sábado, 11 de julio de 2020
ESCALOFRÍO (THE CHILLING)
La trama no está mal. Tiene su coña. Resulta que hay una empresa que se dedica a criogenizar gente adinerada a un paso de palmar. Ya saben, para poder revivirla en el futuro y, si la cosa va de enfermedades chungas, curarlas con los supuestos avances tecnológicos que habrá. Pero los responsables del negocio no son trigo limpio, trafican con los órganos internos de los fallecidos. En eso que, paralelamente, asistimos a las hazañas de un delincuente la mar de malvado que se llama Joe. Es herido de gravedad durante el robo a un banco. Así que su padre, un ricachón que tiene a media familia criogenizada, decide incluir al chaval en el pack. Llega la noche de Halloween y comienza una fuerte tormenta. El edificio donde están los criogenizados se queda sin electricidad, así que unos seguratas los cogen uno por uno y los llevan al exterior, donde hace más frío. Allí cada uno recibe el impacto directo de un relámpago, que lo hará revivir con aspecto de lechuga antropomorfa. Eso obligará al reparto a combatirlos y destruirlos.
Pues como era de esperar, todo se queda en una buena idea totalmente desaprovechada por un sentido de la estética bastante miserable y la incapacidad de sacar jugo a cualquier elemento más o menos llamativo. Es una de esas pelis planas, frías, impersonales y aburridas que encajarían más como producto televisivo. Una pena.
Nada más comenzar, vemos varios contenedores de criogenizados (a los que llaman "Cryonoids") con nombres tan famosos como los de Chaplin, Disney o Roosvelt. Claro, cuando luego se abren y salen los zombies, ¿entendemos que son esas mismas personalidades que han regresado de la muerte? En ningún momento se aclara el dato, pero resulta hilarante pensarlo.
Al final de la peli todo se resuelve con un gran tiroteo y sendas explosiones que se cargan los contenedores. Su condición de maqueta en un principio convincente queda vilmente delatada con la aparición de un fuego proporcionalmente más grande que los objetos que destruye, un defecto muy propio del cine de bajo presupuesto.
En el reparto sobresalen tres nombres viviendo momentos muy bajos en sus respectivas carreras, Linda Blair, Troy Donahue y Dan Haggerty. Justo entonces, la Blair luchaba para quitarse de encima sus habituales roles juveniles y, por lo visto, aceptó el de "Escalofrío" únicamente porque, por fin, iba a poder dar vida a una mujer adulta de su misma edad. Haggerty era alcohólico y preguntó a uno de los directores si podía llevarse una botella de vodka al rodaje, cosa que, lógicamente, le fue negada, lo que dio pie a algunos problemillas, como cuando desaparecía de plató sin dar explicaciones. También Donahue le había pegado a la botella durante años, solo que en el momento del rodaje ya lo tenía superado y se comportó como todo un profesional.
Jack Sunseri, uno de los directores acreditados, había producido "El foso de la muerte" y quería ser el hombre para todo en "Escalofrío", producir, dirigir y escribir (retocó mucho el guion original). Pero no tenía ni puta idea de nada. De hecho, había jornadas de rodaje en las que ni se presentaba víctima del pánico, así que el director de fotografía, Deland Nuse, acabó viéndose obligado a co-firmar la paternidad del pifostio.
Guy Messenger se encargó de teclear el libreto, de cuando el proyecto se titulaba "The Frozen Dead", pero accedió a dar todo el crédito a Sunresi y convertirse en "escritor fantasma". Así anduvo varios años hasta que se hartó y puso su nombre en Imdb. Aunque su verdadero interés siempre fue la interpretación. Se le puede ver fugazmente dando vida a uno de los universitarios golfos en "Desmadre a la americana" y recientemente en el "Creepshow" de la caja tonta.
Cuando terminó la post producción, la película se pasó en plan "test" por un autocine y luego tuvo una proyección por todo lo alto + party posterior. Jack Sunseri luchó por conseguir un distribuidor pero no logró estrenarla en salas, así que terminó con el formato recortado en los estantes de los vídeo-clubs.
Ciertamente, no merecía más.
Gracias a Enorm por la copia y por localizar la caratula.
sábado, 25 de octubre de 2014
AXE GIANT: THE WRATH OF PAUL BUNYAN
Lo que aquí tenemos es un slasher puro y duro típicamente moderno, que mezcla elementos propios de los clásicos (el monstruoso asesino se basa en auténtico folklore norteamericano -Paul Bunyan es ese leñador barbudo que moldeó la geografía del país de las barras y estrellas a base de pisotones y hachazos-, el grupo de protagonistas teenagers, la acampada, etc), con ribetes de estulta post-modernidad, como esa tendencia a la exageración -comenzando por el mismo asesino- y al gore brutal que, justamente, de tan llamativo y desacomplejado, se vuelve inofensivo y casi cómico. Cuando un slasher de los "good old days" era ultra-violento, lo hacía con resultados perturbadores. Hoy la cosa se ha convertido en total y absoluta chirigota (véanse los "Hatchet" mismos).
A todo esto, súmenle el que parlamos de una película de producción macro-pobre grabada en un vídeo muy cantoso que le confiere un look muy amateur, igual que esas famosas "backyard movies" ochenteras solo que comedidamente beneficiada por los adelantos tecnológicos. Sin embargo, y a pesar de ello, seguimos encontrando elementos que la delatan, como algunos temibles actores (sobre todo secundarios y extras) y, por encima de todo, los efectos especiales.
Estos se reparten entre látex y CGI... si es que a esto se le puede llamar CGI. Los primeros están dignos (como la caracterización del amigo Paul Bunyan), lo que tiene una explicación que luego desvelaré. El problema es que la claridad y brillantez de la imagen -digital- nos recuerda a la acción real que acompañaba aquel juego de mesa llamado "Atmosfear". Dicho de otro modo, el látex pierde su textura orgánica pa parecer goma de mascar. Los segundos, aquellos puramente digitales, son muy terribles. Tenemos animales animados, un porrón de gore chunguísimo y unos cromas que dan putos escalofríos. Las imágenes fijas retocadas parecen haber sido tratadas con el "Paint".
Todo esto no sería molesto –rima!- si la película no intentara ser más de lo que es. Si no pretendiese encajar como producto de terror standard. Le falta elemento exploitation. Sobran intentonas de facturar algo más legítimo, con personajes cargados de humanidad -que nos importan un puto carajo- y otros rollos del estilo que, pal caso, no hacen falta ni pegan. A una peli de este tipo, que presume de ultra-independencia, le pides cuanto menos algo llamativo, algo diferente. Tratándose como se trata de un slasher al uso, no puedes exigir originalidad, ni un guión rompedor, pero sí unas dosis de truculencia... por desgracia este es el único elemento en el que "Axe Giant" puede aportar “quelque chose”, y digo por desgracia porque son, pues eso, pocas, muy cutres en el peor sentido y no dejan nada satisfecho.
Para rematar la jugada intentan colarnos, ya hacia el clímax final, una subtrama "pseudo-romántica" que dote de elemento trágico al monstruo, pero es demasiado tarde. Más teniendo en cuenta que a lo largo de la peli ha sido tratada muy arbitrariamente y de refilón.
En cuanto al personal implicado, y ahí viene la solución al misterio arriba expuesto de los efectos de maquillaje, encontramos a Robert Kurtzman, antiguo miembro del famoso "KNB Group" y director de cosas como "Wishmaster", "The Rage" o "Enterrado vivo". Él produce y, obvio, le da gusto al látex.
El director se llama Gary Jones y posee un notable historial a base de "Boogeyman 3", "Ghouls", "Planet Raptor" (todo telefilms), "Crocodile 2: Death Swamp", "Mosquito" y algunos capítulos de las series "Hércules" y "Xena, la princesa guerrera". La verdad, nadie diría que tiene tanta experiencia.
Entre los guionistas encontramos a Jeff Miller, implicado en las antologías zetosas de Paul Talbot "Freakshow" y "Hellblock 13". Es también responsable de una cosa reciente de poco prometedor título, "Volcano Zombies".
En el reparto de "Axe Giant: The wrath of Paul Bunyan" únicamente destacan tres rostros. El de Joe Estevez (hermanito de Martin Sheen), un auténtico veterano en las lides de la serie Z y que, pal caso, sobreactúa -e irrita- que da gusto dando excesiva vida a un paleto de las montañas (y pa que él, haciendo un papel secundario, aparezca como prota en Imdb, imaginen cual será el nivel general). Le sigue Dan Haggerty, el famoso "Grizzly Adams" televisivo, auto-parodiándose y sufriendo una muerte salvaje que impactaría mucho si no fuera por lo povera de su CGI. Partido en dos con una sierra. Algo parecido le ocurre a la última persona del reparto a la que voy a citar, aunque sea por los motivos equivocados, Jill Evyn, el personaje de la golfa que se saca las tetas clásica de todo slasher, y que va acorde a lo miserable del conjunto. Da grima en TODOS los sentidos y no se la pondría morcillona ni a un retrasado.
"Axe Giant" es mismamente como una de la primera época de "Asylum". Rematadamente prescindible.
PD: Gracias a Aratz por pasármela.
sábado, 24 de junio de 2023
EL INTERNADO
Viniendo de Roger Corman, era imposible que "Sorority House Massacre" no esputara secuelas. Claro que, menudas son. Firmó ambas el desvergonzado Jim Wynorski el año 1990. "Sorority House Massacre 2" fue rodada a toda pastilla en escasos días, reutilizando decorados de otras producciones Corman previas y, ¡cuidao!, a espaldas de este. Únicamente con el consentimiento de su esposa Julie. Cuando Roger vio el resultado y, sobre todo, se percató de lo poco que había costado, quedó encantado. Claro que, de entrada, el film no tenía ninguna conexión con "Sorority House Massacre". Sin embargo, el sagaz productor pensó que se vendería mejor como secuela. Para la tercera parte, Wynorski sí repitió actores y personajes de la segunda, enfocándolo esta vez más hacia el thriller, así lo que en principio iba a titularse "Sorority House Massacre 3: Hard to Die" terminó como "Hard to Die" a secas. De esta guisa, lo de considerarla una tercera entrega real queda así como un poco diluido.
Retomando al personal de "Sorority 1", pues encontramos algunos nombres reconocibles como los del ya fallecido Robert Axelrod (interpretando a un enfermero. En sus buenos tiempos llegó a ser rostro habitual -muy muy secundario, casi figurante- en varias producciones "Cannon" para mayor lucimiento de Charles Bronson. Acabaría especializándose muy mucho en doblaje) o Deborah Brock perdida entre el equipo de producción, es decir, la mujer que poco después se encargaría de firmar la mismísima "Slumber Party Massacre 2", todo queda en casa. El protagonismo de "Sorority House Massacre" recae en la muy guapa Angela O´Neill, que tras ver como su carrera interpretativa no terminaba de despegar, se pasó a la del atrezzo, donde logró créditos en pelis mucho más gordas y respetadas. Obviamente, a la hora de desglosar su currículum, evita citar la existencia del film reseñado.
Escribe el guion y dirige -por primera y única vez- doña Carol Frank. Venía bien preparada, habiendo ejercido de asistenta de dirección nada menos que en el primigenio "Slumber Party Massacre". ¿Fascinante no? Su puesto de responsabilidad explicaría que en "Sorority 1" no solo veamos chicas en cueros, también el culo de uno de los varones.
Buena mierda.




