Madre mía, madre mía, de lo que ayer noche fueron testigos mis ojos no tiene nombre. Pero más por el cómo que por el qué. Dejen explayarse a esta sucia boca.
Así de entrada, mirada por encima, "Policía de acero" no sería más que otra imitación de "Robocop" parida en plenos años 90, 1995 para ser exactos. Es decir, ocho después del clásico de Paul Verhoeven. ¿Por qué tan tarde?. Y digo "Robocop" a conciencia, pues no hay ninguno de los restantes referentes expoliados recurrentes en esta clase de subproductos. Es decir, ni "Terminator", ni "Mad Max 2", ni nada semejante. Aquí el hurto comienza y acaba con "Robocop", solo que yendo por la estrategia fácil, cambiemos a Peter Weller por una chica rubia de buen ver. El resto, casi idéntico, con escenas que incluso rozan la línea de lo legal cual un Bruno Mattei cualquiera.
Hay un grupo de moteros malvadísimos comandados por un sobreactuado Richard Grieco de "look" ultra macarra. Entre ellos se ha infiltrado una churri policía. La descubren y se la cepillan (sin hacerle demasiados desperfectos). Un científico convence a la alcaldesa que puede coger el cadáver y revivirlo mediante suero para convertirla en una super-policía. Proyecto "Lázaro" lo llama (¿no había un nombre menos trillado?). Así que proceden. La rubia sufre una crisis de identidad cuando descubre que ha vuelto de la muerte y, tras escenas de drama chusquero, se hace a la idea de que es una "superhéroa", se viste como tal, con mucho negro, incluso lleva una máscara que le cubre la mitad de la faz y, enga, a meter piruetas, matar malos a base de posturitas guapas y, por supuesto, vengarse de Don Grieco, que se hace tarde.
Por una vez los distribuidores patrios tuvieron suficiente ojo para rebautizar al film con fines clarificadores. En inglés se titula, muy farragosamente, "The Demolitionist" (difícil de mentar, "demolishionis", "La demoledora". Hay una escena en la que la califican de "Demo" y queda muy chanin, así tendrían que haber titulado la peli, o "Demo Cop" si me apuran), y en las Españas pues "Policía de acero", en evidentísima referencia a nuestro querido madero de hojalata.
Claro, tras leer todo esto pensarán "Menuda basurilla, ¿Quién osó hacer esto en los noventa? Wynorski, Corman, Band....?" pues no, y ahí radica realmente lo chocante del invento, y motivo por el que la consumí íntegra y sin avance rápido, a pesar de haber tenido un día duro: la gente que asoma por delante y detrás de la cámara son personajes de la farándula horrorífica / fantastique, bien conocidos y queridos por todos nosotros. Muchos con un pasado, y un posterior futuro, bastante más lúcido, impropio de gente a la que asociaríamos con un plagio barato de "Robocop".
La culpa total y absoluta de este desaguisado la tiene Robert Kurtzman, quien aquí debutaba en la dirección. Dos años después se ocupó de la más popular y lograda "Wishmaster" para, a partir de entonces, ir cayendo en picado a base de productos más bien olvidables como "The Rage" o "Enterrados Vivos". Cerraría el círculo en 2010 con una de acción, "Impacto Mortal". Conocen, o deberían, la otra ocupación del caballero, como técnico de efectos especiales en muchos títulos de solera, especialmente al lado de sus queridos Howard Berger y Greg Nicotero, con quienes formó la legendaria "KNB Group". Y sí, no solo estos firman los truquitos -tampoco muy abundantes- de "Policía de acero". En cuestión de cameos, Berger no quiso saber nada, pero Nicotero sí. Gracias a sus greñas y barbas, hace de motero malote.
Visto lo visto, Kurtzman tendría el caprichito de parir su propio "Robocop", deseo compartido con su señora esposa de entonces, que para algo ambos firman la historia (tampoco se esforzaron mucho). Luego, le pasaron el encargo de escribir el guion a un par de mindundis con nombre de mafioso y mucho currele televisivo a sus espaldas, Brian DiMuccio y Dino Vindeni. Lo siguiente fue tirar de lista de colegas, a los que liarían completamente. Me los imagino siendo conscientes de lo marciano de la operación, pensando "tío, esto en una copia de "Robocop"" pero callando like putas, ¿Cómo defraudar a un amigo?. Así que, enga, ponme en la peli, pero no me hagas hablar mucho, cuanto más se reduzca lo mío a cameo, mejor.
Y de esta guisa encontramos a Tom Savini como esbirro del villano (asoma en más planos que muchos de sus compañeros, pero nada excesivo, y apenas habla), Reggie Bannister (el calvito de la saga "Phantasma") como un alcaide visto y no visto, lo mismo que Jack "Cabeza Borradora" Nance en plan cura. A Joseph Pilato le toca lucirse un poquito más gracias a sus excesos interpretativos, le reconocerás como el malvado "Rhodes" de "El día de los muertos". El gran Dan Hicks, paleto en "Terroríficamente muertos" o encargado de supermercado en "Intruso en la noche", muriendo rápido. Sarah Douglas, la villana de "Superman 2", en un vivo ejemplo de cameo irreconocible, dando vida a una cirujana que, si no me falla la memoria, ni se quita la mascarilla. Nada menos que Heather Langenkamp, la prota de "Pesadilla en Elm Street", en un infame papelito de periodista / locutora. Y Derek Mears, futuro "Jason Voorhees" en la película del 2009. Aunque el cameo más curioso, porque ni tan siquiera sale acreditado, se lo debemos a Bruce Campbell en el recurrente rol de motero maloso.
Los papelotes destacados recaen, Grieco aparte, en Peter Jason como policía corrupto (lo has visto en chorrocientas películas de John Carpenter), Susan Tyrrell como alcaldesa (normalmente muy histriónica, desfasaba que daba gusto en "Cry-Baby" o "La zona prohibida / Forbidden Zone") y Bruce Abbott, el "Dan" de "Re-Animator", como el científico que inventa a la policía de acero, es decir, otra vez reviviendo cadáveres mediante suero. Este chico no aprende. Y, a todo esto, el insulso protagonismo de la función se lo lleva Nicole Eggert, vigilanta de la playa.
John Esposito, productor ejecutivo, tuvo la poco fortuna de coproducir ese aborto titulado "Abierto hasta el amanecer" y últimamente ha guionizado para la mediocre serie de tele inspirada en "Creepshow".
Y en una película como esta, con toda la peña mentada, no pueden faltar las citas descaradísimas a "Fangoria" y las "fricadas" a servicio del fan. Nada más comenzar, Richard Grieco y su socio esperan en la celda a que los ejecuten (luego escaparán y bla, bla), mientras ven una peli en plan "kaiju-eiga" por la tele (con un especie de pez espada gigante destruyendo casitas) y se parten de risa. El tipo sujeta un "Fangoria" entre las manos y, por si acaso no han pillado el guiño, tiene la pared de atrás embadurnada de más y más cubiertas. Sutilidad es mi segundo nombre, bro.
En cuanto a la sensación general que deja "Policía de acero" -que, obvio, concluye con una canción metalera de lo más pegadiza y macarra- es de estupor. Como decía, la soporté íntegra. Y me cayó en gracia a pesar de que los momentos dramáticos cortan el rollo. Pero, claro, estoy requeteseguro que fue gracias a la ristra de nombres. Era la mar de gracioso ir reconociéndolos. Como encontrarse con un viejo amigo al que ves haciendo algo de lo que, sabes, luego se avergonzará. Aunque, a tenor de los años transcurridos, no había motivo. Casi nadie parece saber de la existencia de esta película. Bien mirado, al final la fortuna les sonrió.
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sábado, 5 de agosto de 2023
martes, 5 de octubre de 2010
CREEPSHOW 2
Tengo muchos, muy buenos y muy gratos recuerdos respecto a esta peli. Y, cual batallitas del abuelo, suelo contarlo cuando se me presenta la ocasión. Como es el caso. Era un Viernes 13, yo hacía 1º de BUP y por las tardes no había clase. Se trataba de un día especial ya que por la tele, y de noche, daban, justamente, "Viernes 13", la de Sean S. Cunningham. Ahora sonará normal, pero entonces no lo era. No solían poner cine de terror moderno en la caja tonta, y menos de tipo sangriento. Para rematar, ese mismo día se estrenaba en salas "Creepshow 2". Yo llevaba ya años siendo un puto fan obsesivo de la primera (¡y lo sigo siendo!), así que imaginaos el acontecimiento que suponía para mi (estaba informado a fondo gracias a mis revistas francesas. Que por cierto, en una de ellas -"Impact"- recuerdo una entrevista a Howard Berger, uno de los responsables de efectos especiales, en la que echaba pestes de otro de los técnicos, ¡el todoterreno Ed French!, llamándolo vago y descuidado -¡¿que esperabas Howie?!, ¡¡Edward venía de la serie Z, amigo!!-... desde entonces, Berger siempre me ha caído un poco mal). Fui a verla al entrañable "Continental", cómo no, y gocé como una furcia. Por la noche el "magic day" se me arruinó un poco cuando, viendo y grabando "Viernes 13", me quedé frito (y es que, hay que asumirlo, ¡la primera es un rollete!).
En fin, después de secarme las lagrimillas, déjenme que me centre en la peli. Pues sí, secuela de ese clásico imborrable de los 80 en el que, una vez más, se nos presentan varias historias deudoras del espíritu "E.C.Comics". A diferencia de la primera entrega, aquí solo son tres (originalmente iban a ser cinco también, pero el escueto presupuesto no dio para más. Una de ellas era "El gato infernal", que acabaría luego siendo parte de la versión cinematográfica de la serie "Tales from the Darkside" -de hecho, era la mejor historia- y dándole título en nuestras tierras). La que hace uno va de un indio de madera que venga el asesinato de sus propietarios. La segunda, y más lograda -opinión esta generalizada-, narra la epopeya de unos chavales que se quedan atrapados en medio de una balsa rodeados por una extraña mancha rugosa dispuesta a papeárselos. Y la última, flojica, la de un autoestopista que muere atropellado y, por mucho que lo revienten, vuelve una y otra vez para atormentar a su asesina. Entre medio, y en formato dibujo animado (muy "cartoon"), las desventuras de un chaval fan/lector del comic "Creepshow" al que unos matones quieren dar una paliza (y para quienes tiene preparada una bonita sorpresa).
Vale, digámoslo ya, "Creepshow 2" no llega a la suela del zapato de su predecesora, pero aún así sigue siendo un film jodidamente disfrutable y entretenido. En esta ocasión George A. Romero se quedó en tareas de guion (adaptando historias de Stephen King, algunas publicadas y otras inéditas, quien se marca un cameo interpretando a un camionero tarugo), dándole las riendas a su habitual director de fotografía Michael Gornick (en principio de ello se iba a encargar Tom Savini, aunque finalmente se limitó a interpretar al narrador de las historias, uno que, a diferencia de la primera parte, guarda un look y unas maneras mucho más deudoras de "Creepy"/Warren que de la "E.C."... no porque sí se hace llamar "The Creep"). Lo triste de Gornick es que detestaba los recursos estéticos/visuales propios de comic presentes en la peli de origen (las luces de colores, los encuadres raros, hojas que pasan, recuadros con texto, etc... justamente, todo aquello que a mi me fascina/ba de "Creepshow 1"), supongo que, habiendo sido dire de foto en aquella, debieron darle mucho por culo, así que decidió ignorarlos para su secuela -aunque la dirección de fotografía recayera en otros mindundis-, lo que acabó otorgándole un aspecto mucho más estándar, más común, y desprendiéndola de su aura especial y mágica (y comiquera, por cierto). Tampoco la banda sonora era tan cojonuda como la de John Harrison para the first one, pero hay algunos temas estupendos (sobre todo el de los créditos iniciales. La música está atribuida a Les Reed, aunque por ahí rula Rick Wakeman, quien también compuso el genial soundtrack de "La Quema"). El gore no abunda (de hecho, en esta secuela es incluso menor a su predecesora, reservándose para detalles muy específicos) y el humor sigue siendo genuinamente negro y sutil, sin astracanadas cantosas. El reparto es entrañable, destacando George Kennedy, Dorothy Lamour, Lois Chiles y el mentado Savini. Del resto, podemos mentar a David Holbrook (hijo del respetado Hal Holbrook, que salía en "Creepshow 1". Ambos intervinieron a la par en ese seudo-slasher de tercera titulado "Creando el terror"), Don Harvey (especializado en papeles de tipo asqueroso, como un par de año después demostraría con "Corazones de hierro"), el guaperas Paul Satterfield (su cara de héroe de comic le llevaría a protagonizar "Arena (el ring de las galaxias)") y la preciosa Jeremy Green -a la que vemos en tetas. Por entonces era la novia del célebre Greg Nicotero, otro de los responsables de los efectos especiales y quien, años después, convertiría "Creepshow" en una serie de tv regulera-, cuya carrera no prosperó.
Un detalle que, aún siendo obvio y chorra, encuentro adorable: La portada del comic de "Creepshow 2" es la que cerraba "Creepshow 1" (es decir, el niño haciéndole vudú a su padre), en un auténtico modelo de secuela con lógica. La pena es que "Creepshow 2" no termina mostrándonos la portada de la tercera parte... algo que quizás explique que esta, finalmente parida con dos euros por gente ajena al universo Romero y Cía, fuese una cagarruta. Simpática tal vez, pero cagarruta a fin de cuentas.
Lo dicho, "Creepshow 2" no es la obra maestra que era la peli-madre, pero sí un plato la mar de rico y jugoso que merece ser devorado, y más de una ocasión.
Y como regalo, un curioso y poco difundido poster alternativo:
sábado, 10 de enero de 2026
LA MALDICIÓN (CURSED)
Esto va a sonar fatal, pero siempre que pienso en Wes Craven no puedo evitar acompañarlo de una sensación lastimera. Tal vez sea por esa eterna mueca de tristeza que gastaba... o, más probable, la causa esté entre las páginas del libro "Sesión Sangrienta", donde se le dedicaba un buen pasaje narrando sus arranques como hippie aspirante a pintor y/o poeta. Luego se encoñó, tuvo hijos y, aunque intentó dejarlos de lado para seguir sus elevadas inclinaciones artísticas, al final le tocó pringar. Y de ahí, pues ya saben, a rodar porno y luego terror ultra-violento, donde quedó encasillado de por vida gracias a su éxito y, por ende, una posterior integración en el mainstream (incluido fracasado intento de pasarse al drama de alto standing) que le iría desprendiendo progresivamente de gracia y espíritu. Es decir, la fama y las riquezas hicieron aflorar, ya de modo total y definitivo, al hombre de negocios oculto tras el "auteur", y no digamos "el artista". Por eso, seguramente, sus películas iban sumando elevadas dosis de mediocridad a medida que acumulaba años de profesión, porque el interés invertido iría de casi cero a casi menos cien. Y eso, amigos, se nota. Si a todo este cocktail amargo añadimos un rodaje super-caótico y problemático con los terribles gerifaltes Weinstein y su "Dimension Films" al frente (subproductora destinada a confeccionar cine puramente de género, considerado basura por los hermanos), que acabó de traumar a Craven hasta el punto de decidir no aceptar ningún proyecto más únicamente motivado por el montante (promesa, opino, incumplida), pues apaga y vámonos.
Y eso es "La maldición (Cursed)" una película que hacía honor a su título. Se suponía una nueva y llamativa colaboración entre el director de "Pesadilla en Elm Street" y Kevin Williamson, sobrevalorado guionista de "Scream, vigila quien llama", desde la primera secuela de esta última. De hecho, diría que intentaron repetir un poco la jugada. Es decir, aplicar a los hombres lobo en "Cursed" lo aplicado al slasher en "Scream". Porque sí, de eso va el film reseñado, de licántropos. En realidad nada nuevo bajo el sol. La trama es super-trillada y convencional. Dos hermanos son atacados por un enorme lobo. Ambos comenzarán a notar sus respectivas y progresivas mutaciones, obteniendo mayores capacidades físicas, sensoriales y un desarmante sex appeal. Todo esto a la par que el licántropo original anda por ahí jodiendo la marrana. Los protagonistas deberán detenerle para, así, acabar con su propia maldición.
Ahora imaginen todo ello narrado a lo Kevin Williamson, con adolescentes como eje central (de esos sin familia e inadaptados que habitan enormes casoplones -instalados en medio de suburbios llenos de gente bien pálida- y cuya estabilidad económica resulta todo un misterio ), altas dosis de posmodernismo (aunque eso ya lo hiciera, y mucho mejor, Joe Dante en "Aullidos"), referencias cinéfagas (por ahí vemos figuras de "Pinhead", "Jason" y, claro, "Freddy") y unos toques de humor absolutamente patéticos y fuera de lugar (lo de provocar a un licántropo citando sus defectos físicos -en forma humana- y que este responda haciéndote una peineta, da vergüenza ajena), coronados con el peor desenlace imaginable. Lo que comúnmente llamamos un final de mierda.
Desde el momento de su gestación a mediados de los 2000, "Cursed" no arrastró más que mala prensa. El rodaje fue eterno, repleto de refilmaciones, cambios bruscos en el guion y personal entrando y saliendo con pasmosa facilidad. Sorprende descubrir qué actores de renombre participaron para, finalmente, ser borrados de un plumazo (consulten "Imdb", bitches). Lo mismo que los efectos especiales. Primero se fichó al grande y adecuadísimo Rick Baker, luego sustituido por los no menos talentosos Howard Berger y Greg Nicotero. Todos ellos se habían currado sendos hombres lobo a base de látex y animatronic, además de unas cuantas buenas dosis de gore salpicante. Sin embargo, los Weinstein decidieron que preferían CGI y una peli apta para jovencitos. De esta manera, eliminaron la mayoría de escenas de trucos prácticos (dejando solo unos cuantos primeros planos, o planos medios, del monstruo, realmente logrados, sustituyéndolos por auténtica incompetencia. Los retoques informáticos son pura y dura basura), así como toda las mutilaciones y zarandajas truculentas. Con decirles que hubo hasta TRES versiones completas y listas de "Cursed" se lo digo todo, siendo la última y, según testigos, la peor aquella finalmente elegida / estrenada y, obvio es, fracasada a la hora de recolectar billetes verdes. No era pa menos, y no es pa menos. Sin embargo, asumido todo ello, y sabiendo a lo que uno se expone, la película termina siendo una mediocridad tontuna lo suficientemente dinámica y amena como pa rellenar un ratete estulto.
Los actores que sí asoman en el largometraje son una Christina Ricci cada vez menos "chubby" -y, por ende, menos apetecible-, el insufrible Jesse Eisenberg (mira que me cae mal este tío, lo siento), Joshua Jackson, Judy Greer, Shannon Elizabeth, Derek Mears -futuro "Jason" oculto bajo el disfraz de hombre lobo- y Scott Baio como Scott Baio.
Por supuesto, la carrera de Wes Craven seguiría haciendo aguas ya de forma irremediable. Lo intentaría con un thriller convencional de espíritu telefílmico -"Vuelo Nocturno"-, otra de terror con frustradísimas y dolorosas aspiraciones a nueva franquicia -"Almas Condenadas"- y, en un desarmante caso de cierre circular y puesta en evidencia, la tardía y cuarta entrega de "Scream". En el fondo, su epitafio ideal.
Y eso es "La maldición (Cursed)" una película que hacía honor a su título. Se suponía una nueva y llamativa colaboración entre el director de "Pesadilla en Elm Street" y Kevin Williamson, sobrevalorado guionista de "Scream, vigila quien llama", desde la primera secuela de esta última. De hecho, diría que intentaron repetir un poco la jugada. Es decir, aplicar a los hombres lobo en "Cursed" lo aplicado al slasher en "Scream". Porque sí, de eso va el film reseñado, de licántropos. En realidad nada nuevo bajo el sol. La trama es super-trillada y convencional. Dos hermanos son atacados por un enorme lobo. Ambos comenzarán a notar sus respectivas y progresivas mutaciones, obteniendo mayores capacidades físicas, sensoriales y un desarmante sex appeal. Todo esto a la par que el licántropo original anda por ahí jodiendo la marrana. Los protagonistas deberán detenerle para, así, acabar con su propia maldición.
Ahora imaginen todo ello narrado a lo Kevin Williamson, con adolescentes como eje central (de esos sin familia e inadaptados que habitan enormes casoplones -instalados en medio de suburbios llenos de gente bien pálida- y cuya estabilidad económica resulta todo un misterio ), altas dosis de posmodernismo (aunque eso ya lo hiciera, y mucho mejor, Joe Dante en "Aullidos"), referencias cinéfagas (por ahí vemos figuras de "Pinhead", "Jason" y, claro, "Freddy") y unos toques de humor absolutamente patéticos y fuera de lugar (lo de provocar a un licántropo citando sus defectos físicos -en forma humana- y que este responda haciéndote una peineta, da vergüenza ajena), coronados con el peor desenlace imaginable. Lo que comúnmente llamamos un final de mierda.
Desde el momento de su gestación a mediados de los 2000, "Cursed" no arrastró más que mala prensa. El rodaje fue eterno, repleto de refilmaciones, cambios bruscos en el guion y personal entrando y saliendo con pasmosa facilidad. Sorprende descubrir qué actores de renombre participaron para, finalmente, ser borrados de un plumazo (consulten "Imdb", bitches). Lo mismo que los efectos especiales. Primero se fichó al grande y adecuadísimo Rick Baker, luego sustituido por los no menos talentosos Howard Berger y Greg Nicotero. Todos ellos se habían currado sendos hombres lobo a base de látex y animatronic, además de unas cuantas buenas dosis de gore salpicante. Sin embargo, los Weinstein decidieron que preferían CGI y una peli apta para jovencitos. De esta manera, eliminaron la mayoría de escenas de trucos prácticos (dejando solo unos cuantos primeros planos, o planos medios, del monstruo, realmente logrados, sustituyéndolos por auténtica incompetencia. Los retoques informáticos son pura y dura basura), así como toda las mutilaciones y zarandajas truculentas. Con decirles que hubo hasta TRES versiones completas y listas de "Cursed" se lo digo todo, siendo la última y, según testigos, la peor aquella finalmente elegida / estrenada y, obvio es, fracasada a la hora de recolectar billetes verdes. No era pa menos, y no es pa menos. Sin embargo, asumido todo ello, y sabiendo a lo que uno se expone, la película termina siendo una mediocridad tontuna lo suficientemente dinámica y amena como pa rellenar un ratete estulto.
Los actores que sí asoman en el largometraje son una Christina Ricci cada vez menos "chubby" -y, por ende, menos apetecible-, el insufrible Jesse Eisenberg (mira que me cae mal este tío, lo siento), Joshua Jackson, Judy Greer, Shannon Elizabeth, Derek Mears -futuro "Jason" oculto bajo el disfraz de hombre lobo- y Scott Baio como Scott Baio.
Por supuesto, la carrera de Wes Craven seguiría haciendo aguas ya de forma irremediable. Lo intentaría con un thriller convencional de espíritu telefílmico -"Vuelo Nocturno"-, otra de terror con frustradísimas y dolorosas aspiraciones a nueva franquicia -"Almas Condenadas"- y, en un desarmante caso de cierre circular y puesta en evidencia, la tardía y cuarta entrega de "Scream". En el fondo, su epitafio ideal.
lunes, 16 de enero de 2012
WISHMASTER
Si algo bueno tiene "Wishmaster" es que parece... no, parece no, ES una peli hecha por fans del género directa para fans del género. O por lo menos, por gente que lo respeta y sabe perfectamente cómo alimentar a su fiel seguidor. Y yo eso, amiguitos, lo agradezco.A causa de una serie de variados infortunios, un enorme ópalo de fuego cae en manos de una moza. Resulta que dentro del pedrusco vive atrapado un Djinn o, lo que es lo mismo, un genio cuyo único fin es salir y dominar el planeta. Nuestra prota deberá hacerle frente y pararle los pieses.
Uno de los aciertos de "Wishmaster" (desconozco si realmente original, pero al menos yo entonces aún no lo había visto) es la idea del genio concededor de deseos como ente malvada y que otorga lo que le piden de modo siempre muy mal intencionado y pernicioso. Resulta especialmente divertido ir descubriendo a lo largo de la película cómo el Djinn putea a la peña convirtiendo sus sueños en pesadillas. Este mismo es otro punto a favor del pitote al interpretarlo con mucho gracejo y carisma Andrew Divoff (es tal la coña que incluso en un momento dado, y antes de cometer una fechoría, lanza una mirada directa y cómplice al espectador). Al mejunje hay que añadir unos efectos especiales dignos e imaginativos (en este apartado nos encontramos con el también director Gary J. Tunnicliffe y el mítico Screaming Mad George) y mucho gore bien jugoso, aunque no especialmente traumático gracias a su abierta pátina fantasiosa y exagerada, que lo hace tan disfrutable como inofensivo.
Cuidao, no digo que "Wishmater" sea un joyón del copón, hay numerosos momentos para el ridículo absoluto, sustos baratos a mansalva y no menos ingredientes risibles, como las muecas de la actriz protagonista, algunos gestos del mismo Djinn o mi instante favorito, cuando este exclama con voz cavernosa: "¡Pues a la mierda!". Sin embargo, nada de todo esto molesta realmente, tal vez por lo que decía de que la peli es un regalo para los fans del terror menos exigentes y con más sentido del humor, o simplemente gracias a su espíritu festivo, la absoluta falta de pretensiones y que, ¡coño!, entretiene lo suyo. La historia está lo suficientemente bien hilvanada como para no aburrirnos.
Dirige Robert Kurtzman, antiguo integrante del reputado clan de efectos especiales KNB Group y director de pelis como "Enterrado Vivo" o "The Rage" (quien se marca un cameo como víctima decapitada). Produce/apadrina un Wes Craven en la cresta de la ola -en cuanto a popularidad- de su tormentosa carrera, habiendo dirigido un año antes la exitosa "Scream". Entre actores principales, secundarios y cameos, nos vemos cara a cara con Robert "Freddy" Englund, Kane "Jason" Hodder, Tony "Candyman" Todd, el eterno secundario de culto George Buck Flower, Ted Raimi (hermano de Sam), Angus "El hombre alto" Scrimm (como narrador), Reggie "Phantasma" Bannister, Howard Berger (del grupo KNB), Joseph "El día de los muertos" Pilato y Dan "Terroríficamente muertos" Hicks. El guionista, Peter Atkins, tiene en su haber títulos como "Hellraiser 2, 3 y 4" o "El puño de la estrella del norte". La música la firma Harry "Viernes 13" Manfredini. La canción final es de "Motorhead". Y hay aparición especial para la legendaria publicación "Psychotronic Video"... lo que yo decía, del fan para el fan.
Muy al contrario de lo expuesto hasta el momento, las secuelas dejaron bastante que desear. "Wishmaster 2", más cutre y barata, la dirigió un acabadísimo Jack Sholder y aún tenía la suerte de contar con Andrew Divoff en el rol de genio, algo de lo que no pueden presumir ni la tercera, ni la cuarta entregas, más enfocadas al público adolescente idiotizado por el mismo terror-poppy que, justamente, puso de moda Wes Craven.
lunes, 7 de septiembre de 2009
INTRUSO EN LA NOCHE
El personal de un supermercado se queda a trabajar de madrugada. El sitio va a cerrar y hay que marcar los productos a mitad de precio. Súbitamente, una silueta negra comienza a cargárselos a todos, uno por uno. ¿Podría ser el ex-novio delincuente de una de las cajeras... u otra persona?. Misterio."Intruso en la noche" sería un slasher del montonazo, mas bien aburrido, si no fuese por una serie de factores, comenzando con las mentes creativas que hay tras su concepción y parte del reparto. A eso, que es en lo que nos centraremos en el siguiente párrafo, hay que sumarle una notable dosis de gore. No es que la sangre chorree en cada plano, pero sí es verdad que abunda y, sobre todo, hay un par de crímenes sorprendentemente explícitos y bestias, con el añadido de que la víctima de uno de ellos es el que, en un principio, parece va a ser el chico guapo/bueno de la peli.
Otro de los aspectos curiosos de "Intruso en la noche" va ligado al director y sus amistades. En sendas ocasiones, la cámara rueda desde inéditos puntos de vista, ya sea el interior de un teléfono como por debajo de la pelusa que arrastra una escoba. ¿Inéditos?, eso me suena... son el tipo de cosas que hacía Sam Raimi al inicio de su carrera. ¡Claro!, es que Sam Raimi es uno de los actores secundarios en este film y el director, Scott Spiegel, uno de los integrantes del clan que le rodeaba y le rodea, pariendo cortos en Super 8 durante la adolescencia, co-escribiendo el guión de "Evil Dead 2" o interviniendo como doblador de "actores desaparecidos" durante el rodaje de "Posesión Infernal". De hecho, del grupito era Spiegel el que podía considerarse fan del horror, y fue él quien propuso que el primer largo serio de la pandilla perteneciese a dicho género. Luego sería el director de más cosas (entre ellas, "Abierto hasta el amanecer 2"), co-guionista de "El Principiante" (sí, la de Clint Eastwood), haría buenas migas con Eli Roth (y Tarantino), y terminaría asociado a la producción de films como "Hostel" o "2001 Maniacos" (donde también es actor... cosa que también ha ejercido en algunos subproductos de J.R.Bookwalter", como "Robot Ninja" o "Skinned Alive"). "Intruso en la noche" era su esperado -por él- debut, y el realizador aprovechó para expulsar sus demonios tras varios años currando en un supermercado (motivo por el que no pudo involucrarse más en la creación del primer "Evil Dead"). Otros nombres populares del reparto son Ted Raimi (hermano de), Dan Hicks (co-protagonista de "Evil Dead 2") y ¡Bruce Campbell!, en un escueto papel de policía. En la producción tenemos a Lawrence Bender, entonces futuro organizador de muchas Tarantinadas. De los potentes efectos especiales se encargan los hoy reputados Howard Berger y Greg Nicotero que entonces, asociados a Robert Kurtzman, formaban la "KNB Group".
Ya os digo, "Intruso en la noche" flojea por el lado del ritmo. Aunque lo intenta, Spiegel no logra crear ni el más mínimo suspense, y como todo buen/mal slasher, se limita a rellenar los momentos en los que no vemos crimen alguno con monótona y hueca paja. Aún así, y con un poco de paciencia, la peli puede verse de un tirón, sin avance rápido y con una leve sensación de complicidad.
sábado, 24 de enero de 2009
LOS DEPREDADORES DE LA NOCHE
Un día me dio la neura de revisar cuantas eran las películas de Jesús Franco que había tenido la suerte o desgracia de consumir -creedme, son muchas-. La dificultad no consistía únicamente en rememorar todos los títulos, sino en sacar la conclusión de "¿Cual de todas me gusta más?". Tras debatirlo durante días y horas, sentado en la taza del váter y de pie, lo tuve claro: "Los depredadores de la noche". Escribir una reseña para este blog era el lógico paso siguiente.¿Por qué "Los depredadores..." es una de las mejores pelis de Jesús Franco?. Fácil, porque es un mero encargo de los franchutes que nuestro cineasta se limita a realizar del modo más profesional posible. Salvo la obvia referencia al universo del "Dr.Orloff" (encarnado por el habitual Howard Vernon quien, por cierto, sale acompañado por Lina Romay en un papel minúsculo), un personaje muy apegado a la filmo del director de "Bloody Moon / Colegialas Violadas" (otra de sus obras más tragables), el resto no tiene nada de su cine... no hay zooms a mansalva (aunque los hay), no abundan los absurdos delirios surreales y en general, la estética es muy comedida, intentando acercarse al máximo al "look" del cine americano. Naturalmente no lo consigue, dando como resultado una cosa muy fría y acartonada, pero el esfuerzo bien merece un visionado.
Helmut Berger (super soso... cosa que beneficia a su personaje) es el doctor "Flamand", director de un respetado hospital dedicado a rejuvenecer a viejas ricachonas. Una de estas, descontenta, le ataca lanzándole ácido a la cara. El doc logra esquivar el líquido, que acaba estampado en la faz de su querida hermanita, con los desfigurantes resultados esperables. A partir de aquí empieza la obsesión de "Flamand" por encontrar una mujer atractiva a la que extraerle la piel del rostro y pegársela a su igual. Cosa que hará con ayuda de su enfermera (la más que sexy, y actriz porno según el día, Brigitte Lahaie) y un médico ex-nazi. Una de las secuestradas será una modelo farlopera (Caroline Munro), cuya desaparición alertará a su señor padre (Telly Savalas, cuya actuación se limita a cuatro paredes y poner caras de póker), quien recurrirá a las artes de un duro detective (Chris Mitchum) para que la localice.
Berger, Vernon, Lahaie, Munro, Savalas, Mitchum... sí, ustedes lo han dicho, el reparto es de lo más interesante y exótico. Muy "euro-trash". Por lo demás, "Los depredadores de la noche" se erige como un film razonablemente entretenido, con bastante ritmo, y que no decepciona en cuanto a erotismo y, sobre todo, gore, muy gráfico y generalmente facturado por un matón de inquietante aspecto a las órdenes del Doctor "Flamand".
En Francia se dio mucho bombo a esta peli, sobre todo en la prensa especializada, y es que el verdadero astro de la misma es su productor, René Chateau, también guionista bajo el alias de "Fred Castle". Un tipo que se dedicaba a la distribución y un buen día decidió tirar la casa por la ventana produciendo este film. El que no repitiera la experiencia probablemente se deba a que la cosa no acabó de funcionar.
Al final, lo más odioso son las horterísimas canciones pop que suenan... en especial la de los créditos iniciales, que además de horripilante, se repite al menos como 4 o 5 veces a lo largo del metraje. ¡Cristo!, ni "Hostel" oiga.
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