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viernes, 15 de agosto de 2008

MI PROYECTO CIENTÍFICO

Esta peli es, como tanto (nos) gusta decir hoy día, muy muy ochentera. Toda ella, de cabo a rabo. Estética y narrativamente (musicalmente también). Y es que en esa década, como bien sabrán los de mi quinta, el cine que arrasaba en taquilla era el que llevaba la firma de Spielberg, ya fuese dirigiendo como produciendo. Cuando se estrenaba algo encabezado por "Steven Spielberg presenta", todos los adolescentes corríamos al cine sin pensárnoslo, porque sabíamos lo que nos esperaba: Diversión, personajes jóvenes, efectos especiales tremendos, humor blanco, ciencia ficción, aventura, etc, etc. Eso es lo que estaba de moda entonces, y a ese carro intenta subirse este "Mi proyecto científico" que perfectamente podrían haber dirigido Robert Zemeckis o Joe Dante (eso si, los de la época, claro).
Un chaval tiene que entregar un proyecto de ciencias o será suspendido. El pobre no tiene tiempo para dedicarle porque curra de mecánico. Así que va a un desguace y, accidentalmente, se topa con un cacharro de origen marciano con la capacidad de abrir barreras estelares, espaciales y temporales. Naturalmente, nada más darle al "On" se monta la de dios, lo que le obligará a él y sus coleguitas (entre ellos una comparsa cómica tan tan irritante y desagradable que solo esperas que muera) a arreglar el entuerto, todo ello entre apañados efectos especiales (Doug Beswick y Rick Baker rulan por ahí) y el inevitable toque Spielberg del momento.
El resultado, se ve con agrado y entretiene razonablemente, a pesar de su aspecto casi telefílmico. Está protagonizada por John Stockwell, un actor muy de los 80 (lo habéis visto en "Sueños Radioactivos", "Top Gun" y "Christine" a la que citan en un diálogo de la peli a modo de pequeña coña), que acabaría convertido a director y firmaría cosas como la simpática "Turistas", nada menos. Le siguen Dennis Hopper y Richard Masur (el de "La Cosa").
Su realizador, Jonathan R. Betuel, poco más hizo después de "Mi proyecto científico", aparte de un episodio de "Las pesadillas de Freddy". Eso sí, bien merece un puesto en el podio de "Imitadores de Spielberg" junto a Roland Emmerich y Stephen Sommers, aunque solo sea por su condición pionera.

lunes, 7 de noviembre de 2011

SINT

No hace mucho, hablábamos largo y tendido en este blog de Dick Maas, el Luc Besson Holandés responsable de títulos más o menos emblemáticos como "El Ascensor", "Amsterdamned: Misterio en los canales" o "Una familia tronada" y secuelas. Ya entonces comentamos que el hombre andaba currando en un nuevo film con el que regresaba al género del terror y, encima, tenía toda la pinta de ser un "slasher". Pues aquí lo tenemos, se titula "Sint" (o "Saint") y lo vi ayer noche con resultados no excesivamente catastróficos.
La especialidad de Maas siempre ha sido coger una fórmula eminentemente Hollywoodiana y bañarla cariñosamente con elementos autóctonos. Esa estrategia llega a su cénit en "Sint", que sería "una peli de terror con Papa Noel asesino" si no fuera porque no es Papa Noel el prota, sino su versión original, San Nicolás. Sí amigos, el tal Nicolás era un obispo renegado que, según la leyenda popular, venía de España acompañado de un criado, "Pedrito, el negro". Cada 5 de Diciembre se celebra la festividad en los Países Bajos. Con los años, el personaje acabaría mutando a Papa Noel... quien, poco a poco, le va quitando terreno/popularidad al santo (¿para cuando un crossover?). Pues bien, Dick Maas, siguiendo el infalible modelo americano de todo "slasher" al uso, pensó que el personaje era ideal para adaptarlo a un film de horror, sacando lo peor de su historia. Así pues, en "Sint" asistimos a la muerte de San Nicolás en manos de un pueblo oprimido. Pasan los siglos y, coincidiendo con la luna llena, el obispo del mal regresa del mas allá para llevarse los niños a España (¿existe mayor castigo?) y matar a todos los adultos que pueda. Y lo hace acompañado de su "Pedrito, el negro" multiplicado por cien. Todos ellos con pintas de zombie (cosa esta que no gustó nada a padres bien pensantes, quienes denunciaron el poster del film por propagar dicha imagen perniciosa para los infantes).
Al final Dick Maas se deja llevar por sus ambiciones y tira de un rollo más espectacular que terrorífico. Si "Sint" es un "slasher", entonces también lo es "Sleepy Hollow" de Tim Burton, con la que guarda ciertos paralelismos (lo mismo ocurre con las pelis de "La Momia" según Stephen Sommers). El elemento "asesino en la sombra acosando a jovencitas" está, sí, y encima los adolescentes de este film son igual de estúpidos, salidos y desagradables (y mayores) que los que habitan el cine americano, pero básicamente se reduce a los primeros 20 minutos. Poco a poco la cosa se va haciendo más grande... más zombies, más policías, San Nicolás saltando con su caballo por los tejados de Amsterdam (que es donde se desarrolla la acción, of course), tiros, explosiones y, eso sí, una sorprendente dosis de gore, en lo que es la peli más sangrienta de su realizador.
Para condimentarlo todo, el bueno de Huub Stapel (actor habitual de Maas) interpretando al monstruo, secuencias que recuerdan mucho a "La Niebla" de Carpenter e... ¡imágenes de la serie de "Una familia tronada" en la pantalla del televisor (la obsesión continúa)!.
Naturalmente lo más flojo de "Sint" son sus momentos de humor (ya conocen mi teoría), pero afortunadamente no abundan. En realidad, y sin ser nada del otro Jueves, puede que estemos ante el trabajo más potable de Dick Maas desde que perdiera la inspiración por ahí los 90. Y eso ya es algo.

miércoles, 1 de julio de 2009

VAN HELSING

Tras el rotundo éxito que tuvo la otra noche de cine inconexo este fin de semana, pretendí rememorarla ayer con algo que ya sabia es caquita. Tras "Juanito, el huerfanito" creía estar preparado, pero no pensaba que la película más cara de la historia en el momento de su rodaje, superase en b/m (bostezos por minuto) a aquella burda copia peruana de "Marco", y es que si algo destaca de "Van Helsing" es su tremebunda mediocridad. No es buena y tampoco mala, se queda en tierra de nadie, a priori puede parecer positivo, pero es justamente lo peor que te puede trasmitir una película, porque a los dos minutos te has olvidado de ella.
Stephen Sommers, conocido por su saga de "La Momia" y su afición por usar el peor CGI disponible, reinventa los monstruos clásicos, enfrentándolos a un Hugh Jackman de semblante desganado. Si alguno de aquellos merece destacarse, ese es "Mr. Hyde", no porque su 3D esté bien acabado, que no, sino por su brutalidad y aspecto amenazante. "Dracula" es de risa, el hombre lobo lo he visto mejor hecho en el "Altered Beast", y el bicho de "Frankenstein", que se salva por ser maquillaje y prótesis, desgraciadamente es uno de los alivios cómicos.
"Van Helsing" trabaja para el Vaticano, va de aquí para allá acabando con las amenazas de las tinieblas, y de paso intentando recobrar la memoria (como "Lobezno") En una de estas misiones le mandan a Transilvania donde tendrá que proteger y ayudar a los dos últimos descendientes de una familia que juró acabar con "Dracula". El guión se lía un poquito con el origen de la relación entre "Van Helsing" y rey de los vampiros, dando a entender que se conocen de hace 400 años, aunque sin aclararlo del todo. Entre medias, las peores transparencias vistas en muchos años, los diálogos más chuscos y un nivel de "flipada" tal, que ni haciendo esfuerzos para meterte en lo que es una película de fantasía, puedes creer lo que ven tus ojos.
Como producto de acción no cumple, su protagonista tiene cero carisma, aunque puede que Jackman no se esforzara mucho. Como comedia -voluntaria- tampoco, dos toques de humor no son suficientes. De terror mejor ni hablemos. Y como película mala para ver una noche con los colegas, tampoco sirve, está demasiado "bien hecha" para eso y demasiado mal para destacar entre la caterva mainstream. Como decía, en tierra de nadie.

sábado, 25 de junio de 2022

LA SOMBRA DEL FARAÓN

Llegados finales de los 90, a Hollywood le entró la neura de resucitar y rejuvenecer un olvidado icono del terror, la momia. Como suele ocurrir con estas movidas, procedieron rodando dos películas prácticamente a la vez. Cada una con productora / equipo distintos y lógicas prisas por estrenar el primero. Aunque entonces ya era todo un experto en oportunismo cinematográfico, debo reconocer, con dolor, que piqué. Al no estar demasiado interesado en la materia, cuando se estrenó "La sombra del faraón" ("Tale of the mummy" en v.o.) pensé que iba a ver "La momia" de Stephen Sommers. Sí, asín de tonto. Y claro, al poco de comenzar me doy cuenta que no, que esa es "la otra", "la fea", "la pobre" o "la mala". Puede que ello influyera y, por eso, me dejó un regusto tan amargo. Siempre la consideré muy horrible. Hasta que comencé con lo de las segundas oportunidades.
Los restos malditos de una momia llegan al Londres actual. Cobrarán vida y comenzarán a matar gente (incluido un humilde quiosquero ¿¿armado con pistola??) para extraerles sendos órganos con el fin de obtener forma humanoide y, aluego, dominar el mundo. En tal caso, necesitará el corazón de la chica que, siguiendo los pasos del abuelo arqueólogo, excavó su tumba. Entre medias aparecerá un policía dispuesto a detener al monstruo y salvar a la chati.
Cuando me senté en el sofá para zamparme "La sombra del faraón" tras trece largos años, lo hice predispuesto a sufrir un mojón. Y, claro, no me pareció tan terrible. La encontré medianamente soportable, razonablemente amena y bien facturada. Salvo por dos elementos. Dos que, a la larga, son sus mayores flaquezas. Por un lado, los efectos infográficos. En aquella época todavía andaban un poco en pañales y, o invertías mucha mucha tela para que quedaran dignos, o te salían como el culo. Y ese es el caso de "La sombra del faraón". Dan vergüenza ajena. La idea de una momia que, en realidad, son solo unos vendajes con vida propia capaces de generar toda suerte de formas, suena "cool" sobre el papel. Pero llevarla a la práctica en imágenes es muy arriesgado. Y puede quedar ridículo... como es el caso. La segunda flaqueza se llama Jason Scott Lee. Darle el rol protagónico a alguien tan poco carismático fue una gran cagada. Es incapaz de soportar el peso de la función.
Por lo demás, pues bueno, algunas partes son un poco plomo. Y el plano final-final espantoso (de hecho, en el cine propició algún que otro abucheo). Pero, al menos, es de terror, cosa que no podemos decir de "la otra" momia, mucho más enfocada a la aventura con ribetes indianajonescos (y absurdamente sobrevalorada).
El (resto del) reparto depara algunas curiosas y agradables sorpresas. Un Sean Pertwee tan histriónico como siempre y que, para no perder las viejas costumbres, nos regala uno de sus característicos babeos. Lysette Anthony, a la que no situaba hasta que reconocí su careto de porrera en "Drácula, un muerto muy contento y feliz". El gran y siempre efectivo Michael Lerner. Una Shelley Duval cuya carrera ya comenzaba a hacer aguas. El carismático Jon Polito. Dos clásicos, Honor Blackman y Christopher Lee en el rol de arqueólogo (luego le volvemos a ver caracterizado de Drácula en un cartel pegado en los túneles del metro londinense). Aunque las verdaderas sorpresas son un jovenzuelo Gerard Butler y Edward Tudor-Pole dando vida a un ciego. Este hombre destacó durante el vendaval punk británico de finales de los setenta como cantante del grupo "Tenpole Tudor". En su faceta actoril intervino en muchas películas de Alex Cox y cosas tan abominables como "La lengua asesina". Todo un personaje.
Siempre he considerado "La sombra del faraón" el principio del fin de la carrera de Russell Mulcahy. Hasta su llegada había ido rodando películas decentes (siendo "Los inmortales" la más famosa de todas). Pero tras la epopeya de la momia, entró en una espiral de chunguismos que ya nunca más abandonaría, por mucho que algunos resulten medianamente simpáticos y entretenidos como "Resurrección" o "Resident Evil: Extinción" e incluso disponga de cosas "serias", pero absolutamente invisibles, del tipo "A contracorriente".
Entre los guionistas localizamos a John Esposito, quien acabaría ligado a la versión televisiva de "Creepshow".