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lunes, 1 de julio de 2013

IRON MAN: LA REBELIÓN DEL TECHNÍVORO

Cuando vi las primeras imágenes de esta película de animación se me pusieron los ojillos brillantes. Por fin vería a un Punisher animado con todas las de la ley. El protagonista era Iron Man y también aparecerían La Viuda Negra y Ojo de Halcón, así que la cosa prometía, pero ya lo dice el dicho, “prometer y prometer, hasta meter, y después de metido, olvidar lo prometido”.

Mad House, el estudio de animación japonesa que nos trajo High School of the Dead, Gantz (en su versión animada), Perfect Blue, Shigurui y tantas otras, es la responsable de llevar a cabo la producción encargada por Marvel. Sus diseños de personajes son respetuosos con lo que Marvel dicta, aunque puede que el escote de la viuda sea más grande y este más relleno de lo habitual, aunque no seré yo quien le ponga pegas a esto. El único personaje que cambia un poco con el aspecto que tenemos en mente es Punisher, aquí algo más joven aunque con su indumentaria habitual (la actual, no la de las botas y guantes blancos) Probablemente esta rejuvenización sea para equipararlo más al actor de doblaje original, en este caso Norman Reedus, quien salto a la fama internacional por su papel de Daryl en The Walking Dead. De todas formas en España, el doblador es otro que no es quien pone la voz de Daryl (y eso que en TWD ha tendido dos voces), así que nos da exactamente igual.

La historia va tal que así, continúa tras lo ocurrido en Iron Man 2,  Iron Man/Tony Stark está a punto de lanzar un gran y potente satélite con el que podrá conectarse a todos los ordenadores del mundo para poder salvar vidas antes de que los desastres ocurran, o nada más empezar. Ezequiel Stane, hijo del difunto Obadiah Stane, se ha convertido en un hibrido humano /maquina. Los Technivoros, una nueva forma de vida que consume tecnología es la clave de su transformación. Ezequiel quiere tomar el control del satélite de Stark, acabar con toda la tecnología antigua y empezar un nuevo mundo de cero. Stark que cree a su amigo Rhodey muerto en un primer intento de Ezequiel por hacerse con el satélite, decide tomarse la venganza por su mano. Nick Furia manda a Ojo de Halcón y la Viuda Negra tras Iron Man ya que es el único testigo presencial del atentado que acabo con la vida de Maquina de Guerra.

Ese es el argumento del filme, pero sinceramente es lo que menos me interesaba, yo quería ver a Punisher. Y si, le ves en la película, pero su participación no suma más de 20 minutos, y creo que estoy siendo generoso. Así que vamos hacer la reseña de esta película desde el punto de vista del personaje que me interesa, Frank Castle. Frank anda currando en oriente medio, entra en una casa donde están haciendo un intercambio de armas biológicas por dinero. La primera en la frente, en la frente del que quería comprar los tubos de ensayo. Después el resto de esbirros/masillas/carne de cañón, que mueren tiroteados, sin tener la mas mínima posibilidad de disparar sus armas. Finalmente cuando Punisher tienen al importante contrabandista occidental contra la pared (literalmente) Frank dispara, pero un rapidísimo Iron Man atraviesa la pared y agarra la bala. Castle no es que esté contento, “las balas cuestan dinero, Stark”. Iron Man necesita información del traficante, Punisher le deja vivo a regañadientes para que el millonario enlatado consiga sus respuestas. Como Shield está siguiendo la pista de vengador, y el vigilante tiene información sobre Ezequiel, escapan juntos de una más que previsible redada de la organización que dirige el del parche en el ojo.

En un piso franco que tiene Punisher, se ponen a buscar los informes del chaval de Obadiah. Iron Man consigue su próxima pista y justo Shield les  localiza. Tony decide marcharse pero Ojo de Halcón inutiliza su armadura. Cuando están a punto de atrapar al millonario, Frank acude a su rescate. Una persecución por el desierto llevara a Frank a conducir su vehículo a toda velocidad con un Iron Man inactivo en el techo mientras Ojo de Halcón y la Viuda Negra les persiguen y disparan. Tras la refriega, Iron Man escapa usando de escudo el estrellado coche de Frank, y cuando nadie mira este coge la moto de La Viuda y se pira cual vaquero, salvo que en vez de ir hacia un sol poniente, lo hace en su contra. Y Fin. La peli sigue pero ya no para Frank Castle. Este dice una frase final, “Me debes una Stark” y aunque padece que podría haber una coñita final en la que Stark agradece sus servicios a Punisher, esta no llega, ni tras los créditos, salvo que yo me saltara algo.

En definitiva, ¿Qué tal la peli? Mejor que las últimas películas animadas de Marvel que he visto, pero tampoco es para tirar cohetes. Su precio en DVD, 16€, se me antoja cara para lo que es. Sosita, sin más aliciente (para mí) que el del Punisher, y como digo es un cameo alargado, y ya.

lunes, 29 de abril de 2013

IRON MAN 3

El sábado cuando salí del cine le comente a Víctor y Naxo que ya había visto la película, y que para hoy tendría la reseña. Naxo me pregunto si esta tercera parte era mejor que la segunda, y no pude decirle directamente que sí, porque esta es la película menos de superhéroes de Iron Man de las 3. Tampoco es la película oscura que querían hacernos creer que era, ni un thriller político ni nada de lo que durante la promoción nos contaron. Y es que esta película es bastante tramposa. Para no teneros en ascuas ¿Es entretenida? Sí, mucho ¿Es mejor que la 2? Creo que si,  al ser un cierre de trilogía, tiene detalles que la hacen más redonda.

No se puede contar mucho de la trama ni de sus mejores momentos sin soltar ciertos spoilers, así que no contare mucho de la misma, solo lo más simple para nos destrozaros su visionado. La película es continuista al 100%, los eventos de New York ocurridos durante Los Vengadores, han hecho mella en la mente de Tony Stark. Se siente superado por no ser más que un hombre en una armadura, y por ello se ha recluido en su casa haciendo nuevas armaduras y nuevos complementos para las mismas. Al inicio vemos como Tony prepara la tecnología necesaria para que su armadura acuda hasta el, este donde este. En cuanto a su vida personal, ahora comparte casa y lecho junto a su amada Peper Potts, quien está un poco hasta el moño del aislamiento de Tony en el sótano del hogar. Pero fuera el mundo no se ha parado, un peligroso terrorista internacional, El Mandarín, amenaza a todos los EEUU con darles ciertas lecciones, lecciones que van acompañadas de bombas. En uno de los incidentes, sale herido de gravedad Happy Hogan (Jon Favreau) antiguo guardaespaldas de Tony quien actualmente está encargado de la seguridad de Peper y la empresa de su amigo Tony. Stark que es un poco bocachancla, arremete contra el Mandarín frente a un montón de periodistas, promete que va a acabar con el e incluso le invita a que le ataque dando su dirección en directo para todo el mundo. El Mandarín no se hará esperar y destroza la vivienda de Stark en una secuencia con mucha cámara lenta y muchos cascotes volando de un lado para otro.

Ahora Tony esta desaparecido y presuntamente muerto, aprovechando esta situación, se pone a investigar la relación entre los atentados del Mandarín, pero la ansiedad que tiene por lo ocurrido en Los Vengadores, entorpecerán su labor en un par de ocasiones. No sin saber sobreponerse a ella y avanzando en la dirección correcta, ya que esto es una película de superhéroes y tal, y no hay nada más heroico que el sobreponerse a una situación adversa que viene de nuestro propio interior. Sobre los villanos no quiero pronunciarme para no destrozaros las sorpresas, pero solo diré que Ben Kingsley es un gran gran actor, y que su papel aunque desaprovechado, dará mucho de qué hablar (si para bien o para mal, es algo que ya se verá) También cuenta la película con un par de cameos, como Yinsen, el doctor que ayuda a Tony en la cueva de la primera película, o el ya esperado paseíllo por la pantalla de Stan Lee.

Acción sin agobiar, en el primer tramo del filme no hay mucha, se reserva mas para la parte final, y mucho humor, eso es lo que encontramos en Iron Man 3. En cuanto a la adaptación del comic en el que se basa la historia, Extremis, como que no, que la cosa no tiene mucho que ver, pero es que ya lo hemos dicho varias veces, el universo Marvel del cine y los comics es distinto. Lastima para ti si penabas que ibas a ver lo mismo que en el papel.

Al ser el cierre de la trilogía de Iron Man, su final es casi crepuscular, y casi da la sensación de que no habrá más Iron Man. Podría parecer que Marvel pone el primer clavo de su propio ataúd, pero por ello creo, que al final de los créditos aparecen unas letras que rezan “Tony Stark volverá”, atención que dice Tony Stark, no habla de Iron Man. Peeeeero como ya sabréis hay una escena postcreditos, y en ella Tony se ratifica como el héroe enlatado con su ya famosa frase “Yo soy Iron Man”, así que me da que hay Marvel Studios para largo.

lunes, 14 de agosto de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING

Apenas lleva tres semanas en cartel y ya ha acumulado cerca de 800 millones de dólares en todo el mundo. Y es que “Spider-Man: Homecoming” era el "reboot" que al trepamuros le hacía falta. “Volver a casa” era absolutamente necesario. La decisión de "Columbia", poseedora de los derechos del personaje para el cine, de compartir estos con "Marvel Studios" es la mejor que se ha tomado en el cine de súperhéroes desde que este se ha convertido en el principal sustento de la industria Hollywoodiense. Y el incluir a un personaje tan querido como "Spider-Man" dentro del universo cinematográfico de "Marvel", un soplo de aire fresco, y más teniendo en cuenta como se ha planteado al nuevo "Spider-Man" y su entorno.
Como fan del personaje —es el superhéroe "Marvel" que más he leído— he de decir que ninguna de las películas existentes al respecto me han defraudado. Las de Sam Raimi me gustaron, el primer "reboot", las de “Amazing Spider-Man” un poco menos, pero también las tengo en alta estima. Sin embargo, “Spider-Man: Homecoming” es tan buena que hace parecer a todas las anteriores una puta mierda, e incluso es posible, bajo mi punto de vista, que estemos ante mi película del "Universo Marvel" favorita.
Y es buena, básicamente por tres motivos: La idiosincrasia del personaje exige que no sea tan espectacular como el resto, a saber, “ Los Vengadores” o “Guardianes de la Galaxia”. Y eso aquí es respetado. No es que no tenga escenas espectaculares, si que las tiene, pero a la altura urbana de nuestro amigo y vecino. En segundo lugar, todo el mundo sabe el origen de "Spider-Man", así que no nos lo cuenta otra vez. No hace falta. Se limita a recordarnos que ya estuvo presente en “Capitán América: Civil War” y a partir de ahí se desarrolla un nuevo personaje de sobras conocido por todos. Y en tercer lugar, la película es cojonuda porque se salta a la torera todos los protocolos del universo clásico de "Spider-man" y, aún así, es el "Spider-Man" que el lector mejor identificará con los tebeos. Aquí el traje no se lo cose el propio "Peter Parker", se lo fabrica "Tony Stark", así, tenemos un atuendo robotizado que se ajusta al cuerpo mecánicamente, mueve los ojos e incluso, al igual que la armadura de "Iron-Man", tiene un asistente parlanchín con el que "Parker" se comunica. Así como todos los gadgets típicos del "Spider-Man" más clásico; el rastreador araña, la linterna araña, etc, y algunos extra que no desvelaré por no "spoilear" más de la cuenta.
Por otro lado, las principales motivaciones de "Spider-Man" no son otras que ingresar en "Los Vengadores", por lo que hará méritos en su día a día. Aquí no hay tío "Ben" que haga sentir culpable al muchacho, ni una responsabilidad anexa a un gran poder. Y aunque la aparición de "Stark" y el resto de referencias al universo "Marvel" son importantes, está todo introducido de una manera tan sutil, y tan hábil, que en posteriores entregas de la saga, si es que las hay, estará todo preparado para que ya no sean tan necesarias, y disfrutemos de las aventuras del hombre araña sin necesidad de cameos de "Iron-Man", "Capitán América" y demás.
Otro punto que me ha llamado la atención es la distinción de clases; mientras que los "Vengadores" son un grupo de élite, poco menos que millonarios haciendo de las suyas con su pasta y/o súper poderes, “Spider-Man: Homecoming” quiere dejar claro que "Spidey" es un súperhéroe del proletariado, un chaval de Queens (el Queens mejor recreado del cine hasta ahora, donde, casi, el único hombre de raza blanca que se sitúa en ese barrio es nuestro "Peter Parker") y que, por lo tanto, no tiene mucho que hacer con sus coetáneos megalomaníacos. No puedo decir más sin spoilear.
Por otro lado, Tom Holland está estupendo como "Peter Parker" / "Spider-Man", es sin duda el mejor de los tres que lo han interpretado en los últimos 17 años, y consigue un personaje simpatiquísimo con el que empatizamos, nos divertimos y que resulta tierno y entrañable. Un acierto.
Otra jugada maestra es la inclusión de Michael Keaton como "El Buitre". Resulta un revulsivo para "Marvel", y una patada en los huevos al subnormal de Iñarritu, ya que, intencionadamente o no, "El Buitre" es la respuesta de "Marvel" a “Birdman”, y lo hace con el actor que interpretó esa oda anti superhéroes. Al margen de eso, Keaton está estupendo también, y al igual que "Spider-Man", "El Buitre" es un villano del proletariado, un autentico currela, un albañil, hasta la polla de los poderosos y de los destrozos que causan. Esos destrozos precisamente cobran un interés especial en esta cinta, ya que además de los motivos de la ira del "Buitre", son la excusa perfecta para introducir a otros personajes muy queridos del universo "Marvel" de los cómics: "Control de Daños", la unidad especial encargada de reparar los cristos ocasionados por los súperhéroes.
En definitiva, que está todo perfecto en este “Spider-Man: Homecoming”, amén de ser una película endiabladamente entretenida y vibrante; cada vez que "Spider-Man" entra en acción, la platea vibra.
El argumento es sencillo: En su afán por ingresar en "Los Vegadores", "Spider-Man" trata de hacer méritos en su cuidad luchando contra el crimen, hasta que un peligroso "Buitre" entra en escena con planes más malévolos que le tocan de lleno a los "Vengadores". Spidey hará todo lo posible por evitar la catástrofe.
El director, Jon Watts, venía de hacer “fan movies” de “Robocop”. Pronto saltó al cine con “Coche policial” y "Clown", y ahora nos ofrece este mastodonte con el que dará que hablar (para bien) durante el resto de su carrera. "Marvel" no es tonta… y cuenta con esta joven promesa para “Spider-Man”, igual que para la próxima “Black Panther”, contará con uno de los directores más interesantes del panorama actual, Ryan Clooger, dire de la magnífica “Creed”.
Así da verdadero gusto ir al cine.

lunes, 17 de mayo de 2010

IRON MAN 2

Secuela directa del pepino de la "Marvel Studios". Repiten todos, Robert Downey Jr., Gwyneth Paltrow, Jon Favreau (además de ejercer como director del cotarro) y Don Cheadle... espera, no, Chaedle sustituye a Terrence Howard que, por lo visto, se subió a la parra con el tema del salario. Así que ahora Don Chaedle es la nueva cara de "James "Rhodey" Rhodes". Lo sabíamos desde hace tiempo, pero aunque yo soy reacio a este tipo de cambio, he de decir que por edad, me parece mas lógico Don que Terrence. Como decía, al gran elenco de la primera parte ahora le sumamos más minutos para Samuel L. Jackson como "Nick Furia", a Scarlett Johansson como "La Viuda Negra", Mickey Rouke como "Ivan "Whiplash" Vanko", y Sam Rockwell dando viva a "Justin Hammer", uno de los antagonistas típicos de "Tony Stark", pero que al igual que a Terrence Howard, le veo pelin joven para ser de la misma quinta.
El filme abre muchos argumentos, tantos que no sabría por donde empezar. Esto no me daba muy buena espina y es que, tanto Naxo como Víctor la vieron antes que yo, y me dieron lo siguiente respuesta a la pregunta "¿De que va la peli?": "Pues no sabemos, pasan muchas cosas". Y es completamente cierto, pasan muuuuchas cosas, tantas que no hay un argumento en sí, sino diversas historias siendo el hilo conductor la de "Ivan Vanko" y su venganza contra la familia "Stark". ¿Qué te encuentras en "Iron man 2"? retazos de "El Demonio en una botella", comic que trata profundamente el alcoholismo de "Tony", la presentación de "Justin Hammer", el limite de la amistad entre "Stark" y "Rhodes", la creación de "War Machine", y los primeros pasos para el nacimiento de los "Vengadores". Por contra a lo que pueda parecer, la película no pierde el ritmo, ni el espectador el hilo ni un solo segundo. Si bien "Iron Man" (la primera) salió así un poco de suerte (véase los "making of" del DVD) en esta segunda parte Jon Favreau se licencia con notable alto en la dirección de películas de acción y en particular para la "Marvel Studios" (yo quitaría al de "Buffy" por Favreau para los "Vengadores", ¡de cabeza!)
"Iron Man 2" es acción, es entretenimiento y es "Tony Stark". Si te gustó la primera, te gustará esta segunda parte, tiene un poco de más de todo que la anterior. Puede que el efecto sorpresa ya se haya pasado y por eso la critica la esté poniendo por debajo de la cinta inicial, pero yo creo que están a la par, incluso en términos de acción, esta segunda tiene menos escenas de armadura, pero más caña en general. Y la ultima razón que doy para verla es Robert Downey Jr., nadie, repito NADIE puede ser un "Tony Stark" mejor.

sábado, 5 de mayo de 2018

AVENGERS INFINITY WAR

10 años que culminan aquí ¿Es correcto decir esto? Si y no, la película que nos traen los hermanos Russo, es la mayor intersección cinematográfica vista hasta el momento, un nexo, un punto de unión donde aglutinar a todos los personajes que han acompañado durante una década a las glorias de fans y de los del departamento de cuentas de Marvel Studios, ahora también Disney. Pero no es un final, es un punto y seguido. No voy hacer ningún spoiler en la reseña, pero igualmente te animo a no seguir leyéndola si no has visto la película aún, porque saber cuanto menos, es mejor para disfrutarla.

Si has llegado aquí viendo todas las películas (o dejándote una o dos) lo que te encuentras en pantalla es natural para ti. Si únicamente has visto alguna película de superhéroes de Marvel y te has divertido, con esta disfrutaras igualmente. Si piensas que el cine de superhéroes es una bazofia infecta que no debería de existir, no sé porque pierdes tu tiempo en leer esto.

La película funciona como entretenimiento, con esto quiero decir que es perfectamente disfrutable y en su ritmo esta su mejor acierto.  Empieza bien, sube, sigue subiendo, te da un respirito, vuelve a subir, otro respiro con carga emotiva, y clímax final que eleva la acción y los sucesos en pantalla a mil por hora. He dicho en todo momento que el argumento, la acción, lo que ocurre en pantalla, aumenta, y es verdad, cada escena es mayor en proporciones a la anterior, tanto en los sucesos que muestran como en espacio físico. Esta epicidad en constante crecimiento puede parecer que llegara a dejar al espectador agotado en su butaca, pero no ocurre, con lo que el ritmo que tiene la película está bien medido hasta en ese aspecto.

En el apartado visual la película es de 10, los efectos infograficos son tan realistas que durante la proyección olvidas que vivimos en un mundo real, donde para nuestra desgracia no existen los Iron Man, los Hulks, o los Spiderman. Además los departamentos de vestuario también han conseguido que las diversas estéticas de los personajes casen perfectamente. Que veas a Iron Man y al Doctor Strange juntos y que no pienses que pintan menos que un Cristo con dos pistolas.

De la historia no quiero desvelar nada que no se sepa ya, Thanos, el villano de la función, EL VILLANO que todo el mundo reclamaba a las películas de Marvel Studios, se hace con el argumento. El es el argumento, toda su figura, aun no estando presente en una escena, sobrevuela el ambiente. Thanos, la amenaza universal hecha ente. Un tio de más de dos metros, morado, con una barbilla….peculiar, y de ideas fijas, y constante, muy constante. El guantelete que porta Thanos le da el poder para hacer lo que quiera, pero ya con el incompleto, es tan poderoso  que es necesaria la unión de todos los héroes de la tierra para plantarle cara. Por lo tanto, la aparición en escena del Titán Loco, es el late motiv de la película, lo que hace que todo eche a andar, que al rueda gire. Una rueda que se puso en marcha hace 10 años con Iron Man, y que por el camino ha ido recogiendo al resto de superhéroes de la casa de las ideas, y ha llegado a un punto, donde la rueda seguirá girando,  pase lo que pase. Ahora solo nos queda ver como gira, como continua la historia, por donde salimos de esta, y yo como espectador, y como fan, solo puedo decir, gracias Thanos, gracias Marvel Studios.

sábado, 29 de agosto de 2026

TETSUO: THE IRON MAN

Uno de los fenómenos más celebrados del cine fantástico de los años noventa, salido de Japón y previo a las pelis de disparos y fantasmas que de allá nos llegaron a paladas no mucho después, fue "Tetsuo: The iron man". O, podría decir, "fueron las primeras películas de Shinya Tsukamoto", su máximo creador, porque para cuando cruzaron la frontera en dirección a occidente, lo hicieron en formato "pack". Eran la mentada, su directa secuela e "Hiruko the goblin". Pero vayamos por partes.
La primera vez que leí sobre "Tetsuo" fueron sus supuestas referencias externas aquello que llamó mi atención: se citaba el dinamismo visual de Sam Raimi, el "body horror" de David Cronenberg y los delirios de un nombre entonces muy de moda, casi inevitable, David Lynch. Y ya no solo Lynch, más bien su legendario largometraje de debut, "Cabeza Borradora". "Tetsuo" compartía con esta el blanco y negro crudo y la "extrañez" de todo ello, mientras que, por otro lado, había sido rodada a lo "Posesión Infernal", osea, una panda de amigos con ganas de epatar pillan una cámara de 16mm, unos pocos yenes y, echándole muchas ganas, mucha ilusión y mucho sacrificio, se sacan de la manga un primer largometraje (aunque durando una hora, alcanza tal categoría por los pelos) que rompe esquemas e impacta, repleto de ideas frescas, inventiva y la valentía propia del debutante, sobre todo aquel movido por la pasión. Si eso era algo que ya denotaban los mentados debuts de Lynch y Raimi, en el caso de Shinya Tsukamoto hablamos de Japón... y ya saben que allí las cosas y, sobre todo las películas, funcionan de otra manera.
Como todo film de naturaleza anómala, "Tetsuo" arrastraba la etiqueta de incomprensible, de rara. "Prepárate a no entender nada, pero flipar mucho con el empaque visual". Y así la vimos todos entonces. Sin embargo, si le pones un poco de atención, y la deglutes tantas veces como yo, descubrirás con asombro que SÍ hay una historia tras la amalgama de imágenes, una, además, bastante simple y, desde luego, no tan difícil de pillar. Es la manera de contarla lo que puede llevar uno a la confusión (o la locura), pero sería algo parecido a esto: Un tipo le coge gusto al metal a base de recibir palizas por parte de un vagabundo (¿o es su padre borrachuzo?). Tanto que se agencia el tubo que aquel usa para las agresiones y, tras el correspondiente tajo, se lo introduce a lo bestia en la pierna esperando así lograr una fusión. Al día siguiente lo que se encuentra en su lugar son un puñado de gusanos. Horrorizado, sale despavorido y es atropellado por una pareja de yuppies que decidirán abandonarlo en una cuneta... no sin antes echar un caliqueño por aquello del subidón. Pero el tipo sobrevive y -tal vez gracias a ello, al golpe, el shock- logra unificar carne y acero, otorgándole una serie de poderes que utilizará para vengarse del yuppie y la parienta. Especialmente en el caso de él, al que convertirá en un monstruo de metal cuya finalidad, una vez unido a su creador, consistirá en destruir el mundo.
Todo esto contado... pues lo que les decía, a base de muchísima, pero muchísima locura, gritos, berridos, destellos, sonidos estridentes, risas histéricas, un montaje acelerado, blanco y negro contrastado y chorreando grano, caos, desorden voluntario, atmósfera opresiva, agobiante, sudorosa y claustrofóbica y las escenas de stop-motion más flipantes que he visto en mi vida. Y no por la técnica, porque en ese sentido, y afín al origen casero de "Tetsuo", todo es un pelo crudo y rudimentario... pero funciona, y no poco, le deja a uno boquiabierto, con los ojos como platos, incapaz de desconectar de la pantalla, totalmente absorto ante semejante estallido de genio visual, de creación total llevada al cubo. Shinya Tsukamoto no se contentó en dirigir, además actúa, escribe, filma, monta, se curra los trucajes y seguramente algo más... menos la música. Esta, de voluntaria y efectiva naturaleza semi-industrial, viene firmada por Chu Ishikawa y es absolutamente brillante. Casa a la perfección con una película única, irrepetible y alucinante. Tengo claro cual es mi siguiente objetivo en la vida: comprar el blu-ray. Necesito que forme parte de mi colección.
Siempre he tenido buenas palabras para "Tetsuo", desde la primera vez que la vi en el Festival de Sitges. Luego repetí y, en fin, que sí, que me moló... pero es cierto que no ha sido hasta mi más actual (re)visionado que no me he dado cuenta de lo realmente MUCHÍSIMO que me pone. Proceder sin la "presión" del momento (en este caso, autoimpuesta... tenía que molarme sí o sí) ha sido decisivo.
Lo curioso del asunto es descubrir y confirmar que, en todas partes del mundo, las cosas funcionan igual. Y con "Tetsuo" y Tsukamoto ocurrió lo que con tantos otros cineastas, padres de un éxito inesperado: Seguidamente son fichados por una gran compañía que les ofrecen el oro y el moro para que hagan algo más comercial, pero sale mal, fracasa. Así, en su tercer proyecto, el cineasta opta por dar un paso atrás, regresar a la modestia, y modestia es igual a libertad creativa o, ya directamente, parir una segunda parte del film que le catapultó. En el caso de Tsukamoto, hablamos de "Hiruko the goblin" como su acercamiento al mainstream (no me gustó cuando la vi, pero tengo pendiente una revisión) y de, claro, "Tetsuo 2: The body hammer" que, al llegar a España de la mano de la otra, se benefició en parte y, sí, está un rato bien, es perfectamente consumible... pero anda muy por debajo de la primera parte. La profesionalidad no siempre sienta bien, especialmente a aquellos cuyo desvirgue oficial (no cuentan cortometrajes previos) ha sido creado desde las entrañas, por pura y dura necesidad. En sus siguientes pasos uno siempre echa de menos esa estrella, esa chispa que los hizo especiales una vez. Shinya Tsukamoto, ya reconocido como cineasta, siguió rodando, aunque nunca logró igualar el éxito de "Tetsuo: the iron man". Por ejemplo, tiene "Tokyo Fist", que vendría a ser como aquella pero ambientada en el mundo del boxeo. O, seguramente, su mayor error, "Tesuo 3: The bullet man". Podríamos decir que estamos ante otro caso habitual: en época de vacas flacas, intentar revivir el pasado. El resultado, enfocado para un mercado mucho más occidental (el actor lo es, y no casa nada bien), es brutalmente mediocre, plano, desaborío o, peor, convencional. Uno no puede evitar pensar en su director como "cineasta de UNA sola película". Claro que me faltarían por ver unas pocas más, así que de momento me callo cual puta y el tiempo dirá.
No puedo chapar sin recordar la ocasión en la que, visitando el Salón del Cómic de Barcelona (año 1993), descubrí el "stand" de la distribuidora española de los dos "Tetsuo", "Oro Films" -futura "Manga Films"-, donde lucían los posters de las interfectas. Me aproximé para pillármelos, cuando me dijeron que, si volvía en unos minutos, Tsukamoto andaría por allá y podría dedicarme una bonita estampa. Dicho y hecho. El Japonesito dibujó un simpático garabato, se hizo la foto de rigor conmigo y, lo más llamativo, seguidamente me pidió que le echara yo una a él junto al "stand" empapelado con carteles de sus dos películas. Un tipo agradable y un recuerdo bonito. Dejo la respectiva galería a continuación (sí, ese era yo en 1993... lo lamento) y remato con la instantánea que saqué en el Festival de Sitges durante la presentación de "Tetsuo 2" (era demasiado tímido para aproximarme al escenario, está hecha desde mi lejana butaca... ¡es lo que hay!).

martes, 2 de agosto de 2016

THE MUTILATION MAN

Andy Copp es un personaje muy interesante. Artista. Fanzinero. Blogero. Entregado aficionado al cine de género, con especial devoción por el terror y las películas bizarras. Llegó a realizar programas para la televisión de acceso público o video-reseñas subidas a youtube, siempre en torno al tipo de materia que le molaba. Paralelamente desarrolló una carrera en estas cosas del cine independiente de cero presupuesto, underground o auto-producido. Llámenlo como quieran.
Copp ralizó varios largometrajes y cortometrajes. Moviéndose entre la narración convencional según los cánones del “exploitation” de los 70 y la experimentación pura. Títulos como "Black Sun" (sobre un hombre convertido en máquina), "The atrocity Circle" (un especie de "rape and revenge") o "Quiet Nights of Blood and Pain" (dos veteranos de guerra que le pillan gusto a matar más allá del campo de batalla), son un buen ejemplo.  Sin embargo, su obra más conocida posiblemente sea la primera en formato largo,  “The Mutilation Man”, rodada en súper 8, 16 mm y vídeo.
“The Mutilation Man” tiene todos los tics propios de los que hizo gala el cine fantástico noventero de línea dura, aquel oculto en la sombra mientras en las salas triunfaban cosas más descafeinadas. Es decir, narración fragmentada, banda sonora a base de estridencias, apabullante aluvión de imágenes a ritmo videoclipero y gore supuestamente brutal. Todo condimentado con material documental (y real) de crímenes de guerra, por aquello de incrementar el mal rollo deseado. Táctica a larga perjudicial, ya que le resta potencial perturbador a la ficción, por mucho que esta intente chocarnos. Resumiendo: Que con la moto del "experimentalismo" y/o lo arty, por aquello de "otorgar méritos intelectuales a la obra", te cuelan un festival de atrocidades que es lo que el fan verdaderamente busca (importándole un pimiento el resto). Cortometrajes como "Alicia" o "Aftermath", y largometrajes como "Subconscious Cruelty" son otro buen ejemplo de tan irritante tendencia.
“The Mutilation Man” es rara, aburrida, ingenua en su provocación y se ve anticuada. La influencia de Jodorowsky y “El Topo” canta como una almeja, por el look de “el hombre mutilación” y su continuo caminar entre ruinas encontrándose con personajes de lo más estrambóticos a los que les encanta comerse al prójimo o martirizar a chicas desnudas encerradas en zulos. Influencia esta reconocida por el señor director (junto a otra bien evidente, “Tetsuo, the iron man”). De por medio, sadomaso high-tech e imágenes de un chaval sufriendo el maltrato de su alcohólico padre (interpretado por el cineasta cult Jim Van Bebber, responsable de "Gore en las calles", "My sweet Satan" o "The Manson Family". Concretamente en estas dos últimas el dire de la peli reseñada colaboró en los efectos especiales... o no se qué polladas).
Bien, ese niño sufriente se supone que es el mismo Andy Copp, quien vivió una infancia de pesadilla por culpa de un progenitor que mamaba demasiado. Él se refugiaba en sus queridas películas de terror para sobrellevarlo. Desafortunadamente no lo logró y cuando cumplió los 40, se quitó la vida. Descanse en paz.
Eso no significa que “The Mutilation Man” sea la obra de un genio, como muchos van vitoreando por ahí. Ya saben, estando en vida, ni caso. Fallece, y todo son homenajes y entusiastas críticas desmedidas (y más aún si se trata de algo raro, "No entiendo ni torta, ergo, esto es la obra de un visionario"). La peli sigue siendo un rollo. Un sinsentido gratuito. Lo que, a su vez, tampoco significa que a estas alturas de la reseña Copp haya dejado de ser un personaje interesante, por supuesto.

viernes, 19 de mayo de 2023

ROBERT DOWNEY SR.

Robert Downey Sr., director con una amplia trayectoria que se extiende a lo largo de las décadas, es una de las cabezas visibles del cine underground de los 60, con un discurso y un estilo muy diferenciable al del resto de sus coetáneos. Obviamente rodaba películas de arte, pero siempre con un toque eminentemente contracultural que le hacía deambular de puntillas en lo político, facturando al mismo tiempo unas alocadas comedias que le otorgaban, a sus películas underground, algo de accesibilidad para el gran público.
Tras una serie de cortos y largometrajes underground, tuvo cierta repercusión mediática en los 70 con la película independiente “Putney Swope”, lo que le llevó a formar parte del sistema de estudios a principios de los 80 rodando una comedia bastante popular para Warner Brothers titulada “Viva la Academia”. La película, que se suponía la traslación del espíritu de la revista "Mad" al cine -fracasando en el intento-, destaca por no ser precisamente divertida o hábil, y es que las cualidades de Robert Downey no se adaptaron al cine convencional tras años de rodar con métodos menos ortodoxos que los que Hollywood exigía. Sencillamente, no supo tener a una serie de señores ejecutivos tomando decisiones constantes sobre su trabajo. Y tras el escollo volvería al cine independiente y de bajo presupuesto que es en el que se movía a gusto, propiciando esto que jamás se convirtiera en un director estrella, y ni falta que le hacía.
Durante toda esa vorágine de cine underground y excesos propios de la época, en los 60, de la unión de Downey con su actriz Elsie Ann Down (Elsie Downey tras casarse), nace RoberT Downey Jr., un chaval al que su padre utilizará como actor en algunas de sus películas independientes y que, años más tarde, se convertiría en una estrella de cine, llegando al cenit de su popularidad en 2008 cuando da vida a Tony Stark en “Iron Man”.
El caso es que nos encontramos en pleno 2019 con papá Downey aquejado de parkinson, y a Robert Downey Jr., que siempre se vio un poco ensombrecido por ser hijo de una figura relevante del underground opuesta a él, ve las orejas al lobo, y decide filmar un documental sobre su, al fin y al cabo, desconocido padre, haciendo un repaso a la carrera del cineasta y, de paso, a la suya propia —porque ambas van unidas de la mano—, ahondando en los entresijos de su relación como padre e hijo. Downey Jr. acompaña a Downey Sr. durante sus tres últimos años de vida luchando contra la enfermedad, a la vez que este rodará lo que será su última película underground de la que nunca se nos desvela demasiado.
Robert Downey Jr. intenta acercarse un poco al cine underground que cultivaba su padre con este documental, aunque mucho me temo que nunca acabó de entender del todo el concepto, y a pesar de que Downey Jr. se refiere todo el rato a este como “su documental”, en realidad lo ejecuta con unos mínimos de producción para mostrárselo al gran público y, aunque de vez en cuando él mismo lleva la cámara, van con él operadores, un par de montadores y, lo más importante, un director, en este caso uno de prestigio, Chris Smith, que ya rodó documentales importantes como “Jim y Andy” sobre las excentricidades de Jim Carrey en el rodaje de “Man on the moon”, “Fyre”, sobre un festival de música de alto copete que acabó resultando un fiasco o “American Movie” sobre dos rednecks que les da por hacer una película de terror. Vamos, que Robert Downey Jr. pone el careto, el padre y la pasta.
Sin embargo el documental entero es un emotivo homenaje a su progenitor y una forma de presentárselo al neófito, que no es moco de pavo, además de una especie de reconciliación entre un padre y un hijo que me da la sensación de que no se llevaban especialmente bien. Al margen de eso, el documental tiene abundante material de archivo y podemos ver al director underground en su salsa. Sin embargo, lo más interesante es el retrato sobre los últimos años de Downey senior, que se sincera de manera honesta con respecto a su carrera, al ritmo de vida que llevó o la “brillante” idea de tocarle las palmas a su retoño cuando se introdujo en la droga, aludiendo que al ser él drogadicto también aquellos años, alejar a su hijo de ellas sería hipócrita.
En resumidas cuentas, un documental que está muy bien, muy interesante —al igual que la persona de Downey Sr.— pero que en realidad existe, más que por centrarse en una figura relevante del underground, por tratarse del padre de Robert Downey Jr. Si el papá de "Iron Man" hubiese sido obrero de la construcción, pues lo mismo también habría un documental titulado “Robert Downey Sr.”, porque al final se trata de un caprichito de un millonario megalomaníaco que, por suerte, tiene un padre la hostia de interesante.

miércoles, 2 de mayo de 2012

LOS VENGADORES

He querido dejar reposar la película un par de días, porque si hubiese hecho la reseña el mismo día que la vi, simplemente habría puesto en negrita y con letras bien grandes: “Corred a verla, insensatos” y me habría quedado más ancho que largo. Ahora con un poco de recorrido, y tras haber pensado varias veces en los pequeños fallos o errores de la película puedo hacer una reseña algo menos fanática. Vamos al lio.

Naxo fue el primero de los tres componentes de este blog que vio la película, el mismo viernes del estreno, yo por mis labores como padre tuve que dejar mi visita al cine hasta el sábado. Pero el viernes a la noche, Naxo ya nos estaban metiendo el gusanillo en el cuerpo. Yo le hice ver mis recelos para con el director, Joss Whedon, su serie de Buffy nunca me acabo de gustar y si bien era el indicado para una película tan coral, yo seguía pensando que podría cagarla en algún lado o impregnar la cinta con sus dejes. Naxo me hizo una apreciación correctísima, y es que las películas de Marvel, son películas de estudio, nunca de director. Y esta en lo cierto. Puede que los seguidores del director si vean su mano aquí o allá, pero la verdad es que Los Vengadores sigue la misma estructura que las películas Marvel actuales, y no desentonaría viéndose seguidas una detrás de otra. Todo esto viene a que si te han gustado Iron Man, Thor o El Capitán América, Los Vengadores te va a gustar fijo.

Shield, la organización que lidera Nick Fury tiene en su poder el Teseracto (El Cubo Cósmico) y están experimentando con él cuando una súbita subida de energía traslada a Loki desde el otro lado del universo a las instalaciones donde está el cubo. Allí se hace con las mentes de Ojo de Halcón y  el profesor Selvig, los tres escapan con el cubo y comienza el plan de Loki para hacerse con el poder mundial. Fury no tiene alternativa, unirá en un equipo a Steve Rogers (Capitán América) Tony Stark (Iron Man) Bruce Banner (Hulk) Thor, Natasha Romanoff (Viuda Negra) y Clint Burton (Ojo de Halcón, una vez curado del control mental) para hacer frente a una amenaza como nunca ha visto el mundo.

Habrá quien le quiera sacar mil y un fallos a la película, como que los uniformes de Shield no son exactamente así, o que incluso las mujeres en Shield puedan ir con pantalón (Maria Hill) o con falda (una agente anónima que pasaba por allí) que Ojo de Halcón y La Viuda Negra nunca tuvieron un pasado común, que Nick Fury es negro….. Quien le saquen estas pegas ya sabe que estas películas de Marvel beben más del universo Ultimate (donde Fury es Samuel L. Jackson desde el numero 1) que el universo 616 (el normal de los comics) y como ya lo saben no deberían de sacarle estos fallos. En definitiva, que quien le encuentra fallos es porque quiere.

En la parte positiva, todo, los roces entre Stark y Rogers, el gran Banner que es Ruffalo, el traje ajustado de La Viuda Negra, las triquiñuelas que usa Fury para “manipular” al equipo, el gran Hulk que es Ruffalo, la conversación entre Thor y Loki, el carcaj de Ojo de Halcón, el “toquecito” que Hulk le da en el brazo a Thor, la batalla final en Manhattan, Hulk aplasta, el agente Coulson (al que ya han metido en los comics) los chistes y el humor que destila la película, ¿He dicho ya a Hulk? Porque esta es la película donde Hulk se ha reconciliado con el público. Si ves Los Vengadores y Hulk no te gusta, estás muerto por dentro.
Hace cuatro días que vi la película, y ya tengo ganas de verla otra vez. Conclusión:  
              “Corred a verla, insensatos”

miércoles, 30 de enero de 2013

EL VIAJE DEL SUPERHÉROE, LA HISTORIA SECRETA DE MARVEL EN EL CINE

Hace tiempo que llegué a la conclusión de que el cine ya no me emociona como antes. No me hace vibrar, ni viajar. Naturalmente hablo del moderno. Es lógico, cuando uno es adolescente absorve las cosas de otro modo, más inocente y apasionadamente. Un terrible hecho que podría extender al 90% de la producción actual que consumo. Sin embargo, también es cierto que hay una saga que aún consigue despertar en mi reacciones casi adolescentes. Vale, no tan intensas... pero al menos es bien capaz de emocionarme de muy distintas maneras. Me estoy refiriendo, claro está, a lo que desde hace unos años viene produciendo la división cinematográfica de "Marvel" y, muy especialmente, a lo que fue su sagrado colofón: "Los Vengadores". 
Esta última la habré visto ya unas cuantas veces, pero la que más disfruté fue la última, hace menos de una semana. Lo pasé pipa y, sobre todo, me di cuenta de lo mucho que me retrotraía a aquellos tiempos de cinefagia más feliz e incondicional. "Los Vengadores" tiene de todo, destacando unos personajes maravillosos con los que es muy fácil empatizar (incluso los villanos), diálogos y frases ocurrentes, situaciones espectaculares que aceleran el corazón y momentos mágicos. Sí, momentos mágicos de esos que incluso te ponen la piel de gallina cuando eres consciente de que  estás viendo algo único y especial: El final de la peli, todo el, es sensacional, pero me quedo con "Hulk, aplasta!", con este destruyendo de un puñetazo a uno de los monstruos gigantes o el infinitamente irrepetible plano secuencia en el que vamos viendo uno por uno a los superhéroes en acción. Brutal. Único. Genial. Está claro que "Los Vengadores" es mi peli "Marvel" favorita -de momento-, aunque todas, en mayor o menor medida, me gustan (tal vez la que menos sea "Iron Man 2"), destacando a "Thor" y, sobre todo, "Capitán América: El primer vengador", que encuentro deliciosa y ha hecho que me enamore de "Steve Rogers" y su traje. 
¿Y por qué me flipan tanto las pelis de "Marvel"? (y remarco aquí que me refiero a las PRODUCIDAS por ellos, la llamada "Fase 1"), pues no lo sé, tal vez porque me parecen frescas, originales y coloridas. Me encanta eso de que vayan todas conectadas las unas con las otras. Me parece brillante y, para los tiempos que corren en Hollywood, una idea alucinante (que sé perfectamente que venía de los comics, pero nunca se había trasladado al cine del modo que "Marvel" lo hizo). También encuentro estupendo que celebren sin complejos su origen viñetil, cuando lo "normal" es separarse prudentemente de la fuente dibujada. Y sobre todo, y puede que por encima de todo, adoro que, poco a poco, y muy sabiamente, "Marvel" nos ha devuelto al superhéroe alegre y colorista. No se vosotros, pero yo ya andaba algo cansado de superhéroes oscuros, deprimidos, atormentados, con trajes de cuero negro, etc, etc. Parecía imposible, en los tiempos cínicos que vivimos, poder ver una peli de tios super-poderosos vesidos con telas de colorines y no sentir vergüenza ajena, pero "Marvel" lo ha conseguido. Lo ha hecho lentamente, paso a paso, provocando el estallido final en el mejor escenario: "Los Vengadores". Rojo, amarillo, azul, verde.... y todo ello empaquetado con un sano sentido del humor, de la diversión, sin sermonear ni dar la brasa, de modo alegre, con ganas de divertir y, sobre todo, maravillar, ofreciendo espectáculo, épica... todo aquello que eran los tebeos de superhéroes cuando yo los leía de ñajo. Por eso siempre digo que "Los Vengadores" es la verdadera PRIMERA peli de superhéroes. Nos habíamos acostumbrado ya tanto al tono siniestro e hiper-sobrio, que habíamos olvidado que nadie aún había hecho un film del género como dios manda... hasta la llegada de Joss Whedon y "Marvel Studios". 
Por todo eso, me percato de que la productora de origen comiquero es, actualmente, mi único bote salvavidas en lo que se refiere a mi amor por el cine. Logra que vuelva a ser un chaval saltando en la butaca... y yo eso lo adoro, lo valoro y lo agradezco infinitamente.
Desde el momento en que comenzó a rumorearse la posibilidad de una peli en la que ver a "Iron Man", "Thor", "Hulk" y "Capitán América" juntos, luchando codo con codo, no solo comencé a temblar... también tuve muy claro que semejante cocktail únicamente podía saldarse con un éxito colosal. Y así es como fue. Éxito que celebro y encuentro de sobras merecido. Era un concepto del todo fresco y original, estaba cantado que iba a funcionar. Y por todo eso, también recuerdo que les comenté a mis amigos que aquel era el momento ideal para publicar un libro sobre la relación de "Marvel" con el cine. Lo digo en serio, tengo testigos. No hacía falta ser un genio para darse cuenta. La historia de "Marvel" y el séptimo arte tenía que ser apasionante por tan variados ingredientes. Teníamos seriales en blanco y negro, telefilms horteras en los 70 y 80, productos video-cluberos en los 90, pelis de cierta categoría apadrinadas por grandes estudios y un final feliz con "Marvel" agarrando el toro por los cuernos y pariendo ellos mismos las pelis, con un fin de fiesta de la categoría de "Los Vengadores". Alucinante!. Un material de primera dispuesto para toda clase de paladares: Desde la del devoto del cine "trash" al amante de los "blockbusters" (y yo soy una combinación de ambos). Y un día, con la Navidad 2012 bien próxima, paso por el "Fnac" y descubro que a alguien más se le ocurrió la idea y la ha llevado adelante con toda clase de lujos (salvo por la fea portada), "El viaje del superhéroe, la historia secreta de Marvel en el cine", escrito a cuatro manos entre Iñigo de Prada y Sara G. Rodríguez y editado por "Dolmen". No tardé un segundo en pillarlo de los estantes, comprarlo y auto-regalármelo el 24 de Diciembre por la noche (y devorarlo gustosamente).
Pero antes de dedicarnos al tochito, hagamos un pequeño inciso. O dos. Mejor que sean tres: Ya os he hablado de mi modo de enfocar a los superhéroes, estén paridos en el formato que sea, como algo divertido, entretenido, épico, fantástico y con un punto inverosímil. Dicho de otro modo, que soy incapaz de tomármelos excesivamente en serio. No creo que un abuso de realismo sea positivo para ellos y, mucho menos, con una historia oscura y deprimente detrás. Digamos que no me conformo con los productos televisivos de los 60 o 70, ni mucho menos, pero tampoco con demasiada sesudez y melodrama. Para mi una cosa tipo "Los 4 Fantásticos" (la de Tim Story) estaría en el punto justo. Por eso me gustan tanto las pelis de "Marvel", porque se ajustan a mis demandas. Y por eso no me "enfado" si en ellas se apuesta por narrativas sencillas, sin profundizar demasiado en la psique de sus personajes. Soy totalmente consciente de que no es ese un punto de vista demasiado popular entre los más devotos de las viñetas. Pero es el mío. Y también cabe resaltar que no soy muy de cómics, soy mucho más de cine. Estos temas, dibujados, me llaman menos. Los prefiero en imagen real. He leído cosas, sí, especialmente de "Juez Dredd", "El castigador" e incluso el "Indiana Jones" comiquero (¡del que me hice la cole completa!), pero son casos aislados. Y ya puestos, también pienso que, por lo general, los fans de los comics de superhéroes son los más quisquillosos a la hora de juzgar las películas basadas en sus queridos personajes, tendiendo siempre a la negatividad, condicionados por la impaciencia. Vamos, que suelen rajar basándose en fotos promocionales o teasers. Luego ven la peli, lo flipan, y cambian totalmente de parecer. Resumiendo, no les hago mucho caso.
Tal vez por eso opino que en "El viaje del superhéroe" hay un exceso de sosudez y quisquillosismo cuando se analizan las películas recientes. El autor se queja mucho de la falta de profundidad de sus personajes (especialmente los secundarios), de la escasez de dramatismo y, en fin, que incluso en las críticas buenas siempre hay algún "pero". No es que no comparta sus opiniones, porque en realidad compartimos algunas muy favorables (especialmente de "Vengador", "Punisher 2: zona de guerra", "Thor", la peli del "Capi" y, evidentemente, "Los Vengadores"), pero no conecto con su modo de analizarlas y los motivos en los que basan estos mismos análisis. Aunque en general, se leen bien... salvo la de "X-Men: Primera generación", que es un auténtico peñazo. 
Claro que muchas de esas críticas están enfocadas -lógicamente- desde los comics originales, comparando, buscando parecidos, conexiones y eso está muy bien, especialmente para un ignorante de las viñetas como soy yo. Sin embargo, si en lo comiquero el responsable demuestra dominar mogollón, ser una auténtica enciclopedia viviente, en lo cinematográfico (y aledaños) flojea un poco más, cometiendo algunos errores notables que no he podido evitar reproducir aquí: Afirma que el director de "Die Hard 2" era Oliver Wood en lugar de Renny Harlin (Wood era el dire de foto). Cuando se mete en el terreno del "Hulk" de Ang Lee, dice que este nunca ha tenido ninguna relación con el comic, cuando en su film "La tormenta de hielo" el chaval protagonista hace una analogía sobre su familia y la de "Los 4 Fantásticos" de la viñeta ya que, según recuerdo, de joven Lee era seguidor de sus tebeos. Aunque el error más heavy, a mi parecer, es referente al "Castigador". Como ya explicamos una vez en este mismo blog, el personaje se inspiraba notablemente en "El Ejecutor", un héroe de novela de bolsillo creado por Don Pendleton y que respondía al nombre de "Mack Bolan". En "El viaje de los superhéroes" se dice que "El Ejecutor" era un comic, no una serie de novelas, y que el autor no era Pendleton, sino "Marc Bolan".... confundiendo al personaje con su creador salvo por un detalle, que mientras el justiciero de los libros se llamaba, como decía, "Mack Bolan", "Marc Bolan" es el nombre de un famoso rockero "glam" que destacó especialmente en los 70.
Sin embargo, la mayor y más incomprensible carencia del libro entero es la ausencia de la película de "Nick Fury" protagonizada por David Hasselhoff (conocida en España como "Objetivo Manhattan" y comentada en nuestro libro "Malas pero divertidas" por el colega Aratz). Resulta curioso que, después de dedicar párrafos enteros a las versiones televisivas de "Spider-man", "Hulk" o "Capitán América", pase por alto un título tan importante para "Marvel". Y digo importante porque su guionista era David S. Goyer, quien posteriormente se encargaría de los libretos de la saga "Blade" (y dirigiría de la tercera), que fueron el renacer oficial de "Marvel" en el cine. En su "Nick Fury", Goyer ya ensayaba muchos de los aspectos estéticos y visuales (como esos trajes de cuero negro) que luego serían una constante en las siguientes adaptaciones, incluida la seminal "X-Men". Ignorando el telefilm, el autor otorga el mérito pionero a "Blade", lo que no deja de ser injusto... entre otras cosas porque aquel "Nick Fury" no estaba tan mal y, caray, porque resulta del todo incomprensible que en un libro de esta temática se pase por alto dicho título cuando incluso la versión "pirata" de "Los 4 Fantásticos" recibe un análisis en profundidad... a pesar de lo poco que aporta.
Y es que, aunque en un principio me supiera mal que todas las adaptaciones "Marvel" previas a "Blade", fueran tocadas un poco así de refilón (excepto, como decía, "Los 4 F" chungos, "Howard, el pato", el "Capitán América" de Albert Pyun y "Vengador"), también resulta lógico que el grueso se centre en su época dorada (cinematográficamente hablando), por ser la de más prestigio y porque el fan de los comics y superhéroes siempre tiende más a apreciar el cine de gran presupuesto y formato, sin saber verle el encanto al lado más oscuro y ruin del celuloide. Por todo ello, tampoco puedo quejarme... caray, si incluso hablan de la infame "3 Dev Adam" (lo que incrementa más la extrañeza de que el "Nick Fury" blanco a penas reciba el trato de pasada que comentaba).
Salvo detallitos y, sobre todo, la sesudez de algunas de sus críticas, "El viaje del superhéroe" termina resultando un libro muy interesante, bastante completo, apasionante en algunos pasajes, que aporta muchos datos de interés y se lee con bastante rapidez y adicción.

viernes, 30 de octubre de 2015

AFTER SCHOOL MASSACRE

Los USA son muy grandes, el fandom muy extenso y sellos independientes que editan títulos pequeñitos sobreviven con sueldos para sus integrantes, vendiendo películas de mierda. No como aquí con el sello que nos toca de cerca, ya saben.
Entonces, existe uno de ya longeva vida, que edita el peor tipo de cine que se puede ver, es decir, aquél que ni es de mentira, ni es de verdad, que ha contado con medios, muchos para ser amateur, pero no los suficientes para ser una película mainstream. O mejor dicho, para ser una película de verdad, que lo mainstream muchas veces no tiene por qué ir unido a lo estético y/o caro. Este sello es “Brain Damage Films”, que si antaño se dedicaba a editar pequeños films de horror semiamateur, el sello les ha hecho medio grande, y ha pasado lo peor que le puede pasar a estos sellos diminutos que es contagiarse del espíritu mainstream “camuflado” de “The Asylum” y convertirse en un sello exploit, de un sello con mentalidad ya de por sí exploit… A lo que voy; que “Brain Damage Films” se ha convertido en una mala imitación –como lo pueda ser también “Tomcat” films- de “The Asylum” con títulos como “Metal Man” el plagio más infecto que existe de “Iron Man”, en un sello que si tenía cierta personalidad, ahora copia descaradamente diseños, estilos, maneras y títulos de los del Asilo. Vamos, puta mierda.
Todo esto se resuelve en películas exactamente igual de coñazo que las que nos ofrecían antes tipo “Swamp Zombies”, pero con ese alo de asilada, que resulta desasosegante, vamos, son fabricantes y distribuidores de mierda pura.
Pues de esas puras mierdas, esta  “After School Massacre” es una de las más frescas.
La historia a priori no está mal. Un profesor es acusado de acosar a sus alumnas menores a través de facebook. Vamos, que visita sus perfiles. La dirección le despide y este comenzará una masacre que incluirá a las jovencitas que le han acusado de mirón internautico, durante una fiesta  en casa de una de estas.
Esto bien rodado, tomado en serio y  demás, pues no sería mala cosa, pero en realidad estamos ante una película que pretende parecer un “Slasher” y no llega a serlo, que vende sangre y hay muy poca, y que ofrece tetas y no sale ninguna. Al final la cosa resulta ser un desfile de lencería adolescente, porque chavalitas de buen ver con top y braguitas las hay a mansalva, pero absolutamente nada más.
Y aunque el asesino se pone un pasamontañas para así justificar la “presunta” adscripción al “Slasher” que ofrece la película, esto resulta del todo gilipollesco si desde el principio vemos que el asesino es el profesor, que asesina a cara descubierta siempre, excepto cuando va a esa casa que le da por ponerse un pasamontañas. Absurdo.
A todo eso añádanle una brutal dosis de inutilidad, dejadez y no tener conocimiento alguno de cómo hacer una película, y lo que es peor, ningún entusiasmo. Pues el resultado es esta pantomima estúpida que, no obstante, goza de cierto nombre en el sector más outsider y cutrongo del fandom del horror USA.  Están locos estos yankies.
Para más crispar los nervios del espectador avanzado, al final la película, tonta e incompetente como ella sola,  tiene su baza en que queriendo parecer un producto  de “The Asylum”, su director es tan manazas que aleja la película de esos cauces hasta limites insospechados. Eso que tiene a su favor, no así el resto del nuevo catálogo de “Brain Damage Films”.
Remata la faena el hecho de que la pelí cuenta en sus créditos con un “In memorian” en honor de Ed Wood y Doris Wishman.
Y todo este desbarajuste cobra algo de sentido y fuerza cuando consultamos la ficha imdb del director: Se trata de un pimpollo de 20 años que lleva haciendo cine desde los 14, fan del cine de horror que responde al nombre de Jared Michaels, y que bajo su aspecto de modernito, carne de Hollywood, con su poca edad ha dirigido películas completas como las tituladas “Hollywood a Go Go” o “Deadly Punkettes”, y eso unido a que se hace llamar a sí mismo “cineasta independiente” y a que tiene cara un tanto de retarder, hace que, más o menos, el tipo me caiga bien y le de más oportunidades… pero  “After School Massacre” es terrible…. Eso sí el póster es bien atractivo y chulo.

jueves, 23 de junio de 2011

ALMIGHTY THOR

Creo que este blog es prueba suficiente de la simpatía que siento hacia las películas hechas con poco dinero. Pero seamos prácticos y realistas, pelis de "serie B", por llamarlas de algun modo, que realmente valgan la pena hay muy pocas. Y esas pocas reciben su merecido reconocimiento precisamente por destacar entre la mediocridad. Luego están las malas pero simpáticas, o malas pero divertidas (je!), pero esa ya es otra historia (y luego las directamente horribles e insalvables). Sin embargo, eso no significa que tenga algo en contra del cine de gran presupuesto. De hecho, creo que hay géneros que necesitan más dinero que otros. Es decir, está demostrado que para hacer una peli de terror que funcione no se necesita mucha pasta. En realidad, los films de miedo hechos con guita sobrante suelen ser una peste. ¿El drama?, también. Y las comedias. PEEEEERO luego hay un tipo de cine que, si no cuenta con presupuestos holgados, mejor olvídate. Pelis de acción, de aventuras y/o catastrofistas. Y en este bando caben las de superhéroes, por supuesto.
Esto nos lleva al otro tema que quería yo tocar aquí, cierta manía en algunos sectores del "fándom" por defender lo cutre y mal hecho ante lo bueno y LO NUEVO de modo automático e inducidos por puro esnobismo, pose y querer ir de "chanins" y de guays. No, "Supersonic Man" NO es mejor que el "Superman Returns" de Synger. No, el "Hulk" televisivo NO es mejor que el "Hulk" de Ang Lee. No, el "Capitan América" de Albert Pyun no será mejor que el pendiente de estreno. Y etc, etc (igual que "Robowar" no es mejor que "Depredador", que "Piraña" no está por encima de "Tiburón", que "Las minas del rey Salomón" de Cannon no supera a "En busca del arca perdida" o que "Nº1 del servicio secreto" no le da mil vueltas a cualquier peli de James Bond. No, no y no. ¿Buenas?, ¿simpáticas?, algunas sí... ¿mejores?, ninguna).
En un segundo salto mortal todo esto nos lleva a la reciente adaptación de "Thor" (y no, el "Thor" que salía en un telefilm de "La Masa" NO era mejor) y la "versión" que del asunto han hecho los de "The Asylum", la infame productora especializada en plagios. "Asylum" puede despertar simpatía, y hasta en su haber tienen alguna peli pasable... pero la mayoría de lo que hacen es una mierda... y lo fascinante en ellos no es su talento ni su capacidad de fabricar cine con poco dinero, sino el MORRO que gastan. En el planeta hay fans de "Asylum" y enemigos jurados. La mayoría de ellos se pasan o no llegan. Los anti-asylum sueltan absurdas proclamas propias de un psicópata, de alguien inducido por un odio más allá de lo racional. Los otros, tampoco son mancos, defendiendo a la productora y otorgándole virtudes que NO tiene. Ninguna de las pelis de "Asylum" que imitan/explotan productos Hollywoodienses es mejor, ni más entretenida que el original. Pueden superarlas en aspectos mínimos -y casuales- pero, incluso así, y en general, la peor super-producción de Hollywood es más soportable que el momento más inspirado del asilo. Justamente, uno de sus ciegos defensores aludía que "su" "Thor" era más creíble y adulto que el "Thor" de Marvel/Hollywood. Sí, seguro. Me río yo de semejante gilipollez. Los chicos de "Asylum" habían anunciado ya en varias ocasiones que nunca dedicarían ninguno de sus "mockbusters" a sacar tajada de algunas de las muchas pelis de superhéroes que se estrenaban últimamente. ¿Motivo?, ¿un ataque de conciencia tal vez?, ¡¡NO!!... simplemente una cuestión legal. La prueba está que en cuanto han podido, lo han hecho. "Iron man" o "X-Men" son personajes originales de Marvel... pero "Thor" no, "Thor" pertenece a la mitología popular y está libre de derechos (que es una estrategia bien reconocible de la factoría, como hicieron con "Sherlock Holmes", "Allan Quatermain" o "La guerra de los mundos"). De ahí surge "Almighty Thor".
Bien, "Alimghty Thor" tiene todos los tics del peor producto "Asylum". En los casi 90 minutos que dura no ocurre casi nada... solo diálogos interminables y ridículamente repetitivos, a "Thor" y su acompañante femenina andando por callejones (ya saben, el escenario natural favorito del asilo) y esperando que el metraje llegue a su fin entre tristísimos efectos de CGI y un montaje algo patoso. De por medio, y aludiendo a las charlas sin sustancia, resulta especialmente divertido -y patético- que gran parte de estas se limiten a un tema común: "Thor" quiere matar a "Loki", y la chorba le dice que aún no, que no está preparado, que se siga entrenando y dentro de un tiempo ya se verá. Y así toooodo el rato, de verdad, llega un momento en que no puedes evitar echarte una risa ante la insistencia de ambos. Y hablando de descojoncio, hay un instante maravilloso en el que, mientras en primer término vemos a los dos protas, muy melodramáticos ellos, discutiendo su tema favorito, en segundo término una madre aparece arrastrando un cochecito (bebe incluido) y entra en la portería de su casa, sin apartar la mirada de los actores y el resto del equipo. Muy auténtico.
Richard Grieco, el único nombre conocido del reparto, se toma muy en serio su papel de "Loki", sobreactuando y soltando apocalípticas parrafadas. El director, Christopher Ray, es ¡el hijo de Fred Olen Ray!, menuda familia.
En resumen, un rollazo de tomo y lomo, tremendo e interminable que, ni por un segundo, supera al otro "Thor" en absolutamente NADA (y NADA es, como decía, la especialidad de "Asylum").

martes, 19 de mayo de 2009

HOWARD, UN NUEVO HÉROE

Cuando reviso una película tan genuinamente ochentera como esta, me planteo mucho si hacer la reseña o no, porque, realmente, se sabe ya todo sobre estas películas. Obviaremos lo de que fue un fracaso estrepitoso, lo de que su productor, George Lucas, reniega de ella, lo de que es la primera superproducción que se realiza de un personaje "Marvel" y pasaremos directamente a lo que opino tras haberla visto recientemente.
Hace unos días, charlaba yo con mi amigo Murphy sobre el estado actual del cine, llegando a la (obvia) conclusión de que, a todas las películas actuales, ya sean buenas o malas, les falta ese rollito tan resultón que tenían las de los ochenta. Es cierto. Ya fuesen malas, o pequeñitas, se disfrutaban más que cualquier cosa 
con gran calidad que se haga ahora. Es esto lo que obliga a decir que algo realmente sosillo como, por ejemplo, "Iron Man", nos parezca cojonudo y tremendamente entretenido. Esto es porque nos conformamos y valoramos una película, precisamente, dentro de la poca calidad de lo que se hace actualmente. ¿Me he explicado?
Bien, pues este medio día, viendo "Howard, un nuevo héroe", me doy cuenta de que el entretenimiento puro y duro murió a mediados de los 90. Ninguna película entretiene ya como entretenían aquellas… Y es que "Howard, un nuevo héroe" mola tanto…
El caso es que, si se estrenase hoy día, sería considerada una gran película, tope rítmica y con unos efectos visuales que, sin tirar de ordenador (porque todavía andaba en pañales), superan con creces todo lo que se hace ahora; aplíquenle eso al guión, a la historia, a los actores e incluso a la banda sonora. Sería un pelotazo de película y los críticos caerían rendidos a sus pies, no como en su momento, que la pusieron a caer de un burro (cosa que en la época tampoco se explicaba, pero era común al hablar de cine comercial y, especialmente, del tipo espectáculo).
Aquel pato que ejercía de taxista en algunos números de "Amazing Spider-man" o "She Hulk" era 
francamente molón. Pero les diré que, aunque cuenta con mi simpatía, para mí el rey absoluto de la función no es el pato, si no ese enorme personaje, aterrador, cómico también y espeluznante que interpreta magistralmente Jeffrey Jones, “el señor de las tinieblas del universo” ¿existe actualmente un villano tan molón? Yo creo que no, y difícilmente habrá otro igual jamás. Recuerdo cuando vi la película por primera vez en el cine siendo un infante, a medida que Jones se iba transformando tenía que retirar la mirada, porque me aterraba lo que veía en la pantalla. Este sí que es un personaje al que rendir culto.
Por otro lado, tenemos a Tim Robbins en estado de gracia en uno de sus primeros papeles, y también está muy bien. A "Howard" lo interpreta Ed Gale (y no Warwick Davis, como había pensado yo durante un tiempo).
El director, Willard Huyck, no se prodigó mucho tras "Howard, un nuevo héroe", mejor dicho, no volvió a dirigir. Quizás medió en ello George Lucas por arruinarle…
Sentencia: Obra maestra absoluta. Si buscásemos la palabra entretenimiento en cualquier enciclopedia, junto a esta debería salir el cartel de 
"Howard, un nuevo héroe".

martes, 12 de julio de 2011

CAPITÁN AMÉRICA

Ahora que el estreno de la nueva y apetecible versión del "Capitán América" está a la vuelta de la esquina, es el momento idóneo para recuperar y recordar este otro intento, facturado en el año 1990.
En realidad lo que pueda decir de ella, lo dije hace poco. Ya saben, mi teoría de que hay pelis que, para bien o para mal, necesitan hacerse con dinero, mucho dinero. Las de superhéroes entran en ese pack. Y es evidente que este "Capi" no contaba precisamente con un excesivo presupuesto. De hecho, su director, el mítico Albert Pyun (padre también de "Sueños Radiocativos", "Cyborg" o "Cromwell, el rey de los bárbaros"), argumentaba que había ocasiones durante el rodaje en las que, literalmente, la cuenta bancaria estaba a cero. Y claro, en esas condiciones, poca cosa podía hacerse. Así pues, el resultado final se asemeja al de "Robot Jox", es decir, "ha quedado mejor de lo que uno podría esperar dadas sus limitaciones, pero aún así sigue sabiendo a poco. Da la sensación de que todo el rato el film está al borde del descalabro absoluto y del cutrismo más sangrante... pero se salva por los pelos de un calvo".
Ya saben, eran otros tiempos. Todavía no se habían estrenado ni "Blade", ni "Spider-man", ni "Iron Man" y tampoco "Thor". Marvel llevaba años y años viendo cómo sus personajes eran arrastrados a la pantalla de modo miserable y burdo, mientras "DC" se lo comía todo. Y lo triste es que, en aquel momento, "Capitán América" se suponía su primer producto cinematográfico con "cara y ojos". Incluso Stan Lee, que estaba metido en la producción, se dejaba las pestañas para defender el trabajo del Sr.Pyun. De poco sirvió tanta patraña.
Pero vayamos a por la peli. El origen del personaje nos lo resumen en unos acelerados y renqueantes 20 minutos. Steve Rogers es un mindundi que se presta a un experimento del ejército para crear supersoldados. El primero de ellos es, obvio, el "Capi". No asistimos ni al entrenamiento, ni a las prácticas con el escudo, directamente lo vemos en un avión bromeando sobre su traje y lo poco útil que resulta para el camuflaje (¡buen intento!). De ahí a los aposentos de su archienemigo Cráneo Rojo (no excesivamente mal caracterizado después de todo), donde no le cuesta nada perder y acabar atado a un misil que aterrizará en Alaska y se congelará. En los años 90 despierta y decide terminar su misión.
En realidad el "Capitán América" de esta versión resulta poco superheróico y bastante incapaz. No es hasta el desenlace que hace algo propio de su supuesta condición, y tampoco es que se luzca mucho. El traje resulta algo ridículo, especialmente esas cacareadas -en su época- orejas de plástico. Al final se lleva algunos buenos primeros planos, y el simpático detalle de echarle una mirada al espectador... pero poco más.
Como decía antes, los problemas logísticos y monetarios durante el parimiento del film fueron constantes, y le pasaron factura. No me sorprende teniendo en cuenta que de todo ello se encargaba el ex-"Cannon" Menahem Golan, con su entonces nuevo invento, "21st Century Film Corporation". Al parecer se hicieron varias versiones distintas esperando obtener una que fuese satisfactoria, de ahí los innumerables retrasos y malos rollos, y de ahí la torpeza de ciertas secuencias que, curiosamente, contrastan con otras en las que el montador se luce a base de bien (especialmente en los momentos de acción -por pocos que sean-).
En definitiva, que como peli de superhéroes deja mucho que desear, es sosilla, tirando a aburrida y estéticamente algo telefílmica. No se puede negar que Albert Pyun se esfuerza en salir airoso, sin conseguirlo. No obstante, enfrentarse a ella sabiendo lo que hay, y dispuesto a ser misericorde, ayuda.
El reparto no está ni tan mal, Ronny Cox, Ned Beatty, Darren McGavin... y una apetitosa Francesca Neri.
Menos es nada.

sábado, 28 de abril de 2012

TONY LEBLANC, ESTA ES MI VIDA

Pude hacerme con este libro, paseando plácidamente por los Encantes de Barcelona. Un trapero de esos que tiene miles de cachivaches tirados por el suelo, lo vendía, con un poco de roña, todo sea dicho de paso, por la mísera cifra de dos Euros. Como para resistirse. Porque aunque no sea un fan acérrimo de Tony Leblanc, tampoco hago ascos a un buen número de sus películas, y si hay algo que me apasiona, son las biografías de la gente que se ha tirado la vida trabajando en el cine. Y si ya son autobiografías, entonces ya es la repanocha. Y me engancho como un yonki. Hay libros, que tardo meses en acabarlos, sin embargo, ESTA ES MI VIDA, por su condición de autobiografía, en dos días lo tenía leído y releído. Porque es que mola ser un cotilla ¿no?.
Esta biografía se editó hace ya trece años, escrita por un Tony Leblanc de 78. Claro, había que hacerla, no fuera que se muriese… quien le iba a decir al abuelo, con la cantidad de operaciones que ha tenido (por culpa de un terrible accidente automovilístico del que se nos darán detalles en el libro) que trece años después todavía iba a estar vivo y dando guerra. Desde luego, Leblanc es Iron Man.
Pero si míticas son sus películas, Tony Leblanc, se considera un hombre de teatro, y por eso, su biografía se centra bastante más en esta faceta suya que en la de actor (y director ocasional) de cine. Repasa su vida en el teatro, sin embargo, su filmografía la obvia en demasía. Apenas un par de anécdotas sobre los rodajes de las películas más míticas, y también sobre las que más detesta.
Por lo demás, mucho teatro, y pocas estridencias. Porque ¿Qué vida apasionante ha podido llevar un hombre que ha tenido ocho hijos?.
Ahora bien, a pesar de no hablar apenas de lo que nos interesa, que es su cine, la lectura engancha igualmente. El Señor Leblanc, tiene una escritura ágil, poética en algunos momentos, chabacana en otros, pero, va al grano, no se anda por las ramas, y nos cuenta todo, esquivando detalles sordidos y/o escabrosos en menos de 300 páginas. Y tras leerlo, nos quedamos tan contentos, oiga…
A destacar, sobretodo, por su desconocimiento para mí, su etapa como promotor de boxeo, porque el Señor Leblanc, a parte de actor fue boxeador, futbolista, empresario y promotor de boxeo, en la que nos cuenta con pelos y señales, como los estadounidenses, le quisieron contratar en un tongo para que Urtain se enfrentara a Mohamed Alí, y le venciese… Fascinante.
Así que una lectura muy amena y recomendable, y de la cual tiraron unas cuantas ediciones, así que si aún lo encuentran por ahí, no pierdan el tiempo y háganse con ella. Merece la pena.

martes, 30 de diciembre de 2014

LOS VENGADORES - CAPITÁN CITRUS

No estamos ante un comic promocional como el de Spiderman y Obama o Punisher y Eminem, sino tirando más hacia el anuncio publicitario. En este caso este comic, creo que gratuito, al menos yo no pagaría por él, es una colaboración de Marvel con una asociación de agricultores de naranjas de Florida. Esta asociación ya tenía una mascota llamada Capitán Citrus, pero no dejaba  de ser un naranjito con capa. Por lo visto las plagas en las naranjas, y el descenso de consumo de zumos en USA, han sido el revulsivo para que los naranjeros pusieran la pasta encima de la mesa y Marvel la cogiera y se la gastara en putas y crack. Tras la resaca pagaron una miseria a alguien para que les hiciera una historia simplona en una tarde, y luego a dibujarla, imprimirla y no se…. ¿Regalarlo en las fruterías? ¿Al comprar dos litros de zumo? ¿Para envolver los puerros?

Unos androides sin mente causan el caos en la calles de Orlando (Florida). Aparecen los Vengadores (El Capi, Thor, La Viuda Negra e Iron Man, todos cinematográficos) pero no dan a basto con la cantidad ingente de enemigos. Mientras tanto, una típica familia de agricultores de Orlando desayuna tranquilamente su zumo de naranja viendo las noticias. Al hablar de lo desbordados que están los Vengadores, el padre le pregunta a su hijo si ira a echar una mano, a lo que responde que sí, que esas “vainas solares” que cayeron en su patio trasero le han dado los poderes para ayudar a su ciudad. Así que se transforma en el Capitán Citrus, cuyos poderes son lanzar rayos solares y crear armas de luz solida, además de volar, porque si, porque él lo vale. Su poder lo consigue del magnifico sol que llega a Florida (yo estuve de viaje de novios y certifico que allí tienen sol y calor para exportar) pero también de la energía de los naranjos que tan duramente han cultivado los agricultores de la región.

Hay un villano en el comic que es El Líder, pero es completamente innecesario, el Capitán Citrus llega, soluciona la papeleta y ya. Como comic no vale una chusta, como héroe tampoco es gran cosa, como anuncio publicitario…..ahora sé que existe una asociación de agricultores de naranjas en Orlando, la cuestión es que se me olvidará en dos días, así que tampoco es una gran campaña publicitaria. Aunque en su favor tengo que decir que no soy, ni ninguno de nosotros somos su público objetivo, otra cosa es que aquí hicieran un Capitán Chorizo de Pamplona, o Lady Pimiento de Piquillo, ahí la cosa sería diferente….. uuum que hambre me está entrando.

jueves, 9 de octubre de 2008

HANCOCK

"Hancock" tenía todas las papeletas para que me gustase, y no es que no me haya gustado, que va, entra con facilidad y resulta un ameno entretenimiento. Pero algo falla en ella.
No se quien me comentó que en la ultima de Batman se decía por ahí que para que un superhéroe funcione, necesita un villano a su altura. Y ese es el problema de este 
"Hancock", que como no hay villano, el héroe no termina de cuajar.
En cuanto a gags, la peli está correcta, pero con el visionado del trailer nos hubiera bastado, pues están todos ahí. Aunque, en realidad, es una película bastante seria. Y demasiado estilizada para mi gusto.
Will Smith no está tampoco muy allá, y desde que no va de rapero graciosito lo cierto es que pierde fuerza, y película a película, va empeorando como actor o eso me parece a mi.
Por otro lado (y aunque no viene a caso la comparación), su rol de alcohólico es bastante más visible que en el caso de "Iron Man", ya que mientras que a John Hancock podemos verle tirado en un banco con una botella en la mano, al Tony Stark de su peli apenas le vemos tomar una copita o dos, cuando todos sabemos que en el comic es un borracho consumado. Con esto quiero decir que los de la "Columbia" han sido mas osados. No es ni bueno, ni malo, pero me llama la atención.
Por lo demás, 
"Hancock" es una película muy dosificada en efectos especiales, en espectacularidad y en duración, que se deja ver... pero no me voy a comprar la edición especial en DVD cuando esta salga.