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sábado, 13 de enero de 2024

QUÉ ASCO DE VIDA

Parece que no, pero "Qué asco de vida" es un título muy relevante en la filmografía como director del gran Mel Brooks. Para empezar, se trata de su primera producción noventera, siguiendo a la tontísima pero muy divertida "Spaceballs, la loca historia de las galaxias". Recordemos que aquella había sido un fracaso, tal vez ello animó a Brooks a desviarse de su línea habitual de parodias y humor absurdo, para retomar esas comedias más serenas con eventuales toques dramáticos -o sentimentales- características de su primera etapa ("Los productores" y, muy especialmente, "El misterio de las doce sillas") Fue un paso arriesgado porque, en su época, también esas fracasaron. Y sí, "Que asco de vida" se metió una buena galleta a la hora de recaudar billetes. Así pues, ¿qué hizo el pequeño judío?... volver a "terreno conocido" (o, mejor dicho, aquel que se suponía el público esperaría de él) con las respectivas parodias de "Robin Hood" y "Drácula". Ambas pincharon y pusieron fin a su carrera cinematográfica. Considerando la desgana que invirtió en esas dos últimas, cumpliendo con la papeleta (están repletas de gags e ideas recicladas de sus títulos precedentes... y otras fuentes), ¿podríamos decir que "Qué asco de vida" fue la última obra de Mel Brooks abordada con cariño e ilusión? Tal vez (él mismo la considera su mejor interpretación).
Lo que cuenta tampoco es muy original. Dos ricachos compiten por hacerse con un barrio degradado, lleno de vagabundos. Hacen una apuesta. Si uno de ellos -Brooks, por supuesto- consigue pasar 30 días viviendo como un pordiosero más, sin dinero, sin nada de nada, ganará y se hará con el lugar. Sobra decir que la experiencia le cambiará a mejor, humanizándolo y tal. Y que sus ex socios se la jugarán con intención de que no recupere su antigua vida. Pero tranquilos, que hay final feliz, por supuesto. La cosa termina en boda, porque también tenemos historieta de amor y, como decía, sus gotitas de drama lacrimógeno (creo que por primera vez -y última- en la carrera del cineasta)
La deuda con Preston Sturges (especialmente "Los viajes de Sullivan") o Frank Capra, y su cine de buenos sentimientos, es cantosa. A pesar de algunos momentos más cafres y, sobre todo, del alto contenido crítico con la sociedad estadounidense, los ricachos, la sanidad (esta especialmente salvaje) y demás, "Qué asco de vida" es una película muy blanca, muy buenrollera, muy limpia (aunque incluya mucha mugre), incluso inocente. Tal vez demasiado para 1991. Así pues, no me sorprende el batacazo consecuente.
Tiene sus buenos momentos, sin duda. Te ríes. No a carcajadas, pero funcionan. Por ejemplo, la escena en la que Brooks imita a un niño negro que, bailando y cantando, consigue limosna. Obviamente, a él no le sale tan bien. Esto, y solo esto según recuerdo, era el trailer completo de la película. Llegué a verlo en algún cine y el público se reía de lo lindo. También es muy gracioso el encontronazo con el vagabundo que dice ser más rico que él, interpretado además por su viejo amigo y socio Rudy De Luca (a la vez, co-guionista de "Qué asco de vida"). La ristra de tortas graciosas es generosa e imitan -reconocido por el propio Brooks- las viejas maneras de los "Three Stooges". Y, así mismo, llama la atención que el viejo zorro logre colar en medio de la trama un inesperado número musical, de baile, esos que tanto le gustan con sus focos y colores, puro Hollywood clásico.
Tal vez el clímax final flojee, pero compensa que el resto entretiene, es agradable, medianamente divertido y emotivo. No comprendo cómo se le mete tanta caña en la red. Hay quien dice que es la segunda peor película de Brooks tras "El misterio de las doce sillas". ¡¿Han visto estos señores las de "Robin Hood" y "Drácula"?!. "Que asco de vida" cumple como bonita escapada de 92 minutos. ¿Qué más quieres?
El jugosito reparto incluye a una algo histriónica -como siempre, vamos- Lesley Ann Warren, al gran Jeffrey Tambor (sus entradas están entre lo más hilarante del film), Stuart Pankin, Howard Morris (le vimos también en "Máxima Ansiedad" y "La loca historia del mundo" de Brooks y, por consiguiente, en "Transylvania Twist" de Jim Wynorski), Michael ("Los cazafantasmas") Ensign, el mítico Billy Barty (protagonizando un gag muy parecido a otro visto en "La última locura" de don Mel), el bueno de Brian Thompson (qué carrera más colorida tuvo este hombre. Hace poco lo vi también en "¡Tres Amigos!" y su última intervención hasta la fecha ha sido, nada menos, que en "La tragedia de Macbeth", rodeado de actores de primera y dirigido por uno de los hermanos Coen), el eterno loco Raymond O'Connor, Robert (el Coronel de "Boogie Nights") Ridgely, papelito para Stanley Brock -busquen en Google y lo reconocerán al instante, esta fue su última película-, James Van Patten, de ilustre familia, marcándose un micro-rol como enfermero -lo que no deja de ser llamativo cuando siete años antes había protagonizado su propio vehículo de lucimiento, "Jóvenes Guerreros"- y, finalmente, otro habitual de Brooks, Ronny Graham, prestando la voz.
Una peli maja.

sábado, 27 de noviembre de 2021

COP, CON LA LEY O SIN ELLA

Un asesino psicópata anda suelto. Sus víctimas favoritas son mujeres tímidas e inocentes. Un policía tremendamente obsesivo, y casi tan loco como aquel, será quien se dedique en cuerpo y alma a pararle los pies.... aunque para ello tenga que cabrear a todo su departamento.
"Cop, con la ley o sin ella" es un thriller policíaco la mar de solvente. Bastante entretenido, con notables interpretaciones, unas agradecidas dosis de violencia y sexo, una trama que, aunque a priori parece más vista que el tebeo, no se conforma con tirar por derroteros trillados y del todo predecibles. Vamos, una película perfectamente recomendable. Pero, honestamente, no me habría parado a escribir estas letras si no fuese por tres elementos.
El primero es evidente, James Woods. Hoy está de moda odiarle y decir que es una mierda (tras erigirse como fan y defensor de la causa Trump), pero eso no quita que sea un actorazo al que le van como un guante los personajes ambiguos y tremendamente sórdidos, como es el caso. Sería fácil dejarse llevar por comparaciones con "Harry, el sucio". Sí, existen ciertas similitudes. Sin embargo, la gran diferencia es que "Harry Callahan" es un héroe, mientras que el poli al que da vida Woods, no. Es un cabrón. Ni siquiera en plan "Teniente Corrupto". Este es un cabrón sin quererlo, que casi lo hace peor. Y ahí es donde entra el segundo punto a favor del film: su tendencia a lo políticamente incorrecto, sin postmodernismos autoconscientes, ni provocaciones desesperadas por llamar la atención. De modo totalmente transparente. Ayuda que se produjera a finales de los ochenta, por supuesto. Pero, aún así, tiene tela. Especialmente porque el personaje menos "correcto" del pack es, justamente, su protagonista. El poli bueno, que no tiene problema en matar a un sospechoso y, seguidamente, flirtear con la acompañante femenina de aquel, aún en shock. Además, se lleva fatal con su esposa y, en general, gasta un tono misógino de lo más refrescante. No solo él, sino toda la peli. Sin ir más lejos, nos presentan a una poetisa feminista, que pintan como medio demente, reprimida, y justifican su inclinación ideológica porque fue violada siendo adolescente. En un momento dado, Woods quiere ligársela, solo porque le apetece follar, sin más, y le sigue el rollo. Ella habla y habla, cuenta sus trifulcas espirituales, él se agobia, se rasca la oreja, mira el reloj con el rabillo del ojo y se muestra totalmente insensible a lo que la mujer relata. Para rematarlo, el hombre no tiene ningún reparo en lanzar continuas proclamas homofóbicas, con toda naturalidad. Un verdadero gusto, amigos.
Y así llegamos al tercer punto. Que no desvelaré pero que resumiré en que "Cop, con la ley o sin ella" gasta uno de los finales más secos, contundentes, vibrantes y PERFECTOS de la historia del cine. Casi vale la pena ver toda la peli por ese cierre magnífico.
Basada en una novela del célebre escritor James Ellroy (calificada de sádica y violenta), dirige James B. Harris, con pocos títulos en su haber pero una carrera llamativa en funciones de productor, puedes ver su nombre estampado en las primeras películas de Stanley Kubrick, nada menos.
Acompañan a James Woods nombres tan solventes como el gran Charles Durning o una Lesley Ann Warren un pelín menos sobreactuada que de costumbre.
Ya en su época se consideraba "Cop, con la ley o sin ella" una peli diferente al tipo de cine que se hacía entonces. Hoy, directamente, asciende a perro verde.

viernes, 29 de junio de 2012

EN BUSCA DEL AVIÓN PERDIDO

Que el mayor mérito de una película sea haberse aprovechado de un taquillazo ajeno antes que nadie, es mala señal. Y mucho me temo que ese sea el caso de este "En busca del avión perdido" que, con semejante título, no hace falta decir de qué film churrupetea. Claro que es el título Español, tal vez sea cosa de un distribuidor oportunista/desalmado y en realidad, en versión original, las intenciones no canten tanto. Hombre, TANTO no, pero tampoco se quedan cortas: "Race for the Yankee Zephyr", que así se llama de verdad, tiene cierto parecido con "Raiders of the lost ark"... ambos van a la búsqueda de algo de enigmático nombre. ¿O no?. Recuerdo cuando se estrenó "En busca del avión perdido" en este país de paletos. Aún caliente el éxito del film de Steven Spielberg, apareció en los periódicos el anuncio de esta producción Australiana (con ayuda de Nueva Zelanda y los mismos USA). Eso sí, en pequeñito, sin llamar mucho la atención (y mintiendo, el avión ilustrado tiene un aspecto más futurista del que vemos en la peli). Ya entonces pensé: "¡Vaya morrazo!". Y no tuve interés en deglutirla. Y así continué hasta que la encontré metida entre mis recién adquiridos Betas y pensé que ya iba siendo hora de darle una oportunidad.
Unos cazadores encuentran en lo alto de las montañas un viejo avión de la segunda guerra mundial desaparecido en su época (y ocurre a los 10 minutos de trama, por lo que la búsqueda dura bastante poco). Resulta que entre su cargamento hay unos lingotes de oro de los que un malvado mecenas quiere apropiarse a todo precio. Los cazadores, acompañados de la inevitable hija chillona de uno de ellos, harán lo posible para ganarles la "carrera" a la que hace mención el título original.
Francamente, mientras veía "En busca del avión perdido" tenía mis dudas de si realmente la intención de sus artífices fue imitar "En busca del arca perdida". A fin de cuentas, ambas están fechadas en el mismo año, 1981... ¿no es demasiado poco margen para que los segundos vieran la de Spielberg y se pusieran manos a la obra?. Tal vez simplemente fuese casualidad... pero claro, la idea de recuperar el regusto del viejo cine de aventuras es una casualidad muy gorda para aquellos tiempos en los que a nadie parecía interesarle meterse en tales mandangas. Aunque la peli va cargadita de pequeñas pistas, pequeños detalles, que le hacen dudar a uno. ¡Qué misterio más tonto!.
En todo caso, la labor de los Australianos tampoco es que sea gran cosa. Arranca más o menos bien, como un divertimento de sobremesa, pero su repetición de conceptos (vamos, que todo se limita a esa carrera que no parece acabar nunca) termina por aburrir. Ahora los malos se adelantan, ahora los buenos les paran los pies y ganan la partida, pero los malos vuelven a adelantarse, y los buenos una vez más intentan pararles los pies. Y bla, bla. Coñazo. Además, tampoco es muy espectacular ni llamativa en ningún aspecto, y el humor, basado en el típico antagonismo entre el chico y la chica, algo inadecuado (aunque no tanto como para inspirar a unos distribuidores de vídeo que, posteriormente, la editaron con la absurda y extraña caratula que les dejo aquí cerquita, totalmente de comedia cafre y con el detalle de que el George Peppard retratado es el que por entonces se dejaba ver en las filas del "Equipo A").
Pues sí, George Peppard interpreta al malo (y que de entrada, va vestido igual que "Arnold Toht"). Le siguen el prota guaperas/golfo de rigor, Ken Wahl (de "Ultimátum") y el bueno de Donald Pleasence tirando a sobreactuado, tanto como Lesley Ann Warren (aunque en su caso, la sobreactuación es un talento innato. Por cierto, se marca un numerito erótico tan chorra/cutre como sensual) y algún que otro secundario habitual del cine de aquellos lares. Dirige el cotarro David Hammings, más conocido por su faceta como actor -lo has visto en "Blow-Up" y "Rojo Oscuro", la de Argento- pero que en funciones de director también se marcó algún que otro título de interés, como "El Superviviente"... ¡y varios episodios de "El Equipo A"!, supongo que resultado de sus buenas relaciones con Peppard.
En definitiva, "En busca del avión perdido" es una mediocridad de tamaño colosal que, si de verdad no tienes nada que hacer, y te aburres muchísimo, y no hay nadie en la habitación dispuesta/o a darte placer carnal, y el calor es infernal y... etc, entonces, sí igual te sirva de algo. En caso contrario, ¡pal container!.