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sábado, 29 de octubre de 2016

31

Siempre he considerado a Rob Zombie una mezcla entre el odioso Quentin Tarantino y el acabadísimo Tim Burton. Del primero toma esa cansina tendencia a "homenajear a través del hurto" a base de recrear y chupar del cine de los 70, sobrecargar las tintas con estirados y forzados diálogos macarras y rescatar a actores olvidados de aquellos tiempos. Del segundo, la manía de agotar los sentidos a base de un diseño de producción saturante y descontrolado. Por eso, la mayoría de sus películas (las de Burton y las de Zombie) son bonitas y espectaculares obras vacías. Todas salvo "Los renegados del diablo", que para algo es su trabajo más terrenal y soportable. O puede que "Halloween 2", que no porque sí es su peli más detestada (y donde, al contrario de lo expuesto, logró algo diferente pasándose muy sabiamente las normas del slasher por el forro).
Pero el resto... pues eso, mejunjes repletos de referencias, muy bellos pero previsibles. Quizás el más llamativo en ese sentido sea "Lords of Salem", una peli pretendidamente valiente pero, en esencia, sin alma y muy aburrida. Otra de las cosas malas del cine de Rob Zombie la tenemos en el hecho de que todas sus estridencias son tan premeditadas, pensadas y paridas únicamente para ser el más "cool" de la clase, que carecen del elemento del que, se supone, presumen. Algo que también vemos, y mucho, en su más reciente aportación, "31", medio financiada a base de crowdfunding y con muchas expectativas generadas a causa de sus espectaculares diseños que, sí, están todos en la peli... pero se quedan en eso, cosas que entran por los ojos, porque en lo narrativo es más de lo mismo. Solo que, por esta vez, el resultado está bastante consumible.
Lo que cuenta "31" lo hemos visto en unas cuantas otras pelis, destacando entre ellas el "Perseguido" con Schwarzenegger. Un grupo de personas son encerradas en un espacio en el que serán cazadas por asesinos para mayor gozo de una audiencia sedienta de sangre. Los primeros, como no podía ser de otro modo viniendo de su director, son una panda de hippies setenteros (la peli está ambientada en esa época) que dicen muchos tacos, son un poco golfos, sudan mogollón y levantan polvo con su furgoneta (todo muy "La matanza de Texas", film este del que vamos y venimos varias veces a lo largo de la proyección). Los segundos son una serie de tipos caracterizados grotesca y ridículamente, dignos de ser empaquetados en su respectivo blister (cosa esta que, en parte, es ya una realidad). El enano ataviado de Hitler que habla en "casteshano". Los payasos con sierra mecánica. El germano alto y desgarbado de largas chollas. Y, por supuesto, el mejor y más malo de todos, aquel con el que Rob Zombie logra, este sí, algo realmente carismático. Tal vez, justamente, por ser el menos exagerado del pack. Claro, semejante material obnubila a los gacetilleros ignorantes que corren a soltar palabras como "bizarro" o "trash", sin percatarse de la ubicuidad de todo ello y de que, en definitiva, están picando y haciéndole el juego al cineasta. Y los terceros... pues otro cliché más: Ricachos que pasan el finde jugando con vidas ajenas y apostando grandes sumas de dinero porque se aburren. Ya saben, los pobres son los buenos y los adinerados los malos... aunque dudo que Rob Zombie viva en una chabola.
La peli arranca bien, con una secuencia en blanco y negro en la que conocemos al asesino más chungo de todos, Doom-Head. Pero luego ya nos metemos en terreno Zombiano: imágenes en súper 8, diálogos barriobajeros de baratillo, chanismo de manual, muchos tacos, etc, etc. Los hippies protas son secuestrados y soltados en una fábrica abandonada para que comience el juego. Aquí fue cuando me desesperé, pensé "joder, ¿y esto va a ser el resto de la peli?, ¡que rollo!". Sin embargo, y contra todo pronóstico, aunque "31" no sale de esos esquemas ni por un instante, Rob Zombie logra que la cosa no sea demasiado aburrida, goce de cierto ritmo, sus pequeñas dosis de suspense y emoción y, en fin, que llegamos al final sin habernos arrancado la piel empujados por la desesperación. Supongo que ayudan y mucho los asesinos, ni que sea por ver con qué locura te sorprenderán. Y por verlos caer con ira y truculencia... porque, afín a las normas del Hollywood actual, cuando se trata de sangre, el tema se torna especialmente gráfico si hablamos de los malos... cosa esta que no se da tanto en el caso de los buenos. Curioso.
En el camino tenemos algunos de esos "plagios disfrazados de homenaje" habituales en el cine de Zombie, por ejemplo el cadáver oculto bajo el mantel, igual que ocurría en "The Rocky Horror Picture Show" (de la que Rob Zombie es reconocido admirador) y el más llamativo, hacia el final escuchamos un tema musical que recuerda mucho... o demasiado, al central de "La Niebla", la de John Carpenter, lo que no deja de ser gracioso porque, recientemente, el veterano director dijo de Zombie que era una "pedazo de mierda". ¿Qué dirá cuando se entere de tal mangoneo?.
En cualquier caso, y como decía antes, "31" es bastante mundana, tópica, previsible, algo hipsteriana... pero también es lo suficientemente entretenida, y goza de los suficientes elementos llamativos, como para no tener que tirar de la cadena al acabar.

miércoles, 13 de enero de 2010

HALLOWEEN 2

Sorprendidito me quedé ayer tras visionar este "Halloween 2" de Rob Zombie, y más teniendo en cuenta cuales eran mis impresiones de la primera entrega. Por todo ello, no esperaba nada... o nada bueno, y tal vez influyó, pero el caso es que, sin hacerme flipar colores, sí es verdad que me gustó bastante. Esta vez la segunda parte mola más que la primera, ya ven.
Rob Zombie lo ha conseguido, ha hecho un slasher diferente y no demasiado previsible. Para ello se vale de una estructura distinta (básicamente va alternando las vivencias de sus tres protagonistas) y una gotas de delirio notables. En esta nueva entrega, "Michael Myers" tiene visiones en blanco y negro, casi Timburtonianas, en las que su madre se le aparece junto a un caballo blanco y le habla (también podría ser solo una burda excusa del director para colar en el reparto a su mujer, pues en realidad su personaje no es necesario en esta secuela. Por cierto, tan estrecha relación madre/hijo es más propia de "Jason Voorhees" que de "Michael Myers"). Estas visiones pueden gustarte o no, y a ratos incluso resultar un pelín ridículas, pero le dan un toque fresco y distinto, y eso no es malo. En general, y en todos los aspectos, este "Halloween 2" es estéticamente mucho más rico y estimulante. Da la sensación que Zombie haya dicho: "Vale, en la primera intenté respetar el clásico de Carpenter... con esta haré lo que me salga de los huevos" (aunque se agradece el pequeño guiño al "Halloween 2" original, situando los primeros 15 o 20 minutos de la nueva versión en un hospital).
En cuanto a novedades y actualizaciones, mola mucho ver a ese "Dr.Loomis" convertido en una arrogante celebridad mediática (ojo al cameo de Weird Al Yankovic, preguntándole si "Michael Myers" tiene algo que ver con el Mike Myers de "Austin Powers") y también el asesino ha pegado un cambio a mejor, con ese aspecto de vagabundo demente y barbudo, aislado en una cabaña a la espera de la llegada del nuevo Halloween. Al final el personaje más cargante y odioso es el de "Laurie", sobre todo por esa vertiente alternativa / vegetariana que me gasta (eso sí, un detalle muy simpático que ella y sus amigas vayan caracterizadas como los protas de "The Rocky Horror Picture Show").
La violencia no es ultra-gore, pero sí lo suficientemente cruda y contundente (¡y seria!) como para resultar impactante y nada disfrutable.
La trama... pues en realidad no hay mucha, simplemente se acerca Halloween y "Michael Myers" vuelve a su pueblo natal a terminar "el trabajo" pendiente.
Completa el pastel un buen reparto.
Lo dicho, puede gustarte o crearte rechazo, no hay término medio para este "Halloween 2" y eso es bueno. Rob Zombie se atreve a probar nuevas vías en un tipo de film (y una franquicia) que parecía poder ofrecer poca cosa más y, aunque a ratos puedas echar de menos ideas más trilladas y clásicas (y más tratándose de un slasher), también agradeces que te sorprenda.
No está nada mal.

martes, 4 de febrero de 2025

LA FAMILIA MONSTER

“La familia Monster” es un clásico de la televisión de los años 60 en forma de sitcom. Tras algunas emisiones discretas, en España logró cierta repercusión durante los años 80 dentro del programa contenedor infantil y juvenil “La bola de cristal”. Debido a sus características —nos mostraba a una familia de monstruos viviendo entre mortales en un algún lugar de los Estados Unidos—, se convirtió en una serie de culto con un fandom que ha permanecido fiel durante décadas. Obviamente, la serie, de contenido absolutamente naif, es un producto muy de su época que se gastaba un humor muy blanco y para todos los públicos. A posteriori tuvo que sufrir remakes protagonizados por actores que no tenían la misma gracia del reparto original, como en la insufrible serie “La familia Monster, hoy” de 1988, e incluso telefilmes insulsos como “La familia Monster: La película” —curiosamente dirigido por el “ExterminadorRobert Ginty— del 95, o el especial navideño “The Munsters: Scary Little Crhistmas” de 1996. Y claro, da la casualidad que al señorito Rob Zombie todo lo que tenga que ver con el “monstruísmo” y demás parafernalias se la pone gorda. Resulta que (¡Oh, sorpresa!) es un fan, y de los grandes, de “La Familia Monster”. Y en pleno 2022 decide hacer su propia adaptación de la clásica serie. En principio la cosa no pinta mal, porque sus nuevas versiones de “Halloween” son sustancialmente mejores que cualquiera de las que se han realizado en los últimos años a costa de la megalomanía de David Gordon Green. Pero pronto aparecieron los primeros trailers de esos nuevos "Monsters" e, innegablemente, la cosa pintaba mal, muy mal. Las críticas le hundieron en el fango. Hasta las de sus fans más entusiastas. ¿Pero, con, o sin razón? No siendo yo en absoluto fan de “The Munsters” (vi la serie como todo hijo de vecino y me puede hacer cierta gracia, pero poco más), no me dejé llevar por el clamor popular y decidí darle una oportunidad a la película. Al fin y al cabo, por mala que fuese, no dejaba de ser una comedia fantástica y desenfadada que, a poco que hiciera, debería resultar entretenida. Y maldita sea la hora en la que me puse a ver esta nueva “Familia Monster”. El amigo Zombie se casca una precuela, mostrándonos la vida del abuelo y su hija Lily en Transilvania, así como la creación, por parte de un científico loco y su criado Igor, de Herman Monster en el laboratorio; el posterior enamoramiento de Lily y Herman y como deciden dejarlo todo para irse a vivir el sueño americano en compañía del abuelo, para formar una familia en los Estados Unidos. Bajo ese hilo conductor se van sucediendo los gags y, el resto, que entronca directamente con el primer capítulo de la serie, ya es por todos conocido.
La verdad es que Zombie le pone cariño y respeto por el material, no escatima en escenarios extraños, lúgubres y coloridos. Tanto cariño y respeto, de hecho, que en su afán, colorinches aparte, decide ser fiel al tono y humor de la serie de los años 60. Un humor que, a todas luces, ya incluso en los 80 -cuando más pegó aquí- estaba demodé.
Pero es que todo está mal en esta adaptación; Sheri Moon Zombie como Lily Monster… a ver, está bien caracterizada y demás, pero no pega. No pega ni con cola; La incorporación de toda suerte de monstruos, puesto que la acción se ambienta en esa hipotética Transilvania de época indeterminada de la que provienen los Monsters, es una excusa para poder tirar de guiños, homenajes y referencias, tantas como a Zombie le viene en gana, incluido un Conde Orlock, con todo el look del Nosferatu del “Phantasma II” de Tobe Hooper, como interés romántico de Lily Monster antes que Herman fuera creado. Y así podría seguir un rato. Pero al margen de todo esto, “La familia Monster” es una adaptación a la que, probablemente, le vendría mejor estar rodada en blanco y negro, aunque no es ese (ni los anteriores) su principal problema. Los problemas reales son, por un lado, su look de vídeo digital que tira de espaldas, con ese uso de las luces rojas y verdes en la iluminación que le dan textura de cortometraje dosmilero de Dani Moreno; Ese reparto desprovisto de carisma y que repite con más pena que gloria los tics y chascarrillos de los Monster originales; el excesivo metraje que roza las dos horas y, sobre todo, el SOBERANO aburrimiento que nos provoca desde el minuto uno. “La familia Monster” de Rob Zombie puede que sea una de las comedias menos divertidas que existen. 
En definitiva, lo peor que le pasa a “The Munsters” es que es terriblemente insulsa, una de esas películas que no sirve ni para odiarlas. Simplemente al terminar te quedas con la sensación de no haber visto nada, ni bueno, ni malo. Y eso es lo peor que le puede suceder a cualquier producto audiovisual. En su momento vi capítulos sueltos de la serie de los 80 y eran malos, vi el telefilm de Robert Ginty y era más que flojo, pero, yo creo que la existencia de esta nueva adaptación, con todos los medios puestos al alcance de un director con ya más de 20 años de experiencia como es Zombie, hace parecer aquellos productos televisivos y baratos en ningún caso obras maestras, pero sí trabajos realizados por profesionales medianamente capacitados. 
Es que, esto de los Monsters, de puro insípido no se como se le ha dado luz verde para ser estrenado.

martes, 16 de octubre de 2007

HALLOWEEN, EL ORIGEN

He tenido la oportunidad de ver el "Halloween" de Rob Zombie. No me ha gustado. Y no es porque esté contra los remakes, ni mucho menos, sino porque la peli no funciona. Aplaudo la valentía de Rob Zombie de hacer SU propio "Halloween" y no intentar, salvo detalles infranqueables como la música o la máscara de Michael Myers, repetir los hallazgos visuales de la original. El director ha llevado a su terreno bruto y salvaje una historia originalmente más atmosférica y de suspense puro, lo que no ha salido nada bien salvo en las aportaciones puramente Zombianas (la infancia de Myers, lo mejor de la peli). Cuando se adentra en el terreno del remake propiamente dicho, ahí el film se vuelve aburrido, monótono y previsible. Myers no desprende esa aureola fantasmagórica del "Halloween" de Carpenter (lo sé, las comparaciones son odiosas, pero entonces no hagas un remake pichabrava) y se convierte en un "Jason Voorhess", lo que sería genial si no fuese porque este compensaba su falta de sutilidad con abundantes chorros de sangre, sangre esta bastante ausente en el nuevo "Halloween", que pretende aportar realismo a una historia que no lo necesita (y menos cuando ya están más que asumidos todos los clichés del subgénero que Carpenter inauguró en su película). Eso si, el reparto cojonudo.
Rob Zombie no era la elección más adecuada para hacer un nuevo "Halloween" y nuestros peores temores finalmente se han visto tristemente confirmados.

domingo, 21 de julio de 2013

HATCHET 3

Gracias a la generosidad de uno de nuestros lectores, ayer noche pude ver la tercera parte de la franquicia neo-slasher "Hatchet". Totalmente dispuesto a reseñarla hoy, antes he querido repasar lo que escribí en su momento de la primera y la segunda parte y, bueno, me doy cuenta de que no tendría que esforzarme mucho para decir nada nuevo, valdría con un "copy & paste" de las dos anteriores. ¿Motivo?, pues que las diferencias son mínimas, casi inexistentes. "Hatchet 3" básicamente es igual que "Hatchet 1" y "Hatchet 2" y eso por un lado está muy bien, porque no engaña a nadie, te ofrece lo que quieres ver y se limita a cumplir con la papeleta. Pero por otro está muy mal, porque, claro, no resulta demasiado estimulante en ningún sentido y, a menos que tengas en muy buena consideración las otras dos y no te importe ver lo que, en esencia, no es más que un remake, puede aburrirte mortalmente.
Siguiendo a rajatabla la costumbre de la franquicia, "Hatchet 3" arranca con el final de "Hatchet 2". La chica prota, tras combatir al asesino Victor Crowley, partirlo en dos con una sierra y hacer pulpa su cabeza, agarra un cacho de esta y, toda ensangrentada ella, se presenta en la comisaría del pueblo (mientras disfrutamos de unos títulos de crédito bien macarras a ritmo de los muy adecuados "Gwar"). Allí la toman por la culpable de la masacre, convencidos como están de que Crowley no es más que una leyenda. Y mientras la poli entera acude al lugar del crimen a recoger los múltiples cadáveres por ahí esparcidos pertenecientes a las dos entregas anteriores, la chica recibe una visita en la celda. Se trata de una periodista obsesionada en demostrar la existencia real de Crowley y que, no solo sabe mogollón sobre él, también conoce el método infalible para destruirle definitivamente. Así pues, huyen de la comisaría dispuestas a terminar con el asesino de una vez por todas, mientras este resucita y se despacha a gusto con todos los polis, ayudantes, agentes y para médicos que encuentra por los pantanos.
Como vemos, la peli se mantiene fiel al esquema de "grupo de víctimas potenciales reunidos en un bosque para ser masacrados". En la primera eran turistas, en la segunda asesinos profesionales y aquí policías. Por lo demás, sin sorpresas, algo que, como comentaba, no importa mucho ya que el verdadero astro de "Hatchet 3", y de la saga en general, no es la chica protagonista, ni tan siquiera Victor Crowley, es el gore. Ese gore exagerado, gran guiñolesco, casi cómico, más deudor de "Braindead" o "El vengador tóxico" que de "The Burning", "The mutilator" o cualquiera de los slashers clásicos que, se supone, el film homenajea, parido pa la ocasión con látex y efectos físicos. Nada de CGI. Y si lo hay, es tan poco que no se nota, algo muy de agradecer. Esta dependencia de la truculencia es lo que ha hecho que muchos flipados confundan la velocidad con el tocino y consideren a la saga completa como "peliculones" (va en serio, a mi me lo han llegado a decir con convicción) en un evidente caso de "la sangre no dejar ver el bosque" o "en el país de los ciegos, el gore es el rey". Algo que también le ocurrió a "La madre de las lágrimas" de Dario Argento. Si solo fuera por gore, "Hatchet 3" sería estupenda... pero a mi no me vale con eso cuando, por lo demás, no hay imaginación alguna, ni atmósfera (¡teniendo como tiene ese siniestro pantano como emplazamiento!), ni miedo... ni tan siquiera sustos. En fin, así nos va...
Y si el gore tiene las funciones de contentar al fan poco exigente, los guiños y, sobre todo, las intervenciones actoriles de personas inevitablemente ligadas al cine de terror, ya sea en sus mejores tiempos como en los más desafortunados, se ocupan de engatusarlo del todo. Así pues, en el reparto de "Hatchet 3", y compartiendo cartel con los ya habituales Danielle Harris, Kane Hodder como psycho-killer y Parry Shen (que aunque sale en las tres, interpreta siempre a diferentes víctimas de la furia de Crowley. Simpático detalle este), encontramos a Zach Galligan, el chaval de "Gremlins" o "Waxwork", Caroline Williams, nada menos que la protagonista femenina de "Masacre en Texas 2" (a la que le han crecido las tetas tanto como las arrugas), Derek Mears, el "Jason" de la versión del año 2009, Sean Whalen, uno de los chavales chungos de "El sótano del miedo" (y que también salía en el segundo "Halloween" de Rob zombie) o el ya inevitable Sid Haig, convertido en "horror star" desde que Rob Zombie le rescatara para el casi-mainstream. Pequeño cameo de Joel David Moore quien, a modo de guasa cruel, retoma por un momento a su personaje de la primera parte.
Si hasta ahora Adam Green se dedicaba a dirigir, pal caso produce y escribe el guión, pero cede los honores al operador de cámara de la segunda parte (y de los dos "Halloween" de Rob Zombie, por lo que confirmamos la pesada influencia que este ejerce en la película), BJ McDonnell y, la verdad, la diferencia es mínima. Diríase que McDonnell prefiere apostar más por una estética tirando a tenebrista y que se vale algo menos del humor, habitualmente presente en la franquicia, es posible que en esta tercera epopeya resulte un pelín más sutil, pero sigue ahí. Por lo demás, como si la hubiese dirigido el mismo Green que, pa que no sea dicho, se reserva el cameo habitual (de borrachuzo) y una de las mejores coñas de toda la peli, cuando el sheriff repasa los hechos ocurridos en "Hatchet 1 y 2" y los califica de inverosímiles y ridículos, algo a lo que Adam Green reacciona con una notable mueca. Tampoco está mal la escena en la que un policía se dispone a narrar la leyenda de Victor Crowley a un compañero novato, pero antes de tener que sufrirla por enésima vez, son bruscamente interrumpidos por un tercer personaje, chiste este que también aparecía en "Gremlins 2", protagonizada por Zach Galligan. ¿¿Casualidad??.
¡¿Qué más puedo decir?!, pues que la peli está simpática y se puede ver perfectamente. No es demasiado chapas y chorrea sangre por todos sus poros, aunque no cambiará ni revolucionará el género... claro que, honestamente, tampoco creo que lo pretenda.

martes, 29 de marzo de 2011

EL TERROR NO TIENE FORMA

Topamos aquí con otro de esos remakes facturados en la época en la que no eran el plato de cada día y, por tanto, no se les tenía tanta manía. Se trata de una nueva versión del clásico cincuentero "The Blob" adaptada a los tiempos de entonces, finales de los 80. No hace falta decir que continuamente nos están "amenazando" (lo pongo entre comillas ya que yo no soy de la legión anti-remake) con una tercera versión más. De hecho, se dijo en su momento que de ella se encargaría Rob Zombie, pero la cosa no ha avanzado. Esto da pie a plantearse cual sería la mayor diferencia entre un blob ochentero y un blob dosimilypiquero, y salta a la vista: los efectos especiales de la criatura. En el original ya molaban, en "El terror no tiene forma" son estupendos... y siguen siendo físicos. No hay que tener un diploma de Oxford para adivinar que un blob moderno sería CGI total y absoluto. Y sí, perdería, perdería mucho (claro que en otros aspectos ganaría, porque mientras los efectos del monstruo en este remake ochentero son buenísimos, las transparencias y los cromas apestan bastante!!!).
La historia es bien clásica: Un meteorito llega del espacio portando una masa gelatinosa que lo devora todo, y no tarda nada en comenzar a papearse a los habitantes de un pueblecito. A medida que come, crece. Un rebelde sin causa de plastilina y la chica pija le harán frente.
Con "El terror no tiene forma" (que repasé ayer en la versión VHS que tengo, caja incluida -esto ha sido una fardada, lo sé-) me pasa algo muy raro. Le reconozco los muchos méritos que tiene, y me parece que es una peli muy buena, PERO no me alucina... no me flipa... no me hace vibrar, ni me la pone dura. Le falta algo... o le sobra algo. De hecho, posiblemente se trate de la pareja protagonista, que tiene menos carisma que un repollo. Ella es intragable, y no te crees ni por un momento que al final se convierta en She-Rambo. Ninguna queja respecto a los secundarios, con los que no cuesta nada empatizar, algo que ayuda a que lamentes sus muertes puesto que los autores del guión (entre ellos, nada menos que Frank Darabont, ¡que gran letrista era este señor!) no se están de cargarse a los más majos. Las muertes perpetradas por el blob son todas ellas muy guapas, de antología y muy retorcidas, no sabría destacar una... me molan la del chaval que le mete mano a la novia (interpretada por una jovencita -y entrecejuda- Erika Eleniak), la del desagüe, la de la cabina telefónica. Todas son guapas. El desenlace también está muy digno.
Resulta simpática la parodia que se marcan de los "slashers" con la peli que se proyecta en un cine donde el monstruo hará su agosto (de chaval esta coña me ofendió, pensaba: "No se por qué criticáis la falta de imaginación de los "slashers", cuando en realidad vosotros estáis haciendo un remake!"). Y si pones atención, verás a Bill Moseley (uno de los actuales fetiches de Rob Zombie, curiosamente, y famoso por su rol de chalao en "La matanza de Texas 2") en un pequeño papel.
El director, Chuck Russell, vivía su momento de gloria cuando dirigió "El terror no tiene forma". Venía de parir la tercera de "Pesadilla en Elm Street" con éxito, y luego firmaría "La Máscara", que fue todo un hit. De ahí en adelante, la cosa tiró para abajo con "Eraser", "La Bendición" (menuda chufla!!!) y "El rey escorpión". Ahora el amigo Russell ha perdido ya su estrella, y vive del pasado (recientemente acudió a una proyección de "El terror no tiene forma", que comienza a ser tratada como un clásico moderno).
Ya os digo, sin ser una de esas pelis que hacen subirte por las paredes de placer cinéfago, el resultado es lo suficientemente bueno y ameno como para ser disfrutado sin mayor dificultad.

viernes, 23 de septiembre de 2011

HALLOWEEN NIGHT

Cuando "The Asylum" entró en el mercado, lo hizo con menos dinero que ahora y apostando por el género más lógico para una empresa novatilla en busca de un hueco: el terror. Las primeras pelis del sello son casi todas de miedo, y están rodadas de modo mucho más pobre y parco que las subsiguientes y patéticas odiseas de monstruos gigantes peleándose. Por ese motivo, daba canguelo enfrentarse a este "Halloween Night", la obvia y asylum-lógica aportación al remake de "La noche de Halloween" según Rob Zombie.
Durante la noche de las brujas, un chaval presencia la violación y asesinato de su madre. Encima, el pobre gafe se quema de modo accidental, quedándole un aspecto imposible y más propio de un zombie que de una víctima de las llamas. Diez años después se escapa del manicomio sin mucha dificultad (coincidiendo con, sí, la noche de Halloween) y vuelve a su casa en busca de "algo" (simpático detalle). Ahora está habitada por una panda de jovenzuelos que han montado su consabida fiesta de disfraces. Naturalmente, el asesino dará buena cuenta de ellos.
Entre la trama y el título, no hace falta decir en qué se inspira "Halloween Night". Incluida banda sonora. Pero en realidad, y salvo lo expuesto, el resto de la historia deriva hacia tonos y salidas distintas. Eso sí, su deuda con el "slasher" clásico es evidente (ese psycho-killer quemado a lo "The Burning") y guarda más parecido con este que muchos de los films posteriores que alardeaban de ello. Pero lo más sorprendente e inaudito es que "Halloween Night" no es, ni por asomo, la super-troncha que esperaba viniendo de "Asylum". Puede que sea de lo mejor de su catálogo. Es más, ni tan siquiera es especialmente mala para lo que habitualmente es un "slasher" moderno videoclubero. Está repleta de tópicos, sí, pero el ritmo se aguanta bien e incluso depara alguna sorpresilla. Vamos, que aburre muchísmo menos que cualquiera de las asiladas recientes.
A todo ello contribuye un asesino de simpático aspecto (va vestido de verdugo medieval) y, dato este muy importante, su generosa ración de gore. "Halloween Night" no solo es bastante sangrienta, además sus efectos especiales son de la vieja escuela. Sí amigos, aunque hoy día los de "Asylum" tiran de CGI incluso para los trucajes más básicos, antaño aún tenían la decencia de utilizar látex, y "Halloween Night" se vale inteligentemente de ello, a base de estómagos abiertos, cabezas cercenadas, mucho líquido rojo y otras delicias. Además de una agradable ración de tetilla, claro. Incluso a niveles tan zetosos como estos, se sigue demostrando que en ocasiones la falta de recursos es más una bendición que una maldición.
Una de las sorpresas agradables que nos reservan los títulos de crédito, consiste en descubrir quién firma el guión, Michael Gingold, colaborador de la revista "Fangoria" con un ilustre pasado fanzinero a los mandos de "Scareaphanalia", lo que dice mucho respecto a las cosas buenas de "Halloween Night".
Se podría decir que su director, Mark Atkins, prometía. Pero no, solo fue flor de un día. Totalmente afincado en el asilo, el muchacho también ha dirigido ultra-mierdas intragables como "Allan Quatermain and the Temple of Skulls" o la reciente "Battle of Los Angeles". No pude acabar ninguna de las dos. Sin embargo, otro título del asilo, de terror, es suyo y encima, visible, "Haunting of Winchester House". ¿Será pues nuestro género querido del alma el fuerte de Atkins?. Tal vez.


PD: ¿Y a que viene eso de "basada en hechos reales"?... no se, no se...

martes, 25 de enero de 2011

HATCHET 2

Del primer "Hatchet" ya hablé en su día. Digamos que, aunque en ningún momento lo consideré una vuelta real y honesta "al horror de la vieja escuela", me pareció una peli simpática con la suficiente ración de gore gran guiñolesco para dejarme contento. Por lo visto esta es una opinión que compartía con bastante gente, cosa que ayudó a que la peli, dentro de su modestia, tuviera una carrera comercial lo suficientemente viable para engendrar una secuela con el mismo cerebro detrás, Adam Green. Claro que si no hubiera habido una segunda parte, el "chiste" sería incompleto tratándose como se trata de un homenaje al "slasher" clásico.
¿Y qué tenemos en "Hatchet 2"?, pues en realidad más de lo mismo (otra convención del "slasher" puro, después de todo) aunque, gracias a dios, con un pelín menos de humor. La historia arranca exactamente en el mismo punto en el que terminaba la peli precedente (eso sí que NO es típico de las secuelas de "slashers", fíjate tu!). La chica prota escapa de las garras del monstruoso Victor Crowley y logra reunir a un grupo de matones con el fin de regresar a los pantanos y darle su escarmiento.
El "problema" que puede tener semejante trama, para algunos, es que se toma su tiempo hasta que arranca la escabechina. Es una queja que he oído de bastantes bocas, sin embargo, yo recuerdo que a "Hatchet 1" le pasaba algo bastante parecido. A mi, por lo menos, no se me ha hecho especialmente pesada, ni esa parte, ni la peli en general.
Luego tenemos el otro aliciente inseparable de la franquicia, el gore. Pues sí, como ocurría en la uno, aquí también hay una buena dosis de truculencia, con algunos crímenes realmente retorcidos y llamativos, llevándose la palma el de la -interminable- sierra mecánica. Hay que decir, que otros -o al menos, uno- se pasan de exagerados, tanto que, en fin, resultan hasta un pelín ridículos (concretamente la muerte del "Reverendo Zombie"). El desenlace está entre estos últimos, pero al tratarse de quien se trata el que recibe, funciona. Por otro lado, señalar lo mucho que molan los créditos iniciales, con la cámara recorriendo el pantano filmando los restos de los crímenes de "Hatchet 1" mientras en el soundtrack oímos a "Ministry" a todo trapo (Y es que a estas pelis les pega mucho el rock cañero y estridente).
Sin embargo, lo verdaderamente llamativo de "Hatchet 2" está en su apreciable y completo reparto. Dejando de lado a Kane "Jason" Hodder, que interpreta de nuevo al asesino y a su padre (en un registro notablemente -y sorprendentemente- dramático. Por cierto, destacar el simpático guiño que dedican al "Sr.Voorhees" himself), recuperamos a Tony "Candyman" Todd y al mítico John Carl Buechler y nos encontramos nada menos que a Tom Holland, director de "Noche de miedo", en un rol destacado (el colega fue actor antes que director) y a R.A. Mihailoff, el "Leatherface" de "La matanza de Texas 3" que, como en esta, se reserva un papel sin diálogos. El protagonismo femenino recae en Danielle Harris, que sustituye a la girl de la primera parte. La has visto previamente en "Halloween 4 y 5", así como los dos remakes de Rob Zombie o "Leyenda Urbana", y la veremos en "Laid to Rest 2". AH!! por supuesto que no falten los cameos, en este caso tenemos los de Lloyd "Troma" Kaufman, Joe "Wrong Turn 2" Lynch y Mike "Los profanadores de tumbas" Mendez.
Pero una de mis coñas favoritas es cuando, acompañando a los créditos de "Written & Directed by Adam Green", vemos a este tumbado en el suelo echando una jugosa y cuantiosa pota.
Cosas así, o gran parte de las mencionadas arriba, son motivo suficiente para apreciar "Hatchet 2" aunque no sea una peli redonda. Es un film de horror parido por fans, para los fans, y esas cosas molan. Vamos, hay que ser agradecido.

sábado, 16 de abril de 2022

X

Películas recientes que me han gustado: "El callejón de las almas perdidas", "La casa Gucci", "El método Williams", "El buen patrón", "Muerte en el Nilo", incluso una serie completa, "Pacificador". También disfruté con "Spiderman: No way home", pero solo para una vez (me suele ocurrir con Marvel Studios) Hay cine moderno que me agrada, cosa que tranquiliza mi espíritu. Ahora bien, ninguna de las mentadas es terror estrictamente hablando. Y ahí puede que tenga un "problema" (o que lo tengan los que las hacen) En general, el terror que se factura hoy día no lo digiero bien. A principios de año me dije que no volvería a consumir NADA parido en la actualidad afín a la etiqueta. Solo rompería la regla en casos muy concretos... casos que, hasta ahora, únicamente han confirmado mis impresiones. "X" entraba en esa lista de elegidas, básicamente porque se anunciaba como el regreso a la buena forma de Ti West, tras unos años bastante flojos y olvidables, y como un auténtico baño de sangre calificado de "brutal". Son ya muchos lustros consumiendo cine, y muchas hostias acumuladas. Sé que no puedo fiarme de los rumores, y sé que debo evitar las expectativas. Es algo que he intentado con todas mis fuerzas en el caso de "X"... pero, ya saben, la carne es débil.
Finales de los setenta. Un grupo de pornógrafos alquilan una casita para rodar su película guarrindonga. Interrumpirán la existencia de una extraña pareja de ancianos que viven justo al lado... y comenzará a correr la sangre.
Me temo que, una vez más, recurro al término decepción a la hora de hablar de una muestra de terror moderno. Muy a mi pesar, créanme. No solo debemos culpar de mis frustradas expectativas al entusiasta y cegato fandom norteamericano por sus apasionadas y desmedidas impresiones, y a una crítica especializada volcada en alabar al film, también podríamos soltar un cachete al mismo Ti West, quien en las entrevistas vendía la moto de que, conociendo como conocía al fan medio del terror, había jugado a sorprenderle desviándose de salidas trilladas y previsibles. MENTIRA.
Contrariamente, es cierto, muy cierto, que la primera hora de "X" está un rato bien. La ambientación setentera (si algo bueno tiene West es que, a diferencia de lo habitual, no carga las tintas cuando recrea la mentada década -¡hola Rob Zombie!-, sabe proceder de modo natural, sobrio y realista), los personajes (me encanta la cara de viciosa que gasta Mia Goth), la banda sonora y, en general, el desarrollo de los acontecimientos, muy serio todo, sin estridencias, ni chorradas. Al fin y al cabo es el director de la muy recomendable "La casa del diablo", o las apetecibles "Trigger Man" y "The Roost", y si algo gasta es estilo. De eso hay cacho en "X", con algunas tomas y salidas de montaje muy frescas e interesantes. No sorprende, ni ofende, que los crímenes tarden casi una hora en arrancar. Sabemos que a Ti West le gusta tomarse su tiempo. La mala noticia es que, cuando sucede, luego todo es cuesta abajo. Dicho de otro modo, "X" me gustaba más como drama sobre los avatares de unos pornógrafos piojosos. En el momento que el terror asoma, la peli cae en picado, ¿por qué? porque nos internamos de lleno en lo previsible, predecible, plano, lineal y aburrido. Matan a uno, otro despierta en plena noche, sale a buscar al primero, repite su nombre varias veces hasta que se lo cargan. Y así sucesivamente. Sin gota de suspense. Encima, y ahí viene el otro gran "plof" de la velada, los asesinatos no son ni tan truculentos, ni tan salvajes. Puede que solo uno, y tampoco es para echarse las manos a la cabeza.
"X" no deja de ser una recreación del cine primigenio de Tobe Hooper, en concreto hay elementos de la inevitable y la que vino después, "Trampa Mortal". Puede que mejor facturada, puede que con algunos aislados buenos momentos. Pero, en términos generales, es una más. Una más de las miles que se producen con los protas llegando en coche o furgo al futuro escenario de los horrores. Una más con los "pueblerinos, habitantes" raros y homicidas. Una más con tendencia a recrear los superiores terrores del pasado. Y una más que termina sumiéndonos en un sopor considerable.
¿Saben el dicho aquel del mono vistiéndose de seda? pues aplíquenlo a "X".

jueves, 5 de agosto de 2010

NIGHT OF THE LIVING DEAD 3D

"La noche de los muertos vivientes" original, la de George A. Romero, es, como supongo sabréis, de dominio público. Por una cagada notable en el momento de su lanzamiento, resulta que puede ser explotada por cualquiera que tenga intención de hacerlo sin miedo a que le caiga un puro. Si quieres rodar un remake, valerte del peso de su título y dormir con la tranquilidad de que nadie va a pedirte un chavo a cambio, puedes. Eso mismo es lo que hicieron los responsables de la peli que comentamos ahora, quienes pensaron que para darle un poco de color no era mala idea recurrir a las tres dimensiones y colar en el reparto a Sid Haig, que por aquel entonces vivía un escueto momento de fama gracias a sus colaboraciones con Rob Zombie.
Naturalmente el resultado final no ha recibido más que palos y repalos por parte de la crítica especializada que consideran la peli madre como un clásico intocable (a menos que te llames Tom Savini y vengas respaldado por el propio Romero). La ventaja que tengo yo sobre todos ellos es que a mi "La noche de los muertos vivientes" me parece un rollazo. Que sí, que tiene grandes momentos y notables aciertos estéticos, soy consciente de su peso en la historia del cine fantástico y bla, bla, bla... pero, joder, ¡¡que es un tostón de tres pares de cojones!!. Por eso me la trae totalmente floja que se haga un remake de ella y a lo mejor por ese motivo, a mi "Night of the living dead 3D" no me ha disgustado tanto.
Lo primero que llama la atención de ella es que el film de Romero es parte de la trama. Es decir, que los protas ven "La noche de los muertos vivientes" por la tele antes de que empiecen los problemas. Una idea que aún no he decidido si es ingeniosa o chorra. La historia se va desarrollando más o menos igual, salvo que Ben es blanco, que lo de "Vienen por ti, Bárbara" aquí es un simpático sms (!), que el resto de los habitantes de la casa son una panda de hippies porreros, que hay una rubia macizorra que se pasea entre zombies como dios la trajo al mundo y que hacia el tercer acto entra en acción el personaje interpretado por Haig, quien se encarga de trasladar el drama a otro decorado. El motivo de que los muertos estén vivos es también distinto (y algo absurdo y confuso), estos tienen un look que personalmente me mola, algunos de ellos parecen sacados de una peli de Lucio Fulci. Y, eso sí, el gore es escaso y nada llamativo. En su lugar tenemos el 3D, que no es que esté super-explotado, pero tiene su innegable gracejo. ¿Algo malo que decir de verdad de la buena?, la música, en un principio efectiva, agota por repetitiva y monótona.
Te guste o no, lo que no puedes negar es que "Night of the living dead 3D" tiene dos puntos a su favor. One: se trata de uno de los primeros films en apuntarse a la hoy agotadora y febril moda por los zombies. Two: se adelantó por completo a otra moda, la del cine tridimensional. ¿La salva eso de ser un pestiño?, no, pero ya os digo que a mi me ha parecido incluso soportable. Se puede ver.

lunes, 20 de agosto de 2012

U.H.F.

"Weird Al" Yankovic es un cómico/músico bastante popular en los Estados Unidos. En España ganó cierta notoriedad gracias a la divertidísima parodia del video-clip "Bad" de Michael Jackson, titulado para la ocasión "Fat" (y con un Yankovic engordado a base de látex). Poco después de aquello, llegó su debut como protagonista absoluto de una película con esta "U.H.F." (en los USA se la conoce con idéntico título o con el de "The vidiot from U.H.F."), aunque antes lo habíamos visto haciendo un cameo en "Agárralo como puedas" (y repetiría en la segunda parte). Si el film hubiese funcionado en taquilla tal y como se esperaba, hubiéramos tenido a Yankovic hasta en la sopa... pero desafortunadamente para él, no fue así y tras "U.H.F." el amigo siguió limitando sus intervenciones a la tele o a cameos (salía en el segundo "Halloween" de Rob Zombie haciendo de sí mismo y aportando un gag muy gracioso sobre los obvios parecidos entre Michael Myers -asesino- y Mike Myers -actor-).
La primera vez que supe de "U.H.F." fue en las páginas de alguna de mis queridas revistas francesas. Para ilustrar la noticia iban dos jugosas imágenes, en una Yankovic aparecía caracterizado de "Indiana Jones" y en otra de "Rambo". Habiendo visto y gozado el video-clip "Fat", me convencí de que "U.H.F." sería una estupenda "spoof movie" al nivel de los momentos más inspirados de los ZAZ (y con razón, si se fijan en la caratula de la peli, se recurre al famoso "nudo" propio de las primeras epopeyas de Zucker/Abrahams/Zucker, en aquellas era un avión para "Aterriza como puedas" y un submarino para "Top Secret", en "U.H.F." es la antena de televisión). Pero cuando la peli llegó -en vídeo- a España y la vi, me sentí profundamente decepcionado ya que el nivel de "spoof" es meramente secundario, en esencia se trata de una comedia de narrativa standard... no demasiado mala, ni demasiado aburrida... pero sí demasiado poco... ¿¿"spoofiana"??.
Yankovic interpreta a George Newman, un tipo extremadamente soñador que no consigue conservar ninguno de sus aburridos empleos. Un día, casi por accidente, se convierte en el director de una minúscula cadena de televisión. De entrada ello no significa ningún cambio drástico para la empresa, hasta que casi de casualidad, el portero de la cadena es requerido como socorrido presentador de un programa infantil. La cosa funciona de maravilla y el éxito es arrollador. Tanto que los malvados mandamases del canal número uno del barrio deciden boicotearles de todos los modos posibles. ¿Lograrán George y su clan salir airosos del marrón?. Apuesten a que sí.
La verdad es que, consumida sin expectativas de ninguna clase, "U.H.F." funciona bastante bien como comedia tontorrona. Naturalmente, lo más llamativo de la función está en el material genuinamente paródico, que apunta a "En busca del arca perdida", "Rambo" (incluye un par de gags muy parecidos a dos que posteriormente veríamos en "Hot Shots 2" y "La máscara" y que, por desafortunada coincidencia de fechas de rodaje, no pudo contar con un cameo del propio Stallone), "Lo que el viento se llevó", "Conan, el bárbaro" (esta está muy graciosa) o el famoso video-clip de "Dire Straits" "Money for nothing", aunque hay muchas citas sutiles a muchos otros títulos ("Encuentros en la tercera fase", "El resplandor"...). Como curiosidad destacar la notoria dosis de humor políticamente incorrecto, e incluso sutilmente sangriento (dedo cercenado con sangre chorreante, tipo partido por la mitad verticalmente, soldados estallando gráficamente...), que incluyen algunas secuencias, algo bastante sorprendente tratándose de un film "Autorizado para todos los públicos" (cosa que le dio problemas en los USA con la censura y le obligó a lucir la estampa "PG-13", el "No recomendada a menores de 13 años" de allí).
En el reparto vemos unos cuantos nombres propios del humor televisivo, tales como el polémico Michael "Seinfeld" Richards en su habitual papel de retarded (aunque aquí funciona muy bien, a pesar de cargar un poquito) o Fran "La niñera" Drescher. Le acompañan gente como el asiático Gedde ("Vamp", "Gremlins 2") Watanabe, el enano Billy Barty de notorio curriculum (estuvo en "Legend" o "Willow", pero también en la chunguez "Patrulla de noche", que algún día espero reseñar) y, como absoluto malo de la función, el carismático Kevin McCarthy, que se pasa toda la puta peli con su inimitable mueca de perro rabioso. El productor Robert K. Weiss (culpable de grandes comedias del calibre de "Made in USA" o "Granujas a todo ritmo") se marca un cameo como barman, algo que también hiciera en la misma "Agárralo como puedas" -de la que era productor- aunque en esa ocasión vendía perritos calientes. El director y co-guionista (junto a Yankovic), Jay Levey, se ha pasado toda su carrera currando para "Weird Al" (es su manager y responsable de muchos de sus video-clips).
Detalle fricoso: La notoria transformación mediante "stop motion" de uno de los personajes humanos a extraterrestre es cortesía de los Chiodo Brothers, padres de los "Critters" en su forma física y responsables de la sobrevalorada "Killer Klowns from outer space".
En definitiva, una peliculilla simpática, bastante soportable y recomendable si te sobran 90 minutos de aquellos que, en otras circunstancias, únicamente dedicarías al aburrimiento.

lunes, 29 de octubre de 2018

MUGWORTH

Marc Fernández, animador y director Barcelonés, se ha ganado por méritos propios un puesto de honor dentro de lo que podíamos llamar el cine outsider español, junto a otros nombres como el de Juan Carlos Gallardo, que encuentran su equivalente internacional en individuos como David “The Rock” Nelson o Damon Packard y que al final se han convertido, con todas las de la ley, en personajes de culto.
Moviéndose indefectiblemente en los parámetros del cine underground, sin tener una consciencia de ello, Fernández ha creado un concepto, el de este “Mugworth”, que en realidad es un jaleo que sucede dentro de la inquieta mente de Fernández en busca de su identidad como creador. Porque, “Mugworth” son dos películas distintas, y lo son, consecuencia precisamente de esa inquietud. Existe una versión en imagen real y otra de animación y ambas cuentan lo mismo, así que la sinopsis sirve para las dos versiones.
“Mugworth” es una adaptación libre de “Cuento de Navidad” de Charles Dickens, en la que se cuentan los avatares del tal Bellousini, un individuo ladino y taimado que odia la navidad con todas sus fuerzas y que  hace la vida imposible a su mayordomo Sir Butler (¿un mayordomo que también es Sir?). Así, la noche de Navidad, recibirá la visita de  tres extraños fantasmas que le contarán distintas historias, macabras y desasosegantes, que le mostrarán el significado de la Navidad.
Nada nuevo en el horizonte de no ser por las circunstancias y características que envuelven a esta adaptación.
La principal, refiriéndonos a la versión en imagen real, es que esta rompe con todos los convencionalismos técnicos y académicos de una manera brutal… aunque de manera totalmente involuntaria. Filmanda en video (Mini-DV) y montada de forma casera, el desfile de fallos, raccord y encuadres imperfectos harían llevarse las manos a la cabeza a cualquier erudito del séptimo arte, si es que este tuviera en consideración, siquiera, el ver la película.  En esta versión en imagen real podemos ver las influencias de Marc Fernández, que le llevan a  recrear de manera rudimentaria elementos que ha visto en, por ejemplo, “Los fantasmas atacan al jefe”, y tenemos aquí un émulo de “La muerte” que aparecía en la película americana, cuyo esqueleto señala a Bellousini de la misma manera que en el film de Richard Donner esta señalaba a Bill Murray. Por otro lado el cine gore es igualmente recreado por Fernández en una colección de efectos especiales caseros cuya efectividad es, a veces, encomiable (un taladro en la cabeza perfora la carne de manera extrañamente realista y, pensando, llegamos a la conclusión de que taladra la piel de un cerdo o algo por el estilo… ¡A saber!).
Sin embargo la característica principal de la película radica en un reparto internacional encabezado por Bill Moseley, actor súper popular para los fans del cine de terror por dar vida a Chop-Top, el histriónico hermano de Leatherface en “Masacre en Texas 2” o por ser recuperado por Rob Zombie en “Los renegados del diablo”, que a su  vez es una cara popular de diversas películas de serie B. Le secunda, entre un reparto meramente catalán, Darren Smith, compositor de las banda sonora de la película “Repo! The genetic Opera” (donde al igual que Moseley, también tiene un papel) o “Autopsy”, que además de haberse convertido en un actor habitual del universo de Marc Fernandez, aporta a la película una canción  que compone para la ocasión.
Moseley o Smith no son estrellas de Hollywood, aunque gozan de cierta popularidad dentro del mundo del cine y están acostumbrados en aparecer en producciones profesionales, sean caras o baratas, pero ¿cómo acaban ambos apareciendo en una película amateur de presupuesto cero? Pues eso es algo que solo Marc Fernández sabe, aunque no cuesta mucho pensar que, sencillamente, pagara el caché de ambos actores y estos se limitaran a hacer su trabajo. Con lo cual, su mera presencia, de una manera u otra, ya dota a “Mugworth” de cierto interés.
Sin embargo, un tiempo después, cuando Fernández ya da por desechada esta película, no se le ocurre otra cosa que aprovechar el sonido de la misma para rehacerla (con algunos cambios y variantes en el montaje) en dibujos animados. Pero no unos dibujos animados corrientes y molientes de factoría, sino, dibujos animados completamente amateur y elaborados a mano a base de lápices para colorear, ya sean estos de la marca Alpino o plastidecor, y realizados por el propio Marc Fernandez, por supuesto. Con dos cojones. Una animación rara, torpe, pero extrañamente bonita, y un estilo de dibujo en el que detectamos fuertes influencias de Mike Judge y Bill Plympton. El estilo de Fernández es una mezcla de ambos, pero dibujando tirando a mal, lo que me resulta de alto interés, en definitiva. Así,  ahora tenemos una película de animación cuyos protagonistas siguen siendo Bill Moseley y Darren Smith. Pero, rizando el rizo, y no contento con la presencia de estos dos, para el mayordomo Sir Butler, que en la versión de imagen real hablaba catalán ya que este estaba interpretado por un actor catalán, perdemos esa voz para sustituirla por la de… ¡John Waters! Así que contamos con una película de animación con las voces de Bill Moseley, Darren Smith y John Waters ¿No es sensacional? ¿Cómo se las ingeniaría para contar con la voz de Waters? solo Fernández lo sabe, pero ahí lo tenemos.
Tanto John Waters como Bill Moseley deben estar orgullosos de aparecer en esta película.
Por lo demás, la mezcla de sonido es nula y se nota cuando el sonido viene directamente de la Mini-DV o del audio enviado por Waters para la ocasión y el resto de las voces son interpretadas por el propio Marc Fernández con un particular acento que torna la película más rara todavía. Y para la banda sonora, como todo buen artista amateur que no puede acceder a material original, inserta música clásica para así evitar lidiar con los derechos de autor.
Dicen que incluso Ralph Baskshi se rindió ante sus encantos, declarando, desconozco para que medio, que “Mugworth” es “Una película única, escalofriante y divertida”.
En definitiva, “Mugworth” es una rara avis, un concepto estupendo y un cacao de padre y muy señor mío, que merece la pena que nos tomemos la molestia de descubrir en sus dos versiones.
Huelga decir que ambas aparecen en DVD el próximo día 7 de noviembre a través de nuestro sello Vial of Delicatessens.
Por lo que a mí respecta, una de las películas más extrañas y fascinantes del presente siglo. Sea por los motivos que sean.

sábado, 2 de marzo de 2019

SESIÓN DOBLE: LA NOCHE DE HALLOWEEN 2018 + SUSPIRIA 2018

LA NOCHE DE HALLOWEEN 2018 : Cuarenta años después de lo acontecido en la película original de 1978 según John Carpenter, Michael Myers logra escapar de su encierro y vuelve a Haddonfield para acabar el trabajo. Sin embargo, Laurie Strode le espera bien preparada y armada hasta la sobaquera.
Esta nueva entrega de las aventuras de "La Silueta" se anunció como legítima al contar con Carpenter controlando, produciendo ejecutivamente y componiendo la banda sonora (que, salvo el tema inicial, no luce demasiado), el protagonismo de Jamie Lee Curtis y el apadrinamiento de una "Blumhouse" cada vez menos inspirada. Decían ignorar todas las secuelas intermedias y conectar directamente con la primera. Todo ello la convirtió en un auténtico acontecimiento que ya de entrada condicionaba al fan medio.
Sin embargo, el resultado termina siendo del todo decepcionante. Una película convencional, lineal y más bien aburrida sin capacidad de inquietar o incluso crear suspense. Podría haberse titulado perfectamente "Halloween 9" -obviando las aportaciones de Rob Zombie- y no hubiese pasado
nada. De hecho, y aunque ahora sea la "fea" de la función -cosas del "hypeismo"-, "Halloween H20" juega con una idea parecida y termina resultando superior. 

SUSPIRIA 2018 : No descubro nada si afirmo que el "Suspiria" de 1977 es la mejor película de Dario Argento -aunque no mi favorita, esa sería "Tenebre"-. Un film de terror bello y brutal. Estaba cantado que si se iba a llevar adelante el remake anunciado desde hacía tiempo, tenían que apostar por un tono igual de único, pero totalmente opuesto. Y eso es lo que, muy sabiamente, han terminado haciendo. El problema es que, a mi juicio, se han pasado de la raya y lo que han conseguido es que, como "The Babadook" o "Hereditary", el nuevo "Suspiria" entre de cabeza en ese poco simpático grupo formado por aquellas películas que, aún perteneciendo al género, da la sensación de que se avergüencen de ello, buscando temáticas, ideas y estéticas mucho más afines a cierta élite intelectual por aquello de sentirse aceptadas. Una pena.
El "Suspiria" de Luca Guadagnino viene cargadito de grandes atributos: Desde la fotografía, pasando por el original montaje, al excelente reparto. Está estupendamente parida y es una buena película... de arte y ensayo. Un drama bastante pretencioso que no podemos decir sea peor que la obra de Dario Argento porque, realmente, las conexiones con esta se limitan a lo más básico de su argumento: Una chica entra en una academia de baile que oculta un diabólico secreto relacionado con un clan de brujas.
Se deja ver (incluso durando dos horas y media).

domingo, 3 de octubre de 2010

MACHETE

La verdad es que no tenía intención de hablar de esta peli, pero el continuo e inesperado testimonio de personas a las que, por extraño que suene, les ha gustado -o eso dicen-, ha hecho que reconsidere mi postura inicial y actúe. ¡Alguien tiene que abrirles los ojos a estas pobres víctimas inocentes!. "Machete" es una mierda, y yo os diré por qué.
Como ya sabéis, todo comenzó con el falso trailer de "Grindhouse", el tributo de Quentin Tarantino y Robert Rodriguez al cine exploitation de los 70. La verdad es que el invento estaba chulo (no la peli, sino el falso avance. De hecho, también molaban mucho los de Eli Roth y Edgar Wright... el de Rob Zombie era una castaña), aunque de "grindhouse" tuviese más bien poco. Pronto, su enorme éxito, impulsó una odiosa moda (la de parir trailers de mentirijilla y abusar del efecto del celuloide roído) y la confección de un largometraje. Ya de entrada esta idea me pareció mala, "No lo hagáis", pensé "Os cargaréis el concepto. Porque una cosa son 2 o 3 minutos en los que se recopilan los mejores momentos de la supuesta peli, y otra muy distinta rellenar el hueco entre esos minutos hasta alcanzar los 90" (de hecho, también Eli Roth comentó de hacer un largo a partir de su "Thanksgiving" y si entonces no lo aprobaba, ahora, tras ver "Machete", ruego al cielo para que nunca jamás ose. Claro que Roth es mucho mejor director que Robert Rodriguez).
El mayor fallo de aquella "Grindhouse" consistía en que de exploitation setentera no tenía NADA de NADA. Era el típico caso de Tarantino, que para algo le llamo "la fotocopiadora de oro". Todo aquello que imita, todas esas ideas que pilla de otros, las recrea mejoradas, ya sea porque tiene más dinero o más talento (y sí, aunque el director de "Reservoir Dogs" me cae fatal, reconozco su capacidad), pero, a fin de cuentas, no hace más que plagiar. El público que, tras ver la propuesta de Tarantino / Rodriguez, se zampe auténtico cine exploitation de la época, se llevará una enorme decepción, porque todos aquellos films eran cutres y aburridos hasta la muerte cerebral, nada que ver con la lustrosa y llamativa reinterpretación "cool" de los dos cineastas. Está claro que, aunque no sea capaz de mimetizarlo debidamente, Tarantino sí posee una mínima cultura sobre aquella clase de películas (tal vez por eso su aportación a "Grindhouse" sea tan odiada, porque es aburrida, ¡¡como lo eran las auténticas!!). Es Robert Rodriguez el que no tiene NI PUTA IDEA. Aspecto este que se ha acabado de evidenciar en "Machete", facturada a medias con un mindundi (¡Robert, ya tienes a alguien a quien culpar del desastre!).
No hay mucha historia que contar. Federal en pleno acto de servicio ve como los malos de turno asesinan a su esposa... y hasta aquí lo mejor de la peli... luego todo es venganza y cuesta abajo (menos la banda sonora). Incluida la precavida utilización del efecto de ensuciar el celuloide que hizo fracasar "Grindhouse", así que mejor reducirlo a los 10 minutos iniciales. Una vez más Rodriguez haciendo gala de su valentía y su espíritu de rebeldía creativa, ¡¡¡jojojojo!!!.
Lo más odioso de "Machete" es su hipocresía. Sí, sí, mucha violencia... muchas tetas... pero a la hora de la verdad, caca, nada, vacío. Si algo destacaba en el exploitation original era su aluvión de erotismo, a veces notablemente explícito. En el caso que nos ocupa, el supuesto rebelde de Hollywood (dejen que me descojone de nuevo, gracias) se conforma con mostrarnos un par de culos (¡cuanta transgresión!) para, cada vez que toca polvo, fundir en negro ¡y aquí no ha pasado nada!. Idem con la violencia, que aparte de CGIesca, únicamente va dirigida a los esbirros. Todos los demás, actores de renombre (o muy populares, como ese inflado Steven Seagal) mueren de modo muy limpio, sin crueldades ni excesos (la muerte del mismo Seagal es patética, con esas pinceladas de humor para hacerla más "suave", y la de Don Johnson fuera de plano es para que te devuelvan el dinero de la entrada. La de Robert De Niro no es tan aséptica, vale, pero tampoco llega a las brutalidades que uno espera). Eso, en otra clase de peli no sería un problema, pero en una que juega su baza en la violencia, sí lo es. Robert Rodriguez nos ofrece poco, y encima, luego nos lo quita (igual que esa hipócrita supuesta preocupación por los problemas de los inmigrantes en los USA... ¿aspectos sociales en un film-tributo al exploitation más crudo y desalmado?, ¡anda ya, vete a tu casa! -nunca mejor expresado-).
Tampoco puedo perdonar que el Machete cruel y despiadado del trailer sea en realidad alguien blando que incluso perdona vidas (dejando a un lado a Danny Trejo, incapaz de actuar decentemente más de dos minutos seguidos). Pero lo más repugnante del pack es ese humor hecho a posta. Primero porque no es respetuoso (lo de siempre, Rodriguez se ríe con arrogancia del tipo de cine que supuestamente homenajea y, peor, se ríe de la audiencia al que le gusta de verdad y lo comprende genuinamente), segundo porque es un "aquí vale todo" (¡ole!) sin sentido (como el final desmadrado de "Planet Terror", la -mejor que "Machete", aunque tampoco mucho- aportación del cineasta latino en "Grindhouse") y, mucho más miserable aún: ¡¡¡QUE NO HACE GRACIA!!!!. Los toques de comedia en "Machete" son tristes e insaboros. Forzados, si lo prefieren. Aunque, por encima de todo está el hecho de que la peli al completo ni tan siquiera resulta entretenida... aburre, y lo único que le pido a un producto de estas características es que me entretenga.
Cierto que en -creo recordar- el Festival de Venecia la sala se iba vaciando a velocidad de vértigo. Bien, no es ese el festival más adecuado para pasar "Machete", pero lo comprendo. A pesar de ello, Robert Rodriguez estaba tranquilo, sabía que al resto del público lo tenía convencido de antemano. El éxito del falso trailer y el jolgorio despertado fue tal, que iba a resultar muy difícil que los acólitos de este no gozaran positivamente de la versión largometraje. Vamos, que iban dispuestos a que la peli les molara, aunque hubiese sido un plano fijo de Rodriguez echando una ñorda (que más o menos, es lo que viene a ser "Machete"). Los críticos, esos que van de enrollaos y cobran de las distribuidoras para hacer crónicas positivas, recurren a lo único que se les ocurre, la cantinela inevitable, "Homenaje a la serie B de los 70 y a las películas de venganzas de los 80", ¡¡¡¡sí claaaaaaaaaro!!!! mogollón. ¿Dónde está en el largo -y malo- chiste de Rodriguez la verdadera mala leche, la verdadera violencia, el verdadero sentido de disfrutar de una venganza? (las muertes de los malos en aquellas eran despiadadas y crueles, ¡no como aquí!).
Yo supongo que Rodriguez ha querido hacer una peli mala de modo voluntario, pero lo ha hecho tan "bien" que, sencillamente, le ha salido una peli mala de verdad... o una mala peli mala hecha expresamente. ¿Ejemplos mejores?, "Starship Troopers" era exactamente eso, solo que mucho más lograda y bastante más inteligente en su sentido de la parodia. Paradójicamente, cagándola de ese modo "Machete" sí se acerca al verdadero "grindhouse" en un aspecto. Los trailers de esa clase de cine solían ser mucho mejores que el film resultante... y aquí ha pasado exactamente eso. Hollywood sigue sin entender/comprender la serie B/Z, el trash y el exploitation... así que lo mejor que pueden hacer es dejarlo tranquilo y meterse en sus cosas. Gracias.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Y SI NO, NOS ENFADAMOS (2022)

Antes de que se estrenase siquiera, el sector rancio del fandom que le ha tocado padecer a Bud Spencer y Terence Hill, ya echaba pestes sobre la idea de que se lanzase un remake del clásico “Y si no, nos enfadamos”. Esputaban bilis como los pedazo de retrasados mentales que son.
A mí, de primeras, no me pareció mal del todo, un remake de una película de Bud Spencer y Terence Hill y que para más inri no tuviera nada que ver con el binomio Trinidad… me hacía cierta gracia la idea. El único problema al que me enfrentaba con respecto a este peliagudo tema, era la manera en la que lo abordarían, porque no creo que “Y si no, nos enfadamos” sea un producto fácil de remakear precisamente. Pero lo último que se pierde es la esperanza.
Al final hay que darle la razón a todos estos tontos del culo por sus capacidades para la clarividencia, porque el resultado de esto es poco menos que una abominación. Todo mal. Pero yo digo todo esto tras ver la película, no antes, porque al contrario que ellos yo no soy adivino.
La cosa, producida para Netflix, es una especie de de secuela/remake de la película dirigida por Marcelo Fondato en 1974 que  nos sitúa en un extraño lugar costero. Una breve introducción nos resume lo acontecido en la película original y nos presenta a unos dobles de Terence Hill y Bud Spencer tras unas vidrieras —para que no podamos distinguirlos bien— discutiendo sobre la autoría del mini bólido rojo y con capota amarilla que era objeto de deseo y conflicto en la primera película. Y resulta que han pasado algunos años y han tenido hijos que son exactamente igual que ellos. Mientras ellos discuten, a los niños no se les ocurre otra cosa que conducir el mini bólido, hasta que unos tipos que piden ayuda en la carretera les roban el cochecito, generando así la enemistad entre ellos. De este modo se traslada la acción a la actualidad, los niños ya son mayores, y se repite, punto por punto, el argumento del “Y si no, nos enfadamos” primigenio recreando de nuevo todos los momentos míticos y los arquetipos, no ya de la película en sí, si no de todo el cine de Hill/ Spencer (a saber; salchichas y cerveza, el rally inicial, el duelo de las motos, los macarras chungos, pero muy tontos…), omitiendo, sin embargo, las secuencias más complicados de rodar a día de hoy, esto es, persecuciones y peleas que conllevan una mayor elaboración. Cambian personajes y situaciones y listo, habemus filme. Eso sí, el tema de “Dune Buggy”, el “Coro dei Pompieri” (ya saben… lalalalalala, lalalalalala…) y todo lo que ha de estar, está, no sea que la platea cincuentona no asocie y se cabree.
El problema de la película, a parte de ser hiper aburrida, reside en que la dirección se la han encomendado a un par de directores nacidos en el año 86, Niccoló Celaia y Antonio Usbergo, conocidos como dupla con el irritante nombre de YouNuts!, que son populares por dirigir videoclips de música urbana —trap y esas cosas—, ergo, sus gustos e influencias, más allá de que por edad lo que les ha tocado remakear les pilla un poco fuera de época, son los propios de un millenial; esta gente ha visto más series que películas. Entonces lo que tenemos aquí no llega ni a ser un ejercicio de nostalgia posmoderno, porque los directores son demasiado jóvenes para que les pille el posmodernismo.
“Y si no, nos enfadamos 2022” es una película sobreproducida, con un exceso total de planos aéreos, steadys y cámaras lentas en las peleas. Pero lo más excesivo es que se gasta un look a medio camino entre una película de Rob Zombie y otra de Tarantino, que verdaderamente tira de espaldas. Un daño colateral si quienes dirigen son atolondrados treintañeros. Pero esta es la opinión de un señor de mediana edad con mogollón de prejuicios a la hora de enfrentarse a según que productos, aún así, procurando ser objetivo, diré que si esto no fuera un remake de una película de Bud Spencer y Terence Hill de los que tampoco soy fan, fan, fan acérrimo, pecaría de esas mismas fallas de novato: Mucho aspaviento, mucho montaje, y querer parecerse a Tarantino. En definitiva, puta mierda.
En el reparto, el sosias de Bud Spencer es Edoardo Pesce, un actor de los de nueva hornada que ha ganado premios por aparecer en películas de Matteo Garrone, es en realidad un guaperas con la cara un poco redonda que ha tenido que engordar un poquitín (muy poco) para parecerse al bueno de Bud, mientras que para dar vida al trasunto de Terence Hill tenemos a Alessandro Roja del que podemos decir más o menos lo mismo que de Pesce. Ambos, además, son populares por intervenir en la serie de gran audiencia en Italia, “Roma criminal”.  Y por supuesto, no puede faltar en una comedia italiana que se precie Christian De Sica, dando vida al malo malísimo —y megalomaníaco— de toda esta historia y cuya presencia se antoja ya, a estas alturas, una parodia de sí mismo. Con todo, esa misma presencia es al final lo mejor de una película destinada a ser odiada de por vida. O peor aún, olvidada en pocos meses.

domingo, 31 de agosto de 2008

WARLORDS

"Warlords" es la primera y única incursión del "gran" Fred Olen Ray en el terreno de la aventura post-apocalíptica línea "Mad Max 2". Naturalmente, todo dentro de los parámetros de su peculiar estilo (o anti-estilo), es decir, precariedad, escasa imaginación, look sintético y visualmente nada atractivo y mucho mucho palique para rellenar metraje desesperadamente.
Un David Carradine pre "Kill Bill" (ya había currado para Ray en "El poder de las armas" y repetiría aluego con "El diablillo caliente") interpreta al héroe de la función, un tipo que busca a su mujer (nada menos que una bastante más joven Brinke Stevens, ¡menudo viejo verde!), quien se supone es prisionera del mega-malo de turno, el simpático Sid Haig antes de renacer de la mano de Rob Zombie (y que, curiosamente, ejerce también de director de segunda unidad). La sorpresa que le espera al ex “Kung-Fu” no tiene precio. Por el camino se encontrará con una tipa, la irritante Dawn Wildsmith, que le ayudará en su misión, cargándose de paso a unos cuantos mutantes (tres tipos disfrazados igual que interpretan a un ejército).
La peli acaba resultando muy cutre y tremendamente pobre. Un único decorado (el resto es desierto), coches tuneados de modo ridículo (atención a cuando dos de estos salen por los aires por efecto de una rampa que podemos apreciar perfectamente) y ese "error genético" con aspecto de patata que, vamos, es cosa fina, realmente desternillante (de hecho, es lo mejor del pifostio).
Destaca especialmente la interpretación de Carradine. El tipo tiene toda la pinta de aburrirse tanto como el espectador, moviéndose pesadamente (la pelea final es de juzgado de guardia) y con absoluta desgana. Ni tan siquiera el pretendido humor cazurro que imprime su realizador ayuda a que la cosa sea salvable. Aún así, tiene su "gracia", aunque solo sea por el inconfundible (en algunos casos para su desgracia) toque Ray.

Y el helicóptero del cartel no aparece por ningún lado.

jueves, 7 de febrero de 2008

¡CORTEN!

La pasada noche me propuse hacer algo diferente, ver una película distinta de lo habitual y de tirón extraño, cosa que a inicios de los 90 era lo normal en mi dieta cinéfaga. Hablo de "Tales from the gimli hospital", del reputado autor arty Guy Maddin. Si la elegí fue porque, de toda su filmografía, esa era la que más parecía acercarse a mis intereses. Sin embargo, después de 40 minutos y de entrada cierta simpatía por su aspecto más inquietante (y amateur), tuve que quitarla porque no podía con ella. Igual que le dije a un amigo, ya no tengo el coño para esa clase de cine... me he estandarizado del todo, ¡y me alegro!. El caso es que, decepcionado, busqué entre mis dvd´s un sustituto, y me encontré de bruces con "¡Corten! ("Hack!" en v.o.), film del que únicamente conocía su pertenencia a mi género favorito. Me puse a verla, no sin cierta pereza, y cual fue mi sorpresa al descubrir que me encontraba ante a un jodido slasher. El subidón de adrenalina y la sensación de alegría confirmaron que mi predisposición por esta clase de productos de puro entretenimiento no es forzada, es ASÍ, es natural, es genuina y... es cojonuda.
A ver, que la peli es una mierdecilla, rutina pura, relativo aburrimiento (eso si, menos que la del Sr.Maddin)... pero si he decidido hablar de ella es porque, aparte del buen rollito, estamos ante la que es, seguramente, la peli de terror más auto referencial de cuantas se han hecho, aspecto este muy explotado en los 90 (¡hola "Scream"!) y que parecía ya enterrado. Pues no.
Un grupo de estudiantes universitarios súper-estereotipados (aunque esto, al final, cobra cierto sentido) pasan el finde en una isla, en compañía de una pareja de bohemios, con el fin de hacer prácticas de biología. Obviamente, las cosas se tuercen cuando un psycho-killer aparece para cepillárselos a todos. Hasta aquí, nada especial, lo divertido del caso es que la panda de cretinos protas se pasa media peli hablando de cine (sobre todo de terror, y no se salva nadie, desde "Psicosis" a Rob Zombie), hay personajes que responden a nombres como Argento, King o, directamente, Mary Shelley y al criminal loco le mola recrear material de films clásicos (atención: se disfraza de Leatherface, de payaso, de la niña de "The Ring", imita una secuencia de "El Resplandor", usa pirañas para deshacerse de los cadáveres, y al final, en el inevitable reguero de víctimas colocadas en riguroso orden, gusta de copiar momentos extraídos de "Hellraiser", "13 Fantasmas", "Los Pájaros" o "Saw"). Incluso el director (Matt Flynn) pierde los papeles y convierte esto del rollo referencial en parte de su propia agenda, recreando planos de películas como "Atracción Fatal" o derivados.
A lo largo de la proyección, nos cruzaremos con algunos rostros semi-populares de la gran pantalla, tales como Kane Hodder (en un significativo cameo), Burt Young (el Poly de la saga "Rocky" y al que hemos podido ver en otros films de horror como "Amityville 2" o "Playa Sangrienta"), los ojos saltones de Juliet Landau y los piños separados de William Forshyte.
Total, que la cosa dentro de lo que cabe se aguanta bien, tiene sus dosis de gore (¡sierra mecánica y todo!) y un humor bastante patético, salvo cuando entra en el dichoso juego de las referencias. Para que os hagáis una idea, ahí va uno de los momentos que más me ha hecho reír: Entra en escena un personaje con buenas intenciones. La chica prisionera le pregunta: "¿Quién eres?". El tipo responde: "Soy Willie!" y la moza añade: "Libéranos, Willie". ¿Lo pillan?, pues eso.

sábado, 29 de julio de 2023

INSEMINOID

Y seguimos con el bueno de Norman J. Warren para centrarnos en la que, a nivel popular, se considera su más representativa y mejor obra, "Inseminoid". Cierto que no he visto TODA la filmografía del caballero, pero vamos, dudo que nada esté a la altura de esta pequeña y simpatiquísima pieza de cine "exploitation". Se da por sentado -yo el primero- que "Inseminoid" (fechada en 1981) surgió a la sombra de "Alien, el 8º pasajero", sin embargo sus responsables aseguran que no, que el guion venía escrito de antes. Podría sonar a excusa barata, pero lo cierto es que el parecido con el clásico de Ridley Scott resulta mínimo. Es más, "20th Century Fox" pidió a sus artífices ver la película, por aquello de si debían meterle una demanda acusándolos de plagio. No lo hicieron. Al contrario, se la devolvieron deseándoles suerte y comentándoles que era muy buena... teniendo en cuenta sus restricciones presupuestarias. Manda cojones las malas intenciones de los ejecutivos de la "Fox" cuando, como todos sabemos, la misma "Alien" era un refrito de "It!, the terror from beyond space" y "Terror en el espacio". ¿Y a ellos no les demandaron? ¡¡Hay que tener jeta!!.
Un grupo de expedicionarios galácticos, instalados en un planeta rocoso, liberan una criatura que, directamente, se folla a una de las féminas del equipo. Una vez inseminada, se convertirá en una psicópata de tomo y lomo, mala como un demonio (¿qué esperaban? ¡es una mujer!) y con la excusa de proteger a su futura prole, irá cargándose al reparto entero.
En principio puede ofuscar que la aparición del alienígena sea tan limitada y la mayor parte del metraje esté oculto "dentro" de una actriz, una decisión obviamente tomada por las extremas limitaciones del escaso montante (en parte aportado por el legendario productor y mecenas asiático Run Run Shaw, quien se pone al frente de la película, como apadrinador principal) Sin embargo, resulta que la tipa, Judy Geeson -de extensísima y reconocible carrera, pueden verla en "El estrangulador de Rillington Place", "Miedo en la noche", la española "Una vela para el diablo", junto a John Wayne en "Brannigan" y, más recientemente, un par de películas de Rob Zombie- lo hace de putísima madre. Da más miedo que el mejor muñeco de látex. Resulta genuinamente amenazante, peligrosa, hijaputa... y tiene una cara de loca que espanta. Además, protagoniza la intensísima escena en la que el monstruo le chuta un par de huevos en sus adentros, marcándose un festival de desgarradores y escalofriantes gritos durante el consiguiente parto. Un diez para la chavala.
Sin ser la mojama, "Inseminoid" reserva algunos momentos tirando a impactantes, como, mentados aparte, la escena en la que un personaje intenta cortarse el pie con una sierra para salvar su vida, o los festivales de tripas y rojo sangre que se gasta Doña alien cuando la hambruna aprieta.
Todo esto condimentado con un ritmo solvente, una ambientación futurista digna, unos cuantos rostros más que luego harían algo de carrera, buenos efectos especiales y un final de esos pesimistas que, según cómo, tanto nos gustan.
No está mal, no.

A continuación, el escaneo de la caratula de mi VHS. Se trata de la edición de "Soho Video" que, como sabrán, se caracterizaba porque TODAS sus caratulas eran fotomontajes la mar de cutres robados de aquí y allí. En este caso, es cierto que la dama de la parte superior pertenece al film -lo mismo que las imágenes de la trasera-, pero esos marcianos negros que tiene debajo, pos no. En realidad todo apunta a "Hermano del espacio", infame refrito hispano-italiano de "E.T. El extraterrestre".

viernes, 20 de octubre de 2017

THE EDITOR

El postmodernismo ha matado el cine de terror de Serie B.
Cuando una panda de inútiles tras las cámaras, jovenzuelos aficionados al cine de terror se ponen a invertir todos sus ahorros en hacer películas de su género favorito, todo se ve emponzoñado precisamente por la amalgama de conceptos, el mucho querer abarcar del fan que aunque tenga bien estudiado el cine de terror, aunque tenga unas nociones de dirección solventes, acaba queriendo recrear en su película todo aquello que le gusta convirtiendo todo su material en poco menos que una puta mierda. Máxime, cuando por una cuestión de inseguridad incluye en su película las consabidas dosis de humor para acabar justificando su inutilidad diciendo que es que su película en realidad es una comedia. Desesperanzador del todo.
Y si dentro de estas nuevas generaciones de realizadores del terror barato podemos tener cosas medio decentes dentro de esta vertiente homenajistica como pueda ser “All Through The House”, la mayoría de estas nuevas películas deambulan entre la pantomima burda y la ensalada de conceptos mal entendidos. 
“The Editor” homenajea, sin orden ni concierto, el “Giallo” italiano con su fotografía colorista y su banda sonora y el cine de terror setentero —de estudio— con  sus títulos de crédito y su estética recargada. Y todo mal, porque ni recrea bien el “Giallo”, ni el cine de terror setentero. Es más, ambientada en los setenta,  con esos actores ataviados con sus pelucones, sus patillas y sus bigotazos, exagerados hasta la extenuación yo diría que involuntariamente, sin afán de hacer comedia con el maquillaje y el vestuario, resultan cargantes y absurdos. Además de tener la película una cadencia ágil y una edición muy de ahora que casa muy poco con el tipo de cine que intenta recrear. Todo esto no serían más que  minucias con las que el espectador talludito y maniático (servidores) podría convivir de no ser porque, aparte de todo esto, “The Editor” es un coñazo de tres pares de pelotas. Apaga y vámonos.
Por otro lado decir que, seguramente de una forma casual, esto es una puesta al día gamberra y cafre de la atmosférica “Berberian Sound Studio” de Peter Strickland.
Tenemos a un montador de “Giallos” que debido a un colapso nervioso pierde los dedos de una de sus manos. Justo en el momento en el que está trabajando en una película de terror de Serie Z, alguien comienza a asesinar a los miembros del equipo cortando, además, los dedos de una mano a sus víctimas, justo los mismos que le faltan al montador por lo que la policía comienza a sospechar de él. De mientras, el delirio y la sin razón hacen acto de presencia en la vida de este currela del séptimo arte.
Tras este pastiche se encuentran los Canadienses Adam Brooks y Matthew Kennedy, guisándoselo y comiéndoselo ellos solitos (escriben, dirigen y hasta protagonizan), formando un colectivo llamado “Astron 6” bajo el que perpetran una serie de películas con ese tufo postmodernista que tanto me cabrea y que funciona a nivel local entre el fandom más desprejuiciado, aquel que consume cine de terror sin ningún filtro, que les ríen las gracias a estos realizadores mediocres, con muy poco que decir, a parte de demostrar una y otra vez lo muchísimo que les gusta el cine de terror. Sinceramente, el terror barato, casi mejor si no lo hacen fans.
En la galería de clichés, decir que la protagonista femenina es Paz de la Huerta, mala actriz hasta la exasperación, recauchutada y fea (eso si, con un buen culo) que se está convirtiendo poco a poco en musa de este tipo de productos. Vista también en “Nurse 3D”. 
Más clichés; Udo Kier, como en todo buen producto de tercera, tiene su cameo, así como estos aprendices de Rob Zombie cuentan con piezas exclusivas de Claudio Simonetti en la banda sonora y un  cartel diseñado por Graham Humphreys— suyo es uno de los más llamarivos carteles de “Posesión Infernal”, entre otros muchos— para hacerse respetar entre la caterva de aficionados que les dorarán la píldora.
Un coñazo.