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viernes, 2 de abril de 2021

¡ESTO ES UN ATRACO!

Después de la Ley Miró, Mariano Ozores se vio obligado, visto que ya no podía estrenar en salas, y bajo producción de Carlos Cascales, fundador del mítico sello de distribución videográfica Olympi, a rodar sus películas con presupuestos ínfimos -aunque  seguía rodando en 35 mm, al contrario que otras muchas películas del sello que se rodaban en primigenio vídeo de la más baja estofa-, que luego serían explotadas en vídeo directamente para alquiler.
El negocio resultó rentable pero, también frustrante para Mariano Ozores que, si bien sabía el número de cintas vendidas en los videoclubes, no sabía el número de personas que alquilarían esos vídeos. A día de hoy, se calcula que el número de personas que alquilaron aquellas películas supera sustancialmente al número de espectadores que acudieron a las salas a ver las últimas películas de su etapa anterior en cine.
Así, de esta incierta etapa salieron películas que, ignorándose su condición de película videoclubera, se han convertido en clásicos menores de la filmografía de Mariano Ozores. Sirvan como ejemplo  “Los Obsexos”, “Capullio de Alhelí”, “Veneno que tú me dieras” o “Esto sí se hace”.
La lista de películas que Mariano Ozores escribió y dirigió para el mercado del vídeo ente los años 1986 y 1989 es encomiable. Además gozaron de gran éxito puesto que fueron justo los años en los que tanto Antonio Ozores como Juanito Navarro,  protagonistas de casi todas estas cintas, triunfaban, y a base de bien, haciendo numeritos humorísticos en el “Un, dos, tres, responda otra vez”, con lo que aprovecharon en las películas todos los chascarrillos y coletillas de los que hacían gala en el concurso televisivo.
De todas aquellas películas, entre las cuales las hay mejores y peores, destaca esta “¡Esto es un atraco!” que funcionó tan maravillosamente bien en su explotación en vídeo, que se decidió, un año después de su lanzamiento, tirar copias en 35 mm. para hacerle un reestreno en salas de cine, con lo cual, se trataría de la primera película de la historia del cine español que gozaría de una carrera comercial en vídeo, para después disfrutar de vida comercial en cine. Obviamente, el invento no era muy inteligente; estrenar la película cuando ya la habían visto en casa todos los fans del clan Ozores, no fue como se esperaba en un principio. No llegó a congregar más de 26.000 espectadores en los cines, pero ya es más de lo que se podía esperar.
La película es la mejor de cuantas Ozores rodó para el videoclub, si bien es cierto que aun aprovechando al máximo ese presupuesto bajo mínimos del que disponían, no sería, ni de lejos, una de sus mejores películas, pero sí  la más importante de aquella época.
La trama es interesante: Alguien convoca a cinco desahuciados para que, previamente entrenados, perpetren un atraco en el que sustraerán millones de pesetas en forma de lingotes de oro pertenecientes a algún potentado con tanto capital, que no lo echará de menos, lo que supondrá una solución total a sus problemas. Ataviados con trajes de bombero son adiestrados y, el día de autos, van viendo que todo se les está poniendo en bandeja cuando en un principio parecía una difícil misión. Pronto descubrirán que se trata de una jugarreta del potentado con el que nuestros cinco protagonistas tienen deudas pendientes.
Una película cómica que con tres pesetas que costó, acaba resuelta con eficacia, imaginación y mucho oficio, pero cierto es que en todo momento detectamos por todas partes esa falta de medios, echando de menos una producción mucho más holgada, ya que la película, la trama  y la historia lo pedían a gritos. “¡Esto es un atraco!” es una de esas películas cuyo bajo presupuesto, aún  bien capeado, le perjudica en lugar de beneficiarle.
Por otro lado, en cierto modo, las películas para vídeo de Ozores resultan ser muy libres, en el sentido de que a Ozores, por ejemplo, le gustaba la interacción de los personajes con el público, así que la película comienza con Antonio Ozores dirigiéndose a cámara y presentándonos un poco la película y el elenco protagonista.
Si la piratería en plenos ochenta era una minucia comparado con la que sufrimos antes de las plataformas digitales, Antonio Ozores aprovecha, dada su nueva etapa videoclubera y libre, para hacer que el protagonista principal sea propietario de un videoclub y, en medio del guion y sin venir demasiado a cuento, condene la piratería videográfica cuando su empleada le recrimina tener pocos títulos en las estanterías a causa de negarse a alquilar vídeos piratas. “Si no puedo mantener mi negocio de forma decente, cierro el establecimiento” o algo parecido sale muy claramente de la boca de Antonio Ozores en relación a este asunto. No deja de ser curioso, y hasta único, estas formas de romper la cuarta pared o introducir soflamas y/o ideas personales en el guion.
Básicamente la película se sustenta por un grupo de actores en estado de gracia, esquivando el bajo presupuesto feroz que les asola; Así, Antonio Ozores interpretando a Antonio Ozores está especialmente gracioso, enorme Fernando Conde, el tercer miembro (ex-miembro por aquél entonces) de Martes y 13, que haciendo un alarde de mimetismo absoluto, por momentos su interpretación recuerda a las del gran Andrés Pajares cuando trabajaba para Mariano Ozores, ya sea por inspiración o por instrucciones del señor director. Flavia Zarzo, hija del estupendo Manolo Zarzo, aprueba con suficiente una de las pocas intervenciones que hizo en el cine, mientras que Fedra Lorente, Ángel  de Andrés y Juanito Navarro ejecutan sus papeles al nivel  que se puede esperar de ellos. Por otro lado, para finalizar, decir que la película contiene algunas gotitas de destape, un destape que ya en 1987 estaba muerto, pero del que Ozores todavía parecía no querer desprenderse, quedando, esta vez sí, muy desfasado y rancio. Por lo demás, Ozores le echó ganas a la peliculita.
Hale, ya terminó la chapa de hoy.

lunes, 30 de diciembre de 2019

LOS OBSEXOS

Muchas veces achaco el gusto por un tipo de productos que ya huelen a rancio a la nostalgia, a redisfrutar de aquello que tanto me gustaba cuando era mozo. Pero va a ser que no, va a ser que es que traigo el gusto estropeado de serie. Y es que de la etapa de producciones destinadas al mercado del vídeo de mi admirado Mariano Ozores, yo creía ya haber visto todo, pero resulta que no, que esta “Los Obsexos”, por los motivos que fueran, no la había visto nunca. Y yo convencido de que sí…
El caso es que, también por motivos que no vienen al caso, me pongo a ver por primera vez esta película, y ha resultado una experiencia, cuando menos, extraña. Porque el ver por primera vez una película con unos actores de los que he visto todo, un estilo de cine que me se de memoria y, encima, un film perteneciente a una etapa donde no se encuentra lo mejor del subgénero, ha sido como ver una película nueva de Ozores. Pero no lo era…
La gracia está en que siendo “Los Obsexos”, la cosa más cutre, machista, zafia y chabacana que uno se puede echar a la cara —más incluso que títulos de la época como por ejemplo “Veneno que tú me dieras”—, la película funciona como un tiro. Al mismo tiempo que me deleitaba por la cutrez que destilaba toda ella, me entretenía como con las mejores comedias y  me maravillaba con los recursos propios del cine casero con los que Mariano Ozores salvaba la papeleta en situaciones que no había por donde agarrarlas. En “Los Obsexos”, Ozores convierte un secarral, un pequeño montículo de campo en una playa nudista ¿Cómo? Con tan solo un cartelón pintado a mano y clavado en un árbol en el que reza “Playa nudista”, con una rotulación que en verdad parece perpretada por un retrasado mental. Pero no me molesta; al contrario me encanta.
Asimismo, en esa misma playa nudista, cuando los protagonistas, Juanito Navarro y Antonio Ozores, necesitan hacer una llamada telefónica, ni cortos ni perezosos, y en un giro cómico  deudor del spoof, Navarro afirma que estos nudistas no se privan de nada y que había visto por ahí un teléfono, se gira, y ahí hay, en unos arbustos, un teléfono de los de toda la vida que, operativo, usará para hacer esa llamada telefónica y  seguir así con el devenir de los acontecimientos. Momentos estos, en lo que ya no se toma en serio ni a sí mismo, en los que Ozores es un verdadero maestro.
Más allá del disfrute que me ha proporcionado ver por primera vez una película de Ozores que nunca había visto, y el buen uso de un presupuesto bajísimo, diré que el guion es pobre y casi ininteligible, es decir, tu ves a los actores haciendo una serie de cosas, pero en ningún momento acabas de comprender muy bien la trama porque ni está lo suficientemente bien elaborada, ni importa. Lo único que necesitamos es ver a Navarro y Ozores en acción, soltando chascarrillos y corriendo detrás de las turistas.
Cuenta la historia de dos camareros de chiringuito que anhelan dejar ese trabajo y trabajar en  algo que les permita estar todo el día rodeados de mujeres en pelotas. Pronto un individuo les ofrece trabajo como guías turísticos y lo aceptarán. Después les ofrecen el puesto de directivos de la empresa de guías, pero será una encerrona por parte de los auténticos directivos que les quieren encalomar unos desfalcos que han cometido ellos.
“Los obsexos” de aquella época del vídeo que también dio títulos míticos, probablemente sea, y lo digo con conocimiento de causa, la peor película de Mariano Ozores. Pero en este caso es un valor añadido y no deja de ser un vehículo de lucimiento para Antonio Ozores, Juanito Navarro y un comedido Arévalo que pese a las carencias y el guion malísimo de Enrique Bariego, demuestran tener más oficio que nadie y, pese a las adversidades, logran sacarle al espectador la carcajada. Porque incluso en esta mierda, ellos están inmensos.
Me ha gustado mucho ver esta película por primera vez… ahora sí, creo que no me falta ninguna.

lunes, 20 de junio de 2016

EL FOTOCROMO DE "LOS BINGUEROS"

Hoy les traigo un fotocromo. Si, solo uno. Ya me gustaría a mí poder ponerles el juego completo, pero no.
Les cuento la historia. Resulta que en los últimos tiempos, a pesar de estar ninguneados durante años y años, inevitablemente, Mariano Ozores, Andrés Pajares y Fernando Esteso, sufren un pequeño revival. Lo que hasta hace poco era algo cafre, machista y casposo, ahora mola mucho. Bueno, en otros tiempos me hubiera cabreado por este revival en el que esnobs y modernitos de postal que no tienen ni puta idea de nada se suben a un carro que no es el suyo. Es lo normal, pasa con todo lo que ha significado algo popularmente. Además el fandom necesita carnaza fresca. Todo en su sitio. Luego, con el mismo ímpetu que les ha venido la moda, la olvidarán. Fans de toda la vida, dicen que son. Pero sus dvds  con las películas del triunvirato son los que vendían junto a los periódicos, no los que editó Manga Films o DeAplaneta originariamente. Fans. ¡Ja!
Por otro lado, a Don Mariano Ozores recibió un Goya honorífico en la pasada edición de los premios de la academia. Mariano Ozores es ya muy mayor y no se va a andar con hostias, así que recibe el premio y Santas Pascuas, pero lo que tenía que haber hecho, ya que en su momento no quisieron que él entrara en su sistema, es entrar  al trapo y recibirlo, tenía que haber mandado el Goya a tomar por culo, pero bueno eso es otro asunto.
Al margen de todo esto –que como ven, el fotocromo de rigor me sirve para soltar la perorata- el amigo José Manuel Serrano Cueto, y en contra de lo que puede parecer, con un proyecto anterior al Goya (pero quizás si consecuencia de este Revival, aunque me consta la admiración que siente Cueto por el cine de Mariano Ozores, Pajares y Esteso. Con esto quiero decir, que en cualquier caso, se trata de un proyecto genuino), su documental sobre Mariano Ozores –y su cine- “Yo quise hacer Los Bingueros 2”, contacta conmigo para ver si consigo que Andrés Pajares aparezca en el documental. Cuando tenemos el sí, quedamos con el set de rodaje en el hall del Hotel Miguel Angel, donde tendrá lugar la aparición de Pajares. En el documental, que mezcla ficción con entrevistas a los artífices de aquél cine, tengo yo una aparición en la parte de ficción, interpretándome a mí mismo, además de hacer algún apunte puntual en la intervención de Pajares. Entonces, un momento de esta secuencia, narra como Pajares autografía fotocromos de “Los Bingueros”. Y es que, algún amigo de Serrano Cueto, le envió un juego de fotocromos de “Los Bingueros” para que se los autografiase el genio de la comedia. El tema está en que, gentilmente, y quizás le costara a Cueto un disgusto con el dueño de los fotocromos –ni lo se, ni me importa- , Serrano Cueto decidió regalarnos un fotocromo de la película a cada uno de los que habíamos participado en el rodaje de la secuencia y así pues, todos recibimos un fotocromo, que Pajares nos firmó.
Y además de que la imagen de este fotocromo me encanta (Cueto me dejó elegir), y a pesar de que he perdido ya la cuenta de objetos que tengo firmados por Pajares, me gusta especialmente la dedicatoria; Pajares a la hora de firmar autógrafos suele ser más o menos escueto. Pero esta dedicatoria está personalizada, dice “A Víctor, mi amigo”. Y como comprenderán, me hace mucha, mucha ilusión.
Ya les hablaré en otra ocasión, y quizás no en este blog, sobre mi sana y sincera amistad con Pajares. De momento, les dejo con el fotocromo.
Por cierto, no deja de ser irónico, que un documental que habla sobre un tipo de cine al que se le negó la subvención del  Ministerio en su momento, por motivos políticos y subjetivos, esté, mucho o poco, subvencionado.
Aprovecho aquí para mandar un abrazo y darle las gracias al director del documental, José Manuel Serrano Cueto, que tuvo la brillante idea de regalar fotocromos a diestro y siniestro. Porque este, hasta lo he enmarcado.


viernes, 1 de diciembre de 2023

SI FULANO FUESE MENGANO

Quinta y última película para lucimiento de Peret, que se despide del cine hasta su recuperación en los 90 con papeles serios y secundarios. Del mismo modo, a finales de la década de los 70 abandonaría el mundo de la música, que tanto dinero y fama le había reportado, para dedicarse a dar la palabra del evangelio como pastor, labor que ya no abandonaría hasta mediados de los 90, cuando volvería a la música con mucha más fuerza.
"Si Fulano fuese Mengano" fue un encargo para Mariano Ozores. Este, lejos de hacer un film cuyo argumento sirviera de excusa para presentar las inevitables canciones, hace lo contrario; desarrolla una trama cómica muy a la Ozores, e integra cuatro temas de Peret, que es lo mínimo que se le pide en la película, dando pie a un vodevil propio de su estilo. Queda así la parte musical reducida a la mínima expresión.
La verdad que esta es una película estupenda.
Tenemos a un tipo rico y acaudalado, Raúl, un juerguista que allá por donde va la caga, deja deudas o problemas de cuernos y, en consecuencia, tiene unas cuantas amenazas de muerte y/o secuestro. Por otro lado, tenemos a un obrero de la construcción, Miguel,  bueno y honesto, que posee la particularidad de que es exactamente igual que Raúl.
Cuando Raúl sospecha que hay varios frentes que pretenden asesinarle, deja en manos de su secretario, Evaristo Rebollo, el contratar al tal Miguel para que, por una suculenta suma de dinero, se haga pasar por él los siguientes quince días. Su idea es que maten a este pobre desgraciado en su lugar y, después, irse a vivir la vida a Brasil. Miguel aceptará la oferta y se tirará la película entera esquivando intentos de asesinato y procurando enmarañar los desaguisados que Raúl ha dejado por la vida.
Lo bueno de “Si Fulano fuese Mengano” es que, más que una película de Peret, es una de Mariano Ozores. Si suprimimos las cuatro canciones del músico, y en su lugar hacemos protagonizar la película a, por ejemplo, Fernando Esteso, será exactamente la misma y no se resentirá en el resultado. No obstante, la elección de Peret termina siendo muy acertada, porque al margen de lo que su música nos parezca, no tenía frente a las cámaras el carisma de Manolo Escobar, pero casi, y aunque aparece doblado, lo cierto es que como actor funciona bien y se complementa a la perfección con sus partenaires (y verdaderos protagonistas velados de la película) que son José Luis López Vázquez, Antonio Ozores o, esplendido —y, no sabemos por qué, también doblado— José Sazatornil “Saza”. De hecho, en los ochenta, cuando el film se lanzó en vídeo de alquiler, y Peret había pasado a un segundo plano al abandonar su carrera musical, la carátula con la que apareció le posicionaba en tercer lugar, atribuyendo total protagonismo a López Vazquez que, en justicia, lo era.
Además, una de las secuencias más graciosas de todo el cine de Ozores se encuentra en esta película y prescinde de la presencia de Peret. Es aquella en la que el personaje de Saza, padre de la joven a la que Raúl ha dejado embarazada, cree que Evaristo Rebollo (López Vázquez) es el seductor de su hija y, en consecuencia, pide responsabilidades al interfecto. Y le insulta, le zarandea, le atiza y humilla. Ese diálogo no solo es desternillante, sino que todo el acting deja claro cuan grandes eran nuestros actores de aquella época. Saza particularmente.
Asimismo, casi se nos malogran López Vázquez, Antonio Ozores y Peret. Contaba el rumbero en sus memorias que tenían que rodar una escena en la que van en un coche de rally. La producción compró a tal efecto uno en un desguace, sin asegurarse antes de su buen funcionamiento, así que colocaron la cámara sobre el capó mirando al interior  y lanzaron a los tres actores a la carretera en una escena en la que el vehículo, conducido por Peret, no tiene frenos. A la voz de acción, el cantante arrancó el coche y salió a conducir, con tan mala suerte que el automóvil tampoco tenía frenos en la vida real. Pero como en la escena el diálogo de Peret hacía referencia a esa misma inconveniencia, el cantante exclamó: “¡Que esto no tiene frenos, pero de verdad!”, el equipo pensó que formaba parte de su actuación y nadie hizo caso, por lo que los tres actores pasaron un mal rato hasta que Peret, conductor experimentado, encontró la manera de detener el auto justo antes de estrellarse contra una fachada.
Salieron ilesos, pero Peret montó un gran pollo a producción y ese día ya no se rodó más. El propio Mariano Ozores tuvo que ir a su camerino a tranquilizarlo y pedirle disculpas.
Al margen de la anécdota, “Si Fulano fuese Mengano” resulta una película fresca y divertida, una comedia de enredo loca de Ozores que, incluso a día de hoy, sigue manteniendo el tipo, y si bien puede que estéticamente se haya quedado añeja, a nivel risas las obras de Ozores siguen funcionando como un tiro. No hay nada más gracioso que ver a López Vázquez, Antonio Ozores o Saza en su salsa y pasándoselo francamente bien con sus tontunas.
El reparto, por supuesto, como solía ser habitual en cualquier película de la época, lo componen, además de los astros ya mencionados, otros del calado de Florinda Chico, Pepe Rubio, Gracita Morales, Helga Line, María Kosty o la televisiva Marisa Medina.
Un divertimento sin par. Además, las canciones son pocas y apenas molestan.

viernes, 8 de abril de 2011

TAHITI´S GIRL

Tras su etapa de películas para explotación en video-clubes, Mariano Ozores regresa al cine a principios de los noventa, y lo hace pensando, obviamente, en un producto que produjera pingues beneficios, para no romper la tradición de llenar los cines. Así pues, y teniendo en cuenta que la prensa rosa es ya todo un fenómeno en nuestro país, Ozores decide hacer una película para lucimiento de Vaitiare, zorrilla Thaitiana popular en aquella época en las revistas del corazón, porque se estaba tirando a Julio Iglesias. Más allá de su talento follador, ni actúa, ni baila, ni canta, como para protagonizar una película por meritos propios. Y así pasó, que la vuelta al cine de Mariano Ozores, pasó inadvertida con esta película.
Un mayordomo y su sobrino, viven de ocupas en un chalet en el que prestaron servicio hasta que el dueño desapareció. Este chalet ahora, es propiedad de Vaitiare, una arqueóloga que viaja a España para ver su propiedad. Aprovechando esto, el mayordomo envía a su sobrino para que Vaitiare se enamore de el, y así no les echen del chalet. Por otro lado, un individuo persigue a Vaitiare, porque sabe que trae consigo piedras de gran valor. Enredo y amoríos a la vista.
Pese a los intentos de Mariano Ozores por modernizarse (protagonistas jóvenes, planteamientos desenfadados), obviamente su estilo de hacer cine se queda ya muy desfasado, los gags ya no hacen gracia, y además aquí hay muy pocos. De hecho, es que cualquiera de las película que realizó para video, son sustancialmente mejores que esta para cine, y mas si tenemos en cuenta que probablemente los presupuestos que manejó en la etapa vídeo, eran bastante menores que los que manejó para esta película, en la que tiene algunas escenas rodadas en Tahití, que si las hubiera rodado en cualquier parque temático, hubieran sido mas exóticas que las realmente rodadas allí. Pero a Ozores le queda el oficio, y aun así se puede ver la película tranquilamente. El problema radica en la protagonista, Vaitiare, que no interesa a nadie ni lo mas mínimo. Si nos ponemos en plan cerdo, es tan sosa, y tan poca cosa, que ni si quiera ponía cachondos a los mas pajilleros, así pues su presencia en una película, es absurda, y motivo mas que suficiente para no ir al cine, como efectivamente pasó, y tampoco es un producto atractivo para ser alquilado en el videoclub. Antonio Ozores, protagonista, tampoco está especialmente sembrado, así que…
No obstante, si el actual cine español, fuera la mitad de malo que este, sería bueno. Es un producto Ozores, y por lo tanto muy por encima de la media, y lo reivindico con cariño. Veanla, no deja de ser curiosa

lunes, 14 de julio de 2008

LA LOCA HISTORIA DE LOS 3 MOSQUETEROS

Es muy posible que esta reseña le pegue más a mi compañero Víctor que a mi, por su fanatismo hacia el director de la misma, Mariano Ozores. Sin embargo, tras debatirlo durante horas con ayuda de café y tabaco, decidimos que me encargaría yo, por dos motivos, uno, variar, dos, que fui devoto fan de sus protagonistas, Martes y 13 (aunque más en su reencarnación como dúo, todo sea dicho).... y, joder, porque al fin y al cabo el cine de Ozores también me gusta y le respeto mucho como creador.
Corrían inicios de los 80. Mariano había pegado muuuy fuerte con su "Cristobal Colón, de oficio descubridor", y en España se pusieron de moda las parodias de época con aires a lo "spoof movie" (con, probablemente, Mel Brooks a la cabeza). Ahí están títulos como "Juana la loca... de vez en cuando" o "El Cid cabreador" para corroborarlo. Precisamente, el mismo año de producción de estas, 1983, Ozores firma "La loca historia de los tres mosqueteros" (un título menos cañí y más propio de Hollywood... o de los títulos que en España se le ponían a las comedias gamberras yankis. El original, finalmente cambiado por imperativos comerciales, era el vistoso "Los Tres Mosqueteros... y pico", lástima que no lo usaran), moviéndose de nuevo en el terreno de época, repleto de anacronismos (motos que, cual caballos, echan mierda por el tubo de escape), pero dejando de un lado la Historia propia para fijarse en la ajena, y de ficción, caso de la novela del Sr.Dumas.
El film no deja de ser un vehículo para su trío protagonista, que entonces vivía la primera de sus dos épocas doradas (un año antes protagonizaron "Martes y 13, ni te cases ni te embarques", bastante menos inspirada), dato este que sobresale básicamente gracias a que junto a Josema y Millán tenemos a Fernando Conde, el famoso tercer Martes y 13 que abandonaría el grupo para dedicarse a la interpretación "seria" (en cosas como "Monster Dog" y, según aportó Víctor, otras pelis de Mariano Ozores), justo antes de que este triunfara como dúo y pariera algunos de los gags más míticos de la comedia española (¡¡Paca Carmona!!). En "La loca historia de los tres mosqueteros" asoman ya algunos de los tics inmortales que harían célebres Martes y 13 en su segunda vida artística, sobre todo por parte de ese monstruo llamado Millán, pero poco, en esencia el trío se limita mas bien a repetir lo mejor que pueden el guión de Ozores (y Juan José Alonso Millán, quien participó en TODAS las parodias históricas citadas hasta ahora) y tirar de chistes político-sociales, de aquellos que solo hacían gracia en ESE momento, y que son sello inconfundible de su director.
A pesar de todo, "La loca historia de los tres mosqueteros" es un divertimento total, se ve en un pis pas (realmente su ritmo resulta endiablado), te ríes bastante (a lo que ayuda, como no, las geniales aportaciones de Antonio Ozores, siempre hilarante) y, eso, que pasas un buen rato, sin mayores complicaciones. Además, gasta un póster cojonudo.
Es evidente que en aquellos tiempos Ozores vivía, gracias al mega-exitazo de su Colón, un más que buen momento, ya que la peli hace gala de bastante opulencia... vamos, que al director le dieron mucha pasta. Y según informa mi amigo, y experto, Olid, no se arrepintieron, pues funcionó de perlas en la taquilla.

martes, 2 de febrero de 2010

EL PAN DEBAJO DEL BRAZO

La fiebre de los remakes asola el mundo sin piedad. Se hacen remakes hasta de películas españolas de éxito. Bien, esto no es ni bueno ni malo, da lo mismo. Pero si en la actualidad el remake es algo que no se estila mucho en la industria de nuestro país (debido lógicamente a que no hay ninguna industria), en los años ochenta Mariano Ozores fue pionero en eso. Con "El rollo de septiembre" lo fue en lo que a "comedia teen" se refiere, y con "El pan debajo del brazo" lo fue en la cosa esta del remake. Y no solo eso, también del autoremake, igual que ahora hacen directores de prestigio como Michael Haneke -caso de "Funny Games"-.
En 1984 Ozores gozaba de un éxito atronador, con cuatro duros hacía películas que generaban millones, así que ávido de dinero, el productor Andrés Vicente Gómez le propuso producirle una película para rodarla lo antes posible. Como Don Mariano estaba muy atareado con alguna de Pajares y Esteso, se negó, alegando falta de tiempo para escribir un guion original (porque, diga lo que diga, no le gustaba dirigir guiones de otros), así que Vicente Gómez le propuso hacer una nueva versión de una película suya de éxito. Ozores aceptó y actualizó a los tiempos de la época el que hasta entonces había sido su mayor éxito, "Crónica de Nueve Meses", y tiró para adelante con el proyecto. Lejos de lo que creía Andrés Vicente Gómez, por lo que fuera la peli se estrelló en taquilla. Pocas veces más (por no decir ninguna) productor y director volvieron a trabajar juntos.
El caso es que "El pan debajo del brazo" está muy bien. Es innegable que Ozores estaba en plena forma, en su mejor momento, y facturó una película como las que estaba rodando en aquellos momentos: como una película de Pajares y Esteso, pero sin Pajares ni Esteso.
Cuenta el cómo tres parejas de distintas posiciones sociales viven lo que supone la noticia de un embarazo, unos con alegría y otros con tristeza, enlazando las historias como solo Ozores sabe hacerlo y metiendo gags típicos de la época, echando mano de humoristas de moda entonces como Fedra Lorente 
(especialmente jamona en esta peli), que por aquel entonces estaba haciendo de “La Bombi” en el "Un, Dos, Tres" y, para garantizarse el éxito, suelta los chascarrillos típicos de su célebre personaje.
Como todo lo de Ozores, imposible aburrirse viéndola. Esta es de las grandes, al nivel de un “Roque” o unos “Liantes”, quizás más ñoña en sus intenciones, pero igualmente divertida, y con un pedazo de reparto de gente tan mítica como su hermano Antonio, su sobrina Adriana antes de convertirse en la respetada actriz que es hoy, Pepe Da Rosa (le metió en el cine después de sus “J.R´s”), Juanjo Menéndez, Juanito Navarro, Lolo García, María Casanova, Arévalo, Luis Lorenzo, María Luisa Ponte... lo más granado de las tarimas y las pantallas, oiga.
Por eso digo que el cine español de ahora es una mierda (porque no hay actores de carisma y por mil millones de cosas más) y el antiguo cojonudo.
Luego en la época de “directos a vídeo”, Mariano Ozores se volvió a remakear con "Ya no va más", explotando 
esta vez el guión de "Los Bingueros", pero esa es otra historia.

miércoles, 23 de enero de 2013

PAREJA ENLOQUECIDA BUSCA MADRE DE ALQUILER

Aunque se podría considerar que la peor etapa de Mariano Ozores es la perteneciente a las producciones para vídeo club, lo cierto es que el maestro facturó sus menos agraciadas películas en los años noventa, durante una efímera vuelta a la pantalla grande.
Sigue manejando presupuestos irrisorios, y sigue construyendo tramas de enredo, rodando casi en exclusiva en interiores.
La película nos cuenta la historia de una pareja que, por un problema de compatibilidad, no pueden concebir un hijo. Lo desean tanto, que deciden buscar una madre de alquiler para hacer una inseminación. El varón se une a su ayudante en la búsqueda de esta madre, hasta que deciden que la novia de este es la mejor candidata. Mas adelante, se irá  enmarañando la trama.
En un principio, esta película fue concebida con el título de “Madre de alquiler”, de hecho, en la canción principal de la banda sonora, compuesta a muy mala gana por Nacho Cano, en la letra se hace referencia a esa frase, “Madre de alquiler”.
Lo que pasa en que a primeros de los noventa ya se imponía en España un estilo de comedia que poco o nada tenía que ver con el de Mariano Ozores, y puesto que la película de Almodóvar “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, había sido un éxito un año y poco antes, la productora decidió cambiar el título por uno con tirón más comercial, actual y largo, “Pareja enloquecida busca madre de alquiler”, y desde luego, atinaron, es un título de lo más dinámico y comercial. No así la película, que como todo lo demás que Ozores estrenó en los noventa, con la excepción de “Disparate Nacional”, resultó ser un fracaso de taquilla.
Como todas las de Don Mariano, esta se deja ver, pero su humor en los noventa ya era demasiado trasnochado y vodevilesco para los gustos del publico de aquella época. Incluso, si muchas de sus películas de los setenta y ochenta vistas hoy aún permanecen frescas, es curioso como esta, mas reciente, resulta hoy del todo desfasada.  Estamos quizás ante el film menos eficaz y más aburrido de Mariano Ozores.
En el reparto José Luis López Vázquez, Willy Montesinos, Lola Forner, la muy de moda en la época Virginia Mataix, Hega Line, Manuel Alexandre y María Isbert.
Muy, muy flojita. Y es un lástima.

lunes, 22 de abril de 2019

UN ROLLS PARA HIPÓLITO

Juan Bosch fue uno de nuestros directores de género más prolíficos que lo mismo se cascaba un spaghetti western como “La diligencia de los condenados” —dónde firmó bajo el pseudónimo de John Wood— como se cascaba una película al servicio de Paul Naschy como pueda ser “Exorcismo”. Y habiendo rodado en los setenta películas adscritas al “landismo” con mayor o menos fortuna, en los años ochenta firma sus dos últimas películas entrando en la dinámica que, con pocos duros, genera su buena pasta en la taquilla; emular el cine de Mariano Ozores quién, por otro lado, colabora junto a Bosch en esta empresa. Una de esas películas con las que pone fin a su carrera sería “¡Caray con el divorcio!”, que con Fernando Esteso como principal protagonista sería la respuesta a la coetánea “¡Que gozada de divorcio!” dirigida por Ozores y protagonizada por Pajares y la otra, absolutamente “landista” y absolutamente “Ozoriana” —con guion de Ozores que acerca esta aún más a su cine— sería esta “Un Rolls para Hipólito” que nos ocupa.
En ella, los trabajadores de una empresa fabricante de compresas se ponen en huelga, eligiendo como portavoz para negociar con el jefe a Hipólito, el portero, que ideará un plan infalible. Engorda sustancialmente las reivindicaciones de los trabajadores para así, al negociar, conseguir justo lo que piden. Por otro lado, el jefe, decide colmar a Hipólito de atenciones con el fin de tenerle contento y que afloje con las reivindicaciones. Entre tanto, Hipólito, se va convirtiendo en un pez gordo de la empresa al tiempo que consigue las peticiones de los trabajadores, mientras se suceden toda suerte de líos de faldas —puestos ahí para justificar el destape al que también se adscribe esta cinta— y descacharrantes situaciones cómicas.
Verdaderamente, si te dicen que esta es una película de Ozores, te lo crees, no ya solo porque este ande detrás de lo que es el guion y los diálogos, sino porque los recursos técnicos que emplea Bosch en la película, son exactamente los mismos que emplea Ozores. Claro, que  realmente esos recursos son la manera de rodar clásica, común y corriente de este tipo de películas, por lo que todo puede ser producto de la casualidad, pero es indudable, que planos como ese en el que vemos a Antonio Ozores en primer término hablando por teléfono de negocios y la cámara se aleja para mostrarnos que está sentado en la taza del báter mientras trabaja, está claro que es más de Ozores que de Bosch.
Divertida, grosera, vulgar y chabacana, desde luego se trata de un film menor de aquellos años, pero que deja con un agradable sabor de boca y hace a uno añorar aquellos tiempos tan políticamente incorrectos en los que un caballero trajeado puede rechazar con toda suerte de insultos a un homosexual que se le declara, y que sea motivo de mofa y nunca de denuncia, como ocurre en una escena entre Antonio Ozores y el eterno mariquita Luis Lorenzo.
Muy entretenida.
La protagonizan Alfredo Landa y Antonio Ozores, ambos están enormes y graciosísimos, y les secundan habituales de la escudería Ozores como puedan ser Rafaela Aparicio, Jenny Llada, Francisco Camoiras o Emilio Fornet.
Si son amantes del subgénero, yo no me la perdería.

viernes, 4 de agosto de 2023

CUANDO ALMANZOR PERDIÓ EL TAMBOR

Era tendencia en nuestro cine popular de los años 80, que cuando una fórmula funcionaba bien, fueran varios los que la copiaran copando la cartelera de títulos de similares características. Y, mira tú por donde, el que solía traer esa fórmula solía ser siempre Mariano Ozores, que abría la veda para que directores, no necesariamente segundones, se sumaran al estilo que en ese momento cultivaba Mariano. Cuando Ozores se metió de lleno en aquellas películas con el divorcio como telón de fondo, por ejemplo “¡Qué gozada de divorcio!”, pronto llegaría Summers a hacer los propio con “El primer divorcio” y, copiando descaradamente, Juan Bosch con “Caray con el divorcio”.
“Cristóbal Colón… de oficio descubridor” fue el pistoletazo de salida que dio inicio a la popular trilogía de parodia histórica, el spoof autóctono, tres títulos de gran tirón popular producidos por José Frade, y en los que la mayor baza cómica consistía en los anacronismos y los chistes de política de la transición. Las tres películas partían de hechos históricos que, con cierto rigor a la hora de ser planteados, acababan siendo destrozados por los chistes sobre UCD o Alianza Popular. La mejor de todas, naturalmente, sería “Cristóbal Colón… de oficio descubridor”, por supuesto, dirigida por Mariano Ozores. A esta le seguirían, más mediocres, “Juana La Loca… de vez en cuando” con Lola Flores y dirigida por José Ramón Larraz, y “El Cid Cabreador” de Angelino Fons y protagonizada por Ángel Cristo. A este combo podíamos sumarle esa joya del cine valenciano parido desde la contracultura como fue “Que nos quiten lo bailao” de Carles Mira, no nos olvidemos de “La Biblia en Pasta” de Summers y la que nos ocupa, “Cuando Almanzor perdió el tambor”.
Pese a tener en plena forma a toda la plana mayor de la comedia popular española, esto es: Antonio Ozores, Juanito Navarro, Florinda Chico, Quique Camoiras, Luis Varela, Vicente Parra, Ricardo Merino.., sin lugar a ninguna duda “Cuando Almanzor perdió el tambor” es la peor de todas estas películas. Un intento de Luis María Delgado por recoger los frutos sembrados por la trilogía de Frade a destiempo y cuando la fórmula ya estaba más que agotada.
La acción se traslada al año 1002 cuando Almanzor tenía bajo su yugo a los cristianos y estos debían pagarle el pertinente tributo. Almanzor pide en pago doce doncellas y, a no tener ninguna disponible, lo que los Reyes Cristianos le envían es a doce putas. El festival de lo vulgar, lo chabacano y lo soez, está servido.
Una parodia histórica de menos de hora y media, con mucho menos presupuesto del que este tipo de películas solían contar y una dirección bastante apocada y perezosa por parte de otro de nuestros artesanos más exitosos, Luis María Delgado. Una metralleta de chistes de fútbol, política y guardias civiles que pierde fuelle a medio camino. Suerte que la presencia de Antonio Ozores, que suelta chascarrillos e improvisaciones a cascoporro, salvan de la quema una película que es de lo peorcito de aquellos años. Cosas como el memorable comienzo, con un plano de Ozores vestido de Almanzor subido a caballo y limpiándose las gafas con un Kleenex (y de la marca Kleenex como reza la cajita que lleva), consiguen que el espectador se ría. Pero nada más. Cuando no está Ozores en plano, el resto es terriblemente tedioso. Y, para más inri, no tenemos NADA de destape. Desde luego, “Cuando Almanzor perdió el tambor” es una auténtica rara avis de la época. Sin chispa, sin gracia, pero una rareza.
También resulta positivo, aunque cutre, que, nada más comenzar la película, una voz en off nos va introduciendo en la historia, acompañándose por una serie de bonitas ilustraciones hechas para lo ocasión por José Ramón Sánchez. El póster original de cines también es cosa suya. Y Sánchez siempre ha sido una maravilla.
El resto ¡No se toca! ¡Caca!

domingo, 15 de junio de 2008

DISPARATE NACIONAL

Esta película es el principio de la decadencia absoluta del maestro Mariano Ozores. En primer lugar, porque es la primera que hizo para cine después de su etapa para vídeo. Y en segundo lugar, porque al estar rodada con un presupuesto mayor, no supo sacarle el partido suficiente y, salvo porque hay algunos exteriores rodados en Viena, la película parece una mas de las que hizo para vídeo.
Antonio Ozores y Oscar Ladoire interpretan a dos paparazzis de prensa rosa, que entre gag y gag, son testigos de algunos de los escándalos de la época, como cuando Ruiz Mateos dio de hostias a Boyer o a Marta Chávarri se le vio todo el coño.
Quizás esta sea la peor película de Ozores, la más torpe, peor rodada y chabacana, pero si sois de risa fácil, todavía hay material para el disfrute.... siempre y cuando sintáis simpatía por el cine Ozoriano. Con esto quiero decir que a mi me ha gustado, y la he disfrutado muchísimo, pero es que yo soy un FAN INCONDICIONAL de todo lo que haga este hombre. Aunque también me puedo poner en el pellejo de alguno de ustedes, o de gente más cuadriculada, y entender que no puede ser un plato de buen gusto para según quien. Es más, algunos la tacharían de abominación.
De todas formas, es muy fácil despellejar este tipo de cine, decir que es una mierda, o el anti-cine, como alguno osó llamar a lo que hacía Mariano Ozores. Bien, lo difícil es ver en esos fallos, ese descuido y dejadez algo grande, y eso es lo que me ocurre a mí.
Ver al lado derecho del encuadre como asoma medio cuerpo del director, y la reacción de este apartándose al darse cuenta sin que por ello termine descartando la toma, dándola por buena, me parece tan cojonudo o mejor que un super traveling en el que todo está super cuidado.
Pero bueno, hay mucho tiquis miquis, y mucho gilipollita. Mi conclusión es que a todo aquel que no es capaz de disfrutar de una peli de Ozores, pero se deshace en halagos con una de Julio Medem, es porque no le gusta el cine. Ni a mi me gustan ellos.
A pesar de que "Disparate Nacional" no dio ni un pavo, tiene una secuela, "Pelotazo Nacional", que aun no he visto y dio menos pasta todavía, acabando definitivamente con la carrera de mi director favorito.

viernes, 16 de abril de 2021

JENARO EL DE LOS 14

“Jenaro, el de los 14”  es una película que riza el rizo siendo el emblema, no de una, sino, de dos filmografías; por un lado la de Alfredo Landa -y por ende del “Landismo”-,  y por otro la de Don Mariano Ozores. Y no es que sea mejor o peor que cualquier otra de las que hicieron, es que la película cae justo en una época en la que los dos reclamos están en plena forma, esto es, que Mariano Ozores está en el mejor momento de su carrera y Alfredo Landa también, así la película consiguió, sin el más mínimo esfuerzo, congregar en las salas a  1.086.000 espectadores en lo que es uno de los máximos exponentes de la españolada; Si quiero explicarle a un contacto extranjero lo que es una españolada, a buen seguro que una de las primeras cintas que se me pasaría por la cabeza para mostrarle, sería esta.
El argumento es sencillo: Jenaro es el pregonero de un pueblecito de la España profunda, que un  buen día consigue 14 aciertos en la quiniela. Si no sale ninguna otra quiniela con esos aciertos, el paleto se embolsará 65 millones de las antiguas pesetas. Obviamente, le saldrán moscones y aprovechados por todas partes y, cuando va a Madrid a cobrar su premio, Jenaro se verá inmerso en las más disparatadas situaciones, que van desde un padre que obliga a su hija a fingir un embarazo del tal Jenaro -que nunca se acostó con ella- con el fin de hacerles casar, hasta una pareja de estafadores que pretenderán sacarle los cuartos a nuestro protagonista, usando la seducción y la lascivia como armas. Por otro lado, la chica de la que está enamorado desde siempre, yendo a Madrid en busca de trabajo, acaba como prostituta en la capital, lo que complicará un pelín más las cosas.
Tras el reciente visionado de la película, lo que principalmente me llama la atención es lo fresca que se mantiene cuarenta y cinco años después de su estreno. Mantiene un humor bastante actual, si bien es cierto que estéticamente se queda anticuada, hecho este que no entorpece en absoluto su total disfrute. “Jenaro, el de los 14”es una película totalmente entretenida, que hace alarde de un montaje frenético y, por momentos (como cuando Jenaro lee el pregón), hasta vanguardista, supongo que accidentalmente.
En cuanto al humor, como ha de ser, es de sal gruesa. Valga como muestra, un botón:
-Jenaro ¿Tú has invertido? -¿Yo invertido? ¡Yo soy muy macho!
Y esto siempre funciona.
Se trata de una de las pocas películas de Mariano Ozores que no cuenta con un guion al 100% suyo, teniendo en este caso como partenaires, ya sea con el argumento o con la historia, a Vicente Coello, Juan José Daza y Juan José Porto. El resultado del conjunto, da una película histórica de nuestro cine, y por lo tanto, denostada por estudiosos y plumillas -como prácticamente la totalidad de la comedia de evasión española-.
Reparto de chilena a un nivel altísimo; Desprenden carisma por el metraje, junto a Landa,  un inmenso Juanjo Menendez, más discreta Maria Luisa San José, Josele Román, estupendo como siempre Rafael Hernández,  Don Jaime de Mora y Aragón y Mirta Miller, tan mítica como mala actriz.
“Jenaro, el de los 14” es una película absolutamente recomendable, porque funciona y porque, viéndola, se parte uno el culo.

sábado, 23 de abril de 2011

PELOTAZO NACIONAL

Mariano Ozores, se despediría del cine en 1993, con una película cuyo título hace referencia al único éxito de Mariano en los 90, DISPARATE NACIONAL, que sin ser de lo mejor que realizó Ozores, si que le da mil patadas a esta, PELOTAZO NACIONAL, que producida por Telecinco, y como pasaría con AQUÍ EL QUE NO CORRE VUELA, está mas preocupada de lanzar a las incipientes estrellas del canal (en este caso Andoni Ferreño, Arantxa del Sol, y hasta incluso un patético Félix “El gato”, en sus quince minutos de fama, antes de mendigar rayas de cocaína a cambio de chistes en los peores tugurios madrileños) que por hacer una comedia solvente. Y así pasó, que no la vio ni cristo.
Una serie de políticos y empresarios, hacen triquiñuelas para enriquecerse, lo que le sirve al director de motivo de denuncia, mientras unas cuantas señoritas (que no son Arantxa del Sol), enseñan las tetas. Y nada más. No hay por donde cogerla… diálogos sin sentido ni gracia alguna, casi todo interiores y nada lo suficientemente atractivo como para tener en cuenta la película. Y en el terreno de las chabacanerías, nada lo suficientemente malo e ingenuo como para rendirle culto… ¡nada! La sosería hecha película.
Sin embargo, los actores de verdad, José Sazatornil “Saza”, Antonio Ozores, Juanjo Menendez y Oscar Ladoire interpretando a un extraño homosexual, están estupendos e incluso sueltos y contentos, en una película cuya zafiedad, gags e incluso forma en que está rodada, no es que deje mucho que desear, es que sería ofensiva, si llegase al calificativo.
Una lastima que el maestro de maestros, finalizara su andadura cinematográfica de esta manera tan atroz. Es casi un insulto a los fans.
Después, vendrían los problemas con su serie de Televisión EL SEXOLOGO. Los tiempos cambiaron, las feministas se impusieron y condenaron el sentido del humor al ostracismo, pero eso es otra historia.
Y al Cesar lo que es del Cesar: Yo a Mariano Ozores le admiro profundamente, es una influencia en mi absolutamente esencial, considero que ha creado autenticas obras maestras, considero que es el mejor director de cine Español de la historia, el mas osado y valiente, el que mas arriesgó, el guionista mas ingenioso, sus películas las mas divertidas… es un Dios, pero PELOTAZO NACIONAL, no solo es su peor película… es que es la mierda mas infame que he visto en mi vida... Y aún así, la prefiero a cualquier bodri español bien considerado.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

A MI LAS MUJERES, NI FU NI FA

Película para lucimiento del conocido como “Rey de la Rumba”, o lo que es lo mismo, Peret, gitano y catalán qué ha estado en lo más alto de la música de nuestro país, hasta hace bien poquito.
Eran los años en los que hacer una película-vehículo para algún cantate era mucho mas rentable que cualquier otra, así que casi todos tenían la suya en las salas, pero las de Peret (ocho películas en su filmografía), aún siendo un actor espantoso (no en balde se le doblaba la voz por un profesional, cosa que con Manolo Escobar, por ejemplo, no pasaba) eran de las más exitosas.
Y siempre se contrataba a algún artesano que supiera hacer una película para estos individuos, rindiendo al máximo. Cuando llamaban a Mariano Ozores para dirigirla sería, cuanto menos, divertidísima. Como la que nos ocupa.
Un psiquiatra especializado en  temas sexuales, trata a un manager del mundo de la música, que dice que le gustan las mujeres de forma exagerada y que por otro lado recomienda el psiquiatra a su representado, el cantante de Rumba Pedro.
Pedro queda extasiado con la prometida del psiquiatra a la que mira el escote durante una actuación, con el fin de estar cerca de ella y ligársela, concreta cita con el psiquiatra para explicarle, siendo mentira, que a él las mujeres no le dicen nada, y que tiene miedo de volverse maricón.
Mariano Ozores hacía las películas para estos cantantes, cómo las podía hacer para cualquier actor de renombre, solo que adaptaba las tramas para que se pudieran colar sus canciones entre escena y escena, pero realmente este argumento no dista mucho de uno protagonizado por, pongamos como ejemplo, Arturo Fernández. De hecho, el elenco de actores que acompañan a Peret es de primera categoría, y la factura de la película es tremendamente buena, al estilo de aquellas tan comerciales que hacía Ozores a finales de los 60.
Así pues, se trata de una película con una trama de enredo del todo disfrutable, entretenida, súper bien rodada, y no negaré que Peret, aún estando doblado y siendo horroroso, tiene hasta algo de carisma.
Junto a él, grandes de la talla de  José Luis López Vazquez, Gracita Morales, Antonio Ozores, José Sazatorníl (Saza) y la bella Patty Shepard, vista en muchos títulos de género horrorífico como puedan ser “Al filo del hacha”, “Slugs, Muerte Viscosa”, “Descanse en piezas”, “La noche de Walpurgis” o “Los monstruos del terror”.
Funcional entretenimiento.

martes, 13 de marzo de 2012

EL EQUIPO AAHHGG!!

Que mal estaba ya a finales de los 80 el cine en nuestro país. Tanto, que al final los productos que salían a nuestros video clubes ya no eran ni la sombra de lo que fueron.
El indomable José Trucado, filmaba en 35mm. para luego explotarlo en vhs, como ya lo hiciera nuestro Mariano Ozores Querido.
Y es que una parodia de EL EQUIPO A, con Antonio Ozores y Juanito Navarro, cuando la serie ya no estaba de actualidad, y lo que es peor, cuando el publico ya se había cansado por completo del tamden Ozores-Navarro, no fue lo mas afortunado. Y con razón.
La película es absolutamente soporífera. Ni tan siquiera tiene gags a la altura de los protagonistas...
Pero esa fotografía tan poco cuidada, el mal doblaje de los actores (algunos se doblan a a si mismos, otros no), y su condición de “maldita”, convierten este EQUIPO AAHHG¡¡¡ en algo entrañable.
Yo destaco de la cinta, todas las apariciones de los Ninjas, así como el cubanito gracioso Kimbo (de NO TE RIAS QUE ES PEOR) caracterizado de Mr. T. (igual que el de “Los Chunguitos en EKIPO JA), solo que Kimbo, ni luce barba ni cabello rapado a lo Sioux. Lleva un peinado que imita ese corte de pelo, pero se ve que el actor no estaba por la labor, ni de dejarse barba, ni de afeitase el torrado. Supongo que por la mierda que le pagarían y la poca difusión que iba a tener esto, ni se lo planteó.
Nunca estuvieron tan mal en su vida, dos comicazos como son Antonio Ozores y Juanito Navarro, que aquí se les ve como sin ganas, sin ningún entusiasmo. Lo mismo pasa con Freda Lorente. Sin embargo, al cualquiera que hace de Murdock, se le ve entregado... claro que es tan negado y tan desconocido que cuanto antes salga de plano, mejor. Y Máximo Valverde, el peor actor del mundo, siempre riendo, incluso cuando la escena no lo requiere. Aquí se le ve contento, porque se ve que llevaba tiempo sin trabajar. Y para un tipo como el, una producción de estas características, es como maná del cielo.
Una obra maestra del despropósito que pasó tan inadvertida, que no solo yo no la vi en su momento, sino que cuando me compré el dvd, hace ya unos cuantos años, no sabía cual coño era esta película. Tardé lo suyo en identificarla.
En esta misma línea, recuerdo otra peli igual de inmunda, también dirigida por José Truchado titulada CANCIÓN TRISTE DE... (ver en nuestro libro “Malas pero divertidas”) en alusión a otra serie televisiva de éxito.
EL EQUIPO AAHHG¡¡ es solo para completistas de la saga de los Ozores y con muy poquitos prejuicios hacia esta gente (como es mi caso).
Esto si que es una mierda como un templo, y sin embargo, los puñeteros popes de la mierda alternativa, nunca la reivindican. Solo dan cancha a los Calatrava.

lunes, 30 de noviembre de 2015

INTERVIEW: DANIEL F. AMSELEM

Un buen día me dio por ver una película española cuyo elenco formaba parte de la plana mayor del programa “Crónicas Marcianas”. Y me gustó… Huelga decir que de primeras, siento debilidad por este tipo de producto, este cine español comercial tan al margen del cine español comercial. Y ciertamente, la película me pareció muy curiosa, lo suficiente como para revisarla años después y dedicarle una entrada en este mismo blog. Está película era “Operación Gónada” (pincha sobre el título para saber más) que por algún extraño motivo, en la actualidad, no goza de vida videográfica de ningún tipo y navega por el limbo de las películas “raras”, “malditas” o como diablos queramos llamarlas. Por otro lado, el director, que demostró oficio con la película sin lugar a dudas, no volvió a estrenar largometraje alguno…
Así que con este montón de dudas acerca de “Operación Gónada” y sus entresijos, me puse en contacto con su director, Daniel F. Amselem, que muy amablemente contestó a todas mis preguntas y nos cedió fotografías exclusivas del rodaje de “Operación Gónada” para que ustedes puedan disfrutar de ellas aquí.
Sin más, les dejo con la entrevista.


Muy buenas Daniel. Según tu ficha en IMDB “Operación Gónada” es tu único largometraje pero veo que también has rodado dos cortos, “El Buga y la Tortuga” y “Chat Noir”. Por lo demás, tu nombre es desconocido a pesar de haber rodado un largometraje comercial estrenado en salas. Así pues ¿Quién Es Daniel F. Amselem y de donde sale?

Daniel F. Amselem es un comunicador audiovisual con más de 20 años de experiencia que nació en Madrid, estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Complutense (junto con Iciar Bollaín y Santiago Segura) e inició carrera como ilustrador y director de cortometrajes a principios de los noventa. En mis primeros años compaginé la ilustración y el diseño gráfico profesionalmente con la escritura y realización de cortometrajes en Madrid. Me estrené cinematográficamente en 1993 con la productora Dexiderius y el cortomotraje “Jam Session”, película que se exhibió en el MoMA de Nueva York como muestra del nuevo cine Español. Luego vino “El Buga y la Tortuga” (1995) con Loquillo, en su primer papel para el cine, y posteriormente comencé mi trabajo como guionista de largometrajes en Barcelona, dónde me trasladé a vivir. Allí co-escribí el proyecto de “Operación Gónada” con una ayuda del Ministerio de Cultura para su desarrollo, lo que me permitió darme a conocer y que una productora de Madrid, Blue Legend, se interesara en la producción del proyecto.

En “Operación Gónada” aparecen muchos actores que por aquél entonces pertenecían al elenco habitual del programa “Crónicas Marcianas”. ¿Hasta que punto tenía que ver la película con el programa? ¿Cuál es el nivel de implicación del programa en la misma?
Mariano Mariano, a pesar de tener un gran carisma y derrochar simpatía en la pequeña pantalla, resultó un pésimo actor para el cine. ¿Cómo fue el proceso de selección del humorista? ¿Por qué el papel principal?

El proceso de preproducción de la película empezó dos años antes de su estreno. Por aquel entonces, ni Daniela Cardone ni Xavier Deltell eran conocidos ni trabajaban en el programa televisivo de Javier Sardá. Al humorista de Lérida lo descubrí en un programa de TV3. Su casi anonimato y su aire “autista” se acercaba mucho al Franco que quería para mi película. Con la modelo argentina, fue la casualidad. La descubrí viendo un programa del corazón en verano y pensé que era perfecta para el papel ya que representaba la viva imagen de los dibujos y diseños que había elaborado para su personaje. Ella había venido por primera vez a España acompañando a su pareja de entonces, Guillermo Furiase. Todos ellos, tras la experiencia del rodaje y la incorporación de Mariano Mariano al elenco, terminaron colaborando en “Crónicas Marcianas” antes de que la película estuviese terminada. La única implicación del programa con la película fue dedicarnos unos minutos los días previos a su estreno. Un pequeño “favor” que nos hacían para promocionar la cinta. Sobre la elección de Mariano Mariano, fue una imposición del productor y el distribuidor de la película (Columbia TriStar España). Yo había solicitado a un, por entonces, actor en ciernes llamado Javier Cámara y a otro cómico llamado Carlos Iglesias. Para el productor, la elección de Mariano Mariano era su aportación y su gran idea. Con Xavier Deltell y Daniela Cardone pude trabajar y ensayar sus personajes, con Mariano Mariano fue imposible.

 ¿Es cierto que para darle vidilla a su personaje, la voz en off que acompaña al personaje se decidió incluirla durante el montaje?
Si es cierto. El personaje de Mariano Mariano (en el guion) era el personaje más normal de todos que llegaba a un mundo muy loco, absurdo y surrealista. Su actuación debía ser lo más equilibrada posible pero esto, no se pudo conseguir. Mariano Mariano no era un actor y sus líneas quedaron muy planas. Tanto es así, que el humorista llegó a sentirse bloqueado, en algunas tomas, por ser muy diferente a la televisión. Luego, en la postproducción, realizando unos “retakes” de sus diálogos, surgió la idea de colocar una serie de “morcillas” a lo largo de la película. Una idea del productor y de Mariano Mariano que fue secundada por el distribuidor que, de alguna manera, obligó a que esto se hiciera. A mi parecer, la voz en off sobraba claramente a pesar de la plana actuación final de Mariano Mariano.



Hoy por hoy soy fan de “Operación Gónada”. La primera vez que la vi fue al calor del hogar, en VHS cuando todavía se podían alquilar películas en el vídeo club. Y la vi por morbo, leí en la prensa seria que se trataba de una película espantosa. Sin ir mas lejos, la crítica más abrasiva que leí se reducía a una sola palabra; decía “Vergonzosa” y lo cierto es que una vez vista, no me pareció una obra maestra pero si me pareció una comedia muy sólida, con buenos gags, original y con mucha inventiva e infinitamente mejor que la mayoría de películas españolas de aquél año. La única pega reside en algunos de los miembros del casting que tampoco dificultarían el disfrute de la película. Siempre pensé que una mano negra se posaba sobre la misma, ya que las críticas me parecían poco justas y exageradas ¿Qué hay de cierto en esto? ¿A que crees que se debe ese asesinato a tu película y, por ende, a su vida comercial?

La película, lejos de ser un trabajo realizado en dos días (como algunos dijeron), fue un proyecto muy currado desde su concepción inicial hasta su montaje final. Eso, quieras o no, se percibe en la película. Sobre esto quisiera decir que Javier Sardá dijo al ver la película que “estaba demasiado bien hecha” y Boris Izaguirre comentó que le recordaba (a su manera) a unos Monty Python hispánicos. Sobre la sangría a la película quiero pensar que vino porque un total desconocido se había atrevido a tratar un tema muy delicado de una manera “muy irreverente” (según ellos) y lo había hecho sin padrino alguno y consiguiendo todos los recursos posibles para llevarlo a cabo. Para los de derechas parecía que me metía con la figura de Franco mientras que para los de izquierdas hacía coña sobre un tema que había hecho sufrir a mucha gente. Creo que para todos ellos, los de un lado y otro, les faltaba claramente distancia y, sobre todo, saber reírse de uno mismo.

La película fracasó comercialmente, de acuerdo, ni más ni menos que otras películas españolas. ¿Por qué crees que otros directores que fracasan con su opera prima siguen haciendo sus películas y tú eres un completo desconocido?

Porque tienen un productor que les acompaña a lo largo del camino. El cine es de los productores y no de los autores. Para poder triunfar o iniciar un camino medianamente firme, has de ir de la mano de uno de ellos y hacer (casi siempre) lo que ellos opinan. Yo, tras la experiencia, quise seguir fiel a mis principios e intentar hacer lo que creía hasta el final y esto me ha llevado, casi siempre, a encontrarme  con “la puerta de la oportunidad” cerrada a cal y canto.

He leído por ahí que los efectos infográficos, totalmente novedosos en su momento, costaron 500 millones de pesetas. ¿Qué hay de cierto en todo eso?
Pues como todo, marqueting para inflar más el presupuesto de la cinta y alcanzar los mínimos para conseguir la subvención pertinente. La película costo bastante menos de lo que se dice pero se destino mucho esfuerzo y creatividad en plantear y diseñar todo aquel mundo visual e infográfico que luego realizamos en muy poco tiempo y a muy bajo coste.



¿Por qué la película no cuenta con una edición en DVD?

Creo que por dos motivos básicamente. Uno, porque la productora desapareció y es posible que dejara algún pufo económico con el que responderían las películas como único aval y segundo, porque es una obra muy difícil de ubicar en el típico cine español. Sobre el punto uno quisiera remarcar que ninguna de las películas de la productora se distribuyeron nunca en DVD, lo que me hace pensar que su comercialización va más allá de su “denostada” calidad cinematográfica.

¿Cuál es tu opinión sincera sobre tu película?

Que se trata de una obra fallida con un gran potencial detrás. En este proyecto hubo dos visiones muy diferentes que chocaron entre si y que causaron un producto intermedio que no satisfizo finalmente a ninguna de las partes. Yo buscaba una mezcla entre Lubitsch y Berlanga tocado con un poco de los cartoons de Warner Bros. y el productor quería un nuevo “Torrente, El brazo tonto de la ley” mezclado con “Aterriza como puedas”. El resultado: una española televisiva demasiado bien hecha en un contexto histórico no correspondido.

¿Tienes buenos momentos del rodaje en tu memoria o alguna anécdota destacable?

Si, la verdad es que recuerdo con mucho cariño aquella experiencia. Lo pasamos muy bien y el equipo fue una verdadera maravilla. Aún hoy mantengo amistad y buenas relaciones con alguno de sus miembros, a pesar de no haber vuelto a trabajar con ellos. Anécdotas, varias, aunque remarcaría la del primer día de rodaje. Augurio de lo que sería el proyecto en sí. Iniciamos rodaje un domingo con la secuencia más complicada y numerosa (por actores) de la película, la llegada a la estación y la salida del tren rumbo a Hendaya. Era mi estreno, solo disponía de una jornada para realizar un montón de planos en un lugar donde solo podíamos rodar un día ya que era un museo que debía estar libre al día siguiente. Mientras que toda la figuración comenzaba a maquillarse arrancamos con un plano de grúa donde la máquina de vapor se ponía en marcha y salía rumbo a Hendaya. Yo ejercía del maquinista (mi particular cameo a lo Hitchcock) y el plano arrancaba en la chimenea del tren humeando y sonando. Pero aquel inicio, tras una primera y única toma, se truncó con la caída de la cámara de la grúa y su consiguiente rotura. Nos habíamos quedado sin cámara para filmar y con toda la jornada aún por delante y obligados a rematarla aquel mismo día y con la única luz del sol como principal iluminación general de la estación. Pero lejos de entrar en pánico, me retiré a una esquina y medité como solucionar todo aquello en menos tiempo y de la mejor manera posible. La nueva cámara tardó tres horas en llegar y volvimos al tajo. El resultado fue mejor incluso que lo planteado en origen y la experiencia muy reveladora: El cine profesional es, muchas veces, impredecible y, aunque todo esté muy bien preparado, “Murphy” ronda siempre por ahí.



Hoy por hoy, ¿Daniel F. Amselem vive del cine? ¿Te une algún trabajo al medio actualmente?

Hoy no. Durante años trabajé en producción y dirección de cine y publicidad tanto como jefe de producción como ayudante de dirección. Durante este periodo he querido, además, levantar mis propios proyectos y hacerlo desde mi particular productora pero la falta de solvencia económica, en muchos casos, y la dificultad de no tener un padrino en otros, me han impedido rodar un segundo largometraje. Aunque esta circunstancia no me ha coartado la posibilidad de seguir realizando proyectos tanto en formato de cortometrajes, webseries o piezas breves de animación.
  
¿Tienes algún proyecto cinematográfico a la vista?

No. Lo más cercano es realizar una novela gráfica sobre uno de mis antiguos proyectos cinematográficos (“Dragón de Hierro”) que ya consiguió premios y menciones en su fase de escritura. Pienso que la posibilidad de convertir la visión de mis proyectos a novela gráfica es una buena alternativa para expresarme y compartirlos con el gran público. Es un medio que me permite materializar exactamente mis ideas y no necesita de la maquinaria del cine para realizarse. Además, de gustar, es una manera muy cómoda de ver su potencial como futura película.

Pasemos a hablar un poco sobre ti; ¿Qué tipo de cine le gusta a Daniel F. Amselem? Gustos e influencias.

Mis gustos son muy variados. Siempre me han gustado los realizadores que no “existen” detrás de las cámaras, los grandes narradores, vamos. El Western y las películas bélicas son mi género aunque la comedia de la sonrisa es también una de mis debilidades. Si me preguntas directores que me gustan, te diría que muchos pero para darte unas mínimas referencias, me hubiera gustado hacer películas como las de: Ernst Lubitsch, Luis García Berlanga, David Lean, Howard Hawks y los dibujos de la Warner sin olvidarme, por supuesto, de Clint Easwood.



 ¿Qué opinión te merece la comedia clásica española, la vulgarmente llamada “Españolada”?

Es tan respetable como cualquier otro género. Es algo muy nuestro y que durante mucho tiempo (los 60, 70 y 80) llevó a mucha gente a las salas de cine españolas. Luego, todo se globalizó, y la gran industria americana nos impuso su cine fagocitando todo lo nuestro. Una pena porque esta circunstancia ha impedido crecer y desarrollar bien este género, como si lo ha hecho el cine cómico francés. Muy pocas comedias han conectado o aportado nuevas cosas porque es el género más difícil y el que menos oportunidades tiene. Realizar un buen drama es siempre mucho más fácil y rentable que crear una buena comedia. 

Fuiste durante años Jefe de prensa del festival de cine de comedia de Peñíscola. Háblanos de la experiencia.

No solo fui jefe de prensa, también cree la imagen corporativa del mismo y forme parte del núcleo duro de la dirección. La experiencia fue increíble, creamos un festival cercano, donde se daba a la comedia española su protagonismo (que por aquel entonces no tenía) y la oportunidad de juntar a sus creadores con la gente en un marco incomparable, en el mismísimo “Calabuch”. Luego vino Málaga, con mejores infraestructuras y sponsors y Peñíscola termino por desaparecer. Aunque en aquellos años los “viejos dinosaurios” de nuestro cine revivieron y nacieron muchos de los nuevos realizadores que hoy ya ejercen como profesionales consagrados. Todos, tanto nosotros como ellos, guardamos un imborrable recuerdo de aquellos tiempos.

¿Qué Opinas del Goya de honor que se le concede este año a Mariano Ozores, después de años y años de ninguneo por parte de la academia?

Mira me hace ilusión. Mariano fue uno de los asiduos de Peñiscola y un hombre que ha dado de comer a mucha gente en la industria española. Viene de una familia de cine y toda su vida ha querido contar historias y hacerlas para que la gente ría. Nada más. Sus capacidades nunca fueron la de un excelente realizador técnico pero si la de un guionista ágil, muy creativo (con su mundo) y muy capaz de dirigir a unos actores de manera muy creíble y fluida dentro del marco de sus historias. Ahí es nada. Creo que este homenaje tenía que llegar y me alegro que la academia haya dado el paso.



Esto es todo Daniel. Gracias por tu tiempo y si quieres añadir algo, o decirle algo a los lectores de “Aquí Vale Todo”, este es tu espacio.

Gracias a vosotros por la oportunidad de expresarme en este lugar tan libre y mágico. Animaros a seguir viendo cine, tanto el de antes como el de ahora. Saludos a todos.


martes, 25 de enero de 2011

OPERACION MANTIS (EL EXTERMINIO DEL MACHO)

La etapa más decadente de Paul Naschy, tiene como zenit esta película. El actor y director se apuntó al “Spoof”, creyéndose percusor del género en España, cuando ya lo habían hecho, sin mucho éxito Mariano Ozores y Manuel Summers, por lo que el hostión fue considerable. En co-producción con Japón (ya saben, Masurao Takeda) como venía siendo habitual en esa época, para esta comedia, se le concedió a Naschy el mayor presupuesto que había manejado nunca. No se recuperó nada. Y claro, la culpa nunca fue suya, fue del co-guionista Joaquin Oristell y de que la película era demasiado sofisticada y adelantada a su tiempo, no como las de Mariano Ozores que demandaba el público. Que poquita vergüenza tenías Jacinto.
La única verdad, es que la película da absoluta vergüenza ajena, por todo en general, y por Paul Naschy en particular. Si no eres cómico no te metas a hacer monerías, porque vas a hacer el ridículo. Y él lo hace de todas las formas posibles, sirviéndose para ello de los mas variopintos disfraces. Verle de punk cantando y "subnormaleando" es de antología, pero en plan negativo… da mucha penita.
Tras el asesinato de una influyente mujer, una organización feminista llamada “Matriarka”, planea el exterminio del macho, dejando solo 200 tipos influyentes para la perpetuación de la especie. Tres Súper espías son enviados para solucionar el tema.
La saga que intenta parodiar Paul Naschy es la de James Bond. No se puede ser menos acertado… desde los años 60, se han hecho parodias de Bond. A mediados de los 80 ¿quién quería ver otra? Y menos en manos de Paul Naschy, que si, que con el terror se ganaría a posteriori cierto prestigio, pero en comedia… Si no tienes ni puta gracia y encima quieres sostener el peso cómico de un largometraje entero, hay que ser un tipo con mucha confianza en si mismo… Y también en la película, puesto que al finalizar, prometían una secuela… como si no hubiéramos tenido suficiente.
Si el descalabro funciona en algún sentido, es en su patetismo. Es tan triste ver gags pretendidamente graciosos, y buenos actores cómicos que no atinan, que al final te tienes que reír. Siendo la peli mas difícil de conseguir de Paul Naschy (con permiso de "Las noches del hombre lobo", que no se sabe ni si existe) la convierte en una joyita, rareza y curiosidad.
Dirigida y co-escrita por el propio Naschy, además de él intentando hacerse el gracioso interpretando a un Rasputín que te vende caramelos a ritmo de chascarrillo (“¡Que cosas tiene mi Zarina!” como guiño al “!Que cosas tiene mi novio¡”, que se convirtió en una popular coletilla ochentera), tenemos en el reparto a la inevitable Julia Saly, José Sazatornil “Saza”, que protagoniza una escenita junto a una araña de plástico totalmente inmóvil, de lo peorcito que he visto en mi vida, José Luis López Vázquez, Antonio Gamero, Freda Lorente, José Riesgo, Fernando Bilbao…
La verdad es que el despropósito es tal, que siendo la peli mas cara que realizó Paul Naschy, sin embargo parece la mas barata, y es que me da a mi que el presupuesto se fue en pagar a todos estos actores, a quienes, dicho sea de paso, se ve en un estado de gracia menor y muy poquito entusiasmados.