Mostrando las entradas para la consulta "Michael Jackson" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta "Michael Jackson" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de septiembre de 2020

EL HOMBRE QUE PUDO SALVAR LA VIDA DE MICHAEL JACKSON POR SEGUNDA VEZ

Nos remitiremos a hace más de 20 años, cuando las televisiones nos bombardeaban con la historia de Luixy Toledo, para muchos un freak mediático sin más ni más, para mí, uno de los más genuinos e interesantes músicos outsider que ha dado la piel de toro.
Luixy, se hizo tremendamente popular a finales de los 90, gracias a una serie de fantasías que contaba en todo tipo de programas, ya fueran divulgativos o de prensa rosa, en las que hablaba de su famosa piedra de Marte entregada por la diosa Xylan o, sobre todo, por el plagio que supuestamente hizo Michael Jackson de una de sus canciones, “Exorcismo”. Tenía más fantasías de este tipo, pero ahora mismo no las recuerdo.
Obviamente, no hace falta decir en pleno 2020 que todos estos cuentos no eran más que inventos que el músico, en su afán de conseguir algo de notoriedad y llamar la atención de la industria musical, ejecutaba con total dedicación delante de las cámaras. Y le salió bien la cosa. Obtuvo celebridad, aunque sólo fuera porque le llevaban a los platós cubriendo así el cupo freak de rigor que era menester en las parrillas televisivas de aquellos años. Pero la bola se hizo grande y, por pura repetición, y harto seguramente de su fama de freak que, al contrario de lo que pensaba, no influía positivamente en su carrera como músico —que es lo que realmente Luixy anhelaba—, un buen día, en no sé cuál programa, Luixy reconoció que todas esas historias de Marte, de la diosa Xylan y demás, no eran más que un cuento chino. Sin embargo, el asunto de  que “Thriler”, no era más que un plagio de su “Exorcismo”, lo mantuvo y defendió con uñas y dientes a lo largo de los años. Y hasta hoy.
Luixy Toledo llevaba ya unos años fuera del circo mediático; ni creo que durante este tiempo le interesara exponerse como se expuso a finales de los 90, ni creo que en la televisión de los últimos 10 años hubiera lugar para él, amén de que el chicle tampoco se puede estirar más, máxime cuando reconoció que eran todo invenciones. Por eso, me resulta cuando menos sorprendente que en pleno 2020 alguien haya decidido hacer un documental sobre el bueno de Luixy.
“El hombre que pudo salvar a Michael Jackson por segunda vez”, nos presenta un poco por encima a Luixy Toledo para, acto seguido, dar una mirada posmoderna —e incluso condescendiente— de todo lo relacionado con el plagio que supuestamente hizo Michael Jackson a nuestro Luixy, en lo que es una entrevista en profundidad al artista. Luixy, da su versión de los hechos (que ya hemos escuchado 20 millones de veces) extendiéndose todo lo que le da la gana y metiéndose tan a fondo en su relato que incluso, un par de veces, llega a emocionarse rompiendo a llorar, ya sea recordando amigos del pasado que ya no están, ya sea narrando la injusticia que supone que Jacko nunca reconociera el plagio.
Se habla brevemente sobre sus inicios con su banda “Los Alacaris”, como para compensar, y se reincide, una y otra vez, con el tema de Michael Jackson. Pero ni por asomo, se le da importancia ni a una cosa más, ni repara en la música de este extraño artista que tiene composiciones como para llenar una maleta. Y todas súper bizarras y divertidas.
Así, “El hombre que pudo salvar a Michael Jackson por segunda vez”, lejos de hacer un retrato completo de Luixy Toledo, en lugar de ofrecer algo original, se convierte precisamente en uno más de esos programas sensacionalistas que se ríen del tonto. Va a dar carnaza, punto. Se pretende dar una imagen  moderna y alejada de aquellos programas, pero al final es lo mismo, sólo que escudado con el uso del HD, del travelling y un saturado etalonaje marcapaquete, que a la hora de sentarme a ver un documental sobre Luixy Toledo me importan un carajo. Sólo se quedan en la superficie. Con lo interesante que es Luixy más allá de esas fantasías. Al final, lo menos importante de su, ya larga carrera, es precisamente lo que cuenta, hasta la exasperación, este documental.
Por supuesto, en los créditos finales, los realizadores se despojan de toda responsabilidad alegando que ellos no se hacen responsables de las declaraciones del entrevistado. Muy valientes.
Sin embargo, de ritmo anda bien, está servido todo con dinamismo, incluye animaciones que ilustran las transcripciones de los juicios a los que Jackson se enfrentó acusado de plagio, o que narran otra de las historias fantasiosas de Luixy (aquella en la que dice que él sirvió, en una antigua reencarnación, a Michael Jackson en el siglo X), y sólo dura una hora, por lo que, formalmente, y más si no se tiene un conocimiento previo sobre Luixy Toledo (como a estas alturas es bastante probable), está entretenido y se echa un ratillo. Pero nada más.

viernes, 22 de mayo de 2009

MOONWALKER

Como todos ustedes, de pequeño flipaba con Michael Jackson. Y cuando el día del estreno de "Moonwalker" fuimos a verla prácticamente la familia al completo, mi percepción es que no me gustó nada. Pero tampoco recordaba mucho más, así que ayer decidí repetir.
Y me encuentro con la película más absurda, ridícula, surrealista y extraña que he visto en mi vida. La diferencia de cuando era canijo es que he disfrutado mucho con esta marcianada.
Como sabréis, "Moonwalker" no es una película de ficción, pero tampoco es un documental... digamos que es una película de scketchs. Al parecer, aquel 1988 Michael Jackson sacaba nuevo single, el de “Smooth Criminal”, y que mejor manera de promocionarlo que estrenarlo en salas. Claro que el videoclip en sí dura tan solo unos diez minutos, pues engordemos la cosa hasta llegar a la hora y media y metamos todo lo que podamos (y que, de paso, pueda satisfacer el ego del artista). Con lo que la película comienza con un repaso en imágenes a su carrera, nos cuelan el videoclip de “Bad” copiado plano a plano e interpretado para la ocasión por niños, dando paso al primer scketch en el que MJ es perseguido por una horda de fans ¡de plastilina! Luego, él mismo se convierte en muñeco de plastilina, concretamente un conejo, y se marca otro clip a costa de “Demon Speed”, para, sin orden ni concierto, colarnos otro videoclip más, esta vez de “Leave me alone”. Y acabamos con el segundo sketch, que sería la historia infantiloide e incoherente en la cual introducir, ahora sí, el clip de “Smooth Criminal”. El cantante/bailarín interpreta a una especie de gangster que juega con tres niños (ya se veía venir el rollo pederasta por el que hoy es noticia). Una organización criminal que pretende venderle droga a todos los críos de mundo la tiene tomada sin motivo con Michael Jackson, por lo que se tiran toda la peli detrás de él... este, mientras huye, les planta cara convirtiéndose en coche, robot y más tarde nave espacial. Una puta locura incomprensible.... Pero está curioso todo el conjunto.
En la dirección, como es de suponer, dos tipos dedicados a los videoclips, Jerry Kramer y Colin Chilvers. En el reparto, Joe Pesci haciendo de malo maloso y Sean Lennon -hijo de-.
Tan entrañable como rara, me lo he pasado teta.

sábado, 5 de septiembre de 2026

SANGRE FRESCA (UNA CHICA INSACIABLE)

Hace unos días gocé como un enano viendo "Michael", el biopic sobre Michael Jackson. Que sí, lo digo en serio. Una entretenida epopeya de dos horas que pasan volando. Da igual si el prota de la historia te mola o no (mi caso), la peli funciona como tal y eso es lo que importa. Obviamente, uno de sus pasajes se centra en la confección de "Thriller". Incluso vemos brevemente a un sosías de John Landis (y a otro de Rick Baker). Que lo sitúen tan de refilón tal vez obedezca a que, hoy, el otrora exitoso cineasta ejerce de oveja negra. Ya lo fue en los ochenta a partir de la movida de "En los límites de la realidad", y siguió siéndolo en los noventa y dos mil. Pero ahora, con el despuntar del Wokeismo y la caza de brujas imperante, esa mala prensa ha escalado muchos peldaños y si ya era malo entonces, ahora es el demonio (incluso ni tan siquiera sale en la ficha de "la secre"... laméntense por el pobre extra que le confiere vida).
Fue desconcertante recordar esa versión de un Landis pletórico y surfeando la cresta de la ola (gracias a "Michael") para, escasamente un día después, encontrarme con el otro, el decadente, incapaz de recuperar su buena estrella por mucho que lo intentara (la peli reseñada). Apenas habían pasado diez años desde la realización de "Thriller", curro que le fue adjudicado gracias a lo mucho que Michael Jackson disfrutó con la, hasta entonces, primera y única incursión de John Landis en el terror (mezclado con una comedia muy relativa), "Un hombre lobo americano en Londres". Justo por eso, cuando a principios de los noventa anunció que, por fin, regresaba al género / formato, los "fans" tuvimos claras dos cosas: Uno, aquella era una ocasión especial y, dos, el tipo debería estar muy muy desesperado como para intentarlo de nuevo con la fórmula que tanto le había funcionado en el pasado. La diferencia es que esta ocasión cambiábamos hombres lobo por los siempre aburridos vampiros. El invento respondería al título de "Innocent Blood" (aquí "Sangre Fresca (una chica insaciable)". En Australia "Un vampiro francés en América", ¡¡ja!!) y todos los medios especializados se hicieron eco de ello, empezando por "Fangoria" (incluida su entonces ya activa hermana española). Y así, de lejos, la premisa era prometedora, tenía potencial: Una vampira de buen corazón únicamente ataca a gente mala, en este caso mafiosos. Siempre procura pegarles un tiro a posteriori para, así, evitar que revivan convertidos en parte de su especie. Pero un día, y por sendas movidas, no logra dar el toque de gracia a su nueva cena, nada menos que un capo de lo más poderoso y malvado. Inevitablemente, este regresará de la muerte con nuevos poderes y decidirá convertir en vampiros al resto de su "famiglia" para, asín, hacerse invencibles. Por supuesto la vampira, con ayuda de un policía / interés amoroso, le parará los pies.
John Landis contaba con todo lo necesario para lograr un pleno. Su, como digo, vuelta al género con el beneplácito de todo el "fandom". "Warner Brothers" abrazando el proyecto. Un reparto de primera, con la francesita Anne Parillaud, caliente aún de "Nikita, dura de matar", en lo que se prometía su deseada incursión Hollywoodiense -sale en pelota picada nomás arrancar el film-, seguida de nombres del calibre de Anthony LaPlagia (el poli / interés amoroso), Robert Loggia (algo sobreactuado), Angela Bassett, Don Rickles y los habituales de cualquier peli con mafiosos que se precie, David Proval, Rocco Sisto + Chaz Palminteri. Un montón de cameos guapos (Tom Savini, Sam Raimi, Frank Oz, Dario Argento, Forrest J. Ackerman, Michael Ritchie....). El inevitable chiste privado habitual de "See you next Wednesday", efectos especiales punteros y sendas referencias cinéfilas, todas vistas a través de televisores y algo cansinas en su insistencia. Sin embargo, "Sangre Fresca" fracasó, en todos los aspectos y sentidos. Fue un hostiazo tremendo, el "fandom" le dio la espalda, la Parillaud entró en el cine yanki por la puerta de atrás y John Landis tampoco recuperó el brillo perdido, ni la buena prensa.
Pero ¿¿por qué?? ¿¿qué falla?? Pues no sabría decirles... no soy tan ducho en estas lides, aunque afirmo sin despeinarme que es una película aburrida de cojones. Carece de ritmo y dinamismo. Las escenas de acción -pocas, por cierto- no hacen vibrar. La química entre la pareja protagonista es inexistente. Incluso su escena de sexo resulta incómoda de ver. Y todo ello rematado por un abuso de diálogos y la continua sensación de estar ante algo muy atropellado, patoso, sin foco ni finalidad. Tal vez Landis dudó por donde tirar (¿terror, comedia, thriller?) y, al final, al no quedarse con ninguna opción, ni mezclarlas inteligentemente como hiciese con la del licántropo desubicado, pues el plato supo a nada, a vacío. Habría que ver cuanta culpa de ello tuvo el guionista Michael Wolk, quien no había escrito nada previo, ni lo haría a posteriori.
En realidad lo único bueno de todo el desastre es una escena de efectos especiales cortesía de Steve Johnson, en la que un Don Rickless vampirizado se tosta al sol de forma espectacular (hacer notar que Linnea Quigley aparece como enfermera chillona. Aunque seguramente se deba a que en esos días era pareja de Johnson). Tampoco podemos pasar por alto la agradecida y generosa cantidad de tetas, destacando especialmente -por dimensión- las de la actriz porno Teri Weigel.
"Sangre Fresca" es una película absolutamente fallida y olvidable. 
Si les apetece, en su día publicamos los respectivos fotocromos.

lunes, 24 de agosto de 2009

VIVIENDO CON MICHAEL JACKSON

Un periodista se interna 
durante ocho meses en el día a día de Michael Jackson. Vemos sus rutinas, sus excentricidades, como lleva a sus hijos siempre enmascarados e incluso como los saca por la ventana para que sus fans puedan verlos.
El periodista no duda en entrevistarle ahondando en su difícil infancia, los malos tratos de su padre y el tema de color de la piel, entre otras muchas cosas.
Impresionado me quedé con el segmento en el que Jackson se va de compras. Es lo más compulsivo y absurdo que he visto nunca. Compra el 90% de una tienda de antigüedades, sin pestañear, arramblando incluso objetos que ya había comprado con anterioridad. Se deja millones en menos de media hora. Eso sí, luego todos a cantar el "We are the World".
A la conclusión que llego tras ver este súper entretenido (y corto) documental, es que el rey del pop era un embustero (niega haberse operado), un idiota y sobretodo un enfermo mental, al que le fama le acabó de volver más loco de lo que nos creemos.
“Pobrecillo, que su padre le pegaba mucho”. Precisamente, esos golpes son los que provocaron que, al entrar a una tienda, se la compre toda. Ya me hubiera gustado a mí recibir esas hostias.
Dirige una tipa, Julie Shaw. Y el periodista que rula por ahí no recuerdo como se llama, y no me apetece buscarlo ahora mismo.

jueves, 4 de junio de 2009

DOUBLE IDENTITY: THE COUNTERFEIT LIVES OF HOLLYWOOD LOOKALIKES

"Double Identity: The Counterfeit Lives of Hollywood Lookalikes" explora el mundo de los dobles de famosos, centrando la cosa en unos Joe Pesci, Robert De Niro, Michael Jackson, Uday Hussein, Shania Twain (su puta madre sabrá quien es) y Ozzy Osbourne de mentirijillas.
¿Qué sacamos en claro de este documental?, no se ustedes, pero yo saco que la vida de un doble de famoso, el vivir a la sombra de una celebridad, es un autentico asco. Es patético. Aunque tipos más avispados, como Joe Manuela (en la foto. Sí, ese es Manuela, no De Niro. El parecido resulta asombroso), saben sacarle provecho a su parecido, y aparte de dejarse ver en saraos de distinta catadura, se lo montó para aparecer en escenas de "Fanático" o "Grandes Ocasiones" cuando el actor de verdad no estaba disponible. Aunque lo gracioso de todo esto es que el tal Manuela acabó siendo detenido al intentar sacar dinero de un banco haciéndose pasar por la celebridad a la que se parece. Actualmente trabaja habitualmente con el doble de Joe Pesci y tienen un pique muy grande, pues asegura que le tiene envidia por todo lo que ha conseguido. No hacen más que acusarse el uno al otro durante todo el documental.
Mucho más triste es el caso del imitador de Michael Jackson, que siendo además fan empedernido del follabebés, se hunde personalmente cuando a su ídolo lo acusan de pederastia, o cuando fracasa musicalmente, porque al igual que a Jackson, esas cosas le afectan igualmente a su carrera... si no hay MJ, no hay imitador. Este tipo está realmente deprimido, da hasta pena.
Menos interesantes son los casos de los otros dobles, en parte también porque son menos interesantes los famosos a quienes imitan, aunque hay que decir que, según el doble de Ozzy Osbourne, un tullido con todas las de la ley, el parecerse a aquel le ha dado la vida.
Especialmente me llama la atención el hecho del que el personal pique cuando ve a todos estos dobles por la calle, se creen realmente que son las celebridades. Hombre, el parecido es notable... pero tampoco tanto.
Pues un documental muy interesante, para zamparse entre la comida y la siesta.

lunes, 20 de agosto de 2012

U.H.F.

"Weird Al" Yankovic es un cómico/músico bastante popular en los Estados Unidos. En España ganó cierta notoriedad gracias a la divertidísima parodia del video-clip "Bad" de Michael Jackson, titulado para la ocasión "Fat" (y con un Yankovic engordado a base de látex). Poco después de aquello, llegó su debut como protagonista absoluto de una película con esta "U.H.F." (en los USA se la conoce con idéntico título o con el de "The vidiot from U.H.F."), aunque antes lo habíamos visto haciendo un cameo en "Agárralo como puedas" (y repetiría en la segunda parte). Si el film hubiese funcionado en taquilla tal y como se esperaba, hubiéramos tenido a Yankovic hasta en la sopa... pero desafortunadamente para él, no fue así y tras "U.H.F." el amigo siguió limitando sus intervenciones a la tele o a cameos (salía en el segundo "Halloween" de Rob Zombie haciendo de sí mismo y aportando un gag muy gracioso sobre los obvios parecidos entre Michael Myers -asesino- y Mike Myers -actor-).
La primera vez que supe de "U.H.F." fue en las páginas de alguna de mis queridas revistas francesas. Para ilustrar la noticia iban dos jugosas imágenes, en una Yankovic aparecía caracterizado de "Indiana Jones" y en otra de "Rambo". Habiendo visto y gozado el video-clip "Fat", me convencí de que "U.H.F." sería una estupenda "spoof movie" al nivel de los momentos más inspirados de los ZAZ (y con razón, si se fijan en la caratula de la peli, se recurre al famoso "nudo" propio de las primeras epopeyas de Zucker/Abrahams/Zucker, en aquellas era un avión para "Aterriza como puedas" y un submarino para "Top Secret", en "U.H.F." es la antena de televisión). Pero cuando la peli llegó -en vídeo- a España y la vi, me sentí profundamente decepcionado ya que el nivel de "spoof" es meramente secundario, en esencia se trata de una comedia de narrativa standard... no demasiado mala, ni demasiado aburrida... pero sí demasiado poco... ¿¿"spoofiana"??.
Yankovic interpreta a George Newman, un tipo extremadamente soñador que no consigue conservar ninguno de sus aburridos empleos. Un día, casi por accidente, se convierte en el director de una minúscula cadena de televisión. De entrada ello no significa ningún cambio drástico para la empresa, hasta que casi de casualidad, el portero de la cadena es requerido como socorrido presentador de un programa infantil. La cosa funciona de maravilla y el éxito es arrollador. Tanto que los malvados mandamases del canal número uno del barrio deciden boicotearles de todos los modos posibles. ¿Lograrán George y su clan salir airosos del marrón?. Apuesten a que sí.
La verdad es que, consumida sin expectativas de ninguna clase, "U.H.F." funciona bastante bien como comedia tontorrona. Naturalmente, lo más llamativo de la función está en el material genuinamente paródico, que apunta a "En busca del arca perdida", "Rambo" (incluye un par de gags muy parecidos a dos que posteriormente veríamos en "Hot Shots 2" y "La máscara" y que, por desafortunada coincidencia de fechas de rodaje, no pudo contar con un cameo del propio Stallone), "Lo que el viento se llevó", "Conan, el bárbaro" (esta está muy graciosa) o el famoso video-clip de "Dire Straits" "Money for nothing", aunque hay muchas citas sutiles a muchos otros títulos ("Encuentros en la tercera fase", "El resplandor"...). Como curiosidad destacar la notoria dosis de humor políticamente incorrecto, e incluso sutilmente sangriento (dedo cercenado con sangre chorreante, tipo partido por la mitad verticalmente, soldados estallando gráficamente...), que incluyen algunas secuencias, algo bastante sorprendente tratándose de un film "Autorizado para todos los públicos" (cosa que le dio problemas en los USA con la censura y le obligó a lucir la estampa "PG-13", el "No recomendada a menores de 13 años" de allí).
En el reparto vemos unos cuantos nombres propios del humor televisivo, tales como el polémico Michael "Seinfeld" Richards en su habitual papel de retarded (aunque aquí funciona muy bien, a pesar de cargar un poquito) o Fran "La niñera" Drescher. Le acompañan gente como el asiático Gedde ("Vamp", "Gremlins 2") Watanabe, el enano Billy Barty de notorio curriculum (estuvo en "Legend" o "Willow", pero también en la chunguez "Patrulla de noche", que algún día espero reseñar) y, como absoluto malo de la función, el carismático Kevin McCarthy, que se pasa toda la puta peli con su inimitable mueca de perro rabioso. El productor Robert K. Weiss (culpable de grandes comedias del calibre de "Made in USA" o "Granujas a todo ritmo") se marca un cameo como barman, algo que también hiciera en la misma "Agárralo como puedas" -de la que era productor- aunque en esa ocasión vendía perritos calientes. El director y co-guionista (junto a Yankovic), Jay Levey, se ha pasado toda su carrera currando para "Weird Al" (es su manager y responsable de muchos de sus video-clips).
Detalle fricoso: La notoria transformación mediante "stop motion" de uno de los personajes humanos a extraterrestre es cortesía de los Chiodo Brothers, padres de los "Critters" en su forma física y responsables de la sobrevalorada "Killer Klowns from outer space".
En definitiva, una peliculilla simpática, bastante soportable y recomendable si te sobran 90 minutos de aquellos que, en otras circunstancias, únicamente dedicarías al aburrimiento.

lunes, 5 de febrero de 2024

PURPLE RAIN

“Purple Rain”, film de culto en ambientes estrictamente musicales, es una película para el lucimiento de las habilidades de Prince en el más amplio sentido de la palabra.
Sucede que cuando un artista es lo que vulgarmente se dice “más grande que la vida”, se conciben películas muy peculiares para ellos. No son largometrajes con estructuras corrientes y molientes y, sus argumentos, meros pretextos para huir de la etiqueta “documental”, suelen ser bizarros o surrealistas, y a veces, —y más con el paso del tiempo— muy ridículos.  A “Moonwalker” de Michael Jackson le sucedía esto y, por supuesto, le ocurre también a “Purple Rain”. Madonna no sería una excepción, si bien, la diva mantuvo paralelamente una carrera como actriz, aunque sus dos películas con fines exactamente similares a las de Jacko o Prince, “¿Quién es esa chica?” y “Buscando a Susan desesperadamente”, sí mantendrían una estructura más estándar, más accesibles al gran público, aunque la cantante no quedaría exenta de mostrar su excentricidad con aquella mamarrachada titulada “En la cama con Madonna” en la que, esta vez sí con apariencia "documental”, no duda en coleccionar extravagancias tales como proponerle sexo a Antonio Banderas estando presente Ana Leza, su esposa en aquel entonces.
La otra finalidad de este tipo de películas es la de promocionar el elepé en ciernes del artista que las protagoniza. Otro ejemplo: “Ciudad sangrienta” de Run-DMC.
“Purple Rain” no es otra cosa que un film promocional del disco de Prince del mismo título, y en este sentido, lo importante es filmar de la manera más espectacular y emocionante posibles las actuaciones que, sobre un escenario, ejecutará Prince. El resto, lo que viene siendo el hilo argumental, está desarrollado al gusto del genio de Minneapolis, que al final es el que manda y, en consecuencia, obtenemos un guion que parece escrito por un deficiente mental.
Así, y cuidando extremadamente todos los aspectos técnicos de la película, nos cuenta la historia de “El chico”, un sosias del propio Prince que suele actuar para el público en un local en el que también actúa Morris Day. El caso es que “El chicho” no tiene el mismo tirón para el público que tiene Day, lo que generará una serie de disputas en torno al ámbito musical. En un segundo plano, “El chico” entablará una relación sentimental con otra cantante, Apollonia Kotero, que en un momento dado será seducida por Morris Day para intentar crear con ella un grupo femenino. “El Chico” se pondrá de mal humor… y hasta le curtirá el lomo a la chavala. Todo ello mostrado con vivos colores y contado como si se tratase de una fábula musical. Mucha lucecita, mucho neón y los protagonistas vistiendo con ropa de calle, pero yendo como si fueran disfrazados.
Por supuesto, no deja de llamarme la atención una de las tórridas escenas de sexo que tiene Prince con Apollonia Kotero, en la que vemos, sobre las bragas, pero de manera muy explícita, como Prince echa mano al coño de la Kotero, que dicho sea de paso, no pone impedimento alguno, amen de estar la tía como un queso de tetilla. El impacto que causa esa escena en el espectador de 2024, evidencia lo mucho que ha cambiado el cine en general, y las escenas sexuales en particular.
Al margen de todo esto, “Purple Rain” es una película de Prince, hecha exclusivamente pasa sus fans, que en pleno 1984 eran legión, y a gusto de sus fans. Y estos encantados de ver a Prince como centro de atención. Pero ¿Para el resto? No me considero fan de Prince en absoluto, aunque, según el álbum o la época, por lo general me gusta bastante. No es el caso del disco “Purple Rain”, en que considero se encuentra el Prince más popero y desechable, canciones machaconas y posmodernas (ya por aquel entonces) que no me tiran en absoluto.
La película me parece una fantochada de las más grandes que he visto. Cada dialogo, cada secuencia, cada plano que tiene que ver con Prince, me provocan poco más que vergüenza ajena. Todo lo contrario con Morris Day, el malo de la función, que hace mejorar la película con cada una de sus apariciones. Pero a rasgos generales es tan babosa, tan para el lucimiento de Prince, que no me genera más que profundo rechazo, por muy bien filmados que estén los números musicales, por muy buen diseño de producción que se gaste, o por su excelente fotografía. Esto es para incondicionales de Prince, desde luego, no para mí.
Contaba Prince que, poco antes del estreno, tenía pesadillas con la reseña que del film pudieran hacer Siskel & Ebert en su programa. De hecho, dijo algo así como “no quiero que ese tipo gordo de la tele me despedace”. Para su sorpresa, a Rogert Ebert le gustó mucho, hizo una crítica favorable y le metió cuatro de cinco estrellas.
“Purple Rain”, que costó 7 millones de dólares, recaudó 80, así que se convirtió en todo un éxito. Como era un producto raro, en nuestro país se estrenó de manera reducida en cines de arte y ensayo de la época, y con algún que otro año de retraso. Sin embargo, a pesar de lo que me parezca a mí, está considerada un hito cinematográfico que sirvió para convertir a Prince en una estrella aún más grande de lo que ya era.
Por supuesto, para la dirección, Prince contó con alguien que después le dirigiría en sus videclips, Albert Magnoli, cuyos mayores logros, a parte de este, fueron una comedia romántica de cierto tirón en los ochenta titulada “Días Rebeldes” y sustituir a Andrey Konchalovsky cuando este fue despedido de la dirección de “Tango y Cash”.
En los años 90 se estrenó una secuela no oficial de “Purple Rain” que para la ocasión dirigió el propio Prince, y que se tituló “Graffiti Bridge”. No les puedo asegurar que algún día caiga por aquí.

sábado, 29 de marzo de 2008

EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD

Estamos ante uno de esos títulos emblemáticos del cine fantástico de los ochenta por el que, siendo yo chavalín, sentía una fuerte atracción, al tiempo que temor, gracias a sus imágenes promocionales. Fue la película con la que descubrí a los "Creedence" (esa introducción maravillosa) y fue el film de inflexión para la carrera de John Landis que, después de "Thriller" (el video-clip de Michael Jackson producido el mismo año), cayó en picado a causa del famoso accidente sufrido durante el rodaje, en el cual el actor Vic Morrow falleció decapitado por un helicóptero (y junto a él, dos niños asiáticos). Landis acabó en los tribunales y todo aquello marcó definitivamente su talento, evaporándose por completo tras varios títulos maestros (que caen justo antes de "En los límites de la realidad") tales como "Made in USA", "Desmadre a la americana", "Granujas a todo ritmo" y "Un hombre lobo americano en Londres". Una pena.
Como ya es sabido por todos, el film homenajea a la famosa serie televisiva de Rod Serling, "The Twilight Zone" (aquí "Dimensión Desconocida", al menos en la tv3, que es donde solía verla yo) poniendo al día (al de esa época) varias de sus historias. Para ello, contamos con peces gordos tras las cámaras del calibre de Steven Spielberg, George ("Mad Max") Miller, Joe Dante y el mentado Landis. Casi ná.
Y empezamos por el principio, la infame epopeya que llevaría al pobre Vic Morrow a la tumba. Este interpreta a un mega-racista que, por aquello de la dimensión desconocida, termina dando varios garbeos por la Alemania nazi o el Vietnam en plena guerra, y es casi linchado por el Ku Klux Klan (con ayuda de John Larroquette en un breve papel). La historia es tontorrona, pero efectiva. Le sigue el padre de "E.T." que vivía su etapa más ñoña (lo que no significa nada malo, aunque en este caso si) y lo refleja en esta fábula sobre unos ancianetes que, por una noche, recuperan la infancia. Muy tierna ella, y la más olvidable. La que hace tres nos muestra a un Joe Dante en plena forma, recién adoptado por Spielberg, moviéndose alegremente en su universo al dar vida, forma y color a un mundo propio de Bugs Bunny, pero en maligno (le siguen sus inseparables Dick Miller y Kevin McCarthy). Un niño con poderes infinitos crea su propio hogar ideal, que es como estar viviendo en un dibujo animado a todas horas, hasta que se mete por medio una educadora y lo arregla. Y finalmente, lo mejor del pastel, el dulce por el que merece la pena la peli al completo, y lo raro es que la firma George Miller, un tipo que tampoco es que haya hecho nada del otro Jueves (salvo "Mad Max 2"). En ella, un histérico y genial John Lithgow vive un viaje infernal en un avión y en plena tormenta, cuando presencia por la ventanilla cómo un monstruo (un gremlin, y no es coña) va destrozando el aparato. Lo dicho, cojonuda, la mini-obra maestra del pack, con esa tremenda tensión acumulada, esa delirante manera de fotografiarla, algún que otro momento de verdadero miedo (cuando Lithgow abre bruscamente la ventanilla y se encuentra cara a cara con el bicho... atención al extraño pero efectivo -y fugaz- plano de los ojos del actor saliéndose de sus órbitas, efecto este que ya usó Miller en "Mad Max 2", justo antes de que el malo se coma un camión de frente) y las fabulosas imágenes de la criatura destrozando el ala del avión mientras los rayos le caen encima. Por cierto, ha sido un placer intrínseco para el alma gozar tanto en este episodio como en el anterior, de monstruos creados con látex y movidos mediante animatronic. Lo echaba de menos.
Las pelis de episodios no suelen gustar, dicen que al no poder seguir una historia lineal te aburres (y debe ser cierto, pues el film no fue exactamente un hit)... pero a mi eso no me pasa, de hecho, me gustan esa clase de films (sin ir más lejos, uno de ellos, "Creepshow", está entre mis diez favoritas... ¿para cuando una edición de lujo en dvd?) y será por eso que "En los límites de la realidad" me ha resultado un divertimento total que me ha pasado en un suspiro. Probadlo.

viernes, 19 de julio de 2019

PARCHÍS, EL DOCUMENTAL

Obviamente un documental como este, es esperado como agua de Mayo por todo aquél que fuera niño en los ochenta y hoy ronde una edad comprendida entre los 40 o 50 años, tan solo por el hecho de que se trata sobre un documental sobre Parchís.
Por otro lado, tenía constancia desde hace algún tiempo de que este documental se rodaba y  los palos que iba a tocar, por lo que me olí en su momento algo de sensacionalismo al respecto, motivo por el cual, generaba, por un lado, cierto interés, y por otro, cierta desconfianza.
No obstante, el trailer ya hacía calentar los motores con muy buena pinta, alentándonos de que lo que íbamos a ver podía estar muy bien, y tras el su estreno recientemente en Netflix y el hype generado por todo tipo de espectadores en las redes sociales, espectadores estos que, la mayoría de las veces, se han quedado a en la superficie de lo que en realidad es una historia muy compleja, no me podía imaginar que el documental al que me iba a enfrentar era tan jodidamente bueno, superando, con creces, mis expectativas. Es una obra de referencia desde ya,  no solo en lo concerniente a los documentales sobre el mundo de la música, sino de los documentales en general.
La estructura es la normal y lógica: cabezotes parlantes. Y se resuelve a través de entrevistas a  CASI TODOS los artífices del fenómeno Parchís (no falta ni Rodrigo Valdecantos, ni Javier Aguirre…) se nos cuenta la creación, auge, mega-auge, caída y descenso a los infiernos del grupo infantil más popular de todos los tiempos, pero todo ello mostrado con un ritmo y, creo, que un rigor a prueba de bombas. Un documental que cuando intuyes que se va a terminar, te da pena que se termine.
Entonces, la parte buena del asunto viene en todo lo que se puede suponer más amarillista. No es que “Parchís, el documental” tire de sensacionalismo y cotilleo barato. En absoluto. Lo que pasa es que es un documental que se centra en acontecimientos de hace ya casi cuarenta años, y todos los protagonistas hacen un ejercicio de honestidad y cuentan lo bueno, lo malo y lo regular de lo que supuso el fenómeno Parchís.
Las conclusiones que saco acerca de su visionado son que Parchís era la máquina de hacer dinero de una serie de mafiosos con muy mala leche, que cuando hay dinero a nadie le importa el bien estar de unos niños, mucho menos (o principalmente) a sus padres que les echan a los leones de la misma siniestra y egoista manera que los padres de las víctimas infantiles de Michael Jackson hicieron de mamporreros para él. Y estos actos se justifican con esa sentencia tan manida de que “los niños estaban a gusto”.  Sin embargo, creo que las secuelas de esta fama desmedida, que no se ha cobrado ninguna tragedia, como bien dicen al final del documental, si que ha dejado ciertas secuelas en sus componentes, que gestionan con peor o mayor suerte. Por ejemplo, David, hacia el final del documental, cuenta al resto de sus compañeros que cuando se fue a vivir a Nueva York hace ocho años, no podía imaginarse que en su propio trabajo, una compañera le iba a reconocer y que todo el mundo le iba a felicitar por su paso por el grupo. Sinceramente, creo que este caballero está fantaseando con lo que a él le hubiera gustado que hubiera sucedido. Puede que sea cierto lo que cuenta, pero por cómo lo cuenta, y por el mero hecho de que es el único miembro de Parchís al que más ha transformado el paso del tiempo —es de todos los componentes el que menos se parece al niño que fue— hacen que, desconfiado como soy, no me lo crea, y considere que lo que pasa ahí es que, igual, no lleva demasiado bien el hecho de pasar de ser todo a no ser nada. Sólo digo que pueda ser posible.
Por lo demás, a todo lo que ya conocemos, y sin llegar a ser una cosa del todo  sensacionalista y desmesurada, a la historia de Parchís súmenle desmadre, alcohol, drogas, sexo a destiempo, pederastia, frustraciones, envidias, corrupción por parte de los empresarios, discusiones con los coreógrafos y señoras adultas a las que se follaba Tino en la pubertad. Pero como lo estoy contando yo, si es sensacionalista…
Altamente recomendable, como documento histórico y como documental. Al finalizar, hasta he aplaudido.
Dirige con maestría Daniel Arasanz con amplia experiencia en el mundo del documental sobre música, y que ya era popular por un documental que, paradójicamente, y pese al contraste de envolturas de ambos, era más amable que este: “Venid a las cloacas: La historia de La Banda Trapera del Río”.

miércoles, 12 de marzo de 2008

CARVER

"Carver" tiene tres características a su favor. Que es un slasher. Que es seria. Y que es gore. No hace mucho clamaba a los cielos porque el slasher del nuevo milenio parecía destinado al humor ("Hatchet") o al juego referencial ("Hack!"). ¿Para cuando uno puro y genuino?, que más allá de los inevitables referentes se limite a contar una historia de psycho-killer masacrando adolescentes y punto... sin cachondeo y sin mirarse al ombligo, crudamente. Pues bien, "Carver" esa ESA película.
Un grupo de chavales van de excursión y... ¡dios!, da hasta grima soltar esta parrafada. ¿Para qué seguir si la conocéis de sobras?, baste decir que el film da un leve giro a tan magreada trama con la aparición de una serie de películas snuff hechas en super 8 (y la mar de inverosímiles) que ponen en alerta al más listo de la pandilla. Por lo demás, rutina de la buena, no excesivamente aburrida y, sorprendentemente, no excesivamente mal interpretada (ojo a la chavala que, según como la encuadran, parece Michael Jackson con cinco quilos de más). "Carver" sabe mantener el ritmo, lo que hoy día cuesta horrores cuando juegas con un material tan trillado y, ¡ojo al dato!, casi 100 minutos de duración, nada menos.
Sin embargo, no sería justo reconocer que, hasta cierto punto, la peli se desvía un poco de sus raíces slasherianas para adentrarse en un terreno más propio de "La matanza de Texas" (y eso que el film de Tobe Hooper planea a lo largo de toda la proyección, pero se hace especialmente evidente en esta parte), cuando los últimos supervivientes se enfrentan en una brutal, sangrienta y encarnizada lucha con el psycho-killer gordo de turno... esta parte es especialmente delirante, por su sabrosa ración de hemoglobina, sus nada delicados métodos de defensa, una lograda atmósfera malsana (el disco de country que se va ralentizando a medida que la sensación de demencia se incrementa) y, eso también, ciertas resoluciones un pelín absurdas. Incluso diría yo que en algunos detalles recuerda a "Posesión Infernal", ya no solo por el abuso gran-guiñolesco, también por la imagen de uno de los protagonistas recorriendo la cabaña, escopeta en mano y embadurnado de dulce líquido rojo.
Donde "Carver" realmente destaca es en su brutalidad. El gore campa a sus anchas, las mutilaciones y torturas más sádicas no escatiman en detalles y, en especial, destaca una por retorcida y especialmente angustiosa, en la que uno de los chavales ve cómo el asesino le revienta un testículo con unas tenazas. Y sí, nada de florituras, nos lo comemos en primerísimo plano, con todo su esplendor, su burrismo y su escalofriante efecto sonoro (incluso un gráfico chorrillo de orina se desliza por el pene, ¡toma castaña!)... tremendo (y es que, encima, previamente la víctima recibe un sabroso baño de mierda, literalmente hablando). Está claro que el fin de tan sensible secuencia es llamar la atención, ¡y joder si lo consigue!, por un momento crees estar viendo una italianada caníbal de los ochenta.
Sinceramente, me ha sorprendido. "Carver" está muy por encima de la media con respecto a lo que suelen dar de si esta clase de productos, no he usado el avance rápido... y me ha dejado la entrepierna considerablemente dolorida.
Bien merece un visionado.

lunes, 4 de julio de 2011

HYSTERICAL

Los Hudson Brothers eran un trío de mediocres comediantes/músicos (algo así como la “Trinca” nuestra pero en yankee) que asolaron los USA durante finales de los 70 luciendo looks de esos tan acordes a su época, mostachos enormes, greñas cutres, pantalones acampanados, cuellos de camisa tamaño Big Mac, etc, etc. Vivieron un éxito efímero, lo que no les impidió participar en un par de pelis, una de las cuales (en la que son absolutos reyes de la función) es esta “Hysterical”. Después de aquello su popularidad comenzaría a descender, aunque actualmente el legado de los Hudson sigue patente en Hollywood gracias a la actriz Kate Hudson, hija de uno de los hermanos, Bill, como resultado de su matrimonio con Goldie Hawn. ¡Lo que son las cosas del corazón en la meca del cine!.
“Hysterical” es, ante todo, una comedia, o mejor una parodia del cine de terror. La historia es lo de menos, ya que habla de la llegada de un escritor con problemas de inspiración a un pueblecito maldito por la presencia del fantasma de un farero (el inimitable Richard Kiel, el Tiburón de las películas de James Bond con Roger Moore) y su amante asesinada (Julie "Catwoman" Newmar). De por medio tenemos a dos “investigadores de lo paranormal” que acuden esperando desentrañar el misterio. Hasta ahí todo normal, pero la continua sucesión de gags idiotas o, ya directamente, la apabullante alusión a pelis del género (“El Exorcista”, “Tiburón” –por cierto, el actor que interpretaba al estresado alcalde en aquella, Murray Hamilton, repite papel aquí-, “Viernes 13”, con el tonto del pueblo que no cesa de soltar lo de “Estáis predestinados!”, “Poltergeist”, cualquiera de zombies...) y no tan del género (“Taxi Driver”, "El estanque dorado" o “En busca del arca perdida”, con los investigadores de turno disfrazados de Indiana Jones) hacen de esta peli un divertimento a base de humor extremadamente chorril (ver la secuencia de Drácula –interpretado por el actor de comedia Charlie Callas, habitual de Mel Brooks- para hacerse una idea) que, por lo menos, te entretiene durante sus 90 minutos. Curiosamente, en su momento se vendía como "para todos los públicos", aunque los chistes picantes y los tacos andan a sus anchas.
La película incluía un número musical con zombies bailoteando, finalmente extirpado. Sacro error, de haberlo dejado se habrían adelantado al famoso "Thriller" de Michael Jackson. Anda disponible en youtube.
No puedo resistirme a mencionar algunas joyas, tales como la escena del exorcismo, la absurda idea de que el proceso de transformación a no-muerto incluye que se te pongan las cejas blancas, se te suba el cuello de la camisa y digas “Me impogta un cagajo” (¿!!?), la cena durante la que el prota va siendo poseído poco a poco o, cómo no, la divertida canción que los hermanos Hudson improvisan delante de los zombies porque, dicen, “La música les amansa”.

¿A que te mueres por verla?.


Para ilustrar la reseña he puesto el cartel que veis porque me encanta... pero si somos justos, este que hay aquí debajo (escaneado de mi flamante VHS) fue con el que se la conoció durante su fugaz estreno (y su periplo videográfico). Y también mola, claro.


sábado, 12 de febrero de 2011

MAHAKAAL

Antes de ponerme con esta reseña, me animé a investigar un poco por la red a ver qué decían de "Mahakaal". Naturalmente, y como era de esperar, me topé con muchas críticas en las que se reían de ella y únicamente sacaban a relucir sus elementos más ridículos. Aunque era algo que me esperaba, me chocó. Y digo que me chocó porque mis impresiones tras su visionado fueron un pelín distintas. A ver, ¡no se asusten!, no voy ahora a dármelas de esnob y decir que "Mahakaal" es arte y poesía y que los que se ríen de ella son ignorantes... ¡¡para nada!!, acepto y comprendo que sea un film fácilmente ridiculizable, pero también os diré que tiene unos cuantos atributos positivos y que lo que en un principio te desconcierta de ella, termina atrapándote.
Esta es una peli parida en una cultura bastante distinta a la nuestra, que tiene un modo de ver el cine muy diferente. Resulta inevitable que ese modo de hacer se antoje extraño y nos provoque la risa, pero al mismo tiempo ello le otorga un algo especial que la hace atractiva y, hasta cierto punto, fascinante. Supongo que se puede ser más crítico y mal carado con una peli parida en nuestras tierras que pretende hablar "nuestro lenguaje cinematográfico" y luego no haga otra cosa que cagarla. Pero el caso de "Mahakaal" es otro rollo.
Siempre me han hecho mucha gracia esos idiotas que rajan de que en Hollywood únicamente sepan producir remakes de pelis europeas, y no se percaten de que en países como la India o Turquía hagan exactamente lo mismo, pero con el cine americano. Encima, sin pagar derechos. ¿Eso no es criticable?, supongo que no, ya sabemos el odio y envidia que despiertan los USA. Peor para esos memos. Justamente lo que tenemos aquí es un remake made in Bollywood en toda regla, y toda ilegalidad, de "Pesadilla en Elm Street" parida por los Carpenter / Romero / Craven de allí, los Hermanos Ramsay, especialistas en terrores varios. La trama esencialmente es la misma que el clásico con Robert Englund: Unos estudiantes (aquí especialmente adultos, algo muy típico también en el cine americano, pero que en este caso canta especialmente) sufren pesadillas en las que un tipo deformado y armado con uñas de acero les aterroriza. La cosa es soportable hasta que uno de ellos perece. Es entonces cuando comienza la investigación y descubren que, sí, el padre de la prota -policía- acabó con el asesino (que ya era deforme entonces) saltándose a la torera el reglamento (y motivado porque este mató a su hija pequeña). Ahora, y desde el mas allá, el criminal se está vengando mediante los sueños de sus víctimas... claro que este Freddy Krueger no tiene especial problema en entrar y salir del mundo real como si fuera la puerta del lavabo.
Bien, a continuación añádanle a todo esto elementos típicos del cine de Bollywood. Es decir, números musicales tan horteras como divertidos y pegadizos (los jóvenes, felices antes de ser asesinados, cantan y bailan cuando van de picnic), mucho colorido, protagonistas atractivos y esbeltos (el único "feo" es, cómo no, la irritante comparsa cómica que merece comer aparte, por la cantidad de papeles que se marca, por su imitación de Michael Jackson y, obvio, por aportar cantones y cargantes momentos de comicidad que aún pegan menos que los números musicales) y un sentido de la realidad bastante alterado. Los Ramsay no intentan recrear el mundo tal y como es, para nada, ellos hacen su propia realidad fantasiosa, perfecta, limpia, cargada de buenos sentimientos, ropajes bastante horribles (el "malo" lleva una camiseta de "Iron Maiden" (!), encima de un jersey (!!) y todo ello dentro del pantalón (!!!)) y tiran millas. Algo que no deja de ser curioso, incluso puede que molesto para algunos, pero que a mi me agradó especialmente. Es como si este Freddy Krueger se moviera en los sueños de personajes que, en si mismos, también habitan otro sueño, uno en el que el mundo es un lugar maravilloso y apacible que únicamente puede perturbar, cómo no, un monstruo. Delicioso.
A nivel técnico la peli está potable, las secuencias de pesadillas no son especialmente desdeñables (me mola especialmente la que transcurre en la cárcel) aunque el gore escasee. Y luego, además de los elementos robados a "Pesadilla en Elm Street" (y secuelas), también podemos descubrir espolios a "Terminator", "El día de los muertos" y especialmente "Posesión Infernal" (film muy influyente en esa cinematografía), que incluye un sonoro steadycam y una chica poseída que se ríe igual que otra del clásico de Raimi... de hecho, estoy bastante seguro de que incluso utiliza el mismo efecto sonoro.
Y el caso es que, dentro de lo que cabe, y teniendo en cuenta lo que es, "Mahakaal" no me desagradó especialmente (eso sí, con subtítulos en inglés). Algo que tiene doble mérito si tenemos en cuenta las 2 horas y 12 minutazos que dura,¡¡uala!!, chúpate esa, Freddy.
Para curiosos y amantes de exotismos.

martes, 20 de enero de 2009

SAVING GOD

El maravilloso Ving Rhames continúa poniendo pasta en productos para su lucimiento directos a vídeo, acostumbrándonos ya a ese estilo, más propio del actor y productor que de los directores o guionistas que contrata para elaborarlos. Que al bueno de Ving le de por dirigirlos, es solo cuestión de tiempo.
Y con este, el último que ve la luz, se nos ofrece lo de siempre; tiros, hostias como panes y venganza. Está claro que este rollo funciona, así que ¿para que cambiarlo?
Ving Rhames interpreta a un presidiario que encuentra a dios estando entre rejas y se hace pastor, el pastor Kane para ser exactos (hasta el nombre es chanante). Una vez fuera de presidio, decide levantar una iglesia en ruinas, legado de su padre, a la par que aleja de la venta de drogas a uno de los muchachos del barrio. Obviamente, los jefes de este no consideran oportuna la decisión, así que hacen lo que todo buen traficante haría en estos casos: Matarlo. El pastor Kane, además de cura, es un tío de la calle, así que ante tal acto no duda en ejecutar su violenta venganza… claro que ahora dios está por medio y acaba con esa espiral de violencia en unos momentos.
Que Ving Rhames en esta película haga de predicador ex convicto, no es más que una excusa para darle color a sus monotemáticos registros interpretativos, porque lo cierto es que siempre interpreta a presidiarios violentos y redimidos que al final tienen un corazón de oro. Claro que, por otro lado, los fans de Ving no queremos verle en otro tipo de papeles; así ya nos va bien, ¡que siga en esa línea, por dios!
Sin darse cuenta, Ving Rhames se está convirtiendo en una especie de Charles Bronson del nuevo milenio, es decir, un tipo que entre película mainstream y película mainstream, ha dado forma y fondo a su propio hueco en la mal llamada "serie B", pariendo productos muy entretenidos e iguales unos a otros. Y a mi eso me parece maravilloso.
El titulo no puede ser mas molón (en castellano sería algo así como "Salvando a Dios") y, para la ocasión, dirige el cotarro Duane Crichton, con solo una peli en su haber. Firma el guión ¡Michael Jackson! No he dado con la info de marras, pero supongo que será otro.
Un peliculón, como todas las de Ving.

viernes, 29 de marzo de 2019

NOSOTROS

Me sorprendió mucho, hace ahora un par de años, en debut como director del comediante negro Jordan Peele con “Déjame salir” que arrastra las pasiones y los odios del respetable por igual, situándome yo en el lado de los que adoran esa película. Me pareció original, sorprendente y desasosegante, me gustó mucho esa película y cuando me enteré de la existencia de “Nosotros” la esperé con candeletas. Sin embargo, y como suele pasar con  los directores debutantes, corría el riesgo de que todo lo bueno de su ópera prima se convirtiera en un espejismo y que esta “nosotros” corriera el riesgo de  no ser los suficientemente buena. Y eso es justo lo que ha pasado.
Todos los ingredientes a priori son cuanto menos sugerentes; un “home invasión” con dopplegängers malvados acosando a una familia negra en una casa playera. Y el como lidian con ellos es el grueso de la película. Pues a pesar de las críticas positivas que ha recibido y de haber resultado un taquillazo en su primer fin de semana, clasíficandose “Nosotros” como el más rentable estreno de una película de terror en mucho tiempo —hechos estos que no tienen por qué interferir en la calidad de la película en modo alguno— he de decir, con todo mi pesar —porque tenía muchas esperanzas puestas en Jordan Peele— que “Nosotros” es un rollo patatero, largo, tedioso, un muermazo, que para mayor desastre muestra una incapacidad absoluta para crear una atmósfera o algo parecido al miedo. A eso no ayuda la modernez que supone, por un lado, componer una banda sonora que no es más que la deconstrucción de un viejo hit de Hip-hop de los 90 (el “I got 5 on it” de los Luniz) o que en momentos de máxima tensión el director se las apañe para que suene el “Fuck The Police” de N.W.A. a toda pastilla, consiguiendo así, más que un efecto narrativo o estilístico, una distracción para el espectador. Por lo demás, falla más que una escopeta de feria. Y es que el principal problema de esta película radica en que Peele tiene muy presente su primera película (de hecho, los mentideros de Internet especulan con la idea de que ambas películas transcurren en un mismo universo) y en lugar de querer hacer otra película distinta, pretende hacer la misma pero con otros ingredientes. Es como si a una pizza de peperoni le quitas el peperoni y en su lugar le pones judías verdes; el resultado, probablemente sea comestible porque la base es sólida, pero no necesariamente tiene que estar rico. Con lo cual, nos pasamos más de una hora deseando que la película se acabe.
Al margen de eso, y para seguir tendencias, al arranque que amenaza con buenas dosis de postmodernismo (que por suerte no llega a eclosionar) hay que destacarle extraños guiños ochenteros en forma de cintas de VHS que van desde “C.H.U.D” o “Un genio con dos cerebros” a obviedades como  “Los Goonies” y “Pesadilla en Elm Street”, así como el “Thriller” de Michael Jackson. Guiños, extraños o no, que puestos ahí concienzudamente, se quedan en la mera presencia de objetos en pantalla si tenemos en cuenta que, por otro lado, para poner en situación a sus actores, Peele les hizo ver, a  la Lupita Nyong’o y al Winston Duke, películas de terror como por ejemplo “Babadook”, “It Follows”o “Déjame entrar”, todas pretenciosas muestras del terror actual más sofisticado y repetable, por lo que, como autor de películas de terror, está claro que Jordan Peele no acaba de aclararse. Una pena. ¿Remontará con la siguiente? Y es que, aunque está claro que se siente la mar de a gusto en su rol de comediante reciclado a director de cine de terror, me temo que donde quizás podamos ver a un Jordan Peele en plena forma, sea en una comedia. A saber, que tan solo ha hecho dos películas.
Y si me permiten el apunte racista, en el cine de terror, en atmósferas oscuras, los negros quedan fatal: no se les ve.

viernes, 22 de abril de 2022

EL SUPERDETECTIVE DE LA COSTA ESTE

Lanzada en vídeo ya en los 90, “El Superdetective de la costa Este” es otra estratagema, ya tardía, pergeñada por las buenas gentes de Record Vision que, sin duda, rentaron al máximo el producto que se disponían a poner en circulación. Se trata de unir capítulos aleatorios de una serie de televisión hasta llegar a la hora y media de metraje y distribuirlo como si de una película se tratara. Nada nuevo, ya lo hicieron otras distribuidoras con las series de MR.T.
En esta ocasión, lo que vemos son tres capítulos sin relación entre sí de la serie “Sonny Spoon” a mayor gloria de un por entonces de moda Mario Van Peebles. Se trata de una serie de culto en Estados Unidos porque, con apenas 15 capítulos rodados —y apoyados por la NBC— la serie fue suspendida de la parrilla televisiva y olvidada para siempre en 1988; sin embargo, mucha de la gente que la siguió en su momento guarda un grato recuerdo de la misma y como es una serie que no ha tenido reposiciones ni ediciones en vídeo o DVD posteriormente, sueñan con volverla a ver.
En España, igual se emitió en algún canal autonómico, lo desconozco y no he encontrado info al respecto, pero lo cierto es que no me suena de nada esta serie, no así la carátula de la “película”, que sí que vi infinidad de veces en las estanterías del videoclub sin que nada instara a que yo la alquilase nunca (los productos de Record Vision en los 90 no destacaban precisamente por ser de primera calidad… Hasta que distribuyeron “Terminador 2”).
La serie es muy parecida a muchas otras series de finales de los ochenta: Un detective negro con pocos recursos y cuya oficina es una cabina telefónica, Sonny Spoon, se las apaña para aceptar casos que resolverá a lo largo de cada capítulo. Tiene credibilidad callejera y por lo tanto todos los rateros le ayudarán a resolver los casos del mismo modo que la asistente del fiscal del distrito y un vendedor de periódicos le echarán una mano en sus investigaciones. Naturalmente, todo acabará bien en cada capitulo. Así mismo las señas de identidad de la serie son que, en cada episodio, Spoon se disfrazará durante su investigación de algo distinto, a saber: Punk, cura, homosexual, latino, yuppie y hasta de Michael Jackson, haciendo ver que es una especie de maestro del disfraz a la Mortadelo. También aparecen en las tramas toda suerte de tullidos, lisiados y discapacitados que, en un alarde de inclusión, son tratados por el resto de los protagonistas como si no les pasara nada, siendo estos clave a la hora de dar con la resolución del caso a resolver en cada episodio.
Como ya me ha pasado con otras cintas de series montadas a modo de película, ver “El Superdetective de la costa Este”, ha sido poco más que un suplicio, ya sea porque el ritmo de estas series segundonas se resiente considerablemente con el paso de los años, ya sea porque, de origen, ya eran malas de pelotas. Un aburrimiento sin parangón.
Como sea, la estrategia comercial de Record Vision estuvo bien elaborada, ya que no solo vendían como película un producto que no lo era, sino que no tenían ningún rubor a la hora de expoliar personajes populares que nada tenían que ver con lo que estaban vendiendo. Así, rápidamente se percataron de que el protagonista, Mario Van Peebles, era negro, que de vez en cuando se ponía en la serie una cazadora de universitario, y que operaba en Nueva York, es decir, la costa Este. Se acordaron de Eddie Murphy, se acordaron de que en “Superdetective en Hollywood” también vestía con una cazadora universitaria, y se dieron cuenta de que operaba en la costa Oeste. Así que expoliaron la popular franquicia, y a ver que pasaba. Naturalmente, esto salió en vídeo durante el año 91 y 92, el público de vídeo ya no era tan ingenuo y, aunque se alquilaran la cinta porque poseía una carátula atractiva, dudo mucho que  nadie confundiera a Mario Van Peebles con Eddie Murphy o viceversa.
El caso es que debían tener bastantes capítulos de la serie en propiedad, porque después de esta, Record Visión montó otros tres capítulos y estrenó en vídeo lo que sería “El Superdetective de la costa Este II” y hasta una tercera parte, esta vez sin querer tener nada que ver con la franquicia de Eddie Murphy, a la que titularon “El Superdetective de las mil caras”. Tengo ambas ahí para ver… pero me temo que vista una, vistas las otras. Y ya tuve bastante.

sábado, 6 de noviembre de 2010

LA NOCHE DEL BAILE DE MEDIANOCHE

Estaba predestinado a hablarles de esta película. Verán, hace unos días, y con motivo de la celebración del Halloween (que me parece estupendo que se mezcle con las fiestas autóctonas... creo que ambas pueden convivir perfectamente), un amigo me llamó pidiéndome que le recomendara "pelis de terror ochenteras que tengan Halloween como tema central". Se me pasaron unas cuantas por la cabeza, y una de ellas fue este "La noche del baile de medianoche". Pero no la mencioné porque, que yo sepa, actualmente no hay copia disponible en las Españas. Pasan unos días y otro amigo me llama ayer mismo para hacerme otra consulta, me dice que tiene un colega que busca "La noche del baile de medianoche" en dvd y que si sé cómo conseguirla. ¡¡Otra vez tú!!. Todo esto hizo aflorar mis recuerdos, así que decidí buscarla y volver a verla -y la encontré, subtitulada y todo, lista para ser descar... ops!, digo devorada- (por cierto, que a este último amigo le recomendé que tirara de Amazon).
"La noche del baile de medianoche", "The Midnight Hour" en su tierra, tiene cierta relevancia sentimental para mí. Si la memoria no me falla, fue la primera peli que alquilé yo solito en un video-club concreto, el "JP". El "JP" era un verdadero paraíso para el adicto. Hoy sería declarado zona protegida. Se trataba de un establecimiento enorme repleto de todas las chuches imaginables, especialmente en su sótano, que desbordaba productos de serie B y aledaños. Si pienso en todo lo que tenían allí, me entran cagarrinas. Bien, una de las muchísimas era este "La noche del baile de medianoche". Desde un buen principio, quedé prendado de su guapísima carátula. Se me antojaba muy excitante el hecho de no saber de su previa existencia y no conocer nada de ella. Finalmente la alquilé y, en fin, como suele pasar me sentí algo decepcionado, por ello el lugar que ha ocupado en mi memoria durante todos estos años ha sido escueto... pero ahí andaba, ¡hasta que la providencia la despertó de su letargo!.
Bien, ayer noche volví a verla. Más sabio y con menos muelas, pude apreciar algunos detalles más que no supe valorar en su época. La cosa va de unos chavales del insti que, haciendo el ganso la noche de Halloween, juguetean con una supuesta maldición real y reviven a todos los muertos del cementerio local, entre los que se encuentran un psicópata la mar de peligroso, una vampira y un hombre lobo (!!). Estos se encargarán de liarla parda, de modo que los héroes de turno se verán obligados a detener el despiporre.
De entrada decir que estamos ante un telefilm, producido -obvio es- para emitir la noche de las brujas (concretamente, la de 1985). ¿Eso que significa?, pues que "The Midnight Hour" es pulcra, mínimamente violenta, mínimamente aterradora, con notables ribetes de humor y, casi, casi, sin gota alguna de sangre. Pero no es caca, lo que ya es mucho. Tiene algunos momentos visualmente notables (el ataque de la vampira en el sótano, con todas las botellas de vino descorchándose -y sustituyendo al rojo de la ausente hemoglobina, gran idea-, el pueblo envuelto en el más absoluto caos...) y, of course, tiene su encanto. Pero tampoco es para tirar cohetes, vamos, que en realidad se trata de un producto muy mediocre al que el tiempo ha beneficiado por aspectos estéticos (¡maldita nostalgia!).
¿Curiosidades?, pues los arranques de humor algo molestos (dos zombies que están ahí básicamente para las risas, el enano cabezón y uno con chollas), la utilización en el jugoso soundtrack de una versión instrumental del "How soon is now" de los "Smiths" y que el film denota la influencia del entonces popular "Thriller" de Michael Jackson, especialmente en cierto e inesperado número musical capitaneado por una de las actrices, Shari Belafonte, hija de Harry y que siguiendo la estela paterna, se pone a canturrear. La acompañan la hermosa Dedee Pfeiffer ("Vamp"), esta vez eclipsada por una belleza aún mayor, la de Jonna Lee (hoy día retirada de la interpretación y volcada en la creación artística, tiene web y todo) que protagoniza una bonita historia de amor (me hago mayor) con el ignoto actor principal. También tenemos a LeVar Burton (luego popular por su papel de "el tío ciego que ve" en el "Star Trek" de la nueva generación) y unos cuantos veteranos, Kurtwood Smith (uno de los malos de "Robocop"), el entrañable Dick van Patten (el padre de "Con ocho basta") y el fallecido Kevin McCarthy. También rula por ahí el vozarrón de Wolfman Jack, al que pudimos oír a lo largo del "American Graffiti" de George Lucas. Al director, Jack Bender, también le debemos "Muñeco Diabólico 3" y un montón de reputadas series, entre las que se encuentran episodios de "Lost".
La verdad, dar un veredicto respecto a "La noche del baile de medianoche" me resulta jodidamente difícil... en realidad me parece sosilla y rozando el aburrimiento (si la vuelvo a ver no será hasta que hayan pasado otros 25 años), pero claro, tiene ese "algo" que le otorga un velado encanto así que... ¡ustedes mismos!.

viernes, 22 de febrero de 2019

LOS TELEÑECOS CONQUISTAN MANHATTAN

Los Teleñecos son toda una institución en los USA desde hace casi 50 años gracias a unos shows televisivos de fama mundial que, incluso tuvieron su momento de gloria en la España de los setenta (también se emitió en Canal + la estupenda “Muppets Tonight” de los 90, probablemente, la mejor serie de Los Teleñecos), y de los que me declaro fan desde la más tierna niñez. Sin embargo, no disponen de una filmografía para cine demasiado competente. Es más bien irregular. De hecho, durante su momento de mayor popularidad, en nuestro país se estrena su primera aventura fílmica, “La película de los teleñecos”, y se estrella en taquilla con apenas 33.000 espectadores del año 78. Es por ese motivo que, durante la década de los 80, no aterrizaran por aquí las películas posteriores, osea “El gran golpe de los Teleñecos” o la que nos ocupa, “Los Teleñecos conquistan Manhattan” Finalmente, y gracias a los pases televisivos, pudimos verlas por primera vez en vídeo. Ya en los 90, sí que se estrenaron las películas de estos entrañables muñecos con relativo éxito, siendo “Los Teleñecos en la isla del Tesoro” un bombazo que casi alcanza los 800.000 espectadores. Pero no podemos decir que estas sean sus mejores películas. Paradójicamente, esas son las que no llegaron a estrenarse aquí, encabezadas por “Los Teleñecos conquistan Manhattan”, tal vez la mejor película de Los Teleñecos.
Probablemente, el entrañable resultado final de esta cinta, —en la que, tras unos buenos resultados en la universidad, Gustavo y su troupe se lanzan a la aventura en Nueva York con el fin de estrenar un musical en Broadway, y se las tendrán que ver con los peligros de la gran ciudad y los desplantes de los productores teatrales—, se deba al  solvente director que hay tras la cámara, Frank Oz, currante del “El Show de Los Teleñecos” desde los inicios hasta finales de los 90, y voz de varios de los muñecos, siendo las de Miss Peggy y Animal las más populares.
Jim Henson en ese punto de su carrera, desbordado de curro, decide que es hora de delegar en alguno de sus colaboradores, y quién mejor para abordar el rodaje de una nueva película de Los Teleñecos que Frank Oz, tan conocedor de la idiosincrasia de The Muppets, que hasta rechazó un guion previo por considerarlo demasiado extravagante, para dar forma a un musical clásico con una estructura que, incluso, peca de rancia -pero funciona a las mil maravillas- combinada con el universo de los Teleñecos. Estos han de ser rancios aspirantes a estrellas de Broadway, punto. Y la cosa acaba siendo entretenida de pelotas, amén de poder ver en su salsa a los muñecos, que sería siempre el máximo aliciente, interactuando con actores de carne y hueso por las calles de Manhattan. De hecho, popular es la anécdota en la que, al estar Jim Henson manejando a Gustavo en Central Park, oculto y con la marioneta a la vista, un niño se acercó a hablar con la rana y Henson no pudo hacer otra cosa que seguirle el rollo, por lo que, al rato, ya tenía por allí un grupo de muchachos sumados a la conversación, retrasando así el plano que tocaba rodar en el parque.
Como era de recibo en un film de The Muppets, tocaban un buen montón de cameos, pero la gran mayoría de estos (a excepción de los de Lizza Mineli o James Coco) se cayeron por el camino por culpa de Dustin Hoffman, más conocido en Hollywood por aquellos años como “El narizotas”o “El despojo”. En realidad el mote que debería haber tenido es “El pelota”, porque lo que ocurrió es que debía interpretar a un productor claramente inspirado en Robert Evans, y Hoffman (no se me ocurre mejor personajillo para esa tarea) se bajó del carro porque decía que parecería que se mofaría de él y no quería faltarle el respeto (por aquel entonces Evans daba mucho trabajo en Hollywood). Esa actitud propició que el resto de cameos también se echaran para atrás, por lo que algunos apalabrados como Richard Pryor, Lily Tomlin, Steve Martin e incluso Michael Jackson, finalmente ni asomaron el hocico. Y la verdad es que, quizás, sea mejor así.
Por otro lado, esta película es recordada porque introduce en el universo “Teleñequil”, por primera vez, a lo que luego serían Los Pequeñecos, es decir, los miembros clásicos de The Muppets siendo bebés y desarrollando su campo de acción en una guardería. Hay una escena en la que Peggy sueña que regresa a la infancia, y de esa secuencia, al año siguiente la factoría Henson se sacaría de la manga una serie de dibujos animados que se tiraría en antena casi ocho años, siendo uno de sus grandes éxitos de los 80, “Los Pequeñecos”. 
“Los Teleñecos conquistan Manhattan”, divertida a rabiar, rodada estupendamente y para toda la familia, es de lo más recomendable, sobre todo si eres un devoto de sus protagonistas. La cinta más memorable de las muchas que protagonizaron y que han ido (e irán) apareciendo por aquí reseñadas.

martes, 6 de marzo de 2012

PACTO DE SANGRE

Ayer noche me apetecía mucho meterme vía intravenosa una peli de terror de los 80, de esas que ni eran demasiado chusqueras ni demasiado lujosas, y que incluyera en su reparto actoril o técnico un nombre clásico y respetado de la década. Y entonces, vi la luz: "Pacto de sangre". El problema es que, por alguna extraña razón (mi vida está repleta de extrañas razones), el vídeo no me la reproducía correctamente. ¿Qué hacer?, ¡canastos!, para algo tengo dos vídeos más en reserva, tal vez funcione en uno de ellos. Cogí la silla, subí, abrí el armario y rescaté el vídeo negro que reposaba en los estantes. Lo instalé. Probé y funcionó. ¡¡Bieeeen!!, ahora ya puedo ver "Pacto de sangre". Coño, pues ya que puedo verla, la ripeo también y la paso a DVD. Así que agarré el euroconector y enchufé el vídeo al grabador. Le di al play y al rec y, ¡¡ea!!, a disfrutarrrr.
¿Que por qué les cuento todo esto?, pues porque mucho me temo que esa será la parte más interesante y entretenida de esta reseña. Y porque, ¡joder!, mola un huevo ser coleccionista/devoto/enfermo del vídeo, ya sea VHS o Beta, y en ocasiones es más diver el proceso de ver una peli, o el costroso look de esta, que la peli misma (especialmente si hablamos de "Pacto de sangre").
Ayer no fue la primera vez que la consumía, ni mucho menos. En la época de su estreno acudí emocionado al cine que entonces tantas horas de entretenimiento me aportaba, el "Continental". Y digo que fui emocionado porque "Pacto de sangre" se anunciaba como el debut en la dirección de todo un astro de los efectos especiales, el legendario y ya fallecido Stan Winston, papá de "Aliens", "Terminators" y "Parques Jurásicos", entre muchas otras criaturas. Encima, el monstruo de "Pacto de sangre" molaba mil según las fotos que había visto en "Mad Movies" y, bueno, todo se prometía mogollón de geniales.
Y no. La experiencia fue altamente decepcionante. El punto más flojo probablemente sea la historia que nos cuenta, previsible, lineal y aburrida, sobre un padre que pierde a su repelentillo hijo en manos de una panda de irresponsables adolescentes, por lo que invoca al bichejo de marras para que acometa venganza. Luego se arrepentirá de sus actos e intentará detenerle. Este responde al nombre de "Pumpkinhead", "Cabeza de Calabaza", que es como se titula el film en su versión original. Lo gracioso es que, según el doblaje español lo llaman "El Cabezón". Imagínense por un momento que el film hubiera llegado a España con el título traducido literalmente según nuestros expertos... ¿¿acudirían al cine a ver un film de terror no mexicano ni peruano titulado "El Cabezón"??. ¡Hilarante!.

Stan Winston demostró, una vez más, ser un maestro con eso de juntar látex y dar forma a un ser vivo, pero en cuestiones direccioniles y narrativas, el muchacho no andaba nada puesto. "Pacto de sangre" luce muy bien a un nivel, digamos, plástico. Toda la parte de la bruja, su cabaña, el montículo con el cuerpo del monstruo, etc, está muy bien, es muy bonito visualmente y estupendamente diseñado... pero el film carece de garra, de ritmo, de vida... es totalmente plano o, lo que es lo mismo, considerablemente plomizo... especialmente la última media hora, que se hace eterna. Y la sensación final que te deja es raruna, porque tiene todos los ingredientes para ser un film ochentero que funciona y, sin embargo, no lo hace. O no lo hace PA MI, porque "Pacto de sangre" dio el dinero suficiente -supongo que donde más sería en el mercado del vídeo- para parir varias secuelas, todas tardías, todas horripilantes y todas muy olvidables.
El prota no es otro que Lance Henriksen, que cuando no pone cara de palo, sobreactúa absurdamente (pero mola). Le siguen muy de cerca el entrañable George "Buck" Flower y Jeff East (el Superman adolescente del film de Richard Donner). Stan Winston volvería a probarlo como director en la escalofriante "Gnomo Cop" y con dos cortos de peso, el "Ghost" con Michael Jackson y la peli-atracción "Terminator 2 - 3D: Battle Across Time" junto a James Cameron y John Bruno. Luego lo dejó (¡ya tardaba!). Que curiosa trayectoria.
En definitiva, "Pacto de sangre" fue una oportunidad perdida. A pesar de ello, acabó generando incluso merchandising del monstruo, lógico si tenemos en cuenta que, esencialmente, es lo único realmente salvable de todo el pitote.

NOTA: Junto a la caratula original de mi VHS (ya en la sección de ventas), les dejo un simpático cartel que he rescatado de las páginas de "Mad Movies", sección "Próximos rodajes". Imagino que para entonces el film andaba en pre-producción y el look del bicho no estaba definido... pero hubiera molado que fuese como el que sale ahí dibujado, ¿que no?.

martes, 6 de julio de 2021

MIERDCADERÍAS : LAS MALDITAS ENCHILADAS

Retomamos esa especie de sección titulada "Mierdcaderías" cuya finalidad es, no ya reírse del merchandising ridículo -por cutre-, que sería lo típico, sino de aquel que podríamos tildar de excesivo. El tipo de mercaderías superficiales y banales que desprenden de magia, misterio e incluso dignidad a la película de la que churrupetean (y veremos cuánto tardan en plagiárnosla, igual que unos cuantos han hecho ya con la de caratuleo chungo). En esta ocasión contamos con la presencia de un aficionado al cine de terror que, por aspecto, solo puede habitar en los Estados Unidos. Bien, a poco que nos fijemos en su camiseta leeremos "It´s them damn enchiladas". Así de entrada puede no decirnos nada, pero si bajamos la vista localizaremos, en letra algo más pequeña, un título bien reconocible: "Viernes 13, 5ª parte: Un nuevo comienzo". Film que hemos reseñado, del que se han publicado los fotocromos (+ póster) y que se erige como una de nuestras entregas favoritas en lo que respecta a las desventuras asesinas de Jason Voorhees (o su imitador).
¿Y qué tienen que ver las enchiladas con "Viernes 13"? Si hacen un poco de memoria, recordarán la presencia en el film de una especie de Michael Jackson de tercera regional que habita la parte trasera de una furgo (pal caso interpretado por toda una leyenda, Miguel A. Núñez Jr., que también se dejaba ver como punko en "El regreso de los muertos vivientes"). En un momento dado, al tipo le entran retortijones y sale corriendo directo al cagadero, donde será vilmente asesinado. Justo antes exclama -en la versión española-: "¡Son las malditas enchiladas!".
Bien, esa frase, en su versión original, es la que luce estampada en la camiseta del amable caballero de la imagen. Sí, claro, a todos nos hizo gracia en su día pero... de ahí a verla en una camiseta en letras gigantescas, va un trecho. Hay que ser muy..... ¿¿fricazo?? para fijarse en algo así como materia prima de merchandising. Una vez más, nos asombra descubrir cómo el abuso de aquel saca jugo de hasta las piedras que hay debajo de las piedras, convirtiendo la tonterida más insignificante e imperceptible en carne de mierdcaderías.
No se salva nada. Estamos condenados.

Actualización 22/07/21 - Por lo visto tan mala idea se la debemos a una peña que responde al nombre de "Sadist Art Designs". Sabiendo como sabemos que muchos de ustedes son unos mastuerzos que han flipado con la camiseta y se pirran por tenerla, comentarles que, además de esa, disponen de muchas otras del mismo estilo en su catálogo. ¿Dónde dar con ellos?. ¡¡Usen Google, panda de vagos!!.