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viernes, 22 de diciembre de 2023

SANTA CLAUS

Probablemente “Santa Claus” sea la película más popular y querida de René Cardona padre, un film navideño que supuso un éxito de taquilla en México donde fue proyectada en salas durante años y comprada por productores americanos —más concretamente, por K. Gordon Murray— para alterarle el metraje, pegarle algún que otro corte y estrenarla en cines yankis allá por 1960. Es muy curioso porque, mientras que en México la película recibe un tratamiento de clásico patrio incuestionable, en los USA, más condescendientes, la tienen por una de las peores películas de la historia, cómo no. Es por eso que se le rinden cierto culto, y más desde que la gente de "Mistery Science Theater 3000" la descubrió para los suyos y se pitorreó de ella. Mientras, por otro lado, recibía un premio de cine familiar en un festival de cine de San Francisco.
Asimismo, historiadores y estudiosos del cine de Cardona destacan este “Santa Claus” como una de las más extrañas películas rodadas sobre el personaje, no solo por el diseño de producción (Santa vive en una especie de palacio en medio del espacio), sino también por tratarse de una película que, pese a la marcada paleta de colores de la que hace gala su technicolor, era un pelín siniestra, y combinaba un tema absolutamente infantil, como es Santa Claus, con elementos propios del cine de terror, género este en el que más adelante se especializarían todas las películas que, al igual que esta, se diseñaban y filmaban en los estudios "Churubusco". Obviamente, no la vean buscando terror, porque aunque sí es cierto que es un poco oscurilla, al final se trata de unas pinceladitas muy ingenuas y naíf.
El argumento es, cuando menos, curioso. Santa Claus se prepara para realizar su trabajo en Navidades, ayudado por una serie de niños de todo el mundo (en una secuencia eterna en la que se nos presenta a cada grupo de críos según su correspondiente estereotipo. Imagínense pues, como retrata a los africanos…), cuando, desde el infierno, Lucifer envía a uno de sus demonios con el fin de destruir la Navidad. Y ya de paso, si se tercia, matar a Santa Claus. Para ello irá convenciendo a los niños de que hagan el mal durante esas fechas. Por suerte, Santa es colega del mago Merlín, que con unos polvos mágicos le ayudará a poner todo de nuevo en su sitio, y acabar de una vez por todas con ese satanismo caprichoso y dañino. Lo conseguirá, pero por el camino las pasará putas.
Lo cierto es que, si obviamos un par de secuencias muy largas y aburridas, la película, rancia, añeja, de mensajes dudosos y extraños, se deja ver perfectamente. Porque al final es tan rara y perturbadora que uno no puede dejar de mirar lo que sucede en pantalla, máxime si se tiene el placer de ver la copia que yo vi. Y es que resulta que, para cuando esta película se comercializó en DVD ya en la década de 2000, el negativo del que extrajeron el master para transferir a vídeo estaba ya muy deteriorado y apenas se distinguían los colores. Así que, lejos de restaurarla por la vía básica y elemental, se optó por colorear ese negativo de manera digital, con unos tonos absolutamente vivos y de videojuego. En consecuencia, tenemos una copia rara y marciana que, lejos de estar restaurada, está estropeada, dando la sensación de que estamos viendo una película de dibujos animados a partir de imagen real. El resultado de esto la convierte en una cosa más loca de lo que ya de por sí es y, por momentos, produce dolor de cabeza, sin embargo desconozco ninguna otra película que haya sido alterada de esta manera, por lo que la insensatez al hacer esto, torna esta versión, directamente, en un aborto fílmico.
Por supuesto, “Santa Claus” en el terreno actoral tiene alma de superproducción. El niño que acompaña a Claus en sus cosas no es otro que Cesáreo Quesadas “Pulgarcito”. El chaval, chaparro de tamaño, protagonizó la versión made in Cardona del cuento de Perrault “Pulgarcito” y a partir de ahí ya empezó a llamarse al niño como al personaje, llegando a ser este su nombre artístico. El muchacho funcionó como un tiro en el cine, hasta que se hizo adolescente y le cambió la voz, pero durante el periplo llegó a venir a España para intervenir junto a Marisol en “Ha llegado un Ángel”. José Elías Moreno, fue un actor clásico mexicano, pero se hizo terriblemente popular y querido precisamente por dar vida a Santa en esta producción, y luego tenemos a toda suerte de personalidades habituales en el cine mexicano de la época, que no dejan de llamarme la atención porque hacen acompañar a sus nombres, en los créditos, con sus respectivos motes. Entonces, igual que nosotros tenemos a José Sazatornil “Saza”, “Santa Claus” tiene, además de Cesáreo Quesadas “Pulgarcito”, a José Luis Agirre “Trotsky” como ese malvado demonio que tienta a los niños, y Armando Arriola “Arriolita” como el mago Merlín.
Si creen que ya lo han visto todo en cine navideño, comprobarán como este “Santa Claus” les sorprende. Está relativamente fácil de conseguir, así que, si gustan…
Y ¡Que pasen muy felices fiestas!

domingo, 8 de mayo de 2011

EL REY DE LOS GORILAS

“Explotation” a la Mexicana, nada menos que de los Tarzanes de Johnny Weissmuller, con Hugo Stiglitz en un doble papel, como no podía ser de otra forma, y con René Cardona Jr. a los mandos de la nave.
África, mil ochocientos y pico. Un bebé atraviesa un río en una barca tras ser depositado ahí por sus padres, justo antes de ser estos masacrados por la temible tribu canibal de “Los hombres planta” que se mimetizan con el entorno. Pronto este niño es recogido por unos gorilas que le criarán y le convertirán en uno más de la manada, convirtiéndose en “Simio”, el rey de los gorilas. El resto de la película, nos mostrará su infancia y amistad con un niño caníbal, y luego su etapa adulta, luchando contra el malvado doctor Livingstone.
Graciosísima.
Obviamente, por problemas de derechos, bautizan a este Tarzán melenudo con el nombre de “Simio”, y tiran para delante de esta manera. Pero es que además el film tiene la virtud de condensar en poco más de hora y media, toda la saga de películas de Tarzán que interpretó Johnny Weissmuller. Aquí le vemos de bebé, de niño y de adulto que conoce a su novia civilizada, le acompaña todo el tiempo su propia mona “Chita”, y tiene hasta un hijo (¿Se acuerdan de “Boy”? pues eso). Pero esto es lo de menos. Lo bueno de la película, como ustedes se imaginarán, son los despropósitos, que son muchos, y en ocasiones, muy crueles.
Para mas inri, decirles que la película no tiene diálogos, está toda narrada con “voz en of”, incluso cuando hace acto de presencia algún individuo civilizado. La Jane de esta película, se expresa, bien a través de sus pensamientos, bien a través de la lectura de su diario, lo que le da un aire “raruzco” muy curioso.
En los temas risibles, pues decirles que los gorilas son señores disfrazados, que maltratan sin ningún tipo de pudor al bebé que se encuentran en la barca –y que encarna a “Simio”-. ¡Le meten unos meneos…¡ parece que lo van a romper. Encima, al principio de la película, uno de los señores disfrazados de gorila, sostiene al bebé en sus brazos hasta que lo deja caer al suelo. Obviamente, el bebé se hace daño y llora. Intenta levantarse, volviéndose a caer, y lógicamente, llora con mas fuerza, porque allí nadie corre a su auxilio. Cardona, en lugar de parar el rodaje y consolar a ese bebé que no llega al año y poco de edad, filma, con muy mala baba, su sufrimiento… eso si, queda que te cagas.
Los pederastas estarán de enhorabuena si localizan esta película, pues el número de planos con bebés o niños en pelotas, es del todo excesivo. Por otro lado, el niño caníbal co-protagonista, negro, por supuesto, es calificado por el narrador como “un mono sin pelo, mas negro y mas feo que Simio”. Hay que decir que la intención inicial de este niño caníbal, es convertir a “Simio” en su cena, por lo que, este tras el blanco, y el blanco huyendo del negro, convierten la película en un extraño “Slapstick”.
Añádanle a eso, un montón de chimpancés pequeñitos haciendo monerías o un montón de imágenes de archivo de todo tipo de animales salvajes interactuando con los protagonistas; los animales en frondosos parajes, y los actores en secos campos. El contraste es desternillante. Y además diría yo, que estos planos están insertados por puro y duro aprovechamiento, pues en la película hay animales selváticos reales de todas las especies, vamos que no andan mal de presupuesto… incluso hay un león con el que se pasan tres pueblos, ya que lo cazan con una red, y lo cazan de verdad.
En definitiva, y en pocas líneas: EL REY DE LOS GORILAS es una mezcla de LAS AVENTURAS DE CHATRÁN con LOS DIOSES DEBEN ESTAR LOCOS, que se basa en las aventuras de TARZÁN, con unas gotas de género “mondo” en su metraje y que, contra todo pronostico, logra entretener, por su demencia y desmelene al espectador mas frío, de principio a fin. Una joya, vaya.
Stiglitz, interpreta al padre de “Simio”, que es masacrado nada mas empezar la película, y a “Simio” en edad adulta. Sea como sea, logra estar ridículo en cualquiera de las situaciones, por culpa de su barba y esas extrañas pelucas que le ponen.
Y René Cardona, pues eso, René Cardona. Ese mismo año, rodó ¡TINTORERA!

viernes, 15 de agosto de 2014

EL ATAQUE DE LOS PAJAROS

Co-producción hispano-mexicana (me he dado cuenta de que en los ochenta se hacían muchas pelis de tercera en co-producción con Mexico) de carácter meramente “Exploitation” y cuyo referente no hace falta ni mencionar. Claro, que este llega veinte años después y a poco se junta con su  equivalente actual, “Birdemic”.
El caso es que es tan genuinamente mala, que pese a estrenarse en mogollón de países (su título internacional reza “Birds of pray”, en Francia se tituló “Falco Terror”- este título, mola-  en USA “Beaks”, o su edición en vídeo “Evil Birds”, en Italia suben la condición expoliadora un peldaño más y pasa a ser secuela directa de la de Hitchcock… ahí es nada) en nuestro país sus propios productores la consideraron tan mala que salió directamente a vídeo. De hecho, el trailer de la película que precedía a algunos títulos de “Lauren Films” anunciaba que la película se titulaba “Palomas asesinas”… ¿Qué por qué? Es un misterio.
La película dirigida por René Cardona Jr. es, por un lado, un coñazo mayúsculo y por otro, una basura mal hecha y con intención de, con tres pesetas, hacerse pasar por grande. Pero claro, no da el pego.
Cuenta una historia del todo descabellada: Las aves consideran que después de llevar lustros muriendo a manos de los humanos que las cazan para divertirse, deciden declararles la guerra, con lo que la masacre está servida. Una pareja de periodistas, se ven metidos en el meollo.
Lo primero de todo advertirles que mueren pájaros en la peli. Hay que ser muy hijo de puta y muy sin vergüenza para matar a un animal. Y si ese animal muere en una película de mierda, los responsables merecen similar trato que el que ha recibido el animal; aquí mueren algún que otro pájaro. No describiré como ni cuando.
Ahora, si pasamos por alto esto, hay que decir, que esta película está compuesta de montones de planos de pájaros volando a los que meten en montaje simulando que atacan a los humanos pero solo vuelan por el aire. O bien; en una plaza, un padre saca fotos a su hijo y estos son atacados por palomas. Esto se resuelve soltando palomas delante de la cámara para que estas vuelen en dirección a los actores, estos hacen aspavientos como si les atacaran y listo. Pues así toda. Y algún que otro inserto de algún documental.
Por otro lado, los ataques de los pájaros son exagerados. Las aves arrancan ojos y desgarran carne como si fueran tigres, todo con el fin de meter la mayor cantidad de Gore posible, que en año 87 ya se sabe… estaba de moda.Y si no lo estaba, estaba a puntito de estarlo.
En cualquier cosa, nada de esto justifica un visionado tedioso y poco emocionante, amén de lo antes explicado acerca de los pobres pajarillos.
Ahora, el reparto es de lo más marciano. El protagonista es nada menos que Christopher Atkins quien tras su exitoso debut en “El lago Azul” (si, el muchacho de los rizos, aquí sin rizos y un tanto degradado) quedó relegado a papeles en películas de serie B (y Z), actuando de vez en cuando en el cine español –sale también en “¡Dispara!” de Carlos Saura” y no convirtiéndose en el actor mainstream que prometía. A su lado Michelle Johnson (“Lio en Río”, “Pisa a fondo” o “Museo de cera”), Aldo Sambrell , José Lifante o el  hijo del director, René Cardona III que siguió los pasos de su padre y su abuelo convirtiendose también en director de bodrios tales como “Vacaciones del terror” “Alarido del Terror” o “Fray Justicia” (Ver en “Malas pero divertidas”).
Basura. De la chunga además. Pero hasta esa basura merece una curioseada.

lunes, 23 de agosto de 2021

YA NUNCA MÁS

Como siempre digo, las cinematografías latina y española van de la mano en cuanto a tendencias. Por eso si en la primera mitad de los 80 en España se daba pábulo a las películas vehículo para nuestros artistas infantiles y juveniles, en México lindo, la cosa no podía ser distinta de ninguna manera. Y, por supuesto, la mayor estrella infantil en aquellos momentos (y a día de hoy, puede que sea la mayor estrella de toda latinoamerica) era Luis Miguel, que debutó para la gran pantalla con esta espeluznante película, drama sensacionalista y barato que se torna comedia involuntariamente gracias a la sobreactuación que ofrece un repelente y jovencito Luis Miguel.
La cosa va de un chaval muy aplicado en el deporte y con nociones musicales, pero al que no le va muy bien en los estudios, por lo que se tira media película discutiendo con su padre porque este le exige notables. Entre trifulca y trifulca, Luis Miguel se marca algún numerito musical. Lo bueno comienza a mitad de película, cuando Luis Miguel tiene un accidente de moto en el que una pierna se le queda hecha puré. El tema es que esa pierna no evoluciona favorablemente y, entonces, a los médicos no les queda más remedio que amputársela, por lo que Luis Miguel entrará en una profunda depresión que se traduce en maldiciones y alaridos. Entonces, la historia es muy dramática y triste, pero ver a Luis Miguel sin pierna, desgañitándose y cayéndose al suelo, indudablemente resulta cómico… vamos, que se muere uno de risa. Porque si, niño repipi aparte, en toda la parte inicial en la que interpreta un chaval normal y corriente, actoralmente, Luis Miguel se defiende, cuando se queda sin pierna lo gestiona mal y sobreactúa que da verdadero gusto.
Al final se trata de una historia de superación personal que viene a decirnos que las adversidades se pueden sortear con esfuerzo y tesón.
Incido en  la escena en la que, tras ser operado, Luis Miguel descubre que le falta una pierna. Ahí, empieza a arrancarse las vendas, a agarrarse la pierna violentamente y ponerlo todo perdido de sangre… y claro, resulta muy gore para una película inicialmente infantil.
En realidad, como supondrán es un tostón de padre y muy señor mío, que se soporta porque, en el momento que le amputan la pierna al muchacho, todo se vuelve paradójicamente divertido.
Por supuesto, la película fue un éxito en México y a día de hoy es un film de culto entre cinéfilos inquietos y los fans del astro mexicano, pero cuando a Luis Miguel se le pregunta por la película en cuestión suele renegar de su actuación diciendo que no le gustó mucho como lo hizo. La banda sonora, con canciones interpretadas por el propio artista y escritas por su puñetero padre, Luisito Rey, se convirtió del mismo modo en uno de los discos más vendidos de la época.
El guion del film corre a cargo nada menos que de Tulio Demicheli, mientras que en la silla de director se sentó Abel Salazar, que cuando no actuaba en clásicos del fantástico mexicano como pueda ser  “El Barón del terror”, se dedicaba a dirigir folletines lacrimógenos como el que nos ocupa.
Después Luis Miguel protagonizaría otra película más, esta vez a las órdenes, nada menos, que de Don René Cardona. Pero eso se lo cuento otro día porque, caer, caerá.
Al margen de estas películas, déjenme recomendarles la serie biopic sobre Luis Miguel, que es estupenda, y en la cual verán los entresijos de estas producciones sobre las que les estoy hablando.

lunes, 8 de noviembre de 2010

ALARIDO DEL TERROR

Seguimos con la Saga Cardonera, esta vez con otro producto de René Cardona III, prolífico como pocos, chapucero como el que más y entretenido como ninguno (cuando lo es…) y partidario de todos los géneros, dándonos ahora una joyita de la serie Z terrorífica, con bichejo incluido, que me ha hecho sonreír de placer unas cuantas veces en mi sofá.
La premisa parte de una vieja leyenda del folclore Mexicano, “El Cheneque”, al igual que pasara con otra locura del Perú EL TUNCHE, la estructura y forma de la peli, así como el bicho en cuestión, son muy similares, aunque en el fondo ambas muy distintas.
Unos individuos entran en un convento con el fin de sustraer sus riquezas. Se llevan unos huesos, que harán de “El Cheneque” salga de su guarida (ese convento) para recuperarlos. En el camino, el bicho se llevará a la hija del prota a sus dominios, así que con la ayuda del un chamán llamado “El Colibrí”, comenzará la encarnizada entre el bien y el mal.
La peli es un vehículo para puro lucimiento de su protagonista, el histérico Hugo Stiglitz, que además la produce y mete en el reparto a su hija Sofía Stiglitz, que con dos añitos demuestra que aquello de la sobreactuación se lleva en la sangre y puede aflorar a temprana edad. Por otro lado, tenemos a otro Todo terreno Mexicano, Roberto Ballesteros, que al igual que Stiglitz, se ha curtido en cientos de películas de diversas cataduras (NARCOSTANICOS DIABOLICOS) que interpreta a un chamán de absoluta pacotilla. Hay un momento en la peli, en la que está sentado con los ojos cerrados, llega su sirviente para avisarle de algo, muy alterado, y le dice: - “Perdone, estaba usted durmiendo”, Ballesteros abre los ojos y le responde: - “Se podría decir que estaba durmiendo, si”. ¡Un descojone padre, compañeros¡
Para mas inri, “El cheneque” es un monstruo que se lo monta de manera súper sangrienta y con un aspecto de lo mas chanante, bruto como pocos, y con un hilillo de voz para nada en concordancia de su pinta… (eso si, la peli se llama ¡¡ALARIDO DEL TERROR!!).
Una vez leí que una de las películas que más habían influenciado a Cardona III era POSESIÓN INFERNAL, por lo que hay momentos de absoluto homenaje (¿o debería decir plagio?) en lo referente a la cámara desde el punto de vista del monstruo.
Muy maja, muy entretenida, muy tosca, cuando le toca serlo, soberanamente aburrida, pero al fin de al cabo un producto fantástico genuino, hecho por gente con tradición y con aspecto “tercermundistamente” hablando ochentero, aunque esto sea una peli de 1991.
¡Que viva el latex!

martes, 5 de junio de 2012

VACACIONES DE TERROR

Cuando a algún avispado productor mexicano se le ocurre hacer el enésimo “Explotation” de un film americano de éxito, siempre es una buena opción contratar a alguno de los Cardona, con lo cual ya sabemos que demonios vamos a encontrar aquí; Una película que bebe de las aguas fecales de “Terror en Amytiville”, y dirigida por René Cardona III. O sea, un pestiño de padre y muy señor mío.
Un individuo, hereda una casa en el campo. En esta casa, hace miles de años, se quemó viva a una bruja. Por otro lado el yerno del dueño de la casa, cambia a un paleto un amuleto perteneciente a esa bruja, por un walkman.
Cuando deciden irse en familia de vacaciones a esa casa, dentro de un pozo, la hija del dueño se encuentra con una espantosa muñeca de porcelana, con la que comienzan a sucederse los fenómenos paranormales (Ratas en la nevera, las paredes de la casa que sangran…). Resulta que la muñeca está poseída por la bruja, y esta muñeca a su vez, a poseído a la niña que la encontró.
Sin dejar de ser simpática, nos encontramos ante uno de esos productos que una vez que comienzan, hay que tener los suficientes memoles para aguantarlos. El tedio se apodera de la acción, los diálogos idiotísticos se imponen, y solo nos salva del aburrimiento los artesanos F/X que están más que decentes.
También podemos contar con algunas dosis de humor involuntario, en concreto por la presencia de la muñeca, diseñada para dar miedo, moviendo los ojos y pálida como ella sola… pero no podemos evitar descojonarnos cada vez que esta aparece en pantalla… parece la obra de un deficiente.
En el papel protagonista, nos encontramos a un ya entradito en años Pedrito Fernández , que se hizo famoso en medio mundo cantando aquella ranchera de “La de la mochila azul”, de la cual también hay película, y que se enfrenta a los fenómenos paranormales sin ningún tipo de problemas.
Como la película resultó ser exitosa en 1989, dos años después, se rodó la secuela “Vacaciones de Terror 2”, esta vez con Pedro Galindo III en la dirección, y siguiendo la estela de esta, con la cantante Tatiana como protagonista.
Lo curioso es, que el publico especializado en cine de terror autóctono, se queja de que en ciertos países de Europa, se endiosa esta película, tildándola de escalofriante, cuando en su país de origen es considerada poco más que una mamarrachada.
Y es que en Europa, los fans del cine del terror, muchas veces se flipan con cualquier trozo de mierda seca.
Muy mala, pero símpática no obstante.

jueves, 18 de marzo de 2010

PARCHíS ENTRA EN ACCIÓN

"Parchís entra en acción" pone fin a la saga y a la colaboración de "Parchís" con Javier Aguirre. Y quizás el fracaso de esta se deba a dos factores: A) Los chavalitos ya estaban creciditos, y B) la película es un tostón de padre y muy señor mío.
Esta vez se deja el rollo lacrimógeno y estudiantil, imperando hasta el momento, para meter a los "Parchís" y al gordo Rodrigo Valdecantos en una intriga tonta que, lejos de provocar nuestra hilaridad como pasaba con la formula anterior, nos provoca esa sensación de “¡¡Que se acabe ya!!” propia de sus pelis argentinas.
Resulta que el futbolista Cardona ficha por un equipo español y los "Parchís" se desviven por conseguir un autógrafo suyo, con tan mala suerte que se presentan en el estadio de fútbol el mismo día que unos mafiosos le secuestran, con lo que la policía piensa que han sido ellos y el líder de la banda es, como no, "el flaco". "Parchís" tendrá que rescatar al futbolista y deshacer todo este entuerto.
Se quita de en medio a "Don Matías" de un plumazo, que solo aparece en una escena, cuando hasta ahora había sido el “leitmotiv” de la saga, pero se mantienen los personajes de "Don Atilio" y el "Cipri", que esta vez, pensando que el secuestrador es "el flaco", se encargarán de hacerle la vida imposible.
Mala de solemnidad. No continuó la saga y pronto moriría la formación "Parchís" tal y como la conocemos para, poco a poco, irnos colando otros componentes como Chus y Michel (posteriormente convertidos en "Platón") y llegar a unos derroteros en los que "Parchís" no grababan discos, no contaba con ni un solo componente original, pero actuaban en las fiestas de los pueblos hasta bien entrado 1990, y con mas pelillos en los huevos que en la cabeza.
Luego vendría "Parchís 92", estrategia fallida por parte de las discográficas de relanzar el grupo… pero esa sería otra historia.
Me quedan dos pelis más de las argentinas. Ahora ya tengo que darle prioridad a la paciencia.