Extraña película malaya destinada al público infantil que, estrenada en cines angloparlantes (esto es, Estados Unidos, Inglaterra y Australia) a mediados de los 70, dejó un poso en todos esos niños que la vieron en su momento. Lo que pasa es que, quizás por el poco interés que en ese momento suponía preservar copias de lo que en realidad era una película barata y tercermundista, tras el estreno se destruyeron casi todas, por lo que desapareció de la faz de la tierra dejando a toda una generación huérfana de monos azules.
Con la era de internet comenzaron a aparecer publicaciones con recortes de prensa y un póster bastante artesanal de la película, que servían como única y no demasiado fehaciente prueba de su existencia, sin embargo eran unos cuantos los usuarios que en los foros aseguraron haberla visto en el cine en su momento y que, embargados por la nostalgia, intentaban volver a verla sin éxito. Además, había mucha confusión con respecto al título original porque unos recortes la anunciaban como “Cap’N Krock and the Rare Blue Apes”, existía un póster que rezaba “Mr. Quack, Quack and the Rare Blue Ape”… cuando el título oficial parecía ser “Pirates in Cannibal Isle”. Un verdadero pifostio.
Como fuera, el caso es que la película se tiró cerca de 50 años perdida en algún lugar, hasta que los señores de AGFA dieron con una copia en 35 mm íntegra algo deteriorada. No dudaron en restaurarla para su posterior estreno en cines para sibaritas y, sobre todo, su lanzamiento en flamante Blu Ray, que tuvo a bien editar la gente de Vinegar Syndrome dentro de un pack con otras tantas películas perdidas (y ahora encontradas) bautizado “Lost Picture Show”. El título con el que se oficializarían las fichas de las bases de datos sería “The Rare Blue Apes of Cannibal Isle”.
Se trata de un musical infantil de lo más grotesco y desasosegante, casi parece una pesadilla generada por una mente enferma, en la que predominan los señores disfrazados de criaturas antropomórficas, a lo Espinete y Don Pimpón, pero con un aspecto verdaderamente feista. Y hasta terrorífico.
Un niño que apenas habla vive con su familia y tiene como mascota un pato al que llama Mr. Quack, Quack. Están todos hasta los cojones del pato y planean echarlo a la olla para pegarse un festín y, a cambio, buscarle al niño un animal más adecuado como mascota. Por supuesto, él no está de acuerdo, por lo que decidirá escaparse de casa con el pato a cuestas, llegando a una extraña isla donde una serie de estrafalarios hombres-cocodrilo les hacen prisioneros. En la jaula en la que los meten, se encontrarán con un insólito simio de color azul que les contará su origen, y, después, juntos, tendrán que abandonar esa isla llena de cocodrilos deseosos de comérselos, y esquivar los innumerables peligros que les asolan en los parajes de Malasia.
A todo esto, decir que cada dos por tres la película cuenta con numeritos musicales que, mediante estridente teclado analógico como toda instrumentación, llega a poner de los nervios al espectador.
Realmente “The Rare Blue Apes of Cannibal Isle” es una experiencia abrumadora, con un montón de gente disfrazada en lo que podemos considerar el equivalente malayo (y lisérgico) a películas como “Dentro del laberinto” o “Cristal Oscuro”, con todos esos disfraces de gomaespuma, animatroneados o no según conveniencia (o presupuesto) y un mal rollo general que tira de espaldas (recordemos que es una película malaya y, por muy infantil que sea, el respeto por los animales no es algo que se tuviera contemplado, por lo que, sin llevarnos las manos a la cabeza, lo cierto es que el pato protagonista y un lagarto que formará parte de un guiso de los cocodrilos, no son tratados en pantalla todo lo bien que se debería).
Por lo demás, es una película que no para. Y aunque los angloparlantes estén que no cagan con ella, a mí me ha hecho gracia por aquello de la desmesura que se gasta, sobre todo por su condición de película perdida y a mí eso me chifla, pero no me ha impresionado ni lo más mínimo porque en España tenemos una idiosincrasia cinematográfica similar a la malaya y, en cuanto a musicales estridentes para niños, disponemos de la también casi perdida (porque solo quedan las copias en beta o vhs que no estén destruidas) “La canción de los niños”; y para locura lisérgica de crío huyendo con pato a cuestas está “Oscar, Kina y el laser”.
Por otro lado, la relación de “The Rare Blue Apes od Cannibal Isle” con estas películas españolas no se queda ahí. “La canción de los niños”, musical infantil igualmente desasosegante, fue dirigido por Ismael González que durante aquellos años se dedicaba a rodar títulos “S” tales como “Los pornoaficionados” o “Escuela de grandes putas”. El director de “The Rare Blue Apes…” es Donn Greer, quien interrumpía su carrera como "sexploiter" para ponerse a los mandos de aquella. Suyas serían “Alice in Acidland” o “Sweetcherooo!”. Tras la reseñada, no volvería a dirigir nada más.
Como les digo se trata de una auténtica anomalía, exótica y extraña gracias, más que a los personajes disfrazados, a esa insólita combinación de actores occidentales y asiáticos que le otorgan un aire enrarecido. Y, por supuesto, los monos azules, absolutamente horripilantes e insoportables... casi como la experiencia de ver el film completo.
Si buscan, podrán encontrar un ripeo del Blu Ray por ahí a disposición de los internautas. Y si buscan más todavía, encontrarán incluso los subtítulos en español, así que no es necesario comprarse el pack completo de Vinegar, a no ser que les sobren los 180 pavos que cuesta… Y ni por esas, porque mientras escribo esto hace ya unos días que se ha agotado.
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martes, 2 de julio de 2024
martes, 28 de enero de 2025
THE LAS VEGAS STRANGLER
“The Las Vegas Strangler”, estrenada de tapadillo y en cines para adultos bajo el título de “No tears for the dammed”, es una de esas películas a las que posteriormente se les perdió la pista y, llegados los 80, fue considerada oficialmente extraviada e ilocalizable, sin una sola copia disponible. Hasta que, como suele ser habitual, un día algún investigador da con su paradero (en este caso las buenas gentes de Vinegar Syndrome), la restauran y ponen en circulación.
“The Las Vegas Strangler” forma parte de un maravilloso "pack" que recopila un buen número de estas películas L&F (lost & found, perdidas y encontradas), junto a joyas de lo ignoto como puedan ser “Barbara” o “The rare blue apes of cannibal isle”.
Algunas bobinas recuperadas estaban muy deterioradas e incompletas y, finalmente, lo que tenemos en circulación es un montaje lo más fiable posible al original, un 90%. El final de esta versión queda amputado abruptamente, porque no había más película con la que contar. No importa, nada de todo eso afecta a la comprensión de su trama. Y es que, en cualquier caso, tampoco hay mucho que comprender, porque plantea una historia simple, cristalina y deliciosamente misógina.
Se trata de una de las muchas consecuencias fílmicas de “Psicosis”, esta vez deambulando por los derroteros del “sexploitation”, dando como resultado una de las primeras muestras de cine de asesinos en serie mezclado con dosis de sensacionalismo, tetas, culos, e incluso porno soft, con una serie de secuencias sin mucha relación con lo que nos cuenta la película, y que tienen toda la pinta de ser insertos que, en su momento, introdujeron los responsables de la primera versión. Estos son de folleteo, con culos peludos y masculinos culebreando en posición concupiscente.
Una pizpireta prostituta parece quedar prendada de un apuesto caballero, que acude al local en el que ella trabaja a beberse su whisky. Tras una mala experiencia con un cliente, esta es rescatada por el galán, que le saca de ese antro y, rápidamente, se casa con ella en Las Vegas.
Todo parece ir muy bien entre el matrimonio, pero resulta que el individuo, en sus ratos libres, asesina a toda mujer que se cruza en su camino, dejando una marca muy diferenciable; les corta mechones de pelo con las mismas tijeras de costura con las que las mata. Por supuesto, nuestro asesino es un tipo traumado por culpa de su madre, una señora castradora y dominante, y cierta pulsión homosexual que lo acompaña desde niño, motivo por el cual también rechaza a los gays, golpeándolos cuando estos le seducen al detectarlo en bares de copas como a un igual.
Está francamente bien esta “The Las Vegas Strangler”, probablemente sea una de las películas más retorcidas y atrevidas de la época. No es tan grafica como otras muestras del género (Herschell Gordon Lewis ya andaba por ahí haciendo de las suyas) pero las intenciones quedan claras, amén de no cortarse a la hora de incluir, dentro de los personajes principales y como la buena de la función, a una prostituta con todas sus letras, cosa que me resultó extraña por muy "exploit" que sea la película. Al margen de esto, lo que sucede con “The Las Vegas Strangler” es que, a pesar de estar incompleta, se sigue con facilidad porque, en esencia, es muy entretenida y desquiciada, llena de tetas y chotos, algún que otro numerito de burlesque y picaruelo, y un buen puñado de asesinatos a los que, eso sí, se les escatima la sangre. Pero es de esas películas que, más allá de aparecer en las latas tras lustros perdidas en cualquier sucio almacén (cada vez hay más), le deja a uno la sensación de haber visto una joyita, una obra a tener en cuenta, y más cuando la mayoría de estos productos vindicados a través de la arqueología cinéfila, suelen ser, por norma general, un auténtico mojón de vaca. Este no, este, sin ser una maravilla, es estupendo.
Del director, William Collins, poco se sabe. No aparece acreditado en ninguna película más, a parte de esta. Se trata de un cineasta local de Las Vegas que utilizó su ciudad natal para ambientar la cinta, así como retratar lugares arquetípicos de la zona o filmar varios de los distintos espectáculos que allí se podían ver.
martes, 27 de agosto de 2024
STAR (SPACE TRAVELLING ALIEN REJECT)
Extraña película (autodenominada) independiente de la compañía neoyorquina DefTone Pictures, capitaneada por el director Adam R. Steigert, que cuenta la historia de un escritor asolado por las deudas que es perseguido por unos gangsters. Por otro lado, en el espacio, tenemos una nave perseguida por otra en lo que parece una batalla estelar. Esta nave es derribada y va a estrellarse a la tierra.
El escritor se ve obligado a huir de sus prestamistas y, durante la huida, se encontrará con el tripulante de la nave estrellada, un alienígena que responde al nombre de Star. Entablarán amistad y, juntos, intentarán resolver sus problemas.
Por supuesto esto no es más que una película filmada en vídeo con un presupuesto bajo (no tan bajo como cabría imaginar), con unos efectos especiales infográficos que directamente parecen animaciones de Video Brinquedo, unos diálogos larguísimos e interminables (y más en esta ocasión ya que la pelí pasa de la hora y media de metraje) y un muppet feo de pelotas que hace las veces del marciano protagonista. Una película que a primera vista bien podrían haber facturado unos aficionados con su cámara de vídeo. Sin embargo, al ver unas cuantas fotografías de making of, me doy cuenta de que el amateurismo en una de estas producciones no es tanto, y que, aunque se usen cámaras de vídeo de gama media, en realidad un rodaje de esta calaña dista muy poco de el de uno profesional, con sus grúas, su ayudante de dirección, sus eléctricos y hasta el uso de combos y otras parafernalias cinematográficas. Entonces ¿por qué el resultado de estas producciones pequeñas es tan espantoso y dolorosamente cutre? Supongo que el concepto “con buena picha bien se jode” no es tan acertado en este tipo de películas y que es la ineptitud de sus artífices la que las hace parecer más tercermundistas de lo que son (en este caso, una pequeña compañía en Buffalo con producción fluida y que factura por ello —de ahí que exista. Al final es solo un negocio y, por tanto, las películas son lo de menos—. Es decir, que de tercermundistas nada de nada). Además, R. Steirgert afirma que el guion de “Star (Space Traveling Alien Reject)” es la combinación de tres películas para las que no consiguió financiación. O sea, que como esos dos proyectos no pude levantarlos, los incluyo en este que sí… de ahí su duración excesiva y un par de subtramas que no terminan de casar con lo que importa, que es el encuentro del escritor con el extraterrestre .
“Star (Space Traveling Alien Reject)” es anodina hasta decir basta. A priori parece el enésimo tardío y puede que posmoderno exploit de “E.T. El Extraterrestre”, pero en cuanto hace acto de presencia la horrible marioneta coprotagonista, nos damos cuenta de que “E.T.” no es la fuente de inspiración, sino que lo es la serie “ALF”. Está claro que el muppet, diseñado físicamente a imagen y semejanza de aquel, es un mal émulo de 2017, con su chanzas, chascarrillos y humor socarrón, pero infinitamente más cutre, barato y antipático que ALF. Este Star es, probablemente, el muñeco más feo visto en una película, con permiso de los monos azules de “The rare blue apes of cannibal isle”.
Poco más que decir; esto tuvo su estreno reducido en Buffalo y, después, directa a toda aquella plataforma de streaming que alberga contenido gratuito para el usuario. A poco que busquen la van a encontrar por ahí.
El dire, Adam R. Steigert, por supuesto, produce como churros y en su haber cuenta con películas de marcado carácter comercial que pueda vender a patéticos vírgenes granudos; “Gore”, “The final night and day”… o sea, pelis baratas, feas y muertas sobre zombies, extraterrestres o la combinación de ambos.
“Star (Space Traveling Alien Reject)” es lo peor de lo peor.
El escritor se ve obligado a huir de sus prestamistas y, durante la huida, se encontrará con el tripulante de la nave estrellada, un alienígena que responde al nombre de Star. Entablarán amistad y, juntos, intentarán resolver sus problemas.
Por supuesto esto no es más que una película filmada en vídeo con un presupuesto bajo (no tan bajo como cabría imaginar), con unos efectos especiales infográficos que directamente parecen animaciones de Video Brinquedo, unos diálogos larguísimos e interminables (y más en esta ocasión ya que la pelí pasa de la hora y media de metraje) y un muppet feo de pelotas que hace las veces del marciano protagonista. Una película que a primera vista bien podrían haber facturado unos aficionados con su cámara de vídeo. Sin embargo, al ver unas cuantas fotografías de making of, me doy cuenta de que el amateurismo en una de estas producciones no es tanto, y que, aunque se usen cámaras de vídeo de gama media, en realidad un rodaje de esta calaña dista muy poco de el de uno profesional, con sus grúas, su ayudante de dirección, sus eléctricos y hasta el uso de combos y otras parafernalias cinematográficas. Entonces ¿por qué el resultado de estas producciones pequeñas es tan espantoso y dolorosamente cutre? Supongo que el concepto “con buena picha bien se jode” no es tan acertado en este tipo de películas y que es la ineptitud de sus artífices la que las hace parecer más tercermundistas de lo que son (en este caso, una pequeña compañía en Buffalo con producción fluida y que factura por ello —de ahí que exista. Al final es solo un negocio y, por tanto, las películas son lo de menos—. Es decir, que de tercermundistas nada de nada). Además, R. Steirgert afirma que el guion de “Star (Space Traveling Alien Reject)” es la combinación de tres películas para las que no consiguió financiación. O sea, que como esos dos proyectos no pude levantarlos, los incluyo en este que sí… de ahí su duración excesiva y un par de subtramas que no terminan de casar con lo que importa, que es el encuentro del escritor con el extraterrestre .
“Star (Space Traveling Alien Reject)” es anodina hasta decir basta. A priori parece el enésimo tardío y puede que posmoderno exploit de “E.T. El Extraterrestre”, pero en cuanto hace acto de presencia la horrible marioneta coprotagonista, nos damos cuenta de que “E.T.” no es la fuente de inspiración, sino que lo es la serie “ALF”. Está claro que el muppet, diseñado físicamente a imagen y semejanza de aquel, es un mal émulo de 2017, con su chanzas, chascarrillos y humor socarrón, pero infinitamente más cutre, barato y antipático que ALF. Este Star es, probablemente, el muñeco más feo visto en una película, con permiso de los monos azules de “The rare blue apes of cannibal isle”.
Poco más que decir; esto tuvo su estreno reducido en Buffalo y, después, directa a toda aquella plataforma de streaming que alberga contenido gratuito para el usuario. A poco que busquen la van a encontrar por ahí.
El dire, Adam R. Steigert, por supuesto, produce como churros y en su haber cuenta con películas de marcado carácter comercial que pueda vender a patéticos vírgenes granudos; “Gore”, “The final night and day”… o sea, pelis baratas, feas y muertas sobre zombies, extraterrestres o la combinación de ambos.
“Star (Space Traveling Alien Reject)” es lo peor de lo peor.
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