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lunes, 20 de junio de 2016

EL FOTOCROMO DE "LOS BINGUEROS"

Hoy les traigo un fotocromo. Si, solo uno. Ya me gustaría a mí poder ponerles el juego completo, pero no.
Les cuento la historia. Resulta que en los últimos tiempos, a pesar de estar ninguneados durante años y años, inevitablemente, Mariano Ozores, Andrés Pajares y Fernando Esteso, sufren un pequeño revival. Lo que hasta hace poco era algo cafre, machista y casposo, ahora mola mucho. Bueno, en otros tiempos me hubiera cabreado por este revival en el que esnobs y modernitos de postal que no tienen ni puta idea de nada se suben a un carro que no es el suyo. Es lo normal, pasa con todo lo que ha significado algo popularmente. Además el fandom necesita carnaza fresca. Todo en su sitio. Luego, con el mismo ímpetu que les ha venido la moda, la olvidarán. Fans de toda la vida, dicen que son. Pero sus dvds  con las películas del triunvirato son los que vendían junto a los periódicos, no los que editó Manga Films o DeAplaneta originariamente. Fans. ¡Ja!
Por otro lado, a Don Mariano Ozores recibió un Goya honorífico en la pasada edición de los premios de la academia. Mariano Ozores es ya muy mayor y no se va a andar con hostias, así que recibe el premio y Santas Pascuas, pero lo que tenía que haber hecho, ya que en su momento no quisieron que él entrara en su sistema, es entrar  al trapo y recibirlo, tenía que haber mandado el Goya a tomar por culo, pero bueno eso es otro asunto.
Al margen de todo esto –que como ven, el fotocromo de rigor me sirve para soltar la perorata- el amigo José Manuel Serrano Cueto, y en contra de lo que puede parecer, con un proyecto anterior al Goya (pero quizás si consecuencia de este Revival, aunque me consta la admiración que siente Cueto por el cine de Mariano Ozores, Pajares y Esteso. Con esto quiero decir, que en cualquier caso, se trata de un proyecto genuino), su documental sobre Mariano Ozores –y su cine- “Yo quise hacer Los Bingueros 2”, contacta conmigo para ver si consigo que Andrés Pajares aparezca en el documental. Cuando tenemos el sí, quedamos con el set de rodaje en el hall del Hotel Miguel Angel, donde tendrá lugar la aparición de Pajares. En el documental, que mezcla ficción con entrevistas a los artífices de aquél cine, tengo yo una aparición en la parte de ficción, interpretándome a mí mismo, además de hacer algún apunte puntual en la intervención de Pajares. Entonces, un momento de esta secuencia, narra como Pajares autografía fotocromos de “Los Bingueros”. Y es que, algún amigo de Serrano Cueto, le envió un juego de fotocromos de “Los Bingueros” para que se los autografiase el genio de la comedia. El tema está en que, gentilmente, y quizás le costara a Cueto un disgusto con el dueño de los fotocromos –ni lo se, ni me importa- , Serrano Cueto decidió regalarnos un fotocromo de la película a cada uno de los que habíamos participado en el rodaje de la secuencia y así pues, todos recibimos un fotocromo, que Pajares nos firmó.
Y además de que la imagen de este fotocromo me encanta (Cueto me dejó elegir), y a pesar de que he perdido ya la cuenta de objetos que tengo firmados por Pajares, me gusta especialmente la dedicatoria; Pajares a la hora de firmar autógrafos suele ser más o menos escueto. Pero esta dedicatoria está personalizada, dice “A Víctor, mi amigo”. Y como comprenderán, me hace mucha, mucha ilusión.
Ya les hablaré en otra ocasión, y quizás no en este blog, sobre mi sana y sincera amistad con Pajares. De momento, les dejo con el fotocromo.
Por cierto, no deja de ser irónico, que un documental que habla sobre un tipo de cine al que se le negó la subvención del  Ministerio en su momento, por motivos políticos y subjetivos, esté, mucho o poco, subvencionado.
Aprovecho aquí para mandar un abrazo y darle las gracias al director del documental, José Manuel Serrano Cueto, que tuvo la brillante idea de regalar fotocromos a diestro y siniestro. Porque este, hasta lo he enmarcado.


lunes, 12 de octubre de 2020

AMOR A LA ESPAÑOLA

“Amor a la Española” representa la auténtica y genuina españolada. Además, es una de las culpables de que el termino se use despectivamente. Y también es una de las culpables de que el público medio asocie el término con las películas de españolitos típicos, morenos, bajitos y cabreados que van a Torremolinos babeándole a las Suecas. Y es que precisamente, ni más ni menos, “Amor a la Española” trata sobre eso.
Un trabajador de aeropuerto, tras ayudar a una sueca con unos problemas a la hora de tomar un vuelo hasta Málaga, queda prendado de ella. Poco después irá en su búsqueda. Por otro lado, en la misma Málaga, más concretamente en Torremolinos, con el boom turístico, podemos ver la más variada fauna ibérica y autóctona intentando ligar con las extranjeras y más concretamente con esta sueca que trae de cabeza al protagonista, que de pura ingenuidad, parece tontita perdida. Y todo ello sin apenas salir del complejo hotelero donde trascurre la trama.
Pues sí, aquí tenemos la película —o una de ellas— de los españolitos tras las suecas, en un subgénero de la españolada, que los menos afines y conocedores de nuestra filmografía asocian siempre con la figura de Andrés Pajares y Fernando Esteso. Se ha convertido en un tópico, pero, al igual que pasa con las películas sobre la guerra civil, es cierto que existen mogollón de películas con estas premisas; Precisamente por eso, se convierten en tópicos. Sin embargo a la hora de enfrentarse a una película de estas características a día de hoy, hace que nos percatemos de que el tópico muchas veces se basa en habladurías, en oír campanas y no saber dónde, porque, efectivamente, el tópico está ahí, en “Amor a la Española”, tenemos a un grupo de españolitos tras las suecas, pero no es todo ni tan denigrante ni exagerado como se tiende a pensar en un principio con este tipo de comedias de los 60. Es más, las baña una pátina de inocencia que puede llegar a resultar sonrojante. Paradójicamente, y tan representante de la españolada como es “Amor a la Española”, resulta que es una co-producción con Argentina, de hecho, en la parte artística tenemos a la actriz Argentina Erika Wallner haciendo de sueca y, si no tenemos en cuenta este detalle, hay que decir que la actriz da el pego a la perfección… Rubia de pote, e intuimos que, chocho morenote.
Francamente, la película, en todos sus aspectos, es en realidad más mala que la quina. Se trata de una producción de José Luis Dibildos, escrita a dos manos junto con Alfonso Paso, dejando supuestamente su gustos e inquietudes a un lado para dar rienda suelta, en sus guiones, a lo que el pueblo llano quería ¿y que quería? Precisamente lo que Dibildos ofrecía, en este caso, como no, españoles detrás de las suecas, llevando al cine a más de 2.000.000 de españoles que se sentían identificados con nuestros protagonistas, interpretados por una serie de actores que, como viene siendo habitual en las comedias de los años sesenta y setenta, se prodigan como lo mejor de las películas en las que intervenían, convirtiéndose, en la mayoría de los casos, en auténticos chalecos salvavidas capaces de rescatar cualquier película que se hunde en el lodo.
Al mando, José Luis López Vázquez, que además de su vis cómica natural, soporta el escueto peso dramático y/o romántico que contiene la película. Manuel Gómez Bur: Contaba Alfredo Landa en sus polémicas memorias, que Gómez Bur, en el teatro, subía consigo al escenario una pequeña aguja de tricotar, y que tal era su rabia y su ira (y puede que hasta envidia), que cuando alguno de sus compañeros de tablas resultaba más gracioso que él, sacaba la aguja y le pinchaba con saña, incapaz de aceptar que en determinados momentos alguien consiguiera más risas del público que él. No debió ser el caso en esta película, porque, evidentemente, Gómez Bur aquí tiene poca competencia: Un desgraciado de provincia dándoselas de señorito en Torremolinos, tomando cubatas y ligando con toda extranjera que se le ponga a tiro, en lo que puede ser uno de los primero precedentes del personaje de Pepito Piscinas que tan bien interpretara Fernando Esteso años después en “Pepito Piscinas”. Manolo Gómez Bur, lo borda. Cierra el triunvirato un comedido Alfredo Landa en un papel episódico, dando vida a un camarero, confidente de las argucias de los vacacionistas y testigo del “temperamento” de nuestra sueca protagonista. Landa es Landa.
Dibildos, delegó las labores de dirección de la película en el director Fernando Merino, que durante la segunda mitad de los sesenta facturó títulos clásicos como puedan ser “Los Subdesarrollados” o “La dinamita está servida”, y en cuya carrera tendría los altos y bajos comunes en este tipo de directores artesanos, que tantos buenos títulos dejaron a nuestra cinematografía.
“Amor a la española” es muy mala, mala de solemnidad, inquietantemente mala, incluso aburrida, pero es un título clave para entender lo que es eso que llaman españolada, y, solo por ver a sus protagonistas en su salsa, bien vale un visionado. Por destacar algo, ya que estamos, destacar los magníficos títulos de crédito a base de ilustraciones a cargo del historietista Mingote.

miércoles, 4 de febrero de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "PADRE NO HAY MÁS QUE DOS"

Damos por oficial esta nueva sección, la de Fotocromos, que un buen día inició Naxo y a la que le vamos a dar continuidad, colgando fotocromos originales, únicamente ediciones españolas (vamos, de películas estrenadas en cines en España), pertenecientes a nuestras colecciones particulares, o de allegados nuestros que coleccionan fotocromos, con más avidez y pasión que nosotros.
Así que vamos a continuar con una de las joyas de la corona de mis fotocromos: “Padre no hay más que dos”. Ya saben, conscientes Pajares y Esteso de que tenían un público infantil, convencieron a Don Mariano Ozores para que este les confeccionara una película a medida para el público infantil, con ellos como protagonistas. Por si eso fuera poco, contrataron a Miguel Ángel Valero (Piraña) y a Miguel Joven (Tito) provenientes de “Verano Azul”, y secundados por la “Annie Española” –así la llamaban- dieron forma a esta gran película de entretenimiento que es “Padre, no hay más que dos”.
Aún siendo un éxito de público fulgurante (no me extraña) fue la película de Pajares y Esteso que menos recaudó… aunque de todo eso sabrán mucho más si siguen atentos… tenemos muchas noticias que dar por aquí acerca de mi gran amigo Andrés Pajares y de Fernando  Esteso.
De momento, les dejo con los fotocromos de “Padre no hay más que dos” que adornaron las marquesinas de los cines allá por 1983. Si se fíjan, se ven hasta las marcas de las chinchetas.
Desde aquí mando un fuerte saludo a Ricardo, que ha escaneado la gran mayoría de Fotocromos que veréis en esta sección, y que nos cederá muchos  escaneos para deleite de todos. Ale, a disfrutar!!!







viernes, 6 de noviembre de 2020

A LA LEGIÓN LE GUSTAN LAS MUJERES... (...Y A LAS MUJERES LES GUSTA LA LEGIÓN)

Rafael Gil, director de marcada —y orgullosa— trayectoria franquista, conocido sobre todo por adaptar con éxito a la gran pantalla las novelas de Vizcaíno Casas (“…Y al tercer día resucitó” o “Hijos de papá”), hace su aporte a la comedia española de toda la vida con desiguales y mediocres resultados. Se trata de “A la Legión le gustan las mujeres... (…Y a las mujeres les gusta La Legión)”.
Cuenta la historia de un grupo de legionarios que, en plena guerra civil, tienen que ir a rescatar a la novia del Alférez. Esta ha caído en zona roja, por lo que deberán infiltrarse y, mientras cumplen con su gloriosa hazaña, se desarrollarán las más variopintas situaciones, con la prostitución y la juerga como telón de fondo. Un poco de todo esto, quizás inintencionadamente, tomaría prestado Luis García Berlanga para “La Vaquilla”, con la que guarda sutiles similitudes.
Verdaderamente, la película es una puta mierda. Pese a vendernos una propuesta picantona, su humor acaba tornándose blanco, siendo el único elemento verdaderamente cómico la relación que mantiene el personaje interpretado por Ricardo Palacios y una cría de oso común, que ataviada con gorrito de legionario, habla en off soltando socarronas puyitas a su amigo militar y a los que le acompañan. Intuyo que este elemento cómico, además, no fue premeditado, sino ideado e incluido en la sala de montaje, espontáneamente e in situ, como ya era menester en la época. Erotismo soterrado pre-destape (recuerden que Franco daba sus últimos coletazos) y anacronismos criminales, completan el pack. Pero no deja de ser curiosa la historia que hay detrás: Rodada en 1975 pero retrasado su estreno por problemas de distribución, la película no conoció vida comercial hasta ya bien pasados los primeros meses de 1976 y la muerte de Franco, por lo que fue recibida de manera bastante fría por parte del respetable; no era muy adecuada, a comienzos de la transición, una película con mensaje claramente fascista. Su estreno en salas fue accidentado: En Barcelona, y en clara protesta hacia un título con reminiscencias machistas, grupos feministas arrojaron cubos de pintura a la fachada del cine dónde se estrenó. A eso hay que añadirle los altercados que sufrieron las inmediaciones de la misma sala, días más tarde, cuando la CNT decoró el cine a base de pintadas con tan mala suerte que se personaron en el lugar los grises, gasearon la zona, y acabó aquello como el rosario de la aurora. El cine la retiró de cartel para proyectar cualquier película americana y evitar así los altercados. Aun así, resultó ser un éxito de taquilla reuniendo a casi un millón de espectadores durante su periplo.
En el reparto tenemos nombres secundarios del cine español como puedan ser Luis Varela, Paco Cecilio, Manolo Codeso y un largo etcétera, que si bien ninguno destaca más que otro al ser esta una película coral, también es cierto que todo el reparto está más que correcto.
Como anécdota, comentar que en su edición videográfica en los años ochenta, y como ocurría con muchas de estas películas de los sesenta o setenta a la hora de editarlas, “A la legión le gustan las mujeres (…y a las mujeres les gusta la legión)” sufrió una metamorfosis en la caratula de la cinta de alquiler: Estando en boga por aquellos días las películas de Mariano Ozores interpretadas por Andrés Pajares y Fernando Esteso y co-protagonizadas por Antonio Ozores y Juanito Navarro, esta aprovecha un dibujo contemporáneo de cualquier otra película con Juanito Navarro, para colárnoslo en la misma como protagonista absoluto junto a Codeso. En realidad la aparición de Navarro en la misma se reduce a una escena de menos de un minuto, pero en aquellos años, sin duda, vendía mucho más la presencia de Juanito Navarro que la de cualquiera de los verdaderos protagonistas, así que, sin escrúpulo alguno, se convirtió a Juanito en protagonista. Entrañables los años del videoclub español que engañaba al público con total descaro y sin consecuencias al respecto.
Por lo demás, bueno, una españolada dentro de un saco.

viernes, 25 de junio de 2010

SÚPER SELECCIÓN


¡Esto sí que es una selección, y no la mierda esa que tiene el seso sorbido a todo el planeta!
Arriba, de izquierda a derecha: Simón Cabido (Doña Croqueta), Josema Yuste, Eloy Arenas, Raúl Sender, Andrés Pajares, Alfonso Lusson y Luis Sánchez Polak "Tip".
Abajo, de izquierda a Derecha: Juanito Navarro, Fernando Conde, Fernando Esteso y Jose Luis Coll.