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viernes, 2 de abril de 2021

¡ESTO ES UN ATRACO!

Después de la Ley Miró, Mariano Ozores se vio obligado, visto que ya no podía estrenar en salas, y bajo producción de Carlos Cascales, fundador del mítico sello de distribución videográfica Olympi, a rodar sus películas con presupuestos ínfimos -aunque  seguía rodando en 35 mm, al contrario que otras muchas películas del sello que se rodaban en primigenio vídeo de la más baja estofa-, que luego serían explotadas en vídeo directamente para alquiler.
El negocio resultó rentable pero, también frustrante para Mariano Ozores que, si bien sabía el número de cintas vendidas en los videoclubes, no sabía el número de personas que alquilarían esos vídeos. A día de hoy, se calcula que el número de personas que alquilaron aquellas películas supera sustancialmente al número de espectadores que acudieron a las salas a ver las últimas películas de su etapa anterior en cine.
Así, de esta incierta etapa salieron películas que, ignorándose su condición de película videoclubera, se han convertido en clásicos menores de la filmografía de Mariano Ozores. Sirvan como ejemplo  “Los Obsexos”, “Capullio de Alhelí”, “Veneno que tú me dieras” o “Esto sí se hace”.
La lista de películas que Mariano Ozores escribió y dirigió para el mercado del vídeo ente los años 1986 y 1989 es encomiable. Además gozaron de gran éxito puesto que fueron justo los años en los que tanto Antonio Ozores como Juanito Navarro,  protagonistas de casi todas estas cintas, triunfaban, y a base de bien, haciendo numeritos humorísticos en el “Un, dos, tres, responda otra vez”, con lo que aprovecharon en las películas todos los chascarrillos y coletillas de los que hacían gala en el concurso televisivo.
De todas aquellas películas, entre las cuales las hay mejores y peores, destaca esta “¡Esto es un atraco!” que funcionó tan maravillosamente bien en su explotación en vídeo, que se decidió, un año después de su lanzamiento, tirar copias en 35 mm. para hacerle un reestreno en salas de cine, con lo cual, se trataría de la primera película de la historia del cine español que gozaría de una carrera comercial en vídeo, para después disfrutar de vida comercial en cine. Obviamente, el invento no era muy inteligente; estrenar la película cuando ya la habían visto en casa todos los fans del clan Ozores, no fue como se esperaba en un principio. No llegó a congregar más de 26.000 espectadores en los cines, pero ya es más de lo que se podía esperar.
La película es la mejor de cuantas Ozores rodó para el videoclub, si bien es cierto que aun aprovechando al máximo ese presupuesto bajo mínimos del que disponían, no sería, ni de lejos, una de sus mejores películas, pero sí  la más importante de aquella época.
La trama es interesante: Alguien convoca a cinco desahuciados para que, previamente entrenados, perpetren un atraco en el que sustraerán millones de pesetas en forma de lingotes de oro pertenecientes a algún potentado con tanto capital, que no lo echará de menos, lo que supondrá una solución total a sus problemas. Ataviados con trajes de bombero son adiestrados y, el día de autos, van viendo que todo se les está poniendo en bandeja cuando en un principio parecía una difícil misión. Pronto descubrirán que se trata de una jugarreta del potentado con el que nuestros cinco protagonistas tienen deudas pendientes.
Una película cómica que con tres pesetas que costó, acaba resuelta con eficacia, imaginación y mucho oficio, pero cierto es que en todo momento detectamos por todas partes esa falta de medios, echando de menos una producción mucho más holgada, ya que la película, la trama  y la historia lo pedían a gritos. “¡Esto es un atraco!” es una de esas películas cuyo bajo presupuesto, aún  bien capeado, le perjudica en lugar de beneficiarle.
Por otro lado, en cierto modo, las películas para vídeo de Ozores resultan ser muy libres, en el sentido de que a Ozores, por ejemplo, le gustaba la interacción de los personajes con el público, así que la película comienza con Antonio Ozores dirigiéndose a cámara y presentándonos un poco la película y el elenco protagonista.
Si la piratería en plenos ochenta era una minucia comparado con la que sufrimos antes de las plataformas digitales, Antonio Ozores aprovecha, dada su nueva etapa videoclubera y libre, para hacer que el protagonista principal sea propietario de un videoclub y, en medio del guion y sin venir demasiado a cuento, condene la piratería videográfica cuando su empleada le recrimina tener pocos títulos en las estanterías a causa de negarse a alquilar vídeos piratas. “Si no puedo mantener mi negocio de forma decente, cierro el establecimiento” o algo parecido sale muy claramente de la boca de Antonio Ozores en relación a este asunto. No deja de ser curioso, y hasta único, estas formas de romper la cuarta pared o introducir soflamas y/o ideas personales en el guion.
Básicamente la película se sustenta por un grupo de actores en estado de gracia, esquivando el bajo presupuesto feroz que les asola; Así, Antonio Ozores interpretando a Antonio Ozores está especialmente gracioso, enorme Fernando Conde, el tercer miembro (ex-miembro por aquél entonces) de Martes y 13, que haciendo un alarde de mimetismo absoluto, por momentos su interpretación recuerda a las del gran Andrés Pajares cuando trabajaba para Mariano Ozores, ya sea por inspiración o por instrucciones del señor director. Flavia Zarzo, hija del estupendo Manolo Zarzo, aprueba con suficiente una de las pocas intervenciones que hizo en el cine, mientras que Fedra Lorente, Ángel  de Andrés y Juanito Navarro ejecutan sus papeles al nivel  que se puede esperar de ellos. Por otro lado, para finalizar, decir que la película contiene algunas gotitas de destape, un destape que ya en 1987 estaba muerto, pero del que Ozores todavía parecía no querer desprenderse, quedando, esta vez sí, muy desfasado y rancio. Por lo demás, Ozores le echó ganas a la peliculita.
Hale, ya terminó la chapa de hoy.

lunes, 30 de diciembre de 2019

LOS OBSEXOS

Muchas veces achaco el gusto por un tipo de productos que ya huelen a rancio a la nostalgia, a redisfrutar de aquello que tanto me gustaba cuando era mozo. Pero va a ser que no, va a ser que es que traigo el gusto estropeado de serie. Y es que de la etapa de producciones destinadas al mercado del vídeo de mi admirado Mariano Ozores, yo creía ya haber visto todo, pero resulta que no, que esta “Los Obsexos”, por los motivos que fueran, no la había visto nunca. Y yo convencido de que sí…
El caso es que, también por motivos que no vienen al caso, me pongo a ver por primera vez esta película, y ha resultado una experiencia, cuando menos, extraña. Porque el ver por primera vez una película con unos actores de los que he visto todo, un estilo de cine que me se de memoria y, encima, un film perteneciente a una etapa donde no se encuentra lo mejor del subgénero, ha sido como ver una película nueva de Ozores. Pero no lo era…
La gracia está en que siendo “Los Obsexos”, la cosa más cutre, machista, zafia y chabacana que uno se puede echar a la cara —más incluso que títulos de la época como por ejemplo “Veneno que tú me dieras”—, la película funciona como un tiro. Al mismo tiempo que me deleitaba por la cutrez que destilaba toda ella, me entretenía como con las mejores comedias y  me maravillaba con los recursos propios del cine casero con los que Mariano Ozores salvaba la papeleta en situaciones que no había por donde agarrarlas. En “Los Obsexos”, Ozores convierte un secarral, un pequeño montículo de campo en una playa nudista ¿Cómo? Con tan solo un cartelón pintado a mano y clavado en un árbol en el que reza “Playa nudista”, con una rotulación que en verdad parece perpretada por un retrasado mental. Pero no me molesta; al contrario me encanta.
Asimismo, en esa misma playa nudista, cuando los protagonistas, Juanito Navarro y Antonio Ozores, necesitan hacer una llamada telefónica, ni cortos ni perezosos, y en un giro cómico  deudor del spoof, Navarro afirma que estos nudistas no se privan de nada y que había visto por ahí un teléfono, se gira, y ahí hay, en unos arbustos, un teléfono de los de toda la vida que, operativo, usará para hacer esa llamada telefónica y  seguir así con el devenir de los acontecimientos. Momentos estos, en lo que ya no se toma en serio ni a sí mismo, en los que Ozores es un verdadero maestro.
Más allá del disfrute que me ha proporcionado ver por primera vez una película de Ozores que nunca había visto, y el buen uso de un presupuesto bajísimo, diré que el guion es pobre y casi ininteligible, es decir, tu ves a los actores haciendo una serie de cosas, pero en ningún momento acabas de comprender muy bien la trama porque ni está lo suficientemente bien elaborada, ni importa. Lo único que necesitamos es ver a Navarro y Ozores en acción, soltando chascarrillos y corriendo detrás de las turistas.
Cuenta la historia de dos camareros de chiringuito que anhelan dejar ese trabajo y trabajar en  algo que les permita estar todo el día rodeados de mujeres en pelotas. Pronto un individuo les ofrece trabajo como guías turísticos y lo aceptarán. Después les ofrecen el puesto de directivos de la empresa de guías, pero será una encerrona por parte de los auténticos directivos que les quieren encalomar unos desfalcos que han cometido ellos.
“Los obsexos” de aquella época del vídeo que también dio títulos míticos, probablemente sea, y lo digo con conocimiento de causa, la peor película de Mariano Ozores. Pero en este caso es un valor añadido y no deja de ser un vehículo de lucimiento para Antonio Ozores, Juanito Navarro y un comedido Arévalo que pese a las carencias y el guion malísimo de Enrique Bariego, demuestran tener más oficio que nadie y, pese a las adversidades, logran sacarle al espectador la carcajada. Porque incluso en esta mierda, ellos están inmensos.
Me ha gustado mucho ver esta película por primera vez… ahora sí, creo que no me falta ninguna.

martes, 13 de marzo de 2012

EL EQUIPO AAHHGG!!

Que mal estaba ya a finales de los 80 el cine en nuestro país. Tanto, que al final los productos que salían a nuestros video clubes ya no eran ni la sombra de lo que fueron.
El indomable José Trucado, filmaba en 35mm. para luego explotarlo en vhs, como ya lo hiciera nuestro Mariano Ozores Querido.
Y es que una parodia de EL EQUIPO A, con Antonio Ozores y Juanito Navarro, cuando la serie ya no estaba de actualidad, y lo que es peor, cuando el publico ya se había cansado por completo del tamden Ozores-Navarro, no fue lo mas afortunado. Y con razón.
La película es absolutamente soporífera. Ni tan siquiera tiene gags a la altura de los protagonistas...
Pero esa fotografía tan poco cuidada, el mal doblaje de los actores (algunos se doblan a a si mismos, otros no), y su condición de “maldita”, convierten este EQUIPO AAHHG¡¡¡ en algo entrañable.
Yo destaco de la cinta, todas las apariciones de los Ninjas, así como el cubanito gracioso Kimbo (de NO TE RIAS QUE ES PEOR) caracterizado de Mr. T. (igual que el de “Los Chunguitos en EKIPO JA), solo que Kimbo, ni luce barba ni cabello rapado a lo Sioux. Lleva un peinado que imita ese corte de pelo, pero se ve que el actor no estaba por la labor, ni de dejarse barba, ni de afeitase el torrado. Supongo que por la mierda que le pagarían y la poca difusión que iba a tener esto, ni se lo planteó.
Nunca estuvieron tan mal en su vida, dos comicazos como son Antonio Ozores y Juanito Navarro, que aquí se les ve como sin ganas, sin ningún entusiasmo. Lo mismo pasa con Freda Lorente. Sin embargo, al cualquiera que hace de Murdock, se le ve entregado... claro que es tan negado y tan desconocido que cuanto antes salga de plano, mejor. Y Máximo Valverde, el peor actor del mundo, siempre riendo, incluso cuando la escena no lo requiere. Aquí se le ve contento, porque se ve que llevaba tiempo sin trabajar. Y para un tipo como el, una producción de estas características, es como maná del cielo.
Una obra maestra del despropósito que pasó tan inadvertida, que no solo yo no la vi en su momento, sino que cuando me compré el dvd, hace ya unos cuantos años, no sabía cual coño era esta película. Tardé lo suyo en identificarla.
En esta misma línea, recuerdo otra peli igual de inmunda, también dirigida por José Truchado titulada CANCIÓN TRISTE DE... (ver en nuestro libro “Malas pero divertidas”) en alusión a otra serie televisiva de éxito.
EL EQUIPO AAHHG¡¡ es solo para completistas de la saga de los Ozores y con muy poquitos prejuicios hacia esta gente (como es mi caso).
Esto si que es una mierda como un templo, y sin embargo, los puñeteros popes de la mierda alternativa, nunca la reivindican. Solo dan cancha a los Calatrava.

viernes, 6 de noviembre de 2020

A LA LEGIÓN LE GUSTAN LAS MUJERES... (...Y A LAS MUJERES LES GUSTA LA LEGIÓN)

Rafael Gil, director de marcada —y orgullosa— trayectoria franquista, conocido sobre todo por adaptar con éxito a la gran pantalla las novelas de Vizcaíno Casas (“…Y al tercer día resucitó” o “Hijos de papá”), hace su aporte a la comedia española de toda la vida con desiguales y mediocres resultados. Se trata de “A la Legión le gustan las mujeres... (…Y a las mujeres les gusta La Legión)”.
Cuenta la historia de un grupo de legionarios que, en plena guerra civil, tienen que ir a rescatar a la novia del Alférez. Esta ha caído en zona roja, por lo que deberán infiltrarse y, mientras cumplen con su gloriosa hazaña, se desarrollarán las más variopintas situaciones, con la prostitución y la juerga como telón de fondo. Un poco de todo esto, quizás inintencionadamente, tomaría prestado Luis García Berlanga para “La Vaquilla”, con la que guarda sutiles similitudes.
Verdaderamente, la película es una puta mierda. Pese a vendernos una propuesta picantona, su humor acaba tornándose blanco, siendo el único elemento verdaderamente cómico la relación que mantiene el personaje interpretado por Ricardo Palacios y una cría de oso común, que ataviada con gorrito de legionario, habla en off soltando socarronas puyitas a su amigo militar y a los que le acompañan. Intuyo que este elemento cómico, además, no fue premeditado, sino ideado e incluido en la sala de montaje, espontáneamente e in situ, como ya era menester en la época. Erotismo soterrado pre-destape (recuerden que Franco daba sus últimos coletazos) y anacronismos criminales, completan el pack. Pero no deja de ser curiosa la historia que hay detrás: Rodada en 1975 pero retrasado su estreno por problemas de distribución, la película no conoció vida comercial hasta ya bien pasados los primeros meses de 1976 y la muerte de Franco, por lo que fue recibida de manera bastante fría por parte del respetable; no era muy adecuada, a comienzos de la transición, una película con mensaje claramente fascista. Su estreno en salas fue accidentado: En Barcelona, y en clara protesta hacia un título con reminiscencias machistas, grupos feministas arrojaron cubos de pintura a la fachada del cine dónde se estrenó. A eso hay que añadirle los altercados que sufrieron las inmediaciones de la misma sala, días más tarde, cuando la CNT decoró el cine a base de pintadas con tan mala suerte que se personaron en el lugar los grises, gasearon la zona, y acabó aquello como el rosario de la aurora. El cine la retiró de cartel para proyectar cualquier película americana y evitar así los altercados. Aun así, resultó ser un éxito de taquilla reuniendo a casi un millón de espectadores durante su periplo.
En el reparto tenemos nombres secundarios del cine español como puedan ser Luis Varela, Paco Cecilio, Manolo Codeso y un largo etcétera, que si bien ninguno destaca más que otro al ser esta una película coral, también es cierto que todo el reparto está más que correcto.
Como anécdota, comentar que en su edición videográfica en los años ochenta, y como ocurría con muchas de estas películas de los sesenta o setenta a la hora de editarlas, “A la legión le gustan las mujeres (…y a las mujeres les gusta la legión)” sufrió una metamorfosis en la caratula de la cinta de alquiler: Estando en boga por aquellos días las películas de Mariano Ozores interpretadas por Andrés Pajares y Fernando Esteso y co-protagonizadas por Antonio Ozores y Juanito Navarro, esta aprovecha un dibujo contemporáneo de cualquier otra película con Juanito Navarro, para colárnoslo en la misma como protagonista absoluto junto a Codeso. En realidad la aparición de Navarro en la misma se reduce a una escena de menos de un minuto, pero en aquellos años, sin duda, vendía mucho más la presencia de Juanito Navarro que la de cualquiera de los verdaderos protagonistas, así que, sin escrúpulo alguno, se convirtió a Juanito en protagonista. Entrañables los años del videoclub español que engañaba al público con total descaro y sin consecuencias al respecto.
Por lo demás, bueno, una españolada dentro de un saco.

viernes, 4 de agosto de 2023

CUANDO ALMANZOR PERDIÓ EL TAMBOR

Era tendencia en nuestro cine popular de los años 80, que cuando una fórmula funcionaba bien, fueran varios los que la copiaran copando la cartelera de títulos de similares características. Y, mira tú por donde, el que solía traer esa fórmula solía ser siempre Mariano Ozores, que abría la veda para que directores, no necesariamente segundones, se sumaran al estilo que en ese momento cultivaba Mariano. Cuando Ozores se metió de lleno en aquellas películas con el divorcio como telón de fondo, por ejemplo “¡Qué gozada de divorcio!”, pronto llegaría Summers a hacer los propio con “El primer divorcio” y, copiando descaradamente, Juan Bosch con “Caray con el divorcio”.
“Cristóbal Colón… de oficio descubridor” fue el pistoletazo de salida que dio inicio a la popular trilogía de parodia histórica, el spoof autóctono, tres títulos de gran tirón popular producidos por José Frade, y en los que la mayor baza cómica consistía en los anacronismos y los chistes de política de la transición. Las tres películas partían de hechos históricos que, con cierto rigor a la hora de ser planteados, acababan siendo destrozados por los chistes sobre UCD o Alianza Popular. La mejor de todas, naturalmente, sería “Cristóbal Colón… de oficio descubridor”, por supuesto, dirigida por Mariano Ozores. A esta le seguirían, más mediocres, “Juana La Loca… de vez en cuando” con Lola Flores y dirigida por José Ramón Larraz, y “El Cid Cabreador” de Angelino Fons y protagonizada por Ángel Cristo. A este combo podíamos sumarle esa joya del cine valenciano parido desde la contracultura como fue “Que nos quiten lo bailao” de Carles Mira, no nos olvidemos de “La Biblia en Pasta” de Summers y la que nos ocupa, “Cuando Almanzor perdió el tambor”.
Pese a tener en plena forma a toda la plana mayor de la comedia popular española, esto es: Antonio Ozores, Juanito Navarro, Florinda Chico, Quique Camoiras, Luis Varela, Vicente Parra, Ricardo Merino.., sin lugar a ninguna duda “Cuando Almanzor perdió el tambor” es la peor de todas estas películas. Un intento de Luis María Delgado por recoger los frutos sembrados por la trilogía de Frade a destiempo y cuando la fórmula ya estaba más que agotada.
La acción se traslada al año 1002 cuando Almanzor tenía bajo su yugo a los cristianos y estos debían pagarle el pertinente tributo. Almanzor pide en pago doce doncellas y, a no tener ninguna disponible, lo que los Reyes Cristianos le envían es a doce putas. El festival de lo vulgar, lo chabacano y lo soez, está servido.
Una parodia histórica de menos de hora y media, con mucho menos presupuesto del que este tipo de películas solían contar y una dirección bastante apocada y perezosa por parte de otro de nuestros artesanos más exitosos, Luis María Delgado. Una metralleta de chistes de fútbol, política y guardias civiles que pierde fuelle a medio camino. Suerte que la presencia de Antonio Ozores, que suelta chascarrillos e improvisaciones a cascoporro, salvan de la quema una película que es de lo peorcito de aquellos años. Cosas como el memorable comienzo, con un plano de Ozores vestido de Almanzor subido a caballo y limpiándose las gafas con un Kleenex (y de la marca Kleenex como reza la cajita que lleva), consiguen que el espectador se ría. Pero nada más. Cuando no está Ozores en plano, el resto es terriblemente tedioso. Y, para más inri, no tenemos NADA de destape. Desde luego, “Cuando Almanzor perdió el tambor” es una auténtica rara avis de la época. Sin chispa, sin gracia, pero una rareza.
También resulta positivo, aunque cutre, que, nada más comenzar la película, una voz en off nos va introduciendo en la historia, acompañándose por una serie de bonitas ilustraciones hechas para lo ocasión por José Ramón Sánchez. El póster original de cines también es cosa suya. Y Sánchez siempre ha sido una maravilla.
El resto ¡No se toca! ¡Caca!

martes, 14 de enero de 2025

NI TE CASES NI TE EMBARQUES

Cuando se habla de la primera película para lucimiento de Martes y 13 en formato trío, “Ni te cases ni te embarques”, se tiende a decir que es malísima y no hace honor al talento del grupo. A mí de chaval me encantaba, años después me pareció floja y anoche me volvió a parecer genial. Esto va como va.
Desde luego es graciosa y está entretenida, si bien es cierto que es una de esas películas que vende a su trío protagonista, en principio alejado del cine y, una vez se tiene el cartel que los anuncia, el producto resultante es lo de menos. Por eso, en el montaje hay secuencias que no tienen continuidad o que, directamente, se pasan la narración por el forro de las pelotas, porque la historia en el fondo da lo mismo.
No obstante,  me resulta una película curiosa y, fríamente, sentencio aquí que se trata, sin duda alguna, de la mejor de cuantas hicieron Martes y 13, muy por encima de “La loca historia de los tres Mosqueteros” de mi amado Mariano Ozores y, por supuesto, sustancialmente por encima de esos dos despropósitos de Álvaro Sáenz de Heredia que son “Aquí huele a muerto (Pues yo no he sido)” o “El Robobo de la Jojoya”, que, siendo más actuales que la que nos ocupa, sobreviven peor al implacable paso del tiempo. De chaval más o menos me gustaban ambas, pero vistas hoy… las películas de Martes y 13 como dúo son lo peor de lo peor, carentes de gracia y con una sobredosis de chascarrillos propios de los humoristas que ya son de otro tiempo (ergo, no funcionan).
Sin embargo “Ni te cases ni te embarques” aguanta algo mejor por varios factores, a saber; su intencionalidad. Quizá las películas al servicio de humoristas son un producto que se explotó más en los 90, por lo que en “Ni te cases ni te embarques” todavía no existía del todo ese pensar de convertir secuencias directamente en sketches, así, en lugar de tener una película de Martes y 13, tenemos a Martes y 13 en una película. Se trata de uno de esos films concebidos por Bermúdez de Castro para forrarse que, sí, está protagonizado por Martes y 13, pero que funcionaría igual de bien protagonizado por Antonio Ozores, Juanito Navarro o Raúl Sender, por ejemplo. Es ese tipo de cine de comedia español de los 80, solo que con el aporte juvenil y gamberro de Josema, Millán y Fernando.
Por otro lado, el estilo de los humoristas aún no se había definido del todo en 1982 —estaban empezando en verdad—, no eran ese muestrario de tics y chascarrillos que volvía loca a toda España y, aquí, podemos decir que más que haciendo humor, que lo hacen, están asumiendo la faceta de actores que coleaba desde sus inicios. Martes y 13 venían de tener una formación actoral, pero, sin duda, el que más se luce en esta película como tal es Fernando Conde, que se come a los otros dos caricatos con patatas. Asimismo, tenemos a un todoterreno tras las cámaras como es el director Javier Aguirre, rentando su profesión con las películas de Parchís en ese momento, haciendo un break para una cosa un poco más pequeña destinada a los cómicos de moda, mientras que en su tiempo libre le da a lo que realmente le gusta, que es el cine experimental. Tiene un guion endeble que él no ha escrito, pero coloca la cámara donde toca y dirige a los actores de manera más bien correcta, sin que se le rasguen las vestiduras por ello y sin hacer ningún esfuerzo. Otra cosa es que en el montaje hicieran el desbarajuste maravilloso que es esta película a nivel argumental, cuyo resultado el espectador no tiene en cuenta porque, al fin y al cabo, y aun siendo más cine que otras muestras posteriores del subgénero, el público natural, que es España entera, disfruta de los parabienes de Martes y 13 en una película.
Otro punto a favor, y que también se estilaría en productos del mismo corte a posteriori, es que, aunque es una película al servicio de unos cómicos muy famosos, se aprovecha para introducir a otros menos populares. Así, si en los vehículos para lucimiento de Chiquito de la Calzada teníamos a Bigote Arrocet acompañando al malagueño, en esta tenemos a una estupenda Beatriz Carvajal absolutamente desmelenada, interpretando a una gallega como ya solía hacer en sus intervenciones televisivas de la época. Añádanle una suerte de reparto de actorazos de primer orden haciendo los roles secundarios, como puedan ser Agustín González, Amparo Soler Leal, Alejandro Enciso o Luis Barbero. También tenemos por ahí a un niño pequeño que molesta a nuestros protagonistas y no es otro que Juan Diego Botto.
O sea, que al final "Ni te cases ni te embarques" se prodiga como una película muy divertida y desenfadada con la que uno se echa unas risas.
Aludiendo a la picaresca española, la cosa va de tres jóvenes parados que, para subsistir, tienen que recurrir a pequeños timos que siempre les salen mal. Hasta que un buen día, tras una serie de circunstancias, deciden abrir una agencia matrimonial, la excusa perfecta para que se sucedan toda suerte de disparatadas situaciones. No hay más.
Tontorrona y facilona, la película contiene desde gags muy graciosos hasta otros bastante vergonzantes, pero siempre dentro de un campo de acción agradable y entretenido, que se torna genial cuando roza lo políticamente incorrecto —mezclar un mismo gag discapacidad y homosexualismo, como sucede en un determinado momento,  no es moco de pavo — y eso que del humor del grupo no hay más que pinceladitas.
Se estrenó en el mejor momento de Martes y 13 como trío (antes de convertirse en fenómeno social tras la marcha de Fernando Conde) y llevó a los cines a una marabunta de personas, casi 800.000, sin que la película llegara a trascender en el imaginario popular como sí lo hicieron las que vendrían ya en su época de esplendor. Asimismo, Millán, en sus memorias “En mis 13”, decía que no se había hecho buen cine para Martes y 13 y esta película era una muestra de lo poco que se confiaba en ellos para el medio, diciendo que no les dejaron meter mano ni en el guion, ni en la dirección, ni en la elaboración de gags… ahora les digo yo ¿no presumís de que erais actores? Pues ahí tenéis una película en la que interpretáis, hacéis humor, y la paleta de colores es tan amplia que os desenvolvéis con trabalenguas, slapstick , humor visual y textual, por obra y gracia del equipo del señor Bermúdez de Castro, que por aquella época ya viajaba en "Rolls Royce". Yo creo que es un trabajo del que sentirse orgulloso más que del que renegar visto lo visto.
A reivindicar y redescubrir como la estupenda obra de derribo que es.

lunes, 6 de junio de 2011

RIASE CON NOSOTROS

Otro de aquellos entrañables y ochenteros vídeos autoconscientes de su condición para lucimiento de nuestros cómicos, esta vez con Juanito Navarro y Antonio Ozores y haciendo un “break” con “Olympi vídeo”, que era el sello que mayormente movía estos productos para videoclub, siendo este editado por un ignoto sello llamado “Buen Humor”.
La principal característica de este vídeo, es que si los habituales de “Olympi Vídeo” ( O los de “Aros vídeo” que también sacaba algún producto similar como LAS LOCAS HISTORIAS DE FERNANDO ESTESO) estaban realizados con un presupuesto paupérrimo, este de “buen humor”, está realizado, directamente, bajo mínimos. Pero eso engrandece a los dos actores, que sin embargo, están esplendidos, y solos ante el peligro, ya que no se apoyan en nada más que ellos mismos para salir airosos de esa absoluta nada escénica.
Aquí no hay ni decorado, tan solo paneles con alguna horrorosa ilustración que les sirve a nuestros actores incluso para improvisar. Ozores se encarga de eso.
El vídeo, consta de varios sketchs, uno de ellos, el que ocupa mas del 75 % del metraje, incluido también en la obra de revista REIR MAS ES IMPOSIBLE, también editada en su día en VHS.
En el vídeo se que recopila parte de su repertorio cómico, pero con espacio para la improvisación, como se demuestra en la joya de la corona, la que abre el show, que es una entrevista en plan “Estudio Abierto” que hace Ozores a Navarro, en la que la improvisación logra crear chistes infinitamente mejores, que los que los cómicos traían escritos y aprendidos; “-Juanito, ¿Cual es la mayor mentira que le han dicho?” –“La mayor mentira que me han dicho, es cuando llego a casa, y mi hija me dice: Papá”
Una soltura en las tablas y un comicidad autóctona y a prueba de balas, que sumado a una escasez de medios que roza lo tercermundista, hacen de este vídeo uno de los mas raros, y por ende, disfrutables de cuantos se grabaron en aquellos años. Que tan solo dure 50 minutos, ayuda bastante a hacer la digestión.

martes, 2 de febrero de 2010

EL PAN DEBAJO DEL BRAZO

La fiebre de los remakes asola el mundo sin piedad. Se hacen remakes hasta de películas españolas de éxito. Bien, esto no es ni bueno ni malo, da lo mismo. Pero si en la actualidad el remake es algo que no se estila mucho en la industria de nuestro país (debido lógicamente a que no hay ninguna industria), en los años ochenta Mariano Ozores fue pionero en eso. Con "El rollo de septiembre" lo fue en lo que a "comedia teen" se refiere, y con "El pan debajo del brazo" lo fue en la cosa esta del remake. Y no solo eso, también del autoremake, igual que ahora hacen directores de prestigio como Michael Haneke -caso de "Funny Games"-.
En 1984 Ozores gozaba de un éxito atronador, con cuatro duros hacía películas que generaban millones, así que ávido de dinero, el productor Andrés Vicente Gómez le propuso producirle una película para rodarla lo antes posible. Como Don Mariano estaba muy atareado con alguna de Pajares y Esteso, se negó, alegando falta de tiempo para escribir un guion original (porque, diga lo que diga, no le gustaba dirigir guiones de otros), así que Vicente Gómez le propuso hacer una nueva versión de una película suya de éxito. Ozores aceptó y actualizó a los tiempos de la época el que hasta entonces había sido su mayor éxito, "Crónica de Nueve Meses", y tiró para adelante con el proyecto. Lejos de lo que creía Andrés Vicente Gómez, por lo que fuera la peli se estrelló en taquilla. Pocas veces más (por no decir ninguna) productor y director volvieron a trabajar juntos.
El caso es que "El pan debajo del brazo" está muy bien. Es innegable que Ozores estaba en plena forma, en su mejor momento, y facturó una película como las que estaba rodando en aquellos momentos: como una película de Pajares y Esteso, pero sin Pajares ni Esteso.
Cuenta el cómo tres parejas de distintas posiciones sociales viven lo que supone la noticia de un embarazo, unos con alegría y otros con tristeza, enlazando las historias como solo Ozores sabe hacerlo y metiendo gags típicos de la época, echando mano de humoristas de moda entonces como Fedra Lorente 
(especialmente jamona en esta peli), que por aquel entonces estaba haciendo de “La Bombi” en el "Un, Dos, Tres" y, para garantizarse el éxito, suelta los chascarrillos típicos de su célebre personaje.
Como todo lo de Ozores, imposible aburrirse viéndola. Esta es de las grandes, al nivel de un “Roque” o unos “Liantes”, quizás más ñoña en sus intenciones, pero igualmente divertida, y con un pedazo de reparto de gente tan mítica como su hermano Antonio, su sobrina Adriana antes de convertirse en la respetada actriz que es hoy, Pepe Da Rosa (le metió en el cine después de sus “J.R´s”), Juanjo Menéndez, Juanito Navarro, Lolo García, María Casanova, Arévalo, Luis Lorenzo, María Luisa Ponte... lo más granado de las tarimas y las pantallas, oiga.
Por eso digo que el cine español de ahora es una mierda (porque no hay actores de carisma y por mil millones de cosas más) y el antiguo cojonudo.
Luego en la época de “directos a vídeo”, Mariano Ozores se volvió a remakear con "Ya no va más", explotando 
esta vez el guión de "Los Bingueros", pero esa es otra historia.

viernes, 6 de octubre de 2023

EL HOMBRE DE ROJO

Obra de teatro producida por la compañía de comedias de Quique Camoiras y dirigida por el propio actor, que en cierto modo se aprovechaba del éxito de la película “La mujer de rojo”, por lo menos en lo que al título se refiere. Ni tan siquiera es una parodia de la misma. La única conexión que tiene esta obra con la película de Gene Wilder es la carátula con la que la grabación de la misma se distribuyó en vídeo —esta vez sí , una parodia del póster original de “La mujer de rojo”— y el hecho de que justo antes de abrir el telón, para dar comienzo a la función, se escuchaba, en el teatro donde se interpretase la obra, el “I Just Called”. Decir te amo” de Stevie Wonder. Por lo demás, se trata de una obra cómica para el total y absoluto lucimiento de Quique Camoiras en la que se cuenta con la particularidad de que, este, va vestido de riguroso rojo. Por lo demás, y con un par de decorados al máximo, se trata de la típica obra humorística en la que una serie de personajes entran y salen en escena mientras les suceden cosas. Todo muy exagerado y haciendo los actores un uso excesivo de la sobreactuación.
Así, cuenta la historia del dueño de un hotelito que se queja de que no va nadie, y cuando empiezan a llegar clientes parece molestarle . En esa tesitura habrá enredos de cama, señoritas en ropa interior, ladrones de variado pelaje y unas joyas escondidas. Todo ello a disposición de Camoiras que se erige como el rey indiscutible de la función contando con el beneplácito del público en todo momento.
Dos horas de implacable teatro de vodevil, largas como un día sin pan, con un humor que ya en el año de su producción, 1985, pecaba de rancio y obsoleto en lo que son los resquicios de un actor de otra época dando sus últimos coletazos en los 80. Esto en su momento debía tener mucha gracia —aunque yo nunca conecté con el humor de Camoiras, ni siquiera de niño—pero los fans del cómico entonces aún eran muchos y sus obras de teatro contaban con un gran éxito de público.
Más allá de esto, resulta curiosa la labor de preservación del teatro de revista que realizó, sin darse cuenta, la distribuidora de vídeo de José Luis Sánchez Codina Olimpy Vídeo. Además de producir películas de Mariano Ozores para su distribución exclusiva en cinta magnetoscópica y otro tipo de productos audiovisuales de difícil catalogación, también sacó un buen número de grabaciones de obras de revista de nuestros cómicos más queridos, a saber: Pajares y Esteso, Juanito Navarro, Antonio Ozores, etc… así como una integral de Quique Camoiras. Además de “El hombre de rojo”, otros celebrados títulos ochenteros de su compañía de comedia como puedan ser “Don Armando Gresca” o “Qué solo me deja”, conocieron su propia edición. Lina Morgan,
Al margen de lo que estas obras le puedan parecer a uno (a mí unas me hacen más gracia, otras, como las de Camoiras, ninguna), lo que es cierto es que Olimpy registró en vídeo un material que, De otra manera, se habría perdido para siempre. Lo grabó, distribuyó y rescató del más vil de los olvidos. Hoy estas cintas no tienen demasiado valor, no están demasiado cotizadas en el mercado del coleccionismo pero, desde luego, son un documento histórico de nuestro teatro, vodevil o no, y nuestro humorismo imprescindible si se quiere estudiar o conocer la comedia de primera mano.
“El hombre de rojo”, por sus características, y que todavía coleaba en el imaginario colectivo la película a la que toma como reclamo, puede que sea una de las cintas de Olimpy Vídeo más recordadas.

martes, 7 de enero de 2025

OLIMPIADA HUMORÍSTICA

En la era dorada del video-club, cuando en tan añorados establecimientos había cabida para toda suerte de productos susceptibles de ser alquilados, eran habituales las cintas dedicadas al humorismo, el teatro y la revista. "Olimpy Vídeo" se podía llevar la palma en cuanto a lanzamientos al servicio de personalidades tremendamente populares, pero, en las estanterías del fondo, en esa sección en la que las caratulas cogían polvo, se amontonaban los títulos de la distribuidora "Boulevar" que, lejos de distribuir cintas para el lucimiento de los más populares humoristas, solía sacarlas de cómicos de provincias más desconocidos o directamente locales. Algunas contaban en sus filas con humoristas verdaderamente raros y desconocidos que, a día de hoy, se convierten en auténticos descubrimientos. Iremos reseñando por aquí, de vez en cuando, algunas de ellas.
Sin embargo, "Boulevar" contaba también con vídeos al servicio de humoristas medianos, más populares para el gran público, pero no a la altura de los todopoderosos Pajares y Esteso o Juanito Navarro y Antonio Ozores, como es el caso del individuo al que está dedicada esta cinta, “Olimpiada humorística”: Manolo de Vega.
A Manolo de Vega ustedes, igual que yo, lo conocen de la época de los 90, cuando en un pico de popularidad pudimos verle a diario, a la hora de comer, como parte del elenco fijo de humoristas de la primera etapa del mítico programa televisivo “No te rías que es peor”. Se prodigaba como un cuentachistes de los de toda la vida que, entre personalidades como la de Pedro Reyes o Marianico el corto, lo cierto es que no destacaba demasiado. Pero Manolo de Vega, que empezó su andadura como cantaor flamenco y en un principio se hacía llamar Fosforito de Valladolid (ya que era pucelano y no andaluz como muchos pensábamos) comenzó, como tantos de los que se dedicaban al humor en los 70 y 80, contando chistes por accidente, cuando fue requerido para homenajear al cómico Joe Correira, fallecido en la década del funk, contando unos en su honor. Y tuvo más éxito con los chistes que con su cante jondo —pizca más o menos lo que le sucedió a Eugenio—. Más tarde, se hizo popular a nivel nacional apareciendo en el programa de Iñigo y no le faltaría el trabajo hasta bien entrados los dosmiles. Pero su época de bonanza serían precisamente los 80, década en la que apareció el vídeo que nos ocupa.
Sin embargo, Manolo de Vega, más que por su humor, se hizo popular en el terreno de la prensa rosa. Ya en los 80 se especulaba con que era un mujeriego con hijos de varias mujeres, que llevaba una vida llena de derroche y excesos, e incluso se le llegó a acusar de maltratador. En los dosmil se arruinó y, víctima de una diabetes en estado muy avanzado, tuvieron que amputarle las dos piernas, lo que le retiró de los escenarios, falleciendo en la miseria en 2015.
Esta “Olimpiada humorística” aparecía en vídeo en 1984, en la época de mayor esplendor del humorista. También es un legado para estudiosos de la comedia española porque la cinta, al final, es un compendio de lo mejor del repertorio del artista y está compuesta por dos o tres baterías de chistes (que a veces De Vega entrelaza entre sí muy a la americana y rozando el monólogo a la stand-up), otro par de gags escenificados en forma de sketch, otro tanto de cante jondo y su celebrada imitación de Eugenio, su humorista favorito.
Lo bueno es que, con toda la perspectiva, la cinta sirve para ver que, quizás, Manolo de Vega ocupaba el lugar que merecía en el mundo del espectáculo, el del medio, ya que al final es un tipo que se nutría de chistes y tics propio de sus coetáneos (hace de gangoso o pasota como Arévalo, muecas como Paco Calatrava o canta como Manolo Caracol) pero que, visto lo visto, y teniendo en cuenta la caterva de humoristas jóvenes de hoy en día con un acercamiento al stand up americano que, pese a tener un nicho de público bastante amplio, en realidad practican un humor mediocre, clasista y condescendiente que no me interesa en absoluto, Manolo de Vega era un individuo que sabía marcar los tempos, contar los chistes y, en definitiva, a poco que tengamos tolerancia con la ranciedad inherente al humorismo de esta época —precisamente “No te rías que es peor” marcó su final ya que, en 1995, el director general de "Radio Televisión Española", Jordi García Candau, retiraba de la parrilla televisiva un espacio que, según este, era claramente fronterizo con el mal gusto—, nos sabrá sacar una sonrisilla y conseguirá captar nuestra atención. No era tan de tercera Manolo de Vega y este tosco y chabacano vídeo de “Olimpiada humorística” da buena fe de ello.
No ha estado mal verlo por primera vez en pleno siglo XXI.

lunes, 13 de agosto de 2012

ENTRE FICHERAS ANDA EL DIABLO

Tercer título de la saga “La Pulquería”, de la cual desconozco cuales son las dos películas anteriores que preceden a esta…
Y ustedes se preguntarán ¿Qué son las ficheras a las que hace alusión el título? Bien, las ficheras es el nombre con el que se le conoce al género Mexicano de comedia picante de la etapa de los 70 y 80. Sería el equivalente a nuestro destape, a la comedia Sexy Italiana, o al cómico-erótico Argentino. Está claro que el carácter latino es bien diferenciable de los caracteres del resto del mundo.
Y las similitudes generales en este tipo de películas, son muchas. ¿Se acuerdan de las películas de Jaimito? Me refiero a Jaimito el personaje, no a Alvaro Vitali (recuerden que cualquier película que hiciera el actor, en España era bautizada con ese nombre en el título, aunque no fuera del personaje), sus películas no tenían argumento, era solo una sucesión de chistes seguidos.
Bien, “Entre ficheras anda el diablo” es exactamente eso. Lo único que tenemos una serie de personajes, a lo rollo coral, a los que le van pasando cosas en historias que se cruzan entre si, con el fin de soltar el chiste y pasar a otra cosa. Así tenemos al príncipe de las tinieblas (como no, interpretado por Alfonso Zayas, que por pícaro y salidorro, siempre hace de diablo) que se aburre en el infierno y prefiere quedarse en la tierra porque se divierte más, a un par de monjitas que piden para su iglesia y que sueltan el chiste, o al forzudo que tiene que hacer de modelo para su esposa artista contra su voluntad. Por otro lado, la película reúne a la plana mayor de cómicos de “ficheras” como Raul “Chato” Padilla o Luis del Alba, y contamos, como no, con la presencia de la “Fichera” y “Screem Queen” Ana Luisa Peluffo, que es una habitual de cualquier película de género en México que se precie de serlo. Todo ello aderezado con numeritos musicales de revista con sus Vedettes y sus plumas, como si se tratara de uno de esos vídeos tan entrañables de Juanito Navarro y Antonio Ozores.
Pero por lo que sea, la película no funciona. Resulta harto aburrida, los chistes no tienen gracia y encima dura alrededor de dos horas. Bien es cierto que a Alfonso Zayas, una vez ya le tienes calado y reconocido, mola verle en acción, pero como aquí su papel se reduce al mínimo… pues tampoco nos sale a cuenta. En definitiva, que es un pestiño de película inaguantable.
Dirige Miguel M. Delgado que también dirigió a Cantinflas en “El patrullero 777”, a Santo y Blue Demon en “Santo y Blue Demon contra el Dr. Frankenstein”, “Santo y Blue Demon VS. Drácula y el hombre lobo” y que como pasa con la mayoría de directores Mexicanos cuenta con una filmografía de lo más extensa, y eso que este hombre murió antes de que llegaran los “home videos”, que si no, sería mucho más extensa.

lunes, 7 de agosto de 2017

PEPE, NO ME DES TORMENTO

“Pepe, no me des tormento”, producción de José Frade un tanto extraña,  resulta una rara avis a todas luces dentro de la comedia Española. Porque de manera totalmente involuntaria, esta película toma los arquetipos de la “Comedia Madrileña” de finales de los setenta y primeros ochenta, personajes intelectuales con profesiones dentro del ámbito artístico, y le da una vuelta a todo eso, convirtiéndose, sin saberlo, en una parodia de los Truebas, Colomos y Gutiérrez Aragón de la época. Es como si se introdujeran esos personajes en una película de Angelino Fons, por poner un ejemplo de lo más chabacano. Todo ello servido con una zafiedad y una cochambre que contrasta con la alegre y vistosa fotografía, que le da un toque extraño a toda la película, otorgando una imagen también poco habitual en la comedia española de la época.
Llena de gags, unas veces surrealistas, otras ingeniosos, y de sal gruesa la mayoría de las veces, “Pepe, no me des tormento” resulta una película atípica en cualquier caso, desde sus protagonistas, que no son los habituales en este tipo de comedias de los años ochenta, Emilio Gutierrez Caba y Luis Varela, hasta la presencia de una Cecilia Roth, recién salida de hacer “Arrebato” con Zulueta, que estando casi todo el metraje desnuda, da gusto verla de lo buena que está. Aborda un registro cómico a la vieja usanza, y lo hace con solvencia.
Cuenta la historia de dos amigos de la infancia que llevan toda la vida juntos, que han de escribir un guion cinematografico en ocho días. El como se distraen de las más variopintas formas, para nunca llegar a ponerse a escribirlo, componen el grueso del argumento.
Dentro del reparto, también destacaría la presencia de Carla Antonelli, la primer diputada transexual, que miren ustedes por dónde, interpretando asimismo a un transexual, en un momento que ha de vestirse como un hombre, nunca lo parece, incapaz de trasmitir masculinidad. Muy curioso,
La película, que cumplió su función en la taquilla llevando a cines a unos casi 180.000 espectadores, apareció en vídeo con la carátula que adjunto abajo, que tratando de explotar el humor más desmadrado de la época que no está, sin embargo, tan presente en la película, añade al titulo unos puntos suspensivos para convertirlo en más zafio todavía, pareciendo la cosa un estúpido juego de palabras en el que el espectador, al ver la carátula asocia el título a la sodomía. Me explico; “Pepe, no me des… (cambien los puntos suspensivos por un más contundente “por el culo”) tormento”, y ya tenemos el gag hecho. Espero haberme explicado bien.
La dirección corre a cargo de José María Gutierrez González, quien tan solo dirigió cuatro largometrajes, de los cuales, el más popular sería “Los Autonomicos” a mayor gloria de Juanito Navarro y Antonio Ozores, en la que dirigiría un guion de Mariano Ozores.
“Pepe, no me des Tormento”, sería una curiosidad muy extraña, rara (y desperada) que resulta un divertimento de lo más simpático.