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sábado, 3 de mayo de 2025

DARK ANGEL : ÁNGEL DE LA MUERTE

Aunque los muchachos de "Imdb" aseguren que "Dark Angel : ángel de la muerte" se estrenó escasos meses después de "Vengador", en mi cerebelo las fechas son totalmente inversas. Como fan de "El Castigador" que era, me pirraba por deglutir la respectiva película con su Dolph Lundgren teñido de negro azabache. Pero pasaban las jornadas y no llegaba. Así, el día que "Dark Angel" se adelantó, aterrizando en nuestros cines, corrí a verla simplemente para quitarme un poco el mono. Presenciar las heroicidades de un Lundgren conservando parte del teñido. Como asistir a una aventura paralela del mismo "Frank Castle" mientras esperaba la llegada de la genuina. Llámenlo metadona cinematográfica. ¿¿Mamarrachadas inducidas por el fanatismo juvenil?? ¿¿delirios de un anormal?? ¿¿es posible que las fechas de los estrenos sean correctas y me haya montado mi propia película "mitificante"?? es posible. En tal caso, la movida quedaría del siguiente modo: Tras gozar del Lundgren moreno con "Vengador", quería más de lo mismo y "Dark Angel: ángel de la muerte" parecía una opción válida. Ahora elijan su preferida.
Sea como fuere, en esta el amigo Dolph interpreta al típico poli semi-rebelde asociado por la fuerza con alguien opuesto para, primero, detener a unos yuppies narcotraficantes y, aluego, un extraterrestre también narcotraficante. Que profesiones y condiciones más atípicas y curiosas las de estos señores de la dronga. Supongo que limitar "Dark Angel" a convertirse en un "Depredador" urbano (es decir, un "Depredador 2") habría sido demasiado obvio, de ahí la incursión de subtramas, o subtramitas... entre ellas, los escarceos amorosos de Lundgren. Extrañamente, ninguna llega a resolverse del todo, quedando especialmente coja la de los yuppies. Al pitote añadan un segundo extraterrestre con buenas intenciones, enviado para detener al primero. Este se agencia la heroína de aquellos, le mete un chute a sus víctimas provocando chorros de endorfina que extrae de sus cerebros y con la que traficará allí en su mundo. Sí, bastante delirante y un pelo absurdo, por mucho que intenten apaciguar nuestras incredulidades con los típicos chascarrillos de los personajes secundarios, "¿Un extraterrestre traficante? sí, claro" etc, etc. Extraño pues que, ante lo desmadrado de la propuesta, saliera del cine algo insatisfecho y moderadamente aburrido, con la sensación de haber consumido "más de lo mismo", rutina. Y así es como me sentí ayer noche. La peli está bien facturada en lo técnico, las explosiones abundan, los delirios "cifi" despiertan nuestra simpatía... pero, en general, el regusto residual es de cierta "muermez". Pa verla un domingo mientras revisas tus aplicaciones con el ojo tonto.
Del medianamente simpático desaguisado se responsabiliza alguien que ya ha asomado por acá, Craig R. Baxley, especializado en películas de disparos y yoyas hasta que un fracaso taquillero le condenó a la tele. Pero es en el apartado del guion donde damos con los datos realmente llamativos. Tenemos a dos tipos, Jonathan Tydor, quien debutaba en lo suyo y, a partir de ahí, se especializaría en subproductos de acción, y el segundo, Leonard Maas Jr. En realidad un seudónimo destinado a parapetar a David Koepp, de longeva, reputada y más que llamativa trayectoria (también como director). Recibió el encargo de rehacer el curro de Tydor, y a ello se dedicó, sin pretender verse más involucrado de lo necesario.
En cuestión de efectos especiales, localizamos dos nombres con solera, Tony Gardner y Gabriel -Gabe- Bartalos.
Aunque, como siempre, la verdadera diversión consiste en pestañear lo menos posible para no perderse ni uno de los varios rostros medianamente populares y/o entrañables que cruzan por la pantalla. Brian Benben da vida al estirado compañero de Lundgren. En los noventa lograría algo de popularidad extra protagonizando la serie de culto "Sigue Soñando". Matthias Hues, el narcotraficante galáctico, acabó convertido a estrella del subproducto de acción videoclubero. Su comparsa humana, o el yuppie narcotraficante, es un caso muy llamativo, ya que Sherman Howard, actor que le otorga presencia, es especialmente conocido por haber insuflado vida a un fiambre muy querido y popular, el "Bubs" de "El día de los muertos". Entre sus matones de confianza localizamos los ojos azules de Kevin Page, el infeliz acribillado por Ed-209 en "Robocop" (también hombre de confianza para Baxley, pues volverían a colaborar en "Frío como el acero"). Completan la galería Michael J. Pollard y, siendo un producto de acción de su momento, el inevitable Al Leong, inevitablemente ejerciendo de villano e, inevitablemente, palmando.
Ahí va la caratula patria completa, con incordiante pegata incluida, que siempre mola. Remarcar el tirón que por entonces todavía tenía Dolph Lundgren, ejerciendo de única imagen-gancho -"el atractivo protagonista de "Red Scorpion" ¡¡juas!!-, raro si consideramos la presencia en el film de algo tan llamativo -y potencialmente comercial- como un camello alienígena.

lunes, 25 de abril de 2011

RED SCORPION

"Red Scorpion" fue un notable fracaso de taquilla. Dolph Lundgren no logró escalar posiciones entre los números uno del cine de acción. Tampoco Joseph Zito volvió a dirigir nada de peso. Tanto actor como director terminaron con sus huesos en el vídeo-club. ¿Tan mala es?. En realidad no es solo una cuestión de calidades, el verdadero problema que tenía "Red Scorpion" es que llegó tarde (además de las trifulcas durante su realización, cosa que disparó el presupuesto). Para cuando se estrenó, el cine de "Rambos" y "Commandos" había perdido fuerza. Además, los Rusos ya no convencían como los malos de la función. Estaba anticuada, pasada de moda. Vista hoy puede resultar una peli muy regular, aunque tolerable. Sin embargo, en su época (1988-89), y desde el punto de vista del quinceañero enamorado de esa clase de materia que era, este vehículo para el malo de "Rocky 4" fue una enorme decepción. Porque sí, le falta acción y le sobra palique, algo que entonces molestaba más que ahora, a lo que tenemos que sumar la especialidad de Joseph Zito (recordemos algunos de sus films: "El asesino de Rosemary", "Desaparecido en combate", "Viernes 13, 4ª parte" o "Invasión USA"), la ausencia de ritmo y la modorra que desprende todo aquello que lleva su firma, a pesar de contar con explosiones, tiros, asesinatos y/o gore a tutiplen.
Lundgren interpreta a un super-soldado Ruso que envían a África con una misión, hacerse amigo de la mano derecha de un revolucionario negro, y llegar a este para matarlo. En el periplo, el muchacho sentirá excesiva simpatía por sus supuestas víctimas, lo que le hará dudar y, por ende, fracasar. De nuevo entre los suyos, es puteado de mala manera, pero logra escapar y acaba medio muerto en pleno desierto. Es rescatado por un nómada que le tatúa un escorpión en el pecho y le abre los ojos. A partir de ahí, el soldado se pondrá de lado de los oprimidos y luchará contra los suyos.
Como decía, a "Red Scorpion" le sobra mucho bla, bla... y mucho momento muerto. No sacar más jugo a un Lundgren en estado de gracia, más cachas y bruto que nunca, es un total y absoluto desperdicio. Su relación con el nómada es de lo mejor de toda la peli. Al final, y tras mucho esperar, el baranda se arma a lo bestia y masacra a todos los Rusos malos de la historia. Pero incluso ni tan siquiera esta secuencia nos la pone dura, al estar rodada sin nervio y gracejo alguno. Además, Dolph luce unas pintas algo ridículas (¡¡esos pantalones cortos!!).
Los efectos especiales están guapos, mucha explosión espectacular. Los de maquillaje llevan el sello Tom Savini, que se luce en otro de los mejores momentos de "Red Scorpion", una secuencia de tortura bastante burra... al menos para la época.
En el reparto destacan también M. Emmet Walsh como cargante americano odia-rojos y el carismático Brion James haciendo de... sí, villano.
Años después hubo una segunda parte totalmente desvinculada de la peli madre y con otros actores.

sábado, 10 de marzo de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (14): TOMAS TANG VS. JOSEPH LAI

De entre todas las cutre-películas en formato Beta que el Sr. Pajarillo me cedió, destacaban por exóticas e indigestas dos producciones asiáticas de tiros y mamporros perpetradas por dos de los estetas más desvergonzados de esos lares, el enigmático Tomas Tang y el simpático Joseph Lai.
Veámoslas....


El fan de Tang no soy yo, sino Víctor, que según me dijo llevaba tiempo buscando "Acción Boomerang". Así pues, en unas semanas (durante las que recibirá el ripeo que le he hecho) ya se encargará él de verla y analizarla a fondo. Yo, que no soporto estas pelis, solo puedo decir que lo poco que vi de "Acción Boomerang" me resultó... errr... ¡insoportable!.
Más curioso es el caso de la peli producida por Joseph Lai:


A simple vista aparenta ser otra de las tantísimas imitaciones de "Rambo" surgidas por allí Filipinas, Indonesia, o donde cojones sea, durante la segunda mitad de los 80. El título parece un guiño, por lo de "Canon", pero no, no lo es, se llama así de verdad. Lo llamativo es ver a ese pseudo-Dolph Lundgren luciendo melena rubia y músculos.
No hace falta decir que, en realidad, "Operación canon" queda bien lejos de parecerse a "Rambo"... básicamente porque se trata de un film bélico de lo más "standard" originalmente rodado el año 1977.
De hecho, existe otra caratula para la misma película, esta:


Y sí, aquí cuanto menos no hay "Rambos" de mentira, esto se parece más a la caratula de una peli de guerra.... salvo por el hecho de que el tipo que posa es un clon chusquero de Chuck Norris. ¿Ir de Norris a Lundgren es algo positivo o negativo?.
Lo negativo aquí es "Operación canon", un coñazo de órdago que no haría ver ni a mis peores enemigos. Joseph Lai me mola más cuando va acompañado por Richard Harrison y sus ninjas de color caramelo.

martes, 13 de agosto de 2013

RED SCORPION 2

Hace unos días un amigo me pasó un cortometraje en el que había participado activamente, esperando que lo consumiera y le diera mi parecer. A diferencia de lo que algunos de ustedes pueden dar por sentado, no me gustan los cortos y no suelo disfrutar viéndolos. Pero claro, se trataba de un amigo y no podía negarme, así que con toda mi santa paciencia me senté frente al televisor y le di al "play". Cuando apreté el "stop" una sola pregunta palpitaba en mi cerebro: "¿Y ahora qué le digo yo a este?". El problema no es que aquel corto fuera malo, el problema es que era infernalmente formal. Lo que contaba estaba trillado, pero no ofendía. Cómo lo contaba no resultaba imposible de seguir, pero tampoco parecía llevar a ninguna parte. Los actores no molestaban demasiado, pero igualmente carecían del mínimo brillo. Y técnicamente el resultado era tan correcto como poco deslumbrante. Muy de manual. A-B-C. Y yo eso, por lo general, no lo puedo sufrir. Mucho menos en formato corto, del que espero una mayor dosis de transgresión, riesgo, locura y ¿por qué no?, diversión. Así que, armado de honestidad pero también de una almohada rellena de plumas, le conté a mi amigo que el corto me había dejado frío e indiferente, en su normalidad era insulso hasta la muerte.... algo parecido a beber un refresco gaseoso tras pasarse dos semanas abierto dentro de la nevera.
¿Que por qué les cuento esto?, porque es una teoría perfectamente aplicable a "Red Scorpion 2", película que inesperadamente vi ayer noche en el siempre entretenido "Paramount Channel". Imagino que, a pesar de su garbeo fracasado por las salas de cine, "Red Scorpion 1", la original, tendría éxito en el video-club y a alguien se le ocurrió que rodar una secuela directamente para ese mercado podría reportar algo de guita  (aunque se estrenó unos días en los cines de países como Italia o la India, por cumplir papeleta, me supongo)
No hace falta ser muy listo para dar por sentado que la conexión con la película previa de Dolph Lundgren y Joseph Zito está bajo mínimos. ¿Dónde reside?, pues en un instructor militar ruso que, según cuenta en una escena, fue el responsable de entrenar al personaje de Lundgren en aquella, de ahí que sus nuevos cadetes se tatúen el escorpión rojo de rigor en el brazo. Eso es todo. Por lo demás, "Red Scorpion 2" narra la batalla de un comando de élite contra una secta neo-nazi. Es tal su inutilidad que infiltran a tres personas, y los tres son rápidamente descubiertos. De ahí que se dejen de sutilidades y planes inteligentes y rápidamente pasen a la acción a base de tiros y patadas, aunque la cosa sea bastante desangelada. Amigos, estamos en 1995, malos tiempos para la "sex & violence", así que, pal caso, no lucen todo lo que sería de desear. Tampoco tenemos héroe musculado y descamisado (a pesar de la engañosa portada) contra hordas de malvados skins, aquí nadie se descamisa y mucho menos va por libre. En realidad la peli me recordó bastante a ESTA otra, solo que al menos esa era más delirante e imaginativa.
Producto de mediocridad infinita, verla no duele, pero no verla tampoco. Ninguno de sus responsables ha pasado a la historia gracias a ella, ni lo hará jamás. Destacan tres actores en horas bajas, John Savage como histriónico jefe de los malos, Michael Ironside como jefe de los buenos y la guapa Jennifer Rubin (de "Pesadilla en Elm Street 3") enseñado las peras muy fugazmente. Al héroe lo interpreta el normalmente "doble de acción" Matt McColm, que si como actor no tiene más que series B/Z y telefilms, como "stunt" su nombre va ligado a grandes y famosas super-producciones Hollywoodienses. Que curioso contraste. 
El director dispone de una filmografía esencialmente plagada de telefilms y series, pero claro, con un nombre tan soso y anodino como Michael Kennedy, ¿qué esperabais?. El fichaje ideal para algo tan olvidable como "Red Scorpion 2".

sábado, 10 de agosto de 2013

MASTERS DEL UNIVERSO

Durante la segunda mitad de los ochenta, la todopoderosa "Cannon" comenzaba su lenta pero inexorable decadencia que terminaría llevándola al inevitable finiquitamiento. En plena convulsión, decidieron apostar fuerte por dos películas con, aparentemente, todas las de ganar, "Superman 4" y este "Masters del universo". Ninguna de las dos funcionó en taquilla y, finalmente, el imperio de Menahem Golan y Yoram Globus se fue al garete. Ya durante la confección de "Masters..." la cosa de los dineros no andaba muy boyante, lo que complicó mucho el rodaje, de hecho, tuvieron que detenerlo y esperar varios meses para terminar. Muchas de las ideas previstas se abandonaron por falta de presupuesto, incluida una secuela que iba a dirigir Albert Pyun y que, poco a poco, terminó derivando en "Cyborg". Dolph Lundgren, que se alzó con el papel de la estrella de "Masters del universo", "He-Man", declaró poco después que aquel había sido el punto más bajo de su carrera (en esa época seguro... poco sabía él los varios años de vacas flacas que le esperaban tras el firmamento, a base de telefilms y productos directos pal vídeo club).
Pero en 1987 todo eso importaba un carajo. Como cuarentón que soy, viví el lanzamiento de la colección de juguetes de los "Masters del universo", cortesía de "Mattel", y lo recuerdo como una auténtica locura. Retengo perfectamente en mi cerebelo el día que vi por primera vez el espectacular anuncio televisivo, con ese "He-Man" animado levantando su espada y el orgásmico castillo de "Greyskull". Quedé totalmente hipnotizado por aquello, como -imagino- el 90% de los niños de mi edad. 
Siempre atenta al olor del dinero, "Cannon" aceptó el proyecto de llevar la creación de "Mattel" al terreno de la acción real (por parte del singular productor Edward R. Pressman), antes incluso de que existiera la primera serie de animación (lo que llevó a pensar que la peli era una adaptación de esta, pero no, el modelo a seguir fueron siempre los juguetes) y para ello contrató al legendario y multi-dotado artista William Stout que rediseñó todo cuanto pudo, intentando ser fiel a los muñecos, pero también aportando un rollo más realista y high-tech. Por época, el tono Spielbergiano/Lucasiano de la empresa, a lo que contribuye una banda sonora de Bill Conti totalmente johnwilliamsiana, resulta tan evidente como inevitable.
La cosa va así: "Skeletor" ha logrado conquistar "Eternia" y necesita una llave mágica para proclamarse master del universo. Sin embargo, "He-Man" y su panda la mangan y se escapan al planeta tierra, donde les seguirá el cara de calavera y su troupe. Con ayuda de un par de terrícolas lograrán regresar a "Eternia", pararle los pies al malo y dedicar la noche al baile y la ingestión de jabalíes. Fin.
La gran decepción de "Masters del universo", the movie, fue que prescindieran de muchos de los personajes y complementos de la colección de juguetes, y que cambiaran excesivamente aquellos que terminaron trasladando a la pantalla, comenzando por el castillo de "Greyskull". Con lo chulo que era el juguete, ¡¿pa qué variarlo tanto, concho?!. La otra gran decepción, muy propia de las tácticas de "Cannon", sus prisas y su espíritu ahorrativo, fue situar el 80% de la acción en tiempos actuales, modernos y terrenales -los de 1987, se entiende-, cuando lo que todo chaval se moría por ver era el reino de "Eternia", los monstruos, los parajes maravillosos y la magia. Estoy seguro que eso hizo mucho daño. No me jodas, no es lo mismo presenciar un colosal enfrentamiento entre malos y buenos en un supuesto emplazamiento de fantasía que en una puta tienda de instrumentos musicales, que es dónde esta se desarrolla en el film.
A pesar de las carencias, no falta la imagen de "He-Man" levantando su espada y gritando aquello de "Yo tengo el podeeeer!!", con resultados invevitablemente un tanto ridículos, cosa esta a la que también contribuye el traje galáctico que luce "Skeletor" al final, su aparición post-créditos y algunas de sus interminables parrafadas de villano de tebeo. Nada nuevo, ya que, lógicamente, "Masters del universo" no ha superado demasiado bien el paso de los años (ni de los meses al poco del estreno). Sus efectos especiales, sin ser caca (supervisados por Richard "Star Wars" Edlund), sí se notan algo chusqueros y en general la limitación de TODO acaba pasando factura. Es menos espectacular de lo que debería.
Otros detalles destacables en el reverso tenebroso: lo cansino que resulta el personaje de "Gwildor", lo irritante de la pareja protagonista y sus ñoñadas (y el trillado hecho de que toquen en un grupo de rock), los nada adecuados momentos de humor y, fricada al canto, ¿¡para qué coño quieren espadas pudiendo disponer de armas láser?!, no parece que "He-man" esté muy cómodo acarreando su aparatoso armamento, la verdad.

Dejando de lado a Lundgren, Stout, Pressman, Edlund, Golan y Globus, encontramos los siguientes nombres: Frank Langella disfrutando como un mono en su papel de "Skeletor" (que aceptó para contentar a su hijo pequeño). Entre el maquillaje y el doblaje español, casi parece Jack Palance, pero mola, seguramente esté entre lo mejor de la peli. Le siguen Meg Foster, Billy Party (el enano que se tiraba pedos sin parar en "Patrulla de noche") y una jovencísima y guapísima Courtney Cox (¡que mala son la vejez y las operaciones de estética!).
El dire se llama Gary Goddard (irónico apellido el suyo) y "Masters del universo" es la única peli en el sentido más convencional del término que ha dirigido, ya que su especialidad son movidas interactivas para parques temáticos y tal. Como guionista tiene en su haber el "Tarzán" de Bo Derek o el famoso corto "Terminator 2 3D: Battle across time", una de las atracciones más populares del parque de los estudios "Universal". Sin embargo, en España lo más reconocible que lleva la firma de Goddard (como productor y guionista) es la serie "Capitán Power y los soldados del futuro" que a estos lares llegó en formato vídeo. David Odell, guionista, también tecleó los libretos de "Cristal oscuro" y "Supergirl".
Por aquello de aprovechar el tirón, la "Mattel" decidió fabricar muñecos inspirados en algunos de los personajes originales del film (como el cansino "Gwildor"), pero por entonces el juguete ya no estaba tan de moda y fracasaron. Eso, unido al hostión de la peli, terminó de enterrar a los "Masters del universo". Pasados los años, se habló de otra adaptación y salio una nueva serie de juguetes actualizados, más al gusto de la chavalada de ahora, pero según leí, tampoco funcionó. Nuevos tiempos, distintas mentalidades, distintos juguetes. 
Mirada compasivamente, conociendo su origen y etc, etc, la peli puede soportarse bien con la actitud adecuada y la edad adecuada... que pal caso sirve tanto ser un crío, como un cuarentón inmaduro enfermo de nostalgia.

sábado, 3 de octubre de 2020

MÁS ALLÁ DE LA LEY

Por tercera vez, rompo la norma auto-impuesta de no dedicarle ni un segundo de mi existencia a las películas de Steven Seagal situadas en esa poco envidiable franja de la absoluta decadencia del actor y su carrera. Y lo hago, como en el caso del film anterior, por una constante en mi condición de humilde reseñador, la morbosa curiosidad. No se trataba ya de ver a la ex-estrella del cine de acción luciendo un aspecto todavía más lamentable de lo habitual, ni siquiera por el hecho de que era la segunda vez que compartía reparto con otro que tampoco pasa un buen momento, el actor-rapero DMX, con quien co-protagonizó hace años "Herida Abierta". Lo que me llamaba de "Más allá de la ley" ("Beyond the law" en v.o.) era su director, James Cullen Bressack, el típico "cineasta independiente" que de no ser por las nuevas herramientas digitales, probablemente nunca se habría abierto camino en el cine profesional. Lo logró, sobre todo, a través del terror. Y lo sufrí por primera vez con "Bethany", un film en esencia horroroso que casi no pude soportar entero. Claro, la idea de que semejante astro llevara las riendas de una de las más recientes Seagal-movies se me antojaba inquietante. Tanto como cuando Fred Olen Ray pasó por semejante trance. Sí, la verdad es que me esperaba un auténtico estropicio con "Más allá de la ley". Algo así como el clavo en el ataúd en la filmografía de Steven Seagal. 
El hijo de un mafioso asesina a su cómplice en un robo, un adolescente más o menos yonqui. El padre de este, policía retirado y atormentado, se entera y, como es de ley, decide volver a las armas clamando venganza.
Así de elemental es la trama de una película que únicamente sorprende porque Seagal no interpreta al policía vengador. Ni siquiera a un personaje bueno. En realidad es el cabecilla de un clan mafioso y progenitor del villano de la historia. Claro, tal tesitura le permite valerse de su inconfundible técnica interpretativa más reciente: Pasarse media película sentado soltando soliloquios a velocidad de caracol tullido. Ya saben lo peculiar que es el hombre a la hora de involucrarse en rodajes, rara vez le vemos compartir plano con otros actores y, si lo hace, estos suelen salir de espaldas para que no se note que son dobles. Teniendo ello en cuenta, ya les anuncio que Seagal y DMX no comparten escena físicamente, solo a través del teléfono. En realidad los protagonistas son Johnny Messner (una especie de "action hero" de segunda división) y el villano, al que da vida un actor habitual en subproductos y de apariencia altamente irritante, Zack Ward. La nota de color la ponen el veterano Bill Cobbs y otro que vivió mejores momentos, Patrick Kilpatrick en un rol minúsculo (quien goza también de una experiencia Seagaliana previa con "Alerta Máxima 2").
En un diálogo muy gracioso se hace mención a "Gremlins", a la que califican de "clásico".
Uno de los guionistas, Chad Law, ha escrito para otras películas con héroes de acción míticos y no tan míticos en horas bajas, destacando a Van Damme y Dolph Lundgren.
Como decía, me puse a ver "Más allá de la ley" convencido que iba a ser un macro-mojón con el que regocijarme, pero no. Lo peor que podemos decir de ella es que carece de alma, es un producto plano, convencional hasta el insulto y monótono... pero se deja ver.
Y sí, Steven Seagal mete unos cuantos tiros y hasta suelta alguna yoya, pero muy muy poca cosa.

viernes, 2 de marzo de 2012

EL HOMBRE QUE NUNCA ESTUVO ALLÍ (1983)

De chaval esta caratula que ven me tenía fascinado. Ese hombre invisible de alegres calzones, con pajarita jamesbondsiana y misteriosos guantes blancos, prometía horas de diversión y regocijo. Encima, el llamativo amarillo como color de fondo le daba un rollo comic muy atractivo. De prota, un Steve Guttenberg pre-"Loca academia de policia". Y como suele pasar en estos casos, la alquilé, la vi, me decepcioné, la devolví y una vez más reafirmé -y en esa época era importante, ya que me encontraba en plena edad de desarrollo y crecimiento- que una caratula guapa no siempre -o casi nunca- parapeta una peli molona.
Ayer noche la volví a ver. Por segunda vez en mi vida. Y de nuevo la lógica se imponía: Sí, no hacía falta ser muy listo (ni muy tonto) para comprender por qué "El hombre que nunca estuvo allí" (no confundir con la posterior película de los Hermanos Coen de idéntico título) hace aguas por todas partes.
Concebida cual comedia con toques de thriller y ciencia ficción bajo mínimos, la cosa va de un pavo que el día de su boda presencia el asesinato de un hombre invisible, con tan mala pata que los testigos le creen a él culpable. Así que huye, no sin antes recoger de manos del cadáver una pócima... la misma que le vuelve a uno invisible, of course. En medio de este paripé, aparecen varios personajes de distintas potencias mundiales obsesionados en hacerse con el mágico líquido, así como la amiga de la novia que está secretamente enamorada del prota. Este se valdrá de su nuevo poder para escapar de los malos y resolver el entuerto. El final es de órdago (por malo) y muy oportuno en lo referente a solventar las dudas amorosas de Guttenberg.
En fin, ¿qué puedo decir?, que "El hombre que nunca estuvo allí" es tirando a torpe y aburridilla. Digamos que como comedia alcanza niveles de chorrismo excesivamente hirientes (y poco divertidos), como peli de acción o thriller anda más bien escasa de material espectacular y que el tema de la invisibilidad lo tocan demasiado poco... y mal. Los efectos especiales son muy horribles, sobre todo cuando se valen del efecto croma, que es casi siempre. Probablemente parte de la culpa la tenga el hecho de que en su momento este film llegó a los cines luciendo efecto 3D (del de antes, del que dolía a la vista), y todos los trucajes de las pelis en relieve de la época, al ser desprovistos de sus colores rojo y azul, cantan más que una almeja maloliente.
Al final lo realmente diver de la experiencia es ir reconociendo a los numerosos rostros más o menos populares que pululan por la peli, y que son unos cuantos. Destaco los siguientes: un William Forsythe muy jovencito haciendo de punki malo maloso. Don Calfa, el Ernie Kaltenbrunner de "El regreso de los muertos vivientes", al que casi ni ves... aunque el que se lleva la palma es Miguel Ferrer, el ejecutivo hijoputa de "Robocop", en un rol de camarero que, si pestañeas, te perderás. Completan el cuadro dos gloriosas "scream queens" de la década, Brinke Stevens y Michelle Bauer, haciendo lo que mejor saben: enseñar teta en una escena de ducha.
Y hablando de tetas, sorprende bastante lo mucho que las luce la chica protagonista, Lisa Langlois (la punka mala de "Curso 1984"). De hecho, protagoniza una escena de sexo que, imagino, en su época se pretendía chocante, original y bizarra, durante la que la moza se morrea y fornica pues, bueno, con nadie... con un hombre invisible. Y la verdad es que lo hace jodidamente mal, totalmente anti-natural, pero verla ahí con la boca abierta y la lengua fuera dando un morreo al aire, tiene su morbo. Y pa morbo, el momento fugaz en el que "Mahoney" ¡¡enseña la pilila!!. Tomen nota.
El director del estropicio, Bruce Malmuth, es un personaje bastante interesante. Un año antes había dirigido a Sylvester Stallone en "Los halcones de la noche" y unos después trataría cara a cara con Steven Seagal en "Difícil de matar" y Dolph Lundgren en "Pentathlon". Además el tio era actor y sale en los dos primeros "Karate Kid". Hoy anda más muerto y enterrado que mi bisabuelo.
En fin, "El hombre que nunca estuvo allí" (versión 1983) es una comedia super-mediocre que solo recomendaría a muy nostálgicos y fans de Steve Guttenberg... si es que existe tal cosa.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 22 (CANNON)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

En la época que íbamos al cine a ver, o alquilábamos en vídeo, productos "Cannon", jamás se nos llegó a pasar por la cabeza que, con los años, acabaría siendo tildada de "cool" y molona, cuando desde buen principio a la compañía de Golan & Globus se la consideró facturadora de basura ultra-comercial, desalmada y sin ningún elemento redentor. Claro que eso también ha pasado con Spielberg, Stallone, Schwarzenegger, el cine de terror de la década y un montón de "mierda" más. El tiempo hace que todo parezca mejor, sí, pero también desprende de magia a las cosas. Por eso, a la hora de dedicarle una entrada a escaneos de productos "Cannon" me he decantado por su etapa de decadencia, justo cuando hacían aguas y corrían al Festival de Cannes intentando engañar a la peña, anunciado supuestas grandes películas -de las cuales, algunas jamás verían la luz-, vendiendo la moto de que eran la hostia en patinete, etc. Todo muy patético y entrañable...





Un poco de publicidad para la famosa "Masters del Universo",
de cuando aún estarían intentando levantar el proyecto, aunque
ya tenían confirmado a Dolph Lundgren.
Me gusta especialmente la primera imagen, ese especie de banner
totalmente inventado para la ocasión y cuyo Skeletor casi luce
más chulo, y siniestro, del que luego saldría en la película.


Ya los tenemos aquí, Menahem y Yoram intentando convencernos
de que son la hostia y únicamente producen éxito tras éxito.
"El año de Cannon" dicen... pocos sabían entonces que, en realidad,
la compañía hacía aguas por todos lados e intentaba
desesperadamente salir a flote... Y por cierto, que los tipos
lleven atuendo de cazador hoy se consideraría políticamente incorrecto.


Nada nuevo bajo el sol. Muchos conocen ya este
cartel. Víctor habló del abortado proyecto de llevar el hombre
araña a la pantalla, de cuando el director iba a ser nada menos
que Tobe Hooper. No obstante, siempre mola verlo... sobre todo
porque, ¿qué hace Spidey flotando en el espacio?
Habría sido un desastre seguro... pero ojalá la hubiesen hecho, ¿verdad?.


Y hablando de Tobe, ahí va uno de los pocos logros genuinos de
"Cannon", "Masacre en Texas 2". Vale, no es ninguna
obra de arte, pero sí una película muy simpática y disfrutable.
Y ese cartel... es absolutamente maravilloso.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "ESTAMOS MUERTOS... ¿O QUÉ?" (+ CHUCHE NAVIDEÑA)

Supongo que no voy errado si culpo al inefable José Frade del extravagante y poco ajustado título Español de esta peli originalmente nacida como "Dead Heat". Lo digo porque Frade fue su distribuidor y porque, ¿cómo logras que "Dead Heat" se mute en... "Estamos muertos... ¿o qué?"?. ¡¡Fascinante!!.
Nos encontramos ante una obra menor surgida durante la segunda mitad de los 80 y de la que casi nadie parece acordarse. Esencialmente se trata de una comedia, o una comedia de acción con amplios ribetes fantásticos. También encajaría de perlas en la etiqueta de "buddy movie de la vieja escuela".
“Dead Heat” cuenta con una muy buena idea de base algo desaprovechada por culpa de la carencia de medios. Dos polis, uno más conservador y seriote (armado con una magnum 44) y el otro más golfo y despreocupado, se quedan asombrados al acribillar a un par de delincuentes que parecen indestructibles. La investigación del caso les lleva hasta una gran corporación farmacéutica que cuenta con una máquina capaz de revivir a los muertos. Uno de estos ronda por allí y, durante la inevitable pelea, el poli encorbatado fallece. Su colega y la chica guapa de la peli (a la que le espera un final realmente impactante) le devuelven a la vida por tiempo limitado, oportunidad esta que el tipo aprovechará para acabar de resolver el entuerto, llevándose a unos cuantos por delante.
Quizás lo más logrado de "Estamos muertos... ¿o qué?" sea la parte final, en la que, casi a modo de "Terminator", el poli zombie, visiblemente desmejorado tras recibir un baño de fuego, se presenta en la guarida de los malos y la emprende a tiros con todos sin inmutarse (a pesar de los muchos que también recibe). Resulta que entre estos se encuentra nada menos que el inmortal Vincent Price en la que sería una de sus últimas actuaciones para el cine. Le acompaña otro nombre entrañable, Darren McGavin, más conocido como "Kolchak", el periodista especializado en casos sobrenaturales que tanta huella dejó en su pase por las televisiones del mundo civilizado por ahí los 70.
A los polis les dan vida/muerte Treat Williams, actor de irregular carrera que descubrí gracias a esta película, y Joe Piscopo, un comediante surgido de la cantera del "Saturday Night Live", con sus músculos, su "mullet" y su cara de pasmao, del que no sabía nada entonces y que poco ha hecho después.
Completan el reparto en escuetos roles Robert Picardo (habitual de Joe Dante), Keye Luke (el Master Po de la serie "Kung-Fu", pero que los de mi quinta conocerán sobre todo por ser el anciano cuidador del gremlin "Gizmo") y Shane Black, guionista de "blockbusters" y director de "Iron Man 3". Por ahí aparece sin acreditar la "scream queen" Linnea Quigley, que poco después se liaría en plan serio con el tipo que se encargaba de buena parte de los maquillajes, Steve Johnson.
Terry Black, guionista, posteriormente firmaría un buen puñado de los manuscritos del "Tales from the crypt" televisivo.
Del director ya he hablado con anterioridad, Mark Goldblatt, montador de primera división a quien debemos el corta y pega de varias cult-movies ("Piraña", "Humanoides del abismo", "Aullidos") y tantos otros estandartes del cine de acción ochentero ("Terminator", "Rambo", "Commando"). Debutaba como mandamás en el caso que nos ocupa, lo que le llevó a dirigir la injustamente mal tratada pero apreciable "The Punisher/Vengador" con Dolph Lundgren. Esta última, y salvo un desliz televisivo, significaría el fin de su carrera como director.
En definitiva, estamos ante una película sencilla, nada deslumbrante, trufada de errores (se supone que los zombies no sangran, pero los impactos de bala que recibe Treat Williams son bien rojos), aunque medianamente entretenida y simpática. 

En cuanto a los fotocromos, llama la atención la notable cantidad de imágenes que luego NO aparecen en el largometraje. Veamos: Ese zombie verde estrangulando a la chica o Joe Piscopo echando babas son dos momentos que yo no vi cuando me la puse hace un par de días, y tampoco cuando la consumí de chaval. Raro. Pinta a caos durante la producción y remontaje desesperado. A saber dónde está ese material y porqué no fue finalmente utilizado. Algún día conoceremos la historia completa. De mientras les invito a gozar de lo que sigue, que no carece de gracejo, especialmente el póster, con esos dos polis ¿descabezados? que, para variar, se unen al carnaval de grotesquerías propias de nuestra distribución cinematográfica.














Pero no acaba aquí la cosa, queridos.
Dadas las fechas en las que nos encontramos, y dado lo muy Navideños que somos en este blog -además de verdad-, he decidido finiquitar con la sorpresa que me llevé al darle la vuelta a los fotocromos para ponerlos en el escaner. Está claro que el dueño del cine -el "Retiro" de Sitges- no valoraba mucho el material, porque lo usaba para otras funciones más allá de colgarlos en las vitrinas. En este caso se trataba de anunciar una curiosa doble sesión que el hombre se sacó de la manga para la platea infantil: "Estamos muertos... ¿o qué?" y "Abyss". Habría que debatir si estas dos pelis podrían considerarse adecuadas para un público de esa edad (una por violenta y la otra por "demasiado seria"... ¡o demasiado aburrida!), pero no deja de resultar curioso que ambas tengan dos puntos de conexión: Que sus directores venían de la factoría de Roger Corman y que en ambas participaba en los efectos visuales Ernest D. Farino, quien gracias a Cameron dio el salto al cine de gran presupuesto, pero que en sus inicios curró para Don Dohler, Jim Wynorski o en pelis tan oscuras como "Extraño" (y no lo digo porque se desarrolle en los interiores de una gruta). ¡¡Que maravilloso es el mundo del cine fantástico, amigos!!... ¡¡y qué maravillosa es la Navidad!!.
¡Felices Fiestas a todos, putos!.





miércoles, 1 de abril de 2009

THE PUNISHER (VENGADOR)

Esta peli me pilló de lleno sufriendo de grave “punisheritis”, vamos, que en ese momento devoraba como un puto loco los comics que editaba “Forum”. Así pues, era lógico que, una vez salí de la sala “Waldorf” (que si, coño, que la vi en pantalla grande) lo hiciera maravillado. Lo mismo puedo decir de su lanzamiento en VHS. Nueve de la noche, esperando en la puerta del video-club a que la devolvieran. Y de postre, un póster que adornó las paredes de mi habitáculo. Era FAN del “Punisher” de Mark Goldblatt, todo un as del montaje en clásicos del cine de acción macarra ("Rambo", "Commando", "Terminator 2"... ¡cazi ná!), con un pasado en el imperio Corman, y que probó la dirección en este film y “Estamos muertos o qué?”. La abandonó tras una experiencia en la tele para seguir dándole a las tijeras.
En aquellos tiempos Marvel aún no había tenido la suerte de DC, y las adaptaciones de sus comics se mantenían en el estricto terreno de la "serie B" -por así llamarla- y los productos televisivos. Este “The Punisher” se rodó con muy poco dinero. De hecho, acudieron a Australia con el fin de abaratar costes.
Claro, luego llegaron “Blade”, “Spiderman” y “X-Men” y a alguien se le ocurrió readaptar el comic con más medios (no muchos) y actores un poco más conocidos (no mucho). ¿Y que pasa?, pues lo típico en estos casos: Ahora mola rajar de la primera versión… sobre todo si eres uno de los actores y/o técnicos que curran en la nueva. A eso le llamo yo injusticia. Joder, el “Punisher” de Mark Goldblatt no es, ni mucho menos, peor que el de Tom Jane… y tampoco que el más reciente. Se trata de un film de acción modesto pero que funciona perfectamente como entretenimiento, pasa volando, ofrece la violencia necesaria (casi ausente en la segunda peli) y juega lo suficientemente bien con la figura del justiciero prota, un Dolph Lundgren bastante potable en todos los sentidos. ¿Como adaptación?... vale, no es muy pallá… pero es que en realidad ninguna de las tres lo es... seguramente la última la que más y ni así.
El Castigador se divierte matando malos. Un día, los Yakuza se meten por medio y secuestran a los hijos de los mafiosos. Estos recurren al justiciero que, muy a regañadientes, decide intervenir. Por otro lado, tenemos la historia paralela del poli que le pisa los talones, un viejo amigo interpretado por el entrañable Louis Gossett Jr.
Es este un "Punisher" tremendamente oscuro y atormentado, loco incluso diría yo. Ello se lo debemos a las artes guionizadoras de Boaz Yakin, socio de Eli Roth y co-guionista de "El principiante" (la de Clint Eastwood) junto a su amigo Scott Spiegel, proviniente del clan Sam Raimi.
Destacar, en el apartado bueno, la banda sonora... y en el malo, el terrible doblaje de la distribuidora hispana, el inefable José Frade.
Lo dicho, "The Punisher (Vengador)" es un film muy decente, muy recomendable y un "Punisher" más que digno.

miércoles, 19 de marzo de 2008

ROCKY IV

La cuarta entrega de la mejor saga de todos los tiempos, "Rocky IV" es, sin lugar a duda alguna, la más floja de todas. Y, aun así, la considero una obra maestra. Imaginaros pues lo que pienso del resto de la saga.
El otro día me dio por echarle un ojo, ya que es la que menos veces he visto, y lo cierto es que disfruté a tope. Me fijé especialmente en la banda sonora, llena de esos sonidos electrónicos tan ochenteros. Tan horteras que hasta chirrían. Pero a la vez, molones. Y además me he dado cuenta de un par de cosas.
Dejemos a un lado el flojo argumento, el cambio de tono de la saga y otras nimiedades, -brillantes de todas formas, ¡eh!- y llegamos a la conclusión que "Rocky IV" es una película muy importante para todo el cine de entretenimiento de los 80.
Lanzó a Dolph Lundgren. Y es harto probable que si no se hubiera concebido, tampoco existirían clásicos de la "serie B" como son, por ejemplo, "Masters del universo", "Vengador" o "Red Scorpion".
Carl Wheathers ya había salido en las entregas anteriores, pero es muy probable que sin la popular muerte de su personaje "Apollo Creed" tampoco hubiera existido su pasote de peli "Acción Jackson". Todas esas películas, y bastantes más, son consecuencia de "Rocky IV".
Además, como tiene que ser, como está mandao, como dios manda, LOS AMERICANOS SON LOS BUENOS Y LOS RUSOS LOS MALOS. Claro que sí. ¿Ustedes piensan lo contrario? Pues váyanse a tomar por el culo. Yo estoy totalmente americanizado, disfruto de sus pelis, su comida, su refrescante "Coca Cola" y de todo lo que venga de allí. Es más, la primera vez que viajé al extranjero fue a los USA, desde luego que a Rusia no iré jamás. Y el resto de países, me la traen floja (bueno Italia también me mola mucho, por culpa igualmente de su cultura cinematográfica) No ofrecen nada que me interese, por lo tanto, para mi también los americanos son los buenos y los rusos los malos.
Claro que al final de la película, Stallone suelta un panfleto de paz y amistad, que deja aun mas claro lo buenos que son los yankis, que no quieren enemistades entre los países, con un plano de Gorbachev levantándose a aplaudir al bueno de Rocky… Y así es como debe ser.
No hay película más americana que "Rocky IV". De hecho, esa imagen de Rocky con la cara destrozada y envuelto con la bandera ESTADOUNIDENSE ha dado la vuelta al mundo. "Rocky IV" es un icono de los 80 y de América.
Y se conserva aun muy fresca (como toda la saga), por ello, mas que reseñarla, la homenajeo aquí en AVT.

sábado, 1 de marzo de 2025

FRÍO COMO EL ACERO

Probablemente 1991 era un mal año para lanzar a un nuevo "action hero" empapado en toda la gloria que acompañó al género la década previa. Los últimos en lograrlo, Jean-Claude Van Damme y Steven Seagal, fueron lo suficientemente prudentes (ellos o, mejor pensado, sus respectivos agentes) de arrancar sus carreras a finales de los ochenta. Y, además, aportando un algo de novedoso, o diferente, al decantarse por las artes marciales como técnica. El problema del nuevo aspirante, Brian Bosworth, era su incondicional adscripción al modelo Schwarzenegger. Armario empotrado de músculos absurdos, mandíbula cuadrada y hostia pura como método favorito de defensa. Añadamos la estética que gasta en este, su primer "gran" film (y único), "Frío como el acero". Es como muy de los ochenta pero en su vertiente más hortera y cutre, entonces ya demasiado démodé. Incluida una horrorosa "mullet" a modo de guinda. Un "bonito" cuadro que, en su momento, a un amigo y a mí nos echó para atrás. No fuimos a ver "Frío como el acero" al cine. La alquilamos en vídeo, pero ni la terminamos. A él Bosworth le parecía un nazi. Y a mi me cayó gordo por el rollo "portero de discoteca chusca" que gasta. Tampoco fuimos los únicos en reaccionar tan negativamente. La peli no pegó como se esperaba y la carrera del actor quedó relegada ya de por vida a subproductos de acción directos para vídeo-club y dirigidos por "astros" del nivel del omnipresente Fred Olen Ray ("Pánico en el Concorde") o el insulso Allan A. Goldstein ("Riesgo límite"). Entre la primera tanda de esas mismas basurillas localizamos, justo, una secuela bastarda de "Frío como el acero" únicamente destinada al mercado españolo, "Frío como el acero. Buscando venganza". En realidad el film se titula "One Tough Bastard" / "One man´s justice" y el personaje responde a un nombre parecido, pero no igual. La cosa empeora entrados en el siglo XXI, con Bosworth protagonizando películas cristianas ("El poder de la cruz") o navideñas repletas de actores decadentes y, seguramente, tan adictos a las enseñanzas divinas como lo fueran previamente a drogas, alcohol y otros vicios.
Pero en 1991 el colega Brian estaba en su apogeo físico. Es tan "perfecto" que casi parece una caricatura, cosa extensible a toda la película, por su tono exagerado, el abuso de macarrismo sideral, sus buenas dosis de violencia e incluso un puñado de tetas (pegadas a cuerpos de infarto). Y es que, claro, partiendo de la base que todo gira en torno a una banda de moteros mega-malísimos que, asociados a la mafia, esparcen la "villanería" y preparan un atentado de grandes dimensiones, pues la cosa da para un montón de chuloputismo, barbas, chollas, hermillas, motazas, tacos a tutiplén, tipos extremadamente sudorosos, duros y cabreados (la testosterona chorrea por los bordes sin miramiento alguno), una banda sonora trufada hasta el agotamiento de hard-rock, AOR y algo de heavy metal (incluida aparición de un grupo tocando rodeado de strippers) y muchas, muchas, muchísimas hostias, especialmente las que proporciona un Brian Bosworth que, empujado por el FBI, se infiltra en el clan motard para pararles los pies.
Y sí, durante un buen rato el ritmo es acelerado y la locura considerable. El director, Craig R. Baxley, tira de unas maneras dinámicas y ágiles, sin dar respiro al espectador, trufando el lienzo de explosiones, disparos y algunos "stunts" dolorosos (por supuesto, sin gota de CGI). Pero Baxley, que venía de la coordinación de dobles de acción, tampoco era un gran director. Su debut para la gran pantalla, "Acción Jackson", es una de las "action movies" más flojitas de su dorada década, a pesar de disponer de todos los elementos necesarios para lograr un pleno (entre ellos Carl Weathers y la idea de revitalizar el "blaxploitation"). Tampoco fue nada memorable la siguiente, "Dark Angel. Ángel de la muerte", en la que Dolph Lundgren se enfrentaba a un alien lanzador de cortantes cd´s. Fui a verla al cine con resultados discretitos. Tal vez debería darle un nuevo muerdo. Así pues, llegado cierto punto, "Frío como el acero" comienza a desinflarse. Los peligros de arrancar con tanto brío. Jodido mantenerse. Y durante la segunda mitad, vas perdiendo interés progresivamente... hasta que, vale, el clímax se recupera. Aunque, bueno, la sensación final es de que, siendo un producto bastante visible y ameno, se queda a medio gas. Hacer notar las similitudes con algunas otras películas del género por entonces aún recientes. Por ejemplo, Bosworth parte el brazo de un villano usando una dolorosa técnica popularizada por Steven Seagal. Y el final, final, es directamente una copia del de "La jungla de cristal". Todavía más llamativo resulta que los dos malos principales, Lance Henriksen y William Forshyte, pocos años después harían roles bastante parecidos en, justo, una de Van Damme ("Blanco Humano") y una de Seagal ("Buscando Justicia").
Otros rostros majos que asoman son los de Sam McMurray como el supuesto compañero de Bosworth, opuesto a él, dando a entender que estamos ante el patrón de una pura "buddy movie", aunque luego no se desarrolle a fondo. Richard Gant, el forense poseído por Jason en el noveno "Viernes 13". A Paulo Tocha -gran apellido- lo hubiese ignorado de no haber mirado su alucinante filmografía. Ha estado nada menos que en "Ninja Terminator", "Contacto Sangriento" (+ otras de Van Damme) o "Depredador 2".  Y es que, en realidad, con tanto motero y tanto "stunt", hay un porrón de secundarios / dobles de acción con currículums vistosos y coloristas, como es el caso de Robert Winley, al que puedes ver en "Jake Speed: La aventura de África", la serie "Sledge Hammer!", "Libertad para morir" (otra vez Van Damme) y nada menos que "Terminator 2: El juicio final". Así pues, daré un salto para detenerme en Kevin Page, el yuppie reventado a balazos por "Ed-209" en "Robocop" o la inevitable "partenaire" femenina, Arabella Holzbog, quien tampoco lograría nada en su carrera, participando a posteriori en subproductos de calibre de "Cornasaurios 2" o "El hombre holograma".
El caso del guionista, Walter Doniger, es un poco atípico. Comenzó su carrera en los cincuenta, tanto escribiendo como dirigiendo muchísima serie de televisión. Se detiene en 1983 para regresar en 1991 con "Frío como el acero" que resultaría ser su último crédito antes de jubilarse y palmar en 2011.

Les dejo la caratula completa del VHS, cortesía de nuestro "consigueitor" particular Enorm.

domingo, 22 de enero de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (9): DANDO GATO POR LIEBRE

En la era dorada del vídeo-club, y teniendo en cuenta que por entonces meterse en tal menester resultaba siempre beneficioso para tus arcas, aparecieron mogollón de infra-distribuidoras que hurgaban en sus catálogos y lanzaban películas de tercera división para las que confeccionaban cutre-caratulas engañosas. El ejemplo más extremo venía cuando se valían de material ajeno fácilmente detectable, en ocasiones ni tan siquiera disimulado. No solo no tenían nada que ver con lo que contenía la cinta, es que, además, infligían gravemente cuestiones de copyright. Los casos son cientos y miles, pero hoy he reunido aquí algunos de los más reconocibles, descarados y divertidos...



"Sombras de medianoche" es la única película dirigida, escrita, producida, montada e interpretada por Wes Olsen. En los USA incluso la distribuye Troma bajo su título original, "The Dark Side of Midnight", del año 1984. Se trata de un thriller en torno a los crímenes que un tal The Creep comete en las inmediaciones de un pueblecito. No he tenido la suerte de verla, pero según me informo, entra de lleno en la categoría de "tan mala que es buena".
Y a pesar de lo que la caratula pueda hacernos creer, Robert Englund no aparece por ninguna parte... que sí, que el tipo del sombrero y la mirada siniestra es Englund, de cuando interpretó al fantasma de la ópera en 1989 y de la mano de Dwight H. Little.



Esta es una de mis favoritas, por varias razones. Para comenzar, la imagen descaradamente robada, y sin añadidos ni colorantes, del film "El desafío de las águilas" con, sí, ¡Clint Eastwood!, al que reconocemos perfectamente y al que, lógico, no localizamos en el reparto. Luego tenemos el sello que la distribuye, ¿"Ízaro-Cannon"?, noooo!!!, se trata de "Pícaro-Zannon" que, encima, ni tan siquiera es el nombre de la distribuidora, solo parte del engaño (esta en realidad se llama "Multinacional Europe Productions"). Nótese la mutación de Ízaro a pícaro, detalle más que coherente y consecuente con la estafa. Hay que decir que esta NO es ni mucho menos la única vez que se utiliza tal estratagema, existen más films bajo el discutible sello de "Pícaro-Zannon". Olé.
El título,"Pesadilla Mortal El Esqueleto" parece más adecuado para un film de terror que para uno bélico, sin embargo, en realidad la peli, producción inglesa del año 1972, sí se titula "Nightmare", es decir, pesadilla. Curioso.



No hace falta estar muy puesto para reconocer en esta imagen a Arnold Schwarzenegger sacado de la caratula del film "Ejecutor". Sin más cambios ni variaciones que las que pueda aportar la poca habilidad del ilustrador. En cuanto a "Mercenarios", se trata de una producción bélica italiana situada en la segunda guerra mundial y rodada el año 1987 ("Mercenari dell'apocalisse"). El director, John R. Dowson, en realidad se llama Leandro Lucchetti. El reparto es genuino, ese tal Karl Landgren fue bautizado como Bruno Bilotta, y me molaría saber si el parecido fonético con Dolph Lundgren, entonces bastante de moda tras intervenir en "Rocky 4", es algo expreso o simple casualidad.


"La ira de los dioses" es un peplum italiano del 1960 protagonizado por la tetuda Jayne Mansfield. El título original no podía ser más distinto al español: "Gli amori di Ercole". Para ilustrar esta edición de "Light Entertainment Group" pillaron una imagen bien grande de la película "Los Bárbaros", dirigida en 1987 por Ruggero "Holocausto Caníbal" Deodato, con sus dos reconocibles protagonistas peleándose (Peter y David Paul) , brillo en la espada incluido, y, ¡hala!, tirando millas...


Otra de mis favoritas. Esta no requiere mucho esfuerzo. Producción asiática de quinta división (nótese que la caratula no incluye ningún nombre) para cuya cubierta pillaron una imagen más que reconocible y, por aquello de disimular, le metieron un pegote en la cabeza absolutamente cutre que incluso empeora el flagrante delito.
Fijo que los boxeadores atizándose pertenecen también a otro film... pero a saber cual. Se aceptan sugerencias.



Otro caso curiosísimo. Aunque en la caratula no aparezca por ningun lado, ni en la cubierta, ni en el texto de atrás, "La venganza de las mujeres vampiras" viene protagonizada nada menos que por el mítico "Santo, el enmascarado de plata". De hecho, se trata de la secuela de uno de sus títulos más respetados, "Santo contra las mujeres vampiro", rodada en 1962, ocho años antes de la que ahora tratamos.
A este elemento ya de por sí algo bizarro, tenemos que añadir que la escalofriante imagen de la cubierta no pertenece a "La venganza de las mujeres vampiras" (de título real "La venganza de las mujeres vampiro", en singular y masculino), sino al "Drácula" dirigido en 1979 por John Badham y del que podéis leer la reseña aquí. En concreto, la tipa vampirizada se supone que es el personaje de Mina, verlo para creerlo.
Ya que estamos, aclarar también que la imagen superior de la parte trasera, la de la moza con una estaca clavada en la frente, pertenece a "Superstición" La de debajo todavía no ha sido detectada.... pero todo se andará.


Y terminamos con, cuanto menos, el caso más risible y divertido del pack. Otro añejo peplum al que se intenta disfrazar de producto reciente lleno de espectáculo. Este film en realidad se titula "Golia alla conquista di Bagdad", lo rodó en 1965 Domenico Paolella (que en la caratula es rebautizado Paolelli) y cuenta en su reparto con uno de esos yankees cachetas afincados en italia, Rock Stevens, seudónimo de Peter Lupus, aún hoy activo. Para la ocasión, Vicine/Cineman retitula absurdamente al film como "The Aligator" con la intención de sacarse un nuevo superhéroe de la manga (ya que en realidad el prota se supone que es Goliath) y se curra esta caratula patética y horripilante que parece un exploit algo retarded de los "Masters del universo". Para mear, no echar gota y partirse de risa.

¡Cuánta maravillosa desvergüenza!