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sábado, 4 de septiembre de 2021

ARTIK

Desde luego, sentarse en la butaca convencido de que vas a ver un mierdote, ayuda a que luego las cosas se salden más positivamente. Así fue -en mi caso- con "Artik". Descubrir al inicio que venía apadrinada por la marca "Dread" no presagiaba nada bueno. Primero porque recientemente había consumido otros títulos bastante olvidables de su catálogo. Segundo porque he llegado a la conclusión que no hay veneno más mortal para el terror que aquellos dedicados de forma única y exclusiva a producirlo y/o distribuirlo. De fans para fans. Haciendo gala así de una estrechez de miras, y una dependencia de las fórmulas, que deteriora el producto final. O al menos, en la mayoría de los casos porque, siendo un poco benevolentes, es algo que no acaba de pasarle a "Artik".
Narra la historia de un psicópata y su señora que viven en una granja y disponen de un puñado de críos que usan cual esclavos. Uno de ellos, con algo así como trato de favor, sale al exterior a jugar y matar insectos. Un día conoce a un tipo que le come la cabeza con monsergas sobre ser libre, que no te controlen, hacer lo que te plazca, etc. El chaval queda maravillado y surge una relación de amistad entre ambos. Cuando, por los designios del destino, el tipo acabe en las zarpas del psycho-killer, el crío tendrá que debatirse entre seguir siendo fiel a este último o salvar la vida a su nuevo coleguita.
A medida que me hago vieja, cada vez me cuesta más tolerar el horror ultra-realista a base de psicópatas mutilando gente (como me pasó recientemente viendo "Wolf Creek 2". La escena en la que el asesino decapita de forma despiadada a un simpático chavalillo -frente a los horrorizados ojos de su novia- me ofendió tanto que apagué el televisor y me puse hecho un basilisco. Ni yo me lo creía... pero así fue) y, también, ciertas maneras del ya olvidado mal llamado "torture porn", sobre todo cuando se facturan buscando la complacencia del aficionado medio, material este presente en "Artik". Pero si se hace bien, y con gusto dentro del mal gusto, soy capaz de consumirlo e incluso apreciarlo. Como es el caso. Me sorprendió la buena factura de la película, lo interesante de sus personajes (especialmente ese asesino con pinta de troglodita al que le flipan los tebeos de superhéroes) y lo conciso de la trama, que va a piñón, no se pierde en tonterías inservibles ni se complica las cosas al llegar al clímax final. Que este no se haga esperar mucho, gracias a los escasos 78 minutos que dura la peli (aleluya!), también ayuda.
Otro aspecto que me sorprendió es que el personaje protagonista pertenezca al llamado Straight Edge, esa vertiente del hardcore-punk basada en el respeto al cuerpo a base de evitar la ingesta de alcohol, drogas o incluso carne. Y digo que me sorprende porque hace poco vi otra peli, también de terror, y también de naturaleza fans-para-fans (de hecho, viene apadrinada por la revista "Fangoria"), con un Straight Edge de protagonista... aunque más en tono de guasa (hablo de "Porno", con un arranque simpático pero un desarrollo plomizo que se lo carga todo). Tal vez se estén poniendo de moda en estos tiempos tan políticamente correctos que vivimos. El caso es que su presencia en "Artik" supone la incursión en la banda sonora de sendas canciones hardcore-punk cortesía de "Black Flag" (que no era un grupo Straight Edge... pero pal caso, no importa mucho) y Jay Reatard.
Escribe y dirige un tipo llamado Tom Botchii Skowronski en el que es su primer largometraje.
Recomendable... aunque sin hacer aspavientos.

sábado, 24 de enero de 2015

MINUTOS MUSICALES

Me gusta el punk. Me gusta en todas sus variantes (el pop-punk, el hardcore, el garaje, el crust, aquel con ribetes metaleros...), pero no me considero parte del colectivo. Hace años lo intenté, o lo fui, sobre todo en terreno fanzinero. Sin embargo, me acabé hartando. Demasiados dogmas, demasiados rollos, demasiada pose, demasiado panfletismo. No thanx, me quedo con la música. Soy un mero consumidor externo. Estoy "only in it for the music" como criticaba, justamente, uno de los grupos que vienen a continuación (pista: "Extreme Noise Terror").
Hace un tiempo creé un apartado musical en este blog, pero no funcionó y lo cerré. Había fabricado una serie de vídeos con canciones que me molaban y que terminaron abandonados en una carpeta de mi disco duro.
Pues bien, ahora que ha pasado el tiempo, y que todo me la sopla bastante más, es la ocasión perfecta para rescatarlos y dejárselos aquí con el sano fin de que, si es de menester acorde a sus apetencias sonoras, puedan disfrutarlos.
Veamos qué tenemos....


Los "Angry Samoans" son un grupo de punk rock and roll muy apreciado por los aficionados, sin embargo su último lp (el último de verdad, antes de su poco lustrosa vuelta a finales de los 90) es el que peor fama tiene, "STP not LSD" (1988).
Curiosamente a mi es el que más me gusta y, justamente, esta canción es mi favorita, "Attack of the mushroom people".



Ni soy demasiado fan de la llamada música "dis" (que consiste en fotocopiar a los famosos "Discharge"), ni me gustan especialmente los "D-Clone", grupo japonés del estilo que conocí en una época que me dio por investigar bandas cañeras de esos parajes. Sin embargo, quedé absolutamente prendado de este tema... por su intensidad, su sonido, su ruido y su brutalidad....


En cambio sí fui bastante seguidor, al menos durante una temporada, de los "Downliners Sect", grupo británico "beat" formado a inicios de los años 60 y que han seguido tocando, intermitentemente, hasta hoy. Aunque su primer lp me mola y tiene temas míticos, sentía especial simpatía por un disco que sacaron a finales de los 70 coincidiendo con el boom del punk y la "new wave" en las islas británicas, "Showbiz".
Concretamente es la última canción del pack, "Let´s Ride", con su imparable y contagiosa energía, la que más farruco me pone. Y suena tal que asín...........


Hubo un tiempo en que anduve muy metido en el llamado "crust", una de las facciones más extremas surgidas del punk, o del hardcore... en fin, llámenlo como quieran. Y mi grupo preferido era, justamente, el más representativo de dicha tendencia, los "Extreme Noise Terror" (fascinante nombre), con sus dos características voces y su brutal brutalidad.
En 1995 sacaron su mejor disco, en el que se limitaban a regrabar y, según se mire, mejorar algunos de sus clásicos, "Retro-Bution" (pal legendario sello de metal cafre "Earache"), entre ellos el que es mi absoluto favorito, "Work for never". Esta versión actualizada dura unos cuantos segundos más que la original, pero para nada la estropean... más bien todo lo contrario.


Si hubo un sello musical durante los 90 que me encandiló, ese fue "Crypt Records", a quien debemos la modernización del término "garaje", una actitud eminentemente festiva y desenfadada (sin panfletismos y con continuas puyas a bandas "mainstream") y, también, una estética fabulosa presente en todas sus ediciones. Sin mencionar grupos tan cojonudos como "New Bomb Turks" (en su primera época), "Gaunt", "Nine Pound Hammer", "Oblivians", "Thee Headcoats" o "Mighty Caesars" y, sí, el grupo más representativo del sello y su "savoir-faire", "The Raunch Hands", la perfecta simbiosis del término punk + rock, y aunque tienen un huevo de temas altamente disfrutables, este es el que me llevaría
a una casa de putas desierta:
(posdata: hace años traté in person con el que fuese su batera durante una temporada. Incluso le entrevisté pa un fanzine, pero la grabadora era una mierda y el material resultante resultó -valga de “redundancian”- inservible).


Hubo otro tiempo en que me consideraba "straight edge"... ya saben, esa facción del punk y el hardcore que, en principio, se muestra contrario al consumo de drogas y alcohol. Hasta que presencié a un grupo de "straight edges" de línea dura en un concierto y, en fin, decidí "salirme del gueto”.
Pero me "llevé" a algunos grupos conmigo, como los garrulos de "Slapshot". Hoy me cansan con facilidad, por machacones y por sus discursos moralistas a hostia pura, pero algunos temas me siguen molando (de hecho, casi me atrevo a decir que el disco que más me gusta de ellos es uno altamente despreciado por sus fans más acérrimos, "Unconciousness"), como el que sigue.


Y lo mejor pal final...
Si tuviese que quedarme con diez grupos punkos favoritos, tranquilamente los "Weirdos" estarían en las primeras posiciones (junto a los "Circle Jerks").
Muchas son las canciones que me molan de ellos... de hecho, puede que mi absoluta preferida sea "Solitary Confinement", presente en ese recomendabilísimo "Weird World Vol.1", pero resulta que "Terrain" es un tema que me pone mucho, mucho. Es de esos que cuando lo escuchas sientes cómo tu adrenalina despega y te entran ganas de saltar de la silla y ponerte a hacer la "air guitar" ahí todo flipao.
Así que, con todos ustedes..............

miércoles, 3 de agosto de 2022

EL CASTAÑAZO / MINUTOS MUSICALES 7: HANSON BROTHERS + SLAPSHOT

A un equipo de hockey sobre hielo de glorioso pasado, pero decadente presente, las cosas comienzan a irle mejor cuando incorpora grandes dosis de violencia en sus partidos. El decepcionado entrenador deberá lidiar con las locuras de sus jugadores y su propia crisis matrimonial.
"El Castañazo" es, en su aspecto visual hiper-realista y más bien feucho, una tragicomedia setentera hasta las trancas y un título de culto para muchos. Pertenece a ese momento del tiempo en el que Hollywood perdió miedo a los tacos y comenzó a explotarlos indiscriminadamente. La misma película casi se vendía gracias al abuso de ellos, lo que contribuyó a un velado escándalo (otra que me viene a la memoria es "El último deber", donde incluso el póster lleva unos cuantos censurados mediante onomatopeyas)
Siempre he pensado que, teniendo en cuenta su origen clásico, Paul Newman supo adaptarse muy bien al cine moderno (salvo su manifiesta aversión al nacimiento del "blockbuster"). Esta película, y muchas otras que la siguieron, lo atestiguan. Tampoco el director era manco, George Roy Hill, de sobrado reconocimiento gracias a "Dos hombres y un destino", "El golpe" (ambas con Newman) o títulos tan peculiares como "El mundo según Garp" o "La chica del tambor". Su última película fue una comedia a mayor gloria de Chevy Chase, "Aventuras y desventuras de un yuppie en el campo"
Algo más curioso es el caso de la guionista, Nancy Down. Muchas de sus aportaciones figuran sin acreditar. Y otras bajo seudónimo masculino, entre ellas "Chicas en pie de guerra", del 84, una comedia para lucimiento de Kurt Russell y Goldie Hawn o, sobre todo, "Ladies and Gentlemen, the Fabulous Stains", título de culto del 82 en torno al auge y caída de una banda punk liderada por una jovencita Diane Lane (que sale en pelotas siendo menor de edad) Down no ha escrito nada más desde 1989.
Sorprende su mano en una película repleta de testosterona pero, sobre todo, mucho humor políticamente incorrecto, destacando unas buenas dosis de machismo y bastante homofobia (brutal cuando Newman le suelta a una mujer que su hijo pequeño crecerá hasta hacerse todo un maricón) A ello añadan lo que, ciertamente, la ha hecho popular: Las escenas de interminables peleas entre jugadores. Todas duelen, la sangre corre y son un rato cafres. Dentro de este apartado brillan con luz propia unos personajes que han pasado a la historia, los hermanos Hanson, interpretados por auténticos jugadores de hockey (Jeff y Steve Carlson + David Hanson)
"El Castañazo" sirve para pasar el rato, no aburre en exceso y te ríes en algunas escenas. Sin embargo, lo que siempre me ha llamado la atención de ella es lo mucho que influyó en el punk y hardcore posteriores, cosa que nos lleva a mutar esta reseña en la séptima entrega de los minutos musicales.
Probablemente el caso más llamativo sea el de "Nomeansno", banda Canadiense de reconocido y reconocible sonido propio, para nada previsible. Sus integrantes eran fans de "Ramones" y les apetecía componer canciones del mismo estilo, directas, melódicas, simples y a base de letras tontas. Pero con "Nomeansno" no podían. ¿Qué hacer? crear un grupo paralelo. De esta guisa tuvieron la idea de su vida, convertir en carne y hueso a los hermanos Hanson de "El Castañazo", darles instrumentos con los que parir canciones sobre hockey, pizza, chicas y hostias. Así, se estrenan en 1992 con el muy decente y enérgico disco "Gross Misconduct", cuya portada imita/homenajea a lo que John Holmstrom y Gus MacDonald hicieran para "Ramones" en "Road to ruin". En el interior, un montón de temas pegadizos, aunque mi favorito es "Jack Off"...


El "problema" de "Hanson Brothers" fue, en cierto modo, el mismo de "Ramones". Eran un chiste que se alargó más de lo necesario. En el caso de los Canadienses peor, porque para su segundo disco habían perdido ya toda la gracia. Y nunca más se recuperaron.
El siguiente ejemplo también es un rato descarado. "El Castañazo" en versión original se titula "Slap Shot" y ese es, justo, el nombre de la banda de la que hablaré a continuación. Los "Slapshot" son el estandarte del hardcore más... eso, hardcore. Casi sin afiliaciones punkistas. Desde Boston lanzaron varios discos de sonido acelerado y letras contundentes. Sus integrantes eran unos tipos de aspecto intimidante a los que les gustaba visitar el gimnasio e, ideológicamente, pertenecían a la hornada Straight Edge. Si su deuda con el film que nos ocupa ya canta desde buen principio, en 1996 editan "Olde Tyme Hardcore", título del monótono E.P. y la canción que lo abre, precedida justamente por el speech que Paul Newman suelta a su equipo sobre jugar hockey al viejo estilo, "old time hockey" No es mi favorita de los "Slapshot", esa ya la colé en la primera entrega de los Minutos Musicales. Pero, por lógicos motivos, echo mano de ella que tampoco está mal. Y suena así...


En cuanto a la película de George Roy Hill, puede que algunos conozcan las inesperadas secuelas tardías que esputó bastantes años después, ambas directas para el mercado del vídeo. La gracia de todas es que cuentan con los genuinos y lógicamente envejecidos hermanos Hanson como reclamo. "El castañazo 2, Rompiendo el hielo" ("Slap Shot 2: Breaking the Ice") es del 2002 y acompañan a los tres gafudos Stephen Baldwin, Gary Busey y David Hemmings. En 2008 vino "Slap Shot 3: The Junior League" cuyos mayores atractivos son -Hanson brothers aparte- el significativo papelito segundón que se marca Leslie Nielsen y una banda sonora trufada de canciones de los Hanson punkeros (y también de "D.O.A.", otra banda canadiense del ramo aficionada al hockey), incluida una versión acelerada de "Right Back Where We Started From" según Maxine Nightingale, tema bien presente en la banda sonora de "El Castañazo". Obviamente no he visto ninguna de las secuelas, ni intención tengo.
A modo anecdótico, señalar que en 2011 Seann William Scott protagoniza otra comedia sobre hockey llena de tacos y hostias, "Goon", donde inevitablemente hay un guiño a los hermanos Hanson. Tuvo secuela tardía seis años después, "Goon: Last of the Enforcers", pero ¿¿a quién cojones le importa??