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lunes, 23 de octubre de 2017

PRÉSTAME TU MUJER

Película tardía del “Landismo” con la que Jesús Yagüe, el director, abordaba su enésimo trabajo alimenticio.
Producida por José Frade, Yagüe guarda nefasto recuerdo de la película, y culpa a su producción de que él decidiera abandonar el mundo del cine, cosa que cumplió tras esta película, con creces.
Cuenta la historia de un opulento político del Opus, que tras haber hecho voto de castidad con respecto a su mujer, se hecha una querida. Con el fin de poder tener esta a mano, obliga a su chofer a que se case con ella, y los instala en un pisito por el que de vez en cuando se pasará, con el fin de echarle un caliqueño a la mujer de su empleado.
La cosa se complica, cuando los recién casados, gracias a la convivencia, acaban enamorándose el uno del otro.
Puro destape de la época en la que era lo que primaba en taquilla.
Yagüe, detesta esta película y la tilda de la peor que realizó, sin embargo yo creo que no se trata de una de las peores películas que nos ofreció en género en la época de los 80. Rodada con poco dinero, recursos ajustados al máximo (predomina el plano secuencia y las conversaciones a un único plano medio) y rodada casi en su totalidad en interiores, Yagüe supo sacar partido al guion del mítico Juan José Alonso Millán —según Yagüe, un guion espantoso— y llevar a buen puerto una comedia sin más pretensiones que adaptarse a la corriente imperante de aquellos días.
Contaba Yagüe en la entrevista que le hice —incluida como contenido extra en el DVD de “Los Escondites”— que tuvo que lidiar con un José Frade despótico que le mandaba llamar a su despacho y le recibía con los pies sobre la mesa, fumando un enorme puro, para decirle que en esa misma alfombra en la que Yagüe estaba de pie, otros directores se habían arrodillado suplicándole otra película. Yagüe, visto el percal, se limito a cumplir con su trabajo tal y como quería Frade, para luego desentenderse de la película.
Alfredo Landa, que ya había ganado una palma de oro y había realizado trabajos más prestigiosos, tuvo que volver al “Landismo”, precisamente porque Frade tenía un contrato que le unía a su productora durante tres películas más, así  que, este tuvo que volver a quedarse en calzoncillos en una película, aunque, según Yagúe, “este estaba encantado de quedarse en calzoncillos”. Por lo visto Landa era una estrella caprichosa y megalómana, que no quería ceñirse a un guión que había que cumplir de manera férrea y que le trajo algún que otro quebradero de cabeza a su director, que no logró hacer entrar en razón al divo. Solo Frade, intuimos que a golpe de talón, lo consiguió.
Por otro lado, la dinamita acabó de estallar el día que, promocionando la película, Jesús Yagüe tuvo que ir a un programa de televisión a presentar su inminente estreno, y siendo honesto consigo mismo, dijo en televisión que la película era una soberana porquería, lo que propició su ruptura laboral con Frade y, por voluntad propia, el abandono de la profesión de dirección de cine: “Qué los aguante su padre”, debió pensar.
Por lo demás, ya les digo que a mí “Préstame tu mujer” no me parece ni tan mal, está entretenida, cutrecilla, pero con momentos divertidos. Eso si, no deja de ser una españolada más, adscrita al destape, y del montón.
Junto a Alfredo Landa, tenemos a Juan Luis Galiardo, Norma Duval, Concha Cuetos y Manuel Alexandre. Ninguno está especialmente memorable.
No fue mal en taquilla, casi 600.000 espectadores. Era lo que se estilaba.

martes, 11 de enero de 2011

SERPIENTE DE MAR

Cine fantástico español y genuino de la mano de Amando de Ossorio, con vistas a venderse internacionalmente, con producción de José Frade y protagonizada por Timothy Bottoms (haciendo de un gallego que no da el pego como tal) y secundado por Ray Milland.
Un avión militar erróneamente deja caer al mar una bomba atómica, lo que provoca que una serpiente marina salga a la superficie sin mas motivación que la de comerse unos cuantos humanos y destrozar unos cuantos barcos. El patrón de uno de ellos, testigo de uno de estos destrozos por parte de la víbora, teme que le tomen por loco si lo cuenta, así que busca apoyo en una joven americana que también vio al bicho. Juntos, resolverán el entuerto.
¡Que película más sumamente graciosa! O mejor dicho, que serpiente de mar tan graciosa. Unas veces es una maqueta hueca para que los actores se metan dentro y dar la sensación de que son engullidos, y otras un individuo con una manopla que rodea con su brazo “enmanoplado” la maqueta de un faro. Obviamente, el escaso presupuesto pasa cruenta factura.
No mucho más que decir de "Serpiente de mar" a estas alturas. Un clásico de las películas malas, blanco fácil, una peli entrañable y un monstruo de lo más simpático, a pesar de sus horribles chillidos.
A Ossorio le hacen firmar con el seudónimo de Gregory Greens, a Víctor Israel, que aparece un momento, le cuelgan un Vic Israel, pero… ¿por qué Frade es José Frade en los créditos, y no Joseph Fradd.... o Fraud? Curiosa hasta en sus títulos.

lunes, 24 de septiembre de 2012

POLLO JURÁSICO

Jerry Cala, famoso cómico Italiano que en España conocemos más que nada por ser uno de los compañeros más insoportables que le han colocado a Bud Spencer -concretamente en “Bombardero”-, bien entrada la década de los noventa debió pensar que dirigir películas era algo fácil y que tenía un talento para el humor fuera de lo normal, así que sin ningún tipo de complejos se lanzó a la piscina con el fin de hacer películas para su propio lucimiento. Una de esas películas es esta “Pollo Jurásico”.
Rodó esto en 1994, y una vez concluida, el resultado era tan horripilante, que los italianos, dados como eran a estrenar bazofias, decidieron que la película descansase en sus latas, hasta que le concedieron un pase por televisión. Imaginaos como sería la cosa, que ni se estrenó en cines.
Sin embargo, dos años más tarde, y con la proliferación de las “Spoof Movies”, A José Frade, que cada vez distribuía menos cine (de hecho, si mal no me equivoco esta sería una de las ultimas), le dio por estrenarla en salas por todo lo alto, acompañado de una campaña publicitaria que todos recordaréis –Se exhibía un teaser en televisión todo el rato- siendo España el único país que proyectó esta película en cines, junto con Turquía. Y fue un fracaso estrepitoso. Frade comprobó que el distribuir, e incluso producir películas, ya no era tan rentable como en la década pasada, y no volvimos a ver aquellas maravillosas cabeceras de José Frade producciones cinematográficas nunca más.
Y es normal que la película fracasase. En 1996, el público ya no era nada ingenuo y se podía ver claramente que la cosa no traía nada bueno. Se trata de un “Spoof” a la italiana que aprovecha, sobretodo, el éxito de “Parque Jurásico”, pero que también le pasa factura a películas como “Drácula”, “Rambo”, “El Cazador”, “La familia Addams” o “Eduardo Manostijeras”.
Un criador de pollos viaja hasta República Dominicana para que su más preciado pollo participe en peleas de pollos clandestinas. Pronto el ave desaparece, y su búsqueda le llevará hasta Chicken Park, un lugar donde, alterados genéticamente con el adn de una ladilla prehistórica, los pollos se han vuelto gigantes. A partir de ahí, tenemos que ir adivinando que cojones pasa.
Como definiría yo esta película en una sola palabra; Insoportable. Y he intentado ser benévolo con ella, si he de decir algo bueno acerca de esta mierda, es que tiene un gag por minuto. Pero son chistes tan malos… no harían reír ni a un niño de preescolar. De hecho, parecen concebidos directamente por un lactante, pero me temo que en realidad están inventados por un retrasado mental.
Luego, a parte de lo mal que cae el Cala de los huevos, la película, en su simpleza, está tan terriblemente mal rodada, tan horrorosamente mal montada, tan aburrida, tan , tan, insípida, tan estúpida, que ni a fuerza de intentarlo puedes esbozar siquiera una sonrisa. Todo esto en algunas películas es un aliciente, un motivo para valorarlas, por lo inenarrable del asunto, pero el hijo de la gran puta de Jerry Cala, y ahí reside su merito, consigue que esto que en otras películas serían virtudes, resulte aquí algo bochornoso, cuando no de vergüenza ajena, y que acabes odiando el resultado. Es algo completamente repugnante.
Para colmo de males, al principio hay un flashback en el que Cala narra lo que les ha pasado a los pollos de su granja, y no creo que fuera por asuntos presupuestarios, si no por inutilidad, pero el caso es que estos son narrados a base de ilustraciones tipo “cartoon”, dibujadas por alguien que no sabe dibujar y sin ningún tratamiento posterior, es decir; laminas dibujadas a mano con lápiz y coloreadas con pinturas de madera de aquellas de Alpino, como en el cole.
Ni siquiera tiene valor como atentado cinematográfico (… ¿o si?). En el reparto, otros italianos alzándose, y Rossy de Palma haciendo de sosias de Morticia Addams, a base de gestos obscenos con su lengua todo el tiempo. Lamentable.
Jerry Cala, no obstante, ahí sigue dirigiendo sus películas, eso si, relegado al mundo de la televisión Italiana.
Y mi pregunta es: ¿Cómo es que este individuo sigue trabajando?

lunes, 14 de junio de 2021

NO DESEARÁS AL VECINO DEL QUINTO

“No desearás al vecino del quinto”, aún con su fama de chabacana, es una película importante para el cine español porque, por un lado, tenemos la que durante más de 30 años se erigió como el mayor taquillazo de la producción patria con casi cinco millones de espectadores (hasta que llegó alguno y la reventó) y, por otro, tenemos aquí la piedra angular del denominado “landismo” —subgénero de la comedia española  a la que se adscriben todas esas películas de humor cafre y cañí, llenas de tópicos sexuales y políticamente incorrectos que, indefectiblemente, estaban protagonizadas por Alfredo Landa— que tantos y tantos títulos dio a nuestra cinematografía. Se trata de una buena muestra de lo que, por aquél entonces, era el gusto del español medio cuando se decidía ir al cine. Los gustos hoy no han cambiado demasiado, el modelo “8 Apellidos Vascos” viene a confirmarlo porque, siendo justos, y aunque sean otros tiempos, ambas comparten similar intención y resultado.
No obstante, “No desearás al vecino del quinto” sería un film de carácter festivo, colorido, de simpática apariencia  a la que los años han perjudicado severamente y, si la vemos hoy, nos enfrentaremos a un ladrillo insulso que poca justicia le hace a otros títulos del “landismo”, sin lugar a duda alguna infinitamente más divertidos y edificantes, pero menos conocidos y considerados. “No desearás al vecino del quinto” es una mamarrachada.
Cuenta la historia de un par de hombres en un pueblo de provincias; El primero un individuo que, para evitar problemas con los maridos celosos de las clientas de su boutique, finge ser homosexual, por lo que su negocio es prospero, mientras que el segundo es un ginecólogo muy atractivo al que le va como el culo, porque los maridos, celosos como son, no permiten que sus mujeres vayan a la consulta de un hombre tan guapo que, para más inri, ha de tocarles los bajos.
Cuando por trabajo el ginecólogo acude a Madrid, se encuentra en una discoteca a su vecino homosexual, el de la boutique, sólo que bien acompañado por dos jovencitas con las que se morrea alternativamente. Cuando este le explica que lo del homosexualismo es una tapadera para que le dejen trabajar tranquilo, ambos se harán amigos inseparables ya que allí, en Madrid, no solo nadie les conoce, sino que, aprovechando el ginecólogo su estancia, y alegando que está harto de pasarse las tardes jugando al parchís en casa de sus suegros, se sumergirá, junto con su nuevo amigo, en una vorágine de sexo descarnado y juerga, que incluye orgías y demás variantes propias de la libertad sexual. En definitiva, el tema de la película gira en torno a la dificultad masculina para obtener sexo. Va de que en España no se folla, hablando en plata.
En pleno 1970, con el régimen franquista en pleno apogeo, tanto la temática como el mensaje no eran del todo oportunos, por lo que poco le faltó para no estrenarse por culpa de la censura. Sin embargo, la pericia del productor, el genio de José Frade, supo capear la situación, estrenándola sin mayores problemas. La cinta fue mostrada al censor con la más variada amalgama de títulos, a saber: “Yo engaño sin daño”, “Es cosa de hombres” o “Ama a tu prójimo… y verás” Todos fueron prohibidos salvo el que todos conocemos que, en el fondo, es tan picarón y provocativo —y propio de la época— como cualquiera de los otros. 
La película es también una muestra de lo relativo e impredecible que es todo en la vida, porque cuando se estrenó en Madrid, “No desearás al vecino del quinto” fue un fracaso absoluto; de hecho, se estrenó el 26 de Octubre de 1970 en varios cines de la capital para dos semanas después desaparecer de la cartelera debido a la floja afluencia de público y dejar paso en las salas a algo más comercial. Sin embargo, cuando cuatro meses después se estrenó en Barcelona, arrasó, y el boca a boca se puso en marcha. En Sevilla fue un éxito apoteósico y esto se fue contagiando al resto de regiones donde se iba estrenando, por lo que las salas de Madrid se vieron obligadas a reestrenarla, esta vez sí, con el enorme éxito por el que es conocida. Y el merecimiento es doble, ya que acercarse a los cinco millones de espectadores con tan solo 35 copias exhibidas, en contraposición a las 300 o 400 con las que se estrena hoy en día una película media, supone un gran mérito y muchas, y agradecidas semanas en cartel.
Por la parte actoral, decir que Alfredo Landa no está demasiado memorable, al igual que ninguno de sus compañeros. En especial, el coprotagonista Jean Sorel. Resulta que el director, Ramón Fernández, venía de trabajar en otra película en Italia, por lo que al contactar con el productor Frade para hacer esta, gestionaron todo para que la película se materializara en coproducción. Fernández estaba prendado del actor, Jean Sorel, que había trabajado recientemente para Visconti, así como para Dino Risi, e incluso Luis Buñuel en 
“Belle de Jour” —y en las antípodas de todo ello, trabajó incluso con Lucio Fulci— así que le contrataron. El resultado de su actuación es como si pusieran un mueble al lado de Alfredo Landa, y este le soltara sus frases de diálogo a lo inerte. Aunque por otro lado, tenemos a clásicos de la escena de comedia española como Doña Isabel Garcés, Margot Cottens o Adrián Ortega, que nunca están mal.
En cuanto a las labores de dirección de Ramón Fernández,  correctas, sin estridencias.
La película, como ya les he venido diciendo, es un ladrillo, lo gracioso que pudiera tener se quedó en 1970, pero sólo por histórica, por tener una entidad propia y el ostentoso récord de ser la nº 1 en taquilla del cine español durante 31 años —ninguna película española lo ha sido durante tanto tiempo— bien merece que le echemos un ojillo aunque sea de soslayo.
Por otro lado, incluso a día de hoy, bate récords de audiencia en televisión cada vez que se emite, así que José Frade aún debe estar frotándose las manos.

domingo, 9 de agosto de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL PÓSTER) DE “TRANSYLVANIA 6-5000”

Hablar de "Transylvania 6-5000" significa hacerlo de un personaje que desde chavalín siempre me llamó la atención, Rudy De Luca. Si algo destaca en su curriculum es la larga asociación que mantuvo con Mel Brooks, para quien co-escribió guiones ("La última locura", "Máxima Ansiedad") y actuó ocasionalmente ("La loca historia del mundo", "Spaceballs" o en la misma "Máxima Ansiedad" interpretando su personaje más mítico, el del asesino que se pirra por matar. Años después lo retomaría a modo de homenaje en "El silencio de los borregos", donde hizo amistad con su director, el infame Ezio Greggio. Tanto es así que volvería a colaborar con él como escritor en otro de sus spoofs, "Box Office 3D: il film dei film"... la tengo por ahí pero no me atrevo a verla). Cuando no curraba para el director de “Los Productores”, De Luca ponía su estampa en otras comedias bien reconocibles como “Cavernícola”. Todo esto, y un par de leves experiencias como director en la caja tonta, dio alas al caballero para debutar el año 1985 en el largometraje para cines con "Transylvania 6-5000", una comedia de terror. Resulta curioso que cuando los colaboradores de Brooks pasan a la dirección han de facturar, cuanto menos, una comedia de terror, caso también de la peli que comentamos hace un par de semanas, "Terrorífica luna de miel" de Gene Wilder. Es como si pensaran "Bueno, si se me asocia con Mel Brooks, y Mel Brooks es famoso por "El jovencito Frankenstein", eso quiere decir que lo más lógico sería hacer algo por el estilo". Craso error, porque tanto "Terrorífica luna de miel" como esta "Transylvania 6-5000" son productos criminalmente fallidos... en todo, pero especialmente en lo único que esperas de ellos: hacer reír. De hecho, después de esta peli, Rudy De Luca no volvió a dirigir absolutamente nada más (curiosidad: se asoció de nuevo con Mel Brooks para otro parodia del cine de terror ya en la etapa chunga del judío, la muy mediocre "Drácula, un muerto muy contento y feliz").
“Transylvania 6-5000” llegó aquí de la mano del infame/fascinante José Frade. Recuerdo que el cartel me flipaba, y no es pa menos -como pueden comprobar- porque está muy bien. Pero no fui al cine a verla, lo hice con la familia en casita gracias a las bondades del VHS. Desafortunadamente nos aburrió y no nos hizo desternillarnos de risa ni nada que se le parezca. La verdad es que no he vuelto a verla desde entonces, igual debería probar... tal vez..... Aunque tras lo experimentado con "Terrorífica luna de miel" no albergo muchas esperanzas.
La cosa va de unos periodistas de personalidades muy opuestas (uno muy escéptico, el otro todo lo contrario) que son enviados a investigar en un castillo de Transylvania porque dicen haber visto a la criatura de Frankenstein y otros monstruos. Cosas que recuerdo: el gag de cuando todo el personal del lugar sufre un ataque de risa al preguntar uno de los periodistas por los mentados seres (empezaba bien, pero se hacía muy largo) o el asqueroso, forzadísimo y estúpidamente meloso "happy end".
Sin embargo, en lo que "Transylvania 6-5000" sí destaca y mucho es en su extenso, florido y notable reparto. Tenemos a Jeff Goldblum, que no necesita presentación. Joseph Bologna (curiosamente venía de interpretar a uno de los amigos de Gene Wilder en "La mujer de rojo"). El rubito Ed Begley Jr. Carol Kane (de "Llama un extraño"). El pederasta Jeffrey Jones. Una erotiquísima Geena Davies, medio enseñando las tetitas, en su tercer papel pal cine que a mí de chaval me puso mu farruquito (fue en este rodaje donde ella y Goldblum se conocieron pa liarse más adelante). La actriz de comedia Teresa Ganzel, que mostraba las tetorras en "La gran locura americana" (lástima que de cara deje bastante que desear). El hoy detestado -por sus comentarios racistas- Michael Richards de "Seinfeld" interpretando a un agotador mayordomo obsesionado en resultar gracioso (otra de las cosillas que recordaba de la peli) y el propio Rudy De Luca parodiando a "Lawrence Talbot", el hombre lobo clásico, llamándose "Lawrence Malbot".
Para 2016, Rudy anuncia su regreso a la escritura cinematográfica abiertamente cómica con una cosa titulada "Big Finish". ¡Molt bé, home!.
Todo este macro-rollo tiene una utilidad: Introducir los fotocromos y el póster de la época que José Frade se encargó de fabricar para promocionar en las Españas "Transylvania 6-5000", cortesía, cómo no, de Alex Gardés...














domingo, 3 de mayo de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "AL FILO DEL HACHA"

A mediados de los ochenta el terror español vivía un genuino mal momento. No es que el llamado "Fantaterror" previo (nada que ver con el refresco) aportase grandes obras de arte, la mayoría de aquellas pelis eran una ponzoña, pero al menos algunas tuvieron éxito y generaron cierta infra-moda popular que en 1987 ya andaba más que muerta. Todavía faltaba un cacho para la fatídica aparición de los De Las Iglesias, Balaguerós o Plazas y la "revitalización" del género en estos patéticos lares. Así pues, ver una peli de terror española entre 1985 y 1990 era algo bastante raruno, solo algunos valientes e/o inconscientes se atrevieron, personas como el todoterreno José Frade que en 1987 y 1988 produjo, consecutivamente, "Descanse en piezas" y "Al filo del hacha". Ambas las dirigió un señor supuestamente experto en esas lides, José Ramón Larraz (oculto para el mercado extranjero tras el alias de Joseph Braunstein), que en 1990 también puso su estampa a otra peli del mismo rollo (nunca mejor dicho), "Deadly Manor", creando así una especie de pseudo-trilogía del terror-chapa hispánico en sus horas agónicas.
Las dos producciones Frade no eran demasiado lustrosas en sí mismas, concretamente "Al filo del hacha", un slasher en toda regla, era la más insípida y aburrida. Ya, ya, los slashers son aburridos por norma, pero en este caso hablamos de una soporiferia que roza la ilegalidad.
Sin embargo, algo que sí hizo bien Frade fue el tema publicitario. Tanto el poster de "Descanse en piezas" como de "Al filo del hacha" son la hostia en patinete. Diseños modernos y guapísimos, de esos que atraen miradas y dejan huella. Algo que, en el caso que nos ocupa, pueden corroborar deglutiendo al final de los no menos atractivos fotocromos (también el look del asesino del film está un rato chanin) el estupendo cartelazo de este ya legendario perro verde.
Siempre con la colaboración y el beneplácito de su patrocinador habitual, Alex Gardés.















viernes, 4 de agosto de 2023

CUANDO ALMANZOR PERDIÓ EL TAMBOR

Era tendencia en nuestro cine popular de los años 80, que cuando una fórmula funcionaba bien, fueran varios los que la copiaran copando la cartelera de títulos de similares características. Y, mira tú por donde, el que solía traer esa fórmula solía ser siempre Mariano Ozores, que abría la veda para que directores, no necesariamente segundones, se sumaran al estilo que en ese momento cultivaba Mariano. Cuando Ozores se metió de lleno en aquellas películas con el divorcio como telón de fondo, por ejemplo “¡Qué gozada de divorcio!”, pronto llegaría Summers a hacer los propio con “El primer divorcio” y, copiando descaradamente, Juan Bosch con “Caray con el divorcio”.
“Cristóbal Colón… de oficio descubridor” fue el pistoletazo de salida que dio inicio a la popular trilogía de parodia histórica, el spoof autóctono, tres títulos de gran tirón popular producidos por José Frade, y en los que la mayor baza cómica consistía en los anacronismos y los chistes de política de la transición. Las tres películas partían de hechos históricos que, con cierto rigor a la hora de ser planteados, acababan siendo destrozados por los chistes sobre UCD o Alianza Popular. La mejor de todas, naturalmente, sería “Cristóbal Colón… de oficio descubridor”, por supuesto, dirigida por Mariano Ozores. A esta le seguirían, más mediocres, “Juana La Loca… de vez en cuando” con Lola Flores y dirigida por José Ramón Larraz, y “El Cid Cabreador” de Angelino Fons y protagonizada por Ángel Cristo. A este combo podíamos sumarle esa joya del cine valenciano parido desde la contracultura como fue “Que nos quiten lo bailao” de Carles Mira, no nos olvidemos de “La Biblia en Pasta” de Summers y la que nos ocupa, “Cuando Almanzor perdió el tambor”.
Pese a tener en plena forma a toda la plana mayor de la comedia popular española, esto es: Antonio Ozores, Juanito Navarro, Florinda Chico, Quique Camoiras, Luis Varela, Vicente Parra, Ricardo Merino.., sin lugar a ninguna duda “Cuando Almanzor perdió el tambor” es la peor de todas estas películas. Un intento de Luis María Delgado por recoger los frutos sembrados por la trilogía de Frade a destiempo y cuando la fórmula ya estaba más que agotada.
La acción se traslada al año 1002 cuando Almanzor tenía bajo su yugo a los cristianos y estos debían pagarle el pertinente tributo. Almanzor pide en pago doce doncellas y, a no tener ninguna disponible, lo que los Reyes Cristianos le envían es a doce putas. El festival de lo vulgar, lo chabacano y lo soez, está servido.
Una parodia histórica de menos de hora y media, con mucho menos presupuesto del que este tipo de películas solían contar y una dirección bastante apocada y perezosa por parte de otro de nuestros artesanos más exitosos, Luis María Delgado. Una metralleta de chistes de fútbol, política y guardias civiles que pierde fuelle a medio camino. Suerte que la presencia de Antonio Ozores, que suelta chascarrillos e improvisaciones a cascoporro, salvan de la quema una película que es de lo peorcito de aquellos años. Cosas como el memorable comienzo, con un plano de Ozores vestido de Almanzor subido a caballo y limpiándose las gafas con un Kleenex (y de la marca Kleenex como reza la cajita que lleva), consiguen que el espectador se ría. Pero nada más. Cuando no está Ozores en plano, el resto es terriblemente tedioso. Y, para más inri, no tenemos NADA de destape. Desde luego, “Cuando Almanzor perdió el tambor” es una auténtica rara avis de la época. Sin chispa, sin gracia, pero una rareza.
También resulta positivo, aunque cutre, que, nada más comenzar la película, una voz en off nos va introduciendo en la historia, acompañándose por una serie de bonitas ilustraciones hechas para lo ocasión por José Ramón Sánchez. El póster original de cines también es cosa suya. Y Sánchez siempre ha sido una maravilla.
El resto ¡No se toca! ¡Caca!

lunes, 8 de mayo de 2017

LOS GUSANOS NO LLEVAN BUFANDA

Desde luego, el interés de esta película radica en lo descabellado y bizarro de su reparto. ¿A quién se le ocurriría meter en la misma película a Anthony Perkins, Quique Camoiras, Rody McDowall, José Luis López Vázquez y Beatriz Carvajal? Pues nada menos que al productor José Frade y al compositor/actor/director Javier Elorrieta, que estaban convencidos de que, por encima del talento, y con un pensamiento muy a la americana, lo que prima en el éxito de una película es el número de estrellas internacionales que contrates para ella, aún estando estas en decadencia. Con esa premisa rodaron en 1989 “Sangre y Arena” que cuenta con la particularidad de tener en su reparto a Sharon Stone que aún no era una súper estrella y con la que ya sonaron campanas en cuanto a su carácter de mujer caprichosa irracional e insoportable. Y en 1992, disponen todo para poner en marcha esta “Los gusanos no llevan bufanda”.
Aunque esta películas con estrellas internacionales probablemente funcionarían bien en el resto del mundo, ya fuera en ediciones en vídeo, ya fuera en ventas a televisión, lo cierto es que en España pasaron inadvertidas, si bien es cierto que, mal publicitadas, y malas como el mismo diablo, lo más probable es que sus estrenos comerciales en la península importaran un pimiento; no eran esas vías las que harían que los bolsillos de Frade se llenasen, sino las anteriormente mencionadas.
Estrenada internacionalmente con el título de “The Naked Target”, en clara alusión y explotando el tirón de la saga “The Nuked gun” - “Agárralo como puedas” , “Los gusanos no llevan bufanda” cuenta la historia de un inepto mensajero neoyorquino que, sin saberlo, es enviado por la CIA a España a una misión secreta, para la cual se le esposará a la mano un misterioso maletín metálico. Una vez en España es recibido a tiros, comenzando así una trama incomprensible, liosa e incoherente que se irá desarrollando entre gags cómicos de sal gruesa. El tedio más absoluto se apodera del espectador.
Y es que esta película es una rara avis, quizás, la película más extraña del cine español. Una mezcla, intuyo que involuntaria, de acción al más puro estilo americano –pero muy mal rodada- con la comedia española de toda la vida, la de la pandereta, los cuernos y el esconder al amante dentro del armario.
Para que el entramado internacional cuadre más, y rodada íntegramente en Madrid, se soluciona esta papeleta rodando unos planos de Nueva York muy bonitos y pintones que se colocarán  al principio, durante los títulos de crédito, y así queda cubierta la parte americana de la película.
Protagonizada, sin comprender muy bien por qué, por el actor Clayton Rohner, secundario americano especializado en producciones de serie B, su nombre sonará a amantes del género de terror al estar su nombre implicado en los repartos de películas como “Inocentada Sangrienta”, “Lecturas Diabólicas” o más recientemente “The Human Centipede III”, pero para el resto de los mortales, y más en concreto para el publico del cine español, un completo desconocido. Rohner encabeza el reparto intentando ser lo más gracioso posible, sin conseguirlo, y con cara de preguntarse todo el tiempo qué demonios hace ahí.
Más decadente resulta la aparición de Anthony Perkins dando vida a una especie de putero  homosexual adicto a los accidentes de tráfico, con medio cuerpo articulado en plan robot,  que va en busca de travestís y que por motivos meramente cómicos, acaba contratando los servicios de nuestro protagonista perfectamente disfrazado de mujer por motivos que no vienen al caso, ni en lo que cuento, ni tan siquiera en la película. Y a pesar de lo decadente de esta intervención del que fuera antaño Norman Bates en “Psicosis", esta se antoja de largo como lo mejor y más divertido de la película, lo más desmadrado, y un claro guiño a clásicos de de la serie B americana como, por poner un ejemplo, “La carrera de la muerte del año 2000” producida por Roger Corman, en caso de que, efectivamente, existiera la intención de homenajear por parte del director Javier Elorrieta. Mucho me temo, que el posible homenaje, sería también involuntario, pero ahí queda.
Más digno sería el papel que desempeña Roddy McDowell, que venía directamente del tirón que el actor adquirió al protagonizar al cazador de vampiros Peter Vincent en “Noche de Miedo” y que daría vida al contacto español que capitanea la misión de nuestro protagonista y si bien es cierto que su rol sería el menos excesivo de toda la película, la cosa se torna bizarra cuando en la sala de doblaje de la versión española de la cinta se decide que su voz sea doblada por ¡¡Jesús Puente!! El actor tenía una larga carrera de doblaje a sus espaldas, pero el tono  de su voz y el hecho de que por aquél entonces gozaba de cierta popularidad por presentar en televisión diversos programas televisivos, hacen su presencia en la película demasiado evidente como para que esto no resulte hilarante y, en cierto modo, incluso ridícula.
Y a todo este elenco internacional, imagínenselos interactuando con un enloquecido Quique Camoiras que, sierra mecánica en mano, está a punto de rebanarle los sesos a Clayton Rohner, o con un José Luis López Vázquez que da vida a un oficial del ejercito cuya mujer, Beatriz Carvajal, le pone los cuernos, y creyendo este que el amante de su mujer es el mismo Rohner,  la emprende con él a tiro limpio, o con un Juan Carlos Martín, recién salido de los programas televisivos de Tele Cinco y que comenzaba con su fallida carrera cinematográfica compartiendo un momento con Rohner en el que son masacrados a golpe de metralleta en la cornisa de un edificio. El resultado es del todo hilarante, pero dista mucho de ser de interés o minimamente divertido, pero si que es una comedia española para nada convencional. Tampoco es convencional su director, Javier Elorrieta, hijo del famoso productor José María Elorrieta, y que empezó su carrera como compositor –suya es la partitura de “Descanse en Piezas” para la que además hace un papelito- y protagonizó la película “Freddie, El Croupier" , para rápidamente pasarse a la dirección cinematográfica facturando títulos de cierto prestigio como “La noche de la Ira” , despropósitos deleznables como “Demasiado caliente para ti”  o acabar dirigiendo “Sitcoms” de factura patria que muy bien se podrían reseñar en este blog como pueda ser “Arévalo & CIA”  a mayor gloria del humorista Arévalo, para acabar sus días en el cine filmando directamente en vídeo con “Humo y Azar”.
Actualmente, compagina la dirección por encargo con su tardía carrera paralela como cantante y de la cual ya cuenta con cuatro discos en el mercado.
Un director curioso.

miércoles, 19 de febrero de 2020

AL FILO DEL HACHA, EDICIÓN EN BLU-RAY POR "ARROW VIDEO"

No deja de sorprender ver cómo en el extranjero se rinde pleitesía a producciones nacionales que, aquí, se consideran poco menos que escoria. Les dedican ediciones lujosas, generosas en extras e incluso sorprendentes lavados de cara digitales. Eso en España sería algo totalmente impensable. Los fans y devotos aquí se tienen que conformar con cutre-ediciones piratas en dvd y santas pascuas. Y si todo ello ya es chocante cuando hablamos del cine añejo de Paul Naschy, Jesús Franco o Amando de Ossorio, más se incrementa el efecto sorpresa al tratarse de una película con fecha ochentera y, aún "peor", situada en la segunda mitad de la dorada década, aquella durante la cual el cine fantástico de producción patria era casi inexistente, terreno prácticamente marginal y que nadie quería tocar ni con un palo de diez metros. Un periodo que añoro mucho, sobre todo si lo comparamos a la época actual, saturada de pelis de terror absolutamente aborrecibles, y que van desde la mierdecilla parida con el móvil por un grupo de ilusos aficionados (y que "Dark" programa sin complejos) a una cosa super mainstream de, por decir alguien, Atresmedia. ¡Agh!. En aquel oscuro lapso destacaron, dejando a un lado a Bigas Luna y su "Angustia" de ciertas pretensiones artys, dos pares de packs. El que ofrecieron José Antonio Escrivá/Juan Piquer con "Slugs, muerte viscosa" y "La Grieta" (aunque sea del 90), y el de José Frade/José Ramón Larraz con "Descanse en piezas" y "Al filo del hacha", la homenajeada.
Uno de los audio comentarios que acompañan al film lo firma "The Hysteria Continues", podcast supuestamente especializado en cine slasher (y giallo), que entre unas cuantas cagadillas casi osan afirmar que "Al filo del hacha" nunca se estrenó en cines. Sacro error, y lo digo porque lo sé, ya que fui a verla a los "Waldorf" de Barcelona. Recuerdo perfectamente que ya entonces pensé aquello de: "Como siempre España se apunta tarde a todo, ¡¿un slasher en 1988, cuando el subgénero ha dejado de dar dividendos?". Pues si, amiguitos, pero así es esta tierra de lerdos. En cualquier caso, y para no perder mucho el tiempo, les diré que la peli gira en torno a un misterioso asesino que se va cargando a los habitantes de un pequeño pueblo de la américa profunda y de cómo unos jovenzuelos intentan esclarecer su identidad con ayuda de un ordenador. Esto último se suponía lo más de lo más, un aliciente moderno y anzuelo para la chavalada, ya que es gracias a la máquina que descubrimos quien es el tipo del hacha. No vamos a engañarles ahora, queridos, "Al filo del hacha" es un coñazo de mucho cuidado. Uno de los slashers más aburridos que me he zampado a lo largo de mi vida, donde entre crimen y crimen -más o menos resultón- sufrimos eternas escenas de diálogos para besugos que no aportan nada. No obstante, dejando de lado su inevitable valor antropológico, sí que merecen la pena ser aplaudidos el chanante look del asesino y, por supuesto, el acojonante poster. Fabuloso, moderno y muy atractivo (en perfecta consonancia con el de "Descanse en piezas", también muy guapo).
Pero aquí y ahora la verdad es que mi opinión con respecto a la peli importa un carajo, ya que de lo que se trata es de examinar el blu-ray editado por los aplicados chicos de "Arrow Video", cuyo generoso catálogo viene repleto de títulos de cabecera, todos ellos bendecidos por ediciones confeccionadas con el mejor de los gustos. Además de la escalofriante mejoría de calidad de imagen del negativo gracias a las bondades del 2K (¡¡¿para "Al filo del hacha"?!! Increíble), lo que encontramos en sus adentros son entrevistas de lo más entrañables con sus dos protagonistas masculinos, Barton Faulks (quien, curiosamente, dispone de únicamente otro título más -terminado- en su filmografía y es, nada menos, que "Future Kill") y Page Mosely, y una tercera con el especialista en efectos y maquillajes Colin Arthur. Luego un par de audio comentarios, el citado arriba y otro, más ameno, con Barton Faulks. Para terminar, una galería de imágenes generosa en la que encontraremos carátulas de ediciones en VHS de distintos países y los fotocromos españoles de la película. Es ahí donde entramos nosotros, puesto que, como saben, hace ya un tiempo que los tenemos subidos a este sacrosanto blog. Los chicos de "Arrow Video" llegaron hasta nuestros lares, los vieron y nos mandaron un amable e-mail pidiéndonos si se los cedíamos a mayor calidad, cosa que hicimos encantados. No solo pueden gozarlos en los extras del disco, también van incluidos en el generoso y bello libreto interior, que incorpora un concienzudo e interesantísimo texto de Amanda Reyes sobre las co-producciones entre USA y España y el slasher nacional. Si llegan hasta los "Special Thanks", ahí nos verán, luciendo orgullosos en una generosa cita por parte de la distribuidora.
Tanto placer podría llevarnos a equívoco y comenzar a soltar a los cuatro vientos que "Al filo del hacha" es cojonuda y bla, bla. Pero no somos tan hipócritas. La peli de José Ramón Larraz es la costrilla que es y no mejora ni con las bendiciones de la restauración, pero el blu-ray merece ser visto y tenido por su hermosa presentación, su generoso contenido y su indudable calidad. Al fin y al cabo es un trozo de historia del cine español, uno raro, misterioso y desperado, cosa que justifica también la posesión de esta joyita (y que viene acompañada, obvio es, por la versión en castellano de la interfecta).
¡Thank you Ewan/Arrow Video!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

LA MOMIA NACIONAL

Con dinero de ese hombre tan horrible, pero que tan buenos ratos nos hizo pasar como productor o distribuidor, que es José Frade, con ¿guión? del inefable Juan José Alonso Millán y dirección de el aun mas inefable José Ramón Larraz, nos enfrentamos a una de esas joyas de nuestra cinematografía que, de puro chabacano, no nos explicamos como es posible que se estrenaran en salas. Esta película, junto con "El violador violado", son los dos productos de la transición que más me han espantado y, a la vez, fascinado.
A un caserón llegan individuo y su hija, portando una momia en una caja. Y ya no puedo continuar con mas sinopsis, porque no la hay... esta peli es una sucesión de situaciones, que nada tienen que ver unas con otras. Ojo, no son sketches, es la obra de una panda de incapaces.Ambientada en 1800, más o menos, nace a la sombra de los éxitos de aquellos años perpetrados por Mariano Ozores, "El liguero mágico" y "Brujas Mágicas", que incorporaban ingredientes básicos para que el publico asistiera a las salas: chufla del terror gótico, tetas y chistes de política. Bien, multipliquemos todo eso por tres y démosle el proyecto a una panda de inútiles. Tenemos "La momia nacional".
Es la película con más chistes de política que existe, y en un 80% de los diálogos, tienen que nombrar a Suárez, Tejero, Abril Martorell, Pío Cabanillas y etc, etc... En cuanto a tetas y pubis, está mas que bien servida, y da hasta cierta grima ver como Quique Camoiras y Francisco Algora succionan con fuerza los pezones de las bellas damiselas que les ponen a tiro (Azucena Hernández, una de ellas) Es de un cerdo todo el folleteo de esta peli, que bien podría considerarse pornográfico. Además, asocian el sexo a la suciedad, cosa que 
parece no importarle a un enano que aprovecha para follarse a la momia del titulo. Verla para creerla. Y en cuanto a terror gótico, pues Camoiras se transforma en hombre lobo, uno muy deudor del de Paul Naschy en cuanto a aspecto. Por otro lado, tenemos a un Nosferatu que se hace llamar Doctor Cabezas (otro gag político), y cuando no ejerce de psicólogo, ejerce de chulo de un burdel de vampiras. Además de un par de escenas gore, muy burras y cómicas que yo personalmente agradezco enormemente.
Un despropósito en el que no entendemos nada, ni nos entretenemos especialmente. Eso si, la curiosidad es grande y al final tienes que acabar adorándolo, a pesar del regusto amargo que te deja en la boca a pelos de coño sucio.

lunes, 13 de junio de 2016

MARBELLA, UN GOLPE DE 5 ESTRELLAS

La prueba de que Miguel Hermoso era un director bastante manazas la tenemos en que tras “Truhanes”, que le salió cojonuda, y hasta los noventa que se adaptó al cine que se estilaba en la época –el subvencionado- no atinaba el pobre. Solo generaba mierdotes.
Y “Marbella, un golpe de 5 estrellas”, su segunda película, lo deja claro.
Con producción de José Frade, que en aquella época le encantaba introducir en sus películas elenco internacional –Ray Milland  y Timothy Bottons en “Serpiente de Mar”, casi todo el reparto de “Descanse en piezas” y “Al Filo del Hacha”, Sharon Stone en “Sangre y Arena” o  Clayton Rohner, Roddy Mcdowall y Anthony Perkins en “Los gusanos no llevan bufanda”, lo que es muy gracioso porque están ahí para dotar la película de glamour, pero claro, al contratar solo actores alcohólicos, en decadencia e inmersos en la tercera edad,  las películas se convierte en más roñosas y cutres de lo que por si eran- se procura, esta vez, un reparto con lo más granado del cine español de la época , Fernando Fernán Gómez, Oscar Ladoire, Paco Rabal, Emma Suarez (y sus estupendísimas tetas, que muestra sin remilgos) para que secunden al protagonista, un Rod Taylor (mitiquísimo protagonista de “El tiempo en sus manos” o “Los Pájaros”) colorado por los alcoholes y con muy poquitas ganas de estar en la película que estaba, con un guion que el propio director escribió junto a Mario Camus. Pues la cosa se le quedó grande al caballero porque ¡menudo pedazo de mierda!
Queda claro que “Truhanes” le salió así de casualidad o, como decía Carlos Pumares, se la hizo un primo, porque "Marbella, un golpe de 5 estrellas" es la obra del más penoso director de serie Z contando una historia enorme cuyo presupuesto no deja ejecutar debidamente.
Un yanki afincado en Marbella, estando una noche en su yate, observa como una mujer se tira al agua desde un barco. Al ver que nadie la socorre, decide proceder él. Ello provoca las iras del dueño del barco, que embiste el yate del protagonista y se lo deja hecho añicos. Tras denunciarlo y comprobar que "el embestidor" tiene a la policía comprada y él no puede hacer nada al respecto, investigará con el afán de ver a que se dedica. Cuando descubre que se dedica al tráfico de armas, decide suplantarle para agenciarse los respectivos milloncejos.
Mala es decir poco. Y aburrida. Y cutre.
Al ser Marbella una localidad provinciana, a pesar del lujo y la corrupción que se menea por allí, se ve que la película levantó expectación durante su confección, porque rodaban en exteriores y se utilizaba gente local como extra.
La película tuvo una distribución discreta en cines, que logró acumular el número de 222.284 espectadores. Muy pocos, pero en justicia, se merecía menos.
Por otro lado, Frade la distribuyó internacionalmente bajo el título de “Marbella”. Tal cual. Supongo que encontraría su nicho en los videoclubes norteamericanos y poco más.

domingo, 23 de enero de 2011

EL DEVORADOR DEL OCEANO

Cuando era chaval, esta peli me llevó loco durante un tiempo. Había leído sobre ella en algún "Mad Movies" donde la ponían a bajar de un burro, y destacaban burlonamente el aspecto de su criatura submarina porque, decían, ¡parecía la versión hardcore del Pacman!. Sabía que su director era Lamberto Bava, y que cuando rodaba pelis no estrictamente de terror, usaba el pseudónimo de John Old Jr. (simpática coña esta dado que su respetado padre, Mario, usaba el de John Old), como ya hiciera con "Blastfighter". El día que la localicé en un video-club cortesía de José Frade (entonces usaba cajas rojas más pequeñas, formato este que también lucía "Descanse en piezas") se me cayeron las pelotas al suelo cuando en tareas de dirección no estaba ni Lamberto, ni John... sino Martin Dolman. ¡¿Martin Dolman?!, ¿pero ese no es Sergio Martino?. Las cosas no cuadraban. Obviamente, en aquellos lejanos times no conocía la especialidad del sello Frade en meter la pata de esta y de otras maneras. Pero hoy sí puedo asegurarles de que este "El devorador del oceano" lo firma Lamberto Bava/John Old Jr. (básicamente porque lo pone en los créditos, nos ha jodido) y que Martino/Dolman comparte tareas de idea/guión con otros monstruos del cine popular italiano de los 80 como Luigi Cozzi/Lewis Coates o Dardano Sacchetti. ¡Que maravilla!... es decir, a priori, porque "El devorador del oceano" no es ni por asomo el más interesante trabajo de ninguno de estos estetas. ¿El peor?, nah, tampoco (de hecho, de Bava hijo hay cosas mucho más horripilantes, como "Disturbios en el cementerio" sin ir más lejos).
Aquí no hay truco: Un monstruo tremebundo (que sí, se parece a Pacman) ataca a bañistas e incautos en el típico pueblo costero de turno. La experta de turno, con ayuda del experto de turno, deciden unir fuerzas para pararle los pies... o los tentáculos, sin saber que hay "algo más" oculto tras el bichejo.
En fin, pues rutina pura. Genuina escuela del exploit italiano con sus pros y contras (algo parecido a lo que ocurre con "Destroyer"). Hay que decir que en el Imdb muchos merluzos se ceban excesivamente con esta peli. Yo no creo que sea TAN mala. A decir verdad, casi la prefiero a los productos actuales de engendros marinos producidos por Syfy Channel o Asylum. sobre todo el monstruo, que tiene su gracia y hasta da el pego en algunos momentos (por cierto, muy feos esos primeros planos de un pulpo real retorciéndose ante el efecto de las llamas, ¡¡que hijosdeputa estos fetuccini!!). Es verdad que el montaje resulta algo atolondrado y que muchas secuencias terminan abruptamente, como si aún les quedara algo más que mostrar. Pero no se hagan ilusiones, no creo que sea ni sexo (que no hay ni gota) ni violencia (que sí hay, pero poca y sobre todo recogida en la parte final, con alguna sutil dosis de gore), simplemente estamos hablando de cine de bajo presupuesto de los 80 con un corazón amplia y genuinamente italoparlante!.

miércoles, 19 de marzo de 2008

BRONX, LUCHA FINAL

A día de hoy es casi un objeto fetiche, esas caratulas regordetas, en las que una ilustración fabulosa (generalmente firmada E.Sciotti) es rodeada por un marco rojo. Y encima de todo esto, un logotipo bien visible, "JF Video Films", es decir, José Frade, a quien debemos toda la deliciosa amalgama de producciones de segunda -y tercera- fila procedentes del país de la pasta (la que se come, digo) y que tuvieron el detalle de inundar los estantes de los video-clubs por allí los ochenta. Para la mayoría de los que hoy las veneran, son solo piezas de museo. Pero los de mi quinta lo vivimos en directo, cuando este tipo de cine era lo habitual que alquilar un fin de semana (a cien pesetas, si había suerte). Fulci, Lenzi, Castellari, Martino... innumerables son los artesanos del cine chungo que tuvieron el honor de pasar por las arcas del Sr.Frade. En este grupo también entra el inmortal Aristide Massaccesi, que para cada peli nos sorprendía con un nuevo seudónimo.
En este caso se trata de Steven Benson y, como era de ley en la época, lo que aquí tenemos es el necesario exploit del cine post-apocalíptico que puso de moda "Mad Max 2" (y "1997: Rescate en Nueva York") y volvió a relanzar Enzo G. Castellari con su saga del Bronx. Massaccesi, siempre al final de la cola, observando, decidió copiar al original y a la copia del original, pariendo esta peliculilla que incluso, desde mi modesto punto de vista, supera a las andanzas de Mark Gregory. Cierto es que muchas de estas películas, sin importar el género al que se suman, con los años han envejecido fatal, y vistas ahora la mayoría resultan insoportables (por aburridas), pero "Bronx, lucha final" se mantiene bastante bien, no cansa en exceso y acaba dejándote con una sonrisa de satisfacción.
Rodada con una evidente falta de medios (nada como una peli post-apocalíptica para aprovechar las ruinas de al lado de casa), por el relato pululan míticos nombres asociados a esta clase de productos como Al Cliver, George Eastman, Moira Chen (también conocida como Laura Gemser) o Gordon Mitchell, ex-actor de peplums reciclado en toda suerte de exploitations.
Como dato curioso, mencionar que el film arranca básicamente como lo haría años después "Perseguido" (que también copiaba algunos uniformes de "I Guerrieri dell'anno 2072", según Lucio Fulci), con un concurso televisivo en el que un tipo es, eso, perseguido por una serie de caza recompensas de lo más carismáticos. Claro que la novela en la que se basó "Perseguido" (según Stephen King bajo el alias de Richard Bachman) se publicó un año antes que "Bronx, lucha final". Entonces la pregunta es, ¿quién copió a quién?.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "ESTAMOS MUERTOS... ¿O QUÉ?" (+ CHUCHE NAVIDEÑA)

Supongo que no voy errado si culpo al inefable José Frade del extravagante y poco ajustado título Español de esta peli originalmente nacida como "Dead Heat". Lo digo porque Frade fue su distribuidor y porque, ¿cómo logras que "Dead Heat" se mute en... "Estamos muertos... ¿o qué?"?. ¡¡Fascinante!!.
Nos encontramos ante una obra menor surgida durante la segunda mitad de los 80 y de la que casi nadie parece acordarse. Esencialmente se trata de una comedia, o una comedia de acción con amplios ribetes fantásticos. También encajaría de perlas en la etiqueta de "buddy movie de la vieja escuela".
“Dead Heat” cuenta con una muy buena idea de base algo desaprovechada por culpa de la carencia de medios. Dos polis, uno más conservador y seriote (armado con una magnum 44) y el otro más golfo y despreocupado, se quedan asombrados al acribillar a un par de delincuentes que parecen indestructibles. La investigación del caso les lleva hasta una gran corporación farmacéutica que cuenta con una máquina capaz de revivir a los muertos. Uno de estos ronda por allí y, durante la inevitable pelea, el poli encorbatado fallece. Su colega y la chica guapa de la peli (a la que le espera un final realmente impactante) le devuelven a la vida por tiempo limitado, oportunidad esta que el tipo aprovechará para acabar de resolver el entuerto, llevándose a unos cuantos por delante.
Quizás lo más logrado de "Estamos muertos... ¿o qué?" sea la parte final, en la que, casi a modo de "Terminator", el poli zombie, visiblemente desmejorado tras recibir un baño de fuego, se presenta en la guarida de los malos y la emprende a tiros con todos sin inmutarse (a pesar de los muchos que también recibe). Resulta que entre estos se encuentra nada menos que el inmortal Vincent Price en la que sería una de sus últimas actuaciones para el cine. Le acompaña otro nombre entrañable, Darren McGavin, más conocido como "Kolchak", el periodista especializado en casos sobrenaturales que tanta huella dejó en su pase por las televisiones del mundo civilizado por ahí los 70.
A los polis les dan vida/muerte Treat Williams, actor de irregular carrera que descubrí gracias a esta película, y Joe Piscopo, un comediante surgido de la cantera del "Saturday Night Live", con sus músculos, su "mullet" y su cara de pasmao, del que no sabía nada entonces y que poco ha hecho después.
Completan el reparto en escuetos roles Robert Picardo (habitual de Joe Dante), Keye Luke (el Master Po de la serie "Kung-Fu", pero que los de mi quinta conocerán sobre todo por ser el anciano cuidador del gremlin "Gizmo") y Shane Black, guionista de "blockbusters" y director de "Iron Man 3". Por ahí aparece sin acreditar la "scream queen" Linnea Quigley, que poco después se liaría en plan serio con el tipo que se encargaba de buena parte de los maquillajes, Steve Johnson.
Terry Black, guionista, posteriormente firmaría un buen puñado de los manuscritos del "Tales from the crypt" televisivo.
Del director ya he hablado con anterioridad, Mark Goldblatt, montador de primera división a quien debemos el corta y pega de varias cult-movies ("Piraña", "Humanoides del abismo", "Aullidos") y tantos otros estandartes del cine de acción ochentero ("Terminator", "Rambo", "Commando"). Debutaba como mandamás en el caso que nos ocupa, lo que le llevó a dirigir la injustamente mal tratada pero apreciable "The Punisher/Vengador" con Dolph Lundgren. Esta última, y salvo un desliz televisivo, significaría el fin de su carrera como director.
En definitiva, estamos ante una película sencilla, nada deslumbrante, trufada de errores (se supone que los zombies no sangran, pero los impactos de bala que recibe Treat Williams son bien rojos), aunque medianamente entretenida y simpática. 

En cuanto a los fotocromos, llama la atención la notable cantidad de imágenes que luego NO aparecen en el largometraje. Veamos: Ese zombie verde estrangulando a la chica o Joe Piscopo echando babas son dos momentos que yo no vi cuando me la puse hace un par de días, y tampoco cuando la consumí de chaval. Raro. Pinta a caos durante la producción y remontaje desesperado. A saber dónde está ese material y porqué no fue finalmente utilizado. Algún día conoceremos la historia completa. De mientras les invito a gozar de lo que sigue, que no carece de gracejo, especialmente el póster, con esos dos polis ¿descabezados? que, para variar, se unen al carnaval de grotesquerías propias de nuestra distribución cinematográfica.














Pero no acaba aquí la cosa, queridos.
Dadas las fechas en las que nos encontramos, y dado lo muy Navideños que somos en este blog -además de verdad-, he decidido finiquitar con la sorpresa que me llevé al darle la vuelta a los fotocromos para ponerlos en el escaner. Está claro que el dueño del cine -el "Retiro" de Sitges- no valoraba mucho el material, porque lo usaba para otras funciones más allá de colgarlos en las vitrinas. En este caso se trataba de anunciar una curiosa doble sesión que el hombre se sacó de la manga para la platea infantil: "Estamos muertos... ¿o qué?" y "Abyss". Habría que debatir si estas dos pelis podrían considerarse adecuadas para un público de esa edad (una por violenta y la otra por "demasiado seria"... ¡o demasiado aburrida!), pero no deja de resultar curioso que ambas tengan dos puntos de conexión: Que sus directores venían de la factoría de Roger Corman y que en ambas participaba en los efectos visuales Ernest D. Farino, quien gracias a Cameron dio el salto al cine de gran presupuesto, pero que en sus inicios curró para Don Dohler, Jim Wynorski o en pelis tan oscuras como "Extraño" (y no lo digo porque se desarrolle en los interiores de una gruta). ¡¡Que maravilloso es el mundo del cine fantástico, amigos!!... ¡¡y qué maravillosa es la Navidad!!.
¡Felices Fiestas a todos, putos!.