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martes, 3 de mayo de 2011

LOS FLODDER EN AMÉRIKA!

Tardía secuela de "Una familia tronada" que también llegó a estrenarse en nuestro país, pero fracasó de forma estrepitosa pese a ir acompañada de una buena campaña promocional. Sin embargo, a mí me gusta más que su predecesora.
El gobierno Holandés prepara un programa de intercambio con Estados Unidos. Los yankis mandarán a Holanda una familia bien, y Holanda, para quitárselos de en medio, enviará a los Flodder. Viajará con ellos al asistente social que les lleva estos asuntos a la familia, con tan mala pata que, una vez en el aeropuerto de Nueva York, por error se meten en una limusina, cuyo chofer a su vez los confunde con los prestigiosos médicos rusos que acuden a una convención.
Típica y vodevilesca trama de enredo, de confusiones y malentendidos que, proviniendo de Holanda, me lleva a la siguiente conclusión; la comedia y sus diferentes variantes, son universales. No dista mucho el planteamiento de esta película de cualquiera de los años setenta u ochenta española, o una franchute de los noventa, o una americana de los ochenta, o una Inglesa de esta década. Es lo mismo "Los Flodder en Amérika!" que "Vente a Alemania Pepe" o "Los Visitantes ¡No nacieron ayer!", o "Las vacaciones de Mister Bean" o  
"Las vacaciones Europeas de una chiflada familia americana". Tú pon a turistas o inmigrantes practicando sus costumbres en otros países (o épocas) y ya tenemos la comedia servida. El resto depende del carisma de los protagonistas.
"Los Flodder en Amérika!" al final es una sucesión de gags, donde esta familia hará de las suyas, cambiando la lujosa urbanización de la primera entrega por las cinematográficas calles de Nueva York. Más chistes, más gamberrismo, más exageración, y más tiempo en pantalla para las ubres y el culaco melocotoniano de Tatjana Simic.
En definitiva, más tontorrona, pero más divertida que la primera.
Le siguió en 1995 otra secuela, pero que, coincidiendo con la serie de televisión que se hizo ese año, aprovecharía el reparto de aquella y no el de las películas, aunque repetirán las féminas, Nelly Frijda y -¡gracias a dios!- la Simic.

miércoles, 11 de mayo de 2011

LOS FLODDER VUELVEN A CASA (FLODDER 3)

Terrible, terrible, terrible, terrible, terrible, terrible.
La uno tenía un pase, la dos no estaba mal del todo, pero esto… ¡pufff!
La urbanización pija que es el punto neurálgico de la saga, prepara las celebraciones de sus 25 años de existencia, pero los Flodder andan por ahí haciendo de las suyas y molestan. El asistente social, amigo de la familia, pondrá todo de su parte para que no salgan mal parados.
Olvídense de las dos películas anteriores. En 1993, Dick Maas pone toda la carne en el asador con una serie sobre Los Flodder que duró desde ese año hasta 1998. Aparte de suavizar un montón los posibles elementos más transgresores de la saga, bajaba considerablemente el nivel de comicidad y el ritmo vertiginoso que venía acompañando a nuestra familia Holandesa favorita, en favor de una cadencia más televisiva y unos chistes para toda la familia. La cosa en Holanda fue un éxito… , para no ser menos, aquí también se estrenó, en horario nocturno.
Esta película es el resultado del éxito de la serie, y rodada justo a la vez que la temporada del año 95, el resultado es un capítulo más de ¡¡dos horas y pico de duración!!.
Por supuesto, aquí ya no están ni Huub Stapel, ni la mitad del reparto. Han sido sustituidos por los actores televisivos, que tienen mucho menos carisma, y por ende, mucha menos gracia.
En definitiva, un tostón pestilente.
Dick Maas ya nunca -maas- sería lo que fue en los ochenta. De hecho, elementos que en las anteriores entregas resolvía a base de una buena dirección, en esta tercera entrega, en la que además no pasa absolutamente nada, pecan de una torpeza tal que permítanme dudar la mano de Maas en esto. Sería un primo.
Una mierda.

viernes, 29 de abril de 2011

UNA FAMILIA TRONADA

Si hay un holandés internacional -con permiso de Paul Verhoeven-, y del que incluso llegaron a estrenar sus películas en el tercer mundo, es decir España, ese es, como ya nos comentó Naxo en esta entrada, Dick Maas. Y si bien es cierto que ya tenía forjado un prestigio dentro del cine de terror con "El Ascensor", efectivamente no conozco campaña publicitaria más eficaz que la que en su momento se hizo en España de su comedia "Una familia tronada". Recuerdo el teaser, en el que Hub Staapel lanza a la piscina a Tatjana Simic, y una voz en off que decía: “Les dieron un chalet de lujo... fue como darles margaritas a los cerdos”. Los posters de la película inundaban publicaciones de la época -"El Jueves" dio especialmente la turra, sobre todo porque el personaje de Staapel les recordaba mucho a su "Johnny Roqueta"-, así como su espacio en el metro y los autobuses. Incluso en las noticias le dedicaron unos minutos, destacando que la principal particularidad de esta película es “que parecía Americana”. Y es que en Holanda había sido un gran éxito, y por lo que fuera pensaron los distribuidores que con la publicidad adecuada, también lo sería aquí, pero la cosa no llegó a cuajar, y menos de medio millón de espectadores acudió a verla a los cines. Pero yo, que en 1986 tendría diez años, piqué ¡Vaya si piqué!, así que, acompañado como era costumbre en aquella época por mi hermana Marisol, fuimos a ver la dichosa familia tronada. Y en su época me gustó… pero no demasiado, de lo contrario me acordaría de estos Flodder y tendría sus deuvedeses. No hubiera hecho falta que Naxo me refrescara la memoria con su reseña de "Amsterdamned, misterio en los canales". El caso es que es posible que la viera un par de veces más en vídeo o televisión, y hasta que llegó su secuela en mi adolescencia, ya poco más supe de los Flodder.
La película cuenta la historia de un asistente social, como tantos hay defendiendo causas perdidas, que propone al ayuntamiento, en fechas próximas a las elecciones, un programa en el que meterán a una familia marginal de los suburbios en un lujoso chalet en una urbanización pija, con el fin de reinsertarlos en la sociedad. Obviamente ni que decir tiene que no funcionará con la familia de marras, más bruta que un arado.
Vista en la actualidad, la cosa no funciona en absoluto. En parte por la propia familia, con unas personalidades tan exageradas y caricaturescas (el hijo mayor Johnny, es el peor, sin duda), que no logran ni caer simpáticos, ni provocar la risa, y en parte es por unos gags de lo mas tontos, que ya en los ochenta estaban desfasados.
Y, sin embargo, en muchos aspectos la película es transgresora; hay un gag, el mejor de la película, en la que la mamá Flodder pilla follando en la cama a su hijo mediano con su hija mayor, le echa de la cama y les dice “A partir de mañana, cada uno dormirá en su habitación”. Un chiste de incesto que sí es eficaz y chocante… pero ni por esas. Se acaba de joder la película con la moralina final, y ese mensaje de buenas intenciones en el que se le da la vuelta al calcetín, y viene a decirnos que los malos no son los marginales, si no los ricos, pero que todos podemos ser amigos.
No obstante, Dick Maas es un máquina, y la película está excelentemente rodada, con una persecución de coche que me parece sublime, y un oficio a sus espaldas que casi le vale un puesto en los USA… pero la cosa no terminó felizmente para él a causa de la mala suerte, y los atentados del 11S.
Me sumo, otra vez, a mi colega Naxo para decir que la película merece verse únicamente para disfrutar de Tatjana Simic en su máximo esplendor… aunque creo recordar que en "Los Flodder en Amérika!" resplandecía mas. ¡Ah! y no nos referimos a su talento artístico, por supuesto.

miércoles, 12 de agosto de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "LOS FLODDER EN AMERIKA!"

Cuando hay reseña de la película de marras, me extiendo poco. Y de las tetas de Tatjana Simic hablamos largo y tendido en el podcast... así que les dejo con los fotocromers.