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viernes, 17 de agosto de 2012

LOS MUPPETS

Disney, que tantos altibajos ha sufrido durante su extensa trayectoria, en los últimos años anda que lo tira, y compra franquicias como “Marvel Comics” o estos entrañables hijos de Jim Henson que son “Los Teleñecos”… si “Los Teleñecos”, porque si yo de toda la vida, y tras un montón de películas conociéndolos como “Los Teleñecos”, no se por qué ahora les voy a llamar “The Muppets”. Y es que la Disney fue tajante al estrenar la última película de “Los Teleñecos”, prohibiendo que en el resto del mundo fuera titulada con otro nombre que el original estadounidense, “The Muppets”, por lo que ahora tenemos a Gustavo, Peggy o Gonzo siendo “Los Muppets” en lugar de “Los Teleñecos”. En fin.
Sin embargo, las películas que protagonizaron los simpáticos personajes, quizás con la excepción de la primera de todas ellas “La película de los Teleñecos”, pecaban de ser muy rancias y aburridas, sosas y caóticas, a pesar de contar siempre con estrellas y directores más o menos afortunados.
Disney se propuso dos cosas: Dar a conocer a “Los Teleñecos” a una nueva generación de niños, y hacer una buena película, entretenida y muy divertida, que los dignifique tras estar estos olvidados desde hace ya un tiempo.
Si “Los Teleñecos” resultarán atractivos para las nuevas generaciones, no se si lo habrán conseguido, aunque los padres llevaran a sus hijos al cine. Pero desde luego si que han logrado la mejor película de los personajes.
Y es que la calidad de la misma radica en el haber contratado a uno de los mejores cómicos de la factoría de Judd Apattow para que produzca ejecutivamente, la escriba, y haga el papel principal por parte de los personajes de carne y hueso; Jason Segel (“Paso de ti”, “Lio embarazoso”), que además es fan a muerte de “Los Teleñecos”. Así, y con dirección de un tal James Bobin que debuta en el cine, consiguen un musical de lo más divertido y ameno con unas canciones que son, en su mayoría, cojonudas, amén de lo bien rodada que está y el respeto que se les muestra a los muñecos.
El protagonismo recae en Walter, un muñeco creado en exclusiva para la película. Un niño que siente devoción por “Los Teleñecos”, y que gracias a su hermano (humano) Jason Segel, se va de vacaciones a Hollywood para conocer los estudios donde “Los Teleñecos” rodaban sus programas. Allí, por error, descubre que un especulador pretende comprar esos estudios porque piensa que hay petróleo en su suelo, y los derribará. Ante tan malvado plan, a Walter no le queda más remedio que avisar a la rana Gustavo, quien monta un show televisivo a ver si con eso sacan los 10.000.000 de dólares que necesitan para poder comprar los estudios… solo que los otros teleñecos andan por ahí haciendo su vida, ignorados por el publico. Así, la rana se pasa media película intentando reunir a “Los Teleñecos”, en un argumento más o menos similar a “Granujas a todo ritmo”.
Pues lo dicho, que se trata de una película muy digna, que introduce el C.G.I. en momentos puntuales –y necesarios- sin que por ello se prescinda de las marionetas, con números musicales de lo más chulos, y terriblemente divertida.
De hecho, me ha gustado tanto, que iré a comprármela en DVD. Pero es que amigos, yo soy muy fan de “Los Teleñecos”. Aunque sus otras películas no me gustaron nada, que conste.
Contamos, también, con cameos de Jack Black, Whoopy Goldberg, Zach Galifaniakis, Alan Arkin, Selena Gomez…

viernes, 22 de febrero de 2019

LOS TELEÑECOS CONQUISTAN MANHATTAN

Los Teleñecos son toda una institución en los USA desde hace casi 50 años gracias a unos shows televisivos de fama mundial que, incluso tuvieron su momento de gloria en la España de los setenta (también se emitió en Canal + la estupenda “Muppets Tonight” de los 90, probablemente, la mejor serie de Los Teleñecos), y de los que me declaro fan desde la más tierna niñez. Sin embargo, no disponen de una filmografía para cine demasiado competente. Es más bien irregular. De hecho, durante su momento de mayor popularidad, en nuestro país se estrena su primera aventura fílmica, “La película de los teleñecos”, y se estrella en taquilla con apenas 33.000 espectadores del año 78. Es por ese motivo que, durante la década de los 80, no aterrizaran por aquí las películas posteriores, osea “El gran golpe de los Teleñecos” o la que nos ocupa, “Los Teleñecos conquistan Manhattan” Finalmente, y gracias a los pases televisivos, pudimos verlas por primera vez en vídeo. Ya en los 90, sí que se estrenaron las películas de estos entrañables muñecos con relativo éxito, siendo “Los Teleñecos en la isla del Tesoro” un bombazo que casi alcanza los 800.000 espectadores. Pero no podemos decir que estas sean sus mejores películas. Paradójicamente, esas son las que no llegaron a estrenarse aquí, encabezadas por “Los Teleñecos conquistan Manhattan”, tal vez la mejor película de Los Teleñecos.
Probablemente, el entrañable resultado final de esta cinta, —en la que, tras unos buenos resultados en la universidad, Gustavo y su troupe se lanzan a la aventura en Nueva York con el fin de estrenar un musical en Broadway, y se las tendrán que ver con los peligros de la gran ciudad y los desplantes de los productores teatrales—, se deba al  solvente director que hay tras la cámara, Frank Oz, currante del “El Show de Los Teleñecos” desde los inicios hasta finales de los 90, y voz de varios de los muñecos, siendo las de Miss Peggy y Animal las más populares.
Jim Henson en ese punto de su carrera, desbordado de curro, decide que es hora de delegar en alguno de sus colaboradores, y quién mejor para abordar el rodaje de una nueva película de Los Teleñecos que Frank Oz, tan conocedor de la idiosincrasia de The Muppets, que hasta rechazó un guion previo por considerarlo demasiado extravagante, para dar forma a un musical clásico con una estructura que, incluso, peca de rancia -pero funciona a las mil maravillas- combinada con el universo de los Teleñecos. Estos han de ser rancios aspirantes a estrellas de Broadway, punto. Y la cosa acaba siendo entretenida de pelotas, amén de poder ver en su salsa a los muñecos, que sería siempre el máximo aliciente, interactuando con actores de carne y hueso por las calles de Manhattan. De hecho, popular es la anécdota en la que, al estar Jim Henson manejando a Gustavo en Central Park, oculto y con la marioneta a la vista, un niño se acercó a hablar con la rana y Henson no pudo hacer otra cosa que seguirle el rollo, por lo que, al rato, ya tenía por allí un grupo de muchachos sumados a la conversación, retrasando así el plano que tocaba rodar en el parque.
Como era de recibo en un film de The Muppets, tocaban un buen montón de cameos, pero la gran mayoría de estos (a excepción de los de Lizza Mineli o James Coco) se cayeron por el camino por culpa de Dustin Hoffman, más conocido en Hollywood por aquellos años como “El narizotas”o “El despojo”. En realidad el mote que debería haber tenido es “El pelota”, porque lo que ocurrió es que debía interpretar a un productor claramente inspirado en Robert Evans, y Hoffman (no se me ocurre mejor personajillo para esa tarea) se bajó del carro porque decía que parecería que se mofaría de él y no quería faltarle el respeto (por aquel entonces Evans daba mucho trabajo en Hollywood). Esa actitud propició que el resto de cameos también se echaran para atrás, por lo que algunos apalabrados como Richard Pryor, Lily Tomlin, Steve Martin e incluso Michael Jackson, finalmente ni asomaron el hocico. Y la verdad es que, quizás, sea mejor así.
Por otro lado, esta película es recordada porque introduce en el universo “Teleñequil”, por primera vez, a lo que luego serían Los Pequeñecos, es decir, los miembros clásicos de The Muppets siendo bebés y desarrollando su campo de acción en una guardería. Hay una escena en la que Peggy sueña que regresa a la infancia, y de esa secuencia, al año siguiente la factoría Henson se sacaría de la manga una serie de dibujos animados que se tiraría en antena casi ocho años, siendo uno de sus grandes éxitos de los 80, “Los Pequeñecos”. 
“Los Teleñecos conquistan Manhattan”, divertida a rabiar, rodada estupendamente y para toda la familia, es de lo más recomendable, sobre todo si eres un devoto de sus protagonistas. La cinta más memorable de las muchas que protagonizaron y que han ido (e irán) apareciendo por aquí reseñadas.

viernes, 1 de marzo de 2019

LOS TELEÑECOS EN EL ESPACIO

A finales de los 90, que brillaba en televisión (incluso en España) la serie de aquellos años, “Muppets Tonight”, era un momento estupendo para que la factoría Henson se sacara de la manga una nueva aventura cinematográfica de Los Teleñecos que actualizara un poco las ranciedades propias de estas películas, trayendo la novedad de que, para variar, no es Gustavo el protagonista de esta aventura, sino que lo es El gran Gonzo. La otra novedad es que presenta por primera vez en la gran pantalla, aunque sea en forma de cameo o de personaje secundario a varios de los nuevos Teleñecos que triunfaban en la caja tonta, pero en esencia, no se la juega haciendo que el grupo protagonista de esta “Los Teleñecos en el espacio” sea el clásico y habitual. Por otra parte, esta vez se deja a un lado el rollo musical que arrastraba películas atrás y, en definitiva se cambia un poco y moderniza el chip, quizás también, porque se trata de la primera película de la factoría Henson después de la muerte del jefe, Jim.
Para la ocasión, Gonzo, que anda traumado porque no hay otro de su especie en la tierra, descubre que, igual, es un alienígena, gracias a los mensajes ocultos que los de su raza le mandan desde su planeta. Así, entre que se pone en contacto con ellos, y entre que el resto de los muñecajos no le creen, transcurre la película, mientras funcionarios del gobierno persiguen al bicho raro con el fin de experimental con él.
La película, al ser tan de los 90, al cambiar de tercio y al ser otra cosa distinta al resto, la verdad es que entra estupendamente, si bien tampoco sería la mejor película de la factoría. Diversión para toda la familia, como siempre. Eso sí, olvídense del título español, que es engañoso, ya que no hay Teleñecos en el espacio como reza el título; la película transcurre absolutamente en la tierra, ya que, como bien dice el título inglés, “Muppets from space”, lo que pasa es que hay Teleñecos en el espacio (la familia de Gonzo), no que estos viajen hasta él. Una nimiedad en el fondo.
Frank Oz, quien pronto se retiraría de la factoría teleñequil, lejos de estar involucrado en la producción como en títulos anteriores, se limita poner voz a sus personajes. Pero ni siquiera maneja él las marionetas como siempre había sido, sino que les pone voz en el doblaje. Y así pone punto y final a su aventura con Jim Henson y familia.
Por lo demás, problemas en producción con los guiones previos (se desechó uno en el que Gustavo era el protagonista y en el que los extraterrestres le confundían con su líder. Un historia manida, desde luego), una banda sonora de temas funk absolutamente maravillosa, y un fracaso estrepitoso en la taquilla de todo el mundo. De hecho, pasaría más de una década hasta volver a llevar a los Teleñecos a la gran pantalla.
Dirige Tim Hill, que ha hecho pelís de Alvin y las ardillas, Garfield, Bob Esponja…
Está bien la peli. Para completistas y para críos.

viernes, 8 de marzo de 2019

LAS PRIMERAS AVENTURAS DE GUSTAVO

“Las primeras aventuras de Gustavo” nos presenta a una rana Gustavo pre-adolescente en lo que se supone que es una precuela de “La película de los Teleñecos” con la que tiene más de una conexión, en una aventura en la que en su afán aventurero, la rana, junto con sus dos amigos, un sapo y otra ranita azul, anhelan salir algún día del pantano. Con dos narices de felpa, se les ocurre salir un poco a explorar. En esto, que al salir a la carretera, y estar enzarzados en una pelea con otro sapo, dos de ellos son secuestrados y llevados a una tienda de mascotas, por lo que Gustavo y la ranita azul tendrán que salir al mundo exterior con el fin de rescatarlos, lo que por el camino acarreará un sin fin de desventuras y el encuentro con otros nuevos personajes.
No está mal esta “Las primeras aventuras de Gustavo” que adopta un tono más infantil con respecto a las otras películas de los Teleñecos que tienen un tono de comedia mucho más adulto.
Curiosamente, y sin distar demasiado en lo concerniente a los cánones de calidad de las películas clásicas de los Teleñecos, e incluso siendo ligeramente superior a sus coetáneas de finales de los noventa (esta es de 2002), “La primeras aventuras de Gustavo” sería la primera película de la franquicia concebida exclusivamente pasa su explotación en  formato domestico, tratándose, sin duda, de un producto altamente rentable al encontrarse en aquellos momentos el mercado del DVD en auge, y más aún el producto infantil, por lo que el número de DVDs que se vendieron al público y a los videoclubes, puede que conviertan a esta película en una de las más rentables de la franquicia Muppet, y uno de esos títulos que se llevarían a cabo ya con Jim Henson fallecido.
Desde luego, se trata de un producto entretenido y dinámico, que sin tener presente a los adultos en su concepción, y pese al tono abiertamente infantil, nos mantiene con los hocicos pegados a la pantalla porque, verdaderamente, es muy interesante todo lo que le sucede Gustavo y el espectador está deseando de que las ranitas y el perro que se encuentran por el camino, salven a sus compañeros. Por descontado, lo consiguen.
Como anécdota, decir que el personaje del malvado profesor de ciencias aquí interpretado por Hampton Dixon y que pretende diseccionar a las ranitas, es el mismo que hace cuarenta años interpretara  Mel Brooks en “La película de los Teleñecos” y que pretendía hacerle una lobotomía al Gustavo adulto, por lo que se convertiría, en el enemigo más acérrimo que ha tenido Gustavo en una película.
Dirige David Gumpel que es un habitual de la filial para vídeo de la factoría Henson y que dirigiría más cosas por el estilo.
Muy recomendable. Si yo fuera padre, sin duda, se la pondría a mis hijos.

lunes, 14 de enero de 2019

¿QUIÉN ESTÁ MATANDO A LOS MOÑECOS?

Brian Henson, hijo de Jim Henson y actual  poseedor de los derechos del legado de su padre (aunque en propiedad de Disney), tuvo la brillante idea de crear una factoría con el fin de dar salida a nuevas marionetas destinadas al público adulto. Esta factoría sería “Henson Alternative” y bajo este sello saca a la palestra esta “¿Quién está matando a los moñecos?”. En Estados Unidos ha funcionado moderadamente y en España ha pasado bastante inadvertida —apenas 75.000 espectadores en cines—, pero es ahora, tras su edición en DVD y Blu Ray, que salen las primeras críticas de quienes la han visto, y es casi ecuánime la opinión de que se trata de una película muy floja. Y  con esas expectativas me enfrento yo a la película, por lo que, como suele pasar cuando una cinta tiene las expectativas bajas, me ha terminado gustando. Sin más, no me ha enloquecido ni nada por el estilo, la he visto, he pasado un buen rato y dos días después, a la hora de ponerme a escribir esta reseña, prácticamente la he olvidado.
Con “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” todo el rato en la mente y con el esquema clásico del cine noir  por montera, “¿Quién está matando a los moñecos?” cuenta la historia  de una sociedad en la que conviven humanos con marionetas y en la que un detective muñeco y una policía portadora de un hígado de felpa tendrán que investigar las muertes de los miembros —muñecos y humanos— del reparto de una sitcom de éxito. Y así, investigando, transcurre la cosa, mientras que se van sucediendo los gags de sal gruesa, escatológicos y de alto contenido sexual. Y si lo que es el argumento viene siendo correcto, la parte de la película más floja sería la concerniente  a los gags más extremos, metidos con calzador, innecesarios. En la cacareada escena de sexo entre muñecos, la marioneta protagonista se corre y le vemos expulsando algo parecido a serpentina en spray. El gag tiene gracia cuando vemos al muñeco eyaculando de esa manera, pero deja de tenerla cuando el muñeco continúa haciéndolo sin final, prolongando esa corrida durante unos minutos. El exceso, se carga el gag. Y lo hace en varias ocasiones. Al margen de eso, la película se deja ver perfectamente y transcurre amenamente.
El caso es que, su gran lastre, es su propio creador, Brian Henson, quien por ser medio novato, o porque no acaba de pillarle el punto a lo de la dirección de películas, firma las dos peores entregas de Los Teleñecos, esto es, “Los Teleñecos en cuento de Navidad” y “Los Teleñecos en la isla del tesoro”, y retomaría la dirección 22 años después de su última película con esta, la que hace tres en su filmografía y que, por suerte, no se deja enturbiar por la torpeza de las anteriores, resultando, sin ser una maravilla, la mejor película del hijo de Jim Henson.
Por otro lado, si las películas de los The Muppets originales cuentan con la enorme fama de sus marionetas como principal reclamo, “¿Quién está matando a los moñecos?” no tiene esa suerte, ya que presenta a sus personajes por primera vez y debían ser complementados por un reparto con gancho. Y ahí tenemos a una siempre eficaz (en los USA y puede que en su casa) Melissa McCarthy en un rol protagónico, mientras que en la parte secundaria, para asegurarte el contar con la flor y nata de la nueva comedia gamberra (y femenina) USA, tenemos a Maya Rudolph, ambas en “La boda de mi mejor amiga”, que fue el film que inició el nuevo subgénero.
Como anécdota, decir que la película fue demandada por los actuales responsables de “Barrio Sésamo” por contener la frase promocional “Nada de Sésamo, puro barrio”, demanda esta que fue desestimada por ser “Barrio Sésamo”, al fin y al cabo, un vínculo directo con lo que está haciendo Brian Henson, así que este aprovechó esa coyuntura  para relanzar la publicidad de la película con la frase “La película que fue demandada por Barrio Sésamo”. Menos es más, en esta ocasión.
Por mi parte, ya solo decirles que eviten a toda costa la versión doblada, plagada de gags y chascarrillos adaptados al castellano  para que los entendamos —tiene hasta gags a costa de Las Barranquillas, poblado madrileño que es uno de los supermercados de la droga más conflictivos y peligrosos, o alusiones a Falete, entre otras perlas— y con la voz, para unos cuantos muñecos, del soso, insípido y desagradable David Broncano que, cuando no está jugando al tenis, le dejan doblar muñecos, jodiendo con sus zarpas todo aquello que toca este comicucho. Un desastre. Ahora, en V.O.S no tenemos por qué soportar su voz de intruso, así que ¡tomen sus mandos a distancia!

sábado, 3 de abril de 2010

UN LOCO ANDA SUELTO

Con la primera película que hicieron juntos Carl Reiner y Steve Martin, me despido del repaso dedicado a sus colaboraciones.
"Un loco anda suelto", horroroso título patrio para el más contundente "The Jerk", que vendría a traducirse más o menos “El gilipollas”, sería además la puesta de largo de Martin, que debutaba en un rol protagonista tras mamarse mucha televisión y un cameo en "La película de Los Teleñecos". Estaba tan joven, que incluso en su cabeza aún queda algún pelo negro.
El actor interpreta a un hombre de unos 30 años que, al ser abandonado a la puerta de una familia negra en Mississippi, piensa que es negro. Cuando sus padres le confiesan que en realidad es blanco, y que no le cambiará el color de la piel con el tiempo, decide abandonar el hogar con el fin de buscarse la vida. Comienza a trabajar en todo tipo de trabajos hasta hacerse millonario y, así, vemos una infinidad de gags con los que Steve Martin puede lucirse.
Y el caso es que ambos, director y actor (y guionistas a michi…) están en plena forma. Introducen materia propia del "spoof" (en una comedia no "spoof") de lo mas afortunados que he visto en mucho tiempo y juegan al “cine dentro del cine” efectuando el propio Reiner un papelito interpretándose a sí mismo y denunciando al personaje de Steve Martin por equis cuestiones que prefiero no desvelar, pues recomiendo el visionado de esta peli encarecidamente. Una que, a mi, me la pone dura.
Y qué fructífera la unión de estos dos, tal y como hemos podido ir viendo durante las últimas semanas. Lástima que solo hicieron cuatro películas juntos. Hubiera molado que fueran unas cuantas más.