Hace unos días gocé como un enano viendo "Michael", el biopic sobre Michael Jackson. Que sí, lo digo en serio. Una entretenida epopeya de dos horas que pasan volando. Da igual si el prota de la historia te mola o no (mi caso), la peli funciona como tal y eso es lo que importa. Obviamente, uno de sus pasajes se centra en la confección de "Thriller". Incluso vemos brevemente a un sosías de John Landis (y a otro de Rick Baker). Que lo sitúen tan de refilón tal vez obedezca a que, hoy, el otrora exitoso cineasta ejerce de oveja negra. Ya lo fue en los ochenta a partir de la movida de "En los límites de la realidad", y siguió siéndolo en los noventa y dos mil. Pero ahora, con el despuntar del Wokeismo y la caza de brujas imperante, esa mala prensa ha escalado muchos peldaños y si ya era malo entonces, ahora es el demonio (incluso ni tan siquiera sale en la ficha de "la secre"... laméntense por el pobre extra que le confiere vida).
Fue desconcertante recordar esa versión de un Landis pletórico y surfeando la cresta de la ola (gracias a "Michael") para, escasamente un día después, encontrarme con el otro, el decadente, incapaz de recuperar su buena estrella por mucho que lo intentara (la peli reseñada). Apenas habían pasado diez años desde la realización de "Thriller", curro que le fue adjudicado gracias a lo mucho que Michael Jackson disfrutó con la, hasta entonces, primera y única incursión de John Landis en el terror (mezclado con una comedia muy relativa), "Un hombre lobo americano en Londres". Justo por eso, cuando a principios de los noventa anunció que, por fin, regresaba al género / formato, los "fans" tuvimos claras dos cosas: Uno, aquella era una ocasión especial y, dos, el tipo debería estar muy muy desesperado como para intentarlo de nuevo con la fórmula que tanto le había funcionado en el pasado. La diferencia es que esta ocasión cambiábamos hombres lobo por los siempre aburridos vampiros. El invento respondería al título de "Innocent Blood" (aquí "Sangre Fresca (una chica insaciable)". En Australia "Un vampiro francés en América", ¡¡ja!!) y todos los medios especializados se hicieron eco de ello, empezando por "Fangoria" (incluida su entonces ya activa hermana española). Y así, de lejos, la premisa era prometedora, tenía potencial: Una vampira de buen corazón únicamente ataca a gente mala, en este caso mafiosos. Siempre procura pegarles un tiro a posteriori para, así, evitar que revivan convertidos en parte de su especie. Pero un día, y por sendas movidas, no logra dar el toque de gracia a su nueva cena, nada menos que un capo de lo más poderoso y malvado. Inevitablemente, este regresará de la muerte con nuevos poderes y decidirá convertir en vampiros al resto de su "famiglia" para, asín, hacerse invencibles. Por supuesto la vampira, con ayuda de un policía / interés amoroso, le parará los pies.
John Landis contaba con todo lo necesario para lograr un pleno. Su, como digo, vuelta al género con el beneplácito de todo el "fandom". "Warner Brothers" abrazando el proyecto. Un reparto de primera, con la francesita Anne Parillaud, caliente aún de "Nikita, dura de matar", en lo que se prometía su deseada incursión Hollywoodiense -sale en pelota picada nomás arrancar el film-, seguida de nombres del calibre de Anthony LaPlagia (el poli / interés amoroso), Robert Loggia (algo sobreactuado), Angela Bassett, Don Rickles y los habituales de cualquier peli con mafiosos que se precie, David Proval, Rocco Sisto + Chaz Palminteri. Un montón de cameos guapos (Tom Savini, Sam Raimi, Frank Oz, Dario Argento, Forrest J. Ackerman, Michael Ritchie....). El inevitable chiste privado habitual de "See you next Wednesday", efectos especiales punteros y sendas referencias cinéfilas, todas vistas a través de televisores y algo cansinas en su insistencia. Sin embargo, "Sangre Fresca" fracasó, en todos los aspectos y sentidos. Fue un hostiazo tremendo, el "fandom" le dio la espalda, la Parillaud entró en el cine yanki por la puerta de atrás y John Landis tampoco recuperó el brillo perdido, ni la buena prensa.
Pero ¿¿por qué?? ¿¿qué falla?? Pues no sabría decirles... no soy tan ducho en estas lides, aunque afirmo sin despeinarme que es una película aburrida de cojones. Carece de ritmo y dinamismo. Las escenas de acción -pocas, por cierto- no hacen vibrar. La química entre la pareja protagonista es inexistente. Incluso su escena de sexo resulta incómoda de ver. Y todo ello rematado por un abuso de diálogos y la continua sensación de estar ante algo muy atropellado, patoso, sin foco ni finalidad. Tal vez Landis dudó por donde tirar (¿terror, comedia, thriller?) y, al final, al no quedarse con ninguna opción, ni mezclarlas inteligentemente como hiciese con la del licántropo desubicado, pues el plato supo a nada, a vacío. Habría que ver cuanta culpa de ello tuvo el guionista Michael Wolk, quien no había escrito nada previo, ni lo haría a posteriori.
En realidad lo único bueno de todo el desastre es una escena de efectos especiales cortesía de Steve Johnson, en la que un Don Rickless vampirizado se tosta al sol de forma espectacular (hacer notar que Linnea Quigley aparece como enfermera chillona. Aunque seguramente se deba a que en esos días era pareja de Johnson). Tampoco podemos pasar por alto la agradecida y generosa cantidad de tetas, destacando especialmente -por dimensión- las de la actriz porno Teri Weigel.
"Sangre Fresca" es una película absolutamente fallida y olvidable. Si les apetece, en su día publicamos los respectivos fotocromos.
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sábado, 5 de septiembre de 2026
viernes, 11 de diciembre de 2009
13 ASESINATOS Y MEDIO
A inicios de los 80 dos subgéneros vivían su mejor momento conjuntamente, el slasher y las spoof movies. Era cuestión de tiempo que el segundo se riera del primero, y que mejor si lo hacía a auspicios de la "Paramount", quienes por entonces arrasaban con los slasher (suyos eran "My bloody Valentine" y las secuelas de "Viernes 13") y habían dado salida popular al spoof con "Aterriza como puedas". Lástima que la suma de los factores no diera un resultado satisfactorio.... de hecho, "13 asesinatos y medio" es pura diarrea mental.La supuesta guasa oficial a costa del cine de acuchillamientos se basa en los mismos esquemas argumentales, instituto en el que los estudiantes van siendo asesinados por un personaje misterioso. Hay chistes verdes y remalazos escatológicos. El problema es que no hace reír. Siendo justos podemos decir que algunos gags son razonablemente majetes... pero el número es tan escaso que, a la larga, no compensa. A las inevitables referencias "slasherianas" debemos añadir un par más, "El Resplandor" y "Carrie".
Como "spoof" esta peli resulta de lo más extraña. Es terriblemente sosa y... pálida... toda ella es muy apagada, de hecho, casi tiene un look telefílmico. De entrada el nivel de absurdo es total, pero poco a poco se va calmando, y las gracias visuales casi desaparecen dando pie a coñas dialécticas sin ingenio alguno, de lo más tontas y aburridas. Lo más chocante es que el director y guionista, Mickey Rose, había colaborado con Woody Allen y aunque no volvería a dirigir, seguiría escribiendo para sitcoms y shows televisivos.
¿Algo a destacar?, el personaje interpretado por ese extraño fenómeno de feria apodado "The Stick".
Tal vez podamos encontrar algunas pistas al descalabro en el hecho de que el productor firmó Alan Smithee y como director no acreditado estaba Michael Ritchie, de "Fletch, el camaleón". No me sorprendería que ambos tipos abandonaran el proyecto viendo la patata que les estaba saliendo y todo acabara en manos del guionista -Mickey Rose- que hizo lo que pudo.
Curiosamente, la historia volvió a repetirse con la segunda hornada de slashers. A la madre del putiferio, "Scream", le salio una parodia, sólo que esta vez la cosa fue bien... o muy bien. Naturalmente hablo de "Scary Movie".
lunes, 17 de enero de 2011
FLETCH REVIVE
Está claro que la época dorada de Chevy Chase fue en la televisión, concretamente "Saturday Night Live", y que, a pesar de saborear las mieles del cine, pronto se agotaron sus recursos. Si nos paramos a pensar cabalmente, Chase puede más o menos molar, pero las cosas como son: Películas realmente memorables, solo tiene dos, y cualquiera de ellas es prescindible: "Las vacaciones Europeas de una chiflada familia americana" y "Fletch, el camaleón". yo creo que el principio de su decadencia vino con este "Fletch Revive".Irving Fletcher viaja a Mississippi para hacerse cargo de una herencia. Una vez allí, logra seducir a la abogada encargada de la lectura del testamento. A la mañana siguiente, Fletch se la encuentra muerta, así que tenemos la excusa perfecta para que se ponga a investigar por tierras sureñas.
Por algún extraño motivo a alguien se le ocurrió que el personaje no debía ser especialmente torpe, así que le reciclaron a una especie de periodista más o menos estándar, que de vez en cuando hace alguna gracieta o tropieza, pero nada que ver con el Fletch de la anterior película, también serio pero efectivo al fin y al cabo, y mucho menos con el estilo Chase. Obviamente, esto no resultó. Añádanle la lentitud de la película. No es que le cueste arrancar, es que no lo hace nunca. O sea, que no solo no es graciosa, si no que además es aburridísima. Contribuye el escenario que le han buscado a nuestro investigador / periodista, es de lo mas desasosegante.
Al final la película avanza como si fuera un mal episodio de "Scooby-Doo", con malo engañoso y resolución previsible. Obviamente, la peli fue un fracaso, y a Chevy Chase se le volvió a ver muy poquito. De hecho, en los noventa se fue a trabajar a Italia, haciendo insípidos cameos en estúpidas películas. No tardó nada en volver a los USA.
Una lastima, con "Fletch Revive" se cargaron a un personaje cojonudo y una saga que merecía mejor suerte… pero es que es imposible hacer una comedia más coñazo.
Dirige el que casi siempre dirigió a Chase, Michael Ritchie.
sábado, 14 de agosto de 2010
FLETCH, EL CAMALEÓN
La película más famosa del que fuera el niño mimado del “Saturday Nigt Live” en las primeras temporadas, sigue funcionando veinticinco años después como un tiro.Irving Fletcher, mas conocido como “Fletch” (Chevy Chase) es un periodista de tres al cuarto que anda por ahí intentando buscar cosas interesantes para rellenar su columna, se disfraza de yonki / vagabundo para investigar en los bajos fondos, cuando es requerido por un elegante individuo (Tim Matheson) en calidad de asesino. Es decir, lo contrata para que lo mate, alegando que tiene un cáncer que acabará con él dolorosamente y un seguro que su esposa cobrará si le asesinan. Fletch acepta su oferta, con el fin de obtener un buen artículo para su periódico. Así pues, comienza la investigación.
Por un extraño motivo, sin querer despojar a Chevy Chase de su condición de “payaso-torpe-slapstick”, se le coloca en una trama detectivesca, bastante seria, efectiva, que si le quitamos el par de numeritos cómicos propios del actor (en el hospital llega a su cenit, el cachondeíto que se trae con el camarero en el club de tenis…) podría ser una película perfecta para, por ejemplo, un Burt Reynolds. También es cierto que se dosifican al máximo sus gags, se intenta que el señor Chase además de hacer el idiota, actué. Pues, miren, no lo hace mal. Claro que, salvo con la honrosa excepción de "Memorias de un hombre invisible", que tenía también componentes cómicos, a Chevy Chase no se le ha dado la oportunidad de lucirse y optar al Oscar, como sí pasó con Jim Carrey, así pues, su versión más seria, el Chevy más actor, se encuentra en esta maravillosa película. El desatado está en "Ese poli es un panoli".
Y es que "Fletch, el camaleón" es completamente ochentera, con el ritmo, estructura y desenlace y final típico de las comedias policíacas de la época. Es más, apenas hay diferencia, técnicamente hablando, con por ejemplo "Superdetective en Hollywood", solo cambian los lugares, y los personajes, las formas son las mismas.
Michael Ritchie, que ya dirigió más cosas del estilo, destaca, además de por la mentada "Ese poli es un panoli", por haber dirigido también de manera ochentosa "Sufridos Ciudadanos", "El chico de oro", "Gatos Salvajes" o "Los pacientes de un psiquiatra en apuros". Ya murió el pobre.
Solo apta para fans de la comedia de los 80.
sábado, 17 de abril de 2010
ESE POLI ES UN PANOLI
A mediados de los noventa Chevy Chase daba sus últimos coletazos de éxito (después hizo dos o tres cositas más y volvió al medio que le vio nacer, la televisión. Más concretamente "Saturday Night Live") y Jack Palance, después de tropecientas películas, se ponía de moda gracias a la franquicia "Cowboys de Ciudad" (que incluso le aportó un Oscar) y renacía de nuevo, como parodia de sí mismo, haciendo de tipo duro en comedias propias de la época y que tanto gustaban a los americanos (o no americanos), así pues, a algún avispado productor se le ocurrió la idea de juntarlos en una película netamente cómica: "Ese poli es un panoli". Y yo me pregunto: ¿Quién fue el gilipollas que le puso ese espantoso título a "Cops and Robbersons", el original, mucho más adecuado?. Semejante perla ni debió ver la peli, porque ese poli panoli al que se hace referencia -Chevy Chase- NO ES el poli de la película. Y Jack Palance tampoco tiene nada de panoli en su papel.Una pareja de policías investigan a un presunto asesino. Contactan con su vecino con el fin de establecer en su casa un puesto de vigilancia. Este resulta ser un fanático de las series televisivas cómicas y además un completo torpe, así que en su afán por echarle un cable a la policía, lo único que logra es cagarla continuamente.
Bien, Chevy Chase despierta en el respetable tantos amores como odios: Yo sería de los que lo aman profundamente. Y en esta peli demuestra quizás que, como actor deja un poco que desear, pero como comediante muy poquitos pueden superarle. Nunca había visto "Ese poli es un panoli" y anoche mi salón se convirtió en un mar de carcajadas. Como cómico clásico, Chase le pasa factura al humor verbal, pero también al visual al más puro estilo “slapstick” ofreciéndonos un recital de caídas, golpes, tropiezos y ganchos que se enganchan en los lugares menos idóneos. Todo eso acompañado de su cara habitual, la de tonto, que la pone como nadie. Su contrapunto cómico, Jack Palance, ofrece menos momentos memorables, pero en conjunto, la pareja funciona.
Y es que esta película es entretenimiento puro y duro, sin pretensiones y de las que siempre funcionan. Un diez.
Dirige Michael Ritchie, todo un experto en trabajar con Chase ("Fletch, el camaleón", "Fletch Revive") y en comedia ("El chico de oro", "Sufridos ciudadanos", "Los pacientes de un psiquiatra en apuros"). Un currículum envidiable.
lunes, 22 de junio de 2015
LAS DROGAS NO LO SON TODO
“Las drogas no lo son todo” es un documental en el que a base de entrevistas a jóvenes
ex-drogadictos que han enmendado sus vidas y a distintas personalidades de
Hollywood, ya hayan estos consumido drogas o no, intenta dar una visión de lo
pernicioso que es todo el asunto del consumo de drogas.
A modo de transiciones, podemos ver unos ridículos bailes
“New Age” con cada una de las principales drogas como protagonistas, que más
que alentar de lo perjudicial que puede ser la droga, casi anima a que las
probemos, por lo fascinante de su ambientación ochentera; mientras jóvenes
bailan y simulan consumir drogas, una iluminación verde y violeta, convierte el
asunto en algo casi nostálgico y entrañable. No sabes si está retratando el
“infierno” de las drogas, o te está diciendo “mira que guay”.
Por otro lado, no hay quien se crea que los entrevistados
sean ex-drogadictos; parecen extras sacados de cualquier “Teen Movie"de la
época, así que no me extrañaría ni lo más mínimo que se trate de jóvenes
actores encarnando un papel. De hecho diría que
a alguno de esos drogadictos lo he visto yo en alguna película…
Para mí que estos jóvenes, a juzgar por lo saludable de su
aspecto, no han visto las drogas ni de lejos, no así las celebridades que con tanto salero –esto es ironía- se dirigen
a cámara diciendo que no se deben tomar drogas.
El interés en este vídeo radica única y exclusivamente en su
existencia, ya que el contenido es lo de menos –aunque, a estas alturas, lo
cierto es que algo de gracia tiene-.
Y es que en plena era dorada del vídeo club, tanta era la
demanda de cintas, que no solo podíamos encontrar en las estanterías los
últimos éxitos del momento, las más cochambrosas series Z de lo los más variopintos
países y obras de teatro grabadas a tal efecto, que va. También podíamos
encontrar vídeos educativos como el que nos ocupa. Un documental de escasos
treinta minutos cuyo cometido es advertir a los jóvenes (recordemos que en los
ochenta nuestra sociedad estaba infestada de yonkies) cuan perniciosas podían
ser las drogas. Hasta ahí bien. De hecho, los más talluditos recordarán esta
carátula que ilustra la entrada, y que pongo en grande porque está tan
desgastada, que se verá mejor así.
Pero lo que realmente me hace gracia es la sociedad del vídeo
de aquellos años: Mentalidad “Exploitation” al máximo. Pudiendo engañar ¿Para
que decir la verdad? La verdad nunca es rentable, y menos en un vídeo de
prevención de drogas. Así pues, nada del material gráfico de esta carátula
tiene que ver con lo que veremos en la cinta, y si aquí vemos una foto de Sylvester Stallone vestido de
Rocky, en el vídeo le vemos vestido de Rambo, ya que, obviamente, para el
documental le han entrevistado durante un descanso en el set de “Rambo III”.Y
si en la carátula, con todo el morro, se nos dice que “Presentado por Silvestre
Stallone” la única verdad es que Stallone hace dos apariciones de la misma
entrevista en el vídeo y entre las dos sumarán tan solo 30 segundos. Pero a
saber el número de pobrecillos que la alquilaron solo porque Stallone lo
presentaba.
Tampoco aparecen en
ningún momento, esos neo hippies que están en el campo, que por otro
lado no se que tienen que ver con las
drogas, y más aún, con el documental.
Por lo demás, aparecen por el mismo el negro de “Vacaciones
en el mar” –si, el de la piña colada- Sam Jones
diciéndote que no te drogues, justo en el momento en el que el actor
tenía más problemas con la droga, Michael Jordan, Patrick Duffy (El “Bobby” de
“Dallas”) y Lionel Ritchie… además me llaman mucho la atención de Lionel Ritchie,
porque dice solo incongruencias… es como si hubieran metido su extracto ahí a
piñón, de una entrevista en la que no se le preguntaba nada acerca de la droga.
Vayanse ustedes a saber.
Una cinta de vídeo que da un poco lo mismo, pero que mola
tener - De hecho se trata de un regalito de Don Dani T.Kirk a mi compadre Fiol, que pensó que era mejor que la reseñase yo. Y así lo hicimos-, aunque sea ripeada y con su carátula escaneada, por mero testimonio de
lo que fue el vídeo club. Para aquellos que creen que el vídeo club comienza
con “Regreso futuro” y que su auge es del las cintas mainstream de los 90 y que
lo que ven en “Kung Fury” tiene algo que ver con lo que en realidad eran las
cosas, decirles que “Las drogas no lo son todos” vendría a ser un equivalente
en nuestro país de lo que, en vuestro documental favorito “Rebobine” serían eso
vídeos de fitness presentados por Bubba Smith, ese tipo de productos tan
preciados por los coleccionistas yankies.
No creo que esté para descargarse este vídeo, así que…
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