jueves, 27 de septiembre de 2012

El Protegido

M. Night Shyamalan empezó en el cine por la puerta grande (si nos olvidamos de las dos películas anteriores a El Sexto Sentido) y desde entonces su carrera ha ido cuesta abajo. Afortunadamente la película que nos ocupa es de las buenas, sino la mejor que tiene este director de origen indio. Si no has visto la película, sería mejor que no leyeras mas, porque es demasiado buena, y saber algo de ella ya puede estropeártela. En cambio si ya la has visto, yo recomiendo su visionado con la mente puesta en lo que es, una película de superhéroes (y si has leído eso y no la has visto ya te la he jodido) y no el drama reposado y lento que da la sensación que es sin saber nada de su argumento. En la última reposición que han dado por la tele empecé a verla como si de Spiderman se tratara, esperando encontrar lo que en las películas de los pijamosos ya es canon, origen, primeros pasos del héroe y consagración del mismo al luchar contra su némesis. Y salvo la lucha contra su némesis, que no se ve, pero en los textos finales sabemos que el villano ha recibido su merecido, encaja. El Protegido es una película de Superhéroes, eso lo sabes cuando terminas de verla, pero si desde el principio te la tomas así, tiene otro carácter.

David Dunn (Bruce Willis) es un amargado guarda de seguridad que escapa ileso de un accidente de tren. Es el único superviviente y no tiene ni un solo rasguño. La relación con su mujer, que casi le obligo a dejar el futbol americano, está rota. Ni siquiera su hijo acaba de alegarle la vida. David tiene un vacio en su interior y no sabe como ocuparlo. Por otro lado, Elijah Price (Sammuel L. Jackson) sufre la enfermedad de los “huesos de cristal”, y desde pequeño al no poder jugar con otros niños se apasiono por los comics. Ya de adulto regentara una galería de arte dedicada al comic. Price al enterarse del caso de Dunn, contactara con él, para informarle que es posible que sea un superhombre. Aunque Dunn le tomara por loco, empezara a atar cabos, y para su sorpresa Price tenía razón. David nunca ha enfermado, incluso el accidente que le aparto de su futura carrera deportiva, para él no fue nada, solo que por amor a su novia se invento una lesión en el hombro. Esa falta de confianza en sí mismo (provocada por la presión de su novia por dejar el deporte) es la que le lleva a no intentar ser un héroe, pero ahora con los ojos abiertos gracias a Price, descubrirá que es más que una simple persona corriente y moliente. Dunn siempre tuvo una intuición para descubrir a gente violenta o armada, lo que vendría a ser un superpoder, también es increíblemente fuerte e invulnerable físicamente, lo que también son superpoderes. Ya estando convencido de que puede ayudar, Dunn se da cuenta que al contacto físico con criminales, puede ver sus horribles actos, para posteriormente detenerlos. 

Esta película también tiene un giro de guion final, aunque en este caso no es tan acusado e incluso si ves la película como una peli de superhéroes lo ves venir, ya que es algo típico y tópico de los comics. Lo voy a contar ojo, y es que Price, quien ha sido el mentor de Dunn es realmente un criminal que ha buscado a su contrario, su némesis, ya que si él es un hombre frágil, en el otro lado de la balanza tiene que haber un hombre superfuerte. Para encontrar ese superhombre, Price puso bombas en distintos medios de transportes durante años para localizar a alguien que sobreviviera sin daño alguno, que es lo que le ocurre a Dunn al inicio. Así se cierra el círculo, el mentor o compañero, resulta ser el villano de la función. Si esto no es una película de superhéroes, que venga Stan Lee y lo diga. Lo mejor que hará nunca Shyamalan, aunque puede que me pierda mi faceta de devorador de comics de superhéroes. Por cierto, su título original Unbreakable, irrompible, es más revelador y bastante mejor que el puesto en nuestro país.