viernes, 1 de marzo de 2019

LOS TELEÑECOS EN EL ESPACIO

A finales de los 90, que brillaba en televisión (incluso en España) la serie de aquellos años, “Muppets Tonight”, era un momento estupendo para que la factoría Henson se sacara de la manga una nueva aventura cinematográfica de Los Teleñecos que actualizara un poco las ranciedades propias de estas películas, trayendo la novedad de que, para variar, no es Gustavo el protagonista de esta aventura, sino que lo es El gran Gonzo. La otra novedad es que presenta por primera vez en la gran pantalla, aunque sea en forma de cameo o de personaje secundario a varios de los nuevos Teleñecos que triunfaban en la caja tonta, pero en esencia, no se la juega haciendo que el grupo protagonista de esta “Los Teleñecos en el espacio” sea el clásico y habitual. Por otra parte, esta vez se deja a un lado el rollo musical que arrastraba películas atrás y, en definitiva se cambia un poco y moderniza el chip, quizás también, porque se trata de la primera película de la factoría Henson después de la muerte del jefe, Jim.
Para la ocasión, Gonzo, que anda traumado porque no hay otro de su especie en la tierra, descubre que, igual, es un alienígena, gracias a los mensajes ocultos que los de su raza le mandan desde su planeta. Así, entre que se pone en contacto con ellos, y entre que el resto de los muñecajos no le creen, transcurre la película, mientras funcionarios del gobierno persiguen al bicho raro con el fin de experimental con él.
La película, al ser tan de los 90, al cambiar de tercio y al ser otra cosa distinta al resto, la verdad es que entra estupendamente, si bien tampoco sería la mejor película de la factoría. Diversión para toda la familia, como siempre. Eso sí, olvídense del título español, que es engañoso, ya que no hay Teleñecos en el espacio como reza el título; la película transcurre absolutamente en la tierra, ya que, como bien dice el título inglés, “Muppets from space”, lo que pasa es que hay Teleñecos en el espacio (la familia de Gonzo), no que estos viajen hasta él. Una nimiedad en el fondo.
Frank Oz, quien pronto se retiraría de la factoría teleñequil, lejos de estar involucrado en la producción como en títulos anteriores, se limita poner voz a sus personajes. Pero ni siquiera maneja él las marionetas como siempre había sido, sino que les pone voz en el doblaje. Y así pone punto y final a su aventura con Jim Henson y familia.
Por lo demás, problemas en producción con los guiones previos (se desechó uno en el que Gustavo era el protagonista y en el que los extraterrestres le confundían con su líder. Un historia manida, desde luego), una banda sonora de temas funk absolutamente maravillosa, y un fracaso estrepitoso en la taquilla de todo el mundo. De hecho, pasaría más de una década hasta volver a llevar a los Teleñecos a la gran pantalla.
Dirige Tim Hill, que ha hecho pelís de Alvin y las ardillas, Garfield, Bob Esponja…
Está bien la peli. Para completistas y para críos.