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jueves, 20 de septiembre de 2018

MANDY

Desde que conoció la bendición de algo así como el semi-mainstream con el razonable éxito de "Drive", Nicolas Winding Refn se ha mantenido más o menos fiel a un estilo específico con respecto a sus más recientes trabajos: Abuso de un ritmo cruelmente lento. Empleo nada sutil de luces de colorines (con especial predilección por el rojo). Un exceso de estilismo. Y, narrativamente, cierta preferencia por pillar tramas/ideas propias del cine de género, o incluso el "exploitation", dándoles una pátina como "arty", es decir, tirar de conceptos grotescos -hasta ridículos-, violencia extrema y gore, revistiéndolo todo en plan bonito y vistoso. El resultado son películas con un gran empaque, pero vacías. ¿Que por qué hablo de Nicolas Winding Refn cuando la reseña gira en torno a la reciente "sensación del cine supuestamente indie" "Mandy"? Pues sigan leyendo y lo sabrán.
Es un caso que ya habíamos visto antes con
"The Demolisher". Otra película que tomaba prestadas, y mucho, las señas de identidad de Refn. Solo que, al estar todo tan mal parido, no trascendió. Por contra "Mandy" cuenta con peña talentosa como Nicolas Cage o Panos Cosmatos y por eso el resultado, a un nivel formal, no da vergüenza ajena. Sin embargo, en el fondo, la diferencia con respecto a "The Demolisher" es casi nula. Dicho de otro modo, ambas películas son ejemplos de lo que podríamos llamar "Refnxploitation" o copiar descaradamente los delirios estilizados del danés.
Nicolas Cage está super enamorado de la rara de su novia y viven en la montaña apartados de todo. Un día aparece una secta que mata a la chica y Nicolas decide ir a por ellos y cargárselos uno a uno. Tal cual. La peli termina cuando muere el jefe de los malos. Una sinopsis trillada, lineal y sin pizca de originalidad que viene compensada -o eso cree su director- por una estética extremadamente cargada a base de colores rojos, muchos brillos pa darle algo de psicodelia, diálogos pesados, cámara lenta, ritmo innecesariamente pausado y los inevitables toques propios del cine "exploitation": unos villanos semi-monstruosos vestidos de sado y subidos a motos que gruñen como si fuesen animales, una lucha con sierras mecánicas y cierta dosis de gore.
El resultado, obviamente, ha sido una sensación por allá los USA. Todo el mundo flipa con "Mandy", la llaman obra maestra, lo mejor del año y agreden verbalmente a aquellos que no comparten tal opinión. Y no solo mindundis como ustedes o nosotros, también cineastas de peso. Nadie, absolutamente nadie reconoce/admite la imitación del cine de Nicolas Winding Refn que es. Su trama más vista que el tebeo, hueca y carente de cualquier interés. Y que, en definitiva, es jodidamente aburrida. Si a un argumento de ese calibre encima lo relentizas hasta hacerlo insoportable, pues como que no.
Supongo que a tanto mamoneo ha contribuido el protagonismo de Nicolas Cage, que se marca su -esperada- escenita de desmadre actoril, ahí gritando como un loco y poniendo muecas... ya saben lo superficial que es la gente en general.
Al final lo único que mola es ver a un avejentado Bill Duke, el negrazo que se peleaba con "John Matrix" en la maravillosa "Commando", y el extracto en un televisor de "Night Beast/Visitor", según las dudosas pero entrañables artes de Don Dohler (no deja de ser una sobrada post-moderna el colar una auténtica muestra de cine basura en toda una película arty).
"Mandy" es un producto hipócrita que invita a los críticos serios y a los impresionables hipsters a consumir elementos propios del cine trash o la serie z sin tener que ensuciarse y creyendo que lo que están viendo es arte. Para zamparse una de venganzas con Nicolas Cage más honesta y, a pesar de todo, entretenida, les recomiendo esto.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

NEXT

Si hay algún actor que se ha ganado mi simpatía por su personalidad (o por lo que sabemos de el por lo que se dice en revistas y demás medios de información) es Nicolas Cage. Y es que un tio que llama a su hijo Kal-el, y cuyo apellido artístico proviene de un personaje Marvel, no puede ser mala persona. Si además hace películas a cascoporro, muchas de ellas dentro del género fantástico, y que no pone pegas a aceptar casi cualquier guion (esto tiene que ver con que le debe al fisco de USA unos cuantos milloncejos) pues entonces es que actuar es su vida (o la cárcel) En serio, Cage siempre me ha gustado, y es un buen actor, ahí está su Oscar por Leaving Las Vegas, o si no sois de premios, tenéis su doble actuación en Cara a Cara (donde Travolta también se sale) Así pues, que salga una nueva película protagonizada por Nicolas Cage para mí no es más que motivo de regocijo (y para el bueno de Nicolas menos ceros en su cuenta pendiente) Que la peli luego es un pestiño, pues que se le va hacer, ya hará otras dos ese mismo año que serán mejores. Alguien dijo (y puede que me lo esté inventando) que la calidad del film será proporcional a la calidad de la peluca que luzca Mr. Cage. Habría que revisar las últimas películas del actor, pero con Next esa regla no se cumple (o puede que al menos la confirme, por eso de ser la excepción) Si, desde ahora ya os estoy diciendo que Next me parece una película divertida y para nada un truño, en cambio esa peluca que lleva........

Cris Johnson (Cage) tiene la habilidad de ver dos minutos en el futuro, pero solo lo que le afecte a el mismo. Trabaja de mago en Las Vegas pero como ese curro no está muy bien pagado hace pequeñas apuestas en el casino usando su poder. La seguridad del casino pensando que usa algún tipo de método intenta arrestarle, pero una vez más, usando sus visiones escapara de allí. Mientras todo esto ocurre unos terroristas internacionales están intentando meter al país una bomba nuclear y hacerla estallar en alguna ciudad de los EEUU. La agente del gobierno Callie Ferris (Julianne Moore) está intentando que esto no ocurra y quiere usar a Johnson para que “vea” donde estará la bomba. Como a Cris no le apetece ni lo mas mínimo que le examinen (el mismo cuenta de que crio le hicieron miles de pruebas) toda la película es una persecución de los agentes a Cris y el ver como este escapa en todas las ocasiones. El protagonista además tiene un sueño que cumplir, encontrar a una bella mujer que ha visto en varias de sus visiones pero sin ese límite de dos minutos, ya que la ve en un restaurante a una hora, pero no sabe que día.

El guion es una adaptación del relato corto El hombre Dorado de Philip K. Dick, el cual no he leído así que no se qué diferencias puede haber. Lo que el film explota son esas visiones del protagonista dando lugar a escenas repetidas con diversas variantes y finales distintos. Es simpático el momento en que Cris se presenta a su mujer misteriosa, y todas las técnicas que utiliza para ello, siendo una tras otra rechazada. No nos encontramos ante una película que cambiara nuestras vidas, ya decía al principio que esta es una película para divertirse, y esto lo cumple de sobra. Es una película normalita, del montón, de Nicolas Cage, para mi es más que suficiente. Y ya.

sábado, 11 de enero de 2025

EL RIESGO DEL VÉRTIGO

Comencé a escribir esta reseña asumiendo que "El riesgo del vértigo" (extraño y retorcido título español para "Deadfall", algo así como "Caída Mortal") era pura consecuencia del éxito de Quentin Tarantino con "Reservoir Dogs", recién iniciados los noventa. De cuando se puso de moda el cine negro protagonizado por villanos "cool" y enrollados. Pero, tras reflexionarlo, me di cuenta que, aunque dicha apreciación podía ser en parte acertada, no se trataba de un pleno. Al fin y al cabo, "El riesgo del vértigo" se hizo en 1993, y el Tarantinismo realmente petó con "Pulp Fiction" en 1994. Hasta cierto punto, y aún manteniendo su deuda con "Reservoir Dogs" -y la idea ya palpitante de que el cine """independiente""" podía ser comercial y violento sin renunciar a cierto prestigio autoral-, la verdadera conexión estaba con otra de las tendencias muy de aquella época en cuanto a ficción cinematográfica: David Lynch, quien revitalizó el cine negro, el thriller, añadiéndole unas gotas de delirio. En ocasiones lo suficientemente controladas como para no enturbiar la trama de base, contándote una historia de gangsters más o menos común en la que, súbitamente, colaba una locura visual o personaje extravagante ("Frank Booth", "Bobby Peru"...), que te descolocaba un poco, pero no lo suficiente como para sacarte de la película, dotándola incluso de cierta gracia extra. Una tendencia a la que muchos se apuntaron, entre ellos Christopher Coppola, sobrino de Francis Ford.
No es la primera vez que asoma por acá. Hablé de él cuando comentamos su largometraje de debut, "Condesa Drácula", y mencioné, regocijantemente, su condición de alumno/amigo del gran George Kuchar. Aquella curiosa pero mediocre película no hizo mucho por su carrera, así pues Christopher acabó recurriendo a lo fácil y, dada su posición, lógico: the family +, supongo, algún contacto por ahí que le ayudara a levantar el nuevo proyecto con el que soñaba. Consecuentemente, y hurgando entre el personal implicado en "El riesgo del vértigo", damos también con Talia Shire, su tía, y, muy especialmente, Nicolas Cage, su hermano.
Retomando aquello de los personajes extravagantes propios del Lynchismo noventero, pal caso tenemos tres ejemplos claros, un villano con una aparatosa y poco creíble mano falsa en forma de amenazadora tijera (al que, graciosamente, da vida el mismísimo Angus Scrimm, "Hombre Alto" en la saga "Phantasma"), un experto jugador de billar de modales exquisitos encarnado por otro coleguita del director, Charlie Sheen (seguido muy de cerca por su hermana Renée Estevez... ambos hijos del protagonista de "Apocalipsis Now"), o aquel al que insufla vida -o debería decir, sobredosis de vida- el hermano de Christopher. No es baladí pues la mención a David Lynch considerando que, parte del prestigio que entonces acarreaba Nicolas se fundamentaba en su papel protagonista para, justo, uno de esos thrillers raros del padre de "Cabeza Borradora", "Corazón Salvaje". Así, contar con él como reclamo sería de cierta ayuda (aunque se tratara de un rol secundario). Claro, ¿cuál es el problema? que Christopher dio carta blanca al actor para que hiciera lo que le diera la santa gana... y ya sabemos lo arriesgado que es eso, comentario muy oportuno considerando el título patrio del film. En "El riesgo del vértigo" Nicolas Cage pierde los papeles que da gusto. Desde la elección de su look, ahí con nariz y moreno de pega, peluquín, bigotillo, gafas de sol y vestuario colorista (no son pocas las ediciones que recurren a una estampa suya sin todos los abalorios, o únicamente un mostacho pintarrajeado, para evitar espantar al posible cliente -ver imagen adjunta-), a, sobre todo, las maneras. Decir histriónico es quedarse corto. Usar la palabra sobreactuado sería un insulto para los sobreactuadores del mundo libre. Nic no se pasa tres pueblos, se pasa tres estados, tres planetas y tres universos. Provocando el ridículo y la vergüenza ajena. Es agotador. Celebré con bailes y cánticos cuando su presencia deja de ser continua. Verlo para creerlo. Lo gracioso del caso es que, tanto gozó desfasando, que en 2017 decidió retomar al personaje para una película ajena titulada "Arsenal". Manda cojones.
Suerte que ahí están un Michael Biehn todavía "biehn" posicionado, el gran James Coburn, Peter Fonda y
 Mickey Dolenz de los "Monkees" -+ los mentados Angus Scrimm / Charlie Sheen- para contrarrestar las psicóticas cucamonas de Nicolas. Por aquello de cerrar el círculo, mentar a Nick Vallelonga, co-guionista, quien se marca un papelillo. Con los años lograría alcanzar el cielo ganando el Oscar por el libreto de la decente -y políticamente correcta- "Green Book".
"El riesgo del vértigo" narra la epopeya de un estafador profesional que, accidentalmente, mata a su padre durante un (que no "de un") golpe. Supuestamente las balas eran de fogueo, pero no. Agonizante, papá le pide que busque a su hermano (tío del prota) y reclame "la tarta". Así pues, el chaval decide hacer realidad el último deseo de su progenitor. Cuando localice al personaje en cuestión, se las verá con su matón de confianza, celoso ante las atenciones que se lleva el recién llegado, y se colará por la seudonovia de aquel. Como resultado, muchos conflictos, algunas muertes y varias sorpresas.
Aunque me sonaba haber leído críticas positivas de "El riesgo del vértigo" -al menos en su día- lo cierto es que, revisando, descubro más bien lo contrario. La tendencia general consiste en ponerla a bajar de un burro. Michael Biehn dice que es lo peor que ha hecho en su vida (¿¿en serio?? permíteme dudarlo). Incluso Christopher Coppola la desprecia y asegura que únicamente se la pone de vez en cuando para descojonarse con el trabajo de su hermano (!!!). Fue tal el desastre financiero, que recomendaron al joven director desaparecer un par de años, por aquello de limpiar su imagen y que Hollywood le retirara de la lista negra. No hizo ni caso, obvio. Y lo celebro. Así, su carrera consiguiente se mantuvo en un razonable tránsito de pura mediocridad, a base de westerns tardíos, alguna película infantil y la que, a día de hoy, sigue siendo la que más curiosidad me despierta, "The Creature of the Sunny Side Up Trailer Park" (algún día caerá) En fin, no sé, a mi "El riesgo del vértigo", consumida sin conocimiento de toda esta mandanga, me gustó y entretuvo. Tampoco veo que sea TAN terrible... salvo por ya saben quien. Pero incluso eso es perdonable... o divertido, según lo vean. Claro que podría estar siendo traicionado por las simpatías que siento hacia Christopher Coppola. No lo niego. Arrastrando el apellido que arrastra, que se haya convertido un poco en la "oveja negra" del clan, algo así como el reverso tenebroso de Sophia Coppola, mola mucho.

jueves, 1 de marzo de 2012

GHOST RIDER, ESPÍRITU DE VENGANZA

Jamás pensé que iba a ver en el cine una película del universo Marvel tan espantosa. Porque GHOST RIDER, ESPÍRITU DE VENGANZA es con mucho, la película más cutre, chabacana, aburrida y cenutria, no ya de las películas de Súper héroes, si no de todas las que produce Columbia.
Han tenido que pasar dos días de reflexión tras verla, para llegar a la conclusión de que si, es mala de pelotas, pero también es una regresión al cine de Serie B en pantalla grande. Me explico: GHOST RIDER 2, a pesar de haber sido estrenada con todos los honores, está planificada y rodada como si fuera un producto directo para video club, solo que sale Nicolas Cage.
La primera era más o menos un producto mainstream, que te puede gustar más o menos, pero un producto comercial al fin de al acabo. La secuela, salvo por la presencia de Cage, ha prescindido de estrellas, traslada la acción a Europa del Este, y hace que Johny Blaze pierda sus poderes, reduciendo así las apariciones del Motorista Fantasma, solo para reducir costes. Recuerda mogollón al rollo “Cannon”. Es más, la persona que vino conmigo a verla, me aseguró que le recordaba al CAPITAN AMÉRICA de Albert Pyum, y no iba mal encaminado.
Pues que quieren que les diga, a mí todo ese rollo, me parece maravilloso. Y me lo parecería aún más, si no fuera porque la película es tan coñazo…pero, gracias a Nicolas Cage, su rostro hinchado, y su ausencia de bisoñé, sumado a la aparición estelar de Christopher Lambert con la cara toda tatuada y las sobreactuaciones de ambos, me eché unas risas de las que hacen época. Y esa sensación de “no me puedo creer que esté viendo una mierda tan grande” durante todo el metraje, hacen que GHOST RIDER 2, no sea una película que yo me compre en DVD como si que hice con la primera, pero si que sea una película a la que cogerle cariño, porque en si misma, es un regreso al cine de bajo presupuesto de los ochenta. Ni “Nu image”, ni “Milleniun Films” ni pollas, GHOST RIDER 2, consigue ser el equivalente a las pelis de Chuck Norris en la época actual, y sin pretenderlo.
Risibles, sobretodo: A) El par de chistes metidos con calzador – El motorista meando fuego, girándose para mirar a cámara y sonreír al espectador, es de vergüenza ajena- B) El malo de la función en particular, y sobretodo, haciendo crítica velada de los pastelitos Bimbo. C) La cantidad de dibujitos con voz en off que cuelan para rellenar metraje. D) el repelente niño, y E) Los escenarios naturales para ahorrarse pasta.
Por lo demás, El C.G.I es pasable (mola mucho que cuando el motorista está en llamas, la chupa de cuero burbujea por el calor… aunque cuando coge a un ñiño en brazos y se lo acerca al rostro, este ni se queme), el montaje dinámico, y nada más.
¿La sinopsis? Buuuuf¡¡ no me apetece contar de que va la peli, pero el argumento es estúpido a más no poder.
¿Seguro que en USA esto no ha salido directamente en DVD?
Dirigen el despropósito Neveldine /Taylor, tanden que dirigiera también las dos pelis de CRANK y GAMER.
Seguramente la peor película de la década, y dudo que alguien lo pueda superar, al menos en circuitos mainstream. Y eso “Es bueno”.

miércoles, 16 de mayo de 2012

CARA A CARA

Esta es la mejor película de John Woo en suelo americano (aunque yo le guardo cierto respeto a Blanco Humano con Van Damme) La historia es una fantasmada de cuidado, pero cuela, te crees que pueden hacer eso que hacen con las caras. Woo consigue crear un ambiente realista donde nada de lo que ocurre lo es. Y lo dicho, cuela. A ello contribuyen los que para mí son dos grandes actores, aunque ahora anden en horas bajas, Nicolas Cage y John Travolta. Nos metemos en harina en el siguiente párrafo.

Sean Archer (Travolta) es un agente en puestos muy altos del FBI, que tiene una vendetta personal con el terrorista más buscado de los USA, Castor Troy (Nicolas Cage). Unos años atrás, Troy  atentó contra Archer, resultando este solo herido y muerto su hijo. Es por ello que para Archer cazar a Troy es algo más que trabajo y pasa por el ámbito puramente personal. En una gran operación para atrapar a Troy y el hermano de este (un pequeño genio en ingeniería y bombas pero infantil y con cierta dependencia hacia su hermano mayor) el terrorista interpretado por Cage queda en coma. Todo estaría perfecto y por fin habría acabado el sufrimiento de la familia Archer, sino fuera porque los hermanos Troy han dejado colocada un bomba sucia en el centro de la ciudad, solo que el FBI no saben dónde, solo que quedan x días hasta que esta reviente. La única manera de hacer “cantar” al hermano de Castor Troy es que Archer se intercambie la cara con el terrorista, entre a la cárcel y se lo sonsaque a “su hermano”. Todo se tuerce cuando Troy despierta y hace que le coloquen la cara de Archer. Ahora Archer es Troy y Troy es Archer, y para colmo de males, como la operación del intercambio de caras era ultrasecreta, nadie (que quede vivo y sea de los “buenos”) sabe la verdad. 

Hay una escena que es magistral, donde vemos que los dos actores pueden hacer más que poner caritas y de verdad actuar. Es cuando Troy con la cara de Archer entra en la celda donde Archer con la cara de Troy, está encerrado. La mirada de asombro de uno y la cara de satisfacción del otro lo dice todo. A partir de ese momento presenciamos un tour de force, Archer, tiene que escapar de prisión y llegar hasta su familia, desmontar toda la tapadera de Troy y recuperar su cara e identidad, pero hay un problema. Ahora mismo el lleva la cara del terrorista más buscado de los USA, así que tendrá que echar mano de los compañeros de su enemigo para conseguir recuperar su vida.

La película es cojonuda, tiene acción made in Woo, sus palomas, sus cámaras lentas, sus armas automáticas con cargadores ilimitados… dos actores en la cúspide de sus carreras, escenas memorables como la del asalto a una casa durante la que suena el Over the Rainbow, y sobre todo el ver como los dos actores interpretan los dos papeles y como los dos lo bordan.
Sencillamente, una muy buena película de acción, y una de mis preferidas.

sábado, 2 de abril de 2022

ARIZONA BABY

Hay mucha gente fascinada por la historia de Sam Raimi, Bruce Campbell y Robert Tapert. El grupito de colegas que crecieron como cineastas sin perder nunca su amistad, siempre de la mano. Sí, es muy bonito. Pero lo cierto es que a mi me fascina un poco más la relación de Raimi con Joel y Ethan Coen. Una fábula que se remonta a los tiempos en los que el primero andaba liado supervisando el montaje de "Posesión Infernal" y Joel asistía a Edna Ruth Paul en tales tareas. Luego, cuando los hermanos quisieron hacer su propia película (la muy recomendable "Sangre Fácil"), siguieron un poco la estrategia de su amigo y rodaron un trailer para convencer a posibles inversores, uno que contaba con protagonismo de Bruce Campbell himself (es feo que, luego, cuando facturaron la peli en sí, no le ficharan ni como secundario... pero lo pasaremos por alto) Y no olvidemos la primera colaboración oficial de los Coen con Raimi en la divertida "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas)" (donde surgiría el nombre de "Hudsucker", que los hermanos reciclaron para la misma peli ahora reseñada y, de forma más llamativa, su simpática-pero-poco-más "El gran salto") Con los años, unos y otros se harían un nombre en la industria. Raimi apostando por un cine abiertamente comercial, y los Coen por uno un pelo más autoral, que les valió mucho prestigio y, por supuesto, algún que otro Oscar. Pero la amistad de los cineastas siguió. Podemos ver a Raimi acribillado en "Muerte entre las flores" o a Campbell en una pantalla de televisión en la estupenda "Fargo". Según leí, el director de "Darkman" anda rodando un documental sobre los Coen que, dijo, terminará el día que uno de los dos palme.
Cuando Sam Raimi decidió apuntarse a un cine un poco más "serio", más "de personajes", lo hizo con una película nada desdeñable, "Un plan sencillo". Inevitablemente, por su condición de thriller, sus poso dramático y su ambientación nevada, recordaba un poco bastante a "Fargo". Sí. Es posible. Y pronto cayeron acusaciones de "copia" o "imitación". Lo que nadie parece ver, o querer ver, es que años antes los Coen se habían inspirado en el cine de su amigo, concretamente con "Arizona Baby". Así pues, el caso de "Un plan sencillo" estaba perfectamente justificado.
Que después de una peli tan "indie", tan "arty", reposada y relajada como "Sangre Fácil", Joel y Ethan Coen dieran el salto a cierto cine mainstream con una comedia desmadrada, loca y excéntrica como es "Arizona Baby", seguro les valió muchos palos de cierta crítica sesuda. No me extrañaría que incluso llovieran acusaciones de "vendidos". Todo es posible. Obviamente, vista hoy, está claro que "Arizona Baby" poco tiene de convencional. A pesar incluso de su mensaje "conservador" (la familia es lo primero) y su "happy end". Suerte que los Coen son los Coen, y abordan todo ello con cierta ironía.
H.i. es un delincuente de baja estofa que no para de entrar y salir de la cárcel. Hasta que un día se enamora de una policía. Deciden casarse y formar una familia. Pero ella no puede tener hijos, así que, ante el desespero, le mangan el bebé a un magnate que ha tenido nada menos que cinco... con el consiguiente y consecuente lío.
Está asumido y demostrado que el fuerte de los Coen es el thriller, porque cuando se meten en una abiertamente de risas les suelen salir irregulares, ninguna terriblemente mala, pero con distintos niveles de inspiración. Afortunadamente, "Arizona Baby" pertenece al grupo de las más acertadas. Como decía, destaca el dinamismo y la velocidad que gasta, con unas maneras de "cartoon" (el personaje de Nicolas Cage es casi la versión carne y hueso del Pájaro Loco. También están esas llamaradas de fuego en plan Coyote & Correcaminos que deja la moto del caza recompensas ... entre otras ideas) y, pues eso, los ya citados préstamos del cine de Sam Raimi, como los frenéticos steadycams (hay quien los cita como directo homenaje a "Posesión Infernal"... no se yo), la cámara subjetiva, planos aberrantes, bizarros y forzados, etc.
Añadan al caldo las clásicas "set pieces" de comedia puramente visual que los Coen hacen tan bien (y que abundaban generosamente en "El gran salto", siendo lo mejor de la misma). La parte intermedia del atraco al supermercado es de órdago. Pero hay más. Todas estupendas, muy conseguidas, y que le dan a la película un aire muy fresco, muy vivo, enormemente agradecido. Incluso los diálogos tienen un chorro de chispa, y hay chascarrillos que se te quedan grabados, como ese "Pues entonces, adelante!".
El reparto está cojonudo, del primero al último. Un Nicolas Cage casi irreconocible. Una guapísima, pero guapísima, Holly Hunter (aún fresca de su paso por "La quema"), haciendo de mujer inquisidora y agotadora en su deseo de tener prole. Un sensacional John Goodman (puede que sea lo mejor de la peli), acompañado de un pizpireto William Forshyte. La inevitable Frances McDormand como maruja insufrible y M. Emmet Walsh, repitiendo ambos con los Coen tras "Sangre Fácil", o Randall 'Tex' Cobb en su impagable parodia de un guerrero de la carretera propio de "Mad Max 2" (detalle que cobra todo el sentido cuando vemos a los hermanos, en una entrevista publicada en la revista "Fangoria", referirse a aquella como su película favorita de todos los tiempos. Ahí es nada)
Si algo saben hacer bien Joel y Ethan Coen es elegir canciones para la banda sonora. Lo han demostrado de sobras con "Sangre Fácil", "A propósito de Llewyn Davis" u "O brother!". Y aquí ocurre otra vez. El tema central, a base de banjo, aullidos y silbidos, es una delicia.
Como dato alternativo, señalar la posterior, curiosa y "exploitable" -al menos para el mercado nacional- aparición de una oscurilla película que llegó a nuestros estantes videocluberos con el muy evidente título -y una no menos parecida caratula- de "Motor Baby" ("Easy Wheels" en v.o.) En su época la ignoré. Y así ha sido durante décadas hasta que hace poco, y de modo totalmente accidental, descubrí que venía producida por Sam Raimi, Robert Tapert + Bruce Campbell y coguionizada por el hermano Ivan Raimi (hay quien sitúa a Sam también como responsable del liberto pero, a menos que se oculte tras seudónimo, en los créditos no figura como tal)
Lo dicho, "Arizona Baby" es una estupenda película, y una no menos estupenda comedia, muy recomendable.

domingo, 12 de junio de 2011

FURIA CIEGA (DRIVE ANGRY)

Estoy bastante harto de que el cine de género moderno se escude tras el homenaje y el tributo para buscar cierta respetabilidad, cierto "perdón" destinado a la crítica seria o que justifique sus carencias a base de guiños cómplices con el espectador. ¡¿Para cuando una peli de género moderna que sea VALIENTE?!, una que no se avergüence de su condición ni abuse del humor demostrando que no se toma en serio a si misma (y por ende, al supuesto cine que recrea), acercándose peligrosamente a la parodia (lo que hace Ti West podría valer como reverso, pero en realidad este cambia el humor por ciertas pretensiones artísticas, en todo caso preferibles, pero en esencia igual de poco honestas). ¡¡Basta ya!!, quizás por eso actualmente lo más interesante de la cartelera, para mi, sean las adaptaciones lujosas de tebeos de superhéroes. No se, las percibo como producciones genuinamente, y lógicamente, modernas que miran al espectador de frente.
"Angry Drive" (titulada en España "Furia Ciega", aún a peligro de que se la confunda con ESTA -muy superior, añado-) juega a dicho juego. Cierto que en su momento se vendió como un "return" al cine de justicieros y vengadores, con Nicolas Cage (si es verdad que un actor vale lo que su último éxito, hace tiempo que Cage tendría que estar currando para Asylum) en plan tipo duro matando malos por doquier. Pero no, vista ayer noche, puedo confirmar que tal afirmación es errónea. Que sí, que hay un deseo de "recuperar" cierto cine "exploitation" setentero, sobre todo por sus referencias satánicas, pero ahí acaba. La posible referencia a las pelis de vigilantes se queda en muy poco, casi nada.
Naturalmente dicha recuperación, aludiendo a las primeras líneas de este texto, se nutre de los mismos defectos y "tics" horribles que han hundido en la mierda propuestas como "Grindhouse", "Machete" u "Hobo with a shotgun", empezando por el mentado -y odioso- humor, pasando por los feísimos y apestosos efectos CGI (aquí incrementados en su falsedad por necesidades del sistema 3D en el que se rodó, y estrenó, la peli) hasta la cacareada y ofensiva exageración de aquellos elementos transgresores (sexo y violencia) con un fin: suavizarlos. Ya me entienden, cuanto más crudo y fantasma sea el matar y follar, menos en serio nos lo tomamos y, en consecuencia, menos efectos perniciosos tiene. Hipocresía pura.
La cosa va de un satanista que mata a una chavala y le roba el bebé para un sacrificio. El padre de la fallecida se entera y va al rescate de la recién nacida, sembrando el camino de cadáveres.
El equipo de "San Valentin Sangriento 3D" intenta repetir la "hazaña", destacando a su co-guionista (y actor) Todd Farmer, por ser también responsable del libreto de la simpática "Jason X". Entre el reparto sobresale el gran Tom Atkins (hay toda una historia en referencia a la chanante camiseta que luce nada más aparecer... incluso rula un vídeo en youtube al respecto) y William Fichtner ejerciendo de "secretario de Lucifer", en un rol repleto de frases y apariciones simpáticas/ocurrentes. Porque sí, uno de los aspectos más interesantes de "Drive Angry" (y que la salva de la quema) es su generosa y atípica porción de temática sobrenatural.
Apesta a Tarantinada, apesta a efecto "Grindhouse", apesta a muchas cosas malas... pero tampoco sería justo negarle que como entretenimiento pasajero, como chorrada tontuna para pasar el rato, funciona.

PD: ¿Y ese puto cartel con la tia buena en primer término como reclamo para cholos y pajeros?, ¿qué sentido tiene?... en fins....

sábado, 16 de agosto de 2008

BANGKOK DANGEROUS

No vi la película que remakea esta, así que estoy en buena posición para reseñarla sin tener que recurrir a las típicas comparaciones. Pero, por otro lado, los Hermanos Pang nunca han sido santo de mi devoción (si acaso exceptuaré el primer "The Eye" con el que me acojoné), así que he visto la reseñada sin esperarme nada bueno.
Un asesino a sueldo tiene por costumbre 
contratar a un mensajero en cada país al que va a hacer un trabajito. Luego, lo elimina. Bien, pues esta vez al tipo le ha tocado trabajar en Bangkok, y hace lo propio, solo que el mensajero que ha contratado le recuerda a él, y decide no solo perdonarle la vida, también se convertirse en su maestro. Después, se meten en un embolao.
Un cuarto de hora inicial cojonudo, que hace presuponer que vamos a ver un peliculón de los que hacen época. Cinco minutos después, todas las expectativas se van al traste y nos aburrimos como marmotas.
Además hay que añadir que todas las escenas de acción, pocas, están rodadas con cierta torpeza, y eso en una peli de estas es grave. Luego, para rematar, el toque baboso tan propio de los chinorris con Nicolas Cage enamorándose de una sordomuda...¡¡¡ugh!!!!.
En definitiva, un cagarro. 
Lo mejor que tiene es que sigue con la tradición de colocarle pelucones a Cage. Este es especialmente ridículo.
Eso sí, el mechero está chulo.

sábado, 3 de diciembre de 2016

CONDESA DRÁCULA

El propietario de un museo de cera instalado en Los Ángeles organiza una expo sobre Drácula, y lo hace a lo grande, agenciándose objetos importados desde Transilvania y que, se supone, fueron genuina propiedad del rey de los vampiros. Ese día recibe una caja de más, una bastante grande. ¿Y que contiene?, fácil: a la viuda de Drácula. Vanessa. Una chupasangre con mucha mala hostia que se encoñará de él y recorrerá las calles en busca de alimento. La novia de aquel y un detective que parece salido de una novela negra unirán fuerzas para detener al monstruo y recuperar al muchacho.
Cuando vi esta peli en su día, editada en vídeo por "Dister", me pareció un rollo macabeo. Pero desde hace un tiempo me hacía tilín revisarla, únicamente por su director, Christopher Coppola, sobrino de Francis Ford y medio hermano de Nicolas. ¿El motivo?, pues que el muchacho fue alumno del legendario George Kuchar en el San Francisco Art Institute y mantuvieron la amistad hasta el fallecimiento de este. Podemos ver a Christopher en algunos de los video-diarios de Kuchar, en el recomendable documental "It came from Kuchar" y, más curioso si cabe, entrevistando a su ex-profe para las páginas de la revista "Fangoria". Fue ahí cuando Coppola explicó que durante el rodaje de "Condesa Drácula", que si en algo se destaca es en su estilizada utilización de iluminación a base de colores primarios, puso en práctica algunos de los trucos caseros aprendidos bajo tutela Kuchariana ante los horrorizados ojos del resto del equipo técnico. El mismo George Kuchar comenta en la entrevista que le gusta "Condesa Drácula" por su aspecto de comic y por su "extraño look". Entonces Coppola añade: "El problema fue que a la gente no le pareció terrorífica".
Tal declaración nos pone a huevo el que, justamente, es el problema de la peli reseñada. No es ya que no dé miedo, es que resulta altamente sosa. Sí, muy estilizada. Molan los colorines y tal. Pero a veces lo es tanto que te da la sensación de que estás viendo algo estéril, un anuncio de colonia. Lo compensan leves arrebatos de gore "old school", efectos visuales zopencos (ese terrible croma con el murciélago volador) e ideas puntuales que funcionan, destacando la secuencia de la misa negra (el obligado momento "tetil" de la función, a falta de que la prota se quite la ropa, y no será porque no tuviese experiencia previa tal y como luego veremos) con la masacre de satanistas, y ese Helsing senil y exaltado tan gracioso, especialmente cuando entra en la morgue y comienza a clavar estacas a los cadáveres. Son destellos que no arreglan la peli en su totalidad, pero que la hacen un poco más soportable. Logramos llegar al final sin volvernos locos de aburrimiento, pero también sin la sensación de haberlo pasado demasiado bien. "Condesa Drácula" se queda en un "pasable, por los pelos".
En el apartado de curiosidades, podemos citar ese plano en el que nos muestran descaradamente una placa a nombre de Francis Ford Coppola en el asfalto del famoso paseo de la fama o el pequeño papel como policía que se marca George Stover, el mítico astro de la serie Z, musa eventual de John Waters y mano derecha de Don Dohler.
La protagonista, Doña Drácula, no es otra que Sylvia Kristel, la famosa "Emmanuelle" que entonces vivía el peor momento de su carrera. Imagino que no se sentiría muy feliz caracterizada con una peluca cutre y todo ese maquillaje, tal vez ello explique su interpretación tirando a poco entusiasta. La acompañan otro del clan Coppola, Marc. Josef Sommer, un secundario de esos que salen en mil películas. Y Lenny Von Dohlen, al que hemos visto en algunos productos clásicos de los ochenta como "Sueños Eléctricos".
En cuanto al amigo Christopher Coppola, pues seguidamente rodó su título más respetado (y con protagonismo de Nicolas Cage), "El riesgo del vértigo", para volver un poco a cierta oscuridad pariendo mucho cine de género segundón y algunos productos televisivos. Entre sus últimas obras tenemos una "comedia de horror" que no he visto pero tiene pinta de ser curiosa, "The creature of the Sunny Side Up trailer park". Su más reciente aportación es del 2015 y se titula "Sacred Blood".

miércoles, 26 de diciembre de 2012

LOS MERCENARIOS 2

Stallone vuelve a juntar a su panda de amigos y se ruedan una segunda parte de Los Mercenarios, que al no tener que presentar personajes va mucho más fluida y la acción es más satisfactoria. En esta ocasión las labores de dirección las lleva a cabo Simon West, quedando Stallone libre para actuar, o lo que es lo mismo en su caso, poner caritas, hacer chistes malos y repartir unos cuantos kilos de ostias.

Principales diferencias con la anterior entrega, Jet Li solo aparece al principio, Mickey Rourke, no está ni en los créditos, pillan a una china para sustituir a Li, Schwarzenegger y Willis tienen algo más de papel, aparece Chuck Norris en una especie de cameo alargado, y el villano de turno lo interpreta Van Damme. La historia es lo de menos, pero como sino metes una en un guion siempre habrá alguien que se enfade, pues meten la primera parida que se les ocurre. Stallone tiene una deuda pendiente con Willis, si este y su equipo recuperan una carga de un avión que ha sido derribado, la deuda quedara saldada. En la operación les encasquetan a la china que comentábamos antes, y cuando llegan al avión, el grupo terrorista de Van Damme les roban la carga y matan al francotirador de los mercenarios (un chaval joven que meten en el grupo para poder matarlo y así tener un venganza que llevar a cabo) Tras el asesinato del joven, Stallone y sus chicos perseguirán al grupo de Van Damme para zurrarles la bandana. Y eso es todo.

El guion no será nominado al oscar (ni falta que le hace) pero el espectador, se lo pasara más que bien con las bromas y chascarrillos chorras de los protagonistas. Las peleas y tiroteos tampoco están nada mal, y la pelea final entre Stallone y Van Damme sin ser nada del otro mundo, cumple perfectamente con su papel de clímax final. Una nota curiosa que no se si sería cosa mía o es que realmente paso así. Al principio del filme Statham hace muchos gestos con las manos, y hace un gesto típicamente chino, que es señalarse a sí mismo cuando dice algo que se refiere a sí mismo. No sé si seria por estar cerca de actores orientales, que como nos pasa a muchos cuando vamos a una zona donde hay un acento muy marcado, se nos pega, pues algo parecido pero con los gestos. Puede que sea cosa mía, pero cuando veáis la película, fijaros en las escenas del principio cuando habla con Stallone mientras están en el avión. Pero ojo que igual es cosa mía.

Deseando que se haga ya mismo la tercera entrega en la que ya se rumorea como confirmados (ya veremos más adelante) a Nicolas Cage y Jackie Chan. El que parece que se hace de rogar es Steven Seagal. De Harrison Ford y Clint Eastwood ya se puede ir olvidando Stallone y todos nosotros, porque no aceptaran ni jartos de grifo, y es una lástima, porque la saga Mercenarios no será lo máximo en calidad y arte, pero como reunión pajera de los reyes del musculo, vale mucho.

domingo, 27 de junio de 2021

TRAILER DE "PEGGY SUE SE CASÓ"

Por lo visto, cuando Francis Ford Coppola rueda una peli que considera meramente alimenticia, se quita el Ford del nombre. Y ese es el caso de "Peggy Sue se casó", que en su día recibió la acusación de ser una mera imitación de la entonces recién estrenada (un año antes!) "Regreso al futuro". Por la trama, nadie diría lo contrario. Sin embargo, jamás vi "Peggy Sue se casó". En 1986 no era mi tipo de película. Y hoy, me daría pereza. Por mucho que nuestro querido vozarrón estridente nos asegure que es lo mejor que ha hecho Coppola desde "El Padrino", ¡¡ja ja ja!!. De hecho, a mi "El Padrino" me aburre, así que tampoco eso me sirve. Acompañan a la Turner unos jóvenes Nicolas Cage y -otra vez tú!- Jim Carrey pre-fama, de cuando trataba de triunfar como actor guapito. Resulta altamente curioso comparar a los tres y sus situaciones de entonces con lo que son hoy. Curioso y un poco deprimente.
En cualquier caso, ahí va el susodicho...


martes, 21 de octubre de 2008

NOSFERATU, ESE HUMORISTA

En mi periplo por paisajes Draculianos no podía faltar su hermano bastardo. Y no, no hablo del Conde Yorga... ni de Blackula... sino de aquel que existió únicamente con el fin de evitar el azote legal de la señora de Stoker. Hablo del Conde Orlok, más conocido como Nosferatu.
La saga la componen, más o menos, cuatro films. El original de Murnau, el remake de Werner Herzog, la secuela de este y, también, "La sombra del vampiro", el "biopic" sobre el rodaje del film original. De todas ellas, decidí tragarme la uno, la dos y la cuatro. De la tres paso mucho. Y he llegado a la conclusión de que el Conde Orlok, o el Dracula con alopecia, es ante todo carne de stand-up comedy. Vamos, que me he reído en todas sus encarnaciones... por eso las he reunido en un mismo texto. Así que, vayamos por partes.
La de Murnau: Negar que el cine realizado en los años 20 no es entrañablemente gracioso, sería propio de un puto esnob saturado de tópicos académicos. Con esa facha y esos caretos, es imposible que el Orlok primigenio no despierte una sonrisa. ¿La peli?, hombre, es lo que es... si la miras con esos ojos, estamos ante un clásico imborrable, si la miras con los de ahora, se convierte en un coñazo insoportable.
El Nosferatu de Herzog: Después de lo aburridísima que encontré "Fitzcarraldo", me daba pánico enfrentarme a otro trabajo del insufrible Herzog... pero en este caso, dada su afiliación no solo al género vampírico, sino al terror, decidí hacer un esfuerzo. Bueno, no ha sido tan duro.
El "Nosferatu" del amigo Werner es soportable, aunque al mismo tiempo hilarante. No pude evitar reír durante algunos pasajes tan propios de esa clase de cine como las escenas en las que los habitantes de la ciudad donde se desarrolla el drama se vuelven medio tarumbas. La comida en un patio infestado de ratas supongo que pretende ser Buñueliano, pero en su esencia resulta cómico. Como cómica es la simple idea de adentrar un cuento de horror como el de Drácula en el pomposo y pedante terreno del arte y ensayo Europeo de los 70. Kinski está ridículo a la par que muy logrado. Y el final es chocantemente más propio del cine Hollywoodiense.
El Van Helsing despistado y escéptico que, en un minuto, decide creer y actuar es también un descojono. Pero para descojono el niño con el violín que, sin venir a cuento, aparece en el castillo del vampiro cuando menos te lo esperas (será una obsesión pedófila de Herzog, ya que también hay niños con violines en "Fitzcarraldo").
La Sombra del Vampiro: Esta es una peli francamente extraña. ¿Se trata de una comedia?. Su idea de base da para el humor, pero ¿es este intencionado?, frases como la que el vampiro suelta comparando su hábito alimenticio con el mear de un anciano (a veces de golpe, otras gota tras gota) es inevitablemente descojonable. No sé. El caso es que, si pretende hacer reír, nunca lo evidencia del todo, y eso también está muy bien. El punto de partida es curioso: Max Schreck es el actor que daba vida al Conde Orlok en el film de Murnau. Por su inquietante aspecto y su ignota procedencia, se forjaron muchas leyendas en torno a él, y una de ellas es la que presupone que, simplemente, se trata de un chupa-sangre genuino. De eso va "La sombra del vampiro", de que el cineasta germano ficha a un vampiro para que interprete a un actor que interpreta a un vampiro (tal y como el mismo cuenta en la peli).
E. Elias Merhige fue fichado en tareas de dirección porque había demostrado saber cómo recrear muy bien la estética del cine mudo en su aburrida, pero curiosa, "Begotten". Nicolas Cage es uno de los productores. Yo la vi en el Festival de Sitges y la peña se partía de risa cuando el vampiro reacciona a ciertas salidas de tono con movimientos propios de Chiquito de la Calzada. No llega a 90 minutos, lo que la convierte en la más entretenida y amena del pack.

viernes, 28 de noviembre de 2008

BANGKOK DANGEROUS

Los hermanos Pang dirigen este remake de una película que rodaron hace seis años, solo que, esta vez con protagonista y capital yanki. No he visto la original (titulada "Muerte en Bangkok") así que no me extenderé mas con ello.
Empieza la película con la presentación del protagonista y unas frases de voz en off que nos narran lo difícil y solitaria que es la vida del asesino profesional, al menos si este quiere seguir siendo anónimo y continuar vivo. Recuerda un poco a "The Killer" de John Woo, por intentar comprender la vida de un sicario, solo que la protagonizada por Chow Yun-Fat es bastante mejor tanto en acción como en argumento. Nuestro asesino con peluca, perdón, Nicolas Cage, al que creo que en un momento llaman Joe, viaja a la capital Tailandesa para realizar varios trabajos. Allí lo primero que hace es contactar con un posible recadero al que eliminar fácilmente. Esta es su filosofía, llega siendo anónimo y cuando te marches no dejes ningún rastro. Kong es el simpático ladronzuelo que le hará los recados y al que finalmente acaba cogiendo de discípulo. Todo el cambio de mentalidad que sufre Joe es debido a un mujer. Una farmacéutica sordomuda con la que empieza una relación.
En estas películas siempre que tienes algo que perder es cuando se lía parda, y "Bangkok Dangerous" no es una excepción.
Las escenas de acción no están mal, pero se quedan un poco cortas si se comparan con cualquier película del subgénero de asesinos como la mencionada "The Killer" o "Hard Boiled" Supuestamente esta rodada en Bangkok, y hay escenas que lo confirman, pero otras como la del desfile del final o cuando se ven coches circulando, pintan a suelo norteamericano, o estudio, porque yo visité Tailandia hará unos años y ni había esos coches, ni mucho menos las calles estaban tan limpias.
Para ir terminando, la película no es gran cosa, pero se deja ver perfectamente y tiene dos escenas que merecen la pena y mucho. Una de ellas es la explosión de una granada que parte a un hombre por la mitad, todo ello a cámara lenta y bien explicito para regocijo del que mira. Y dos, un tiro en la sien en primer plano. En definitiva, para un domingo después de comer o levantarse de la siesta.
 Nota: Me avisa Naxo que Víctor ya comento esta pelicula aquí.

lunes, 29 de noviembre de 2021

LOST SOUL: EL VIAJE MALDITO DE RICHARD STANLEY A LA ISLA DEL DR. MOREAU

No había sentido desde el día de su estreno (recuerdo las marquesinas de las paredes de bus anunciando su inminente premiere) el más mínimo interés por la adaptación de “La Isla del Dr. Moreau” para el cine ejecutada en 1996 por John Frankenheimer (según el póster español, pero sin créditos para director alguno según su versión original). De hecho esa falta de interés es la que me ha llevado a día de hoy a ser un completo ignorante en torno a esta película. Yo intuía que era muy mala y sin más. Y quizás lo sea en demasía y no merezca la pena sentarse frente a ella, como bien había decidido hasta el día de hoy. Sin embargo, recientemente he descubierto este documental, “Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la Isla del Dr. Moreau” y, claro, ahora tengo unas ganas locas de verla. Y acabaré haciéndolo algún día. Se trata de uno de esos documentales que cuentan lo desastroso que fue el rodaje de determinada película, y las circunstancias que llevaron a esta a ser una puta mierda. De estos hay muchos y muy interesantes.  En este caso, la verdad es que los hechos acontecidos para que “La Isla del Dr. Moreau” fuera lo que es son realmente desternillantes.
No quiero spoilearles mucho el documental, por eso va a ser una reseña cortita, pero si diré que, como en la vida misma, todo el desastre del que nos habla el documental es fruto de tres factores: La incompetencia, los egos desmesurados y el retraso mental.
Porque a pesar de la buena prensa con que se nos presenta al principal artífice de este proyecto, Richard Stanley ( al que jamás había prestado atención), al que tildan poco menos que de futura promesa del cine fantástico, yo le veo como una especie de Tommy Wiseau en potencia, un pobre hombre que pese a su innegable cultura y ciertas dotes para dirigir, se le intuye un cerebro lo que se dice relajado, con una percepción de la realidad un tanto trastocada. No puedo tomarme en serio a un tipo que dice que utilizó la magia negra para llevar a buen puerto su película, ni puedo dejar de mirar, en sus entrevistas, cómo segrega espesa babilla cada vez que habla y cómo esta se va convirtiendo poco a poco en una especie de pasta negruzca… como si fuera un deficiente mental. A parte de esto, hay más factores mostrados en el documental que confirman esta tesis.
Por otro lado, es curioso cómo la gente que producía la película, New Line, ponen a parir a este hombre tildándole de irresponsable e inutil y justificando así que fuera despedido para contratar a John Frankenheimer mientras que los actores, que eran los que trabajaban con Stanley codo a codo, se refieren a él como un tipo extremadamente entusiasta y amable —lo que no es un aval para determinar sus capacidades en cualquier caso—, pero claro, los actores no es que sean tampoco especialmente lúcidos o inteligentes como para detectar algo fuera de lo normal. De hecho los comportamientos de Val Kilmer y Marlon Brando durante el rodaje, tal y como se narra en el documental, confirman de nuevo esto que digo.
Y por supuesto, la incompetencia está presente en todo momento. Richard Stanley, era un pequeño director independiente que sabía comandar pequeñas producciones de 5 o 6 millones de dólares, pero que con una de 30 no sabía ni por donde empezar… pero Frankenheimer, acostumbrado a hacer cine con solvencia, acabó de enmierdar todo este rodaje demostrando ser, si no más, tan inútil como Stanley…
No les cuento más. Solamente les invito a que la vean, merece mucho la pena y es altamente recomendable porque cuenta una historia fascinante sobre unos individuos asimismo fascinantes, y yo no podía dejar de mirar a pantalla mientras se sucedían las entrevistas o las imágenes de archivo.
El docu, por supuesto, tuvo una buena recepción en los distintos festivales y críticas unánimemente buenas, aunque sembró la polémica porque Richard Stanley dice que no todo lo que se cuenta es cierto, y que cosas más gordas que sucedieron se tocan de pasada.
Lo curioso es que Stanley, es también el director de una de esas recientes películas protagonizadas por Nicolas Cage tan en boga últimamente y de la que tanto hablan los asiduos a festivales de cine fantástico, “The Color out of Space”, una adaptación de Lovecraft que, efectivamente, no me interesaba ni lo más mínimo y que gracias a este documental pienso ver, tal vez en programa doble, junto a “La Isla del Dr. Moreau”.
El que firma el documental que les recomiendo se llama David Gregory, es fan de Jess Franco, y además de ser productor de “The Color out of Space” es el director de tropecientosmil documentales sobre cine más o menos jugositos como “The Joe Spinell story”o “Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson”. Este está especialmente bien.

domingo, 26 de agosto de 2012

CURIOSIDADES NEGRAS (Y VIDEOCLUBERAS)

En la época del video-club, podíamos encontrar cosas  tan delirantes como estas:



Parece Eddie Murphy ¿verdad? Pues no. Por mucho que en la caratula de "Paper Dragons" se asegure que Chuck Jeffreys es Eddie Murphy. En realidad, el nombrado Jeffreys, es un artista marcial que hizo algunas películas en Asia. No se trata de un clon o un imitador, de hecho se parece muy poquito a la super estrella americana. Pero las distribuidoras españolas, decidieron, no ya que se parecía a Eddie Murphy, si no que directamente, lo era.


Esto no es un timo. Resulta que Michael Winslow, hizo un par de películas en algún país de Europa del Este, y estas llegaron hasta nuestros video clubs, precisamente en la época en que este se hizo popular. La gracia está en que en la caratula se dirigen a el como "El Rat-tat-tat-tat de "Loca academia de Policía". Existe otra edición de la película, en cuya parte trasera se leía que la película estaba protagonizada por "El negro de los ruidos de "Loca academia de policía"". Así de sencillo. También hay una secuela... pero no encontré la caratula.

Hubo un momento, en que se estrenó  esta película:


Al poco de estrenarse, salió en vídeo esta otra:


Bien, toma la foto del negro de "Una banda de dos" y la coloca ahí de mala manera, y aprovechando ese éxito, colamos en los vídeo clubs esta vieja película con un Gary Coleman totalmente aniñado. Por si alguno pica y la alquila creyendo que es la otra, ya saben...
Pero gracias a los comentarios, Jose me advierte de otro gambazo que evidencia aún más la sinvergonzería de las distribuidoras de vídeo: Es que en "Una Banda de dos", ni si quiera salía Gary Coleman, si no Darius Mcgrady.  Pero como era negro... pues picamos. Lograron hacernos creer (a mí incluido y hasta hoy) que Gary Coleman salía en "Una banda de dos".

Y para finalizar,  ya en los ultimos años de videoclub, se estrena una película títulada "Amos and Andrew", con Samuel L. Jackson y Nicolas Cage. Pero la distribuidora, en un alarde de racismo, decidió titularla "Atrapen al ladrón ¿Al blanco o al negro?" que por otro lado, mola bastante más.



...Y si quieren ver mas historias de estas, pinchen aquí y las verán.

domingo, 9 de enero de 2011

SNUFF KILLER, LA MORTE IN DIRETTA / SNUFF TRAP

El ya fallecido Bruno Mattei arrastró a lo largo de su carrera muy mala prensa. Su condición de exploiter/plagiador indiscriminado hizo que incluso sus propios compañeros de profesión echaran pestes de él. El mismo Lucio Fulci, que no se puede decir que sea el rey de la originalidad y de las intenciones honestas (a fin de cuentas toda su fama empezó con una falsa secuela no oficial, "Zombi 2"), rajó del pobre Mattei cuando este le sustituyó en el rodaje de la infecta "Zombi 3". Ridículo.
Sin embargo, y por muy mierdosas que puedan ser algunas de sus pelis, o por mucha jeta que se gaste, el Sr.Mattei fue el único cineasta de su generación, y su especialidad, que a pesar de la caída en picado del cine de género italiano de segunda y tercera fila, siguió en la brecha, haciendo lo mismo y con idéntica mentalidad. Mattei comprendió la fama que tenía, y que el "exploit" italiano de los 80 había ganado fans con los años. Así que decidió sacarle partido. ¿Cómo?, rodando en formato vídeo (ole tus huevos!) y tocando aquellos subgéneros indiscutiblemente de su tierra. Los zombies a la fetuccini, el erotismo rancio y, más importante si cabe, el cine de caníbales (en breve caerá reseñada una de estas). ¿Fascinante, no?.
Dentro de esta admirable y prolífica dinámica (en el 2005 rodó cinco películas!!), Bruno Mattei, echando mano de su pseudónimo más afamado, Vincent Dawn (que verás estampado en los créditos de flipadas del calibre de "Apocalípsis Caníbal", "Cop Game", "Strike Commando", "Serpiente Sam", el falso "Terminator 2" o la horrible "Doble Objetivo") -aunque en según qué mercados, viene firmada por otro de sus falsos nombres, este más vinculado al erotismo, Pierre Le Blanc-, rodó este "Snuff Killer, la morte in diretta" (o "Snuff Trap") que es su plagio oficial de la estimable "Asesinato en 8mm". Y cuando digo plagio, como es siempre el caso con el amigo Bruno, no lo digo porque sí.
La historia arranca con los créditos más feos que recuerdo haber visto nunca en una pantalla. Resulta que una niña que está riquísima es secuestrada por una panda de cabrones que se ganan la vida rodando pelis snuff... ya sabéis, de esas en las que se mata peña de verdad. Su madre, una cuarentona de bastante buen ver, decide buscarla y, of course, introducirse en el submundo del porno más extremo. A diferencia del amigo Nicolas Cage, nuestra heroína se introduce literalmente, actuando en algunas pelis y comiendo las pollas adecuadas. Finalmente dará con el malo que, como en la de Joel Schumacher, es un director extravagante y demente... solo que aquí, igual que con la protagonista, le cambian el sexo. Vamos, que es una pava.
La cantidad de escenas, nombres, frases y resoluciones robadas de "Asesinato en 8mm" son tan numerosas, descaradas y asombrosas como siempre en su realizador. El mercado clandestino, el misterioso vendedor sentado en una mesa jugando al solitario, los traficantes de porno extremo que reaccionan violentamente cuando les preguntan por las "snuff movies", la peli falsa en la que la misma actriz muere dos veces, y más, mucho más. Todo ello con un look de peli porno a la que han cortado las secuencias más gráficas. Sí, hay teta, sí, hay violencia... pero la verdad, menos de la que cabría esperar de un veterano del exploitation. Mattei lo "estiliza" tanto todo que pierde la capacidad de resultar sórdido e inquietante. Aquí lo único sórdido e inquietante son los putos paseos interminables que se marca la prota en plan vídeo turístico.
En fin, un rollazo de puta madre. Solo se la recomiendo a completistas del realizador italiano. Al resto, les animo a que vean "Asesinato en 8mm", que es lo mismo pero mejor. También pueden ir mas allá y agenciarse la peli de la que Schumacher tomó buena nota, "Hardcore: mundo oculto".