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martes, 7 de abril de 2026

EL CONTRAGOLPE

Al margen de las películas de Paul Smith y Michael Coby y sus descarados exploits de las de Bud Spencer y Terence Hill, podemos hablar de otro fenómeno estrictamente italiano, que quizás prosperó algo menos a nivel popular, pero convertiría las películas de Spencer + Hill en un género en sí mismo. Me refiero a aquellas similares a las de la pareja europea por antonomasia, en las que otros actores adoptarían los roles que ellos deberían asumir (sin que estos los interpreten ni Paul Smith ni Michael Coby). Para que me entiendan, películas como las de ellos, pero sin ellos (ni sus clones). “Forajidos 77” tendría ramalazos de esto que digo y “Dos primos y un destino”, con Tomas Milian y Renato Pozzetto, pese a ser una cinta más dentro de la saga de "Monnezza", uno de los personajes que popularizaría Milian en su cine, bien podría ser un producto más de los que protagonizaron Spencer y Hill.
Pero el caso que nos ocupa es más flagrante. Y se trata de una gran rareza.
Es una secuela directa del clásico “También los ángeles comen judías”, una comedia ambientada en el Nueva York de los años 30, al igual que su predecesora, que, a pesar de contar con su estreno en salas en Italia e incluso ser exportada a España, pasó inadvertida para el imaginario popular. No sin razón, porque se trata de una de Bud Spencer y Terence Hill sin Bud Spencer ni Terence Hill. Hablo de “El contragolpe” (el título, obviamente, trata de parodiar el del clásico americano “El golpe”) de 1973.
Y es que cuando Enzo Barboni puso en marcha su coproducción ítalo-hispano-americana “También los Ángeles comen judías”, lo que tenía en mente era hacer una película con Bud Spencer y Terence Hill, pero, a causa de problemas burocráticos que venían por parte de la producción estadounidense, se contrató a Spencer, pero no a Hill, por lo que se buscó un sustituto, en este caso Giuliano Gemma, que no había hecho nunca comedia. Así las cosas, se le pidió que, para la ocasión, imitara lo máximo que pudiera el estilo de Terence Hill y, obediente, Gemma así lo hizo.
Barboni rodó su película lo mejor que pudo; sin embargo, poco antes del estreno les advirtió a los productores que no se fliparan, que esto no iba a ser un gran éxito como las películas de “Trinidad”, porque aquí no estaba Terence Hill. Barboni se equivocaba, porque lo cierto es que hizo una de las mejores del subgénero, y Bud Spencer y Giuliano Gemma tenían la química suficiente como para que no se echara de menos a Hill. Hay quien dice que Bud funcionaba mejor con Giuliano que con Terence. Y la película resultó ser un éxito internacional. En España la vieron en el cine casi dos millones de espectadores.
Debido a semejante pepino, todavía caliente, Barboni escribió una secuela para seguir explotando la gallina de los huevos de oro, pero, consciente de la apretada agenda de Bud Spencer, contó con los servicios de Giuliano Gemma, que interpretaría el mismo rol que en la anterior, "Sonny", y escribió un papel para un sustituto de Spencer, que interpretaría el sueco Ricky Bruch, con un físico similar, quizás más mazado, pero espantoso actor en general y, en particular, espantoso imitador de Bud Spencer.
Bruch en realidad no era actor. El año anterior se hizo muy popular en Alemania porque, como atleta de élite, había ganado la medalla de bronce de lanzamiento de disco en las olimpiadas de Múnich, y como el público potencial de las películas de Barboni se encontraba en Alemania, quiso usar al deportista como reclamo. Luego aparecería en un par más de películas, pero su carrera como actor no prosperó más allá de “El contragolpe”.
Asimismo, aunque utiliza a un personaje principal de “También los ángeles comen judías”, el film no tiene continuidad con aquella.
"Sonny" es un tipo muy pobre que sueña con ser gánster. Con malas artes logrará embaucar a un mafioso que le ofrecerá una calle a su cargo en Nueva York, que a su vez está protegida por un tal "Rocky" quien resulta ser el cura del barrio que, además de exboxeador, regenta una destilería clandestina. Se creará un conflicto de intereses que desembocará en enredos y secuencias de peleas al estilo Spencer-Hill.
Esta vez la cosa resultó un fracaso. En España la vieron medio millón de espectadores de la época y ni siquiera tuvo edición en vídeo. La única forma de consumirla hoy es recurriendo a la descarga ilegal de una copia proveniente de su emisión en el canal 8 Madrid.
De título original “Anche gli angeli tirano di destro” (que podría haberse traducido como “También los ángeles se levantan con el pie izquierdo”), y conocida en según qué otros países como “Charlestón”, “El contragolpe” resulta una estupenda comedia de hostias, enredos y situaciones resueltas a base de slapstick y malentendidos que quizás no obtuvo el éxito que merecía porque en realidad es una película de Terence Hill y Bud Spencer en la que ellos no están; es decir, falta el reclamo principal por mucho que Gemma vuelva a interpretar el papel de "Sonny". Y no creo que el gigante sueco, que a buen seguro enviaba los discos que lanzaba al quinto coño, resulte tan atractivo para el público de este tipo de películas como sí lo era Bud Spencer. Por supuesto, no es tan divertida como “También los ángeles comen judías”, pero sí que es estimable y a tener en cuenta.

jueves, 3 de abril de 2008

TAMBIÉN LOS ÁNGELES COMEN JUDÍAS

Como todo hijo de vecino, en su momento disfruté total y plenamente de todas y cada una de las películas protagonizadas por el tándem Terence Hill – Bud Spencer. Me encantaban.
En la actualidad no es que reniegue de la pareja cómica, ni mucho menos, pero sí que les he perdido un poco de estima, porque, seamos serios, en general todas esas películas eran mas malas que el Sida. Solo unas pocas realmente merecen la pena. De ambos juntos, "Dos superpolicías" y "Si no, nos enfadamos". De Terence Hill rescato "El superpoderoso", "Renegado Jim" o "Don Camilo".
De Bud Spencer en solitario, ninguna.
Sin embargo, hay una que es millones de veces mejor que todas las que han hecho juntos, "También los ángeles comen judías", que aunque no entra dentro de mis favoritas, sí entra dentro de las que más veces he visto junto con "Gremlins", "Rocky", "Ed Wood" o "Regreso al futuro".
Y es que es una maravilla.
Aunque, en esta película Enzo Barboni (E.B. Clucher y E.B. Vanders para los vagos que distribuían la edición en vídeo ¿?), tira de imágenes de archivo a tutti plen para ambientar el Nueva York de los años 20. No obstante, las rodadas para la película están muy bien ambientadas y dan el pego totalmente.
Desconozco el motivo por el cual, en una película que parecía concebida para ser protagonizada por Hill-Spencer, se prescinda de Terence Hill y, en su lugar, coloquen a un Giuliano Gemma en estado de gracia, quien emula Hill tanto en las coreografías de puñetazos, como en las maneras de actuar y ¿saben una cosa? me gusta más la percha y el estilo de Gemma. Lástima que no lo sustituyeran nada más que para esa ocasión, porque es que incluso hacía mejor pareja con Spencer que el propio Terence Hill, pero, ya se sabe, Giuliano Gemma es moreno, Bud Spencer es moreno... ¿Se imaginan a Zipi y Zape, morenos los dos? Pues los productores de estas películas tampoco.
Lo que me gusta de "También los ángeles..." es su pestazo a clásico, su pestazo a "spaguetti western" (sin serlo) y su tono sepia, cerdo y sobretodo, esa trama en la que dos desgraciados de buen corazón se meten a mafiosos para salir de la miseria, a fuerza de puñetazos y metralleta metiéndose en toda clase de líos y viéndoselas con brutos de todo tipo, como el Navaja, interpretado por un habitual de las Italianadas de la época, Giovanni Cianfriglia.
Por ahí rula también haciendo de chivato el patrio Víctor Israel.
En fin, que vista recientemente esta peli no ha perdido ni un ápice de frescura. Los años, la factura de la peli y ¡¡¡lo bien rodada que está!!!, la han convertido indiscutiblemente en un clásico Italiano, una obra maestra a la altura del "Amarcord" de Fellini o el "Perfume de mujer" de Dino Risi. O mejor, que yo estas dos no las he visto (ni disfrutado) tantas veces como ela reseñada.
Por cierto  NO COMPREN LA EDICIÓN EN DVD DE "IMPULSO RECORDS", que es una basura, el master una mierda y se ve tan mal que parece un "screener". Si conservan el vhs, no tiren su copia hasta que salga, por lo menos, en Blu-Ray.

jueves, 29 de noviembre de 2012

TENEBRE

Estas últimas semanas, y con motivo del reciente visionado de su "Dracula 3D", me dio por revisar algunas de las películas de la etapa ochentosa de Dario Argento. Me puse "Phenomena" (la peli, no el evento demoníaco), dispuesto a gosssarla y desglosssarla luego en este blog, pero contra todo pronóstico, me aburrió más de lo esperado y no me animó a ponerme a aporrear el teclado. Tal vez esa pequeña e inesperada decepción hizo que tardara más en intentarlo con la otra, "Tenebre". Me daba algo de miedo llevarme también un chasco con esta, básicamente porque le tengo mucho afecto a la puta peli. Veréis, fue de las primeras de terror que alquilé de chaval. Y seguramente, fue mi desvirgue ante las artes del cineasta italiano (además, tenía el vinilo del soundtrack y el cutre poster español -ver imagen-... aunque regalé ambos a entes que lo sabrán gozar más que io). Y claro, partiendo de esa base, "Tenebre" me atrapó, me impactó. Muchos de sus elementos hicieron mella en mí, y aún hoy siguen ahí, bien metidos en lo más profundo de mi psique. Todo ello condicionaba mucho el funesto visionado, hasta que ayer me armé de valor y de un pendrive, y me la puse.
Un escritor yankee de gran éxito, especializado en novelas de asesinatos, llega a Roma para promocionar su nuevo libro. Justo aterriza, comienzan a producirse crímenes, en los que el culpable se limita a seguir las fechorías del psycho-killer de la novela y, ya de paso, implica a su autor en todo ello. Este, ayudado por unos y otros, investigará, descubrirá, luego se perderá... y nosotros con él. Pero eso no importa porque la peli termina en un delirante y generoso baño de sangre que lo arregla todo... vamos, que te deja tan contento que te suda la polla si eso cuadra con aquello o no.
De entre medias, pues mucho material para el recuerdo, destacando sin duda alguna la estupenda y pegadiza banda sonora de los casi-Goblin Simonetti-Morante-Pignatelli, cuyo tema central es ya todo un clásico. Luego, pues ea, un reparto de lo más típico del cine de género italiano que intenta no parecerlo demasiado (Anthony Franciosa, John Saxon, John Steiner o el gran Giuliano Gemma), una buena ración de crímenes -misóginos- y bastante truculentos (la tipa a la que obligan a comer las páginas de la novela, la fascinante pareja de lesbianas viciosas, la adolescente con el estómago reventado a base de hacha... que por cierto, esto último en la versión en vídeo de la época andaba parcialmente censurado), las inimitables, carnosas, voluptuosas e inexpresivas hembras italianas, el inquietantemente erótico flash-back (protagonizado por una churri de notoria nariz... ¡cómo le ponen a Argento las hembras narigudas!, será por propio complejo... si hasta su santa hija tiene una napia de órdago), ese maravilloso primerísimo primer plano de la ensangrentada cuchilla limpiándose bajo el agua del grifo (y que tanto me influyó en mis propios delirios creativos), el presentador de televisión recibiendo un hachazo en pleno cabestro y, en fin, como apuntaba antes, el brutal clímax final bañado en hemoglobina, en el que muere hasta el apuntador, en el que vemos cómo un brazo es troceado con todo lujo (muy impactante!) y donde Dario Argento da rienda suelta a sus desvaríos. ¡Aaaay!, pero cómo molaban las locuras del italiano en aquellos tiempos, ¿o no?, en "Tenebre" tenemos el fascinantemente inútil paseo de la cámara por la fachada de un edificio (¡¿pero pol qué?!) o ese doberman incansable y cabezón. Otro de mis momentos favoritos: La sra. de Argento, Daria Nicolodi, abandona una habitación, la cámara se desplaza un metro y encuadra un objeto metálico puntiuagudo brillando (¡¿pero pol qué, again?!)... aunque para objetos puntiagudos, el final-final y su escultura asesina... absurdo, demencial... brillante.
Vamos, que sí, que a diferencia de "Phenomena", "Tenebre" volvió a gustarme. Es más, resulta bastante entretenida... algo no muy habitual en el cine de Argento... y el cine italiano en general. Y como dato fricoso, por ahí pululan Lamberto Bava y Michele Soavi ayudando a su mentor y marcándose unos cameos y tó.
En fin, un título imprescindible para fans de Dario Argento y, ¿por qué no?, del terror de la época. Hasta casi me atrevería a decir que "Tenebre" fue su última peli buena de verdad... a pesar de que, obvio, en aquel momento recibió palos de los críticos hasta en el DNI o, como dirán allá, l´identità nazionale. Pero ¿¿qué coño sabrán ellos, hijos de puta??.

sábado, 21 de octubre de 2023

TEX Y EL SEÑOR DE LOS ABISMOS

Teniendo en cuenta que el western no me tira casi nada, y su versión italiana muchísimo menos, ¿qué demonios hago yo viendo y reseñando una "del ramo"? Pues porque hay una historia detrás que marca cierta diferencia. "Tex" es, junto a "Diabolik" y "Dylan Dog", uno de los astros indiscutibles del comic ítaloparlante. Supe de su existencia a raíz de que mi querida y recurrente prensa francesa hablara en sus páginas de "Tex e il signore degli abissi", la primera traslación a la gran pantalla, en carne y hueso, del personaje, encarnado además por alguien tan adecuado como el gran Giuliano Gemma y dirigida por un auténtico especialista, Duccio Tessari. ¿Y a qué se debía tal interés si, como digo, la cosa iba del oeste? Porque, tal y como lo vendían en Francia, parecía la enésima versión "exploitativa" de "Indiana Jones", más teniendo en cuenta que el film venía fechado nada menos que en 1985, cuando el western -espagueti o no- andaba casi casi bajo tierra (la gran excepción aquí sería "Silverado" de ese mismo año, pero ya me entienden) Así pues, aprovechando mi viaje de fin de curso a Italia, recorrí los quioscos de la zona buscando un tebeo de "Tex", hasta que lo encontré y me llevé una gran decepción al descubrir que eran las historias de indios y vaqueros tradicionales (nota: en uno de aquellos intentos, topé con un quiosquero veneciano que no me lo quiso vender por ser del país que era/soy. Además, entonces desconocía por completo que el personaje había sido editado en España) Por todo ello, cuando finalmente la película llegó a nuestros video-clubs, cortesía de "Vision Films Video", mi posible interés se había reducido a cero.
Hay que aclarar que lo del parentesco con "Indiana Jones" es exclusivamente cosa de uno de los carteles disponibles, gloriosamente ilustrado por E.Sciotti. Ahí aparece hasta con látigo -utensilio que "Tex" NO usa en la película-, y unas pintas más propias del famoso arqueólogo, metido en un especie de templo maldito. El cartel oficial es distinto, y no resulta tan tramposo, mucho más fidedigno al lenguaje genuino del western de toda la vida. Entonces, ¿el rollo "Indy" es cosa del aquí expuesto o está en el largometraje? Pues estar, está.
Al no haber leído con atención ningún tebeo de "Tex", no puedo afirmar ni negar que esos toques más fantasiosos sean cosa exclusiva del film. Pero algo me dice que fue una imposición de los productores, teniendo claro como tenían que, en plenos años 80, y con el cine Spielbergiano de aventuras fantásticas petándolo, era el único modo de encarar la materia si pretendían despertar el interés del público, especialmente el de tirón juvenil, bastante ajeno al western. No es la primera vez que lo vemos. Un caso muy muy parecido -y mucho más descarado- lo tenemos en la traslación del aviador británico de novela "Biggles" a la gran pantalla, metiéndolo en un berenjenal de ciencia-ficción nada propio de él.
En cualquier caso, la historia de "Tex y el señor de los abismos" gira en torno a un carro mangado repleto de rifles. Recurren al prota para localizarlo y castigar a los culpables. Entre medias, aparece una tribu de indios que odian al blanco invasor y, con la excusa de adorar a un dios azteca, solo quieren destruirlo. Esta última parte es la que toma prestados más elementos del cine Spielbergiano. Para empezar, los dardos que lanzan convierten instantáneamente a sus víctimas en momias gracias a un encantador, aunque algo tosco, efecto especial (cortesía de los hermanos Paolocci, quienes a partir de ahí currarían en títulos tan variados como "Miedo Azul", "Body Count", "Los bárbaros" y algunas películas de Bruno Mattei o Claudio Fragasso). Además, responden a las órdenes del tal señor del abismo, un menda vestido con harapos instalado en una gruta repleta de lava. El enfrentamiento final con "Tex" es de lo más tonto y deslucido (induce a pensar aquello de "¿tanto rollo para esto?") aunque, eso sí, da pie a que la gruta se derrumbe y el volcán estalle. Ya saben.
Entre las cosas buenas, los tiroteos, intensos. Los "stunts", algunos espectaculares. La polvorienta ambientación. Y que no hay historia de amor. De hecho, el único personaje femenino de toda la película es una india malvada de escasa presencia. Curioso.
Al estar rodada en España -inevitable-, los rostros autóctonos ya legendarios son innumerables, algunos con roles escuetísimos: Aldo Sambrell, José Luis de Vilallonga, Charly Bravo, Frank Braña o Ricardo Palacios. Diría que también ronda Tony Isbert. Completa la tarta "eurotrash" la presencia de William Berger como el habitual colega de "Tex", "Kit Carson".
Me gustó más el arranque que la parte final, pero bueno, considerando su naturaleza, el visionado terminó resultando pasable. Ya es algo.