
Una tía es violada por cuatro energúmenos. Traumatizada, vuelve a casa con su marido, quien le pone los cuernos con otra. Y para colmo, esa noche un grupo de chavales vecinos deciden reviolarla... ¿resultado?, la tipa acabará perdiendo la chaveta del todo y liándose a cuchilladas con el reparto entero (supongo que algún mequetrefe osaría calificarla de "película feminista", y yo me río en su cara y me cago en su desayuno).
"La pesadilla despierta" la conocía por su inquietante caratula española (que es la pequeñita dentro de la original que acompaña a este texto), pero nunca la había localizado (y, honestamente, tampoco garantizo que de haberlo hecho la hubiese alquilado). Ayer me la vi y esperándome lo peor (sobre todo tras ese "Sandy Cobe presents" inicial), al final hasta me cayó en gracia. Es lenta, mucho, es absurda, más, está repleta de diálogos interminables super-chorras, planos desavoríos que se alargan lo máximo que pueden, lo típico en toda Z-movie que se precie, pero su look cerdo, aceitoso, y su condición de exploitation casi setentero, le dan un toque de gracia. No esperéis mucha truculencia (a un tipo le arrancan los testículos con un alambre, pero no se ve na!), ni mucha teta (y eso que la prota, Sallee Young, no se queda corta al respecto, como ya demostró en "Home Sweet Home", ¡¿por qué no siguió rodando esta pava?!) y, encima, lo más divertido es el culebrón que se gasta la tía con su marido (que no es otro que la legendaria estrella porno Harry Reems -estuvo en "Garganta profunda", payo!-, para la ocasión reencarnado en Bruce Gilchrist), porque una vez empieza "lo bueno", el aburrimiento crece hasta límites peligrosos.
Solo para curiosos, completistas y gente asocial.