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viernes, 22 de mayo de 2009

SCREAMERS / ASESINOS CIBERNÉTICOS 2

"Asesinos Cibernéticos" era un simpático film de 1995 que, aunque tuvo un paso discreto por la taquilla, sí se ganó el cariño de un buen sector del fandom. ¿De culto?, es probable. Les refrescaré la memoria: su prota era Peter "Robocop" Weller, estaba basada en un relato de Philip K. Dick y a los mandos del guión teníamos a Dan O´Bannon (escritor de "Alien, el 8º pasajero", "Desafío Total"... y director de "El regreso de los muertos vivientes") acompañado por Miguel Tejada-Flores, otro veterano guionista cuya película de debut fue, lo crean o no, "La revancha de los novatos". Las estrellas de "Asesinos Cibernéticos" eran unos robots originariamente creados por el hombre con el fin de combatir en una guerra. Habían aprendido a independizarse y auto-fabricarse, llegando al extremo de poder sacarle partido a la piel/carne humana a la hora de dar forma a híbridos. Lo dicho, no era ninguna maravilla, pero se dejaba ver con agrado.
Catorce años después, y tal vez motivados por esa aureola cultista del film original, a alguien (quizás a Miguel Tejada-Flores, que para algo también se ocupa del guión de esta) se le ocurrió rodar una secuela directa para el mercado del DVD, práctica cada vez más extendida y que, francamente, aprecio (¿por qué?, porque así estas producciones eminentemente comerciales no se han de escudar en intelectualismos baratos, pudiendo dar al espectador lo que este espera, maravillosos efectismos a mansalva... en el caso de la comentada, el gore es mucho más generoso que en su antecesora).
"Screamers (Asesinos Cibernéticos 2)" es pura fórmula. Señal de socorro desde el planeta infestado por los puñeteros robotitos. Un comando de rescate, integrado por dos chicas guapas, unos cuantos blancos y un negrazo muy duro él, se presentan dispuestos a cumplir su misión en 6 días, pues pasada esa fecha, una lluvia de meteoros se cepillará el lugar. Como en "Aliens, el regreso", hay uno del grupo con malas intenciones y por su culpa las cosas se complicarán. A los "screamers" de siempre, hay que añadir una nueva raza, un híbrido entre humano y robot que le dará mucho juego -y mucho jugo- a los chicos de los efectos especiales.
Todo se ve venir desde el minuto uno, pero está lo suficientemente bien hecho, y dura lo suficientemente poco (no llega a 90 minutos por los pelos), que el resultado acaba siendo tan anodino como entretenido... y en este caso, ya mola.

¡Ah joder! casi lo olvido, y sale Lance Henriksen (otra conexión con "Aliens, el regreso").

viernes, 29 de abril de 2016

RABIA (ATOMIC DOG)

“Rabia (Atomic Dog)”, además de ser una canción de George Clinton es un boborro telefilme cuyo delirante argumento es el siguiente: Una planta radiactiva está a punto de tener una fuga, y uno de los trabajadores tiene un cachorrito de Retriever que, mientras se está evacuando el lugar, no es capaz de quedarse quieto, con lo que termina expuesto a la radiación. Pasa el tiempo, el Retriever crece  (¡y ya no es un Retriver, sino una especie de Pastor Alemán mezclado!) y  se convierte en un perro asesino. Por otro lado tenemos un matrimonio que tienen una perrita con la que se deshacen, Trixie, a la que el Atomic Dog atusa. Las consecuencias serán una brutal carnicería… al menos en intenciones, porque la verdad es que, no hay ni una sola gota de sangre en toda la película –ni acción, ni tensión, ni nada de lo que se supone que debería haber- y, además, el perrito que ha de protagonizar los ataques es dócil cual gacela y no ofrece ninguna agresividad. Dan ganas de achucharlo.
En definitiva, que nos aburrimos como ostras con este producto televisivo, rodado con muy poquitas ganas en 1998.
Sin embargo, y quizás porque es igual de rollo y tiene tan poco ritmo como aquellas, es muy deudora de todos esos productos de animales asesinos que pulularon por los 70-80, “La larga noche de la furia”, “Perro Blanco”, “Cujo”, “Frogs” o “El alimento de los Dioses”.
Un film de encargo con dos buenas piezas detrás, ya que el guion -que se debió escribir en un ratillo mientras el autor se masturbaba con la mano que le quedaba libre- es cosa de Miguél Tejada Flores, responsable nada menos que de la saga completa de “La Revancha de los novatos”, “Noche de miedoII” “Asesinos Ciberneticos 2” y, también, de temática canina, “Rotweiller” de la inefable “Fantastic Factory”. Y la dirección recae en manos de Brian Trenchard –Smith, Australiano proveniente de la “Ozploitation” (“El Día de los Asesinos”, “Los Bicivoladores”), que se ha rodado el solito, y con dos cojones, cosas como “Night of the Demons 2”, “Leprechaun” 3 y 4.
Bueno, ninguna de estas son buenas, pero sí simpáticas. Por eso cuesta tanto entender que una película, por muy televisiva que sea, con la unión de estos dos, sea tan tonta y, sobretodo taaaaaaaan aburrida.
Eso si, la caratula del VHS mola muchísimo, por supuesto.

lunes, 8 de mayo de 2023

LOS TACHUELAS

Parece ser que Penelope Spheeris se convirtió en los 80 en la abanderada del cine punk, gracias a la repercusión obtenida con los documentales sobre el tema “The Decline of Western Civilization” o la película “Suburbia” (Naxo: mejor digamos el cine sobre punks, que es otra cosa) Pronto pasaría factura a otra suerte de géneros musicales como el rap y, sobre todo, el heavy metal para en 1992 convertirse en una reputada directora de comedia con “Wayne’s World: ¡Qué desparrame!” a mayor gloria del comediante Mike Myers.
Por eso no es de extrañar que cuando el productor Miguel Tejada-Flores (asimismo, guionista de “La revancha de los novatos” o “Beyond Re-Animator”) tuvo entre manos un guion sobre dos punk rockers que hacen un viaje en coche desde Nueva York a California y que previamente Ridley Scott había rechazado, pensara en la directora que, además, tenía buenos contactos dentro del mundo de la música. Spheeris además aseguraba poder rodar el film con un presupuesto más que ajustado.
Así, con un elenco encabezado por Jon Cryer, por aquél entonces estrella adolescente emergente, Daniel Roebuck y Flea de "Red Hot Chilli Pepers", y con pequeños papeles para destacados músicos y artistas del punk y rock de la época como puedan ser John Desmore de "The Doors", Lee Ving de "Fear", el ilustrador de portadas de discos Mad Marc Rude o  la banda "The Vandals", la Spheeris (en esos años asistida por Modi, entonces futura e interesante cortometrajista) se rueda esta “Los Tachuelas”, que por sus características se convertiría a posteriori en un título de culto en la era del VHS dentro de la comunidad punk, pero que en realidad es tan rematadamente mala que no consiguió distribución teatral más allá de un par de festivales. A día de hoy que la película cuenta con su edición en Blu Ray de lujo y el beneplácito de los fans, sus artífices especulan con cual pudiera ser el motivo del fracaso en su momento. Es sencillo, fracasó por aburrida y deslavazada.
La cosa va de tres punk rockers de la escena neoyorquina que, hastiados por la ciudad en la que se encuentran deciden irse en coche hasta California. Por el camino se toparán con una banda de rednecks que asesinará a uno de los punks. Los dos que quedan vivos se pasarán el resto de la película buscando a los asesinos de su amigo, pasando una cosa muy curiosa; el argumento y la película van mutando hasta que en su recta final se convierte en un western con Jon Cryer vestido de cowboy y Daniel Roebuck de indio dando sentido a la enorme, ridícula y poco creíble cresta que luce desde el principio.
A la Spheeris se le llenaba la boca diciendo que “Los Tachuelas”, “Dudes” en su versión original, es un “western punk”, vamos, que se saca una etiqueta de la manga y achaca el fracaso de la película a lo extraño de la propuesta y al hecho de que decidió combinar en la banda sonora temas de punk rock con otros de heavy metal y que, quizás eso, fue lo que desorientó a las audiencias.
“Los Tachuelas” es probablemente una de las comedias más aburridas que existen, está tan mal rodada que muchas veces el espectador se desorienta, el humor no funciona a ningún nivel y, efectivamente, es tan rara que uno finalmente acaba saturado y opta por quitar la película antes de que acabe. Un autentico despropósito.
Lo que no comprendo es cómo en Estados Unidos —o mejor dicho, los tres o cuatro gatos que rinden pleitesía a esta mierda— se le tiene en estima y está considerada una muestra de cine punk, cuando el look de los protagonistas quizás no ande muy mal traído en el caso de Jon Cryer y Flea, pero Daniel Roebuck y su cresta enorme, gigantesca, raya el estereotipo. En cuanto a estética, casi parece que se esté haciendo la enésima parodia del punk en lugar de introducir a tres punks como protagonistas en una trama de ficción. Y viniendo todo esto de una -supuesta- entendida en el tema como es la Spheeris, llama más todavía la atención.
“Los Tachuelas” llegó a nuestro país en formato vídeo de alquiler distribuida por Virgin Vídeo. Y a día de hoy, no existen más ediciones de la película.