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sábado, 2 de agosto de 2025

SHOCK TREATMENT

"Brad" y "Janet" han dejado de ser aquella pareja inocente recién casada que eran al arranque de "The Rocky Horror Picture Show" para convertirse en un matrimonio en crisis. Acuden a la grabación de un famoso programa de televisión dedicado a solventar esa clase de entuertos y, justo, terminan concursando. Durante la refriega, declaran enfermo mental a "Brad" y lo encierran en una institución (dispuesta en el mismo plató), mientras que "Janet" pasará a estrella mediática. Tras todo ello se oculta un misterioso personaje con intenciones altamente pérfidas.
Efectivamente, "Shock Treatment" es la "secuela", por así decirlo, del clásico de las sesiones a medianoche. Una que, irónicamente, todavía fracasó más en su paso por salas. Tanto que ha tardado muchos años -viene fechada en 1981, seis después de la otra- en recibir alguna clase de reconocimiento. O conocimiento, pues todavía los hay que ignoran su mera existencia. Siguiendo los mismos pasos de "Rocky Horror...", "Shock Treatment" nunca llegó a estrenarse legalmente en nuestro país, siendo reducida su difusión a sendos pases en una televisión digital, de cuando su precedente se hizo medianamente popular por acá y había cierta demanda. Ahí es donde yo la consumí por primera vez y, créanme, aunque como película en sí no me gustó demasiado, caí rendido a su banda sonora. Efectivamente, es tan musical como "Rocky Horror...", labor esta firmada en ambos casos por el talentoso Richard O´Brien (quien, igualmente, encarna un rol bastante más destacado esta ocasión. De hecho, suyo es el careto del cartel). Personalmente prefiero las composiciones que hizo para "Shock Treatment", tal vez porque gastan un toque algo más "new wave" -era la época después de todo-, tanto como para terminar pillándome el respectivo CD, que todavía conservo con cariño al lado de mis otros "musicales excéntricos" favoritos, la misma "Rocky Horror...", "El fantasma del paraíso" o "La tienda de los horrores".
O´Brien no es el único que repite. Hay unos cuantos más delante de la cámara (Patricia Quinn, Charles Gray, Nell Campbell...) y detrás, como el productor Lou Adler y el director Jim Sherman de extraña carrera, una a la que puso fin, más o menos, el fracasazo de "Shock Treatment". ¿¿Y por qué ello?? Bueno, hay quien dice que fue cosa de las expectativas. La peña esperaba más de lo mismo, y no, la película ahora reseñada es bastante diferente de "The Rocky Horror Picture Show", comenzando por el hecho de que sus dos protagonistas vienen interpretados por actores distintos. Susan Sarandon no quería saber nada del asunto, así que ficharon a la adecuadísima Jessica Harper, quien ya había dado buena cuenta de sus capacidades vocales en la mentada "El fantasma del paraíso". El "Brad" original, Barry Bostwick, sí estaba interesado, pero compromisos previos se lo impidieron, así que terminó sustituido por Cliff De Young, que encaja muy bien en el rol, le pone mucho interés (además, hace doble papel) pero no tuvo demasiada suerte el resto de su carrera. Basta decir que terminaría currando para "The Asylum".
Puede que también contribuyera al descalabro la trama. En realidad es muy sencilla, muy elemental, pero es el cómo está estructurada donde vienen los problemas. Richard O´Brien siempre se ha quejado de que ello se debió al exceso de reescrituras que sufrió el guion, uno destinado, principalmente, a ridiculizar la televisión y, también, el lado más conservador de la sociedad estadounidense. Y sí, "Shock Treatment" resulta algo caótica, confusa y estridente. Además, todo se desarrolla a gran velocidad y cuesta un pelín incluso no quedarse rezagado... aunque eso sería más bien una virtud, porque aburrida tampoco es. Si la desmelenada historia no te atrapa, lo harán sus barrocos decorados, el abuso de colores chillones (sobre todo rojo, a su vez en alto contraste con el muy presente blanco), los llamativos atuendos de algunos personajes (los mismos uniformes de los médicos), el continuo cambio de puntos de vista (mucha refilmación de pantallas de televisión) y el tono casi "cartoon" de todo ello. Nada realmente grave. De hecho, en mi reciente revisionado me ha gustado bastante más. Es cierto que las canciones siguen siendo mi parte favorita (con especial preferencia por "In my own way" y "Breaking Out", el tema más "punkero" cortesía de unos ficticios "Oscar Drill and the Bits") y las escenas donde suenan están muy bien resueltas en un sentido visual (me mola especialmente la que acompaña a "Lullaby", rodada de una sola tacada -y a la primera toma- con la cámara desplazándose de una ventana a otra según les toca canturrear a los actores). Así que sí. Tenía preparado un chiste sobre que, a diferencia de lo habitual tratándose de musicales, en "Shock Treatment" sobran las escenas de diálogo, pero no, toda ella está muy decente y merecería una justa revalorización.
No obstante, sigo insistiendo que, si no han escuchado su banda sonora, se están perdiendo algo muy bueno. En un principio iba a convertir esta reseña en una dosis más de nuestros eventuales "Minutos Musicales", pero prefiero centrarme en soltar rollo respecto a la película y, si quieren saber cómo suena, se pasan por YouTube y buscan, que ya son ustedes mayorcitos.
Por cierto, uno de los actores secundarios es nada más y nada menos que Rik Mayall, quien pocos años después alcanzaría la gloria como comediante gracias a la serie "The Young Ones". En "Shock Treatment" pueden verle joven, pizpireto y cantando y bailando con soltura. El chaval era un portento, desde luego.

lunes, 1 de abril de 2013

INTERVIEW: TOMMY WISEAU

Me ha hecho mucha ilusión el poder entrevistar al artífice de una de las películas con más culto de los últimos 10 años, la enloquecida (a pesar de lo sereno y dramático que pretende ser su argumento) “The Room”, una de mis pelis chungas de cabecera, dirigida e  interpretada por el carismático e imposible Tommy Wiseau.
Después de lidiar con su administrador John, e intentar buscarles un local en España que se digne en estrenar, no ya su película, sino su Show, John le pasa mi cuestionario a TW (que así es como le gusta que le llamen) y como todas las estrellas de cine, Wiseau responde a las preguntas de la manera más escueta posible.
Señoras y señores, aquí les dejo con la entrevista al gran Tommy Wiseau.



Cuéntanos algo sobre el proceso de creación de “The Room”

“The Room” supuso 12 años de trabajo. En primer lugar, se supone que era una obra de teatro, después un libro, pero al final escribí un guión y se transformó en película.

“The Room” es una película independiente, que, sin embargo goza de un gran culto en USA, llegando su fama incluso al resto del mundo. ¿A que crees que se debe esta conexión con el público?

La razón es porque “The Room” está tratada con humanidad y la gente conecta con ella, y se basa en el comportamiento humano y las relaciones humanas.

La película es dramática, sin embargo, hay muchos toques de humor. ¿Es el humor que hay en “The Room” intencionado?

Todo lo que ves en “The Romm” se hizo intencionadamente y no te creas lo que escriben en artículos basados en suposiciones.

Siendo “The Room” una película independiente en la que invertiste dinero hace ya diez años ¿Has recupero la inversión tras las diversas proyecciones? ¿Has obtenido ganancias?

Estamos contentos de estar donde estamos. En Junio, es el décimo aniversario de “The Room”.

A tu película se le da el mismo trato por parte de los fans que al clásico “The Rocky Horror Picture Show” ¿te gusta que el público interactúe en las proyecciones?

Estoy feliz de que la gente disfrute y se lo pase guay con la peli. Yo siempre digo que puedes reír, puedes llorar, puede expresarte, pero por favor no hos hagáis daño los unos a los otros. ¡Disfrutad con “The Room”!


Tu siguiente película tras “The Room” es “Homeless in america”, un documental sobre vagabundos. ¿Por qué crees que no ha tenido la repercusión que si ha tenido “The Room”?

Fue un proyecto diferente y no se puede comparar naranjas con manzanas.


Eres actor y director ¿En que faceta te encuentras más cómodo?

Disfruto haciendo ambas cosas.




En el corto “The house that drips blood on Alex”, tienes un papel hecho a tu medida ¿Te llamaron para este corto tras ver tu trabajo en “The Room”?

Me contrataron como actor. Soy un actor de teatro.

¿Te gustaría trabajar para los estudios de Hollywood?

Sí. He hecho algunos proyectos y estoy abierto a otros proyectos con estudios de Hollywood.

Después de “Homeless in america” ¿Tienes algún proyecto?


Estamos trabajando en una nueva película llamada “Foreclosure”. Se dará a conocer en breve. Y estoy trabajando en una película de vampiros.


¿Qué le dirías al publico español para que se animase a ver “The Room”?
“The Room” es una experiencia especial como ninguna otra. ¡Espero que lo disfruten y se diviertan con ella!

      Dime tus cinco películas favoritas y otras cinco que no te gusten nada
     
      Pienso positivamente, así que mis películas favoritas son:
      “Ciudadano Kane, “Gigante”, “Cleopatra”, “Entrevista con el Vampiro”,  
      “Harry el sucio” y tantas otras.
       

Cinco directores favoritos y cinco directores que no te gusten.

Mis directores favoritos: Clint Eastwood, Martin Scorsese, Francis Coppola y otros.

¿Algo que añadir? ¿te gustaría decir algo a los lectores de “AQUÍ VALE TODO”?

Me gustaría poder ver “The Room” en un  ambiente de cine y algún día voy a visitar España para un estreno y saludar a todo el mundo.

sábado, 30 de julio de 2022

EL SEAVER NO OCUPA LUGAR (2ª PARTE)

La semana pasada les hablaba de Chris Seaver y una de sus películas. Bien, hoy toca darle un repaso a las restantes que vi y descubrir cuales fueron mis respectivas impresiones.
"Carnage for the destroyer" 2006- Cuenta la historia de un jevillarro flipado dispuesto a construir una atracción para el día de Halloween en honor a un dios destructor. Durante el proceso, logrará que aquel reviva y comience con la escabechina. Siendo la segunda peli Seaveriana -con subtítulos- que veía, temía disfrutarla menos. Pero aunque el efecto sorpresa se pierde, sigue siendo soportable, no demasiado aburrida y medianamente simpática, lo que ya es mucho. Pal caso destacar que esta versión está censurada. Por avatares del destino, dispongo desde hace años de una copia en inglés a pelo, y el día que le di un repaso quedé boquiabierto con una escena muy gráfica en la que un personaje (Teen Ape) se corre de verdad, sin truco, sobre las tetas enormes de una pava muy morbosa. Sensacional. Bien, aquí eso ha sido extirpado. Le precede un cortante fundido a negro. Algo parecido ocurría en "Filthy McNastiest: Apocalypse Fuck", así que tengan en cuenta que todos los títulos de los que hablo ESTÁN INMORALMENTE CASTRADOS. No creo que eso afecte mucho al elemento cómico, pero desde luego le quita parte de la diversión.
"Wet Heat" 2008- Pillan a Teen Ape liado con un menor y lo llevan a la cárcel. Allí, y por su glorioso pasado militar (??), le proponen rescatar al presidente del show business a cambio de la libertad. El tipo accede.
En esta ocasión el blanco de la parodia y/o burla afectuosa es el cine de acción. Las citas son tan previsibles como inevitables: "1997 Rescate en Nueva York", "Terminator", "Desafío Total", etc. El resultado sigue siendo bastante soportable para lo que son esta clase de mierdas, pero es cierto que le falta chispa. Que los chistes no funcionan tan bien. Y que Teen Ape agota como protagonista, funciona mejor en roles secundarios. El punto álgido de la fiesta lo aportan Billy Garberina interpretando con muchísima gracia a una mezcla entre el Tim Curry de "The Rocky Horror Picture Show" y el Gene Simmons de "Nunca es pronto para morir", y Katherine Indovina dando toda una lección de divertido histrionismo. El horrible diseño de los horribles créditos lo firma orgulloso Andrew Shearer. Muy flojita.
"Filthy McNastier: Maximum Dousche" 2005- Una moza acomplejada por sus escasas ubres invoca al demonio Phil quien, aunque le concede una buena delantera, se aliará con un vampiro de la zona y acudirá a la fiesta que organiza la prota para armarla gorda.
Más de lo mismo, aunque un pelín torpe y crudamente facturado. Por desgracia esta es la versión censurada. Según me he informado, hay una escena en la que alguien lame una polla de goma supuestamente untada en caca. No obstante, todo el elemento ofensivo es muy tonto y no funciona para nada. El que mejor se lo curra como actor es el propio Chris Seaver en un doble papel. Cierto que la he visto entera y no me he aburrido en exceso (dura 46 minutos, dos menos que la íntegra), pero también que me cansan los repetitivos recursos del videoasta. Tanto que esta fue la última. Si algún día me animo con el resto, habrá una tercera parte de la reseña. Si no, quédense con lo que sigue.
Conclusión: Tras la sobredosis de vídeo-flatulencias Seaverianas, hay dos cosas que ya comprendo mejor. Una la comenté en la primera parte, su éxito. La otra es la actual decadencia, desgana, desmotivación e incluso depresión del amigo Chris. Hace ya tiempo que bajó el ritmo hasta casi cero. Y aunque ahora amenaza con una webserie, inevitablemente las cosas ya no brillan como antaño. ¿Motivo? Ese encabezonamiento en seguir recurriendo a los mismos elementos y esquemas, las mismas maneras, tácticas, gags y arquetipos de lo que hacía hace veinte años. Y, claro, eso es imposible (y ahí tienen como ejemplo su costrosa, descuidada y desapasionada aportación a la antología "Hi-8 (Horror Independent 8)”). Chris Seaver ya no es aquel chaval. Probablemente lo normal sería actuar de modo honesto consigo mismo y crear según lo que hoy día le pida el cuerpo. Pero estos yankis viven demasiado atados al tema económico y al tema popularidad, y él sabe (o cree saber) que esa es la imagen que se ha creado y, sin ella, no sería nadie (por poco que sea ya). Una lástima. Claro que también podría tratarse de un escalofriante caso de falta de inquietudes, lo que entonces ya escaparía a mi comprensión. Yo, aquí, me a-peo.

jueves, 7 de marzo de 2013

LA ESPADA INVENCIBLE

Terry Marcel. Fíjense en este nombre, a mi me parece bien bonito. Si hubiera nacido anglosajón, como él, me hubiera gustado llamarme igual. Terry Marcel. El señor Marcel posee una filmografía bastante curiosa. Arranca, básicamente, a inicios de los 80 con comedias tirando a ignotas, para, en plena fiebre del cine espectáculo Spielbergiano-Lucasiano, subirse al carro de la fantasía destinada a todos los públicos, pero a base de calderilla. Desvirgándose justamente con esta "La espada invencible", continuando con la oscura -y curiosa- "Prisioneros del universo perdido" y cerrando el círculo con, tal vez, su peli más conocida, "Jane en busca de la ciudad perdida" (evidentemente inspirada en ya saben qué saga). La cosa no debió de irle muy bien, porque a partir de ahí se especializó de modo exclusivo en dirigir capítulos de series televisivas.
"La espada invencible" entra de lleno en la categoría de la fantasía heróica, o incluso la espada y brujería, unos años antes del "Conan" de John Milius que tanto inspiró a unos y otros. Es decir, que en ese sentido la peli de Marcel vendría a ser incluso pionera. En realidad si hay alguna fuente de la que el cineasta churrupetea no es del personaje de Robert E. Howard (y sus novelas) sino de "El señor de los anillos"... o eso creo yo. Pero a niveles estrictamente cinematográficos, la verdadera fuente de ideas y robos es "La guerra de las galaxias". Una teoría que creía exclusivamente mía, pero por lo visto, y tras consultar Imdb, es bastante oficial. Veamos...
Como buen culebrón de espada y brujería, "La espada invencible" gira en torno a la venganza. Aquí todo el mundo se quiere vengar de algo. El prota de su hermano mayor, el malo de la peli, después de que este se cargue a su amada esposa y a su respetado padre. Antes de morir, el progenitor le entrega al hijo bueno una espada mágica con poderes propios. El mozo sale en busca de ayuda, agenciándose a un gigante, un enano y un gnomo. Bien, este último no se puede decir que sea muy bajito, ni lleva un ridículo gorro rojo, en realidad tiene las orejas puntiagudas y dispara flechas, por lo que deducimos que es un elfo. La panda se une a un pobre hombre (y digo pobre porque en 15 minutos le amputan la mano, le clavan una flecha y le meten de hostias) cuyo pueblo fue masacrado por el malo y, claro, quiere vengarse. El malo, por su lado, ha secuestrado a una monja por la que pide un montón de oro a cambio, así pues el equipo de los "good guys" aprovecharán su rescate para desahogarse de todos esos deseos revanchistas que les impiden dormir por las noches.
Qué duda cabe que el rey de la fiesta es el gran Jack Palance, quien da vida a un mega-malvado vestido de negro que se llama Voltan, lleva un casco igual al de "Darth Vader" y de vez en cuando consulta con un brujo encapuchado conocido como Señor Oscuro. Por cierto, que a Voltan le gusta más matar que a un tonto una piruleta, cosa a la que siempre recurre ante la duda. Todo ello, más la espada mágica con la empuñadura iluminada de verde, los impolutos ropajes blancos del héroe cuya única meta es ayudar al desvalido, el gigante que parece Chewbacca y su relación con el enano, que recuerda a la de C3PO y R2D2, más toooodos los rayitos de colorines y efectos de sonido entrañablemente cutre-salchicheros, evidencian que Marcel tomó buena nota del clásico de George Lucas, que para algo era el título fantasioso de cabecera en la época.
No es que "La espada invencible" sea la diversión personificada. Su trama previsible y super-lineal impiden que nos distraigamos lo necesario, pero tampoco es que nos aburramos mortalmente (en realidad, y aunque el ritmo general es lentillo, las secuencias más movidicas se resuelven a toda hostia, sin florituras). El aspecto general del film, así como sus simpáticos trucajes, la ingenuidad de todo ello y el regusto a cuento de hadas churrigueresco, le otorgan un indudable y entrañable encanto que contribuye a hacerla bastante simpática. Maja. Algo que me temo no compartieron aquellos que fueron a verla al cine en su día, ya que nunca hubo la segunda parte que, indudablemente, Terry Marcel tenía en mente. No porque sí "La espada invencible" en v.o. se hace llamar "Hawk, the slayer", en referencia al protagonista ("Halcón" en la versión castellana), título nacido para ser una franquicia. Al final de la peli, Jack Palance muere, pero es rescatado por el Señor Oscuro con intención de devolverle a la vida. Y una bruja buena se despide del "Halcón" con un "Volveremos a encontrarnos". De hecho, la secuela ya tenía título y todo, "The Slayer returns. The Hunt begins"... aunque realmente no se anunció hasta el año 2009. ¿¿Cómor??. En todo caso, nunca llegó a realizarse.
El reparto reserva algunas agradables sorpresas, como encontrarse con la musa de Lucio Fulci, Catriona MacColl, Patricia Quinn (la Magenta de "The Rocky Horror Picture Show"), Roy Kinnear, Patrick Magee (habitual en el cine de Kubrick), Graham Stark (habitual en la saga de la pantera rosa), y, curioso, dos actores que volveríamos a ver en futuras y notables muestras de espada y brujería como Ferdy Mayne (que haría un papel parecido en "Conan, el destructor") o, sobre todo, Bernard Bresslaw quien, mientras en "La espada invencible" interpreta a un gigante, en la también (medio) inglesa "Krull" hace lo idem con un cíclope.
Así mismo cabe destacar los créditos iniciales y finales, precedidos por el dibujo animado de un halcón volador, la banda sonora de inesperado ritmo discotequero (y con un tema heróico que suena cada vez que aparece "Halcón" blandiendo su espada mágica) y la marcianada de la carátula española que otorga la paternidad de la película a dos caballeros, el colega Marcel y Jack Gill. En realidad el segundo ejerce de productor-mecenas de lo que es una curiosidad bien agradable y que, desde ya, entra a formar parte de mi elitista colección de cintas VHS.

jueves, 22 de octubre de 2009

ANOCHECER ROJO

Ayer noche vi esta película, y desde entonces, entre las horas previas al sueño y las que han seguido a mi despertar hoy, no he parado de darle vueltas al tarro intentando indagar el por qué de su mera existencia. ¿A quien se le pudo ocurrir semejante idea tan ridícula?... el Barón Rojo vuelve del mas allá reencarnándose en un muñeco para aniquilar al tipo que lo mató en la guerra.... no se... El caso es que hay una pista clarificadora, produce Roger Corman con su flamante "New Horizons" en cabeza, y todos sabemos lo mucho que a Rogelio le tira eso de reciclar y rereciclar sus propias pelis. Si echamos un vistazo a su currículum como director, veremos que uno de los últimos films del menda era, precisamente, un biopic sobre Manfred von Richthofen, es decir, el Barón Rojo, famoso piloto Alemán que lucía un avión de tres alas del color de la sangre. Pa mi que un día se dijo "Coño, aún no he reutilizado este film... tengo que hacer algo", así que ni corto ni perezoso llamó a algún amigo suyo y le encargó un guión sobre el personaje, solo que adaptado a las plateas más lerdas de los 90... combinándolo con un rollo a lo "Muñeco Diabólico". Me imagino al guionista cagándose en la madre de Corman.
Y la historia está ahí... un chaval conflictivo es enviado a vivir con su padre y abuelo. Este segundo es el tipo que de joven mató al temido Barón y, como decía arriba, sufrirá en sus carnes la venganza en formato juguete. Naturalmente, será el chaval quien repare el entuerto.
Si hasta aquí todo lo leído os ha parecido marciano, esperad a conocer el reparto protagonista: un jovencísimo Tobey Maguire pre-"Spiderman", un desatado y super-sobreactuado Mickey Rooney de yayo y el acabado Cliff De Young (canturreaba en "Shock Treatment", la secuela de "The rocky horror picture show" y la última vez que lo vi fue en una producción "Asylum".... RIP). ¿Impresionados?. No es para menos. "Revenge of the Red Baron" o "Plane Fear" (sus dos títulos originales a elegir) es en realidad "terror juvenil", no hay casi nada de sangre, de hecho, lo que más abunda es la vergüenza ajena. La movida empieza más en serio, y poco a poco va derivando al cachondeo, con un Barón en formato monigote de aspecto muy gracioso soltando puyitas, mi favorita viene cuando, tras aniquilar al progenitor de Maguire, exclama: "¿De que te quejas?, te he ahorrado un montón de pasta el día del padre", ¡chapeau!.
El caso es que, a pesar de lo estúpido de la premisa, de sus diálogos chorras a matar, de un montón de incoherencias y, en definitiva, de lo jodidamente mala que es, "Anochecer Rojo" entretiene razonablemente y despierta nuestro lado más compasivo.
Si hay que hacer caso de lo que rula por la red (de la que no hay que fiarse mucho), el director, Robert Gordon (nada que ver con el cantante de rockabilly), suele ejercer más como montador (de hecho, ésta es su única peli en la silla del dire) y como tal, podemos verlo en títulos tan dispares como "El regreso de los muertos vivientes" o "Toy Story" (¿?).
Años después Roger Corman relanza la película y la disfraza de producto infantil / familiar, evitando en la caratula cualquier elemento terrorífico y sustituyendo la imagen de Tobey Maguire por la de un niño cualquiera. Acojonante... puro Corman.

martes, 13 de septiembre de 2011

INCUBUS / EL ÍNCUBO

Aún la recuerdo en los estantes del vídeo-club. Siendo jovenzuelo nunca la alquilé porque, según mis queridas revistas especializadas made in France, era un film muy light en cuanto a niveles hemoglobiníacos. Sediento de sangre como iba yo a esas edades (¡y de sexo!), la ignoré. Ayer, bastante más mayor y con unos gustos un pelín más abiertos y menos básicos (pero solo un pelín, no se crean), pensé que era oportuno recuperarla y verla de una puñetera vez. Sabia decisión.
Un ser de origen desconocido se pasea por un pequeño pueblo violando a toda moza que pilla. Al parecer el muchacho calza un buen tamaño de atributos, por lo que las deja destrozadas por los adentros. Encima, el esperma resultante a tal acción es... ¡rojo!. El médico rural aclarará el misterio sobrenatural (bonita rima).
Leído así suena potente... un monstruo de gran polla, violaciones mortales, semen rojo... pero tranquis, que la mayoría de estos datos se explican, pero casi no se ven. Eso no significa que la peli esté virgen de sus dosis de truculencia, algo hay, poco, pero hay, especialmente con la muerte del padre de una familia de granjeros (ya que el íncubo, cuando no viola damiselas, machaca caballeros). Todo el film transpira una atmósfera algo enrarecida, aunque tampoco se aleja tanto como uno supondría de lo que era entonces (1982) el típico producto de horror. "Incubus" dispone de bastantes elementos pensados para satisfacer a una audiencia juvenil, a saber: personajes adolescentes, música rock por doquier, algo de tetas y una delirante secuencia en la que un patético grupo de hard rock escenifica algo así como un sacrificio diabólico delante de un respetable ataviado como mandaban los cánones de la "new wave". Además, el cine en el que se desarrolla tan grato momento está repleto de posters molones como los de "The Rocky horror picture show", "La matanza de Texas" y "Children shouldn´t play with dead things". Eso sí, la verdad es que hasta ese instante, "Incubus" parecía una peli seria y adulta... digamos que la estropea un poco. Nada grave.
Total, que se deja ver con bastante gracejo. Molan más los primeros 45 o 60 minutos, durante los que se desarrolla el misterio y se suceden los crímenes, que el largo y repetitivo clímax final. Pero no está mal, y el desenlace nos reserva un "shock" bastante potable. Protagoniza el lío un lacónico John Cassavetes, que parece estar actuando para un drama conyugal de esos pretenciosos tan suyos. Le acompañan el veterano John Ireland y la jovenzuela Erin Noble, más conocida por su papel de chica rarilla en "Curso 1984".
El dire es John Hough, responsable de "La leyenda de la mansión del infierno", "Escóndete y tiembla", "Pueblo Maldito / Aullidos 4" o la recientemente visitada "Biggles, el viajero del tiempo".

miércoles, 5 de diciembre de 2012

BEST WORST MOVIE

Hay muchas cosas a las que tengo alergia en este puto mundo. Una de ellas son las modas, las detesto. No me entra en la cabeza que la gente sea tan retrasada, tenga tan poco espíritu y tanta poca personalidad como para subirse a un carro únicamente porque este anda lleno. Si a eso sumamos la posibilidad de que dicha moda pertenezca a temas que se suponen encajan más entre minorías totalmente ajenas al "mainstream", a la normalidad (y es el "mainstream" y la normalidad el que crea modas), pues ya me hierve la sangre. Me supera.
Eso por un lado, por otro tenemos la película "Troll 2". Producida por Aristide Massaccesi y dirigida por el incapaz Claudio Fragasso (bajo el alias de Drake Floyd), se supone secuela -únicamente por título- de aquella cosita mediocre pero simpática producida por Charles Band y dirigida por John Carl Buechler. Bien, digámoslo claramente, "Troll 2" es una mierda infumable... insoportable.... aburrida.... desde mi punto de vista no tiene NADA de divertida, ni tan siquiera de modo involuntario. Es sencillamente CACA (como todo lo que hace Fragasso, esencialmente). A pesar de ello, me hizo gracia (y de hecho lo comenté en este blog en su momento) descubrir que semejante ñorda estaba adquiriendo un culto parecido al de "The Rocky horror picture show" en los siempre excéntricos Estados Unidos. La gente se reunía para ver la peli en piña y reírse sanamente de ella. Club de fans, camisetas, rituales absurdos, devoción desmedida.... un fenómeno inexplicable que fue creciendo desbordantemente. Tanto que, inevitablemente, su eco llegó hasta nuestra tierra de subnormales.
Lo irritante de toda esta moda fue que, sí, de pronto todo el puto mundo era experto en "Troll 2". Modernos, retrasados y paletos (y festivales oportunistas) que querían ir de "cool" cuando se hablaba de cine "trash" solo tenían un título que echarse a la boca-za, "Troll 2". Acabé hasta las pelotas de que la gente me la pidiera en la "Maratón de Cotxeres" y me fustigaba con rabia y cólera. ¿Cómo pueden ser todos TAN idiotas?.
Pero si por un lado las modas me dan nauseas, por otro lado tienen algo bueno: que se acaban. Y cuando se acaban, lo hacen sonoramente. Se van por el desagüe y se llevan toda la mierda con ellas. Eso es maravilloso, porque entonces te reafirmas en tus impresiones y ves quienes estaban ahí por genuino interés y quienes por simple capricho, porque estos últimos desaparecen antes que nadie. Hoy muy pocos se acuerdan del puto "Troll 2", y ya no me la piden. Esa es la prueba de que la peli de Fragasso era... chiste fácil, un fracaso... incluso en su condición de "mala pero divertida". Las de verdad superan el paso del tiempo... "Troll 2" no ha pasado esa prueba, ha sido solo una cosita pasajera que, como todas las cositas pasajeras, ha hecho mucho ruido, y muy rápido, para luego esfumarse. Y la verdadera culpa de todo ello la tuvo un documental, uno que retrataba todo el puñetero fenómeno, "Best Worst Movie". Que, a pesar de mis odios y cabreos,  me moría por ver... y aunque he tardado, por fin pude hacerlo ayer noche.
Lo más divertido de "Best Worst Movie" es QUIÉN está detrás de ella, Michael Stephenson, el protagonista infantil de la peli original que, más crecido, decide investigar el putiferio y, en el camino, reencontrarse con viejos amigos y echarse unas buenas risas. Y lo hace bastante bien y con bastante gracia. Su aliado es George Hardy, verdadero protagonista del documental -y de la peli de Fragasso-, un dentista super-simpático y afable que cae bien a toda su comunidad y del que nunca sospecharías que fue protagonista de una serie Z . El arranque, centrado en él, es simplemente hilarante, cuando, tras repasar su modo de vida, totalmente idílico y perfecto, de postal americana, entra en juego su "pecado de juventud", su incursión en una dimensión tan absurda, extraña, bizarra y ajena a su rutina diaria... incursión a la que el dentista/actor se presta encantadísimo, disfrutándola a tope y haciendo gala de un estupendo sentido del humor. A partir de ahí, "Best Worst Movie" se centra en el fenómeno, a fondo, las exitosas proyecciones con las entradas agotadas, la exageradísima reacción de los fans (mucho retarded) que incluyen camisetas, disfraces, hasta tatuajes. Todo es éxito, buen rollo, diversión, interés del media.... una bola de nieve que va haciéndose grande y más grande... y cuanto más grande se hace, más veces te preguntas, "¿Y qué pensará Claudio Fragasso de todo esto?". Michael Stephenson, muy inteligentemente, reserva su entrada en el documental hasta pasado un buen cacho. Una vez has entendido y visto a fondo cómo funciona el asunto. Justo cuando todo se comenzaba a volver demasiado repetitivo.
Y, qué duda cabe, esta resulta ser la parte más interesante, divertida y triste del documental. Al menos para mí. Fragasso, asentado en su ciudad natal, ve todo el pitote desde la lejanía, y le encanta. Nos dice, muy convencido, que "Troll 2" es una peli seria que habla de temas serios e importantes, como la familia, la comunidad, la alimentación (??), etc. La guionista, su mujer, cuenta que concebió la historia como puya a sus amigos vegetarianos (?). Pero la perla se la lleva el montador, quien tiene la jeta de afirmar que "Troll 2" fue pionera de la "moda Harry Potter". Algo escandaloso no ya porque "Troll 2" sea la pedazo de mierda que es, ni porque sea algo totalmente falso, sino porque, de ser así, en realidad ese mérito pertenecería a la primera parte, la de John Carl Buechler, que incluso cuenta en papel protagónico con un personaje llamado, justamente, Harry Potter Jr. (en realidad son dos, porque también hay un Harry Potter Senior). Pero bueno, ya sabemos cómo es esta peña del cine zetoso, en cuanto pueden, se meten medallas que no les pertocan (como cuando Juan Piquer presumía del éxito de "Mil gritos tiene la noche" en los USA sin reconocer que los mismos distribuidores la vendían como "tan mala que te partes de risa" y el público asi reaccionaba). A diferencia de Fragasso y los suyos, tú sabes que el supuesto y tardío éxito de su película es, según se mire, negativo.... la gente no flipa con sus virtudes, lo hace con sus muchos defectos. Se ríe de ella. Y te preguntas ¿qué pasará cuando Fragasso vaya a los USA y presencie todo eso?... y te mueres de ganas de verlo. Y ocurre.
Es algo que se desarrolla en crescendo, con auténtico suspense. Fragasso alucina cuando ve el cine repleto hasta la bandera. Pregunta uno por uno a los espectadores su opinión de la peli. Le extraña y sorprende su reacción exageradamente absurda, pero le hace feliz. Ese momento es único, genial, pura tensión, porque tu sabes que la peña se toma a chota "Troll 2", pero su director no, cree que su peli ha sido descubierta tarde aunque merecidamente. Y, en fin, después de la proyección el hombre se siente confuso. "La  gente se reía en las partes divertidas... pero también en las partes serias". No lo comprende. Es desconcertante. Poco a poco, comienza a ver la luz. Sí, Claudio, el público se ríe de tu película. Y con justicia. Y claro, a él, como italiano que es, orgulloso y melodramático ("No soporto a los italianos" llega a decir uno de los actores), se niega a aceptarlo y, en fin, que no se lo toma demasiado bien. Aquí entra en juego un tema muy interesante con respecto al valor real de una peli "trash", su honestidad. Fragasso puede ser muchas cosas malas, pero nadie discute que encaja en su rol de autor de cine "chusquero" cuando se toma tan en serio su peli, ahora que está terminada y mientras la hacía. Como se dice en el documental, el verdadero y genuino cine "trash" es aquel parido con cero cinismo y que se cree su propia mentira, nada de las moderneces y post-moderneces falseadas que tanto abundan hoy y ciegan a tanto integrante del "fandom" que no se entera y prefiere un producto "trash" prefabricado a la auténtica basura, porque el primero, dentro de lo malo, está concebido para entretener y divertir (y suele hacer gala de humor... ¡¡hola Troma!!), mientras el segundo es el genuino tocho. Ya digo yo, un país de subnormales.
De mientras, el documental sigue su labor de investigación. Más actores que reaparecen, de entre los que destacan los enanos que hacían de trolls/duendes, uno por entonces salido directamente del manicomio (y que no parece demasiado curado) y la mujer que interpretaba a la madre de la familia en "Troll 2". Este caso es especialmente deprimente ya que, como resulta evidente, la pobre no anda muy bien de la cabeza. Obligada a cuidar de su muy anciana madre, se atreve a decir, sin cinismo que valga, que "Troll 2" es maravillosa por sus formas, tan alejadas del pirotécnico cine moderno y tan cercanas al clásico. De hecho, mete en una misma cesta a "Casablanca" y la peli de Fragasso. Y se queda tan ancha. Y tan chalada. 
Michael Stephenson reúne al cast original y a su director y se los lleva a la misma casa donde se rodó la peli, y se recrean pasajes de la misma, y vemos lo jodidamente mal director que es Claudio. A lo que hay que añadir la barrera idiomática, que influyó mucho en el desastre resultante. Sin embargo, a la vez que presenciamos todo eso, también vemos cómo la burbuja se va deshaciendo. Stephenson, Hardy y su troupe se han tomado demasiado a pecho el éxito de "Troll 2" y acuden a convenciones, donde fracasan estrepitosamente (por otro lado, estas quedan retratadas como algo triste y deprimente, patético incluso... ¿es así o es que se sentían frustrados?) y las siguientes fiestas y proyecciones ya no son tan multitudinarias, ni festivas. Hay menos gente, y su reacción es mucho menos apasionada. Sin embargo, aún nos queda tiempo para ver a Claudio Fragasso, ya totalmente consciente de lo que hay (y sin la compañía de su mujer que, imagino, no querría ser más parte del sarao), acudir a una de esas proyecciones y, desde la platea (¿por qué no está él en el escenario con los actores?), defender su película, acusar a su reparto de no entender nada y demostrar desprecio y desinterés por todo el fenómeno. De hecho, no se corta  en llamar "perros" a los intérpretes de "Troll 2".
Y poco a poco, todo va volviendo a la normalidad, a la realidad. George Hardy regresa a su consulta, y nos cuenta lo muy feliz que es de llevar esa vida tan perfecta y harmoniosa. Aunque confiesa que le encantaría hacer "Troll 3"... sin saber (él y casi todo el mundo que aparece en el documental) que ya existe, solo que se llama "Crawlers" y es incluso PEOR que la segunda. El que sí lo sabe es Claudio Fragasso, que a pesar de desaprobar todo el lío, se sube al carro para facturar un "Troll 2: part 2" (más claro el agua, la segunda parte de la segunda parte... no la tercera) y es que, ya sabemos cómo son estos directores de serie Z, al final lo que tira es "la pela", aunque sea a cambio de desprecios, choteos y humillaciones (dicho proyecto nunca vio la luz... ¿alguien lo echa de menos?).
Finalmente, más que retratar un fenómeno atípico, por así llamarlo, lo que hace "Best Worst Movie" es radiografiar el auge y caída de una moda. De cómo esta crece hasta alcanzar el cielo y cómo, seguidamente, se deshincha por completo. Sin dejar rastro. Motivo por el cual se demuestra por enésima vez que "Troll 2" no merece entrar  en el panteón de películas como "Fenómenos sangrientos", "Noche en el tren del terror" o "Agresión en la casa del terror".... solo fue un pedo que hizo más ruido de lo normal y el aire se llevó su hedor. FIN. Lo que no impide a "Best Worst Movie" de ser un documental hecho con mucho gracejo, con momentos de auténtica risa, otros genuinamente tristes, un poco de tensión y bastante entretenimiento. Recomendado.

jueves, 30 de agosto de 2018

ALGUNOS FOTOCROMOS DE "MEGAFORCE"

Con "Megaforce" Raymond Chow, poderoso capitoste de "Golden Harvest", quiso introducirse en el mercado occidental produciendo una película-espectáculo en la línea Spielberg/Lucas remozado con el universo high-tech de James Bond. Se estrenó el verano de 1982 y se pegó semejante hostiazo (a todos los niveles) que las secuelas previstas no se llevaron acabo. Y Mattel, que diseñó el vestuario y creó una serie de vehículos como los de la peli para ser consumidos por la chavalada, se comió un colín.
Y es que sí, aunque hoy "Megaforce" arrastra un notable culto (de hecho, los padres de "South Park" son fans y le dedicaron no pocos guiños en su película "Team America"), en realidad se trata de un producto bastante malo, rancio, que tendría un pase como "mala pero divertida", porque hay momentos que roza el ridículo hasta extremos preocupantes. Pura vergüenza ajena. Por lo visto en principio se trataba de un proyecto mucho más serio, pero uno de sus productores quiso decantarse por una línea "camp" y fichó al actor Barry Bostwick para ejercer de prota. No fue una buena idea. Verlo lucir esas horribles mallas marca-paquete, así como su cinta en el pelo, la barba estilo "Big Jim" y los dientes blancos de "Profident" no es lo ideal para otorgar carisma a un action-hero. Bostwick venía de canturrear y bailar en "The Rocky Horror Picture Show" y, a pesar del leñazo, ha logrado ir tirando hasta hoy, sin parar de currar y convirtiéndose en el actor fetiche de don Jack Perez.
El director de "Megaforce" fue Hal Needham, antiguo stunt reconvertido que en su currículum luce películas tan curiosas como "Cactus Jack" y un porrón de vehículos para su amigo Burt Reynolds.
En cuanto a "Megaforce", pues supongo que
tiene un pase si buscas sobrevivir a una tarde de Domingo . Va cargada de explosiones, ideas delirantes (atención a la moto voladora y su temible croma) y, como decía antes, muchas risas involuntarias.
Les dejo los cuatro únicos fotocromos de los que disponemos, que creo ilustran bastante bien el tono y espítitu de la propuesta.






miércoles, 13 de enero de 2010

HALLOWEEN 2

Sorprendidito me quedé ayer tras visionar este "Halloween 2" de Rob Zombie, y más teniendo en cuenta cuales eran mis impresiones de la primera entrega. Por todo ello, no esperaba nada... o nada bueno, y tal vez influyó, pero el caso es que, sin hacerme flipar colores, sí es verdad que me gustó bastante. Esta vez la segunda parte mola más que la primera, ya ven.
Rob Zombie lo ha conseguido, ha hecho un slasher diferente y no demasiado previsible. Para ello se vale de una estructura distinta (básicamente va alternando las vivencias de sus tres protagonistas) y una gotas de delirio notables. En esta nueva entrega, "Michael Myers" tiene visiones en blanco y negro, casi Timburtonianas, en las que su madre se le aparece junto a un caballo blanco y le habla (también podría ser solo una burda excusa del director para colar en el reparto a su mujer, pues en realidad su personaje no es necesario en esta secuela. Por cierto, tan estrecha relación madre/hijo es más propia de "Jason Voorhees" que de "Michael Myers"). Estas visiones pueden gustarte o no, y a ratos incluso resultar un pelín ridículas, pero le dan un toque fresco y distinto, y eso no es malo. En general, y en todos los aspectos, este "Halloween 2" es estéticamente mucho más rico y estimulante. Da la sensación que Zombie haya dicho: "Vale, en la primera intenté respetar el clásico de Carpenter... con esta haré lo que me salga de los huevos" (aunque se agradece el pequeño guiño al "Halloween 2" original, situando los primeros 15 o 20 minutos de la nueva versión en un hospital).
En cuanto a novedades y actualizaciones, mola mucho ver a ese "Dr.Loomis" convertido en una arrogante celebridad mediática (ojo al cameo de Weird Al Yankovic, preguntándole si "Michael Myers" tiene algo que ver con el Mike Myers de "Austin Powers") y también el asesino ha pegado un cambio a mejor, con ese aspecto de vagabundo demente y barbudo, aislado en una cabaña a la espera de la llegada del nuevo Halloween. Al final el personaje más cargante y odioso es el de "Laurie", sobre todo por esa vertiente alternativa / vegetariana que me gasta (eso sí, un detalle muy simpático que ella y sus amigas vayan caracterizadas como los protas de "The Rocky Horror Picture Show").
La violencia no es ultra-gore, pero sí lo suficientemente cruda y contundente (¡y seria!) como para resultar impactante y nada disfrutable.
La trama... pues en realidad no hay mucha, simplemente se acerca Halloween y "Michael Myers" vuelve a su pueblo natal a terminar "el trabajo" pendiente.
Completa el pastel un buen reparto.
Lo dicho, puede gustarte o crearte rechazo, no hay término medio para este "Halloween 2" y eso es bueno. Rob Zombie se atreve a probar nuevas vías en un tipo de film (y una franquicia) que parecía poder ofrecer poca cosa más y, aunque a ratos puedas echar de menos ideas más trilladas y clásicas (y más tratándose de un slasher), también agradeces que te sorprenda.
No está nada mal.

lunes, 31 de enero de 2022

AN AMERICAN HIPPIE IN ISRAEL

Con este tipo de películas tan extrañas, se repite la historia de siempre con respecto a su descubrimiento: “Ha-Trempist” (título original de esta cosa) es una película israelí del año 72 dirigida por un tal Amos Sefer que en su momento, tras un par de pases en cines concertados como todo estreno, y tras comprobar in situ los distribuidores que esta película se escapaba a todo entendimiento, no consiguió una distribución oficial en cines, por lo que la producción jamás consiguió recuperar la inversión, ni la película obtuvo repercusión alguna. Las copias se quedaron en las latas, y a otra cosa mariposa.
Cuando los rastreadores de películas raras e ignotas descubrieron  la existencia de esta película, al no lograr localizarla la dieron por perdida, y durante muchos años “Ha-Trempist” pasó a engrosar las listas de películas extraviadas.
40 años más tarde, en 2012,  Bob Murawski, socio del fallecido Sage Stallone en el sello dedicado a distribuir este tipo de rarezas, Grindhouse Releasing, encuentra unas latas con la película y compra los derechos pasa su exhibición. Murawski se apunta un tanto porque se trata de una de esas películas perdidas que tan solo han visto un grupo muy reducido de espectadores, cosa que a los cinéfilos más sibaritas de la basura les encanta.
Cuando Murawski ve lo que acaba de comprar alucina, y sabe que con un público ávido por descubrir nuevas películas de culto, es el momento de sacarle partido a su nueva adquisición, así que inicia el proceso de restauración del negativo con el fin de hacer un lanzamiento en DVD y Blu-Ray. Por supuesto la traducción del título original “Ha- Trempist”, sería “El Autoestopista”, por lo que decide rebautizarla con un título mucho más comercial. Y, quizás, lanzando un guiño a “Un hombre lobo americano en Londres”, “Ha-Trempist” pasa a titularse “An American Hippie in Israel”.
El argumento gira en torno a un excombatiente de la guerra de Vietnam que se vuelve hippie y que se establece en Israel en busca de la paz y la libertad. Allí toma contacto con otros hippies y, juntos, decidirán hacer un viaje en coche por carretera hacia una isla desierta situada en medio de un lago en un pedregal para montar allí una pequeña comuna lejos de la sociedad y los gobiernos, llevando consigo un cordero, un poco de pan, y unas latas de conserva como únicos víveres. Para acceder a la isla, tienen que atravesar el lago con una pequeña barca. Al día siguiente a su llegada, se dan cuenta de que el cordero se ha escapado, y que su barca ha desaparecido. En consecuencia no pueden ir al otro lado del lago para coger el coche y traer más víveres, por lo que el hippie protagonista decidirá ir a la otra orilla a nado. Cual es su sorpresa cuando, a mitad de camino nadando, tendrá que darse la vuelta a toda prisa porque el lago ¡¡está infestado de tiburones!!
Una vez en tierra, todo se complicará cuando los cuatro hippies se ven atrapados en la isla sin comida ni ningún tipo de ayuda para subsistir. Los machos la tomarán con las mujeres a las que darán una gratuita paliza y, luego, se matarán entre ellos.
A este argumento tan loco hay que añadirle que, por el camino, bailan, follan, gritan a los cuatro vientos su libertad, exaltan la amistad y… esquivan a una pareja de enterradores con frac y las caras pintadas de blanco a lo José Lifante, que se dedican a matar hippies. De hecho, nuestros cuatro protagonistas sobreviven a una matanza de hippies orquestada por estos dos, que sucede al poco de comenzar la película y que poco o nada aporta al resto del argumento.
Se trata de un melodrama que a su director, Amos Sefer, con tan solo un cortometraje anterior como toda filmografía, se le va absolutamente de las manos y nos muestra su propia visión del hippie, al que ve como un hedonista y un asqueroso,  amén de ofrecernos una historia de lo más estúpida y marciana, con un apoteosis final como pocos he visto yo en una película trash. Es lo más violento y descacharrante que he visto en una película en lustros. En serio, la puta película consiguió proporcionarme un agradable dolor de barriga de la puta risa, sobre todo durante su media hora final.
La gracia del asunto está en que, Sefer, al corriente a principios de los setenta, cuando rodó este film, de la contracultura estadounidense post Vietnam y del New Hollywood, trata de hacer una película con intenciones artísticas y contraculturales, una suerte de “Easy Rider” a la israelí que le sale rana y, en lugar de tener una muestra más de ese tipo de cine, tenemos aquí una puta mierda como un templo de las que hay que verlas para creerlas.
Por supuesto, Amos Sefer, tras la falta de interés de los distribuidores, no volvería a rodar.
La consecuencia de todo esto tras ser lanzada la película por Grindhouse Releasing, es que la prensa especializada ya ha encontrado un nuevo título que añadir a su lista de “peores películas de la historia”, motivo este por el que se ha generado un nuevo culto hacia “An American Hippie In Israel” por parte de los aficionados, que asisten a sus proyecciones con el fin de interactuar con la película como sucede con “The Rocky Horror Picture Show”, “The Room” o “Monster Valley”. Sobre todo en Israel, el Tel Aviv, de donde la película es originaria, se le conceden pases mensuales a la cinta, donde es todo un éxito.
La verdad es que se trata de una película ideal para visionar en comandilla, que demuestra que siempre, siempre, siempre, aparecerá de debajo de la mierda una nueva película chunga, y que siempre, cuando uno se cree que ya lo ha visto todo en lo que a cine chungo se refiere, todavía de vez en cuando, puede aparecer algo que le sorprenda, como me ha pasado a mí con “An American Hippie In Israel”, que me dejó ojiplático.
Curiosamente los dos protagonistas masculinos de la película, los actores Asher Tzarfati y Shmuel Wolf, son actores profesionales que ya actuaban antes y después de “An American Hippie In Israel”, recordaban el rodaje de esta película sin más, como un trabajo alimenticio que jamás vio la vida comercial. Al verla tras su nueva vida, dicen sentirse, por un lado, avergonzados se sus actuaciones, pero por otro, orgullosos. A ver, que van a decir…
Tzarfemi incluso pudimos verle años después en películas como “Doble Impacto” Junto a Van- Damme, para luego desarrollar su carrera en el cine de autor israelí. Asimismo, Samuel Wolf continuó su carrera actoral en el cine comercial para acabar igualmente en el cine de autor. Hay que ver como arrastraban a las chavalas contra las piedras al final de esta película…

sábado, 29 de octubre de 2016

31

Siempre he considerado a Rob Zombie una mezcla entre el odioso Quentin Tarantino y el acabadísimo Tim Burton. Del primero toma esa cansina tendencia a "homenajear a través del hurto" a base de recrear y chupar del cine de los 70, sobrecargar las tintas con estirados y forzados diálogos macarras y rescatar a actores olvidados de aquellos tiempos. Del segundo, la manía de agotar los sentidos a base de un diseño de producción saturante y descontrolado. Por eso, la mayoría de sus películas (las de Burton y las de Zombie) son bonitas y espectaculares obras vacías. Todas salvo "Los renegados del diablo", que para algo es su trabajo más terrenal y soportable. O puede que "Halloween 2", que no porque sí es su peli más detestada (y donde, al contrario de lo expuesto, logró algo diferente pasándose muy sabiamente las normas del slasher por el forro).
Pero el resto... pues eso, mejunjes repletos de referencias, muy bellos pero previsibles. Quizás el más llamativo en ese sentido sea "Lords of Salem", una peli pretendidamente valiente pero, en esencia, sin alma y muy aburrida. Otra de las cosas malas del cine de Rob Zombie la tenemos en el hecho de que todas sus estridencias son tan premeditadas, pensadas y paridas únicamente para ser el más "cool" de la clase, que carecen del elemento del que, se supone, presumen. Algo que también vemos, y mucho, en su más reciente aportación, "31", medio financiada a base de crowdfunding y con muchas expectativas generadas a causa de sus espectaculares diseños que, sí, están todos en la peli... pero se quedan en eso, cosas que entran por los ojos, porque en lo narrativo es más de lo mismo. Solo que, por esta vez, el resultado está bastante consumible.
Lo que cuenta "31" lo hemos visto en unas cuantas otras pelis, destacando entre ellas el "Perseguido" con Schwarzenegger. Un grupo de personas son encerradas en un espacio en el que serán cazadas por asesinos para mayor gozo de una audiencia sedienta de sangre. Los primeros, como no podía ser de otro modo viniendo de su director, son una panda de hippies setenteros (la peli está ambientada en esa época) que dicen muchos tacos, son un poco golfos, sudan mogollón y levantan polvo con su furgoneta (todo muy "La matanza de Texas", film este del que vamos y venimos varias veces a lo largo de la proyección). Los segundos son una serie de tipos caracterizados grotesca y ridículamente, dignos de ser empaquetados en su respectivo blister (cosa esta que, en parte, es ya una realidad). El enano ataviado de Hitler que habla en "casteshano". Los payasos con sierra mecánica. El germano alto y desgarbado de largas chollas. Y, por supuesto, el mejor y más malo de todos, aquel con el que Rob Zombie logra, este sí, algo realmente carismático. Tal vez, justamente, por ser el menos exagerado del pack. Claro, semejante material obnubila a los gacetilleros ignorantes que corren a soltar palabras como "bizarro" o "trash", sin percatarse de la ubicuidad de todo ello y de que, en definitiva, están picando y haciéndole el juego al cineasta. Y los terceros... pues otro cliché más: Ricachos que pasan el finde jugando con vidas ajenas y apostando grandes sumas de dinero porque se aburren. Ya saben, los pobres son los buenos y los adinerados los malos... aunque dudo que Rob Zombie viva en una chabola.
La peli arranca bien, con una secuencia en blanco y negro en la que conocemos al asesino más chungo de todos, Doom-Head. Pero luego ya nos metemos en terreno Zombiano: imágenes en súper 8, diálogos barriobajeros de baratillo, chanismo de manual, muchos tacos, etc, etc. Los hippies protas son secuestrados y soltados en una fábrica abandonada para que comience el juego. Aquí fue cuando me desesperé, pensé "joder, ¿y esto va a ser el resto de la peli?, ¡que rollo!". Sin embargo, y contra todo pronóstico, aunque "31" no sale de esos esquemas ni por un instante, Rob Zombie logra que la cosa no sea demasiado aburrida, goce de cierto ritmo, sus pequeñas dosis de suspense y emoción y, en fin, que llegamos al final sin habernos arrancado la piel empujados por la desesperación. Supongo que ayudan y mucho los asesinos, ni que sea por ver con qué locura te sorprenderán. Y por verlos caer con ira y truculencia... porque, afín a las normas del Hollywood actual, cuando se trata de sangre, el tema se torna especialmente gráfico si hablamos de los malos... cosa esta que no se da tanto en el caso de los buenos. Curioso.
En el camino tenemos algunos de esos "plagios disfrazados de homenaje" habituales en el cine de Zombie, por ejemplo el cadáver oculto bajo el mantel, igual que ocurría en "The Rocky Horror Picture Show" (de la que Rob Zombie es reconocido admirador) y el más llamativo, hacia el final escuchamos un tema musical que recuerda mucho... o demasiado, al central de "La Niebla", la de John Carpenter, lo que no deja de ser gracioso porque, recientemente, el veterano director dijo de Zombie que era una "pedazo de mierda". ¿Qué dirá cuando se entere de tal mangoneo?.
En cualquier caso, y como decía antes, "31" es bastante mundana, tópica, previsible, algo hipsteriana... pero también es lo suficientemente entretenida, y goza de los suficientes elementos llamativos, como para no tener que tirar de la cadena al acabar.