jueves, 14 de enero de 2010

LA PESADILLA DESPIERTA

Poco me ha faltado para hacer un muñeco de Sandy Cobe y clavarle agujas. Claro que de nada hubiese servido, pues esta leyenda de la producción y distribución indie/exploitation murió en el 2008 (y por si alguien lo duda, se trataba de un varón). Decía que apunto estaba de cagarme en su estampa por una razón bien simple: las pelis que produjo durante el inicio de los 80. Pestiñazos del calibre de "Gira Sangrienta", "To all good night" (el criminal slasher dirigido por David Hess) o la insufrible "Home Sweet Home" (cuyo único aspecto salvable es su segundo título oficial, "Slasher in the house"!!) son suficientes para condenar a la hoguera a Cobe. Pero si al final me contuve no fue por la noticia de su palmismo reciente, sino por "La pesadilla despierta", otra producción del maromo... mala, por supuesto, pero no TANTO. Hasta tiene su coña.
Una tía es violada por cuatro energúmenos. Traumatizada vuelve a casa con su marido, quien le pone los cuernos con otra. Da la puta casualidad que un grupo de chavales vecinos deciden ponerse máscaras de halloween y reviolar a la tipa... ¿resultado?, acabará perdiendo la chaveta del todo y liándose a cuchilladas con el reparto entero (supongo que algún mequetrefe osaría calificarla de "película feminista", y yo me río en su cara y me cago en su desayuno).
"La pesadilla despierta" la conocía por su inquietante carátula española (que es la pequeñita dentro de la original que acompaña a este texto), pero nunca la había localizado (y, honestamente, tampoco garantizo que de haberlo hecho la hubiese alquilado). Ayer me la vi y esperándome lo peor (sobre todo tras ese "Sandy Cobe presents" inicial), al final hasta me cayó en gracia. Es lenta, mucho, es absurda, más, está repleta de diálogos interminables super-chorras, planos desaboríos que se alargan lo máximo que pueden, lo típico en toda Z-movie que se precie, pero su look cerdo, aceitoso, y su condición de exploitation casi setentero, le dan un toque de gracia. No esperéis mucha truculencia (a un tipo le arrancan los testículos con un alambre, pero no se ve na!), ni mucha teta (y eso que la prota, Sallee Young, no se queda corta al respecto, como ya demostró en "Home Sweet Home", ¡¿por qué no siguió rodando esta pava?!) y, encima, lo más divertido es el culebrón que se gasta la tía con su marido (que no es otro que la legendaria estrella porno Harry Reems -estuvo en "Garganta profunda", payo!-, para la ocasión reencarnado en Bruce Gilchrist), porque una vez empieza "lo bueno", el aburrimiento crece hasta límites peligrosos.
Solo para curiosos, completistas y gente asocial.