"Hellhole, agujero del infierno" es pura explotación facturada nada menos que el sagrado año 1985. Ese tipo de cine hoy día imposible de replicar... salvo si tiras de las maneras poco honestas, excesivas y artificiosas del Tarantino de turno.
Con el fin de recuperar unos documentos incriminatorios (de los que se habla mucho pero nunca vemos, ni se nos aclara del todo el cacao en cuestión), una mamá y su hija son agredidas por un... un... bueno, un imposible punki bigotudo (ya saben como las gastaban entonces). Durante el ataque, la madre palma pero la chavala se salva, perdiendo la memoria en el proceso, por lo que es directamente enviada a un manicomio. El asesino se infiltrará como enfermero (uno que lleva gafas de sol y fuma) con el fin de terminar el trabajo. Aunque este no es el único peligro al que deberá enfrentarse nuestra protagonista. El lugar lo regentan unos médicos que experimentan mortalmente con pacientes rebotonas. Todo ello unificado en un explosivo melodrama hasta las trancas de violencia, destete y algo de cachondeo involuntario (y también aburrimiento).
Como decía, esto es puro "exploitation", uno de grado superior. Ni que decir que el manicomio anda plagado de jovencitas, delgadas y de grandísimas tetas o frondosos felpudos. Vale, también las hay gordas y viejas (bueno, una de cada) pero ya procuran que estén ausentes en las escenas de ducha, peleas o actividades íntimas de dormitorio. Así pues, dispongan del kleenex a mano porque la materia abunda y es generosa. Para los momentos de no paja, pues unas buenas dosis de risas, que también molan. En ese apartado, tal vez mi parte favorita sea el diálogo absurdo entre dos chavalas (despelotadas, por supuesto): "Así curaré mi ninfomanía" comenta una, "Vaya, no sabía que tenías problemas con las drogas" añade la otra. Sublime. También llama la atención que a los dos protagonistas no les cueste nada localizar el agujero del infierno donde se realizan los experimentos y el séquito que inspecciona el lugar en busca de irregularidades sea incapaz. La magia del infra-cine.
Para hacer la experiencia de consumir "Hellhole, agujero del infierno" más regocijante, disponemos de un reparto a la altura. La "cult" Mary Woronov como malísima doctora lesbiana que obtiene placer sexual torturando a sus víctimas. El raro Marjoe R.I.P. Gortner ("Terremoto", "Star Crash: Choque de galaxias", "El alimento de los dioses", "Mausoleum"). Judy Landers ("La prisión de los chiflados", "Armados y Peligrosos", "Dr.Alien"). Un joven Robert Z´Dar en plan fortachón y despiadado segurata. Y, por supuesto, no olvidemos la carnaza. A muchas de las chavalitas que vemos en tetas podemos encontrarlas en tantos otros títulos de naturaleza perversa, aunque si nos centramos en aquellas con mayor protagonismo (y mayor tamaño) destacan la incapaz Edy Williams (ex-chica Russ Meyer... véanla en el "Bad Girls from Mars" de Fred Olen Ray y den sentido al término "vergüenza ajena") y, sorpresivamente, una vista y no vista Dyanne "Ilsa" Thorne en plan loca de los gatos. No se quita la ropa ni cinco minutos. Estaría hasta el -paradójicamente- coño de hacerlo.
El guionista original, Aaron Butler, también escribió el libreto de "Rejas Ardientes". En ambos casos tirando del gracioso e ¿insultante? seudónimo de ¡Vincent Mongol!. No debería sentirse muy orgulloso de sus escarceos con el "exploitation", digo yo.
Entre los productores todo un clásico, Samuel Z. Arkoff, acompañado de su hijo Lou.
Dirige Pierre De Moro, con dos únicas películas previas de corte familiar. Tal vez por eso en algún momento del rodaje tuvieron que buscarle un sustituto, y nadie más adecuado y experimentado en cine turbio que el bueno de Tom DeSimone, famoso ex-realizador porno-gay reconvertido a resignado exploiter con pedigrí gracias a títulos del calibre de "El sexo que habla", "Noche Infernal", "La jungla de cemento", "Motín en el reformatorio de mujeres" o "Angel 3". La cuestión es que no se sabe cuánto dirigió cada uno, pero a nivel oficial el que figura es el amigo Pierre quien, dicho sea de paso, no volvió a parir película alguna.
"Hellhole, agujero del infierno" es mala como un dolor, pero simpática si sabes a lo que te enfrentas y le echas algo de paciencia.
