Como consumidor de punk rock que soy, debo confesar que los "Misfits" nunca me han flipado demasiado. Sí, tienen canciones buenas y disfrutables, sin duda, pero jamás despertaron en mí ese fanatismo que provocan en algunos aficionados. Y tampoco me caían demasiado bien. Siempre asocié el punk al chaval marginado de la clase, víctima de los abusos de los matones de rigor o, como los presentan en las películas yankis, los guaperas, mazas y dedicados en cuerpo y alma a triunfar en el fútbol americano. Pues resulta que los "Misfits", con sus músculos, sus mandíbulas prominentes y su pose chuloputesca, me recordaban más a los abusones que a los marginados. Digamos que les veía encajar mejor en el metal. Por eso no me pareció raro que el líder, Glenn Danzig, decidiera decantarse por esa clase de sonido cuando abandonó su faceta punkera. El primer disco resultante no estaba mal -sobre todo la canción "Mother"- pero tampoco deslumbraba.
Por todo ello, por su indudable vinculación con el cine de terror (seguramente los "Misfits" no fuesen los creadores del "horror-punk" -siempre hay alguien antes-, pero sí los que le dieron más cancha) y todo lo oscuro y macabro (especialmente en lo que respecta a la carrera metalera de Danzig, no olvidemos que eran el grupo favorito de "Máquina" en "Asesinato en 8mm"), me parecía harto curioso que el musician se lanzara a escribir y dirigir su primer largometraje. "Verotika" fue el resultado, una peli episódica basada en una serie de comics que él mismo había apadrinado y guionizado ocasionalmente. Luego, con la llegada de las primeras impresiones, comenzó a correr el rumor de que la peli era tan ridícula y patética que algunos no dudaron en calificarla como el nuevo "The Room". O el "The Room" del terror. Eso aún añadió más leña al fuego. Me moría por verla.
Verotika es como se llama nuestra "host" y la que nos contará tres historias. La primera gira en torno a una horrible modelo recauchutada (esa boca de pato resultado del exceso de botox) y con ojos en lugar de pezones que, cuando se duerme, confiere vida a una araña antropomorfa a la que le encanta romper el cuello a mujeres guapas (tiene seis brazos, pero solo usa / mueve dos). La siguiente va sobre una stripper con la cara quemada que asesina a otras churris y les arranca la piel de sus rostros. Y la que hace tres, aquella a la que se ha dedicado más medios, mimo y efectos especiales (hasta su llegada, el gore ha sido escaso y funcional). Da la impresión de que esta sería el verdadero gen de la película, y que las otras se hicieron para alcanzar la duración de largometraje. Está ambientada en la edad media y se limita a mostrar las sangrientas correrías de una especie de Condesa Báthory de chichinabo. Tanto esta como la historia previa van ausentes de un desenlace propiamente dicho. También es la más lentorra, aquella que se recrea en incontables momentos muertos, especialmente cuando la Condesa dedica un minuto eterno a hacer toda suerte de cucamonas delante del espejo. Es el único episodio en el que veremos dos rostros medianamente reconocibles, los de Caroline Williams de "Masacre en Texas 2" y Kansas Bowling, una actriz y directora "hipster" la mar de mona -enseña cacho en la peli- que es la sensación ahora mismo entre los de su especie (ya saben, haga lo que haga, por mierdoso que sea, recibirá aplausos y vítores... ¿sería lo mismo tratándose de un gordo purulento?). Eso sí, no sabe hacerse la muerta debidamente.
¿Pero es "Verotika" una peli genuinamente mala pero divertida? Pues no. Es una peli, simplemente, mala. Muy mala. Y te ríes lo menos, en un par o tres de escenas supuestamente dramáticas. Lo que de verdad hace la jodida es aburrirte desesperadamente. E irritarte con esas pretensiones -artísticas- de ser algo más que una olvidable serie Z, una "backyard movie", inspirada en el euro horror setentero. Jean Rollin, Dario Argento o incluso Jesús Franco son algunos de los nombres que te vienen a la mente mientras la sufres. Todos ellos pasados por el tamiz de Andy Milligan, uno de esos "auteurs" del trash que, a pesar de sus muchas incapacidades, disponían de un estilo propio y reconocible, haciendo de ellos algo más que meros artesanos. Añadamos al puré unos actores temibles, que a la hora de soltar muchos de los anodinos e innecesarios diálogos se lo toman con calma, alargándolos a base de estirar las palabras y sumar incómodos silencios. Estéticamente la peli tira de colorines y tal, pero su fotografía digital, fría y excesivamente clara, le da un rollo artificial como de vídeo de karaoke o peli pajillera de "Playboy".
Que James Cullen Bressack ande produciendo, explicaría muchas cosas. Y ninguna buena.
Por todo ello, Glenn Danzig se erige como una especie de versión ultra-trash de Rob Zombie. Y su peli de debut en una cosa tosca, mal parida y zopenca. Pero con un "je ne sais quoi" que la hace resaltar, ni que sea milímetros, por encima de toda esa basura habitual / general incapaz de dejarte la mínima huella. Y supongo que eso es suficiente motivo para que curiosos y enfermos le demos una oportunidad.
Pero solo una.
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domingo, 19 de abril de 2020
sábado, 2 de enero de 2021
EL ROSTRO DE LA VENGANZA (BRUISER)
Ya podía el bueno de George A. Romero estar agradecido a la apestosa, cansina y doliente moda zombie que se produjo a inicios de los 2000, porque si no llega a ser por ella, que fue lo que provocó su recuperación para el cine con la simpática "La tierra de los muertos vivientes", la carrera del magno cineasta hubiese terminado con el cambio de siglo. Su largometraje previo, la sosita "La mitad oscura", sumaba ya siete años y fue un fracaso. Pasado ese tiempo, Romero lo intenta con "Bruiser", en la que se aleja un poquito del terror puro y duro para adentrarse en algo así como un thriller con sutiles tintes sobrenaturales centrado en la historia de Henry, un aspirante a yuppie que no consigue escalar puestos en la vida a pesar de disponer de todas las herramientas para lograrlo. Su mujer se folla al cansino del jefe, su mejor amigo le roba y, en general, la gente le ignora. En sus fantasías, Henry se toma la revancha con violencia, pero solo son eso, fantasías (aspecto este que conecta con los momentos de "Creepshow" en los que Hal Holbrook imagina que se carga a su irritante esposa. Por cierto, aquel personaje también se llamaba Henry). Hasta que un día, tras sufrir la humillación final, despierta con el rostro borrado, sin expresión, blanco como la lefa y, ya puestos, muchas ganas de llevar acabo todo aquello que antes no podía por cuestiones morales, lo que incluye cargarse a todos los que le hicieron un feo.
Cuando, pocos años antes de su muerte, George Romero hablaba de esta película, se refería a ella como algo tan pequeño e insignificante que nadie la habría visto. Y no me sorprende nada. Aquí llegó directamente en vídeo. Bien mirado, fue el modo más efectivo de evitar que el personal se percatara del mojón que había producido, un auténtico borrón en su curriculum. Cierto que no he visto sus películas "invisibles" previas ("La estación de la bruja" o "There's Always Vanilla"). Que "Martin / El regreso de los vampiros vivientes" me parece un coñazo. Que luego haría la mucho más espantosa "El diario de los muertos". Y, bueno, joder, si es que a la misma "Noche de los muertos vivientes" me aburre desesperadamente. Pero "Bruiser" tiene el problema de que arranca bien, con un inicio interesante, y podría haber sido una buena película. Sin embargo, ver cómo se va desmoronando a medida que avanza, con esa segunda mitad increíblemente aburrida y, sobre todo, un desenlace carnavalesco absolutamente patético, incluidos toques de humor irritantes y unos "Misfits" de segunda mano dando el cante, se convierte casi en una tragedia. No, no es de extrañar que nadie recuerde "Bruiser", por mucho que a los pimpollos de "Bloody Disgusting", defensores-poseur de todas las causas perdidas, les de por proclamar a los cuatro vientos que en realidad es una obra maestra infravalorada.
El reparto depara algunas agradables sorpresas, como Peter Stormare y el gran Tom Atkins.
Cuando, pocos años antes de su muerte, George Romero hablaba de esta película, se refería a ella como algo tan pequeño e insignificante que nadie la habría visto. Y no me sorprende nada. Aquí llegó directamente en vídeo. Bien mirado, fue el modo más efectivo de evitar que el personal se percatara del mojón que había producido, un auténtico borrón en su curriculum. Cierto que no he visto sus películas "invisibles" previas ("La estación de la bruja" o "There's Always Vanilla"). Que "Martin / El regreso de los vampiros vivientes" me parece un coñazo. Que luego haría la mucho más espantosa "El diario de los muertos". Y, bueno, joder, si es que a la misma "Noche de los muertos vivientes" me aburre desesperadamente. Pero "Bruiser" tiene el problema de que arranca bien, con un inicio interesante, y podría haber sido una buena película. Sin embargo, ver cómo se va desmoronando a medida que avanza, con esa segunda mitad increíblemente aburrida y, sobre todo, un desenlace carnavalesco absolutamente patético, incluidos toques de humor irritantes y unos "Misfits" de segunda mano dando el cante, se convierte casi en una tragedia. No, no es de extrañar que nadie recuerde "Bruiser", por mucho que a los pimpollos de "Bloody Disgusting", defensores-poseur de todas las causas perdidas, les de por proclamar a los cuatro vientos que en realidad es una obra maestra infravalorada.
El reparto depara algunas agradables sorpresas, como Peter Stormare y el gran Tom Atkins.
miércoles, 5 de julio de 2023
MINUTOS MUSICALES 15: VOCES MODULADAS Y MENTES INQUIETAS
Lo de hoy es un tanto especial. Grupos de vertiente punkera, y aledaños, con tres características notables. Una, arrastran un culto y un prestigio considerables de forma harto justificada. Dos, sus cantantes destacan por la capacidad de modular la voz, alcanzando tonos ocasionalmente delirantes. Y tres, son peña inquieta que, además de sus funciones con respecto al grupo que encabezan, se dedican a otras movidas creativas la mar de interesantes.
Y comenzamos con "Rudimentary Peni", probablemente la mejor banda surgida del universo "Crass" y que, con los años, ha alcanzado un renombre muy tocho. Formaban parte de esa facción más "fácil" de la familia anarco-punk porque sonaban a lo que la chavalada esperaría de un combo de su palo, velocidad, intensidad y caña, dejando los experimentos para momentos específicos. Gastaban, además, un rollo como semi-gótico, a base de ilustraciones fabulosas muy siniestras paridas por su cantante, Nick Blinko, quien anduvo encerrado en un loquero (o eso dicen). A día de hoy es un artista -considerado "outsider"- bastante reputado.
Elegir una canción de los "Rudimentary Peni" es muy difícil, porque las tienen buenas a porrillo. Por ejemplo, casi todo lo que suena en su disco "Farce", de tirón más hardcoreta, suena irresistible. Pero digamos que hay un consenso -muy lógico- con respecto al LP de debut "Death Church", considerado lo mejor de su cosecha y, concretamente, "Rotten to the core" -sobre los grupos punk clásicos vendiéndose al mejor postor, la letra no tiene desperdicio- sería la joya más brillante de entre los surcos...
Se dice que los "Septic Death", formados a principios de los ochenta en USA, fueron seminales a la hora de entender el desarrollo posterior del grindcore, el thrashcore e incluso el llamado speedcore, es decir, hardcore más veloz de lo normal, con unas gotitas de metal, sin molestar. Y sí, suenan hiper-follaos. Pero, curiosamente, no llegan a agotar. Al contrario, saben manejar tan bien sus tempos, ritmos y composiciones que, a pesar de lo limitado de las herramientas creativas de las que disponen, el repertorio resultante es lo suficientemente "variado" como para no aburrir.
Sin embargo, si algo les ha hecho populares es su frontman, el voceras, Brian Schroeder, más conocido como Pushead por sus macabras, detalladas y tremendas ilustraciones. Las de los mismos "Septic Death" y también las ejecutadas para muchas otras bandas, destacando entre todas a "Misfits" y "Metallica".
A la hora de elegir un tema, no lograba decantarme entre "Demon", "Unprotected Games" o "The Psychiatrist", sobre todo porque esta última da buena cuenta de las capacidades modulares de Pushead. Al final ganó la más cortita...
Los normalmente muy oscuros "The Flesh Eaters" lograron cierto estatus el día que una canción suya entró a formar parte de la excelente banda sonora de la no menos excelente "El regreso de los muertos vivientes", concretamente hablo de "Eyes without a face" que, no porque sí, es mi tonadilla punk favorita de todos los tiempos, y con honores. No quería elegirla porque ya la he hecho sonar en otras partes, algún podcast y tal (la alternativa era "Father of lies" no menos molona y perteneciente al mismo disco, "A hard road to follow"), pero es que, joder, es taaaaaan cojonuda, intensa, original y disfrutosa que ¿cómo no iba a dejarme tentar? Además de sus excelencias sonoras y compositivas, es un muestrario maravilloso del talento que gastaba su cantante, Chris Desjardins, a la hora de deformar las cuerdas vocales.
Pero no era el único, gozaba de unos cuantos más, siempre revoloteando en torno a su gran pasión, el cine de género. Que el grupo se llame como una oscura película de "serie B" de los 60, o que se casquen un lp entero -y una canción- titulado igual que un film de Jess Franco ("Miss Muerte") dice mucho. Pero es que, además, Desjardins ha ejercido de poeta, actor, cineasta (dispone de un largometraje de horror escrito y dirigido por él, "I Pass for Human" del 2002, habrá que buscarlo) y firmado sendos tochos dedicados a indagar en las entrañas del cine asiático como "Outlaw Masters of Japanese Film" o "Gun and Sword: An Encyclopedia of Japanese Gangster Films". Vamos, que es uno de los nuestros.
sábado, 6 de enero de 2024
BLACK FRIDAY (THANKSGIVING)
Todos conocemos la historia. De falso trailer como parte del horrible proyecto "Grindhouse" del no menos horrible tandem Tarantonto / Rodriguez, a largometraje. Lo mismo ocurrió con "Machete" y, en fin, ya vieron los resultados (sí, también horribles). Entonces me decía aquello de "Espero que a Eli Roth nunca se le ocurra cometer idéntico error con su "Thanksgiving", porque una cosa es un gag/chiste de un par o tres de minutos, en los que se acumulan todos los momentos llamativos, y otra currarse 6.360 segundos de trama. Más cuando hablamos de slashers, un subgénero donde abunda el nada y el aburrimiento". ¿Y qué hace el colega varios años después? anunciar la versión película de su falso trailer. ¡Vaya! la jodimos. ¿O no?.
Durante la noche de acción de gracias, inicio del Black Friday (curioso como en España se ha optado por esto segundo a la hora de elegir título. No olvidemos que ya hay una película previa en plan comedia de terror jugando con lo mismo... sí, esa en la que salía Bruce Campbell y era ¡¡horrible!!), se forma algo así como una bandada de histéricos durante la apertura de unos grandes almacenes. A consecuencia de ello, mueren dos inocentes. Justo un año después, los responsables directos de aquel drama comienzan a caer asesinados en manos de un tipo disfrazado de peregrino, luciendo una adecuada máscara para la ocasión.
Así es, un guiño al slasher en toda regla. De tan clásico que sorprende... salvo por un detallito. Podríamos decir que Eli Roth ha realizado el primer slasher Woke de la historia. Veamos por qué: Para empezar, todos los que caen bajo la ira del asesino, son -de alguna u otra forma- mala gente. Lo merecían. Luego, hay un personaje (interpretado por Rick Hoffman, actor especializado en roles de capullo. Su relación con Roth comenzó en "Hostel" donde hacía de, eso, capullo) que, de entrada, tiene todas las papeletas para ser asesinado. Sin embargo, poco a poco, va humanizándose, hasta el punto de salvarse de la quema. Y, finalmente, tenemos el gag del gato. Uno al que no solo dejan vivir, además es alimentado y acariciado por el mismo terrible psycho-killer que, minutos antes, ha decapitado a su dueño. ¿Me parece mal? en realidad no. Soy amante de los animales y un loco de los felinos, lo paso putas cuando veo una peli de terror donde se les mata (cosas estas que comparto con Eli Roth, de ahí su decisión de evitar la muerte de la criatura. Lo que no comprendo es que, por otro lado, se declare fan de "Holocausto Caníbal", luzca camisetas de la misma, le dedicara todo un homenaje en formato película y contara con su director/culpable en un cameo - para "Hostel 2"-). Es decir, viendo "Thanksgiving" me sentí perfectamente a salvo. Ni me ofendió, ni me disgustó. Claro, siendo una de terror, con el director de "Hostel" tras ella, y que recupera un subgénero muy específico de una época, ¿no es un poco triste? películas supuestamente destinadas a proporcionarnos emociones fuertes... pero que luego, de tan tamizadas, suavizadas para evitarnos ofensas y regustos amargos, no nos provocan nada.
Hay un momento en que el psycho killer persigue a una mujer. Materia normalmente cargada de suspense donde sufrimos por la posible víctima. No deseamos verla morir. Pero ¿qué ocurre cuando ese mismo personaje es detestable? nos importa un pimiento que lo maten, así que todo el trajín previo resulta innecesario. O cambiamos las tornas y el suspense muta en expectación, "¡Pero mátala ya!". Así las cosas, "Thanksgiving" se convierte en un slasher con corazón, humanidad, conciencia y sensibilidad. Sigue dándonos crímenes truculentos... pero menos de lo esperado. El falso trailer era muchísimo más salvaje, sórdido, brutal y chorreaba mala leche a espuertas. Todo eso ha desaparecido en la versión largometraje. Por ejemplo, uno de los gags más celebrados de aquel (el cuchillo a través de la colchoneta) cambia de, digamos, objetivo. Allí se clavaba en una zona muy delicada y dolorosa. Aquí, no. Mutila partes del cuerpo más "moralmente aceptables". También estaba la escena en la que un tipa hacía una felación al propio Eli Roth en un coche. Él era decapitado en el acto y, unos segundos después, veíamos la imagen grotesca de ¿su? cabeza pegada al cuerpo de un pavo asado. Uno que el asesino se follaba, tal cual. Toooodo esto tampoco está. Roth ha borrado de un plumazo los elementos más transgresores, gran guiñolescos y paródicos de su trailer. ¿Nos molesta, nos decepciona? Pues no del todo porque, a lo tonto, ello hace del "Thanksgiving" largometraje un slasher mucho más clásico, conectado con los de la época... pero aquellos que venían producidos y/o apadrinados por grandes estudios, quienes evitaban excesos de todo tipo, recurriendo, si era necesario, a la auto-censura. La ausencia de humor, de parodia, y de guiños, tributos y homenajes (lo único, un póster de "El justiciero de la noche" y otro de "Krull"), convierten la propuesta en algo más sereno de lo esperado, lejos de los desmanes de un Joe Begos o un Rob Zombie. Y lo agradecí. Sí, a pesar del elemento Woke, de la falta absoluta de tetas (en el mentado crimen de la colchoneta, la víctima va vestida. No así en el falso trailer. Curiosamente, estoy tan habituado que ni las eché de menos) pero también de aburrimiento. Eli Roth conoce bien el subgénero y sabe que, generalmente, suele ir cojo de ritmo, por ello dota de dinamismo a su película, un slasher singular que no maravilla, pero tampoco insulta. Entretiene, sin más. Aceptémoslo, el cineasta se hace mayor y, por ende, va calmando sus primigenias ansias juveniles de epatar. Ley de vida, my friends.
Los que busquen justo el otro lado de la moneda, es decir, un slasher donde un asesino enmascarado despache brutalmente inocentes (incluido un pobre gato, y no lo digo con placer, pero ya me entienden), abunde el material transgresor, un par de senos femeninos -si no recuerdo mal- y se pasen el Woke-ismo por el forro de los cojones (básicamente porque entonces no existía) pueden recurrir a.... no, no, ningún clásico de los ochenta, hablo de uno con "escasos" quince años que, desconozco el motivo, me venía todo el rato a la mente mientras veía "Thanksgiving"... "The Collector".
Unos acertados "Misfits" ponen perfecto colofón sonando a todo trapo.
Durante la noche de acción de gracias, inicio del Black Friday (curioso como en España se ha optado por esto segundo a la hora de elegir título. No olvidemos que ya hay una película previa en plan comedia de terror jugando con lo mismo... sí, esa en la que salía Bruce Campbell y era ¡¡horrible!!), se forma algo así como una bandada de histéricos durante la apertura de unos grandes almacenes. A consecuencia de ello, mueren dos inocentes. Justo un año después, los responsables directos de aquel drama comienzan a caer asesinados en manos de un tipo disfrazado de peregrino, luciendo una adecuada máscara para la ocasión.
Así es, un guiño al slasher en toda regla. De tan clásico que sorprende... salvo por un detallito. Podríamos decir que Eli Roth ha realizado el primer slasher Woke de la historia. Veamos por qué: Para empezar, todos los que caen bajo la ira del asesino, son -de alguna u otra forma- mala gente. Lo merecían. Luego, hay un personaje (interpretado por Rick Hoffman, actor especializado en roles de capullo. Su relación con Roth comenzó en "Hostel" donde hacía de, eso, capullo) que, de entrada, tiene todas las papeletas para ser asesinado. Sin embargo, poco a poco, va humanizándose, hasta el punto de salvarse de la quema. Y, finalmente, tenemos el gag del gato. Uno al que no solo dejan vivir, además es alimentado y acariciado por el mismo terrible psycho-killer que, minutos antes, ha decapitado a su dueño. ¿Me parece mal? en realidad no. Soy amante de los animales y un loco de los felinos, lo paso putas cuando veo una peli de terror donde se les mata (cosas estas que comparto con Eli Roth, de ahí su decisión de evitar la muerte de la criatura. Lo que no comprendo es que, por otro lado, se declare fan de "Holocausto Caníbal", luzca camisetas de la misma, le dedicara todo un homenaje en formato película y contara con su director/culpable en un cameo - para "Hostel 2"-). Es decir, viendo "Thanksgiving" me sentí perfectamente a salvo. Ni me ofendió, ni me disgustó. Claro, siendo una de terror, con el director de "Hostel" tras ella, y que recupera un subgénero muy específico de una época, ¿no es un poco triste? películas supuestamente destinadas a proporcionarnos emociones fuertes... pero que luego, de tan tamizadas, suavizadas para evitarnos ofensas y regustos amargos, no nos provocan nada.
Hay un momento en que el psycho killer persigue a una mujer. Materia normalmente cargada de suspense donde sufrimos por la posible víctima. No deseamos verla morir. Pero ¿qué ocurre cuando ese mismo personaje es detestable? nos importa un pimiento que lo maten, así que todo el trajín previo resulta innecesario. O cambiamos las tornas y el suspense muta en expectación, "¡Pero mátala ya!". Así las cosas, "Thanksgiving" se convierte en un slasher con corazón, humanidad, conciencia y sensibilidad. Sigue dándonos crímenes truculentos... pero menos de lo esperado. El falso trailer era muchísimo más salvaje, sórdido, brutal y chorreaba mala leche a espuertas. Todo eso ha desaparecido en la versión largometraje. Por ejemplo, uno de los gags más celebrados de aquel (el cuchillo a través de la colchoneta) cambia de, digamos, objetivo. Allí se clavaba en una zona muy delicada y dolorosa. Aquí, no. Mutila partes del cuerpo más "moralmente aceptables". También estaba la escena en la que un tipa hacía una felación al propio Eli Roth en un coche. Él era decapitado en el acto y, unos segundos después, veíamos la imagen grotesca de ¿su? cabeza pegada al cuerpo de un pavo asado. Uno que el asesino se follaba, tal cual. Toooodo esto tampoco está. Roth ha borrado de un plumazo los elementos más transgresores, gran guiñolescos y paródicos de su trailer. ¿Nos molesta, nos decepciona? Pues no del todo porque, a lo tonto, ello hace del "Thanksgiving" largometraje un slasher mucho más clásico, conectado con los de la época... pero aquellos que venían producidos y/o apadrinados por grandes estudios, quienes evitaban excesos de todo tipo, recurriendo, si era necesario, a la auto-censura. La ausencia de humor, de parodia, y de guiños, tributos y homenajes (lo único, un póster de "El justiciero de la noche" y otro de "Krull"), convierten la propuesta en algo más sereno de lo esperado, lejos de los desmanes de un Joe Begos o un Rob Zombie. Y lo agradecí. Sí, a pesar del elemento Woke, de la falta absoluta de tetas (en el mentado crimen de la colchoneta, la víctima va vestida. No así en el falso trailer. Curiosamente, estoy tan habituado que ni las eché de menos) pero también de aburrimiento. Eli Roth conoce bien el subgénero y sabe que, generalmente, suele ir cojo de ritmo, por ello dota de dinamismo a su película, un slasher singular que no maravilla, pero tampoco insulta. Entretiene, sin más. Aceptémoslo, el cineasta se hace mayor y, por ende, va calmando sus primigenias ansias juveniles de epatar. Ley de vida, my friends.
Los que busquen justo el otro lado de la moneda, es decir, un slasher donde un asesino enmascarado despache brutalmente inocentes (incluido un pobre gato, y no lo digo con placer, pero ya me entienden), abunde el material transgresor, un par de senos femeninos -si no recuerdo mal- y se pasen el Woke-ismo por el forro de los cojones (básicamente porque entonces no existía) pueden recurrir a.... no, no, ningún clásico de los ochenta, hablo de uno con "escasos" quince años que, desconozco el motivo, me venía todo el rato a la mente mientras veía "Thanksgiving"... "The Collector".
Unos acertados "Misfits" ponen perfecto colofón sonando a todo trapo.
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