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miércoles, 4 de marzo de 2009

EVIL CLUTCH / IL BOSCO 1

Como muchos otros directores, el Italiano Andreas Marfori empezó en esto del cine realizando cortometrajes generosos en horror, sangre, humor y steadycam. Contrario a lo que suele ser habitual, le reportaron no pocos premios en numerosos festivales y hasta llegó a ganarse una notable reputación dentro del gremio. Convencido de que ya podía dar el salto al largo comercial, reunió a su casta de actores y técnicos habituales, y se fueron a pasar unos días a la montaña para rodar lo que terminó siendo una copia cutre y muy aburrida del clásico "Posesión Infernal". Pero, ¿difiere mucho el trabajo de Marfori con el de Raimi?... hombre, pues bastante.
Para empezar el Italiano apenas tiene ni idea de narrar una historia para que resulte interesante, y se limita a filmar a sus actores en largos y absurdos paseos por la montaña, en un desesperado intento por llegar a los 90 minutos de duración. Podría parecer que, al ser Italiana, la peli estuviera bien surtida de sangre e higadillos... pues sí, pero tampoco tanto. Un tentáculo destripando unos genitales y un par de cabezas de caucho explotando no justifican el precio de un alquiler. Además, la orgía de sangre no hace acto de presencia hasta el final, y aunque la disfrutas por su desvergonzado cutrismo surrealista, llevas tanto tiempo esperándola que cuando llega, te sabe a poco.
Como era de esperar, las interpretaciones son nefastas, a lo que no ayuda mucho el inglés macarrónico de los pobres actores (Carolina Cataldi-Tassoni, presente en algunos títulos del sello Argento)... algo que el Sr.Director no se tomó la molestia de hacer porque sí, el fin era colar la película en el mercado Americano. Y lo consiguió. Al poco de su desastroso estreno Italiano, "Evil Clutch" es adquirida por la única distribuidora yanki capaz de pagar por semejante joya: la Troma.
Lloyd Kaufman y sus muchachos les diseñan un cartel de lo más bonito y se atreven a promocionarla como lo último en cine de horror Italiano. Pero no funcionó. Después de aquello, Andreas Marfori se limitó a dirigir un par de costrillas, entre ellas un lucimiento para Traci Lords, y dedicarse a... ¿¿la ventriloquía??. En serio.
Pasa el tiempo y, en años de sequía, a "Evil Clutch" le ocurre  lo mismo que a muchas de nuestras producciones de horror setenteras y ochenteras: el fandom nacional la descubre y comienza a ensalzarla tardía y equivocadamente. Marfori sale de su escondite y se mete unas cuantas medallas, entre ellas, obvio, asegurar que la hizo chunga aposta. Lo "demuestra" que su título original sea "Il Bosco 1", mofándose del exceso de secuelas propias de su época aunque, irónicamente, en pleno vendaval el director llegó a anunciar una segunda parte genuina que jamás se materializó. Casi mejor.

jueves, 13 de noviembre de 2025

CUANDO LOS ÁRBOLES NO DEJAN VER "IL BOSCO 1"

En 1987 Andreas Marfori proyectaba su cortometraje "Sabbia Insanguinatta ("Gory Sand" como título internacional. Traducido al españolo sería "Arena Ensangrentada") dentro del marco del "Mysfest" o "Festival Internazionale del Giallo e del Mistero" -evento italiano dedicado al fantástico y todavía activo- donde fue muy bien recibido, a tenor de las letras que le dedicó el -siempre maravilloso- "Mad Movies" respectivo. Tras situarlo genéricamente entre la comedia y el gore, se rendía a sus capacidades -"gran dominio de la técnica"- y al hecho de estar confeccionado con medios más que solventes, cosa evidenciada por el uso de Steadycam y sonido Dolby. No era baladí, porque Marfori lo parió como parte de su paso por el prestigioso "Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma", lo que explica su presencia, nada menos, que en nuestra "Semana Internacional de Cine de Valladolid", edición 32. Curioso.

En cualquier caso, el joven cineasta comentaba que aquel corto era un "test" para su primer largometraje, entonces titulado "Horror Queen". Dadas las circunstancias, nadie vio venir el desastre que se avecinaba.
"Horror Queen" acabó siendo materializado en 1988 gracias a unos cien millones de liras, la incorporación del mismo "Sabbia Insaguinatta" como parte de sus 85 minutos de duración y el llamativo protagonismo de Carolina Cataldi-Tassoni, hoy reconocida profesional, entonces "garantía" para el consumidor medio del terror tras sus papeles previos en dos productos marca Dario Argento, "Demons 2" y "Ópera". La diferencia es que, ahora, "Horror Queen" gastaba otro título, "Il Bosco 1", "El bosque 1". A Marfori le encanta aclarar que incluyó ese 1 como coña directa al abuso de secuelas que entonces era común en el cine fantástico. Pofale. Es posible, pero a mí me suena a efecto tardío en busca de cierta justificación. Sobre todo, considerando que en algunas muestras de prensa de la época aparece como "Presa Tenace". Aunque no adelantemos acontecimientos.
La cuestión es que hacía años que el terror italiano andaba bajo mínimos, ya casi sin dar señales de vida tras haber alegrado la existencia del aficionado desde los sesenta hasta los ochenta. Primero con altas dosis de goticismo, seguidos por la explosión del "giallo", hasta los inolvidables baños de ultra-gore licuoso protagonizados por zombies. Así, de entrada, la prensa especializada recibió al film con entusiasmo, anunciándolo como la necesaria y esperada "Nueva Ola del Horror Italiano".

Incluso Marfori logró venderla al mercado americano. Fue la inevitable "Troma" de Lloyd Kaufman (y Michael Herz) la que se llevó el gato al agua, retitulándolo "Evil Clutch" (garra maléfica, más o menos. Desconozco pues si la traducción al italiano de ese mismo título -"Presa Tenace"- vino antes o después del rebautismo por parte de los yankis) currándose un cartel tan llamativo y espectacular como la ex-factoría de New Jersey solía hacer. Desde luego, mucho mejor que el previo.

Pero claro, que "Troma" arramblara oficial y finalmente con los derechos de explotación en USA del debut de Andreas Marfori era, a la larga, una mala noticia. Más considerando las expectativas puestas en "Il Bosco 1". Conocemos de sobras, y hemos sufrido en general, el catálogo de títulos distribuidos por la compañía. Salvo excepciones, muy excepcionales, suelen tirar de auténtica roña cochambrosa rechazada previamente por todo ente humano racional dedicado al negocio. ¿Estaban pues justificados dichos temores?. Pregúntenle al fanzinero ilustre Lucas Balbo, quien dijo de todo menos bonito respecto a "Evil Clutch" en las páginas del británico "Shock Xpress". 

"Un plagio muy malo de "Posesión Infernal" dirigido por un adicto a "Fangoria" con una edad mental de trece años - y estoy siendo generoso". Así se las gastó el colega en su reseña, completada con puyas a la ausencia de una genuina trama, los interminables paseos de los protagonistas por aquello de alargar metraje, la escasa imaginación dispensada al -más o menos- generoso gore, el aburrimiento de todo ello y la incapacidad del señor director. Algo de razón tendría, porque aquella supuesta revitalización del horror “made in Italy” no fue tal.
La carrera de Marfori, no obstante, continuó. Llegaría a rodar tres películas más, de entre las que destaca el thriller de acción y disparos "Il ritmo del silenzio". Parido con miras internacionales, y lanzado en los USA como "Desperate Crimes", contaba en su reparto con una Traci Lords ya reconvertida a actriz legítima, por así decirlo. En 1993 firma "La forza della terra", comedia con presencia del filósofo del LSD Timothy Leary, y ahí acaba todo. Al menos, por un tiempo.
Como ha pasado en los USA con muchos cineastas originalmente considerados escoria (toda la ralea de "exploiters" de los sesenta hasta los ochenta) o en España (mírese el desvarío formado en torno al llamado "fantaterror"), la nueva generación italiana de fans del fantástico descubre la existencia de una película autóctona de terror a finales de los ochenta que, por singular, merece ser atendida (especialmente considerando su incursión en el catálogo de la “adorada” "Troma"). Ello insufla nueva vida a "Il Bosco 1" y a un Andreas Marfori retirado del cine y dedicado a la ventriloquía (¡¿?!). Claro, ya se conocen la cantinela, el desmadre es absoluto. Se tilda al film de legendario, se organizan tours por los lugares donde se rodó, Marfori es entrevistado, invitado a festivales especializados y el largometraje se reedita con todos los honores. No obstante, por mucho que los fans se dejen la piel intentando parapetar la verdadera naturaleza chusca del material, este es lo que es... solo que ahora no mola decirlo, a menos que sea con una sonrisilla y el ojo en efecto guiño. Así las cosas, Marfori corre a asegurar el tiro declarando que la hizo aposta de esa manera, regodeándose especialmente, como decía, en lo del 1 tras el título. Sí, ya, ahora cuéntame una de piratas, Andreito.
En cualquier caso, y dentro del tornado de descontrol, el director anuncia un "Il Bosco 1, 2" -bautismo inventado por mí, siguiendo la lógica de las cosas- rodada en formato digital y tira de "YouTube" para pedir montante. A día de hoy todavía no hay noticia de esa improbable secuela tardía, aunque sí de otro par de películas marca Marfori... por supuesto, acordes a su nuevo público, a tono con la imagen que se tenía de él, dentro del género con el que se le vinculaba y bien amarrado a las tendencias del momento. Se trata de dos extrañas coproducciones entre Italia y Rusia (¡ugh!), "Ataka sovetskikh zombi", que no falte una de muertos vivientes, y "Quest of fear", sobre un juego de mesa mortal. Todo ello parido a lo digital, claro y, desde luego, levantando muchas menos pasiones entre el fandom que aquel razonable viagra titulado "Il Bosco 1". La segunda de las películas mentadas está fechada el año 2018 y, desde entonces, Andreas Marfori no ha rodado nada más. Ni se sabe demasiado de él, ni de, por supuesto, su película de debut, beneficiada por el clásico arrebato de entusiasmo pasajero -y pajero- del fan medio, ese al que todo quisqui se apunta oportunamente y, tal como viene, se esfuma cuatro días después cual humareda (véanse los casos de "Troll 2", "Birdemic", "The Room", "Fateful Findings" etc, etc, etc...)

lunes, 11 de noviembre de 2013

WITHER, POSESIÓN INFERNAL

Cuando era un jovencito imberbe y veía una película que me gustaba excepcionalmente, me pasaba los días o las semanas siguientes buscando otras que se parecieran a aquella. Y si lo que localizaba eran exploitations descarados, tipo la escuela italiana, mejor que mejor. Era un modo como cualquier otro de prolongar el placer y saciar mi sed. A base de visionados y decepciones aprendí que aquellos sucedáneos nunca estaban a la altura del film original y rara vez me quitaban el mono, por lo que dejé de seguir tan poco recomendable prática, a pesar de que hoy día es algo tan normalizado que incluso tiene su propia etiqueta, "mockbuster". Sin embargo, todavía existe una película capaz de reavivar en mi tan insano deseo y, obviamente, no puede ser otra que "Posesión Infernal", la primera, la original, la obra maestra que, no solo adoro, sino que casi representa para mi toda una forma de vida (aunque sin llegar a la subnormalidad profunda de la que hacen gala los fans que aparecen en el reciente documental "Hail to the deadites". Eso ya sobrepasa incluso mis peores pesadillas).
A lo largo de todos estos años, he echado mano de cualquier película que hiciera tufo a "Evil Dead", sobre todo si eran imitaciones directas como "Evil Clutch", "Demon Wind", "Dark Power" o los primeros minutos de "Forever Evil" (todas ellas bastante terribles), por eso mismo el día que me enteré de que existía una nueva candidata al trono, y que encima llegaba desde la lejana Suecia, rápidamente me entraron unas ganas incontrolables de consumirla. Se llamaba "Wither" y lucía un poster tan chanante como el que ven aquí al lado. Logré agenciarme alguna que otra versión, pero todas estaban en el idioma del diablo y no podría gozarlas, así que me di por vencido, hasta que un amigo me dijo que sorprendentemente la iban a sacar en dvd en España, así que era cuestión de tiempo que pudiera echarle el lazo. Cosa que ocurrió hace escasos días.
Imaginemos ahora que, en una realidad alternativa por ahí inicios de los 80, se estrena el clásico de Sam Raimi, funciona razonablemente bien, pero no tanto como para generar un culto, secuelas y mucho menos el temible merchandising que, a la larga, todo lo vulgariza. Imaginemos también que "Wither" se rueda un par de años después y con intenciones puramente "exploitables", sin homenajes ni polladas. En su paso por las pantallas españolas, "Posesión Infernal" funciona tan bien que un distribuidor avispado (¿José Frade?) decide comprar los derechos de la peli sueca y estrenarla en nuestros cines de barrio como, directamente, "Posesión Infernal 2". Así, igual que hacían los italianos, por la patilla. ¿Suena bien, eh?. Pues algo parecido debieron pensar los muchachos de "Cameo" cuando decidieron lanzar la imitación en dvd con el notorio y descarado título de "Wither, posesión infernal". ¡¡Seeeeh señoooorrr!!. Treta no tan descabellada si tenemos en cuenta la coincidencia de fechas entre "Wither" y el remake oficial de la masterpiece de Raimi. Y es que, por lo visto, el pequeño film sueco, dentro de su indudable modestia, acarreaba consigo cierto nombre, cierto peso, aunque fuese única y exclusivamente por su condición de refrito. Algo muy lógico en estos tiempos tan post-modernos que vivimos y sufrimos. En Estados Unidos se lanzó en dvd con el menos divertido, pero también muy funcional, título de "Cabin of the dead", tal vez con la intención de churrupetear del éxito de "The cabin in the woods". Todo es posible.
A semejante curriculum, había que añadir un dato más que lo hacía todavía más atractivo, su responsable. La mente pensante tras "Wither" es la de Sonny Laguna. No, no es un chiste, este caballero con nombre de "crooner" decadente existe de verdad y antes del film que ahora tratamos había dirigido un "slasher", también con fines homenajeistas, titulado "Blood runs cold" que comenté, bastante positivamente, en este blog hace un tiempo. Que ese películo nunca llegara a España, y "Wither" sí lo haya hecho, certifica el interés que esta segunda despertaba en el siempre alerdado fandom. Sin embargo, ya les adelanto que en lo referente a resultados satisfactorios, la ecuación es totalmente inversa.
Bien, aquí no hay truco alguno. Un grupo de chavales parten a la montaña para pasar el finde en una cabaña en el bosque. Pim pam. Y, encima, el emplazamiento se parece mucho al que salía en "Blood runs cold", lo que no sería nada raro. Bien, resulta que, como haríamos todos al colarnos dentro de una vieja cabaña abandonada en pleno monte, una de las chicas baja al sótano (al que se accede mediante trampilla) y ahí es poseída por algo. No tardará mucho en manifestarse y comenzar a atacar al resto del reparto (entre ellos un chulazo rubiales por el que todas las tías pierden los jugos, pero que únicamente logra pescar la -curiosamente- menos agraciada). En plena noche aparece un tio armado con un rifle y les explica no se qué de unos bichos infernales que si los miras, te roban el alma. Luego, una vez ha cumplido con su cometido explicativo, la palma. El resto también os lo sabéis de sobras, los jóvenes irán siendo poseídos one by one y aniquilados por los supervivientes, que van reduciendo el número a medida que la diabólica noche se acerca a su final.
No perdamos el tiempo y vayamos a lo que de verdad nos interesa, a lo que nos da morbo, ¡¿cuánto se parece "Wither" a "Posesión Infernal"??. Pues mucho. De hecho, viéndola me planteé seriamente dónde termina el homenaje y comienza, simple y llanamente, el plagio. O hasta dónde es válida la excusa del tributo para poder copiar indiscriminadamente. La lista es larga. Tenemos un prota que se llama Alvin (que suena muy parecido a Ashley), con una novia que se llama Lisa (que suena muy parecido a Linda). Es así como el más tímido e inofensivo y luce una camisa azul. A medida que se desarrolle la locura, tendrá que enfrentarse al mal usando hacha y fusil y, claro, deberá sacrificar a su querida pareja. Del sótano maldito ya hemos hablado, así que vayamos a por otras cuestiones: tenemos el brindis durante la cena, tenemos la poseída que habla e insulta a su víctima y que cuando creemos muerta, tumbada en el suelo, abre los ojos en primer término mientras al fondo los demás no se dan cuenta. También está el momento en que una de las chicas heridas reposa durmiente en el sofá, y uno de los boys va a comprobar su estado, para que esta, de pronto, despierte convertida en un demonio. Claro que no todo se limita a salidas narrativas, también las hay estéticas, el director calca algunos encuadres del film de Raimi o ya directamente de la secuela, como cuando el chulazo, en pleno bosque y tras agredir a una chica maldita, planta la pala en la tierra dentro de lo que llamamos un plano de ángulo aberrante (muy típicos de la buena época del papá de "Darkman"). O la música, hay fragmentos que recuerdan demasiado a la que Joe LoDuca compuso, especialmente con la utilización del piano. ¿Material propio?, sí, claro, algo hay... por ejemplo, el film arranca en la ciudad, con los protagonistas preparando el viaje. Ahora a la distancia, puedo decir con bastante seguridad que esa parte fue parida única y exclusivamente para marcar la escueta diferencia, porque la verdad es que, narrativamente, no aporta absolutamente NADA y bien podría haber comenzado todo ya de camino a la cabaña. Aún así, a pesar de lo expuesto, hay un tipo en Imdb que osa afirmar que la peli de Sonny Laguna "no tiene nada que ver con "Evil Dead"". Si, claro, sin duda.
Vale, superado el juego de las comparaciones, ¿qué nos queda?. No mucho. "Wither" tiene sus cosas buenas, sí, técnicamente es bien solvente, incluso puede presumir de algunas imágenes bonitas y otras notables y contundentes. Vamos, la primera posesión está lograda, es bastante inquietante y hasta, ¡coño!, incluso hay un susto que funciona. Lástima que todo eso pase a los 15 o 20 minutos de metraje, porque a partir de ahí es cuesta abajo. En realidad es una película bastante plomiza, sosa, sin alma, repetitiva y con una puesta en escena carente de imaginación. Y es una pena, porque el monstruo que todo lo genera, el que sale en el poster, tenía posibilidades... de hecho, recuerda un poco a la tía "Henrietta" de "Terroríficamente muertos", pero cuando le llega la  hora de lucirse, en fin, no es gran cosa y resulta bastante fácil de tumbar. No explico más, ya lo verán. El final es de lo más tontaina y, nota incongruente, la policía nunca llega a hacer acto de presencia a pesar de que, a diferencia de lo habitual, aquí sí que funcionan los móviles, uno de los chavales les llama y estos aseguran que parten para allá.
Pero ¿hay gore?. Que sí, zopencos, que lo hay y es bastante contundente. Totalmente serio, algo que agradezco. De hecho, las paredes de la cabaña terminan teñidas de rojo y uno se percata de que, en realidad, no se ha derramado TANTA sangre como para manchar de esa manera... pero bueno, tampoco molesta. La hemoglobina siempre es efectiva.
Mientras la veía, y con el fin de combatir el cada vez más notable aburrimiento, me planteé una idea retorcida y que, en cierto modo, ya hemos tratado al principio de este texto infernal. Dado el mimetismo, casi podríamos tildar a "Wither" de remake de "Posesión Infernal". Y teniendo en cuenta que este ya existe oficialmente y casi coincide en fecha de rodaje con la película de Sonny Laguna, la pregunta se hace inevitable: ¿Es mejor remake este "Wither" que la cosilla regulosa que hizo Fede Álvarez?. Hummmm. Honestamente, no. A pesar de que la peli del uruguayo no me entusiasma, y de que seguramente los medios con los que contaban los suecos están más próximos a los que tenían Raimi y cía en la época, lo que podría haber incrementado el "efecto afectivo por pura nostalgia recreativa", es indiscutiblemente superior... aunque hay una cosa en la que "Wither" le gana cierto terreno, los poseídos. Me gustan más los de Laguna que los de Álvarez. Y, por cierto, ambas pelis poseen una imagen en común: Uno de los monstruos apoltronándose sobre su víctima y vomitándole un colorista y generoso chorro de líquido rojo ¡zas, en toda la boca!. ¿Quién imitó a quién que imitó a...?. Mizterio.
Sí, seguro que ya lo han deducido, ha sido más divertido escribir esta reseña que ver la película. "Wither" es mala, lo es. Está más o menos bien hecha técnicamente, y resulta muy gracioso y entrañable el tributo/expolio... pero no hay más. El envoltorio es gonito, pero dentro no hay nada. Vacío. Al menos con "Evil Clutch" podías reírte un poco, aquí ni eso. Por lo que, muy a mi pesar, solo me queda decir aquello de que no merece demasiado la pena y, claro está, no hace honor a la peli que imita. Por todo ello, solo se la recomendaría a completistas muy obsesivos del género, a devotos del gore que se sientan ya pagados con un poco de truculencia sin importar el resto (traduciendo: fans del ultra-gore germano) o, claro está, enamorados del clásico de Raimi que quieran jugar al juego de las diferencias (por pocas que sean).

sábado, 2 de mayo de 2026

PESADILLA (WITCH STORY)

En 1989 el cine de terror italiano, sobre todo aquel de baja estofa (es decir, saquen a Dario Argento y Michele Soavi de la ecuación. Tal vez también a Pupi Avati), llevaba casi una década intentando que sus productos pasaran por norteamericanos, generalmente a base de pseudónimos anglófilos, actores yankis en horas bajas, salidas narrativas propias de aquel cine, etc, etc (habrá quien considere que eso no ocurría con las de caníbales... y yo digo, ok, pero es que, para mí, esas eran de aventuras, de supervivencia, pero ni mucho menos terror en el sentido estricto) Normalmente nunca colaba. La cosa cantaba como una almeja. Sin embargo, poco a poco, y a base de intentarlo, al final lograron su objetivo. Al final, final. Ello coincidió, no por casualidad, con la decadencia de su respectiva micro-industria. Y el mejor ejemplo es esta "Witch Story" -título internacional, lo de "Pesadilla" para su versión patria obedecerá, supongo, a que por entonces el fenómeno "Freddy" comenzaba a despuntar con mucha fuerza-. Es la peli italiana más yanki concebible... el problema es que, para lograrlo, el "fetuccini horror" tuvo que deshacerse de todas y cada una de sus señas de identidad. Cero delirio, cero tetas, escasísima truculencia (¿se pueden creer que en un momento dado alguien utiliza una sierra mecánica para agredir y el asunto se desarrolla fuera de cuadro?) y todo cocinado casi a la manera de un telefilm, uno de esos entonces, que eran especialmente insulsos y muermos. Visto así, entiendo que el grifo dejara de chorrear porque el resultado es, ¿Cómo decirlo, diáfanamente? Espantoso. "Pesadilla" no es una película, es un generador de bostezos, y de gama alta. Mira que hace relativamente poco hablaba de otra de las producciones de tan gris periodo, "Specters", pero es que, comparándola a la ahora reseñada, y con todas sus carencias, aquella parecía un dechado de virtudes e imaginación, porque lo que es "Pesadilla"... en fin, no he visto cosa más muerta, genérica, plana, desalmada, perezosa y aburrrrrrrrrrida en mi puta vida. La odio.
Una turba descontrolada de pueblerinos cabreados prenden fuego a la bruja local. Esta, como no podía ser de otro modo, manda una maldición antes de fenecer y les asegura que sus parientes futuros pagarán el pato. Damos un salto de sesenta años. El ¿nieto? del dueño de la casa llega dispuesto a adecentarla con ayuda de unos amigos. Ello despertará las iras de la bruja en, primero, formato de niña chunga con camisón y pelotita (inevitablemente retrotrayendo a la cría fantasmagórica del capítulo que Federico Fellini rodó como parte de esa -pretenciosa y plasta- antología titulada "Historias extraordinarias") y, aluego, la posesión de algunos de los presentes, lo que les permitirá regodearse en sobreactuaciones descojonables. El problema está en que estos son una panda de adolescentes estereotipados, típicamente yankis de los ochenta, absolutamente insufribles. Detestables. Lo tenemos todo, la prota virginal, la golfa del grupo (se marca un bailecito sensual, sí, pero en ningún momento asoma una triste ubre), el mazas posesivo.... incluso el puto gordo gracioso que solo piensa en comer y se pasa media peli recibiendo toda clase de bromas crueles y desprecios. Si fuese una película actual habría un "friki" con camiseta de "La noche de Halloween", pero, afortunadamente, por entonces todavía no era algo recurrente. En cualquier caso, la chica virginal y su noviete, conscientes del cristo, deciden pedir ayuda... ¿a quién? la salida más recurrente y previsible, un cura.
Por lo visto en los USA este furruño se vende como una secuela de "Superstición" y, oiga, aquella tampoco es que fuese una joya, pero ya le gustaría a la que nos ocupa poder disponer de algunos de sus atributos (graciosamente, en Alemania pasa por segunda entrega de ¡¿"La bruja de mi madre?!"). ¿Y a quién tenemos que culpar? pues a unos cuantos, aunque comenzaremos por el padre del todo ello, el co-guionista, co-productor y director debutante, un señor que responde al gracioso nombre de Alessandro Capone. Sí, en serio, ¡Al Capone!. La cosa daría para unos cuantos chistes ("¡deja el cine y vuelve al contrabando de alcohol, desgraciao!"), pero no hace falta, él mismo se encarga de proporcionarnos materia cuando, al terminar el film, se lo dedica "a su familia". Da que pensar. Según declaraciones de la época para la añorada revista "Impact", se vendía como fan del género, pero enemigo del gore por el gore y, sobre todo, la escuela "exploit" italiana previa aunque, curiosamente, confesaba simpatías hacia "Evil Clutch"... ¡¿ma cosa dicce?!... sin embargo, para parafraseos absurdos, cuando asegura que su intención quedaba lejos de intentar mimetizar el cine yanki. ¡¡Aaaaaaro!!.
La consiguiente carrera del muchacho se desarrollaría de la misma poco emocionante manera a base de comedias, thrillers.... en fin, todo muy genérico. Tal vez únicamente destacaría, por la curiosidad implícita, la serie televisiva "El maxipolicía" a mayor gloria de un desubicado Bud Spencer. No es baladí porque, justo, el hijo de este, Giuseppe Pedersoli, ejerce de co-productor en "Witch Story". ¿¿Cómo se dice "¡enchufe!" en italiano??.
El otro único nombre destacable es el del compositor de la banda sonora, Carlo Maria Cordio, un habitual de ese "ítaloexploit" (con especial predilección por la factoría de Aristide Massaccesi) que tanto detestaba Al.
Decía que a la hora de culpar de semejante desaguisado tocaba señalar a más individuos que al mismo director (y a Spencer Junior). Pues bien, ahí va: primero a los señores de "Vinegard Syndrome", quienes tomaron la absurda decisión de sacar "Pesadilla" en blu-ray previa restauración en ¡¡4K!! ¡¡¿¿PARA ESTO??!! De verdad, lo de los yankis es preocupante. Y, justo, esta edición ha sido la culpable de que un puñado de mongolos la descubrieran tardíamente (como siempre) y reseñaran en sus redes sociales (ahí tenemos al resto de conspiradores). Claro, echando a la paella las gotas de nostalgia, el aparente exotismo (lo de su procedencia italiana, por mucho que no se note en ninguno de los fotogrumos) y la indulgencia + tragaderas propias del atontado fandom moderno del horror -más el de esos lares-, pues te encuentras que incluso la dejan medianamente bien. MEDIANAMENTE BIEN. ¡¡¿¿A ESTO??!!. De verdad, compañeros, algo no funciona en nuestro planeta. Maldigo el día que el cine de terror, incluido aquel de naturaleza más "anómala", pasó a ser materia aceptada y normalizada. Algo murió en ese fatídico momento.. y, por desgracia, no fue Alessandro Capone.