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martes, 19 de mayo de 2009

HOWARD, UN NUEVO HÉROE

Cuando reviso una película tan genuinamente ochentera como esta, me planteo mucho si hacer la reseña o no, porque, realmente, se sabe ya todo sobre estas películas. Obviaremos lo de que fue un fracaso estrepitoso, lo de que su productor, George Lucas, reniega de ella, lo de que es la primera superproducción que se realiza de un personaje "Marvel" y pasaremos directamente a lo que opino tras haberla visto recientemente.
Hace unos días, charlaba yo con mi amigo Murphy sobre el estado actual del cine, llegando a la (obvia) conclusión de que, a todas las películas actuales, ya sean buenas o malas, les falta ese rollito tan resultón que tenían las de los ochenta. Es cierto. Ya fuesen malas, o pequeñitas, se disfrutaban más que cualquier cosa 
con gran calidad que se haga ahora. Es esto lo que obliga a decir que algo realmente sosillo como, por ejemplo, "Iron Man", nos parezca cojonudo y tremendamente entretenido. Esto es porque nos conformamos y valoramos una película, precisamente, dentro de la poca calidad de lo que se hace actualmente. ¿Me he explicado?
Bien, pues este medio día, viendo "Howard, un nuevo héroe", me doy cuenta de que el entretenimiento puro y duro murió a mediados de los 90. Ninguna película entretiene ya como entretenían aquellas… Y es que "Howard, un nuevo héroe" mola tanto…
El caso es que, si se estrenase hoy día, sería considerada una gran película, tope rítmica y con unos efectos visuales que, sin tirar de ordenador (porque todavía andaba en pañales), superan con creces todo lo que se hace ahora; aplíquenle eso al guión, a la historia, a los actores e incluso a la banda sonora. Sería un pelotazo de película y los críticos caerían rendidos a sus pies, no como en su momento, que la pusieron a caer de un burro (cosa que en la época tampoco se explicaba, pero era común al hablar de cine comercial y, especialmente, del tipo espectáculo).
Aquel pato que ejercía de taxista en algunos números de "Amazing Spider-man" o "She Hulk" era 
francamente molón. Pero les diré que, aunque cuenta con mi simpatía, para mí el rey absoluto de la función no es el pato, si no ese enorme personaje, aterrador, cómico también y espeluznante que interpreta magistralmente Jeffrey Jones, “el señor de las tinieblas del universo” ¿existe actualmente un villano tan molón? Yo creo que no, y difícilmente habrá otro igual jamás. Recuerdo cuando vi la película por primera vez en el cine siendo un infante, a medida que Jones se iba transformando tenía que retirar la mirada, porque me aterraba lo que veía en la pantalla. Este sí que es un personaje al que rendir culto.
Por otro lado, tenemos a Tim Robbins en estado de gracia en uno de sus primeros papeles, y también está muy bien. A "Howard" lo interpreta Ed Gale (y no Warwick Davis, como había pensado yo durante un tiempo).
El director, Willard Huyck, no se prodigó mucho tras "Howard, un nuevo héroe", mejor dicho, no volvió a dirigir. Quizás medió en ello George Lucas por arruinarle…
Sentencia: Obra maestra absoluta. Si buscásemos la palabra entretenimiento en cualquier enciclopedia, junto a esta debería salir el cartel de 
"Howard, un nuevo héroe".

martes, 2 de diciembre de 2025

REBELIÓN EN LAS ONDAS

Tras el desbarajuste sufrido en 1980 con la película “Times Square” (secuestrada por los productores e inacabada por el director), Allan Moyle se retira de la dirección de manera en principio permanente. No es hasta diez años después que, tras la escritura de un guion destinado a ser vendido a alguna productora indie para ser dirigido por vete tú a saber quién, Moyle se pone de nuevo tras las cámaras.
No fue fácil, el hombre se negaba en rotundo a volver a revivir el pifostio de su película ochentera, pero no pudo rechazar una oferta ofrecida por "SC Entertainment", compañía independiente del Canadá, que prácticamente convence al realizador para que dirija su guion. Y accede, y rueda una película al servicio de un emergente Christian Slater —la primera opción de cast fue John Cusack, quien tuvo buen ojo y rechazó el papel— que termina siendo un rotundo fracaso financiero, esta “Rebelión en las ondas”.
Sin embargo, se trata de una película a todas luces estimable que cosecha un buen puñado de críticas positivas, premios en festivales de cine independiente, incluso es alabada por Ebert y Siskel que la ponen como ejemplo de película fracasada que merece una segunda oportunidad.
Pero después de eso, nada, ni siquiera genera culto. Se distribuye malamente en vídeo y se queda dando vueltas en un limbo del que difícilmente saldrá. “Rebelión en las ondas” es una de esas películas olvidadas que merecen una revisión y, tal vez, una reivindicación… o tal vez no, porque, datada en 1990, quizás en pleno 2025 resulta tremendamente ingenua y anticuada, y es que la tecnología ha avanzado tanto en los últimos treinta años, que las formas de comunicación sobre las que versa la cinta a día de  hoy no solo se han quedado obsoletas, sino que, además, son incomprensibles para cualquier espectador menor de 20 años, rango de edad al que la película va destinada.
Resumiendo; “Rebelión en las ondas” se ha quedado tremendamente vieja, casi naíf.
No recuerdo un estreno en salas de la película, ni recuerdo ver copias en ninguno de los videoclubs que yo frecuentaba en el año 1991, pero la pusieron en "Canal +" y, casi de casualidad, la vi uno de los muchos días que la emitieron. Trataba sobre algo que en la época me apasionaba como eran las emisiones de radio pirata, y recuerdo que me entusiasmó. 
Un joven bastante retraído, recién mudado a un árido pueblo de Arizona, monta una emisora pirata en el sótano de sus padres y, por las noches, emite un programa del todo rompedor y revolucionario. Reflexiona en voz alta, y transgrede soltando sonidos de pedos o simulando masturbaciones, además de pinchar temas controvertidos de punk y rap, por lo que se granjea un buen número de seguidores en la zona. Su feliz hobby se complicará en el momento que un oyente le llama en directo anunciando que se va a suicidar. O cuando le da por denunciar toda suerte de corruptelas entre el profesorado del instituto. Generará, como bien dice el título español (el americano es “Pump Up The Volume”, “Sube el volumen”), una auténtica revolución en las ondas.
Hacía muchos años que no veía esta película y el recuerdo era dulce. Anoche la volví a ver y, bueno, sin que me desagrade del todo y, pareciéndome a rasgos generales una buena cinta, sí me pareció tonta, como para niñas… y es que, claro, no es lo mismo ver “Rebelión en las ondas” en los 90 cuando se tienen 14 años, que en 2025 cuando se tienen ya 50, poca capacidad de concentración y la sensación de que, a uno, cada vez más, le gustan menos las películas.
Al margen de eso, no deja de parecerme curioso que es una película sobre un influencer que la lía parda… uno de los 90. Solo que en lugar de hacerlo a través de "TikTok" y para una audiencia mundial, lo hace montando un tinglado cojonudo de radiofrecuencias para emitir en un radio de apenas unos kilómetros, en lo que entonces se conocía como radio pirata. Explíquenle a sus sobrinos, hijos o nietos, qué era aquello y para qué servía.
Y encima, acaba en la cárcel.
En el reparto, además de Christian Slater, que arrastraba terribles problemas de alcoholismo ya por aquel entonces, tenemos a la que era su novia en aquel momento, Samantha Mathis, y a la entrañable "Audrey" de “La tienda de los horrores”, Ellen Green, que se marca un papel de lo más insulso y anecdótico.
Por otro lado, Moyle, fan hasta la médula de “American Graffiti”, tanteó a su ídolo George Lucas con el fin de que la producción lo contratase como asesor y supervisor. Y Lucas estuvo a punto de aceptar, pero prefirió producir una película con guion suyo y del director de “Howard, el pato”, también sobre el mundo de la radio, en un fracaso estrepitoso, más malo que pegarle a un padre con un calcetín sudado, titulado “Asesinato en la radio”.
Después de la reseñada, Allan Moyle tuvo un pequeño éxito con otra película sobre la radio, “Empire records”. Y aunque demodé, sosita y anticuada, “Rebelión en las ondas”, es su mejor película.

domingo, 25 de noviembre de 2007

EL PROYECTO DE LA BRUJA DE REC

Hace unos pocos días que se estrenó "Rec", la nueva película de Jaume Balagueró y Paco Plaza, apadrinada, cómo no, por Filmax. Se trata de un falso documental rodado en vídeo en el que unos periodistas se internan en un edificio infestado de pseudo-zombies. Dicen que da mucho miedo. De hecho, en los medios no paran de alabar la supuesta genialidad de sus directores cuando cuentan que, con el fin de lograr una sensación de pavor realista, se pasaron el rodaje ocultándoles a los actores qué es lo que iba a ocurrir, montándoles un especie de “tour” durante el cual sólo había una constante: No parar de grabar.
Lo que joroba del asunto es que, como bien sabrán los mínimamente documentados, esa es exactamente la misma técnica de rodaje utilizada por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez para "El proyecto de la bruja de Blair"... pero LA MISMA, dejar a los actores en medio del bosque de noche, con cuatro indicaciones y un par de cámaras que no debían estar apagadas nunca. Este film es todo un clásico moderno, le pese a quien le pese, revolucionó el modo de promocionar las películas (se descubrió el potencial de internet en ese campo) y ayudó a integrar el vídeo como formato de rodaje dentro de la industria (hoy día hasta George Lucas y Brian De Palma lo utilizan). La diferencia es que en ese caso, hablamos de un film prácticamente amateur, mientras que "Rec" cuenta con el respaldo del capo Julio Fernández.
Obviamente, mientras cualquier "falso documental de terror" que se produce actualmente es comparado con el trabajo de Sánchez y Myrick (incluso la última de George Romero), en el caso de "Rec" es lo opuesto, NADIE, y digo NADIE, se atreve a comentarlo en ningún medio, no sea que el peso de Filmax caiga sobre sus cabezas y en el próximo preestreno no hayan canapés. Aquí se habla maravillas del "revolucionario modo de rodaje", de la genialidad de sus autores (irónicamente, también dos, como en "El proyecto de...") y, seguramente, el que sean Españoles o, peor, Catalanes es el verdadero motivo de esta voluntaria ceguera.

martes, 15 de julio de 2014

OZ, UN MUNDO FANTÁSTICO

Los ingredientes son, a priori, los adecuados para dejar huella en toda una generación: Año, 1985. Producción Walt Disney de imagen real que se anuncia como continuación directa de "El mago de Oz", adaptando a la par los dos libros secuela originales escritos por el mismo L. Frank Baum, "The Marvelous Land of Oz" y "Ozma of Oz". Y, sin embargo, ahora que todo lo ochentero mola tanto -más aún si hablamos de cine-espectáculo- pocos parecen acordarse de "Oz, un mundo fantástico", traducción que recibió en España el mucho más directo y adecuado "Return to Oz" (no confundir con "Oz, un mundo de fantasía", el puto estropicio que perpetró Sam Raimi en 2013). Por lo visto 1985 no fue precisamente el año de Disney, porque también entonces estrenaron la famosa "Taron y el caldero mágico" que fue un desastre comercial por resultar demasiado siniestra. ¿Es ese el mismo caso de "Oz, un mundo fantástico"?... pues en parte sí, pero en parte no.
Veréis, según he leído por ahí, hay quien achaca el fracaso a que la peña esperaba una continuación pura y dura del clásico de 1939, el colorido musical con Judy Garland y, no, esta nueva aventura queda bastante, bastante lejos de aquella. No incorpora canciones y, como decía, Disney insiste en apostar por un tono tirando a oscuro y extraño. El cocktail resultante, obvio, fue lo bastante indigesto como para que las familias no acudieran en masa al cine a verla, quedando así como una pequeña pieza anómala en el siempre reivindicado panorama cinematográfico de tan florida década. Es más, ni tan siquiera yo piqué a pesar de que "Fotogramas" inundaba sus páginas con enormes fotos del film y su peculiar fauna. Tal vez también se debiera a la edad, en 1985 cumplí los 13 y prefería ver cosas como "Regreso al futuro" antes que productos -aparentemente- para críos. Ayer noche fue mi primera vez.
Han pasado seis meses desde que Dorothy llegó del mundo de Oz. Desafortunadamente nadie cree las historias tan raras que cuenta sobre leones cobardes y hombres de hojalata, así que deciden llevarla a un inquietante psiquiátrico para someterla a electroshock (!!!!!). Pero, justo antes de que el doctor pueda darle al "On", se funden los plomos y Dorothy escapa. Cae en un río y la corriente se la lleva hasta... el mundo de Oz.
Una vez allí, y en compañía de una gallina habladora (esta vez Totó se ha quedado en Kansas), descubre que el paso del -poco- tiempo no ha tratado nada bien ni al camino de las baldosas amarillas, ni a la ciudad Esmeralda, que se encuentran en ruinas. Para colmo, los habitantes parecen haber sido convertidos en piedra, incluidos el león cobarde y el hombre de hojalata. Al Espantapájaros lo han secuestrado. ¿Quién es el culpable?, un personaje llamado Rey Gnomo que habita en el interior de una montaña. Así las cosas, Dorothy hace nuevos amigos, un soldado mecánico que funciona a cuerda (Tik-Tok), Jack Pumpkinhead (con una calabaza sobre los hombros) y un alce disecado y, tras enfrentarse a una malvada bruja de cabeza intercambiable, pone camino a la montaña para rescatar a su viejo amigo relleno de paja.
Pues sí, "Oz, un mundo fantástico" hace gala de algunos ingredientes bastante rarunos y oscuros. El arranque ya tiene tela, con esa Dorohty a la que dan por chalada y su ingreso en un manicomio donde piensan freirle el cerebro. O el deprimente estado en que se encuentra el mundo de Oz. Telita. Pero es que luego la cosa no mejora mucho. Todo es bastante surrealista y absurdo. La secuencia en que la bruja mala despierta sin cabeza y persigue a la niña mientras los perolos que tiene guardados en vitrinas gritan como posesos. La llegada a la montaña, donde el Rey Gnomo la someterá a una prueba de los más chorra y arbitraria, sin mucho sentido ni justificación. O, ya puestos, el poco coherente modo en que los héroes acaban con él.
Tampoco resulta tranquilizador cuando, una vez resuelto el entuerto, Dorothy se despide de sus amigos apresuradamente, casi contra su voluntad y no demasiado "happy-mente", mientras la princesa que la devuelve a Kansas se la mira fijamente y sin transmitir ninguna emoción (tal vez ello se deba al talento limitado de la actriz que le da vida, ¿quién sabe?). Claro que también podría pensarse que lo narrado se trata de, simplemente, el efecto del electroshock sobre el joven cerebelo de la protagonista. El Rey Gnomo se parece mucho al doctor y la antipática enfermera de aquel es igual que la bruja de las cabezas intercambiables (ambos son los mismos actores). O el hombre mecánico, que recuerda vagamente a la máquina de electroshocks. En fin, saquen sus propias conclusiones que yo sacaré las mías.
Supongo que el presupuesto de la película sería generoso, aunque no tanto como para superar pequeñas limitaciones técnicas propias de una época en la que los efectos especiales todavía eran mayormente artesanales. Por ejemplo, Jack Pumpkinhead y el Espantapájaros apenas lucen articulaciones en sus rostros. Uno estira la calabaza y el otro abre un poco la boca, pero de ahí no pasa (y según he leído, efectivamente ello se debió a que no quedaban más dólares en el banco). Pero tampoco molesta. A un anciano de mi porte ya le mola eso de encontrarse con trucajes de la vieja escuela: un porrón de stop-motion, otro porrón de animatronics, bastantes mate paintings, algunos cromas, etc, etc. Delicious!!.
Dichas limitaciones impiden que sus responsables puedan desmadrarse mucho más, centrando la historia en los personajes y las situaciones justas y exprimiéndolos lo máximo posible... aunque sea a base de diálogos. Pero vamos, que la peli está maja. Resulta entrañable toda ella. Cierto es que llegada la parte del Rey Gnomo se torna un pelín plomiza, pero aún así uno la puede disfrutar y, obvio, ponerse nostálgico en el proceso. A pesar de que el invento no rulara favorablemente en las taquillas, generó cierto -bonito- merchandising y, como era de prever, un selecto club de fans. Habitando un mundo tan extraño como el nuestro, ¿quién necesita a Oz?.
En cuanto al personal implicado, encontramos nombres bastante curiosos, comenzando por el reparto. A Dorothy le da vida, en su debut cinematográfico, una requetejovencita Fairuza Balk, cuyas inconfundibles agresivas facciones volveríamos a ver en películas como "Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto" (interpretando a una puta teenager), "Jóvenes y brujas" (el film que la hizo popular), "American History X" (como la novia nazi del prota, aquí incluso pueden verle las ubres) o en el reciente "Teniente corrupto" de Werner Herzog. La acompañan Nicol Williamson (el Merlin del famoso "Excalibur" del 81. También cura en "El exorcista 3"), Jean Marsh (haciendo lo que era su especialidad a raíz de la famosa serie "Arriba y abajo", persona estirada y antipática), Piper Laurie (la madre de "Carrie" en el clásico de De Palma. Vamos, que esto de cuidar crías no se le daba muy bien, visto lo que hizo con aquella y lo que hace con Dorothy en esta -aunque no interpreta a su madre, si no a su tía-), Matt Clark (actor básicamente televisivo de muy familiar faz), el enano de rigor, Deep Roy (que a pesar de la currada que se pegó en el "Charlie y la fábrica de chocolate" de Tim Burton interpretando a todos los "Oompa Loompa", siempre le recordaré por su intervención en "Licencia para amar y matar"), Emma Ridley (básicamente famosa por el escándalo que lió cuando decidió contraer matrimonio con tan solo quince primaveras, dos años después de intervenir en la peli de Disney, de otro modo imagino que no la hubiesen querido tocar ni con un palo) y, en un papel muy segundón, la guapa Sophie Ward (que ese mismo año se haría popular como la novia del joven Sherlock Holmes en "El secreto de la pirámide". Su carrera posterior no acabó de despegar, interviniendo en productos segundones, telefilms o cosas de terror como "Waxwork: El secreto de los agujeros negros" y "Book of Blood").
El director, Walter Murch, venía del campo del montaje, actividad esta de la que se responsabilizó en pelis del calibre de "Apocalypse Now", "La insoportable levedad del ser", "El Padrino, parte 3", "El paciente inglés" o la reciente "El hombre lobo". Durante mucho tiempo "Oz, un mundo fantástico" fue su primera y casi única peli como mandamás (lógico después del fracaso que supuso), hasta que en el 2011 su amigo George Lucas le rescató para que dirigiera un capítulo de la serie "Star Wars: The Clone Wars" (previamente Murch había trabajado como montador para Lucas en el corto "Captain Eo", que dirigía su también colega Francis F. Coppola. No en balde Lucas aparece en los agradecimientos del film reseñado y, según Imdb, Coppola hizo de eventual asistente para Murch, aunque no figure acreditado). Desde entonces ha seguido dedicándose a aquello que mejor se le da, cortar y pegar celuloide (o frames).
Es en el apartado de los efectos especiales y de animación donde encontramos también unos cuantos nombres genuinamente interesantes. Por ejemplo, Will Vinton, reputado y respetado especialista en mover plastilina, aquí máximo responsable. Lyle Conway, creador del monstruo que protagonizaba "El terror no tiene forma". Y Henry Selick encargándose del storyboard. Justamente, Selick acabaría prosperando mucho como director, suyas son "Los mundos de Coraline", "Monkeybone", "James y el melocotón gigante" y, ¡¡YES!!, la famosa y fermosa "Pesadilla antes de Navidad". Que no, que el director no era Tim Burton, era Selick, al que el de los rizos hizo sombra (en realidad la función de aquel fue como guionista y diseñador de personajes, aunque este último dato resulte algo discutible a poco que conozcas la obra de Edward Gorey). Justamente, en "Pesadilla antes de Navidad" tenemos como protagonista a Jack Skellington, que en un momento dado aparece bajo la forma de un tipo con cabeza de calabaza muy parecido al Jack Pumpkinhead de "Oz, un mundo fantástico". ¡Alehop!, y así termino con una de esas piruetas con las que tanto me gusta finiquitar estas malditas reseñas.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

INTERVIEW: FEDE TARÁNTOLA

Un buen día, buscando por la red cine exótico y/raro, me topo de bruces y de casualidad con una película titulada “The Froggy Snuff Movie Zero”, que es en realidad un recopilatorio de piezas –animadas unas, de imagen real otras- de tirón claramente experimental, de un argentino llamado Fede Tarántola. Lo que veo me gusta, y me gusta bastante. Destaca, sobretodo, su manera de hacer cine vanguardista pero desde la óptica de un consumidor de referencias populares, con lo que la pedantería  y el intelectualismo, se queda de momento a un lado. Aflora por momentos (innato de los argentinos) pero la mayoría del tiempo se queda en un limbo.
Contacto con el director de marras, y me envía su más reciente película “Mad-Ddre”, un ¡musical de corte experimental que homenajea a “Psicosis”! y me gusta más que su largometraje anterior. Así pues, con esta excusa y con la de que Fede lleva más de 100 cortometrajes grabados desde 1996, con que hace fanzines y “Gacetillas”, ha publicado un libro, y que como no tiene un duro no puede pagar el alquiler y va a acabar en la calle, antes de que le quiten Internet, decido entrevistarle, para que ustedes, lectores amados y queridos, descubran algo interesante del underground que puede ofrecernos Argentina.
Les presento a Fede James Tarántola.


 Haces cómics, Fanzines, cortometrajes… A grandes rasgos; ¿Quién vendría a ser Fede Tarántola?

Que buena pregunta ¡porque siempre me la pregunto! Principalmente porque paso diariamente por variados cambios en rubros artísticos. Generalmente pienso: "el Fede debe ser ese chaval que cuenta que desde su mesita con lamparita esas Historias de Tammerlane en las muchas maneras que el arte lo permite" En el fondo sé que estoy para eso, porque eso es lo único que hice de mi vida: dibujar, filmar, actuar, musiquear, etc.

Desde 1996 hasta la actualidad has realizado más de 100 trabajos entre cortos y largos. ¿Por qué esa actividad tan frenética?

Básicamente arranqué como narrador, periodista de cine e ilustrador, y al poco tiempo (1995) estaba editando mi revista "El Gato Negro", un delirio que se instaló en la demencia del under de los 90s. Creo que ese suceso, sumado a una inmensa bola de ideas en la cabeza, me hizo surfear en un "trip-du-art" donde el que más frecuenté fue el de filmar: en un principio lanzando los 5 VHS de la revista "El Gato Negro", y enseguida ese sinfín de videos, cortos, clips, y largos, actuados o animados.

Te descubrí casi por casualidad navegando por Internet, y me llamó poderosamente la atención, por una parte, tu estilo, claramente experimental, pero siempre con un ojo puesto en el cine de género y, sobretodo, en el humor. ¿Por qué crees que, por lo general, quienes cultivan el cine experimental son unos pedantes?

Me ha pasado que mi escuela fue el cine, libros y cómics: es decir. Creo que estudié un par de cosillas con titulillos post colegio secundario, pero sobre todo investigué libremente, por placer y donde aprendí demasiado. Fue ahí cuando me detuve en los magos de la historia del cine, que quizá hasta hace unos años estaban perdidos en la nebulosa y porque era difícil hallar material. Aprender de esa manera e interesarme por muchas cosas, previo a internet y esquivando tanto colegio-de-moda-de-cine que hubo, hizo que comprenda quizá aún más el fuego de lo que es quemarse la carne haciendo arte. Eso es algo que sólo los "frikis" podemos saberlo, porque aparte de aprender, nos divertimos. Es decir, eso, soy "friki". Hay muchos genios que me dieron semillas a la mente, y todos fueron de la Comedia y del Terror: los únicos 2 géneros donde podés experimentar, pero también tenés que laburar el triple. Porque en esos géneros reside la escencia humana: la risa y el horror, o el drama torpe de la vida. Y las buenas ideas nacen del cine experimental, por más que muchas veces son productos aburridos o brodios imbancables sin onda y ritmillo. Ahora... sí ha pasado que en las últimas décadas, el tiempo industrializó al "cine experimental", casi como si fuese una moda o circo. Y todo eso hace que veas filas de tipos que se creen artistas por comprar tickets de moda para ver un director de moda, y luego esnobear pelotudeces a la salida de la facu. Creo que este sistema nuevo de digerir y vender arte, hizo que lo experimental sea cada día más pedante.

¿Está reñido el cine experimental con el humor y el género?

Me molesta quizá que mucho de lo experimental sea simple, chato, sin gracia, y hasta le pifie muchas veces en divertir con lo bizarro. Pero en gran parte, justamente creo que la comedia y el terror nacen en el cine experimental. Tomá un ejemplo en cuenta: hace 30 años nadie daba 2 centavos por tipos como George Romero, John Carpenter, Tobe Hooper, o un poco más cerca, con tipos como Peter Jackson o chavales Españoles fuera de serie en su género, como Alex de la Iglesia.  Cuando los "frikis" comenzamos a tomar riendas, nació un experimento copado, y eso empezó a marcar tendencia.  Pero una vez más, el Sistema lo convirtió en Escuela, y le puso vallas color alfombra-roja, para mantener del otro lado, consumiendo flashes, estudiando cine como si fuese la moda de "Mi hijo el Do´tor" y hasta comprando palomitas, en super promos americanizadas. Creo que en algún sentido el tiempo hizo de las buenas "frikeadas" (empezando con tipos como Meliés) un negocio para pocos, y donde lo que circula, en un 90% es sin identidad. Por ende, lo experimental (la base) se ha ido convirtiendo en algo aburrido, y hasta estúpido, y con el correr de los años, cada vez más ha perdido esa magia que tenía para con el humor y terror.

¿Cuáles serían tus máximas influencias a la hora de llevar a cabo cualquiera de tus actividades?

Es una lista de gente: te la paso?... Creando Cine son: George Meliés, Tod Browning, Carl Leamme, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel, Clint Eastwood, Brian De Palma, MartinScorsese, John Carpenter, George Romero, Tobe Hooper, Wes Craven, Clive Barker, Peter Jackson, Blake Edwards, Los Hermanos Farrelly, Joe Dante, Steven Spielberg, George Lucas, Robert Zemeckis, Javier Fesser, Tarantino, Robert Rodriguez y miles más. Actores: Lon Chaney, Buster Keaton, Chaplin, PeterSellers, Benny Hill, Los Hermanos Marx, Jim Carrey. De literatura fueron unos pocos principales, que justamente me llevaron a hacer arte en sí: Edgar Allan Poe, Marco Denevi, Ernesto Sábato, Ray Bradbury y Stephen King. En la pintura: Dalí, Klimt y Modiglianni. En comics: Berni Whirghtson, John Byrne, Alan Moore, Stan Lee, Richard Corben... y uf... muchos más. Y en el dibujo de humor: los argentos Caloi, Quino, Fontanarrosa y el Ibañez español!


“The Froggy Snuff Movie Zero” es un largometraje que compila lo más granado de tus cortometrajes, servido todo con las presentaciones de un maestro de ceremonias inspirado en el Dr. Caligari, que va dando paso a las distintas piezas: Hay influencias en esa película desde los vídeo juegos de 8 bits, al cine de terror. Claramente te influencia la cultura popular, pero ¿Qué hay del cine de vanguardia y el Underground primigenio?

Básicamente es un homenaje a todo lo que se te ocurra de formatos y géneros del cine. Es decir: fílmico a video a digital, como del terror y fantástico a la comedia. En millones de fragmentos y personajes de esta peli están escondidos homenajes a genios del cine como del arte en general, incluyendo muchos detalles que sólo un "friki" puede encontrar y disfrutar. Siento que soy y me debo a los artistas, siempre digo. Lo copado fue que después de muchas producciones, con esta saga pude por fin sentarme a unificar todo eso a través de formatos como la tele y el videojuego, y con pixeles, metaforizar sobre el mundo. La "Froggy Zero" fue revelar las acciones de este mundo, justamente de las maneras mas aceleradas (sexo-demencia, música-sonidos y violencia-delirio), a través de medios y cosas como el cine de horror clásico versus el videojuego. De alguna manera, la considero tan metafórica como la Biblia y tan gráfica como mil películas en un segundo. Eso, por supuesto, quizá la haya condenado, por lo menos en Argentina, a considerarse como material bizarro, extremo, incluso a prejuiciarse en Festivales y Ciclos, como una peli que genera locura o que atenta contra la "buena cara" del cine (careta) nacional. Pero justamente desde el Under mismo, desde ese golpe se ha defendido, y ha atravesado barreras en Festivales Nacionales y extranjeros, llegando a la gente sólo para eso, su cometido único: divertir alocadamente sobre este Apocalypsis humano.
Si debo decir básicamente que pelis estuvieron a la hora de la influencia principal fueron los clásicos "El Gato y El Canario", "Psicosis", "El Gabinete del Doctor Caligari", "Viaje a la Luna", "El fantasma del paraíso”, "The Rocky Horror PictureShow", y todo eso fritado a través del videojuego "Frogger" y esa cosa destellante que tienen los (que yo llamo) "programas-cocaína-celu-juegos" de transnoche.



En tus cortometrajes dejas claro, que no solo no hace falta tener un gran equipo detrás, sino que, incluso, puedes hacer películas estando tú solo…

Esa fue una especie de premisa: lo minimalista y solitario, a través  del "lo-fi". Era el 2010, y hacía 7 años que había dejado de filmar: fue por desencuentros con el cine (de verdad, nunca entendí el mercado y la industria nacional), y trasca de que algún que otro proyecto (guiones, básicamente) me habían sido "robados". Cuando empecé con el "One Froggy Snuff", venía muy metido en la pintura, dibujo, gráfica, diseño. Quizá fue eso lo me llevó a que haga el 95% del laburo de los primeros cortos en solitario, donde el poco equipo que habría sería actores filmados o fotografiados en breve tiempo. Luego, vendría el trabajo principal de en meses de encierro transformar eso en un mundo casi virtual y tan imaginariamente-flashero como un viaje de LSD. Ese trabajo llevó meses de salir a sacar fotos a la calle, armar texturas con cartones y fuego y goma y pegamentos, ubicar las cámaras más pedorras y pixeladoras, y mezclarlo todo en una PC tipo Pentium 4 con 64mb de placa de video,  que tiraba lo suficiente para hacer que ese "Smash" (como nombro a las secuencias animadas de los Froggys) en Photoshop 7 y Premiere 6.5. Con el tiempo, he ido incorporando más personas, primariamente en la actuación, generalmente muy cercanos o artistas underground que admiro y respeto, y más adelante músicos y algún pequeño equipo técnico. Esto hizo que la saga vaya tornándose más actuada, más musical, con un equipillo mínimo pero "familia", con los que logramos sacar a los personajes de esas paredes pixeladas y coloreadas, hacia la demente Ciudad de Buenos Aires: el Pueblo de Tammerlane.


Después de ver “The Froggy Snuff Movie Zero”, me sorprendes más todavía con  “Froggy Snuff´s Mad–ddre”, una absoluta locura que yo califico como de película experimental y de guerrilla (Grabáis en la calle sin ningún tipo de vergüenza) que además es un musical cómico terrorífico, con toques de “Torture Porn” y que homenajea a “Psicosis”… ¡Tu estás muy mal de la cabeza! ¿cierto?

¡Así es! Creo que estaba de la cabeza al enfrentar semejante trip, porque realmente, ese largo-clip me la fritó. Pero fue un antojillo que disfruté: "Mad-ddre" fue como decir "Qué coño quedó fuera de esta primera etapa de los Froggys?" ¡y justamente era eso!: calle, violencia urbana, y los homenajes definitivos a Hitchcock y a Blake Edwards, entre otros. Sentía que necesitaba ver a Caligari caminando más allá de lo que fue el clip de "Paseo Violín". Quería ver esa cosa documental, con el tipo armado en pleno Centro de Buenos Aires y sacando a pasear a su madre muerta. De alguna manera, esta Capital viene estando tan alocada e impune como se la ve en el video, donde el programa principal de los Noticieros son los violadores, asesinos, necrofílicos, shooters en la street y muchos monstruos más. "Mad-ddre", en algún sentido, viene a reafirmar lo que la "Froggy Zero" plantea: que está todo podrido, pero para que no sufras del todo, te invita a una alocada canción principal ¡y hasta Tango! Cuando nació el guión en la cabeza, era obvio que no iba a poder dejar de homenajear a Hitchcock, Lon Chaney, Blake Edwards, George Meliés, siempre "presentes" en la saga.

Háblanos del actor que  interpreta a Caligari y de cómo haces para convencer al resto de actores. ¿Suelen ser vocacionales?

Guille era un fan de "El Gato Negro" que en el 2011 se acercó para encargarme unos diseños de logos y arte para su banda, "Bardolino". Automáticamente se convirtió en Caligari. Por esa época yo estaba escribiendo el mediometraje animado "4TH FROGGY SNUFF" y vi que el chaval tenía el "swing" indicado para el personaje, incluyendo el timbre de voz. Básicamente Caligari lo creé como símbolo del mal mismo, pero con un lado seductor, una mezcla de Nino Bravo, Phil Collins, el Detective Marlowe y el Doctor Caligari de la peli muda. Si Guille se convirtió en Caligari fue porque me entendió eso y el concepto de hacia donde iba la saga: de muda a musical, y que ese peso recaía en su personaje. Porque para mí, la primera expresión oral que debía haber en la saga (hasta el momento muda y con esos sonidos 8 biteros) era que, se convierta en musical: camino que ha labrado luego para sus secuelas clips, incluyendo el largo "Mad-ddre" y la peli "Froggy Musical" que estoy pre-produciendo. Como es el caso de Guille, es el caso de casi todo el elenco: casualmente casi ninguno es actor: o son músicos, u oficinistas, o amigos o vecinos. Pero como pasó con Caligari, todos, incluyendo la chica que interpretó al Froggy One, tuvieron que entender la "situation" a contar, más que "ser actor", "hacer de", "estudiar tal guión". Por eso mucho de lo interpretado por ellos nace a partir de esos juegos que planteados en reuniones, y las horas que se han tomado en revisar detalles que tengan que ver con la vida de esos personajes, para luego, exponerse de esa manera en los rodajes, donde yo también siempre lo planteé, ante todo, como un juego, y quizá más cercano a una fiesta de disfraces (a puertas cerradas).


¿Qué puedes decirnos de la escena Underground Argentina? ¿Confunden los espectadores el underground con esas películas, casi siempre de terror  que pretenden imitar con cero medios los resultados del mainstream?

Cuando en los 90 empezó a llegar la tecnología y el nuevo cine independiente Español y Norteamericano, acá en la Argentina creo que sucedió la mayor "desaparición-mental" de artistas después de la Dictadura. Recuerdo que por esa época yo daba mis primeros pasos como director y guionista, y atravesé por cientos de personas, productoras (muchas fantasmas) y personajes del medio, que querían filmar ese tipo de cine. El cine se puso de moda, y había filas de tipos sin arte ni ideas que quería hacer algo, quizás figurar o ser el famoso de la familia, pero de manera trucha. Creo que ya para finales de los 90, en Argentina, el 70% del cine independiente era reinado por seres atentos a realizar copias o intento de peli "mainstream". Aparecieron tipos que luego se impusieron como si fuesen importantes o de alta categoría, que no hacían otra cosa más que robarle a David Lynch, Wes Craven, Peter Jackson, entre otros. Muchos de esos copiones, ladrones y berretas se  inmiscuyeron en el universo del cine "main" argento, y se hicieron de un lugar dominado a su barata manera, y apoyados por ciertos medios, subsidios, under o no, que los tomaba como nuevos genios o talentos. De todas maneras, mucho no pasó, más que pudrir el mercado nacional, haciendo que el público reconsidere que en este país no se puede hacer género sin que te muestren una cosa experimental pedante o un cliché de cliché de cliché de cliché. Me ha pasado que en estos últimos 5 años, vi en Festivales cosas muy mal logradas, o cosas muy prolijamente robadas, factores que generaron desarticulamientos del arte y pérdida de identidad y fomento creativo. Creo que mucho de los verdaderos Undergrounds sobrevivientes y reales de Argentina, están en la Escena Gay: gente que se la tuvo que bancar a los prejuicios y los golpes, y que por suerte, cuando todo se globalizó, no perdieron su identidad creadora, que día a día avanza. Esperemos que tampoco se convierta en una fiesta de pop al pedo, y reinventen o tracen nuevos parámetros para generar esa magia que siempre tuvo Argentina de la de antes: el experimentar y no tener límites a la hora de producir una obra, sea del rubro artístico que sea.

 ¿Conoces a la gente de “5 locos producciones”, allá en Argentina?

No. Los he escuchado nombrar, porque creo que son de Saladillo, una zona que está teniendo mucho cine (mismo como San Nicolás, de donde uno de mis actores fetiche, Juan Carlos Nozzi). Desde ya sería copado conocerlos porque estimo que están haciendo de ese tipo de laburo "de las entrañas" y no con la "careta" de la pantalla de Capital Federal. Acá aún se suceden muchas distancias de artistas. Y en el medio de Festivales y Artistas Cero-Identidad y Oficio, uno se pierde de comunicarse con mucha gente, como esta que me nombrás. Y ya que estoy, los voy a buscar por la web...


¿Qué tal el paso de “Froggy Snuff´s Mad-ddre” por festivales?

Nada. Doloroso. Tan doloroso como una "madre golpeadora", ¡jajaj!... Acá en Argentina, fue completamente abortada. Herida y escondida desde la raíz misma, de ciertos "Festivales Under", cada día más negociados. Lo más triste del mundo fue que como equipo nos abortó un festejo. Contrariamente a los cortos Froggy anteriores, "Mad-ddre" fue un dolor de güevos el parirla. De la misma manera, sucedió al tratar de estrenar decentemente la peli "Froggy Zero". Sucedió mucho quilombo, muchas trabas, mismo desde INCAA TV que "traspapeló" la peli, creo que por prejuicio que era "ultra under" o muy "destellante". Súmale que ciertos Festivales y Ciclos reaccionaron diciendo que la peli era demasiado violenta o que la gente podría ofenderse por semejante lío de montaje y personajes enfermizos. Obviamente, "Mad-ddre" fue guardada, no fue valorada, fue escondida, mismo por gente que luego tomó conceptos y arte para generar fotocopiados videoclips y hasta gráfica misma en sus transados festivales. Con el equipo no nos esperábamos algo así: "una peli maldita", menos, después de la repercusión (incluso viral y mental) que habían causado otros episodios Froggys (como el 3ro) en Festivales Nacionales y Extranjeros, y en proyecciones especiales como fueron e Colegios y Penales. Creo, "Mad-ddre" será un trip que sólo el verdadero "friki-lover" de la Froggy Zero irá a encontrar de casualidad. Quizá eso le de con el tiempo alas, o que se le reconozca su arte. En los copados "frikis" del mundo confío que la descubran y disfruten, y hasta entiendan el por qué no pudo ver del todo la luz del proyector: justamente (como hablamos en la pregunta Nº10), es porque el poco cine que se ve y se hace de género en Argentina, es copiado, imitado, afanado de los clichés del cine de afuera.

¿Verdaderamente existe un público para el cine de Fede Tarántola?

Existen dos públicos muy distintos. Uno: es el público que sigue mis locuras desde mis primeras creaciones, generalmente gente que ha leído la revista o comprado los VHS de "El Gato Negro", o visto la tira de "El Pato Baratucci" que salía en la revista "El Acople"  y "La Bocina" y convertida en una mini serie animada emitida en "MTV". Esa gente es la que de alguna manera siempre está conectada a mi filmografía como también a mis producciones narrativas o con pintura y dibujo. Por otro lado, sí hay un público que es casual y que ése público se divide en dos: el que se horroriza del contenido y/o visual, como el que ve a través de eso, y comprende, como yo lo entiendo cuando me siento en la "mesita", que todo se trata de un cuento más acerca de este mundo, pero explicado de una forma "especialita". Después existe un tercer público, pero ese calculo me debe odiar porque con mis videos "visual-y-metafórica-y-violenta-de-mentes" los pongo de los nervios (y en muchos sentidos).


Aquí en España, a lo largo de los años, han existido varios sellos de DVD que editan películas amateur de variado pelaje. ¿Existe algo similar en Argentina?

Existen sellos, creo, pero de otra manera. Acá el under nunca fue considerado, hasta que ciertos personajes lo llevaron a lo masivo. Luego, con la llegada de los años 2000, muchos de los under que querían seguir viviendo de lo under, justamente negociaron con sistemas comerciales, para hacer producciones comerciales, generalmente copiadas de producciones extranjeras. A ese "cine-loco-prolijo" se lo empezó a llamar Under, y eso desvirtuó mucho todo, convirtiéndolo en una farsa. Principalmente, porque Argentina, gracias a su mercado, ha sido un país de consumo de arte y productos "a medias". Acá no sabíamos lo que se producía afuera, y por muchos años, la gente se obnubilaba con el cine de 100% USA. Y cuando todo se globalizó, muy pocos entendieron la diferencia de lo bueno y lo malo. Se esnobizó mucho todo. Se transó todo. Acá la cultura es gente que se mata por un subsidio, mientras los verdaderos artistas son afanados, censurados, enterrados. En Argentina, tenés buenos actores, pero una película buena cada 5 años por lo menos, y generalmente es de productora. Y después se usa mucho eso de simularla como independiente, y venderla como si fuese Hollywood. Creo que por esas pelis, se puso de moda acá el estudiar "cine". Hasta hace 15 años, si estudiabas cine, eras un "vago hijoputa". Luego de ese cine, si miramos para abajo, lo "under" sería una especie de intención "careta" de lograr eso, y a lo sumo, terminar poniendo en una peli loca a alguien famoso. Entre eso sobreviven productoras, pero como todo lo bueno de este país, cuando es bueno: termina corrompido o en un paredón (metafórica o literalmente hablando).

Si yo quiero ver alguna de  tus películas ¿Qué tengo que hacer? ¿Y si quisiera comprar el DVD?

Hasta donde tengo filmado, casi todo se puede disponer online. Mismo hago ediciones under (desde la era del VHS, pasando por el VCD al DVD) que he comerciado, como también desparramando para que se vayan piratizando. Durante los años 2000 al 2004 manejé la distribución de los (en aquel momento VHS) de "El Gato Negro Videos". La distribución (Aceite De Castor Producciones) abarcaba los principales 30 locales "frikis" de Capital y de ahí al país y limítrofes y mundo. Hasta que un buen día fue cuando empecé a disfrutar que se copiara de video a video expandiera, decidí bajar la persiana y abocarme a filmar. Los Froggys lo consideré como una nueva etapa, donde sería free el verlo, el tenerlo, incluso si me lo piden, se los mando free. Estas cosas nacidas, tan naturales, es siempre un placer el poder llegar, sin barreras comerciales y entretener. Lo que sí he buscado, es maneras de lanzarlas por cable o distribuidoras o en DVD por compañías pequeñas, pero he encontrado trabas como la de los Festivales y ese marcadillo oscuro de cine pedante y copiado. Me la chupa lo que gasté, incluso el equipo que laburó también está a prueba de balas y festivales, pero ese desamparo de estas pelis con aval de distribuidoras o mismo del INCAA, ha hecho que mi producción decaiga, y obviamente este año me encuentre con problemas económicos, como no poder seguir alquilando mi casa (post Navidad tengo que partir y no se donde). Pero no reniego, porque quizá no es época, o es este país malparido. Y tengo la paz, que el verdadero público ha sabido encontrar, comprender y disfrutar, a través de esas copias en disquillos o por la web. Eso mismo es el verdadero soporte que me doy a la cruzada, para seguir teniendo alma y vida, y encontrar la vuelta, donde más allá de las circunstancias, poder seguir creando y produciendo.

¿En qué trabajas actualmente? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Como para desprenderme un poco de lo Froggy, este 2014 le di un respiro a la saga y me metí en crear una tira cómica. Empecé a ver de publicarla, pero voy a intentarlo en Europa, ya que aquí el mercado de la ilustración, y aún más de la tira cómica, está paralizado... Y eso que venimos de un país de grandes historietas. Pero lo mismo ha pasado con la narrativa de ficción. En una de esas si me agarra el chifle y la publico gratis en fanzine y/o online. Por otro lado, estoy re prendido de una nueva premisa: una especie de Froggy bueno que es "Tito". Tito es justamente un personaje (del Froggy 3) y que originalmente nació en una de mis tiras perdidas. Actualmente estoy editando el piloto de lo que sería un sketch con un personaje que va más allá de la demencia disléxica. Lo agradable es que pude jugar más con el diseño de producción (la escenografía caricaturesca sumada a las luces teatrales) y darme el lujazo de que esté protagonizado por dos genios de fierro del humor del teatro y tele nacional: Iván Moschner y Gerardo Baamonde.

También escribiste un libro en 1996 ¿verdad?

Justamente ese libro fue una especie de desvirgue: en 1993, en pleno colegio secundario, ya empezaba a asomarme el "indio-creativo" y me planteé publicar un libro. Y me planté en una Editorial con la idea, y rompí las pelotas, hasta que por 1996, (2 años después de terminar colegio secundario, y a un año de haber empezado "El Gato Negro"), el libro "Cómo copiarse en el colegio" se convirtió en mi primer sueldo real en el medio artístico. Lo interesante, es que el libro era una burla, porque en sí no enseñaba más que lo que uno aprende macheteándose, pero fue uno de los primeros experimentos para contar una etapa copada como el colegio (por esa época tenía 17 años cuando lo comencé, y 20 cuando lo publiqué) desde un punto de vista entre delirante, técnico y bizarro. Gracias a ese libro he conocido muchos artistas, escritores y personajes, entre ellos Caloi, Santiago Varela, Ricardo Darín, Luis Brandoni, entre otros, y principalmente al Genio del Doctor Tangalanga (que por esa época sólo era masivo en el under), y quien dio un empuje moral a mis primeros pasos y delirios en el humor & horror plasmados en una obra.

¿Qué pregunta te gustaría que te hubiera hecho y  me ha faltado? Y responde tu mismo, por supuesto.

¡Jajajaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Esa es buena... a ver... Yo me hubiese preguntado: "¿Cambiarías algo de tu obra cinematográfica?". A lo que yo respondería: " !No! Siempre me lo pregunto, pero sé que no, porque disfruté mucho creando estas locuras y que no me alcanza el tiempo para tantas más que vendrán."

¿Algo que añadir?

Sí: que siempre duermo con la luz prendida!
Gracias miles por este apoyo y por bailar al ritmillo de los Froggys. ¡Abrazos gigantes Víctor querido!


jueves, 7 de marzo de 2013

LA ESPADA INVENCIBLE

Terry Marcel. Fíjense en este nombre, a mi me parece bien bonito. Si hubiera nacido anglosajón, como él, me hubiera gustado llamarme igual. Terry Marcel. El señor Marcel posee una filmografía bastante curiosa. Arranca, básicamente, a inicios de los 80 con comedias tirando a ignotas, para, en plena fiebre del cine espectáculo Spielbergiano-Lucasiano, subirse al carro de la fantasía destinada a todos los públicos, pero a base de calderilla. Desvirgándose justamente con esta "La espada invencible", continuando con la oscura -y curiosa- "Prisioneros del universo perdido" y cerrando el círculo con, tal vez, su peli más conocida, "Jane en busca de la ciudad perdida" (evidentemente inspirada en ya saben qué saga). La cosa no debió de irle muy bien, porque a partir de ahí se especializó de modo exclusivo en dirigir capítulos de series televisivas.
"La espada invencible" entra de lleno en la categoría de la fantasía heróica, o incluso la espada y brujería, unos años antes del "Conan" de John Milius que tanto inspiró a unos y otros. Es decir, que en ese sentido la peli de Marcel vendría a ser incluso pionera. En realidad si hay alguna fuente de la que el cineasta churrupetea no es del personaje de Robert E. Howard (y sus novelas) sino de "El señor de los anillos"... o eso creo yo. Pero a niveles estrictamente cinematográficos, la verdadera fuente de ideas y robos es "La guerra de las galaxias". Una teoría que creía exclusivamente mía, pero por lo visto, y tras consultar Imdb, es bastante oficial. Veamos...
Como buen culebrón de espada y brujería, "La espada invencible" gira en torno a la venganza. Aquí todo el mundo se quiere vengar de algo. El prota de su hermano mayor, el malo de la peli, después de que este se cargue a su amada esposa y a su respetado padre. Antes de morir, el progenitor le entrega al hijo bueno una espada mágica con poderes propios. El mozo sale en busca de ayuda, agenciándose a un gigante, un enano y un gnomo. Bien, este último no se puede decir que sea muy bajito, ni lleva un ridículo gorro rojo, en realidad tiene las orejas puntiagudas y dispara flechas, por lo que deducimos que es un elfo. La panda se une a un pobre hombre (y digo pobre porque en 15 minutos le amputan la mano, le clavan una flecha y le meten de hostias) cuyo pueblo fue masacrado por el malo y, claro, quiere vengarse. El malo, por su lado, ha secuestrado a una monja por la que pide un montón de oro a cambio, así pues el equipo de los "good guys" aprovecharán su rescate para desahogarse de todos esos deseos revanchistas que les impiden dormir por las noches.
Qué duda cabe que el rey de la fiesta es el gran Jack Palance, quien da vida a un mega-malvado vestido de negro que se llama Voltan, lleva un casco igual al de "Darth Vader" y de vez en cuando consulta con un brujo encapuchado conocido como Señor Oscuro. Por cierto, que a Voltan le gusta más matar que a un tonto una piruleta, cosa a la que siempre recurre ante la duda. Todo ello, más la espada mágica con la empuñadura iluminada de verde, los impolutos ropajes blancos del héroe cuya única meta es ayudar al desvalido, el gigante que parece Chewbacca y su relación con el enano, que recuerda a la de C3PO y R2D2, más toooodos los rayitos de colorines y efectos de sonido entrañablemente cutre-salchicheros, evidencian que Marcel tomó buena nota del clásico de George Lucas, que para algo era el título fantasioso de cabecera en la época.
No es que "La espada invencible" sea la diversión personificada. Su trama previsible y super-lineal impiden que nos distraigamos lo necesario, pero tampoco es que nos aburramos mortalmente (en realidad, y aunque el ritmo general es lentillo, las secuencias más movidicas se resuelven a toda hostia, sin florituras). El aspecto general del film, así como sus simpáticos trucajes, la ingenuidad de todo ello y el regusto a cuento de hadas churrigueresco, le otorgan un indudable y entrañable encanto que contribuye a hacerla bastante simpática. Maja. Algo que me temo no compartieron aquellos que fueron a verla al cine en su día, ya que nunca hubo la segunda parte que, indudablemente, Terry Marcel tenía en mente. No porque sí "La espada invencible" en v.o. se hace llamar "Hawk, the slayer", en referencia al protagonista ("Halcón" en la versión castellana), título nacido para ser una franquicia. Al final de la peli, Jack Palance muere, pero es rescatado por el Señor Oscuro con intención de devolverle a la vida. Y una bruja buena se despide del "Halcón" con un "Volveremos a encontrarnos". De hecho, la secuela ya tenía título y todo, "The Slayer returns. The Hunt begins"... aunque realmente no se anunció hasta el año 2009. ¿¿Cómor??. En todo caso, nunca llegó a realizarse.
El reparto reserva algunas agradables sorpresas, como encontrarse con la musa de Lucio Fulci, Catriona MacColl, Patricia Quinn (la Magenta de "The Rocky Horror Picture Show"), Roy Kinnear, Patrick Magee (habitual en el cine de Kubrick), Graham Stark (habitual en la saga de la pantera rosa), y, curioso, dos actores que volveríamos a ver en futuras y notables muestras de espada y brujería como Ferdy Mayne (que haría un papel parecido en "Conan, el destructor") o, sobre todo, Bernard Bresslaw quien, mientras en "La espada invencible" interpreta a un gigante, en la también (medio) inglesa "Krull" hace lo idem con un cíclope.
Así mismo cabe destacar los créditos iniciales y finales, precedidos por el dibujo animado de un halcón volador, la banda sonora de inesperado ritmo discotequero (y con un tema heróico que suena cada vez que aparece "Halcón" blandiendo su espada mágica) y la marcianada de la carátula española que otorga la paternidad de la película a dos caballeros, el colega Marcel y Jack Gill. En realidad el segundo ejerce de productor-mecenas de lo que es una curiosidad bien agradable y que, desde ya, entra a formar parte de mi elitista colección de cintas VHS.

miércoles, 13 de enero de 2016

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "HOWARD, UN NUEVO HÉROE"

Y está de actualidad este Súper Héroe Marvel, porque como aparece un momento en la escena post-créditos de "Los Guardianes de la Galaxia", ha vuelto a generar interés, al menos, en lo que a ambientes comiqueros se refiere; van a publicar la obra integral del personaje datada en los 70, además de un nuevo cómic para lo colección "100% Marvel". Para rizar el rizo, será uno de los nuevos agentes de S.H.I.E.L.D en el cómic "Agentes de S.H.I.E.L.D.". Y si, soy fan del tebeo.
Pero antes de que supiera siquiera que Howard era un personaje de cómic, yo era -y soy- fan -incondicional- de la película, una de las mejores producidas por George Lucas y, sin embargo, por el mero hecho de que en su momento no dio pasta, la más denostada.  Las listas profesionales de peores películas de la historia la incluyen, si bien es cierto que la masa, sin opinión, mediocre, borrega que sigue a la manada, la considera, efectivamente, un fiasco. Aquí sin embargo, nos gusta mucho la película y el personaje (que se lo digan a Naxo y a su "Allan Actionduck"... que él les cuente) y reivindicamos un PELICULÓN que ya fue reseñado en su momento. Pinchen.
Y aquí les dejamos con sus preciosos fotocromos y su no menos hermoso poster.
Disfrutenlos.















domingo, 17 de abril de 2016

LOS FOTOCROMOS (Y LA CARATULA DEL VHS) DE “INDIANA JONES Y EL TEMPLO MALDITO”

Hoy tiramos de algo fácil, los fotocromos de un blockbuster ochentero, de esos que ahora a todos dios le flipan y pobre de quien diga algo malo, pero que cuando se estrenó en su momento raro era el crítico que no lo despellejaba, y más el caso que nos ocupa, la secuela de “En busca del arca perdida” culpable, junto a “Gremlins”, de que la MPAA se sacara de la manga la clasificación “PG”, es decir, para menores acompañados, sello este destinado a aquellas pelis demasiado fuertes pa la familia, pero no tanto como para limitarlas a plateas adultas. Bobadas, no era más que un modo como cualquier otro de asegurar que el dinero siguiera brotando de las taquillas.
En el caso de “Indiana Jones y el templo maldito”, el material escabroso lo comprendían una secuencia de sacrificio bastante impactante y, sobre todo, el salvaje mal trato continuo a menores de edad, ideado todo ello por George Lucas 
y Steven Spielberg, el primero en pleno divorcio y el segundo recién separado, de ahí que volcaran toda su mala leche en el proyecto. Ahora ambos se “arrepienten” un poco, pero a mi "me impogta un cagajo".
A diferencia de la primera, más “seria y adulta”, más clasicorra, esta es un auténtico carrusel imparable que transcurre a velocidad de vértigo, pero también algo chorras. La última vez que la vi no pude acabarla. No sé, cosas de la edad.
Ahí van los entrañables fotocromos cortesía del “Mola Ram” de Sitges, Alex Gardés, propietario y guardián de los mismos (y la caratula del VHS, ¡pero esa es mía!).
















lunes, 7 de mayo de 2018

KRISIS, UNA TERAPIA SUPERHEROICA

Por norma general, en Aquí Vale Todo no solemos hacer caso al cortometraje español, porque en contra de lo que se pueda presuponer, al ser nosotros cortometrajistas, no nos interesan los cortometrajes españoles. Personalmente, ya no es que no me gusten, es que me ponen nervioso y de mal humor.
Sin embargo, hay varios factores que hicieron que yo pusiera mis ojos en este “Krisis, una terapia superheroica”; El principal es que se trata de un cortometraje del director Daniel F. Amselem, al que ya entrevistamos  hace un tiempo para este blog (leer la entrevista) y que despierta en mí cierto interés y simpatía, amén de que su película “Operación Gonada”, con sus virtudes y carencias, me gusta mucho. Cómo no ver sus siguientes trabajos.
Y Amselem podría haber realizado un corto más de tantos que pululan por ahí, pero sin embargo, ya solo por la originalidad del punto de partida, gana puntos con respecto al resto de propuestas profesionales dentro del mundo del corto. Y es que Amselem, fiel a sus gustos, consciente de los tiempos que corren, y curtido en mil y una batallas en torno al financiar sus trabajos, construye un simpático cócktail de guiños y referencias que se condensan en 13 minutos de metraje que pasan volando. En definitiva, no nos ofrece otro aburrido corto español de manual.
Cuenta como un súper héroe, el Errante Galáctico, que ha perdido la fe y los poderes ante un planeta tierra tan jodido que se desmorona por sí solo, acude a un psicoanalista, el profesor Kleinman, a contarle su problema. Sus credenciales para con el súper héroe son que, su padre, atendió personalmente, años atrás, nada menos que a George Lucas. Por otro lado, este psicoanalista resulta ser un judío ortodoxo, algo neurótico y cuya relación con su madre bien le valía que alguien le psicoanalizara a él… ¿Saldrá  nuestro súper héroe de la crisis que atraviesa? Para saberlo deberán ver el corto que se encuentra actualmente en un tour de force de festivales por todo el mundo.
La cosa finalmente resulta simpática; no hace falta ser una lumbrera para darse cuenta de que, aunque no lo son, los personajes están claramente influenciados por otros dos personajes, siendo esto al final un “Magneto meets Woody Allen”. El Errante Galáctico, obviamente, guarda un gran parecido con el villano de Marvel —de hecho yo me andaría con cuidado con Disney, no sea que interpongan una demanda, puesto que el casco del Errante es calcado al de Magneto— mientras que el psicoanalista, el profesor Kleinman no es más que un sosias de Woody Allen. Obviamente, con estos parecidos, con estos homenajes, juega Daniel F. Amselem todo el tiempo en su corto, hasta el extremo de que los propios títulos de crédito finales son un homenaje, no diré a qué, para no spoilear. Asimismo, son estos arquetipos que Amselem toma prestados, los que otorgan atractivo al corto.
En definitiva, 13 minutos entretenidos, dinámicos, con algo de acción, sangre y sobretodo una muy sutil comedia, que merecen la pena ser visionados.
En el reparto, como el Errante Galáctico tenemos a Octavi Pujades al que hemos visto en películas como “Gallino” o “Tres bodas de más” y como el profesor Kleinman tenemos a Joaquín Daniel, visto en films como “Todos tenemos un plan”.
Si la cosa funciona, la cosa desembocará en serie televisiva para las plataformas digitales.

lunes, 10 de febrero de 2014

MEMORIA (LAS BESTIAS NO SE MIRAN AL ESPEJO)

Los mas viejos del lugar, se acordarán sin duda de “La familia Telerín” y su “Vamos a la cama” canción esta con la que los niños españoles de los años sesenta se acostaban tras finalizar la programación infantil. A los de mi generación nos acostó “Casimiro” pero al igual que en la memoria colectiva actual permanece, para generaciones venideras, este peludo monstruito, a ustedes, por cojones, les tiene que sonar la familia y la canción de la que les hablo.
Como buen producto de consumo, “La familia Telerín” tuvo su película para las grandes salas, la famosa “El Mago de los sueños”, considerada una obra maestra de la animación española. El director y artífice de todo esto, se llamaba Francisco Macián. Este se dedicaba ha crear spots publicitarios desde sus estudios, los “Estudios Macián”, y dicen que “la del negrito del cola-cao” es obra suya. También era dibujante de cómics.
El tema es que el gachó, inventó un nuevo sistema de animación – algo parecido a la rotoscopia, pero mucho antes de que esta se hiciera famosa- que combinaba la imagen real con la animación, convirtiendo a los humanos en dibujos animados. A esta nueva técnica, Macián lo llamó “M-Tecnofantasy”. O sea, que Macián inventó la animación por rotoscopia, pero como estamos en España dio igual, y luego lo inventó otro que fue el que se forró.
Ya utilizó esta técnica en la película “Dame un poco deAmooooor”, dónde su novedosa técnica de animación quedó eclipsada por la presencia de “Los Bravos”.
Así que años después, rodaría su primera película de imagen real, en la que se quitaría la espinita, incluyendo mucho de su “M-Tecnofantasy” en el metraje de la película. Esta película, es la que nos ocupa, “Las bestias no se miran al espejo”, más conocida, en sus ediciones videográficas como “Memoria”.
Se trata de una de las películas más ignotas y extrañas del cine español, que fue rescatada a una calidad deplorable, eso si (pero menos es nada), por la gente del blog  ¡No hija no! que está haciendo una labor encomiable encontrando y compartiendo estas piezas únicas del cine español. “Memoria” estaba buscadísima, y hasta que ellos la pusieron en circulación, inencontrable.
La película es una clara pieza de corte experimental, que coquetea con la ciencia ficción y que, aparte de aplicar en  más que contadas ocasiones el “M-Tecnofantasy”, bebe mucho del “2001: Una odisea en el espacio” de Kubrick, y, sobretodo, el “THX 1138” de George Lucas. Y si esta película hubiera estado rodada por un gran estudio, a día de hoy tendría el prestigio de estas, pero, otra vez más, estamos en España, por lo que esta propuesta, interesantísima de todas, todas, se torna cutre por momentos. Ahora, mola que te cagas.
Con la excusa de usar una iluminación como nadie había osado a usar en el cine español en los años setenta, de filmar imágenes oníricas y, sobretodo, con el afán de juguetear con la técnica de animación de la que es papá el director,  la película se desarrolla en el futuro – es decir, el año 2000- y cuenta la historia de un  científico, que cree que puede hacer transfusiones de memoria en aquellos cerebros dañados por las distintas enfermedades cerebrales. Pero decide abortar con el asunto, cuando se da cuenta de que los científicos no son más que marionetas de los que mandan, meros robots, y no quiere contribuir con su descubrimiento a esta causa.
Una sucesión de escenas, montajes, animaciones y “M-Tecnofantasys”,  adornan el ligero hilo argumental que posee la película, y la convierten en un collage de imágenes sin sentido la mayoría de la veces, documentales otras tantas, y siempre fascinantes, a las que hay que añadir ese tufillo a huevos fritos con chorizo que poseen todas las películas españolas de aquella época (1974).
Por otro lado, la película es una adelantada a su tiempo, a nivel técnico y visual es realmente revolucionaria, y en definitiva, una película a  descubrir… aunque, como ya he dicho antes, no se despoje de su toquecito cutre.
Macián, murió poco después de rodar su película, así que no rodó nada más, y yo me pregunto: ¿Cómo sería el cine español a día de hoy si Francisco Macián hubiera tenido más repercusión? Y la respuesta, posiblemente, sea que nunca hubiera tenido repercusión.
Como el científico capaz de hacer trasfusiones de memoria, tenemos al todo terreno Fernando Sancho, que para más inri, está incluso convincente. Junto a él, William Layton y Pat Johnson.
Una autentica rareza, que dejará muy satisfecho a los más curiosos.