Antes de convertirse en pastor de su propia iglésia, y abanderdado del cine católico estadounidense, Kirk Cameron aspiraba a estrella de Hollywood... y por poco llega. Hasta que protagonizó esta "Escúchame" a principios de los 90, que recuerdo que en su momento se estrenó en nuestros cines, pero que no llamó en absoluto mi atención. Ni la mía, ni la de nadie.
Y como supongo que muy pocos se acordarán de la existencia de esta película, aquí dejamos constancia de ella con sus fotocromos.
miércoles, 26 de abril de 2017
lunes, 24 de abril de 2017
OSCAR, KINA Y EL LASER
Basada en un relato del mismo título firmado Carmen Kurtz,
“Óscar, Kina y el Láser” es una verdadera película de culto española, en cuanto
a que, aunque no fue un taquillazo en nuestro país, si se ha exportado a
más de medio mundo, cosechando en el trasiego considerables buenas críticas.
Por otro lado, siempre quedó envuelta en cierto malditismo ya que, hasta que un
usuario ruso la ha subido a Youtube, era bastante difícil de
localizar en formato domestico alguno.
Narra la historia de Óscar, un muchacho que, fascinado ante la
explicación de lo que es un láser, se fabrica uno
que, no sabemos por qué, cobra autonomía propia; Habla y piensa por si mismo,
así como tiene ciertos poderes mágicos. Por otro lado, el chaval escucha
en televisión que un niño llamado Tony ha sido secuestrado y
nadie puede localizarlo, por lo que con la ayuda del láser mágico, embutido en
su chubasquero amarillo y acompañado por una Oca, Kina -¡qué incluso se enamora
de otra oca en un momento de la película!- decidirá emprender un viaje por toda
Galicia, en busca de ese niño secuestrado, viviendo, asimismo, innumerables y
peligrosas aventuras.
Verdaderamente, y aún con los casi 40 años que pesan sobre
ella, me ha sorprendido gratamente el visionado que recientemente le he
dedicado. En mi recuerdo, ya que vi “Óscar, Kina y el laser” en repetidas ocasiones, fueran las matinales de mi cine habitual, fueran los pases del cine en el salón de actos de la parroquia, me resultaba un coñazo insoportable, de niño no me gustaba nada. Y vista hoy lo entiendo porque, aún en su condición de producto infantil, resulta demasiado adulta como para que los niños de entre 5 y 10 años la
disfrutasen. La edad ideal para
gozar al 100% de ella es la comprendida entre los 12 y 16.
Como fuere, me ha parecido muy entretenida,
bien contada y sencilla, que por otro lado, solventa con eficacia unos claros
problemas presupuestarios. Podemos decir, sin temor a despeinarnos, que “Óscar, Kina y el
láser” consigue sumergir al espectador en un ambiente de
ciencia ficción, cuando apenas hay efectos especiales. Por otro
lado, evita a toda costa la ñoñería que a priori pueda parecer que
contenga, así como los sentimentalismos baratos.
En la parte cómica, la Oca que acompaña al niño, se lleva
buena parte de los vítores.
La película fue en su momento laureada en el festival de
cine juvenil de Gijón en el año 1978, y goza de buena prensa a lo largo y ancho
del mundo. De hecho, IMDB, le da siete estrellas sobre diez. Muy buena
puntuación.
El reparto está plagado de actores desconocidos, así como
para muchas escenas se utilizaban lugareños (mención especial, en este aspecto, merece la escena en la que Óscar, Kina y el láser se encuentran en el interior de un autobús en formato invisible, y al sentirlos en las nalgas una oronda señora
gallega, esta propina un fuerte bofetón a otro gañan, intuyo, perteneciente al
pueblo donde se rodase).
Dirige José María Blanco, que si bien solo
firmó una película más 10 años después, “Bueno y tierno como un Ángel”, si tiene una dilatada, aunque poco prestigiosa, carrera como actor, habiendo
aparecido en películas como “99 Mujeres” de Jess Franco, “Made in China” de
John Liu, “El Enigma del Yate” de Carlos Aured, “Perras Callejeras” y “Tres Días de Libertad” de José Antonio dela Loma o “Corsarios del Chip”, entre otras muchas. ¡Menuda carrera! De hecho, a día de hoy sigue muy activo.
sábado, 22 de abril de 2017
UNA HISTORIA DE VENGANZA (AFTERMATH)
Hace ahora quince años, dos aviones comerciales chocaron en pleno vuelo. Se culpó de ello al controlador aéreo, que descuidó por unos segundos su labor -para atender otro encargo-. En uno de esos aviones iban la mujer y la hija de un tipo que, lógicamente, se derrumbó cuando tuvo noticia de lo acontecido. Consideró un insulto a su dolor la compensación que le ofrecía la compañía y lo único que exigía es que pidieran perdón, pero nadie lo hacía. Pasado un tiempo, y sin haberlo podido superar, decidió culpar de todo al controlador aéreo. Así que lo buscó, lo encontró y le pidió que se disculpara. La mala respuesta de este volvió loco al hombre que en un ataque de ira lo apuñaló hasta matarlo.
Esta historia ocurrió de verdad. Y es la base sobre la que se apoltrona la trama de "Aftermath", producto que si ha alcanzado cotas de curiosidad se debe a que su co-productor es el prestigioso Darren Aronofsky, asociado nada menos que a Arnold Schwarzenegger, quien también se reserva el papel del padre de familia vengativo. Arnie está mayor, y no sé si porque nadie le quiere ya o por deseo propio, ha decidido refugiarse en productos algo más modestos de los que solía protagonizar y, sobre todo, más dramáticos, en los que se le exige un registro al que no nos tiene acostumbrados y que para él, de naturaleza pétrea, debe ser toda una aventura (incluido llorar). Eso y enseñar el culo, cosa que hace en esta película.
"Aftermath" se toma algunas leves licencias con respecto a los hechos auténticos. Digamos que son una excusa para contar su propia historia. Con todo, no esperen deslices propios de Hollywood. Ni, obviamente, al "chuache" sacando su lado de justiciero a lo "John Matrix" (aunque no pueda evitar recurrir a algunas de sus muecas clásicas), algo que, tal vez, nos intenta hacer creer el soso título español. Lo que aquí tenemos es un mega-dramón la mar de sobrio con un Arnold humano, sufriente y atormentado. ¡¿Que qué tal lo hace?!, no demasiado mal, la verdad.
Por si acaso, el director, Elliott Lester, rodea al ex-"Terminator" de actores muy solventes (en especial Scoot McNairy, interpretando al controlador aéreo) y un modo reposado de rodar que enfatice sensaciones, sentimientos y demás. En esta historia no hay buenos y malos, hay personas reales que dudan, lo pasan putas y el destino conduce hasta un trágico final.
Curiosamente, el guión corre a cargo de un españolo, Javier Gullón, que en su haber tiene cosas como "El rey de la montaña", "Agnosia" y "Hierro".
No sé si será que me hago vieja y me entran mejor esta clase de productos (aunque no incluya secuencias espectaculares del accidente, solo un ala desmontándose como imagen onírica a la que se recurre dos o tres veces), pero el caso es que "Aftermath" me ha sentado bien. Y me gusta esta nueva faceta de Arnold Schwarzenegger... que siga por ahí y olvide posibles intentos de recuperar la gloria perdida (lo que sí es un dramón en toda regla, y de los sórdidos).
Esta historia ocurrió de verdad. Y es la base sobre la que se apoltrona la trama de "Aftermath", producto que si ha alcanzado cotas de curiosidad se debe a que su co-productor es el prestigioso Darren Aronofsky, asociado nada menos que a Arnold Schwarzenegger, quien también se reserva el papel del padre de familia vengativo. Arnie está mayor, y no sé si porque nadie le quiere ya o por deseo propio, ha decidido refugiarse en productos algo más modestos de los que solía protagonizar y, sobre todo, más dramáticos, en los que se le exige un registro al que no nos tiene acostumbrados y que para él, de naturaleza pétrea, debe ser toda una aventura (incluido llorar). Eso y enseñar el culo, cosa que hace en esta película.
"Aftermath" se toma algunas leves licencias con respecto a los hechos auténticos. Digamos que son una excusa para contar su propia historia. Con todo, no esperen deslices propios de Hollywood. Ni, obviamente, al "chuache" sacando su lado de justiciero a lo "John Matrix" (aunque no pueda evitar recurrir a algunas de sus muecas clásicas), algo que, tal vez, nos intenta hacer creer el soso título español. Lo que aquí tenemos es un mega-dramón la mar de sobrio con un Arnold humano, sufriente y atormentado. ¡¿Que qué tal lo hace?!, no demasiado mal, la verdad.
Por si acaso, el director, Elliott Lester, rodea al ex-"Terminator" de actores muy solventes (en especial Scoot McNairy, interpretando al controlador aéreo) y un modo reposado de rodar que enfatice sensaciones, sentimientos y demás. En esta historia no hay buenos y malos, hay personas reales que dudan, lo pasan putas y el destino conduce hasta un trágico final.
Curiosamente, el guión corre a cargo de un españolo, Javier Gullón, que en su haber tiene cosas como "El rey de la montaña", "Agnosia" y "Hierro".
No sé si será que me hago vieja y me entran mejor esta clase de productos (aunque no incluya secuencias espectaculares del accidente, solo un ala desmontándose como imagen onírica a la que se recurre dos o tres veces), pero el caso es que "Aftermath" me ha sentado bien. Y me gusta esta nueva faceta de Arnold Schwarzenegger... que siga por ahí y olvide posibles intentos de recuperar la gloria perdida (lo que sí es un dramón en toda regla, y de los sórdidos).
viernes, 21 de abril de 2017
EL VIOLADOR Y SUS MUJERES A LA SOMBRA DE UN RECUERDO
Más conocida, por aquello de la corrección política con el
título de “La sombra de un recuerdo” – No confundir con la novelucha de Corín
Tellado del mismo título-, yo he preferido referirme a esta película con el
título bajo el que se estrenó en salas comerciales que no es otro que “El
violador y sus mujeres a la sobra de un recuerdo”. Se trata de una
sensacionalista película producida por los inefables Hermanos Balcazar, cuya
existencia serviría para engrosar la escueta lista de films españoles centrados
en la figura del Psycho-Killer.
Un individuo de mediana edad se dedica a seducir bellas
muchachas para luego asesinarlas, ya sea durante el coito, ya sea después de
este, operando en cualquier lugar donde a
nuestro protagonista se le cruce un cable. Mientras, la policía investiga, y el
Psycho-Killer se dedica a vivir su día a día junto a su prima con la que
también cohabita, y sin mayores estridencias.
Se trata de un producto clasificado “S” con algo más de
enjundia de lo que suele ser habitual -al
menos, más que todas esas comedietas tan horrorosas adscritas al género-, con una
historia y un guion más o menos desarrollados, y dónde se nos vende el morbo
que supone ver a Manuel Tejada, que da vida al asesino, violando a todas esas
chavalas, asesinándolas durante el acto sexual y, una vez muertas, continuar
con su cópula como si nada. Se supone que eso, además de ser vendible, debe
resultarnos perturbador, sin embargo, la poca pericia del director Jose Antonio
Barrero, director de un par de cortos y de otra película anterior a esta –y que
ya no volvería a dirigir más después- hace que, en lugar de causarnos mal
rollo, las escenas de violación y asesinato nos causen risa.
Por lo demás, lo de siempre; una película con comunes
problemas de tempo, de torpe narración, que para ver mientras estamos
trasteando con el móvil, vale, pero que por lo demás, es un absoluto rollazo
carente de interés alguno, más allá del exótico título original, o su interés histórico.
Congregó a 131.000 espectadores en las salas en el momento
de su estreno, y en los gloriosos pases televisivos de madrugada en nuestras
televisiones, en los años 90, cuando se emitió en la segunda cadena de
televisión Española, la crítica de “El País” se cebaba –no sin razón- con ella
diciendo: “Otra de las películas supuestamente malditas que nos ofrece La 2.
Nuevamente todo apunta a que este filme es maldito por puro malo y no por otra
oscura razón. La historia gira entorno a un psicópata que viola y asesina a
mujeres”. Mejor crítica que esta, no la encontrarán.
Por lo demás, nada de nada.
Junto a Manuel Tejada, tenemos en el reparto a actores tan
comunes en cualquier tipo de filme alimenticio de los setenta y ochenta como
puedan ser Emilio Gutierrez-Caba, Mirta Miller, Paloma Cela o Adriana Vega.
lunes, 17 de abril de 2017
EL HOMBRE OCULTO
Cuando en esos libros añejos que hablan de la existencia de
un cine Underground Madrileño encabezado por la llamada “Escuela de Argüelles”,
citan títulos como este “El Hombre
Oculto”, película genuinamente vanguardista y que en los setenta logró
congregar en salas comerciales 5.387 espectadores, me pregunto hasta que punto
es Underground el Underground cuando van al cine a verlo casi seis mil
personas.
Como fuere, en cierto modo si que estamos ante una propuesta
marginal para la España de 1970, más centrada en el cine de corte popular y con
una platea poco dada a propuestas antiacadémicas, críticas y de corte
surrealista –e intelectualoide- como la que nos propone Alfonso Ungría. Pero
tal y como lo veo yo, ese número de espectadores, si aceptamos pulpo como
animal de compañía, ínfimo para una película de los setenta adscrita al
Landismo, si que es una cifra como para que
para una película a los márgenes de la industria haya significado un éxito. Un
éxito dentro de lo que desde el momento de su concepción es un fracaso, sí,
pero un éxito al fin y al cabo.
Sin embargo, yo creo que el Underground no debería existir
con fines comerciales ni debe triunfar a mayor o menor escala; debe quedar
aislado, oculto. En ese sentido, si que la obra de Alfonso Ungría es genuinamente
Underground; después de su estreno, sus películas han sido absolutamente
ilocalizables. Ni editadas en formato domestico alguno, ni casi programadas en las televisiones, a no
ser en algún pase golfo sin previo aviso. Al menos hasta entrados los noventa.
Ha tenido que llegar la era de Internet, para que los curiosos podamos echarle
un ojo a esas obras, en ripeos provenientes de infectas copias Italianas con
subtítulos insertados.
“El Hombre Oculto”, su primer largometraje, quizás sea
también su mejor película. El argumento es escueto; Un individuo, decide
quedarse encerrado en su zulo después de la Guerra Civil, por miedo a lo que
pueda pasar. Esa premisa le sirve a Ungría para hacer un alarde visual hasta
entonces nunca visto en el cine Español, donde el abuso de una narrativa
confusa, el recrearse con los macros y un lenguaje tan cinematográfico que casi
prescinde de la historia para centrarse en el aspecto visua, son los elementos más destacables de esta cinta. Paneos locos y
sin sentido, ángulos imposibles y un trabajo de dirección innovador pasaron
inadvertidos incluso para los amantes de cine de arte, y sitúan a Alfonso
Ungría como uno de los directores malditos de la historia del cine español. Su
siguiente película “Tirarse al Monte” no pasó la censura y no llegó a
estrenarse, para luego buscarse las habichuelas en la televisión, y posteriormente volver
al cine esporádicamente en producciones mediocres y estándar, que no le llegan
ni a la suela del zapato a esta “El Hombre Oculto”. Es dura de ver, como casi
todo el cine experimental en el que al final lo interesante suele ser el
concepto, efectivamente, pero muy sugestiva y estimulante. Y muy surrealista.
Demasiado quizás. En cualquier caso, “El Hombre Oculto” sí me ha parecido una
película valiente, osada y rara para el tiempo y época en que fue concebida. Si
esta película se hubiera rodado en los ochenta, cuando ser Underground,
vanguardisa – y/o heroinómano- era algo “cool”, quizás ya le habrían editado a
Ungría un pack con su obra al completo por parte de Avalon o Cameo, como a sus
coetaneos Arrieta o Portabella. Pero hasta ese punto es maldito Ungría. Ni por
esas.
Como protagonistas, siendo todos semidesconocidos en aquél
momento, tenemos a Carlos Otero, Mario Gas, Luis Ciges y unas jovencitas y
guapas Julieta Serrano y Carmen Maura, cuando aún ni sabían en que se
convertirían a posteriori, y con un aspecto muy deprimente, obviamente, por
exigencias del extraño guion.
Para curiosos del cine y sus márgenes.
sábado, 15 de abril de 2017
THE EVIL DEAD, TREASURES FROM THE CUTTING ROOM FLOOR
Concebido originalmente como parte de los extras de otra de las macro-ediciones del film homónimo en formato digital vía Anchor Bay, "The Evil Dead, Treasures from the cutting room floor" es un auténtico regalo para los devotos de la franquicia de Sam Raimi pero, muy especialmente, los fans de la original. No ya aquellos que la adoren por ser el clásico moderno que es, si no a los que tengan en cuenta, y lo consideren parte de su inestimable encanto y valor, el cómo se hizo y de qué manera. No sé si el amigo Rubén Pardo tenía eso presente cuando tuvo el detallísimo de enviármelo para que lo gozara, y desde aquí le estoy agradecido de pies a cabeza porque, efectivamente, me lo pasé teta (si quieren tienen el documento audiovisual a cachos en youtube, pero yo prefiero verlo de un tirón y a calidad solvente en la tele).
Decía que el fan del "Posesión Infernal" primigenio disfrutará mucho viendo "The Evil Dead, Treasures from the cutting room floor" y remarcaba que más si valora el film por su condición ultra-independiente, casi amateur y de pura artesanía. Como la labor de unos chavales entusiastas y un poco inocentes. Si es así, deglutir este compendio de tomas falsas, escenas eliminadas, secuencias descartadas y otro material extraído de, como reza el subtítulo, el suelo de la sala de montaje, editado además en orden cronológico, es decir, siguiendo la lógica narrativa de la película (faltan algunas escenas, por desgracia, de ahí que el show se prolongue únicamente una horita), será para el creyente como acceder a la Meca, terminar el camino de Santiago o dejarse chupar la polla por Elena Anaya (no la de ahora, la de hace unos años).
Imagínense el percal: Asistir a la confección de este clásico, rodado en lustrosos y añorados 16 mm, sin música, sin adornos, tal cual, a lo bestia. Ver a todos ejerciendo de claqueta (Sam Raimi, Robert Tapert o una de las actrices). Descubrir que cuando no disponían de la misma por algún descuido, como sustitutivo tiraban de la caja en la que se guarda la cámara, cerrándola violentamente para obtener el "clack" deseado. Encontrarse cara a cara con escenas no incluidas en la versión final (y con toda razón, algunas son genuinamente ridículas, como esa descarga lámpara mediante que “Ash” propina en la barbilla a uno de los poseídos), los actores descojonándose de risa con sus estúpidos diálogos, maldiciendo los momentos incómodos, dándose piños (el mejor de todos se guarda para el final, ¡sublime!) y sufriendo lo indecible, como ese frío cruel que hace notar el continuo vaho de unos intérpretes no lo suficientemente abrigados (al revés que el resto del equipo) y las muy desagradables sustancias que deben deglutir para escupir cuando el joven y pizpireto director grite "Acción!".
Naturalmente lo más divertido es descubrir cómo resolvieron el tema de los efectos especiales. Destacan en este apartado aquellos que salieron mal, tanto como para descartarlos de la peli (el primer tobillo agredido con un lápiz es de risa) o los de la parte final, con todos los poseídos derritiéndose y soltando chorrazos de pus. En ocasiones bastaba el humo del cigarro para fingir pelo quemado. Y es fascinante presenciar cómo parieron las manos demoníacas surgiendo del torso de un endemoniado. Resumiendo, que este "The Evil Dead, Treasures from the cutting room floor" es una puta maravilla. Una puta maravilla que se erige como guiño, como homenaje final a una forma de hacer cine que... bueno, no se ha perdido del todo por fortuna (ahí seguimos muchos aguerridos amateurs luchando por la causa), pero sí está ya al borde de la extinción, sobre todo si hablamos de cine independiente con ambición de labrarse un hueco en el mercado convencional.
Lo que me parece un poco jevi es que el tipo que se ha encargado de compilar el material firme con un "Directed by". No sé, creo que un "Compiled by" sería más lógico. Y es que ese es, justamente, el mal que hoy abunda en el mundo del audiovisual de medio o pequeño alcance, las ganas de hacerse notar, de engordar curriculum con lo que sea y como sea, incluso si es mediante hurto. Mal este que en los tiempos en los que Raimi y amigos se dejaron la salud rodando su insuperable obra maestra no se daba (o se daba menos)... y por eso, entre otras cosas, los añoro tantísimo.
Decía que el fan del "Posesión Infernal" primigenio disfrutará mucho viendo "The Evil Dead, Treasures from the cutting room floor" y remarcaba que más si valora el film por su condición ultra-independiente, casi amateur y de pura artesanía. Como la labor de unos chavales entusiastas y un poco inocentes. Si es así, deglutir este compendio de tomas falsas, escenas eliminadas, secuencias descartadas y otro material extraído de, como reza el subtítulo, el suelo de la sala de montaje, editado además en orden cronológico, es decir, siguiendo la lógica narrativa de la película (faltan algunas escenas, por desgracia, de ahí que el show se prolongue únicamente una horita), será para el creyente como acceder a la Meca, terminar el camino de Santiago o dejarse chupar la polla por Elena Anaya (no la de ahora, la de hace unos años).
Imagínense el percal: Asistir a la confección de este clásico, rodado en lustrosos y añorados 16 mm, sin música, sin adornos, tal cual, a lo bestia. Ver a todos ejerciendo de claqueta (Sam Raimi, Robert Tapert o una de las actrices). Descubrir que cuando no disponían de la misma por algún descuido, como sustitutivo tiraban de la caja en la que se guarda la cámara, cerrándola violentamente para obtener el "clack" deseado. Encontrarse cara a cara con escenas no incluidas en la versión final (y con toda razón, algunas son genuinamente ridículas, como esa descarga lámpara mediante que “Ash” propina en la barbilla a uno de los poseídos), los actores descojonándose de risa con sus estúpidos diálogos, maldiciendo los momentos incómodos, dándose piños (el mejor de todos se guarda para el final, ¡sublime!) y sufriendo lo indecible, como ese frío cruel que hace notar el continuo vaho de unos intérpretes no lo suficientemente abrigados (al revés que el resto del equipo) y las muy desagradables sustancias que deben deglutir para escupir cuando el joven y pizpireto director grite "Acción!".
Naturalmente lo más divertido es descubrir cómo resolvieron el tema de los efectos especiales. Destacan en este apartado aquellos que salieron mal, tanto como para descartarlos de la peli (el primer tobillo agredido con un lápiz es de risa) o los de la parte final, con todos los poseídos derritiéndose y soltando chorrazos de pus. En ocasiones bastaba el humo del cigarro para fingir pelo quemado. Y es fascinante presenciar cómo parieron las manos demoníacas surgiendo del torso de un endemoniado. Resumiendo, que este "The Evil Dead, Treasures from the cutting room floor" es una puta maravilla. Una puta maravilla que se erige como guiño, como homenaje final a una forma de hacer cine que... bueno, no se ha perdido del todo por fortuna (ahí seguimos muchos aguerridos amateurs luchando por la causa), pero sí está ya al borde de la extinción, sobre todo si hablamos de cine independiente con ambición de labrarse un hueco en el mercado convencional.
Lo que me parece un poco jevi es que el tipo que se ha encargado de compilar el material firme con un "Directed by". No sé, creo que un "Compiled by" sería más lógico. Y es que ese es, justamente, el mal que hoy abunda en el mundo del audiovisual de medio o pequeño alcance, las ganas de hacerse notar, de engordar curriculum con lo que sea y como sea, incluso si es mediante hurto. Mal este que en los tiempos en los que Raimi y amigos se dejaron la salud rodando su insuperable obra maestra no se daba (o se daba menos)... y por eso, entre otras cosas, los añoro tantísimo.
viernes, 14 de abril de 2017
EL EXTRAÑO AMOR DE LOS VAMPIROS
Con un título internacional tan “Exploitation” y tan vigente
como es “The Night of the Living Dead”, “El Extraño Amor de los Vampiros” es
una de la peores muestras del cine patrio sobre vampiros, y por ende, del
Fanta-Terror Español.
Cuando acabé de ver este suplicio me quedé perplejo, ya que
como en otras muchas ocasiones, no sabría redactar una sinopsis que nos cuente
la película a grandes rasgos. Porque es que no hay un argumento que sea
detectable. Y consultando Internet, la cosa no mejora; las sinopsis escritas
son igual de confusas que la misma película. Haciendo un esfuerzo: En un pueblo
se suceden unas misteriosas muertes, las cuales, los habitantes del lugar,
achacan a los moradores de un castillo próximo al pueblo. Una mujer con una
enfermedad mortal, acaba enamorándose
del conde del castillo, el cual resulta ser un Vampiro, como el resto de
los que le acompañan. El pueblo quiere acabar con ellos, pero como la enferma
está moribunda, no sabe en que bando posicionarse, si en el de los humanos o
los vampiros.
Un argumento romántico y hasta en cierto punto interesante,
que nada tiene que ver con las imágenes que nos muestra la película.
Dirigida por el sobrevalorado León Klimovski, que nunca fue
bueno pero aquí está especialmente incompetente, lo que instó a que yo viera la
película con especial interés, fue lo siguiente: De adolescente, cuando
escuchaba el “Polvo de Estrellas” radiofonico de Carlos Pumares, el crítico
siempre hablaba de los guiones que había escrito para el cine, entre ellos “La
Casa de las Chivas”. Sin embargo, había una película que de especialmente mala
hablaba de ella siempre en tono despectivo, decía que era espantosa y, por
vergüenza, nunca decía el título, pero no tenía problema en especificar
Pumares, que se trataba de una película de Vampiros. Y me quedé con las ganas
de saber cual era, y con el paso del tiempo, también mi interés por verla. Así
que con la era de Internet, ni me acordé de esa película de terror cuyo guión
firmó Pumares. Según IMDB, los firma en paternidad con Juan José Daza.
Sin embargo, recientemente, que Pumares ofreció una entrevista a su ya avanzada edad, más sabio, y sobre su dilatada carrera, no tuvo ningún problema en reconocer que, efectivamente, los críticos –él incluido- suelen ser directores de cine frustrados que no saben hacer las películas como ellos mismos dicen que han de ser, y como ejemplo puso las escrituras de sus guiones, revelando para mí, cual era aquella película sobre vampiros que escribió: La que nos ocupa. También reveló que aunque el guión está firmado por él y por Juan José Daza, en realidad Daza no escribió ni una sola palabra del mismo, y que se le añadió a créditos por temas meramente burocráticos, pero que a la vista de los resultados, tanto da.
Sin embargo, recientemente, que Pumares ofreció una entrevista a su ya avanzada edad, más sabio, y sobre su dilatada carrera, no tuvo ningún problema en reconocer que, efectivamente, los críticos –él incluido- suelen ser directores de cine frustrados que no saben hacer las películas como ellos mismos dicen que han de ser, y como ejemplo puso las escrituras de sus guiones, revelando para mí, cual era aquella película sobre vampiros que escribió: La que nos ocupa. También reveló que aunque el guión está firmado por él y por Juan José Daza, en realidad Daza no escribió ni una sola palabra del mismo, y que se le añadió a créditos por temas meramente burocráticos, pero que a la vista de los resultados, tanto da.
En cualquier caso, es más la anécdota del guión de la
película, que la propia película lo que nos interesa, porque ¡demonios! Hacía
muchísimo que no me aburría tanto con una película. Una incapacidad absoluta no
solo a la hora de dirigir, sino también de iluminar y encuadrar, amén de que lo
que estamos viendo es una sucesión de escenas, sin orden ni concierto, en los
que vemos a una serie de buenos actores divagar y soltar absurdos diálogos
escritos por Pumares. Tela. Efectivamente, se trata de una cinta insoportable.
Directamente, no se puede ver. Hay que ser muy masoca. Una puta mierda.
Naturalmente, la pasión de los fans del Fanta-Terror, les
hará encontrar en ella puntos positivos, incluso habrá quién la endiose y la
tilde de obra maestra; Vayan a buscar a sus blogs, porque aquí no van a
encontrar nada de eso. Amamos el cine de terror, pero no decimos que estas
mierdas sean buenas por el mero hecho de que son de terror.
En fín, un despropósito de los de verdad. Véanla, y háganlo
por eso, por ser un despropósito.
En el reparto destacan las presencias de Emma Cohen, Carlos
Ballesteros o José Lifante haciendo de Vampiro por enésima vez. Todos, por el
contrario, estupendos actores.
miércoles, 12 de abril de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "ENCERRADO"
Está bien ver a Stallone haciendo una película de corte carcelario. Pero a los fans no les gusta que Stallone sea un vulgar delincuente. ¿Como hacer que un presidiario sea el héroe de la función? ¡vean "Encerrado"!
La verdad es que esta película se mantiene muy fresca, e incluso diría que es de las pocas del Stallone de los 90 que ha mejorado con los años.
Aquí, sus fotocromos. Por desgracia, el juego no está completo.
La verdad es que esta película se mantiene muy fresca, e incluso diría que es de las pocas del Stallone de los 90 que ha mejorado con los años.
Aquí, sus fotocromos. Por desgracia, el juego no está completo.
lunes, 10 de abril de 2017
ACE VENTURA JR. DETECTIVE DE MASCOTAS
No soy yo muy entusiasta de las películas de Ace Ventura, y
por supuesto no tenía previsto ver este “Ace Ventura Jr. Detective de
Mascotas”, pero Naxo me propuso verla y reseñarla puesto que él no tenía el
valor suficiente para hacer ninguna de las dos cosas. Y yo, que soy un tío
echado para adelante, sufro el calvario por él, con todas las consecuencias. Y
estas son, que no hay consecuencias, que las diferencias entre ver o no ver esta
película son mínimas, porque es una película que antes de haber terminado ya se
esfuma de tu mente. Una peli que te deja indiferente, es peor –mucho peor- que
una mala película. Y eso es exactamente lo que es “Ace Ventura Jr. Detective de
Mascotas”.
Se trata de un telefilme que existe, a parte de para rebañar
los posibles rescoldos que dejaran las dos películas para cine interpretadas
por Jim Carrey,
para cerrar una trilogía aprovechando que Carrey ya nunca más volverá a
interpretar a Ace Ventura, y para llenar esos huecos muertos entre
programa y programa de los canales infantiles de las televisiones por
cable de
los USA. Posiblemente sea más una cuestión de conservación de derechos
del
personaje por parte de la Warner, que un interés real en que las
aventuras del
detective de mascotas sean continuadas
por el hijo de este.
Aquí la gracia –y la mala hostia- están en que Ace Ventura
está muerto. Murió en el triángulo de las Bermudas en una mala ejecución de su
profesión. Sin embargo, antes, le dio tiempo a echar un polvo a su novia,
dejarla preñada, y que de esa relación saliera un niño obeso y repelente que
continuaría con su estirpe (aunque este parezca más hijo de Chris Farley que de
Jim Carrey). Así, Ace Ventura Jr., obsesionado con proteger y encontrar
mascotas, el día que decide ser un niño normal, se percata de que un oso Panda
del zoo ha sido robado, y que la principal sospechosa es su mamaíta. Así
pues, se pone manos a la obra para poder
sacar de la cárcel a su progenitora, y de paso, rescatar al osito.
Menuda chorrada más grande y estúpida.
No menos estúpida es la idea de inventarle al niño todo un
árbol genealógico de la familia Ventura, en el que abuelos y tatarabuelos se
dedicaron a lo mismo que él y su padre, y todos tenían la pinta y peinado
característico de los Ventura; esto es, pantalón de pirata, camisa Hawaiana y ese
tupé, que le sale al niño como por arte de magia a mitad de la película
–literalmente; no tiene tupé, de repente le aparece, y se convierte en el
primer sorprendido- y que le queda al jodio niño como una patada en los
cojones. Y poco más, por lo demás es tan sosita, que recién vista apenas la
recuerdo. Y sí, me he aburrido bastante.
El niño gordo, repelente y en absoluto gracioso –cualquier
otro lo hubiera hecho exactamente igual-, qué a día de hoy es un machote de 22
años, se crió delante de la pantalla y le hemos podido ver, además de en esta
chufla, en “¡Olvídate de mí!”, paradójicamente, junto a Jim Carrey, “Hasta que
el cura nos separe” junto a Robin Williams, y ahora que es mayor, se prodiga
cada vez menos. Da un poco igual, la verdad.
En cuanto al director, David Mickey Evans, es el responsable
de las secuelas más chungas de “Bethoveen” (la 3 y la 4) directas a vídeo, de
la película Disney para lucimiento del cómico Sinbad “Un negro en la Casa
Blanca” y mierdas por el estilo. Sin embargo, hay una película muy bonita “La
fuerza de la Ilusión” con Elijah Wood de pequeñín, cuyos créditos dan la
autoría de la dirección a Richard Donner. Dícen las malas lenguas, que el 70%
de esa película la dirigió el propio Evans, quién además firma el libreto. Sin
embargo, en la película no se le acredita como es debido en las labores de
dirección. Simplemente, no sale. Aunque da un poco lo mismo: David Mickey
Evans, así como su carrera, son lo más mediocre que puede dar el cine de las
dos últimas décadas.
sábado, 8 de abril de 2017
EX MACHINA
No suelo fiarme mucho cuando una película arrastra un "hype" demasiado ruidoso. Al verla posteriormente me encuentro, por norma general, con un mojón considerable ("Déjame entrar", "Babadook" o "It Follows" serían ejemplos de peso). Aunque, en escasas ocasiones, sí que se cumplen las expectativas (más ejemplos: "La casa del diablo", "Bone Tomahawk", "La invitación" o "Todavía estamos aquí" fueron un "yes sir" redondo), por ello sigo dándoles una oportunidad a pesar de posibles miedos atávicos. "Ex Machina" entraba en ese grupo. Todo dios diciendo que era cojonuda y bla, bla. Coño, si hasta fue nominada al mejor guión original en los Oscars de la época (no se lo llevó, pero sí ganó merecidamente el de mejores efectos visuales). La diferencia es que esta vez el personal implicado tras su confección era de mi confianza. A saber, Alex Garland, guionista de "Dredd", dirigiendo y escribiendo el libreto. La factoría "DNA Films" apadrinando, en cuyo curriculum encontramos algunos títulos de peso para el que suscribe siendo "Sunshine" (y con permiso de la mentada "Dredd") el mayor de todos ellos (también con guión de Garland. ¡Menuda joya!). Además, todas sus aportaciones a la ciencia ficción, como era el caso, lucen acabados plásticos realmente espectaculares.
Así pues, tras varios intentos infructuosos de hacerme con "Ex Machina" ilegalmente, y a altas horas de la madrugada, la conseguí y decidí echarle un justo ojal.
Un programador gana un concurso en la empresa donde curra que le permite pasar una semana en la lujosa mansión de su excéntrico jefe. Aunque lo desconoce, el fin consiste en someterse a un experimento: Mantener distendidas charlas con la primera muestra palpable de inteligencia artificial. Esta responde a las formas de una jovencita la mar de atractiva y encantadora, lo que poco a poco irá despertando sensaciones en nuestro protagonista más profundas que la simple curiosidad científica. Y, por ende, problemillas varios.
"Ex Machina" se vendía como "ciencia ficción de la de antes", es decir, como la de los años 70: adulta, pesimista, con mensaje y no exenta de crítica. Incluyamos aquí el término "de ritmo reposado". La película es mu tranquilita... pero para el caso va que ni pintado, porque no había otra manera de contarla. Garland sabe mantenerte interesado durante las poco menos de dos horas que dura. Nunca bajas la guardia porque la historia jamás pierde fuelle. Algo a lo que ayudan las estupendas interpretaciones, y el carisma de los personajes, cortesía de gente tan válida como Oscar Isaac, Domhnall Gleeson y Alicia Vikander.
Tanto diseño de producción como banda sonora contribuyen, junto a una atmósfera opresiva y asfixiante, a la continua sensación de intranquilidad que destila "Ex Machina". Vamos, que está muy chula. Me moló un rato. Y me hizo mucha gracia la coña que suelta Isaac en referencia a los "Cazafantasmas".
El final es... mmmmh, ¿un poco previsible?. Depende. Sí, pero no. En cualquier caso, "Ex Machina" podría considerarse como una película sobre los peligros de la inteligencia artificial, pero también una metáfora sobre la maldad femenina que pondría palote a más de un misógino.
En cualquier caso, estupendo debut del amigo Garland. El tipo de peli que agradezco a estas alturas de mi vida: Género, sobriedad, inteligencia, efectos especiales justos y necesarios, diálogos bordados y sapiencia visual. Esperaré su siguiente proyecto con sumo interés (y con razón, se titula "Annihiliation" y pinta estupendo).
Así pues, tras varios intentos infructuosos de hacerme con "Ex Machina" ilegalmente, y a altas horas de la madrugada, la conseguí y decidí echarle un justo ojal.
Un programador gana un concurso en la empresa donde curra que le permite pasar una semana en la lujosa mansión de su excéntrico jefe. Aunque lo desconoce, el fin consiste en someterse a un experimento: Mantener distendidas charlas con la primera muestra palpable de inteligencia artificial. Esta responde a las formas de una jovencita la mar de atractiva y encantadora, lo que poco a poco irá despertando sensaciones en nuestro protagonista más profundas que la simple curiosidad científica. Y, por ende, problemillas varios.
"Ex Machina" se vendía como "ciencia ficción de la de antes", es decir, como la de los años 70: adulta, pesimista, con mensaje y no exenta de crítica. Incluyamos aquí el término "de ritmo reposado". La película es mu tranquilita... pero para el caso va que ni pintado, porque no había otra manera de contarla. Garland sabe mantenerte interesado durante las poco menos de dos horas que dura. Nunca bajas la guardia porque la historia jamás pierde fuelle. Algo a lo que ayudan las estupendas interpretaciones, y el carisma de los personajes, cortesía de gente tan válida como Oscar Isaac, Domhnall Gleeson y Alicia Vikander.
Tanto diseño de producción como banda sonora contribuyen, junto a una atmósfera opresiva y asfixiante, a la continua sensación de intranquilidad que destila "Ex Machina". Vamos, que está muy chula. Me moló un rato. Y me hizo mucha gracia la coña que suelta Isaac en referencia a los "Cazafantasmas".
El final es... mmmmh, ¿un poco previsible?. Depende. Sí, pero no. En cualquier caso, "Ex Machina" podría considerarse como una película sobre los peligros de la inteligencia artificial, pero también una metáfora sobre la maldad femenina que pondría palote a más de un misógino.
En cualquier caso, estupendo debut del amigo Garland. El tipo de peli que agradezco a estas alturas de mi vida: Género, sobriedad, inteligencia, efectos especiales justos y necesarios, diálogos bordados y sapiencia visual. Esperaré su siguiente proyecto con sumo interés (y con razón, se titula "Annihiliation" y pinta estupendo).
viernes, 7 de abril de 2017
TEEN WOLF 2
La secuela de “Teen wolf (De pelo en pecho)” probablemente
sea una de las secuelas más odiadas de la historia del cine. Los fans de la
primera odian esta segunda, los fans de Michael J. Fox, odian esta segunda
película y Jason Bateman odia este “Teen Wolf Too”. Es unánime; todo el mundo
odia esta “Teen Wolf 2”. Yo incluido. De hecho, en todas las webs de
referencia, “Teen Wolf 2” tiene las puntuaciones más bajas, lo que según las medias, la posiciona como una de las peores
películas de la historia. No sería para menos, desde luego.
Y es que ante el éxito de “Teen Wolf (de pelo en pecho)”, se
puso en marcha una secuela, por lo que se escribió un primer guion que se le
mostró al elenco original de la primera parte. Michael J. Fox, rechazó volver a
interpretar a Scott Howard, cosa que tiene su lógica, si tenemos en cuenta que
ya era una megaestrella gracias a “Regreso al futuro” y que es normal que el
actor decidiera asumir roles más ambiciosos y no peliculitas de 3 millones de
presupuesto – Dos más que el “Teen Wolf” original-.
Pero quizás la producción no debería haberse llevado a cabo
jamás cuando vieron que no solo J. Fox rechazaba el papel, sino que el
co-protagonista de la primera, Jerry Levine, actor de segunda categoría que
tampoco es que tuviera una agenda de los más apretada, también rechazaba el
volver a interpretar al mítico Stiles, el amigo juerguista de J. Fox en la
primera. El guión era una absoluta puta mierda.
Eso no impidió que se llevara a cabo la secuela, ya que
llegados a ese punto, el padre de Jason Bateman, Kent Bateman, entra a formar
parte de la producción con la idea de hacer que su hijo, con un perfil actoral
muy similar al de Michael J. Fox, y que al igual que este, triunfaba en ese
momento en la televisión protagonizando la serie “The Hogan Family”,
protagonizara la película y esto impulsara su carrera. Craso error; “Teen Wolf
2” arruinó la carrera de Jason Bateman, quién ya no se repondría de este revés
en 20 años, que retomaría su carrera siendo una estrella del cine
independiente. Sin embargo, a nivel mundial, sigue siendo tristemente famoso
como el actor protagonista de “Teen Wolf 2”. Por suerte, mientras escribo esto,
Jason Bateman goza de su momento de mayor prestigio.
El caso es que con Jason Bateman a bordo de la producción,
se retocó el guion –ni tan siquiera lo rescribieron- para adaptarlo al nuevo
protagonista. Si en un principio la idea era tener a Scott Howard en la
Universidad, esta vez practicando boxeo, ahora sería sustituido por su primo,
Todd Howard, y teniendo ese pequeño detalle ya presente, desarrollar la
película como estaba previsto en un principio. Del elenco principal tan solo
repiten James Hampton como el padre de Scott y Mark Holtom como Chubby, su
compañero obeso en el equipo de baloncesto. Para hacer de Stiles, contrataron
al actor Stuart Fratkin que resulta más grimoso que otra cosa.
“Teen Wolf 2” es una secuela estúpida que lo único que hace
es repetir el esquema de la primera, pero sin gracia alguna, sin brío, sin
carisma, resultando una cosa anodina y extremadamente tediosa que no consigue
que el espectador se enganche con lo que ocurre en pantalla. Más de lo mismo,
pero infinitamente peor.
Cuenta como el primo de Scott, Todd, ingresa en la Universidad, dónde se le ha
concedido, por error, una beca de Boxeo, cuando este no tiene noción ninguna de
este deporte. Todd sabe que proviene de una familia de hombres lobo, pero como
la maldición no le ha afectado ni a su padre ni a su madre, cree que el tampoco
está afectado por ese mal, hasta que un día, saliendo al ring a boxear, con el
subidón de adrenalina, se convierte en hombre lobo, y a partir de ahí, en
consecuencia a la popularidad que esto le acarrea, Todd se vuelve vanidoso, temido por sus
amigos, y rechazado por la mujer que de verdad le conviene, cuando este se hace
acompañar de las más arrastradas zorrascas del campus. Cosas que, al final de
la peli, le harán cambiar con respeto a su estatus de lobo.
Huelga decir, que por otro lado, la película está
especialmente mal rodada, haciendo un uso muy extraño de las elipsis y escenas de transición, haciendo uso muy
ruidoso de la música de la banda sonora, como para tapar que a estas escenas de
las que hablo, les falta el sonido ambiente. Es como si hubieran solucionado
con música, el hecho de que hayan perdido el audio de las mismas. Si lo
perdieron o no, en verdad lo desconozco, pero que parece, eso es un hecho.
Un absoluto desastre, una comedia en la que en ningún
momento nos divertimos, una historia totalmente payasa, y una secuela que
justifica la existencia del termino “innecesario”.
Jason Bateman, en una entrevista, declaró que si él no había
llegado a ser nunca una estrella de Hollywood, fue sin lugar a dudas por culpa
de “Teen Wolf 2”, que si podía haber aspirado a algún papel importante, esta
candidatura fue lastrada por la morralla que significó esta película, y que si
en ese 1987 hubiera debutado en el cine con cualquier otra película, y no con
esta, otro gallo le hubiera cantado. Que no se queje, que al final no le ha ido
mal del todo.
El director que fue contratado para que tomara buena nota de
la manera de dirigir de Rod Daniel, director de “Teen Wolf (De pelo en pecho)” y
la imitara en esta secuela, es Christopher Leitch, que si luego le fue bien
firmando el guión de “Soldado Universal”, dirigiría en 1990 la película “Más
allá de la Aventura”, una desagradable adaptación de “Heidi” sin mucha
repercusión, para después hacerse fuerte en la televisión, y no volver a
dirigir una película en su vida.
Hay películas que de tan malas son buenas, y películas que
simplemente son malas de solemnidad, y nunca se les podrá ver nada positivo, ni
tan siquiera con el paso del tiempo a su favor; “Teen Wolf 2” es una de esas.
Sencillamente espantosa.
miércoles, 5 de abril de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "HIJOS DE UN DIOS MENOR"
"Hijos de un dios menor", "Protección a un ser menor", "Violación a una menor"... ¿Qué es un ser menor? en este caso, el dios menor sería el que representa a los sordomudos. Esta película en su momento fue un verdadero bombazo que permitío a su protagonista femenina, Marlee Matlin, sordomuda en la vida real, protagonizar después un par de películas más. Pero claro, no hay muchas pelis con protagonistas sordomudos, así que...
La revisaré un día de estos. De momento, les dejo con los fotocromos de la peli.
La revisaré un día de estos. De momento, les dejo con los fotocromos de la peli.
lunes, 3 de abril de 2017
MATA Y MATA OTRA VEZ
Tras el éxito de la
cinta de artes marciales “Lucha o Muere”, película Sudafricana prácticamente
pionera en Occidente en lo que a
películas de artes marciales se refiere,
Estados Unidos decide poner pasta en la secuela de esta, y teniendo en
cuenta una especie de fiebre que comenzaba en los USA con la cosa de las artes Marciales, ponen en marcha esta “Mata y Mata otra vez” en 1981, que de
poco no les sale una comedia involuntaria.
Y es que en esta película está todo metido a capón y porque
si, con la excusa de presenciar unas peleas que muchas veces no vienen ni a
cuento.
En ella, el campeón del mundo Steve Chase –interpretado por
James Ryan- es contratado por alguna
organización gubernamental para rescatar al premio Nobel de química que ha sido
secuestrado por un megalómano. Este caballero quiere que el premio nobel cree
una medicina que permita doblegar la voluntad de unos
super-luchadores que han
de dominar el mundo.
Para ello, Steve Chase, como si de un Equipo A chabacano se
tratara, reune a sus viejos amigos de batallas, para juntos rescatar al premio
novel de química. Por el camino, se las verán con luchadores de todo tipo.
El argumento parece sacado de algún patético,
autocomplaciente y postmoderno cortometraje amateur intentando parecer
mainstream, o peor aún, de un “Kung Fury” cualquiera, pero no se equivoquen;
este delirio es genuino, y es en lo que se mal inspiran estos productos que he
mencionado. ¿La diferencia? Pues que mientras que estas postmodernidades son en
extremo coloridas y alegres, y el cachondeo circula a sus anchas, aquí la
sordidez, los negativos de mala calidad y cierta incapacidad técnica por parte
de sus artífices, impregnan todo el producto de un olor a mierda que, una vez
olido, lo mejor es quitárselo de las narices lo antes posible. Pura mierda,
señores, aunque no tanto como esos cortos del nuevo mileno a los que antes me
refería y que dicen inspirarse en estas Series B de la época.
Con alguna exageración de las que contiene te ríes –sin que
el director tenga la intención de hacer reír- pero por lo demás, aburrimiento y
tedio hasta límites extremos, y zetosismo en algo que dista mucho de ser un
producto fardón. Ni que decir, que las coreografías de esta película están a
años luz de la más infame película Taiwanesa de artes marciales.
Sin embargo esta película es popular entre los aficionados
por tratarse de la primera película que utiliza el efecto llamado “Time Bullet”
en el que la cámara sigue a una bala que acaba de ser disparada, efecto este
que popularizaría muchos años después la saga de “Matrix” con la ayuda de los
efectos digitales, pero que en esta película es rodado en total artesanía con
mucho ingenio y oficio. Si les soy sincero, mirando la película este efecto tan
revolucionario, pasa inadvertido ante mis ojos y solo soy consciente de ello
buscando info sobre la peli.
Por otro lado, con la mayoría del cast Sudafricano, a los
actores les doblaron la voz en los USA
con acento Americano, así como en las escenas en las que sale dinero, se les
filma usando dólares Americanos, ya que la producción Estadounidense quería
hacer pasar la película por Americana a toda costa. Yo creo que ahí si que
nadie diría que la peli es Sudafricana.
Dirige la cinta Iván Hall quién tiene en estas dos películas
“Lucha o Muere” y “Mata y Mata otra vez” los momentos más álgidos de su
correcta y artesanal carrera.
sábado, 1 de abril de 2017
HANGMAN
Cuando me puse "Hangman" y me topé de morros con su traqueteo de cámara y su efecto infrarrojo, maldije a todos los demonios y le di al "stop". Un poco lo mismo que la semana pasada les contaba con respecto a "Creep". E igual que en ese caso, y en parte por el regusto positivo que me dejó aquella, hace un par de noches decidí darle una oportunidad a esta.
Un tipo misterioso, siniestro y desperado, se cuela en las casas de familias que se van de vacaciones. Instala cámaras en cada una de las habitaciones y se encierra en el desván donde monta su centro de operaciones. Así, cuando la familia regresa al hogar, siguen haciendo sus vidas sin saber que un extraño y perturbado comparte paredes con ellos. Les vigila, les observa mientras duermen, come su comida, escupe en sus bebidas y, poco a poco, se va enamorando de la madre, tanto que decide intervenir para romper el matrimonio. Primero por la vía sutil, luego a lo bruto.
¿Inquietante, verdad?. Bueno, inquietante si tienes una casa enorme con desván y un montón de recovecos en los que esconderse. Los demás, lo tenemos crudo para identificarnos con las angustias que sufre la familia en cuestión. No obstante, y ahí quería yo llegar, "Hangman" se ve incapaz de sacarle verdadero jugo a tan atractivo concepto. El miedo es nulo, el suspense muy modesto, los sustos inexistentes y la violencia escasa. En realidad, la peli resulta bastante monótona, aburrida, y casi acaba convertida involuntariamente en un documental sobre las inocuas cotidianidades de una familia de clase media/alta norteamericana. Como "Gran Hermano" pero sin mongolismos. Tal vez lo mejor sea cuando el padre descubre que su hija adolescente esconde un consolador. Pero poco más.
Sus responsables, Adam Mason y Simon Boyes, han compartido o no capacidades creativas en otros títulos reconocibles como "Broken" o "Pig". Del reparto, que está todo él muy bien, destaca por conocido Jeremy Sisto.
"Hangman" es un "found footage" prescindible y que no aporta nada. Un paso atrás en mi cura por intentar aceptar de nuevo el formato, pero no uno definitivo.
Un tipo misterioso, siniestro y desperado, se cuela en las casas de familias que se van de vacaciones. Instala cámaras en cada una de las habitaciones y se encierra en el desván donde monta su centro de operaciones. Así, cuando la familia regresa al hogar, siguen haciendo sus vidas sin saber que un extraño y perturbado comparte paredes con ellos. Les vigila, les observa mientras duermen, come su comida, escupe en sus bebidas y, poco a poco, se va enamorando de la madre, tanto que decide intervenir para romper el matrimonio. Primero por la vía sutil, luego a lo bruto.
¿Inquietante, verdad?. Bueno, inquietante si tienes una casa enorme con desván y un montón de recovecos en los que esconderse. Los demás, lo tenemos crudo para identificarnos con las angustias que sufre la familia en cuestión. No obstante, y ahí quería yo llegar, "Hangman" se ve incapaz de sacarle verdadero jugo a tan atractivo concepto. El miedo es nulo, el suspense muy modesto, los sustos inexistentes y la violencia escasa. En realidad, la peli resulta bastante monótona, aburrida, y casi acaba convertida involuntariamente en un documental sobre las inocuas cotidianidades de una familia de clase media/alta norteamericana. Como "Gran Hermano" pero sin mongolismos. Tal vez lo mejor sea cuando el padre descubre que su hija adolescente esconde un consolador. Pero poco más.
Sus responsables, Adam Mason y Simon Boyes, han compartido o no capacidades creativas en otros títulos reconocibles como "Broken" o "Pig". Del reparto, que está todo él muy bien, destaca por conocido Jeremy Sisto.
"Hangman" es un "found footage" prescindible y que no aporta nada. Un paso atrás en mi cura por intentar aceptar de nuevo el formato, pero no uno definitivo.
viernes, 31 de marzo de 2017
MÉXICO BÁRBARO
“Mexico Bárbaro” es una película Mexicana semi-amateur de
segmentos, que sigue la estela de esos largometrajes comunitarios e
independientes a las órdenes de directores como Adam Wingard, Ti West o el
colectivo Radio Silence (“V/H/S”), pero resueltos con mucho menos dinero que
los yankies y, también, con mucha menos imaginación.
La diferencia de este largometraje con los de los
americanos, no solo es presupuestaria o de telento, sino también de actitudes
(y aptitudes) y si a los Wingard y West de turno, les puede cierto hipsterismo,
cierto halo de respetabilidad artística, a los Méxicanos les puede el tener
menos personalidad que un lapiz gastado. El post-modernismo más feroz se
apodera de la película, así como la, ya rancia, influencia de los Tarantino y Rodríguez
de “Abierto hasta el Amanecer” o de “Grindhouse”. Si, amigos míos… “Mexico
Bárbaro” tiene hasta un episodio en el que se le mete al HD (formato este que
roba la entidad de los autores porque todo luce bonito con este vídeo) ese
odioso y manido filtro para envejecer la imagen a base de rayas de celuloide
gastado y polvo (¡Ya está bien de esa mierda, por favor, que parecéis todos
imbéciles!), así como todos los clichés del género, así como un capítulo en
blanco y negro, como si los directores fueran todos estudiantes de cine de esos
que no han visto una puta película que no sea de Tarantino.
Incluso, en la película hay un velado homeje a “Troll 2”, en
el episodio más vergonzante de la cinta.
Sin embargo, y destacando también las virtudes de la
película, destacaré todo el trabajo concerniente a los F/X y el maquillaje, a
veces muy logrado y totalmente sorprendente, totalmente alejado de lo que es en
sí el proyecto del que ahora escribo y dejando el pabellón Mexicano muy alto en
lo que a efectos especiales de bajo presupuesto se refiere. Hay un fantasma en
la película, que de bien resuelto hace a uno quitarse el sombrero.
Por otro lado, con tanta historia, el largometraje, cercano
a las dos horas de duración, se hace eterno, máxime cuando algunos de los capítulos
no parecen terminar nunca del escaso sentido del tempo que pueda tener su
director, no siendo el largometraje compensado con los de menos duración, que,
efectivamente, son los mejores.
No voy a enrollarme desgranando aquí todos y cada uno de los
episodios, que para aburrirse siempre será mejor que vean la peli, pero les
diré que en ellos vemos Narcos, fantasmas, vagabundos caníbales, duendes del
bosque violadores, espíritus que exigen
sangre del coño de tu madre, muñecas descabezadas, burdeles, un plagio de la
anteriormente nombrada “Abierto hasta el amanecer, Vaqueros a los que se les
aparecen extraños seres, etc, etc, etc….
Algunos de los episodios mostrados son mejores, otros
peores, pero en general, el conjunto es bastante aburrido, aunque hay que
reconocer la calidad técnica de algunos de los capítulos.
Como largometraje, es duro de soportar, por separado,
algunos capítulos funcionarían mejor, pero desde luego, no hay ninguno que sea
una obra maestra.
Dirigen los diferentes segmentos Jorge Michel Grau, Isaac
Ezban, Laurette Flores Born, Ulises Guzmán, Aaron Soto, Edgar Nito, Gigi Saul
Guerrero y Lex Ortega, Casi nada.
La película fue exhibida en el festival de Sitges en sección
oficial en 2014, y tampoco es que hiciera mucho ruido tras ello.
Mala.
miércoles, 29 de marzo de 2017
LOS FOTOCROMOS (FRANCESES) DE "PATRULLA DE NOCHE"
Uno de mis "Spoofs" de serie Z, protagonizado por un cómico mediocre que me fascina, The Unknown Comic, y una reseña bien completita que hizo Naxo en su momento. Aquí.
Sin más, les dejo con estos fotocromos franceses -que en España llegó directa a vídeo- que son casi más cutres y lúgubres que la propia película.
Sin más, les dejo con estos fotocromos franceses -que en España llegó directa a vídeo- que son casi más cutres y lúgubres que la propia película.
lunes, 27 de marzo de 2017
EL EXORCISTA
Hacer una reseña de “El Exorcista” que le haga justicia, es
hacer todo un artículo ahondando en los entresijos y tejemanejes de la
producción, de los cuales, por otro lado, ya se ha escrito, y muy bien, en
muchos sitios. Quiero decir que ¿qué puedo yo contarles que ya no sepan?, pero,
como ya he reseñado por aquí sus secuelas, y como no quiero quedarme sin
reseñar esta, haré una reseña de corte un tanto personal. Porque explicarles
los desastres que ocurrieron durante su filmación, las muertes del reparto durante
la misma y bla, bla, bla, ya lo saben ( y si no, compren los miles de libros
que hay sobre el tema), así que resumiendo; Se trata de la historia de una
jovencita que es poseída por el demonio y, en consecuencia, los esfuerzos por
parte de la ciencia y la Iglesia para
luchar contra ese demonio –llamado Pazuzu- (o posible enfermedad) con la ayuda de un exorcismo, practicado por
el padre Merrin, veterano en estos asuntos, y asistido por el padre Karras, un
sacerdote más joven que tiene cientos problemas de fe. Una de las mejores
películas de la historia del cine, por ende, de la historia del cine del
terror, que obtuvo el beneplácito de la crítica y del público y que trascendió
más allá del género al que pertenece, siendo a día de hoy la estampa de Regan (popularmente conocida
por estos lares tan cultos y selectos como “La niña del Exorcista”) tan
reconocible como la de Marilyn Monroe en “Bus Stop” o la de Bogart en
“Casablanca”. Sabiendo esto, les diré que me enfrenté, en este último visonado,
a la versión del director estrenada en el año 2000, que contaba con un par de
escenas adicionales y unas cuantas chuminadas ridículas en innecesarias.
Y es que fue ese año, con ese nuevo montaje, cuando yo vi “El Exorcista” por primera vez en mi vida,
con 24 años. No en valde; digamos que mi
relación con la película de William Friedkin siempre fue de puro terror ¡sin haberla visto! Y es que
vi antes, siendo niño, a los 10 u 11 años “El Hereje: Exorcista II” –que ya ven
ustedes que es una mierdecilla- y que quedé aterrado. Sufrí pesadillas con el
Pazuzu de los cojones. Tan sugestionado quedé con esa puta película que
desperté a mi madre de madrugada para decirle que tenía al demonio en mi
habitación. Por eso no quise ver nunca el primer “Exorcista” y la mera presencia
de Regan me estremecía. Luego vi muchas películas de terror, fíjense… pero “El
Exorcista”, no. Y si yo quedé sugestionado por el visionado de uns secuelilla
de segunda, imagínense como quedarían de sugestionados los artífices de la
primera. Ahí es nada, el cague.
Así que aprovechando el nuevo montaje, me acerqué al cine
más cercano a verla, acompañado eso si, de otros dos neófitos de “El
Exorcista”. Pasé miedo, cumplió con mis expectativas y me gustó muchísimo.
Además fue mi propio exorcismo para con esa película, ya que no hubo cojones de
verla en la adolescencia.
Después ya me vi la versión oficial de la película, y todo
eso, pero yo me desvirgué con el montaje del director, que en pleno 2000,
efectivamente, me pareció aterrador. La película hacía alarde de una vigencia
sobrecogedora.
Compré la película en DVD y en mis estanterías reposaba
hasta que decidiera volver a verla.
Recientemente, mi pareja propuso verla ya que ella nunca la
había visto, lo cual fue una ocasión más que oportuna para dedicarle una
revisión. Y en esta ocasión, he llegado a la conclusión de que, efectivamente,
el paso de los años hace mucho daño a las películas. Pero no me refiero el paso
de los años de las películas, sino, el del espectador. Las experiencias, la
perdida de la ingenuidad, el peinar canas, consiguieron que una película que
siempre me había provocado escalofríos pasara ante mis ojos sin pena ni gloria
en el sentido terrorífico. Porque como película me pareció grandiosa, un
clásico absoluto. Quiero decir, que cuanto más mayor me hago, más pendiente
estoy de lo bien hecha que está una película que de su capacidad para dar
miedo. Y es que “El Exorcista” a estas alturas es eso, una película cojonuda,
excelentemente rodada, que cuenta una historia cojonuda, que la cuenta de una
manera soberbia y con unas intenciones geniales. Pero hemos oído ya tantas
veces el “Mira lo que ha hecho la cerda de tu hija” o el “Tu madre chupa pollas
en el infierno”, hemos visto tantas veces la terrorífica cara de Regan en
merchadising, así como en tantas partes, que a mís 40 años puedo decir, sin
despeinarme, que no sentí el más mínimo miedo viendo “El Exorcista”. Son los
daños colaterales que traen consigo el ser un clásico. No obstante tengo mis
reservas de cómo sería verla hoy por primera vez. Ya nunca lo sabré.
En cualquier caso, pedazo de película.
Y en cuanto a la versión del director, con tanta imagen
superpuesta y subliminal que ni viene a cuento ni están bien insertadas, he de
decir, que no es un montaje que me moleste lo más mínimo. Es más, quitando a lo
mejor la famosa “Escena de la Araña” –en la que Regan baja las escaleras a
cuatro patas de espaldas- queda un poco más descolgada porque está metida ahí
con calzador y no tiene una resolución, pero el desenlace con el padre Dyer charlando
con el Teniente Kinderman, o las escenas de hospital, no me parecen ni tan mal,
y en cierto modo, ayudan a seguir un poco la historia. Pero la mejor escena
añadida es la del obispo charlando con el padre Karras en el que dice que le
practicará un exorcismo a la niña, aunque lo más probable es que sea una falsa
posesión. Resulta muy esclarecedora esa escena ya que le otorga a la película
un tono ambiguo a ese respecto.
En definitiva, que magistral, que como mola “El Exorcista”,
aunque ya no me muera de miedo con ella.
sábado, 25 de marzo de 2017
CREEP
No sé ustedes, pero yo comienzo a estar un poco hasta las napias del "found footage". Me cansan sus estrategias, me aburren sus resoluciones argumentales y ya no me trago sus excusas. "Area 51" de Oren Peli es el mayor rollazo que me he zampado en años. Y "Blair Witch" me defraudó profundamente porque... no me dio ni pizca de miedo. Por eso, cuando presioné el "Play" para ver "Creep" y me percaté de que, desconociéndolo a priori, era un "found footage", me dije "No!". Se me quitaron las ganas. Pero, superado el susto inicial, días después decidí darle una oportunidad. Total, no llegaba a los 80 minutos de duración... ¡¿qué podría ir mal?!.
Un individuo acude a casa de otro para ganarse lo que de entrada parece dinero fácil. Únicamente tendrá que estar 24 horas con él y grabarle con una cámara de vídeo. En cuanto se encuentran, este se comporta de un modo un tanto raruno. Muy empalagoso y cansino. Pero, oye, tira millas. Le cuenta al de la cámara que va a morir de cáncer y quiere registrar sus últimos momentos. Pero hay algo raro. Sospecha esta que, inevitablemente, irá en aumento a medida que avance la peli, ¿justificadamente?, ¡podría ser!.
Patrick Brice y Mark Duplass son los máximos responsables de "Creep", producción de la estimable factoría "Blumhouse". Brice dirige e interpreta al aspirante al curro. Duplass es el tipo raro y escribe el guión. Esencialmente son los únicos rostros que vemos a lo largo de la peli. Se nota que Duplass tiene más tablas en esto de actuar porque hace muy bien lo suyo... realmente termina resultando zozobrante y odioso. Con casi NADA (¿cuánto habrá costado hacerla?, sospecho que muy muy poco), este par logran una peli bastante entretenida y, aunque no da miedo (sí algún susto), funciona a la hora de inquietarnos. "Creep" hace honor a su título. Es un "found footage" algo diferente, sin fantasmas ni nada por el estilo. Básicamente basa todo su qué en la relación de dos personas. Y es verdad que tiene momentos para la risa, pero son muy pocos. También depende de cómo te tomes lo que estás viendo y el yuyu que te puedan dar cierto tipo de comportamientos. A algunos, el personaje de Duplass les parecerá un gilipollas gracioso. A otros -como yo- les recordará a amigos raros del pasado, obsesivos y taladrantes y, en fin, le dará bastante mal rollo.
¿Que si ahora ya no le tengo tanta manía al "found footage"?... hombre, tampoco es que "Creep" me haya curado, pero sí me ha dado un poco de esperanzas para seguir intentándolo con otros que vengan. Incluida "Creep 2", en la que tanto Brice como Duplass ya están currando.
Un individuo acude a casa de otro para ganarse lo que de entrada parece dinero fácil. Únicamente tendrá que estar 24 horas con él y grabarle con una cámara de vídeo. En cuanto se encuentran, este se comporta de un modo un tanto raruno. Muy empalagoso y cansino. Pero, oye, tira millas. Le cuenta al de la cámara que va a morir de cáncer y quiere registrar sus últimos momentos. Pero hay algo raro. Sospecha esta que, inevitablemente, irá en aumento a medida que avance la peli, ¿justificadamente?, ¡podría ser!.
Patrick Brice y Mark Duplass son los máximos responsables de "Creep", producción de la estimable factoría "Blumhouse". Brice dirige e interpreta al aspirante al curro. Duplass es el tipo raro y escribe el guión. Esencialmente son los únicos rostros que vemos a lo largo de la peli. Se nota que Duplass tiene más tablas en esto de actuar porque hace muy bien lo suyo... realmente termina resultando zozobrante y odioso. Con casi NADA (¿cuánto habrá costado hacerla?, sospecho que muy muy poco), este par logran una peli bastante entretenida y, aunque no da miedo (sí algún susto), funciona a la hora de inquietarnos. "Creep" hace honor a su título. Es un "found footage" algo diferente, sin fantasmas ni nada por el estilo. Básicamente basa todo su qué en la relación de dos personas. Y es verdad que tiene momentos para la risa, pero son muy pocos. También depende de cómo te tomes lo que estás viendo y el yuyu que te puedan dar cierto tipo de comportamientos. A algunos, el personaje de Duplass les parecerá un gilipollas gracioso. A otros -como yo- les recordará a amigos raros del pasado, obsesivos y taladrantes y, en fin, le dará bastante mal rollo.
¿Que si ahora ya no le tengo tanta manía al "found footage"?... hombre, tampoco es que "Creep" me haya curado, pero sí me ha dado un poco de esperanzas para seguir intentándolo con otros que vengan. Incluida "Creep 2", en la que tanto Brice como Duplass ya están currando.
viernes, 24 de marzo de 2017
CARAMBOLA
“Carambola”, probablemente sea la más popular de las
películas protagonizada por los clones de Bud Spencer y Terence Hill, PaulSmith y Michael Coby, de los que ya he hablado tanto por aquí, que con pinchar
en sus nombres ya les debería bastar para saber quienes son, si es que a estas
alturas, y visitando un blog como este no lo saben ya.
Así pues, “Carambola” es una de las consecuencias directas
del éxito de “Le llamaban Trinidad” y en
la que Paul Smith y Michael Coby procuran imitar a Spencer y Hill al máximo. Y
lo consiguen hasta tal punto que parece que estés viendo una película de ellos.
Porque, si algo me ha llamado la atención, es que la película es tan difrutable
como las de los originales, incluso más, que algunas de las mas flojas de la
pareja clonada.
Porque, si efectivamente, en las películas Israelíes en las
que Paul Smith hace las veces de Bud Spencer (“Si me enfado… lo rompo todo”) si
que puedo destacar la pobreza de medios con los que esas películas están
realizadas, aquí la producción no dista mucho de las de Bud Spencer y Terence
Hill. Es más, Carambola podría estar protagonizada por ellos perfectamente.
Teniendo en cuenta que en Italia “Carambola” funcionó de
perlas en Italia, e incluso, en nuestro país llevó casi 700.000 espectadores a
las butacas –váyanse a saber ustedes si engañados por el póster de la película
y el parecido de los clones, o por ser un western cómico-, me pregunto yo: ¿No
será que el hecho de que estas películas resultaban un éxito solo por ser
películas con clones? Yo creo que es más que probable, porque se trata de un
guion que perfectamente podrían haber hecho los auténticos, o que hubiera
resultado atractivo con otros personajes que no imitaran los arquetipos de
Spencer y Hill. Además el director, Ferdinando Baldi, ya había trabajado con
Terence Hill en otras ocasiones (en “El clan de los ahorcados”, por ejemplo).
Cuenta la historia de un experto del billar –graciosísimo el
verle ejecutar jugadas imposibles de billar, siendo estas resueltas con ¡Stop
Motion!- que es encarcelado por usar un revolver no reglamentario, y de un
busca bullas que es encarcelado por eso mismo, por montar bronca, y que estando
ambos en la cantera realizando trabajos forzados, uno de ellos mata en un
accidente a uno de los guardias y se ven obligados a fugarse de allí. Todo se
enredará cuando descubramos que en realidad no han matado a nadie y que todo es
una encerrona en la que se les mete, y de la que ellos saldrán a base de
mamporrazo, arte Italiana esta, en la que Smith y Coby, no son tan vistosos
como Spencer y Hill.
Funcional entretenimiento. Un Spaghetti Western de corte
cómico y autoconsciente, y espoliador de lo que espolia, que es su principal
atractivo.
Del dire, Ferdinando Baldi, decir que en una más que
prospera carrera, dirigió varias
películas del dúo Smit-Coby, llegó a dirigir, con anterioridad, al mismísimo
Orson Welles en “David y Goliat”, pero sobretodo, es popular para los
integrantes (y los asiduos) de este blog, por dirigir esa joyita del trash que
es “El tesoro de las cuatro coronas” de la que ya hemos hablado en varias
ocasiones, ya sea en formato podcast, como en formato “Pest Seller” en “Malas pero divertidas”.
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