lunes, 6 de septiembre de 2010

MEGA MONSTER BATTLE: ULTRA GALAXY LEGENDS

Lo pasé tan bien en mi última y más reciente incursión en el terreno del moderno "Ultraman", que cuando se me planteó la posibilidad de repetir, no me lo pensé dos veces.
La curioso de esta peli es que el 90% de la historia se desarrolla en el espacio exterior y en planetas desconocidos. Solo en un momento dado aparece uno "igual que la tierra", pero al que se explota más bien poco. Lo que prima aquí son los cromas, los fondos creados mediante ordenador, vamos, los hay constantemente, y aunque a veces resulta algo cantoso y cutre, no molesta. Al revés, crea el mismo efecto que los disfraces de caucho, le da cierto encanto.
El caso es que nos situamos en el planeta de los ultramanes, o ultramen. Todo el habitado por gente ataviada con el mítico uniforme del superhéroe, aunque con leves variaciones según sexo y edad. Resulta algo marciano ver a semejante población hacer su vida normal y corriente, pasear, jugar con sus hijos y tal, llevando semejante armatoste puesto. Entonces aparece una criatura, de esas tan inevitablemente ridículas pero simpáticas, que libera a un ultraman malísimo de su cárcel. Este, una vez suelto, se vengará de sus iguales intentando poner fin a su mera existencia a base de revivir a todos los monstruos muertos en las pelis anteriores de la saga. Suerte de los cuatro ultramanes aún activos (entre ellos los dos super-clásicos, el Ultraman original y Ultraseven) y su amigo terrestre, que harán todo lo que esté en su mano para combatir el mal. Imaginación al poder!.
El resultado final no es tan simpático y dinámico como la otra peli de la que hablaba al principio, pero tampoco está ni tan mal. Hace gala de idénticas virtudes, e idénticos defectos, esa épica ingenua y exagerada, esos parlamentos rimbombantes de comic malo y la inevitable combinación de efectos modernos de honda digital y los bichejos mega-cutres de siempre (que los hay a porrillo). Eso sí, salvo la parte intermedia, aquí hay acción y peleas para parar un tren, rayos a tutiplen, colorines, efectos de sonido chanantes, gritos... en fin, todo muy Japonés.
La verdad es que termina siendo notablemente entretenida. Ver una peli de esta saga es como ver una de fantasía made in Hollywood de cuando aún no habían perdido la inocencia ni habían comenzado a ser cínicos.
Si no estuviese subtitulada, a mi sobrino le hubiera encantado!.