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miércoles, 19 de abril de 2023

MINUTOS MUSICALES 11: GAUNT

Retomamos a mi querida "Crypt Records" y su revolución sónica noventera para recuperar a otro de los grupos de su catálogo que "lo petaron" en el momento, concretamente 1995, los "Gaunt".
Únicamente sacaron un disco con "Crypt", "I Can See Your Mom From Here" ("Puedo ver a tu mamá desde aquí", ¡¡gran título!!), que resultó ser tan estupendo, tan enérgico y disfrutable a base de ese característico sonido guarro/lo-fi propio del sello, que deja a la altura del betún el resto de la discografía de los "Gaunt". Dicho de otro modo, salvo el mentado LP (y, siendo generosos, el siguiente editado por "Amphetamine Reptile Records", con algún tema resultón), el resto de lo que la banda produjo no vale un pimiento. Especialmente a raíz de su intento de "mainstreamizarse" -limpiando el sonido, suavizando la agresividad, etc- para sacar tajada del boom "Green Day". Una tragedia, casi tanto como cuando su líder e ideólogo, Jerry Wick, murió atropellado, impidiendo la continuidad de los "Gaunt". Aunque, visto lo visto, y tal y cómo iban, casi hasta le hicieron un favor, oye.
Como muestra, les dejo la canción "Purple Heart", publicada en el único disco del combo que merece la pena busquen y escuchen en su totalidad, "I Can See Your Mom From Here"....

sábado, 25 de diciembre de 2010

WE NEVER LEARN, THE GUNK PUNK UNDERGUT, 1988-2001

Hasta la aparición de gente como "Devil Dogs", "New Bomb Turks", "The Gories", "Gaunt", "The Mighty Caesars", "Thee Headcoats", "The Oblivians", "Supercharger" o "Dwarves", el garaje era una música esencialmente nostálgica y tirando mas bien a aburrida. Estas nuevas bandas, y los sellos que las respaldaron como el mítico "Crypt Records", "Estrus" o "Sympathy for the record industry", le dieron un enfoque novedoso. Se acabó mirar atrás en el tiempo con lástima, su esencia consistía en mezclar la pureza del rock and roll con la energía del punk y construir un sonido, y una actitud, nuevos. Bien lejos del hardcore o del insufrible punk panfletario más preocupado por tener erguidas sus crestas que por otra cosa. En ese sentido, yo me identifiqué totalmente con este rollo cuando lo descubrí a inicios de los 90, y me adentré de lleno, acudiendo a algún que otro concierto y siguiendo, especialmente, a uno de sus grupos estandartes, los mentados "New Bomb Turks" (además, a día de hoy puedo decir que "Crypt", en sus modos y maneras, fue una influencia para mi). Luego vino el boom del punk-pop, en el que el sello "Epitaph" intentó sacar tajada del asunto -sin éxito- y la aparición de toda una ralea de grupos que, siguiendo la estela de los antes mentados, apelaban a un mercado más mainstream y eran aceptados por un público amplio, hablo de "Strokes", "White Stripes", "Hellacopters" o "The Hives". El siguiente paso, como ocurre con toda moda y/o escena, fue el fin de fiesta.
Pues bien, de todo este putiferio habla a fondo "We never learn...", libro-ensayo escrito nada menos que por Eric Davidson, frontman precisamente de los "New Bomb Turks". Compuesto a base de entrevistas, anécdotas y unas gotas de experiencias propias, la obra da un repaso completo a todo el movidón de un modo desenfadado y dinámico. Personalmente me sobran bastante las batallitas de las que presumen muchas de estas bandas, orgullosos de sus gilipolleces. Gozan tanto contándolas que canta a la legua su condición de pose premeditada, su papel -en muchos casos- de universitarios jugando a ser los chungos de la clase. Es como si yo me preocupara de qué color es la mierda que caga Sam Raimi en lugar de limitarme a ver su trabajo. Pero en fin, nada nuevo bajo el sol, este rollo ha sido siempre uno de los puntos flacos de una escena que, en general, puede llegar a ser fascinante, especialmente gracias a su predilección por los sonidos sucios y básicos, grabados con medios renqueantes (el maravilloso Lo-Fi). La parte triste del libro consiste en descubrir como muchos de ellos, o casi todos, con el tiempo han acabando siendo respetables padres y madres que miran con una distante sonrisa sus "años de locura". Pero bueno, eso es algo -por desgracia- bastante normal.
Puñetas a un lado, si tu fuiste parte de todo aquello, y te gusta esta clase de música, es evidente que "We Never Learn, the Gunk Punk Undergut 1988-2001" debería ser tu libro de cabecera pero ya.
Recomendado.

miércoles, 5 de abril de 2023

MINUTOS MUSICALES 9: OBLIVIANS

Los "Oblivians" son una de las bandas estandarte del punk-garajero surgido de la factoría "Crypt Records". Voluntariamente lo-fi, elementales, ruidistas y cafres, fueron perdiendo chispa a medida que, paradójicamente, aprendían a componer y tocar.
Lo que muchos desconocen de los "Oblivians" es su vinculación durante los 90 con cierto SOV. A las riendas de una banda previa llamada "The Compulsive Gamblers", tocaron la noche del estreno de "Gorotica" (conocida como "El Nekromantik yanki", sin todas las pedanterías artys), vídeo-película del legendario Hugh "Draculina" Gallagher. En esta ejerce como productor -y actor- John Michael McCarthy, dibujante de comics underground y futuro "cineasta" que dirigió algunos vídeo-clips de "Oblivians" y fue el descubridor de la ultra-sexy y morbosa D'Lana Tunnell quien, para redondear la historia, actuó posteriormente en "Gore Whore" de Gallagher y luce en la portada del recopilatorio "Sympathy Sessions" de donde he extraído la canción de los "Oblivians" que podrán escuchar a continuación (en este caso no editado por "Crypt", sino "Sympathy for the Record Industry")
Probablemente no sea la mejor que tienen (me parece mucho más adictiva "Viet Nam War Blues"), peeeero me fascina por la mezcla de ritmos propios del garaje más lo-fi con la brutalidad e intensidad de un grupo casi "noise-core", ¿el nacimiento del garaje-core? en cualquier caso, así es como suena....


miércoles, 8 de mayo de 2024

MINUTOS MUSICALES 28: THE HUMPERS (O EL CLUB PRIVADO DE FURCIAS LLORONAS)

En pleno "petamiento" de "Epitaph", a Brett Gurewitz -jefazo- le dio por fichar un porrón de bandas garajeras, muy ajenas al recurrente sonido punk-popie de la discrográfica, tal vez en un intento de "limpiar su imagen" de cara al punkismo ortodoxo. Hablamos de gentuza como "The New Bomb Turks", "Zeke", "The Donnas", "Dwarves" (el grupo menos íntegro del panorama), "The Hookers"... algunos mangados directamente del catálogo de "Crypt Records". Probablemente la medalla -y toda una declaración de principios- se la puso al conseguir agenciarse dos monstruos en lo suyo, "The Cramps" y "The Fleshtones". Mientras que de los primeros editó sus discos más flojos, a los segundos les insufló vida de nuevo tras unos años poco inspirados. Incluso editó un cd sampler con todos ellos, "Roadkill - Sleazy & Greazy" del 98.
Y entonces, comenzó el rumor de que muchos de aquellos combos se habían aunado en una especie de "club privado" destinado a "rechazar / despreciar" a "los otros", los del sonido más melódico, bendecidos por el éxito y, sí, compañeros de sello. Imagino que se trataba de ser el más punki del lugar y hacer honor a su supuesta pose macarrilla.
Patético. Simplemente, patético. Si tanto despreciabas a "Offspring", "Nofx" o "Bad Religion" (y créeme, en algunos casos lo comprendo perfectamente), al menos, macho, ten los huevos de negarte a formar parte del mismo catálogo. Pero inventarte esa gilipollada solo por "reparar" tu sucio gesto, me parece ridículo y detestablemente cobarde.
Bien, pues "The Humpers" fueron una de las bandas garajeras que Brett Gurewitz fichó durante su cruzada (aunque, en honor a la verdad, desconozco si formaron parte del "club privado" de furcias lloronas). Una que, al menos yo, no conocía antes de "Epitaphiarse". Los "Humpers" salían del otro sello garajero más auténtico por excelencia -"Crypt" aparte- "Sympathy for the Record Industry". Fue ahí donde editaron dos discos y, precisamente, el tema que les dejo a continuación, "Cops and Robbers", sonaba así de guapamente en uno de ellos, "Positively Sick On 4th St."...


¿Que por qué no pongo ninguno de sus temas grabados para "Epitaph"? pues porque no son gran cosa. El primero de los respectivos LPs ("Live forever or die trying") lo compré en su momento y no me gustó (salvo "Loser´s Club", cuyo redescubrimiento se produjo de forma tardía). Al segundo ("Plastique Valentine") lo habría ignorado si no fuese porque molaba la portada. Tal vez escuché su contenido en "Virgin Megastore" cuando podía hacerse gratis, y me sonaría mucho mejor, tanto como para dejarme los cuartos. Durante un tiempo anduve consumiéndolo, sobre todo la primera canción. Sin embargo, acabé quemándolo y hoy no lo aguanto entero. El tercero y último, "Euphoria, Confusion, Anger and Remorse" (las cuatro fases del buen borrachuzo) no sé por qué demonios lo adquirí. Ni recuerdo el motivo, ni el contenido. Todo muy absurdo, la verdad. Finalmente, los "Humpers" se separaron y sus dos cabecillas montaron otra banda. Pero eso, a mí, me impogta un cagajo.
Epílogo: Todos esos señores tan rockeros y chuloputescos no terminaron de cumplir con lo esperado a la hora de vender discos -¡¿bueno, no iba de eso la jugada?!- por lo que, más pronto que tarde -la pela es la pela-, desaparecieron de "Epitaph" sin generar ni gota del ruido que habían producido previamente en formato vinilo y/o cd.

lunes, 15 de septiembre de 2008

THE NEW BOMB TURKS

El primer lp de los "New Bomb Turks" me pilló en pleno subidón punk, rastreando las tiendas de discos y leyendo a fondo las páginas de la inefable "Ruta 66". La mítica y genial compañía "Crypt Records" estaba en pleno auge, sacando material de grandes bandas punk-garajeras, y los "New Bomb Turks" eran como su grupo estrella. Confieso que, lo que de buenas a primeras me atrajo de ellos fue su aspecto, tan atípico para un combo de esas características, con un bajista con pinta casi "nerd" y un cantante con un lejano aire a Bruce Campbell, aunque solo fuese por su destacada barbilla. Fue en el desaparecido "Virgin Megastore" cuando me hice con "Destroy-Oh!-Boy", el mentado debut, cuya portada resultaba no menos electrizante. Me enganchó. Si en algo han destacado los "NBT" es en su capacidad de sonar originales y distintos, aún haciendo lo mismo que muchos otros. No sé cual será su fórmula secreta, pero les funcionaba de perlas. Se acercaban al hardcore, pero manteniéndose rígidos en el punk más garajero. La voz del frontman estaba entre lo chillón y lo casi lírico (además, se declaraba fan de Morrissey). Podían fabricar un tremendo muro sónico, capaz de dejarte sordo, pero sin recurrir a desvaríos guitarreros, todo sonaba en su lugar. Lo dicho, diferentes pero iguales. Fascinantes. Además, su nombre estaba basado en un personaje de una película sobre la adolescencia en los años 60, "The Hollywood Knights", encarnado por Robert Wuhl. ¿Curioso no?.
Poco a poco los "Turks" fueron escalando puestos en la escena del punk garaje. Su segundo disco, aún para "Crypt", "Information Highway Revisited" seguía fiel a sus patrones, y además de buena música, también demostraron ser capaces de currarse letras cojonudas y muy inteligentes. Con motivo de su lanzamiento pasaron por España, donde el garage-punk siempre ha tenido un público muy fiel. Aquí en Barcelona tocaron en el mítico, y ya desaparecido, "Garatge Club". Se llevaron a los "Teengenerate" como teloneros. Decidí ir. Lo que más me chocó al llegar fue verlos a ellos, y al otro grupo, sentados en el suelo, apoyando la espalda en la persiana del local, a esperas de que abriera. Eso es puro anti-star system. La verdad es que el show no fue gran cosa, el sonido era terrible y ahí nos habíamos reunido 30 o 40 personas únicamente. Pero bueno, es que a mi no me gusta ir a conciertos.
Y entonces apareció "Epitaph" en pleno boom punkero de los 90, y fichó a nuestros chicos. Su primer disco para la compañía fue el tercero de su carrera, "Scared Straight". Sonaba distinto, más limpio y ordenado, pero todavía muy "Turks". Aunque eso no les privó de ser duramente criticados por su platea más garajera. Intentaron recuperarlos con "At rope´s end", que volvía a sonar sucio y estridente, y tenía algunos temas cojonudos. Esto los trajo de nuevo a la Ciudad Condal, y creí que estaría bien volver a verlos, casi los consideraba viejos amigos. El local era "Mephisto" (que acostumbraba a programar grupos de heavy metal) y, ¡que diferencia!, lo que hace pasar de un sello pequeño a uno con mucho más poder mediático. La sala estaba casi llena, y abundaba la audiencia más jovenzuela. El sarao fue bastante divertido, el cantante se metía mucho con el público, bajaba del escenario, se subía a la barra del bar. La monda. Saqué algunas fotos que acabaron ilustrando unas páginas dedicadas al grupo en el número dos de "Aquí Vale Todo", versión papel.
Con su siguiente disco, "Nightmare Scenario", los Turcos seguían insistiendo en recuperar su viejo sonido, que ahora era todavía más guarro. A ello había que añadir un inesperado cambio en la casi inamovible formación original (el batera). Sería su último lanzamiento dentro del sello "Epitaph".
A ese siguieron un par de recomendables recopilatorios de rarezas y antiguas grabaciones y, sí, su último larga duración, el apañado "The night before the day the earth stood still" (que gran título), editado por un sello más modesto, "Gearhead". Seguidamente, anunciaron su cese, con la intención de recuperar sus carreras universitarias y labrarse un mejor futuro. Eso si, puntualmente siguen tocando en directo, y sin salir de su país.
Es posible que el mejor cd de esta gente sea, inevitablemente, el primero. Es el que suena más compacto, más crudo, más auténtico y casi todas, o todas, sus canciones son buenísimas. Algo que no podemos decir del resto de su discografía. Aún así, no se muy bien por qué, conservo un vínculo muy afectivo con los "New Bomb Turks", será porque me gusta lo que hacen (o hacían), será porque les seguí de principio a final, será porque los vi dos veces en directo... no tengo ni idea, pero sí es verdad que, de vez en cuando, me acuerdo de ellos y repaso sus lp´s. Y aún ahora consiguen chutarme descargas de adrenalina como pocas bandas lo hacen.

jueves, 21 de agosto de 2025

MINUTOS MUSICALES 38: THE SPITS

Vivía convencido de que mi gusto por el punk rock se había detenido en los noventa. Y que ninguna banda del ramo actual era capaz de interesarme. Hasta que un día me da por rumiarlo detenidamente y resulta que sí, las hay. Contadas con los dedos de la mano de un manco, pero las hay. Mientras decido si los australianos "Private Function" molan tanto como parece, me centraré en aquellos que ya se han ganado mis atenciones y respetos, los yankis "The Spits", "Los escupitajos" traducido al castellano. Sí, ya, ¿¿hay algo más "cliché punk" que un escupitajo??. Seguramente no. Sin embargo, voy a evitar meterme ahora a debatir autenticidades tan afines al punkismo. Me da una pereza horrorosa. Tampoco creo que uno pueda tomarse demasiado en serio a los "Spits", no como para entrar en esa clase de dilemas. Y, ¡¡cuidado!!, que lo digo como una virtud. Estoy convencido que ellos son los primeros en no tomarse en serio (cosa que denota, entre otras muchas razones, su gusto por subir al escenario portando atuendos ridículos).
"The Spits" se formaron originalmente el año 1993 en algún sucio rincón de los USA por cortesía de los hermanos Sean y Erin Wood. Almas de la banda. No obstante, no llegaron a "existir oficialmente" hasta el 2000, que es cuando comenzaron a destacar entre la ingente cantidad de grupos punk, aunque el suyo sea más afín a la vertiente garajera, rockanrolera propia de un "Crypt Records" para entendernos, referencia nada desenfocada si consideramos que tuve consciencia de ellos gracias a su presencia en la portada del libro "We Never Learn, the grunk punk undergut, 1988-2001" dedicado, justo, a profundizar en el característico sonido de esos combos afiliados al "otro punk", "Crypt Record" y el respectivo periodo (por obra de Eric Davidson, cantante de una de las más destacadas de aquellas bandas, "The New Bomb Turks"). Fue verlos, maravillado por lo absurdo de la instantánea, y pensar "¿Pero quién demonios son?".
En el caso específico de los “Spits”, su sonido se caracteriza por una manera de componer voluntariamente básica, sencilla, elemental, inevitablemente "Ramoniana", pero siempre eficaz. Dando como resultado canciones que por esos lares llaman "catchy", pegadizas con estribillos adictivos. Y cortas, por supuesto. Todas esas virtudes vienen coronadas por letras algo gruesas, en ocasiones escatológicas, aunque siempre plagadas de muchísimo humor. No hay mensaje, no hay pretensión alguna, no hay profundidad casi como parte de su misma actitud, sencillamente "rockanroleemos y pasémoslo de putifa". A todo ello, sumen la reconocible voz de Sean Wood, casi atonal, como si le pesaran las palabras, y la utilización ocasional de un teclado rollo "Casio" con cutre-ritmos pregrabados que los aproximan sutilmente al llamado "synthpunk".
Así las cosas, han conseguido despuntar de entre la interminable amalgama de grupos afines manteniendo su esencia semi-oscura. Y sin complicárselo demasiado a sus seguidores. A ver, es verdad que por ahí disponen de alguna grabación un pelo más arriesgada y rompedora, como "Haunted Fang Castle", un audio-libro para críos en plan de guasa, donde cuentos de brujas, duendes y trasgos vienen acompañados por guitarras disonantes -con resultados, laméntolo mucho, muy coñazo-, pero, en general, los "Spits" se han mantenido fieles a su fórmula, dando al público lo que espera de ellos. Sin evoluciones, sin aspiraciones artísticas de otra índole. Así es más "fácil" mantener a los fieles a tu vera.
Hablar de la discografía de estos señores, centrándose en sus LP´s, se convierte en un ejercicio bastante lioso porque, salvo excepciones específicas, gustaban de bautizarlos a todos igual, con su nombre. Así, cuando toca revisarla, se recurre a una numeración del tipo volumen tal y volumen cual. Bien, yo tiraré por una táctica distinta, describir sus llamativas portadas y, de paso, mentar cuales son mis canciones favoritas en cada cual, por si quieren meterse un chute de "The Spits" vía mandanga rica. Su canción más chula y representativa es "Tonight", disponible en el Vol.IV o "el anuario escolar con fotos de críos extremadamente feos" -y al final del tocho-. Esos mismos surcos ocultan otra de las buenas, "Police". Siguiendo con los discos sin nombre, ahora tocaría "el parapléjico en su silla portando un skate", de donde rescato "She don´t kare". Ponemos punto y final con otras dos grabaciones, y estas sí llevan título, "Kill the kool" (+ el tema "Autobahn") y "19 Million AC" (+ el tema "Shitty World").


sábado, 24 de enero de 2015

MINUTOS MUSICALES

Me gusta el punk. Me gusta en todas sus variantes (el pop-punk, el hardcore, el garaje, el crust, aquel con ribetes metaleros...), pero no me considero parte del colectivo. Hace años lo intenté, o lo fui, sobre todo en terreno fanzinero. Sin embargo, me acabé hartando. Demasiados dogmas, demasiados rollos, demasiada pose, demasiado panfletismo. No thanx, me quedo con la música. Soy un mero consumidor externo. Estoy "only in it for the music" como criticaba, justamente, uno de los grupos que vienen a continuación (pista: "Extreme Noise Terror").
Hace un tiempo creé un apartado musical en este blog, pero no funcionó y lo cerré. Había fabricado una serie de vídeos con canciones que me molaban y que terminaron abandonados en una carpeta de mi disco duro.
Pues bien, ahora que ha pasado el tiempo, y que todo me la sopla bastante más, es la ocasión perfecta para rescatarlos y dejárselos aquí con el sano fin de que, si es de menester acorde a sus apetencias sonoras, puedan disfrutarlos.
Veamos qué tenemos....


Los "Angry Samoans" son un grupo de punk rock and roll muy apreciado por los aficionados, sin embargo su último lp (el último de verdad, antes de su poco lustrosa vuelta a finales de los 90) es el que peor fama tiene, "STP not LSD" (1988).
Curiosamente a mi es el que más me gusta y, justamente, esta canción es mi favorita, "Attack of the mushroom people".



Ni soy demasiado fan de la llamada música "dis" (que consiste en fotocopiar a los famosos "Discharge"), ni me gustan especialmente los "D-Clone", grupo japonés del estilo que conocí en una época que me dio por investigar bandas cañeras de esos parajes. Sin embargo, quedé absolutamente prendado de este tema... por su intensidad, su sonido, su ruido y su brutalidad....


En cambio sí fui bastante seguidor, al menos durante una temporada, de los "Downliners Sect", grupo británico "beat" formado a inicios de los años 60 y que han seguido tocando, intermitentemente, hasta hoy. Aunque su primer lp me mola y tiene temas míticos, sentía especial simpatía por un disco que sacaron a finales de los 70 coincidiendo con el boom del punk y la "new wave" en las islas británicas, "Showbiz".
Concretamente es la última canción del pack, "Let´s Ride", con su imparable y contagiosa energía, la que más farruco me pone. Y suena tal que asín...........


Hubo un tiempo en que anduve muy metido en el llamado "crust", una de las facciones más extremas surgidas del punk, o del hardcore... en fin, llámenlo como quieran. Y mi grupo preferido era, justamente, el más representativo de dicha tendencia, los "Extreme Noise Terror" (fascinante nombre), con sus dos características voces y su brutal brutalidad.
En 1995 sacaron su mejor disco, en el que se limitaban a regrabar y, según se mire, mejorar algunos de sus clásicos, "Retro-Bution" (pal legendario sello de metal cafre "Earache"), entre ellos el que es mi absoluto favorito, "Work for never". Esta versión actualizada dura unos cuantos segundos más que la original, pero para nada la estropean... más bien todo lo contrario.


Si hubo un sello musical durante los 90 que me encandiló, ese fue "Crypt Records", a quien debemos la modernización del término "garaje", una actitud eminentemente festiva y desenfadada (sin panfletismos y con continuas puyas a bandas "mainstream") y, también, una estética fabulosa presente en todas sus ediciones. Sin mencionar grupos tan cojonudos como "New Bomb Turks" (en su primera época), "Gaunt", "Nine Pound Hammer", "Oblivians", "Thee Headcoats" o "Mighty Caesars" y, sí, el grupo más representativo del sello y su "savoir-faire", "The Raunch Hands", la perfecta simbiosis del término punk + rock, y aunque tienen un huevo de temas altamente disfrutables, este es el que me llevaría
a una casa de putas desierta:
(posdata: hace años traté in person con el que fuese su batera durante una temporada. Incluso le entrevisté pa un fanzine, pero la grabadora era una mierda y el material resultante resultó -valga de “redundancian”- inservible).


Hubo otro tiempo en que me consideraba "straight edge"... ya saben, esa facción del punk y el hardcore que, en principio, se muestra contrario al consumo de drogas y alcohol. Hasta que presencié a un grupo de "straight edges" de línea dura en un concierto y, en fin, decidí "salirme del gueto”.
Pero me "llevé" a algunos grupos conmigo, como los garrulos de "Slapshot". Hoy me cansan con facilidad, por machacones y por sus discursos moralistas a hostia pura, pero algunos temas me siguen molando (de hecho, casi me atrevo a decir que el disco que más me gusta de ellos es uno altamente despreciado por sus fans más acérrimos, "Unconciousness"), como el que sigue.


Y lo mejor pal final...
Si tuviese que quedarme con diez grupos punkos favoritos, tranquilamente los "Weirdos" estarían en las primeras posiciones (junto a los "Circle Jerks").
Muchas son las canciones que me molan de ellos... de hecho, puede que mi absoluta preferida sea "Solitary Confinement", presente en ese recomendabilísimo "Weird World Vol.1", pero resulta que "Terrain" es un tema que me pone mucho, mucho. Es de esos que cuando lo escuchas sientes cómo tu adrenalina despega y te entran ganas de saltar de la silla y ponerte a hacer la "air guitar" ahí todo flipao.
Así que, con todos ustedes..............

sábado, 2 de junio de 2007

BILLY CHILDISH VS. DOCTOR X

Billy Childish es un personaje francamente interesante. Este Inglés inconfundible lleva dándole a la música desde los lejanos tiempos del 77. Y a pesar de que se le conoce igualmente por otras de sus muuuchas facetas creativas (sobre todo pintor y poeta, aunque también es escritor, hace tallas en madera, fotos y cortos), es en el terreno de la música donde más ha destacado, y destaca, por su extensa discografía, su personal (y genial) modo casero y voluntariamente cutre de grabar y la cantidad de bandas famosas ("Nirvana" entre ellas) que se han declarado fans de su música. Billy Childish puede llegar a fascinar, por su cabezonería con la que inspira a todos aquellos que nos movemos en el terreno de la "creación ajena al mainstream" (es decir, que no nos comemos un torrao comercialmente con lo que hacemos) y por su visión del punk como algo activo, creativo y sano (es "hacer cosas en tu casa"), lejos de clichés y poses. Durante mucho tiempo Childish se situaba al otro bando de lo que podríamos llamar arte pretencioso y pedante, sus creaciones eran sinceras, honestas... y así fue durante su época más punk (o más garajera), al bando de bandas como "The Milkshakes", pero sobre todo "The Mighty Caesars" y "Thee Headcoats", moviéndose en sellos tan auténticos y molones como "Crypt Records" o "Damaged Goods" (aunque con estos aún colabora). Aquel era un Childish provocador, punk, divertido y que no se tomaba demasiado en serio ni a si mismo ni a nada. Sin embargo, un mal día, aparca el bebercio, se viste como Van Gogh, comienza a hacer Yoga y deja de ser el Childish que mola para convertirse en pasto de intelectuales y, peor aún, putos modernos, etapa esta que "casualmente" coincide con el ridículo reportaje que le dedican en la biblia de -precisamente- los modernos, "Mondo Brutto" (no hay más que ver videos de los conciertos de antes y los actuales, y el look del público cambia sustancialmente).
El Billy de ahora filosofa, habla como un hippie, se codea con la creme de la creme del arte establecido y hasta su más reciente grupo, "The Buff Medways" (al que le han seguido "Billy Childish & the musics of the british empire"), suena más ñoño y sin la crudeza de sus buenos tiempos. Está bien que un artista, después de tantos años activo, se reinvente a si mismo y todo ese rollo, es admirable, la pena es el "en qué" se convierta, y en el caso de Childish, no convence. Lo más vomitivo de todo esto es ver lo ciegos que son muchos de sus seguidores. Por un lado está la prensa especializada tipo "Ruta 66" que ya hablaba de él cuando era un personaje oscuro y "sucio", y que parece no querer ver ese cambio en el artista, uno que, afectando a otro tipo, sería duramente criticado. En el otro bando están sus fans, incapaces de juzgarle objetivamente, elementos carentes de personalidad que como los seguidores de Charles Manson, comerían hasta la mierda que Childish cagara directa a sus gaznates. Dan asco y pena.
Todo este rollo se confirmó cuando hace poco adquirí, vía internet (y de la mano de Dick Scum, cantante de los "Armitage Shanks") un dvd auto-editado que incluía varios documentales sobre la figura de Childish, siendo "Billy Childish vs. Dr. X" de Andy Crabb el que lo encabezaba y daba nombre. Hecho en vídeo y Super 8, retrata la mejor época del artista, e incluso resulta fascinante por su estética abiertamente amateur y casera, que contrasta con los otros reportajes, todos producciones de la BBC, tope de estandarizados y que ven a Childish como un "bicho raro". En cambio en "Dr.X" eso se pasa por alto... se nota que lo realiza gente que entiende el tema, lo aprecia de verdad y lo ve desde dentro, haciéndole preguntas simples y directas, sin las florituras pretenciosas de los otros reportajes. Eso por un lado, por otro, lo que más mola, es que vemos al Billy Childish de los 90, al más punk, provocador, "cutre", garajero, lo-fi y divertido (él mismo se pregunta "¿Te editas a ti mismo porque nadie más quiere sacar tu basura?"). Eran los tiempos en los que sacaba discos y libritos a porrillo con su propio sello, "Hangman", material creado por él y sus amigos de modo totalmente casero y que hacían gala de unos diseños feistas y crudos realmente bonitos. ¡¡Que diferencia verle luego tope de estirado con su look Van Goghiano, codeándose con el mainstream y filosofando sin parar!!. Una pena.
Como detalle final, mencionar que tanto en "Dr.X" como en uno de los reportajes de la BBC sale el singular socio de Childish, Sexton Ming. Divertido elemento este que protagoniza un cortito de super 8 simpatiquísimo titulado "Slap of the Wild Belly", firmado por el mismo Billy.