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domingo, 9 de agosto de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL PÓSTER) DE “TRANSYLVANIA 6-5000”

Hablar de "Transylvania 6-5000" significa hacerlo de un personaje que desde chavalín siempre me llamó la atención, Rudy De Luca. Si algo destaca en su curriculum es la larga asociación que mantuvo con Mel Brooks, para quien co-escribió guiones ("La última locura", "Máxima Ansiedad") y actuó ocasionalmente ("La loca historia del mundo", "Spaceballs" o en la misma "Máxima Ansiedad" interpretando su personaje más mítico, el del asesino que se pirra por matar. Años después lo retomaría a modo de homenaje en "El silencio de los borregos", donde hizo amistad con su director, el infame Ezio Greggio. Tanto es así que volvería a colaborar con él como escritor en otro de sus spoofs, "Box Office 3D: il film dei film"... la tengo por ahí pero no me atrevo a verla). Cuando no curraba para el director de “Los Productores”, De Luca ponía su estampa en otras comedias bien reconocibles como “Cavernícola”. Todo esto, y un par de leves experiencias como director en la caja tonta, dio alas al caballero para debutar el año 1985 en el largometraje para cines con "Transylvania 6-5000", una comedia de terror. Resulta curioso que cuando los colaboradores de Brooks pasan a la dirección han de facturar, cuanto menos, una comedia de terror, caso también de la peli que comentamos hace un par de semanas, "Terrorífica luna de miel" de Gene Wilder. Es como si pensaran "Bueno, si se me asocia con Mel Brooks, y Mel Brooks es famoso por "El jovencito Frankenstein", eso quiere decir que lo más lógico sería hacer algo por el estilo". Craso error, porque tanto "Terrorífica luna de miel" como esta "Transylvania 6-5000" son productos criminalmente fallidos... en todo, pero especialmente en lo único que esperas de ellos: hacer reír. De hecho, después de esta peli, Rudy De Luca no volvió a dirigir absolutamente nada más (curiosidad: se asoció de nuevo con Mel Brooks para otro parodia del cine de terror ya en la etapa chunga del judío, la muy mediocre "Drácula, un muerto muy contento y feliz").
“Transylvania 6-5000” llegó aquí de la mano del infame/fascinante José Frade. Recuerdo que el cartel me flipaba, y no es pa menos -como pueden comprobar- porque está muy bien. Pero no fui al cine a verla, lo hice con la familia en casita gracias a las bondades del VHS. Desafortunadamente nos aburrió y no nos hizo desternillarnos de risa ni nada que se le parezca. La verdad es que no he vuelto a verla desde entonces, igual debería probar... tal vez..... Aunque tras lo experimentado con "Terrorífica luna de miel" no albergo muchas esperanzas.
La cosa va de unos periodistas de personalidades muy opuestas (uno muy escéptico, el otro todo lo contrario) que son enviados a investigar en un castillo de Transylvania porque dicen haber visto a la criatura de Frankenstein y otros monstruos. Cosas que recuerdo: el gag de cuando todo el personal del lugar sufre un ataque de risa al preguntar uno de los periodistas por los mentados seres (empezaba bien, pero se hacía muy largo) o el asqueroso, forzadísimo y estúpidamente meloso "happy end".
Sin embargo, en lo que "Transylvania 6-5000" sí destaca y mucho es en su extenso, florido y notable reparto. Tenemos a Jeff Goldblum, que no necesita presentación. Joseph Bologna (curiosamente venía de interpretar a uno de los amigos de Gene Wilder en "La mujer de rojo"). El rubito Ed Begley Jr. Carol Kane (de "Llama un extraño"). El pederasta Jeffrey Jones. Una erotiquísima Geena Davies, medio enseñando las tetitas, en su tercer papel pal cine que a mí de chaval me puso mu farruquito (fue en este rodaje donde ella y Goldblum se conocieron pa liarse más adelante). La actriz de comedia Teresa Ganzel, que mostraba las tetorras en "La gran locura americana" (lástima que de cara deje bastante que desear). El hoy detestado -por sus comentarios racistas- Michael Richards de "Seinfeld" interpretando a un agotador mayordomo obsesionado en resultar gracioso (otra de las cosillas que recordaba de la peli) y el propio Rudy De Luca parodiando a "Lawrence Talbot", el hombre lobo clásico, llamándose "Lawrence Malbot".
Para 2016, Rudy anuncia su regreso a la escritura cinematográfica abiertamente cómica con una cosa titulada "Big Finish". ¡Molt bé, home!.
Todo este macro-rollo tiene una utilidad: Introducir los fotocromos y el póster de la época que José Frade se encargó de fabricar para promocionar en las Españas "Transylvania 6-5000", cortesía, cómo no, de Alex Gardés...














lunes, 7 de septiembre de 2020

PASADO DE ROSCA

Ezio Greggio es, sin duda, un personaje interesante. Presentador de televisión, comediante, periodista, guionista, productor y director de cine, además de ser el principal responsable del  Festival de cine de comedia de Montecarlo, no hay palo del mundo del espectáculo que Greggio no toque en Italia. Hombre orquesta de la farándula y popular a nivel nacional. Lo que ocurre es, para que me entiendan, que Ezio Greggio no es un artista de primera calidad; es más bien de tercera. Si tuviera que poner un equivalente español, a bote pronto, el único que se me ocurre es Rody Aragón.
Sin embargo, puede alardear de, en el mundo del cine, haberse quedado bien a gusto.
Greggio, amante apasionado de la comedia, lo es sobre todo de Mel Brooks. Es un fan enfervorecido que, cuando pergeña una comedia, la pone en el mapa con un reparto  americano removiendo Roma con Santiago para conseguir la financiación necesaria para pagar cachés y, si le es posible, contar con los mismos actores con los que contó Brooks en sus películas. De esta forma, fue durante la producción de su película más afamada, “El silencio de los borregos” que en su afán por reunir un reparto tan marciano como apetecible, contacta con su ídolo para que le haga un cameito en la película. Mel, debido a los contactos que el Italiano tiene, accede a aparecer, cuando una vez en el set es testigo directo de cuanto ha influenciado su cine en el del italiano. Greggio habla maravillas de Brooks, de sus películas y, en consecuencia, se hace amigo tanto de Brooks, como de su segundo de abordo, Rudy de Luca. Se hacen amigos, pero íntimos, nada de medias tintas. El feeling entre el italiano y la leyenda de la comedia es total.
De hecho, cuando Mel Brooks rueda “Drácula, un muerto muy contento y feliz” contacta con su amigo europeo porque le hace ilusión que aparezca en ella, y ahí tenemos a Greggio en un cameo. Su amistad le va a la zaga con Rudy de Luca, por lo que su siguiente película, tras el pequeño éxito internacional de “El silencio de los borregos”, sería una suerte de spoof muy deudor de la saga de “Agárralo como puedas” titulado “Killer Per Caso”, que cuenta con un guion escrito a cuatro manos junto al propio De Luca, además de protagonizar ambos la película junto a Dom DeLuise.
Las relaciones entre la factoría Brooks y Greggio van de perlas, por lo que para  su siguiente film, también sobre un guion según De Luca, Greggio tira la casa por la ventana y se trae a italia al mismísimo Mel Brooks para que sea el protagonista absoluto —junto a él, por su puesto— . Brooks está en ella por pura amistad y consciente de que la industria italiana no tiene que ver con la americana (y a día de hoy, casi con ninguna otra porque se encuentra agonizando) rebaja considerablemente su caché para estar en ella. El resultado de esta marciana amistad se inmortaliza en una de las películas con menos razón de ser de la historia, esta “Pasado de rosca”.
Es una absoluta paradoja, porque al final, lo que está haciendo Ezio Greggio es poner a uno de los más grandes genios de la comedia americana en la que probablemente sea una de las peores comedias de la historia. No se puede ser más sosa. No la salva ni Mel Brooks. Es más, está para matarle completamente.
El hijo de un potente empresario vive bajo su yugo. Sin embargo un día sufre un infarto que le dejará maltrecho y moribundo en el hospital dándole el doctor escasas semanas de vida. Así, este le pide a su hijo la última voluntad, que es volver a ver por última vez al americano bajito que le salvó la vida durante una batalla en la Segunda Guerra Mundial. De este modo, el individuo parte a Estados Unidos a buscar a ese tipo. Cuando da con él, resulta que está ingresado en el manicomio, pero se las apañará para sacarlo de allí y que así vaya a ver a su padre. Con lo que no contaba es con que está más loco de lo que se creía y va a convertir su travesía hacia el lecho de su padre en una auténtica locura.
Y ya, tan solo es un recital de aspavientos, muecas y horribles gags perpetrados por Greggio y Brooks, mientras en un segundo plano, al personaje de Greggio le sale un interés romántico.
Todo ello servido con cadencia televisiva, sin ninguna gracia y con una acusada ausencia de talento por parte del hombre que orquesta todo eso, que no es otro que Ezio Greggio. Es como cualquiera de las películas de la saga “Natale” (en la que Greggio también ha participado en un par de ocasiones), pero con mucha menos gracia. Nos enfrentamos a algo malo, malo, malo, pero malo de verdad, y da mucha pena ver ahí a Mel Brooks haciendo algo tan flojo, pese al esfuerzo que le pone el tío.
La película pasó más bien discreta por las taquillas italianas y, quizás por la mera presencia de Mel Brooks, también llegó a nuestro país, muy de puntillas, en formato vídeo. En los USA tuvo un estreno reducido, además de ser el país que editó la única edición en DVD que existe en el mundo.
No se lo que opinarían Mel Brooks y De Luca tras ver el engendro, desconozco como continuarían sus relaciones después de esta película insufrible, pero lo cierto es que tras ella no volvieron a trabajar juntos. De hecho, Greggio no volvería a dirigir cine hasta 2011 que se pegaría la machada de rodar la primera película italiana en 3D, que lleva por título “Box Oficce 3D: Il film dei film”, justo en el momento en el que la cinematografía italiana pasaba por uno de sus peores momentos. Después ya, Greggio se refugiaría en la televisión como tantos y tantos trabajadores del cine italiano.
Desde luego, la mera existencia de esta película ya la vuelve un producto a tener en cuenta y al que dedicarle un sufrido visionado. Por otro lado, yo me imagino que, por muy mierda que sea, tener en ella al mismísimo Mel Brooks como prota fue un  verdadero placer para Greggio. Porque esto no es como hacer “Kika” y traerte a Peter Coyote. Esto es hacer una comedia con el más grande. Ya solo por eso…

martes, 19 de mayo de 2009

EL SILENCIO DE LOS BORREGOS

El universo está repleto de enigmas, preguntas sin respuesta y grandes dudas. Pero, probablemente, la mayor de todas ellas, aquella que tortura a grandes y pequeños, sea esta: ¿Cómo es posible que un actor/director Italiano de tercera división lograra que los americanos le respaldaran en un proyecto nacido para morir y, encima, contara con la participación de algunos actores de bastante prestigio?. No hay solución para tal misterio, aunque uno puede hacerse una leve idea cuando entre los créditos descubre a Julie Corman (la señora de Rogelio) como productora. Ello no aclara, no obstante, la presencia de John Carpenter y Joe Dante en el mismo plano e interpretando un chiste barato de lo más zafio y tópico.
“El silencio de los borregos” mezcla los argumentos de “El silencio de los corderos” y “Psicosis” y puede integrarse tranquilamente en el “spoof”, pero línea chusquera, es decir, acumulación por acumulación de chistes, el 95% de ellos muy malos, y un leve 5% bastante simpáticos (“¿Le puedo ser franco?”, “Ah! Pensaba que usted se llamaba Joe!”) y mezclado al mismo tiempo con una concepción muy italiana de la comedia, donde prima redundar los gags, insistir en ellos hasta que pierden la gracia o explicarlos cuando uno ya los ha pillado a la primera. Que el prota se llame Jo Dee Foster (¡!), que Martin Balsam recupere su papel del detective de “Psicosis” y se haga llamar… ¡Martin Balsam! o que un tipo sea acuchillado en la ducha por el mismo Alfred Hitchcock es lo que yo digo humor barato de patio de colegio.
Ezio Greggio co-protagoniza, guioniza, dirige y produce ejecutivamente (¡guau!) esta mega-astracanada de peli que, por exceso, acaba resultando hasta entretenida, aunque te pases media proyección diciendo aquello de “¡Joder, que malo!”. Pero dejémonos de moñadas, vamos a por lo que realmente impresiona, que es su reparto de protagonistas, secundarios y cameos (siguiendo el orden de imdb, of course): Billy Zane, cuando aún no estaba tan acabado, Dom De Luise (interpretando a la parodia de “Hannibal Lecter” con el original nombre de “Dr.Animal Cannibal Pizza” ¿¿??), Joanna Pacula, el mentado Martin Balsam (que, como John Hurt en “Spaceballs”-“Alien” recrea la escena de su muerte en “Psicosis” precedido por un “¡Oh no! ¡Otra vez!”), Stuart Pankin (rostro habitual de orden segundón, muy típico de comedias americanas), John Astin (el que fuera progenitor de la “Familia Addams” en la pequeña pantalla durante los años 60 que, lógico, recrea aquí muchos tics relacionados con dichos personajes), Bubba Smith (Hightower en la saga “Loca academia de policía”, de esta también podemos ver a Lance Kinsey, es decir, el teniente Proctor), Rip Taylor, Shelley Winters, Nedra Volz (la abuela cegata de “Locademia de conductores”, interpretando básicamente al mismo personaje), Henry Silva (al que no vi por ningún lado), John Roarke (el doble de George Bush padre, que ya lo parodiara en "Agárralo como puedas 2 1/2"), Tony Cox (el enano negro habitual en las "Epic, Date o Disaster Movies"), Irwin Keyes (rostro imborrable del cine "exploitation" más auténtico por sus inconfundibles facciones de mongo, lo hemos visto en montones de pelis, "El Exterminador", "Viernes 13", "Death Wish 4" o, más recientemente, "La casa de los 1000 cadáveres"), Eddie Deezen (cómico de tercera habitual en el cine de Fred Olen Ray), Rudy De Luca (mano derecha de Mel Brooks, interpretando al mismo personaje, 30 años después, que encarnara en "Máxima Ansiedad") y un montón más que seguramente se me escapan. Completan la jugada los cameos de John Landis, Mel Brooks (cómo no, es obvia la admiración que Greggio siente por este al incluir a varios de sus habituales. La jugada le salió bien, ya que el judío contaría con el Italiano para sus siguientes películas) y los citados Carpenter y Dante.
"El silencio de los corderos" y "Psicosis" aparte, también tenemos referencias directas a "Instinto Básico", "Star Wars" o "Desafío Total". La voz en off que va narrando, así como algún gag muy puntual, son copia directa y total de los "Agárralo como puedas". Lo mismo podemos decir con el baile de falsas identidades en el desenlace, que recuerda excesivamente a "Un cadáver a los postres".
Lo dicho, sigo sin comprender la existencia de esta película (rodada además con medios más que potables), sigo preguntándome qué pensarían los actores yankis (y los técnicos) mientras la iban realizando... aún así, aunque solo sea como mera rareza, como un accidente de la meca del cine... bien merece que le echéis un vistazo... igual incluso os reís un rato y todo, ¿quien sabe?.

sábado, 13 de enero de 2024

QUÉ ASCO DE VIDA

Parece que no, pero "Qué asco de vida" es un título muy relevante en la filmografía como director del gran Mel Brooks. Para empezar, se trata de su primera producción noventera, siguiendo a la tontísima pero muy divertida "Spaceballs, la loca historia de las galaxias". Recordemos que aquella había sido un fracaso, tal vez ello animó a Brooks a desviarse de su línea habitual de parodias y humor absurdo, para retomar esas comedias más serenas con eventuales toques dramáticos -o sentimentales- características de su primera etapa ("Los productores" y, muy especialmente, "El misterio de las doce sillas") Fue un paso arriesgado porque, en su época, también esas fracasaron. Y sí, "Que asco de vida" se metió una buena galleta a la hora de recaudar billetes. Así pues, ¿qué hizo el pequeño judío?... volver a "terreno conocido" (o, mejor dicho, aquel que se suponía el público esperaría de él) con las respectivas parodias de "Robin Hood" y "Drácula". Ambas pincharon y pusieron fin a su carrera cinematográfica. Considerando la desgana que invirtió en esas dos últimas, cumpliendo con la papeleta (están repletas de gags e ideas recicladas de sus títulos precedentes... y otras fuentes), ¿podríamos decir que "Qué asco de vida" fue la última obra de Mel Brooks abordada con cariño e ilusión? Tal vez (él mismo la considera su mejor interpretación).
Lo que cuenta tampoco es muy original. Dos ricachos compiten por hacerse con un barrio degradado, lleno de vagabundos. Hacen una apuesta. Si uno de ellos -Brooks, por supuesto- consigue pasar 30 días viviendo como un pordiosero más, sin dinero, sin nada de nada, ganará y se hará con el lugar. Sobra decir que la experiencia le cambiará a mejor, humanizándolo y tal. Y que sus ex socios se la jugarán con intención de que no recupere su antigua vida. Pero tranquilos, que hay final feliz, por supuesto. La cosa termina en boda, porque también tenemos historieta de amor y, como decía, sus gotitas de drama lacrimógeno (creo que por primera vez -y última- en la carrera del cineasta)
La deuda con Preston Sturges (especialmente "Los viajes de Sullivan") o Frank Capra, y su cine de buenos sentimientos, es cantosa. A pesar de algunos momentos más cafres y, sobre todo, del alto contenido crítico con la sociedad estadounidense, los ricachos, la sanidad (esta especialmente salvaje) y demás, "Qué asco de vida" es una película muy blanca, muy buenrollera, muy limpia (aunque incluya mucha mugre), incluso inocente. Tal vez demasiado para 1991. Así pues, no me sorprende el batacazo consecuente.
Tiene sus buenos momentos, sin duda. Te ríes. No a carcajadas, pero funcionan. Por ejemplo, la escena en la que Brooks imita a un niño negro que, bailando y cantando, consigue limosna. Obviamente, a él no le sale tan bien. Esto, y solo esto según recuerdo, era el trailer completo de la película. Llegué a verlo en algún cine y el público se reía de lo lindo. También es muy gracioso el encontronazo con el vagabundo que dice ser más rico que él, interpretado además por su viejo amigo y socio Rudy De Luca (a la vez, co-guionista de "Qué asco de vida"). La ristra de tortas graciosas es generosa e imitan -reconocido por el propio Brooks- las viejas maneras de los "Three Stooges". Y, así mismo, llama la atención que el viejo zorro logre colar en medio de la trama un inesperado número musical, de baile, esos que tanto le gustan con sus focos y colores, puro Hollywood clásico.
Tal vez el clímax final flojee, pero compensa que el resto entretiene, es agradable, medianamente divertido y emotivo. No comprendo cómo se le mete tanta caña en la red. Hay quien dice que es la segunda peor película de Brooks tras "El misterio de las doce sillas". ¡¿Han visto estos señores las de "Robin Hood" y "Drácula"?!. "Que asco de vida" cumple como bonita escapada de 92 minutos. ¿Qué más quieres?
El jugosito reparto incluye a una algo histriónica -como siempre, vamos- Lesley Ann Warren, al gran Jeffrey Tambor (sus entradas están entre lo más hilarante del film), Stuart Pankin, Howard Morris (le vimos también en "Máxima Ansiedad" y "La loca historia del mundo" de Brooks y, por consiguiente, en "Transylvania Twist" de Jim Wynorski), Michael ("Los cazafantasmas") Ensign, el mítico Billy Barty (protagonizando un gag muy parecido a otro visto en "La última locura" de don Mel), el bueno de Brian Thompson (qué carrera más colorida tuvo este hombre. Hace poco lo vi también en "¡Tres Amigos!" y su última intervención hasta la fecha ha sido, nada menos, que en "La tragedia de Macbeth", rodeado de actores de primera y dirigido por uno de los hermanos Coen), el eterno loco Raymond O'Connor, Robert (el Coronel de "Boogie Nights") Ridgely, papelito para Stanley Brock -busquen en Google y lo reconocerán al instante, esta fue su última película-, James Van Patten, de ilustre familia, marcándose un micro-rol como enfermero -lo que no deja de ser llamativo cuando siete años antes había protagonizado su propio vehículo de lucimiento, "Jóvenes Guerreros"- y, finalmente, otro habitual de Brooks, Ronny Graham, prestando la voz.
Una peli maja.

jueves, 1 de enero de 2009

DRACULA, UN MUERTO MUY CONTENTO Y FELIZ

En 1995 el amigo Mel no andaba en su mejor momento. Su estilo de humor, y su acartonado sentido de la estética, estaban ya bastante anticuados. Venía de hacer la mediocrísima parodia de "Robin Hood" y, en pleno renacer del "spoof" gracias al éxito de "Agárralo como puedas", se animó a rodar una coña con el en ese momento recuperado Leslie Nielsen a costa de Drácula y la entonces aún caliente versión de la novela de Bram Stoker según Francis Ford Coppola.
Claro, la idea de unir a dos monstruos del humor como Nielsen y Brooks tendría que haber esputado la mejor comedia de la década. Pero no fue ese el caso. Un colega y yo fuimos a verla al cine, y salimos bastante decepcionados. Hoy, pasados más de diez años, la vuelvo a mirar con ojos compasivos y... bueno, haciendo un esfuerzo podría salvarse, pero por los pelos.
En esencia "Drácula, un muerto muy contento y feliz" se mantiene fiel a la novela que parió al rey de los chupasangre, en cuanto a cierta estructura básica, pero luego, lógicamente, la salpica de cuestionables chistes... algunos terriblemente tontos y otros bastante más ingeniosos (destacando, a mi gusto, cuando el vampiro intenta dirigir telepáticamente a Mina y su sirvienta, provocando el caos entre ellas... o la rapidez con la que, por mero interés, un carcelero cambia de opinión respecto al destino de Renfield). Mel Brooks se reserva el papel que mejor le va, el de Van Helsing, y se rodea de unos pocos de sus clásicos, como Harvey Korman, Anne Bancroft (la que fue su mujer hasta el día de su muerte) o Rudy De Luca en el guión. Luego pica un poco de los nombres del momento, destacando mucho bellezón y al por entonces popular Peter MacNicol (también en "Los Cazafantasmas 2"), ideal para el rol de Renfield... aunque también algo cargante.
Lo que más choca de este "Dracula" es su tempo humorístico. Como peli entretiene lo suyo... pero, como comedia, los gags no abundan y hay momentos más extensos de lo normal en los que, esencialmente, no hay materia para la risa, la historia se limita a seguir. Es raro. Luego, habría que ver cuanta fue la aportación de los dobladores españoles, por esos continuos tacos que resultan cómicos al situarse en medio de diálogos de tono típicamente victorianos (como cuando Mel Helsing suelta lo de: "¡La medicina moderna es una puta mierda!") y por esa directa alusión a Chiquito de la Calzada (muy celebrada por el público en pase al que fui). Por otro lado, Nielsen está simpático, en su línea.
En fin, que la peli acaba resultando un divertimento tontorrón, aunque lejos, muy lejos, de los momentos más inspirados de la carrera de su realizador. No conozco al dedillo los resultados de taquilla, pero no me sorprendería saber que fueron estrepitosamente flojos. Después de aquello, Brooks dejó la dirección y se dedicó a reciclar su propia obra con resultados bastante satisfactorios -para él-, destacando los musicales basados en "Los productores" y "El jovencito Frankenstein".

viernes, 29 de agosto de 2008

MÁXIMA ANSIEDAD

Aaaay, ¡el cine y su poder curativo!. Nada como una buena dosis de peliculismo para que todo lo feo desaparezca durante 90 minutos (con suerte). Eso sí, hay que elegir la película adecuada, por supuesto. ¿Es esa "Máxima ansiedad"?. Hombre, quizás no sea la mejor de las recetas, pero el dolor de cabeza lo quita, desde luego.
Estamos en 1977. El bueno de Mel Brooks dejaba atrás su etapa dorada ("El jovencito Frankenstein", "Sillas de montar calientes", "La última locura"...) y comenzaba a decaer. Vale que aún faltaba por venir la divertida "La loca historia del mundo" pero, siendo francos, el hombre no volvería a revivir sus momentos más inspirados (curiosamente, estos coinciden cuando en su cine dejan de intervenir Gene Wilder y Marty Feldman). Por eso "Máxima Ansiedad" ya comienza a hacer muestras de cansancio, sobre todo desde su mitad hasta el final.
Por si no lo sabíais, se trata de un homenaje paródico al cine de Alfred Hitchcock. Hay citas a "Psicosis", "Los pájaros", "Vértigo" o "Con la muerte en los talones" y en general Brooks intenta recrear, a su manera, el estilo del maestro del suspense. Por ahí dicen que no lo consigue, aunque claro, Brooks no es Hitchcock... y este no es Brooks, así que...
El caso es que en la peli el judío interpreta a un psiquiatra que entra como director de un instituto dedicado a curar la mente de los muy, muy enfermos (literalmente). Una vez allí, descubrirá un complot para asesinar a un importante empresario, movida que intentará detener con ayuda de la hija de aquel. O algo parecido, tampoco es que me quedara muy claro. ¡Pero no importa! Lo que sí importa es que "Máxima Ansiedad" es una comedia tontorrona, sin nada especialmente llamativo (salvo los gags directamente inspirados en "Los pájaros" y "Psicosis" y las coñas a costa de retorcidos movimientos de cámara), pero que entretiene lo justo.
Para llevarla acabo, Brooks se rodeó de algunos de sus habituales, como Madeline Kahn, Cloris Leachman, Harvey Korman, Ron Carey o Charlie Callas. En el guión tenemos a Rudy De Luca (el hombre que un poco después dirigiría "Transylvania 6-5000". En la peli interpreta a un divertido psicópata que adora matar) y Barry Levinson, nada menos, el prestigioso director de "Rain Man" que en aquella época solía colaborar con Brooks y los suyos. Además, interpreta a un desquiciado botones tan aficionado como Norman Bates a interrumpir la sagrada hora de la ducha.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 13

Desconozco qué es lo que me pasa con "Transylvania 6-5000", porque tenemos todos sus fotocromos + el hermoso póster, y ahora destacamos este recorte extraído de las páginas de "Shows", dedicado a promocionar el lanzamiento en vídeo -de la mano de José Frade- del debut en la dirección cinematográfica de Rudy De Luca, colaborador habitual de Mel Brooks. Pero lo cierto es que nunca me ha gustado. Me parece una comedia de lo más mediocre que comete el mayor error de todos: no hacerme reír. No sé, será que tal sensación se convirtió en un trauma, de ahí que insista tanto, como si esperara algún día encontrarle algo positivo.
En el caso del recorte, lo único que encuentro es una cagada enorme, otorgar a Joseph Bologna el rol de uno de los dos periodistas protagonistas, cuando en realidad ese papel recayó en manos del eterno Ed Begley Jr. (del otro se encargó Jeff Goldblum). Estos chicos de "Shows" no hacían bien sus deberes.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!