Más por completismo que por otra cosa, me acerqué al cine este fin de semana a ver la secuela directa de “La noche de Halloween” de 2018 de la factoría Blumhouse, que recuerdo que me gustó.
Esta secuela de las andanzas de Michael Myers directamente conectada con la película madre, venía precedida del éxito de la anterior entrega y con el ¿aliciente? de que además de David Gordon Green repitiendo en la dirección, esta vez el guion lo firmaba junto a una eminencia de la comedia USA de las últimas hornadas como es Danny McBride. Obviamente, por el rango de edad en el que se encuentra McBride, es una víctima nostálgica del fenómeno Michale Myers, pero claro, es sobrada la eficacia de McBride escribiendo comedia pero ¿cómo abordará un slasher mítico? No puede ser más marciana la cosa. También se especuló con que esta secuela y la que vendrá a continuación se rodarían a la vez con la intención de ser estrenadas seguidas en Octubre de este año. Con la pandemia de por medio y la incertidumbre general de cómo irá el cine en las salas próximamente, al final Green y McBride recularon y decidieron hacer solo una película por si acaso, quedando pendiente la siguiente y rodarla o no en función del rendimiento de esta.
“Halloween Kills” hace aguas de una manera brutal.
La cosa es la siguiente; Al final de la anterior entrega Michael Myers muere quemado gracias al brutal enfrentamiento con Laurie Strode. La acción se sitúa justo donde acaba aquella y resulta que, lógicamente, Michael no está muerto. Y como no lo está, comienza la carnicería. Mata a los bomberos que acuden a apagar el fuego de la casa donde este arde y, de paso, mata a todo aquél que se encuentre por el camino, por lo que la primera parte de la película hace justo honor a su título y parece ser que “Halloween Kills” va a ser simplemente eso, Michael Myers destrozando con facilidad a todo dios, cosa esta que me ha parecido la mar de estupenda. Sin embargo, pasado un rato, entran en escena los habitantes del pueblo donde se sucede la acción que, hartos de los 40 años que Michael lleva cargándose a la peña, y bajo el lema de “El mal muere esta noche”, salen todos con palos y piedras a la búsqueda de este para lincharle. Y ya está, ese es todo el argumento. Entre medias, Laurie permanece convaleciente en el hospital mientras suelta sentencias grandilocuentes sobre la maldad de Michael Myers, un loco que se escapa del manicomio es confundido con Michael para regocijo del pueblo sediento de sangre, y se suceden una serie de flashbacks a los años 70, que solo sirven como excusa para justificar la presencia de algunos personajes secundarios que, aunque nos importan un pimiento, tienen vínculos directos con las víctimas de Michael en la primera película de la franquicia, y, también en “¡¡Sanguinario!!” a la que se tiene en cuenta en esta secuela. Por supuesto, un puñado de secundarios de la película de Carpenter, aparecen aquí repitiendo su papel 43 años después… solo que si no tenemos fresca aquella ¡no no damos cuenta de quienes son! Asimismo la película entera la pasamos viendo guiños a las películas de la saga, incluida la tercera, con la aparición de las tres máscaras ya míticas de la bruja, el esqueleto y la calabaza, que son la seña de identidad de “Halloween III”.
“Halloween Kills” es un pequeño desbarajuste sin apenas argumento que no va a ninguna parte, con un final de lo más tontorrón y en el que lo que impera, a partir de la media hora de metraje, es un sopor abrumador de difícil digestión. Es un coñazo de aúpa y también una chorrada.
En la parte positiva, puede que sea la película de la franquicia más violenta y sangrienta en lustros, los asesinatos son potentes, gráficos, vistosos y la hemoglobina abundante. Pero sucede que, igual porque uno ya ha visto de todo en el cine o bien porque a pesar de esto, quizás los asesinatos no son tan buenos, “Halloween Kills” es incapaz de generar en el espectador sorpresa alguna. Se queda impávido. Y eso, es malo. También salvaría los minutos iniciales del film, con ese flashback a los 70 que no viene muy a cuento, pero que sirve para que veamos a un clon de Donald Pleasence, muy bien maquillado, que nos permite contemplar en pantalla en pleno 2021 de nuevo al Dr. Loomis. Se ve que en producción se percataron de que el director de arte de la película, Tom Jones Jr, era igualito a Donald Pleasence y se les ocurrió sacarle en la película. Y esto está muy bien. Además se agradece que no hayan tirado de infografía a la hora de resucitar al doctor.
Por lo demás, y como les dije al principio, es verla por completismo, porque a nivel mierdoso, yo diría que está a la altura de la aburridísima sexta parte.
Por otro lado, quizás en un pequeño alarde de postmodernismo, “Halloween Kills” rescata en uno de sus papeles principales a Anthony Michael Hall. Le recordarán porque se trata de aquel jovencito pelirrojillo y simpático de “La mujer explosiva”, o el poli harto del gnomo en “Gnomo Cop”. Pero el tiempo no pasa en balde y está irreconocible, ya que aquél joven pizpireto se ha convertido en un señor cincuentón, orondo, cabezón y feo como el demonio al que, una vez reconocemos, la verdad es que agradecemos ver.
Para Octubre de 2022 se estrenará, también dirigida por David Gordon Green, la tercera y en teoría última película de la franquicia, “Halloween Ends”, que tras esta no presagia nada bueno, y que aún así, iré a ver al cine porque, al margen de si estas secuelas contemporáneas resulten buenas o no, pocas cosas me gusta más que, acercándonos a la festividad de todos los santos, acudir al cine a ver una película de Halloween. Porque, además, a parte de la Navidad, Halloween, que ni siquiera nos pertenece aunque ya llevamos muchos años celebrándolo, es otra de mis festividades favoritas. Y el día 31 de Octubre cae sí o sí, en cine o en casa, una o dos películas de terror mínimo.
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lunes, 25 de octubre de 2021
lunes, 5 de noviembre de 2018
LA NOCHE DE HALLOWEEN (2018)
Una de las cosas que hacen que esta secuela directa de la primera “la Noche de Halloween” sea
destacable, es que se pasa por el forro el resto de bazofias de la saga, e
incluso busca la manera de desmentir esa gran subnormalidad que se sacaron de
la manga en “Halloween H20”, que era el descubrimiento —totalmente absurdo y
estúpido— de que Michael Myers era en realidad hermano de Laurie Strode. Al
margen de esto, lo mejor sería la vuelta
de tuerca adulta y realista que se le da a la saga, algunas secuencias en las
que Michael hace lo que mejor sabe hacer en virtuoso plano secuencia, y el saber reestructurar (por parte de David
Gordon Green, director eminentemente de comedia) el slasher para que una peli
de acuchillamientos no chirríe en cuanto a tempo en pleno 2018. Por lo demás,
una nueva secuela de de “Halloween”, con sus clichés y sus tópicos —Laurie en
el desenlace de la película pasa a ser una amenaza para Michael Myers y no al
revés, con lo que sabemos a la perfección como va a acabar la película— y la
esencia de una saga que, contra todo
pronostico, ha logrado sobrevivir a
“Pesadilla en Elm Street” y “Viernes 13” y lograr cuajar en las plateas,
no solo las compuestas de cuarentones y cincuentones, sino también en las
millenials, convirtiendose, a día de hoy, en el Slasher más taquillero de la
historia.
En esta ocasión, han pasado 40 años desde la primera matanza
de la noche de Halloween, y Laurie Strode es una anciana traumada que se ha
pasado 40 años preparándose, y preparando a su descendencia, con el fin de un
hipotético nuevo encuentro con Michael Myers. Este, que se encuentra recluido
en una institución mental, va a ser trasladado a otra distinta custodiado por
un desquiciado discípulo del Dr. Loomis. Durante el trayecto, el autobús en el
que viajan sufre un accidente, por lo que los enfermos mentales que van en él,
Michael incluido, quedan sueltos. Así que no cuesta imaginar que Michael va a
buscar a su máximo rival femenino, y por el camino, terminan las cosas como el
rosario de la Aurora.
En definitiva la película está bastante mejor de lo que
cabía esperar, se agradece que no haya ni gota de humor (cosa de la cual dudaba
al estar Gordon Green detrás del proyecto) y si que es una puesta al día a un
género que se acabó prostituyendo en los 90, amén de conseguir que, a estas
alturas, Michael Myers vuelva a dar miedo.
Solo le pongo un pega; del autobús de enfermos mentales
quedan sueltos unos cuantos locos… ¿por qué no se vuelve a hablar de ellos en
toda la película? Y es una pena, porque, con Michael Myers por un lado, una subtrama con un montón de
locos desatados en una suerte de “Solos en la oscuridad”, hubiera estado muy,
pero que muy bien. Pero no. De hecho, queda ahí ese dato suelto.
Por lo demás, estupenda. Y más disfrutada durante cualquier
noche de todos los santos.
sábado, 2 de marzo de 2019
SESIÓN DOBLE: LA NOCHE DE HALLOWEEN 2018 + SUSPIRIA 2018
LA NOCHE DE HALLOWEEN 2018 : Cuarenta años después de lo acontecido en la película original de 1978 según John Carpenter, Michael Myers logra escapar de su encierro y vuelve a Haddonfield para acabar el trabajo. Sin embargo, Laurie Strode le espera bien preparada y armada hasta la sobaquera.
Esta nueva entrega de las aventuras de "La Silueta" se anunció como legítima al contar con Carpenter controlando, produciendo ejecutivamente y componiendo la banda sonora (que, salvo el tema inicial, no luce demasiado), el protagonismo de Jamie Lee Curtis y el apadrinamiento de una "Blumhouse" cada vez menos inspirada. Decían ignorar todas las secuelas intermedias y conectar directamente con la primera. Todo ello la convirtió en un auténtico acontecimiento que ya de entrada condicionaba al fan medio.
Sin embargo, el resultado termina siendo del todo decepcionante. Una película convencional, lineal y más bien aburrida sin capacidad de inquietar o incluso crear suspense. Podría haberse titulado perfectamente "Halloween 9" -obviando las aportaciones de Rob Zombie- y no hubiese pasado
nada. De hecho, y aunque ahora sea la "fea" de la función -cosas del "hypeismo"-, "Halloween H20" juega con una idea parecida y termina resultando superior.
SUSPIRIA 2018 : No descubro nada si afirmo que el "Suspiria" de 1977 es la mejor película de Dario Argento -aunque no mi favorita, esa sería "Tenebre"-. Un film de terror bello y brutal. Estaba cantado que si se iba a llevar adelante el remake anunciado desde hacía tiempo, tenían que apostar por un tono igual de único, pero totalmente opuesto. Y eso es lo que, muy sabiamente, han terminado haciendo. El problema es que, a mi juicio, se han pasado de la raya y lo que han conseguido es que, como "The Babadook" o "Hereditary", el nuevo "Suspiria" entre de cabeza en ese poco simpático grupo formado por aquellas películas que, aún perteneciendo al género, da la sensación de que se avergüencen de ello, buscando temáticas, ideas y estéticas mucho más afines a cierta élite intelectual por aquello de sentirse aceptadas. Una pena.
El "Suspiria" de Luca Guadagnino viene cargadito de grandes atributos: Desde la fotografía, pasando por el original montaje, al excelente reparto. Está estupendamente parida y es una buena película... de arte y ensayo. Un drama bastante pretencioso que no podemos decir sea peor que la obra de Dario Argento porque, realmente, las conexiones con esta se limitan a lo más básico de su argumento: Una chica entra en una academia de baile que oculta un diabólico secreto relacionado con un clan de brujas.
Se deja ver (incluso durando dos horas y media).
Esta nueva entrega de las aventuras de "La Silueta" se anunció como legítima al contar con Carpenter controlando, produciendo ejecutivamente y componiendo la banda sonora (que, salvo el tema inicial, no luce demasiado), el protagonismo de Jamie Lee Curtis y el apadrinamiento de una "Blumhouse" cada vez menos inspirada. Decían ignorar todas las secuelas intermedias y conectar directamente con la primera. Todo ello la convirtió en un auténtico acontecimiento que ya de entrada condicionaba al fan medio.
Sin embargo, el resultado termina siendo del todo decepcionante. Una película convencional, lineal y más bien aburrida sin capacidad de inquietar o incluso crear suspense. Podría haberse titulado perfectamente "Halloween 9" -obviando las aportaciones de Rob Zombie- y no hubiese pasado
nada. De hecho, y aunque ahora sea la "fea" de la función -cosas del "hypeismo"-, "Halloween H20" juega con una idea parecida y termina resultando superior. SUSPIRIA 2018 : No descubro nada si afirmo que el "Suspiria" de 1977 es la mejor película de Dario Argento -aunque no mi favorita, esa sería "Tenebre"-. Un film de terror bello y brutal. Estaba cantado que si se iba a llevar adelante el remake anunciado desde hacía tiempo, tenían que apostar por un tono igual de único, pero totalmente opuesto. Y eso es lo que, muy sabiamente, han terminado haciendo. El problema es que, a mi juicio, se han pasado de la raya y lo que han conseguido es que, como "The Babadook" o "Hereditary", el nuevo "Suspiria" entre de cabeza en ese poco simpático grupo formado por aquellas películas que, aún perteneciendo al género, da la sensación de que se avergüencen de ello, buscando temáticas, ideas y estéticas mucho más afines a cierta élite intelectual por aquello de sentirse aceptadas. Una pena.
El "Suspiria" de Luca Guadagnino viene cargadito de grandes atributos: Desde la fotografía, pasando por el original montaje, al excelente reparto. Está estupendamente parida y es una buena película... de arte y ensayo. Un drama bastante pretencioso que no podemos decir sea peor que la obra de Dario Argento porque, realmente, las conexiones con esta se limitan a lo más básico de su argumento: Una chica entra en una academia de baile que oculta un diabólico secreto relacionado con un clan de brujas.
Se deja ver (incluso durando dos horas y media).
sábado, 6 de julio de 2024
BIG LEGEND
Hace un tiempo comentaba mi última y perversa afición: Escuchar música tirando de películas con pinta mierdosa como acompañamiento visual, por aquello de sacrificar diálogos y sonidos sin sentirme culpable. Eventualmente continúo practicándola y, en general, sigue siendo un pasatiempo de lo más ameno. Pero el otro día, buscando un largometraje adecuado, ocurrió algo curioso. Elegí "Big Legend", producto "indie" del 2018 sobre un tipo al que el bigfoot le asesina la novia y, tras unos meses en el loquero, decide armarse y tomarse la revancha, con ayuda de un cazador furtivo. Estaba convencido que sería roña propia de la era digital, esa que tanto abunda por estos mundos plataformeros de dios. Sin embargo, los primeros minutos resultaron algo mejores de lo esperado: Una pareja de enamorados retoza alegremente por unos bosques muy bellos, y muy bien fotografiados. Llegada la noche y, metidos en su tienda de campaña, son acosados por el "monstro" de manera incluso levemente inquietante. Comencé a dejar de prestar atención a las canciones, detuve la música y decidí centrarme en la película.
Aunque resulte casi un chiste predecible, al final lo mejor de "Big Legend" está, justo, en esos primeros quince minutos. El resto consiste en abundante diálogo y momentos muertos de caminatas bosquiles. Suerte que estos, como decía, son muy bonitos de ver (especialmente esos árboles rebozados en musgo) y, sí, al responsable de la fotografía le sobra capacidad. Vale, un buen guion es siempre lo más importante. También contribuyen unos actores solventes (y nada que lamentar de los protagonistas del "film" reseñado). Pero el empaque visual, como ven, ayuda. Principio que siempre defendió John Carpenter, de ahí su encabezonamiento en destinar buena parte de los escasos cuartos disponibles a una cámara más que decente para inmortalizar "La noche de Halloween". Obviamente, hablamos de cine comercial, con aspiraciones de atraer a cuanta más plebe, mejor.
En lo referente a elementos "exploitativos", "Big Legend" cojea. El bicho -de aspecto digno- sale poco, y la sangre no abunda. Resumiendo: es una película sosa, más bien plomiza, pero no ofende. Hay basura muchísimo peor ahí fuera.
Y como es toda una costumbre en esta clase de materia, se recurre al fichaje -en roles segundones- de nombres de cierta solera para el fandom. Una estrategia algo pestilente, pero que aceptas deportivamente. Hablamos de Amanda Wyss, la "Tina" del "Pesadilla en Elm Street" original, dando vida a una doctora. Adrienne Barbeau -que no necesita presentación- como madre del protagonista en una interpretación con mucha carga emocional. Siempre que veo a estos actores "condenados" ejercer un papel más "serio y dramático" de lo habitual, a base de diálogo, sin gritos, ni enfrentarse a bestias cavernosas, ni enseñar pechuga, no puedo evitar pensar lo mucho que estarán disfrutando -pudiendo, por fin, actuar de verdad- y, a la vez, sentir algo de pena por ello/as. Y, finalmente, el omnipresente Lance Henriksen en un desenlace que pretende asemejarse a lo que hacía "Marvel Studios" en 2018 (¡¡buenos tiempos!!) pero en plan ultra-humilde. Aparece encasquetado en una silla de ruedas, dando vida al jefazo de un clan de cazadores dispuestos a acabar con el bigfoot e intentando convencer al protagonista para que se una a la causa. Todo ello justo antes de anunciar una secuela que, de momento, no se ha materializado. ¿¿A caso Justin Lee, director y guionista, intentaba demostrar a los gerifaltes de "Marvel" que era bien capaz de introducirse en sus filas?? A saber. Lo único obvio aquí es su condición de "carne de cañón" de la era digital, con un puñadito de largometrajes en su haber de los que, así a rasgos generales, nadie ha tenido mucha noticia. Hay terror, sí, pero también western y algún drama. Entre el mogollón destaca una supuesta serie titulada "Resident Evil: Welcome to Raccoon City". Sin embargo, nada tiene que ver con la que produjo "Netflix". Tampoco con la película de Johannes Roberts. Además, únicamente existe un capítulo. ¿¿Intentaba Lee venderle la moto a alguna cadena?? ¿¿Producto "fan made"?? Ni puñetera idea, oiga.
Aunque resulte casi un chiste predecible, al final lo mejor de "Big Legend" está, justo, en esos primeros quince minutos. El resto consiste en abundante diálogo y momentos muertos de caminatas bosquiles. Suerte que estos, como decía, son muy bonitos de ver (especialmente esos árboles rebozados en musgo) y, sí, al responsable de la fotografía le sobra capacidad. Vale, un buen guion es siempre lo más importante. También contribuyen unos actores solventes (y nada que lamentar de los protagonistas del "film" reseñado). Pero el empaque visual, como ven, ayuda. Principio que siempre defendió John Carpenter, de ahí su encabezonamiento en destinar buena parte de los escasos cuartos disponibles a una cámara más que decente para inmortalizar "La noche de Halloween". Obviamente, hablamos de cine comercial, con aspiraciones de atraer a cuanta más plebe, mejor.
En lo referente a elementos "exploitativos", "Big Legend" cojea. El bicho -de aspecto digno- sale poco, y la sangre no abunda. Resumiendo: es una película sosa, más bien plomiza, pero no ofende. Hay basura muchísimo peor ahí fuera.
Y como es toda una costumbre en esta clase de materia, se recurre al fichaje -en roles segundones- de nombres de cierta solera para el fandom. Una estrategia algo pestilente, pero que aceptas deportivamente. Hablamos de Amanda Wyss, la "Tina" del "Pesadilla en Elm Street" original, dando vida a una doctora. Adrienne Barbeau -que no necesita presentación- como madre del protagonista en una interpretación con mucha carga emocional. Siempre que veo a estos actores "condenados" ejercer un papel más "serio y dramático" de lo habitual, a base de diálogo, sin gritos, ni enfrentarse a bestias cavernosas, ni enseñar pechuga, no puedo evitar pensar lo mucho que estarán disfrutando -pudiendo, por fin, actuar de verdad- y, a la vez, sentir algo de pena por ello/as. Y, finalmente, el omnipresente Lance Henriksen en un desenlace que pretende asemejarse a lo que hacía "Marvel Studios" en 2018 (¡¡buenos tiempos!!) pero en plan ultra-humilde. Aparece encasquetado en una silla de ruedas, dando vida al jefazo de un clan de cazadores dispuestos a acabar con el bigfoot e intentando convencer al protagonista para que se una a la causa. Todo ello justo antes de anunciar una secuela que, de momento, no se ha materializado. ¿¿A caso Justin Lee, director y guionista, intentaba demostrar a los gerifaltes de "Marvel" que era bien capaz de introducirse en sus filas?? A saber. Lo único obvio aquí es su condición de "carne de cañón" de la era digital, con un puñadito de largometrajes en su haber de los que, así a rasgos generales, nadie ha tenido mucha noticia. Hay terror, sí, pero también western y algún drama. Entre el mogollón destaca una supuesta serie titulada "Resident Evil: Welcome to Raccoon City". Sin embargo, nada tiene que ver con la que produjo "Netflix". Tampoco con la película de Johannes Roberts. Además, únicamente existe un capítulo. ¿¿Intentaba Lee venderle la moto a alguna cadena?? ¿¿Producto "fan made"?? Ni puñetera idea, oiga.
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