sábado, 7 de febrero de 2009

BOOGEYMAN 2 (la otra)

Para moverse en el campo de la serie Z hay que ser muy astuto, pero también gastar un morro considerable. No es la primera vez que la secuela de un éxito menor utiliza el suficiente metraje de su antecesora como para llenar más de la mitad de los 90 minutos de duración, en un intento desesperado por ahorrarse unos cuantos dólares y estafar a los fans del género. Si un 50% de la película "Boogeyman 2" son escenas de "Boogeyman 1", el restante 50% tiene toda la pinta de haberse improvisado en un fin de semana sin invertir ni un centavo.
Ulli Lommel, figura de culto en algunos circuitos, pertenecía a la cuadrilla de actores de los que el venerado cineasta Alemán Rainer Werner Fassbinder solía echar mano. Llegados los 70, Lommel decidió saltar a la dirección y lo hizo con una versión pasada de vueltas y muy coñazo de "M, el vampiro de Dusseldorf" que tituló "La ternura de los lobos". Poco después, el buen hombre decidió viajar a las Américas y entró de lleno a formar parte del universo "underground" neoyorquino que reflejaría en varias de sus más extrañas películas, "Cocaine Cowboys" y "Blank Generation", ambas con el mítico Andy Warhol interpretando pequeños papeles. Justo en ese período, Lommel pasaría a convertirse en un director, actor y guionista que mezclaba sin complejos elementos própios del cine de autor con otros puramente "exploitation". De este período surgieron varias pequeñas películas de horror, pero sólo una logró dejar huella, la mentada "Boogeyman".
Rodada el año 1980, producida por el rey de la caspa Jerry Gross y con un cascado John Carradine en el reparto, la película narraba la historia de un cristal con el poder de asesinar a todo bicho viviente. El inesperado, y seguro que modesto, éxito de la cinta, llevó a su equipo a pensar en una segunda parte que finalmente se rodaría en 1982 y en la que Ulli Lommel ejercería de productor, actor (interpretando a un frustrado director de cine al que los productores le obligan a incluir más sexo y violencia en su película) y co-director sin acreditar. El que sí firmó fue Bruce Starr. El papel principal recayó en manos de Suzanna Love, en ese momento esposa de Lommel.
Para explicarnos la sencilla historia que se oculta tras "Boogeyman 2", el productor incluye a lo largo de más de media película escenas y asesinatos varios a modo de flash back extraídos directamente de la primera parte. Una vez exprimido el material de base, los cineastas se esfuerzan en mostrarnos los crímenes más baratos, ridículos e improvisados sobre la marcha que nunca antes un fotograma había osado inmortalizar. Es evidente que el nuevo material de "Boogeyman 2" se hizo a todo correr y con el sano espíritu amateur de sacarle el máximo partido a todo. Una manera como cualquier otra de facturar un largometraje que dé dividendos sin invertir ni un céntimo.
Pues la cosa debería salirles bien, porque en 1994 Lommel volvería a las tareas de productor (y co-director no acreditado) en "Boogeyman 3", película que no he visto y de la que poco se sabe.
Después de un tiempo desaparecido, y gracias al auge del video digital, Lommel regresaría con fuerza a inicios del siglo XXI realizando títulos de bastante dificultosa catadura, como "Zombie Nation", o varios retratos muy asá de psycho-killers reales.