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jueves, 28 de abril de 2011

SUBURBIA

Por algun extraño motivo que desconozco, Penelope Spheeris es una realizadora a la que, desde el inicio de su carrera, se ha asociado con el punk como algo positivo. Su primer film fue "The decline of western civilization", un documental dedicado a la movida punkarra que se cocía por Los Angeles ahí a inicios de los 80. Sin embargo, y según dicen, la muchacha solo eligió a los grupos más llamativos y escandalosos, a sabiendas de que estos atraerían culos a las butacas. Cuando decidió rodar su primer largometraje de ficción -esta "Suburbia"-, se decantó de nuevo por el punk como narrativa de base, explicando el día a día de una panda de crestudos. Desde mi punto de vista, Spheeris es a los punks lo que José Antonio De La Loma era a los quinquis con sus pelis de "Perros Callejeros", es decir: una explotadora. Sí, cierto que rodó otro film más con punkitos de protagonistas (la mediocre "Dudes"), pero si nos aferramos a los hechos, cuando decidió parir la secuela de su venerado "The decline of western civilization", se decantó por el heavy metal (de ahí que lo subtitulara "The Metal Years"), tal vez porque en esos tiempos los greñudos estaban más de moda que los crestudos (al que siguió otro dedicado esta vez al rap, "Rap's Most Wanted"). Lo que vino después termina por delatarla. La realizadora firma "Wayne´s World" (básicamente centrada en el mundo del metal) y logra el éxito, lo que la integra del todo en el sistema de los estudios donde rodará un montón de comedias insulsas, ninguna de las cuales logrará funcionar en taquilla. De nuevo sin curre, ¿qué hace doña Pe?, renegar de sus pelis hollywoodienses y rodar "The decline of western civilization 3" dedicado esta vez... ¡¡al punk!!, justo -oportunamente- cuando vivía su segunda época de auge gracias al exitazo de "Green Day", "Offspring", "NOFX" y tantos otros. Si después de leer todo esto aún no comprendes por qué dudo de que la asociación de la Spheeris con el punk sea honesta, entonces cómprate un diccionario. Como mucho podríamos hablar de su interés en "movimientos musicales muy relativamente alternativos", pero ahí acaba todo.
El caso es que "Suburbia", co-producida por Roger Corman, pretendía ser algo así como un retrato generacional de los punks de la época. Básicamente se dedica a retratar sus rutinas y las movidas que tienen allá donde van, incluidas tres actuaciones, "DI", "TSOL" (¡que canciones más horrorosas, por dios!) y "The Vandals" (uno de los grupos renacidos durante el boom del punk-de-MTV). A ver, partamos de la base de que el punk y los punks que retrata Spheeris no me molan nada. De hecho, no los considero parte del punk. Para mi, y esto es algo que ya he dicho otras veces, el punk nació en Nueva York a mediados de los 70 y murió cuando se convirtió en un fenómeno mediático en la Inglaterra del 77. Lo que vino después puede ser divertido, puede ser molón... pero no es punk, es una caricatura deformada del mismo. Y sobre todo, mal entendida. Los punks de "Suburbia" son niños con problemas familiares que se refugian en casas abandonadas (okupas, en esencia... ¡argh!) y no dan un palo al agua, solo miran la tele todo el día. Spheeris intenta no pecar de paternalista ni dejarse llevar por favoritismos pintándolos bastante golfos, racistas, homófobos, sexistas, algo violentos y sin ideología de ninguna clase. Roban para comer, OK, pero también joroban por el simple placer de joder. Vale... bien... sin embargo, a medida que avanza la peli, se le termina por ver el plumero cuando, deteniéndonos en los hechos, nos percatamos de que los malos de la historia son siempre "los demás". Las clases medias que viven obsesionadas por las armas y tomarse la justicia por su mano, o los greñudos (oh!!) que disfrutan pegando punks y son los que, en un concierto, sacan una navaja y hieren a un segurata. Claro, los crestudos no... aparte de que se tocan las drogas de refilón, solo uno de ellos es adicto y, encima, es el culpable indirecto de la muerte de otro. Y ya no digamos la patética secuencia babosa en la que una chica le lee el cuento de "Hansel y Gretel" a un punkito crestudo de ocho años. Ejem.
Pero si dejamos de lado cuestiones estrictamente punkistas y nos centramos en la peli, como peli que es, sería injusto decir que "Suburbia" es mala porque no sería cierto. Tiene buen ritmo y termina resultando notablemente entretenida, que es, a fin de cuentas, lo que yo busco en una peli.

lunes, 8 de mayo de 2023

LOS TACHUELAS

Parece ser que Penelope Spheeris se convirtió en los 80 en la abanderada del cine punk, gracias a la repercusión obtenida con los documentales sobre el tema “The Decline of Western Civilization” o la película “Suburbia” (Naxo: mejor digamos el cine sobre punks, que es otra cosa) Pronto pasaría factura a otra suerte de géneros musicales como el rap y, sobre todo, el heavy metal para en 1992 convertirse en una reputada directora de comedia con “Wayne’s World: ¡Qué desparrame!” a mayor gloria del comediante Mike Myers.
Por eso no es de extrañar que cuando el productor Miguel Tejada-Flores (asimismo, guionista de “La revancha de los novatos” o “Beyond Re-Animator”) tuvo entre manos un guion sobre dos punk rockers que hacen un viaje en coche desde Nueva York a California y que previamente Ridley Scott había rechazado, pensara en la directora que, además, tenía buenos contactos dentro del mundo de la música. Spheeris además aseguraba poder rodar el film con un presupuesto más que ajustado.
Así, con un elenco encabezado por Jon Cryer, por aquél entonces estrella adolescente emergente, Daniel Roebuck y Flea de "Red Hot Chilli Pepers", y con pequeños papeles para destacados músicos y artistas del punk y rock de la época como puedan ser John Desmore de "The Doors", Lee Ving de "Fear", el ilustrador de portadas de discos Mad Marc Rude o  la banda "The Vandals", la Spheeris (en esos años asistida por Modi, entonces futura e interesante cortometrajista) se rueda esta “Los Tachuelas”, que por sus características se convertiría a posteriori en un título de culto en la era del VHS dentro de la comunidad punk, pero que en realidad es tan rematadamente mala que no consiguió distribución teatral más allá de un par de festivales. A día de hoy que la película cuenta con su edición en Blu Ray de lujo y el beneplácito de los fans, sus artífices especulan con cual pudiera ser el motivo del fracaso en su momento. Es sencillo, fracasó por aburrida y deslavazada.
La cosa va de tres punk rockers de la escena neoyorquina que, hastiados por la ciudad en la que se encuentran deciden irse en coche hasta California. Por el camino se toparán con una banda de rednecks que asesinará a uno de los punks. Los dos que quedan vivos se pasarán el resto de la película buscando a los asesinos de su amigo, pasando una cosa muy curiosa; el argumento y la película van mutando hasta que en su recta final se convierte en un western con Jon Cryer vestido de cowboy y Daniel Roebuck de indio dando sentido a la enorme, ridícula y poco creíble cresta que luce desde el principio.
A la Spheeris se le llenaba la boca diciendo que “Los Tachuelas”, “Dudes” en su versión original, es un “western punk”, vamos, que se saca una etiqueta de la manga y achaca el fracaso de la película a lo extraño de la propuesta y al hecho de que decidió combinar en la banda sonora temas de punk rock con otros de heavy metal y que, quizás eso, fue lo que desorientó a las audiencias.
“Los Tachuelas” es probablemente una de las comedias más aburridas que existen, está tan mal rodada que muchas veces el espectador se desorienta, el humor no funciona a ningún nivel y, efectivamente, es tan rara que uno finalmente acaba saturado y opta por quitar la película antes de que acabe. Un autentico despropósito.
Lo que no comprendo es cómo en Estados Unidos —o mejor dicho, los tres o cuatro gatos que rinden pleitesía a esta mierda— se le tiene en estima y está considerada una muestra de cine punk, cuando el look de los protagonistas quizás no ande muy mal traído en el caso de Jon Cryer y Flea, pero Daniel Roebuck y su cresta enorme, gigantesca, raya el estereotipo. En cuanto a estética, casi parece que se esté haciendo la enésima parodia del punk en lugar de introducir a tres punks como protagonistas en una trama de ficción. Y viniendo todo esto de una -supuesta- entendida en el tema como es la Spheeris, llama más todavía la atención.
“Los Tachuelas” llegó a nuestro país en formato vídeo de alquiler distribuida por Virgin Vídeo. Y a día de hoy, no existen más ediciones de la película.

sábado, 28 de febrero de 2026

SE BUSCA VIVO O MUERTO

Cuando Rutger Hauer comenzó sus andares por el cine Hollywoodiense le tocó lo que a muchos de su ralea -por extranjero-, ser la comparsa del prota o encarnar al villano, algo que hizo, y muy bien, en la -según recuerdo- estimable "Los Halcones de la Noche", donde ejercía de un terrorista mega-malo perseguido por Stallone. Bien, para cuando llegó "Se busca vivo o muerto", es decir 1986/7, ya se había ganado los honores de dar vida al héroe (irónicamente, justo tras encarnar a lo opuesto en la exitosa "Carretera al infierno"), uno que, graciosa coincidencia, sale a la caza de otro terrorista mega-malo, en este caso interpretado por Gene Simmons durante su periplo peliculero. Para más señas, es un terrorista árabe que se dedica a meter bombas allá donde pueda exterminar al mayor número posible de felices, ingenuas y limpias familias yankis. Como un cine mismo, donde se proyecta nada menos que "Rambo", idea esta bastante coherente y no exenta de su mala leche extra. Cabe decir que, como ya suele ser habitual, el vestíbulo viene plagado de posters de películas reconocibles pertenecientes al catálogo de la misma compañía productora y/o distribuidora, pal caso "New World Pictures", así localizamos "Suburbia", "Torment", "Def Con 4" y una que se me escapa. ¡Chispeante! (tanto como que, por una obvia cuestión de copyright, no haya ni una sola imagen de la misma "Rambo", cosa que sería bien lógica dado que es lo que se proyecta en ese momento). "Se busca vivo o muerto" no tardó nada en provocar toda suerte de mosqueos por su supuesta naturaleza racista / anti-árabe. No hay ni uno limpio, todos malos, incluido el vendedor de Falafels. Por aquella misma época se estrenó otra película de parecida naturaleza, "Muerte antes que deshonor", acusada de lo mismo. La guasa es que también acarreaba el sello "New World Pictures", lo que provocó que años después ambas salieran juntas en dvd, rollo sesión doble de cine xenófobo. En cualquier caso, la presencia de Rutger Hauer le viene que ni pintado a la cuestión ya que luce más ario imposible. No obstante, debemos recordar la carrera previa del muchacho en películas de ese maravilloso loco llamado Paul Verhoeven. Dicho de otro modo, Hauer venía de interpretar de verdad, no era un armario de mandíbula cuadrada puesto ahí para sujetar armas en un cartel, tenía talento, sabía desenvolverse en el drama, por ese motivo en "Se busca vivo o muerto", aún dando vida a un tipo duro cuando debe serlo, capaz de decantarse por el vestuario y pistolaco más "cool", también demuestra sus flaquezas y, ¡oh, novedad!, llora al presenciar el fallecimiento de la parienta en manos de los malvados terroristas. Ello nos conduce hasta un final tirando a ambiguo -no creo que esto pueda considerarse espoiler-, donde, sí, el villano muere espectacularmente, pero al hacerlo, en el fondo está ganando (un poco a la manera del "John Doe" de "Seven"... no entraré en detalles, toca verla o hacer memoria) y Rutger Hauer termina sentado al borde de un río, destrozado emocionalmente. Así pues, la gran novedad aquí es que, dando al espectador el chute de adrenalina y consiguiente catarsis, en realidad "Se busca vivo o muerto" gasta un desenlace tirando a triste. Curiosísimo.
Dudo que sea mérito del director, Gary Sherman, no porque careciese de talento, ni mucho menos, sino por su condición de artesano en el sentido más elevado y digno del término, como demuestran, con mejor o peor fortuna, algunas de sus películas previas y posteriores: "Subhumanos", "Muertos y Enterrados", "La jauría del vicio" o "Poltergeist 3".
Tal vez sea cosa del guion, firmado a tres manos entre Sherman, Michael Patrick Goodman, sin nada destacable, y Brian Taggert, quien anduvo liado en los libretos para "De origen desconocido" y, más llamativo, algunos capítulos de la serie "V".
Junto a Hauer y un Gene Simmons bastante convincente, localizamos un puñado de esos rostros segundones típicos de la época siempre tan gustosos, Robert Guillaume, Hugh Gillin, Jerry Hardin, Robert Harper (el "Charlie Gereson" de "Creepshow" o, dicho de otro modo, el estudiante devorado por "Fluffy" en "La Caja") y Ted White, el "Jason" del cuarto "Viernes 13".
Tal vez le falte un poquito más de acción a este "Se busca vivo o muerto", pero termina cumpliendo decentemente con su naturaleza de producto palomitero.