, 12 de marzo de 2013

NEVER SLEEP AGAIN

Mastodontico documental que analiza, tomándose su tiempo, y sin dejarse ni un solo cabo suelto, toda la saga de “Pesadilla en Elm Street” desde la primera entrega hasta “Freddy vs Jason”y que cuenta con casi toda la plantilla de todas las películas de la franquicia;  declaraciones de Wes Craven, de Jack Sholder, de Rachel Talalay, de Robert Englund, de Alice Cooper, de John Carl Buechler, de…. casi todos, excepto Johnny Depp.
Y está bien la cosa, se cuentan cosas interesantes, vemos fotos de pre-producción donde vemos el look que lucía Freddy al principio, con boina en lugar de sombrero, vemos que pinta tenía como Freddy Krueger, David Warner, que fue la primera elección para interpretar al pedófilo…La cantidad de datos, notas y curiosidades que se cuentan en “Never Sleep Again”, es infinita, además servido todo a una velocidad de vértigo, tropecientos cortes que le confieren al documental un ritmo casi de video clip.
El tema es, que yo veo las películas cuando salgo de trabajar, llego a casa a altas horas de la madrugada. Y decido ponerme el documental pensando que su duración será la estándar. ¿Y que es lo que pasa? Que se trata de un documental de ¡¡¡Cuatro horas de duración!!! Y amigos, eso, por muy interesante que esté, y a esas horas, deja K.O. a cualquiera.
Independientemente de que no son horas para ponerse a ver este tipo de cosas, el tema está en que la primera hora y media de película, que es en la que se habla de la primera película de la saga, y parte de la segunda, transcurre fluida y entretenida, pero a partir de ahí, la cosa decae peligrosamente. El aburrimiento acaba campando a sus anchas, y el ritmo ligero que lleva acaba saturando. Terminamos del Freddy hasta la coronilla.
Por otro lado, el documental, es un puto spot del remake de 2010, ya que salió justo a la vez que la película en los U.S.A. Una cosa muy oportunista, como no.
Dirigen la cosa Andrew kasch y Daniel Farrands, director especializado en rodar doces sobre sagas míticas de terror, como ya demostró en “His name was Jason” y tantos otros.

martes, 14 de septiembre de 2010

BLOOD SCARAB

Las películas de la ultima hornada de Don Glut son simpatiquísimas, pero también aburridas, pesadas, reiterativas, cargantes… y además, cuando ya has visto una, has visto todas (que sabio dicho).
"Blood Scarab" no difiere mucho de otros productos suyos como "Countess Dracula´s orgy of blood". Como siempre ha sido desde que Glut era infante, en sus películas siempre hay sitio para sus monstruos favoritos. Y el argumento suele brillar por su ausencia, a la vez que el cine de Glut 
tiene la virtud de mostrarnos las tetas peor operadas de todo USA.
"Blood Scarab" es una aventura contemporánea de la "Condesa Bathory", que entre numerito lésbico y numerito lésbico, se pega sus buenos baños en sangre, mientras una chulísima momia egipcia se escapa de su sarcófago y siembra el terror. A todo esto decir que por ahí rula un "Conde Drácula" de lo mas voyeur, con su bigote postizo y el atractivo de un Bigote Arrocet (valga la redundancia), que por una incompetencia de su sirviente "Renfield", acaba achicharrado bajo los rayos del sol. Y el escarabajo del título, también hace acto de presencia por ahí.
Bien, pues a las virtudes y defectos antes mencionados referentes al cine (actual) de Donald Glut, añádanle ración extra de simpatía y de todo lo demás, pero también de zoquetismo, porque vaya un "Drácula" el que sale aquí… parece que es de cachondeo, una parodia o algo así, pero no, la peli es seria en lo suyo. La peluca de "Rendfield" tampoco ayuda a que nos la tomemos en serio, amén de la maravillosa momia creada por el master de los F/X John Carl Buechler, que como es papá de los "Ghoulies", pues le ha salido una momia muy ghoulie.
Poco más que decir, se puede ver, pero también se puede no ver… vamos que te deja indiferente. Eso no es malo del todo.

miércoles, 10 de agosto de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 13: SUBPRODUCTOS YANKIS (PART THREE, "ESCLAVAS DEL ESPACIO")

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

Hace un par de semanas hablábamos de la inmortal "Beyond Infinity Films". Es posible que los más puestos echaran de menos dos títulos fundamentales de su catálogo, a saber: "Slave girls from beyond infinity" y "Creepozoids". Bien, a todos ellos anunciarles que tanto hoy, como en la siguiente entrega, nos centraremos en ambas, desplegando un generoso muestrario de imágenes afines. Y comenzamos con la primera, bautizada para las Españas "Esclavas del espacio" y debidamente reseñada por el menda.


Fabuloso (y engañoso) cartel que transpira explotación por
todos los costados. Es lo que pasa cuando te
lo curras antes que la película.



La hermosísima, y de bellas ubres, Elizabeth Kaitan.


Mostro inconfundiblemente creado
por el gran John Carl Buechler.



Ojo a la pinta de sábana tendida
que gasta el fondo.


Imagen promocional (esos robots tan toscos se supone que
son los mismos que salen en el cartel... a pesar de que ahí
lucen bastante más estilizados)


Chicas bonitas, monstruos y robots.
¿Se puede pedir más?... bienvenidos al
universo "Beyond Infinity Films".

viernes, 30 de abril de 2010

GHOULIES II

Aunque esta sea la favorita de los fans, yo me declaro devoto absoluto de la primera, que era sórdida, original y una genuina película de terror. "Ghoulies II" no deja de ser una vuelta de tuerca al humor de los "Gremlins" y el resto de bichillos. Se ve que es más rentable poner a una serie de seres haciendo gamberradas graciosas, que directamente devorando a los atolondrados humanos. Pero ojo, eso no quiere decir que no la tenga en alta estima, todo lo contrario, es super divertida.
Un hombre roba unos pocos "Ghoulies" a unos satanistas con intención de destruirlos, pero sus planes se truncan y los bichos acaban dentro del camión de “La guarida de Satán”, una atracción de feria donde se acoplan perfectamente y se convierten en las estrellas.
La verdad es que está muy bien y, aun siendo la comicidad de los bichejos mucho más palpable que el horror o el gore, tiene un par de escenas con más carnaza que su predecesora (¿quizás el humor es una carta blanca para mostrar atrocidades 
en ese contexto…?), como, por ejemplo, esa mítica escena en la que tiran un al payaso a un barreño de agua y, cuando sale, lo hace sin un brazo, pues había un "ghoulie" con una cuchilla de afeitar esperándole… pero sin duda, lo mejor de la peli es el "ghoulie" gigante que se come a los pequeños.
Si en el primer film los bichejos eran meros comparsas de los actores, y apenas hacían acto de presencia, en esta secuela son los absolutos protagonistas y los humanos solo víctimas para ellos. Una decisión lógica puesto que las criaturas creadas por John Carl Buechler fueron aquello que más funcionó en la entrega previa. Por eso, es un enigma (porque además tres de los "ghoulies" eran ya claramente reconocibles) que en "Ghoulies IV" desaparezcan en pro de unos enanos con careta. Pero bueno, esa ya tocará. Como "frikada", decirles que uno de los dibujos que decoran la atracción de “La guarida de Satán” es el cartel de
"El regreso de los muertos vivientes". Un guiño maravilloso.
En el reparto William Butler ("Viernes 13 - 7", "La matanza de Texas 3" o la versión Savini de "La noche de los muertos vivientes"),  el veterano Royal Dano ("House II", "Killer Clowns from outer space", "La mitad oscura" o "Locos invasores del espacio") o el enano Phil Fondacaro, habitual de la "Empire", rival de Warwick Davis y estrella en toda "serie b con enano" que se precie (hemos podido verle en "Hard Rock Zombies", "Troll" o "La tierra de los muertos vivientes"). En la dirección de "Ghoulies II" encontramos al veterano -y cabecilla del clan- Albert Band, responsable también de "El perro de Satán" y la infantilada "Prehysteria".
El tema estrella de la banda sonora, “Scream until you like it” está a cargo del grupo heavy "W.A.S.P." Aunque me horroriza su escucha, la caratula del single, "ghoulies" incluidos, me encanta, y por eso la incorporo a la reseña.