Mantengo una relación un tanto especial con la película "El vigilante nocturno", tanto su versión original en Danés, como el remake yanki, "La sombra de la noche", dirigidas ambas por Ole Bornedal (que, por cierto, anda currando ahora en una secuela). Un caso que afecta a las dos porque, en esencia, son idénticas. Es la historia de un estudiante que se pone a currar de vigilante nocturno en el depósito de cadáveres y, claro, le pasan mil vivencias bastante escalofriantes. El problema que tenía, para mí, era que dichas experiencias aterradoras se iban intercalando con escenas diurnas fuera del tétrico escenario de la morgue y, en fin, me cortaba el rollo. Quiero decir, ¿después de lo sufrido, de verdad el chaval volvía a su puesto de trabajo la noche siguiente?. Estaba convencido que de haber situado toda la peli entera en el depósito, y en tiempo real, habría resultado mucho más efectiva y acongojante. Eso mismo debió pensar el cineasta Hugo Cardozo cuando se puso manos a la obra con su largometraje de contundente título, "Morgue", y de trama parecida al film de Bornedal, no en los detalles sino en la esencia.
Viéndola, comencé a dudar si mi idea de limitar a un escenario único, una sola noche y un solo protagonista la acción de "El vigilante nocturno" / "La sombra de la noche" era realmente efectiva. Tal vez no tanto. Se necesita mucho muchísimo talento para que, con tan parcos elementos, te salga algo decente. Mantener el interés, el ritmo, y saber idear situaciones que no sean repetitivas, sobre todo una vez abres la caja de los sustos y el misterio ya se desvanece para dar paso al terror directo, es una tarea que no cualquiera puede abordar. Habría que ver si Ole Bordenal lo hubiese conseguido. Pero lo que está claro es que Hugo Cardozo, no.
Rejuntar todo ello es muy tentador porque, además de efectivo, no supone un gasto demasiado excesivo y uno puede tirar adelante el proyecto con un presupuesto escueto. Algo a lo que contribuyen los equipos digitales de hoy día. Sin embargo, al mismo tiempo, estos son los culpables de que los directores con las tablas justas no sepan cuando han de darle al "stop" de la cámara y las ansias por ganarse un huequecito en el mercado del cine y, con suerte, conseguir deslumbrar a los yankis para que Sam Raimi o la Blumhouse te fichen, es demasiado grande. Así que, enga!!, hagamos largometrajes aunque el material del que disponemos dé solo para un buen cortometraje. Durando 20 minutos, "Morgue" podría haber funcionado mucho mejor. No le faltan buenas ideas, algunos momentos de puro terror, cierta atmósfera, incluso un planteamiento final interesante. Pero la mata el que su director se vea obligado a llegar a la duración de largometraje y se limite a estirar, estirar y estirar esas ocurrencias hasta agotarlas y, en una palabra, aburrirnos. Lástima.
Aún así, la jugada le ha salido bien, pues ya se anuncia remake made in Hollywood. Y es que, después de todo, ¿qué cojones voy a saber yo?.
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sábado, 13 de febrero de 2021
lunes, 9 de agosto de 2021
ESTE CUERPO ME SIENTA DE MUERTE
“Este cuerpo me sienta de muerte” es una película absolutamente contemporánea, estrenada en plena pandemia y de las primeras películas que comparten su vida comercial en plataformas de streaming y cines al mismo tiempo. Además se trata de un film que, estrenado bajo estas complicadas tesituras, logra doblar su presupuesto y que, perteneciente a la factoría Blum —Blumhouse— encaja perfectamente en lo que podríamos considerar, por poner una etiqueta rimbombante que ni siquiera existe, “nuevo cine millenial”. Con lo cual se trata de una película muy pensada para un público comprendido entre los 15 y 30 años que inevitablemente peca de postmoderna, y homenajea, no solo las películas de los 80 (que parecen perpetuos) sino también películas de décadas más cercanas como la de los 00. Así, “Este cuerpo me sienta de muerte” es una suerte de comedia slasher cuyos referentes son, por un lado —y el más directo— una película protagonizada por Jamie Lee Curtis con cierto culto (a pesar de no tener nada especial) titulada “Ponte en mi lugar” en la que madre e hija se intercambian sus respectivos cuerpos (a su vez, basada en el clásico Disney “Viernes Loco” de 1976 con Jodie Foster). Por otro lado, con las miras puestas en los slashers de última hornada, homenajea la saga de “Viernes 13”, aunque lo hace bastante a su bola. De hecho, el título de producción era “Freaky Friday The 13th” quedando implícitas en el mismo ambas referencias, aunque al final se estrenó con el mucho más soso “Freaky”. Huelga decir que el título castellano es una putísima mierda.
Con todo eso, lo que no deja de ser la película, es un lucimiento para un cada vez más perdido Vince Vaughn que, para el caché que cobraría por protagonizarla, podría haber pasado de ella. Supongo, que el hombre tendrá que comer. Y es que aunque a esta cinta la avalan buenas críticas y el beneplácito del público, a mí me parece una chorradita de fórmula bastante fallida. Aunque sus intenciones son buenas.
La cosa es simple; un psycho killer se dedica a hacer de las suyas en entorno estudiantil, cuando tras una masacre encuentra una antigua daga mexicana que parece venirle muy bien al hombre. Esta es una daga con ciertos poderes que propiciará que, cuando apuñala a una jovencita apocada con ella, sus cuerpos se intercambien pasando ella a estar dentro del cuerpo del psycho killer y viceversa. Cuando se dan cuenta de que sus cuerpos han sido intercambiados, la muchacha, ahora dentro del cuerpo del gigantón que es Vaughn, tendrá 24 horas para apuñalarle a él y establecer un nuevo intercambio de cuerpos, o de lo contrario este estado será permanente. Comienzan así los enredos y los acuchillamientos.
Pensándolo bien, el problema lo tengo yo, que creo que ya estoy mayor para este tipo de productos. Además que no me acaban de encajar los contrastes de los que hace alarde la cinta, puesto que, si el humor de esta es absolutamente blanco y cursi, el gore que se nos muestra es una auténtica burrada y durante todo el visionado no dejo de pensar que una cosa no casa con la otra, que no queda bien. Al margen de eso, no es una película que me resulte en exceso divertida. Incluso por momentos me aburre. Tampoco me gusta que la película tenga un protagonista que, al final, es una estrella de Hollywood muy reconocible al que por contrato se le tiene que ver el rostro todo el tiempo, y me carga ver a Vince Vaughn emulando ser una jovencita torpe y virginal, y más, cuando los primeros minutos de película, en los que se nos muestra al personaje, este lleva puesta una máscara parecida a la de Jason Voorhees (no llega a ser de hockey, pero intentan que Vaughn se parezca a Jason por todos los medios) y se va cargando a jovencitos con una contundencia que, por momentos, parece que estamos ante una película que puede que esté muy bien. Sin embargo pronto se convierte en un episodio de Halloween de “Salvados por la campana”. Resulta, casi, un slasher muy bruto, pero para niños. Tampoco me funciona Kathryn Newton intentando actuar como un violento psycho Killer. En definitiva, que, sin repugnarme, no es una película que me haya gustado mínimamente.
Dirige Christopher Landon, que tampoco me vuelve loco con sus películas de “Feliz día de tu muerte”, pero que, sin embargo, se cascó una de las mejores entregas de la saga “Paranormal Activity” con “Paranormal Activity: Los señalados”. No creo que sea un mal director, pero le queda hacer todavía tres o cuatro películas para demostrarme que “Este cuerpo me sienta de muerte” es solo un manchurrón en su curriculum… aunque a todo el mundo parece encantarle esta fruslería.
Con todo eso, lo que no deja de ser la película, es un lucimiento para un cada vez más perdido Vince Vaughn que, para el caché que cobraría por protagonizarla, podría haber pasado de ella. Supongo, que el hombre tendrá que comer. Y es que aunque a esta cinta la avalan buenas críticas y el beneplácito del público, a mí me parece una chorradita de fórmula bastante fallida. Aunque sus intenciones son buenas.
La cosa es simple; un psycho killer se dedica a hacer de las suyas en entorno estudiantil, cuando tras una masacre encuentra una antigua daga mexicana que parece venirle muy bien al hombre. Esta es una daga con ciertos poderes que propiciará que, cuando apuñala a una jovencita apocada con ella, sus cuerpos se intercambien pasando ella a estar dentro del cuerpo del psycho killer y viceversa. Cuando se dan cuenta de que sus cuerpos han sido intercambiados, la muchacha, ahora dentro del cuerpo del gigantón que es Vaughn, tendrá 24 horas para apuñalarle a él y establecer un nuevo intercambio de cuerpos, o de lo contrario este estado será permanente. Comienzan así los enredos y los acuchillamientos.
Pensándolo bien, el problema lo tengo yo, que creo que ya estoy mayor para este tipo de productos. Además que no me acaban de encajar los contrastes de los que hace alarde la cinta, puesto que, si el humor de esta es absolutamente blanco y cursi, el gore que se nos muestra es una auténtica burrada y durante todo el visionado no dejo de pensar que una cosa no casa con la otra, que no queda bien. Al margen de eso, no es una película que me resulte en exceso divertida. Incluso por momentos me aburre. Tampoco me gusta que la película tenga un protagonista que, al final, es una estrella de Hollywood muy reconocible al que por contrato se le tiene que ver el rostro todo el tiempo, y me carga ver a Vince Vaughn emulando ser una jovencita torpe y virginal, y más, cuando los primeros minutos de película, en los que se nos muestra al personaje, este lleva puesta una máscara parecida a la de Jason Voorhees (no llega a ser de hockey, pero intentan que Vaughn se parezca a Jason por todos los medios) y se va cargando a jovencitos con una contundencia que, por momentos, parece que estamos ante una película que puede que esté muy bien. Sin embargo pronto se convierte en un episodio de Halloween de “Salvados por la campana”. Resulta, casi, un slasher muy bruto, pero para niños. Tampoco me funciona Kathryn Newton intentando actuar como un violento psycho Killer. En definitiva, que, sin repugnarme, no es una película que me haya gustado mínimamente.
Dirige Christopher Landon, que tampoco me vuelve loco con sus películas de “Feliz día de tu muerte”, pero que, sin embargo, se cascó una de las mejores entregas de la saga “Paranormal Activity” con “Paranormal Activity: Los señalados”. No creo que sea un mal director, pero le queda hacer todavía tres o cuatro películas para demostrarme que “Este cuerpo me sienta de muerte” es solo un manchurrón en su curriculum… aunque a todo el mundo parece encantarle esta fruslería.
jueves, 27 de diciembre de 2018
S&MAN
Ya he comentado en otras ocasiones lo mucho que me fascinan las convenciones dedicadas al cine de terror que se celebran en Estados Unidos. Ese mundo plagado de actores en decadencia y aficionados que graban sus propias películas con la cámara de vídeo y tienen la oportunidad no solo de venderlas, también de convertirse en pequeñas estrellas. Es lo que se ha dado en llamar el "underground horror". Siempre me ha molestado mucho que se use la palabra "underground" para definir un tipo de producto acomodado que no busca nuevas vías de expresión ni es, simple y llanamente, libre. Obras que se aferran a las convenciones del cine standard. Incluso el llamado mainstream. Y especialmente a los dogmas del género del terror. Con su inicio, desarrollo y final, sus planos perfectamente académicos y sin el mínimo riesgo creativo. Eso para mí NO es "cine underground". Aunque puedo tolerar ese subapartado referido estrictamente al terror como un universo paralelo donde el fan de Jason Voorhees, "La matanza de Texas" y "Phantasma" puede acceder a un tipo de producto audiovisual que los grandes estudios, e incluso muchas compañías supuestamente más modestas como "Blumhouse", nunca le darían y donde podrá encontrar material extremo. Violencia brutal. Gore a raudales. Y sexo enfermizo. Esta es otra vertiente tan fascinante como inquietante. Que haya fans del género que se dejen los ahorros en pequeñas producciones caseras cuyo único reclamo sea ver cómo chicas de grandes pechos son asesinadas de formas cruentas. En ocasiones hablamos de auténticos vídeos fetichistas generosos en sordidez, como los del veterano y famoso sello "W.A.V.E. Productions" regentado por Gary Whitson. Mediometrajes y largometrajes grabados según las más elementales leyes de la creatividad audiovisual (es decir, planos generales y poca cosa más) en los que se muestran chicas siendo estranguladas, recibiendo balazos en zonas concretas del cuerpo (incluidas vaginas castigadas por los rayos surgidos de unas manos monstruosas ¿?) y siendo electrocutadas, de manera que al sacudir sus cuerpos nos recreamos a cámara lenta en el zarandeo de las ubres. Muy alucinante, más si tenemos en cuenta que mucho de este material está hecho por encargo. Es decir, la fórmula secreta del éxito de Whitson es que te ofrece la oportunidad de que mandes un guión con lo que quieres ver y ellos te lo producen, por lo que la veda queda abierta para que todo aquel tarado y pervertido pueda plasmar en imágenes y con chicas de carne, hueso y silicona su fantasía más retorcida.
A J.T.Petty toda esta morralla le flipaba tanto como a mí, por lo que decidió dedicarle un documental. O, mejor dicho, una docu-ficción. Para ello se puso a recorrer convenciones en busca del más retorcido "underground horror". Y aunque uno de los creadores a los que entrevista es el mismo Gary Whitson, prefiere centrarse en otros tres personajes, Bill Zebub, Fred Vogel y Eric Rost. Algo que no deja de resultar curioso si tenemos en cuenta que Petty es un profesional respetado, especialmente gracias a su primera obra,"Soft for Digging", seguida por títulos como "Mimic 3: El guardián", "The Burrowers" o "Hellbender".
Las intervenciones de Bill Zebub, videoasta del que hemos hablado largo y tendido, son las más divertidas del documental, tanto por las declaraciones que esputa ("Mírame ¿Tengo aspecto de saber hacer una película?") como por el momento en el que le vemos grabar uno de sus proyectos. A Fred Vogel le conoceréis por sus famosas e infames "August Underground", supuestos y muy verosímiles vídeos caseros perpetrados por un asesino en serie. Confieso que nunca me ha apetecido ver ninguna de ellas a pesar de que no me han faltado oportunidades. En cuanto a Eric Rost, pues ahí entramos en el apartado "ficción". Petty juega con una idea que no por manida resulta menos escalofriante, ¿y si uno de estos tipos fuese un auténtico psicópata y sus grabaciones caseras crímenes reales?.
Conocemos al tal Eric vendiendo en las convenciones sus dvd's bajo mano. "S&Man" es el título genérico y en todos ellos acosa a una chica grabándola en vídeo mientras camina por la calle. Luego se cuela en su casa para practicarle vudú. Y finalmente la secuestra y la mata delante de la cámara. Ni que decir que el actor elegido para interpretar al tipo encaja muy bien en el aspecto del típico "nerd" regordete que vive en el sótano de casa de su madre y asegura que ver esos vídeos es un pequeño desahogo para aquellos que, como él, no tienen demasiado éxito con las chicas. Ya del todo metidos en lo propiamente peliculero, la obsesión de Petty por saber más del chaval y su "obra" acabará irremediablemente en tragedia.
A la par que todo esto se desarrolla, "S&Man" reflexiona sobre el "placer" de visionar imágenes de violencia extrema y misoginia, con ayuda de algunos especialistas no excesivamente brasas, tocando incluso temas como el "snuff" o los vídeos de ejecuciones confeccionados por terroristas. El resultado final es bastante entretenido y sobre todo interesante. J.T. Petty sabe integrar muy bien la ficción dentro del meollo y recrear a la perfección, y de manera muy perturbadora, esos supuestos crímenes auténticos que presenciamos.
Y sí, al terminar te haces unas cuantas preguntas y te replanteas algunas cosas.
Recomendable.
A J.T.Petty toda esta morralla le flipaba tanto como a mí, por lo que decidió dedicarle un documental. O, mejor dicho, una docu-ficción. Para ello se puso a recorrer convenciones en busca del más retorcido "underground horror". Y aunque uno de los creadores a los que entrevista es el mismo Gary Whitson, prefiere centrarse en otros tres personajes, Bill Zebub, Fred Vogel y Eric Rost. Algo que no deja de resultar curioso si tenemos en cuenta que Petty es un profesional respetado, especialmente gracias a su primera obra,"Soft for Digging", seguida por títulos como "Mimic 3: El guardián", "The Burrowers" o "Hellbender".
Las intervenciones de Bill Zebub, videoasta del que hemos hablado largo y tendido, son las más divertidas del documental, tanto por las declaraciones que esputa ("Mírame ¿Tengo aspecto de saber hacer una película?") como por el momento en el que le vemos grabar uno de sus proyectos. A Fred Vogel le conoceréis por sus famosas e infames "August Underground", supuestos y muy verosímiles vídeos caseros perpetrados por un asesino en serie. Confieso que nunca me ha apetecido ver ninguna de ellas a pesar de que no me han faltado oportunidades. En cuanto a Eric Rost, pues ahí entramos en el apartado "ficción". Petty juega con una idea que no por manida resulta menos escalofriante, ¿y si uno de estos tipos fuese un auténtico psicópata y sus grabaciones caseras crímenes reales?.
Conocemos al tal Eric vendiendo en las convenciones sus dvd's bajo mano. "S&Man" es el título genérico y en todos ellos acosa a una chica grabándola en vídeo mientras camina por la calle. Luego se cuela en su casa para practicarle vudú. Y finalmente la secuestra y la mata delante de la cámara. Ni que decir que el actor elegido para interpretar al tipo encaja muy bien en el aspecto del típico "nerd" regordete que vive en el sótano de casa de su madre y asegura que ver esos vídeos es un pequeño desahogo para aquellos que, como él, no tienen demasiado éxito con las chicas. Ya del todo metidos en lo propiamente peliculero, la obsesión de Petty por saber más del chaval y su "obra" acabará irremediablemente en tragedia.
A la par que todo esto se desarrolla, "S&Man" reflexiona sobre el "placer" de visionar imágenes de violencia extrema y misoginia, con ayuda de algunos especialistas no excesivamente brasas, tocando incluso temas como el "snuff" o los vídeos de ejecuciones confeccionados por terroristas. El resultado final es bastante entretenido y sobre todo interesante. J.T. Petty sabe integrar muy bien la ficción dentro del meollo y recrear a la perfección, y de manera muy perturbadora, esos supuestos crímenes auténticos que presenciamos.
Y sí, al terminar te haces unas cuantas preguntas y te replanteas algunas cosas.
Recomendable.
lunes, 3 de agosto de 2020
EL SÓTANO DE MA
Se quejaba, Octavia Spencer, de su condición de actriz negra
con un marcado físico y de lo mucho que esto condicionaba su carrera, quedando
condenada a hacer películas de época en las que interpretase a la criada negra.
Y se quejaba, precisamente, a su amigo el director Tate Taylor que,
paradójicamente, le había dado su papel más celebrado en una película sobre
criadas negras, esto es, “Criadas y señoras”. Taylor por otro lado,
acostumbrado también a un tipo de cine blanco con películas de criadas negras en
su currículum, o el bipic de James Brown, “I Feel Good: La historia de James
Brown”, protestaba también del tipo de películas que se le encomendaban, y que
tenía ganas de realizar algo sórdido.
Las quejas de ambos llegaron al despacho de Jason Blum que,
en su constante búsqueda de argumentos de terror que financiar bajo su rentable
compañía Blumhouse, recién había comprado un guión del guionista televisivo
Scotty Landes, sobre una cincuentona que emborrachaba adolescentes en su sótano
para luego darles matarile. Una historia
sobre una señora blanca muy hija de puta.
Taylor se interesó por el guion, le comentó la posibilidad
de hacer la película a la Spencer y esta, excitada por hacer algo diferente,
aceptó el papel sin leer siquiera el guion. Jason Blum dio luz verde a “El
sótano de Ma” con un presupuesto reducido de unos 5 millones de dólares.
Sin embargo, las quejas del director y la actriz quedaron en
saco roto cuando, paradójicamente, edulcoraron el guion. Efectivamente, la
protagonista ahora era negra, pero mientras que en el papel esta hacía la vida
imposible a los adolescentes por pura maldad, Taylor añadió una serie de
flashbacks en los que vemos el pasado del personaje de Octavia Spencer, Ma, que
resulta ser una víctima del buying más feroz, emparentando así el argumento con
el de “Carrie”, y que su público potencial, el adolescente “Millenial”,
empatice con el personaje de Octavia Spencer y justifique sus crímenes. Vamos,
que el propio Tate Taylor se carga la esencia de aquello sórdido que quería hacer.
Lo cierto es que al cine de terror actual le viene muy mal
esa estética de la alta definición, el aspecto de los adolescentes del nuevo
milenio y la idiosincrasia del cine actual, porque aunque la historia de “El
sótano de Ma” daría para algo verdaderamente inquietante, las maneras de hacer
actuales anulan por decreto que eso se de en pantalla. Entonces, da igual que
Octavia Spencer cosa la boca a una muchacha con hilo y aguja… todo está
fotografiado de manera tan aséptica, que no provoca ni la más mínima sensación
al espectador. No creo que podamos catalogar esta película de cine de terror
siquiera. Y es una pena, porque es un guion muy de los setenta que en manos
menos “mainstream”, puede que hubiera estado muy, pero que muy bien… pero
claro, igual no habría sido tan rentable como lo ha sido esta que ha recaudado
más de sesenta millones en todo el mundo. En España la han visto 200.000
espectadores.
Pero siendo justos, y en contraposición a la incapacidad por
parte del equipo de crear algo sórdido, diré
que “El sótano de Ma” es una buena película, entretenida y dinámica, y
con momentos que, metidos en harina, pueden incluso hacernos entrar en
situación. Vamos, que no te aburres, ni estás deseando de quitar la película
como sucede en la mayoría del cine de
terror actual. La película se ve y se disfruta perfectamente.
Los adolescentes, hostiables. Octavia Spencer, está
hostiable también. Pero porque su personaje es hostiable, así que, sí, ella
está muy bien.
sábado, 9 de marzo de 2019
SESIÓN DOBLE : LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 + HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS
LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 : Esta tercera entrega de la afamada saga se atreve con aquello que Tobe Hooper evitó cuando rodó "Masacre en Texas 2": Repetir los aciertos de la película original, es decir, volver a la seriedad, a la crudeza y a cierta sordidez. El único elemento propio es una notable ración de gore -ausente en el film de 1973- finalmente extirpada por los señores de "New Line", entonces en la cresta de la ola gracias a Freddy Krueger y con ansias de hacerse con todas las franquicias de éxito en el cine de terror (poco después le tocaría el turno a "Jason Voorhees"). Dicha intromisión se saldó con un montón de problemas durante el rodaje, algo que brilla especialmente en el inapropiado final. Y si no que se lo digan al pobre Jeff Burr, que vio su carrera truncada tras la amarga experiencia en la silla del director.
No obstante, preparados para el susto, y vista hoy, la película funciona. Será que el tiempo la ha beneficiado. O que las siguientes aportaciones a la saga son tan mediocres que esta ha ganado puntos. No lo sabemos. Con todo, "Leatherface: La matanza de Texas 3" dispone de un puñado de buenos momentos, especialmente en su primera mitad (tengo debilidad por la desasosegante secuencia de la pareja protagonista intentando cambiar la rueda de su coche mientras en la oscuridad chirría cada vez más próxima la pierna ortopédica de Leatherface) y dispone de un tempo notablemente acelerado. Todo se desarrolla a bastante velocidad y sin dar demasiado respiro al espectador.
En el reparto destacan un novatillo Viggo Mortensen, Ken Foree de "Dawn of the dead" y el chico para todo de la serie B, William Butler.
Cierra el film una adecuadísima y muy estupenda canción de "Laaz Rockit", inevitablemente titulada "Leatherface".
HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS : No cabe duda de que en Hollywood las cosas son cíclicas. Hay muchos ejemplos, pero hoy nos centraremos en uno. Recientemente la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad, "Blumhouse", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el cuarenta aniversario de la de John Carpenter. Curiosamente, hace dos décadas atrás, la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad de entonces, "Dimension Films", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias (salvo la segunda) y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el veinte aniversario de la de John Carpenter quien, por cierto, rechazó ser el director y para lo cual contrataron nada menos que a Steve Miner, responsable de la segunda y tercera de "Viernes 13". El título no podía ser más lógico, "Halloween H20", una película que intentaba aprovecharse, y con justicia, del renacer del "slasher" gracias a "Scream" o "Sé lo que hicisteis el último verano".
Laurie Strode vive oculta tras otra identidad ejerciendo de profesora en una escuela para ricos, donde tiene a su hijo estudiando. Un mal día Michael Myers reaparece de la nada para, una vez más, continuar la labor que dejó incompleta en 1978.
A diferencia del reciente y aburrido "Halloween", "Halloween H20" tuvo la sabia idea de apartarse levemente del "slasher" puro para centrarse más en el mal vivir de Laurie Strode y el épico enfrentamiento final con su hermano psycho. La ración de "estudiantes perseguidos por asesino enmascarado" queda reducida a cuatro chavales y una porción escueta de justo y suficiente metraje. El resultado es una película entretenida, con sus dosis de suspense y un clímax final bastante emocionante.
Además, aquí sí ponen punto y final a la saga. De forma contundente. Aunque ni tan siquiera eso nos salvó de que, mediante las más chapuceras triquiñuelas argumentales, se estrenara una continuación absolutamente horrible cuatro años después.
Simpático guiño para la madre de todos los "slashers" con la aparición de Janeth Leigh (chiste privado incluido).
Lo ratifico, "Halloween H20" es mejor que la más reciente aventura de "La Silueta".
No obstante, preparados para el susto, y vista hoy, la película funciona. Será que el tiempo la ha beneficiado. O que las siguientes aportaciones a la saga son tan mediocres que esta ha ganado puntos. No lo sabemos. Con todo, "Leatherface: La matanza de Texas 3" dispone de un puñado de buenos momentos, especialmente en su primera mitad (tengo debilidad por la desasosegante secuencia de la pareja protagonista intentando cambiar la rueda de su coche mientras en la oscuridad chirría cada vez más próxima la pierna ortopédica de Leatherface) y dispone de un tempo notablemente acelerado. Todo se desarrolla a bastante velocidad y sin dar demasiado respiro al espectador.
En el reparto destacan un novatillo Viggo Mortensen, Ken Foree de "Dawn of the dead" y el chico para todo de la serie B, William Butler.
Cierra el film una adecuadísima y muy estupenda canción de "Laaz Rockit", inevitablemente titulada "Leatherface".

HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS : No cabe duda de que en Hollywood las cosas son cíclicas. Hay muchos ejemplos, pero hoy nos centraremos en uno. Recientemente la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad, "Blumhouse", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el cuarenta aniversario de la de John Carpenter. Curiosamente, hace dos décadas atrás, la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad de entonces, "Dimension Films", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias (salvo la segunda) y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el veinte aniversario de la de John Carpenter quien, por cierto, rechazó ser el director y para lo cual contrataron nada menos que a Steve Miner, responsable de la segunda y tercera de "Viernes 13". El título no podía ser más lógico, "Halloween H20", una película que intentaba aprovecharse, y con justicia, del renacer del "slasher" gracias a "Scream" o "Sé lo que hicisteis el último verano".
Laurie Strode vive oculta tras otra identidad ejerciendo de profesora en una escuela para ricos, donde tiene a su hijo estudiando. Un mal día Michael Myers reaparece de la nada para, una vez más, continuar la labor que dejó incompleta en 1978.
A diferencia del reciente y aburrido "Halloween", "Halloween H20" tuvo la sabia idea de apartarse levemente del "slasher" puro para centrarse más en el mal vivir de Laurie Strode y el épico enfrentamiento final con su hermano psycho. La ración de "estudiantes perseguidos por asesino enmascarado" queda reducida a cuatro chavales y una porción escueta de justo y suficiente metraje. El resultado es una película entretenida, con sus dosis de suspense y un clímax final bastante emocionante.
Además, aquí sí ponen punto y final a la saga. De forma contundente. Aunque ni tan siquiera eso nos salvó de que, mediante las más chapuceras triquiñuelas argumentales, se estrenara una continuación absolutamente horrible cuatro años después.
Simpático guiño para la madre de todos los "slashers" con la aparición de Janeth Leigh (chiste privado incluido).
Lo ratifico, "Halloween H20" es mejor que la más reciente aventura de "La Silueta".
sábado, 2 de marzo de 2019
SESIÓN DOBLE: LA NOCHE DE HALLOWEEN 2018 + SUSPIRIA 2018
LA NOCHE DE HALLOWEEN 2018 : Cuarenta años después de lo acontecido en la película original de 1978 según John Carpenter, Michael Myers logra escapar de su encierro y vuelve a Haddonfield para acabar el trabajo. Sin embargo, Laurie Strode le espera bien preparada y armada hasta la sobaquera.
Esta nueva entrega de las aventuras de "La Silueta" se anunció como legítima al contar con Carpenter controlando, produciendo ejecutivamente y componiendo la banda sonora (que, salvo el tema inicial, no luce demasiado), el protagonismo de Jamie Lee Curtis y el apadrinamiento de una "Blumhouse" cada vez menos inspirada. Decían ignorar todas las secuelas intermedias y conectar directamente con la primera. Todo ello la convirtió en un auténtico acontecimiento que ya de entrada condicionaba al fan medio.
Sin embargo, el resultado termina siendo del todo decepcionante. Una película convencional, lineal y más bien aburrida sin capacidad de inquietar o incluso crear suspense. Podría haberse titulado perfectamente "Halloween 9" -obviando las aportaciones de Rob Zombie- y no hubiese pasado
nada. De hecho, y aunque ahora sea la "fea" de la función -cosas del "hypeismo"-, "Halloween H20" juega con una idea parecida y termina resultando superior.
SUSPIRIA 2018 : No descubro nada si afirmo que el "Suspiria" de 1977 es la mejor película de Dario Argento -aunque no mi favorita, esa sería "Tenebre"-. Un film de terror bello y brutal. Estaba cantado que si se iba a llevar adelante el remake anunciado desde hacía tiempo, tenían que apostar por un tono igual de único, pero totalmente opuesto. Y eso es lo que, muy sabiamente, han terminado haciendo. El problema es que, a mi juicio, se han pasado de la raya y lo que han conseguido es que, como "The Babadook" o "Hereditary", el nuevo "Suspiria" entre de cabeza en ese poco simpático grupo formado por aquellas películas que, aún perteneciendo al género, da la sensación de que se avergüencen de ello, buscando temáticas, ideas y estéticas mucho más afines a cierta élite intelectual por aquello de sentirse aceptadas. Una pena.
El "Suspiria" de Luca Guadagnino viene cargadito de grandes atributos: Desde la fotografía, pasando por el original montaje, al excelente reparto. Está estupendamente parida y es una buena película... de arte y ensayo. Un drama bastante pretencioso que no podemos decir sea peor que la obra de Dario Argento porque, realmente, las conexiones con esta se limitan a lo más básico de su argumento: Una chica entra en una academia de baile que oculta un diabólico secreto relacionado con un clan de brujas.
Se deja ver (incluso durando dos horas y media).
Esta nueva entrega de las aventuras de "La Silueta" se anunció como legítima al contar con Carpenter controlando, produciendo ejecutivamente y componiendo la banda sonora (que, salvo el tema inicial, no luce demasiado), el protagonismo de Jamie Lee Curtis y el apadrinamiento de una "Blumhouse" cada vez menos inspirada. Decían ignorar todas las secuelas intermedias y conectar directamente con la primera. Todo ello la convirtió en un auténtico acontecimiento que ya de entrada condicionaba al fan medio.
Sin embargo, el resultado termina siendo del todo decepcionante. Una película convencional, lineal y más bien aburrida sin capacidad de inquietar o incluso crear suspense. Podría haberse titulado perfectamente "Halloween 9" -obviando las aportaciones de Rob Zombie- y no hubiese pasado
nada. De hecho, y aunque ahora sea la "fea" de la función -cosas del "hypeismo"-, "Halloween H20" juega con una idea parecida y termina resultando superior. SUSPIRIA 2018 : No descubro nada si afirmo que el "Suspiria" de 1977 es la mejor película de Dario Argento -aunque no mi favorita, esa sería "Tenebre"-. Un film de terror bello y brutal. Estaba cantado que si se iba a llevar adelante el remake anunciado desde hacía tiempo, tenían que apostar por un tono igual de único, pero totalmente opuesto. Y eso es lo que, muy sabiamente, han terminado haciendo. El problema es que, a mi juicio, se han pasado de la raya y lo que han conseguido es que, como "The Babadook" o "Hereditary", el nuevo "Suspiria" entre de cabeza en ese poco simpático grupo formado por aquellas películas que, aún perteneciendo al género, da la sensación de que se avergüencen de ello, buscando temáticas, ideas y estéticas mucho más afines a cierta élite intelectual por aquello de sentirse aceptadas. Una pena.
El "Suspiria" de Luca Guadagnino viene cargadito de grandes atributos: Desde la fotografía, pasando por el original montaje, al excelente reparto. Está estupendamente parida y es una buena película... de arte y ensayo. Un drama bastante pretencioso que no podemos decir sea peor que la obra de Dario Argento porque, realmente, las conexiones con esta se limitan a lo más básico de su argumento: Una chica entra en una academia de baile que oculta un diabólico secreto relacionado con un clan de brujas.
Se deja ver (incluso durando dos horas y media).
martes, 10 de octubre de 2017
AMITYVILLE: THE AWAKENING
De entrada todo se prometía fabuloso: Franck Khalfoun, director del muy notorio remake de "Maniac" y de la menos conocida, pero bien visible, "A un paso de la muerte", es fichado por la reputada "Blumhouse" para llevar las riendas del nuevo "Amityville". ¿Un (otro) remake?. Pues no, una secuela. Últimamente estas habían alcanzado niveles de zetismo que daban grima, por ello la noticia sienta bien. ¡Por fin le devolverán la dignidad a la casita de "Amistadlandia"!. Encima, corren rumores de que la peli es tope violenta. Y el par de años que separan su realización de su lanzamiento aún incrementan más el misterio. ¿El resultado a tanto mamoneo?. Sigan leyendo, please.
Una familia se instala en el famoso caserón encantado. Pero una incompleta. El padre murió y el hijo tuvo un accidente y está en estado vegetativo. Así que solo quedan la madre, la hija adolescente rebelde de pega y la pequeña. Un día, y contradiciendo a la misma naturaleza, el chaval comatoso comienza a dar sutiles muestras de mejoría. La hermana “teen” se hace amiga de los otros "raritos" del insti que le hablan de lo que ocurrió en Amityville. Por difícil que sea creerlo -y más tratándose de una supuesta gótica como es la chavala- esta no tiene ni puta idea de lo que le están contando. ¿Cómo documentarse?, pues -y ahí está el punto más gracioso de la película- viendo "Terror en Amityville" de Stuart Rosenberg, es decir, el (aburrido) clásico. No solo le dedican unos buenos minutos, es que además citan la superior segunda parte y el remake (otro detalle gracioso: una de las góticas raja de estos, cuando el director es responsable de uno que, encima, está entre los más dignos). Finalmente la prota entiende que tras la mejoría del hermano hay algo muy siniestro. Un plan diabólico.
Pues sí, amigos, con semejante plantel esperaba bastante más de "Amityville: The Awakening" y lo que me he encontrado es una peli de terror, apartado casas encantadas, de lo más convencional. No es una basura, pero tampoco es una maravilla. Es como muchas otras de su especie. Además, no vemos el sello de su director por ningún lado. Y si hablamos de la cacareada truculencia, esta fue extirpada por completo en un segundo montaje. Por eso mismo únicamente puedo usar una palabra: Decepción.
Es tan consumible como olvidable.
El reparto guarda un par de sorpresitas, por un lado el protagonismo de Jennifer Jason Leigh y por otro al amigo Kurtwood Smith, el villano del "Robocop" original, haciendo de médico.
Una familia se instala en el famoso caserón encantado. Pero una incompleta. El padre murió y el hijo tuvo un accidente y está en estado vegetativo. Así que solo quedan la madre, la hija adolescente rebelde de pega y la pequeña. Un día, y contradiciendo a la misma naturaleza, el chaval comatoso comienza a dar sutiles muestras de mejoría. La hermana “teen” se hace amiga de los otros "raritos" del insti que le hablan de lo que ocurrió en Amityville. Por difícil que sea creerlo -y más tratándose de una supuesta gótica como es la chavala- esta no tiene ni puta idea de lo que le están contando. ¿Cómo documentarse?, pues -y ahí está el punto más gracioso de la película- viendo "Terror en Amityville" de Stuart Rosenberg, es decir, el (aburrido) clásico. No solo le dedican unos buenos minutos, es que además citan la superior segunda parte y el remake (otro detalle gracioso: una de las góticas raja de estos, cuando el director es responsable de uno que, encima, está entre los más dignos). Finalmente la prota entiende que tras la mejoría del hermano hay algo muy siniestro. Un plan diabólico.
Pues sí, amigos, con semejante plantel esperaba bastante más de "Amityville: The Awakening" y lo que me he encontrado es una peli de terror, apartado casas encantadas, de lo más convencional. No es una basura, pero tampoco es una maravilla. Es como muchas otras de su especie. Además, no vemos el sello de su director por ningún lado. Y si hablamos de la cacareada truculencia, esta fue extirpada por completo en un segundo montaje. Por eso mismo únicamente puedo usar una palabra: Decepción.
Es tan consumible como olvidable.
El reparto guarda un par de sorpresitas, por un lado el protagonismo de Jennifer Jason Leigh y por otro al amigo Kurtwood Smith, el villano del "Robocop" original, haciendo de médico.
martes, 22 de julio de 2025
RESACÓN EN LAS VEGAS: ELLAS TAMBIÉN
Por culpa de un título español fallido y oportunista que trata de canibalizar el éxito de “Resacón en Las Vegas”, es muy posible que esta película cuyo bautismo original se traduciría literalmente como “La mejor noche de todas, pasará inadvertida”, genere un efecto contrario al deseado por la distribuidora: tirará de espaldas a más de uno. Aunque tampoco es descabellado llegar a esa libre traducción del título por parte de los de marketing si tenemos en cuenta que la frase promocional original de la película reza “The Hangover will be the easy part”, que quiere decir algo así como “El resacón sería la parte fácil”.
Estrenada directamente en vídeo en España, el hecho de que sus directores sean Jason Friedberg y Aaron Seltzer, autores de algunos de las "spoof movies" más desastrosas de la historia y culpables del asesinato del subgénero, lastra la película hasta el fondo. Darle a “Resacón en Las Vegas: Ellas también” una oportunidad, es una acción de fe.
Que los realizadores solo hayan realizado "spoofs" previamente da lugar al equívoco, y no es difícil pensar que se trata de una (otra) horrible parodia de las películas de despedidas de soltero/a tan de moda en la comedia USA de los últimos años. Sin embargo, en realidad estamos ante la primera película estándar de la pareja de realizadores, una con magros resultados en su país de origen. No consiguió recaudar ni 300.000 dólares en su estreno, siendo uno de los fracasos más bochornosos de la época (los años 10), además de tener críticas demoledoras que la tildan de “verdadera peor película de todos los tiempos”. Según "The Bottom Line": “Es una pena que esta película ambientada en Las Vegas, no se haya quedado en Las Vegas”.
Con semejantes expectativas, a punto está el espectador de quitar ese disco de su reproductor cuando descubre que "Resacón en Las Vegas: Ellas también" es una suerte de “found footage” —que tan mal se lleva con la comedia— de los que no respeta los códigos y utiliza la estética del metraje encontrado con los actores grabando lo que ocurre mediante mini-cam, para luego montarla a modo de narración estándar, incluidas música ilustrando todo y planos solapados y editados.
La historia, la de siempre: cuatro amigas se van a Las Vegas para celebrar la despedida de soltera de una de ellas y la intención de presenciar un concierto de Celine Dion, cuando unas copas de más hacen que todo se les vaya de las manos y vivan las situaciones más desmadradas y rocambolescas.
Pero, para mi sorpresa, la película va avanzando y resulta no estar mal. No se trata de una comedia memorable, pero sí tiene un par de momentos suficientemente potentes para justificar su visionado, así como la fortuna de pillarnos desprevenidos con un par de secuencias que, aprovechando su condición de “found footage”, tontean con el terror, desembocando dichos momentos de tensión de nuevo en comedia, como el estupendo desenlace en el que las protagonistas son perseguidas por una enorme y obesa negra que bien podía haber sido sacada de cualquier película de posesiones diabólicas.
Curiosamente, y sin que tenga nada que ver, uno de los productores de la cinta es Jason Blum, que poco después haría fortuna con su "Blumhouse", esta vez sí, especializada en terrores varios.
En resumidas cuentas, no solo estamos ante una entretenida comedia de despedida de solteras, sino que, probablemente sea lo mejor de los incapacitados mentales de sus directores. Y de peor película de todos los tiempos, nada de nada. Hay millones peores. Esta entretiene y consigue que nos riamos un poquejo, amén de ser bastante ácrata para con el género.
Las actrices, desconocidas, funcionan por una sola cosa: tienen morbo. Pajilleros ¡saquen los kleenex!
Estrenada directamente en vídeo en España, el hecho de que sus directores sean Jason Friedberg y Aaron Seltzer, autores de algunos de las "spoof movies" más desastrosas de la historia y culpables del asesinato del subgénero, lastra la película hasta el fondo. Darle a “Resacón en Las Vegas: Ellas también” una oportunidad, es una acción de fe.
Que los realizadores solo hayan realizado "spoofs" previamente da lugar al equívoco, y no es difícil pensar que se trata de una (otra) horrible parodia de las películas de despedidas de soltero/a tan de moda en la comedia USA de los últimos años. Sin embargo, en realidad estamos ante la primera película estándar de la pareja de realizadores, una con magros resultados en su país de origen. No consiguió recaudar ni 300.000 dólares en su estreno, siendo uno de los fracasos más bochornosos de la época (los años 10), además de tener críticas demoledoras que la tildan de “verdadera peor película de todos los tiempos”. Según "The Bottom Line": “Es una pena que esta película ambientada en Las Vegas, no se haya quedado en Las Vegas”.
Con semejantes expectativas, a punto está el espectador de quitar ese disco de su reproductor cuando descubre que "Resacón en Las Vegas: Ellas también" es una suerte de “found footage” —que tan mal se lleva con la comedia— de los que no respeta los códigos y utiliza la estética del metraje encontrado con los actores grabando lo que ocurre mediante mini-cam, para luego montarla a modo de narración estándar, incluidas música ilustrando todo y planos solapados y editados.
La historia, la de siempre: cuatro amigas se van a Las Vegas para celebrar la despedida de soltera de una de ellas y la intención de presenciar un concierto de Celine Dion, cuando unas copas de más hacen que todo se les vaya de las manos y vivan las situaciones más desmadradas y rocambolescas.
Pero, para mi sorpresa, la película va avanzando y resulta no estar mal. No se trata de una comedia memorable, pero sí tiene un par de momentos suficientemente potentes para justificar su visionado, así como la fortuna de pillarnos desprevenidos con un par de secuencias que, aprovechando su condición de “found footage”, tontean con el terror, desembocando dichos momentos de tensión de nuevo en comedia, como el estupendo desenlace en el que las protagonistas son perseguidas por una enorme y obesa negra que bien podía haber sido sacada de cualquier película de posesiones diabólicas.
Curiosamente, y sin que tenga nada que ver, uno de los productores de la cinta es Jason Blum, que poco después haría fortuna con su "Blumhouse", esta vez sí, especializada en terrores varios.
En resumidas cuentas, no solo estamos ante una entretenida comedia de despedida de solteras, sino que, probablemente sea lo mejor de los incapacitados mentales de sus directores. Y de peor película de todos los tiempos, nada de nada. Hay millones peores. Esta entretiene y consigue que nos riamos un poquejo, amén de ser bastante ácrata para con el género.
Las actrices, desconocidas, funcionan por una sola cosa: tienen morbo. Pajilleros ¡saquen los kleenex!
sábado, 25 de enero de 2020
NAVIDADES NEGRAS
Hoy se cumple justo un mes de algo muy poco original por mi parte: zamparme una sesión doble nocturna de terror Navideño. Para lo cual elegí un clásico que ya había visto antes y otra moderna.
De la primera se ha escrito ya mucho, yo incluido, "Navidades Negras" o "Black Christmas", el incunable film de Bob Clark que se adelantó cuatro años al supuesto nacimiento del slasher según San John Carpenter. No era la primera, antes estuvo esta otra, pero es indudable que, en muchos sentidos, aportó buena parte del material que luego sería recurrente en el subgénero. La diferencia es que Clark lo hizo con clase. Mucha clase. Característica esta para nada trasladable a la ristra de imitadores que surgirían los años siguientes.
Unas chicas universitarias pasan la Navidad tranquilas en su fraternidad, hasta que comienzan a recibir llamadas aterradoras de una voz chillona que les dice cosas raras y las amenaza de muerte. Resulta que el perpetrador de las mismas se les ha colado en casa y habita el desván, solo que ellas aún no lo saben. Y puede que nunca lleguen a saberlo, aunque él decida salir de su escondite para cazar.
"Navidades Negras" es una de esas películas que funcionan o no depende de cómo te pillen. La ocasión que la consumí previa a la presente me pareció aburrida. Sin embargo, el pasado 25 de Diciembre volví a gozarla como el primer día. Redescubrí sus muchísimos atributos, aunque sin duda el mayor de todos ellos es su asesino, probablemente uno de los más terroríficos que ha dado el cine, Billy, primero porque no conocemos su origen ni su motivación criminal, segundo porque nunca le vemos la cara, solo las manos y un ojo que da escalofríos cuando te apunta fijamente, tercero por esas llamadas espeluznantes que hace a las chicas, poniendo voces de dibujo animado, chillando, desvariando... acongojantes, y cuarto... bueno, por el desenlace de la peli que no desvelaré. Maravilloso. Qué buenos tiempos aquellos en los que los asesinos de las pelis de terror no eran carne de merchandising, esencialmente porque no podían serlo.
A todo ello sumen una atmósfera cojonuda, tan absolutamente navideña como totalmente inquietante, que chorrea misterio y suspense por los poros. La banda sonora, minimalista y que desaparece cuando la situación lo requiere, dando paso a los efectos de sonido. Unos personajes trabajados y humanos, con problemas y personalidad, no simples marionetas pechugonas puestas ahí para ser asesinadas. Y por supuesto la justa dosis de crímenes (pocos si lo comparamos a slashers posteriores), sin abuso de truculencias, comedidos, sobrios e impactantes.
Ya no se hacen como esta, amigos. Ni se harán. El terror ha dejado de ser adulto, ha dejado de tener clase. Hoy día eso último se confunde con ser pedante y meter arrebatos artys, que no es el caso de "Navidades Negras", una muestra de cine de género estupendo, sin excusas. Y ahí va una demostración de lo que digo: En el 2006 se hizo un remake, apadrinado por el propio Bob Clark, que aún teniendo algunos atributos visuales, no funcionaba. Y cometían dos errores de peso, dar una historia y un rostro al asesino y meter efectismos baratos. Para rematarlo, recientemente se ha estrenado ooootro remake y esta vez, de modo oportunista y barriobajero, apuntándose a todo este rollo del nuevo feminismo y bla, bla... como era de esperar, se metió una buena galleta en taquilla para mayor disgusto de sus perpetradores, la peña de "Blumhouse", que cada vez anda más y más perdida. Pues yo me alegro. Me alegro tanto como que las nuevas "Ángeles de Charlie" pasaran idéntico trago por las mismas razones. Siempre habrá quien tire de la excusa perfecta, achacándolo a su condición femenina y al rechazo que ello provoca en el macho dominante, pero yo creo que se debe única y simplemente a que son malas películas. En cualquier caso, que se jodan. ¡Cómo odio que me sormoneen y más desde mi género favorito!.
Una de las cosas que llaman la atención de "Navidades Negras" son sus pequeños y nada invasivos momentos de humor, que ya anunciaban el tipo de cine al que no mucho después Bob Clark acabaría anclado, el de risas. Es curioso como, a diferencia de otros muchos casos, él no quedó encasillado en el terror de por vida. Tal vez se deba a que sus aportaciones tampoco obtuvieron el estatus instantáneo de pelis de culto o films a considerar. Tardaron un cacho. Como debe ser, por otro lado. Así, el tipo tuvo tiempo de desviarse y meterse en otros berenjenales.
Para rematar todos los indiscutibles atributos de "Navidades Negras" (como su ajustado tempo, la narrativa clásica pero no acomodaticia en la que todo se desarrolla y confluye de manera inteligente, etc, etc... ¡¡y mira que tenía talento el puñetero Bob Clark!!), disponemos de un reparto colorido, simpático y entrañable como el solo: Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder, John Saxon, Art Hindle y el eterno secundario carismático Leslie Carlson.
En fin, ¿qué más puedo añadir? una excelente película de terror que recomiendo encarecidamente. Y si la ven y no les acaba de funcionar, prueben dentro de un tiempo, porque a veces eso es lo que necesitan las cosas buenas, tiempo para apoltronarse en tu psique y darte una dosis de gustirrinín y escalofríos, aspecto este que hoy día, con tanta prisa para todo y tan poca paciencia cuando hay que sentarse frente a una pantalla, ya no se estila.
Si han llegado ustedes hasta aquí, puede que se pregunten aquello de "¿Y qué viste después?", pues se lo diré, una cosa titulada "A Christmas Horror Story" tan chillona, cargante, excesiva y aturdidora que a los viente minutos ya la estaba quitando. Terror de 1974 versus terror de 2015.... los resultados hablan por sí solos.
De la primera se ha escrito ya mucho, yo incluido, "Navidades Negras" o "Black Christmas", el incunable film de Bob Clark que se adelantó cuatro años al supuesto nacimiento del slasher según San John Carpenter. No era la primera, antes estuvo esta otra, pero es indudable que, en muchos sentidos, aportó buena parte del material que luego sería recurrente en el subgénero. La diferencia es que Clark lo hizo con clase. Mucha clase. Característica esta para nada trasladable a la ristra de imitadores que surgirían los años siguientes.
Unas chicas universitarias pasan la Navidad tranquilas en su fraternidad, hasta que comienzan a recibir llamadas aterradoras de una voz chillona que les dice cosas raras y las amenaza de muerte. Resulta que el perpetrador de las mismas se les ha colado en casa y habita el desván, solo que ellas aún no lo saben. Y puede que nunca lleguen a saberlo, aunque él decida salir de su escondite para cazar.
"Navidades Negras" es una de esas películas que funcionan o no depende de cómo te pillen. La ocasión que la consumí previa a la presente me pareció aburrida. Sin embargo, el pasado 25 de Diciembre volví a gozarla como el primer día. Redescubrí sus muchísimos atributos, aunque sin duda el mayor de todos ellos es su asesino, probablemente uno de los más terroríficos que ha dado el cine, Billy, primero porque no conocemos su origen ni su motivación criminal, segundo porque nunca le vemos la cara, solo las manos y un ojo que da escalofríos cuando te apunta fijamente, tercero por esas llamadas espeluznantes que hace a las chicas, poniendo voces de dibujo animado, chillando, desvariando... acongojantes, y cuarto... bueno, por el desenlace de la peli que no desvelaré. Maravilloso. Qué buenos tiempos aquellos en los que los asesinos de las pelis de terror no eran carne de merchandising, esencialmente porque no podían serlo.
A todo ello sumen una atmósfera cojonuda, tan absolutamente navideña como totalmente inquietante, que chorrea misterio y suspense por los poros. La banda sonora, minimalista y que desaparece cuando la situación lo requiere, dando paso a los efectos de sonido. Unos personajes trabajados y humanos, con problemas y personalidad, no simples marionetas pechugonas puestas ahí para ser asesinadas. Y por supuesto la justa dosis de crímenes (pocos si lo comparamos a slashers posteriores), sin abuso de truculencias, comedidos, sobrios e impactantes.
Ya no se hacen como esta, amigos. Ni se harán. El terror ha dejado de ser adulto, ha dejado de tener clase. Hoy día eso último se confunde con ser pedante y meter arrebatos artys, que no es el caso de "Navidades Negras", una muestra de cine de género estupendo, sin excusas. Y ahí va una demostración de lo que digo: En el 2006 se hizo un remake, apadrinado por el propio Bob Clark, que aún teniendo algunos atributos visuales, no funcionaba. Y cometían dos errores de peso, dar una historia y un rostro al asesino y meter efectismos baratos. Para rematarlo, recientemente se ha estrenado ooootro remake y esta vez, de modo oportunista y barriobajero, apuntándose a todo este rollo del nuevo feminismo y bla, bla... como era de esperar, se metió una buena galleta en taquilla para mayor disgusto de sus perpetradores, la peña de "Blumhouse", que cada vez anda más y más perdida. Pues yo me alegro. Me alegro tanto como que las nuevas "Ángeles de Charlie" pasaran idéntico trago por las mismas razones. Siempre habrá quien tire de la excusa perfecta, achacándolo a su condición femenina y al rechazo que ello provoca en el macho dominante, pero yo creo que se debe única y simplemente a que son malas películas. En cualquier caso, que se jodan. ¡Cómo odio que me sormoneen y más desde mi género favorito!.
Una de las cosas que llaman la atención de "Navidades Negras" son sus pequeños y nada invasivos momentos de humor, que ya anunciaban el tipo de cine al que no mucho después Bob Clark acabaría anclado, el de risas. Es curioso como, a diferencia de otros muchos casos, él no quedó encasillado en el terror de por vida. Tal vez se deba a que sus aportaciones tampoco obtuvieron el estatus instantáneo de pelis de culto o films a considerar. Tardaron un cacho. Como debe ser, por otro lado. Así, el tipo tuvo tiempo de desviarse y meterse en otros berenjenales.
Para rematar todos los indiscutibles atributos de "Navidades Negras" (como su ajustado tempo, la narrativa clásica pero no acomodaticia en la que todo se desarrolla y confluye de manera inteligente, etc, etc... ¡¡y mira que tenía talento el puñetero Bob Clark!!), disponemos de un reparto colorido, simpático y entrañable como el solo: Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder, John Saxon, Art Hindle y el eterno secundario carismático Leslie Carlson.
En fin, ¿qué más puedo añadir? una excelente película de terror que recomiendo encarecidamente. Y si la ven y no les acaba de funcionar, prueben dentro de un tiempo, porque a veces eso es lo que necesitan las cosas buenas, tiempo para apoltronarse en tu psique y darte una dosis de gustirrinín y escalofríos, aspecto este que hoy día, con tanta prisa para todo y tan poca paciencia cuando hay que sentarse frente a una pantalla, ya no se estila.
Si han llegado ustedes hasta aquí, puede que se pregunten aquello de "¿Y qué viste después?", pues se lo diré, una cosa titulada "A Christmas Horror Story" tan chillona, cargante, excesiva y aturdidora que a los viente minutos ya la estaba quitando. Terror de 1974 versus terror de 2015.... los resultados hablan por sí solos.
lunes, 25 de octubre de 2021
HALLOWEEN KILLS
Más por completismo que por otra cosa, me acerqué al cine este fin de semana a ver la secuela directa de “La noche de Halloween” de 2018 de la factoría Blumhouse, que recuerdo que me gustó.
Esta secuela de las andanzas de Michael Myers directamente conectada con la película madre, venía precedida del éxito de la anterior entrega y con el ¿aliciente? de que además de David Gordon Green repitiendo en la dirección, esta vez el guion lo firmaba junto a una eminencia de la comedia USA de las últimas hornadas como es Danny McBride. Obviamente, por el rango de edad en el que se encuentra McBride, es una víctima nostálgica del fenómeno Michale Myers, pero claro, es sobrada la eficacia de McBride escribiendo comedia pero ¿cómo abordará un slasher mítico? No puede ser más marciana la cosa. También se especuló con que esta secuela y la que vendrá a continuación se rodarían a la vez con la intención de ser estrenadas seguidas en Octubre de este año. Con la pandemia de por medio y la incertidumbre general de cómo irá el cine en las salas próximamente, al final Green y McBride recularon y decidieron hacer solo una película por si acaso, quedando pendiente la siguiente y rodarla o no en función del rendimiento de esta.
“Halloween Kills” hace aguas de una manera brutal.
La cosa es la siguiente; Al final de la anterior entrega Michael Myers muere quemado gracias al brutal enfrentamiento con Laurie Strode. La acción se sitúa justo donde acaba aquella y resulta que, lógicamente, Michael no está muerto. Y como no lo está, comienza la carnicería. Mata a los bomberos que acuden a apagar el fuego de la casa donde este arde y, de paso, mata a todo aquél que se encuentre por el camino, por lo que la primera parte de la película hace justo honor a su título y parece ser que “Halloween Kills” va a ser simplemente eso, Michael Myers destrozando con facilidad a todo dios, cosa esta que me ha parecido la mar de estupenda. Sin embargo, pasado un rato, entran en escena los habitantes del pueblo donde se sucede la acción que, hartos de los 40 años que Michael lleva cargándose a la peña, y bajo el lema de “El mal muere esta noche”, salen todos con palos y piedras a la búsqueda de este para lincharle. Y ya está, ese es todo el argumento. Entre medias, Laurie permanece convaleciente en el hospital mientras suelta sentencias grandilocuentes sobre la maldad de Michael Myers, un loco que se escapa del manicomio es confundido con Michael para regocijo del pueblo sediento de sangre, y se suceden una serie de flashbacks a los años 70, que solo sirven como excusa para justificar la presencia de algunos personajes secundarios que, aunque nos importan un pimiento, tienen vínculos directos con las víctimas de Michael en la primera película de la franquicia, y, también en “¡¡Sanguinario!!” a la que se tiene en cuenta en esta secuela. Por supuesto, un puñado de secundarios de la película de Carpenter, aparecen aquí repitiendo su papel 43 años después… solo que si no tenemos fresca aquella ¡no no damos cuenta de quienes son! Asimismo la película entera la pasamos viendo guiños a las películas de la saga, incluida la tercera, con la aparición de las tres máscaras ya míticas de la bruja, el esqueleto y la calabaza, que son la seña de identidad de “Halloween III”.
“Halloween Kills” es un pequeño desbarajuste sin apenas argumento que no va a ninguna parte, con un final de lo más tontorrón y en el que lo que impera, a partir de la media hora de metraje, es un sopor abrumador de difícil digestión. Es un coñazo de aúpa y también una chorrada.
En la parte positiva, puede que sea la película de la franquicia más violenta y sangrienta en lustros, los asesinatos son potentes, gráficos, vistosos y la hemoglobina abundante. Pero sucede que, igual porque uno ya ha visto de todo en el cine o bien porque a pesar de esto, quizás los asesinatos no son tan buenos, “Halloween Kills” es incapaz de generar en el espectador sorpresa alguna. Se queda impávido. Y eso, es malo. También salvaría los minutos iniciales del film, con ese flashback a los 70 que no viene muy a cuento, pero que sirve para que veamos a un clon de Donald Pleasence, muy bien maquillado, que nos permite contemplar en pantalla en pleno 2021 de nuevo al Dr. Loomis. Se ve que en producción se percataron de que el director de arte de la película, Tom Jones Jr, era igualito a Donald Pleasence y se les ocurrió sacarle en la película. Y esto está muy bien. Además se agradece que no hayan tirado de infografía a la hora de resucitar al doctor.
Por lo demás, y como les dije al principio, es verla por completismo, porque a nivel mierdoso, yo diría que está a la altura de la aburridísima sexta parte.
Por otro lado, quizás en un pequeño alarde de postmodernismo, “Halloween Kills” rescata en uno de sus papeles principales a Anthony Michael Hall. Le recordarán porque se trata de aquel jovencito pelirrojillo y simpático de “La mujer explosiva”, o el poli harto del gnomo en “Gnomo Cop”. Pero el tiempo no pasa en balde y está irreconocible, ya que aquél joven pizpireto se ha convertido en un señor cincuentón, orondo, cabezón y feo como el demonio al que, una vez reconocemos, la verdad es que agradecemos ver.
Para Octubre de 2022 se estrenará, también dirigida por David Gordon Green, la tercera y en teoría última película de la franquicia, “Halloween Ends”, que tras esta no presagia nada bueno, y que aún así, iré a ver al cine porque, al margen de si estas secuelas contemporáneas resulten buenas o no, pocas cosas me gusta más que, acercándonos a la festividad de todos los santos, acudir al cine a ver una película de Halloween. Porque, además, a parte de la Navidad, Halloween, que ni siquiera nos pertenece aunque ya llevamos muchos años celebrándolo, es otra de mis festividades favoritas. Y el día 31 de Octubre cae sí o sí, en cine o en casa, una o dos películas de terror mínimo.
Esta secuela de las andanzas de Michael Myers directamente conectada con la película madre, venía precedida del éxito de la anterior entrega y con el ¿aliciente? de que además de David Gordon Green repitiendo en la dirección, esta vez el guion lo firmaba junto a una eminencia de la comedia USA de las últimas hornadas como es Danny McBride. Obviamente, por el rango de edad en el que se encuentra McBride, es una víctima nostálgica del fenómeno Michale Myers, pero claro, es sobrada la eficacia de McBride escribiendo comedia pero ¿cómo abordará un slasher mítico? No puede ser más marciana la cosa. También se especuló con que esta secuela y la que vendrá a continuación se rodarían a la vez con la intención de ser estrenadas seguidas en Octubre de este año. Con la pandemia de por medio y la incertidumbre general de cómo irá el cine en las salas próximamente, al final Green y McBride recularon y decidieron hacer solo una película por si acaso, quedando pendiente la siguiente y rodarla o no en función del rendimiento de esta.
“Halloween Kills” hace aguas de una manera brutal.
La cosa es la siguiente; Al final de la anterior entrega Michael Myers muere quemado gracias al brutal enfrentamiento con Laurie Strode. La acción se sitúa justo donde acaba aquella y resulta que, lógicamente, Michael no está muerto. Y como no lo está, comienza la carnicería. Mata a los bomberos que acuden a apagar el fuego de la casa donde este arde y, de paso, mata a todo aquél que se encuentre por el camino, por lo que la primera parte de la película hace justo honor a su título y parece ser que “Halloween Kills” va a ser simplemente eso, Michael Myers destrozando con facilidad a todo dios, cosa esta que me ha parecido la mar de estupenda. Sin embargo, pasado un rato, entran en escena los habitantes del pueblo donde se sucede la acción que, hartos de los 40 años que Michael lleva cargándose a la peña, y bajo el lema de “El mal muere esta noche”, salen todos con palos y piedras a la búsqueda de este para lincharle. Y ya está, ese es todo el argumento. Entre medias, Laurie permanece convaleciente en el hospital mientras suelta sentencias grandilocuentes sobre la maldad de Michael Myers, un loco que se escapa del manicomio es confundido con Michael para regocijo del pueblo sediento de sangre, y se suceden una serie de flashbacks a los años 70, que solo sirven como excusa para justificar la presencia de algunos personajes secundarios que, aunque nos importan un pimiento, tienen vínculos directos con las víctimas de Michael en la primera película de la franquicia, y, también en “¡¡Sanguinario!!” a la que se tiene en cuenta en esta secuela. Por supuesto, un puñado de secundarios de la película de Carpenter, aparecen aquí repitiendo su papel 43 años después… solo que si no tenemos fresca aquella ¡no no damos cuenta de quienes son! Asimismo la película entera la pasamos viendo guiños a las películas de la saga, incluida la tercera, con la aparición de las tres máscaras ya míticas de la bruja, el esqueleto y la calabaza, que son la seña de identidad de “Halloween III”.
“Halloween Kills” es un pequeño desbarajuste sin apenas argumento que no va a ninguna parte, con un final de lo más tontorrón y en el que lo que impera, a partir de la media hora de metraje, es un sopor abrumador de difícil digestión. Es un coñazo de aúpa y también una chorrada.
En la parte positiva, puede que sea la película de la franquicia más violenta y sangrienta en lustros, los asesinatos son potentes, gráficos, vistosos y la hemoglobina abundante. Pero sucede que, igual porque uno ya ha visto de todo en el cine o bien porque a pesar de esto, quizás los asesinatos no son tan buenos, “Halloween Kills” es incapaz de generar en el espectador sorpresa alguna. Se queda impávido. Y eso, es malo. También salvaría los minutos iniciales del film, con ese flashback a los 70 que no viene muy a cuento, pero que sirve para que veamos a un clon de Donald Pleasence, muy bien maquillado, que nos permite contemplar en pantalla en pleno 2021 de nuevo al Dr. Loomis. Se ve que en producción se percataron de que el director de arte de la película, Tom Jones Jr, era igualito a Donald Pleasence y se les ocurrió sacarle en la película. Y esto está muy bien. Además se agradece que no hayan tirado de infografía a la hora de resucitar al doctor.
Por lo demás, y como les dije al principio, es verla por completismo, porque a nivel mierdoso, yo diría que está a la altura de la aburridísima sexta parte.
Por otro lado, quizás en un pequeño alarde de postmodernismo, “Halloween Kills” rescata en uno de sus papeles principales a Anthony Michael Hall. Le recordarán porque se trata de aquel jovencito pelirrojillo y simpático de “La mujer explosiva”, o el poli harto del gnomo en “Gnomo Cop”. Pero el tiempo no pasa en balde y está irreconocible, ya que aquél joven pizpireto se ha convertido en un señor cincuentón, orondo, cabezón y feo como el demonio al que, una vez reconocemos, la verdad es que agradecemos ver.
Para Octubre de 2022 se estrenará, también dirigida por David Gordon Green, la tercera y en teoría última película de la franquicia, “Halloween Ends”, que tras esta no presagia nada bueno, y que aún así, iré a ver al cine porque, al margen de si estas secuelas contemporáneas resulten buenas o no, pocas cosas me gusta más que, acercándonos a la festividad de todos los santos, acudir al cine a ver una película de Halloween. Porque, además, a parte de la Navidad, Halloween, que ni siquiera nos pertenece aunque ya llevamos muchos años celebrándolo, es otra de mis festividades favoritas. Y el día 31 de Octubre cae sí o sí, en cine o en casa, una o dos películas de terror mínimo.
lunes, 19 de diciembre de 2022
CAMP DAZE
Producto semi amateur concebido en la época del auge del formato DVD —aparecían en el mercado mierdecitas de estas a kilos— que homenajea (como puede) los slasher de campamento de verano y en concreto la franquicia de “Viernes 13”, si bien procura alejarse totalmente del estereotipo, es decir, que no tenemos a la enésima copia de Jason en pantalla, aunque sí unos títulos de crédito que evocan a alguna de las secuelas de la saga de Crystal Lake. Se trata de una película de 2005 y, como tal, la nostalgia y el postmodernismo están presentes, pero no tan a flor de piel como lo suelen estar a día de hoy, por lo que en ese sentido gana enteros con respecto a su forma de recrear los 80 de una manera sobria y prescindiendo de todos esos neones, luces de colores y demás recursos estilísticos que en realidad no estaban en el cine de la época que intentan recrear.
Sin embargo se trata de una película demasiado ambiciosa para el presupuesto nimio que se gasta, porque “Camp Daze”, no contenta con ser un homenaje a los slashers ochenteros, también quiere juguetear con los viajes en el tiempo, cosa que se convierte en una idea genial, solo que ejecutada sin medios y sin pericia, por un lado los espectadores tardamos en darnos cuenta del juego que se nos propone, y por otro falla, porque todo en esta película falla. A eso añádanle un metraje de casi dos horas de duración, así que se pueden hacer una idea del tipo de producto al que nos estamos enfrentando. Más allá de tratarse de una curiosidad, esto es un sopor de difícil descripción. Como suele pasar casi siempre; dos de arena por una de cal.
Nos encontramos en el campamento Hiawata en el año 1980, donde se celebra la festividad del lugar, cuando una figura indefinida comenzará a asesinar a los campistas de diversas y variopintas maneras. Pronto la acción se trasladará a la actualidad y un grupo de jóvenes decide irse de vacaciones a dicho campamento. Cuando llegan allí les llamará la atención el hecho de que todo es añejo, como de los 80, y serán testigos de una masacre de campistas, aunque a ellos no les sucederá nada. Más tarde descubriremos que el emplazamiento se encuentra en un bucle temporal en el que se revivirá una y otra vez la matanza de aquél aciago día, por eso a nuestros protagonistas no les sucede nada (en cierto modo podríamos decir que la película se adelantó unos años a los recientes experimentos "retronostálgicos" que se marca Blumhouse como "Feliz día de tu muerte" o "Este cuerpo me sienta de muerte"). Después descubriremos al asesino, que no desvelaré porque les estaría haciendo un enorme spoiler, pero a poco que comiencen con el visionado, uno puede intuirlo y acertarlo, o no.
Todo ello servido con efectos especiales muy artesanales, algunos francamente resultones, combinados con otros bastante de andar por casa.
En definitiva, “Camp Daze” que también se editó bajo el título de “Camp Slaugther” en según que edición de vídeo, sería una película bastante soporífera que solo merece la pena ser vista si se es un completista del género y, aun así, dudo que se arme de la paciencia suficiente para verla del tirón. A mí me ha costado cuatro sesiones (quizás cinco) poder hacerlo.
El director responde al nombre de Alex Pucci y su filmografía la componen un buen número de cortometrajes y direct to video, cuya actividad se para en seco en el año 2013. Otro aspirante a director frustrado.
Nos encontramos en el campamento Hiawata en el año 1980, donde se celebra la festividad del lugar, cuando una figura indefinida comenzará a asesinar a los campistas de diversas y variopintas maneras. Pronto la acción se trasladará a la actualidad y un grupo de jóvenes decide irse de vacaciones a dicho campamento. Cuando llegan allí les llamará la atención el hecho de que todo es añejo, como de los 80, y serán testigos de una masacre de campistas, aunque a ellos no les sucederá nada. Más tarde descubriremos que el emplazamiento se encuentra en un bucle temporal en el que se revivirá una y otra vez la matanza de aquél aciago día, por eso a nuestros protagonistas no les sucede nada (en cierto modo podríamos decir que la película se adelantó unos años a los recientes experimentos "retronostálgicos" que se marca Blumhouse como "Feliz día de tu muerte" o "Este cuerpo me sienta de muerte"). Después descubriremos al asesino, que no desvelaré porque les estaría haciendo un enorme spoiler, pero a poco que comiencen con el visionado, uno puede intuirlo y acertarlo, o no.
Todo ello servido con efectos especiales muy artesanales, algunos francamente resultones, combinados con otros bastante de andar por casa.
En definitiva, “Camp Daze” que también se editó bajo el título de “Camp Slaugther” en según que edición de vídeo, sería una película bastante soporífera que solo merece la pena ser vista si se es un completista del género y, aun así, dudo que se arme de la paciencia suficiente para verla del tirón. A mí me ha costado cuatro sesiones (quizás cinco) poder hacerlo.
El director responde al nombre de Alex Pucci y su filmografía la componen un buen número de cortometrajes y direct to video, cuya actividad se para en seco en el año 2013. Otro aspirante a director frustrado.
sábado, 12 de julio de 2025
DESTINO FINAL : LAZOS DE SANGRE
Diríase que el éxito indiscutible de la franquicia "Terrifier", y en especial su reciente tercera dosis, ha revitalizado el asunto de los efectos prácticos. Los gerifaltes de las compañías tochas han descubierto asombrados que la chavalada se ha puesto farruca con los excesos de látex y pintura roja propias de las aventuras del payaso "Art", unos que no solo son ya el "leitmotiv" de todo ello, sino que, a posteriori, su creador, padre y ejecutor, Damien Leone, mostraba en redes sociales cómo habían sido llevados acabo. Así las cosas, y considerando las maneras de Hollywood, esos mismos ejecutivos encorbatados decidieron replicarlo con sus productos horroríficos de pronto estreno. Tenemos el ejemplo de la ultra-mediocre hasta el dolor "Until Dawn". En las promos su director, el otrora prometedor David F. Sandberg, cuya puesta al servicio de las grandes corporaciones de su ojete ha terminado por enterrarlo en la más obtusa medianía, reivindicaba el uso de los trucos de antaño. "Aquellos que crecí viendo" decía, y los incorporaba alegremente a su peliculita, además de mostrar el "making of" de los mismos en un desesperado intento por atraer las atenciones y favores del fandom, ese gran idiota. Si podemos considerar "Until Dawn" un producto netamente "mainstream", la cosa se torna todavía más llamativa cuando esas mismas estrategias fueron seguidamente adoptadas por otro aún mayor en su pertenencia a la "corriente reinante", en su intención "crematística", la nueva entrega de "Destino Final".
Lo habré comentado mil veces antes, sea acá, sea en papel fotocopiado, pero siempre he sido un defensor tanto de esta franquicia como de la otra que iba sumando entregas a la par, "Saw". En su momento de auge, cuando no recibían más que palos por parte de prensa y -otra vez tu- fandom, acusándolas de repetitivas y poco imaginativas, me alzaba como su gran defensor, alegando que ambas eran a esos tiempos lo que "Viernes 13" y "Pesadilla en Elm Street" a los suyos, allá cuando, justo, también eran objeto de críticas duras y reproches, especialmente en lo referente a la acumulación de secuelas. Igualmente, anuncié sin ninguna clase de duda que, con los años, "Destino Final" y "Saw" no solo ganarían peso a nivel subcultural, sino que generarían continuaciones tardías, "reboots" y demás zarandajas. Bien, es exactamente lo que ha ocurrido. Así pues, pónganme la medalla y no se les ocurra intentar arrebatármela.
La cuestión es que esta "Destino Final: lazos de sangre" vendría a ser la sexta entrega, rodada trece años después de la que, en su día, se anunció como la última (y dieciséis de la única que fue tratada en este ciber-antro). ¿Y saben qué? pues que la jodía ha sido un éxito de taquilla, acumulando más billetes verdes que ninguna. Así pues, den por sentado que vendrán más (lo mismo que "Saw", de la que "Blumhouse" se ha agenciado los derechos con intención de seguir explotándola). ¿¿Y nos alegramos por ello?? Pues sí, porque resulta que "Destino Final: lazos de sangre" está un rato bien.
Pero antes de entrar en materia, déjenme finiquitar lo que comentaba al arranque de los efectos prácticos usados cual anzuelo. También los artífices de este "Destino Final 6" publicaban vídeos en redes sociales demostrándonos lo "cool" que eran al decantarse por ellos. Por supuesto, y como ocurre exactamente en el caso de "Until Dawn", luego, en pantalla, esos mismos truquitos de goma siguen cantando considerablemente a CGI. No creo que nos hayan estafado, no, pero seguramente tampoco pudieron evitar darles posteriormente un baño de infografía para perfeccionarlos, arrebatándoles toda su fisicidad, adquiriendo esa molesta pátina de artificio desaborío propio de la técnica en cuestión. ¿Perjudica ello pues a la película? No. Al fin y al cabo todas estas mandangas son solo materia que "preocupa" al aficionado, al fan, al pajero, pero al público mayoritario le importan un pimiento. Este únicamente demanda un producto entretenido y ameno, listo para escapar de la burda y apestosa realidad, práctica que últimamente veo como se considera reprochable, pero a mi me parece maravillosa y aplaudo. En ese sentido "Destino Final: lazos de sangre" no falla.
Como ocurre con todas las franquicias del horror, la historia de base es la misma de siempre. Y, no se engañen, así debe ser. Es lo que queremos ver. Lo que nos gusta. Luego, si los guionistas son lo suficientemente hábiles para añadirle unas goticas de algo un pelo distinto, pues mira, mejor, pero sin alejarse demasiado de la formula. Así pues, la novedad acá es que todo el asunto de las víctimas de un accidente terrible que se salvan gracias a una premonición y, aluego, son perseguidas por la señora muerte, se reduce a un círculo familiar, a padres, hijos, tíos y primos. Con el añadido extra de que, el origen de todo, ocurrió cincuenta años atrás. Las personas a despachar eran tantas que la de la guadaña ha tardado varias décadas en alcanzar a los protagonistas, porque su plan consistía desde el principio en cargarse hasta el último de los linajes de aquellos que no fenecieron cuando debían. Voltereta narrativa bastante ingeniosa y bien resuelta. Además, a ese salto temporal se vincula el personaje de Tony Todd, quien, como sabrán, ha ido ejerciendo de ¿cómo definirlo? experto en escapar de las garras de la codiciosa muerte, siempre aconsejando a las futuras víctimas que recurrían a él en busca de ayuda. También sabrán que Todd murió al poco de terminar la película, así que su despedida en la ficción se torna especialmente emotiva.
Pero, vamoh a vé, julai, déjate de mierdas, ¿¿molan o no molan las escenas donde palman los protagonistas?? Sí, molan. Y muchísimo. Es más, me atrevería a decir que son las más retorcidamente creativas, originales y espectacularmente sanguinolentas de todos los "Destinos Finales". El gore es "mainstream" en su mayoría, sí, pero les hará babear por su exageración y brutalidad. Voy a contenerme las ganas de describir aquellas que más me impactaron, por tentador que sea, y diré que no pude evitar soltar una satisfactoria risotada como consecuencia / válvula de escape ante la barbaridad de algunas. También por el placer de ver cómo son espachurrados, reventados o partidos en dos personajes sumamente desagradables y que lo merecen.
Así, a base de sangre a borbotones, gran guiñol, una narrativa perfectamente equilibrada entre le repetición y cierta novedad, y un ritmo acelerado y constante, resulta que la peli termina cumpliendo su cometido, entretener, divertir, ayudar a desconectar del mundanal ruido y, en fin, que la recomiendo.
Obviamente, por su condición de producto puro y duro, me saltaré la parte de la reseña en la que cito nombres y currículums. La verdad, importan un carajo. Pero, por cumplir, mencionaré a uno de los productores, y responsable de la "story" de base, Jon Watts, director en su día de las apreciables "Clown" y "Coche Policial", finalmente reciclado a paridor de "hits" taquilleros con las aventuras de "Spider-man" auspiciadas por "Marvel Studios".
Lo habré comentado mil veces antes, sea acá, sea en papel fotocopiado, pero siempre he sido un defensor tanto de esta franquicia como de la otra que iba sumando entregas a la par, "Saw". En su momento de auge, cuando no recibían más que palos por parte de prensa y -otra vez tu- fandom, acusándolas de repetitivas y poco imaginativas, me alzaba como su gran defensor, alegando que ambas eran a esos tiempos lo que "Viernes 13" y "Pesadilla en Elm Street" a los suyos, allá cuando, justo, también eran objeto de críticas duras y reproches, especialmente en lo referente a la acumulación de secuelas. Igualmente, anuncié sin ninguna clase de duda que, con los años, "Destino Final" y "Saw" no solo ganarían peso a nivel subcultural, sino que generarían continuaciones tardías, "reboots" y demás zarandajas. Bien, es exactamente lo que ha ocurrido. Así pues, pónganme la medalla y no se les ocurra intentar arrebatármela.
La cuestión es que esta "Destino Final: lazos de sangre" vendría a ser la sexta entrega, rodada trece años después de la que, en su día, se anunció como la última (y dieciséis de la única que fue tratada en este ciber-antro). ¿Y saben qué? pues que la jodía ha sido un éxito de taquilla, acumulando más billetes verdes que ninguna. Así pues, den por sentado que vendrán más (lo mismo que "Saw", de la que "Blumhouse" se ha agenciado los derechos con intención de seguir explotándola). ¿¿Y nos alegramos por ello?? Pues sí, porque resulta que "Destino Final: lazos de sangre" está un rato bien.
Pero antes de entrar en materia, déjenme finiquitar lo que comentaba al arranque de los efectos prácticos usados cual anzuelo. También los artífices de este "Destino Final 6" publicaban vídeos en redes sociales demostrándonos lo "cool" que eran al decantarse por ellos. Por supuesto, y como ocurre exactamente en el caso de "Until Dawn", luego, en pantalla, esos mismos truquitos de goma siguen cantando considerablemente a CGI. No creo que nos hayan estafado, no, pero seguramente tampoco pudieron evitar darles posteriormente un baño de infografía para perfeccionarlos, arrebatándoles toda su fisicidad, adquiriendo esa molesta pátina de artificio desaborío propio de la técnica en cuestión. ¿Perjudica ello pues a la película? No. Al fin y al cabo todas estas mandangas son solo materia que "preocupa" al aficionado, al fan, al pajero, pero al público mayoritario le importan un pimiento. Este únicamente demanda un producto entretenido y ameno, listo para escapar de la burda y apestosa realidad, práctica que últimamente veo como se considera reprochable, pero a mi me parece maravillosa y aplaudo. En ese sentido "Destino Final: lazos de sangre" no falla.
Como ocurre con todas las franquicias del horror, la historia de base es la misma de siempre. Y, no se engañen, así debe ser. Es lo que queremos ver. Lo que nos gusta. Luego, si los guionistas son lo suficientemente hábiles para añadirle unas goticas de algo un pelo distinto, pues mira, mejor, pero sin alejarse demasiado de la formula. Así pues, la novedad acá es que todo el asunto de las víctimas de un accidente terrible que se salvan gracias a una premonición y, aluego, son perseguidas por la señora muerte, se reduce a un círculo familiar, a padres, hijos, tíos y primos. Con el añadido extra de que, el origen de todo, ocurrió cincuenta años atrás. Las personas a despachar eran tantas que la de la guadaña ha tardado varias décadas en alcanzar a los protagonistas, porque su plan consistía desde el principio en cargarse hasta el último de los linajes de aquellos que no fenecieron cuando debían. Voltereta narrativa bastante ingeniosa y bien resuelta. Además, a ese salto temporal se vincula el personaje de Tony Todd, quien, como sabrán, ha ido ejerciendo de ¿cómo definirlo? experto en escapar de las garras de la codiciosa muerte, siempre aconsejando a las futuras víctimas que recurrían a él en busca de ayuda. También sabrán que Todd murió al poco de terminar la película, así que su despedida en la ficción se torna especialmente emotiva.
Pero, vamoh a vé, julai, déjate de mierdas, ¿¿molan o no molan las escenas donde palman los protagonistas?? Sí, molan. Y muchísimo. Es más, me atrevería a decir que son las más retorcidamente creativas, originales y espectacularmente sanguinolentas de todos los "Destinos Finales". El gore es "mainstream" en su mayoría, sí, pero les hará babear por su exageración y brutalidad. Voy a contenerme las ganas de describir aquellas que más me impactaron, por tentador que sea, y diré que no pude evitar soltar una satisfactoria risotada como consecuencia / válvula de escape ante la barbaridad de algunas. También por el placer de ver cómo son espachurrados, reventados o partidos en dos personajes sumamente desagradables y que lo merecen.
Así, a base de sangre a borbotones, gran guiñol, una narrativa perfectamente equilibrada entre le repetición y cierta novedad, y un ritmo acelerado y constante, resulta que la peli termina cumpliendo su cometido, entretener, divertir, ayudar a desconectar del mundanal ruido y, en fin, que la recomiendo.
Obviamente, por su condición de producto puro y duro, me saltaré la parte de la reseña en la que cito nombres y currículums. La verdad, importan un carajo. Pero, por cumplir, mencionaré a uno de los productores, y responsable de la "story" de base, Jon Watts, director en su día de las apreciables "Clown" y "Coche Policial", finalmente reciclado a paridor de "hits" taquilleros con las aventuras de "Spider-man" auspiciadas por "Marvel Studios".
viernes, 19 de febrero de 2021
LA VISITA
“La Visita” es, tras los fracasos de las últimas películas de M. Night Shyamalan, un bote salvavidas para el director que le ha permitido ganar un buen dinero y permanecer en el candelero, a pesar de que para entonces, 2015, su reputación estaba por los suelos. Luego retomaría su carrera con “Multiple” y “Glass”, pero, para cuando rodó esto estaba en las últimas. Es por eso que tuvo que financiar esta película con 5 millones de dólares que conseguiría pidiendo una hipoteca sobre su casa y, así, adscribiendo su film al género de los pobres, que es el
found footage, se embarca en una producción pequeña e independiente que, luego, para su regocijo, distribuiría la Blumhouse haciéndole ganar con su exhibición 5 veces lo invertido.
Shyamalan reconoce que le costó horrores encontrarle el punto en el montaje y que, mientras que le daba vueltas al asunto, el primer corte que realizó parecía un film de arte y ensayo. Realizó un segundo y, de este, el director aseguraba que parecía una comedia. Y cuando ya encontró una cosa medio decente, lo puso en las salas; el corte de “La Visita” que todos conocemos que tampoco le quedó muy fino, la verdad.
La cosa va de un par de críos que, aprovechando que su madre se va una semana de viaje con el novio, se van a pasar una semana a casa de sus abuelos. Una vez allí, los abuelos se comportarán de forma cada vez más extraña y diabólica, hasta que llega un momento que los dos hermanos temen por sus vidas. Para justificar el formato found footage, uno de los dos hermanos, la niña, será una aspirante a cineasta que irá todo el rato con la cámara grabando lo que pasa. Y punto pelota.
El found footage por lo que sea, es muy efectivo y en este caso no podía ser menos, así que, con los primeros desmanes raros que se marca la abuela, lo cierto es que el espectador siente escalofríos. Parece que va a ser una película aterradora, sin embargo, después del primer comportamiento extraño de la abuela, viene otro más. Después de ese, otro, y otro… y por repetición, el miedo que en un principio se nos ha metido en el cuerpo, acaba desapareciendo. Y cuando sucede algo realmente trascendente, esto, tiene más que ver con la escatología que con el terror. Después se acaba la película… y te deja frío.
Shyamalan, tratando de quitarse el San Benito de tramposo se marca una película donde, por no hacer el típico girito de guion propio de su cine, se despoja de todo atisbo de imaginación y nos da una película plana, sosa y tontorrona sobre la demencia senil, amén de contar con los dos niños protagonistas más repelentes de la historia del cine. Cuando uno de ellos se pone a rapear dan ganas de meterle una hostia. Y lo hace varias veces durante toda la película.
Muy mala.
Yo tengo mucha predisposición a acojonarme con los found footage, funcionan conmigo, me autosugestiono y las paso canutas. Con “La Visita”, también… pero sólo durante 5 minutos —aprovecho para recomendar, en las antípodas de esto, la estupenda “Host” con la que sí que pasas miedo casi desde el minuto uno, porque se deja de chorradas y va al grano de la manera clásica—.
El resto de “La visita” lo domina la comedia involuntaria, sin que, encima, lleguemos nunca a reírnos del todo.
Shyamalan reconoce que le costó horrores encontrarle el punto en el montaje y que, mientras que le daba vueltas al asunto, el primer corte que realizó parecía un film de arte y ensayo. Realizó un segundo y, de este, el director aseguraba que parecía una comedia. Y cuando ya encontró una cosa medio decente, lo puso en las salas; el corte de “La Visita” que todos conocemos que tampoco le quedó muy fino, la verdad.
La cosa va de un par de críos que, aprovechando que su madre se va una semana de viaje con el novio, se van a pasar una semana a casa de sus abuelos. Una vez allí, los abuelos se comportarán de forma cada vez más extraña y diabólica, hasta que llega un momento que los dos hermanos temen por sus vidas. Para justificar el formato found footage, uno de los dos hermanos, la niña, será una aspirante a cineasta que irá todo el rato con la cámara grabando lo que pasa. Y punto pelota.
El found footage por lo que sea, es muy efectivo y en este caso no podía ser menos, así que, con los primeros desmanes raros que se marca la abuela, lo cierto es que el espectador siente escalofríos. Parece que va a ser una película aterradora, sin embargo, después del primer comportamiento extraño de la abuela, viene otro más. Después de ese, otro, y otro… y por repetición, el miedo que en un principio se nos ha metido en el cuerpo, acaba desapareciendo. Y cuando sucede algo realmente trascendente, esto, tiene más que ver con la escatología que con el terror. Después se acaba la película… y te deja frío.
Shyamalan, tratando de quitarse el San Benito de tramposo se marca una película donde, por no hacer el típico girito de guion propio de su cine, se despoja de todo atisbo de imaginación y nos da una película plana, sosa y tontorrona sobre la demencia senil, amén de contar con los dos niños protagonistas más repelentes de la historia del cine. Cuando uno de ellos se pone a rapear dan ganas de meterle una hostia. Y lo hace varias veces durante toda la película.
Muy mala.
Yo tengo mucha predisposición a acojonarme con los found footage, funcionan conmigo, me autosugestiono y las paso canutas. Con “La Visita”, también… pero sólo durante 5 minutos —aprovecho para recomendar, en las antípodas de esto, la estupenda “Host” con la que sí que pasas miedo casi desde el minuto uno, porque se deja de chorradas y va al grano de la manera clásica—.
El resto de “La visita” lo domina la comedia involuntaria, sin que, encima, lleguemos nunca a reírnos del todo.
sábado, 25 de marzo de 2017
CREEP
No sé ustedes, pero yo comienzo a estar un poco hasta las napias del "found footage". Me cansan sus estrategias, me aburren sus resoluciones argumentales y ya no me trago sus excusas. "Area 51" de Oren Peli es el mayor rollazo que me he zampado en años. Y "Blair Witch" me defraudó profundamente porque... no me dio ni pizca de miedo. Por eso, cuando presioné el "Play" para ver "Creep" y me percaté de que, desconociéndolo a priori, era un "found footage", me dije "No!". Se me quitaron las ganas. Pero, superado el susto inicial, días después decidí darle una oportunidad. Total, no llegaba a los 80 minutos de duración... ¡¿qué podría ir mal?!.
Un individuo acude a casa de otro para ganarse lo que de entrada parece dinero fácil. Únicamente tendrá que estar 24 horas con él y grabarle con una cámara de vídeo. En cuanto se encuentran, este se comporta de un modo un tanto raruno. Muy empalagoso y cansino. Pero, oye, tira millas. Le cuenta al de la cámara que va a morir de cáncer y quiere registrar sus últimos momentos. Pero hay algo raro. Sospecha esta que, inevitablemente, irá en aumento a medida que avance la peli, ¿justificadamente?, ¡podría ser!.
Patrick Brice y Mark Duplass son los máximos responsables de "Creep", producción de la estimable factoría "Blumhouse". Brice dirige e interpreta al aspirante al curro. Duplass es el tipo raro y escribe el guión. Esencialmente son los únicos rostros que vemos a lo largo de la peli. Se nota que Duplass tiene más tablas en esto de actuar porque hace muy bien lo suyo... realmente termina resultando zozobrante y odioso. Con casi NADA (¿cuánto habrá costado hacerla?, sospecho que muy muy poco), este par logran una peli bastante entretenida y, aunque no da miedo (sí algún susto), funciona a la hora de inquietarnos. "Creep" hace honor a su título. Es un "found footage" algo diferente, sin fantasmas ni nada por el estilo. Básicamente basa todo su qué en la relación de dos personas. Y es verdad que tiene momentos para la risa, pero son muy pocos. También depende de cómo te tomes lo que estás viendo y el yuyu que te puedan dar cierto tipo de comportamientos. A algunos, el personaje de Duplass les parecerá un gilipollas gracioso. A otros -como yo- les recordará a amigos raros del pasado, obsesivos y taladrantes y, en fin, le dará bastante mal rollo.
¿Que si ahora ya no le tengo tanta manía al "found footage"?... hombre, tampoco es que "Creep" me haya curado, pero sí me ha dado un poco de esperanzas para seguir intentándolo con otros que vengan. Incluida "Creep 2", en la que tanto Brice como Duplass ya están currando.
Un individuo acude a casa de otro para ganarse lo que de entrada parece dinero fácil. Únicamente tendrá que estar 24 horas con él y grabarle con una cámara de vídeo. En cuanto se encuentran, este se comporta de un modo un tanto raruno. Muy empalagoso y cansino. Pero, oye, tira millas. Le cuenta al de la cámara que va a morir de cáncer y quiere registrar sus últimos momentos. Pero hay algo raro. Sospecha esta que, inevitablemente, irá en aumento a medida que avance la peli, ¿justificadamente?, ¡podría ser!.
Patrick Brice y Mark Duplass son los máximos responsables de "Creep", producción de la estimable factoría "Blumhouse". Brice dirige e interpreta al aspirante al curro. Duplass es el tipo raro y escribe el guión. Esencialmente son los únicos rostros que vemos a lo largo de la peli. Se nota que Duplass tiene más tablas en esto de actuar porque hace muy bien lo suyo... realmente termina resultando zozobrante y odioso. Con casi NADA (¿cuánto habrá costado hacerla?, sospecho que muy muy poco), este par logran una peli bastante entretenida y, aunque no da miedo (sí algún susto), funciona a la hora de inquietarnos. "Creep" hace honor a su título. Es un "found footage" algo diferente, sin fantasmas ni nada por el estilo. Básicamente basa todo su qué en la relación de dos personas. Y es verdad que tiene momentos para la risa, pero son muy pocos. También depende de cómo te tomes lo que estás viendo y el yuyu que te puedan dar cierto tipo de comportamientos. A algunos, el personaje de Duplass les parecerá un gilipollas gracioso. A otros -como yo- les recordará a amigos raros del pasado, obsesivos y taladrantes y, en fin, le dará bastante mal rollo.
¿Que si ahora ya no le tengo tanta manía al "found footage"?... hombre, tampoco es que "Creep" me haya curado, pero sí me ha dado un poco de esperanzas para seguir intentándolo con otros que vengan. Incluida "Creep 2", en la que tanto Brice como Duplass ya están currando.
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