Mostrando las entradas para la consulta JIM CARREY ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta JIM CARREY ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de septiembre de 2016

LOS PINGÜINOS DEL SEÑOR POPER

Tras unos años buscando desesperadamente el Oscar de la academia con películas que, o le iban muy poco, o nada (ya sea “Phillip Morris ¡Te quiero!” en la que interpreta a un homosexual -que ya sabemos lo poco amigo que es Carrey de este colectivo- ya sea “¡Olvidate de mí!”), Jim Carrey se plantea que igual es hora de asumir que nunca se lo darán y comienza a ha hacer de nuevo lo que ha estado haciendo siempre, y en lo que es un autentico número uno, esto es; la pantomima y el caricato.
Así, protagoniza una cinta familiar en la que puede desenvolverse como un autentico Jim Carrey, una cinta que le podrá devolver la gloria que abrazó antes de intentar convertirse en un actor serio…pero,  fracasó en el intento de ser él mismo. Fracasó porque, sin ir mal del todo en taquilla, “Los Pingüinos del Señor Poper” se convirtió en su ultimo papel protagonista hasta la fecha, con excepción de la horripilante “Dos Tontos todavía más tontos” que acabaría de sepultarle, tanto a él, como a su co-protagonista, Jeff Daniels. Entonces, “Los Pingüinos del Señor Poper”, sería el inicio de una decadencia que comenzaría en 2011 y que no tiene pinta de querer cambiar por el momento.
Y es que la película, estando entretenida –se trata de una comedia familiar, blanca, más que la nieve que de vez en cuando hace acto de presencia en la película, y aseptica, más que un trago de agua de manantial- no es un buen vehículo para el lucimiento de Jim Carrey. El reclamo, los principales soportes del humor son los pingüinos que en la película aparecen, y no Jim Carrey, que además no nos ofrece un habitual despliegue de muecas como se esperaba, y que, inexplicablemente, está contenidísimo. Vamos, que afronta un papel abiertamente cómico y en el que se espera al Jim Carrey de toda la vida como si interpretara cualquiera de los personajes dramáticos con los que esperaba ganar un Oscar… ¿Dónde está mi Jim Carrey? ¡me lo han cambiado!
Entonces, según esto, llego a la conclusión de que lo peor de la película, es precisamente Jim Carrey que está espantoso.
El argumento, inspirado en un cuento infantil homónimo,  es sencillo: Un desperado agente inmobiliario que ha triunfado en la vida, recibe la herencia de su padre, nada menos que 6 pinguinos. Entre que se deshace y no se deshace de ellos, los Pingüinos, harán de las suyas dentro de su lujoso apartamento, hasta que el Señor Poper se encariña de ellos, por determinadas cuestiones, y tendrá que lidiar con las gamberradas de estos, y con las intenciones del director del Zoológico local, que es quedarse con estos pingüinos, con intenciones no del todo honestas.
Siendo muy rebuscado, y teniendo en cuenta que los pingüinos protagonistas, además de hacer sus tropelías por la casa, siendo prácticamente iguales, tiene cada uno su propia personalidad, “Los Pingüinos del Señor Poper” muy parecida en tono y ejecución a “Los Pitufos”, no dejaría de ser una vuelta de tuerca infantiloide de lo que ya nos ofrecía “Gremlins”. Claro, salvando mucho las distancias en todos los aspectos posibles.
Pues como ya les he dicho, la peli se ve en un pispás, y lo único que no funciona es Carrey. Tiene sentido que esto sea así, pues cuando la Fox afrontó el proyecto era muy distinto. Sería una película de corte más oscuro protagonizada por Ben Stiller y dirigida por Noa Baumbach (director de “Margot y la boda” o la aclamada “Frances Ha”, así como los escarceos de Stiller en el cine independiente “Greenberg” o “Mientras seamos jóvenes”), pero el primero ya estaba harto de protagonizar películas en las que lidiara con animalitos que la mayoría de las veces no estaban allí –como en “Noche en el Museo”- y el segundo, sin Stiller en el proyecto, perdió el interés, que para eso es un director indie de autor.
Tras tentar a Jack Black o a Owen Wilson, el único que aceptó fue Jim Carrey, y lo cierto es que cualquiera de los candidatos previos daba mejor el tipo para Mr. Poper que él.
En cuanto al tema de los pingüinos, hay escenas en las que se utilizan pingüinos de verdad (para lo cual se tuvieron que usar sets de rodaje debidamente preparados y refrigerados), y otras en las que se trata de pingüinos de CGI, y aquí es donde radica lo bueno de “Los Pingüinos del Señor Poper”, el lado técnico, ya que la perfección es tal, que casi siempre cuesta distinguir cuando lo que vemos es real y cuando ordenador, aunque, intuimos cuando lo es cada vez que, por ejemplo, los pingüinos realizan espectaculares acrobacias.
Las labores de dirección recaen en Mark Waters, artesano Hollywoodiense de comedia y fantasía que firma, en su filmografía, títulos como “Las Crónicas de Spiderwick”, “Chicas Malas” o “Los fantasmas de mis Exnovias” y que, sin duda, llevará a muy mal puerto la inminente secuela de aquella oda al mal gusto y la mala leche que era “Bad Santa” de Terry Zigwoff. Veremos. Aquí, sin más, cumple con lo que se le pide, cobra el cheque, y para casa.
En españa la película no llegó a los 600.000 espectadores.

lunes, 2 de junio de 2014

RUBBERFACE

Parida como “Introducing Janet”, se trata de un viejo telefilme Canadiense, en el que Jim Carrey no era más que un  joven que empezaba en el mundo de la comedia y en el que, aunque tenía un papel protagonista, no era el principal reclamo.
Un mediometraje –apenas dura 45 minutos- que cuenta la historia de una joven oronda y acomplejada que, por otro lado, tiene cierto talento para la comedia y los chistes. Un buen día conoce a un joven de exótico nombre, Tony Moroni, que además de fregar platos en un club de comedia, de vez en cuando sube al escenario a soltar su mediocre repertorio. Un buen día, deciden que lo mejor que pueden hacer es, que ella le escriba los chistes a él, dado que ella tiene miedo a subir al escenario, y así matan dos pájaros de un tiro.
Bueno, esta película es absolutamente infame, rodada como sin ganas, con un tempo inexistente y con una historia que no puede ser más sosa. Todo apunta que la película será una comedia romántica de “chico-majo-conoce-chica-gorda-y-se-enamora”, pero se queda a medio camino, porque esta historia de amor, luego ni se llega a plantear a pesar de que esté todo preparado para tal efecto. En definitiva, una patata hervida.
Por otro lado, la protagonista,  Adah Glasbourg, no puede ser más insoportable. Figura ser una chica de lo más divertida y con sus chascarrillos y chistes, la sensación que le queda al espectador es que está interpretando a una enajenada mental. Quienes vieron la película en su momento, además del encargado del casting y el director, debieron pensar lo mismo, porque lo cierto es que esta chica no volvió a rodar ni una sola película más, y su partenaire, Jim Carrey, terminó explotando su vena cómica más facial, y gracias a eso tiró para adelante, porque lo cierto es que,  aún apuntando maneras, el Jim Carrey de esta película, tiene la gracia brillando por su ausencia. Es más, hay escenitas de ambos que inmiscuyen al espectador en la más asesina vergüenza ajena.
Y es que esta película quedó relegada al olvido. Hasta que, claro, por unas cuestiones o por otras, Jim Carrey se convirtió en estrella. Tras sus apariciones televisivas y sus películas, se le empezó a conocer como “Rubberface” (Cara de goma), así que las despiadadas distribuidoras de vídeo, rescataron del cubo de la basura esta vieja película, y titulándola de igual manera que el apodo de Carrey, la lanzaron al mercado como si se tratara de una película nueva del cómico en la que se vendían los atributos y la comedia física por los que Carrey era conocido… y eso que en esta película, Carrey apenas hace un par de gestos muy poco desarrollados.
Mucho después, a  nuestro país llega la película en DVD, exactamente con las mismas artimañas que lo hicieron en Canadá y las Américas, pero peor aún, con esta carátula que les adjunto. En ella vemos que hay un cuerpo al que, en su imposible postura, han cortado, via fotoshot, la cabeza de su dueño para pegar de mala manera la cabeza de un  Jim Carrey, que si no es del todo actual, si que es de sus últimos años. Ahora la cosa está en ¿Todavía hay alguien que pique con estos intentos de engaños? Yo he adquirido el dvd sabiendo que sería algo de esto y por eso lo he comprado –por eso, y porque me ha costado 80 centimos-. Y estas cosas deudoras de la etapa del vídeo club, ejecutadas en los tiempos que corren, bien merecen una reseña.
Dirigen Glen Salzman y Rebecca Yates, que en su longeva carrera televisiva, alguna vez tuvieron que decir aquello de “ Yo rodé una de las primeras películas de Jim Carrey”.
Como anécdota decir que, a juzgar por su aspecto en este telefilm, Jim Carrey tiene los dientes nuevos –aquí los tiene montados y torcidos- y la nariz operada, como pasa con la mayoría de las estrellas de Hollywood.
Una porquería.

viernes, 29 de enero de 2021

MAN ON THE MOON

A Milos Forman en los 90 le dio por rodar  biopics. En 1996 dirigió el estupendo “El escándalo de
Larry Flint” y, en 1999, decidió, tras una conversación entre puros habanos con Danny DeVito, el devolver a la vida el genio de Andy Kaufman. Lo hizo a través de una película que al contrario que en las que había aparecido el auténtico Kaufman, resulta ser formidable. Para ello, Forman cuenta con el protagonismo de Jim Carrey, quién para meterse en el papel del comediante americano, lo hizo de forma concienzuda, llegando incluso a pedir a sus compañeros que durante el transcurso del rodaje, no se dirigieran a él como Jim, sino como Andy. Y en consecuencia a sus meticulosas formas de sumergirse en un personaje, se convirtió en un insufrible chalado intratable (de su excéntrica forma de ser, hay un documental completito que, sin ser una maravilla, si nos deja bastante claro de la pasta que está hecho Jim Carrey: “Jim y Andy” de Chris Smith).
Tomando su título de una canción que en 1992 el grupo R.E.M dedicó al humorista, “Man on the Moon” sería una cinta crucial para que el neófito comprenda, casi a la perfección, la idiosincrasia de Andy Kaufman.
Se trata de una película que condensa en poco menos de dos horas, los años de actividad del artistas de variedades, si bien, como dice el propio Jim Carrey en la piel de Kaufman al principio de la película, los hechos han sido alterados con fines dramáticos. Así, vemos muy de pasada la infancia de Kaufman, en la que se nos deja claro que el tierno infante estaba obsesionado con el mundo del espectáculo para, de golpe y porrazo, mostrarnos  a un Kaufman adulto incapaz de hacer reír al respetable en sus actuaciones en los clubes de improvisación dónde inicia su carrera. Sin embargo, el aspirante a estrella, ya con un estilo más pulido,  tiene algo que llama la intención del manager George Shapiro, por lo que Kaufman pasa a formar parte de su cartera de clientes y le consigue un papel en una sitcom titulada “Taxi”, dónde deberá interpretar el rol del extranjero que hasta ahora venía ofreciendo en sus actuaciones. Aunque este tipo de humor a Kaufman le parece estúpido, acepta, y así, obtendrá fama suficiente para poder hacer el tipo de espectáculos para toda la familia que en realidad le gusta. Sin embargo, un incumplimiento por parte de la cadena dónde se emite la serie para la que trabaja, la ABC, que no emiten bajo ningún concepto el especial que tenían apalabrado con el artista, le obligan a tomar cartas en el asunto convirtiéndose en una especie de loco que provoca al público y organiza combates de lucha libre en los que se batirá con mujeres, a las que, para más inri, humillará de manera verbal en el ring. Comienza a organizar así, toda una suerte de montajes que, lejos de reconocerle como el genio del humor que era, le granjean una impopularidad tan grande que incluso en el “Saturday Night Live” para el que trabajaba eventualmente, organiza una votación con el público para establecer así si Kaufman permanecería en el programa, o resultaría despedido. El público votó despedirle.
Por otro lado, somos testigos de cómo introduce en el mundo del espectáculo a su alter ego Tony Clifton, un cantante malhablado y alcohólico de Las Vegas, personaje este con el que ideó otra pantomima;  dejó creer a todo el mundo que Clifton y él eran la misma persona para, en una de las actuaciones del primero, aparecer en escena juntos —cuando hacían estos montajes en la vida real, a Clifton lo interpretaba o su hermano menor Michael Kaufman, o su amigo y gancho Bob Zmuda, a su vez, interpretado en “Man on the Moon” por Paul Giamatti—.
Pronto, un cáncer de pulmón truncará una carrera llena de locura y excentricidad. La lucha contra el mismo, a través de dadaísmo y de la medicina esotérica, completa la película.
No está nada mal la película, pero nada, nada mal. Es una encomiable lección de cine. Milos Forman es perro viejo, y aún criticado, acusado de falta de personalidad incluso, y dándonos una película de fórmula, se las apaña para acabar dando el mejor resultado que se le podía dar a una película sobre la vida de Kaufman.
Curiosamente, el reparto está compuesto por personalidades que vivieron en primera persona los desmanes de Kaufman en vida, algunos interpretándose a sí mismos, otros interpretando a otras personalidades. Así, Danny DeVito, que fue compañero de reparto de Kaufman en “Taxi”, en la película interpreta a su manager George Shapiro, mientras que Shapiro aparece en la película, no interpretándose a sí mismo, sino haciendo las veces de Mr. Besserman. Bob Zmuda es interpretado por Paul Giamatti, pero Zmuda tiene un papel en la película dando vida a Jack Burns. Por otro lado, el resto de compañeros de Kaufman en “Taxi”, Marilu Henner, Carol Kane o Christopher Lloyd se interpretan a sí mismos, al igual que el presentador de televisión David Letterman o el luchador Jerry Lawler. Courtney Love, ex esposa de Kurt Cobain, lider del grupo grunge “Hole” y espantosa actriz dónde las haya, debía gustar mucho a Milos Forman por los motivos que fuesen (también le da un rol importante en “El escándalo de Larry Flint”), pero hace una interpretación de mierda, poniéndose en el pellejo de la novia de Kaufman, Lynne Margulies. En cuanto a las interpretaciones, estas son de lo más eficaces —si exceptuamos la de ese mueble con taras que, como ya he dicho, es Courtney Love— resultando la de Jim Carrey una composición de personaje de lo más elaborada y efectiva. Más que el de“El Show de Truman”, este sería el papel de su vida.
Los años finales de la década de los noventa, fueron cruciales para que al cómico Canadiense se le tomara en serio, y tanto “El Show de Truman” como “Man on the Moon”, le sirvieron a Carrey para ganar sendos Globos de Oro como mejor actor, en 1998 y 1999 consecutivamente. El Oscar se le resistió, así que, ya entrada la década de 2000, los esfuerzos de Carrey por conseguirlo le pasaron factura. No solo no llegó a conseguirlo, sino que nos regaló un buen puñado de películas absolutamente deleznables. Llegados a ese punto, Jim Carrey retomaría su rol de Caricato en 2011 con “Los Pingüinos del Señor Poper”, consciente de que cada actor tiene un registro y un lugar.
Por otro lado, y aunque cosechó críticas de lo más elogiosas —Enterteinment Weekly, sin ir más lejos, la calificó como mejor película del año— “Man on the Moon” significó un fracaso mayúsculo en taquilla, una de las grandes apuestas de Universal que, sin embargo, no generó nada más que deudas. Con un presupuesto inicial de 87 millones de dólares, se esperaba al menos el doble de recaudación en taquilla, pero tan solo obtuvo la mitad siendo 48 millones la recaudación total de la película a nivel mundial. Un fiasco absoluto. No es difícil buscarle explicación a este asunto. En los Estados Unidos Kaufman es de sobras conocido, pero quizás una película sobre la vida de un humorista de los años setenta y primeros ochenta, no es lo suficientemente atractiva como para arrastrar al público a las salas. Y los fans de Carrey, por otro lado, no quieren su crecimiento como interprete; es más prefieren la degradación. A Jim Carrey se le conoció haciendo muecas en “Ace Ventura”, y, más allá de eso, verle en roles serios no es un hándicap; para papeles serios las plateas tenían a John Malkovich. En el resto del mundo, Andy Kaufman tampoco es un personaje tan relevante como para tener en cuenta su biopic. Apenas hizo cine, el poco que hizo casi no se exportó, y sus míticas performances televisivas no llegaron a salir de los USA. Tan solo la serie “Taxi”, dónde para más inri era un personaje secundario, saltaron el charco con óptimos resultados, aun así, Kaufman era, fuera de los USA, un completo desconocido.
En España, los que se acercaron a alguna sala a verla, lo hicieron porque se trataba de una película de Jim Carrey, pero en realidad, se intuye que fueron muy pocos los espectadores con constancia de Kaufman o su obra. En consecuencia, la película tuvo una taquilla totalmente normalizada con un total de 295.655 espectadores. Y es que era un biopic sobre un auténtico desconocido. De cualquier forma, también sirvió para que neófitos se interesaran por la figura en la que se centra la película y ayudó a que, a día de hoy, sea un poco más popular.
En cualquier caso, es magnífica. Si no lo han hecho ya ¡hay que verla!

lunes, 17 de octubre de 2022

COPPER MOUNTAIN

Telefilm canadiense del año 1983 que por derecho propio se merece una entrada en este blog, por ser una cosa más rara que un perro verde y más malo que pegarle a un padre.
La gracia del asunto consiste en que este telefilm se rodó con fines comerciales para ser emitido en su momento en la televisión canadiense y, décadas después, ser lanzado en DVD como si se tratara de una película nueva de Jim Carrey, como ya pasaba con “Rubberface”, por aprovechar la rematada celebridad con la que contaba el actor en la era del disco versátil digital. Sin embargo, cuando rodó esto, era semi-desconocido.
Le secunda en el reparto Alan Thicke, quien pronto conocería asimismo la fama gracias a interpretar al padre de Kirk Cameron en la serie “Los problemas crecen”.
La película tan solo dura una hora, no tiene un argumento reconocible y, viéndola, tuve la sensación de estar contemplando una especie de recuperación de latas perdidas de algo inconcluso que había visto la luz por que en ese metraje aparecía Jim Carrey, pero no, resulta que es que el corte final de esto es así de malo.
“Copper Mountain” sirve para mostrar al espectador las bondades del resort vacacional de Club Med, que cuenta con su estación de esquí que, como el título indica, se encuentra situado en el pueblo de Copper Mountain en Colorado. Este pueblo sigue siendo destino de vacaciones actualmente en la vida real y, prácticamente, se siguen realizando el mismo tipo de actividades que se nos muestran en la película.
Dos jóvenes acuden a Club Med a pasar sus vacaciones y a disfrutar de las distintas opciones de ocio del lugar, por lo que mientras uno decide dedicarse en cuerpo y alma al esquí, el otro utilizará su gracejo natural para seducir a las chicas.
Como una de las principales atracciones del lugar son las actuaciones en directo, veremos tocando a una serie de grupos folk (¿o es country?), ocupando más de tres tercios del metraje total, dejando tan solo uno para los avatares lúdico-eróticos de Carrey y Thicke. Al espectador no le importa una mierda ni una cosa ni la otra.
Al mismo tiempo y, supongo que como comediante que empieza, hay momentos para el lucimiento de Jim Carrey, concretamente una imitación que hace de Sammy Davis Jr. bastante buena, pero en absoluto su buen hacer salva de la quema una película que, aun durando tan solo una hora, a los 10 minutos de visionado se convierte en una tortura cruel e implacable. En serio, es muy mala.
En una ocasión, ya siendo una celebridad, le preguntaron a Alan Thicke por la película, y él respondió que era tan mala que ni siquiera Jim Carrey estaba gracioso.
Sin embargo como objeto raro, misterioso y desperado, “Copper Mountain” no tiene precio, ya que se trata de una de esas películas que junto a “Greetings” con Robert De Niro, "No hay lugar para esconderse" con Stallone  o “Las burbujas mágicas” con George Clooney, fueron explotadas hasta la saciedad una vez sus protagonistas se convirtieron en estrellas, y eso siempre mola, es curioso o llama la atención de los responsables de este maravilloso blog.
Lógicamente, “Copper Mountain” tiene varias caratulas según sus ediciones de DVD, una más honesta con un Carrey jovencito en primer plano, otra que intenta parecer, no se, “Mentiroso compulsivo” y esta con la que yo ilustro la entrada de hoy, que me ha parecido especialmente espantosa.
Dirige este spot publicitario largo, un canadiense llamado David Mitchell que ha producido posteriormente mogollón de películas de tercera categoría y dirigido sucedáneos de esta con “Loca academia de esquí 2”, “Sky Hard” o vehículos para el lucimiento de Lorenzo Lamas como “La máscara de la muerte”. Casi nada, señoras.

martes, 28 de abril de 2009

DI QUE SÍ

Unas más, otras menos, siempre me han gustado las películas de Jim Carrey. Pero tras sus incursiones en el cine serio, donde, salvo en la horrible "El número 23", no logra contener sus gestos, su vuelta a la comedia se las prometía flojillas. A decir verdad, esta "Di que si" tenía una pinta horrorosa. Pensé aquello de “va a ser otro coñazo como lo fue "Como Dios"".
Pero no, resulta que pasé un rato muy ameno viéndola. Es graciosa, previsible, babosa, con doble moral y estúpida, como toda buena producción mainstream en la que ha de aparecer Carrey, vamos, cortada por el mismo patrón que todas sus comedias. Lo que a nivel de entretenimiento está muy bien, a nivel inteligencia del espectador… nos toman a todos por subnormales.
Un tipo rancio que no quiere ver a nadie, y nunca toma una decisión apresurada, es convencido para acudir a un programa de auto ayuda en el que le explican que si dice “si” a cualquier cosa, aunque no le apetezca, su vida dará un giro en positivo brutal. El tipo se pone a ello y las cosas van bien… hasta que algo se trunca en sus andanadas.
Lo que me ha llamado la atención poderosamente es que, para ser una soplapollez destinada al lucimiento de Carrey, él está tremendamente contenido. Hace cucamonas y gestos, pero muchísimo menos a lo que nos tiene acostumbrados.
La peli por sí misma funciona, para los tiempos que corren está muy entretenida, pero ese no es el Carrey de "Ace Ventura" o "Un loco a domicilio". El pobre intenta desesperadamente que le tomen en serio de una vez, pero es que Jim Carrey, sin su recital de caras, gritos y gilipolladas, no es más que un actorcillo de tercera (cosa que era hasta que comenzó con, justo, las caras, los gritos y las gilipolladas), con lo cual esta película no variaría en absoluto si fuese cualquier otro actor su protagonista.
Lamentablemente, estamos perdiendo a Jim Carrey.

lunes, 10 de abril de 2017

ACE VENTURA JR. DETECTIVE DE MASCOTAS

No soy yo muy entusiasta de las películas de Ace Ventura, y por supuesto no tenía previsto ver este “Ace Ventura Jr. Detective de Mascotas”, pero Naxo me propuso verla y reseñarla puesto que él no tenía el valor suficiente para hacer ninguna de las dos cosas. Y yo, que soy un tío echado para adelante, sufro el calvario por él, con todas las consecuencias. Y estas son, que no hay consecuencias, que las diferencias entre ver o no ver esta película son mínimas, porque es una película que antes de haber terminado ya se esfuma de tu mente. Una peli que te deja indiferente, es peor –mucho peor- que una mala película. Y eso es exactamente lo que es “Ace Ventura Jr. Detective de Mascotas”.
Se trata de un telefilme que existe, a parte de para rebañar los posibles rescoldos que dejaran las dos películas para cine interpretadas por Jim Carrey, para cerrar una trilogía aprovechando que Carrey ya nunca más volverá a interpretar a Ace Ventura, y para llenar esos huecos muertos entre programa y programa de los canales infantiles de las televisiones por cable de los USA. Posiblemente sea más una cuestión de conservación de derechos del personaje por parte de la Warner, que un interés real en que las aventuras del detective de mascotas sean  continuadas por el hijo de este.
Aquí la gracia –y la mala hostia- están en que Ace Ventura está muerto. Murió en el triángulo de las Bermudas en una mala ejecución de su profesión. Sin embargo, antes, le dio tiempo a echar un polvo a su novia, dejarla preñada, y que de esa relación saliera un niño obeso y repelente que continuaría con su estirpe (aunque este parezca más hijo de Chris Farley que de Jim Carrey). Así, Ace Ventura Jr., obsesionado con proteger y encontrar mascotas, el día que decide ser un niño normal, se percata de que un oso Panda del zoo ha sido robado, y que la principal sospechosa es su mamaíta. Así pues,  se pone manos a la obra para poder sacar de la cárcel a su progenitora, y de paso, rescatar al osito.
Menuda chorrada más grande y estúpida.
No menos estúpida es la idea de inventarle al niño todo un árbol genealógico de la familia Ventura, en el que abuelos y tatarabuelos se dedicaron a lo mismo que él y su padre, y todos tenían la pinta y peinado característico de los Ventura; esto es, pantalón de pirata, camisa Hawaiana y ese tupé, que le sale al niño como por arte de magia a mitad de la película –literalmente; no tiene tupé, de repente le aparece, y se convierte en el primer sorprendido- y que le queda al jodio niño como una patada en los cojones. Y poco más, por lo demás es tan sosita, que recién vista apenas la recuerdo. Y sí, me he aburrido bastante.
El niño gordo, repelente y en absoluto gracioso –cualquier otro lo hubiera hecho exactamente igual-, qué a día de hoy es un machote de 22 años, se crió delante de la pantalla y le hemos podido ver, además de en esta chufla, en “¡Olvídate de mí!”, paradójicamente, junto a Jim Carrey, “Hasta que el cura nos separe” junto a Robin Williams, y ahora que es mayor, se prodiga cada vez menos. Da un poco igual, la verdad.
En cuanto al director, David Mickey Evans, es el responsable de las secuelas más chungas de “Bethoveen” (la 3 y la 4) directas a vídeo, de la película Disney para lucimiento del cómico Sinbad “Un negro en la Casa Blanca” y mierdas por el estilo. Sin embargo, hay una película muy bonita “La fuerza de la Ilusión” con Elijah Wood de pequeñín, cuyos créditos dan la autoría de la dirección a Richard Donner. Dícen las malas lenguas, que el 70% de esa película la dirigió el propio Evans, quién además firma el libreto. Sin embargo, en la película no se le acredita como es debido en las labores de dirección. Simplemente, no sale. Aunque da un poco lo mismo: David Mickey Evans, así como su carrera, son lo más mediocre que puede dar el cine de las dos últimas décadas.

viernes, 5 de abril de 2013

MENTIROSO COMPULSIVO

En 1997 se estrenaba esta película con un Jim Carrey en la cima del éxito, aunque el año anterior se había dado el batacazo en taquilla con Un loco a domicilio. Sus películas llenaban salas, y aun le faltaba lo mejor por llegar, El Show de Truman y Man on the Moon que se estrenarían en los dos años posteriores a esta Mentiroso compulsivo. Recuerdo ir con mis hermanas a verla en un cine de Benidorm, habíamos ido con nuestros padres a pasar unos días de vacaciones. La película nos encanto, nos pasamos toda la proyección partiéndonos el culo con las apretadas situaciones en las que Carrey se ponía por no poder mentir. Tanto nos gusto que al día siguiente encontramos un cine al aire libre (no recuerdo si en Benidorm o en algún pueblo cercano) en la que también la daban. Como mis padres el día anterior no entraron al cine con nosotros, les dijimos de verla todos juntos en aquel cine sin techo y con sillas de plástico de piscina. Lo que hizo que mi padre aceptara eran tres cosas. Uno, se podía fumar en el cine al ser al aire libre,  dos era una comedia y ese es el único genero que mi padre ve, y tres, el cine tenía una barra de bar donde además de bebida ponían bocadillos, para que quería mas. Así que toda la familia entramos al recinto. Cogimos sitio, y mi padre fue a por unos bocatas y algo de beber. A mis hermanas y a mí nos volvió a encantar la película, nos descojonábamos con los gags aunque ya los conocíamos, y mis padres también se rieron de lo lindo. Termino la sesión, y mientras volvíamos al hotel en coche, fuimos comentando la película con nuestros padres, algo que el día anterior no pudimos hacer. Y claro todo fueron risas y carcajadas en el viaje de vuelta. Así que comprenderéis que esta película me trae muy buenos recuerdos, no solo por el filme en sí.

Fletcher (Carrey) es un abogado que usa la mentira para ganar sus casos. Miente a todas horas, no solo en la oficina o el juzgado, miente para conseguir lo que quiere, pero eso le ha llevado a perder a su familia. Su mujer ya tiene nuevo novio, y su hijo Max ya no le cree de tantas promesas incumplidas. El día del cumpleaños de Max, Fletcher le había dicho que iría sin falta, aunque sabía que lo tenía bastante difícil para llegar. Así que el chaval, apenado, pide como deseo al soplar las velas de su tarta que su padre no pueda decir ni una sola mentira durante 24 horas. Fletcher estaba en el mismo momento que se pedía el deseo echando un casquete, al terminar la mujer le pregunta que tal ha estado, y al no poder mentir le dice “Los he tenido mejores”. El repentino ataque de sinceridad parece no ser más que un desliz, así que no le da más importancia, el problema vendrá al día siguiente. Y es que Fletcher tenía un caso de divorcio con una gran mentira elaborada y así conseguir toda la pasta para su cliente. Fletcher se las vera y se las deseara para llevar adelante el caso y para el día a día, ya que tirarse un pedo en el ascensor, responder a preguntas incomodas o no darle dinero a un vagabundo, será mucho mas difícil sin poder mentir.

La película no reinventa la rueda ni va mas allá de lo que es, una comedia que quiere hacer reír, y lo consigue durante todo el metraje aun hoy día.  Aunque lo cierto es que si que nos muestra algo que todos ya sabemos pero de lo que igual no somos conscientes, y son todas esas pequeñas mentiras piadosas que decimos a lo largo del día para poder tener una vida más sencilla y pacífica.  

Es de esas películas que sin ser navideñas suelen darla en esa época por la tele, por lo que podemos decir que es una película familiar, aunque tiene alguna cosilla subida de tono (el primer gag en el que no puede mentir, explicado arriba), y a Jennifer Tilly como la cliente (con las tetas a punto de explotar) de Jim Carrey . Simpatiquísima peli.

miércoles, 16 de junio de 2021

LOS FOTOCROMOS DE "MORDISCOS PELIGROSOS"

¡Aaaaaay, el jovenzuelo y ambicioso Jim Carrey en una comedieta del glorioso 1985! "Mordiscos Peligrosos" no fue su debut, ni mucho menos, pero sí nos encontramos ante un Carrey todavía lejos del éxito total y absoluto, más comedido, intentando triunfar únicamente con sus dotes interpretativas. ¡Angelito!. De hecho, no deja de resultar paradójico que aquí sea el protagonista masculino y en 1988 encarnara a un personaje más que secundario en "La lista negra".  Básicamente fue una década dando tumbos hasta "Ace Ventura". De entre medias, y tras ver que no se comía un colín, Carrey decidió reinventarse y encontró su justo lugar en los clubs de comedia, echando mano de esa capacidad gesticular que había aparcado en aquellos primeros intentos. Imagino la cara que se le quedó -pal caso muy adecuada expresión- el día que se percató que de haberla explotado desde el principio, habría dado la campanada antes.
Ahí van los, aparentemente completos, fotocromos.












viernes, 19 de mayo de 2023

ROBERT DOWNEY SR.

Robert Downey Sr., director con una amplia trayectoria que se extiende a lo largo de las décadas, es una de las cabezas visibles del cine underground de los 60, con un discurso y un estilo muy diferenciable al del resto de sus coetáneos. Obviamente rodaba películas de arte, pero siempre con un toque eminentemente contracultural que le hacía deambular de puntillas en lo político, facturando al mismo tiempo unas alocadas comedias que le otorgaban, a sus películas underground, algo de accesibilidad para el gran público.
Tras una serie de cortos y largometrajes underground, tuvo cierta repercusión mediática en los 70 con la película independiente “Putney Swope”, lo que le llevó a formar parte del sistema de estudios a principios de los 80 rodando una comedia bastante popular para Warner Brothers titulada “Viva la Academia”. La película, que se suponía la traslación del espíritu de la revista "Mad" al cine -fracasando en el intento-, destaca por no ser precisamente divertida o hábil, y es que las cualidades de Robert Downey no se adaptaron al cine convencional tras años de rodar con métodos menos ortodoxos que los que Hollywood exigía. Sencillamente, no supo tener a una serie de señores ejecutivos tomando decisiones constantes sobre su trabajo. Y tras el escollo volvería al cine independiente y de bajo presupuesto que es en el que se movía a gusto, propiciando esto que jamás se convirtiera en un director estrella, y ni falta que le hacía.
Durante toda esa vorágine de cine underground y excesos propios de la época, en los 60, de la unión de Downey con su actriz Elsie Ann Down (Elsie Downey tras casarse), nace RoberT Downey Jr., un chaval al que su padre utilizará como actor en algunas de sus películas independientes y que, años más tarde, se convertiría en una estrella de cine, llegando al cenit de su popularidad en 2008 cuando da vida a Tony Stark en “Iron Man”.
El caso es que nos encontramos en pleno 2019 con papá Downey aquejado de parkinson, y a Robert Downey Jr., que siempre se vio un poco ensombrecido por ser hijo de una figura relevante del underground opuesta a él, ve las orejas al lobo, y decide filmar un documental sobre su, al fin y al cabo, desconocido padre, haciendo un repaso a la carrera del cineasta y, de paso, a la suya propia —porque ambas van unidas de la mano—, ahondando en los entresijos de su relación como padre e hijo. Downey Jr. acompaña a Downey Sr. durante sus tres últimos años de vida luchando contra la enfermedad, a la vez que este rodará lo que será su última película underground de la que nunca se nos desvela demasiado.
Robert Downey Jr. intenta acercarse un poco al cine underground que cultivaba su padre con este documental, aunque mucho me temo que nunca acabó de entender del todo el concepto, y a pesar de que Downey Jr. se refiere todo el rato a este como “su documental”, en realidad lo ejecuta con unos mínimos de producción para mostrárselo al gran público y, aunque de vez en cuando él mismo lleva la cámara, van con él operadores, un par de montadores y, lo más importante, un director, en este caso uno de prestigio, Chris Smith, que ya rodó documentales importantes como “Jim y Andy” sobre las excentricidades de Jim Carrey en el rodaje de “Man on the moon”, “Fyre”, sobre un festival de música de alto copete que acabó resultando un fiasco o “American Movie” sobre dos rednecks que les da por hacer una película de terror. Vamos, que Robert Downey Jr. pone el careto, el padre y la pasta.
Sin embargo el documental entero es un emotivo homenaje a su progenitor y una forma de presentárselo al neófito, que no es moco de pavo, además de una especie de reconciliación entre un padre y un hijo que me da la sensación de que no se llevaban especialmente bien. Al margen de eso, el documental tiene abundante material de archivo y podemos ver al director underground en su salsa. Sin embargo, lo más interesante es el retrato sobre los últimos años de Downey senior, que se sincera de manera honesta con respecto a su carrera, al ritmo de vida que llevó o la “brillante” idea de tocarle las palmas a su retoño cuando se introdujo en la droga, aludiendo que al ser él drogadicto también aquellos años, alejar a su hijo de ellas sería hipócrita.
En resumidas cuentas, un documental que está muy bien, muy interesante —al igual que la persona de Downey Sr.— pero que en realidad existe, más que por centrarse en una figura relevante del underground, por tratarse del padre de Robert Downey Jr. Si el papá de "Iron Man" hubiese sido obrero de la construcción, pues lo mismo también habría un documental titulado “Robert Downey Sr.”, porque al final se trata de un caprichito de un millonario megalomaníaco que, por suerte, tiene un padre la hostia de interesante.

sábado, 29 de abril de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "LA MÁSCARA"

Esta semana que termina no he visto ninguna película que valiera la pena. Pero a pesar de ello, la idea de dejar al blog huérfano de una reseña en sábado no me dejaba dormir, así que como alternativa decidí retomar la vieja costumbre de actualizar con fotocromos. Algo ligero y simpático, algo que no me suponga obligarme a ver la peli que representan porque la tengo fresca en la memoria. Y, qué duda cabe, "La Máscara" era la candidata ideal.
En su momento supuso la confirmación de Jim Carrey como estrella. El descubrimiento de Cameron Diaz. Y, desde luego, la definitiva integración de Chuck (firmando Charles) Russell en el mainstream... lástima que no le supo sacar partido.
Vi "La Máscara" en su pase por el Festival de Sitges. Aquella noche iba con tantas prisas que compré el billete pero olvidé validarlo. A mitad de camino, subió el revisor, me lo pidió y al entender que no había malicia en mi descuido me dijo "Bájate en la próxima estación, picas y esperas al siguiente". No tuve más remedio que obedecer, aunque ello supusiera llegar tarde al pase de "La Máscara".
Encima, eran ya los tiempos en los que lo más notorio del festival se celebraba en el Melià, un cine enorme y muy moderno que... en fin, estaba a las afueras del hermoso pueblo. Ya suelen fletar autobuses del mismo a la estación y viceversa para que la peña no se deje la salud en el generoso camino. Pero cuando llegué era ya demasiado tarde y no había transporte alguno, dicho de otro modo, tuve que subir a pata y a la velocidad de la luz. Aterricé jadeante y dolorido justo unos minutos antes de que se cerraran las luces.
¿Valió la pena todo el drama?, pues en su momento sí, ciertamente. Me reí muchísimo con "La Máscara". Yo y la mayoría de la muy numerosa audiencia. Luego se estrenó, fue todo un éxito, generó dibujos animados y una secuela horrible de la que nadie se acuerda (como nadie se acuerda que la peli de Russell está basada muy de aquella manera en un comic). Pasado un tiempo la vería más veces, y a cada nuevo deglutamiento menos me reía y menos me gustaba. Supongo que es un film destinado a envejecer mal. No sé, tal vez la revise algún día y ya les diré.
De momento, y usando la clásica coletilla en estos casos, les dejo los fotocromos, incompletos me temo.








lunes, 14 de septiembre de 2009

FUTURE KILL

Curiosa película esta. ¿Buena?, no, pero sí con la suficiente dosis de delirio como para destacar de entre la media.
Estamos en 1985, los punks (y su versión mediática, la "new wave") son los malos oficiales del cine. Ronald W. Moore, futuro director de esta peli (y ninguna más), ve un reportaje por la tele en la que unos punks intentan limpiar esa mala imagen, alegando que en realidad no son violentos y luchan por causas justas. Decidido a integrar eso en su guión, pero con el filtrado mental propio de un profano, crea a una panda de punks pacíficos pero atormentados por dos cosas, la rama violenta de su gremio y la energía nuclear. De hecho, están jodidamente obsesionados con ella. Especialmente uno llamado Splatter, que tuvo un accidente (de tipo radioactivo, se entiende) y desde entonces va vestido como de medio cyborg, lleva unas cuchillas en la mano línea Freddy / Lobezno y, bueno, está pillao... le flipa matar.

Por otro lado, tenemos a una pandilla de universitarios ricos y pedorros a los que les encanta gastar bromas. A modo de prueba / castigo les obligan a disfrazarse de punks e ir a los barrios bajos a secuestrar uno (¿?)... no hay que ser muy listo para adivinar que terminarán el resto del film perseguidos por el mentado Splatter.
Lo dicho, "Future Kill" es una extraña combinación de géneros tales como la comedia gamberra juvenil (los primeros 15 minutos parecen "Desmadre a la americana", con elementos de cachondeo y todo), el thriller futurista post-apocalíptico y las historias de rivalidades entre bandas callejeras (de hecho, "The Warriors" está bien presente durante toda la función). Incluid en el pack maravillosos momentos para el absurdo (especialmente cuando aparece el mentado Splatter), diálogos chorras de antología (mis frases favoritas: "¡Puta de las estrellas!", "Antes prefiero chupársela a un murciélago" y "¿No te gusta lo que puede pasarle a un hombre moderno con un poco de energía nuclear mal colocada?"), un tipo que por muecas y peinado parece el Jim Carrey de "Dos tontos muy tontos" (o mejor, la versión juvenil de su precuela) y la inevitable banda punk/new wave que, para variar, no está tan mal... AQUÍ podéis verla y oírla tocando la canción que suena íntegra en "Future Kill".
El elemento atractivo del film se supone que era/es la presencia en el reparto de dos de los actores principales de "La matanza de Texas" original, Edwin Neal, el autoestopista loco que aquí, además de interpretar a Splatter, es co-guionista y productor, y Marilyn Burns, la única supervivente de la epopeya de Tobe Hooper, que se reserva un rol bastante escueto ataviada de hortera hembra-punk.

Según se dice, que Giger firmara la ilustración del cartel original fue el resultado de una sutil estafa perpetrada por el director y guionista. ¡Olé sus huevos!.

Recomendada para buscadores y deglutidores de cosas raras.

domingo, 27 de junio de 2021

TRAILER DE "PEGGY SUE SE CASÓ"

Por lo visto, cuando Francis Ford Coppola rueda una peli que considera meramente alimenticia, se quita el Ford del nombre. Y ese es el caso de "Peggy Sue se casó", que en su día recibió la acusación de ser una mera imitación de la entonces recién estrenada (un año antes!) "Regreso al futuro". Por la trama, nadie diría lo contrario. Sin embargo, jamás vi "Peggy Sue se casó". En 1986 no era mi tipo de película. Y hoy, me daría pereza. Por mucho que nuestro querido vozarrón estridente nos asegure que es lo mejor que ha hecho Coppola desde "El Padrino", ¡¡ja ja ja!!. De hecho, a mi "El Padrino" me aburre, así que tampoco eso me sirve. Acompañan a la Turner unos jóvenes Nicolas Cage y -otra vez tú!- Jim Carrey pre-fama, de cuando trataba de triunfar como actor guapito. Resulta altamente curioso comparar a los tres y sus situaciones de entonces con lo que son hoy. Curioso y un poco deprimente.
En cualquier caso, ahí va el susodicho...


sábado, 14 de agosto de 2010

FLETCH, EL CAMALEÓN

La película más famosa del que fuera el niño mimado del “Saturday Nigt Live” en las primeras temporadas, sigue funcionando veinticinco años después como un tiro.
Irving Fletcher, mas conocido como “Fletch” (Chevy Chase) es un periodista de tres al cuarto que anda por ahí intentando buscar cosas interesantes para rellenar su columna, se disfraza de yonki / vagabundo para investigar en los bajos fondos, cuando es requerido por un elegante individuo (Tim Matheson) en calidad de asesino. Es decir, lo contrata para que lo mate, alegando que tiene un cáncer que acabará con él dolorosamente y un seguro que su esposa cobrará si le asesinan. Fletch acepta su oferta, con el fin de obtener un buen artículo para su periódico. Así pues, comienza la investigación.
Por un extraño motivo, sin querer despojar a Chevy Chase de su condición de “payaso-torpe-slapstick”, se le coloca en una trama detectivesca, bastante seria, efectiva, que si le quitamos el par de numeritos cómicos propios del actor (en el hospital llega a su cenit, el cachondeíto que se trae con el camarero en el club de tenis…) podría ser una película perfecta para, por ejemplo, un Burt Reynolds. También es cierto que se dosifican al máximo sus gags, se intenta que el señor Chase además de hacer el idiota, actué. Pues, miren, no lo hace mal. Claro que, salvo con la honrosa excepción de "Memorias de un hombre invisible", que tenía también componentes cómicos, a Chevy Chase no se le ha dado la oportunidad de lucirse y optar al Oscar, como sí pasó con Jim Carrey, así pues, su versión más seria, el Chevy más actor, se encuentra en esta maravillosa película. El desatado está en "Ese poli es un panoli".
Y es que "Fletch, el camaleón" es completamente ochentera, con el ritmo, estructura y desenlace y final típico de las comedias policíacas de la época. Es más, apenas hay diferencia, técnicamente hablando, con por ejemplo "Superdetective en Hollywood", solo cambian los lugares, y los personajes, las formas son las mismas.
Michael Ritchie, que ya dirigió más cosas del estilo, destaca, además de por la mentada "Ese poli es un panoli"
, por haber dirigido también de manera ochentosa "Sufridos Ciudadanos", "El chico de oro", "Gatos Salvajes" o "Los pacientes de un psiquiatra en apuros". Ya murió el pobre.
Solo apta para fans de la comedia de los 80.

viernes, 12 de abril de 2019

OTRA CIUDAD, OTRA LEY

“Otra ciudad, otra Ley” parte de la base de volver a ver juntos en la gran pantalla tras muchísimos años a dos estrellas del Hollywood clásico, todavía vivas en los ochenta, como eran Kirk Douglas y Burt Lancaster. A partir de ahí, se cuenta la historia de dos ladrones de trenes que tras pasar en la cárcel 30 años, salen libres en plenos años ochenta. En consecuencia, todo a cambiado mucho, ellos son ya señores mayores y no se adaptan ni al estilo de vida imperante en esa década, ni al destino que el asistente social ha buscado para ellos; uno acaba en un asilo mientras que el otro tiene que trabajar en una heladería. Mientras intentan adaptarse a la situación, deciden volver a reunir a su banda para  asaltar por segunda vez el mismo tren por el que fueron encarcelados hace 30 años. La diversión está asegurada.
Jeff Kanew, reputado montador de Hollywood y director de la estupenda “La Revancha de los novatos” cumplió un sueño cuando pudo juntar en su propia película a sus dos héroes de la infancia y a adolescencia, Kirk Douglas y Burt Lancaster. Así que se lo debió pasar como un niño pequeño dirigiendo a las dos estrellas en esta película. O eso debió pensar cuando con su equipo habitual comenzó a idearla. Lo que no sabía es que con los dos actores ya ancianos iba a tener algún que otro problemilla. Aunque nada que no hiciera merecer la pena el pegarse el gustazo de hacer esta película.
Para empezar, los dos actores, entrados ya en la tercera edad, eran ambos sacos de manías y mientras que Burt Lancaster estaba ya achacoso y bastante torpe, Kirk Douglas por el contrario estaba en plena forma, motivo este por el que surgieron algunas que otras desavenencias entre los actores en el rodaje, amén de que el caché de uno era más alto que el del otro. En definitiva, no se llevaron bien y Kanew, en consecuencia, sufrió verdaderos dolores de cabeza dirigiéndoles.
Por otro lado, Lancaster, que ya había tenido operaciones de corazón y llevaba un cuadruple bypass, tenía serias dificultades para memorizar los diálogos, por lo que tenían que ponerle enormes carteles con su texto para que los leyese durante sus escenas. Tampoco los podía leer correctamente, motivando que el desarrollo de la filmación se complicara constantemente. Por suerte, el oficio de Lancaster era mayor y, cuenta Jeff Kanew, que finalmente salvaba la papeleta con talento tirando de improvisación o cuando, tras muchas tomas, lograba recordar sus textos. Por el contrario, Douglas se encontraba como pez en el agua, por eso se reservaban para él las escenas más dinámicas, como cuando tiene que bailar en la discoteca frenéticamente. De hecho, ahí sigue el hombre con 102 años que va a durar más que su propio hijo.
“Otra ciudad, otra ley” cuya colección de tópicos y clichés es abrumadora, que puede pecar de tontorrona y por momentos pasamos algo de vergüenza ajena con Douglas y Lancaster en las situaciones por las que se les hace pasar  (Douglas con un traje chillón y ochentero para ir a la disco o el enfrentamiento de los dos abueletes contra una panda de gangztaz en un suburbio, son momentos verdaderamente bochornosos), sin embargo funciona a todos los niveles gracias al entretenimiento que nos proporciona toda la película, que por otro lado, está sembrada con buenos gags y diálogos divertidos. Por lo demás, es una comedia de “pez fuera del agua” con todo lo que este subgénero conlleva.
El tramo final, hace aguas por todas partes.
Así, el paso del tiempo, la nostalgia, y lo simpático de la propuesta, hace que pasemos por alto cualquier irregularidad y que disfrutemos como enanos durante el visionado de la película.
Siendo la primera producción de la Touchtone Pictures como tal, que en los 80 hacía comedietas ligeras para todos los públicos como churros, así como alguna cinta potable de acción, en el reparto tenemos a Elli Wallach que está divertidísimo y que ocupa el puesto de un veterano Adolph Caesar que falleció durante la preproducción, un debutante Dana Carvey con cara de bobo que luego se convertiría en uno de los cómicos con menos gracia de la escena americana, y que, en el casting, le levantó el papel a un Jim Carrey que no acababa de hacerse un hueco en la industria (luego la reventaría como saben) y un Charles Durning, haciendo de Charles Durgning
En cuanto a la filmografía de Jeff Kanew, iregular hasta decir basta, cuenta con títulos como, además del ya mencionado “La Revancha de los novatos”, “¡Te pillé! (Gotcha!)”, “La tropa de Beverly Hills” o “Detective con medias de seda”, que me provocan, a rasgos generales, un montón de simpatía. Aunque lleva inactivo desde 2013, lo más destacado que ha realizado, una vez entrado en la década de los 90, sería el documental que le dedica a Kirk Douglas titulado “Kirk Douglas: Before I Forget”.
Mención a parte merece su película de bajo presupuesto para National Lampoon “Adan y Eva (Ella siempre dice no)” que está bastante decente y divertida.

jueves, 12 de abril de 2012

CRISTIANO DE LA SECRETA

Los dominicanos, continúan dándole al género predilecto de aquellas tierras que es la comedia. Y si algo se estila también mucho por allí, es el cristianismo. Así que si a esa combinación le sumamos el protagonismo y mayor gloria de Raymond Pozo – Que desde que protagonizara en 2003 la película PERICO RIPIAO, está considerado como el Jim Carrey dominicano- el resultado es un éxito de taquilla, que es lo que fue esta película en su país.
Lo curioso y demencial, dentro de lo nuevo que es el cine dominicano, es que este CRISTIANO DE LA SECRETA, es un remake de una película de 2004. Si, esta misma historia ya fue rodada con muchos menos medios, y con el mismo título, por un tal José García, con poco más que una cámara mini-dv. Ahora, en la era digital, se vuelve a rodar con más medios (tampoco muchos más), con guión del propio García, y dirección de Archie López, veterano en esto del peliculismo y director de las dos entregas de NUEBA YOL. Se ve que querían que la cosa quedara bien.
Un evangelista que lleva toda su vida evangelizando y asistiendo a la Iglesia, se percata de que lo que necesita es catar coño lo antes posible, así que aprovecha escapadas para ver que puede pescar por ahí. Y conoce a una joven de la cual se enamora, y a la cual enamora, eso si, a base de mentiras. Claro que ella tampoco es una joya, ya que va buscando un hombre bien posicionado y con dinero, justo lo que nuestro prota no tiene. Al final, la fe y la religión harán que el entuerto acabe bien, y el muchacho que acaba perdiendo la fe, la recupere, y que ella se convierta al cristianismo.
Decir que la película es mala, es decir poco. Pero decir de esta película, perteneciente a una industria que lleva haciendo películas solamente desde finales de los noventa, que es mala, tampoco me parece justo.
A nivel global, el cine dominicano va avanzando poquito a poquito, mejoran mucho en la técnica gracias a que pueden con las nuevas tecnologías. Así que es normal que se flipen y abusen en el montaje del estilo videoclipero y de los filtros chanantes. Tarantino ha hecho mucho daño.
Sin embargo, donde veo yo que falla el cine dominicano, es en el guión. Todavía no desarrollan las historias con soltura. En CRISTIANO DE LA SECRETA, su hora y media de metraje, parece una introducción. O sea, que no pasa nada. La cosa no avanza, nos limitamos a ver escenas sueltas, una serie de gags, y de golpe, el final, con su moralina barata y cristiana. Aunque al menos, consiguen que nos echemos alguna risilla en momentos contados. Eso si, como es una película pro-cristianismo, es todo muy blanco, de vergüenza ajena y repugnante.
En cuanto a Raymond Pozo, el actor que tan bien considerado está en Republica Dominicana (según un amigo mío Dominicano que cada vez que va de visita a su país, me trae dvds con películas de allí), pues será por el tipo de humor que no lo entendemos en iberia, pero a mí un tío que abre tanto la boca, que mira al cielo para soltar gracietas cambiando el tono de la voz, y que hace gala de un histrionismo tan exagerado, solo me provoca, cierta grimilla.
Pero, en definitiva, la película se deja ver… que eso ya es muchísimo.

martes, 24 de diciembre de 2013

KICK-ASS 2

No hay como llegar “virgen” a una película para disfrutarla plenamente. En Kick Ass me paso que cuando la vi había leído antes el comic, ya conocía la historia, sus detalles y la posible moraleja que tiene la obra original. Al ver la película, la cual me gusto, me lleve un pequeño chasco, y es que uno de los detalles de más relevancia y que al final daban razón a la creación de los superhéroes, en el filme era completamente cambiado haciendo que perdiera el sentido. Me refiero a la profesión de Big Daddy. Como es un detalle que no estropea el filme os lo voy a contar. En la película Big Daddy (grande Nicolas Cage) es un policía que se retira para hacer el bien como vigilante junto a su adorable hija Mindy. En el comic simplemente es un friki de los comics que creció entre las primeras ediciones de Superman, Batman y Spiderman,  los cuales guarda celosamente en una maleta metálica que lleva a todas partes. Esos comics son los que le sirven de sustento económico. Como sabéis están muy bien valoradas las primeras ediciones. De esta forma Big Daddy era exactamente igual que Kick Ass, solo que en el cuerpo de un hombre de cuarenta y tantos. De esta forma el comic nos dejaba ver que estos superhéroes de la vida real son unos pequeños tarados que han leído muchos comics, algo así como unos Don Quijotes modernos. En la película todo esto se lo pasaron por el forro de los cojones. Así que me alegro de no haberme leído los comcis de Kick Ass 2 y verme la película siendo “virgen” porque así no me decepciona para nada, y es que como ya podéis deducir, la película me ha gustado bastante.

Mindy ha dejado de ser Hit Girl (y se ha convertido en un señorita de muy buen ver) a su nuevo padre, el compañero de su padre biológico, le ha hecho la promesa de no volver a enfundarse en el traje de la superheroina. Así que Kick Ass busca a otros superhéroes con los que juntarse y marcar la diferencia. Por su lado Chris D´amico, el que fuera Bruma Roja se transforma en El Hijo Puta, el primer supervillano de la historia. Con su dinero y sus ansias de acabar con Kick Ass para vengar la muerte de su padre, organiza un ejército. Dave, Kick Ass, se une al grupo Justicia para Siempre, donde conocerá a otras personas que como el quieren hacer el bien. No solo encontrara una figura a seguir en el Coronel Barras y Estrellas (un gran Jim Carrey que después de rodarla y cobrar su cheque rajo a base de bien de la violencia de la película, que ojo, yo creo es bastante menor que en la primera parte) sino que también encontrara en Zorra Nocturna, no digamos el amor, pero si un sitio donde arrimar la cebolleta.

Argumentalmente eso es todo, lucha de “ejércitos” y clímax final. Tampoco se le pude pedir mucho mas a una película sobre el fenómeno de los Superhéroes de la vida real. Ahora toca leerse el comic, y en eso me pondré en breve.

Menos sangre que en su precuela, pero va mejor de ritmo, y es que no tener que contar orígenes nos lleva al grano casi desde el principio. Esta muy chula.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "EDTV"

A finales de los años 90, pegó el pepinazo el estreno de Jim Carrey como actor cómico en "El show de Truman". Y en consecuencia de ese éxito, al año siguiente apareció un explotation que contaba prácticamente lo mismo. De una época en la que los exploits venían, asimismo, de la majors, no de exóticos países europeos o asiaticos.
La película era un rato mala, "EdTV".  He aquí sus fotocromos













martes, 27 de enero de 2015

EL GUERRERO DEL TIEMPO (LA MALDICIÓN DE LA PIEDRA)

Una piedra Nórdica con una profecía grabada cae en manos del responsable de un museo, que pronto verá cómo su cuerpo y alma son poseídos por una malvada bestia milenaria dispuesta a armar la jarana. Un par de ancianetes que conocen la historia al dedillo harán lo que puedan pa convencer al resto del reparto que hay que pararle los pies antes de que se haga realidad la poco halagüeña mentada profecía.
Oscurilla producción norteamericana de terrores del año 1991 que responde al título original de "The runestone" (no confundir con "Rhinestone") y que, sorprendentemente, pasé por alto cuando reposaba en los estantes de mis video-clubs habituales cortesía de "Record Visión", a pesar de que había visto algunas imágenes potentes del monstruo protagonista en las páginas de mi querida prensa franchute. Por entonces se titulaba "El guerrero del tiempo", aunque actualmente uno puede localizarla en la mula, o en IMDB, como "La maldición de la piedra". ¡Qué cosas!.
Se titule como se titule, lo que aquí tenemos es pura y dura rutina. Narrativa y estética. Lo primero se limita al típico esquema a base de alternar directrices tan familiares para el aficionado medio como "el monstruo ataca entre sombras / la poli investiga sin conseguir mucho / los protas se lo curran más". Al final todos se juntan en el mismo decorado, luces estroboscópicas por aquí, humo por allá, música grandilocuente y poco más. Lo segundo, estéticamente hablando, tiene un look de lo más raruno, artificial diría yo, a pesar de forzadísimos arrebatos estilizados muy cutres (el juego de siluetas frente a la luna llena es de juzgado de guardia). Dicho de otro modo, hoy día "The runestone" sería un producto ideal para la hora del té en el "SyFy Channel".
Desafortunadamente, ni siquiera podemos decir que el sosismo general quede compensado con una buena dosis de truculencia, un humor más o menos solvente y/o buenas ideas correctamente aplicadas. Estamos a inicios de los noventa, así que el elemento gore brilla por su ausencia. Que un bicho como el protagonista, con esa contundencia, esas grandes garras y esa cara de cerdito mosqueado no asesine a sus víctimas con saña y brutalidad (al estilo de "Rawhead Rex", por así decirlo), me parece muy triste. El muyayo se limita a arañar la cara, empujar o, peor aún, ¡atizar con una escopeta mangada a la pasma!.
Molarían las escenas en las que se ríen un poco del mundillo "arty", con su pedantería, su pose y su superficialidad, si tuviesen más mala baba. Y habría dado mucho de sí cuando la criatura se cuela encabritada en una exposición en la que predominan los tonos blancos, tanto en las paredes como en las ropas de los invitados. ¿Se lo imaginan?, el contraste con chorrazos de rojísima saaaangreeee hubiese sido la repolla... pues na, olvídense.... ni una puñetera gota. Todo a medio gas.
Lo que sí llamó mi atención es que "El guerrero del tiempo" posee ciertos escasos puntos en común con la posterior -y funcionalmente simpática- "The Relic", por aquello del monstruo legendario, que en realidad tenga un origen humano, el poli descreído metido en medio resolviendo la papeleta y la ambientación "museil".
Si ya resulta sorprendente el título que a esta peli le otorgaron en España, más lo es que le den protagonismo, situándolo en la caratula a lo grande (rostro y nombre), al fallecido ex-bailarín y actor Alexander Godunov. Lo recalco porque en realidad se pasa más de la mitad de la peli sin aparecer y cuando lo hace -con cara de pasmarote- no articula vocablo. Solo al final gana algo de peso. Pero claro, en 1991 era la faz más popular del reparto, gracias a su intervención en un puñado de títulos "mainstream", destacando el de villano en "La jungla de cristal" tres años antes.
También localizamos a Joan Severance, cuya cara de goma -y tetillas- había visto previamente en "No me chilles, que no te veo". Y un par de veteranos secundarios de cierto peso como William Hickey o Lawrence Tierney.
Aunque mi actor favorito, y agradable sorpresa, es Peter Riegert, que ha pasado a la historia como el "Boon" de "Desmadre a la americana". Tres años después de la peli reseñada volvió a ganar algo de protagonismo interpretando casi el mismo papel, de poli cascarrabias pero majete, en "La Máscara" de Jim Carrey. Encima, da vida a un auténtico fan de "Godzilla", con reproducciones en plástico de este -y de su primo "Mechagodzilla"- repartidos por todo el despacho. El legendario monstruo japonoide luego vuelve a dejarse ver en un televisor durante una de las supuestas exposiciones de arte moderno. Resulta evidente que el director y guionista de la puta peli
es fan del lagarto. Hablamos de Willard Carroll, que aunque así de primeras no nos suene, en su haber tiene un título de cierto peso y que es el que sigue justamente a "The runestone", "Jugando con el corazón", una comedia sentimental con un reparto de lujo (Angelina Jolie, Sean Connery, Gena Rowlands, Gillian Anderson, Madeleine Stowe, Ryan Phillippe, Dennis Quaid...... la leche puta). Como productor luce un currículo repleto de películas/series de dibujos animados. Eso explicaría muchas cosas, témome.
Por raro que suene, "El guerrero del tiempo" está basada en una novela firmada por un señor llamado Mark E. Rogers y que, todavía más bizarro si cabe, nunca llegó a publicarse salvo por una serie limitadísima y numerada. Pofale.
Resumiendo: esencialmente nos encontramos ante lo que definiría, muy acertada e ingeniosamente, como "un pedrusco".