El largometraje/desvirgue de Kevin S. Tenney fue en el momento de su estreno –segunda mitad de los 80- lo que se dice un auténtico éxito sorpresa. Aún lo recuerdo, podías ver el cartel pegado a los lados de los autobuses, y cuando acudí al pase en la añorada sala “Continental”, estaba petada de peña, peña que lo pasó muy bien/mal durante la proyección. Además, le joda a quien le joda, gracias a este film muchos supimos de la existencia de la famosa tabla Ouija, con la que incluso yo mimmo llegaría a jugar dando pie a algunas experiencias bien interesantes... y escalofriantes.
La peli narra la historia de un especie de triangulo amoroso. Hay una pava (Tawny Kitaen, que en “Gwendoline” me había puesto farruco, aunque aquí me decepcionó), que está liada con un actor horrible (Todd Allen, sorprendentemente todavía activo), pero a su vez mantiene amistad con un ex novio que aún está que lo flipa por ella (Stephen Nichols, hoy más joven que entonces). Los dos maromos eran superamigos y ahora se odian. Total, en una fiesta el ex inicia a la chica en el vicio de la Ouija. Esta se engancha tanto que comienza a cambiar de carácter. Se supone que mantiene contacto con un niño muerto... cuando en realidad se trata de algo mucho más peligroso y mucho más Brasileño.
La modestia de medios reinante se nota en que Tenney prefiere liarse con los personajes y sus movidas antes que echar mano de cuestiones sobrenaturales. Ello en principio sería genial para hacernos conectar más con los protas y sufrir junto a ellos... el problema es que los tres son lo bastante gilipollas y antipáticos como para que no nos digan absolutamente nada. Aún así, vamos viendo la peli que, sin brillar mucho, sabe mantener el tipo. Hay algunas muertes guapas (la de los tablones caídos del cielo aún funciona muy bien), un poquito de sangre (el hachazo en primerísimo primer plano, muy efectivo), unas buenas dosis de misterio (descubrir que el fantasma no era un niño bueno si no algo mucho más aterrador me sigue pareciendo un giro bien chulo... de chaval realmente me impactó), alguna escena para el recuerdo (la visita al cementerio de noche fue muy celebrada por el público que acudió al pase que yo presencié) y un personaje francamente simpático, la coñera médium de extravagante aspecto (calificada en su día de “punki”, aunque yo la veo más “gothic”) interpretada por Kathleen Wilhoite, la niñata irritante que daba la vara a Charles Bronson en “La ley de Murphy”.
Todo ello hace de “Witchboard” un entretenimiento ligero, sin pretensiones y bastante agradable de ver. No es un peliculón, pero funciona a su manera... más aún si la viste/viviste en su época. A todo esto, y como datos fricosos, mencionar que en la prensa del momento salió una foto promocional que luego no aparecía en la peli, la de una mano surgiendo de la tabla, y que no mucho después fue editada en vídeo “El secreto de la ouija”, producción Mexicana de terror dirigida por Rubén Galindo Jr. (el mismo de “Cementerio del terror”) con una cubierta que imitaba sin vergüenza alguna la del film de Tenney destinada a salas –que no es la aquí expuesta- (la trama algo también, pero menos... su objetivo apuntaba más hacia el fenómeno Freddy).
Total, el éxito de la peliculilla generó varias secuelas y ofreció a Tenney la oportunidad de tener una carrera que, después de títulos más o menos flojeras como “La noche de los demonios”, “El sótano prohibido”, “El pacificador” o “Pinocchio´s Revenge” (un ridículo exploit de “Muñeco Diabólico”), se fue al garete. Intentó recuperarse echando mano de algo que nunca había sido santo de su devoción, el gore desquiciado con -la otra- “Brain Dead”, pero tampoco le sirvió de mucho.
En cuanto a las secuelas, tenemos “Witchboard 2: the devil´s doorway”, del 93, de nuevo con Tenney a los mandos. Por lo visto no quedó demasiado contento con el resultado, así que para “Witchboard 3: The possession”, del 95, se limitó a tareas de guión. Es posible que viera ambas, pero no me acuerdo de nada, así que, o ando errado y no se editaron en España o me aburrí tanto con ellas que mi cerebro ha borrado todo rastro.
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jueves, 3 de mayo de 2012
lunes, 17 de febrero de 2014
LA VENGANZA DE PINOCHO
A raíz del éxito que tuvo con "Muñeco diabólico", Tom Holland narraba en las entrevistas su idea inicial, según la cual el niño protagonista de aquella se revelaba como el auténtico asesino, limitando las funciones del puñetero "Chucky" a las de un simple muñeco sin vida. Pero claro, primero, no era lo suficientemente espectacular -para los productores- y, segundo, en caso de tener éxito, dificultaría la producción de las inevitables secuelas y, también, la del inevitable "merchandising". Pues bien, a la hora de realizar el obvio y pornográficamente descarado "exploitation" de "Muñeco diabólico" que es este "La venganza de Pinocho" ("Pinocchio´s revenge" o "Pinocchio" a secas en los USA), Kevin S. Tenney, entrañable autor de clásicos tan videocluberos como "Witchboard (juego diabólico)", "La noche de los demonios" original, "El sótano prohibido" o "El pacificador", se aferró a ese mismo concepto casi obsesivamente... o mejor, lo robó con todo el morrazo. En su versión de la historia del juguete asesino predomina mucho la duda de si es este el que mata o la niña que lo posee (¡y que cómodo y fácil es cambiar el sexo del crío protagonista para ahorrarse mayores comparaciones!, a lo que hay que añadir un grado desorbitado del elemento "repelente", condimentado por unos irritantes tirabuzones). Se pasa toda la puta película dándole vueltas a lo mismo y al final... er... adivinen. ¿Cómo?, pues eligiendo la opción más económica, es decir, aquella que implique una dosis menor de efectos especiales (y que, curiosamente, incrementa la gravedad del expolio. ¿Qué diría tío Tom?. Nada bueno).
Todo son pequeñas dosis en "La venganza de Pinocho". De originalidad, ritmo, talento, crímenes, violencia.... y humor, que aquí resulta casi inexistente, cosa que no solo agradecí, es que me sorprendió muchísimo. Sí amigos, el Sr. Tenney se toma muy en serio su propuesta, a pesar de contar con una premisa tan ridícula (no ya lo del muñeco homicida, mas bien de QUIÉN se trata). La movida gira en torno a una abogada criminalista emperrada en defender a un baranda que mató a su propio hijo y lo enterró junto a su juguete favorito, que no era Richard Pryor sino el puto Pinocho. En fin, por hache o por bé, el bicho aterriza en las manos de la hija de la picapleitos justo el día de su cumple, y se encapricha de él psicopáticamente. Justo a partir de ahí comienzan a suceder cosas.... el aspirante a padrastro la palma..... la cría con la que la niña se lleva mal en el cole sufre un accidente.... er... y ya está, en realidad esas son las únicas fechorías que acomete este "Chucky" del "hombre pobre". Y volvemos al principio, ¿¿es el muñeco o la hija repelente que se ha vuelto tarumba??.
Paradójicamente, mientras el nivel de sangre es casi nulo, lo que daría pie a pensar que el film procura no asustar a una posible audiencia juvenil, incluso pre-adolescente, sorprende la aparición de un desnudo de la canguro tan gratuito como absolutamente integral y que no sirve para "nada", salvo que la jaca se encuentre a Pinocho ahí sentado en la cama, observándola ("Le gusta mirar a las mujeres", dice la niña). Pero mola, claro.
El caso es que el muñeco no cobra vida hasta el minuto 58 (primero habla sin abrir la boca, luego sí la mueve y en el tercer intento, mantiene los labios pegados de nuevo... ¿por qué esos caprichosos cambios?). Y nadie muere hasta pasada la hora (y lo hace estando tumbado en la cama de un hospital, en coma y... ¿maniatado?). A ello hay que sumar un puñado de incongruencias, como que la prota adulta supere con pasmosa facilidad la muerte de su maromo (menos de 24 horas, como en los mejores "slashers"), que el monigote se cuele en un hospital, corra entre la gente y nadie le preste atención (detalle este que, junto al desnudo antes comentado, chirrían mucho más si tenemos en cuenta el desenlace de este drama tan tonto) o que, pa no perder la costumbre, cuando Pinocho cobra vida y se mueve de cuerpo entero, descubrimos asombrados cómo sus extremidades se vuelven rechonchas y sus andares algo torpes. Vamos, ¡que muta en enano!.
En el reparto localizamos un par de rostros de la peli de debut de Tenney, "Witchboard", en concreto son los de Todd Allen y James W. Quinn. En cuanto a la supuesta criatura protagonista, su responsable no es otro que Gabe Bartalos, popular por crear la fauna de deformidades que pululan por "Basket Case 2".
¿Qué quieren que les diga?, "La venganza de Pinocho" es tan sosa, trillada e insabora como parece. Puro producto de la maldita década de los 90. Pero si te la tomas como hay que tomársela, como un puñetero telefilm de Domingo por la tarde, pues puede sufrirse en silencio, como ocurre con las almorranas, mismamente.
Todo son pequeñas dosis en "La venganza de Pinocho". De originalidad, ritmo, talento, crímenes, violencia.... y humor, que aquí resulta casi inexistente, cosa que no solo agradecí, es que me sorprendió muchísimo. Sí amigos, el Sr. Tenney se toma muy en serio su propuesta, a pesar de contar con una premisa tan ridícula (no ya lo del muñeco homicida, mas bien de QUIÉN se trata). La movida gira en torno a una abogada criminalista emperrada en defender a un baranda que mató a su propio hijo y lo enterró junto a su juguete favorito, que no era Richard Pryor sino el puto Pinocho. En fin, por hache o por bé, el bicho aterriza en las manos de la hija de la picapleitos justo el día de su cumple, y se encapricha de él psicopáticamente. Justo a partir de ahí comienzan a suceder cosas.... el aspirante a padrastro la palma..... la cría con la que la niña se lleva mal en el cole sufre un accidente.... er... y ya está, en realidad esas son las únicas fechorías que acomete este "Chucky" del "hombre pobre". Y volvemos al principio, ¿¿es el muñeco o la hija repelente que se ha vuelto tarumba??.
Paradójicamente, mientras el nivel de sangre es casi nulo, lo que daría pie a pensar que el film procura no asustar a una posible audiencia juvenil, incluso pre-adolescente, sorprende la aparición de un desnudo de la canguro tan gratuito como absolutamente integral y que no sirve para "nada", salvo que la jaca se encuentre a Pinocho ahí sentado en la cama, observándola ("Le gusta mirar a las mujeres", dice la niña). Pero mola, claro.
El caso es que el muñeco no cobra vida hasta el minuto 58 (primero habla sin abrir la boca, luego sí la mueve y en el tercer intento, mantiene los labios pegados de nuevo... ¿por qué esos caprichosos cambios?). Y nadie muere hasta pasada la hora (y lo hace estando tumbado en la cama de un hospital, en coma y... ¿maniatado?). A ello hay que sumar un puñado de incongruencias, como que la prota adulta supere con pasmosa facilidad la muerte de su maromo (menos de 24 horas, como en los mejores "slashers"), que el monigote se cuele en un hospital, corra entre la gente y nadie le preste atención (detalle este que, junto al desnudo antes comentado, chirrían mucho más si tenemos en cuenta el desenlace de este drama tan tonto) o que, pa no perder la costumbre, cuando Pinocho cobra vida y se mueve de cuerpo entero, descubrimos asombrados cómo sus extremidades se vuelven rechonchas y sus andares algo torpes. Vamos, ¡que muta en enano!.
En el reparto localizamos un par de rostros de la peli de debut de Tenney, "Witchboard", en concreto son los de Todd Allen y James W. Quinn. En cuanto a la supuesta criatura protagonista, su responsable no es otro que Gabe Bartalos, popular por crear la fauna de deformidades que pululan por "Basket Case 2".
¿Qué quieren que les diga?, "La venganza de Pinocho" es tan sosa, trillada e insabora como parece. Puro producto de la maldita década de los 90. Pero si te la tomas como hay que tomársela, como un puñetero telefilm de Domingo por la tarde, pues puede sufrirse en silencio, como ocurre con las almorranas, mismamente.
sábado, 29 de enero de 2011
EL SOTANO PROHIBIDO
Esta peli se parió en 1989. Otra muestra más de cómo la crisis del terror de los 90 ya comenzaba a dar señales de vida a finales de la década anterior. El día que la alquilé en mi video-club lo hice cargado de ilusión y expectativas. ¡¿Una peli sobre un monstruo que habita un sótano dirigida por Kevin S. Tenney, el tio que me había alegrado la vida con "Witchboard" (y algo menos con "La noche de los demonios")?!. Babeaba solo de pensar en ello, y es que no se puede negar que la -enorme- carátula, aquí presente, era jugosa. ¿Resultado?, cuantiosa decepción.Durante más de 20 años conservé las pocas, o nulas, ganas de revisionarla hasta que hace unos días la descubrí en los estantes de casa de un amigo, y pensé "Bueno, tal vez en esta ocasión me sienta mejor". ¿Veredicto?... a eso vamos.
Un familia recién instalada en pleno desierto, descubre que en el sótano de su casa habita un monstruo tremebundo creado por los Indios. Bueno, rectifico, lo descubre el chaval del clan, al que nadie cree. ¿Solución?, encargarse él solito de ponerle fin.
Que duda cabe que una de las cosas que más odié de "El sótano prohibido" en aquel momento fue su escenario, un árido desierto (empujado por mi entonces inexperiencia, por el tema del sótano, y por la peli anterior de Tenney -"La noche de los demonios"-, me había imaginado "El sótano prohibido" como un especie de pseudo-"Posesión Infernal". Imaginaos el chasco al ver los frondosos bosques de Tennessee sustituidos por un aburrido paraje desértico). Tampoco debió gustarme la casi total ausencia de gore, los interminables diálogos, el ritmo reposado y el atolondrado y verbenero desenlace. A esos defectos, hay que sumarles los nuevos: Un monstruo decepcionante (tiene mejor aspecto en la carátula), la desaprovechadísima posibilidad de crear atmósfera (¡¡¡¡un bicho en un húmedo sótano, por dios!!!!) y un crío repelente, capaz de armar y desarmar todo lo que le plazca, y herencia de los teenagers listillos del cine juvenil de los 80. Resumiendo, es una peli tan normal, tan insabora, tan plana y tan.... vacía, que no se puede decir que sea una infamia... es, bfff... ¿mediocre?. Dejémoslo en eso.
En el reparto destacan dos actores francamente curiosos. Por un lado Patrick Kilpatrick, que debutó nada menos que en "El vengador Tóxico" (interpretando al malvado de la cara medio pintada que atraca un fast food) y acabó en el "Minority Report" de Spielberg!!. Por otro lado, tenemos a Lou Perryman, que en "La matanza de Texas 2" (o "Masacre en Texas 2") interpretaba al currante en la emisora de radio al que Leatherface arranca la piel de su cara (aunque ello no le impida tener ganas de echar un gargajo!). También tenemos al chaval, Chris Miller, hoy por hoy todo un especialista en doblar pelis de dibujos animados, prestando su voz a cosas tan populares como "Shrek" y secuelas, "Madagascar" y secuelas o "Monstruos contra alienígenas". ¡Que curiozo!.
Sin embargo, el dato más marciano es que "El sótano prohibido" fue estrenada en el mercado Alemán como ¡¡la segunda parte de "Trans-Gen, los genes de la muerte"!!, ¿pero eso no lo hacían los italianos?. Uh!
martes, 19 de octubre de 2010
NIGHT OF THE DEMONS
Honestamente, nunca he acabado de comprender el estatus de culto del "Night of the Demons" original. En su época fui atraído por su espectacular carátula. La alquilé y quedé prendado ante unos títulos de crédito en dibujos animados realmente flipantes. El arranque prometía, con ese enorme caserón encantado (que molaba más que el de la peli que nos ocupa) listo para una noche de horror. Y al final recuerdo que quedé totalmente decepcionado. El film de Kevin S. Tenney (dire también de "Witchboard" o "Brain Dead", y que en el remake ejerce de productor) resultó ser una imitación sosa y sin gracia de "Posesión Infernal". Pero por lo visto, y para mayor alegría de sus productores, cuajó y con el tiempo salieron dos secuelas más, utilizando al personaje de Angela (la primera chica poseída con su oportuna indumentaria gótica) como reclamo principal (una especie de Freddy Krueger con tetas). La segunda era horripilante, aunque salía una chavala con las ubres más hermosas que he visto nunca. Y la tercera (también conocida como "Demon House") era casi telefilmesca (a pesar de una morbosa felación al cañón de una pistola, que la Angela de esta nueva versión recrea un poco, aunque mediante botella).Y ahora, en plena fiebre de remakes de clásicos del horror ochentero, a alguien se le ocurre rehacer "La noche de los demonios". ¡¡¿¿En serio??!!, ¿pero tanto es su culto que merece una nueva versión?. Ya sabéis aquello de que más vale que a la hora de remakear se decanten por pelis mediocres fácilmente mejorables, en lugar de grandes títulos que únicamente puedan estropear. Es evidente que "Night of the demons" entra de lleno en el primer caso... lo curioso es que este remake esté confeccionado desde las tripas de la más rutilante "serie B", el mismo gueto al que pertenecía la original.
La trama de base es la misma, lo que no dice mucho ya que incluso en 1988 resultaba previsible. Noche de Halloween, grupo de jovencitos idiotas se montan una fiesta en un enorme caserón con fama de encantado. Se desatan los infiernos, y el grupo de supervivientes (cada vez más escueto) tendrá que luchar contra los demonios, hasta la salida del sol. Luego hay toda una serie de cambios sutiles que, en fin, tampoco es que sean la repanocha, pero dado la básico del asunto, supongo que podemos agradecerlos.
No se si los parecidos con "Posesión Infernal" son porque la original ya se inspiraba mucho en ella, o porque han querido mandarle un guiño directo. Pero sí, tenemos raíces con vida propia que agarran a sus víctimas, y una sospechosa puertezuela directa al sótano por la que, en un momento dado, asoman unas manos demoníacas.
¿Y qué más nos ofrece este "Night of the demons"?, pues bueno, estética neo-gótica, muchos colorines, una cámara nerviosa del copón, montaje acelerado, soundtrack cargado de rock-metal-gótico (destacan por diferentes y buenos los "Tsol"), todo sutilmente estilizado y con ese tufo sintético propio de estos tiempos. Algo que, por norma, me resulta desagradable. Sin embargo, muy consciente de ello antes de empezar el visionado, aquí lo dejo pasar. Efectos especiales dignos, algo de buen gore (aunque menos crudo de lo que esperaba. Tampoco la versión de Tenney era un cúmulo de atrocidades) y, eso sí, tías buenas y algunas tetas molonas. Se recrean (y se mejoran... o se exageran) los pocos momentos míticos de la peli del 88, como ese famoso lápiz de labios incrustado en un seno.
El reparto es notable (en un sentido "babeable"), Shannon ("American Pie") Elizabeth como la nueva Angela, la tremendísima Monica ("Freddy vs Jason") Keena como la heroína de la función (¡que mala actriz que es la jodida, pero que poco importa!, aunque en "Freddy vs Jason" estaba algo más carnosa que aquí, lo que le favorecía), Tiffany Shepis ("scream queen" de tercera, que se marca un rol escueto) y, ¡sí!, el amigo Edward Furlong como nota discordante. Hay que ver cómo este menda empeora interpretativamente a medida que crece, a lo largo y a lo ancho... pobrecillo. Naturalmente, hay cameo para una desmejoradísima Linnea Quigley, vestida igual que lo hiciera en el film-madre. El director no nos interesa... un matao de esos.
¿Resumiendo?, pues no está mal este nuevo "Night of the demons". Vale, le falta el relativo encanto del original (encanto que ha adquirido con los años y por su condición ochentosa, claro, porque cuando la vi en su momento era un producto más del montón), pero la verdad es que le gana en cuanto a entretenimiento, ideas visuales y.... ¡reparto femenino!... cosas estas que, hablando claro, eran muy fáciles de superar.
Recomendada para pasar el rato o ver con los coleguitas.
miércoles, 7 de julio de 2010
BRAIN DEAD
Que si, que "Brain Dead"... y no me refiero a la de Peter Jackson. Ya hay otros "Brain Deads" por ahí, uno incluso producido por Roger Corman, por lo que no debería extrañar a nadie que de pronto, y como si tal cosa, surja otro.
El caso es que este lo firma Kevin S. Tenney, que tras unos años en la sombra después de moderados hits video-cluberos como "Witchboard", "El Sótano Prohibido" o "La noche de los demonios", decidió volver a primera plana dando a los fans aquello que realmente quieren ver: sangre y tetas (eso si, sieeeeeempre condimentadas con el inevitable humor, que sin ser excesivo, ahí está, molestando).
Un meteorito se estrella en el cabolo de un pescador, y lo convierte en una especie de zombie que irá expandiendo su enfermedad y devorando el cerebro de todo aquel incauto que pille por banda. Fin, no hay más, la puta historia es una mera excusa formato ticket para acumular chicha, todo ello inmortalizado vía vídeo.
Y sí, el gore es brutal y espectacular, las tetas son brutales y espectaculares (ojo con Sarah Grant Brendecke y, muy especialmente, Cristina Tiberia, abajo les dejo imagen de la muchacha y esas dos..... encarnaciones divinas que gasta) y las referencias a "Evil Dead" tan inevitables como en cualquier producto con el sello Tenney... pero, por lo demás, resulta monótona, previsible y, en fin, un coñazo.
Si hubiese sido un corto en el que se acumulara todo el material pernicioso para nuestra cándida alma (los efectos sangrientos son, casi siempre, de factura clásica) le daría un diez... pero tal y como ha quedado, con sus bajones de ritmo y tal, pues la dejaremos en regular.
El caso es que este lo firma Kevin S. Tenney, que tras unos años en la sombra después de moderados hits video-cluberos como "Witchboard", "El Sótano Prohibido" o "La noche de los demonios", decidió volver a primera plana dando a los fans aquello que realmente quieren ver: sangre y tetas (eso si, sieeeeeempre condimentadas con el inevitable humor, que sin ser excesivo, ahí está, molestando).
Un meteorito se estrella en el cabolo de un pescador, y lo convierte en una especie de zombie que irá expandiendo su enfermedad y devorando el cerebro de todo aquel incauto que pille por banda. Fin, no hay más, la puta historia es una mera excusa formato ticket para acumular chicha, todo ello inmortalizado vía vídeo.
Y sí, el gore es brutal y espectacular, las tetas son brutales y espectaculares (ojo con Sarah Grant Brendecke y, muy especialmente, Cristina Tiberia, abajo les dejo imagen de la muchacha y esas dos..... encarnaciones divinas que gasta) y las referencias a "Evil Dead" tan inevitables como en cualquier producto con el sello Tenney... pero, por lo demás, resulta monótona, previsible y, en fin, un coñazo.
Si hubiese sido un corto en el que se acumulara todo el material pernicioso para nuestra cándida alma (los efectos sangrientos son, casi siempre, de factura clásica) le daría un diez... pero tal y como ha quedado, con sus bajones de ritmo y tal, pues la dejaremos en regular.
martes, 14 de septiembre de 2010
LA PUERTA
Hablar de "La Puerta" es, para mi -y en un alarde de habitual nostalgia-, hablar del cine "Continental", a disposición de usuarios en aquellos tiempos (mediados / finales de los 80) en el barrio de Collblanc, Hospitalet, a quince minutos andando de mi casa. Un cine al que acudí a ver muchos títulos míticos ("Rambo", "Hellraiser", "Creepshow 2"...) y actualmente chapado tras una temporada mutado en formato Bingo. De entre todos ellos se erigen algunos que, a pesar de estar paridos con pocos medios y no contar entre sus responsables con nadie famoso, lograron congregar a bastante gente y terminaron convertidos en pequeños e inesperados éxitos. Como, por ejemplo, el "Witchboard" de Kevin S. Tenney (que algún día repasaré para reseñar aquí) o este "La Puerta" de Tibor Takacs.En "La Puerta" tenemos niños con gorra de beisbol subidos a bicicletas recorriendo suburbios de casitas blancas de dos pisos, tenemos amplios jardines convertidos en micro-cosmos en los que todo ocurre, tenemos monstruos, rayos de colores, luces cegadoras... resumiendo, todas aquellas características que definían el sello Steven Spielberg. El cine del Rey Midas de Hollywood siempre se situaba en idénticos parajes y hacía gala de idénticas virtudes (si no en funciones de director, sí en las de productor). Que todo eso lo veamos en "La Puerta" no es un juego retro-referencial o post-moderno, como sería hoy, es que entonces, en ésa década, aquello era lo típico y normal en cualquier producto pensado para jóvenes. Exactamente como el film que nos ocupa.
En el jardín de casa de nuestro protagonista se forma un extraño agujero. Según su amigo heavy metalero se trata de una puerta a los infiernos. Ni que decir que, por una serie de casualidades, aquella misma noche las criaturas del averno saldrán de las profundidades dispuestas a asustar a los chavales primero, y a invadir el mundo de los vivos después.
Todos los elementos terroríficos e incluso asquerosos (que los hay) están medidos con regla para no ser excesivamente traumáticos ya que, repito, la intención es contentar a un público entre los... hummm, pongamos 15 y 20 años. Los apañados efectos especiales (mucho y jugoso stop motion) son los reyes de la función sobre todo en la segunda mitad de la trama, curiosamente, la más floja del conjunto. La que la precede hace gala de un ritmo más dinámico y resulta notablemente disfrutable. Aún así, y a pesar de ello, "La Puerta" es un pequeño film que funciona notablemente bien a la hora de entretener, y eso ya es mucho.
En el reparto destaca Stephen Dorff (que podría llamarse Stephen Dwarf, ya que parece un puto enano sin cuello) quien, más crecidito, lograría destacar actuando en algunos films de peso.
Como he contado en otras ocasiones, Tibor Takacs dirigió un segundo film ("Lecturas Diabólicas") que, supuestamente, tenía que confirmarle como nuevo talento. Sin embargo, su fracaso le llevó a rodar "La Puerta 2" (reseña en muy breve). Tampoco esta ruló en taquilla, lo que acabó encasillando al cineasta en productos catastróficos o de animales gigantes destinados a la tele por cable. El remake oficial está previsto para el 2011... vamos, que lo de la mediocre "Miedos 3D" es plagio o mera casualidad.
La palabra perfecta para definir "La Puerta" es ENTRAÑABLE.
sábado, 20 de agosto de 2022
DIRECT TO VIDEO: STRAIGHT TO VIDEO HORROR OF THE 90´S
Dustin Ferguson es uno de esos "filmmakers de la era digital" que, gracias a las nuevas herramientas económicas y las plataformas, producen películas de terror como rosquillas, entre diez y veinte al año. No le falta nada, tiene varias de tiburones que cantan y bailan, sendas seudo-secuelas de Amityville, la del payaso asesino, la de zombies, el retro slasher. Todas las tendencias habidas y por haber en el submundo del zetismo, y en riguroso orden, perfectamente dispuestas en sendas plataformas de streaming a la desesperada búsqueda del click ("clickxploitation" lo llamo, algún día les hablaré a fondo de ello). Del montonazo destacan varios documentales que delatan sus apetencias pero, también, sus carencias, entre ellas el acabado algo costroso y descuidado de "Direct to Video: Straight to Video Horror of the 90´s".
Resulta complicado valorar cualquier tendencia creativa surgida en los noventa. No fueron años de mucho esplendor, siendo el terror donde la cosa andaba más jodida. Pero, claro, ahora que es tan "cool" reivindicarlo absolutamente todo, hasta los vídeos de YouTube donde se explica cómo cocinar croquetas, pues resulta desconcertantemente normal que a alguien le de por decir que los productos de tercera destinados al vídeo-club paridos en aquellos tiempos merecen ser atendidos. Pos fale. De todo tiene que haber en este mundo. Yo, como degustador insaciable y curioso incurable, me moría por ver cómo coño se lo montaban para defender tanta basurilla. Además, la ristra de cabezas parlantes era atractiva (siguiendo el mismo orden de Imdb): Clint Howard, Kelly Maroney, Lloyd Kaufman, Brinke Stevens, Tiffany Shepis, Fred Olen Ray, (el auténtico "hero" de Ferguson, quien comenzó su andadura amateur pariendo una secuela casera de "Scalps"!!), Jim Wynorski, Debra Lamb, Kevin Tenney, Rolfe Kanefsky, Jeff Burr, C.Courtney Joyner y el gran Chuck Cirino. Gracias al bueno de Romerito ayer mismo pude desquitarme.
Realmente, mi gran temor antes de darle al "Play" era la sobredosis de "geekismo" descontrolado que hoy lo salpica todo. Donde la desmedida pasión por cualquier chuminada ciega a los que la defienden, impidiéndoles comportarse como personas justas y racionales. Y de entrada, dichos temores parecían justificados: Ver al inicio dos logotipos de sendas productoras, uno imitando el rollo "grindhouse" setentero, y el otro el rollo "vhs rancio", me acojonaron. Tampoco ayudó la inmediata presencia de dos mongos esputando las tonterías de rigor, especialmente el que vende la moto de su condición punk-skater, recurriendo a la cantinela del "chico solitario que alquilaba esas películas con las que era feliz", para luego afirmar, sin ruborizarse, que sus "amigos" en realidad eran los personajes que pululaban por las producciones "Full Moon" de la década.
Comenzaba a sentir deseos de subirme por las paredes, cuando la cosa se calma y Dustin Ferguson da pie a los que de verdad interesan, los creadores de todo aquel cine (o "cine") que le dan al pico que da gusto, contando mil batallitas. Algunas no especialmente interesantes, ni divertidas (por mucho que el entrevistado se descojone durante el proceso), pero en general amenas.
Entre medias, cuela trailers o momentos concretos de las películas comentadas, pero procede de modo bastante poco certero, muy bruscamente, haciendo gala de cierto patosismo caótico a la hora del montaje, sobre todo introduciendo avances sin que veamos el título y, por ende, cuando aparece el invitado hablando, todavía no sepamos de qué jodida película se trata. En general es todo como muy deslavazado, una mera acumulación de peña dándole a la sin hueso carente de trama interna, ni nada específico.
Aunque lo verdaderamente ofuscante fue que, a pesar de toda la información recibida, no me estaba divirtiendo. Ni emocionando. Ni nada. El aburrimiento iba ganando la partida a cada minuto que se sumaba (porque, como todo creador de la era digital, Ferguson es incapaz de contenerse. Lo mete todo, a lo bestia, y suma casi dos horas de documental) ¿Cuál sería la causa? ¿Tal vez que, hasta hace poco que me reconcilié con el cine de los 90, tenía un muy bajo concepto del mismo? Tras mucho reflexionar, lo entendí: el terror de baja estofa de ese periodo es demasiado malo, demasiado olvidable, realmente no hay NI UNA peli memorable en todo el documental... son todas malas, desalmadas, con ese look telefílmico, esos abusos de diálogos, esos pre-efectos infográficos tan mierdosos. Claro, así es imposible emocionarse ni un ápice.
Cuando salen a relucir algunos más o menos interesantes, te esperanzas... hasta que descubres que se está recurriendo a sus secuelas... las peores, además. El tercer "Night of the demons" y el cuarto "Ghoulies". Más fatídico es el caso de "El Dentista", que siendo uno de los pocos subproductos potables de la época (ni que sea por cuando lo vi en el Festival de Sitges, con toda la platea gritando en los momentos de truculencia dental), ¡resulta que se decantan por su horrible segunda parte!
Al final, "Direct to Video: Straight to Video Horror of the 90´s", como buen documental parido en una época de incontinencia y sobreproducción, deja la sensación de ser algo muy desaprovechado, en perfecta consonancia con las películas y -a rasgos generales- la década a las que dedica su contenido.
La providencia ha querido que para la semana entrante mi compañero Víctor haya reseñado dos películas del colega Dustin. Así, a lo tonto, este escrito pasa a ser el pistoletazo de salida de lo que podríamos llamar la "Ferguson Week". Que les sea leve.
Resulta complicado valorar cualquier tendencia creativa surgida en los noventa. No fueron años de mucho esplendor, siendo el terror donde la cosa andaba más jodida. Pero, claro, ahora que es tan "cool" reivindicarlo absolutamente todo, hasta los vídeos de YouTube donde se explica cómo cocinar croquetas, pues resulta desconcertantemente normal que a alguien le de por decir que los productos de tercera destinados al vídeo-club paridos en aquellos tiempos merecen ser atendidos. Pos fale. De todo tiene que haber en este mundo. Yo, como degustador insaciable y curioso incurable, me moría por ver cómo coño se lo montaban para defender tanta basurilla. Además, la ristra de cabezas parlantes era atractiva (siguiendo el mismo orden de Imdb): Clint Howard, Kelly Maroney, Lloyd Kaufman, Brinke Stevens, Tiffany Shepis, Fred Olen Ray, (el auténtico "hero" de Ferguson, quien comenzó su andadura amateur pariendo una secuela casera de "Scalps"!!), Jim Wynorski, Debra Lamb, Kevin Tenney, Rolfe Kanefsky, Jeff Burr, C.Courtney Joyner y el gran Chuck Cirino. Gracias al bueno de Romerito ayer mismo pude desquitarme.
Realmente, mi gran temor antes de darle al "Play" era la sobredosis de "geekismo" descontrolado que hoy lo salpica todo. Donde la desmedida pasión por cualquier chuminada ciega a los que la defienden, impidiéndoles comportarse como personas justas y racionales. Y de entrada, dichos temores parecían justificados: Ver al inicio dos logotipos de sendas productoras, uno imitando el rollo "grindhouse" setentero, y el otro el rollo "vhs rancio", me acojonaron. Tampoco ayudó la inmediata presencia de dos mongos esputando las tonterías de rigor, especialmente el que vende la moto de su condición punk-skater, recurriendo a la cantinela del "chico solitario que alquilaba esas películas con las que era feliz", para luego afirmar, sin ruborizarse, que sus "amigos" en realidad eran los personajes que pululaban por las producciones "Full Moon" de la década.
Comenzaba a sentir deseos de subirme por las paredes, cuando la cosa se calma y Dustin Ferguson da pie a los que de verdad interesan, los creadores de todo aquel cine (o "cine") que le dan al pico que da gusto, contando mil batallitas. Algunas no especialmente interesantes, ni divertidas (por mucho que el entrevistado se descojone durante el proceso), pero en general amenas.
Entre medias, cuela trailers o momentos concretos de las películas comentadas, pero procede de modo bastante poco certero, muy bruscamente, haciendo gala de cierto patosismo caótico a la hora del montaje, sobre todo introduciendo avances sin que veamos el título y, por ende, cuando aparece el invitado hablando, todavía no sepamos de qué jodida película se trata. En general es todo como muy deslavazado, una mera acumulación de peña dándole a la sin hueso carente de trama interna, ni nada específico.
Aunque lo verdaderamente ofuscante fue que, a pesar de toda la información recibida, no me estaba divirtiendo. Ni emocionando. Ni nada. El aburrimiento iba ganando la partida a cada minuto que se sumaba (porque, como todo creador de la era digital, Ferguson es incapaz de contenerse. Lo mete todo, a lo bestia, y suma casi dos horas de documental) ¿Cuál sería la causa? ¿Tal vez que, hasta hace poco que me reconcilié con el cine de los 90, tenía un muy bajo concepto del mismo? Tras mucho reflexionar, lo entendí: el terror de baja estofa de ese periodo es demasiado malo, demasiado olvidable, realmente no hay NI UNA peli memorable en todo el documental... son todas malas, desalmadas, con ese look telefílmico, esos abusos de diálogos, esos pre-efectos infográficos tan mierdosos. Claro, así es imposible emocionarse ni un ápice.
Cuando salen a relucir algunos más o menos interesantes, te esperanzas... hasta que descubres que se está recurriendo a sus secuelas... las peores, además. El tercer "Night of the demons" y el cuarto "Ghoulies". Más fatídico es el caso de "El Dentista", que siendo uno de los pocos subproductos potables de la época (ni que sea por cuando lo vi en el Festival de Sitges, con toda la platea gritando en los momentos de truculencia dental), ¡resulta que se decantan por su horrible segunda parte!
Al final, "Direct to Video: Straight to Video Horror of the 90´s", como buen documental parido en una época de incontinencia y sobreproducción, deja la sensación de ser algo muy desaprovechado, en perfecta consonancia con las películas y -a rasgos generales- la década a las que dedica su contenido.
La providencia ha querido que para la semana entrante mi compañero Víctor haya reseñado dos películas del colega Dustin. Así, a lo tonto, este escrito pasa a ser el pistoletazo de salida de lo que podríamos llamar la "Ferguson Week". Que les sea leve.
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