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lunes, 6 de febrero de 2023

EFFIL4ZAGGIN: THE ONLY HOME VIDEO

En el momento de mayor popularidad de NWA, el grupo más peligroso del mundo según ellos mismos, y en un tiempo en el que el videoclip estaba en auge y otros rappers como Ice-T lanzaban, además de sus respectivos álbumes, cintas en VHS en la que aglutinaban el grueso de los vídeoclips del elepé de marras (en el caso de Ice-T, lanzó la versión audiovisual de su “O.G. Original Gangster”, es decir, una cinta con la totalidad de las canciones del álbum en versión videoclip), a los de Compton se les ocurrió sumarse a aquella moda en tiempos convulsos de fama, y en un momento en el que los ánimos estaban alterados tras la marcha de Ice Cube, que fue el más listo del grupo y, al comprobar que su manager Jerry Heller les estaba timando, se fue de NWA de mala manera. El “Efil4Zaggin” (Niggaz 4 life leído al revés) fue un excelente álbum que no se vendió mal en absoluto, pero que presagiaba el inevitable final de la formación. En esa tesitura, de su último elepé, NWA rodaron tan solo tres videoclips que apenas fueron emitidos por televisión y que, tampoco tuvieron la repercusión deseada, pese a que el disco se vendía solo. La versión vídeo de esta aventura se traduciría en esta cinta: “Efil4Zaggin: The Only Home Video” y, desde luego, resulta un documento de lo más interesante. Se trata de lanzar formato vídeo los tres videclips rodados para ese álbum, pero como era poco material para meter en una cinta, lo rellenan con grabaciones caseras realizadas por los propios componentes del grupo, de esta manera, entre vídeo y vídeo vemos lo que ocurría entre bastidores, sesiones de grabación, cómo se hicieron los videoclips y demás material a partir de los Hi-8 de Eazy-E, MC Ren y Yella (Dr. Dre no solía ir armado de vídeo cámara). Con lo cual vemos a los raperos en su propio ambiente y comportándose como auténticos mastuerzos. Incluso incluyen un pequeño corto guerrillero en el que algún amigo de ellos, interpreta a Ice Cube, y recrean cómo abandonó el grupo según la versión de estos, en plan de mofa, e involucrando al propio Jerry Heller que fue quién más echó en falta a Ice Cube cuando se marchó.
Todo ello montado de manera dinámica, haciendo acompañar las imágenes con distintas canciones del disco en ciernes. Cobra especial interés el poder ver en primer término, las fiestas que, como estrellas del rap que eran, organizaban en la piscina de alguna mansión hollywoodiense, donde podemos ver a todo el mundo en su salsa y, sobre todo, el comportamiento de las groupies que campan por allí, y que no dudan en poner cachondo al personal, bañarse con una camiseta blanca, arrancársela al borde de la piscina, quitarse el bikini y acabar abriéndose de patas para que todos pudieran ver sus vaginas esplendorosas. Cuando no, las vemos practicando felaciones a miembros del staff de la banda. Las cámaras de los raperos se recrean en estos actos y tiran de zoom que da gusto.
Lo curioso de todo el asunto, es el look del Hi-8, y, teniendo en cuenta que lo que esas cámaras capturan es una vida de lujo y exceso, la textura de ese vídeo noventero hace parecer a todo aquello de lo más sórdido, y en lugar de contemplar riqueza y bonanza, da la sensación que seamos testigos de todo lo contrario.
La cinta apareció en un momento en el que NWA ya estaba casi disuelto por toda suerte de acontecimientos y tan solo se distribuyó un número limitado de copias de la cinta, motivo por el que durante décadas fue un objeto difícil de conseguir. Hasta que se reeditó de nuevo, de aquella manera, en DVD y llegó Internet y, en consecuencia, todo se volvió fácil.
Muy interesante, sobre todo para fans de la banda. Al resto del mundo, este experimento se la puede traer floja.
Dirigen y montan muy hábilmente todo ese material casero, Mark Gerard y Donovan. El primero se dedicó posteriormente al material audiovisual para raperos, y el segundo se quedó para la parte técnica del sonido de algún corto y para esto. Sin mayor trascendencia.

viernes, 4 de abril de 2008

EMINEM A.K.A.

Interesante documental sobre la vida de Eminem, desde que nace hasta que peta todas las listas de éxitos del mundo. Tenemos entrevistas a la madre, la abuela , al tío, amigos , antiguos managers y guardaespaldas... pero no se entrevista a Eminem ni a ninguna persona de su circulo, por lo que la veracidad de lo narrado pendulea bastante, aunque no se cuenta nada excepcional que no sepamos o que no se haya contado en la película "8 Millas".
A destacar todo lo referente a su infancia. Eminem, era un niño atormentado, al que pegaban en la escuela (era el único blanco) y buscaba su vía de escape en los comics. De hecho, en la película se nos muestran dibujos que hacía de pequeño, donde nos deja claro que si no le hubiese dado por rapear, se hubiera podido buscar la vida perfectamente haciendo monigotes, ya que lo cierto es que se le daba bastante bien. Aparecen ilustraciones de Robocop, Spider-man y de sus héroes del rap... Eminem, hacía dibujos cojonudos de Public Enemy o de N.W.A.
Debido a su afición a los comics, entendemos porqué al blanquito de Detroit le gusta tanto disfrazarse de súperhéroe en sus video clips.
Sorprende descubrir que le costó mucho hacerse un hueco en la industria musical, pues el color de su piel y el lugar en el que vivía, Detroit, no eran mas que impedimentos para la música que quería hacer, que era rap.
De hecho, antes de pegar el pepinazo, Eminem sacó dos discos, hoy de culto, que no se vendieron nada e hicieron ir a la quiebra a sus productores, en el año 94 el primero y en el 95 el segundo. Después de esto, y currando siempre en trabajos basura, Eminem cayó en una depresión y, sin dejar de escribir rimas, pensó que si toda esa gente no quería calidad, tendría que darles mierda, así que se inventó un alter ego, Slim Shady, con el que escribiría todas las idioteces que se le ocurrieran. Grabó un E.P. autofinanciado con un par de temas y fue justo este disco el que le hizo llegar a L.A., conocer al Dr. Dre y el resto de la historia ya la conocéis.
Lo que me sorprende es que, cuando el rubito del rap escribía sus letras más curradas y profundas, las que tiene en más alta estima, no se comió un rosco, tuvo que hacer el gilipollas y hablar de maricones, matar gente y meterse con las estrellas del pop, para vender cuatro millones de discos. Lamentable.
Aportando datos que mucha gente desconocerá, el documental está francamente bien, y incluye montones de fotos y videos caseros de antes de que Eminem se hiciera famoso. El conjunto resulta muy entretenido.
El director, Mike Corbera, es un adicto al hip hop que solo ha rodado documentales sobre la materia como puedan ser "Kings of Hip Hop", "50 Cent: Refuse 2 die" o "Hip Hop Legends".

jueves, 7 de enero de 2010

JANKY PROMOTERS

Ice Cube sigue alternando sus labores de actor hollywoodiense (porque las de rapero hace ya tiempo que las dejó un pelín aparcadas) con las de productor, también actor y en ocasiones director "indie" del mercado afroamericano, siempre desde su flamante productora “Cubevision”, que toca todos los palos genéricos, centrándose en aquellos más consumidos por los “niggaz”, en este caso acción y comedia. Siendo este segundo el que se le da realmente bien al equipo de Cube, pilla para dirigir a su colega Marcus Raboy (con quien ha compartido infinidad de videoclips) y se monta una modesta comedia de enredo en la que lucen las dotes cómicas tanto de Cube como de su colega Mike Epps, y donde vemos un poco más de lo mismo. Negros trapicheando y corriendo de acá para allá dejando muuuchos cabos sueltos. Lo que pasa es que, aunque somos conscientes de la mierda frente a la que estamos sentados, nos gusta y continuamos con el visionado sin alterarnos, para darnos cuenta de que cuando concluye, nos hemos quedado más a gusto que todas las cosas.
En esta ocasión Cube y Epps interpretan a dos promotores de espectáculos de tercera obligados a tener contento al rapero de turno al que llevan a su pueblo y, por un lado, conseguir la pasta que han dejado a deber a todo dios (como no, gangztaz incluidos) añadiendo el hecho de que Epps se lo gasta en joyas. Por otro está el hijo de Cube, que hará de telonero del rapero al que representan y tendrá que lidiar con una falta de talento absoluta. En cuanto a la producción, la noto más pobre que de costumbre, y eso, lejos de perjudicar el resultado, creo que lo beneficia.
Por cierto, ¿han visto alguna vez en su vida un cartel más feo y, sin embargo, más atrayente que este?
En cuanto a todas estas pelis que sitúan en el mapa a Ice Cube como productor solvente (dentro de ese rollo, claro), y que tanta pasta le hacen ganar, por otro lado le desacreditan como rapero. Ha perdido toda credibilidad y más sabiendo que en el concierto que dio en Zaragoza hace unos años, se aseguró que la ciudad no era peligrosa antes de salir del hotel para darse un paseo. Eso un tipo que cantaba “Fuck the police” y militaba en “El grupo más peligroso del mundo” -los maravillosos "N.W.A"-. No somos nadie.

viernes, 1 de junio de 2018

SNAKE OUTTA COMPTON

La decadencia absoluta del “spoof” americano llega de la mano de esta tontería supina que es “Snake Outta Compton”.  Puesta a la venta en el American Film Market, el único país que se ha dignado en estrenarla en cine ha sido Alemania. Asimismo, está claro que se trata de un producto carne de plataformas digitales.
“Snake Outta Compton” es ya el rizar el rizo del oportunismo y la tontuna cinematográfica, el ir de guay por ir de guay mezclando todos los conceptos de moda dentro de la actual  serie Z. Por un lado, tenemos el “Spoof” que de manera natural se mofa de los, muy en boga, biopics de raperos legendarios como puedan ser la obvia “Straight Outta Compton”, “Notorious” o “All Eyes On Me”, pero también otros éxitos negratas como “Dope” o “Training Day”, mezclado con las películas de bichos made in “The Asylum” como por ejemplo la saga de “Sharknado”. Se trata de buscar lo más improbable, lo más rebuscado. Así funciona hoy por hoy la serie Z, rigiéndose por unos cánones absolutamente impostados.
La cosa va de un grupo de rappers que están esperando su oportunidad para firmar un contrato mientras que tienen problemas con los matones del barrio. Por otro lado, una serpiente embarazada se cae de un avión, despanzurrándose en pleno Compton, uno de los ghettos más peligrosos del mundo. Un negrillo que pasa por ahí, un sosias de Steve Urkel, coge uno de los huevos que alberga en su interior esa serpiente y se la lleva a casa. Allí, la altera genéticamente hasta convertirla en una serpiente gigante.
Los raperos se las tendrán que ingeniar para eliminarla a base de cantarle sus raps, puesto que el ejército y la policía no ha sido capaz de hacerlo.
Una chorrada como un templo.
La gracia puede radicar únicamente en el juego de palabras del título, ya que tomando como referencia el del biopic de NWA, “Straigth Outta Compton”, traducido, “Directos desde Compton”, al cambiar la palabra “Streight” por “Snake”, la cosa queda “Snake Outta Compton”, lo que vendría a significar “Serpiente, fuera de Compton”. Vamos, que la ordenan que se marche…
Al margen de eso y de su mera existencia, lo peor del “Spoof”, los peores gags, la más vergonzante poca gracia, se encuentra entre el metraje de “Snake Outta Compton”. Sí, es una cosa tan demencial que por algún lado, en algún momento, te tienes que reír, pero la mayoría del tiempo pasas vergüenza ajena. No obstante, que combatan a la serpiente gigantea través de rapearle que se marche, no deja de parecerme relativamente gracioso, mientras que la parodia a “Training Day” me parece poco menos que una puta mierda.
No sirve ni para saciar la curiosidad, pese a algún momento más lúcido y unos resultones F/X cuando estos no son infográficos.
Esta maldición está perpetrada por auténticos desconocidos. El director Hank Branxtan, no obstante, es una figura legendaria de las “Fan Movies”, ya que es el responsable de mierdecillas caseras rimbombantes como la famosa “Freddy Vs. Ghostbusters”  o “Returnd of the Ghostbusters” ambas desde su productora Branxtanfilm, que da el salto al cine profesional (que no mainstream) en 2014 con “Chemical Peel” de Lionsgate, que no es más que un remedo del “Cabin Fever” de Eli Roth, y ahora, le da al “Spoof” de cuarta categoría con esta mierdecilla que va moviendo por los mercados de cine.
En cuanto a los actores, nombres tan ridículos como la propia película, componen el cast; Ricky Flowers, Maurice Motown, Donte Essien…

viernes, 29 de marzo de 2019

NOSOTROS

Me sorprendió mucho, hace ahora un par de años, en debut como director del comediante negro Jordan Peele con “Déjame salir” que arrastra las pasiones y los odios del respetable por igual, situándome yo en el lado de los que adoran esa película. Me pareció original, sorprendente y desasosegante, me gustó mucho esa película y cuando me enteré de la existencia de “Nosotros” la esperé con candeletas. Sin embargo, y como suele pasar con  los directores debutantes, corría el riesgo de que todo lo bueno de su ópera prima se convirtiera en un espejismo y que esta “nosotros” corriera el riesgo de  no ser los suficientemente buena. Y eso es justo lo que ha pasado.
Todos los ingredientes a priori son cuanto menos sugerentes; un “home invasión” con dopplegängers malvados acosando a una familia negra en una casa playera. Y el como lidian con ellos es el grueso de la película. Pues a pesar de las críticas positivas que ha recibido y de haber resultado un taquillazo en su primer fin de semana, clasíficandose “Nosotros” como el más rentable estreno de una película de terror en mucho tiempo —hechos estos que no tienen por qué interferir en la calidad de la película en modo alguno— he de decir, con todo mi pesar —porque tenía muchas esperanzas puestas en Jordan Peele— que “Nosotros” es un rollo patatero, largo, tedioso, un muermazo, que para mayor desastre muestra una incapacidad absoluta para crear una atmósfera o algo parecido al miedo. A eso no ayuda la modernez que supone, por un lado, componer una banda sonora que no es más que la deconstrucción de un viejo hit de Hip-hop de los 90 (el “I got 5 on it” de los Luniz) o que en momentos de máxima tensión el director se las apañe para que suene el “Fuck The Police” de N.W.A. a toda pastilla, consiguiendo así, más que un efecto narrativo o estilístico, una distracción para el espectador. Por lo demás, falla más que una escopeta de feria. Y es que el principal problema de esta película radica en que Peele tiene muy presente su primera película (de hecho, los mentideros de Internet especulan con la idea de que ambas películas transcurren en un mismo universo) y en lugar de querer hacer otra película distinta, pretende hacer la misma pero con otros ingredientes. Es como si a una pizza de peperoni le quitas el peperoni y en su lugar le pones judías verdes; el resultado, probablemente sea comestible porque la base es sólida, pero no necesariamente tiene que estar rico. Con lo cual, nos pasamos más de una hora deseando que la película se acabe.
Al margen de eso, y para seguir tendencias, al arranque que amenaza con buenas dosis de postmodernismo (que por suerte no llega a eclosionar) hay que destacarle extraños guiños ochenteros en forma de cintas de VHS que van desde “C.H.U.D” o “Un genio con dos cerebros” a obviedades como  “Los Goonies” y “Pesadilla en Elm Street”, así como el “Thriller” de Michael Jackson. Guiños, extraños o no, que puestos ahí concienzudamente, se quedan en la mera presencia de objetos en pantalla si tenemos en cuenta que, por otro lado, para poner en situación a sus actores, Peele les hizo ver, a  la Lupita Nyong’o y al Winston Duke, películas de terror como por ejemplo “Babadook”, “It Follows”o “Déjame entrar”, todas pretenciosas muestras del terror actual más sofisticado y repetable, por lo que, como autor de películas de terror, está claro que Jordan Peele no acaba de aclararse. Una pena. ¿Remontará con la siguiente? Y es que, aunque está claro que se siente la mar de a gusto en su rol de comediante reciclado a director de cine de terror, me temo que donde quizás podamos ver a un Jordan Peele en plena forma, sea en una comedia. A saber, que tan solo ha hecho dos películas.
Y si me permiten el apunte racista, en el cine de terror, en atmósferas oscuras, los negros quedan fatal: no se les ve.