jueves, 21 de febrero de 2013

SLUGS, MUERTE VISCOSA

De chaval andaba obsesionado con esta peli bastante antes de su estreno. Corría 1988 y estaba preparando el que iba a ser mi primer cortometraje, en formato Single-8. Uno de los posibles proyectos era una oportunista historia de babosas asesinas, claramente inspirada en las fotos de "Slugs, muerte viscosa". Se iba a titular, obvio, "Slugs" y hasta fabriqué mis imposibles babosas a base de papel de periódico, espadadrapo y témpera negra. Al final no lo hice, y los bichos fueron aprovechados para el corto de un amigo, titulado "Virus" y que tomaba demasiada buena nota de "Vinieron de dentro de...". Esta mini-historia aclara cuán obsesionado estaba con el fascinante y absurdo concepto de unas babosas asesinas. De hecho, me compré la novela original de Shaun Hutson... pero nunca me la leí entera. Ya he dicho varias veces que no soy mucho de novelas... y menos entonces (algo de lo que, en parte, me arrepiento porque, según me consta, el libro le da mil patadas en todos los aspectos, incluído el elemento hemoglobiníaco).
En aquellos tiempos, obviamente, conocía perfectamente a Juan Piquer Simón. De hecho, era un fan acérrimo, me encantaban sus pelis, especialmente "Mil gritos tiene la noche" y "Supersonic Man", así que no me quedaba excusa para no acudir corriendo al estreno en salas de "Slugs, muerte viscosa" (y menos con ese mítico cartelazo!!). Y eso hice. Me encantó, claro, me flipó. Y no solo a mi, por lo visto la cosa funcionó un rato bien, tanto como para que el mismo equipo la emprendiera luego con "La grieta", que no les quedó tan bien. Desde entonces, la he visto varias veces y la conservaba con afecto en formato VHS. Ayer, tras leer una reseña en una web yankee, me dije: "Hace mucho que no la veo, y hace mucho que nada me motiva para ponerme a escribir en el puto blog". Estaba cantado que había llegado el momento.
Bien, todos conocéis la historia. Y si no, tampoco es que sea muy complicada. Unas babosas mutadas gracias a desechos químicos, le pillan gusto a la carne, y deciden invadir un pueblo de las américas y papearse a todo aquel incauto que se ponga a tiro. El prota, que curra en cosas esas de salud y medio ambiente, descubre el pastel y pide ayuda a las autoridades que, como es de ley, le ignoran, por lo que decidirá arreglar el entuerto a su rollo (vamos, como cualquier producto del "Syfy Channel", pero por entonces estas historias aún eran lo suficientemente respetables como para llegar a las salas de estreno).
Desde los inicios de su carrera, Juan Piquer andaba obsesionado con darle a sus películas un aire americano, en todos los aspectos, incluído su look y su acabado. Pues bien, con "Slugs" era la primera vez que lo conseguía... y muy bien. Realmente, y salvo por caras bien reconocibles del género fantástico/zetoso hispano como las de Emilio Linder, Patty Shepard o Frank Braña, la puta peli da el pego perfectamente. Ganó el "Goya" a los mejores efectos especiales y no es para menos, pues la verdad es que están muy conseguidos, y no solo por las babosas y las notables secuencias de "gore" y destete, también por las maquetas explotando y demás (o el maravilloso plano de la babosa dándole un muerdo al dedo del protagonista). Porque sí, amigos, algo que destacaba mucho en su momento era la generosa dosis de truculencia, abiertamente desplegada en algunos momentos tan míticos como cuando al pobre Emilio Linder le estallan los ojos o el jardinero que se amputa la mano tras percatarse de que dentro del guante hay una babosa asisina.... ambas, todo hay que decirlo, inverosímiles y notablemente mal ejecutadas, pero no por ello menos impactantes. Con todo (y ahora vienen los palos), hay que reconocer que no es tan "gore" como la recordaba en su época y, más importante, toda "Slugs" resulta muy zopenca. Que sí, que lo es, especialmente sus diálogos tontolavas y la mayoría de las situaciones descritas, por cómo se desarrollan, el poco gracejo que desprenden y la nula naturalidad. Hay fragmentos que son totalmente prescindibles, puestos ahí para alargar metraje (como el intento de violación de la adolescente) y todo es como muy almidonado. Sin embargo, y aunque ustedes no lo crean, estos palos son cariñosos. Cuando terminó me dije "Joder, que mala es!" (sobre todo por ese tramo final que se alarga y no termina nunca), pero lo hice con una sonrisa y, bueno, después de todo, no resulta TAN insoportable (de hecho, creo que "Mil gritos tiene la noche" y, sobre todo, "Supersonic Man", son bastante peor), así que, en fin, dejémoslo en una patochada simpática que, como los donuts o los haagen dazs, es mejor consumir muy de vez en cuando y conscientes de lo malos que son para tu salud (en este caso, mental).

Hubo un intento de segunda parte (recordemos que también existe en formato escrito), pero finalmente no llegó a buen puerto. ¿Podemos decir aquello de "Lástima"?. A saber....