viernes, 12 de junio de 2009

ALGUIEN TE ESTÁ MIRANDO

Cuando un país de cinematografía exótica decide producir una película de terror completamente "occidentalizada" o "americanizada" es cuando, decimos, ha alcanzado la madurez (en ese terreno, claro). Es decir, países que nos tienen, o tenían, acostumbrados a productos repletos de ingenuidad, cutrismo a mansalva, dependencia de formas narrativas algo desfasadas y cachondeo involuntario, el día que deciden cuidar más los estilismos, apostar por un tono más moderno, recurrir a un reparto de actores jóvenes y atractivos y echar mano de lo último en efectos especiales es cuando dan pie a que nos los tomemos más en serio y comencemos a pensar en ellos como una posible cantera de prometedores talentos (claro que entonces pierden la gracia). Ha ocurrido con España, Japón, India, México, Chile (la reciente "El Cabrero") y Argentina. Concretamente, esta última dio susodicho paso con un film muy específico, este del que les vengo a hablar, "Alguien te está mirando", producido concretamente en 1988 (el mismo año que yo comencé a darle al botón de mi single-8).
Un grupo de chavales de buen ver son sometidos a un experimento. Uno de ellos genera un sueño, y los demás, conectados por cables, son partícipes del mismo (era la época que Freddy Krueger triunfaba en taquilla, inevitable). Naturalmente el "generador" tiene malas intenciones, y el resto lo pasarán muy muy putas.
Escrita y dirigida al alimón entre Gustavo Cova y Horacio Maldonado, "Alguien te está mirando" fue emitida en nuestra tele hace muchos años. Al ser Argentina y muy modennnna para su momento, se le dio mucha cancha. Empujado por la curiosidad, la grabé. Tanto me aburrió entonces, que he tardado cerca de 20 años en recuperar ese VHS y volver a verla. Y entiendo mi reacción inicial, porque salvo la media hora final "Alguien te está mirando" (por cierto, un título más adecuado para un slasher clásico) es rematadamente aburrida. Es puro y vacuo ejercicio de estilo, todo ello muy bonito, muy currado... pero que no engancha y encima, queda desfasado. Concretamente, nos cuelan un puto video-clip en medio de la peli con la canción de rigor sonando desde el principio hasta el final (hay mucho rock autóctono... podrían incluso sonar "Los Violadores", pero no pondría la mano en el fuego al respecto). Luego, se tira mucho del erotismo... hay mucho sexo, pero rodado tal y como lo hacían los italianos cuando les daba por ponerse estilizados (y luego pasaban el resultado a las doce de la noche en tele cinco).
También hay sitio para la risa involuntaria. Independientemente de la gracia que nos pueda hacer ese castessshano tan ramplón y sus expresiones, aparece en la trama un grupo de heavys malísimos, estereotipadísimos y de pelo crepadísimo que son puro y duro descojono. Un detalle simpático, el laboratorio donde hacen el susodicho experimento se llama Corman!.
Lo dicho, como curiosidad se deja ver, sobre todo por el tramo final (aunque no esperen mucho gore), claro que si no fuese por su procedencia y época de producción, seguramente la hubiese quitado a la media hora.