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lunes, 19 de diciembre de 2016

EL LEGADO DEL DIABLO

En un colegio militar, el cadete Coopersmith, por buena persona, es sometido a toda clase de desagradable buying por parte de sus compañeros de escuela. Estos malos tratos hacen que no rinda en clase como debería.
Al margen de esto, el muchacho está usando una computadora para desarrollar un proyecto de catapulta para una de sus clases, cuando con la ayuda de un extraño libro, y por computadora, atrae al espíritu de un brujo  quemado de la inquisición, que le pedirá una serie de elementos para que se manifieste, entre ellas, una hostia consagrada y sangre.
Cuando los malos tratos son ya inaguantables, nuestro protagonista conseguirá con facilidad esos elementos que le pide la computadora, y comenzará su sangriente venganza, trayendo al mismísimo diablo.
“El Legado del Diablo” es un clásico de videoclub meramente ochentero –y si quieren saber del jaleo de carátulas, les remito a la sección correspondiente- que, además, es uno de los títulos que incluye la absurda lista de los “Video Nasties”.
Protagonizado por el bisoñé de Clint Howard –el hermano de Ron Howard, nada menos-  estamos ante una película de contenido satánico tan obvio, que hasta un papanatas como era Antón La Vey, fundador de la Iglesia de Satán en Hollywood, la considera su película favorita (hay que ser idiota. Todo un líder Satanista, con una legión de seguidores retrasados a sus espaldas, declarando que su película favorita es una en la que invocan a Satán. ¿Qué credibilidad ofrecía este imbécil? Máxime cuando se trata el tema satánico de esta película de una forma tan palomitera y populachera).
Ciertamente, y al contrario que otras coetáneas de la época como “Lucifer”, lo que hace a “El Legado del Diablo” destacar por encima de aquellas es que se lleva bien, que en cierto modo es entretenida, y aunque el festival de sangre y gore tarda lo suyo en venir, por el camino nos divertimos, ya sea con las putadas que le hacen los compañeros al prota, ya sea con el perrito del que se quiere hacer cargo esta porque se encuentra solo, ya sea con el intento homosexual de asesinarlo por parte de un anciano alcohólico… vamos, que pasan cosas todo el rato. Y eso que el personaje de Clint Howard es tremendamente antipático… ¡casi se merece el buying al que es sometido!
Por otro lado, tenemos bastante sangre, gore resultón y F/X que chirrían tanto como nos gustan, así que la película en ese campo se queda completita.
Por otro lado, y al contrario también que otras películas afines de la época “El Legado del diablo recibe críticas positivas mayormente”, así como goza de cierto culto en varios países. ¿Por ser un “Video Nastie”? es posible ¿Por qué es un “Video Nastie”, porque es violenta y por su temática Satánica. Sin más.
Curiosamente, la película es siempre emparentada con “Carrie”, más que por la solvencia del director Eric Weston (que no es De Palma), por lo descaro del expolio; El Cadete Coopersmith no tiene poderes telquinéticos, pero si que es un pobre marginado que al final se vengará de sus maltratadores, en un desenlace lleno de sangre, al igual que ocurría en “Carrie”. Vamos que es un “Exploitation” en toda regla.
Cuando el guionista Joe Garofalo escribió la película, era todavía más violenta y sangrienta y se iba a títular “The Foundling”. Sin embargo, se imponía la era electrónica a principios de los ochenta, y con los ordenadores completamente de moda, entre Garofalo y Weston modificaron el guion para introducir en él los elementos informáticos, que no aportan nada a la trama, pero  que quedan de lo más moderno y acorde con los tiempos que corrían; la película pasó a llamarse “Evilspeaks” y en cierto modo se adelantó a las películas con elementos informáticos en sus tramas. “El Legado del Diablo” es anterior a “Juegos de Guerra”, “La Mujer Explosiva” o “Sueños Eléctricos”, por citar los títulos más populares… y ya había ahí una señora computadora que pide sangre y hostias consagradas…
Cuando la producción estaba en todavía en pañales, se planteó un presupuesto de un millón de dólares. ¿Cómo lo consiguieron? Llamando a la puerta del empresario Libanés Sylvio Tabet, que ya había puesto pasta para producciones como “El Señor de las Bestias” y había obtenido dinero con la cosa esta del cine, así que no dudó cuando le tentaron con esta producción. Hasta dónde no llegaba el dinero de Tabet, llegó el dinero de los médicos forrados que deseaban invertir en el cine.
La película, prohibida en los ochenta en Inglaterra, contó con su edición cercenada en VHS, en la que no había sangre, ni los textos satánicos que aparecen en la computadora, hasta el año 2004, en el que por fin se levantó la censura y apareció la película en DVD.
Obviamente, en el resto del mundo no pasó nada de esto que la disfrutamos tal cual era, aunque asegura Clint Howard, que rodaron mucho más material satánico y sangriento, pero que este se quedó en la mesa de montaje tras el corte original.
Howard, que ya había hecho toda suerte de papeles en el pasado, aquí obtendría uno de los poquitos papeles protagonistas que interpretaría en su próspera carrera, que se mantiene hasta el día de hoy con una dilatada filmografía a base de secundarios.
Junto a él, el otro rostro popular que aparece en la película sería Richar Moll (Bull en juzgado de guardia, y dos o tres papeles en “Noche en el tren del terror”, por ejemplo) que interpreta al malvado brujo satánico, que fue ejecutado por la inquisición al principio de la película.
En cuanto al director Eric Weston, siguió haciendo películas, no muchas, y siempre dentro de los parámetros de la Serie B/Z, donde esta sería su película más destacable.
Por mi parte decir, que la carátula de la película me aterraba tanto, tanto, tanto, que a pesar de que la tuve en mis manos innumerables veces, nunca la alquilé… y vista hoy, me ha divertido tanto, que pienso que fue una mala idea no haberla alquilado de crío; me hubiera entusiasmado.
Francamente maja.

martes, 25 de junio de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (33): A LO CHUNGO Y CON LA CARA DEL OTRO



De Sho Kosugi, los ninjas ochenteros e "Indestructible: ruega por tu muerte" ya hemos hablado con anterioridad en este blog, aunque de esta última nunca todo lo profusamente que merecería. Así, por encima, se trata de un especie de "Death Wish" en el que se cambia al justiciero urbano por un ninja retirado que decide retomar las armas cuando su familia es agredida por la mafia. "Indestructible: ruega por tu muerte" se hizo bastante popular en la época gracias a su notable ultra-violencia. Incluso sufrió algunos leves cortes cortesía de la señora censura (¡que puta!). 
Pero que nadie se entusiasme, naturalmente vista hoy la cosa no parece tan tremebunda. Puede que incluso se haya superado. La diferencia, sin embargo, está en que mientras la violencia super-gore y hiper-sangrante de, por decir una reciente con Kosugi, "Ninja Assassin" resulta muy espectacular y llamativa, es tal su exageración y estilización que, al final, no hace daño. La de "Indestructible: ruega por tu muerte" puede que no sea tan llamativa, por el contrario, es más cruda, física y destila mucha más mala leche. Violencia y hemoglobina a un lado, esta obra del veterano Gordon Hessler se deja ver, aunque tampoco es nada del otro jueves. Su moderado éxito esputó el proyecto de una segunda parte que nunca llegó a materializarse.


Otro de los aspectos curiosos y atípicos de "
Indestructible: ruega por tu muerte" era el look del ninja. En este caso, Sho Kosugi no se conformaba con el habitual mono negro, para la ocasión lucía sus mejores galas en plan macro-ninja de la muerte con casco, muñequeras y nosecuantos abalorios más. Algo que debió de molarles mucho a los eternamente desvergonzados muchachos de "Topacio Home Video", quienes usaron una imagen (invertida) del amigo Kosugi con toda la indumentaria (y que en la caratula de "Indestructible: ruega por tu muerte" figura en la parte trasera) como portadón de "El poder del dragón" (misteriosamente subtitulada "La posada del dragón verde"), prototópica epopeya feudal de artes marciales made in China y que, como todas las caratulas del palo, tiene los nombres mal escritos o tergiversados. Dado lo poco puesto que estoy en pelis de este rollo, si alguno de ustedes domina la materia y puede echar luz, tiene todo nuestro consentimiento.


"El legado del diablo" es un clásico menor del añorado horror ochentero, en el que el eterno hermano raro de Ron, Clint Howard, interpreta una versión masculina de "Carrie", un chaval poco agraciado y blanco de continuas bromas por parte de sus compañeros de academia militar que, un buen día, y gracias a un ordenador (en la época comenzaban a despegar), contacta con el espíritu de un temible brujo satanista interpretado por el legendario Richard Moll. Después de mil y una putadas, a cada cual peor, Clint Howard se servirá de su nuevo amiguito para vengarse, en un final que se hace esperar demasiado pero que, pa compensar, ofrece toda la truculencia que uno podría desear en aquellos tiempos. "El legado del diablo" no es ninguna maravilla, pero resulta inevitablemente entrañable. La edición original lucía una caratula bien reconocible y popular que, a ojos de un infante, resultaba inquietante. Mucho menos afortunada era la edición -presupongo que- posterior cortesía de "Exagono Films".
Para romper con la costumbre, cabe señalar que, por esta vez, las imágenes de la parte trasera SÍ pertenecen a "El legado del diablo".
Muy al contrario, con la parte frontal, todo cambia. Ni idea de dónde sacaron esa calavera. Ni tampoco de qué catálogo de a saber qué grandes almacenes extrajeron ese ordenador tan blanco, reluciente y listo para estrenar. Lo más llamativo sin duda es el monstruo que aparece en la pantalla. ¿Lo reconocen?. Veámoslo más detalladamente...


¡¡SÍ!!. Se trata del fantasma de la bibliotecaria de "Los Cazafantasmas" (invertida también, ¿de verdad se creían que haciéndolo evitaban todo posible reconocimiento?). ¡¿Recuerdan la genial escena?!, es la primera vez que Bill Murray, Dan Aykroyd y Harold Ramis se enfrentan cara a cara con un ente sobrenatural. No están preparados para cazarlo, así que improvisan aquello de "A por ella!". Lo único que logran es que la hetérea bibliotecaria se convierta en esto que ven, meta un aterrador rugido, los cazafantasmas salgan pitando y los chavales que fuimos a verla en la época nos pegáramos un susto, pero uno de esos que molaban. Suspiro!.
Tiempos desvergonzados, tiempos ingenuos, tiempos felices.

sábado, 22 de agosto de 2009

TICKS

Amigos, no os quepa duda, dentro de 10 o 20 años como mucho, los 90 serán reivindicados como algo bueno, por extraño que parezca. Recordad mis palabras.
Pero lo más absurdo es que probablemente el cine de terror de esa década también conocerá una inexplicable e injusta valorización. Porque sí, señores y señoras, en general el "fantastique" de los 90 no mola nada... a pesar de que haya muy leves excepciones, la mayoría de las cuales, cómo no, se encuentran en el terreno del cine de bajo presupuesto. Y todavía más bizarro, con Brian Yuzna en tareas de productor, poco antes de estropearse del todo.
"Ticks" en castellano se titula "Garrapata", pero suena tan idiota que he preferido dejar el título en inglés (o uno de los dos, el otro es "Infested"). Y sí, me temo que va de garrapatas asesinas. Por culpa de una sustancia ideada para mejorar el cultivo de marihuana, unas garrapatas aumentan de tamaño y se las hacen pasar canutas a un grupo de chavales conflictivos que han ido a "terapiarse" al monte. El caso es que, dentro de lo que cabe, la peli se lleva bastante bien... no es una maravilla, pero tampoco aburre en exceso y tiene su ritmillo. Una de las mayores bazas que tiene es poder ver efectos especiales de la vieja escuela, y que, encima, están muy muy apañadicos (con esas garrapatas movidas por stop motion), tras ellos está Doug Beswick, también en tareas de producción y responsable de las idea de base (¡¿fuiste tú?!). Hoy día, como todos sabemos, un film así sería pasto de mediocres efectos infográficos, y con "Nu Image" o "Syfy Channel" al timón.
No descubro nada si digo que los 90 fueron más bien escasos en cuanto a truculencia, la poca que puede haber la encontramos en este tipo de productos. No es que "Ticks" sea un baño de sangre, pero tiene sus buenas dosis de guarrerías.
Al de Brian Yuzna, debemos añadir otros nombres interesantes. El director, Tony Randel, también llevó las riendas de "Hellbound: Hellraiser 2", "Children of the night" (una de las primeras pelis producidas por la revista "Fangoria") o "Amityville 1992", secuela del clásico de casas encantadas destinado a los video-clubs (o las teles por cable). El reparto es igual de colorido, un repelentísimo Seth Green (lo habéis visto en muuuchas pelis, pero destaca especialmente como el hijo del "Doctor Maligno" de "Austin Powers"), Alfonso Ribeiro (sí, el "Carlton" de "El príncipe de Bel-Air") que acaba convertido en el recipiente de donde saldrá una mega-garrapata muy cabreada, Clint Howard siempre en el papel de "rarito" (en este caso es el tipo de la plantación de marihuana) y haciendo de sheriff, su padre Rance Howard (no hace falta decir que también lo es de Ron Howard, a su vez hermano de Clint).

sábado, 12 de octubre de 2024

TERRIFIER 3

Sobre el comedido conflicto moral que tengo con la franquicia "Terrifier" ya hablé, y generosamente, hace nada. Así que evitaré repetirme.
En esa ocasión, y a modo de sabroso "cliffhanger", comenté mi asistencia al Festival de Sitges para ver la tercera entrega y, a ser posible, traicionar mis principios haciéndome una foto junto a "Art". Bien, ya las adelanto que no ocurrió. Y no porque a último segundo decidiera evitar caer en la tentación, simplemente porque la ocasión jamás se presentó. De hecho, una de las grandes decepciones de mi experiencia (sí, hubo otras) fue que el actor oculto tras el maquillaje blanco, David Howard Thornton, acudió sin el disfraz. Vestido muy elegantemente con traje y corbata. Claro, normal, el hombre debe estar hasta la polla de pasar por la tortura de su caracterización... pero, en fin, habría sido gracioso. No obstante, sí es cierto que durante la presentación se prestó a efectuar algunas cucamonas muy ocurrentes "al estilo Art". Entre ellas, básicamente, mandar a la audiencia a tomar por culo (¡¡es lo que habría hecho el payaso infernal!!). Aquella noche hubo ambientazo en el cine. Estaba hasta la bandera y la predisposición al gozo era total. Aplausos, aullidos, gritos.... incluso el director, Damien Leone, comentó lo maravillosa que le parecía toda aquella energía acumulada.
Comenzó la película con, obvio, un primer crimen bien truculento, por aquello de dar la requerida carnaza a la hambrienta e impaciente manada. Y funcionó. Esta estalló de puro gozo ante un "Art" masacrando a una familia al completo el día de Navidad (eso sí, sin atreverse a mostrar el "escabechinamiento" de los críos). Sale el título... comienza la película... y con ella, los problemas.
Pues eso. Ha llegado Santa Claus y todo son luces de colorines, abetos decorados y regalos. La "final girl" de la entrega precedente acude a casa de su ¿¿tía o hermana??? (no lo recuerdo) para celebrarlo. Por desgracia, "Art" regresará "de la tumba" dispuesto a tomarse la revancha. Suerte que el trecho hasta su objetivo es largo, y viene repleto de personajes listos para ser desmembrados, aplastados, quemados, cercenados, congelados, reventados y desollados.
Además del parimiento de un nuevo psycho-killer icónico, lo que ha logrado la saga "Terrifier" (muy especialmente la segunda y esta tercera dosis) es parecido a lo que "Viernes 13", "Re-Animator" o "Hostel" lograron en sus respectivos momentos, hacer llegar el gore a las plateas mainstream y profanas. En cuanto estas se habituaban a un "tipo de carnicería", venía otra película que incrementaba la explicitud y transgresión. Y la rueda volvía a girar, para sorpresa y gozo de una nueva generación. Con "Hostel", aquella clase de guarrerías que, hasta entonces, solo podíamos ver en producciones alemanas semi-amateurs grabadas con cámara de vídeo, a base de violencia sexual, sadismo y sordidez, llegaron a las grandes pantallas apadrinadas por el "hombre del momento", Quentin Tarantino, y fue todo un éxito (cojones, si hasta mi padre la vio únicamente porque el director de "Pulp Fiction" brillaba por encima del auténtico perpetrador de la jugada, Eli Roth). Con "Terrifier 3" ese sadismo y esa violencia sexual (me refiero a la escena de la sierra mecánica. Materia que podría considerarse la respuesta de Damien Leone a ciertas acusaciones de misoginia. Bien mirado, no deja de ser como el famoso aserramiento de coño de la entrega precedente, pero "al revés"), eso sí, sin la sordidez, llegan hasta los telediarios de canales generalistas, los móviles de medio mundo, los impresionables ojos teenagers y sus respectivas aplicaciones. Es el gore llevado a una cantidad, calidad, detalle y "explicitez" jamás vista por el espectador medio.
"Hostel" todavía incorporaba una trama en desarrollo, un "algo". "Terrifier 3" es puro "efecto porno". Todo el mundo sabe, asume y perdona que las escenas intermedias, aquellas que los intérpretes abordan con mayor interés, considerándolas un escaparate de sus genuinos talentos, y Leone -al que siempre le ha gustado mucho culebronear a base de dramas familiares-, con la ambición de demostrar sus capacidades como director de actores, importan un pimiento. ¡¡Y con razón!! Son mero relleno. Lo que queremos ver, lo que dejará huella, recorriendo el mundo a través de internet, aquello de lo que se hablará, son las escenas de Art mutilando alegremente. Por lo que duelen, pueden ofender, molar en su demencia... y, a lo tonto, tal vez, gracias al éxito de la franquicia, el efecto especial físico, a base de látex y goma, recupere su condición de estrella del espectáculo. Damien Leone está demostrando a las nuevas generaciones, acostumbradas al CGI, que el gore hecho a mano es mucho más efectivo y llamativo.
Lo curioso del caso, es que en el primer "Terrifier" ese "efecto porno" no se daba de modo tan descarado. Todo estaba bastante más cohesionado. Fue a partir del segundo donde comenzó a notarse. Entre su extensa duración y, como decía, los rollos lacrimógenos poco convincentes desarrollados entre "aparición de Art" y "aparición de Art", pues sí, nos aburríamos. "Terrifier 3" lo incrementa exponencialmente. Las partes molonas y las partes coñazo vienen perfectamente divididas y diferenciadas. Leone no ha sabido unificarlas. Y los Art moments podrían, sin la paja, editarse como corto o mediometraje desde luego bastante más satisfactorio. Supongo que debemos achacar ello a las prisas por parir el film, antes de que el fenómeno se diluyera.
Y la cosa ha salido de fenómenos. Al menos a nivel popular, mediático, "Terrifier 3" está cumpliendo con su cometido. Hay quien dice maravillas de ella, dejando que el gore le ciegue. No, amigos, no, "Terrifier 3" es muy muy mediocre como conjunto. Tirando más a palizas. Solo que, sí, cuando Art asoma, gana muchos enteros y "disfrutas" presenciando la ultra-salvajada de turno (se habla sin parar de los trucajes físicos, pero el audio tiene un papel super importante en esos buenos resultados). Ello provoca que, mucha parte de ese público, que jamás iría a ver una película como esta si no fuese porque todo dios habla de ella y sale un payaso malo estilo "It", acuda y se encuentre con semejantes barbaridades, tan brutalmente milimetradas, que le superan e invitan a salir por patas o incluso, dicen, echar la pota. Algo que, siendo la clase de producto que es, resulta harto beneficioso para su reputación.
Siendo justos, diré que, escenas cruentas aparte, funcionan también bastante bien aquellas un tanto surrealistas, casi Lynchianas, que nos presentan al payaso criminal en su "intimidad", acompañado por la tiparraca del rostro hecho puré. Son bastante inquietantes. Y mola mucho el momento en que Art "hiberna" en su balancín. Me recuerda a uno de los mejores momentos del primer "Terrifier", la escena de la pizzería con el asesino mirando fijamente a sus dos futuras víctimas. ¿Me estás viniendo con el cuento de que esa sutilidad, esa atmósfera, esa sensación de peligro y amenaza, supera en méritos a todo el gore que le sigue? ¿de verdad te vas a poner en modo "crítico rancio"?.... ¡¡naaaah!! por supuesto que la escabechina consiguiente está que te cagas pero, en fin, al menos remarcar que, cuando quiere, Damien Leone sabe parapetarse tras algo más que litros de hemoglobina. Y, si es necesario, pediré perdón por mi descarado atrevimiento.
No olvidemos mentar los cameos de las celebridades "cult" en "Terrifier 3", muy pensadas para los ojos del fan, siempre tan conformista si le das lo que se pirra por ver: Clint Howard, Daniel ("Los Tachuelas") Roebuck, Tom Savini + una que se me escapó, Jason Patric. Obviamente, ninguno se hubiese prestado a ello de no ser la franquicia el fenómeno que es hoy, uno del que no tengo muy claro aún los motivos pero, indiscutiblemente, funciona. Resulta muy difícil evitar sentir cierta simpatía por "Terrifier" y su peculiar universo. A pesar de los pesares. De momento, se ha llevado mejores críticas que la secuela de "Joker". Y habrá que ver cómo le va en su paso por salas, allí in the USA (se estrenó justo ayer). Como arrase, será la repolla. Que un producto tan radical, extremo, semi-marginal y de nicho se convirtiera en un "hit", sería lo -casi- nunca visto. Me imagino a los directivos de las grandes corporaciones rascarse la cabeza azuzados por la pura incomprensión. "Pero esto no podemos replicarlo, es demasiado violento" dirían. ¿Fichar a Damien Leone? ¿invertir capital en "Terrifier 34"? ¿rebajarle el ultra gore, cuando es su absoluta razón de ser? El director, consciente que el éxito depende totalmente de la fidelidad hacia su audiencia, ha sido lo suficientemente astuto como para esquivar esa imposición por parte de sendos estudios interesados en aportar montante a esta tercera entrega. ¿Hasta cuándo aguantará? No sé ustedes, pero a mi semejante culebrón me pone requetemucho.

lunes, 27 de agosto de 2012

JUEGOS DIABÓLICOS

El pequeño-pero-notorio éxito del slasher "Noche de paz, noche de muerte" esputó toda una serie de secuelas (hasta 4) que, como es habitual en este caso, hicieron su Agosto en los video-clubs y a medida que crecía la numeración después del título, decrecía el vínculo narrativo con la peli madre, aunque mantenían su esencia, es decir, "historias de terror con la Navidad como fondo temático". Curiosamente fueron las dos aportaciones de Brian Yuzna las que más se apartaron de la fuente original y, ya de paso, las dos últimas antes de que cerraran el chiringuito. En la cuarta fue director, y en la quinta, que es la que tratamos ahora, fue productor (y co-guionista), relegando la dirección a Martin Kitrosser, de extraño y colorido currículum, donde destacan sus aportaciones en funciones de guionista para la saga "Viernes 13" (además, las mejores: tercera, cuarta y la reivindicable quinta).
La movida va de un chaval que presencia cómo su padrastro muere por culpa de un juguete robótico con malas intenciones, algo que le traumatizará notablemente. Pero no, ni crecerá, ni se convertirá en un Santa Calus psycho... no van por ahí los tiros. El caso es que el crimen está directamente relacionado con una tienda de juguetes comandada por un abuelete de sospechoso nombre (¡Joe Petto!) y su rarísimo hijo aparentemente idiota (¡Pino!... anda, cuanta sutilidad). Hay un personaje más que entra en acción... es guapo y decidido, así que sabemos desde buen principio que será el héroe. El tipo sospecha del juguetero, pero a pesar de sus investigaciones, el niño sigue recibiendo inesperados regalos asesinos que se despachan a todo secundario que se cruce por allí.
"Silent Night, Deadly Night 5: The Toymaker" (o "Juegos Diabólicos" en la España) juega con un buen montón de ideas interesantes, aunque no logra desarrollar ninguna lo suficientemente bien. Esa especie de versión oscura de "Pinocho" se queda a medio gas. Los juguetes asesinos podrían haber dado mucho más de sí (como la caratula hace sospechar), y no aportan gran cosa. Encima, la truculencia anda bajo mínimos (realmente solo hay un crimen que podamos tildar de genuinamente sangriento). Todo ello envuelto en  un look soso de cojones, más propio de un telefilm. Sin embargo, las buenas intenciones logran que, dentro de lo que cabe, podamos sufrir del show bastante dignamente e incluso, haciendo un leve esfuerzo, logremos medio-entretenernos. El clímax es tan desquiciado, como rutinario y plomizo. Pero vamos, vale la pena ese "sprint" final, porque luego ya salen los créditos.
En el reparto destacan el amigo Mickey Rooney de juguetero alcoholizado, el raruno Clint Howard en un papel enano (compensado por el hecho de que era el absoluto prota de la cuarta parte dando cuerpo al mismo personaje, Ricky, que es como se llama el hermano del asesino de la primera y eje central de la dos y la tres... ¿un guiño/coña o cierto intento de unir todos los films aunque sea por los pelos de un calvo?) y, finalmente, el hijo de Brian Yuzna que, sí, no era una leyenda urbana, realmente se llama Conan.
Ver y borrar.

sábado, 20 de agosto de 2022

DIRECT TO VIDEO: STRAIGHT TO VIDEO HORROR OF THE 90´S

Dustin Ferguson es uno de esos "filmmakers de la era digital" que, gracias a las nuevas herramientas económicas y las plataformas, producen películas de terror como rosquillas, entre diez y veinte al año. No le falta nada, tiene varias de tiburones que cantan y bailan, sendas seudo-secuelas de Amityville, la del payaso asesino, la de zombies, el retro slasher. Todas las tendencias habidas y por haber en el submundo del zetismo, y en riguroso orden, perfectamente dispuestas en sendas plataformas de streaming a la desesperada búsqueda del click ("clickxploitation" lo llamo, algún día les hablaré a fondo de ello). Del montonazo destacan varios documentales que delatan sus apetencias pero, también, sus carencias, entre ellas el acabado algo costroso y descuidado de "Direct to Video: Straight to Video Horror of the 90´s".
Resulta complicado valorar cualquier tendencia creativa surgida en los noventa. No fueron años de mucho esplendor, siendo el terror donde la cosa andaba más jodida. Pero, claro, ahora que es tan "cool" reivindicarlo absolutamente todo, hasta los vídeos de YouTube donde se explica cómo cocinar croquetas, pues resulta desconcertantemente normal que a alguien le de por decir que los productos de tercera destinados al vídeo-club paridos en aquellos tiempos merecen ser atendidos. Pos fale. De todo tiene que haber en este mundo. Yo, como degustador insaciable y curioso incurable, me moría por ver cómo coño se lo montaban para defender tanta basurilla. Además, la ristra de cabezas parlantes era atractiva (siguiendo el mismo orden de Imdb): Clint Howard, Kelly Maroney, Lloyd Kaufman, Brinke Stevens, Tiffany Shepis, Fred Olen Ray, (el auténtico "hero" de Ferguson, quien comenzó su andadura amateur pariendo una secuela casera de "Scalps"!!), Jim Wynorski, Debra Lamb, Kevin Tenney, Rolfe Kanefsky, Jeff Burr, C.Courtney Joyner y el gran Chuck Cirino. Gracias al bueno de Romerito ayer mismo pude desquitarme.
Realmente, mi gran temor antes de darle al "Play" era la sobredosis de "geekismo" descontrolado que hoy lo salpica todo. Donde la desmedida pasión por cualquier chuminada ciega a los que la defienden, impidiéndoles comportarse como personas justas y racionales. Y de entrada, dichos temores parecían justificados: Ver al inicio dos logotipos de sendas productoras, uno imitando el rollo "grindhouse" setentero, y el otro el rollo "vhs rancio", me acojonaron. Tampoco ayudó la inmediata presencia de dos mongos esputando las tonterías de rigor, especialmente el que vende la moto de su condición punk-skater, recurriendo a la cantinela del "chico solitario que alquilaba esas películas con las que era feliz", para luego afirmar, sin ruborizarse, que sus "amigos" en realidad eran los personajes que pululaban por las producciones "Full Moon" de la década.
Comenzaba a sentir deseos de subirme por las paredes, cuando la cosa se calma y Dustin Ferguson da pie a los que de verdad interesan, los creadores de todo aquel cine (o "cine") que le dan al pico que da gusto, contando mil batallitas. Algunas no especialmente interesantes, ni divertidas (por mucho que el entrevistado se descojone durante el proceso), pero en general amenas.
Entre medias, cuela trailers o momentos concretos de las películas comentadas, pero procede de modo bastante poco certero, muy bruscamente, haciendo gala de cierto patosismo caótico a la hora del montaje, sobre todo introduciendo avances sin que veamos el título y, por ende, cuando aparece el invitado hablando, todavía no sepamos de qué jodida película se trata. En general es todo como muy deslavazado, una mera acumulación de peña dándole a la sin hueso carente de trama interna, ni nada específico.
Aunque lo verdaderamente ofuscante fue que, a pesar de toda la información recibida, no me estaba divirtiendo. Ni emocionando. Ni nada. El aburrimiento iba ganando la partida a cada minuto que se sumaba (porque, como todo creador de la era digital, Ferguson es incapaz de contenerse. Lo mete todo, a lo bestia, y suma casi dos horas de documental) ¿Cuál sería la causa? ¿Tal vez que, hasta hace poco que me reconcilié con el cine de los 90, tenía un muy bajo concepto del mismo? Tras mucho reflexionar, lo entendí: el terror de baja estofa de ese periodo es demasiado malo, demasiado olvidable, realmente no hay NI UNA peli memorable en todo el documental... son todas malas, desalmadas, con ese look telefílmico, esos abusos de diálogos, esos pre-efectos infográficos tan mierdosos. Claro, así es imposible emocionarse ni un ápice.
Cuando salen a relucir algunos más o menos interesantes, te esperanzas... hasta que descubres que se está recurriendo a sus secuelas... las peores, además. El tercer "Night of the demons" y el cuarto "Ghoulies". Más fatídico es el caso de "El Dentista", que siendo uno de los pocos subproductos potables de la época (ni que sea por cuando lo vi en el Festival de Sitges, con toda la platea gritando en los momentos de truculencia dental), ¡resulta que se decantan por su horrible segunda parte!
Al final, "Direct to Video: Straight to Video Horror of the 90´s", como buen documental parido en una época de incontinencia y sobreproducción, deja la sensación de ser algo muy desaprovechado, en perfecta consonancia con las películas y -a rasgos generales- la década a las que dedica su contenido.
La providencia ha querido que para la semana entrante mi compañero Víctor haya reseñado dos películas del colega Dustin. Así, a lo tonto, este escrito pasa a ser el pistoletazo de salida de lo que podríamos llamar la "Ferguson Week". Que les sea leve.

sábado, 16 de julio de 2022

ROCK´N´ROLL HIGH SCHOOL

Si existe una lista de genuinas "cult movies", sin duda "Rock´n´Roll High School" entra de cabeza. Me refiero a la época en la que dicha etiqueta se aplicaba de manera justa, lógica y medida. No como ahora, que es de culto hasta el vídeo de tu abuela pelando patatas. Llevaba años deseando verla. Sin éxito. Incluso lo intenté en versión original a pelo, pero claro, fue un fracaso. Imagínense el sorpresón que supuso descubrirla el otro día, subtitulada, en una tele de esas de pago. No tardé nada en ponérmela entera.
¿Y por qué es de culto? Pues por varias razones. Entre ellas, quien está implicado en su creación y, por supuesto, en torno a qué famosa banda de rock and roll gira la trama. La cosa va de una chica llamada "Riff Randell" que es mega-fan de... ¡los "Ramones"! Su fanatismo choca de frente con la mojigatería y autoridad de la nueva directora en el insti, quien trata por todos los medios de poner fin al mismo rock and roll. Lo pagará caro el día que los alumnos se reboten y se hagan con la escuela al completo, para lo que contarán con ayuda de los mismísimos Joey, Johnny, Dee Dee y Marky.... Ramone, claro.
"Rock´n´Roll High School" es una comedia musical. Al estar fechada un año después del mega-hit "Desmadre a la americana", toma buena nota de aquella... especialmente en lo concerniente a ese fabuloso cartel descaradamente copiado -y muy bien- por el ultra talentoso William Stout, diseñador de producción en "El regreso de los muertos vivientes", del que ilustraba el clásico de John Landis. El humor, aunque a ratos estudiantil y gamberro, también se apunta un poco a cierto "spoof", cierto absurdismo (¿podríamos hablar aquí de influencia de "Made in USA"? podríamos... pero no lo creo) Lo que no encontrarán son tetas. Sí porros, sí coñas a costa de mal trato animal... pero el sexo se limita a una subtrama, totalmente prescindible, en la que el chico guapo del insti es un auténtico inútil a la hora de comunicarse con las chicas (giro original) y vive acomplejado + virgen. La historia que realmente nos importa es la de "Riff Randell" y su pasión por el cuarteto neoyorquino. Y son las escenas en las que suenan canciones de estos o, directamente, los vemos a ellos tocarlas (o interpretar fatalmente, con Marky y Dee Dee mirando a cámara en alguna que otra ocasión) cuando realmente disfrutamos. Obviamente, si los "Ramones" no te van, te quedarás frío. Pero si, como yo, los aprecias, pasarás un rato maravilloso canturreando sus clásicos. De hecho, me ha sorprendido lo mucho que los he vuelto a gozar cuando daba por sentado que, al tenerlos tan sobados, no me dirían nada. Craso error. Todo ello envuelto en un tono extremadamente loco, caótico, refrescante y muy divertido. Casi parece una película de los buenos tiempos de la Troma. Y no me extrañaría ni pizca que esta hubiese tomado buena nota de ella, ya que el parecido entre el desmadre de "Rock´n´Roll High School" y el de "Mutantes en la universidad" resulta indiscutible. Ambas parecen una fiesta filmada, antes que una película propiamente dicha.
Y detrás de todo esto encontramos una ristra de nombres que quitan el hipo, comenzando por el productor, Don Roger Corman que, parapetado tras su flamante "New World Pictures", quería hacer una película sobre música disco. Fue el director, Allan Arkush, quien le convenció para apostar por el rock dinámico y cafre de los "Ramones". Arkush dio forma al proyecto con ayuda de su querido amigo Joe Dante, presente en los agradecimientos, como co-autor de la "story" y en formato cameo haciendo de policía, al ladito de su inseparable Dick Miller. La carrera de Arkush -también efectuando su respectivo cameo, como portero de un concierto- ha durado hasta hoy, aunque más focalizada en la televisión. Antes, dirigió cosas tan peculiares como "Hollywood Boulevard" (junto a Dante), "Deathsport / El juego de la muerte", "Heartbeeps" (con Andy Kaufman), "Get Crazy" o "El club de los chalados 2" (su última película-película)
El reparto tampoco tiene desperdicio alguno: P.J.Soles (de "La noche de Halloween", "Carrie", "El pelotón de los chiflados" y "Alienator"), Vincent Van Patten (de "Noche Infernal"), Clint Howard como el listillo/golfo de la escuela, Dey Young (que acabaría haciendo papeles tontos en películas tan curiosas como "Spaceballs", "Perseguido", "La serpiente y el arco iris" o "Ríete como puedas", ese ignoto vehículo para Michael Winslow), los inseparables Mary Woronov + Paul Bartel, ella como la dictatorial directora del insti, él como impagable estirado profe de música clásica mutado a fan de "Ramones" y, finalmente, el DJ Don Steele (de "La carrera de la muerte del año 2000", "Gremlins" y "¿Y si nos comemos a Raul?"). Entre los asistentes al concierto de "Ramones" encontramos gentes del calibre de Arturo Vega (famoso diseñador del logo de la banda, ese que ahora lleva todo dios en la camiseta) o el mismísimo cantante de los "Germs", el monguito Darby Crash. Tras las cámaras también abundan los nombres de peso. El reputadísimo Dean Cundey se encarga de la dirección fotográfica. Y en tareas de asistente o director de segunda unidad tenemos al -entonces- futuro productor de "Piraña", "Aterriza como puedas", "En los límites de la realidad", "Top Secret!", "Robocop" o "Starship Troopers", Jon Davidson. Le acompañan el mismísimo Jerry Zucker de los ZAZ (la conexión entre esta gente y la peli reseñada es indiscutible... habría que ver quien inspiró a quien, cuanto y de qué manera) y el gran Rob Bottin diseñando (y encarnando) a un ratón gigante en uno de los gags más tontos de toda la película (fíjense que muchos de estos caballeros volverían a coincidir en futuros títulos generalmente míticos. No hay nada como hacer buenos amigos. Solo que, en este caso, el amiguismo se compensaba con sobrado talento... casi lo opuesto a lo habitual, sobre todo si hablamos de cine patrio)
Dada la naturaleza musical de "Rock´n´Roll High School" la banda sonora es, obviamente, impepinable (llegué a disponer de ella en vinilo, aunque creo que fue, sobre todo, por la cubierta) Además de muchos temas de "Ramones", destacan otros tantos de Chuck Berry, Alice Cooper, Devo, "Eddie and the Hot Rods", Fleetwood Mac, Nick Lowe, Paul McCartney & the Wings, "MC5", Todd Rundgren y Brian Eno. ¡¡Tremendo!!
Porque Corman es Corman, y no puede evitarlo, llegó a reciclar algunas imágenes del film en "Slumber Party Massacre 2" (donde las protas lo ven por la tele, aunque con unas canciones mucho más ñoñas como fondo sonoro) y en 1991 produjo una secuela directa, "Rock´n´Roll High School Forever". Gracias a su nulidad, se la señala como la razón de que la carrera de su protagonista, Corey Feldman, comenzara un imparable declive.
En definitiva, que tras tanta espera no me he sentido defraudado.  "Rock´n´Roll High School" está un rato simpática, y entretiene sobre todo en su tramo final. Fans y simpatizantes de "Ramones", no perdérsela.

lunes, 7 de septiembre de 2009

INTRUSO EN LA NOCHE

El personal de un supermercado se queda a trabajar de madrugada. El sitio va a cerrar y hay que marcar los productos a mitad de precio. Súbitamente, una silueta negra comienza a cargárselos a todos, uno por uno. ¿Podría ser el ex-novio delincuente de una de las cajeras... u otra persona?. Misterio.
"Intruso en la noche" sería un slasher del montonazo, mas bien aburrido, si no fuese por una serie de factores, comenzando con las mentes creativas que hay tras su concepción y parte del reparto. A eso, que es en lo que nos centraremos en el siguiente párrafo, hay que sumarle una notable dosis de gore. No es que la sangre chorree en cada plano, pero sí es verdad que abunda y, sobre todo, hay un par de crímenes sorprendentemente explícitos y bestias, con el añadido de que la víctima de uno de ellos es el que, en un principio, parece va a ser el chico guapo/bueno de la peli.
Otro de los aspectos curiosos de "Intruso en la noche" va ligado al director y sus amistades. En sendas ocasiones, la cámara rueda desde inéditos puntos de vista, ya sea el interior de un teléfono como por debajo de la pelusa que arrastra una escoba. ¿Inéditos?, eso me suena... son el tipo de cosas que hacía Sam Raimi al inicio de su carrera. ¡Claro!, es que Sam Raimi es uno de los actores secundarios en este film y el director, Scott Spiegel, uno de los integrantes del clan que le rodeaba y le rodea, pariendo cortos en Super 8 durante la adolescencia, co-escribiendo el guión de "Evil Dead 2" o interviniendo como doblador de "actores desaparecidos" durante el rodaje de "Posesión Infernal". De hecho, del grupito era Spiegel el que podía considerarse fan del horror, y fue él quien propuso que el primer largo serio de la pandilla perteneciese a dicho género. Luego sería el director de más cosas (entre ellas, "Abierto hasta el amanecer 2"), co-guionista de "El Principiante" (sí, la de Clint Eastwood), haría buenas migas con Eli Roth (y Tarantino), y terminaría asociado a la producción de films como "Hostel" o "2001 Maniacos" (donde también es actor... cosa que también ha ejercido en algunos subproductos de J.R.Bookwalter", como "Robot Ninja" o "Skinned Alive"). "Intruso en la noche" era su esperado -por él- debut, y el realizador aprovechó para expulsar sus demonios tras varios años currando en un supermercado (motivo por el que no pudo involucrarse más en la creación del primer "Evil Dead"). Otros nombres populares del reparto son Ted Raimi (hermano de), Dan Hicks (co-protagonista de "Evil Dead 2") y ¡Bruce Campbell!, en un escueto papel de policía. En la producción tenemos a Lawrence Bender, entonces futuro organizador de muchas Tarantinadas. De los potentes efectos especiales se encargan los hoy reputados Howard Berger y Greg Nicotero que entonces, asociados a Robert Kurtzman, formaban la "KNB Group".
Ya os digo, "Intruso en la noche" flojea por el lado del ritmo. Aunque lo intenta, Spiegel no logra crear ni el más mínimo suspense, y como todo buen/mal slasher, se limita a rellenar los momentos en los que no vemos crimen alguno con monótona y hueca paja. Aún así, y con un poco de paciencia, la peli puede verse de un tirón, sin avance rápido y con una leve sensación de complicidad.

jueves, 25 de diciembre de 2014

CARPETAS CINÉFAGAS (Y OTRAS ESPECIAS)

Había en mis tiempos de escolapio una característica del todo típica que consistía en adornar tu carpeta o carpesano con imágenes representativas de tus gustos y apetencias. Podías tirar de las pegatinas que regalaban las revistas destinadas a la porción del mercado que tu representabas o demostrar algo más de personalidad y currártelas tu, a base de recortar, fotocopiar o incluso dibujar.
Yo, como buen aficionado al cine de género, con especial y orgullosa inclinación por el terror, no iba a ser menos. A lo largo de mi no demasiado extensa y sí notoriamente fracasada carrera estudiantil, lucí muchas carpetas armoniosamente decoradas, siempre acorde a cuales eran mis obsesiones en el momento. También pude disponer de algunas ya diseñadas para tal menester, aunque esas fueran las menos.
Afortunadamente tuve la buena idea de conservarlas casi todas, en parte por su aún útil función archivadora. Únicamente lamento la pérdida de una de ellas, pero que no forme hoy parte de mi colección obedece a una aplastante lógica: su tamaño. Estaba pensada para salvaguardar hojas de formato Din-A3 y, claro, acabó siendo un trasto gordo, pesado y molesto que terminé aniquilando. Sin embargo, recuerdo perfectamente qué imágenes la ilustraban. Ambas, obvio, acorde a su tamaño: La de la familia matarife de "La matanza de Texas 2", ahí posando, pero sin letra ni logo alguno, y una secuencia muy llamativa de "En los límites de la realidad", aquella que nos muestra a una moza de espaldas abriendo una puerta por la que asoma un ojo gigantesco. Recuerdo perfectamente que, en el metro y de camino al cole, la estampa de "Leatherface" y los suyos era inevitable blanco de muchas miradas, cosa que me incomodaba, sí, pero no tanto como para renegar de ella. Ni por el forro.
Por fortuna, el resto de mis carpetas escolares reposan en el armario. Y un buen día se me ocurrió que sería divertido y entrañable recuperarlas todas, fotografiarlas y desmenuzarlas aquí, en este nuestro/vuestro blog, dedicado -en parte- a rememorar cinéfagas primeras experiencias.



Cuando intentaba recordar cuál de todas las carpetas que siguen era la primera, hubo una pista que me ayudó a decidirme por una candidata. ¿Y en qué consiste esa pista?, pues en su mala ejecución. No a la hora de elegir las imágenes, ni mucho menos, si no a la hora de situarlas. Tal como quedó, una de las caras estaba boca abajo en relación a la otra. Error. Que no lo hiciese correctamente en esta ocasión es lógica muestra de mi inexperiencia (ya que no volví a cagarla igual again), ergo, esa ha de ser la primera.
¿Y qué encontramos en ella?, pues un muestrario infinito y generoso de lo más variado. Propio también del novatillo, con los gustos aún no del todo definidos. Por ejemplo, en la cara A, por así llamarla, encontramos clásicos del calibre de "La Niebla" o "Halloween 3". Uno de mis slashers favoritos, "La Quema". Un poco de la música que me gustaba entonces ("Blues Brothers", "Motorhead".... y bastante heavy, lo que me choca porque nunca me tiró mucho ese tipo de sonido, aunque supongo que me atraía más a un nivel estético, por sus habituales cubiertas a base de elementos horroríficos... como ese "Eddie" ("Iron Marisamaiden") en plan piloto de guerra. También vemos a los "Creedence" -que me molaban entonces por su participación en los soundtracks de John Landis- y ¿¿¿Pink Floyd?? que imagino sería puro relleno. Si no, no me lo explico). También nos damos de bruces con referentes a algunos "blockbusters" clásicos como "Los Cazafantasmas" y "Regreso al futuro" (cuyo vinilo gozaba mucho escuchando) y sendas cubiertas de las bonitas novelas de terror editadas por Martínez Roca (ver más abajo). Complementan el sarao dos calaveras dibujadas por el menda, siendo la más grande una imitación de la que protagonizaba la versión en comic de "El día del padre", según "Creepshow", de la mano de Bernie Wrighston. La guinda la pone Monty Python y la que entonces era mi peli favorita del grupo, "El sentido de la vida". ¡Y que no falte "Viernes 13"/Jason!, aunque sea en plan "cameo carpetil".


En la segunda cara retomamos el tema "Creepshow" -por entonces mi absoluta number one. Hoy es la number two, lo que tampoco es moco de pavo-, destacando esa curiosa ilustración promocional extraída de un "Fotogramas" de la época. Una no muy sincera declaración de amor al noveno arte a base de imágenes mangadas de "Vampus" o "Rufus", referencias a Richard Corben -mi dibujante favorito en el momento, junto a Wrighston-, a Moebius (??) y a "Torpedo", que me gustaba mucho. En lo musical nos encontramos con el "Salve" de la "Polla Records" (entonces recién comprado en formato casete), un guiño punk -en esos tiempos comenzaba a interesarme por la subcultura del imperdible- y una tímida referencia al "Thriller" de Michael Jackson. Sí, amigos, yo fui de los que se cagaron de miedo viéndolo. Destaca H.P.Lovecraft en lo literario, autor al que me acerqué a través del cine, y aunque intenté leer algunos de los libros que aparecen en la foto, nunca logré conectar con ninguno de ellos. Arriba de todo, el encabezamiento de las tiras humorísticas y macabras de Pierino extraídas de "El Papus". Era un dibujante que me gustaba y se adecuaba mucho a mis apetencias grotescas.
Lo que más me llama la atención es que gran parte de los recortes aquí expuestos, sobre todo los de música y literatura -y de escueto tamaño- están recortados de un popular catálogo que solía llegarnos a casa por correo, "Discoplay" (¡gracias Don Olid!).


Como apéndice, comentar de pasada la costumbre que tenía de incluir "caramelos" en el interior. Y pal caso, lo que aquí tenemos es la adecuada incursión de portadas de la colección súper terror de Martínez Roca, destacando las antologías de "Las mejores historias de terror" o la adaptación de "La noche de los muertos vivientes" de John Russo. El "Spy vs. Spy" de la revista "Mad", que entonces leía. El libro de H.G.Wells que inspiró una de mis pelis antiguas favoritas, "El tiempo en sus manos" y, cómo no, el mítico "Stryker" de Cirio H. Santiago.
Brutal.



Pa la siguiente carpeta decidí no matarme tanto y tiré por lo fácil. Carteles grandes, ambos extraídos de las páginas del "Fotogramas", justo cuando se estrenaban oficialmente ambas películas. El de "Viernes 13, 3ª parte", que explotaba a tope el elemento tridimensional, siempre me ha parecido precioso, uno de mis favoritos de la saga.


El otro, pues a decir verdad únicamente lo escogí por la presencia de Clint Eastwood sujetando una gran pistola, a lo "Harry Callahan" que, como verán a continuación, ha sido siempre una presencia constante en mis preferencias decorativas. Aquí no interpreta al gran "Dirty Harry", y la película resultante ni siquiera me gusta, pero pal caso, no importaba mucho.


La fricadilla la pone el breve anuncio del video-juego, por entonces aún una práctica bastante verde, inspirado en "Viernes 13". No es que lo tuviese, o lo hubiese jugado en casa de un amigo... de hecho, nunca llegué ni a verlo, pero se trataba de algo relacionado con la saga en cuestión, lo que era ya suficiente argumento para recortarlo y añadirlo.


En este caso recurrí de nuevo al tema imágenes grandes, solo que aquí tuve la decencia de utilizar algo hoy bien valorado por el aficionado medio, una fotografía promocional de "Re-Animator", de esas que solían adornar las vitrinas de los cines (vamos, lo que llaman "fotocromo"... y por cierto, ¡¡menudo es!!, ¿dejarían hoy día usar una imagen así de extrema?). En ella vemos uno de los momentos álgidos, más sangrientos, grotescos y gran guiñolescos del famoso y estupendo film de Stuart Gordon, cuando un zombie (el papá de Megan) le revienta los ojos a la cabeza del Dr.Hill, poco antes de aplastarla como un melón. No hace falta decir que me ALUCINABA ese panorama, por su exageración, su locura, su demencia y su rojo abundante. Absolutamente salvaje. Recuerdo cuando una persona adulta vio la carpeta y cínicamente me dijo: "Veo que ahora te va el romanticismo". Con todo debo abrirme a ustedes y confesarles que, por entonces, aún no había visto "Re-Animator", así que con material como ese mi imaginación volaba libre y peligrosamente.


La cara B resulta harto reveladora. Como ven, son los carteles franceses de "From Beyond/Re-Sonator", "Howard, un nuevo héroe", "El día de los muertos" y "Viernes 13, 6ª parte: Jason Vive", lo que significa que me encontraba en pleno apogeo de mis lecturas gabachas. Todo ese material salió de las páginas de "L´Ecran Fantastique" que, junto a "Mad Movies" e "Impact", conformaba mi generosa dieta de lectura cinematográfica por esos tiempos.
No hace falta decir más.



Por lo visto eso de poner un solo cartel no me satisfacía tanto, y para la ocasión -y la siguiente- decidí retomar el tema "collages", solo que aquí partiendo directamente de fotocopias. Eran los tiempos en los que había descubierto la revista "Fangoria" -la yankee, claro- y con ella el fascinante espectro oscuro y chungo del cine fantástico y de terror, su lado más "trash", algo que se refleja mucho muchísimo en esta interminable galería de rostros.
Lo normal era que los chicos adornaran sus carpetas con cantantes sexys, modelos, actrices. O en un caso pre-homosexual, jugadores de furgol. ¿¿Y qué es lo que hago yo??, colar las caras de un puñado de señores de mediana edad o más -cada uno con su respectivo nombre debajo-, casi todos hombres de negocios de escaso talento y algunos más interesados en sacar dinero del bolsillo de los posibles espectadores impresionables que de crear cine. ¿Quiénes eran estos elementos?, fácil: Al Adamson, Andy Milligan, Jesús/Jess Franco, Frank Henenlotter, Aristide Massaccesi (Joe D´Amato), David DeCoteau, Ted V. Mikels, Charles Band, David Friedman, Herschell Gordon Lewis, Lucio Fulci, Roger Corman y Fred Olen Ray (en una foto que casi está de espaldas). La créme de la créme. Junto a ellos, temas tan propios de ese tipo de movidas como el cine de caníbales o "Santo, el enmascarado de plata". Nótese ciertas manchas de rojo-granate en las esquinas de las fotos... sí queridos, era tempera, en un intento de hacer más cantoso el tono "sangriento" del invento (dulces ingenuidades).
Y por aquello de no perder las buenas costumbres: "Harry Callahan" en un ladito (con un contundente "My hero!" encima de la foto) y el Steven Seagal de "Por encima de la ley".
A esta carpeta podríamos bautizarla tranquilamente como la "trash-carpet".
Fascinante.


Si el caso anterior era algo bizarro, el de ahora roza la locura.
¡¿Fred Olen Ray, el ínclito cineasta zetoso, como motivo central de una carpeta?!. Miedo da. Pero sí, queridos, así de fan era yo entonces del director de "Alienator" (que decora ampliamente el collage), "Del espacio profundo", "Los Dreggs", "Días de horror y muerte", "Commando para matar", "El poder de las armas", "El misterio de la pirámide" y otras que no aparecen en la imagen como "Biohazard", "Alien Dead" o "Beverly Hills Vamp".
Recuerdo que, tras mirarla atentamente, un compañero de aula me dijo: "¿Te gusta la violencia, eh?". Pues sí, pero solo en la pantalla, chavalote.



En la cara B del caso que nos ocupa se recupera un poco cierta cordura. Aunque tampoco mucho.
"Blood Feast", el inevitable "Harry Callahan", su entrañable parodia televisiva "Sledge Hammer", más macarrismo con "Yo, el jurado", el cartel de "Re-Animator 2/Metamorphosis" según san Luigi Montefiori (que es una puta bazofia, pero esa ilustración me gustaba mucho... ¿será de E.Sciotti?, eso explicaría muchas cosas) y, consecuentemente acorde a la presencia de San Fred Olen Ray, un guiño a Jim Wynorski con dos de sus obras cumbre, "The Return of Swamp Thing" y, sobre todo, la inmortal "Deathstalker 2".

Posdata: La imperdonable ausencia de imágenes en ambos lados, a base de tijera bruta, obedece a alguna causa de reciclaje que, ahora mismo, no recuerdo claramente (aunque puede distinguirse el nombre de Linnea Quigley, lo que significa que la carpeta también luciría cierto erotismo barriobajero).


MENCIONES ESPECIALES:

Las dos carpetas que siguen se alejan un poco del grupo. Una por temática y otra por fabricación. Pero merecen estar aquí... entre otras cosas porque, en fin, son las que faltaban para completar el repaso… y porque me sale de los cojoncillos.


El punk rock como temática ha salido ya alguna vez, tímidamente, a lo largo de este periplo, pero realmente no se impuso hasta mediados de los años 90.
Pal caso tenemos a Jayne/Wayne County (el travesti punk del Nueva York originario que hacía poco había visto “live”). Una ilustración extraída de un número de la revista "Vibraciones" del año 77. En esa época era muy fan (y mantenía relación epistolar) con el grupo "Wat Tyler" y a falta de alguna imagen más representativa, utilicé esa del bailarín tirolés. A su lado, la pegata número uno de mi fanzine "Suburbio", y el nombre de una banda que desentonaba un poco en el conjunto (de ahí que su presencia fuese tan poco llamativa), los militantes "Crass". A su lado, un dibujo muy especial de John Holmstrom, el famoso padre de la revista "Punk Magazine" y portadista de "Ramones". En medio, y ahí luciendo a lo grande, la que era mi banda absolutamente favorita, "The Lurkers". Justamente, el tipo con el perro y la bandera es Arturo Bassick, que en aquellos tiempos lo lideraba.
Retornamos a la parte baja, extremo izquierda, y descubrimos la pegatina número dos de "Suburbio".
A su lado, el logo de los mediocres "Chelsea", "Sham 69" (y no entiendo muy bien el motivo de que estén ahí) y la divertida imagen macarra de uno de los integrantes de "Spider Babies", grupo de garaje cazurro.



Y estos, pues no necesitan presentación.
A día de hoy dudo mucho que los "Toy Dolls" fueran genuino punk. Siempre he visto a su líder, Olga, como un currante que se disfraza cuando toca y luego vuelve a la normalidad de su rutinaria existencia. Pero eso no quita que, en sus buenos tiempos, los "Toy Dolls" me ENCANTABAN y, de hecho, en cierto modo fueron los culpables de mi afición al punk rock. Así que merecían un lado entero de la carpeta para ellos solos... y más con una imagen tan ideal como la de este single de su divertida canción "James Bond lives down our street".


A esta, obviamente, lo que le tengo es mucho cariño, tratándose como se trata de merchandising oficial surgido a raíz del estreno del legendario "Superman" de Richard Donner con Christopher Reeve. Comprado en la época, se entiende. Sorprendentemente ha durado en bastante buen estado hasta nuestros días. Tengo algunos amigos completistas del personaje que han demostrado interés en hacerse con ella guita mediante, pero de momento prefiero conservarla.

lunes, 30 de noviembre de 2015

INTERVIEW: DANIEL F. AMSELEM

Un buen día me dio por ver una película española cuyo elenco formaba parte de la plana mayor del programa “Crónicas Marcianas”. Y me gustó… Huelga decir que de primeras, siento debilidad por este tipo de producto, este cine español comercial tan al margen del cine español comercial. Y ciertamente, la película me pareció muy curiosa, lo suficiente como para revisarla años después y dedicarle una entrada en este mismo blog. Está película era “Operación Gónada” (pincha sobre el título para saber más) que por algún extraño motivo, en la actualidad, no goza de vida videográfica de ningún tipo y navega por el limbo de las películas “raras”, “malditas” o como diablos queramos llamarlas. Por otro lado, el director, que demostró oficio con la película sin lugar a dudas, no volvió a estrenar largometraje alguno…
Así que con este montón de dudas acerca de “Operación Gónada” y sus entresijos, me puse en contacto con su director, Daniel F. Amselem, que muy amablemente contestó a todas mis preguntas y nos cedió fotografías exclusivas del rodaje de “Operación Gónada” para que ustedes puedan disfrutar de ellas aquí.
Sin más, les dejo con la entrevista.


Muy buenas Daniel. Según tu ficha en IMDB “Operación Gónada” es tu único largometraje pero veo que también has rodado dos cortos, “El Buga y la Tortuga” y “Chat Noir”. Por lo demás, tu nombre es desconocido a pesar de haber rodado un largometraje comercial estrenado en salas. Así pues ¿Quién Es Daniel F. Amselem y de donde sale?

Daniel F. Amselem es un comunicador audiovisual con más de 20 años de experiencia que nació en Madrid, estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Complutense (junto con Iciar Bollaín y Santiago Segura) e inició carrera como ilustrador y director de cortometrajes a principios de los noventa. En mis primeros años compaginé la ilustración y el diseño gráfico profesionalmente con la escritura y realización de cortometrajes en Madrid. Me estrené cinematográficamente en 1993 con la productora Dexiderius y el cortomotraje “Jam Session”, película que se exhibió en el MoMA de Nueva York como muestra del nuevo cine Español. Luego vino “El Buga y la Tortuga” (1995) con Loquillo, en su primer papel para el cine, y posteriormente comencé mi trabajo como guionista de largometrajes en Barcelona, dónde me trasladé a vivir. Allí co-escribí el proyecto de “Operación Gónada” con una ayuda del Ministerio de Cultura para su desarrollo, lo que me permitió darme a conocer y que una productora de Madrid, Blue Legend, se interesara en la producción del proyecto.

En “Operación Gónada” aparecen muchos actores que por aquél entonces pertenecían al elenco habitual del programa “Crónicas Marcianas”. ¿Hasta que punto tenía que ver la película con el programa? ¿Cuál es el nivel de implicación del programa en la misma?
Mariano Mariano, a pesar de tener un gran carisma y derrochar simpatía en la pequeña pantalla, resultó un pésimo actor para el cine. ¿Cómo fue el proceso de selección del humorista? ¿Por qué el papel principal?

El proceso de preproducción de la película empezó dos años antes de su estreno. Por aquel entonces, ni Daniela Cardone ni Xavier Deltell eran conocidos ni trabajaban en el programa televisivo de Javier Sardá. Al humorista de Lérida lo descubrí en un programa de TV3. Su casi anonimato y su aire “autista” se acercaba mucho al Franco que quería para mi película. Con la modelo argentina, fue la casualidad. La descubrí viendo un programa del corazón en verano y pensé que era perfecta para el papel ya que representaba la viva imagen de los dibujos y diseños que había elaborado para su personaje. Ella había venido por primera vez a España acompañando a su pareja de entonces, Guillermo Furiase. Todos ellos, tras la experiencia del rodaje y la incorporación de Mariano Mariano al elenco, terminaron colaborando en “Crónicas Marcianas” antes de que la película estuviese terminada. La única implicación del programa con la película fue dedicarnos unos minutos los días previos a su estreno. Un pequeño “favor” que nos hacían para promocionar la cinta. Sobre la elección de Mariano Mariano, fue una imposición del productor y el distribuidor de la película (Columbia TriStar España). Yo había solicitado a un, por entonces, actor en ciernes llamado Javier Cámara y a otro cómico llamado Carlos Iglesias. Para el productor, la elección de Mariano Mariano era su aportación y su gran idea. Con Xavier Deltell y Daniela Cardone pude trabajar y ensayar sus personajes, con Mariano Mariano fue imposible.

 ¿Es cierto que para darle vidilla a su personaje, la voz en off que acompaña al personaje se decidió incluirla durante el montaje?
Si es cierto. El personaje de Mariano Mariano (en el guion) era el personaje más normal de todos que llegaba a un mundo muy loco, absurdo y surrealista. Su actuación debía ser lo más equilibrada posible pero esto, no se pudo conseguir. Mariano Mariano no era un actor y sus líneas quedaron muy planas. Tanto es así, que el humorista llegó a sentirse bloqueado, en algunas tomas, por ser muy diferente a la televisión. Luego, en la postproducción, realizando unos “retakes” de sus diálogos, surgió la idea de colocar una serie de “morcillas” a lo largo de la película. Una idea del productor y de Mariano Mariano que fue secundada por el distribuidor que, de alguna manera, obligó a que esto se hiciera. A mi parecer, la voz en off sobraba claramente a pesar de la plana actuación final de Mariano Mariano.



Hoy por hoy soy fan de “Operación Gónada”. La primera vez que la vi fue al calor del hogar, en VHS cuando todavía se podían alquilar películas en el vídeo club. Y la vi por morbo, leí en la prensa seria que se trataba de una película espantosa. Sin ir mas lejos, la crítica más abrasiva que leí se reducía a una sola palabra; decía “Vergonzosa” y lo cierto es que una vez vista, no me pareció una obra maestra pero si me pareció una comedia muy sólida, con buenos gags, original y con mucha inventiva e infinitamente mejor que la mayoría de películas españolas de aquél año. La única pega reside en algunos de los miembros del casting que tampoco dificultarían el disfrute de la película. Siempre pensé que una mano negra se posaba sobre la misma, ya que las críticas me parecían poco justas y exageradas ¿Qué hay de cierto en esto? ¿A que crees que se debe ese asesinato a tu película y, por ende, a su vida comercial?

La película, lejos de ser un trabajo realizado en dos días (como algunos dijeron), fue un proyecto muy currado desde su concepción inicial hasta su montaje final. Eso, quieras o no, se percibe en la película. Sobre esto quisiera decir que Javier Sardá dijo al ver la película que “estaba demasiado bien hecha” y Boris Izaguirre comentó que le recordaba (a su manera) a unos Monty Python hispánicos. Sobre la sangría a la película quiero pensar que vino porque un total desconocido se había atrevido a tratar un tema muy delicado de una manera “muy irreverente” (según ellos) y lo había hecho sin padrino alguno y consiguiendo todos los recursos posibles para llevarlo a cabo. Para los de derechas parecía que me metía con la figura de Franco mientras que para los de izquierdas hacía coña sobre un tema que había hecho sufrir a mucha gente. Creo que para todos ellos, los de un lado y otro, les faltaba claramente distancia y, sobre todo, saber reírse de uno mismo.

La película fracasó comercialmente, de acuerdo, ni más ni menos que otras películas españolas. ¿Por qué crees que otros directores que fracasan con su opera prima siguen haciendo sus películas y tú eres un completo desconocido?

Porque tienen un productor que les acompaña a lo largo del camino. El cine es de los productores y no de los autores. Para poder triunfar o iniciar un camino medianamente firme, has de ir de la mano de uno de ellos y hacer (casi siempre) lo que ellos opinan. Yo, tras la experiencia, quise seguir fiel a mis principios e intentar hacer lo que creía hasta el final y esto me ha llevado, casi siempre, a encontrarme  con “la puerta de la oportunidad” cerrada a cal y canto.

He leído por ahí que los efectos infográficos, totalmente novedosos en su momento, costaron 500 millones de pesetas. ¿Qué hay de cierto en todo eso?
Pues como todo, marqueting para inflar más el presupuesto de la cinta y alcanzar los mínimos para conseguir la subvención pertinente. La película costo bastante menos de lo que se dice pero se destino mucho esfuerzo y creatividad en plantear y diseñar todo aquel mundo visual e infográfico que luego realizamos en muy poco tiempo y a muy bajo coste.



¿Por qué la película no cuenta con una edición en DVD?

Creo que por dos motivos básicamente. Uno, porque la productora desapareció y es posible que dejara algún pufo económico con el que responderían las películas como único aval y segundo, porque es una obra muy difícil de ubicar en el típico cine español. Sobre el punto uno quisiera remarcar que ninguna de las películas de la productora se distribuyeron nunca en DVD, lo que me hace pensar que su comercialización va más allá de su “denostada” calidad cinematográfica.

¿Cuál es tu opinión sincera sobre tu película?

Que se trata de una obra fallida con un gran potencial detrás. En este proyecto hubo dos visiones muy diferentes que chocaron entre si y que causaron un producto intermedio que no satisfizo finalmente a ninguna de las partes. Yo buscaba una mezcla entre Lubitsch y Berlanga tocado con un poco de los cartoons de Warner Bros. y el productor quería un nuevo “Torrente, El brazo tonto de la ley” mezclado con “Aterriza como puedas”. El resultado: una española televisiva demasiado bien hecha en un contexto histórico no correspondido.

¿Tienes buenos momentos del rodaje en tu memoria o alguna anécdota destacable?

Si, la verdad es que recuerdo con mucho cariño aquella experiencia. Lo pasamos muy bien y el equipo fue una verdadera maravilla. Aún hoy mantengo amistad y buenas relaciones con alguno de sus miembros, a pesar de no haber vuelto a trabajar con ellos. Anécdotas, varias, aunque remarcaría la del primer día de rodaje. Augurio de lo que sería el proyecto en sí. Iniciamos rodaje un domingo con la secuencia más complicada y numerosa (por actores) de la película, la llegada a la estación y la salida del tren rumbo a Hendaya. Era mi estreno, solo disponía de una jornada para realizar un montón de planos en un lugar donde solo podíamos rodar un día ya que era un museo que debía estar libre al día siguiente. Mientras que toda la figuración comenzaba a maquillarse arrancamos con un plano de grúa donde la máquina de vapor se ponía en marcha y salía rumbo a Hendaya. Yo ejercía del maquinista (mi particular cameo a lo Hitchcock) y el plano arrancaba en la chimenea del tren humeando y sonando. Pero aquel inicio, tras una primera y única toma, se truncó con la caída de la cámara de la grúa y su consiguiente rotura. Nos habíamos quedado sin cámara para filmar y con toda la jornada aún por delante y obligados a rematarla aquel mismo día y con la única luz del sol como principal iluminación general de la estación. Pero lejos de entrar en pánico, me retiré a una esquina y medité como solucionar todo aquello en menos tiempo y de la mejor manera posible. La nueva cámara tardó tres horas en llegar y volvimos al tajo. El resultado fue mejor incluso que lo planteado en origen y la experiencia muy reveladora: El cine profesional es, muchas veces, impredecible y, aunque todo esté muy bien preparado, “Murphy” ronda siempre por ahí.



Hoy por hoy, ¿Daniel F. Amselem vive del cine? ¿Te une algún trabajo al medio actualmente?

Hoy no. Durante años trabajé en producción y dirección de cine y publicidad tanto como jefe de producción como ayudante de dirección. Durante este periodo he querido, además, levantar mis propios proyectos y hacerlo desde mi particular productora pero la falta de solvencia económica, en muchos casos, y la dificultad de no tener un padrino en otros, me han impedido rodar un segundo largometraje. Aunque esta circunstancia no me ha coartado la posibilidad de seguir realizando proyectos tanto en formato de cortometrajes, webseries o piezas breves de animación.
  
¿Tienes algún proyecto cinematográfico a la vista?

No. Lo más cercano es realizar una novela gráfica sobre uno de mis antiguos proyectos cinematográficos (“Dragón de Hierro”) que ya consiguió premios y menciones en su fase de escritura. Pienso que la posibilidad de convertir la visión de mis proyectos a novela gráfica es una buena alternativa para expresarme y compartirlos con el gran público. Es un medio que me permite materializar exactamente mis ideas y no necesita de la maquinaria del cine para realizarse. Además, de gustar, es una manera muy cómoda de ver su potencial como futura película.

Pasemos a hablar un poco sobre ti; ¿Qué tipo de cine le gusta a Daniel F. Amselem? Gustos e influencias.

Mis gustos son muy variados. Siempre me han gustado los realizadores que no “existen” detrás de las cámaras, los grandes narradores, vamos. El Western y las películas bélicas son mi género aunque la comedia de la sonrisa es también una de mis debilidades. Si me preguntas directores que me gustan, te diría que muchos pero para darte unas mínimas referencias, me hubiera gustado hacer películas como las de: Ernst Lubitsch, Luis García Berlanga, David Lean, Howard Hawks y los dibujos de la Warner sin olvidarme, por supuesto, de Clint Easwood.



 ¿Qué opinión te merece la comedia clásica española, la vulgarmente llamada “Españolada”?

Es tan respetable como cualquier otro género. Es algo muy nuestro y que durante mucho tiempo (los 60, 70 y 80) llevó a mucha gente a las salas de cine españolas. Luego, todo se globalizó, y la gran industria americana nos impuso su cine fagocitando todo lo nuestro. Una pena porque esta circunstancia ha impedido crecer y desarrollar bien este género, como si lo ha hecho el cine cómico francés. Muy pocas comedias han conectado o aportado nuevas cosas porque es el género más difícil y el que menos oportunidades tiene. Realizar un buen drama es siempre mucho más fácil y rentable que crear una buena comedia. 

Fuiste durante años Jefe de prensa del festival de cine de comedia de Peñíscola. Háblanos de la experiencia.

No solo fui jefe de prensa, también cree la imagen corporativa del mismo y forme parte del núcleo duro de la dirección. La experiencia fue increíble, creamos un festival cercano, donde se daba a la comedia española su protagonismo (que por aquel entonces no tenía) y la oportunidad de juntar a sus creadores con la gente en un marco incomparable, en el mismísimo “Calabuch”. Luego vino Málaga, con mejores infraestructuras y sponsors y Peñíscola termino por desaparecer. Aunque en aquellos años los “viejos dinosaurios” de nuestro cine revivieron y nacieron muchos de los nuevos realizadores que hoy ya ejercen como profesionales consagrados. Todos, tanto nosotros como ellos, guardamos un imborrable recuerdo de aquellos tiempos.

¿Qué Opinas del Goya de honor que se le concede este año a Mariano Ozores, después de años y años de ninguneo por parte de la academia?

Mira me hace ilusión. Mariano fue uno de los asiduos de Peñiscola y un hombre que ha dado de comer a mucha gente en la industria española. Viene de una familia de cine y toda su vida ha querido contar historias y hacerlas para que la gente ría. Nada más. Sus capacidades nunca fueron la de un excelente realizador técnico pero si la de un guionista ágil, muy creativo (con su mundo) y muy capaz de dirigir a unos actores de manera muy creíble y fluida dentro del marco de sus historias. Ahí es nada. Creo que este homenaje tenía que llegar y me alegro que la academia haya dado el paso.



Esto es todo Daniel. Gracias por tu tiempo y si quieres añadir algo, o decirle algo a los lectores de “Aquí Vale Todo”, este es tu espacio.

Gracias a vosotros por la oportunidad de expresarme en este lugar tan libre y mágico. Animaros a seguir viendo cine, tanto el de antes como el de ahora. Saludos a todos.