Teniendo en cuenta que el western no me tira casi nada, y su versión italiana muchísimo menos, ¿qué demonios hago yo viendo y reseñando una "del ramo"? Pues porque hay una historia detrás que marca cierta diferencia. "Tex" es, junto a "Diabolik" y "Dylan Dog", uno de los astros indiscutibles del comic ítaloparlante. Supe de su existencia a raíz de que mi querida y recurrente prensa francesa hablara en sus páginas de "Tex e il signore degli abissi", la primera traslación a la gran pantalla, en carne y hueso, del personaje, encarnado además por alguien tan adecuado como el gran Giuliano Gemma y dirigida por un auténtico especialista, Duccio Tessari. ¿Y a qué se debía tal interés si, como digo, la cosa iba del oeste? Porque, tal y como lo vendían en Francia, parecía la enésima versión "exploitativa" de "Indiana Jones", más teniendo en cuenta que el film venía fechado nada menos que en 1985, cuando el western -espagueti o no- andaba casi casi bajo tierra (la gran excepción aquí sería "Silverado" de ese mismo año, pero ya me entienden) Así pues, aprovechando mi viaje de fin de curso a Italia, recorrí los quioscos de la zona buscando un tebeo de "Tex", hasta que lo encontré y me llevé una gran decepción al descubrir que eran las historias de indios y vaqueros tradicionales (nota: en uno de aquellos intentos, topé con un quiosquero veneciano que no me lo quiso vender por ser del país que era/soy. Además, entonces desconocía por completo que el personaje había sido editado en España) Por todo ello, cuando finalmente la película llegó a nuestros video-clubs, cortesía de "Vision Films Video", mi posible interés se había reducido a cero.
Hay que aclarar que lo del parentesco con "Indiana Jones" es exclusivamente cosa de uno de los carteles disponibles, gloriosamente ilustrado por E.Sciotti. Ahí aparece hasta con látigo -utensilio que "Tex" NO usa en la película-, y unas pintas más propias del famoso arqueólogo, metido en un especie de templo maldito. El cartel oficial es distinto, y no resulta tan tramposo, mucho más fidedigno al lenguaje genuino del western de toda la vida. Entonces, ¿el rollo "Indy" es cosa del aquí expuesto o está en el largometraje? Pues estar, está.
Al no haber leído con atención ningún tebeo de "Tex", no puedo afirmar ni negar que esos toques más fantasiosos sean cosa exclusiva del film. Pero algo me dice que fue una imposición de los productores, teniendo claro como tenían que, en plenos años 80, y con el cine Spielbergiano de aventuras fantásticas petándolo, era el único modo de encarar la materia si pretendían despertar el interés del público, especialmente el de tirón juvenil, bastante ajeno al western. No es la primera vez que lo vemos. Un caso muy muy parecido -y mucho más descarado- lo tenemos en la traslación del aviador británico de novela "Biggles" a la gran pantalla, metiéndolo en un berenjenal de ciencia-ficción nada propio de él.
En cualquier caso, la historia de "Tex y el señor de los abismos" gira en torno a un carro mangado repleto de rifles. Recurren al prota para localizarlo y castigar a los culpables. Entre medias, aparece una tribu de indios que odian al blanco invasor y, con la excusa de adorar a un dios azteca, solo quieren destruirlo. Esta última parte es la que toma prestados más elementos del cine Spielbergiano. Para empezar, los dardos que lanzan convierten instantáneamente a sus víctimas en momias gracias a un encantador, aunque algo tosco, efecto especial (cortesía de los hermanos Paolocci, quienes a partir de ahí currarían en títulos tan variados como "Miedo Azul", "Body Count", "Los bárbaros" y algunas películas de Bruno Mattei o Claudio Fragasso). Además, responden a las órdenes del tal señor del abismo, un menda vestido con harapos instalado en una gruta repleta de lava. El enfrentamiento final con "Tex" es de lo más tonto y deslucido (induce a pensar aquello de "¿tanto rollo para esto?") aunque, eso sí, da pie a que la gruta se derrumbe y el volcán estalle. Ya saben.
Entre las cosas buenas, los tiroteos, intensos. Los "stunts", algunos espectaculares. La polvorienta ambientación. Y que no hay historia de amor. De hecho, el único personaje femenino de toda la película es una india malvada de escasa presencia. Curioso.
Al estar rodada en España -inevitable-, los rostros autóctonos ya legendarios son innumerables, algunos con roles escuetísimos: Aldo Sambrell, José Luis de Vilallonga, Charly Bravo, Frank Braña o Ricardo Palacios. Diría que también ronda Tony Isbert. Completa la tarta "eurotrash" la presencia de William Berger como el habitual colega de "Tex", "Kit Carson".
Me gustó más el arranque que la parte final, pero bueno, considerando su naturaleza, el visionado terminó resultando pasable. Ya es algo.
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sábado, 21 de octubre de 2023
lunes, 4 de junio de 2012
AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (20): NUNCA SE PLAGIA DOS VECES
Cuando era jovencito, hacía gala de un notorio fanatismo por la saga nipona "Mad Mission", compuesta a día de hoy por cinco títulos (el último de los cuales no he tenido ocasión de ver). Originalmente la serie arrancó como una combinación de "Los locos de Cannonball" y las pelis de James Bond, siempre moviéndose entre la comedia y la acción, a base de secuencias espectaculares como solo los asiáticos saben hacer. De la primera, una de mis favoritas, llegué a tener el poster colgando de la pared del dormitorio. La segunda me costó encontrarla, y luego me dejó algo frío (a pesar de la curiosa presencia de una parodia de "Dirty Harry" llamada "Filthy Harry"... de "sucio" a "asqueroso"). La tercera, editada nada menos que por "Warner Home Video" y dirigida por el respetado Tsui Hark, resultó ser la más Bondiana (sale hasta un doble de Sean Connery) y también la peor.
Pero entonces vi la cuarta parte, esta "Nunca se muere dos veces" y lo flipé. Quizás también porque, por entonces, era la más actual y gastaba una estética acorde a mis gustos, lo que incluía más violencia de lo habitual (y contra niños, el hijo del prota, que tendría unos 8 años, recibe un mal trato que hoy sería muy criticado) y referencias a pelis más modernas como "Rambo" e "Indiana Jones". Las secuencias de acción y las piruetas son espectaculares de verdad y, como dato curioso, mencionar que el malo de la peli lo interpreta Ronald Lacey retomando su personaje de "Arnold Toht" de "En busca del arca perdida". Incluso luce en la mano la quemadura que le proporcionó un medallón al rojo vivo en el clásico de Spielberg. Vamos, que su presencia en la caratula no es un gancho comercial/tramposo, es auténtica.
Hace no mucho logré pillarme la edición original en Beta, tras extraviar mi copia de VHS. La intención era verla y reseñarla, pero desafortunadamente no estaba en buenas condiciones y resultó imposible del todo. Ahí reposaba ella, en mis estanterías, hasta que el colega Jhonny Be Good me habló del film que sigue a continuación y me mandó su caratula, dando pie a este post. Sírvanse ustedes mismos....
"Diamond Connection", a pesar de contar con un director italiano (Sergio Bergonzelli), es un thriller del año 1982 y de procedencia Sueca con un reparto bien curioso: William Berger, Gordon Mitchell y Barbara Bouchet. La cosa va sobre diamantes robados y, según dicen, es un coñazo de aúpa cuyo único aspecto destacable es una secuencia muy cutre en la que la maqueta de un avión se estrella muy tristemente. Bien, da igual. Lo importante aquí es el evidente y cantoso parecido entre la caratula que lucía en los video-clubs españoles y la de "Nunca se muere dos veces". ¿Culpable?, los Suecos, los Japoneses estaban antes (al menos en lo que se refiere a la caratula).
Además del mimetismo comentado, merece la pena destacarse la presencia en la misma caratula (no en la peli, se comprende) de Clint Eastwood caracterizado en su papel de "Ruta Suicida", un dibujo directamente calcado del que firmó en su momento el magnífico artista Boris Vallejo con motivos promocionales y que tienen al final de este texto.
¡¡Que gLande!!.
Gracias al Sr.Be Good.
martes, 15 de marzo de 2011
EL DÍA DEL COBRA / CRUEL JAWS
Ayer noche me zampé dos italianadas, back to back. Dado que ninguna me hizo vibrar especialmente pero que, al mismo tiempo, tienen los antecedentes necesarios para ser parte de este blog, he decidido comentarlas juntas. Así mato dos pájaros de un cuesco.
La primera es "El día del cobra", thriller con tufo al policiaco americano de los 70 (recuerda muy levemente al rollo "French Connection") dirigido por el mítico Enzo G. Castellari y con protagonismo absoluto del carismático Franco Nero, acompañado de una atractiva Sybil Danning faciendo de disc-jockey y William Berger en un rol escueto. La cosa va de un poli obsesionado en cazar a un mafioso (gay, para más señas) y sus trifulcas para lograrlo. En el proceso, muere su hijo (es padre soltero), lo que le dará más motivos para ser duro con los pillastres. Pues sí, puro italiano de la época (1980) en su estética y su forma (aunque a Castellari no le tiraba tanto el zoom como a sus colegas). Las secuencias de Franco Nero con su retoño son babosas y ridículamente tiernas, muy italiano
todo. Acción hay menos de la que cabría esperar, aunque cuando se deja ver, convence (sobre todo el final, con Nero usando un pico para aplicar justicia a falta de revólver. Un pico de picar piedra, digo). Pero vamos, que en general le sobra diálogo y le faltan hostias y sangre. Visible nomás.
La siguiente fue "Cruel Jaws", tardía (1995) aportación -televisiva!- de Bruno Mattei al subgénero de tiburones asesinos. Aunque, según se mire, y dado cómo este tira hoy en el video-club y la tele por cable, podríamos decir que el italiano fue visionario.
En fin, la historia es lo de siempre, rutina pura. En realidad esta peli es una gran mierda, pero si me he animado a comentarla es por un factor muy curioso: Todas las secuencias de ataque de tiburón están extraídas del "Tiburón 3" del amigo -otra vez- Castellari. Todas. Desde el helicóptero devorado hasta los surfistas atacados. Aquí no falta nada. Y claro, da que pensar... oiga, si "Tiburón 3" (es decir, "L´ultimo squalo") fue una de las estafas más sonadas de su época, aquí podemos decir que nos hallamos ante la estafa de la estafa. Robar a un ladrón, vendría a ser el caso. Joder, si hasta reutiliza las imágenes de archivo de escualos reales de las que se valió Castellari, ¡¡¡y comete exactamente los mismos fallos de raccord!!!!. Esas cosas solo podía/sabía/osaba hacerlas Bruno Mattei (que aquí no firma como Vincent Dawn, sino como William Snyder), rodar una peli de tiburón asesino, ¡casi sin mojarse!. Ole sus mediterráneos y enterrados huevos.
La siguiente fue "Cruel Jaws", tardía (1995) aportación -televisiva!- de Bruno Mattei al subgénero de tiburones asesinos. Aunque, según se mire, y dado cómo este tira hoy en el video-club y la tele por cable, podríamos decir que el italiano fue visionario.
En fin, la historia es lo de siempre, rutina pura. En realidad esta peli es una gran mierda, pero si me he animado a comentarla es por un factor muy curioso: Todas las secuencias de ataque de tiburón están extraídas del "Tiburón 3" del amigo -otra vez- Castellari. Todas. Desde el helicóptero devorado hasta los surfistas atacados. Aquí no falta nada. Y claro, da que pensar... oiga, si "Tiburón 3" (es decir, "L´ultimo squalo") fue una de las estafas más sonadas de su época, aquí podemos decir que nos hallamos ante la estafa de la estafa. Robar a un ladrón, vendría a ser el caso. Joder, si hasta reutiliza las imágenes de archivo de escualos reales de las que se valió Castellari, ¡¡¡y comete exactamente los mismos fallos de raccord!!!!. Esas cosas solo podía/sabía/osaba hacerlas Bruno Mattei (que aquí no firma como Vincent Dawn, sino como William Snyder), rodar una peli de tiburón asesino, ¡casi sin mojarse!. Ole sus mediterráneos y enterrados huevos.
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