En sus primeros pinitos, Ben Affleck daba el pego como jovenzuelo sufriendo alguna clase de crisis romántica o de identidad, pero si lo metías encabezando un reparto en plan estrella o semi-héroe de acción, comenzaban a aflorar todas sus limitaciones. Una sosería, una falta de carisma, y una limitadísima colección de expresiones faciales que daban grima. Es algo que detecté recientemente tras revisar la flojita-pero-pasable "Operación Reno". Viéndola se me despertó el recuerdo de "Phantoms", producidas ambas por la discutible "Dimension Films", compañía creada por los hermanos Weinstein y centrada exclusivamente en producir un tipo de cine que detestaban (de género, básicamente)
Pasé de consumir "Phantoms" en salas y fui directo al alquiler. Como ya ocurría con muchas, y sigue ocurriendo, arrastraba fama de ser un mojón de cuidado, risible. Una vez apretado el "Play", lo que vi no me pareció tan terrible. Especialmente esos primeros 30 minutos con los que, incluso, pasé algo de miedo. Miedito, si lo prefieren. Luego sí, la cosa se desmadra y pierde enteros. Pero el arranque molaba. Con tal idea anclada en el cerebelo, volví a verla unos años después y, esa vez, no me funcionó. Así que, como se suele decir, a la tercera va la vencida. Y eso ocurrió ayer noche.
Un par de jovenzuelas, y un grupo de policías, recalan en un pueblo inexplicablemente desierto situado en medio de las montañas. A este misterio hay que añadir la presencia de algún que otro cadáver, de imprevistos apagones, extraños ruidos en plena noche y un bicho de aterrador aspecto. ¿¿Qué demonios está pasando??. Puede que la clave resida en el nombre que alguien dejó escrito en un espejo y hace referencia a, por un lado, una maldad infinita de abstracta presencia y, por otro, el tipo que habló de ella en una sucia revista sensacionalista.
Normalmente el cine norteamericano adscrito al terror hace gala de un mismo defecto: Comienza muy bien, con una trama interesante que te atrapa y entretiene a lo largo de, pongamos, 45 o 60 minutos, hasta que, llegado un punto, los autores del guion, el director y demás peña implicada se ven incapaces de seguir. Cuando toca aclarar el misterio, resolverlo, todo cae en picado y te deja mal sabor de boca. Bien, el caso de "Phantoms" es ese mismo, salvo por un detalle: Se desploma bastante antes de lo habitual. La respuesta al enigma es un pelo confusa y no funciona. Los estallidos de efectos especiales -tan inevitables ya entonces- cargan las tintas de lo que en principio era suspense puro. Y la resolución es de manual. Vamos, que sin alcanzar el nivel de ñorda, queda como una cosilla tirando a mediocre, visible si no tienes nada mejor que hacer.
Siendo como era una producción de 1998, su estreno coincidió con el auge del "nuevo slasher" impulsado por el éxito de "Scream, vigila quien llama", no en balde parida por "Dimension Films" (y compartiendo parte del reparto) Cosa esta delatada por el póster original. Los que estuvieron allí recordarán que el film de Wes Craven impuso ese diseño basado en anteponer el -guapo- rostro de los protagonistas a cualquier otro elemento.
Escribe el reconocido autor de terrores Dean R. Koontz, quien adapta su propia novela. Dirige Joe Chapelle, que venía de rodar la espantoide "Halloween: La maldición de Michael Myers" y no haría gran cosa más, terminando con sus huesos en la tele. Si se fijan en los créditos finales, descubrirán un agradecimiento a Peter Jackson y "un tal" Bud Cardos como uno de los transportistas. Según "la secretaria" sí se trata de ESE Bud Cardos, quien se supone ejerció como tal en una larga lista de títulos. Curioso.
Las influencias en "Phantoms" de otras películas previas y mejores cantan como una almeja, tenemos "La Cosa", "El terror no tiene forma" y el "gag" final parece la combinación perfecta entre los desenlaces de "Aullidos" y "En los límites de la realidad".
Completan el reparto un cargante Liev Schreiber, una morbosa Rose McGowan y un Peter O´Toole totalmente desubicado (más incluso que en esta ocasión). En cuanto a Ben Affleck, la madurez le ha beneficiado en todos los aspectos, tanto física como interpretativamente.
Mostrando las entradas para la consulta "Dimension Films" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta "Dimension Films" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
sábado, 18 de febrero de 2023
viernes, 7 de agosto de 2015
EVERLY
En los tiempos de crisis que existen (y más en lo referente
a la crisis que aquí nos atañe que es la cinematográfica) cada vez es más
normal que los estrenos que van a las salas sean medidos con lupa. Así, un
estreno como este, con toda una Salma Hayek como principal reclamo, hace diez
años se hubiera estrenado con todos los honores, mientras que en pleno 2015, esta se estrena en nuestro
país directamente en DVD.
Cuando estrenos más o
menos gordos llegan a nuestro país sin pasar por las salas, mal asunto. Los
motivos por los que no se estrenan suelen ser de diferente índole, aunque
huelga decir que la mayoría de estos no-estrenos son debidos al fracaso en la
taquilla USA. Eso no debería ser señal alguna en cuanto a la calidad de la
película, pero por norma general suele ir acompañado; cuando no se estrena
en cine en España, es que se trata de
una peli mala de cojones.
Efectivamente, esta “Everly” es una cosa francamente mala.
La novia de un Yakuza, puta de profesión –pero retirada por
voluntad del propio yakuza que se queda para él la que más buena estaba- se ve
que se la juega y en consecuencia, este se la quiere cargar, así que manda a un
puado de yakuzas al apartamento de esta para que se la dejen el higo hecho un
colador. Pero claro, esta que es hábil, al final se los irá cargando a ellos
¡Sin salir del apartamento, oiga!
Un matar, matar y matar sin sentido, orden o concierto
alguno, en una peliculita de “Dimension films”
que ya no es sinónimo de nada (ni de calidad, ni de independencia).
Una película que parece existir con un único sentido:
Mostrar el palmito de la Hayek, hacernos ver lo buena que está la tía a sus cincuenta castañas. Y es que lo de esta
mujer no tiene nombre. Y en ese sentido la película cumple, vemos a la Hayek y
ese culo respingón que dios le ha dado de mil maneras; desnuda “traseralmente”,
en ropa interior azul celeste, con mayas y top ceñidísimo… incluso le meten un
tiro en un costado con el fin de que, al mirarse ella en el espejo, veamos el
tipín que tiene –que lo tiene-. Vamos, un desfile de modelos por parte de Salma
Hayek, que ya puestos a pedir, casi mejor que hubiera sido un vídeo de aeróbic,
porque, a parte de esos 50 años tan (excesivamente) bien llevados, el resto de
la película tiene menos interés que el culo de la Hayek. Es más diría que es
hasta irritante… es como una película que copia –y descaradamente- el cine de
acción del peor Tarantino cuando ya ni este hace ese tipo de cine. Vaya, que es
un plagio del cliché, del Tarantino de “Kill Bill” nada menos, con frases Tarantinianas
personajes Tarantinianos y hasta decorados Tarantinianos, repito, del clichoso.
Artes marciales mal entendidas, muchos disparos con armas chanantes, y chicas
peleonas (el concepto de la anti-heroína karateca es tan de los 70 y de
reivindicación en los 00… que más que asco, da pena). Una puta mierda.
Junto a Salma Hayek y un puñado de putos japoneses, tenemos
a la actriz Española de origen Mexicano Laura Cepeda (“Naufragos”) que está en
la película como podía haber estado cualquier otra actriz española, y hace de
madre de Salma Hayek, a pesar de que apenas le saca 10 años… ¡Por Dios, que ya sabemos todos que Salma Hayek tiene
50!
Dirige el trozo de mierda vistosita el tal Joel Lynch (ni
Coen, ni David), que entre las cosas más populares de su filmografía, podemos
destacar uno de los pasajes de “Chillerama”, la segunda parte de la franquicia "Wrong Turn" o la película-chorrada “Knights of
the Badassom” para lucimiento del enano de “Juego de Tronos”.
Por ver a la Hayek.
sábado, 25 de mayo de 2019
SESIÓN DOBLE: REPLICAS + POLAROID
REPLICAS : Un científico trabaja en dar una segunda oportunidad a aquellos que fallecen, traspasando el contenido de sus cerebros al interior de cuerpos cibernéticos. En eso que se toma el día libre y se pira en coche junto a su esposa y tres hijos. Sufren un accidente y mueren todos menos él. Como era de esperar, recolectará y conservará las mentes de todos ellos para aplicarlos a copias clonadas. Contra todo pronóstico el experimento sale bien, aunque no será fácil mantener el secreto, especialmente cuando el gobierno se entera y decide de que hay que exterminar a los renacidos.
Mis habituales bajas expectativas contribuyeron a que el visionado de "Replicas" se saldase con una sensación bastante positiva. Tendría que haberlo sospechado al ver el logo de "Lionsgate" al principio. Incluso por el protagonismo de Keanu Reeves, especialista en interpretar a personas sufrientes que solo viven desgracias. Pero no, me temía que iba a ser un rollo patatero y, muy al contrario, ha resultado un rato entretenida. Facturada con solvencia y luciendo unos efectos más que dignos, la historia que cuenta no es que sea muy original, pero lo hace con dinamismo y logran mantener cierto suspense. Un thriller eficiente recomendado para aquellos que busquen pasar un buen rato sin mayores complicaciones.
El director, Jeffrey Nachmanoff, ya está currando en una nueva aventura de Jackie Chan.
POLAROID: Una vieja cámara polaroid (las tendencias retro mandan) cae en manos de la chica rarita -pero atractiva- de la escuela. Resulta que es aficionada a la fotografía, de ahí que le dé gusto apretar botones. Sin embargo, el aparato arrastra una maldición consecuencia de unos crímenes acontecidos en el pasado. Aquel a quien le hagas una foto es atacado por una terrorífica criatura (eso sí, con resultados totalmente carentes de la más mínima gota de sangre, incluso cuando a un pipiolo lo parten verticalmente por la mitad). Tras facturar una instantánea grupal y ver cómo los primeros comienzan a fenecer, la chica rarita y su aspirante a novio deciden investigar el origen de la cámara para detener al enfurecido espíritu que la habita.
Durante los primeros quince minutos de "Polaroid" te percatas de que lo que verás es el típico producto de terror juvenil, propio de quienes detestan el género pero se lucran con él (es decir, "Dimension Films"), perfectamente amueblado, interpretado, fotografiado, etc, etc, pero repleto hasta la bandera de fórmulas, topicazos y clichés. Y te preparas para ello. Tanto, que cuando, pasado ese tiempo la narración se desvía unos milímetros -y digo milímetros- de lo escandalosamente previsible, un mundo nuevo se abre ante tus ojos. En el fondo sigue siendo un producto trillado sin imaginación alguna, pero por comparativa con su arranque ahora lo parece un poquito menos. Y eso ayuda a que llegues al final sin agobiarte demasiado.
Mis habituales bajas expectativas contribuyeron a que el visionado de "Replicas" se saldase con una sensación bastante positiva. Tendría que haberlo sospechado al ver el logo de "Lionsgate" al principio. Incluso por el protagonismo de Keanu Reeves, especialista en interpretar a personas sufrientes que solo viven desgracias. Pero no, me temía que iba a ser un rollo patatero y, muy al contrario, ha resultado un rato entretenida. Facturada con solvencia y luciendo unos efectos más que dignos, la historia que cuenta no es que sea muy original, pero lo hace con dinamismo y logran mantener cierto suspense. Un thriller eficiente recomendado para aquellos que busquen pasar un buen rato sin mayores complicaciones.
El director, Jeffrey Nachmanoff, ya está currando en una nueva aventura de Jackie Chan.POLAROID: Una vieja cámara polaroid (las tendencias retro mandan) cae en manos de la chica rarita -pero atractiva- de la escuela. Resulta que es aficionada a la fotografía, de ahí que le dé gusto apretar botones. Sin embargo, el aparato arrastra una maldición consecuencia de unos crímenes acontecidos en el pasado. Aquel a quien le hagas una foto es atacado por una terrorífica criatura (eso sí, con resultados totalmente carentes de la más mínima gota de sangre, incluso cuando a un pipiolo lo parten verticalmente por la mitad). Tras facturar una instantánea grupal y ver cómo los primeros comienzan a fenecer, la chica rarita y su aspirante a novio deciden investigar el origen de la cámara para detener al enfurecido espíritu que la habita.
Durante los primeros quince minutos de "Polaroid" te percatas de que lo que verás es el típico producto de terror juvenil, propio de quienes detestan el género pero se lucran con él (es decir, "Dimension Films"), perfectamente amueblado, interpretado, fotografiado, etc, etc, pero repleto hasta la bandera de fórmulas, topicazos y clichés. Y te preparas para ello. Tanto, que cuando, pasado ese tiempo la narración se desvía unos milímetros -y digo milímetros- de lo escandalosamente previsible, un mundo nuevo se abre ante tus ojos. En el fondo sigue siendo un producto trillado sin imaginación alguna, pero por comparativa con su arranque ahora lo parece un poquito menos. Y eso ayuda a que llegues al final sin agobiarte demasiado.
miércoles, 16 de febrero de 2011
BELOW
De entrada el caso de esta peli resulta desconcertante. Una producción adscrita al género del terror del 2002 vía "Dimension Films", con dirección de David Twohy, el mismo de "Pitch Black", y guión y producción de (entre otros) ¡¡¡Darren Aronofsky!!!!, sí oiga, el señor tras "Requiem por un sueño", "El luchador" o la reciente "Cisne Negro". En el reparto no destaca nadie especialmente (tenemos algunas caras conocidillas como las de Bruce Greenwood, Olivia Williams, Jason Flemyng o Dexter Fletcher, búscalos en Imdb y verás como te resultan familiares) salvo Zach Galifianakis, en aquella época aún empezando y hoy por hoy bien conocido gracias a comedias como "Resacón en Las Vegas" o "Salidos de cuentas". Y sin embargo, y a pesar de todo, desconocía por completo "Below"... y vamos, no me consta que llegara a nuestras tierras, ni siquiera en formato DVD.La idea de partida es prometedora: Una de "casas encantadas" pero en un submarino. ¿Simpático, no?, por lo menos el emplazamiento es original.
La cosa va así: En plena segunda guerra mundial, un submarino americano rescata a unos naufragos ingleses, entre los que hay una moza, algo que -dicen- trae mala suerte. A partir de ese momento todo comenzará a complicarse e irán pasando cosas raras e inexplicables. ¿Es la tipa u... otra cosa?, ¿un secreto oculto por la tripulación?, ¿de quien es ese rostro que a ratos se deja ver y jode la marrana?. Misterio.
"Below" tiene algunos momentos muy buenos. De mucho suspense. Destaco la escena del barril explosivo que se pasea por encima del submarino a la espera de que estalle, o el "momento espejo", un modo distinto de recurrir a un efecto muy sobado (y que funciona). También hay alguna secuencia que juega bastante con la oscuridad, con voces susurrantes que no se sabe de dónde salen... elementos estos muy adecuados para crear miedo, o cuanto menos inquietud. Así mismo, nos muestran algunas "novedades" con respecto al cine de submarinos, como la bóveda inferior por la que se cuelan algunos buceadores (muy bien ambientada con algas y recovecos oscuros) o el gancho gigantesco que arrastra un barco con el único fin de dañar el submarino.
Sin embargo, también hace gala de unos cuantos aspectos negativos. De hecho, hace gala del peor de todos ellos, el aburrimiento. Narrativamente es algo confusa, no acabas de pillar muy bien lo qué ocurre y por qué. A ratos, parece incluso mal montada. La jerga técnica es excesiva y no ayuda demasiado, como tampoco lo hace un notable montón de buen material bastante desaprovechado.
Quiere ser una peli de terror "seria y respetable", sin gore de ninguna clase ni nada del estilo (aunque sustos baratos, los hay), pero no lo consigue... se queda a medio camino de todo, en zona de nadie y, como decía, uno acaba bastante aburrido y deseando que llegue el final.
Efectos CGI por un tubo (aunque al ser la mayoría de submarinos y barcos, no cantan mucho) y un desenlace algo zopenco.
Podría haber sido mucho mejor. Ahora entiendo todo.
sábado, 9 de marzo de 2019
SESIÓN DOBLE : LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 + HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS
LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 : Esta tercera entrega de la afamada saga se atreve con aquello que Tobe Hooper evitó cuando rodó "Masacre en Texas 2": Repetir los aciertos de la película original, es decir, volver a la seriedad, a la crudeza y a cierta sordidez. El único elemento propio es una notable ración de gore -ausente en el film de 1973- finalmente extirpada por los señores de "New Line", entonces en la cresta de la ola gracias a Freddy Krueger y con ansias de hacerse con todas las franquicias de éxito en el cine de terror (poco después le tocaría el turno a "Jason Voorhees"). Dicha intromisión se saldó con un montón de problemas durante el rodaje, algo que brilla especialmente en el inapropiado final. Y si no que se lo digan al pobre Jeff Burr, que vio su carrera truncada tras la amarga experiencia en la silla del director.
No obstante, preparados para el susto, y vista hoy, la película funciona. Será que el tiempo la ha beneficiado. O que las siguientes aportaciones a la saga son tan mediocres que esta ha ganado puntos. No lo sabemos. Con todo, "Leatherface: La matanza de Texas 3" dispone de un puñado de buenos momentos, especialmente en su primera mitad (tengo debilidad por la desasosegante secuencia de la pareja protagonista intentando cambiar la rueda de su coche mientras en la oscuridad chirría cada vez más próxima la pierna ortopédica de Leatherface) y dispone de un tempo notablemente acelerado. Todo se desarrolla a bastante velocidad y sin dar demasiado respiro al espectador.
En el reparto destacan un novatillo Viggo Mortensen, Ken Foree de "Dawn of the dead" y el chico para todo de la serie B, William Butler.
Cierra el film una adecuadísima y muy estupenda canción de "Laaz Rockit", inevitablemente titulada "Leatherface".
HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS : No cabe duda de que en Hollywood las cosas son cíclicas. Hay muchos ejemplos, pero hoy nos centraremos en uno. Recientemente la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad, "Blumhouse", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el cuarenta aniversario de la de John Carpenter. Curiosamente, hace dos décadas atrás, la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad de entonces, "Dimension Films", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias (salvo la segunda) y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el veinte aniversario de la de John Carpenter quien, por cierto, rechazó ser el director y para lo cual contrataron nada menos que a Steve Miner, responsable de la segunda y tercera de "Viernes 13". El título no podía ser más lógico, "Halloween H20", una película que intentaba aprovecharse, y con justicia, del renacer del "slasher" gracias a "Scream" o "Sé lo que hicisteis el último verano".
Laurie Strode vive oculta tras otra identidad ejerciendo de profesora en una escuela para ricos, donde tiene a su hijo estudiando. Un mal día Michael Myers reaparece de la nada para, una vez más, continuar la labor que dejó incompleta en 1978.
A diferencia del reciente y aburrido "Halloween", "Halloween H20" tuvo la sabia idea de apartarse levemente del "slasher" puro para centrarse más en el mal vivir de Laurie Strode y el épico enfrentamiento final con su hermano psycho. La ración de "estudiantes perseguidos por asesino enmascarado" queda reducida a cuatro chavales y una porción escueta de justo y suficiente metraje. El resultado es una película entretenida, con sus dosis de suspense y un clímax final bastante emocionante.
Además, aquí sí ponen punto y final a la saga. De forma contundente. Aunque ni tan siquiera eso nos salvó de que, mediante las más chapuceras triquiñuelas argumentales, se estrenara una continuación absolutamente horrible cuatro años después.
Simpático guiño para la madre de todos los "slashers" con la aparición de Janeth Leigh (chiste privado incluido).
Lo ratifico, "Halloween H20" es mejor que la más reciente aventura de "La Silueta".
No obstante, preparados para el susto, y vista hoy, la película funciona. Será que el tiempo la ha beneficiado. O que las siguientes aportaciones a la saga son tan mediocres que esta ha ganado puntos. No lo sabemos. Con todo, "Leatherface: La matanza de Texas 3" dispone de un puñado de buenos momentos, especialmente en su primera mitad (tengo debilidad por la desasosegante secuencia de la pareja protagonista intentando cambiar la rueda de su coche mientras en la oscuridad chirría cada vez más próxima la pierna ortopédica de Leatherface) y dispone de un tempo notablemente acelerado. Todo se desarrolla a bastante velocidad y sin dar demasiado respiro al espectador.
En el reparto destacan un novatillo Viggo Mortensen, Ken Foree de "Dawn of the dead" y el chico para todo de la serie B, William Butler.
Cierra el film una adecuadísima y muy estupenda canción de "Laaz Rockit", inevitablemente titulada "Leatherface".

HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS : No cabe duda de que en Hollywood las cosas son cíclicas. Hay muchos ejemplos, pero hoy nos centraremos en uno. Recientemente la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad, "Blumhouse", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el cuarenta aniversario de la de John Carpenter. Curiosamente, hace dos décadas atrás, la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad de entonces, "Dimension Films", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias (salvo la segunda) y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el veinte aniversario de la de John Carpenter quien, por cierto, rechazó ser el director y para lo cual contrataron nada menos que a Steve Miner, responsable de la segunda y tercera de "Viernes 13". El título no podía ser más lógico, "Halloween H20", una película que intentaba aprovecharse, y con justicia, del renacer del "slasher" gracias a "Scream" o "Sé lo que hicisteis el último verano".
Laurie Strode vive oculta tras otra identidad ejerciendo de profesora en una escuela para ricos, donde tiene a su hijo estudiando. Un mal día Michael Myers reaparece de la nada para, una vez más, continuar la labor que dejó incompleta en 1978.
A diferencia del reciente y aburrido "Halloween", "Halloween H20" tuvo la sabia idea de apartarse levemente del "slasher" puro para centrarse más en el mal vivir de Laurie Strode y el épico enfrentamiento final con su hermano psycho. La ración de "estudiantes perseguidos por asesino enmascarado" queda reducida a cuatro chavales y una porción escueta de justo y suficiente metraje. El resultado es una película entretenida, con sus dosis de suspense y un clímax final bastante emocionante.
Además, aquí sí ponen punto y final a la saga. De forma contundente. Aunque ni tan siquiera eso nos salvó de que, mediante las más chapuceras triquiñuelas argumentales, se estrenara una continuación absolutamente horrible cuatro años después.
Simpático guiño para la madre de todos los "slashers" con la aparición de Janeth Leigh (chiste privado incluido).
Lo ratifico, "Halloween H20" es mejor que la más reciente aventura de "La Silueta".
sábado, 10 de enero de 2026
LA MALDICIÓN (CURSED)
Esto va a sonar fatal, pero siempre que pienso en Wes Craven no puedo evitar acompañarlo de una sensación lastimera. Tal vez sea por esa eterna mueca de tristeza que gastaba... o, más probable, la causa esté entre las páginas del libro "Sesión Sangrienta", donde se le dedicaba un buen pasaje narrando sus arranques como hippie aspirante a pintor y/o poeta. Luego se encoñó, tuvo hijos y, aunque intentó dejarlos de lado para seguir sus elevadas inclinaciones artísticas, al final le tocó pringar. Y de ahí, pues ya saben, a rodar porno y luego terror ultra-violento, donde quedó encasillado de por vida gracias a su éxito y, por ende, una posterior integración en el mainstream (incluido fracasado intento de pasarse al drama de alto standing) que le iría desprendiendo progresivamente de gracia y espíritu. Es decir, la fama y las riquezas hicieron aflorar, ya de modo total y definitivo, al hombre de negocios oculto tras el "auteur", y no digamos "el artista". Por eso, seguramente, sus películas iban sumando elevadas dosis de mediocridad a medida que acumulaba años de profesión, porque el interés invertido iría de casi cero a casi menos cien. Y eso, amigos, se nota. Si a todo este cocktail amargo añadimos un rodaje super-caótico y problemático con los terribles gerifaltes Weinstein y su "Dimension Films" al frente (subproductora destinada a confeccionar cine puramente de género, considerado basura por los hermanos), que acabó de traumar a Craven hasta el punto de decidir no aceptar ningún proyecto más únicamente motivado por el montante (promesa, opino, incumplida), pues apaga y vámonos.
Y eso es "La maldición (Cursed)" una película que hacía honor a su título. Se suponía una nueva y llamativa colaboración entre el director de "Pesadilla en Elm Street" y Kevin Williamson, sobrevalorado guionista de "Scream, vigila quien llama", desde la primera secuela de esta última. De hecho, diría que intentaron repetir un poco la jugada. Es decir, aplicar a los hombres lobo en "Cursed" lo aplicado al slasher en "Scream". Porque sí, de eso va el film reseñado, de licántropos. En realidad nada nuevo bajo el sol. La trama es super-trillada y convencional. Dos hermanos son atacados por un enorme lobo. Ambos comenzarán a notar sus respectivas y progresivas mutaciones, obteniendo mayores capacidades físicas, sensoriales y un desarmante sex appeal. Todo esto a la par que el licántropo original anda por ahí jodiendo la marrana. Los protagonistas deberán detenerle para, así, acabar con su propia maldición.
Ahora imaginen todo ello narrado a lo Kevin Williamson, con adolescentes como eje central (de esos sin familia e inadaptados que habitan enormes casoplones -instalados en medio de suburbios llenos de gente bien pálida- y cuya estabilidad económica resulta todo un misterio ), altas dosis de posmodernismo (aunque eso ya lo hiciera, y mucho mejor, Joe Dante en "Aullidos"), referencias cinéfagas (por ahí vemos figuras de "Pinhead", "Jason" y, claro, "Freddy") y unos toques de humor absolutamente patéticos y fuera de lugar (lo de provocar a un licántropo citando sus defectos físicos -en forma humana- y que este responda haciéndote una peineta, da vergüenza ajena), coronados con el peor desenlace imaginable. Lo que comúnmente llamamos un final de mierda.
Desde el momento de su gestación a mediados de los 2000, "Cursed" no arrastró más que mala prensa. El rodaje fue eterno, repleto de refilmaciones, cambios bruscos en el guion y personal entrando y saliendo con pasmosa facilidad. Sorprende descubrir qué actores de renombre participaron para, finalmente, ser borrados de un plumazo (consulten "Imdb", bitches). Lo mismo que los efectos especiales. Primero se fichó al grande y adecuadísimo Rick Baker, luego sustituido por los no menos talentosos Howard Berger y Greg Nicotero. Todos ellos se habían currado sendos hombres lobo a base de látex y animatronic, además de unas cuantas buenas dosis de gore salpicante. Sin embargo, los Weinstein decidieron que preferían CGI y una peli apta para jovencitos. De esta manera, eliminaron la mayoría de escenas de trucos prácticos (dejando solo unos cuantos primeros planos, o planos medios, del monstruo, realmente logrados, sustituyéndolos por auténtica incompetencia. Los retoques informáticos son pura y dura basura), así como toda las mutilaciones y zarandajas truculentas. Con decirles que hubo hasta TRES versiones completas y listas de "Cursed" se lo digo todo, siendo la última y, según testigos, la peor aquella finalmente elegida / estrenada y, obvio es, fracasada a la hora de recolectar billetes verdes. No era pa menos, y no es pa menos. Sin embargo, asumido todo ello, y sabiendo a lo que uno se expone, la película termina siendo una mediocridad tontuna lo suficientemente dinámica y amena como pa rellenar un ratete estulto.
Los actores que sí asoman en el largometraje son una Christina Ricci cada vez menos "chubby" -y, por ende, menos apetecible-, el insufrible Jesse Eisenberg (mira que me cae mal este tío, lo siento), Joshua Jackson, Judy Greer, Shannon Elizabeth, Derek Mears -futuro "Jason" oculto bajo el disfraz de hombre lobo- y Scott Baio como Scott Baio.
Por supuesto, la carrera de Wes Craven seguiría haciendo aguas ya de forma irremediable. Lo intentaría con un thriller convencional de espíritu telefílmico -"Vuelo Nocturno"-, otra de terror con frustradísimas y dolorosas aspiraciones a nueva franquicia -"Almas Condenadas"- y, en un desarmante caso de cierre circular y puesta en evidencia, la tardía y cuarta entrega de "Scream". En el fondo, su epitafio ideal.
Y eso es "La maldición (Cursed)" una película que hacía honor a su título. Se suponía una nueva y llamativa colaboración entre el director de "Pesadilla en Elm Street" y Kevin Williamson, sobrevalorado guionista de "Scream, vigila quien llama", desde la primera secuela de esta última. De hecho, diría que intentaron repetir un poco la jugada. Es decir, aplicar a los hombres lobo en "Cursed" lo aplicado al slasher en "Scream". Porque sí, de eso va el film reseñado, de licántropos. En realidad nada nuevo bajo el sol. La trama es super-trillada y convencional. Dos hermanos son atacados por un enorme lobo. Ambos comenzarán a notar sus respectivas y progresivas mutaciones, obteniendo mayores capacidades físicas, sensoriales y un desarmante sex appeal. Todo esto a la par que el licántropo original anda por ahí jodiendo la marrana. Los protagonistas deberán detenerle para, así, acabar con su propia maldición.
Ahora imaginen todo ello narrado a lo Kevin Williamson, con adolescentes como eje central (de esos sin familia e inadaptados que habitan enormes casoplones -instalados en medio de suburbios llenos de gente bien pálida- y cuya estabilidad económica resulta todo un misterio ), altas dosis de posmodernismo (aunque eso ya lo hiciera, y mucho mejor, Joe Dante en "Aullidos"), referencias cinéfagas (por ahí vemos figuras de "Pinhead", "Jason" y, claro, "Freddy") y unos toques de humor absolutamente patéticos y fuera de lugar (lo de provocar a un licántropo citando sus defectos físicos -en forma humana- y que este responda haciéndote una peineta, da vergüenza ajena), coronados con el peor desenlace imaginable. Lo que comúnmente llamamos un final de mierda.
Desde el momento de su gestación a mediados de los 2000, "Cursed" no arrastró más que mala prensa. El rodaje fue eterno, repleto de refilmaciones, cambios bruscos en el guion y personal entrando y saliendo con pasmosa facilidad. Sorprende descubrir qué actores de renombre participaron para, finalmente, ser borrados de un plumazo (consulten "Imdb", bitches). Lo mismo que los efectos especiales. Primero se fichó al grande y adecuadísimo Rick Baker, luego sustituido por los no menos talentosos Howard Berger y Greg Nicotero. Todos ellos se habían currado sendos hombres lobo a base de látex y animatronic, además de unas cuantas buenas dosis de gore salpicante. Sin embargo, los Weinstein decidieron que preferían CGI y una peli apta para jovencitos. De esta manera, eliminaron la mayoría de escenas de trucos prácticos (dejando solo unos cuantos primeros planos, o planos medios, del monstruo, realmente logrados, sustituyéndolos por auténtica incompetencia. Los retoques informáticos son pura y dura basura), así como toda las mutilaciones y zarandajas truculentas. Con decirles que hubo hasta TRES versiones completas y listas de "Cursed" se lo digo todo, siendo la última y, según testigos, la peor aquella finalmente elegida / estrenada y, obvio es, fracasada a la hora de recolectar billetes verdes. No era pa menos, y no es pa menos. Sin embargo, asumido todo ello, y sabiendo a lo que uno se expone, la película termina siendo una mediocridad tontuna lo suficientemente dinámica y amena como pa rellenar un ratete estulto.
Los actores que sí asoman en el largometraje son una Christina Ricci cada vez menos "chubby" -y, por ende, menos apetecible-, el insufrible Jesse Eisenberg (mira que me cae mal este tío, lo siento), Joshua Jackson, Judy Greer, Shannon Elizabeth, Derek Mears -futuro "Jason" oculto bajo el disfraz de hombre lobo- y Scott Baio como Scott Baio.
Por supuesto, la carrera de Wes Craven seguiría haciendo aguas ya de forma irremediable. Lo intentaría con un thriller convencional de espíritu telefílmico -"Vuelo Nocturno"-, otra de terror con frustradísimas y dolorosas aspiraciones a nueva franquicia -"Almas Condenadas"- y, en un desarmante caso de cierre circular y puesta en evidencia, la tardía y cuarta entrega de "Scream". En el fondo, su epitafio ideal.
martes, 11 de junio de 2013
EQUILIBRIUM
Sin temor a equivocarme como lo hacen los elefantes, enormemente, me atrevería a decir que "Equilibrium" fue en su momento la primera película beneficiada por los supuestos horrores de la piratería digital, de cuando esta aún estaba en pañales.
Dicho de otra manera, demostró que eso de bajarse películas por la red no siempre es malo... no cuando es el único modo de disfrutar de un producto que, por diferentes cuestiones, no ha llegado a nuestro país. Y, de hecho, once años después de su parimiento, todavía no lo ha hecho. El único modo de consumirlo es con doblaje latino... o subtítulos. Hay quien incluso se flipa afirmando que si "Equilibrium" no ha tenido una mayor difusión, es por su mensaje revolucionario. Vamos, que los poderosos temen que el pueblo la vea y decida tomársela demasiado a pecho. Permítanme que me descojone los próximos 25 segundos. Sí claro, seguro que la sociedad moderna decidiría agarrar las armas después de echarle un ojo... ¿cuando, durante el descanso del próximo Barça/Madrid o al terminar la edición cinco mil de "Gran Hermano"?. Por favor, seamos serios.
Y es que no deja de resultar sorprendente que un film producido por los hermanos Weinstein desde su errática "Dimension Films", con Jan De Bont, director de "Speed", echando una mano, un reparto bastante sólido encabezado por el entonces en alza Christian Bale, un presupuesto respetable de 20 millones de dólares y un contenido versado en la ciencia ficción y el cine de acción, a día de hoy siga tan escondido y poco difundido. Según la teoría oficial, los Weinstein sacaron tal tajada de las pre-ventas internacionales, que decidieron no jugársela y dejarla huérfana de una distribución por todo lo alto. Eso, para mi, tiene más sentido.
Total, que a inicios de los 2000 corrió el rumor de que "Equilibrium" molaba mucho y merecía verse, para lo cual había que recurrir al amigo del amigo que se la había descargado con subtítulos hechos por algún mindundi. En esencia se trata de un "exploit" de la entonces afamada "The Matrix" con toques del "1984" Orwelliano, entre otras muchas ideas prestadas.
Estamos en el futuro, poco después de la tercera guerra mundial. El poder decide erradicar el mayor mal de la humanidad, los sentimientos. De este modo, se acabaron las guerras, los conflictos, los celos, las envidias, etc.... pero, claro, también las emociones positivas. Para ello se inventa una medicina que hay que inyectarse diariamente. Solo la resistencia se niega a tomársela y vive oculta, traficando con todo lo que el poder ha prohibido, los libros, la música, la pintura, el cine... cualquier cosa capaz de crear alguna clase de emoción. Un cuerpo especial de policía se encarga de buscar y cazar a todos esos rebeldes, que son automáticamente ejecutados. El mejor de estos hombres, John Preston, es tan eficiente y obediente que no tuvo problemas en aprobar el exterminio de su propia mujer, cuando se descubrió que no ingería la medicina, y tampoco en matar a su compañero/amigo al pillarlo leyendo a escondidas poesía confiscada.
Pero un día, accidentalmente, no se inyecta su dosis y lo que comienza a sentir le gusta... tanto, que decide seguir adelante. Poco a poco, irá abriendo los ojos ante los abusos del poder y, claro está, se pondrá de lado de la resistencia para que cambien las cosas de una vez por todas.
Siguiendo la estela "fantasmil" de "Matrix", hay que resaltar la capacidad de estos super-polis (clérigos, les llaman) a la hora de entrar en combate. Gracias a una técnica nueva, son capaces de enfrentarse cara a cara con 20 tíos armados, esquivar balas y golpes y matarlos a todos. Sí, es un tanto exagerado, un poco "too much", pero mola que te cagas. Está muy bien ejecutado en imágenes y cada vez que Bale hace demostración de ello, cuesta mucho no fliparse con las posturitas, el montaje dinámico, la generosa violencia y el macarrismo general de todo ello. Especialmente en el clímax final, directamente de infarto.
"Equilibrium" es una peli muy muy potable. Perfectamente ambientada, con un notorio diseño de producción, bien fotografiada, bien interpretada, en fin, que está muy bien, carajo, y viene repleta de aciertos, aunque mi parte favorita es aquella en la que Christian Bale comienza a despertar y sentir. El actor transmite estupendamente bien lo que representa para él experimentar las cosas bellas por primera vez. Saber que "haces mal", pero no poder evitarlo y vivir entre el puro placer sensorial y el tormento de la culpa. Ver salir el sol. Escuchar música. Oler perfume. Salirse del orden impuesto. Descubrir el individualismo. Entre todo ello destacan la contenida y reprimida mini-historia de amor trágico que mantiene con una rebelde y el inesperado afecto que siente por un hermoso perrito, por el que, literalmente, es capaz de matar.
Junto a Bale encontramos un puñado de rostros bien reconocibles, como son los de Sean Bean, Sean Pertwee en plan Mariano Rajoy, Emily Watson, David Hemmings, Dominic Purcell, Angus Macfadyen o el siempre lacónico William Fichtner. El director y guionista, Kurt Wimmer, luego lo intentaría de nuevo con otro film de ciencia ficción de regusto "Matrixiano" medio-chanin, pero esta vez no funcionó -artísticamente digo, comercialmente sería un "tampoco funcionó"-, les hablo de "Ultraviolet", el vehículo para Milla Jovovich. Aunque lo realmente curioso es descubrir cual fue su primera película, justo antes de "Equilibrium", nada menos que la segunda parte de "Frío como el acero", aquel tardío muestrario de capacidades para el "action hero", que nunca acabó de despegar del todo, Brian Bosworth. Aunque el fuerte de Wimmer está en los guiones, suyos son los de "Esfera", "El secreto de Thomas Crown", "La prueba", "Dueños de la calle", "Un ciudadano ejemplar", "Salt" o el remake de "Desafío Total".
Sin ser perfecta ni redonda, "Equilibrium" sí ofrece un buen puñado de grandes momentos y 107 minutos de notoria evasión. Muy recomendable.
Dicho de otra manera, demostró que eso de bajarse películas por la red no siempre es malo... no cuando es el único modo de disfrutar de un producto que, por diferentes cuestiones, no ha llegado a nuestro país. Y, de hecho, once años después de su parimiento, todavía no lo ha hecho. El único modo de consumirlo es con doblaje latino... o subtítulos. Hay quien incluso se flipa afirmando que si "Equilibrium" no ha tenido una mayor difusión, es por su mensaje revolucionario. Vamos, que los poderosos temen que el pueblo la vea y decida tomársela demasiado a pecho. Permítanme que me descojone los próximos 25 segundos. Sí claro, seguro que la sociedad moderna decidiría agarrar las armas después de echarle un ojo... ¿cuando, durante el descanso del próximo Barça/Madrid o al terminar la edición cinco mil de "Gran Hermano"?. Por favor, seamos serios.
Y es que no deja de resultar sorprendente que un film producido por los hermanos Weinstein desde su errática "Dimension Films", con Jan De Bont, director de "Speed", echando una mano, un reparto bastante sólido encabezado por el entonces en alza Christian Bale, un presupuesto respetable de 20 millones de dólares y un contenido versado en la ciencia ficción y el cine de acción, a día de hoy siga tan escondido y poco difundido. Según la teoría oficial, los Weinstein sacaron tal tajada de las pre-ventas internacionales, que decidieron no jugársela y dejarla huérfana de una distribución por todo lo alto. Eso, para mi, tiene más sentido.
Total, que a inicios de los 2000 corrió el rumor de que "Equilibrium" molaba mucho y merecía verse, para lo cual había que recurrir al amigo del amigo que se la había descargado con subtítulos hechos por algún mindundi. En esencia se trata de un "exploit" de la entonces afamada "The Matrix" con toques del "1984" Orwelliano, entre otras muchas ideas prestadas.
Estamos en el futuro, poco después de la tercera guerra mundial. El poder decide erradicar el mayor mal de la humanidad, los sentimientos. De este modo, se acabaron las guerras, los conflictos, los celos, las envidias, etc.... pero, claro, también las emociones positivas. Para ello se inventa una medicina que hay que inyectarse diariamente. Solo la resistencia se niega a tomársela y vive oculta, traficando con todo lo que el poder ha prohibido, los libros, la música, la pintura, el cine... cualquier cosa capaz de crear alguna clase de emoción. Un cuerpo especial de policía se encarga de buscar y cazar a todos esos rebeldes, que son automáticamente ejecutados. El mejor de estos hombres, John Preston, es tan eficiente y obediente que no tuvo problemas en aprobar el exterminio de su propia mujer, cuando se descubrió que no ingería la medicina, y tampoco en matar a su compañero/amigo al pillarlo leyendo a escondidas poesía confiscada.
Pero un día, accidentalmente, no se inyecta su dosis y lo que comienza a sentir le gusta... tanto, que decide seguir adelante. Poco a poco, irá abriendo los ojos ante los abusos del poder y, claro está, se pondrá de lado de la resistencia para que cambien las cosas de una vez por todas.
Siguiendo la estela "fantasmil" de "Matrix", hay que resaltar la capacidad de estos super-polis (clérigos, les llaman) a la hora de entrar en combate. Gracias a una técnica nueva, son capaces de enfrentarse cara a cara con 20 tíos armados, esquivar balas y golpes y matarlos a todos. Sí, es un tanto exagerado, un poco "too much", pero mola que te cagas. Está muy bien ejecutado en imágenes y cada vez que Bale hace demostración de ello, cuesta mucho no fliparse con las posturitas, el montaje dinámico, la generosa violencia y el macarrismo general de todo ello. Especialmente en el clímax final, directamente de infarto.
"Equilibrium" es una peli muy muy potable. Perfectamente ambientada, con un notorio diseño de producción, bien fotografiada, bien interpretada, en fin, que está muy bien, carajo, y viene repleta de aciertos, aunque mi parte favorita es aquella en la que Christian Bale comienza a despertar y sentir. El actor transmite estupendamente bien lo que representa para él experimentar las cosas bellas por primera vez. Saber que "haces mal", pero no poder evitarlo y vivir entre el puro placer sensorial y el tormento de la culpa. Ver salir el sol. Escuchar música. Oler perfume. Salirse del orden impuesto. Descubrir el individualismo. Entre todo ello destacan la contenida y reprimida mini-historia de amor trágico que mantiene con una rebelde y el inesperado afecto que siente por un hermoso perrito, por el que, literalmente, es capaz de matar.
Junto a Bale encontramos un puñado de rostros bien reconocibles, como son los de Sean Bean, Sean Pertwee en plan Mariano Rajoy, Emily Watson, David Hemmings, Dominic Purcell, Angus Macfadyen o el siempre lacónico William Fichtner. El director y guionista, Kurt Wimmer, luego lo intentaría de nuevo con otro film de ciencia ficción de regusto "Matrixiano" medio-chanin, pero esta vez no funcionó -artísticamente digo, comercialmente sería un "tampoco funcionó"-, les hablo de "Ultraviolet", el vehículo para Milla Jovovich. Aunque lo realmente curioso es descubrir cual fue su primera película, justo antes de "Equilibrium", nada menos que la segunda parte de "Frío como el acero", aquel tardío muestrario de capacidades para el "action hero", que nunca acabó de despegar del todo, Brian Bosworth. Aunque el fuerte de Wimmer está en los guiones, suyos son los de "Esfera", "El secreto de Thomas Crown", "La prueba", "Dueños de la calle", "Un ciudadano ejemplar", "Salt" o el remake de "Desafío Total".
Sin ser perfecta ni redonda, "Equilibrium" sí ofrece un buen puñado de grandes momentos y 107 minutos de notoria evasión. Muy recomendable.
domingo, 24 de agosto de 2008
THE WIZARD OF GORE
En los últimos años, se está poniendo muy de moda "remakear" las pelis de Herschell Gordon Lewis. Ya lo hicieron hace unos años con "2000 Maníacos" y ahora le toca el turno a "The Wizard of Gore".¿Y qué es lo que pasa cuando haces el remake de una mala película? Pues que conseguimos otra aun más mala. Porque, seamos serios, la del papá del gore -Lewis- puede ser curiosa, salvaje, camp y todo lo divertida que tu quieras, pero desde luego no es una buena película.
Ésta nueva versión, a priori, es de lo más atractiva, con Crispin Glover haciendo del mago y papelitos para Jeffrey "Re-Animator" Combs y Brad "Chucky" Dourif.
El tema es trasladar todo aquel vodevil de la original a nuestros días, con el espectáculo de un mago que inflige una variedad de mutilaciones a los espectadores supuestamente inofensivas, pura hipnosis colectiva. Aquí está planteado como si de una "performance" se tratara.
El caso es que, al día siguiente de hacer el show, la victima del mago muere en la vida real de una manera similar, y ahí es donde entran en escena el protagonista, Kip Pardue como una especie de reportero, o algo así, una extraña droga y mucha confusión. Quizás es debido a una mala traducción por culpa de los subtítulos sudacas, pero la verdad es que no me enteré de un carajo.
El plato fuerte de la peli, por supuesto, es Crispin Glover y su espectáculo, pero estos putos americanos son unos moñas, y aunque disfrutamos de la sobreactuación del actor, cada vez que ejecuta un truco en el que destripa a alguien, lo mete en un extraño habitáculo en el que sale una especie de neblina, con lo cual no vemos con claridad los destripamientos, decapitaciones, reventamientos y demás lindezas. Por increíble que parezca ¡¡¡"The Wizard of Gore" en su encarnación moderna es una película totalmente light!!! No tiene nada de chicha...
La maldita "Dimension Extreme Films", que se vanagloria de sacar al mercado productos demasiado fuertes para las salas de cine, hace pelis en las que no hay ni una gota de sangre. En "Triloquist", otra del catálogo, pasa lo mismo. Lo que ocurre es que, en este caso, hablamos de una puesta al día de un cine que basaba su identidad, justo, en los excesos de gore, y si ha pasado a la historia, tanto como para que a alguien se le ocurra remakeralo, es por ese mismo motivo. Que la desprendas del líquido rojo y demás guarrerías es, pues, un absurdo.... y una vergüenza.
El director de esto, Jeremy Kasten (quien guarda cierto parecido físico con Joe Spinell), es uno de esos curtidos en cientos de making ofs, que tiene muy poquito que ofrecernos. Esta pedazo de mierda ratifica lo que digo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




