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miércoles, 12 de abril de 2023

MINUTOS MUSICALES 10: FEAR

Los "Fear" vivieron su momento de gloria en los 80 cuando John Belushi los adoptó como grupo punk favorito, llegando a tocar con ellos y enchufándolos en el "Saturday Night Live" donde liaron una bien gorda (también se conoce la historia de como quiso imponerlos en la banda sonora de "Mis locos vecinos") Así de primeras parecían un grupo muy chungo, con ese logo de reminiscencias nazis, esas letras homofóbicas y sexistas, esa constante búsqueda de bronca con el público. Pero nada, todo pose. La prueba es que su frontman, Lee Ving, luego se pasó a la interpretación, a actuar en películas, pudiéndole ver -generalmente como villano- en una ristra de títulos sorprendentes: "Flashdance", "Jóvenes alocados", "Pesadillas", "Calles de fuego", "Luna negra", "Cluedo, el juego de la sospecha", "Pulse Pounders" para Empire, y muy especialmente encarnando un auténtico redneck cabrón cazador de punkos en "Los tachuelas".
Como toda banda punk de la época, "Fear" reapareció a raíz del bombazo "Green Day". Lo curioso es que algunas de sus nuevas canciones sonaban incluso mejor que aquellas grabadas en los 80. Por eso, a la hora de elegir la consabida muestra sonora, me ha sido imposible decantarme únicamente por una. Serán dos, "Responsability", aparecida en su segundo LP de inquietante cubierta, "More Beer", que es su mejor canción a pesar de -como dijo un colega- sonar a lata, a caja de ritmos, y "Ugly as you", es decir, tan feo como tu, que formaba parte de los surcos del disco de resurrección, diez años después, imaginativamente titulado "Have another beer with Fear"
Hoy día, un avejentado Lee Ving -y mira que es deprimente el punk de geriátrico- sigue dándole al micro, rascando tanto de la "gloria" pasada que casi ya no le quedan uñas.




"Responsability"



"Ugly as you"

sábado, 9 de febrero de 2019

SESIÓN DOBLE : LEATHERFACE + PESADILLAS

LEATHERFACE : Alexandre Bustillo y Julien Maury alcanzaron cierto renombre tras su más que potente primera película, "Al Interior". Pero ya saben lo que pasa cuando despegas tan arriba, que lo que viene después, por norma general, es todo caída libre. Y, también por norma general, rara vez se consigue igualar ese iniciático gran momento. Le ha pasado a Mario Bava, a Sam Raimi, a Stuart Gordon y a unos cuantos más. Bien, añadan a la pareja de gabachos en esta lista, porque sus siguientes aportaciones no solo no molaban tanto, es que resultaban bastante decepcionantes. Y mucho me temo que este "Leatherface" es, en ese sentido, una más.
Tras casi lograr reconducir las riendas de la franquicia "Hellraiser", Bustillo y Maury dan por fin su ansiado paso al cine Hollywoodiense con esta pre-cuela de la secuela del remake de "La matanza de Texas". ¿La adolescencia de "Cara de cuero"?, ¿y a quién demonios le importa?, ¿no han pensado que haciendo algo así se cepillan por completo la gracia del personaje?. La idea daba grima y, por desgracia, una vez vista puedo afirmar aquello de "¡cuánta razón tenía!".
"Leatherface" narra una especie de historia a lo "Bonnie and Clyde" con una panda de criminales jovenzuelos sembrando el terror en la norteamérica profunda. Uno de ellos, el que menos te esperas, y al que menos le pega, acabará convertido en "Leatherface". Asistir al proceso se supone que es parte de la coña. Y está contado de la manera más anodina. No hay suspense, no hay miedo, no hay inquietud. Bien rebañado en ese gore limpio y bonito tan típicamente mainstream y que era, por triste que suene, lo que justificaba la elección de sus directores. Al final, ni es todo lo truculenta que la pintan (de hecho, hay una escena de necrofilia tan desesperadamente transgresora que termina resultando incluso ridícula) ni consiguen que los devotos del género quedemos cegados ante las ingentes cantidades de líquido rojo. No nos vendemos tan fácilmente, amigos (tampoco deja de resultar irónico recordar que el film padre, el original de Tobe Hooper, lograba ser efectivo sin mostrar prácticamente ni una gota de sangre).
Mala y muy prescindible. "Leatherface" confirma lo poco recomendable que es seguir manoseando y mancillando a los clásicos modernos del cine fantástico. Que los dejen en paz de una puñetera vez. Únicamente logran empañar los curriculums de los grandes títulos (de terror o no) que pusieron color a nuestras adolescencias.
PESADILLAS : Originalmente concebida como serie de televisión, pero finalmente trasladada a la gran pantalla al considerarse "demasiado intensa", "Pesadillas" es una de aquellas películas que si no veías en los estantes de todos los video-clubs a los que acudías, es que no eran buenos video-clubs. Se trata de una antología compuesta por cuatro historias, sin ningún nexo de unión salvo pertenecer todas ellas al género que más nos gusta. La primera narra las desventuras de una mujer que sale de noche a por tabaco justo cuando un asesino muy peligroso ha escapado del sanatorio. La verdad es que es bastante sosita y el suspense no abunda tanto como se pretende, pero ni ofende ni molesta. En un momento dado me pareció ver en un papel muy fugaz, pero determinante, a Lee Ving, cantante del famoso grupo punk-pose "Fear" y actor ocasional. Intentaba aún discernir al respecto cuando comienza la segunda historia y, ¿qué es lo que se oye en la banda sonora?, ¡una canción de "Fear"!. ¿Casualidad?, pues no, porque efectivamente Ving era el tipo al que creía haber visto escasos minutos antes.
Dicha canción da inicio a la mejor historia del pack. En ella, un punkito aficionado a las máquinas recreativas, y que es todo un experto en lo suyo, vive obsesionado con superar el último nivel de un juego. Ello le llevará a colarse una noche en el salón donde está la máquina y conseguirlo... lo que no se espera son las temibles consecuencias. Este capítulo, además del halo nostálgico propiciado por el tema video-juegos, destaca al incluir varias canciones de bandas punk de la época como los mentados "Fear", "Black Flag" o "Negative Trend". Entrañable.
Habiendo dejado el listón tan arriba, las historias que siguen lo iban a tener complicado. La primera, es decir, la tercera, narra los avatares de un cura que ha perdido la fe y decide pirarse de su iglesia. En la huída topará con una siniestra furgoneta negra que de malas maneras le impide avanzar. Inevitablemente recuerda a "El diablo sobre ruedas" o a "Asesino Invisible", pero a pequeña escala. Está maja.
Cierra el sarao una de rata gigante. La típica familia yankee estupenda comienza a sufrir los desmanes de un enorme roedor que vive oculto entre sus paredes. Hay que reconocer que mientras este no sale y únicamente somos testigos de las consecuencias de sus actos, la peli alcanza niveles de inquietud potables. Sin embargo, es asomar la rata e irse todo un poco a tomar por saco. Primero por la resolución narrativa y segundo por unos bastante penosos efectos visuales. Lástima.
Con todo, el producto se disfruta bastante, ni que sea por su variedad y por todo lo que implica, a nivel estético y formal, el estar hecho en la época que se hizo.
El reparto es una delicia: Emilio Estevez, Lance Henriksen, Richard Masur, Veronica Cartwright, William Sanderson y Albert Hague (uno de los profes de la serie "Fama").
Entre los especialistas localizamos a Byron Quisenberry, director de la infame "Sábado 14 / Scream" (probablemente el slasher más aburrido de la historia).
Los guiones corren a cargo de Christopher Crowe (su nombre va asociado a "Susurros en la oscuridad", "Saigón" o "El último mohicano") y Jeffrey Bloom (director de "Playa Sangrienta").
Dirige el veterano Joseph Sargent ("Pelham 1.2.3." o "Tiburón, la venganza").

jueves, 26 de julio de 2012

LUNA NEGRA

El mayor problema que le veo yo a "Luna Negra" es que, así de lejos, mirándolo con mentalidad tierno-adolescente, se trata de un film algo engañoso. Es decir, ES engañoso en dos aspectos. Uno, parece una peli sobre un coche futurista capaz de todo... y no, en realidad el auto tiene un papel secundario. Dos, en la caratula se destaca a John Carpenter casi como padre absoluto del film, cuando únicamente es responsable de la idea de base y de (parte de) un guión que, seguramente, otros muchos terminaron retocando y mutando.
Un ladrón roba por encargo una cinta de cassette con un contenido de lo más importante y básico. En la huída, la esconde en el recoveco de un coche futurista que anda cerca aparcado. Cuando intenta recuperarla, otro ladrón (en este caso, ladrona) roba el auto y lo guarda en una guarida secreta comandada por una gran corporación de lo más malvada. El ladrón prota y los inventores del coche unen fuerzas para rescatar cada uno su respectivo botín.
Y sí, al final el super-coche se marca una pirueta entre espectacular y cutre, pero como digo, eso es todo. La mayor parte del metraje reposa aparcado en un garaje. El auténtico clímax de la función (y uno de sus mejores momentos) es la entrada al custodiado edificio, aunque francamente, el modo en que ambas tramas se unen me parece demasiado burdo y chorras... no sé, no me suelo tragar las pelis que parten de meras casualidades, como es el caso. Sin embargo, asumido ello, y otras carencias, la verdad es que "Luna Negra" funciona como leve entretenimiento para Domingo por la tarde. Nada chirría ni molesta, pero tampoco impresiona o deslumbra. Un film sencillito que deja un regusto potable, y a por otra cosa.
El entrañable reparto es muy de su época. Tommy Lee Jones, todavía no tan arrugado, interpreta al ladrón/anti-héroe de la función, y uno de sus mayores atributos es que comete varios errores que afectan al desarrollo de la peli, y eso mola. No es perfecto. Le sigue la guapa/fea Linda Hamilton, casi recién salida de "Terminator". Robert Vaughn en su inmortal papel de malo-dandy. Richard Jaeckel, William Sanderson, Nick Cassavetes y, muy especialmente, Bubba Smith (el "Hightower" de "Loca academia de policía") y Lee Ving, el mítico frontman de la mítica banda punk-de-goma-pero-guay "Fear" que, como era habitual en la época, hace de malo cabrón.
Harley Cokeliss, director, terminaría con sus huesos en la tele, pero antes de "Luna Negra" firmó una cosica titulada "Warlords of the 21st Century", un pseudo-"Mad Max 2" que en España se lanzó con el título "Destructor".
Ta bien.

lunes, 8 de mayo de 2023

LOS TACHUELAS

Parece ser que Penelope Spheeris se convirtió en los 80 en la abanderada del cine punk, gracias a la repercusión obtenida con los documentales sobre el tema “The Decline of Western Civilization” o la película “Suburbia” (Naxo: mejor digamos el cine sobre punks, que es otra cosa) Pronto pasaría factura a otra suerte de géneros musicales como el rap y, sobre todo, el heavy metal para en 1992 convertirse en una reputada directora de comedia con “Wayne’s World: ¡Qué desparrame!” a mayor gloria del comediante Mike Myers.
Por eso no es de extrañar que cuando el productor Miguel Tejada-Flores (asimismo, guionista de “La revancha de los novatos” o “Beyond Re-Animator”) tuvo entre manos un guion sobre dos punk rockers que hacen un viaje en coche desde Nueva York a California y que previamente Ridley Scott había rechazado, pensara en la directora que, además, tenía buenos contactos dentro del mundo de la música. Spheeris además aseguraba poder rodar el film con un presupuesto más que ajustado.
Así, con un elenco encabezado por Jon Cryer, por aquél entonces estrella adolescente emergente, Daniel Roebuck y Flea de "Red Hot Chilli Pepers", y con pequeños papeles para destacados músicos y artistas del punk y rock de la época como puedan ser John Desmore de "The Doors", Lee Ving de "Fear", el ilustrador de portadas de discos Mad Marc Rude o  la banda "The Vandals", la Spheeris (en esos años asistida por Modi, entonces futura e interesante cortometrajista) se rueda esta “Los Tachuelas”, que por sus características se convertiría a posteriori en un título de culto en la era del VHS dentro de la comunidad punk, pero que en realidad es tan rematadamente mala que no consiguió distribución teatral más allá de un par de festivales. A día de hoy que la película cuenta con su edición en Blu Ray de lujo y el beneplácito de los fans, sus artífices especulan con cual pudiera ser el motivo del fracaso en su momento. Es sencillo, fracasó por aburrida y deslavazada.
La cosa va de tres punk rockers de la escena neoyorquina que, hastiados por la ciudad en la que se encuentran deciden irse en coche hasta California. Por el camino se toparán con una banda de rednecks que asesinará a uno de los punks. Los dos que quedan vivos se pasarán el resto de la película buscando a los asesinos de su amigo, pasando una cosa muy curiosa; el argumento y la película van mutando hasta que en su recta final se convierte en un western con Jon Cryer vestido de cowboy y Daniel Roebuck de indio dando sentido a la enorme, ridícula y poco creíble cresta que luce desde el principio.
A la Spheeris se le llenaba la boca diciendo que “Los Tachuelas”, “Dudes” en su versión original, es un “western punk”, vamos, que se saca una etiqueta de la manga y achaca el fracaso de la película a lo extraño de la propuesta y al hecho de que decidió combinar en la banda sonora temas de punk rock con otros de heavy metal y que, quizás eso, fue lo que desorientó a las audiencias.
“Los Tachuelas” es probablemente una de las comedias más aburridas que existen, está tan mal rodada que muchas veces el espectador se desorienta, el humor no funciona a ningún nivel y, efectivamente, es tan rara que uno finalmente acaba saturado y opta por quitar la película antes de que acabe. Un autentico despropósito.
Lo que no comprendo es cómo en Estados Unidos —o mejor dicho, los tres o cuatro gatos que rinden pleitesía a esta mierda— se le tiene en estima y está considerada una muestra de cine punk, cuando el look de los protagonistas quizás no ande muy mal traído en el caso de Jon Cryer y Flea, pero Daniel Roebuck y su cresta enorme, gigantesca, raya el estereotipo. En cuanto a estética, casi parece que se esté haciendo la enésima parodia del punk en lugar de introducir a tres punks como protagonistas en una trama de ficción. Y viniendo todo esto de una -supuesta- entendida en el tema como es la Spheeris, llama más todavía la atención.
“Los Tachuelas” llegó a nuestro país en formato vídeo de alquiler distribuida por Virgin Vídeo. Y a día de hoy, no existen más ediciones de la película.

viernes, 20 de febrero de 2009

INVICTO

Pensándolo detenidamente, esta estupenda película es la culpable de dos cosas: El declive y condenación videoclubera de una estrella y de una súper estrella de Hollywood. Vingh Rhames venía de hacer secundarios y, quieras que no, esta conversión a producto directo para vídeo creo que no le ha venido mal. Además de que seguimos viéndole en morralla mainstream de vez en cuando ("Amanecer de los muertos", "Yo os declaro marido y marido"...) Pero en el caso de Wesley Snipes, es más duro, ya que ha pasado de ser un actor de prestigio gracias a sus pelis con Spike Lee, a ser el prota de subproductos que se editan a patadas en DVD. Después de esta, repitió en cine con "Blade III" y ya todo lo demás directo a vídeo. Todavía no le he echado el guante a ninguna de esas películas con Wesley Snipes. De las del señorito Rhames, ya saben que opino.
Con todo, y aunque esta podría muy bien ser una más de las pelis que estos caballeros hacen en los últimos años, se estrenó el cine. Quizás porque en la dirección andaba Walter Hill, o bien porque en los USA salió en DVD y en España antes pasó por salas, no lo sé y no me apetece ponerme a buscar la info.
Pero está muy bien, en la línea de lo que Rhames viene haciendo últimamente.
Aquí interpreta al boxeador campeón de los pesos pesados que es detenido por supuesta violación e ingresado en una prisión de máxima seguridad, donde se hace respetar a base de hostia limpia y muy malos modos. Snipes, por su lado, es el campeón de todas las categorías en la prisión y un buen tipo. 
Perdió los estribos al descubrir que su esposa le engañaba  y mató a base de yoyas al amante. Rhames, que está echo un autentico cabrón, hace todo lo posible por pegarse con Snipes. De mientras, un forofo del boxeo (Peter Falk) muy respetado y con pasta, prepara el combate.
Cine de entretenimiento puro y duro con unos combates de poner los pelos de punta y unas macarradas de padre y muy señor mío. Cine para machotes, del que tanto disfrutamos mi progenitor y yo.
Le sigue una secuela producida por la "Nu Image" que no tiene absolutamente nada que ver con esta, aunque está igualmente chula. A pesar de la ausencia de Ving en ella.